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A Marchar Este Domingo

Por Equipo el Porteño

 

En medio de la crisis palaciega producida por la defenestración (según la Real Academia: Arrojar a alguien por una ventana) del ministro Rodrigo Valdés, hay un llamado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP a marchar este domingo 3. Desde el porteño llamamos a participar de esta movilización. Reproducimos el llamado oficial. Seguir leyendo A Marchar Este Domingo

Piñera no es el único: los ultra ricos ocultan el 25 por ciento de su riqueza en paraísos fiscales

por Gabriel Black //

Un estudio publicado el 28 de mayo por el economista de la Universidad de California en Berkeley, Gabriel Zucman, y dos colegas escandinavos, “Evasión fiscal y desigualdad”, demuestra que la desigualdad en la riqueza global está siendo subestimada drásticamente en las estadísticas oficiales debido a lo exitosos que son los multimillonarios para evadir impuestos. Seguir leyendo Piñera no es el único: los ultra ricos ocultan el 25 por ciento de su riqueza en paraísos fiscales

La participación del trabajo en la renta nacional

por Michael Roberts//

Los principales blogueros keynesianos han estado analizando una vez más las causas de la desigualdad. En particular, han puesto de manifiesto la aparente disminución de la participación del trabajo en la renta nacional en la mayoría de las economías capitalistas avanzadas desde principios de la década de 1980.

De acuerdo con un informe de la OIT, en 16 países desarrollados, el trabajo tenía una participación del 75% del ingreso nacional a mediados de la década de 1970, pero se redujo al 65% en los años previos a la crisis económica. Subió en 2008 y 2009 – pero sólo porque el ingreso nacional se contrajo en esos años, antes de reanudar su curso descendente. Incluso en China, donde los salarios se han triplicado en la última década, el porcentaje de los trabajadores en la renta nacional ha disminuido.

El último Informe Económico Mundial del FMI considera que “después de haber sido bastante estable en muchos países desde hace décadas, la proporción del ingreso nacional pagado a los trabajadores ha disminuido progresivamente desde la década de 1980”.

El FMI continua: “la parte del trabajo en la disminución de los ingresos, cuando los salarios crecen más despacio que la productividad, o la cantidad de producción por hora de trabajo. El resultado es que una fracción cada vez mayor de las ganancias de la productividad ha estado yendo al capital. Y como el capital tiende a concentrarse en los extremos superiores de la distribución de los ingresos, la disminución de la parte de los ingresos del trabajo tiende a aumentar la desigualdad de ingresos“.

El blogger keynesiano Noah Smith escribió en un artículo: “durante décadas, los modelos macroeconómicos asumieron que el trabajo y el capital se repartirían proporciones más o menos constantes de la producción: el trabajo un poco menos de dos tercios de la tarta, el capital de poco más de un tercio . Hoy en día la proporción es 60%-40%”. ¿Qué ha ocurrido? Smith reconoce que hay cuatro posibles explicaciones: 1) China, 2) robots, 3) monopolios y 4) propietarios.

Por China quiere decir que la globalización y la deslocalización de la fabricación de productos por las multinacionales a las llamadas economías emergentes ha hecho que el trabajo en las economías avanzadas pierda puestos de trabajo y sus salarios se estanquen a pesar de que la productividad ha aumentado. Sin embargo, como señala Smith, la participación del trabajo ha caído también en China y (hasta hace poco) la desigualdad de ingresos aumentó considerablemente.

En cuanto a la sustitución acelerada de trabajadores por máquinas, gracias a los robots y la inteligencia artificial, lo que parece estar sucediendo es que las empresas más eficientes, de alta tecnología están creciendo rápidamente, dejando atrás a las empresas ineficientes que utilizan más mano de obra. Estas empresas menos eficientes pierden cuotas de mercado y comienzan a emplear menos trabajadores también.

Esa es más o menos la tendencia en la acumulación capitalista desde una perspectiva marxista, por lo que no debería sorprender. De hecho, el informe del FMI respalda este punto de vista: “En las economías avanzadas, aproximadamente la mitad de la disminución de la participación del trabajo se puede atribuir al impacto de la tecnología. La disminución fue impulsada por la combinación de un rápido progreso en la tecnología de la información y las telecomunicaciones, y una alta proporción de trabajos que podrían ser fácilmente automatizados”.

La teoría económica convencional solía defender que las desigualdades eran el resultado de cualificaciones diferentes de la fuerza de trabajo y que la proporción de la renta nacional del trabajo dependía de la carrera entre la mejora de la formación y la educación de los trabajadores y la introducción de máquinas para reemplazar cualificaciones anteriores.

De hecho, otro destacado keynesiano, Brad Delong todavía apoya esta respuesta. En una nota reciente, sugiere que Smith y Krugman están equivocados. “Permítanme sugerir que no hay ningún misterio que explicar”. Si nos fijamos en la participación del trabajo en el PIB neto, es decir, después de deducir la depreciación (la cantidad de producción necesaria para reemplazar las plantas y maquinaria desgastada), la tasa del trabajo en realidad no ha caído, excepto durante la Gran Recesión.

 

Delong concluye que la redistribución de ingresos habida ha tenido lugar dentro de la tasa del trabajo, de los trabajadores de bajos ingresos a los de altos (CEOs, ejecutivos, médicos y dentistas, etc.) y no entre el trabajo y el capital.

El argumento de Delong no es convincente. En primer lugar, no se puede definir la depreciación como beneficio, pero es claramente una deducción del beneficio bruto. En segundo lugar, aunque el gráfico anterior sí muestra una tendencia decreciente de la participación del trabajo en la renta después de su fuerte aumento a finales de 1960, lo que condujo a una intensificación de la caída de la rentabilidad en la mayoría de las economías capitalistas avanzadas desde mediados de la década de 1960 y en la lucha de clases que la acompaño. El descenso también fue significativo desde el año 2000, durante la burbuja crediticia en los EE UU (a diferencia de Europa, donde la participación del trabajo se mantuvo constante e incluso aumentó durante la Gran Recesión: lo contrario de lo que ocurrió en Estados Unidos).

Y en tercer lugar, los aumentos de los ingresos de los ejecutivos y los médicos, dentistas, abogados y otros “profesionales libres” son en realidad beneficios y no salarios. Ver el excelente trabajo de Simon Mohun en este sentido.

Paul Krugman ha vuelto al tema de la caída de la participación del trabajo en una reciente nota en su blog, en la que argumenta que es el poder de monopolio de empresas de capital intensivo como Google, Microsoft, etc., y las compañías de energía las que están detrás de la subida de los beneficios en la economía global. Es un viejo argumento en su caso. Como ya dijo en 2012: “¿Estamos volviendo a hablar de verdad del conflicto capital/ trabajo?¿No es una discusión vieja, casi marxista, obsoleta en nuestra moderna economía de la información?”

Krugman reconoce que las desigualdades de ingresos y riqueza en la sociedad estadounidense y la participación cada vez menor de los ingresos que perciben los trabajadores del sector capitalista no se deben al nivel de educación y cualificación de la fuerza de trabajo de Estados Unidos, sino a factores más profundos. En 2012, citó dos explicaciones posibles: “Una es que la tecnología ha dado un giro que coloca a la mano de obra en desventaja; la otra es que estamos ante los efectos de un fuerte aumento del poder de monopolio. Piense en estas dos historias haciendo hincapié en los robots, por un lado, y los ‘barones ladrones‘ (robber barons), por el otro”.

El primer argumento es que la tecnología moderna está ‘sesgada a favor del capital’, es decir, que tiene como objetivo reemplazar mano de obra por máquinas progresivamente. Krugman lo expresó así: “El efecto de los avances tecnológicos en los salarios depende del sesgo del progreso; si está sesgado a favor del capital, los trabajadores no compartirán plenamente los aumentos de la productividad, y si está lo suficientemente sesgado a favor del capital, su situación puede incluso empeorar”.

Esto no es nuevo en la teoría económica marxista. Marx lo explicó de manera diferente a la teoría económica de su tiempo. La inversión en el capitalismo se lleva a cabo con fines de lucro, no para aumentar la producción o la productividad como tal. Si no se puede aumentar el beneficio lo suficientemente mediante más horas de trabajo (es decir, más trabajadores y más horas) o intensificando los esfuerzos (velocidad y eficacia – tiempo y movimiento), la productividad del trabajo sólo puede aumentarse entonces con mejor tecnología. Por lo tanto, en términos marxistas, la composición orgánica del capital (la cantidad de maquinaria e instalaciones en relación con el número de trabajadores) se elevará secularmente. Los trabajadores pueden luchar para mantener la mayor cantidad del nuevo valor que han creado como parte de su ‘compensación’, pero el capitalismo sólo invertirá para crecer si esa participación no se eleva tanto que hace que la rentabilidad del capital caiga. Por lo tanto, la acumulación capitalista implica una caída tendencial de la participación del trabajo, o lo que Marx llamaría una tasa creciente de explotación (o plusvalía).

Y sí, todo dependerá de la lucha de clases entre el capital y el trabajo por la apropiación del valor creado por la productividad del trabajo. Y está claro que el trabajo ha ido perdiendo la batalla, sobre todo en las últimas décadas, bajo la presión de las leyes anti-sindicales, el fin de la protección del empleo y la contratación fija, la reducción de beneficios sociales, un creciente ejército de reserva de desempleados y sub-empleados gracias a la globalización de la fabricación industrial.

Aparte de la tecnología sesgada a favor del capital, Krugman considera que la caída de la participación del trabajo en la renta puede ser causada por el ‘poder de los monopolios’, o la dominación de ‘barones ladrones’. Krugman lo pone de esta manera. Tal vez la parte del trabajo en la renta está cayendo porque: “en realidad no tenemos una competencia perfecta” bajo el capitalismo; “el aumento de la concentración de las empresas podría ser un factor importante en el estancamiento de la demanda de mano de obra, ya que las empresas utilizan su creciente poder de monopolio para subir los precios sin pasar las ganancias a sus empleados”.

Lo que Krugman parece sugerir es que es un defecto en la economía de mercado lo que crea esta desigualdad y que si erradicamos esa imperfección (los monopolios) todo se corregirá. De esta manera, Krugman plantea el tema en los términos de la economía neoclásica.

Pero no se trata de la dominación de los monopolios como tal, sino del dominio del capital. Si, el capital se acumula a través de una mayor centralización y concentración de los medios de producción en manos de unos pocos. Esto asegura que el valor creado por el trabajo sea apropiado por el capital y que la proporción destinada al 99% se reduzca al mínimo. Pero no se trata de que los monopolios sean una imperfección de la competencia perfecta, como quiere Krugman: es el monopolio de la propiedad de los medios de producción por unos pocos. Ese es el funcionamiento real del capitalismo, con todos sus defectos.

La caída de la parte de la renta nacional que va al trabajo comenzó justo en el momento en que la rentabilidad empresarial de Estados Unidos estaba en su punto más bajo en la profunda recesión de la década de 1980. El capitalismo tuvo que restaurar la rentabilidad. Lo hizo en parte aumentando la tasa de plusvalía despidiendo trabajadores, congelando los aumentos salariales y recortando paulatinamente prestaciones sociales y pensiones. De hecho, es significativo que el colapso de la participación del trabajo se intensificó después de 1997, cuando la rentabilidad en Estados Unidos se recuperó y comenzó a reducirse de nuevo. El gráfico del FMI anterior muestra que se aplica a la mayoría de economías.

La participación del trabajo en el sector capitalista en los EE.UU. y otras economías capitalistas se ha reducido debido a la mayor tecnología y su ‘sesgo pro-capital’, la globalización y la mano de obra barata en el extranjero; la destrucción de los sindicatos; la creación de un ejército de reserva de mano de obra mayor (desempleados y sub-empleados); y el recorte de las prestaciones sociales y la reducción de los contratos fijos, etc. De hecho, esta parece ser la conclusión del FMI en su último informe en el capítulo 3 de la edición de abril de 2017 de Perspectivas Económicas, que cree que esta tendencia está impulsada por un rápido progreso en la tecnología y la integración global.

“La integración global -como se refleja en las tendencias del comercio final de bienes, la participación en las cadenas globales de valor, y la inversión extranjera directa-, también desempeñó un papel. Su contribución se estima en más o menos la mitad que la de la tecnología. Dado que la participación en las cadenas de valor globales normalmente implica la deslocalización de las tareas intensivas en mano de obra, el efecto de la integración es reducir la participación del trabajo en los sectores comerciables. hay que admitir que es difícil separar claramente el impacto de la tecnología del de la integración global, o de las políticas y reformas. Sin embargo, los resultados para las economías avanzadas son convincentes. En su conjunto, la tecnología y la integración global explican cerca del 75 por ciento de la disminución de la participación del trabajo en Alemania e Italia, y cerca de 50 por ciento en Estados Unidos”.

Tal vez el ‘sesgo pro-capital’ y la ‘globalización’ tengan menos efecto sobre la participación del trabajo en los EE.UU. debido al mayor crecimiento de los beneficios financieros y las rentas que en el resto de las economías avanzadas.

De hecho, como Noah Smith dice: “el poder de los monopolios, los robots y la globalización podrían ser parte de un mismo fenómeno unificado: nuevas tecnologías que de forma desproporcionada ayudan a las grandes compañías multinacionales de capital intensivo”. Yo le llamo “capital moderno”, que, citando a Smith de nuevo, “proporciona una posible forma de unificar al menos algunas de las diversas explicaciones de esta preocupante tendencia económica”.

Razones para el plebiscito no+AFP

por Luis Mesina

Vocero Coordinadora Nacional de Trabajadores/as NO+AFP

 

La primera pregunta que debemos formularnos transcurrido 10 meses desde que el 24 de julio lanzáramos la primera marcha nacional es: ¿Por qué un Plebiscito? ¿Es este acto, un acto de desmovilización? ¿Supone este hecho político, supeditarse a una determinada estrategia electoral? ¿Cuáles serían las ventajas y desventajas de llevar adelante una actividad como esta? Seguir leyendo Razones para el plebiscito no+AFP

Deudas privadas ilegítimas y lucha de clases

por Eric Toussaint//

El endeudamiento privado fue utilizado por las clases dominantes, desde los comienzos de la historia hace 5000 años, para esclavizar, expoliar, dominar y desposeer a las clases populares —entre ellas, a las mujeres que son las principales víctimas—, a las clases trabajadoras: pequeños campesinos, artesanos, pescadores hasta los asalariados de ahora y los miembros de sus familias —el endeudamiento de los estudiantes para poder proseguir sus estudios— 1/. El proceso era (y continúa siendo) simple: el prestamista exigía al prestatario que ella o él pusiera como garantía lo que poseía. Por ejemplo, la tierra que tenía y cultivaba el campesino, o las herramientas de trabajo si se trataba de un artesano. El reembolso del préstamo se hacía en especie o en moneda. Para pagar el préstamo, como el tipo de interés era elevado, el prestatario estaba obligado a transferir al prestamista un gran parte de su trabajo y se empobrecía. Si no podía pagar la deuda, el prestamista desposeía al deudor del bien que había puesto como garantía. En algunas sociedades, eso podía llegar a la pérdida de la libertad del deudor y/o de miembros de su familia. Era la esclavitud por deudas. En Estados Unidos y en algunos países europeos la falta de pago de una deuda podía ser sancionada por la ley mediante mutilaciones físicas hasta comienzos del siglo xix. Incluso hasta ahora, el impago de deudas es punible con penas de cárcel, ya sea en Europa o en otras partes del mundo.

 Deudas privadas a través de los tiempos

Desde hace 5000 años, las deudas privadas tuvieron una función crucial en las relaciones sociales. La lucha entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados, tomó con mucha frecuencia la forma de un conflicto entre acreedores y deudores. Con una remarcable regularidad hubo insurrecciones populares que comenzaban de la misma manera: por la destrucción ritual de los documentos correspondientes a la deuda (tabletas, papiros, pergaminos, libros de contabilidad, registro de impuestos…)

La nueva crisis internacional, que comenzó en 2007, reveló el comportamiento fraudulento de los bancos. Como consecuencia de unas expulsiones masivas de viviendas que se sucedieron en Estados Unidos, en España y en otros lugares, cada vez más personas cuestionan las deudas en países en los que habitualmente la obligación de pagar un crédito era (hasta hace poco) incontestable. Ada Colau, elegida alcaldesa de Barcelona en 2015, reunió en torno a su persona, a partir de 2012, un importante sostén popular al participar activamente en una plataforma contra los desahucios realizados por los bancos en contra de familias incapaces de continuar el pago de sus deudas hipotecarias. Algunos años antes, hubiera sido inimaginable que una mujer o un hombre fuera elegido para un alto cargo después de haber organizado ocupaciones ilegales de bancos para defender a las familias que habían suspendido el pago de una deuda. En todo el planeta, los movimientos sociales cuestionan el pago de deudas privadas ilegítimas ya sean hipotecarias o de estudiantes, ya sean reclamadas por grandes bancos privados o por agencias de microcréditos.

Estas son, a grandes rasgos, algunas etapas históricas del sistema deuda privada en Oriente Próximo, en Europa y en otras partes del mundo conquistadas por las potencias europeas. Habría que completar con lo que pasaba en Asia, en África y en las Américas precoloniales, pero el cuadro aquí esbozado ya es bien elocuente.

En el tiempo de las malas cosechas, la imposibilidad de los campesinos para reembolsar las deudas contraídas con el Estado (impuestos en especie impagados) o con altos funcionarios y dignatarios del régimen acababa regularmente con la desposesión de las tierras de los campesinos y con su esclavitud. Incluso miembros de sus familias eran reducidos a esa esclavitud por deudas. Con el fin de responder al descontento popular, el poder establecido anulaba periódicamente las deudas privadas /2 y restauraba los derechos del campesinado. Las anulaciones daban lugar a grandes celebraciones en cuyo transcurso se destruían las tabletas de arcilla en las que se encontraban contabilizadas las deudas.

Hubo una treintena de anulaciones generales de deudas privadas entre -2400 y -1400 /3. Uno de los decretos de anulación determinaba que los acreedores oficiales y los cobradores de impuestos que hubieran expulsado a campesinos de sus tierras debían indemnizarlos. Si un acreedor había acaparado un bien mediante presión, lo debía restituir y/o reembolsarlo completamente, y si no lo hacía era condenado a muerte.

Después del -1400, ya no se encuentra ningún acta de anulación de deudas en Mesopotamia. Las desigualdades se habían reforzado y desarrollado con fuerza. Las tierras eran acaparadas por los grandes propietarios privados, y se arraigó la esclavitud por deudas. Durante los siglos siguientes, se tiene, no obstante, la prueba de violentas luchas sociales entre acreedores y deudores.

A partir del siglo viii a.c., encontramos en Egipto proclamaciones de anulaciones de deudas y de liberación de esclavos por deudas. Una de las motivaciones fundamentales de las anulaciones de deudas era que el faraón quería disponer de un campesinado capaz de producir los alimentos suficientes y, a su vez, disponible para participar en las campañas militares. Por esas dos razones, se tenía que evitar que los campesinos fueran expulsados de sus tierras por los acreedores.

En otra parte de la misma región, se constata que los emperadores asirios del primer milenio a.c. adoptaron la tradición de anulación de deudas. Pasó lo mismo en Jerusalén en el siglo v a.c.

Como prueba, en -483, Nehemías, ciertamente influido por la antigua tradición mesopotámica, proclamó la anulación de las deudas a los judíos endeudados con sus ricos compatriotas. Fue en esa época en la que se termina la Torah /4. La tradición de las anulaciones generalizadas de deudas forma parte de la religión judía y de los primeros textos del cristianismo vía el Deuteronomio que proclama la obligación de anular las deudas cada 7 años y el Levítico que lo exige en cada jubileo o sea cada 50 años /5.

Durante siglos, numerosos comentaristas de textos antiguos, comenzando por las autoridades religiosas de la parte de las clases dominantes, afirmaron que esas prescripciones solo tenían un valor moral o que constituían votos piadosos. Sin embargo, las investigaciones históricas de los dos últimos siglos demostraron que esas prescripciones correspondían a prácticas comprobadas /6.

Cuando las clases privilegiadas lograron imponer sus intereses de forma definitiva, las anulaciones desaparecieron, pero su tradición quedó inscrita en los textos fundadores del judaísmo y del cristianismo. Las luchas por la anulación de las deudas privadas jalonaron la historia de Oriente Próximo y del Mediterráneo hasta la mitad del primer milenio de la era cristiana.

En el «Padre Nuestro», la oración cristiana más conocida, en lugar de la traducción actual “…perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”, el texto griego original de Mateo (capítulo 6, versículo 12) dice “… perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores…”. Por otro lado en alemán y neerlandés la palabra Schuld expresa el pecado y la deuda. Aleluya, ese término utilizado en todas las religiones judías y cristianas que es un signo de alegría, proviene de la lengua hablada en Babilonia en el 2º milenio a.c., y significaba la liberación de los esclavos por endeudamiento /7.

Grecia: En Grecia, a partir del siglo I a.c., acontecieron luchas muy importantes contra la esclavitud por endeudamiento y para la anulación de las deudas privadas del pueblo. Aristóteles escribió en La Constitución de los atenienses: “Los hombres pobres con su esposa y sus hijos se convirtieron en los esclavos de los ricos”. Se desarrollaron luchas sociales y políticas que consiguieron disposiciones legales que prohibían la esclavitud por deudas. Se trataba principalmente de las reformas de Solón en Atenas. En Megara, una ciudad vecina de Atenas, una facción radical llegó al poder. Allí se prohibió los préstamos con interés y se hizo de manera retroactiva, obligando a los acreedores a restituir los intereses percibidos /8.

Al mismo tiempo, hubo ciudades griegas que se lanzaron a una política de expansión fundando colonias desde Crimea hasta Marsella, especialmente con los hijos de los pobres endeudados. En esas colonias, la esclavitud se desarrolló fuertemente y de una manera más brutal y opresiva que en las sociedades del Creciente fértil que las precedieron.

Roma: Las crisis de la deuda privada causaron numerosas luchas políticas y sociales. Según la ley romana primitiva, los acreedores podían ejecutar a los deudores insolventes. El fin del siglo IV a.c. estuvo marcado por una fuerte reacción social contra el endeudamiento. Si bien la esclavitud por deudas fue abolida para los ciudadanos romanos, la abolición del préstamo con intereses no fue aplicada durante largo tiempo. Las fuertes crisis de endeudamiento privado se produjeron en los siglos siguientes tanto en la península italiana como en el resto del imperio romano. El historiador Tácito escribía a propósito de una crisis de endeudamiento producida en el año 33 d.c., durante el reino de Tiberio: “El préstamo con interés era un mal inveterado en la ciudad de Roma, y una causa muy frecuente de sediciones y de discordias; también se lo contenía incluso en los tiempos antiguos…” /9.|

Feudalismo: Al comienzo del feudalismo, una gran parte de los productores libres fueron convertidos en siervos ya que los campesinos cargados de deudas eran incapaces de reembolsarlas. Ocurrió, especialmente, durante el reino de Carlomagno a fines del siglo VIII y comienzos del siglo IX /10.

Las religiones judías, musulmana y cristiana en relación a los préstamos con intereses

Desde sus orígenes, la religión musulmana prohibió el crédito con interés. El judaísmo lo prohibió en el seno de la comunidad judía, pero enmendó esa posición bajo la presión de los ricos y lo autorizó a partir del primer siglo d.c. /11 La religión cristiana lo prohibió hasta el siglo XV. Las autoridades protestantes y católicas terminaron por promoverlo.

 En Europa, el problema de las deudas privadas volvió bajo una forma exacerbada a fines de la Edad Media

El problema de las deudas privadas se exacerbó, a partir de los siglos XIII y XIV, con la monetarización de las relaciones. En efecto, el trabajo gratuito y los impuestos en especie fueron progresivamente reemplazados por sumas de dinero. Por consiguiente, los campesinos, los artesanos, etc. debían endeudarse para poder pagar sus impuestos. Al ser incapaces de reembolsar los préstamos, cada vez más campesinos, artesanos u obreros fueron víctimas de confiscaciones, desposeídos y/o encarcelados, y con frecuencia mutilados /12.

En 1339, en Siena (Italia), el gobierno municipal de la ciudad anunció al Concejo que era necesario abolir el encarcelamiento por deudas, puesto que si no se hiciere, se tendría que encarcelar a casi todos sus ciudadanos tanto era el grado de endeudamiento. Dieciséis años más tarde, en 1355, el pueblo de Siena se sublevó e incendió la sala del palacio municipal donde se guardaban los libros de contabilidad. Querían hacer desaparecer los rastros de las deudas que se les reclamaba y que, a sus ojos, eran odiosas /13.

Otro de los hechos que demostraban el rechazo a la explotación mediante la deuda se produjo en Florencia, a fines del siglo XIV, cuando las clases trabajadoras tomaron momentáneamente el poder. Liderados por los Ciompi—se llamaban así los obreros jornaleros de la industria textil— se reivindicaba, entre otras cosas: suprimir la amputación de una mano en el caso de un impago de deuda y declarar una moratoria sobre las deudas impagadas /14. Exigían también un puesto en el gobierno y que los ricos pagaran más impuestos. En la misma época, se desarrollaron acontecimientos similares en Flandres, Valonia, Francia, Inglaterra…

 El rechazo de las deudas estuvo en el núcleo de las insurrecciones masivas de campesinos en el mundo germánico en los siglos XV y XVI: Thomas Münzer

Desde 1470 hasta 1525, una multitud de sublevaciones campesinas desde Alsacia hasta Austria, pasando por la mayoría de las regiones de Alemania, Bohemia, Eslovenia, Hungría y Croacia, estaban ligadas en gran parte al rechazo de las deudas reclamadas a los campesinos y a los ciudadanos de las clases dominadas. Centenares de miles de campesinos tomaron las armas, destruyendo centenares de castillos y decenas de monasterios y conventos. La represión produjo más de 100.000 muertos entre el campesinado /15. Durante una de las rebeliones, en 1493, los campesinos sublevados exigieron el establecimiento de un año de jubileo en el que todas las deudas serían anuladas /16. Thomas Münzer, uno de los líderes de las sublevaciones campesinas, decapitado en 1525 a la edad de 28 años, reclamaba la aplicación integral de los Evangelios y especialmente la anulación de las deudas. A ello se oponía Martín Lutero que, después de haber comenzado en 1519-1520 con la denuncia de la usura y de la venta de indulgencias por parte de la iglesia católica, terminó defendiendo en 1524 los préstamos con intereses y a exigir que los campesinos y todos los endeudados reembolsaran sus deudas. Lutero propugnaba, en oposición a las rebeliones campesinas, “un gobierno temporal severo y duro que imponga a los malos (…) devolver sus deudas… nadie debe imaginarse que el mundo pueda gobernarse sin que se derrame sangre; el poder temporal solo puede ser rojo y sangriento, puesto que el mundo quiere y debe ser maligno; y la espada es la vara de Dios y su venganza contra el mundo” /17. En el conflicto que enfrentaba a los campesinos y otros componentes del pueblo (en particular la plebe urbana así como los sectores más pauperizados, vagabundos, mendigos…) a las clases dominantes locales, Martín Lutero había escogido su campo y proclamaba que las leyes del Antiguo Testamento como el año de jubileo ya no eran aplicables. Según Lutero, el Evangelio describía solamente un comportamiento ideal, ya que en la vida real, una deuda siempre ha de ser pagada.

En un texto anónimo que circuló por Alemania a partir de 1521, se podía leer este diálogo entre un paisano y un notable que describe muy bien la utilización del endeudamiento para desposeer al trabajador de su herramienta de trabajo o de su tierra:

Campesino: ¿Qué me trae aquí? Eh, bueno, querría saber en qué pasa usted el tiempo.

Notable: ¿Y cómo lo debería pasar? Estoy aquí, sentado contando mi dinero. ¿Acaso no lo ves?

Campesino: Dígame señor, ¿quién le ha dado tanto dinero que usted pasa su tiempo contándolo?

Notable: ¿Quieres saber quién me ha dado este dinero? Te lo voy a decir. Un campesino golpeó a mi puerta para pedirme prestado 10 o 20 florines. Me informo si posee un trozo de buena tierra. Y me dice: “Sí, señor, tengo un buen prado y un excelente campo que valen los dos una centena de florines”. Le respondo: « ¡Perfecto! Pon como garantía tu prado y tu campo, y si te comprometes a pagar un florín por año de interés, puedes tener tu préstamo de 20 florines». Contento de escuchar estas buenas noticias, el campesino replica: “le doy gustosamente mi palabra”. Pero yo agrego “Debo prevenirte que si ocurre que tú no satisfaces tu pago a tiempo, tomaré posesión de tu tierra y seré su propietario.» Eso no preocupa al campesino, y compromete conmigo sus pastos y su campo. Le presto el dinero y el campesino paga los intereses puntualmente durante un año o dos; pero luego aparece una mala cosecha y pronto se halla en un retraso del pago. Confisco su tierra, lo expulso, y su campo y su prado son míos. Y hago esto no solo con campesinos sino también con artesanos” /18.

He aquí, resumido con palabras muy simples, el proceso de desposesión al que los campesinos y artesanos de Alemania y de otros lugares intentaban oponerse.


La conquista de las Américas y la imposición de la servidumbre por deudas a través del peonaje

Durante la conquista de las Américas, la imposición de la dominación europea fue paralela a la servidumbre por deudas de las poblaciones nativas /19. El peonaje fue la forma utilizada (.). El diccionario Littré definía en el siglo XIX el peonaje de la siguiente manera: “Se dice en México, de una especie de esclavitud impuesta a los indígenas, y que resulta de la potestad que tiene los propietarios de retenerlos y obligarlos a trabajar gratuitamente hasta saldar las deudas que esos trabajadores habían contraído con la propiedad”. El peonaje era un privilegio por el que el terrateniente podía retener a los peones y obligarles a trabajar gratuitamente en sus haciendas hasta la completa cancelación de las deudas que hubiesen contraído. Estos empeños, pagaderos con el trabajo futuro, eran, además, transmisibles de padres a hijos, lo que de hecho los convertía en una forma de servidumbre. En México, no fue abolido hasta 1910, durante la revolución.

 

 

Notas:

1/ Se debe hacer una aclaración: el autor no denuncia el endeudamiento privado en todas las circunstancias. El artículo se concentra en el endeudamiento privado cuando se lo utiliza como medio de expolio y de desposesión

2/ En esta época, el Estado no tenía deudas. Asimismo, el Estado en el antiguo Egipto, Grecia y Roma tampoco pedía créditos, salvo casos excepcionales en el caso de Roma. En Europa, los Estados no comenzaron a endeudarse sistemáticamente hasta los siglos xiii y xiv, y no dejaron de hacerlo hasta ahora.

3/ Michael Hudson, “The Lost Tradition of Biblical Debt Cancellations”, 1993, p. 87; “The Archaeology of Money”, 2004. Véase también: David Graeber En deuda: una historia alternative de la economía, Editorial Ariel, Barcelona, 2014. Y Éric Toussaint, “La amplia tradición de anulación de deudas en Mesopotamia y Egipto del 3º al 1º milenio antes de J.C.”, http://www.cadtm.org/La-amplia-trad…

4/ La Torah (ley religiosa judía) es la compilación de textos que forman los cinco primeros libros de la Biblia: el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio.

5/ Véase Isabelle Ponet; “La remisión de las deudas en la Tierra de Canaán durante el primer milenio antes de Cristo”, http://www.cadtm.org/La-remision-de…

En el Levítico, encontramos no solo la exigencia de la anulación de deudas sino también la liberación de esclavos por deudas y de todas sus familias, y la restitución de sus campos y casas. Pero, atención, eso era solo para la comunidad de Israel no para los otros pueblos.

6/ Michael Hudson, op. cit.

7/ Michael Hudson, ibid., p. 27.

8/ Véase David Graeber, op.cit.

9/ Tácito, Anales, 6.16.1, citado por Andreau, http://www.cadtm.org/Endeudamiento-…

10/ Véase Karl Marx, El Capital, libro 3, Notas sobre la usura precapitalista. Véase también Ernest Mandel Tratado de economía marxista, Ediciones Era, S.A. México D. F., 1969; Tomo I, capítulo IV; sección: El capital usurario. Descarga libre en pdf: https://teoriasociologicai.files.wo…

11/ El rabino Hillel había decretado que los judíos debían agregar una cláusula a los contratos realizados entre ellos mismos, según la cual renunciaban a la aplicación de la Torah y del Talmud que instituían una anulación periódica de las deudas. Por otro lado, la religión judía autorizaba los préstamos con interés a los no judíos.

12/ Silvia Federici, en su libro, Calibán y la bruja, p. 47, muestra cómo esta evolución afectó aún más gravemente a las mujeres del pueblo. Véase Silvia Federici, Calibán y la bruja, Traficantes de sueños, Madrid, 2014.

13/ Patrick Boucheron, Conjurer la peur, Seuil, París, 2013, pp. 213-215.

14/ Véase Silvia Federici, op. cit., pp. 68-73. Véase también, Patrick Boucheron, ibid, p.189

15/ Véase Friedrich Engels (1850), La guerra campesina en Alemania, Editorial Capitán Swing Libros S.L., Madrid, 2009. Véase también, David Graeber, op. cit. Capítulo 11, La edad de los grandes imperios capitalistas (1450-1971), pp. 423- 429

16/ Remitimos a la versión francesa: Friedrich Engels (1850), La guerre des paysans en Allemagne, Éd. Sociales, Paris, 1974

17/ Martín Lutero, 1524, Sobre el comercio y la usura, José J. Olañeta Editor, Mallorca, 2009.

18/ Citado por Silvia Federici en Calibán y la bruja, op. cit. p.115, nota 48, tomado de G. Strauss (ed.) Manifestations of Discontent on the Eve of the Reformation, Bloomington, Indiana University Press, 1971, pp. 110-111.

19/ El papa Nicolás V había autorizado en enero de 1455 la servidumbre perpetua de las poblaciones consideradas como enemigas de Cristo. Eso justifico, entre otras aberraciones, la esclavitud de los africanos en esa época (especialmente en las plantaciones creadas por los portugueses en Madeira) y después permitió a los conquistadores europeos hacer lo mismo en el Nuevo Mundo. He aquí un extracto de la bula Romanus Pontifex: “Nosotros, considerando la deliberación necesaria para cada una de esas materias indicadas, y visto que anteriormente, fue concedido a dicho rey Alfonso de Portugal por otras cartas, entre otras cosas, la facultad plena y completa con respecto a cualquier sarraceno, pagano y otros enemigos de Cristo, en cualquier lugar donde se encuentren, y los reinos, ducados, principados, señorías, posesiones, bienes muebles e inmuebles que ellos posean, de invadirlos, conquistarlos, combatirlos, vencerlos y someterlos; y de reducir a una servidumbre perpetua a los miembros de sus familias, de apoderarse para su propio provecho y para el de sus sucesores, apropiarse y utilizar para su propio uso y para l de sus sucesores, sus reinos, ducados, condados, principados, señorías, posesiones y otros bienes que les pertenecieran…” (el autor hizo el subrayado)

Por otro lado, como lo comenta David Graeber, los conquistadores, y entre ellos Hernán Cortés, se habían endeudado hasta el cuello para financiar sus operaciones. De pronto, explotaron y expoliaron con una brutalidad máxima a las poblaciones conquistadas con el fin de reembolsar sus deudas. Véase David Graeber, op. cit., pp. 416 – 422.

(Imagen: Dos recaudadores de impuestos de Quentin Massijs, 1449)

La Importancia de la Seguridad Social

Por Luis Mesina

 

 

Prefacio del libro Nuevo Sistema de pensiones para Chile. Propuesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP 

Cientos de miles de chilenos y chilenas han salido a las calles exigiendo el fin de las AFP. La transversalidad generacional, social y económica de quienes se manifiestan es diversa. Hay un punto que los une: este sistema nos condena a todos a una vejez indigna y ello exige luchar para cambiarlo.

Las AFP creadas en dictadura y perfeccionadas en estos años de “democracia” son la expresión más concreta de la extrema desigualdad que padecemos; derechos tan vitales como la salud y la previsión fueron expropiadas por José Piñera en 1981 y, después de 36 años, nos hemos levantado para decir NO+AFP.

La demanda por seguridad social implica la restitución de un derecho fundamental arrebatado por la fuerza. En la mayoría de los países, existen sistemas de reparto solidarios y a pesar de todas las ofensivas de los organismos multilaterales por disminuir beneficios a los trabajadores, éstos, siguen contando con sistemas que garantizan llegar al fin de la vida laboral en condiciones de respeto y dignidad. Eso no ocurre en Chile.

Actualmente más de 300 mil compatriotas reciben una pensión promedio de 119 mil pesos, cantidad que se convierte en un calvario cuando la persona requiere de salud. Otro derecho arrebatado en nuestro país

Por ello, la demanda que hacemos desde el mundo del trabajo para restituirles a todos los chilenos y chilenas este derecho fundamental, debe ser una tarea de todos, aquí nadie sobra. Acabando con las AFP -la estafa más grande de nuestra historia-, habremos terminado con la matriz económica actual que ha permitido la más alta concentración de la riqueza en pocas manos y, de paso, ha lanzado a muchas generaciones de compatriotas a la más absoluta pobreza.

La propuesta que presentamos en este libro ofrece la posibilidad de instalar en Chile un verdadero sistema previsional, que permitirá avanzar hacia la instalación definitiva de seguridad social para toda nuestra patria. ¿De quién depende? Solo de nosotros que somos la mayoría.

Luis Mesina

Huelga de Homecenter derrotada: a formar nueva dirección

por Osvaldo Costa //

En la madrugada del lunes 5 de diciembre se llevó a cabo la última negociación entre los representantes de los trabajadores del Sindicato Nacional de Homecenter Sodimac y los representantes del grupo Solari, los dueños de la empresa, uno de los grupos más ricos de Chile, que ostentó ganancias de más de 89 mil millones el 2015. Seguir leyendo Huelga de Homecenter derrotada: a formar nueva dirección

NO + AFP Un sistema de reparto estatal y solidario

por Osvaldo Costa //

(PST – Cuarta Internacional)

 

El domingo 24 de julio un millón de personas en todo chile salieron a las calles a gritar lo que ya todo el mundo decía en voz baja; No más AFP. Es el comienzo del fin de uno de los pilares del modelo neoliberal adoptado por Pinochet y celosamente defendido por el gobierno de la Nueva Mayoría. Seguir leyendo NO + AFP Un sistema de reparto estatal y solidario