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Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

por Joaquín Miras Albarrán // 

Prólogo a Democracia y lucha de clases en la Antigüedad

El autor de la presente obra, que se traduce por primera vez al castellano, es uno de los pocos, verdaderos, grandes pensadores políticos del siglo XX, y un revolucionario. El lector puede quedar sorprendido ante este juicio, e incluso abrigar sospechas  por cuanto Arthur Rosenberg, que falleció hace seis decenios, es un perfecto desconocido. Seguir leyendo Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

Sobre la tradición revolucionaria popular

Un intercambio con Ramón Franquesa

Discutir sobre los rasgos esenciales del jacobinismo –entendido en su acepción original, no en la forma desnaturalizada en que suele ser aludido hoy– no es asunto baladí, aunque a primera vista pueda parecer algo remoto, de interés exclusivamente académico. Porque lo que se discute son las raíces y el futuro de la democracia. Nada menos.

En  febrero se publicó un importante artículo de Ramón Franquesa titulado Bolívar y el socialismo del siglo XXI. En ese texto su autor reflexiona, a la luz del actual proceso revolucionario venezolano, sobre la tradición revolucionaria europea desde sus orígenes.

Ramón Franquesa parte, en consecuencia, de la Revolución francesa, a la que considera con razón como hecho histórico fundador de las revoluciones de la contemporaneidad. En el resumen que hace de los acontecimientos acaecidos durante la misma, Franquesa opta por una determinada matriz interpretativa, según la cual los jacobinos, y Robespierre a su cabeza, serían los propugnadores de un proyecto burgués de sociedad y economía, y para conseguirlo no dudarían en emplear la violencia más feroz e imponer la dictadura. En contrapartida, Hebert y otros dirigentes populares encabezarían la opción revolucionaria proletaria. La actual izquierda revolucionaria, según esa clásica interpretación que recoge Ramón Franquesa, sería heredera de la tradición hebertista, en la que se habría inspirado Babeuf, primer revolucionario comunista, enfrentado con Robespierre. Tras Babeuf, Buonarrotti seguiría sus pasos y nos legaría la memoria de la práctica revolucionaria de nuevo cuño, instaurada por Babeuf siguiendo a Hebert.

Una primera objeción

Y sin embargo, no sería ésta la interpretación que Engels había sostenido sobre el jacobinismo y la revolución. Escribe Engels, por ejemplo, en 1891: “Está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma de la república democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura democrática del proletariado, como lo ha demostrado ya la Gran Revolución francesa. (…) Así pues, República unitaria. Pero no en el sentido de la presente república francesa, que no es otra cosa que el Imperio sin el emperador, fundado en 1798. Desde 1792 a 1798, cada departamento francés, cada comunidad poseían su completa autonomía administrativa, según el modelo norteamericano, y eso debemos tener también nosotros. Norteamérica y la primera república francesa nos han mostrado cómo se debe organizar esa autonomía…”.1 La interpretación que Engels hace de su relación con el legado de la Revolución francesa es, como se puede ver, nada “rupturista” con el periodo que va de 1792 hasta la promulgación de la Constitución del año III, la cual liquida la democracia y es seguida por el golpe de estado del Directorio. Ese periodo elogiado por Engels es caracterizado por él como una época de democracia de base o directa y de libertad de las masas. Pero esto incluye una valoración sumamente positiva de los dirigentes de ese periodo y en especial del que los simboliza entre 1792 y 1794: Robespierre. ¿Qué significa todo esto? Puesto que estamos ante una reflexión sobre los orígenes de nuestra tradición y los textos fundacionales son los atribuidos, con razón, a Babeuf y a Buonarrotti, es conveniente acudir a la reproducción de citas de ambos autores.

Babeuf y Buonarroti en vivo y en directo

Existe una carta reproducida en todas las ediciones de escritos de Babeuf 2 y que suele ser titulada “Carta al ciudadano Joseph Bodson”; es del 28 de febrero de 1796. El lector debe reparar en la fecha. Babeuf y los iguales serán detenidos el 10 de mayo de 1796 y estarán en la cárcel hasta su condena a muerte –27 de mayo de 1797– y su posterior ejecución. 3 Al comienzo mismo de la carta, Babeuf expresa ya que él nunca ha cambiado de principios; no hay, según él mismo, por tanto, un joven Babeuf jacobino y un Babeuf maduro opuesto al mismo y ya comunista. Pero dejo al lector que juzgue por sí mismo. Escribe Babeuf:

Luis XVI tocado con el gorro frigio

“(…). Mi opinión sobre los principios no ha cambiado nunca. Pero sí ha cambiado la que tenía de algunos hombres. Hoy confieso de buena fe no haber visto claro, en ciertos momentos, el gobierno revolucionario, ni a Robespierre, Saint Just., etc. (…) Creo que estos hombres valen más ellos solos que todos los revolucionarios juntos, y que su gobierno dictatorial 4 estaba endiabladamente bien pensado. Todo lo que ha pasado desde que el gobierno y los hombres ya no existen, justifica quizá esta afirmación. No estoy en absoluto de acuerdo contigo en que han cometido grandes crímenes y han matado a muchos republicanos. Creo que no a tantos: es la reacción Termidoriana la que ha matado a muchos. No entro a juzgar si Hebert o Chaumettte eran inocentes. Aunque esto fuera cierto continúo justificando a Robespierre. Este último podía tener con razón el orgullo de ser el único capaz de conducir a su verdadero fin el carro de la Revolución. Intrigantes, hombres de cortos alcances, según él , y quizá también según la realidad; tales hombres, digo yo, ávidos de gloria y llenos de presuntuosidad, tales como Chaumette, pueden haber sido percibidos por Robespierre como dispuestos a disputarle la dirección del carro. Entonces, quien tenía la iniciativa, quien tenía la impresión de su capacidad exclusiva, ha debido ver que todos esos ridículos rivales, incluso los de buenas intenciones, lo entorpecerían y echarían a perderlo todo. Supongo que él se ha dicho: metamos bajo el apagavelas a todos esos duendes inoportunos y a los de buenas intenciones. Mi opinión es que hizo bien. La salvación de veinticinco millones de hombres no puede quedar amenazada por la consideración tenida hacia algunos individuos ambiguos. Un regenerador lo tiene que ver todo en su conjunto. Debe eliminar todo lo que molesta, todo lo que obstruye su paso, todo lo que puede retrasar su llegada al fin que se ha fijado. Bribones, o imbéciles, o presuntuosos y ambiciosos de gloria, es igual, tanto peor para ellos. ¿Por qué se metían en esto? Robespierre sabía todo esto, y es esto en parte lo que me hace admirarlo. Esto es lo que me hace ver en él al genio en el que residían verdaderas ideas regeneradoras. Es verdad que estas ideas te podían comprometer a ti al igual que a mí ¿Qué importancia hubiera tenido eso si finalmente la felicidad común se hubiera realizado? No sé, amigo mío, si tras esas explicaciones puede estarles permitido a los hombres de buena fe como tú seguir siendo hebertistas. El hebertismo es una afección estrecha en esta clase de hombres. Ésta no les permite ver más que el recuerdo de algunos individuos, y el punto esencial de los grandes destinos de la República se les escapa. No creo, como tú, que sea impolítico, ni superfluo, evocar las cenizas y los principios de Robespierre y de Saint Just para apuntalar nuestra doctrina. En primer lugar no hacemos otra cosa que rendir homenaje a la gran verdad sin la que estaríamos por debajo de una justa modestia. Esa verdad es que no somos más que los segundos Gracos de la revolución francesa. ¿No resulta útil aún señalar que no innovamos nada, que no hacemos nada más que suceder a los primeros generosos defensores del pueblo, que antes que nosotros habían señalado el mismo objetivo de justicia y felicidad que el pueblo debe alcanzar? Y en segundo lugar, despertar a Robespierre es despertar a todos los patriotas enérgicos de la República, y con ellos al pueblo, que en otra época solamente a ellos seguía y escuchaba. Son nulos o impotentes, están, por así decir, muertos, estos enérgicos patriotas, estos discípulos de quien se puede decir que fundó la libertad aquí. Son, digo, nulos e impotentes desde que la memoria de este fundador está cubierta por una injusta difamación. Devolvedle su primitivo brillo legítimo y todos sus discípulos se levantarán y triunfarán muy pronto. El “robespierrismo” aterra de nuevo a todas las facciones; el “robespierrismo” no se parece a ninguna de ellas, no es ficticio ni limitado. El “hebertismo”, por ejemplo, sólo existe en París, entre una minoría y aún así sujeto con andadores. El “robespierrismo” existe en toda la República, en toda la clase juiciosa y clarividente y naturalmente en todo el pueblo. La razón es simple, es que el “robespierrismo” es la democracia y estas dos palabras son perfectamente idénticas: al poner en pie el “robespierrismo” podéis estar seguros de poner en pie la democracia (…)”

Como el lector puede juzgar, Babeuf asume como propio en su totalidad el legado y también la práctica política de Robespierre. Si él se considera un segundo Graco, es porque ya Robespierre ha sido el primero: es decir, el tribuno defensor de la igualdad de la propiedad. El proyecto social de Babeuf es el de Robespierre, según aquél mismo declara. Recordemos, además, que para Babeuf Robespierre es el nombre sinónimo de “democracia”; esto debe ser muy destacado porque democracia es una singular variante del republicanismo histórico o régimen en el que el bien común debe estar por encima del de cada ciudadano particular, y cada ciudadano debe intervenir directamente en la acción política de la república. Esa particular variante de republicanismo expresada por el término “democracia” se caracteriza tradicionalmente de esta manera: “Hay oligarquía cuando los que tienen riqueza son dueños y soberanos del régimen; y por el contrario, hay democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres. (…) Y necesariamente cuando ejercen el poder en virtud de la riqueza ya sean pocos o muchos, es una oligarquía, y cuando la ejercen los pobres, es una democracia. Pero sucede, como dijimos, que unos son pocos y otros muchos, pues pocos viven en la abundancia, mientras que de la libertad participan todos. Por esa causa unos y otros se disputan el poder.”5

Tipos populares franceses de la época revolucionaria. Grabado anónimo; s. XVIII.

Podemos leer también cómo la violencia desarrollada por Robespierre, según Babeuf, es de todo punto razonable, y además –esto es lo más notable– escasa.

Paso ahora a reproducir una cita del otro teórico fundador del pensamiento revolucionario comunista. Me refiero a Philippe Buonarroti. La obra fundamental de este autor es, como sabemos Conspiration pour l´egalité, dite de Babeuf. La obra de Buonarroti apareció en 1828. Demos la palabra a Buonarroti; él escribe lo siguiente en esta obra: 6

“Los acontecimientos posteriores, creo, han demostrado que los demócratas no fueron jamás numerosos en la convención nacional; fue necesario, con mucho, que la insurrección del 31 (de mayo de 1793) consiguiese transmitir la suprema influencia a los únicos amigos sinceros de la igualdad: sus falsos e interesados defensores parecieron triunfar con la misma, pero, destructores activos en provecho de sí mismos, estos se arrojaron en brazos del sistema que habían combatido, cuando fue necesario reedificar a favor del pueblo.

”Entre los hombres que brillaron en la arena revolucionaria hay algunos que desde el comienzo se pronunciaron a favor de la liberación real del pueblo francés; Marat, Robespierre y Sain Just constan gloriosamente junto con algunos otros en la lista honorable de defensores de la igualdad. Marat y Robespierre atacaron de frente el sistema antipopular que prevaleció en la asamblea constituyente; dirigieron, antes y después del 10 de agosto, los pasos de los patriotas: llegados a la convención, ellos fueron el blanco del odio y de las calumnias del partido del egoísmo, al que ellos confundieron; se elevaron, durante el proceso contra el rey, hasta la más alta filosofía, tuvieron una enorme importancia en los acontecimientos del 31 de mayo y los días siguientes, en los que los falsos amigos de la igualdad perdieron definitivamente su feliz influencia (…)” “Pero algunos de quienes habían participado en la redacción de la constitución (1792), denominada posteriormente democrática por los patriotas, sentían que ella por sí sola no podía garantizar a los franceses la felicidad que ellos exigían: pensaban que la reforma de las costumbres debía anteceder al disfrute de la libertad: sabían que antes de conferirle al pueblo el ejercicio de la soberanía, era necesario devolverle el amor general hacia la virtud; sustituir la avaricia, la vanidad y la ambición, que sostenían entre los ciudadanos una guerra perpetua, por el desinterés y la modestia; aniquilar las contradicción instaurada por nuestras instituciones entre las necesidades y el amor a la independencia y arrancar a los enemigos naturales de la igualdad los medios que le permitieran confundir, aterrorizar y dividir: ellos sabían que las medidas coactivas y extraordinarias, indispensables para obrar un tan feliz y tan gran cambio son inconciliables con las formas de una organización regular; sabían en fin, y la experiencia no ha hecho sino justificarles según su propio punto de vista, que establecer sin estos preliminares el orden constitucional de las elecciones era abandonar el poder en manos de los amigos de todos los abusos, y perder para siempre jamás la oportunidad de asegurar la felicidad pública (…) Es imposible para las almas honestas negar la profunda sabiduría con la que la nación francesa fue entonces dirigida hacia un estado en el que, una vez alcanzada la igualdad, hubiese podido gozar pacíficamente de una constitución libre. No seremos suficientemente capaces de admirar nunca la prudencia con la que estos ilustres legisladore s, poniendo hábilmente de su parte los fracasos y las victorias, supieron inspirar a la gran mayoría de la nación, la abnegación más sublime, el desprecio de las riquezas, de los placeres y de la muerte, y conducirlos a proclamar que todos los hombres tienen un derecho igual a los pro – ductos de la tierra y de la industria (…) desde la proclamación del acta constitucional de 1793 y del decreto que instauró el gobierno revolucionario, la autoridad y la legislación se hacían cada día más populares. Un entusiasmo tan santo como novedoso se apoderó del pueblo f rancés; se form a ron innumerables ejércitos como por ensalmo; la república no fue sino un enorme taller para la guerra: la juventud, la gente madura y la ancianidad rivalizaban en patriotismo y valor; en poco tiempo un enemigo temible fue rechazado hasta las fronteras mismas que él había invadido o que la traición le había entregado. En el interior, las facciones fueron sometidas, todos los días veían eclosionar medidas legislativas tendentes a aumentar la esperanza de la clase numerosa de los desafortunados, a dar valor a la virtud y a restablecer la igualdad. Lo superfluo fue dedicado a los desafortunados y a la defensa de la patria. Se proveyó, mediante requisas de bienes de primera necesidad y de mercancías, de préstamos forzosos, de tasas revolucionarias y de la inmensa generosidad de los buenos ciudadanos, al sostenimiento de un millón cuatrocientos mil guerreros, y del pueblo, cuya audacia republicana los ricos se proponían domesticar mediante la hambruna.

Maximilien Robespierre

”La instauración de almacenes de abundancia, las leyes contra los acaparamientos, la proclamación del principio según el cual se le confiere al pueblo la propiedad de los bienes de primera necesidad, las leyes a favor de la extinción de la mendicidad, las elaboradas a favor de la distribución de los auxilios nacionales, y la Comunidad [“communauté”] que reinaba entonces de hecho en medio de la generalidad de los franceses, fueron algunos de entre estos preliminares de un orden nuevo, cuyo plan se encuentra diseñado con trazos inefables en los famosos informes del comité de salud pública, y fundamentalmente en los que Robespierre y Saint Just pronunciaron desde la tribuna nacional. (…) La sabiduría con la que él [el gobierno revolucionario] preparó un orden nuevo mediante la distribución de los bienes y de los deberes no podrá escapar a las miradas de los espíritus rectos. No se limitarán éstos a ver cómo se expresaba el reconocimiento nacional al distribuirse las tierras prometidas a los defensores de la patria, y con el decreto que ordenaba la distribución entre los desafortunados, de los bienes de los enemigos de la revolución que debían ser expulsados de territorio francés. Verán, en la confiscación de los bienes de los contra revolucionarios condenados, no una medida fiscal, sino el vasto plan de un reformador. Y cuando, tras haber considerado el cuidado con el que se propagaron los sentimientos de fraternidad y de beneficencia, la habilidad con la que se supo cambiar nuestras ideas de felicidad, y esa prudencia que alumbró en todos los corazones un virtuoso entusiasmo a favor de la defensa de la patria y de la libertad, ellos se percaten del respeto acordado a las costumbres simples y buenas, la proscripción de las conquistas y de las superfluidades, las grandes asambleas del pueblo, los proyectos de educación común, los Campos de Marzo, las fiestas nacionales; cuando piensen en el establecimiento de ese culto sublime que, fundiendo las leyes de la patria con los preceptos de la divinidad, multiplicaba por dos las fuerzas del legislador y le daba los medios para extinguir en poco tiempo todas las supersticiones y para realizar todos los portentos de la igualdad; cuando se acuerden de que, al apoderarse del comercio exterior la república había cortado la raíz de la avidez más devoradora, y cegado la fuente más fecunda de necesidades artificiales; cuando consideren que, gracias a las requisas, ella disponía de la mayor parte de los productos de la agricultura y de la industria, y que los artículos de primera necesidad y el comercio constituían ya dos grandes ramas de la administración pública, se verán forzados a proclamar: ¡Un día más, y la felicidad y la libertad de todos hubiera quedado asegurada por las instituciones que ellos no cesaron de exigir!

Miembros de un comité revolucionario camino del cadalso

Pero el destino había ordenado otra cosa, y la causa de la igualdad que jamás había obtenido un éxito tan grande, debió sucumbir bajo los esfuerzos juntos de todas las pasiones antisociales”.

En las páginas 51, 52 y 53, Buonarrotti incluye una nota al pie de página, de más de setecientas palabras, que no reproduzco, en la que critica a Danton y a Hebert, en pie de igualdad, por tener por igual la responsabilidad de haber combatido, calumniado, debilitado, traicionado y derrotado a Robespierre, con lo cual participaron activamente en la liquidación de la Revolución al lado de las fuerzas procapitalistas.

Como hemos podido comprobar la obra de Buonarroti versa sobre la Revolución francesa. Su intención evidente es hacer comprensible para la nueva generación de revolucionarios de los años 30, que se habían encontrado con el muro de silencio impuesto por el terror reaccionario y las calumnias y no habían conocido la experiencia revolucionaria por sí mismos, las ideas de la Revolución francesa. Si bien el pensamiento y las tradiciones políticas plebeyas de la Revolución francesa se mantuvieron vivas clandestinamente a través de las corporaciones de obreros, 7 la obra de Buonarroti fue fundamental tanto para el conocimiento del cuerpo teórico de la Revolución f rancesa como para su conocimiento historiográfico, pues fue la primera historia de la Revolución elaborada desde la izquierda y mantuvo en solitario durante décadas ese doble honor. Por tanto es una obra de caudal importancia en el resurgir del pensamiento revolucionario europeo.

El lector que haya leído ambas citas habrá quedado de seguro sorprendido por ambos textos. Los dos padres del comunismo, Babeuf y Philippe Buonarroti, declaran su admiración sin límites hacia Robespierre, se autoproclaman seguidores o discípulos de Robespierre y continuadores de sus mismas ideas. Consideran además, que el programa de Robespierre era la igualdad, entendida como igual libertad real de todos; esto es, el comunismo. La continuidad intelectual respecto del proyecto político de Robespierre, y no otra cosa, es la idea afirmada por estos dos comunistas. En el texto de Buonarroti que comenta las medidas y los proyectos de Robespierre se insiste, como es propio de un autor que además de comunista es continuador del pensamiento clásico de la tradición republicana, en que la libertad es la característica fundamental inherente de cada ciudadano, cuya carencia inhabilita a todo individuo para ser ciudadano. Y que sin independencia económica que posibilite la no supeditación de cada individuo a la voluntad de otro, es imposible la libertad; por ello, la democracia, que es el imperio de la soberanía de los pobres en la república, exige que se tomen medidas para que todos los pobres se vean libres de esclavitud –en la Europa del siglo XVIII se consideraba esclavo al asalariado por cuenta ajena, es decir, al allieni iuris, al enajenado– y puedan pensar y obrar con libertad, como corresponde al ciudadano, sin verse sometidos a extorsión por otros de quienes dependen para resolver sus necesidades –“aniquilar la contradicción instaurada por nuestras instituciones entre las necesidades y el amor a la independencia” etcétera. 8

Para remachar la interpretación de estos dos revolucionarios que fueron testigos de la Revolución francesa, no quiero dejar de recordar que Robespierre fue quien escribió: “las revoluciones que se han sucedido desde hace tres años lo han hecho todo por las otras clases de ciudadanos, casi nada aún por la quizá más necesitada, por los ciudadanos proletarios –proletaires– cuya única propiedad está en el trabajo. El feudalismo ha sido destruido, pero no para ellos; pues nada poseen ellos en los campos liberados (…) Comienza ahora la revolución del pobre –Ici est la révolution du pauvre. 9

Jean-Paul Marat

Deseo dejar constancia también de que ese “tiránico” Robespierre no disponía de ningún cargo burocrático, ni militar, ni policial, con la salva excepción de ser un convencional o parlamentario democráticamente elegido, y que muy tardíamente se incorporó al comité de salud pública, donde era considerado un “moderantista”. Recordemos también que el famoso organismo, tan denostado, era un comité del parlamento que, como tal, rendía cuentas cada mes ante la Convención, la cual revisaba su composición con esa misma periodicidad. Y que el comité era un tribunal judicial de excepción, pero no un órgano ejecutivo, ni un cuerpo de policía, instrumento que no existió hasta que lo inventaron los liberales –Napoleón–. El comité estaba formado por un pequeño grupo de diputados, no por un cuerpo general integrado por cientos o miles de policías y funcionarios –¿cómo, pues, matar a mansalva?–, y su misión era la persecución y el juicio del delito de sabotaje en la ejecución de las leyes promulgadas por la Convención a manos de los funcionarios contra revolucionarios, es decir, la afirmación y salvaguarda de la legalidad. Y recordemos que Robespierre conseguía imponer su voluntad en la Convención porque era simple transmisor orgánico de la voluntad de la plebe organizada y movilizada; y por eso era tan odiado. Y que esta es la verdad que conoció siempre el movimiento demo-revolucionario del siglo XlX . Escribe Louis Blanc, defendiendo a Robespierre: “no es posible desempeñar un gran papel en la historia si no es a condición de ser lo que yo llamo un hombre representativo. La fuerza que los individuos poderosos poseen, no la extraen de sí mismos más que en muy pequeña parte: ellos la extraen sobre todo del medio que les rodea. Su vida no es sino un concentrado de la vida colectiva en el seno de la cual se encuentran sumergidos. El impulso que imprimen a la sociedad es poca cosa en el fondo comparado con el impulso que ellos reciben de la misma. (…) Al atacarlos o al defenderlos, lo que se ataca o defiende es la idea que se ha encarnado en ellos, es el conjunto de aspiraciones que ellos han representado”. 10

Precisamente por no tener mando de tropas, ni desempeñar cargo político ejecutivo alguno, cuando “la revolución se congela” y las masas se desmovilizan Robespierre y los suyos pueden ser asesinados, y no al revés. 11

Esta interpretación sobre la Revolución francesa, atenida a la verdad, como revelan las fuentes, era la que se mantenía durante el siglo XIX en las filas de la izquierda democrática revolucionaria y es el modelo que inspiraba su práctica política. La plebe organizada en sujeto soberano, el proletariado, las nueve décimas partes de la población, debía luchar por constituirse en poder, e instaurar ese régimen de los plebeyos denominado “democracia”. La tarea de los individuos más decididos moralmente debía ser la de servir orgánicamente al movimiento y, antes de la existencia del mismo, la de tratar de impulsar la constitución de la plebe en sujeto organizado. Esta idea recorre la obra de todos los pensadores demo-revolucionario de la época, y entre ellos, Marx y Engels. Recordemos que en el Manifiesto comunista advierten contra toda intervención elitista: la tarea de los comunistas no es otra que la de los demás partidos obreros: constituir el proletariado en clase: en fuerza deliberante y operante, y por tanto en soberano; conquistar la democracia. Todo otro tipo de actuación que pretenda dirigir, desde un supuesto saber previo, la marcha de la emancipación está incluida en el capítulo, 3 bajo el título “El socialismo y el comunismo crítico utópicos”. Por cierto que la primera frase de ese capítulo, en la que define a los únicos excluidos de tal crítica, reza así: “No se trata aquí de la literatura que en todas las grandes revoluciones modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado (los escritos de Babeuf, etc)”. Expresar por escrito las reivindicaciones del Soberano organizado es la tarea orgánica a la que se limita el trabajo de los mandatados, y Babeuf fue uno de ellos. Por lo tanto, él no era un utópico

La madre del cordero

La interpretación histórica que estoy criticando ha sido propalada desde la izquierda. ¿Cuál es la causa oculta que hay detrás de todos esos enjuagues y falsificaciones sobre la Revolución francesa? Una doble necesidad. Por una parte, la necesidad de liquidar la Revolución francesa, esto es, el democratismo jacobino, como modelo que “azuza” a la plebe a creerse soberana. Por otra, la necesidad de reelaborar una interpretación sobre algunos clásicos del pensamiento revolucionario, que, incorporados al santoral de la izquierda, era imposible condenar a priori, y había que “reconstruir”. Tras la comuna de París y la gigantesca derrota de la izquierda en Europa durante el último tercio del siglo XIX , las organizaciones obre ras alemanas pasaron a ser la fuerza orientadora. Pero el partido socialdemócrata alemán era de raíz lassalleana, y por lo tanto, una organización basada en la teoría liberal de elites. Unos dirigentes, poseedores del saber científico –positivismo científico– que los dotaba de excelencia frente a los ignaros humildes, debían orientar a los explotados sobre sus intereses y sus fines. 12 La democracia plebeya revolucionaria, resultado de la organización de la plebe en sujeto deliberante era algo lejano y temible para esta concepción de la política. Se trataba de eliminar la tradición demo-jacobina que se basa en la acción protagonista y directa de la plebe organizada –la “chusma”– en política mediante la creación de un espacio público plebeyo, la deliberación colectiva y la acción directa, para sustituirla por la teoría liberal de elites. La historiografía burguesa sobre la Revolución, que exorcizaba y satanizaba convenientemente la Revolución francesa, fue asumida.

Dado que la socialdemocracia tenía entre sus santos de palo a Marx, había que proceder también a reelaborar su interpretación para alejarlo por completo de la tradición demo-revolucionaria, y se inventó un Marx en ruptura epistemológica con el pasado, que se insemina, se concibe y se pare a sí mismo, a lo sumo con la ayuda de los economistas capitalistas. Ese Marx no sería un político revolucionario de la época, sino un sabio economista –¡un Genio, por favor!– capaz de construir un nuevo continente intelectual. E via dicendo.

En cuanto a la matriz real del pensamiento de Marx y Engels, el más veraz de los socialdemócratas lo expresaría claramente justo en cuanto se muriera Engels: no es que el marxismo no sea parte de esa tradición revolucionaria jacobina; al contrario, es parte de esa tradición de “democratismo primitivo”, de “terrorismo”, de “blanquismo”, de plebeyismo descerebrado, y por eso es ya pensamiento viejo e inútil, 13pero esta atolondrada veracidad le sería reprochada: “…esas cosas se hacen, pero no se dicen”. La socialdemocracia perseveraría en el otro camino la barbarie de la Revolución y su extrañeza respecto de los santos de la propia peana.

Posteriormente el estalinismo recoge esa misma doble elaboración, porque tiene el mismo interés en borrar la forma de hacer política que surge unida a la tradición jacobina, y sustituirla por la idea, completamente ajena a esta tradición y proveniente del liberalismo, del partido de vanguardia que guía a las masas. Al comienzo de este párrafo he escrito que estas ideas son estalinistas. Soy consciente de que la noción de estalinismo no es suficiente para explicar este y otros muchos fenómenos que suceden en la izquierda. La superchería inventada para sostener la idea del partido de vanguardia, que he llamado estalinista, y que niega la continuidad del comunismo con el jacobinismo e inventa una creatio ex nihilo del marxismo, es compartida a pies juntillas por los grupos trotskistas. 14. Pero sirva el término. Y esta ha sido la causa de la existencia y pujanza de esta interpretación antijacobina de la Revolución francesa.

Epílogo

Deseo referirme antes de terminar, a otra de las ideas que Ramón Franquesa destaca del pensamiento político de Babeuf, con la que estoy plenamente de acuerdo. La idea de la felicidad. Franquesa recuerda que Babeuf defiende que el fin de la revolución es la felicidad humana, no el desarrollo de la productividad, o avance de las fuerzas productivas. Esta idea es de fundamental importancia. Pertenece a la tradición demo-republicana clásica, mediterránea, para la que la felicidad –eudaimonía, vita beata– de un individuo, que es por naturaleza un ser político- social, depende del orden político de esa sociedad, y es el motor de Robespierre, de Saint Just y de los jacobinos robespierrianos. El fin de la sociedad es la felicidad del individuo, y esto exige que sea libre y que disponga de las condiciones materiales que posibilitan su autodesarrollo individual. Consiguientemente, el objetivo a construir para lograr la felicidad es un poder político en el que la plebe sea en verdad soberana, y no simple “soberano representado”, y que permita al demos decidir mediante deliberación pública, permanentemente, qué y cómo desea su mundo. La economía es un mero instrumento puesto al servicio de la felicidad, que sirve para consolidar la libertad de los individuos plebeyos. La ordenación de la economía debe ser decidida, políticamente, por el Soberano, y no es una “variante independiente”. Hubo a principios del siglo XX un revolucionario que, tras sus primeros escarceos con la teoría liberal, o burguesa, de élites en su variante socialdemócrata –unida, como sabemos al positivismo científico: la ciencia como excelencia que señala a la nueva aristocracia que debe regir el mundo– se puso a leer historia y descubrió el jacobinismo; esto es: el principio de que la felicidad y no otra idea es el fin que orienta la revolución, lo que implica el primado de la política, y, consiguientemente, la constitución de un poder institucional estable que posibilite el protagonismo de la plebe sobre su sociedad. Este revolucionario escribió: “Dicho de otra manera (los burgueses) están dispuestos a ‘conceder’ a los obreros la libertad de huelga y de asociación (casi conquistada ya de hecho por lo mismos obreros) con tal de que éstos renuncien al ‘espíritu’ de rebeldía, al ‘revolucionarismo estrecho’, a la hostilidad a los compromisos útiles en la práctica, a la pretensión y al deseo de imprimir ‘a la revolución popular rusa’ el sello de su lucha de clase, el sello de la perseverancia proletaria, del ‘jacobinismo plebeyo’ 15”. Por tanto, idearía como fin de la revolución la instauración de un poder político plebeyo, es decir, democrático, basado en la alianza del campesinado, la clase obrera y la pequeña burguesía. Este revolucionario se tendría que enfrentar a quienes consideraban que el fin de la revolución consistía en promover el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que significaba que había que poner Rusia en manos de la burguesía –los mencheviques– o había que proceder a exportar la revolución a los países capitalistas desarrollados de Europa para que el poder económico occidental salvase la revolución –la revolución permanente.

Por ello este neojacobino consideraría justas, respecto de la economía, aquellas medidas que fuesen resultado de la voluntad popular, y cuya instauración concitase la adhesión política activa y la movilización de las masas; no las ideas prejuzgadas desde los estados mayores políticos como apropiadas. En consecuencia, cuando los campesinos exigieron la parcelación de la tierra, él se convirtió en el primer defensor de la misma: en el intelectual orgánico ejecutor de ese proyecto: “Se dice que el decreto y el mandato [de la parcelación de la tierra] han sido redactados por los social revolucionarios. Sea así. No importa quién lo haya redactado; mas como gobierno democrático no podemos dar de lado a la decisión de las masa populares, aun en el caso de que no estemos de acuerdo con ella. En el crisol de la vida, en su aplicación práctica, al hacerla realidad en cada lugar, los propios campesinos verán dónde está la verdad. (…) La vida nos obligará a acercarnos en el torrente común de la iniciativa revolucionaria, en la concepción de nuevas formas de Estado. Debemos marchar al paso con la vida; debemos conceder plena libertad al genio creador de las masas po – pulares. (…) los campesinos han aprendido algo en estos ocho meses de nuestra revolución y quieren resolver por sí mismos todos los problemas relativos a la tierra. Por eso nos pronunciamos contra toda enmienda a este proyecto de ley (…) Confiamos en que los propios campesinos sabrán, mejor que nosotros, resolver el problema con acierto, como es debido. Lo esencial no es que lo hagan de acuerdo con nuestro programa o con el de los eseristas. Lo esencial es que el campesinado tenga la firme seguridad de que han dejado de existir los terratenientes, que los campesinos resuelvan ellos mismos todos los problemas y organicen su propia vida” 16.

El mismo principio democrático era el vigente para los obreros: “Es fácil promulgar un decreto aboliendo la propiedad privada, pero sólo los obreros mismos pueden y deben llevarla a la práctica. (…) No hay ni puede haber un plan concreto de organización de la vida económica. Nadie puede proporcionarlo. Eso sólo pueden hacerlo las masas desde abajo, por medio de la experiencia”17.

“Experiencia”. La “experiencia” no es una consecuencia de la aplicación técnica de un conocimiento científico, sino saber vivencial inherente a toda actividad individual humana o praxis. La praxis no requiere de ningún saber especial; se basa en el sentido común o doxa –opinión–, que dirige la acción y registra sus consecuencias a partir de las propias expectativas. Lenin invoca esperanzado, no las tendencias de la doxa más propensas a la reiteración, sino las más intuitivamente creativas –frónesis, prudentia– de las que está dotado el ser humano. ¿Y cuál es el estatuto epistemológico de la opinión de Lenin aquí expresada? La de un saber segundo, orgánico de la praxis, que reflexiona críticamente sobre la misma: una praxeología. Un filosofar, no un sistema filosófico.

Tras la guerra civil, Lenin validaría de nuevo la fidelidad a la alianza de los obreros con los campesinos sobre la que se basaba el régimen. Frente a los que planteaban una industrialización forzada, desarrollada a partir de un ahorro a expensas y sobre las costillas de los campesinos, para revolucionar el “modo de producción”, propugnó la NEP, simplemente, porque acogía las expectativas de la mayoría de la sociedad.

Se trata aquí de la democracia, por supuesto. Y de la democracia comprendida, no sólo como mera participación en las elecciones de representantes, sino como radicalización del poder directo de las clases subalternas sobre su vida y, en particular, sobre las condiciones materiales de las que depende ésta. Democracia, esto es, poder popular directo, estable, microfundamentado en la sociedad civil por parte del demos. Y para ello, ¿qué programa ha de ser considerado justo? El que consideren justo las masas. Esto es el jacobinismo, la búsqueda de la felicidad y como objetivo la instauración de un poder democrático a cuyo fin se instrumentan las medidas económicas.

Todos estos periodos históricos de lucha por la libertad, a los que me he referido, terminaron en derrotas de la plebe. Pero constituyen nuestra tradición y nuestro ser, porque, por propia voluntad, los asumimos como nuestro patrimonio y nos auto elegimos en ellos; en ellos nos inspiramos y de ellos aprendemos. “La causa vencedora place a los dioses; la vencida a Catón”■

* * *

Notas

  • 1. Federico Engels, Contribución a la crítica del proyecto de pro – grama socialdemócrata de Erfurt de 1891, en Carlos Marx y Fe – derico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos , Ed. Pogreso, Moscú, 1974, tomo. 3 pp. 456 y 458. Véase también, de Engels, “La fiesta de las naciones en Londres, en ocasión de celebrarse la instauración de la Primera república francesa, el 22 de setiembre de 1792” en OME, Ed. Crítica, B., 1978, tomo 6, pp. 562 y ss. O el capítulo “movimientos proletarios” de La situa – ción de la clase obrera en Inglaterra, en el mismo tomo de OME, p 463 a 490, en especial la segunda parte del capítulo.
  • 2. Se puede encontrar p. e. en la antología de Ed. Sarpe, Fran – çois-Noel Babeuf, realismo y utopía en la revolución francesa, B. 1985, que reproduce otra anterior de Edicions 62/ Ed Península, B. 1970. También en Babeuf, Écrits, par Claude Mazauric, Messidor –Éditions Sociales, Paris, 1988, pp. 285 a 287. Este texto en francés es el que yo adopto.
  • 3. No la de Babeuf quien, junto con Darthé, al enterarse de la sentencia, se suicida en la cárcel, imitando a Catón de Útica, que se había dado muerte tras ser derrotado en el norte de África por César. Catón era uno de los héroes de Plutarco, y en consecuencia era tan admirado por Babeuf, lector asiduo de Plutarco, como el mismo tribuno Cayo Graco, de quien Babeuf había tomado el nombre. Este Catón era un símbolo del republicanismo histórico, y, en consecuencia, al proceder a suicidarse como él, Babeuf elige un emblema simbólico con el que recalcar la propia autocomprensión de sí mismo. Con ello no hace sino manifestar la continuidad ideológica con una traditio. Todas estas referencias a la antigüedad –nombre autoelegido, suicidio, etc.– muestran un Babeuf nada rupturista con la tradición intelectual.
  • 4. El texto traducido por Ed. Sarpe-Eds 62 traduce aquí “revolucionario” en vez de “dictatorial”, según el original francés
  • 5. Aristóteles, Política 1279b 1280. Ver tambiéna Platón , República. De 557a, hasta 558c: “Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los demás los hacen igualmente partícipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo.
  • 6. Philippe Buonarroti, Conspiration pour l´egalité, dite de Ba – beuf, Éditions Sociales, París, 1957, 2 tomos; tomo 1, pp. 39, 45, 46 47, 49, 50 Esta edición es la última que se ha publicado de esta obra. En castellano no existe edición de la misma.
  • 7. Ver:William H. Sewel, Trabajo y revolución en Francia. El lenguaje del movimiento obrero del Antiguo Régimen a 1848, Ed Taurus 1992. Alain Maillard, La communauté des égaux. Le communisme neóbabuviste dans la France des annés 1840, ed. Kimé, Paris 1999.
  • 8. La palabra “comunismo” procede del término “comunidad”, communitas; y estas de “munus”, municipio en latin. Communis hace pues, referencia a la idea política de res publica o res communis, no a la idea simple de cosa tenida por varios en común; habla de comunidad políticamente organizada antes que de propiedad de algo tenida en común por varios, y procede de la traditio republicana.
  • 9. Robespierre, “Discurso sobre el plan de educación nacional de Michel Lepelletier, de julio de 1793, en Robespierre, écrits, Ed. Messidor/éditions sociales, Paris, 1989, p. 265.
  • 10. Blanc Louis, (s/f ) Leettre sur la terreur, París, Obsidianne, L´impossible terreur, p 14. WWW// gallica.bnf.fr
  • 11. Para un resumen de los argumentos historiográficos de izquierdas, y una presentación de la bibliografía pro re vo l ucionaria, a comenzar por la obra del gran Albert Matthiez , permítaseme una autocita: Joaquín Miras: “La república de la virtud” en VV AA Republicanismo y democracia, Ed. Miño y Dávila, Buenos Aire s, 2005. Con buena distribución en España.
  • 12. “La Internacional fue fundada para reemplazar las sectas socialistas o semisocialistas por una organización real de la clase obrera con vistas a la lucha (…) la organización lassalleana era, simplemente, una organización sectaria y, como tal, hostil a la organización de un movimiento obrero efectivo”. “Marx a Friederich Bolte”, 23 de noviembre de 1871, en Carlos Marx, y Federico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, tomo 2, pp 446 y 447 .
  • 13. Eduard Berstein, Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, Ed siglo XXI, México 1982.
  • 14. En uno de sus cuentos, narra Borges la historia de dos teólogos que se pasaron la vida odiándose a muerte: Juan de Panonia y Aureliano. Tras una vida de triunfos de uno de ellos y de paralelas humillaciones del otro, el marginado pudo, por fin, darle la vuelta al asunto y conseguir que su rival anteriormente victorioso fuera condenado y quemado por hereje. A su vez, él murió también. Dios, en su infinita bondad los acogió a ambos en su seno, pero Dios, a pesar de su infinita sabiduría, era incapaz de distinguirlos.
  • 15. Lenin, Dos tácticas de la sociademocracia rusa, en Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso,, Moscú, 1979, tomo 1, p 554. Obra de 1905.
  • 16. V. I. Lenin. “Informe acerca de la tierra ante el segundo congreso de los Soviets de Rusia del 8 de noviembre de 1917”, Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso, Moscú 1978, tomo 2, p. 492.
  • 17. ”Informe sobre la situación económica de los obreros de Petrogrado… del 17 de diciembre de 1917”, Obras Escogidas, en tres tomos, tomos 2, p. 522.

Texto publicado originalmente en el número 221 de El Viejo Topo, junio 2006

La Derrota de la Unidad Popular y Golpe de Estado en Chile

por Aquiles Izaguirre//

El 11 de septiembre se cumple un aniversario más del funesto golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende e instauró la dictadura de Augusto Pinochet. Muchas historias se cuentan sobre este acontecimiento, en la memoria de una generación quedó impregnado el destierro, las torturas y el asesinato de miles de chilenos que pagaron las consecuencias de la derrota de la Unidad Popular asestada por el golpe fascista. Pero la experiencia que nos legó la trágica historia de estos camaradas, es infinitamente valiosa para las futuras generaciones de revolucionarios, más aún, cuando en nuestro istmo se pregonan las virtudes de los Frentes Populares policlasistas confiando en sectores de la burguesía y las instituciones que defienden los intereses de las clases dominantes. Seguir leyendo La Derrota de la Unidad Popular y Golpe de Estado en Chile

Luis Emilio Recabarren: el socialismo ¿qué es y cómo se realizará?

Escrito: En 1912.
Primera edición: Como separatas a el diario El Despertar de los Trabajadores (Iquique), del 8 de octubre al 21 de noviembre de 1912.
Digitalización: Por José Miguel Urzúa Bravo, 2002.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 2002.

Los enemigos del socialismo presentan siempre esta doctrina distinta de lo que en verdad es, para de ese modo aumentar más sus enemigos y presentarlo de más difícil realización.

Es necesario no confundir la doctrina socialista con parte del movimiento obrero en el cual participan los socialistas.

En el movimiento obrero hacia la emancipación suelen verificarse actos que hieren el sentimiento de justicia y que los socialistas a veces no pueden ni prever, ni evitar.

¿QUÉ ES EL SOCIALISMO?

El socialismo es una doctrina de estructura precisa y definida que tiene por objeto modificar las defectuosas costumbres actuales proponiendo costumbres más perfectas.

La base social del socialismo consiste en la abolición o transformación de lo que actualmente se llama la propiedad privada, proponiendo en su reemplazo la constitución de la propiedad colectiva o común.

Se entiende por propiedad privada la posesión y usufructo individual sobre la tierra y sus productos, sobre las herramientas, máquinas y medios de producción, de cambio y transporte.

La consecuencia de la propiedad privada es la coexistencia de patrones y obreros y la explotación que hacen los patrones del trabajo de los obreros.

Como consecuencia de la existencia de patrones y obreros, existe también el gobierno político de los países con todo su cortejo de opresiones y tiranías.

El socialismo, por su nombre solo, tiene muchos enemigos, así como tiene también apasionados defensores y propagandistas.

Al hacer este trabajo queremos servir a los socialistas y a nuestros enemigos.

Creemos que toda persona que llegue a comprender completamente el socialismo no podrá rechazarlo y concluirá por ser su abnegado defensor, en la convicción de que esta doctrina es la única que, llevada a la práctica, realizara realmente la felicidad humana.

Por esta convicción queremos expresar, elementalmente, lo que es socialismo.

Con esta explicación nuestros amigos completarán sus conocimientos y tomarán argumentos suficientes para propagar la doctrina y para defenderla de los ataques injustificados del enemigo.

Con esta explicación creemos servir también a los que desconocen el socialismo. Los que crean inaceptables nuestras doctrinas tomarán en este librito el conocimiento de ella y podrán atacarla en donde encuentren sus defectos.

Queremos, pues, que especialmente lean este librito, los enemigos del socialismo.

La presentación de la doctrina la hacemos metódica y ordenadamente para facilitar su comprensión y su desarrollo.

Solicitamos, pues, un poquito de atención sobre las páginas siguientes.

Propiedad colectiva

Se entiende por propiedad colectiva y común, la abolición de la propiedad individual o privada, de manera que la tierra, los edificios, las maquinarias, herramientas y todo cuanto existe producido por el trabajo del hombre sea utilizado por todos y para todos, repartido en la justa proporción que cada cual necesita según sus gustos.

La transformación de la propiedad privada en colectiva, no significa en ningún caso un despojo de los bienes necesarios al individuo en beneficio de la colectividad.

No se piense que con esta transformación los ricos de hoy vayan a ser pobres mañana.

Eso no sería socialismo, sería solamente cambio de posesión de la riqueza.

La existencia de la propiedad privada y su consagración presente es la causa matriz de todo los males existentes. Por eso es que el socialismo ha nacido como remedio ineludible para ese mal social.

Si el socialismo es la abolición de los imaginarios derechos sobre la propiedad privada, el socialismo se presenta entonces como una doctrina de la más perfecta justicia, de verdadero amor, y de progresivo perfeccionamiento individual y moral.

El socialismo es, pues, desde el punto de vista científico una doctrina económica que tiene por objeto aumentar los goces humanos.

El socialismo es, pues, desde el punto de vista social, una doctrina de sentimientos de justicia y de moral, que tiene por objeto suprimir todas las desgracias ocasionadas por la mala organización, para que la vida sea vivida en medio de goces perpetuos.

Para probar que todo esto es justo y de fácil realización continuaremos con explicaciones detalladas y precisas.

Defectos actuales en la organización de los pueblos

En el presente, como en el pasado, los pueblos viven oprimidos bajo el yugo de una constitución defectuosa que produce inmensos males.

Todos los vicios, todos los delitos, todos los crímenes, el inmenso desarrollo de la prostitución, son consecuencias de la mala constitución de los pueblos y de su tolerancia por los individuos que sufren las consecuencias.

En medio de esta presente mala organización social, muchos individuos luchan por vivir lo mejor posible, sin preocuparse de que los medios sean honrosos o deshonestos.

Así, unos viven comerciando con la prostitución de la mujer; otros viven robando por medio del garito o de comercios ilícitos; otros, explotando inicuamente la ignorancia y el hambre.

¿Cómo podremos llamar honroso el medio de fortuna que muchos funcionarios (empleados fiscales) se buscan, dando libre progreso a la prostitución, al juego, a la borrachera, con tal que esto les produzca una renta permanente y segura que les permita acumular una fortuna para vivir holgadamente? Ese medio de vida es indigno.

Dentro de la doctrina socialista se considera que la naturaleza, ayudada por el hombre y la máquina, produce de sobra todo lo que se necesita, y entonces todos pueden vivir a sus anchas con el fruto de su trabajo honrado y aliviado.

El pauperismo o miseria.– Consecuencia de la mala organización social, como hemos dicho, es la miseria repugnante que domina sobre el mayor número de los habitantes de todos los pueblos.

Podríamos asegurar que de cada cien habitantes, en el mundo, ochenta viven mal, sufriendo la miseria.

Las clases más incultas de la sociedad soportan la peor parte de la miseria, porque carecen de todo. No tienen mobiliario ni el más necesario, no tienen ropa; viven con unos asquerosos andrajos que medio cubren sus carnes. Entre las clases obreras y empleados de negocios minoristas, la miseria es un poco menos, por tratarse de clases que tienen un poquito de más cultura. Entre las clases de empleados superiores y pequeños propietarios de talleres o comercios, hay siempre miseria, puesto que viven de rentas inseguras que en cualquier momento pueden desaparecer.

La miseria produce desgracias y dolores atroces que hacen tan amarga la vida que llevan a muchos a la desesperación.

El dolor es muy diferente según la cultura.

Un peón que ha nacido durmiendo sobre la tierra y que ha crecido rodeado de desnudeces y miserias, sufre cuando reconoce su miseria y sospecha que podría vivir mejor.

Pero un individuo que ha nacido rodeado de algunas comodidades, cuando comprende y ve que sobre el mundo hay muchas cosas de que gozar y sus recursos y esperanzas no se lo permiten, sus sufrimientos son mayores porque hay más capacidad.

La doctrina socialista propone medidas fáciles y hacederas para hacer desaparecer todas esas desgracias y esas medidas se verán más adelante.

La miseria moral.– El estado actual de las poblaciones nos muestra toda su miseria moral, que es motivo de retardo de todo progreso. Tenemos como consecuencia de esto que hay muchos individuos que no conciben una condición superior.

El alcohol desempeña una grande y funesta labor contribuyendo a embrutecer a los individuos.

Entre los seres más incultos, la degradación es tan inmensa que entristece, pues hay muchos hombres menos inteligentes que muchos animales.

Entre individuos más cultos existe depravación que los conduce a comerciar y explotar indignamente con sus propios semejantes.

La miseria moral es muy repugnante y aparte de que causa desgracias a toda la sociedad, es deber humano contribuir a la disminución y desaparición de todas las causas que producen la miseria.

La causa de estas miserias y sus efectos.– Las causas de las miserias son muchas y muy antiguas. La humanidad arranca desde un momento oscuro e inconsciente. Animal, primero salvaje; enseguida, durante un inmenso período, conservándose hasta la época presente una gran cuota de salvajismo.

La cultura y la civilización datan desde muy antiguo, es verdad, pero en dosis muy pronunciadas de egoísmo y privilegio. La civilización se ha ido desarrollando en medio de ciertos círculos sociales, no alcanzando a la mayor parte.

Las primeras civilizaciones nacidas en un ambiente de mucha ignorancia aún, contribuyeron por egoísmo y ambición a envilecer más las clases salvajes, porque fueron sometidas al servicio de los primeros que concebían un grado de progreso civil.

Los primeros hombres más civilizados, ambiciosos de aumentar sus goces, esclavizaron a sus semejantes, incapaces todavía de comprender las consecuencias de esa esclavitud.

La esclavitud ha viajado a través de la historia transformándose periódicamente, hasta llegar al momento actual en que en los países más civilizados se llama al productor, asalariado, pues, la mayoría de los hombres o mujeres está sometida a otros, bajo el nombre de salarlo o sueldo.

La constitución política.– A medida que la cultura ha progresado en ciertas clases, se han ido formando los pueblos o naciones, adoptando una ley o constitución escrita que les sirviera de norma de vida.

La constitución actual de las naciones data de muchos años atrás. Los pueblos más jóvenes de Sudamérica cuentan casi todos con más de cien años de vida nacional orgánica.

Organizados los pueblos en épocas muy antiguas, sus constituciones fueron hechas bajo el espíritu atrasado dominante en aquella época y por un reducido número de personas.

Esas constituciones defectuosas imperan todavía, constituyendo una verdadera tiranía para los pueblos modernos.

Sin embargo, esas constituciones, se han modificado, se modifican (también se violan), y continuarán modificándose por la intervención de los socialistas en los congresos.

A influencia de las modificaciones que los socialistas logran introducir en las Constituciones, se aumentarán las comodidades de que carecen los pueblos.

La constitución industrial.– La vida industrial es el poder económico de los pueblos.

La industria es el producto natural del desenvolvimiento y del progreso de los pueblos.

En el presente momento histórico la industria influye en la marcha política y social de los pueblos.

La industria ha nacido defectuosa e incompleta, mientras más atrás en la, historia, más atrasada. La inteligencia del hombre y la necesidad de hacer más aliviados los trabajos, fueron dando lugar a creaciones e inventos hasta llegar al momento presente en que la industria, si es el verdadero progreso, es también el sitio donde reside todo el problema social que ha dado vida al socialismo.

La industria es hoy el arma de la más cruel explotación y opresión que da a los audaces la riqueza, arrancada con el trabajo de los pobres.

La industria es hoy el principal factor de la propiedad privada o individual y es en ella donde la acción socialista se hace sentir con más intensidad, para modificarla hasta que deje de ser fuente de explotación.

La modificación del modo de ser industrial, ha venido realizándose por la fuerza propia del progreso industrial.

A medida que el progreso mecánico se ha demostrado en la industria, el obrero ha sentido también la necesidad de su progreso. Y como el obrero no podrá separarse de la industria, los progresos serán comunes.

La explotación.– El mundo actual vive montado sobre el régimen de la explotación del hombre.

Unos hombres explotan a otros.

En la época más remota de la humanidad no hubo explotación, porque no había trabajado organizado.

Desde que se inició la organización del trabajo comenzó la era de la explotación, hasta haber llegado al grado de la mayor iniquidad y tan monstruosa se ha presentado la explotación que, en repetidas ocasiones, los esclavos del salario han realizado verdaderas sublevaciones.

En el momento presente, entre los burgueses, no se concibe fortuna ni progreso económico sin explotación.

Desde el punto de vista humano y moral, el hombre no debe realizar esa obra de explotación.

El socialismo propone medios honrosos para amentar los goces humanos de todos, aboliendo el sistema de la explotación, y esos medios quedarán señalados más adelante.

La opresión y los impuestos.– A consecuencia de asegurar la estabilidad de la explotación ha tenido que establecerse la opresión, organizándose los gobiernos, con su conjunto de leyes egoístas y dictadas por la clase que gobierna para someter a las poblaciones al cumplimiento de esas leyes, especialmente de aquellas que producen dinero, como los impuestos y contribuciones.

Las leyes forman una verdadera cadena de opresiones y los impuestos que gravitan todos sobre el pueblo contribuyen a hacer más odiosa esa opresión.

Aparte de las contribuciones legales que se cobran para formar la renta fiscal, en todos los pueblos hay otra inmensa cantidad de contribuciones que se cobran indebidamente por las autoridades para aumentar sus rentas particulares, aumentando así el costo de la vida del pueblo y haciendo más odiosa la opresión.

Este estado moral de los pueblos es indigno.– La existencia de los seres humanos debe tener un objeto, y ese no puede ser otro que hacer de la vida una idealidad, fuente de goces verdaderos, donde los seres humanos perfectos disfruten de las creaciones de la inteligencia.

Para llegar a ese objetivo, la humanidad debe encaminarse gradualmente hacia su más completa perfección.

No puede ser más indigno que unos pocos hombres se deleiten esclavizando al mayor número y haciéndolos trabajar a sabiendas de que les explotan.

Los socialistas queremos perfeccionar la vida para que llegue un momento que no seamos opresores, explotadores ni verdugos; ni víctimas, ni explotados, ni miserables.

¿Se dirá que hay cosas irremediables en la vida?

Nosotros negamos esa afirmación.

Todas las cosas que existen pueden perfeccionarse, todas.

Todo el pasado de la humanidad es una cadena de pruebas, de que todas las cosas han venido perfeccionándose, hoy con más rapidez que antes, por razón de que hoy se dispone de medios más perfectos que en el pasado.

Por eso el socialismo tiene la absoluta certidumbre de su victoria, puesto que el socialismo no es otra cosa que la perfección en progreso incesante para multiplicar los goces de todos los seres humanos o sea, la abolición de todas las causas que producen desgracias y miserias.

La transformación de la propiedad no es otra cosa que el perfeccionamiento del derecho.

Todos tienen derecho a vivir bien.

La forma de la actual propiedad limita y hasta suprime el derecho a vivir bien; por esa razón la base del socialismo está en la transformación radical del derecho a la propiedad.

Razones de existencia del socialismo

Todo cuanto existe debe tener una razón de su existencia.

La palabra socialismo es la derivación de los fenómenos y problemas sociales condensados en la palabra socialismo.

La doctrina socialista es el producto filosófico de esos problemas sociales.

El socialismo tiene diversas razones de existencia que explicaremos en capítulos separados para cada razón.

Lo expresado en los capítulos anteriores ya serían bastantes razones constituyentes de la necesidad del socialismo.

Los capítulos anteriores representan los defectos de la sociedad actual y con su conjunto de desigualdades sociales, políticas y económicas, que tantos daños causan a la humanidad.

Pero todos esos defectos que demuestran la necesidad de corregirlos no bastan todavía, puesto que muchos defienden todo lo existente y sólo admiten mejorar por caridad la mala vida de los desgraciados y quieren que cada cual busque su mejoramiento por medios ilícitos, habiendo medios honrosos.

En medio de tantos defectos que causan miserias dolorosas, el socialismo nace como un remedio único y necesario.

El socialismo surge, entonces, exponiendo su sublime doctrina de justicia, de amor, de derecho estrictamente legal y natural.

Para justificar el derecho del socialismo, explicaremos en varios capítulos las distintas razones que constituyen su base de acción.

Para combatir al socialismo se invocan argumentos de todas clases y, entre ellos muchos históricos.

Se llega a decir que el socialismo es irrealizable sólo porque va a transformar todo lo que se ha hecho -con el trabajo de tantos siglos.

Otros dicen que si el socialismo llega a realizarse será después de muchos siglos.

También el presente es obra de muchos siglos.

Penetremos, pues, en la historia y constatemos sus acciones.

Las transformaciones sucesivas de los pueblos.– Casi todos los pueblos del mundo se han transformado cambiando sus costumbres sociales y políticas.

La Francia era una monarquía constitucional, con su gobierno aristocrático ayudado por el clero. El pueblo y las clases media e intelectual vivían en el ambiente propio de la monarquía y, sin embargo, concibieron y ejecutaron la transformación adoptando el sistema republicano.

Abolieron la monarquía de derecho hereditario y establecieron la república con presidente elegido y renovado.

Se abolió la propiedad feudal y confiscó muchos los frutos del feudalismo. Podríamos decir que se creó la propiedad industrial y desarrolló la propiedad privada o individual, al abolir la propiedad feudal.

Si se aceptó que la Revolución Francesa transformara la forma de la propiedad, ¿por qué el socialismo no podrá transformarla en forma más progresista todavía?

Una buena parte del mundo aplaudió y aceptó la acción de Francia.

La Revolución Francesa no sólo produjo efectos en Francia sino que su ejemplo repercutió en el resto del mundo y en los países sudamericanos, transformó la propiedad por medio de la Revolución.

¿Cómo se constituyó la propiedad en Chile, Argentina, Perú, etcétera?

Por medio de la revolución violenta y de la expropiación con las armas en la mano.

Producidas en estos países las revoluciones tendientes a constituirse en naciones independientes, confiscaron la propiedad de derecho español y expropiaron a todos los que no aceptaban el nuevo régimen o que no eran nativos.

Estas transformaciones de la propiedad han sido y son aplaudidas y consagradas hasta el presente, porque se trata de actos realizados ya por la clase rica, pero cuando se supone que el socialismo dirigido por el proletariado pudiera realizar confiscaciones o expropiaciones en beneficio de la colectividad, entonces se alzan irrazonables griterías contra el socialismo.

En las revoluciones de 1810, Argentina, Chile, Perú, etcétera, transformaron los Estados y expropiaron la propiedad aboliendo todos los derechos monárquicos y feudales en estos suelos.

Todos esos actos se realizaron en el nombre del pueblo.

Si la razón que obró entonces ha sido aceptada, con mayor lógica se aceptará la razón socialista.

En Chile, como en los demás países, existe una ley que autoriza al gobierno para declarar de utilidad nacional los terrenos que sean necesarios para los servicios, públicos o comodidades locales.

Ese mismo criterio, ampliado a un grado superior de Justicia, podría aplicarse dentro de la acción socialista: Declarar todo de utilidad nacional y para la explotación colectiva.

La Gran China, vieja nacionalidad con tradiciones carcomidas y antiquísimas, ha entrado a la vida moderna presente, realizando muchos actos de transformación, tanto en la vida pública como privada.

Organizó su régimen político de gobierno pasando al estado republicano democrático, desde la monarquía absoluta y despótica.

¿ No es esto una prueba de que todo se puede transformar y es modificable?

Si el socialismo es una doctrina que, introducida, en la vida social, política y económica aumenta los goces y felicidades, con sólo ir modificando paso a paso las costumbres, tiene en el pasado una razón de su evolución. El mundo ha sido en su carrera hasta el presente una cadena de transformaciones. El socialismo será una transformación inevitable. Lo que hoy hacemos los socialistas es guiar a esa transformación para que no se desvíe del espíritu de amor y justicia que debe serle inseparable.

La acción revolucionaria violenta.–En el pasado, casi todos los progresos políticos, sociales y económicos de los pueblos se han realizado por medio de la violencia sangrienta.

Pero felizmente, a medida que ha avanzado el tiempo, la violencia ha disminuido.

Si Francia derramó tanta sangre para convertirse en República, casi en la misma época los Estados Unidos de Norteamérica realizaban su transformación en condiciones menos cruentas.

Turquía, Portugal y China han realizado sus transformaciones con menos violencia.

Así, las acciones socialistas ya realizadas han llevado muchas el sello de la violencia sangrienta, pero, poco a poco, a medida que se organizan los socialistas, en sus actos va disminuyendo la violencia sangrienta.

Todas las acciones del presente tienden pues, a suprimir toda violencia.

La acción revolucionaria legal.–El socialismo cada día se acoge más a la acción revolucionaria legal, obrando directamente, como puede, sobre la legislación, la fiscalización y la administración desde las ya numerosas bancas que ocupa en los diferentes países, en el Parlamento y en los municipios,

Si llamamos revolucionario al socialismo es porque no admiten otra palabra el pensamiento- y la acción que se realizan para transformar este mundo lleno de miserias y desgracias en un verdadero paraíso de felicidad y goce.

La acción revolucionaria legal del socialismo quedará ampliamente tratada más adelante, en los capítulos que describen los medios de acción del socialismo.

La tendencia perenne hacia la transformación.– En apoyo de nuestros pensamientos podemos invocar los hechos de la historia.

La historia del mundo es la historia de las transformaciones y del progreso

Un descubrimiento o invento ha motivado el nacimiento de otro descubrimiento o invento, y así, en una cadena sucesiva de hechos jamás interrumpidos, se han modificado las cosas, los seres y sus leyes. El hecho de que la humanidad siga su camino ya empezado de continuar modificando las cosas, los seres y las leyes, ese hecho sólo constituirá el camino hacia la realización del socialismo, que ninguna fuerza puede evitar, puesto que nada ha podido detener el progreso hasta su grado presente.

Estos hechos de la vida ya vivida por el mundo son la prueba más formidable que el socialismo llegará a su completo triunfo.

La acción presente de los socialistas no sólo se limita a destruir los obstáculos señalando la historia como prueba y justificando la doctrina, sino que también avanza construyendo todo lo que puede con su acción creadora como lo expresaremos en otros capítulos.

Desde el pasado hasta hoy.– En el momento presente la generalidad de los individuos no medita sobre el espacio y tiempo que habrá necesitado cada progreso para realizarse.

Por ejemplo, el ferrocarril no cuenta con más de ciento cincuenta años de existencia y no cabe duda que los vehículos de transporte cuentan cerca de dos mil años de existencia.

Ha sido menester ese largo período para llegar a esa hermosa perfección presente que aún no se detiene.

¿Cuántos millones de días han sido menester para llegar a obtener la radiotelegrafía?

Es triste reconocer que en el momento presente se celebra y se goza de todo lo que hoy existe sin pensar que a cada progreso los egoístas de todos los tiempos ponían mil obstáculos de todas clases.

Ponían obstáculos los que creían que sólo del cielo podrían venir los inventos.

Los empresarios de carretas pusieron mil obstáculos al ferrocarril.

Así hoy, la carreta de las costumbres burguesas pretende impedir que avance por la vía de la conciencia humana la fuerza imponderable de la justicia socialista.

Desde hoy hacia el futuro.– La acción socialista desde hoy hacia el futuro se presentará, cada momento, más fácil y su marcha será de más en más rápida, porque los medios de que dispone el socialismo de hoy hacia el futuro son como todas las cosas más perfectos.

Por ejemplo, si en el pasado para transportar cien sacos de trigo se necesitaba cinco carretas con varias yuntas de bueyes y diez horas para recorrer sesenta kilómetros, hoy esa operación se puede hacer en una hora y en una bodega por ferrocarril. Resulta un trabajo mil veces más simple y rápido.

Así también, el socialismo dispone hoy de medios poderosos para realizar sus propósitos. El libro, la tribuna, el periódico, el diario, el folleto, la conferencia, el teatro, la organización, su representación en congresos y municipios, todos esos medios cada día más poderosos acercan la era de la vida socialista, porque todos esos medios irán, convenciendo a los burgueses que se vivirá mucho mejor dentro del régimen socialista que con la organización actual de la sociedad y también irán haciendo desaparecer todas las ignorancias y groserías actuales del pueblo para convertirlo en un elemento regenerado, instruido, pensador y progresista. Los niños de hoy, instruidos en el ambiente socialista, harán ya, tan cerca, inmensa labor sobre sus hijos que más adelante formarán la modalidad socialista dominante.

Razones económicas y científicas.– las razones de carácter histórico que prueban que el socialismo es una circunstancia normal de la vida e inherente al progreso, que no puede desconsiderarse, presentaremos en este capítulo razones que completan las anteriores.

La economía y la ciencia, se encargan de colocar al socialismo en el sitio preponderante que le corresponde.

Sólo seres degenerados pueden negar el socialismo o mirarle como despreciable e insignificante.

A las razones históricas agregamos ahora razones económicas y científicas que están más estrechamente ligadas a la vida presente.

Factores que producen la riqueza.– La riqueza no es producto de un individuo ni de una sociedad. La riqueza es producto común.

Cuantas riquezas posee el mundo repartidas en todas las naciones, son el producto del trabajo y de la inteligencia de la humanidad realizado en miles de años.

La riqueza no puede producirse sino con el concurso común y en la época presente la encontramos reducida a dos factores: el capital y el trabajo que explicaremos en párrafos siguientes.

Para explotar y gozar de las riquezas minerales de Sudamérica, los españoles tuvieron que traer herramientas compradas en Inglaterra y en transportes construidos con elementos diferentes, en lo cual tomaron parte muchas razas.

Hoy día, como antes, para muchas industrias se necesita reunir elementos de las distintas partes del mundo, en las cuales trabajan obreros de distintas razas y condiciones y capitales internacionales.

Todo esto es dicho en prueba de que por mucho que se individualice la propiedad del producto, éste no puede dejar de ser fruto del trabajo de comunidades de trabajadores.

Por esto si hay una ley que compele al trabajo común, el socialismo deriva su doctrina de una lógica estrictamente vinculada a la naturaleza de la vida.

El capital.– La sociedad presente alega que sus comodidades son frutos de su capital, olvidando, intencionalmente, que el capital no ha podido existir sin un trabajo previo, que después de convertido en capital ha sido disfrutado por los que no han realizado el trabajo.

El capital se formó en el pasado con el trabajo realizado por millones de esclavos a quienes no se pagaba salario.

El capital continúa formándose en el presente y aumentándose incesantemente con el fruto del trabajo que no se paga a los obreros, puesto que hoy día a un obrero que produce diez, le dan como salario dos. El resto pasa a ser capital (plusvalía).

El capital así formado en el pasado y en el presente forma, por hoy, un factor de riqueza y con él se realizan gigantescos negocios para la felicidad de unos pocos, con el sacrificio y el dolor de muchos.

En la región salitrera se ha constatado que cada trabajador produce al fisco solamente, la enorme suma de dos mil quinientos pesos anuales. Si esta suma le da al fisco como contribución, si el obrero no recoge arriba de dos mil pesos por salarios al año, si el capital se lleva otro producto grande, ¿cuánto es lo que produce cada obrero y cuántos le toca a él?

El trabajo.– La fuerza del hombre empleada para producir y transformar la producción es lo que llamamos trabajo.

El trabajo ha sido el primer acto del hombre que ha iniciado la vida del progreso.

Cuando empezó el trabajo, no existía aún ni la remota idea del capital, ni del dinero, ni cosa parecida.

Trabajo amontonado durante siglos ha venido a motivar, en una época donde la inteligencia no estaba aún desarrollada, la creación de un signo para cambiar un objeto por otro, signo que hoy se llama dinero.

En los tiempos primitivos se cambiaba trigo por bueyes, o bueyes por armas. Es decir, una especie por su equivalente.

Hoy se cambia trigo por dinero y dinero por pan.

El trabajo es, pues, el primer esfuerzo de los hombres y después de muchos siglos de traba o ha venido a organizarse el capital del trabajo ya realizado.

Si todas las cosas tienen un autor, el autor del capital es el trabajo

El trabajo es, entonces, la fuerza creadora de todas las cosas; al trabajo se debe todo; al trabajo debe su existencia el capital y todo cuanto exista que se llame riqueza.

Entonces no hay razón de ninguna clase para decir que el capital es quien produce el trabajo.

Los patronos han creado una expresión que han vulgarizado para hacer creer a los obreros que sin patronos no habría trabajo.

Pero esto es un error.

En siglos anteriores, la audacia de algunos individuos permitió que amontonaran abundancia de producción de la que fueron constituyéndose en propietarios y legándola a su posteridad en forma de herencias.

Pero esa producción abundante habla sido fruto del trabajo de muchos.

Todo el mundo sabe que durante el período de la esclavitud, los hombres más fuertes, dominando a los más débiles, les explotaron su trabajo y se adueñaron de las riquezas producidas por el trabajo de millares de esclavos.

Después de la esclavitud ha venido el salario, que es solamente una transformación de la esclavitud.

Pagando bajos salarios a miles de trabajadores, unos, pocos individuos amontonan en poco tiempo fortunas fabulosas.

El salario es la forma de la esclavitud presente.

Si diez hombres trabajando en una mina sacan cada día –término medio– quinientos pesos de metal, cambiable inmediatamente por dinero, y en cambio de ese trabajo se le da a cada uno, con el nombre de salario, diez pesos, demuestra que sólo se le da la quinta parte de lo que produce.

Del resto se apodera el capitalista.

El capitalista alega como razón justa para apoderarse de esa parte de la producción, que él invierte capital en salarios, y en herramientas, maquinarias y todo lo que origine una industria.

En el capítulo que tratamos de la maquinaria se verá el valor de ese aporte.

Por ahora, dejamos establecido aquí que el trabajo es el factor principal de toda producción, de toda riqueza, de todo capital.

Si en la producción de la riqueza entran como factores el capital, el trabajo y la máquina, todo queda reducido y derivado del trabajo, porque ya lo hemos probado que sin trabajo no hay ni capital ni máquina.

El trabajo ha dado vida a la máquina y al capital.

La maquinaria.– El progreso de la maquinaria en todas las industrias es un factor de gran importancia, que, si por ahora constituye un medio de mayor explotación para los obreros, un cambio para el porvenir, más largo que el presente, significará la verdadera felicidad de los pueblos.

La maquinaria es hecha por los trabajadores y no puede funcionar sin el concurso de los trabajadores.

Los capitalistas alegan hoy día, como un motivo para apropiarse de la mayor parte del producto, que ellos aportan la maquinaria, que significa un capital en movimiento.

Pero esto es un argumento sin razón.

Si la máquina produce es por obra del obrero que la conduce y procesa.

En la producción, la maquinaria no aumenta el valor del producto, no puede aumentarlo, ni tiene por qué.

La maquinaria traspasa su valor y nada más.

Así, por ejemplo, si una máquina de coser dura mil días y cuesta cien pesos, resulta que se gasta a razón de diez centavos al día y que esta cantidad es la que traspasa al producto.

Por una costura que se realice en el espacio de un día por la máquina no puede agregarse mayor valor que el que corresponda, más al interés equivalente.

La máquina aporta, pues, sólo un valor fijo.

La máquina aporta un movimiento mecánico inconsciente.

El obrero aporta cuidado, inteligencia, interés, arte.

El obrero tiene que ser el compañero inseparable de la máquina.

El obrero es el creador y constructor de la máquina.

Por ejemplo, si un par de zapatos tiene como precio corriente de venta treinta pesos y su valor se descompone como sigue:

 

Materiales (cuero, suela, etc.) $10.00
Uso de las máquinas $4.00
Administración y gastos generales $4.00
Salario del obrero $4.00
Precio neto $22.00

Y si se vende a treinta pesos, ¿quién le da ese valor?

Ese valor no puede salir sino de quien lo construye.

Los materiales no aumentan su valor.

El uso de las máquinas tampoco, sólo descuentan su amortización incluyendo intereses.

Administración y gastos generales están en el mismo caso de máquinas y materiales.

Siendo el obrero el factor indispensable de la producción, resulta el único agente que produce valores en todos los objetos de la producción.

Así, pues, esos ocho pesos que exceden del valor neto de los zapatos, es valor producido por el obrero.

Sobre esta materia se publicará, dentro de poco, un folleto que contendrá explicaciones más amplias y más completas.

Las necesidades individuales.– El hombre primitivo sólo necesitaba comer. Durante muchos siglos han vivido los hombres primitivos, sin otra necesidad que la comida.

Comían lo que estaba a su mano: frutas, raíces, yerbas, pájaros.

El primer trabajo ha consistido en buscarse el alimento.

Las necesidades de los hombres han variado y aumentado tanto que para señalarlas en un orden progresivo, tomando en cuenta cada época de la vida, no bastaría un gran libro y aquí no podemos disponer sino de un breve capítulo para ello.

Contemplemos al hombre primitivo, viviendo en un mundo vacío, sin casas, sin obras de ninguna clase, sin más trabajo que buscarse el alimento.

Contemplemos al hombre de hoy rodeado de millones y millones de objetos diferentes que se han fabricado en el transcurso del tiempo.

¡Cuán enormemente diferentes son las necesidades presentes del hombre de las necesidades pasadas!

Cada objeto, o cada instrumento o cosa que existe significa el desarrollo de las necesidades del hombre.

El hombre en la época presente no puede vivir como al principio de la humanidad.

Sus necesidades de hoy son mil veces más numerosas que antes.

La lucha que el proletariado desarrolla en el presente es empujada por las necesidades morales y materiales, creadas ya por la humanidad, y esta lucha no cesará hasta que el hombre pueda satisfacer sus necesidades sin más limitación que la razón.

La transformación sucesiva de las necesidades.– A medida que se han ido creando nuevos objetos, instrumentos o cosas, las necesidades han ido aumentando y transformándose.

El hombre, que primero sólo necesitó comer, después necesitó vestirse y cubrirse bajo techo. Para vestirse y cubrirse bajo techo tuvo que inventar.

Sus inventos han sido cada día más prodigiosos hasta producir el asombro.

Ojalá cada uno de nuestros lectores se detuviera algunos momentos para pensar en todo aquello que no nos es posible escribir, referente a los intentos que ha tenido que hacer el hombre al frente de cada necesidad creada.

Cuando se le ocurrió al hombre vestirse, no existían géneros ni herramientas.

Cuando se le ocurrió al hombre vivir en casas no había nada para construirlas.

Entonces apareció el trabajo en forma más variada y desde aquel momento el trabajo ha sido el poder más grande que ha convertido en realidad todas las caprichosas pero justificadas ilusiones del hombre.

¡Qué hermosa, qué sublime y, qué inmensa es la historia del trabajo!

Pero, qué triste es contemplar el producto del trabajo con los conductores del trabajo, o sea, los trabajadores.

Legiones innumerables de seres abyectos han sido los que con su fuerza y su mediana inteligencia individual han creado y dado forma a todo lo grandioso que hoy podamos admirar y que es en parte propiedad colectiva.

Llegamos a la época presente, donde se han reunido ya millares de necesidades, que el individuo las siente según sea el grado de conocimientos que haya alcanzado el ambiente en que viva.

Las necesidades que siente un campesino que no sale de su terruño, son bien diferentes a las necesidades de ese mismo campesino transformado en trabajador residente en una ciudad.

Dentro del justo concepto del derecho no es posible poner prohibiciones al derecho de satisfacer las necesidades.

El hombre necesita vestirse y cada día mejor, según vaya viendo el perfeccionamiento de los vestidos.

El hombre necesita vivir con comodidad, a medida que vaya apreciando las ventajas de una cómoda habitación.

El hombre necesita satisfacer otras mil necesidades que hoy forman parte de la vida y que nadie tiene derecho a prohibir que sienta el deseo de satisfacer esas necesidades.

Una enfermedad aquejará a un hombre y necesitará medicamentos caros y cambiar de ciudad para aspirar a su mejoramiento, pero tendrá que consultar su salario para ver si puede satisfacer aquellas necesidades.

Y aquí es cuando aparece el salario como una ley infame, y los creadores del salario como unos criminales y los que lo aceptan como unos idiotas e incapaces.

Aquí es donde surge espléndido el pensamiento de reformar y de perfeccionar la costumbre del salario para sacar al hombre de esa esclavitud que lo asesina.

Y es el socialismo únicamente quien impulsa este pensamiento de destruir la esclavitud del salario.

A los trabajadores les dice: sois víctimas y sufrís porque toleráis el salario.

A los ricos les dicen: aparecéis como verdugos de vuestros semejantes porque mantenéis la infame costumbre del salario.

¿Qué vendrá entonces en vez del salario? ¿Cómo viviremos sin salario o en otra forma?

La acción perfeccionadora del socialismo no tiene límites. De manera que nadie puede precisar cuándo se habrá llegado al estado de completa perfección.

Por esta razón no se podrá asegurar cómo y cuándo vendrá cada época de perfeccionamiento.

Hemos dicho antes que el salario es una esclavitud y que está llamado a desaparecer.

Pero, ¿con qué se remplazará el salario?

No podemos precisarlo.

Puede ser que durante mucho tiempo exista un signo de cambio, como la moneda. Bien puede ser también que algún día desaparezca, porque la organización social se hará de tal manera que no se necesitará signo alguno.

Habrá para esto una razón de alta moralidad.

Si del alimento no se puede privar a nadie, justo es que no se exija dinero por él. En las mismas condiciones están todas las cosas necesarias para la vida.

Pero cuando se habla de vivir en una sociedad sin dinero, se piensa en que eso sería imposible y se olvida que el mundo ha vivido, en épocas en que había menos inteligencia, más tiempo sin dinero que con dinero.

No se tratará de volver al pasado, sino de aceptar un modo de vivir más justo y sin enredos.

No se podrá alegar que haya cosas imposibles de realizar, porque después de haber descubierto la telegrafía sin hilos y las máquinas que hablan, llamadas fonógrafos o gramófonos, y que ya son verdades, todo lo que quiera el hombre arreglar lo arreglará, con sólo tener inteligencia y amor por el prójimo.

Como el socialismo es la abolición de la propiedad privada y único medio de perfeccionar la vida, las circunstancias ya expuestas de lo que son el capital, el trabajo y la maquinaria, dan por si solas pruebas suficientes en abono de la razón que gula al socialismo para establecer una sociedad sobre la base de la propiedad común.

Los medios que más adelante se exponen darán a conocer la facilidad con que se llegará al estado de la propiedad común.

Razones Morales

El socialismo no sólo acude a la ciencia, sino también al sentimiento.

La ciencia es la comprobación matemática de nuestra razón, de la razón de ser de la doctrina socialista.

El sentimiento es la razón moral.

Si la rigidez de la ciencia pudiera ser incomprensible para los cerebros menos cultivados, o para los que han vivido acostumbrados a los viejos moldes de las costumbres antiguas, el sentimiento sano y puro no puede cerrar los ojos a la verdad.

¿Será justo que un trabajador que trabaja los seis días de la semana con honradez, sin vicios, reciba un salario que apenas le alcanza para comer él con su compañera y sus hijos?

La mujer trabaja en la casa, puesto que una familia de tres niños ya absorbe todo el tiempo de la mujer, a menos que se deje abandonados a esos niños, como ocurre en muchos casos.

Si el salario apenas alcanza para mal vivir, ese mismo salario será más insignificante en cada ocasión que un accidente, común en la vida, perturbe ese hogar.

Una enfermedad en cualquiera de los miembros de esa familia, aumenta enormemente la miseria.

Pues, este es un caso muy común.

¿Es justo eso? ¿Es justo que el patrón de ese obrero aumente diariamente, multiplicando sus goces, su fortuna de reserva, sus comodidades, mientras sus obreros perecen de miserias?

Si desde el punto de vista del sentimiento constatamos las injusticias de la organización social, la lógica de ese sentimiento nos dice que debemos poner nuestra inteligencia al servicio del perfeccionamiento de la sociedad, para que poco a poco vayamos haciendo desaparecer todas las causas que producen la infelicidad humana.

Si la aspiración socialista puede resumirse en que todos los seres humanos tienen derecho a ser felices y a gozar de todos los productos del trabajo humano en combinación con la naturaleza, dos fuerzas formidables, acuden a dar razón a la doctrina socialista.

La ciencia, que prueba matemáticamente que el dueño del producto es el productor;

El sentimiento, que demuestra la justicia y la razón de la ciencia.

El sentimiento de justicia.– Sólo en los seres refinadamente groseros, degenerados y depravados, puede no aparecer jamás el sentimiento de justicia, pero en las personas llamadas buenas, con o sin educación, el sentimiento de justicia se revela, aparece y señala las cosas como son.

La educación influye poderosamente para localizar el sentimiento de justicia y para hacer concebir en sus detalles y amplitudes ese sentimiento.

La doctrina socialista y el sentimiento de justicia son una misma cosa.

Muchas personas de nuestro mundo actual logran concebir el sentimiento de justicia en el momento presente, pero sin enlazarlo con el pasado, y se encuentran con obstáculos y dudas insuperables debido a la falta de análisis histórico retrospectivo hacia el pasado.

Una persona de muy buenos sentimientos se encuentra en presencia del siguiente caso. Es un ejemplo:

Don Juan ha heredado de su señor padre un gran establecimiento minero que en la actualidad está evaluado en 500 mil pesos y produce una renta de 50 mil pesos anuales.

Además, el padre de don Juan dejó al morir en el Banco 500 mil pesos, varias casas y sus respectivos mobiliarios.

Don Juan sigue trabajando en la industria, y toma posesión de su herencia, considerándose propietario legítimo y sobre todo considerando esa fortuna en su poder de procedencia honrada.

Don Juan, joven, en posesión de ese capital sigue trabajando y multiplicando su fortuna.

¿Cómo se resuelve la honradez o falta de honradez en este caso?

Muy sencillo.

El padre de don Juan tenía trescientos trabajadores, en las minas.

La fortuna que el padre de don Juan acumuló fue trabajando en las minas. El padre de don Juan era obrero minero. Se descubrió y pidió una mina, la trabajó solo primero, acompañado, después, hasta llegar a tener trescientos trabajadores.

La venta del metal producía para pagar los salarios, y para dejar un saldo en el Banco.

Después de veinte años de trabajo en las minas, muere el padre de don Juan legando esa fortuna como la hemos descrito.

¿Cómo se acumuló esa fortuna? Trabajando solo el padre de don Juan, ¿habría logrado formar esa fortuna?

No, eso es imposible.

El trabajo honrado de un hombre solo, no permitirá jamás acumular fortuna.

Esa fortuna se formó debido al trabajo de esos trescientos trabajadores. Cada uno de esos trescientos trabajadores ha contribuido con una cuota en esa fortuna.

¿Cómo va apareciendo ahora el concepto de lo que es el sentimiento de justicia?

Mientras don Juan, a la muerte de su padre hereda esa fortuna, ese capital, los hijos de los trabajadores de esas minas no han heredado nada, aún cuando sus padres fueran honrados y sin vicios.

Analicemos un poquito cómo se ha formado esa fortuna.

Con el trabajo colectivo de esos muchos trabajadores; por pequeña que se considere la utilidad que cada trabajador aporta, entre muchos trabajadores forman la gran utilidad. Después de esto, el salario mezquino y bajo, explotado en veinte años.

¿Qué resulta, entonces, de esta gran herencia que hereda don Juan?

¡Explotación a los trabajadores!

Salarios no pagados a los trabajadores.

Sí trescientos trabajadores producían diez pesos diarios de metal cada uno y el salario de cada cual no llegaba a cinco pesos diarios, y el resto, salarios no pagados, pasaba poco a poco, día a día, a engrosar la fortuna del patrón.

Así queda explicada la procedencia de esa gran fortuna.

Podríamos no calificarla de falta de honradez por haberse acumulado en una forma ya establecida por las costumbres, pero si su procedencia pudiera calificarse de honrada, entonces preguntaríamos:

¿Hay justicia en la procedencia de esa fortuna?

Constatada su procedencia, ¿a quién le corresponde esa fortuna?

La respuesta es fácil: a la colectividad de trabajadores que la produjo.

Se dirá que al morir el padre de don Juan la mayor parte de los trabajadores se hallan dispersos, unos; muertos, otros.

Pues bien, por eso la doctrina socialista aspira a que el trabajador disfrute del fruto íntegro de su trabajo, porque esto es justicia y es razón.

Trabajando todos, cada cual según sus aptitudes y gustos, todos disfrutarán de bienestar y felicidad.

Si los socialistas decretaran que todas las fortunas privadas actuales pasaran a ser fiscales y municipales, no cometerían ninguna injusticia, porque ese acto sólo sería hacer volver a la colectividad para el beneficio, común, lo que la avaricia capitalista arrancó a la colectividad de trabajadores.

Sin embargo, parece que el socialismo no recurrirá a ese medio pues habrá medios para evitar la explotación en el porvenir y las grandes fortunas ya creadas irán poco a poco entrando al servicio de la colectividad.

Muy a menudo la burguesía nos condena diciendo que queremos destruir el pasado. Pero eso no es sino una expresión. El pasado no se destruye, ya se fue, ya pasó. Lo que existe en el presente como obra del pasado no lo destruye el socialismo, es el progreso quien lo modifica y lo perfecciona.

La obra del socialismo es empujar al progreso.

La acusación de los conservadores del pasado es una queja infantil.

Lo mismo que ha pasado con el ferrocarril y el automóvil; que han reemplazado todos los viejos y molestos vehículos de transporte, eso mismo pasará con el socialismo.

El conservador preferirá hacer un paseo en un automóvil y no en una carreta o a lomo de burro.

Igualmente le ocurrirá más tarde, cuando haya conocido las ventajas del socialismo.

Si el automóvil o el ferrocarril son una ventaja sobre la carreta, así el socialismo es una ventaja incomparable sobre el presente.

La necesidad del amor.— Bajo el sentimiento del amor toda empresa pequeña se vuelve gigantesca.

El amor mutuo es una ley de la naturaleza y de la razón, porque no tendría razón de ser la existencia de la humanidad sin amor.

El amor es la única base moral y justa en que descansa la vida de la humanidad.

La humanidad sirve y se multiplica por obra de la procreación, que sólo se realiza por la unión del hombre y la mujer.

Si el acto de la procreación se realiza sin amor, resulta un acto simplemente animal.

Si el amor es un sentimiento que debe estar internamente mezclado en el acto de la procreación y en el cuidado de su fruto, es muy natural que el amor sea el sentimiento que domina hoy sobre el mundo entero, puesto que la procreación que es a la vez un motivo de goces superiores, es el acto frecuente de todos los días.

Hemos llegado en el presente a un estado en que sin amor no hay moral y en que se estima grosera una sociedad que vive sin moral.

Pues bien, en el momento presente no hay amor en la sociedad, puesto que la vida está organizada sobre la base del egoísmo que es la negación del amor.

No puede haber amor donde hay explotación.

No puede haber amor donde hay opresión y tiranía.

No puede haber amor donde hay ignorancia.

Los que hoy viven bien estiman muy difícil organizar la sociedad sin explotación, sin opresión y sin ignorancia. Pero el socialismo lo estima muy fácil y realizable en corto tiempo. Más adelante explicaremos esto.

Las desigualdades actuales.– Los hombres han creado mayor número de desigualdades que las que crea la naturaleza.

Las desigualdades son de dos clases:

Unas creadas por la naturaleza.

Otras creadas por los hombres.

Las desigualdades creadas por la naturaleza no afectan sino excepcionalmente al bienestar.

Las desigualdades creadas por los hombres afectan íntima y directamente a la felicidad humana.

El socialismo quiere borrar esta clase de desigualdades, para aumentar el bienestar, y quiere dulcificar en lo posible las desigualdades de la naturaleza, cuando ellas afecten a la felicidad de los humanos.

La mayor y más cruel desigualdad que hoy afecta a los hombres, es la desigualdad social y sus consecuencias; la desigualdad política y económica.

En el presente y en vista del estado actual de la educación y de la cultura de los pueblos puede justificarse la desigualdad social.

Pero desde el punto de vista moral y humano, como desde el punto de vista del sentimiento de justicia, es inaceptable que exista la desigualdad social.

Si las circunstancias actuales en que está organizada la vida, presentan obstáculos para borrar esa desigualdad, esos obstáculos no son ni pueden ser permanentes ni durables. Se pueden destruir. Se pueden hacer desaparecer.

El mayor obstáculo para la igualdad social es hoy la diferencia de cultura y de educación de los hombres, junto con la diferencia de costumbres.

Pues bien, todo esto puede desaparecer con sólo facilitar los medios de educación y de cultura y de multiplicarlos de modo que con pocos años de activa labor desaparecería toda la incultura y grosería de la sociedad.

Pero cualquiera que sean las desigualdades, todos son iguales en sus necesidades. Todos necesitamos comer y vivir.

Y es de suponer que todos necesitan satisfacer la necesidad de comer y vivir con más o menos placer.

Por eso todas las circunstancias que miden la ración de comer y vivir deben modificarse, porque en el presente constituyen una tiranía cruel.

La ración de comer y vivir no puede ser medida sino por cada individuo.

“Solo yo siento cuando cesa mi hambre.”

El que me mira comer no puede determinar cuándo habrá cesado mi necesidad.

Pero en la vida presente esta necesidad está limitada bajo el régimen del salario.

Cada individuo y su familia viven del salario y como el salario es una cantidad variable y escasa, resulta que la mayor parte de los hombres tienen medida, por mano ajena, la ración de hambre.

Esto es inaceptable y por eso la doctrina socialista aduce y aporta todas las pruebas necesarias para demostrar que todo puede corregirse y perfeccionarse hasta hacer desaparecer todas las causas humanas de la desgracia.

Las desigualdades en el futuro.– A medida que la humanidad avance impregnándose de las doctrinas socialistas, irán desapareciendo todas las desigualdades creadas por los hombres y dejando subsistentes sólo las desigualdades de la naturaleza, porque la mayor parte de ellas son grandes, sublimes y hermosas,

La desigualdad de los hombres en el futuro no afectará gran cosa en la felicidad.

Muchas desigualdades que hoy parecen naturales desaparecerán cuando ellas dependan de la acción de los hombres.

La diferencia en la forma de los individuos que unos se clasifican de feos y otros hermosos, que parece obra de la naturaleza, es seguro que podrá modificarse y sujetarse a la acción y voluntad del hombre.

Puede decirse que está probado por la ciencia que si una pareja llena de salud procrea y vive en un ambiente dichoso y puro, donde todo contribuya a vivir bien, los hijos de esa pareja llevarán una vida natural superior a los que no puedan vivir y desarrollarse en iguales condiciones.

Si todos contribuimos a mejorar cada día las condiciones de la vida, llegará el momento en que no habrá otras desigualdades que aquellas que la naturaleza ha creado.

Lo que debe ser la humanidad.– Debido a las desigualdades presentes, el mundo no es feliz. El pobre sufre revolcándose en su miseria o en sus dolores; conspirando por hambre y por envidia, fruto de su ignorancia, contra los poderosos que a su vez sufren al sentir las maldiciones de los de abajo.

Así, en el estado actual de la organización social, la humanidad se asesina en una guerra permanente que en distintas formas produce malestar.

El socialismo aspira a que la humanidad sea un hogar feliz y dichoso, donde todo sea amor, arte, justicia, libertad, porque sólo así habrá vida.

El socialismo quiere que la humanidad sea una colectividad de hombres buenos que vivan como hermanos amantes, donde todos trabajen para aumentar siempre las comodidades y los goces de todos.

Este hermoso pensamiento socialista se realizará por los medios que detallare en otros capítulos.

Razones de derechos

No podemos hablar aquí del derecho concebido por los hombres del pasado o del presente y escrito en sus códigos, porque ese derecho está concebido defectuosamente y basado sobre teorías inaceptables.

Hablaremos del derecho natural, aceptable por toda persona que no tenga maleados sus sentimientos.

El hombre nace por obra ajena a su voluntad y desde ese momento nace con un derecho: el de vivir.

El hombre viene al seno de la sociedad, y es la sociedad la llamada a no destruirle ni impedirle sus medios para vivir.

El modo como la naturaleza hace nacer al hombre o a la mujer, nos está demostrando que es una obligación social hacer vivir al nuevo individuo que nace, por dos razones:

Primero: porque el nacimiento no es obra voluntaria del que nace;

Segundo: porque cada ser que nace viene destinado a perpetuar la vida de la especie y es el espíritu de conservación de su propia especie el que nos debe guiar a cuidar de la vida del que nace.

Si esta circunstancia nos presenta la naturaleza, nuestros actos deben obedecer sus leyes.

Pero los hombres de hoy, con la excepción de los socialistas, violan las leyes de la naturaleza, y ponen al que nace en el peligro de la muerte.

¿Cómo?

Habiéndose apropiado de los medos de vida y comerciando con ellos, vendiéndolos al que tiene dinero para comprarlos.

Dinero no tiene sino el que puede trabajar y todavía con un salario medido.

Todo eso es inicuo.

Todo eso debe desaparecer.

Hay derechos indiscutibles, que como el derecho a la vida y a sus goces, no pueden limitarse ni suprimirse y sobre esos derechos es que el socialismo se basa reclamándoles.

Dónde nace el producto.– Si el producto nace por la obra del trabajador, a él le pertenece.

Si el trabajador recibiera íntegro el producto del trabajo no existiría ningún trabajador miserable, ni habría miserias en el mundo.

Se ha constatado en páginas anteriores que el producto es sólo obra del trabajador.

En un inundo bien organizado, y con los progresos de la maquinaria ya existentes, trabajarían todos los seres aptos para el trabajo, y trabajando todos, bastaría el trabajo de tres o cuatro horas al día, en vez de las brutales jornadas que hoy se realizan.

Si cada trabajador recibe el producto íntegro de su producción, podría fácilmente contribuir a atender todos los gastos generales de la colectividad o pueblo donde viva.

Si también es efectivo que trabajando todos bastaría con tres o cuatro horas de trabajo diario, nos parece muy razonable que si en todos los pueblos llegan a vivir los hombres fraternalmente, los trabajos generales para el perfeccionamiento de las comodidades se harían con todo gusto, con parte del tiempo libre restante, después de cumplir con su trabajo obligatorio, o con cuotas impuestas sobre su producto, puesto que lo recibiría íntegro.

Si el producto nace del trabajo del trabajador a él le pertenece.

Si el trabajador trabaja con una máquina ajena, el producto debe repartirse como justamente corresponde entre el valor del trabajo aportado por el hombre y el desgaste de la máquina que corresponda.

Dónde nace la utilidad.– Como en la actualidad el capitalista es quien evalúa el valor del trabajo de cada obrero, resulta que realizada la producción en todas las industrias, queda un sobrante que el capitalista llama utilidad y se la guarda.

Pero como ya hemos demostrado en capítulos anteriores, esa utilidad no es otra cosa que la merma en el salario realizada en cada obrero, no necesitamos en este capítulo sino recordar ese hecho.

La utilidad nace del saldo del salario que no se paga al trabajador. Podríamos aceptar ese procedimiento si esa utilidad fuera destinada a obras de utilidad general para las colectividades que la producen, pero como actualmente se la guarda el patrón en beneficio individual, resulta una usurpación.

Pero aceptaríamos eso, siempre que primero se cubran las inmediatas necesidades del obrero.

Queda constancia, pues, que las llamadas utilidades se forman de una manera indigna.

El reparto presente.– En el presente el reparto de la producción se hace injustamente.

Fruto de ese mal reparto es la miseria del mayor número y la abundancia para unos pocos.

El reparto de la producción toma generalmente dos nombres: utilidad y salario.

La utilidad la aprovechan los que no trabajan.

El salario es una miserable ración de hambre para el mayor número.

En estas condiciones inicuas se hace el reparto de la riqueza social que la naturaleza da como patrimonio a todos, con la única condición de trabajar.

El reparto futuro.– Cuando la humanidad se vaya encaminando a vivir conforme a la doctrina socialista, el reparto de la riqueza social aprovechara a todos, porque como lo acabamos de manifestar poco antes, todos trabajarán y todos usufructuarán del producto de su trabajo.

El reparto se realizará conforme a los medios que se vayan empleando en cada país por medio de las leyes y de las costumbres. Esto está más ampliamente explicado en los capítulos que tratan sobre los medios de realizar el socialismo, pero no cerraremos este párrafo, sin darle más amplitud.

La acción socialista en la actualidad, ha modificado, la forma del reparto de la riqueza social, cuando por medio de su organización ha contribuido a elevar los salarios y a bajar el precio de la vida, a la vez que va conquistando seguros contra accidentes, protecciones contra el hambre, pensiones a la vejez.

Todo esto, que ya es una realidad en algunos países, no lo ha dado la burguesía capitalista, sino que se lo ha arrancado a viva fuerza la organización y la conciencia de los socialistas organizados,

Y sobre todo eso que ya es un principio de mejor reparto de la riqueza social, irá mejorándose cada momento más, a medida que crezca la fuerza socialista organizada, porque sin organización nada se consigue.

En el futuro la organización socialista conquistará menos horas de trabajo, más salario y vida más barata por medio de sus cooperativas y será de esta manera cómo el reparto de la riqueza social irá cumpliéndose, en beneficio de los que ahora sufren privaciones.

Las inmensas riquezas que hoy están en manos de los grandes hacendados irán pasando, poco a poco, a servir en beneficio de todos, por medio de impuestos progresivos sobre las rentas, sobre las herencias y de otras maneras juntas sin que por estos procedimientos se empobrezcan ni disminuyan sus placeres los señores de hoy.

Resumen y consecuencias

Terminaremos esta parte creyendo haber dejado expuesto en las páginas anteriores, lo que es el socialismo, es decir, hemos explicado que el socialismo es un sentimiento de justicia y de amor que va en busca de la felicidad para todos.

Hemos presentado a medias los defectos de la vida presente para convencer que es necesario perfeccionar esa vida que así resulta indigna tanto para los que viven bien como para los que viven mal.

Después de haber expresado lo que es el socialismo, procurando convencer a nuestros lectores de que el socialismo es en verdad un refinado sentimiento de amor y justicia luchando contra la maldad y el egoísmo organizado y que impera en el mundo actual, queremos ahora explicar por qué medios se realizara el socialismo.

Esto es muy importante decirlo, porque nuestra firme propaganda logra convencer a muchos de que son inmejorables nuestras ideas y de que ellas harían realmente la felicidad verdadera, pero en cambio se ha hecho más difícil convencer de que el socialismo no necesita muchos años para ser costumbre universal de la sociedad.

Por eso, las páginas que siguen están destinadas a presentar y analizar los medios por los cuales el socialismo se realizará.

El socialismo es, pues, lo opuesto a todos los defectos sociales y por lo cual aparece como el perfeccionamiento mismo.

II

¿COMO SE REALIZARÁ EL SOCIALISMO?

¿Cuáles serán sus medios?

Los enemigos del socialismo lo desfiguran y presentan su doctrina muy distinta de lo que es en realidad para, de ese modo, atacarlo más fácilmente y hacer creer a las gentes que el socialismo es imposible.

A la vez que así calumnian la doctrina, cuando hablan sobre los medios que se ponen o se pondrían en práctica para realizar el socialismo, nuestros enemigos hablan mil barbaridades, presentándonos a los socialistas como unos bandidos sanguinarios, a pesar de que la acción socialista se encauza en lo posible, dentro de un espíritu de justicia, equidad y amor.

El socialismo se realizará usando dos circunstancias predilectas:

La táctica y los medios.

La táctica se desarrollará en cada país, según su, ambiente atávico, y según las modalidades de cada pueblo y las conveniencias locales.

Los medios, generalmente, son iguales en todos los, países, pero se destacan dos medios predilectos: la organización de los trabajadores y su educación en la doctrina.

En consecuencia, el socialismo usará para realizarse como armas de combate: la educación doctrinaria y moral del pueblo por medio del libro, del folleto, del periódico, del diario, de la tribuna, de la conferencia, del teatro, del arte; la organización de toda clase de asociaciones que concurran al mismo fin; de la acción -política para la conquista de los poderes públicos; de la acción gremial para la lucha de clases; de la organización cooperativa para ir monopolizando los actuales negocios del mundo, hasta que el poder de la cooperativa sea tina verdadera fuerza de socialización de todos los medios de producción y de cambio.

Toda esta acción la realiza actualmente el socialismo usando para ello los medios legales que cada nación franquea, esto cuando las naciones tienen organización constitucional. En los países despóticos como Rusia, los socialistas se han visto forzados a una obra violenta para poder conquistar libertades democráticas que franqueen el progreso de las ideas.

El socialismo se realizará por esos medios ya dichos, en forma metódica y poco a poco, realizándose hoy una medida y mañana otra.

Los detalles de ese “cómo se realizará” es lo que empezamos a explicar.

Fundamentos históricos de los medios como llegará la realidad el socialismo.– La evolución natural que se opera en las sociedades es un medio fundamental histórico indestructible, inevitable, porque el progreso, como el movimiento son leyes de la vida, contra las cuales nadie ni nada se puede oponer.

La humanidad marcha progresivamente a su perfección. Esto es un hecho histórico innegable porque desde que hay historia, desde que se puede advertir su rasgo de la vida humana, desde ese pasado tan remoto, hasta el momento presente, la vida de la humanidad ha sido una carrera no detenida jamás de progreso y de perfección y ese mismo hecho histórico visto y probado, es la seguridad de que la humanidad seguirá marchando en busca de más perfección y el porvenir que ya se divisa para la humanidad no es otra cosa que el socialismo.

Para algunos está muy lejos.

Para nosotros los socialistas está muy cerca.

Convencidos de que el porvenir es el socialismo, queremos apresurar la llegada de ese porvenir adelantando la cultura y la educación de los pueblos.

Mientras más rápidamente avancemos en la cultura y la educación junto con la organización de los trabajadores, más cerca, mucho más cerca estamos del porvenir y, por lo tanto, del socialismo.

No somos nosotros los que aseguramos nuestro próximo triunfo, es la historia de hechos consumados, quien se encarga de garantizarnos de ese éxito.

La historia estricta de los hechos no engaña.

Como lo hemos dicho ya, la Humanidad es una cadena sin interrupción de progresos, con la hermosa particularidad de que un progresó alcanzado ha sido base indestructible para cimentar nuevos progresos, cada día más grandes, y como el socialismo no es otra cosa que el progreso maravilloso, llegará a ser cúspide cuando la Humanidad ofrezca por todas sus partes progreso y progresos.

Medios económicos

Para el socialismo, posiblemente los medios de carácter económico que adopta y que adoptará serán los de mayor potencia para llegar a la realización de los ideales.

La acción económica del proletariado, es el poder demás potencia y quizás superior al medio político.

Por eso le dedicamos mayor atención a la organización económica que a la organización política.

La lucha de clases.– Las clases existen en la sociedad muy marcadamente divididas; unas muy opulentas, muy aristocráticas y otras muy infelices y pobres.

Las clases existen. Son un hecho.

Desde que existen clases, existe lucha entre ellas. Esta lucha se ha hecho inevitable ya y más intensa cada día que transcurre.

Para el socialismo no puede pasar desapercibida la lucha de clases, porque es un factor de la transformación social.

El socialismo, propiamente dicho, no quiere hacer odiosa la lucha de clases, sino que, reconociendo su existencia, trata de encauzar la lucha de clases, para evitar sus desastrosas acciones y para llegar hacia la armonía social, consiguiendo la desaparición de las clases motivada por el antagonismo social, hasta que la Humanidad sólo se componga de hermanos trabajadores todos, dueños de su trabajo libre, trabajando amorosamente para el bien de todos, utilizando para su -comodidad de todas las invenciones de la mecánica y de la química.

La organización del trabajo.– Para suavizar las asperezas de la lucha de clases y para extinguirla, los socialistas se ocupan con actividad de organizar debidamente el trabajo y los trabajadores.

De la mayor organización que realicemos los socialistas dependerán los resultados más felices.

La organización ha dado ya excelentes frutos, que continúan aprovechando aquellos países, que han tenido suerte de experimentar ya los buenos resultados de la organización.

Es necesario convencer a los trabajadores de que son un gran poder, como no hay otro, pero la fuerza de su poder sólo reside en la organización.

El gremio.– El gremio es el primer escalón de la organización.

Cada trabajador se agrupa, asociándose, con los demás de su oficio o clase de trabajo.

Cada gremio reúne así en su seno las fuerzas productivas de una misma profesión y puede ejercer influencias sobre la industria.

Después de la organización gremial, los trabajadores forman otras clases de organizaciones combinadas que reúnen mayor fuerza y superior acción.

Los trabajadores de un mismo oficio en distintos pueblos de un país forman después del gremio, lo que se llama una federación nacional.

También se forma la federación internacional de un mismo oficio, estrechando sus relaciones los trabajadores de una nación a otra con el propósito de defender sus intereses.

En un mismo pueblo, existiendo organizados distintos gremios, se forma lo que se llama una federación local, para combinar las fuerzas obreras de un pueblo y hacerlas servir en beneficio de los intereses obreros.

En una nación que tenga muchas organizaciones en distintos pueblos, se forma la Confederación del Trabajo que reúne en un solo seno todas las fuerzas organizadas de un país para hacerlas servir en su propio bien.

Esta forma de organización de lo simple a lo compuesto, no es una ilusión ni un proyecto, es una realidad viva y poderosa en muchas naciones va.

En Europa están muy bien organizados los obreros de todas sus naciones, sin excluir ninguna.

Las demás partes del mundo cuentan con buenas organizaciones, aunque no en el pie de los europeos.

En Sudamérica, el país que cuenta con mejor organización es la República Argentina.

Esta forma de organización llevada cada día a mayor perfección y encaminada a servir las doctrinas del socialismo, será uno de los medios más poderosos para efectuar la realización de la doctrina, porque el trabajador organizado así luchará con más éxito para disminuir la explotación y la opresión que actualmente soporta.

La huelga.– Los trabajadores han tenido y tienen que luchar con la clase capitalista organizada, rica, poderosa Y en el Gobierno y todos sus medios a su disposición, de manera que la lucha entre estas dos clases es muy desigual. Sin embargo los trabajadores tienen a su disposición un arma formidable de un poder casi siempre invencible y esa arma es la huelga, es decir la paralización colectiva del trabajo.

Pero la huelga no puede hacerla el trabajador con seguridades de éxito sino cuando es organizada.

Por eso después de la organización gremial de los trabajadores, es cuando se puede emplear la huelga como un instrumento favorable a los intereses del trabajador.

Es verdad que la huelga, aunque sea pacífica, es en sí misma un acto de presión o de violencia, pero, es necesario reconocer que no hay otro medio que resulte eficaz a los intereses de los trabajadores.

La clase capitalista, en noventa casos sobre cien ha demostrado no tener conciencia ni corazón y a las peticiones razonables de los trabajadores les ha contestado negativamente.

Hasta el momento presente la huelga ha desempeñado el papel salvador de los trabajadores y gracias a la huelga los trabajadores disfrutan de algunas ventajas.

A medida que los trabajadores van perfeccionando su organización, la huelga va resultando más perfecta y más eficaz y se va empleando para la conquista de mejores libertades.

Con la huelga el trabajador ha conseguido mejor salario; menos horas de trabajo; descanso de un día por semana; abolición de trabajos nocturnos que pueden hacerse en el día; reglamentación nacional de las condiciones del trabajo; modificación del carácter de los jefes e capataces; perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo para evitar desgracias; indemnizaciones en los accidentes; con la huelga se ha conseguido, en algunas partes, hasta el abaratamiento de los arriendos de habitaciones.

La huelga ha sido un medio de mejoramiento de los trabajadores siempre que se haya sabido emplearla.

La huelga ha obtenido hasta la modificación de las leyes y reglamentos.

Con la huelga, en Austria, se consiguió la ley del sufragio universal que dio a los trabajadores la representación que les correspondía.

Con la amenaza de la huelga, en Chile se consiguió la supresión de los impuestos al ganado argentino.

Con la huelga, en Rosario de Santa Fe, los trabajadores obligaron al municipio a derogar la ordenanza que exigía las impresiones digitales y el registro policial de los operarios de los vehículos.

En f in, la huelga es el gran medio, porque los trabajadores y los socialistas se ayudarán a ganar conquistas cada vez más grandes, a medida que crezca la capacidad de la organización de los trabajadores.

La huelga será, por fin, el arma formidable con que los trabajadores pondrán fin a la guerra y a la paz armada de las naciones, que es la ruina económica de los pueblos.

Este es el medio más eficaz de acción y de lucha y con este medio los trabajadores arrancarán hoy una mejora y mañana otra y sin detenerse jamás en el camino de su lucha por la verdadera emancipación los trabajadores podrán llegar a realizar completamente todas sus grandes aspiraciones de justicia social.

Sin embargo, a pesar de que la huelga es de por si un medio eficaz, los trabajadores tienen todavía varios otros medios poderosos de que están usando y que se explican enseguida.

La cooperativa y su gran fuerza de acción y de transformación.– Si la huelga es un medio de lucha ya conocido universalmente, la cooperativa es otro medio aunque no muy conocido todavía y menos experimentado que la huelga, pero es un medio eficaz y en el porvenir será un gran poder de transformación y de verdadera socialización colectiva que absorberá por completo toda la vida económica y financiera del mundo.

La cooperativa es un medio que se desarrolla más silenciosamente, con más inconvenientes, pero es más revolucionaria, más poderosa, más eficaz para la transformación que persigue el socialismo.

Podemos decir, que sólo en los últimos diez años, los socialistas principian a tomar verdadero interés y actividad por la cooperativa.

Parece más fácil organizar un gremio con su federación que una cooperativa.

El gremio se organiza y vive con pocos socios que paguen sus cuotas.

Mientras que la cooperativa necesita de más capital, de más cuidado, de más inteligencia. Pero en cambio la cooperativa hace efectiva las reivindicaciones o mejoras que conquista el gremio.

Sin la cooperativa, cuando un gremio conquista alza del salario, el comercio sube más el precio de la vida.

Con la cooperativa, cuando un gremio conquista alza del salario, se evita el encarecimiento de la vida, porque la cooperativa continúa vendiendo al precio justo, salvo que las producciones que ingresen de afuera a la cooperativa obliguen un alza.

La cooperativa venderá siempre más barato que cualquier comercio, puesto que la misión de la cooperativa no es para lucrar sino para cooperar al abaratamiento de la vida y a la vez independizarnos del comercio burgués.

La cooperativa es de dos clases generales: de consumo y de producción. A medida que se ensanche la acción de la cooperativa se independizará cada vez más del contacto con la burguesía.

Si la cooperativa es de consumo tiene que surtirse de todo lo que necesite en el comercio por mayor o en las fábricas.

Si la cooperativa es de producción vivirá más independiente si la materia prima la fabrica o la produce ella misma.

Para realizar la producción del pan, completamente independiente de la clase capitalista sería menester que la cooperativa socialista sea dueña del suelo, que coseche trigo, que tenga molinos y panaderías.

Las cooperativas de Manchester, en Inglaterra, han alcanzado ya ese grado de independencia.

La formación de muchas cooperativas aunque sean sólo de consumo, contribuirá mucho al abaratamiento de la vida.

A medida que la cooperativa vaya abarcando más el campo de la producción propia, más barata se irá haciendo la vida.

La cooperativa, mediante la cooperación de los gremios, realizara progresos increíbles. A medida que se agrande la acción de la organización gremial, más vastas serán las cooperativas y más pronto realizarán su obra emancipadora.

El ochenta por ciento, a lo menos, de los consumidores pertenecen a la clase proletaria. De manera que todas las cooperativas, si logran reunir el capital necesario para desarrollarse tendrán clientela suficiente.

La cooperativa extenderá su acción a todos los ramos de la industria.

Fundará fábricas de tejidos de todas clases, para fabricar telas necesarias para todos los usos.

Tendrá fábricas de ropa que consuman los productos de las fábricas de tejidos, aparte del consumo de los particulares.

Podrán alimentar la fábrica de telas, cooperativas agrícolas que produzcan la materia prima: algodón o lanas, etcétera.

Los gremios extenderán su acción para fundar el trabajo cooperativo como lo realizan los albañiles de Bahía Blanca con todo éxito.

Desarrollándose sin límites la acción de la cooperativa llegará a fabricar todo cuanto necesita el mundo, puesto que la mayor parte de los consumidores del mundo irán engrosando el ejército de la organización obrera.

Las cooperativas agrícolas producirán muchas materias primas, que utilizarán las cooperativas de producción, aparte de que producirán todos los artículos agrícolas destinados a la alimentación.

Las cooperativas de producción fabricarán todo cuanto sea necesario.

Las cooperativas de consumo venderán a los consumidores los productos de las otras cooperativas.

Las cooperativas de trabajo suprimirán los intermediarios llamados contratistas, lo que significará trabajo más barato y salario más alto.

Una vez que el socialismo domine sobre el comercio y las industrias, impondrá sus leyes; leyes que serán siempre en beneficio creciente para todos, y que en el caso más desfavorable será su acción superior a lo que actualmente se llama legal.

Hoy se establece una fábrica y funciona conforme a las leyes lanzando al mercado sus productos.

Al día siguiente se instala otra fábrica de igual producto, pero con más capital y procedimientos más modernos, que le permite vender más barato su producto, por lo cual la fábrica anterior fracasa sin que nadie indemnice al fracasado, cualquiera que fuese la cantidad perdida.

Si la acción de una cooperativa obliga el cierre de un establecimiento burgués análogo, no habrá hecho ningún acto ilegal ni condenable bajo el concepto de la vida actual.

Si los que fracasan por efectos de la competencia capitalista quedan en la miseria, la sociedad actual los deja abandonados a su propia suerte.

Posiblemente durante los primeros éxitos de la cooperativa ocurran estos mismos hechos sin otros remedios que los que tienen actualmente, pero a medida que el poder de la cooperativa avance, los individuos de los establecimientos burgueses que fracasen pasarán a ocupar empleos dentro de las cooperativas, para que ganen el sustento necesario.

Cuando el progreso de las cooperativas llegue al mayor grado de riqueza y de poder, irá motivando la clausura de las industrias y del comercio burgués y de esta manera se habrá remplazado el actual régimen industrial burgués, por el régimen industrial socialista en el cual, progresando también por grados, irá desapareciendo toda forma o vestigio de explotación hasta que llegue el momento en que cada trabajador reciba el fruto íntegro de su trabajo.

La acción de la cooperativa a medida que vaya creciendo irá recibiendo apoyos por dos fuerzas separadas dependientes del mismo proletariado y esas fuerzas son la organización gremial y la acción política encaminada a obtener del Estado algunas ventajas que la posición política del socialismo pueda determinar en su favor.

Considerando así las cosas, la cooperativa será el arma más formidable de la gran revolución que el socialismo opera para la felicidad humana.

¡Qué hermoso será ver en el mundo, dentro de un porvenir cercano, el comercio y la industria en manos de la cooperativa socialista, fabricando todo lo que es bueno y útil, y excluyendo, con su poder y con su bondad, para siempre, la fabricación de falsificaciones y venenos que se venden hoy al público por alimentos!

¡Qué hermoso y qué grande será ver en el mundo la Humanidad trabajando, unida, como una familia amante donde no haya más que ternura!

¡Qué sublime aparecerá entonces la obra del socialismo, tan ofendida y tan calumniada en el presente!

Medios políticos

Los medios económicos de lucha que usa el socialismo le son propios, no existen de su género en la sociedad burguesa.

Creemos que el socialismo podrá triunfar con sólo su acción económica. Quizás bastaría para su triunfo la acción del gremio y sus federaciones y la acción de la cooperativa.

Se entiende que a la acción gremial y cooperativa, va agregada la acción educativa, moral y de cultura, que elevará grado a grado el valor y la capacidad de los trabajadores.

Sin embargo de pensar así, estimamos que usar los medios políticos no estará de más. Mientras más armas se usan en una lucha, más seguridades habrá de llegar más luego a la victoria.

El proletariado socialista usa también los medios políticos para poner las fuerzas del estado al servicio del progreso de su doctrina.

Al usar el medio político podría guiarnos el criterio de que lo que por la ley se construye por la ley se perfecciona o modifica.

Todos los días los poderes legislativos derogan leyes y crean nuevas, según van apareciendo las necesidades conforme a los progresos de la vida moderna.

Es una medida de previsión usar el medio político y obtener la representación que se pueda; porque la clase capitalista al encontrarse sola en el poder legislativo dictaría leyes que detuvieran o prohibieran el desarrollo de la organización de los gremios y de las cooperativas, lo cual haría más difícil la lucha emancipadora del pueblo y producirla más víctimas puesto que los convencidos no detendremos jamás nuestra acción.

Veamos entonces cómo usaríamos los medios políticos para apoyar la acción gremial y cooperativa, que ha de llevarnos al triunfo de la doctrina socialista.

La conquista de los poderes políticos.– La vida económica y social está en íntimo contacto con la acción política en la actual sociedad. Los poderes políticos son instrumentos de servicio público que dispensan sus favores a quien los maneja.

Actualmente, la clase capitalista tiene en sus manos el poder político en todos los países.

Los industriales, para asegurar la fácil colocación de sus productos hacen servir los poderes del Estado en su beneficio individual dictando leyes protectoras en dos maneras: dentro del país, influyendo sobre las tarifas de fletes de transportes y sobre las contribuciones e impuestos y para barajarse de la competencia extranjera con las tarifas aduaneras.

Esas leyes llamadas de protección a la industria nacional se han presentado como una esperanza para el pueblo, pero en realidad sólo en beneficio de los capitalistas.

Cuando vemos que de los poderes políticos, la clase capitalista hace un poder de opresión para el pueblo y de beneficio para ella, comprendemos la necesidad de que nosotros recurramos a usar los poderes políticos para hacerlos servir nuestra doctrina y para eso es preciso conquistarlos.

Tal como el progreso de la maquinaria ha producido un malestar para los trabajadores y éstos en vez de pensar en destruirla trabajan por conquistarla para someterla a su servicio dentro de la doctrina socialista, así también los poderes políticos en vez de repudiarlos debemos conquistarlos, porque por ahora no podemos destruirlos.

Entonces el deber del proletariado organizado es conquistar los poderes políticos, y cuando la burguesía recurra a fraudes, cohecho y otras indecencias para burlar la ley, entonces el proletariado debe recurrir a supremas acciones para impedir que se burlen sus derechos y sus conquistas.

Misión de la minoría socialista en el Congreso.– Mientras los socialistas están en minoría en el Congreso su acción más importante será la fiscalización a los actos incorrectos y la crítica a los defectos de la organización presente.

En la creación de las leyes, los socialistas gastarán todos los empeños posibles por introducir todo aquello que concurra a salvar al proletariado de la rapacidad burguesa.

Si la minoría socialista puede, introducirá sus leyes propias y librará la batalla para convertirlas en leyes efectivas.

Dentro de esta acción la minoría socialista va obteniendo ventajas. Las primeras leyes conquistadas servirán de base y apoyo para sobre ellas conquistar otras.

Las leyes que ya en algunos países se han arrancado, son un principio de la doctrina socialista.

La obstrucción será otro medio con que la minoría socialista podría detener las picardías burguesas.

Misión de la minoría socialista en el municipio.– Los socialistas realizan ya muy importantes labores en los municipios donde tienen influencia, aunque ella sea en minoría.

Las minorías socialistas en Bélgica y en otros países han realizado una obra inmensamente grandiosa y sublime, que no podrá ser destruida, y que es ya el cimiento de la obra superior del socialismo que seguirá constituyéndose sobre ese principio.

Sin apartar su acción de crítica y fiscalización, los socialistas procuran aprovechar toda ocasión para empujar la acción municipal en servicio de la doctrina.

La acción legal e ilegal del socialismo.– En buenas cuentas el socialismo sólo realiza acciones legales, puesto que su marcha va siempre encaminada a perfeccionar.

Cualquiera que sea la opinión de los impugnadores del socialismo, la verdad aparecerá siempre constatando que nuestra acción marcha hacia la perfección y por eso jamás podrá ser ilegal.

La modificación de las costumbres sociales por medio de la ley.– Como ya lo hemos dicho, una ley modifica otra ley. Así la acción legisladora del socialismo en minoría o mayoría será para modificar lo que está imperfecto.

El código civil en muchos países establece responsabilidades para los patrones que tuvieran culpa en las desgracias que en el trabajo ocurran a los obreros, pero en forma tan deficiente que casi siempre resulta nula. En algunos países los socialistas han logrado introducir no sólo modificaciones sino leyes nuevas dentro de ese pensamiento.

La ley modifica en algunos casos las costumbres y en otros las leyes son un resultado de las costumbres.

La pena de muerte es una costumbre social que la ley modificará aboliéndola.

El salario es costumbre social que esclaviza a los obreros a una ración de hambre, pero el salario dejará de ser una esclavitud a medida que la ley, empujada por los socialistas, vaya creándoles continuas garantías.

Así por ese camino es como avanzará el socialismo, y no se crea que será marcha larga, podríamos comparar el progreso del socialismo con los progresos de los medios de locomoción y de transporte.

De la vieja carreta que costosamente acarreaba unos cuantos bultos y pasajeros, pasamos al coche más perfecto y después al ferrocarril y al vapor que multiplicó poderosamente la capacidad del transporte y como aún se abrigan esperanzas de más perfectos medios de transportes, así el socialismo día por día es más fácil su camino y día por día se multiplican sus medios de propaganda y de convicción, de tal modo que la fuerza modificadora es cada día más poderosa.

En Buenos Aires había 1200 socialistas el año 1904 y en 1912 hubo más de 20 000, de lo cual resulta que en nueve años, 18 000 individuos transformaron su criterio.

Y queda bien definido, porque no habiendo sido socialistas antes, lo eran ahora.

La transformación del pensamiento en Alemania es más rápida y sorprendente aún.

El año 1871 los socialistas eran 100 000. Diez años después, en 1881, eran 300 000. Doce arios más tarde en 1893 eran ya 1700 000, y once años más adelante, en 1912, son ya 4 000 000.

¿Qué significa todo este inmenso progreso?

Que la costumbre se modifica a impulsos de la propaganda.

Solamente en Alemania, más de 2 000 000 de electores transformaron su modo de pensar en el espacio de diecinueve años.

Esto es una prueba evidente en beneficio de todas nuestras afirmaciones. Como estos hechos nadie puede negarlos, porque existen, son nuestra mejor prueba.

De este modo es como el socialismo ganará su victoria y como se acercará cada día más a ella.

Se comprenderá fácilmente que cada día el socialismo dispone de más elementos de progreso.

Tomemos Alemania como ejemplo. En 1871 sólo eran 100 000 electores que hacían propaganda socialista. Ahora en 1912 son 4 000 000 de electores que hacen propaganda socialista. Por estos hechos se comprende que la acción de nuestra propaganda se multiplica infinitamente cada año.

En 1900, los socialistas alemanes no tenían cincuenta diarios y hoy tienen más de ciento veinte diarios sin tomar en cuenta los periódicos.

En distintas proporciones la propaganda socialista avanza en todos los países del mundo.

Cuando se comprueben estos hechos se verá que el triunfo del socialismo no está a siglos de distancia y aunque lo estuviera, si se considera indispensable, debe aportársele el mayor concurso para que se acerque más pronto.

La influencia socialista en la legislación nacional.– En todos los países donde haya diputados socialistas, la mayor parte de las leyes llevarán algo del socialismo y dentro de la legislación irán introduciéndose, poco a poco, los pensamientos del socialismo.

En la legislación de casi todos los países europeos hay ya bastante principiado en materia de legislación socialista. Esto es también un medio práctico usado actualmente por el socialismo para ir avanzando en el perfeccionamiento de la sociedad.

Las últimas huelgas mineras y ferrocarrileras de Inglaterra han hecho que la legislación se preocupara inmediatamente de perfeccionar las relaciones económicas entre patrones y obreros.

La influencia socialista en el municipio.– Siendo mayor la representación municipal socialista que la legislativa, es evidente que todo aquello que pueda resolverse dentro de la acción municipal será aprovechado, como lo es ya, por los socialistas.

A medida que avancemos en este trabajo vamos constatando que el socialismo lucha por todos los medios sin descuidar nada para aprovechar bien el tiempo.

Para detallar los resultados de la influencia ejercida por el socialismo hasta hoy en los distintos municipios sería necesario varios libros voluminosos.

La acción municipal socialista tiende a perfeccionar todo lo que esté a su alcance, pero muy especialmente tiende a abaratar la vida, haciendo que el municipio influya en el abasto de los alimentos y ha llegado a monopolizar algunos servicios como el de la leche, la luz, el agua, la locomoción urbana, etcétera.

No ha descuidado la instrucción, fomentando las escuelas municipales para llenar los vacíos que deja el descuido del Estado.

La acción burguesa para detener el socialismo.– La burguesía opone distintas acciones para detener el avance del socialismo, pero todas desgraciadas.

Si opone la violencia, el número de los abnegados para hacer f rente o burlar la violencia aumenta.

Si opone una acción de mejoramientos a medias, el socialismo los aprovecha.

La mayor parte del proletariado va reconociendo que la acción de la burguesía, cuando se inclina en sentido favorable al pueblo, no lleva nunca un sentimiento completamente noble.

Parece que en la actualidad la acción antisocialista de la burguesía no influye casi nada para detener el progreso del socialismo, que se opera aún en las naciones más atrasadas.

La política internacional.– El sentimiento llamado Patriotismo es creación burguesa para distanciar a los trabajadores de distintas naciones.

En presencia de esa acción burguesa el socialismo va realizando en cada nación una política de carácter internacional que día por día va borrando las fronteras creadas por la burguesía y haciendo efectiva la fraternidad de los trabajadores a través de las naciones.

La clase capitalista para aumentar sus riquezas, no se preocupa de nacionalidades y son muchas las empresas en que hay comprometidos capitales de distintas naciones.

La clase obrera también, como lo probaremos más adelante, realiza su política de acercamiento internacional.

Misión de la mayoría socialista en el Congreso y municipios.–Algún día los socialistas llegarán a disponer de mayorías en Congresos y municipios. Esto no significará de ninguna manera un triunfo final del socialismo. Pero sí una mayoría trabajará más rápidamente dentro de su radio de acción.

Hay ya mayorías en algunos municipios y su labor toda tiende a facilitar el camino para mayores progresos.

Las mayorías socialistas en cualquier Congreso, contarán durante muchos años con la oposición terrible de las minorías burguesas.

Sin embargo, uniendo la acción de la mayoría socialista en un Congreso, con la acción gremial, cooperativa y educativa, su poder revolucionario será incontenible y no será obra de muchos años la realización completa de una vida socialista.

Cualquier nación nos dará el día menos pensado un supremo ejemplo.

La idea de la república surgió esplendorosa y triunfó en algunas partes, pero la vida monárquica continúa su camino, procurando mantener su régimen.

En los últimos años hemos visto transformarse tres grandes e históricos imperios: Rusia y Turquía se transformaron en monarquías constitucionales; China se transformó en República, y el Portugal lo mismo.

Sin embargo todavía siguen altivos muchos imperios.

Así el socialismo logrará triunfar en toda una nación, y tal como hoy ha alcanzado gran dominio en algunos municipios, lo conseguirá en alguna nación.

La obra del socialismo es hoy más fácil que lo que fue en sus comienzos la obra de la República.

A medida que se acerquen las transformaciones más grandes, las responsabilidades socialistas serán superiores y la misión de las mayorías consistirá en cuidar que nada se desvíe de su propio camino.

Cuando llegue el momento en que aparezcan mayorías socialistas en algunos Congresos, la opinión pública de esos países ya estará altamente preparada por la propaganda que el socialismo haya realizado con los gremios, con las cooperativas, con la prensa, con las conferencias y con el teatro mismo, aparte de todo el can-lino de propaganda que se haya recorrido con las minorías socialistas en Congresos y municipios.

La Internacional de los Trabajadores.– En el presente momento es ya un hecho la existencia perfectamente organizada de la Internacional de los Trabajadores. Su fuerza de acción se afirma día por día. La influencia en marcha de la vida humana se deja sentir bien claramente.

En pocos años más la Internacional de los Trabajadores será un poder legislativo cuyas leyes se cumplirán con superior perfección a las leyes burguesas del presente.

La vida económica industrial será legislada por la Internacional sin que el poder del oro burgués pueda eludir sus sabios fallos, ni torcer el rumbo de sus acciones.

Pero ¿quiénes forman la Internacional de los Trabajadores que tanto poder desarrollará?

Forman parte de la Internacional la mayor parte de las grandes federaciones gremiales de los trabajadores; forman parte casi todos los partidos socialistas del mundo, con sus respectivos representantes y su ya poderosa prensa obrera y socialista; forman parte también las poderosas cooperativas.

En muy poco tiempo más, el gran mundo industrial ira sintiendo muy adentro la gran influencia de las leyes que dicta la Internacional de los Trabajadores que es dirigida por todos los trabajadores inteligentes y pensadores que hay en el mundo.

En la Internacional están reunidas todas las nacionalidades del mundo. La inteligencia obrera y socialista de todos los países se reúne y se refunde en la acción de la Internacional. Allí están unidos europeos con asiáticos, africanos, americanos y oceánicos.

Medios sociales y morales

A todos los medios de acción transformadora que utiliza el socialismo y que hemos detallado anteriormente, debemos de agregar los medios sociales que en cada círculo de la sociedad desarrolla el socialismo y que hace destacar en primer lugar la conducta y la moralidad.

Los socialistas actúan en todos los círculos de la sociedad y en cada uno de ellos van dejando la semilla, ya sea con el ejemplo de sus actos, ya sea con su propaganda desde la tribuna pública o parlamentaria, por la prensa o la conversación.

Toda persona que contemple un momento el radio de acción que abarca la propaganda socialista, se convencerá que no hay ya un rincón de la sociedad burguesa donde no penetre por lo menos un débil rayo de la luz de la doctrina socialista.

La influencia del socialismo en la educación.– Los socialistas influyen ya no sólo sobre la educación de la infancia sino que también en la de los adultos.

En las clases intelectuales el socialismo ha logrado captarse muchos adeptos, muy especialmente entre el profesorado, por lo cual no es raro que en las escuelas mismas del Estado algunos profesores van ofreciendo en su enseñanza y en su conducta algunas modalidades de la doctrina socialista.

La prensa es un arma de educación. Y la prensa socialista se multiplica incesantemente esparciendo su obra instructora y educadora en todas las esferas donde dicha prensa penetre.

Aparte de esto el socialismo va creando sus universidades superiores y populares y sus escuelas propias, elementales y superiores, donde la enseñanza es tan segura como incomparable a la enseñanza burguesa.

A medida que los socialistas aumenten su representación congresal o municipal aumentará su influencia sobre la educación nacional.

Según sea la doctrina que inspire a una mayoría de, gobierno, será el progreso de enseñanza que se adopte en las escuelas del Estado.

Por ejemplo, el clero que tiene muchos establecimientos propios de enseñanza desde la elemental a la superior y profesional, no deja por eso de batallar para que en las escuelas del Estado se enseñe conforme al programa que a ellos les conviene.

Con ese mismo derecho el socialismo, aparte de que cuando pueda funde sus escuelas, donde su acción política sea poderosa, impondrá su voluntad para reglamentar el programa que deba regir en las escuelas del Estado, ya sean fiscales o municipales.

La educación socialista realizada desde la más pequeña edad en el hombre, irá modificando más profundamente los cimientos de la sociedad capitalista.

La educación cada vez más desarrollada y más completa que irá elevando la cultura de los individuos y de la sociedad, contribuirá mientras más avancemos hacia el porvenir a dotar a cada individuo y a cada sociedad de una perfecta noción del derecho y de la libertad.

La educación tan firmemente introducida en el hombre futuro obrará para que, en ningún caso, ningún individuo viole el derecho ni la libertad ajenos.

Actualmente ocurre que los hombres más cultos y con mejores nociones del derecho y de la libertad ajenos que la multitud, saben hacer uso de sus acciones y jamás violan el derecho de los demás.

Por la acción natural del progreso y del socialismo cada día aumenta el número de los que saben respetar el derecho ajeno.

Progresando por grados en ese terreno, tiene que llegar un momento en que los jueces verán disminuir poco a poco su clientela. La disminución de los trabajos, de los jueces será, también, la disminución de los medios lucrativos de la sociedad (policías, receptores, tinterillos, ejército).

La escuela socialista.– Bajo este título podemos apreciar toda la acción de la propaganda socialista pero, sin embargo, a pesar de eso, los grupos socialistas batallan por ir multiplicando sus propias escuelas.

La conferencia.– Es el medio popular de más vasta educación socialista.

En el presente se realiza con una profusión asombrosa y se considera que la acción de la conferencia, ayudada por la prensa, produce muy rápidas transformaciones en el modo de pensar de los seres humanos.

Tan importante es este medio de propaganda que Alemania ha fundado una escuela con sección exclusiva para la preparación de sus conferencistas y periodistas. Esta acción está en vías de imitarse por varias otras naciones.

Además en varias naciones se han editado libros especiales para que sirvan de guía a los conferencistas en la construcción de sus conferencias.

Nos empeñamos en señalar los muchos medios de acción que utiliza el socialismo porque ello es necesario al prestigio de nuestra grandiosa obra, y para llevar convicción a los que dudan de los resultados de nuestra propaganda.

La prensa y su gran influencia.– La prensa es un arma poderosa y los socialistas tienen un gran cariño por la prensa y gastan gran actividad para su progreso.

Desde las columnas de la prensa el socialismo hace notar gráficamente los absurdos y los defectos monstruosos que existen todavía en el día de hoy amparados por la sociedad burguesa y adoptados como costumbres sociales.

La prensa socialista es actualmente una gran fuerza en todo el mundo, pero de un poder muy superior en algunos países del norte de Europa.

Es un medio más de lucha, de acción, de crítica, de propaganda, de discusión.

La prensa socialista surge poderosamente cada día más esplendorosa, revelándose en sus columnas la capacidad proletaria y la fuerza intelectual socialista.

Influencia de la cultura socialista en todas las clases sociales.– La cultura socialista toma una modalidad propia del socialismo que aparece altamente delicada y sensible.

El socialismo verdadero será siempre descubierto por sus modales exquisitamente cultos.

Muchos de los que hablan de socialismo poseídos aún de distintas clases de vicios, no son sino aspirantes a socialistas.

La cultura de los socialistas, en las sociedades que actúen será, por sí sola, un medio de propaganda de la doctrina.

Si las cosas todas progresan y se transforman por la voluntad e inteligencia del hombre, es justo creer que el hombre mismo se perfeccionará por la acción de los hombres que luchan por la perfección de la humanidad toda.

Se ha perfeccionado el sistema de alumbrado, pasando de la oscuridad a la luz maravillosa; se han perfeccionado los sistemas de locomoción (transporte), comunicación de todo género.

Lo que hoy existe no ha existido antes. Y hoy no existe lo que nacerá mañana.

La mayoría de los hombres de hoy no son capaces ni aptos para realizar el socialismo, pero hoy los socialistas sembramos la doctrina para preparar a los niños de hoy a vivir en el socialismo futuro.

El concepto que de la vida y de las cosas tienen hoy los hombres, no lo tuvieron los hombres de otras épocas. Las cosas que hoy existen han modificado los modos de vivir y de pensar de los seres humanos.

Muchas personas juzgan hoy imposibles las ideas socialistas, y eso es porque juzgan las cosas bajo el modo de vivir actual y con la cultura actual.

Pero hay que pensar que la inteligencia también progresa como, todas las, cosas y con mayor rapidez y más razón.

Los hombres del futuro, más inteligentes que los de hoy, salvarán todos los obstáculos, y peligros con más seguridad.

Actualmente muchos hombres se preocupan de perfeccionar todo lo que existe, así las cosas como los seres. Muchos se preocupan hoy de perfeccionar los medios de instrucción. En varios países de Europa se disputan la instrucción: el estado, el clero y el socialismo. Si esto pasa hoy, en el futuro el deseo de perfeccionar las cosas y los seres ocupará mucho mayor número de personas y esta labor hará que el socialismo sea tina práctica hermosa y sea la doctrina que presida los destinos de la vida futura.

Resumen y consecuencias

Hemos hecho desfilar innumerables medios de propaganda y de acción socialista. Todos esos medios están en permanente acción y todos producen buenos resultados.

Como ya hemos dicho antes, muchos consideran magnífica la doctrina socialista, pero dudan que surja pronto. Esta duda es producida porque ignoran que el socialismo usa tantos medios de acción que se multiplican sin cesar.

Hoy se organiza un gremio, mañana una federación, después un diario, a continuación una cooperativa, etcétera. Es la acción incesante de los socialistas de todos los países. A medida que se vayan haciendo muy conocidos todos los medios de lucha del socialismo y que se aprecien sus acciones irán aumentando los convencidos de la bondad de la doctrina y convencidos además de que la victoria ya ha principiado un camino ascendente.

Los actos del socialismo, téngase bien presente, no producirán nunca miseria para nadie, porque entonces desaparecería la inteligencia y la justicia que lo guían.

El más ordenado reparto de la producción y de la riqueza que la producción significa, disminuirá lo que en exceso sin beneficio toma la clase capitalista y lo que guarda y lo que queda sobrante sin colocaciones en los almacenes actuales, para aumentar el reparto a los que carecen de lo necesario en la vida presente.

Este procedimiento hará que en el futuro todos tengan de todo lo que necesitan, no pudiendo limitarse al libre reparto sino que en caso de escasez de ciertos artículos de la producción, que suceda por causas naturales.

La marcha majestuosa y tranquila del socialismo hacia la victoria final será sin interrupción y la inteligencia que se usa en la dirección de esta marcha hará que ningún acto del socialismo aparezca produciendo víctimas ni injusticias, porque su marcha es la marcha del progreso perfecto.

Los borrachos, los jugadores, los viciosos de todo género que hoy existen, desaparecerán por la acción del socialismo. Esto no es una ilusión, porque los millones de hombres que hoy viven dentro de la acción socialista, están probando que son capaces de dominar todos los vicios y malas pasiones.

Los enfermos y degenerados a consecuencia de los vicios también desaparecerán por la misma acción.

Así es como se seleccionara el mundo. Así es como los hombres llegarán a vivir bien.

El atraso de algunos países frente al progreso socialista de otros pueblos.– Eso será una circunstancia inevitable durante muchos años. Inevitable ha sido hasta el presente la desigualdad de educación y de cultura; y este hecho de la vida repercutirá durante algún tiempo después de iniciarse una verdadera vida socialista en algunos países.

Por mucho tiempo habrá algunos países más tardíos que otros en entrar a la verdadera civilización, pero la acción socialista será más potente entonces y apresurará la regeneración mental de los pueblos atrasados

III

EL PRESENTE HISTORICO FRENTE AL SOCIALISMO

Dos causas poderosamente ficticias oponen actualmente formidable barrera al socialismo:

El egoísmo y la ignorancia.– Los que momentáneamente se consideran felices y rodeados de petulancia creen que el porvenir siempre los ayudará.

Los ignorantes que no alcanzan a comprender los encantos de una vida mejor.

Ambas circunstancias juntas, en todas las clases de la sociedad, se conciertan hoy contra el socialismo, y logran formar pasajeramente un obstáculo.

Las grandes tormentas de la naturaleza logran formar montañas de nieve que por algunos momentos detienen la circulación de algunas actividades de la vida humana, hasta que aparece el sol, que parecía momentáneamente vencido, y con su inmenso poder convierte las montañas de nieve en agua cristalina que baja a las llanuras a hermosear los campos de la producción y a aumentar los elementos de la vida.

Eso es lo que ocurre en el presente histórico. El egoísmo y la ignorancia aliados forman una inmensa montaña de indiferencia a los dolores humanos.

Pero el Sol del socialismo destruirá todo eso, transformando en amor el egoísmo; en luz, la ignorancia y, entonces, todos los hombres se encontrarán en la llanura de una vida encantadora, conde la doctrina socialista habrá multiplicado hasta lo infinito los deleites del placer noble y artístico.

El socialismo no es el despojo, sino la gran balanza de la justicia.

El socialismo no es el odio, sino el verdadero amor.

Cuando de esto se haya convencido la mayoría, la desgracia humana empezará a desaparecer.

Hemos probado con hechos históricos conocidos del mundo civilizado que la sociedad humana ha pasado por diversas transformaciones en sus costumbres y modos de vivir, lo cual es un argumento poderoso de que también la sociedad humana soportará la transformación al socialismo.

Hemos probado que todos los medios que utiliza el socialismo son eficaces y que operando primero la transformación del modo de pensar de los individuos, lo que por consecuencia modifica sus costumbres, alcanzará enseguida a modificar la sociedad.

Llegamos casi al fin de nuestro trabajo, después de una serie sin interrupción de pruebas.

Ahora bastará que el lector sepa comprender todo lo escrito y que analice detenidamente el problema desarrollado, tomando en cuenta que al socialismo se llegará por una serie sucesiva de transformaciones que ocurrirán tanto en las costumbres sociales como individuales.

Lo mismo que para trepar un cerro es menester preparar un camino, así el socialismo que es la forma mas elevada de la perfección, necesita un camino Y ese es la instrucción y el progreso de la inteligencia y de la moral.

Diversas consideraciones más

Siempre después de todo lo leído anteriormente quedará un pero.

Pero… ¿y la iglesia

Pero… ¿y el ejército?

Pero … ¿etc.?

Vamos a dedicar unas cuantas líneas a cada pero.

Declaramos ante todo que si al lector le queda algún pero que aducir, será sólo por falta de reflexión en lo que haya leído.

Para definir algunas de las dudas que queden será menester repetir algo de lo ya dicho o bosquejado.

El dinero.– Mientras subsista el dinero en un régimen socialista, no desempeñará otra función que ser signo de cambio.

Si no desaparece inmediatamente será porque diversas circunstancias de la vida influirán para retardar esa modificación.

Cuando desaparezca el dinero será el momento en que la vida industrial habrá alcanzado el grado de perfección a que hoy la empujan los socialistas.

Las federaciones obreras locales, en relaciones las unas con las otras, reglamentarán la vida industrial y posiblemente llegarán a remplazar a los municipios porque su mecanismo orgánico resultará mejor.

Trabajarían todos los individuos de ambos sexos aptos para trabajar. En ese futuro no habrá motivos para que nadie repudie el trabajo.

Las federaciones locales de los gremios tendrán sus almacenes y a ellos acudirán, sin necesidad de dinero, a recoger las mercaderías que necesitan.

Nadie necesitará llevar mayor cantidad de lo que necesita, porque sabrá que siempre habrá de todo lo necesario.

Esta perfección se realizará cuando el estado de perfección social demuestre la completa inutilidad del dinero.

Actualmente se atreven a decir muchos que en un régimen socialista abundaran más que hoy los ociosos.

Eso no es otra cosa que una suposición infundada.

El grado de conciencia y de educación alcanzado ya en un régimen socialista hará que cada individuo sea más conocedor de todos sus deberes y será entonces una nobleza cumplir con esos deberes, de manera que nadie pensará dejar de trabajar, porque además el trabajo será una agradable entretención debido a los progresos de la maquinaria.

El ejército.– Los fanáticos patrioteros, cometen la inocencia de declararse enemigos del socialismo, sólo porque en su doctrina establece la desaparición de los ejércitos.

Pero es que esos pobres no saben pensar.

Hay un hecho innegable que ha quedado probado en las páginas anteriores y ese hecho es que la Humanidad ha venido progresando en forma que parece no haberse detenido un minuto y parece también por todas las pruebas rendidas hasta la f echa que la humanidad continuará su marcha sin término hacia mayores progresos.

Uno de sus más grandes progresos de orden moral será la superior cultura elevada día a día, junto con su inteligencia y grado por grado.

Cuando la humanidad haya llegado a vino de sus grados más altos en materia de cultura, por esa misma acción verá desaparecer unos tras otros sus ejércitos.

Si los hombres son buenos y no pelean ¿para qué habrá ejércitos?

Si en la conciencia de cada hombre penetra el sentimiento de hacer sólo el bien ¿quién irá a ser soldado?

Si este mismo sentimiento se apodera de los hombres que dirijan las naciones ¿para qué habría ejércitos?

El barómetro que marcará el progreso de la cultura de la verdadera moral en los pueblos será la disminución de los elementos de guerra de las naciones.

Por otro lado, los progresos mecánicos de la ciencia van haciendo cada día más imposibles las guerras.

Repetimos: el progreso del buen sentido será quien desarme los ejércitos, que ninguna misión tendrán que desempeñar en vista del progreso alcanzado por la humanidad.

Igual cosa pasará con las policías, jueces y armas de instrumentos de opresión.

No es el socialismo el que los va a destruir, es el amor que crece y que dominando al individuo, dominará a la sociedad.

Si la mayoría de los hombres, cuando tienen tina dificultad van donde el juez para que arregle el asunto, y ambas partes quedan al fin y al cabo conformes con lo que falla el juez, así esperamos que en el futuro procedan también las naciones, que cuando dos naciones tengan disputas vayan donde un juez que será otra nación.

Cuando esto sea una costumbre, el ejército y la marina no tendrán ninguna misión y por sí solos irán desapareciendo.

Las iglesias y sus religiones.– Si el socialismo es una ciencia económica, por su misma perfección, lleva en sí misma el sentimiento más puro de la justicia.

Cuando cada ser humano, desde el nacer, llegue a un ambiente donde sólo se respire justicia y perfección, ese ser crecerá perfeccionándose más, puesto que todas las cosas que le rodean le serán propicias a la perfección.

Cuando la humanidad llegue a esa edad, veremos qué misión desempeñarán las iglesias y sus religiones.

En nuestro concepto habrán desaparecido como instrumentos del pasado cuya utilidad cesó.

El futuro conservará del pasado el principio histórico de todas sus ciencias y sus artes, pero borrará todo aquello que haya resultado inútil.

El mundo actual está lleno de iglesias y de religiones y cada una de ellas se atribuye el privilegio de ser la verdadera. Todas ellas hablan del bien humano.

Pero el hecho es que ninguna religión ha producido la felicidad de la humanidad, ninguna. Esto sería una prueba suficiente para asegurar que no se alcanzará ningún bienestar con las religiones. Mientras tanto, el socialismo perfecciona a los hombres y produce la verdadera felicidad.

El matrimonio en el futuro socialista y los hijos.– Toda persona tiene derecho a expresar como quiera sus sentimientos. Debido a esto se han predicado atinados y disparatados pensamientos respecto al matrimonio futuro y a la suerte de los hijos.

El matrimonio, en el presente, es un producto de la sociedad que rige hasta hoy, y como todo en esta sociedad es defectuoso, el matrimonio tiene mil defectos.

Si como se ha expresado en las paginas anteriores, el socialismo es una doctrina de perfeccionamiento sin interrupción, dentro de ese mismo concepto, a la par que todo se perfeccione por la acción socialista, el matrimonio también recibirá las modificaciones que le correspondan.

Pensemos en la sociedad feliz del futuro. Feliz, porque habrá cesado la explotación y con ella el hambre, el delito y demás desgracias que nos afligen. Feliz porque habrán progresado el arte, la cultura, la ilustración y todos los medios de dicha.

Dentro de esa sociedad futura el matrimonio será la verdadera fuente de la dicha donde nazca el germen que asegure la prolongación de la vida de la especie junto con su perfección más grande aún.

No es necesario que hagamos un detalle de la forma matrimonial del futuro socialista. Baste saber que, la inteligencia obrará en cada época de la vida conforme al grado de progreso alcanzado. Creyendo en esto podemos asegurar que todos los horribles martirios que encierra el matrimonio presente, desaparecerán junto con las causas que hoy engendran más desgracias.

El amor libre es sólo una expresión digna del presente. En el futuro no existirá esta expresión que hace revivir en la actualidad los actos de la hipocresía.

Como hoy no hay libertad ni en el matrimonio ni en el amor, porque la tiranía del régimen presente la, entraba, es la causa de que exista esa expresión.

Repetimos: la mayor Perfección a que se llegue en el futuro perfeccionará la base de la Humanidad que reside en la unión de la pareja.

Diferencias entre la doctrina socialista y otras doctrinas que pretenden resolver la armonía social

Ninguna doctrina existente en el mundo puede por sí misma resolver el problema de la felicidad.

Sólo le está reservada esta virtud al socialismo.

No se tome esta afirmación por fanatismo o petulancia, pues, probaremos que esta afirmación es exacta.

Si son las doctrinas religiosas, muchas dejan el problema de la felicidad para alcanzarlo en una segunda vida y procurar que en el mundo se renuncie a los placeres humanos.

Si son las doctrinas de la democracia moderna cifran la felicidad en el mediocre progreso que puedan ofrecer las democracias.

Todas esas doctrinas carecen de base efectiva para producir el perfeccionamiento.

Si todas conservan la propiedad individual con el derecho a su progreso y al egoísmo que ese sistema encierra, es inútil que aspiren sinceramente a ningún mejoramiento ni perfeccionamiento efectivo.

Porque, precisamente, el socialismo transforma la propiedad individual perfeccionándola en, colectiva o común, es que adquiere su fuerza poderosa de verdadero progreso del cual no puede nacer sino felicidad.

La propiedad individual será siempre motivo de egoísmos.

La propiedad colectiva será siempre base de progresos, porque el espíritu se ensanchará para producir mayores comodidades colectivas.

Muchos viven bien hoy pero a fuerza de actos bajos e innobles. En el futuro socialista todos vivirán bien por medios nobles y dignos, lo que enaltecerá más la personalidad humana.

Lector:

Si la doctrina socialista la encontráis justa en su hermosura, grande en su nobleza, y digna de conducir la vida humana, no miréis los inconvenientes que se presentan para su realización.

Si tenéis inteligencia o si aspiráis a inteligencia, agregad vuestro individual concurso solamente a la obra propia del progreso y con eso solo contribuiréis poderosamente a establecer la vida socialista.

La inteligencia progresando sobre el futuro salvará todos los obstáculos y los imposibles que hoy se imaginan los temerosos de la vida nueva.

Lector:

Si sentís en vuestra persona íntima la nobleza y la moral para proceder conforme a un criterio de verdadero amor y justicia, podéis decir que ha penetrado en vos el noble ideal socialista.

Socialismo es moral y es amor.

Socialismo es justicia y es libertad.

Socialismo es progreso, progresando.

Porque todo esto, existirá abundante en el mundo futuro, es que el socialismo asegura su triunfo y la felicidad completa de los seres.

PROGRAMA Y REGLAMENTO DEL PARTIDO OBRERO SOCIALISTA

Exposición de principios

Socialismo es una doctrina por la cual se aspira a transformar la constitución de la sociedad actual, por otra más justa e igualitaria.

Consideramos que esta sociedad es injusta desde el momento que está dividida en dos clases; una capitalista que posee las tierras, las minas, las fábricas, las máquinas, las herramientas de labor, la moneda y en fin, posee todos los medios de producción; otra, la clase trabajadora, que no posee otra cosa, más que su fuerza muscular y cerebral, la cual se ve obligada a poner al servicio de la clase capitalista para asegurar su vida, mediante el pago de una cantidad, denominada salario.

Que este salario no corresponde al producto total del trabajo corporal o mental que el obrero realiza, sino que es una ínfima parte de este producto y que éste obedece únicamente a la necesidad de dotar de a1imento al hombre y cuya cantidad está sujeta a alteraciones según las necesidades de la industria o la afluencia de productores.

Considerando, además, que esta supremacía no proviene de ningún efecto natural, sino del acaparamiento llevado a cabo por la clase capitalista

Considerando, también, que el ambiente de vida actual, es defectuoso, corrompido, mísero y lleno de ignorancia para aquellos que no forman parte de la clase privilegiada.

Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, el que tiene en sus manos y con el cual dispone de las fuerzas opresoras: ejércitos, policías, justicia, legislatura, etcétera.

Por otra parte:

Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el estado social que los produce.

El Partido Obrero Socialista expone que el fin de sus aspiraciones es la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen en que la producción sea, un factor común y común también el goce de los productos. Esto es, la transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva o común.

Exponemos, también, que para realizar estos fines transformaremos en lo posible el medio ambiente social salvándole de ignorancia, vicios y prejuicios.

Realizaremos lucha política, para arrebatar a la burguesía el poder político dominante en el actual estado de cosas; realizaremos obra de saneamiento político llevando a las diputaciones representantes de nuestra clase que impongan nuestro programa; invadiremos las municipalidades para hacer obra de higienización en las poblaciones, abolir los impuestos a los artículos de primera necesidad para la vida y haciendo que los servicios de utilidad pública general estén en manos de las mismas municipalidades y no sirvan como objeto de lucro de particulares.

Crearemos fábricas y almacenes cooperativos de orden general, para evitar la carestía que los comerciantes particulares tratan de imponer.

Organizaremos a los trabajadores de todos los gremios y oficios en federaciones de defensa con cajas de fondos dedicadas esencialmente al sostén de las luchas entre el capital y el trabajo.

Todos estos actos se realizarán ciñéndose al siguiente programa mínimo, que servirá para que, dando mayor facilidad a los explotados para instruirse, regenerarse, dándoles mayor libertad, más comodidad, mejor alimento, más salud, en fin, vida más humana, transforme su medio de vida y se capacite para lograr el fin de nuestras aspiraciones.

PROGRAMA MINIMO DE MEJORAMIENTO SOCIAL

Medidas de orden político

Para obtener la conquista del poder político, el Partido Obrero Socialista procurará aplicar las siguientes medidas:

Perfeccionamiento de nuestro sistema político y administrativo, reformando o creando leyes que garanticen el derecho electoral, de asociación, de reunión, de prensa, de fiscalización, de seguridad y toda clase de garantías.

Supresión de los ejércitos permanentes.

Supresión del presupuesto del culto y clero y nacionalización de sus bienes.

Reforma del código civil reconociendo la igualdad de los sexos. Sumarios públicos y jurados populares para cada clase de delitos.

Abolición de la pena de muerte.

Abolición de la Cámara de Senadores y Consejo de Estado.

Sustitución del cargo de Presidente de la República por una comisión ejecutiva elegida directamente por el pueblo.

Medidas de orden económico

Creación de una moneda cupón oro y de valor estable. Abolición de los impuestos que encarecen la vida de los pueblos. Abolición de los impuestos y patentes que gravan la industria y las profesiones útiles. Impuestos directos y progresivos a la renta y a las propiedades de inmuebles y terrenos. Impuestos a los legados o donaciones.

Creación de una Cámara de Trabajo en la que estén representados los trabajadores, con oficinas en toda la República, que estudien las necesidades de la industria y de los productores y se encarguen de resolver los conflictos suscitados entre el capital y el trabajo. Reglamentación y fiscalización del trabajo, por obreros nombrados por los distintos ‘gremios. Fijación de la jornada máxima del trabajo y el salario mínimo.

Responsabilidades de los patronos, garantizadas por el Estado, en los accidentes del trabajo. Pensión a los ancianos o inválidos.

Supresión de todo trabajo a trato o pieza.

Supresión del trabajo de la mujer durante la noche o en los meses de embarazo, y del niño analfabeto.

Fundación de barrios obreros con medios de transportes cómodos y económicos.

Creación de casa de maternidad para los niños que tengan que dejarse en abandono por las madres ya durante las horas del trabajo, o por desgracia.

Medidas especiales para los trabajadores de las faenas salitreras o mineras

Pago de salarios en moneda nacional y abolición del sistema de fichas o vales.

Supresión total de las pulperías de orden obligatorio. Fiscalización de los objetos de consumo y de las pesas y medidas.

Medición y examen del caliche por técnicos nombrados de acuerdo con los trabajadores salitreros. Seguridad en la ejecución de las faenas, adoptando sistemas especiales para evitar los accidentes del trabajo.

Urbanización de los campamentos.

Higienización de las casas de los trabajadores adoptando mejoras materiales, elevando sus techos, pavimentando sus pisos y ventilando convenientemente las piezas.

Higienización de los pueblos de la pampa.

Reforma de la enseñanza

La instrucción será laica, obligatoria y gratuita para todos los niños hasta los catorce años.

Aplicación preferente de los recursos del Estado a la enseñanza primaria.

Suministro de alimento gratuito a los niños durante el día, como asimismo, de ropas, libros y útiles escolares.

Fomento de escuelas nocturnas y de profesionales.

Creación de colonias escolares.

Exposiciones frecuentes de labores, productos agrícolas, industriales y de arte.

Y por f in:

El Partido Obrero Socialista realizará todas aquellas medidas de orden político o económico que la necesidad y la experiencia aconsejen, mejorando siempre la condición moral y material del proletariado, elevando su intelectualidad, su nivel moral, corrigiendo sus vicios y aboliendo las fuentes que se lo proporcionan, organizando especialmente en sociedades de oficio a todos, para que sean capaces de influir en la evolución del medio ambiente que ha de transformar el actual orden de cosas, en sociedad de beneficio común.

REGLAMENTO

Objeto de la organización

Art. l.– El Partido Obrero Socialista es fundado con el objeto de reunir todas las fuerzas proletarias del país, a fin de mejorar de común acuerdo, la suerte del proletariado.

Art. 2.– Para cumplir esta tarea y para realizar enseguida su objeto más elevado: la emancipación completa de los trabajadores, el partido se organizará sobre el terreno económico y político.

Forma de organización

Art. 3.-Compondrán el partido el conjunto de agrupaciones seccionales que se organicen,

Art. 4.– Se organizarán agrupaciones seccionales donde haya a lo menos siete personas que acepten todos los principios y reglamentos de esta organización.

Art. 5.– El conjunto de estas secciones se federarán por comunas, departamentos, provincias o regiones según lo requieran las necesidades del partido.

De las secciones

Art. 6.– La agrupación seccional se constituye en cada pueblo o faena donde puedan agruparse a lo menos siete personas.

Art. 7.– Cada sección tiene su administración propia y regla sus asuntos internos, sin poder imponer sus decisiones a otras secciones.

Art. 8.– Todas las secciones son iguales y dependerán de un Consejo Federal, cuyo domicilio lo determinará el Congreso del Partido.

Art. 9.– Cada sección elegirá un Comité Administrativo compuesto de dos secretarios, un tesorero, un bibliotecario y un vocal.

Art. 10.– Cada sección designará un delegado para constituir el Consejo Federal, cuyas atribuciones se expresan más adelante. El delegado de cada sección debe residir en el punto fijado para residencia del Consejo Federal.

De los Asociados

Art.11.– Para ser miembro de una sección se solicitará la afiliación al Comité Administrativo, patrocinando un socio la solicitud de ingreso.

Art. 12.– Cada miembro pagará las cuotas que acuerde la sección, no pudiendo en ningún caso bajar esta cuota de un peso mensual. En ningún caso se cobrará cuota de incorporación.

Art. 13.– Cada sección enviará al Consejo Federal el veinte por ciento de sus cuotas, cada mes, para los gastos de correspondencia y propaganda general.

Art. 14.– Cada sección debe ocuparse de su progreso moral y material y del progreso de sus afiliados mediante la acción combinada de todos sus asociados.

Art. 15.– Los asociados deben reunirse lo mas a menudo posible.

Todos los asociados deben observar tanto en su, vida privada como pública una conducta ejemplar, alejándose de los vicios y corrupciones de que está invadida la actual sociedad, corno medio de cambiar el medio ambiente social.

Del Consejo Federal

Art. 16.– El Consejo Federal se forma de un delegado nombrado por cada sección y formará su mesa directiva igual que las secciones.

Art. 17.– Este Consejo tendrá a cargo la dirección ,general de la educación en la idea socialista y velará por la uniformidad de la propaganda.

Art. 18.– Habrá un Consejo Federal en cada región donde se estime necesaria la Federación de Secciones.

Art. 19.– Según las necesidades electorales, para la lucha política, o según las necesidades económicas para la lucha social, será la forma de las federaciones.

Art. 20.– Para armonizar la propaganda, y uniformar la acción, habrá un Consejo Nacional que tendrá a su cargo todo lo relacionado a la acción obrera del país.

De los Congresos Regionales

Art. 21.– Se celebrará un Congreso regional o provincial cada año, en el punto señalado por la mayoría.

En estos congresos estarán representadas todas las secciones por dos delegados cada una.

En estos Congresos se discutirá la actuación de las secciones durante el tiempo pasado y se señalarán los rumbos que conviene adoptar en el futuro.

Habrá Congresos extraordinarios cuando las necesidades lo requieran.

Se celebrarán Congresos Nacionales cuando fuere conveniente a las necesidades del Partido, conforme lo establezcan los mismos Congresos.

De la Administración

Art. 22.– Cada sección o Federación debe llevar sus libros de tesorería al día y presentará un balance cada mes, el que será revisado e informado por la comisión respectiva.

Art. 23.– Los fondos del partido sólo se invertirá en lo que lo acuerden las respectivas corporaciones.

Art. 24.– Los miembros del partido que desempeñen comisiones que los obliguen a abandonar su trabajo, ganarán su salario según la tasa corriente, que pagará la caja respectiva.

Educación, Prensa y Propaganda

Art. 25.– El partido mantendrá su prensa propia para realizar su misión de educar y de propagar la doctrina.

Art. 26.– El rumbo del diario o periódico será dirigido por el Consejo Federal.

Todos los afiliados al partido tienen la obligación de ser suscriptores del periódico, pagando estas suscripciones a la caja de la agrupación a que pertenezcan la cual se entenderá con la administración de la imprenta.

Art. 27.– El partido realizará cuantas conferencias sean posibles y no escatimará los medios de propaganda

Art. 28.– El Partido Obrero Socialista:

Propenderá por todos los medios a su alcance a la organización de sociedades gremiales y a la creación de federaciones de oficio para su mejoramiento moral y material y cooperará con sus fuerzas al triunfo de las luchas entre el capital y el trabajo.

Art. 29.– Los afiliados al Partido Obrero Socialista, están obligados a pertenecer a las sociedades gremiales, si están constituidas, y a constituir las no existentes.

Art. 30.– Pueden formar parte integrante del partido las sociedades gremiales, federaciones de oficio, cooperativas y todas las demás que acaten nuestros estatutos y principios. Esas secciones tendrán su movimiento independiente para los asuntos económicos pero en los movimientos políticos y en los generales obrarán de acuerdo con el partido.

En las luchas políticas

Art. 31.– La elección de candidatos se hará por las agrupaciones seccionales, en las fechas que de antemano fije el Consejo Federal, de acuerdo con todas las agrupaciones.

Cada agrupación hará su propio escrutinio y lo transcribirá al Consejo Federal.

La elección sólo debe recaer en miembros del partido.

Con la anticipación necesaria el partido se preocupará de cada campaña electoral.

Ninguno de los miembros del partido puede excusarse de cumplir con sus deberes electorales, para afianzar el poder del partido.

La proclamación de candidatos debe hacerse en convención regional o provincial y haciendo escrutar los votos individuales de las secciones, haciéndolo constar en las actas de las asambleas seccionales.

Las resoluciones de estos Congresos no son válidas sino después de veinte días durante los cuales pueden hacerse los reclamos a que haya lugar por las secciones.

Al Consejo Federal le corresponde declarar en vigencia estas resoluciones al terminar ese plazo, después de solucionados los reclamos.

El partido no podrá hacer pactos con ningún otro partido político, pero en caso de que hubiera proposición en este sentido se discutirá en las secciones primero, después en congresos regionales y por último en un Congreso Nacional si éste existiese.

Las secciones que no acaten estos acuerdos o pacten sin previo acuerdo del partido, quedan excluidas del seno del mismo.

Disposiciones generales

Art. 32.– Los acuerdos de las convenciones formarán parte complementaria de los reglamentos y programa.

Los miembros del partido que se radiquen en sitios donde no haya organización deberán pagar sus cuotas al Consejo Federal.

Todo asociado debe saber que con sus cuotas contribuirá a la grandeza del partido y a la mayor propaganda de la doctrina.

Deudas privadas ilegítimas y lucha de clases

por Eric Toussaint//

El endeudamiento privado fue utilizado por las clases dominantes, desde los comienzos de la historia hace 5000 años, para esclavizar, expoliar, dominar y desposeer a las clases populares —entre ellas, a las mujeres que son las principales víctimas—, a las clases trabajadoras: pequeños campesinos, artesanos, pescadores hasta los asalariados de ahora y los miembros de sus familias —el endeudamiento de los estudiantes para poder proseguir sus estudios— 1/. El proceso era (y continúa siendo) simple: el prestamista exigía al prestatario que ella o él pusiera como garantía lo que poseía. Por ejemplo, la tierra que tenía y cultivaba el campesino, o las herramientas de trabajo si se trataba de un artesano. El reembolso del préstamo se hacía en especie o en moneda. Para pagar el préstamo, como el tipo de interés era elevado, el prestatario estaba obligado a transferir al prestamista un gran parte de su trabajo y se empobrecía. Si no podía pagar la deuda, el prestamista desposeía al deudor del bien que había puesto como garantía. En algunas sociedades, eso podía llegar a la pérdida de la libertad del deudor y/o de miembros de su familia. Era la esclavitud por deudas. En Estados Unidos y en algunos países europeos la falta de pago de una deuda podía ser sancionada por la ley mediante mutilaciones físicas hasta comienzos del siglo xix. Incluso hasta ahora, el impago de deudas es punible con penas de cárcel, ya sea en Europa o en otras partes del mundo.

 Deudas privadas a través de los tiempos

Desde hace 5000 años, las deudas privadas tuvieron una función crucial en las relaciones sociales. La lucha entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados, tomó con mucha frecuencia la forma de un conflicto entre acreedores y deudores. Con una remarcable regularidad hubo insurrecciones populares que comenzaban de la misma manera: por la destrucción ritual de los documentos correspondientes a la deuda (tabletas, papiros, pergaminos, libros de contabilidad, registro de impuestos…)

La nueva crisis internacional, que comenzó en 2007, reveló el comportamiento fraudulento de los bancos. Como consecuencia de unas expulsiones masivas de viviendas que se sucedieron en Estados Unidos, en España y en otros lugares, cada vez más personas cuestionan las deudas en países en los que habitualmente la obligación de pagar un crédito era (hasta hace poco) incontestable. Ada Colau, elegida alcaldesa de Barcelona en 2015, reunió en torno a su persona, a partir de 2012, un importante sostén popular al participar activamente en una plataforma contra los desahucios realizados por los bancos en contra de familias incapaces de continuar el pago de sus deudas hipotecarias. Algunos años antes, hubiera sido inimaginable que una mujer o un hombre fuera elegido para un alto cargo después de haber organizado ocupaciones ilegales de bancos para defender a las familias que habían suspendido el pago de una deuda. En todo el planeta, los movimientos sociales cuestionan el pago de deudas privadas ilegítimas ya sean hipotecarias o de estudiantes, ya sean reclamadas por grandes bancos privados o por agencias de microcréditos.

Estas son, a grandes rasgos, algunas etapas históricas del sistema deuda privada en Oriente Próximo, en Europa y en otras partes del mundo conquistadas por las potencias europeas. Habría que completar con lo que pasaba en Asia, en África y en las Américas precoloniales, pero el cuadro aquí esbozado ya es bien elocuente.

En el tiempo de las malas cosechas, la imposibilidad de los campesinos para reembolsar las deudas contraídas con el Estado (impuestos en especie impagados) o con altos funcionarios y dignatarios del régimen acababa regularmente con la desposesión de las tierras de los campesinos y con su esclavitud. Incluso miembros de sus familias eran reducidos a esa esclavitud por deudas. Con el fin de responder al descontento popular, el poder establecido anulaba periódicamente las deudas privadas /2 y restauraba los derechos del campesinado. Las anulaciones daban lugar a grandes celebraciones en cuyo transcurso se destruían las tabletas de arcilla en las que se encontraban contabilizadas las deudas.

Hubo una treintena de anulaciones generales de deudas privadas entre -2400 y -1400 /3. Uno de los decretos de anulación determinaba que los acreedores oficiales y los cobradores de impuestos que hubieran expulsado a campesinos de sus tierras debían indemnizarlos. Si un acreedor había acaparado un bien mediante presión, lo debía restituir y/o reembolsarlo completamente, y si no lo hacía era condenado a muerte.

Después del -1400, ya no se encuentra ningún acta de anulación de deudas en Mesopotamia. Las desigualdades se habían reforzado y desarrollado con fuerza. Las tierras eran acaparadas por los grandes propietarios privados, y se arraigó la esclavitud por deudas. Durante los siglos siguientes, se tiene, no obstante, la prueba de violentas luchas sociales entre acreedores y deudores.

A partir del siglo viii a.c., encontramos en Egipto proclamaciones de anulaciones de deudas y de liberación de esclavos por deudas. Una de las motivaciones fundamentales de las anulaciones de deudas era que el faraón quería disponer de un campesinado capaz de producir los alimentos suficientes y, a su vez, disponible para participar en las campañas militares. Por esas dos razones, se tenía que evitar que los campesinos fueran expulsados de sus tierras por los acreedores.

En otra parte de la misma región, se constata que los emperadores asirios del primer milenio a.c. adoptaron la tradición de anulación de deudas. Pasó lo mismo en Jerusalén en el siglo v a.c.

Como prueba, en -483, Nehemías, ciertamente influido por la antigua tradición mesopotámica, proclamó la anulación de las deudas a los judíos endeudados con sus ricos compatriotas. Fue en esa época en la que se termina la Torah /4. La tradición de las anulaciones generalizadas de deudas forma parte de la religión judía y de los primeros textos del cristianismo vía el Deuteronomio que proclama la obligación de anular las deudas cada 7 años y el Levítico que lo exige en cada jubileo o sea cada 50 años /5.

Durante siglos, numerosos comentaristas de textos antiguos, comenzando por las autoridades religiosas de la parte de las clases dominantes, afirmaron que esas prescripciones solo tenían un valor moral o que constituían votos piadosos. Sin embargo, las investigaciones históricas de los dos últimos siglos demostraron que esas prescripciones correspondían a prácticas comprobadas /6.

Cuando las clases privilegiadas lograron imponer sus intereses de forma definitiva, las anulaciones desaparecieron, pero su tradición quedó inscrita en los textos fundadores del judaísmo y del cristianismo. Las luchas por la anulación de las deudas privadas jalonaron la historia de Oriente Próximo y del Mediterráneo hasta la mitad del primer milenio de la era cristiana.

En el «Padre Nuestro», la oración cristiana más conocida, en lugar de la traducción actual “…perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”, el texto griego original de Mateo (capítulo 6, versículo 12) dice “… perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores…”. Por otro lado en alemán y neerlandés la palabra Schuld expresa el pecado y la deuda. Aleluya, ese término utilizado en todas las religiones judías y cristianas que es un signo de alegría, proviene de la lengua hablada en Babilonia en el 2º milenio a.c., y significaba la liberación de los esclavos por endeudamiento /7.

Grecia: En Grecia, a partir del siglo I a.c., acontecieron luchas muy importantes contra la esclavitud por endeudamiento y para la anulación de las deudas privadas del pueblo. Aristóteles escribió en La Constitución de los atenienses: “Los hombres pobres con su esposa y sus hijos se convirtieron en los esclavos de los ricos”. Se desarrollaron luchas sociales y políticas que consiguieron disposiciones legales que prohibían la esclavitud por deudas. Se trataba principalmente de las reformas de Solón en Atenas. En Megara, una ciudad vecina de Atenas, una facción radical llegó al poder. Allí se prohibió los préstamos con interés y se hizo de manera retroactiva, obligando a los acreedores a restituir los intereses percibidos /8.

Al mismo tiempo, hubo ciudades griegas que se lanzaron a una política de expansión fundando colonias desde Crimea hasta Marsella, especialmente con los hijos de los pobres endeudados. En esas colonias, la esclavitud se desarrolló fuertemente y de una manera más brutal y opresiva que en las sociedades del Creciente fértil que las precedieron.

Roma: Las crisis de la deuda privada causaron numerosas luchas políticas y sociales. Según la ley romana primitiva, los acreedores podían ejecutar a los deudores insolventes. El fin del siglo IV a.c. estuvo marcado por una fuerte reacción social contra el endeudamiento. Si bien la esclavitud por deudas fue abolida para los ciudadanos romanos, la abolición del préstamo con intereses no fue aplicada durante largo tiempo. Las fuertes crisis de endeudamiento privado se produjeron en los siglos siguientes tanto en la península italiana como en el resto del imperio romano. El historiador Tácito escribía a propósito de una crisis de endeudamiento producida en el año 33 d.c., durante el reino de Tiberio: “El préstamo con interés era un mal inveterado en la ciudad de Roma, y una causa muy frecuente de sediciones y de discordias; también se lo contenía incluso en los tiempos antiguos…” /9.|

Feudalismo: Al comienzo del feudalismo, una gran parte de los productores libres fueron convertidos en siervos ya que los campesinos cargados de deudas eran incapaces de reembolsarlas. Ocurrió, especialmente, durante el reino de Carlomagno a fines del siglo VIII y comienzos del siglo IX /10.

Las religiones judías, musulmana y cristiana en relación a los préstamos con intereses

Desde sus orígenes, la religión musulmana prohibió el crédito con interés. El judaísmo lo prohibió en el seno de la comunidad judía, pero enmendó esa posición bajo la presión de los ricos y lo autorizó a partir del primer siglo d.c. /11 La religión cristiana lo prohibió hasta el siglo XV. Las autoridades protestantes y católicas terminaron por promoverlo.

 En Europa, el problema de las deudas privadas volvió bajo una forma exacerbada a fines de la Edad Media

El problema de las deudas privadas se exacerbó, a partir de los siglos XIII y XIV, con la monetarización de las relaciones. En efecto, el trabajo gratuito y los impuestos en especie fueron progresivamente reemplazados por sumas de dinero. Por consiguiente, los campesinos, los artesanos, etc. debían endeudarse para poder pagar sus impuestos. Al ser incapaces de reembolsar los préstamos, cada vez más campesinos, artesanos u obreros fueron víctimas de confiscaciones, desposeídos y/o encarcelados, y con frecuencia mutilados /12.

En 1339, en Siena (Italia), el gobierno municipal de la ciudad anunció al Concejo que era necesario abolir el encarcelamiento por deudas, puesto que si no se hiciere, se tendría que encarcelar a casi todos sus ciudadanos tanto era el grado de endeudamiento. Dieciséis años más tarde, en 1355, el pueblo de Siena se sublevó e incendió la sala del palacio municipal donde se guardaban los libros de contabilidad. Querían hacer desaparecer los rastros de las deudas que se les reclamaba y que, a sus ojos, eran odiosas /13.

Otro de los hechos que demostraban el rechazo a la explotación mediante la deuda se produjo en Florencia, a fines del siglo XIV, cuando las clases trabajadoras tomaron momentáneamente el poder. Liderados por los Ciompi—se llamaban así los obreros jornaleros de la industria textil— se reivindicaba, entre otras cosas: suprimir la amputación de una mano en el caso de un impago de deuda y declarar una moratoria sobre las deudas impagadas /14. Exigían también un puesto en el gobierno y que los ricos pagaran más impuestos. En la misma época, se desarrollaron acontecimientos similares en Flandres, Valonia, Francia, Inglaterra…

 El rechazo de las deudas estuvo en el núcleo de las insurrecciones masivas de campesinos en el mundo germánico en los siglos XV y XVI: Thomas Münzer

Desde 1470 hasta 1525, una multitud de sublevaciones campesinas desde Alsacia hasta Austria, pasando por la mayoría de las regiones de Alemania, Bohemia, Eslovenia, Hungría y Croacia, estaban ligadas en gran parte al rechazo de las deudas reclamadas a los campesinos y a los ciudadanos de las clases dominadas. Centenares de miles de campesinos tomaron las armas, destruyendo centenares de castillos y decenas de monasterios y conventos. La represión produjo más de 100.000 muertos entre el campesinado /15. Durante una de las rebeliones, en 1493, los campesinos sublevados exigieron el establecimiento de un año de jubileo en el que todas las deudas serían anuladas /16. Thomas Münzer, uno de los líderes de las sublevaciones campesinas, decapitado en 1525 a la edad de 28 años, reclamaba la aplicación integral de los Evangelios y especialmente la anulación de las deudas. A ello se oponía Martín Lutero que, después de haber comenzado en 1519-1520 con la denuncia de la usura y de la venta de indulgencias por parte de la iglesia católica, terminó defendiendo en 1524 los préstamos con intereses y a exigir que los campesinos y todos los endeudados reembolsaran sus deudas. Lutero propugnaba, en oposición a las rebeliones campesinas, “un gobierno temporal severo y duro que imponga a los malos (…) devolver sus deudas… nadie debe imaginarse que el mundo pueda gobernarse sin que se derrame sangre; el poder temporal solo puede ser rojo y sangriento, puesto que el mundo quiere y debe ser maligno; y la espada es la vara de Dios y su venganza contra el mundo” /17. En el conflicto que enfrentaba a los campesinos y otros componentes del pueblo (en particular la plebe urbana así como los sectores más pauperizados, vagabundos, mendigos…) a las clases dominantes locales, Martín Lutero había escogido su campo y proclamaba que las leyes del Antiguo Testamento como el año de jubileo ya no eran aplicables. Según Lutero, el Evangelio describía solamente un comportamiento ideal, ya que en la vida real, una deuda siempre ha de ser pagada.

En un texto anónimo que circuló por Alemania a partir de 1521, se podía leer este diálogo entre un paisano y un notable que describe muy bien la utilización del endeudamiento para desposeer al trabajador de su herramienta de trabajo o de su tierra:

Campesino: ¿Qué me trae aquí? Eh, bueno, querría saber en qué pasa usted el tiempo.

Notable: ¿Y cómo lo debería pasar? Estoy aquí, sentado contando mi dinero. ¿Acaso no lo ves?

Campesino: Dígame señor, ¿quién le ha dado tanto dinero que usted pasa su tiempo contándolo?

Notable: ¿Quieres saber quién me ha dado este dinero? Te lo voy a decir. Un campesino golpeó a mi puerta para pedirme prestado 10 o 20 florines. Me informo si posee un trozo de buena tierra. Y me dice: “Sí, señor, tengo un buen prado y un excelente campo que valen los dos una centena de florines”. Le respondo: « ¡Perfecto! Pon como garantía tu prado y tu campo, y si te comprometes a pagar un florín por año de interés, puedes tener tu préstamo de 20 florines». Contento de escuchar estas buenas noticias, el campesino replica: “le doy gustosamente mi palabra”. Pero yo agrego “Debo prevenirte que si ocurre que tú no satisfaces tu pago a tiempo, tomaré posesión de tu tierra y seré su propietario.» Eso no preocupa al campesino, y compromete conmigo sus pastos y su campo. Le presto el dinero y el campesino paga los intereses puntualmente durante un año o dos; pero luego aparece una mala cosecha y pronto se halla en un retraso del pago. Confisco su tierra, lo expulso, y su campo y su prado son míos. Y hago esto no solo con campesinos sino también con artesanos” /18.

He aquí, resumido con palabras muy simples, el proceso de desposesión al que los campesinos y artesanos de Alemania y de otros lugares intentaban oponerse.


La conquista de las Américas y la imposición de la servidumbre por deudas a través del peonaje

Durante la conquista de las Américas, la imposición de la dominación europea fue paralela a la servidumbre por deudas de las poblaciones nativas /19. El peonaje fue la forma utilizada (.). El diccionario Littré definía en el siglo XIX el peonaje de la siguiente manera: “Se dice en México, de una especie de esclavitud impuesta a los indígenas, y que resulta de la potestad que tiene los propietarios de retenerlos y obligarlos a trabajar gratuitamente hasta saldar las deudas que esos trabajadores habían contraído con la propiedad”. El peonaje era un privilegio por el que el terrateniente podía retener a los peones y obligarles a trabajar gratuitamente en sus haciendas hasta la completa cancelación de las deudas que hubiesen contraído. Estos empeños, pagaderos con el trabajo futuro, eran, además, transmisibles de padres a hijos, lo que de hecho los convertía en una forma de servidumbre. En México, no fue abolido hasta 1910, durante la revolución.

 

 

Notas:

1/ Se debe hacer una aclaración: el autor no denuncia el endeudamiento privado en todas las circunstancias. El artículo se concentra en el endeudamiento privado cuando se lo utiliza como medio de expolio y de desposesión

2/ En esta época, el Estado no tenía deudas. Asimismo, el Estado en el antiguo Egipto, Grecia y Roma tampoco pedía créditos, salvo casos excepcionales en el caso de Roma. En Europa, los Estados no comenzaron a endeudarse sistemáticamente hasta los siglos xiii y xiv, y no dejaron de hacerlo hasta ahora.

3/ Michael Hudson, “The Lost Tradition of Biblical Debt Cancellations”, 1993, p. 87; “The Archaeology of Money”, 2004. Véase también: David Graeber En deuda: una historia alternative de la economía, Editorial Ariel, Barcelona, 2014. Y Éric Toussaint, “La amplia tradición de anulación de deudas en Mesopotamia y Egipto del 3º al 1º milenio antes de J.C.”, http://www.cadtm.org/La-amplia-trad…

4/ La Torah (ley religiosa judía) es la compilación de textos que forman los cinco primeros libros de la Biblia: el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio.

5/ Véase Isabelle Ponet; “La remisión de las deudas en la Tierra de Canaán durante el primer milenio antes de Cristo”, http://www.cadtm.org/La-remision-de…

En el Levítico, encontramos no solo la exigencia de la anulación de deudas sino también la liberación de esclavos por deudas y de todas sus familias, y la restitución de sus campos y casas. Pero, atención, eso era solo para la comunidad de Israel no para los otros pueblos.

6/ Michael Hudson, op. cit.

7/ Michael Hudson, ibid., p. 27.

8/ Véase David Graeber, op.cit.

9/ Tácito, Anales, 6.16.1, citado por Andreau, http://www.cadtm.org/Endeudamiento-…

10/ Véase Karl Marx, El Capital, libro 3, Notas sobre la usura precapitalista. Véase también Ernest Mandel Tratado de economía marxista, Ediciones Era, S.A. México D. F., 1969; Tomo I, capítulo IV; sección: El capital usurario. Descarga libre en pdf: https://teoriasociologicai.files.wo…

11/ El rabino Hillel había decretado que los judíos debían agregar una cláusula a los contratos realizados entre ellos mismos, según la cual renunciaban a la aplicación de la Torah y del Talmud que instituían una anulación periódica de las deudas. Por otro lado, la religión judía autorizaba los préstamos con interés a los no judíos.

12/ Silvia Federici, en su libro, Calibán y la bruja, p. 47, muestra cómo esta evolución afectó aún más gravemente a las mujeres del pueblo. Véase Silvia Federici, Calibán y la bruja, Traficantes de sueños, Madrid, 2014.

13/ Patrick Boucheron, Conjurer la peur, Seuil, París, 2013, pp. 213-215.

14/ Véase Silvia Federici, op. cit., pp. 68-73. Véase también, Patrick Boucheron, ibid, p.189

15/ Véase Friedrich Engels (1850), La guerra campesina en Alemania, Editorial Capitán Swing Libros S.L., Madrid, 2009. Véase también, David Graeber, op. cit. Capítulo 11, La edad de los grandes imperios capitalistas (1450-1971), pp. 423- 429

16/ Remitimos a la versión francesa: Friedrich Engels (1850), La guerre des paysans en Allemagne, Éd. Sociales, Paris, 1974

17/ Martín Lutero, 1524, Sobre el comercio y la usura, José J. Olañeta Editor, Mallorca, 2009.

18/ Citado por Silvia Federici en Calibán y la bruja, op. cit. p.115, nota 48, tomado de G. Strauss (ed.) Manifestations of Discontent on the Eve of the Reformation, Bloomington, Indiana University Press, 1971, pp. 110-111.

19/ El papa Nicolás V había autorizado en enero de 1455 la servidumbre perpetua de las poblaciones consideradas como enemigas de Cristo. Eso justifico, entre otras aberraciones, la esclavitud de los africanos en esa época (especialmente en las plantaciones creadas por los portugueses en Madeira) y después permitió a los conquistadores europeos hacer lo mismo en el Nuevo Mundo. He aquí un extracto de la bula Romanus Pontifex: “Nosotros, considerando la deliberación necesaria para cada una de esas materias indicadas, y visto que anteriormente, fue concedido a dicho rey Alfonso de Portugal por otras cartas, entre otras cosas, la facultad plena y completa con respecto a cualquier sarraceno, pagano y otros enemigos de Cristo, en cualquier lugar donde se encuentren, y los reinos, ducados, principados, señorías, posesiones, bienes muebles e inmuebles que ellos posean, de invadirlos, conquistarlos, combatirlos, vencerlos y someterlos; y de reducir a una servidumbre perpetua a los miembros de sus familias, de apoderarse para su propio provecho y para el de sus sucesores, apropiarse y utilizar para su propio uso y para l de sus sucesores, sus reinos, ducados, condados, principados, señorías, posesiones y otros bienes que les pertenecieran…” (el autor hizo el subrayado)

Por otro lado, como lo comenta David Graeber, los conquistadores, y entre ellos Hernán Cortés, se habían endeudado hasta el cuello para financiar sus operaciones. De pronto, explotaron y expoliaron con una brutalidad máxima a las poblaciones conquistadas con el fin de reembolsar sus deudas. Véase David Graeber, op. cit., pp. 416 – 422.

(Imagen: Dos recaudadores de impuestos de Quentin Massijs, 1449)

Lucha de clases en la pantalla chica

 

por Luciano Monteagudo

A comienzos de 1972, Rainer Werner Fassbinder tenía apenas 26 años y en sólo tres había filmado quince largometrajes, que finalmente empezaban a ser reconocidos por la crítica y los principales festivales internacionales, a pesar del rechazo inicial que había provocado –aquí mismo en la Berlinale– su opera prima El amor es más frío que la muerte (1969). Pero Fassbinder era plenamente consciente de que su cine -formalmente tan austero como sus presupuestos– era apreciado sólo por una élite: la misma burguesía a la que él no dejaba de cuestionar. Por eso, cuando la cadena de televisión Westdeutscher Rundfunk (WDR) le ofreció escribir y dirigir una miniserie para su catálogo de producciones familiares, tan populares en la TV alemana de la época, Fassbinder no dudó en aceptar la propuesta. El resultado fue Acht Stunden sind kein Tag (Ocho horas no hacen un día), una experiencia crucial y a todas luces insólita que en estos días, en una flamante versión restaurada, se ha convertido en el gran acontecimiento cinéfilo del Festival de Berlín.

 

A diferencia de la famosa Berlin Alexanderplatz (1980), que Fassbinder también rodó para la televisión, Ocho horas no hacen un día era un trabajo olvidado, nada menos cinco capítulos de una hora y media cada uno que casi no habían vuelto a verse desde su primera emisión, 45 años atrás. Pero la Rainer Werner Fassbinder Foundation que dirige Juliane Lorenz, en cooperación con el Museo de Arte Moderno (MoMA), de Nueva York, exhumaron el material original, rodado en 16mm, restauraron meticulosamente imagen y sonido y lo que ahora vuelve a la luz puede considerarse como la primera -y quizás la única– telenovela marxista de la TV occidental.

A priori, el guión escrito por el propio Fassbinder no se aparta de los lineamientos generales que imponía la WDR para sus “Familienseries”, concebidas para su horario central. Esto es, una comedia con una simpática familia en su centro, que en cada emisión debía enfrentar diferentes situaciones, enredos humorísticos y conflictos. Pero lo primero que hace el Fassbinder dramaturgo es acentuar el sentido de pertenencia de esa familia a la más pura y dura clase trabajadora. El protagonista es Jochen (Gottfried John), un muchacho pintón y entusiasta que trabaja en una fábrica metalmecánica. Comparte un modesto departamento con sus padres y con su abuela (la hiperactiva Luise Ullrich), hasta que se muda con su novia Marion (Hanna Schygulla), empleada administrativa de un periódico local de la ciudad de Köln, donde fue rodada la miniserie.

El primer capítulo está casi totalmente dedicado a este romance y a los comentarios y reacciones que provoca en el resto de la familia de Jochen. Pero poco a poco, capítulo a capítulo, Fassbinder va introduciendo cada vez más el universo social y laboral en el plano familiar. Los compañeros de trabajo de Jochen son también sus amigos y con ellos no sólo comparte unas cervezas a la salida de la fábrica sino también todos los problemas y conflictos que conlleva la jornada laboral, desde las presiones del capataz por cumplir con los plazos de entrega hasta las estrategias de lucha para conseguir un aumento salarial. Que en el quinto y último capítulo de la serie, Jochen, Marion y sus amigos dediquen buena parte de su tiempo a comprender y discutir la teoría de la plusvalía (aunque nunca la nombren como tal) da una idea de por qué la WDR canceló súbitamente el proyecto y nunca se filmaron los tres capítulos restantes que estaban previstos.

 

Es notable, sin embargo, el esfuerzo de Fassbinder por contrabandear sus contenidos en un territorio enemigo como era el de la televisión. Si Jean-Luc Godard –que había sido una de sus primeras y mayores influencias– estaba dedicado por entonces a romper con el lenguaje cinematográfico y las convenciones narrativas de la burguesía, Fassbinder por el contrario las abraza con todas sus fuerzas, para ganarse el favor de su audiencia. Quiere y necesita llegar a su público, por lo que utiliza todas las herramientas de la gramática televisiva, desde una música con violines para resaltar una escena romántica hasta los súbitos zoom a los ojos de sus personajes, cuando enfrentan una situación crítica. Aquí es más claro que nunca el influjo del cine del alemán Douglas Sirk, que en Hollywood se apropió de las claves del melodrama para subvertir la ideología del género, una práctica que evidentemente Fassbinder quería probar en su incursión televisiva y luego extendería a toda su obra cinematográfica.

Pero en Ocho horas no hacen un día hay también, a la vez, en una operación tan compleja como transparente, un procedimiento inequívocamente brechtiano: a fuerza de exacerbar esos recursos formales -particularmente los elaboradísimos encuadres– se produce el famoso “efecto de extrañamiento” que permite distanciarse de los hechos dramáticos y por lo tanto tomar conciencia de las situaciones de los personajes. En su afán didáctico por exponer círculos concéntricos de opresión, Fassbinder no sólo vuelve al tema de los Gastarbeiter, los trabajadores inmigrantes, al que había dedicado todo un film (Katzelmacher, 1969) y al que aquí regresa con la subtrama de un obrero italiano que es víctima del desprecio de alguno de sus compañeros. También advierte la discriminación a la que están sometidas las mujeres y las personas mayores, a quienes la serie no sólo invita a rebelarse sino que también les indica el mejor camino para hacerlo.

En el caso de las mujeres, la excepción es el personaje de Marion, de una independencia y una libertad que provienen sin duda de la personalidad magnética de su actriz, Hanna Schygulla, en el esplendor de su talento y su belleza. Fue Schygulla –junto a Irm Hermann, otra sobreviviente de la troupe Fassbinder de aquella época– quien subió al escenario de la legendaria sala Volksbühne am Rosa-Luxemburg-Platz para presentar esta gema que parecía perdida en el túnel del tiempo y que ahora en la Berlinale ha vuelto a brillar en todo su esplendor.

La trama de Mariana Aylwin, Cuba y la crisis de la Nueva Mayoría

por Andrés Figueroa Cornejo

1. La política siempre es relaciones de fuerza, de clase, de poder. Tanto entre opresores y oprimidos, como entre las distintas facciones entre los propios opresores y los propios oprimidos.

2. En Chile y el mundo existe una crisis del régimen democrático representativo liberal que se manifiesta de manera distintiva según cada sistema político de cada país. Fenoménicamente, en Chile, como no hay multas por no ir a votar, entonces el abstencionismo se aproxima al 70% de la población habilitada para sufragar. ¿Por qué? Porque las mayorías ya saben que las elecciones no cambian su vida concreta. Ello no significa que la población mágicamente ha cobrada estadios de auto-consciencia política, social, económica y cultural de sus intereses. Sólo significa que a la población chilena le da lo mismo quién administre el orden establecido. El malestar creciente existe y la corrupción del sistema político ha colaborado con su descrédito. Pero lo estructural como tendencia, es que ‘no vale la pena’ votar. De hecho, la caída de la participación electoral de la mayoría social es anterior a la revelación profusa de la corrupción. De todos modos, en la llamada “historia republicana” de Chile, el porcentaje de votación ha sido bajo. Por ejemplo, según el analista norteamericano Paul Drake (“Socialismo y Populismo en Chile 1936-1970”, Inst. de Historia de la UCV, 1992), en la elección de Pedro Aguirre Cerda en 1938, primer mandatario de los denominados “Frentes Populares”, bastó que el 5% de la población del país votará por él para que ganará.

La crisis de las democracias liberales se verifican cuando los poderes Ejecutivo y Legislativo se han vuelto con superior visibilidad en meros administradores de los intereses empresariales predominantes. Y en Chile, en particular, el denominado “duopolio” de matices invisibles entre la NM y la derecha tradicional, son el fiel reflejo del sistema político estadounidense. A saber, la NM sería el Partido Demócrata y la derecha tradicional el Partido Republicano. Cualquier parecido a otros sistemas políticos del Continente y del mundo no es pura coincidencia.

3. Puede que no pase nada, dicen quienes les conviene que no pase nada, o que pase mucho, dicen quienes les conviene que sí pase mucho ante el “incidente” respecto de la decisión soberana de la República de Cuba de no permitir el ingreso a la Isla de la dirigente del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Mariana Aylwin, para que participara de un acto de provocación con fines sediciosos contra la Revolución. ¿Qué evento? Uno convocado por la Fundación “Libertad y Vida” ligada a Oswaldo Payá, fallecido en un accidente el 2012 y declarado contrarrevolucionario quien llegó a ser vicepresidente de la Internacional Demócrata de Centro, integrada por partidos pro-fascistas (‘centro derecha’, según la jerga oligarca liberal-conservadora) de distintas partes del mundo como el PP de España y la DC de varios países, incluyendo Chile. Al “acto” también se sumó la organización Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, socia de partidos pro-fascistas en el Continente. Desde ahí se inventó el premio Oswaldo Payá que entregaría un reconocimiento póstumo a Patricio Aylwin (papá de Mariana) y a Luis Almagro, actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y agente de la CIA (1). Sin embargo, finalmente “la actividad” no se llevaría a cabo, y eso lo sabía Mariana Aylwin por aviso previo del propio gobierno cubano (2). Igual la ex ministra de Educación de la Concertación (y sostenedora de colegios privados subvencionados (3)) insistió en asistir “como turista” a la casa de una de las hijas de Payá.

4. La finalidad nítida de Mariana Aylwin era y es crear un hecho político al interior de la Nueva Mayoría (NM) para quebrarla. Naturalmente, detrás de Mariana existen intereses objetivos, no es que sea una ocurrencia sin el aval y planificación de, por lo menos, la dirección del PDC chileno. Se inscribe en una estrategia internacional vinculada a los objetivos históricos del imperialismo norteamericano en contra de la Revolución cubana; de impedir cualquier reforma redistributiva; de golpear al Partido Comunista chileno (PCCh); y de castigar cualquier disenso respecto de los intereses pentagonistas en Chile, Nuestra América y el mundo. El PDC juega a ser el auténtico testamentario del Imperio estadounidense en el país andino.

5. Desde que el Partido Comunista chileno ingresó a la componenda en el gobierno (por eso de llamarse Concertación, ahora es Nueva Mayoría), las reyertas abiertas e implícitas entre esa tienda y el PDC han sido más o menos habituales. Si bien el sistema político dominante en Chile es nepotista, corrupto, castizo, profesionalizado, etc., que Mariana sea hija del que fuera presidente del PDC durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, uno de los golpistas clave de 1973 y primer presidente de los gobiernos civiles pos régimen cívico militar, Patricio Aylwin, no se resuelve mediante una cuestión de genética política. Para no ir muy lejos, uno de los hermanos de Patricio Aylwin, Andrés Aylwin, es la antítesis política de Patricio sobre todo en materia de DDHH. La estatura ética de Andrés Aylwin a favor de las víctimas de la tiranía encabezada por la junta militar entre 1973 y 1990, superó con creces la conducta de muchos dirigentes de los propios partidos políticos “de izquierda” de donde provenían las víctimas. Y Andrés Aylwin no es ni fue un “agente” de la inteligencia cubana. Sólo es y fue un agente de la inteligencia humana.

El caso de Mariana es distinto. Aquí sí, en efecto, ella es una perfecta hija de su padre.

6. ¿En qué consiste la trama de Mariana? En términos locales e inmediatos aquí ya se aventuró la hipótesis de quebrar a la Nueva Mayoría, o, al menos, conseguir un mejor posicionamiento del PDC en su interior. ¿Qué significa un mejor posicionamiento al interior de la Nueva Mayoría? Obtener más cupos parlamentarios para el PDC y que la candidata presidencial para fines de 2017 sea Carolina Goic, actual senadora y presidenta del PDC, su ahijada política. O hacer trizas a la NM para integrarse a la derecha tradicional. O que los demás partidos de la NM expulsen al PCCh, haciéndole perder una de sus franjas más francamente reformistas. O modificar sustantivamente el incipiente programa reformista del precandidato en curso de la NM, Alejandro Guillier. O que, mínimo, el Partido Comunista chileno califique de “dictadura” al gobierno cubano. O todas las anteriores más otros objetivos probables que ya aparecerán en el camino.

7. Por otra parte, al interior del PDC existe el grupo de interés y de poder “los salvadoreños”, cuyos rostros más visibles son Gutemberg Martínez y Soledad Alvear, entre otro/as. ¿Por qué se les llama “los salvadoreños”? Debido a la colaboración estratégica que prestaron a la CIA norteamericana en la guerra de El Salvador en la década de los 80 del siglo XX. Entonces, la insurgencia revolucionaria y popular tuvo en las cuerdas a la tiranía del capital transnacional de EEUU. Por razones que no vienen a cuento explicar aquí, las fuerzas revolucionarias llegaron a una suerte de “empate estratégico” ante la ayuda material, política y militar protagónica del Pentágono al Estado salvadoreño. En medio de esa “colaboración” norteamericana, por su experiencia tanto en el golpe de Estado en Chile de 1973, como por su “auxilio generoso” a la Central Nacional de Informaciones (CNI) de la tiranía, acudió esa fracción del PDC a El Salvador a aportar con sus experticias contrainsurgentes. De allí el apodo “los salvadoreños”. Asimismo, estos mismos chicos/as jugaron un papel cardinal en imponer como primer candidato a la presidencia de Chile de los gobiernos civiles pos tiranía cívico militar, a Patricio Aylwin en vez de a otro dirigente del PDC, Gabriel Valdés, quien contaba con mayor popularidad y una posición más progresista que Aylwin. Forzudos “los salvadoreños”. Implacables.

Ni siquiera es preciso recordar que el PDC emergió como una fracción social-cristiana del Partido Conservador chileno (la “falange nacional”, inspirada en el fascista español José Antonio Primo de Rivera), que con el tiempo reemplazaría al Partido Radical (tienda preeminente en los tiempos de los “frentes populares”) en el denominado “centro político” (pendular y permeado por la lucha de clases). En las elecciones presidenciales de 1964, el candidato del PDC, Eduardo Frei Montalva (papá del ex presidente concertacionista del mismo partido, Eduardo Frei Ruiz-Tagle), recibió recursos de EEUU para su campaña y luego heredó la línea política de la época: la Alianza para el Progreso (4), estrategia imperialista anclada en la OEA con el fin de contrarrestar el ejemplo emanado de la joven Revolución cubana.

¿Qué quiere decir lo anterior? Que la dirección del PDC tiene un largo prontuario de internacionalismo fascista e imperialista en Chile y el mundo. Y en consecuencia, no es extraño el movimiento de Mariana Aylwin.

8. En tanto transcurre pesadamente el Festival de Viña del Mar, las reacciones del sistema político dominante no se han hecho esperar. Los dirigentes del PDC ya hablan de quiebre con el PCCh y la imposibilidad de cohabitar en la NM. Mientras que el PCCh comunicó que emitirá una respuesta oficial en los próximos días, el primer vicepresidente del PDC, Matías Walker, afirmó que “con estas actitudes se hace muy difícil formar una nueva coalición política con el PC”. Por su costado, el secretario nacional del PDC dijo que “Existiendo una contradicción absoluta en nuestros conceptos de democracia, es muy difícil mirar hacia adelante. Hay una diferencia insalvable respecto de qué es un sistema democrático”. Y el senador de la misma tienda, Ignacio Walker, indicó que “El incidente producido y las declaraciones públicas de la Embajada de Cuba y del PC, a mi juicio, marcan un virtual punto de quiebre en las relaciones entre la DC y el PC”.

El Partido Socialista, mediante una declaración pública trémula, aseguró que “en ningún caso, es apropiado mezclar situaciones de diferencias diplomáticas para fines de política interna chilena”.

¿Quedó claro?

9. Sincrónica y contradictoriamente (en la superficie, claro), la presente administración ejecutiva del Estado chileno, desbaratando con hechos su crítica a la decisión soberana adoptada por el gobierno cubano, y sólo para hacer referencia a los tiempos recientes, impidió el ingreso a Chile de la lideresa por los DDHH y ex senadora liberal de Colombia, Piedad Córdoba, a comienzos de octubre de 2016 (5), arguyendo la “vulneración a la Seguridad Nacional”.

De igual modo, a fines de enero de 2017, dos jóvenes peruanos de suscripción libertaria fueron expulsados del país andino a través de la aplicación del Decreto 2601, emitido en 1975 por la dictadura de Pinochet, que impone la prohibición de ingreso para quienes “propaguen o fomenten de palabra o por escrito o por otro cualquier otro medio, doctrinas que tiendan a alterar el orden social”. Como pruebas, acusaron la posesión de literatura anarquista (6).

Y la primera semana de febrero del año en curso, esta vez fue expulsado de Chile el periodista italiano Lorenzo Spairini, acusado de haber “sido detectado en diversas actividades anti sistema, alterando el orden social del país y constituyendo de esta manera un peligro para el Estado”. Spairini estaba becado por la Unión Europea para realizar asesorías comunicacionales a organizaciones sociales y sindicatos (7).

Un capítulo aparte comportaría el listado sin prensa de grupos musicales, intelectuales, dirigentes sociales y personas extranjeras que han viajado a Chile para visitar a las comunidades mapuche en resistencia por su autonomía y autodeterminación, y que ni siquiera han tenido el “honor” de ser expulsados. Simplemente no los han dejado ingresar al país en la frontera misma. Por supuesto, la lógica del poder teme que se informe sobre las luchas mapuche y además no logra entender que las comunidades mapuche pueden auto-organizarse sin asesoría de nadie. Los lectores más antiguos recordarán que las primeras versiones oficiales del ajusticiamiento fallido del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en contra del dictador Augusto Pinochet en 1986, hablaron de “agentes extranjeros” provenientes del “comunismo internacional”, cuando en realidad los fusileros fueron chilenas y chilenos comunes y corrientes, puestos en una situación extraordinaria. El miedo de la oligarquía y el imperialismo a la organización propia de los oprimidos/as es tan profunda que produce relatos extraterrestres para explicar las realidades que no pueden tolerar.

En fin. El pueblo y el gobierno cubanos conocen muy bien sus fortalezas y desafíos, sus conquistas y debilidades. No será el autor de este artículo quien salga a defender lo que tan bien ha sabido hacer un pueblo entero, sus dirigentes, su historia.

Notas

1. http://kaosenlared.net/confirmado-almagro-es-cia/

2. http://kaosenlared.net/chile-las-razones-de-la-habana-para-prohibir-la-entrada-a-cuba-a-mariana-aylwin/

3. http://www.corporacionaprender.cl/q_somos.html

4. http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94594.html

5. http://www.radioguatapuri.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=41032:gobierno-de-chile-niega-ingreso-a-piedad-cordoba-por-considerarla-una-amenaza-a-su-seguridad-nacional&Itemid=218

6. http://kaosenlared.net/chile-estado-detiene-y-expulsa-a-anarquistas-de-peru/

Chile / Mapuche. Periodista italiano expulsado: “El Estado tiene miedo de los extranjeros que pueden hablar fuera de Chile”

(Fotografía: archivo de EP, Viña Santa Cruz, Chile, 2017)

La lucha de clases en Valparaíso

por Ibán de Rementería

La riqueza es la diferencia entre el valor todos los bienes y servicios producidos por una sociedad en un determinado período –en un país en un año- y los consumidos en su producción incluido allí los recursos naturales. La riqueza de Valparaíso proviene principalmente de la producción de servicios de transporte marítimo portuario, transporte terrestre y otros servicios asociados, todo lo cual solo es posible por la localización geoestratégica de la ciudad puerto en el sistema de transporte de carga nacional e internacional. Valparaíso es un don de su localización. Si bien la retribución a la producción de los servicios de transporte se hace mediante las utilidades, la localización geoestratégica le agrega a esas utilidades la renta geoestratégica. De la misma manera que la agricultura solo es posible si se cuenta con la tierra, el agua y el clima que la hacen posible, la actividad marítimo portuaria solo es posible si se cuenta con una localización geoestratégica, la primera se retribuye con la renta de la tierra y la segunda con la renta portuaria o geoestratégica, de la igual manera que un metro cuadrado comercial en la Plaza Aníbal Pinto renta mucho más que otro en la Avenida Alemania, o que en Puertas Negras.

Una localización geoestratégica no tan solo puede generar rentas por su uso en el transporte marítimo o el comercio minorista, también puede generar renta inmobiliaria, además de las utilidades asociadas a la industria de la construcción. En Valparaíso la renta inmobiliaria tiene expectativas extraordinarias, ya que su localización es colindante con Viña del Mar que tiene la más alta demanda por segunda vivienda del país y sus suelos urbanos son más baratos que en la ciudad jardín. También, hay una renta turístico patrimonial en la ciudad puerto gracias la conservación de la ciudad que ha hecho sus vecinos y vecinas, reconocida con su designación como sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, rentas y utilidades que no son percibidas por la población local, sino por quienes han invertido es los servicios turísticos asociados a esos usos culturales del patrimonio artístico, arquitectónico y urbano local.

En términos económicos la lucha de clases se expresa como la confrontación por la apropiación del excedente económico, la riqueza, que la sociedad en su conjunto produce, allí las clases sociales que se disputan esa riqueza se sitúan en esa confrontación de acuerdo al poder político y jurídico – el estado y la propiedad- que tienen sobre los medios para producir esos bienes y servicios; por eso los trabajadores marítimo portuarios luchan por mejores salarios, estabilidad y mejor condiciones laborales, por eso los vecinos luchan porque su derecho de vista no le sean expropiados por proyectos inmobiliarios que venden “100% de vista sobre la bahía”, también luchan por evitar la gentrificación –“apitucamiento”- de sus barrios asociada a esos proyectos inmobiliarios, que elevan los alquileres y los precios de los servicios hasta hacerlos inalcanzables para los vecinos históricos, obligándolos a emigrar y ocupar zonas de alto riesgo, como bien lo han mostrado los recientes incendios en la zonas de interfaz entre los cultivos forestales y las periferias altas de la ciudad puerto.

La nueva administración municipal de Valparaíso encabezada por el Alcalde Jorge Sharp ha tomado partido en esta expresión local específica de la lucha de clases, objetando el actual modelo de explotación marítimo portuario del borde costero de la ciudad tanto por la Empresa Portuaria de Valparaíso como por sus concesionarios que nadan le transfieren ni de las utilidades ni de las rentas portuarias a la ciudad que cobija y hace posible sus actividades económicas, oponiéndose el Municipio tanto a la ampliación del terminal dos, como a la construcción del Mall Barón que entrega a la empresa Fallabela para el uso inmobiliario y comercial casi gratuito las 12 hectáreas que deberían de servir de zona de respaldo al desarrollo portuario de la ciudad.

Pero donde esta expresión porteña de la lucha de clases ha devenido en guerra abierta de la industria inmobiliaria contra la actual administración municipal, con sorprendentes alineamientos en la confrontación, ha sido la respuesta de esta industria a la determinación del Alcalde Sharp, el pasado 8 de febrero, de ordenar abrir procesos que invaliden los permisos construcción por haber detectado anomalías “insubsanables” a 24 edificios en dos de los cerros de Valparaíso. La medida afecta al proyecto Parque Pumpin, que pretende levantar 23 edificios (2 de 14 pisos y el resto de 4 a 7 pisos) en terrenos del Jardín Suizo y del ex estadio de Chile Tabacos en el cerro O´Higgins, así como al proyecto “Los Olivos”, una torre de 11 pisos en el cerro Florida, ambos de alto impacto urbanístico, social, económico y cultural para sus barrios.

Anteriormente la sola llegada de Jorge Sharp a la Alcaldía de la ciudad puerto con su política de “alcaldía ciudadana” anunciando su oposición tanto a los proyectos del terminal dos y el Mall Barón, como al modelo inmobiliario implícito en el Plan Regulador en elaboración, desató la ira tanto del Intendente y del Presidente de la Empresa Portuaria de Valparaíso como del Presidente de la Cámara de Comercio y de la Cámara Chilena de la Construcción, haciendo ver la férrea oposición de lo público privado a cualquier intento de modificar los proyectos de desarrollo regional y local ya consensuados por los incumbentes políticos y económicos de la plaza y el Gobierno Nacional.

Ahora, la confrontación ha sido más sutil y más política en un rápido encadenamiento de acciones políticas, administrativas y judiciales. El miércoles 15 de febrero los presidentes comunales de los partidos de la Nueva Mayoría se dirigen al Alcalde Sharp para protestar por no haber sido recibidos para tratar el tema de los médicos extranjeros que no ha aprobado sus exámenes de habilitación, lo conminan a “preocuparse de los temas de Valparaíso y las necesidades efectivas de Valparaíso… por eso pedimos al Alcalde más humildad”, en los hechos el asunto estaba resuelto por una resolución del Ministerio de Salud que autoriza a los contratantes, los municipios, a mantener en sus funciones a esos facultativos.

El jueves 16 de febrero la Seremi de Salud de Valparaíso, María Graciela Astudillo (PC) abre un sumario sanitario por la “insostenible” administración de la basura y el aseo en el entorno del Mercado Cardonal y en la calle Bellavista. Estos son hechos ciertos de vieja data que recién ahora son considerados por la SEREMI. El Alcalde Sharp ha contestado a la apertura de ese sumario así: “Esta medida, si efectivamente quiere ser un real aporte en resolver la situación crítica ambiental de nuestra ciudad, debiese considerar el hecho que la Municipalidad de Valparaíso vive una crisis estructural derivada de décadas de una conducción negligente y despreocupada, la cual se expresa con toda claridad en el aseo” Agregando. “Si el gobierno regional quiere contribuir junto a la Alcaldía Ciudadana y no ser un obstáculo para resolver este problema, esperamos que su interés no se reduzca a un sumario cuya multa puede llegar a los 46 millones de pesos – lo cual sería un despropósito, por el estado de las arcas municipales y porque ese dinero es mejor gastarlo en el aseo -, ni tampoco a un “plan de contingencia”, que tiene más cara de ser una intervención puntual y no permanente, que es lo que realmente se requiere. Demandamos, por tanto, un real compromiso en este tema”.

El viernes 17 se conoce que la Corte de Apelaciones de Valparaíso rechazó el reclamo de ilegalidad del permiso de obras para el Mall Barón que habían interpuestos vecinos y organizaciones sociales, esta determinación fue altamente valorada por el Intendente Aldoney. Esa resolución judicial no tan solo es grave para el desarrollo marítimo portuario de la ciudad, ya que así perdería 12 hectáreas de zona de respaldo, además sienta un precedente sobre los “intocables” derechos adquiridos por los beneficiarios de esos permisos de obras, extensivos claro está a los casos del barrio O’Higgins, Jardín Pumpin y Cerro Florida que la Alcaldía Sharp ha decidido invalidar por serias anomalías en su tramitación y en beneficio de los vecinos y la ciudad.

El compromiso público privado en Valparaíso es claro: beneficiar con la renta portuaria y la renta inmobiliaria al gran capital que se apropia de las localizaciones geoestratégicas y suelos urbanos baratos y promisorios en vistas, conectividad, patrimonio cultural, turismo, etc. Rentas que son escamoteadas al Municipio y al conjunto de las y los porteños, quienes son sus eminentes tenedores y legítimos beneficiarios. Este es uno de los aspectos importante de la lucha de clases en Valparaíso, por cierto no la única, pero en este momento la más destacada.

En lo político lo destacable es donde y cómo se alinean los partidos de la Nueva Mayoría, en particular el Partido Socialista y el Partido Comunista que en sus declaraciones ideológicas y estatutos organizativo dicen representar y defender los interés de las y los trabajadores de Chile y las grandes mayorías ciudadanas, no obstante aquí aparecen claramente alineados con el sector privado de la alianza público privada, es por eso que el Movimiento Valparaíso Ciudadano, encabezado por el Alcalde Sharp derrotó en las pasadas elecciones municipales con el 54% de los votos al duopolio de la Nueva Mayoría y Chile Vamos.

 

 

21 de diciembre de 1907. La Masacre de Santa María

por Humberto Valenzuela

«En 1907, los obreros pampinos de la Provincia de Tarapacá solicitaron de los salitreros que sus salarios fueran pagados en oro, ya que éste se hacía en papel moneda y fichas, en circunstancias que el salitre se cotizaba en oro esterlino y el pago de los artículos de primera necesidad se hacía al cambio de nuestra moneda. Pidieron también que se estableciera el libre comercio en las oficinas, ya que existía el monopolio por parte de los salitreros, quienes eran a la vez dueños de las Pulperías, únicos centros de abastecimiento existentes. Solicitaron además, que se establecieran balanzas en las pulperías, pues las ventas eran “al reverendo lote”, y la abolición de las fichas, con las cuales se pagaba el trabajo de los obreros. Además, este sistema tenía el inconveniente de que las fichas de una determinada firma salitrera no tenían ningún valor en las oficinas de otras firmas y cuando los obreros debían ir a un pueblo cualquiera, o bajar al puerto, estas fichas no poseían ningún valor; entonces, los obreros tenían que verse en la necesidad de cambiar éstas fichas por dinero, en los mismas oficinas, con un cincuenta por ciento de descuento sobre su monto total, robándoles así la mitad de sus dineros. Los pampinos pedían también que cuando no se pagare una carretada de caliche por estimarla de baja Ley, ésta no fuera utilizada en la elaboración de salitre, como se estaba haciendo por parte de los administradores. Pedían además, que no se despidiera a los obreros que participaran en la huelga, o que se les indemnizara como corresponde, y que todos los acuerdos a los que se llegara fueran reducidos a Escritura Pública, firmada por los delegados obreros y los patrones. ¡¡ Y pensar que por pedir y defender todo esto, los mataron!!

Como de costumbre, los patrones rechazaron de plano estas peticiones; y los obreros decidieron la huelga. Esta se inició de inmediato en las oficinas San Lorenzo y en Jaspampa, extendiéndose rápidamente a toda la Pampa del Tamarugal y a los cantones Norte y Sur Lagunas. Paralizaron cerca de treinta oficinas con un total aproximado de 12 mil obreros. Era el día 10 de Diciembre de 1907.

El día 13, se realizó una concentración en el alto de San Antonio, un pueblito salitrero. Se había dicho que a ella concurría el Intendente, pero no fue así. Los obreros decidieron bajar al puerto, muchos alcanzaron a irse en tren, pero el resto tuvo que hacerlo a pie, por cuanto no cabía más gente en los carros. El día 15 aparecieron en los cerros de Iquique los primeros contingentes de huelguistas que formaban parte de la caravana que marchaba a pampa traviesa, la cual se había ido engrosando, ya que los patrones en un esfuerzo por impedir la bajada de los pampinos, había suspendido el tráfico ferroviario.

El día 15, habían en el puerto más de 16 mil huelguistas, pues a los pampinos se empezaron a sumar los gremios del puerto. La burguesía porteña y las autoridades estaban presas del pánico y hacían esfuerzos desesperados para que los pampinos no se juntaran con sus hermanos de clase del puerto, pues temían una acción de conjunto; a los pampinos los concentraron en el Sporting Club, lugar que abandonaron en una imponente columna, rodeados por los soldados de caballería e infantería. Los pampinos seguían invadiendo el puerto; nuevas columnas compuestas por hombres, mujeres y niños seguían llegando desde la pampa después de haber caminado kilómetros y kilómetros, durante más de 1 día.

Las autoridades trataron de hacer regresar a los pampinos, colocando varios carros planos para su vuelta. Algunos alcanzaron a subir, muy pocos, pero la gran muchedumbre logró persuadirlos y bajaron de nuevo. El Intendente subrogante les ofreció, como alojamiento, el Convento de San Francisco para los hombres y la Casa Correccional para las mujeres. Los huelguistas rechazaron de plano la oferta. Se les ofreció entonces, el cuartel del Regimiento Húsares, lo que también fue rechazado; finalmente, aceptaron la Escuela Santa María, en la cual días después serían masacrados.

El puerto estaba abarrotado no sólo de huelguistas sino también de soldados y marineros que habían desembarcado del Crucero Esmeralda y del Zenteno. Los huelguistas habían organizado piquetes que se turnaban en resguardo del orden; había que impedir la venta de vino y otras bebidas alcohólicas. El Ejército, había facilitado algunas cocinas y los huelguistas habían organizado el rancho; desayuno de 7 a 8, almuerzo de 12 a 1 y comida de 6 a 7. El Comité de Huelga estaba compuesto de la siguiente forma: Presidente José Brigg, vice‑presidente Manuel Altamirado, tesorero José Santos Morales, secretario Nicanor Rodriguez, delegados: José Santos Paz, Ignacio Monarde, Pedro Sotomayor, Juan Ordoñez, Francisco Sanchez, Luis Muñoz, Manuel Cáceres, Víctor Cerda, Manuel Toro, Manuel González y Luis Córdova. Además integraban este comando los compañeros Luis Olea y Manuel Aguirre. Los salitreros y las autoridades solicitaron ayuda al Gobierno y éste, que estaba presidido por Pedro Montt, quién también era salitrero, teniendo como Ministro del interior a Rafael Sotomayor, que andaba en amoríos con una viuda dueña de una oficina salitrera, respondió enviando más barcos de guerra y nuevos regimientos y designó como Jefe de Plaza al general Silva Renard. Por su parte, los huelguistas realizaron un plebiscito, cuyo resultado fue pedir al gobierno que los trasladaran al sur junto con sus familiares.

El día 20, se decretó el Estado de Sitio y Silva Renard, personalmente, dio a los huelguistas un plazo de 24 horas para abandonar la Escuela y regresar a la pampa. Los Cónsules de Argentina, Bolivia y Perú, pidieron a sus connacionales que hicieran abandono de la Escuela, pues el general iba a cumplir la orden de desalojo y querían evitar futuras reclamaciones diplomáticas, por las consecuencias que pudiera acarrear dicho acto. Nadie se movió, ni un solo hombre abandonó la Escuela. Mientras tanto en la pampa, en el Cantón de Negreiros, se había producido el primer choque entre los huelguistas y el regimiento Carampangue; la noticia llegó al puerto junto con los heridos; esto creó un clima de efervescencia entre los huelguistas. Se ordenó el desembarco de la marinería y del grupo de Artillería de Costa. Tropas del Ejército y Marinería rodearon estratégicamente la Escuela Santa María, procediéndose a emplazar ametralladoras. Las familias ricachonas pedían a las autoridades les permitieran refugiarse en los barcos surtos en la bahía. Tal era el clima el día 20 de Diciembre de 1907. El Sábado 21 de Diciembre a las 3.30 de la tarde el general Silva Renard se acercó de nuevo a la Escuela, acompañado del Corneta y dio un plazo de 5 minutos para que los obreros la abandonaran y se concentraran en el Sporting Club; cumplido el plazo, iba a proceder a desalojarla. Los obreros se mantuvieron firmes en sus posiciones y vino la primera descarga de fusilería, la que fue contestada por los obreros con algunos tiros de revólver. Se ordenó entonces, cargar a la bayoneta y como esto tampoco fuera suficiente para aplastar a los bravos pampinos, entraron en acción las ametralladoras, entonando una sinfonía trágica, cuyos acordes se dejaron sentir por espacio de cinco minutos. Terminado el fuego y entre doble fila de lanceros a caballo, se empujó a los que quedaron con vida hacia el Hipódromo, lugar hacia donde apuntaban los cañones de los barcos de guerra.

Al día siguiente, el gobierno y los salitreros, pusieron trenes para llevar de retorno a los huelguistas hacia la pampa, tratando de ésta manera de obligarlos a volver al trabajo.

Pero la masacre no había terminado. Faltaba la segunda parte de ella. Había que dar un duro escarmiento a los obreros; la burguesía y el gobierno no vaciló en hacerlo.

La mayor parte de los carros que se pusieron fueron los llamados carros planos, sin barandas, en los que se cargaban los sacos de salitre; allí iban hacinados hombres, mujeres y niños. La “pijería” del puerto, “los hijos de su papá”, habían organizado una milicia armada para ayudar a mantener el “orden”; cuando el tren iba saliendo del puerto rumbo a la pampa, los “pijes”, atrincherados en las calicheras abandonadas dispararon a mansalva sobre los obreros y sus familiares. A éste nuevo crimen, “los pijes” lo llamaron, “Palomear Rotos”. Muchos obreros que se negaron a ir en el tren, quizás presintiendo la nueva masacre, y los que abandonaron el tren sobre la marcha cuando eran baleados, emprendieron el camino de retorno a pie, con lo que quedaba de los suyos.

Hay que conocer la pampa para tener una idea aproximada de lo que significó el regreso de los pampinos junto con sus compañeras e hijos. Sin agua, a pleno sol y ¡como quema el sol en la pampa!, caminando kilómetros y kilómetros a pampa traviesa, por la arena, subiendo y bajando cerros, hasta llegar al puerto y luego el regreso, derrotados en sus aspiraciones, con el recuerdo de dos masacres mordiéndoles el corazón, con los puños apretados y las lágrimas corriéndoles por sus mejillas, como expresión de ira impotente, frente a la injusticia, al crimen contra ellos cometido.

Así fue la matanza de Santa María, cantada después en los versos de la canción “La Pampa” por Francisco Pezoa y en la que se cubrieron de “gloria” el presidente Montt, su ministro Sotomayor, el general Silva Renard y el Intendente Eastman.

El 28 de Diciembre, Rafael Sotomayor dirigía al Intendente Eastman la siguiente comunicación: “Señor Intendente, en estos momentos me percibo que no se ha enviado a Ud. el telegrama acordado, tan pronto como se tomó conocimiento del desenlace de la huelga, o mejor dicho, del motín, aprobando a nombre del gobierno sus procedimientos y la actitud del señor Silva Renard y demás jefes que cooperaron a su obra. La opinión pública comprende que el extremo ha sido doloroso, pero que lo imponía la necesidad ineludible de cumplir con el deber primordial de afianzar el orden y la tranquilidad pública. Hágalo así presente al señor General, a nombre del gobierno. Las voces aisladas de protesta que se han levantado, no han tenido eco como puede Ud. verlo por las apreciaciones de toda la prensa seria”.

Pero las banderas ensangrentadas de la Mancomunal Obrera y de las Asociaciones en Resistencia no se iban a arriar tan fácilmente. No, ellas siguieron flameando al viento de las luchas reivindicativas de las masas, empuñadas cada vez con mayor firmeza por las manos callosas de los trabajadores. Sin embargo, años más tarde, la agudización de la lucha interna entre las corrientes del “radicalismo obrero” y la “democracia proletaria”, fue minando poco a poco la existencia misma de la Mancomunal, extinguiéndose ésta a fines de 1912.

Al desaparecer la Mancomunal Obrera, desapareció con ella una de las más poderosas centrales sindicales que hayan tenido los trabajadores chilenos. Su trayectoria marca brillantes páginas de la historia del movimiento obrero. Junto con ser la primera central sindical de los trabajadores chilenos, y a pesar de la falta de principios doctrinarios definidos, supo imprimir a los movimientos reivindicativos un carácter centralizado y un accionar combatiente, a través de la acción directa, herencia que recogerán más tarde los cuadros de la Gran Federación Obrera de Chile, la Federación Obrera de Chile (F.O.CH.) y en cierta medida, los cuadros de la I.W.W. y la C.G.T.»

(de Historia del Movimiento Obrero Chileno).

[Imagen: Obreros dirigiéndose a la Escuela Santa María]