Archivo de la etiqueta: José Donoso

«País de la ausencia/ extraño país»: Un paseo breve por la narrativa chilena

por Daniel Rojas Pachas

“Amanece. / Se abre el poema. La ciudad / Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico. / Cantan los gallos. / Se abren las flores. / Se abren los ojos.
Los oídos se abren. / La ciudad despierta. / La ciudad se levanta. / Se abren llaves.
El agua corre. / Se abren navajas tijeras. / Corren pestillos cortinas. / Se abren puertas cartas.
Se abren diarios. / La herida se abre.”

Así comienza el libro La ciudad, del poeta Gonzalo Millán. Se preguntarán por qué tomar el epígrafe de un poeta y hacer un guiño al género lírico, si me he propuesto dialogar en torno a la narrativa; simple, no podemos pensar la novelística chilena sin la poesía y su influencia en nuestros narradores. Los creadores chilenos nos formamos en los campos de entrenamiento de la escritura, leyendo poesía, aprendiendo de esa hibridez y mixtura entre prosa y verso, la epístola y épica frente a la métrica, la crónica y relación ante el cantar.

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Pedro Lemebel consiguió un estilo para referirse al tiempo social

por Diamela Eltit 

Resulta estratégica, en el sentido más político del término, la publicación de este libro (Lemebel oral, de Gonzalo León) que recoge entrevistas a Pedro Lemebel. Lo pienso así porque estas entrevistas pueden ser leídas también como parte de sus crónicas pues un número de ellas fueron realizadas con la mediación de un proceso de escritura del autor, pero en un registro otro marcado por la velocidad y la ruta de una respuesta siempre deliberada. Eficaz.

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Cuento de José Donoso: la puerta cerrada

Adela de Rengifo se quejaba frecuentemente de que a ella le habían tocado las peores calamidades de la vida: enviudar a los veinticinco años, ser pobre y verse obligada a trabajar para mantenerse con un poco de dignidad, y tener un hijito enfermizo, es decir, no enfermizo precisamente, sino que más bien enclenque, de esos niños que duermen el doble que los niños normales.

En realidad, desde que nació, Sebastián dormía muchísimo. Cerraba los ojos apenas su cabeza caía sobre la almohada bordada con tanto esmero por su madre, y ya, dentro de un segundo, estaba durmiendo como un ángel del cielo Seguir leyendo Cuento de José Donoso: la puerta cerrada