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Valparaíso: Cabildo Abierto ya!!!!!

 por Coordinadora de Defensa Territorio Libre //

Plan Regulador Valparaíso y sus consecuencias.

Estimados vecinos:

Don Juan Silva, anciano vecino del Ex Hospital Ferroviario en Barón tuvo que sufrir en carne propia la construcción de un edificio junto a su casa, ser testigo de cómo se demolía el patrimonial hospital, sentir durante más de un año el golpeteo incesante de las máquinas, despertar y darse cuenta como los muros y cañerías de su casa se iban rompiendo producto de las demoliciones y excavaciones de su nuevo “vecino” hasta incluso, llegar al peligro de derrumbe. Acosado diariamente por la constructora, llevado a tribunales por ella, tuvo que dar la lucha junto con sus vecinos, para defenderse de esta amenaza, hasta que por fin, agobiado por el desastre diario murió a fines del año 2016. Hoy su familia queda con una casa deteriorada que ha perdido su valor porque la nueva construcción le tapa la vista. Seguir leyendo Valparaíso: Cabildo Abierto ya!!!!!

La lucha de clases en Valparaíso

por Ibán de Rementería

La riqueza es la diferencia entre el valor todos los bienes y servicios producidos por una sociedad en un determinado período –en un país en un año- y los consumidos en su producción incluido allí los recursos naturales. La riqueza de Valparaíso proviene principalmente de la producción de servicios de transporte marítimo portuario, transporte terrestre y otros servicios asociados, todo lo cual solo es posible por la localización geoestratégica de la ciudad puerto en el sistema de transporte de carga nacional e internacional. Valparaíso es un don de su localización. Si bien la retribución a la producción de los servicios de transporte se hace mediante las utilidades, la localización geoestratégica le agrega a esas utilidades la renta geoestratégica. De la misma manera que la agricultura solo es posible si se cuenta con la tierra, el agua y el clima que la hacen posible, la actividad marítimo portuaria solo es posible si se cuenta con una localización geoestratégica, la primera se retribuye con la renta de la tierra y la segunda con la renta portuaria o geoestratégica, de la igual manera que un metro cuadrado comercial en la Plaza Aníbal Pinto renta mucho más que otro en la Avenida Alemania, o que en Puertas Negras.

Una localización geoestratégica no tan solo puede generar rentas por su uso en el transporte marítimo o el comercio minorista, también puede generar renta inmobiliaria, además de las utilidades asociadas a la industria de la construcción. En Valparaíso la renta inmobiliaria tiene expectativas extraordinarias, ya que su localización es colindante con Viña del Mar que tiene la más alta demanda por segunda vivienda del país y sus suelos urbanos son más baratos que en la ciudad jardín. También, hay una renta turístico patrimonial en la ciudad puerto gracias la conservación de la ciudad que ha hecho sus vecinos y vecinas, reconocida con su designación como sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, rentas y utilidades que no son percibidas por la población local, sino por quienes han invertido es los servicios turísticos asociados a esos usos culturales del patrimonio artístico, arquitectónico y urbano local.

En términos económicos la lucha de clases se expresa como la confrontación por la apropiación del excedente económico, la riqueza, que la sociedad en su conjunto produce, allí las clases sociales que se disputan esa riqueza se sitúan en esa confrontación de acuerdo al poder político y jurídico – el estado y la propiedad- que tienen sobre los medios para producir esos bienes y servicios; por eso los trabajadores marítimo portuarios luchan por mejores salarios, estabilidad y mejor condiciones laborales, por eso los vecinos luchan porque su derecho de vista no le sean expropiados por proyectos inmobiliarios que venden “100% de vista sobre la bahía”, también luchan por evitar la gentrificación –“apitucamiento”- de sus barrios asociada a esos proyectos inmobiliarios, que elevan los alquileres y los precios de los servicios hasta hacerlos inalcanzables para los vecinos históricos, obligándolos a emigrar y ocupar zonas de alto riesgo, como bien lo han mostrado los recientes incendios en la zonas de interfaz entre los cultivos forestales y las periferias altas de la ciudad puerto.

La nueva administración municipal de Valparaíso encabezada por el Alcalde Jorge Sharp ha tomado partido en esta expresión local específica de la lucha de clases, objetando el actual modelo de explotación marítimo portuario del borde costero de la ciudad tanto por la Empresa Portuaria de Valparaíso como por sus concesionarios que nadan le transfieren ni de las utilidades ni de las rentas portuarias a la ciudad que cobija y hace posible sus actividades económicas, oponiéndose el Municipio tanto a la ampliación del terminal dos, como a la construcción del Mall Barón que entrega a la empresa Fallabela para el uso inmobiliario y comercial casi gratuito las 12 hectáreas que deberían de servir de zona de respaldo al desarrollo portuario de la ciudad.

Pero donde esta expresión porteña de la lucha de clases ha devenido en guerra abierta de la industria inmobiliaria contra la actual administración municipal, con sorprendentes alineamientos en la confrontación, ha sido la respuesta de esta industria a la determinación del Alcalde Sharp, el pasado 8 de febrero, de ordenar abrir procesos que invaliden los permisos construcción por haber detectado anomalías “insubsanables” a 24 edificios en dos de los cerros de Valparaíso. La medida afecta al proyecto Parque Pumpin, que pretende levantar 23 edificios (2 de 14 pisos y el resto de 4 a 7 pisos) en terrenos del Jardín Suizo y del ex estadio de Chile Tabacos en el cerro O´Higgins, así como al proyecto “Los Olivos”, una torre de 11 pisos en el cerro Florida, ambos de alto impacto urbanístico, social, económico y cultural para sus barrios.

Anteriormente la sola llegada de Jorge Sharp a la Alcaldía de la ciudad puerto con su política de “alcaldía ciudadana” anunciando su oposición tanto a los proyectos del terminal dos y el Mall Barón, como al modelo inmobiliario implícito en el Plan Regulador en elaboración, desató la ira tanto del Intendente y del Presidente de la Empresa Portuaria de Valparaíso como del Presidente de la Cámara de Comercio y de la Cámara Chilena de la Construcción, haciendo ver la férrea oposición de lo público privado a cualquier intento de modificar los proyectos de desarrollo regional y local ya consensuados por los incumbentes políticos y económicos de la plaza y el Gobierno Nacional.

Ahora, la confrontación ha sido más sutil y más política en un rápido encadenamiento de acciones políticas, administrativas y judiciales. El miércoles 15 de febrero los presidentes comunales de los partidos de la Nueva Mayoría se dirigen al Alcalde Sharp para protestar por no haber sido recibidos para tratar el tema de los médicos extranjeros que no ha aprobado sus exámenes de habilitación, lo conminan a “preocuparse de los temas de Valparaíso y las necesidades efectivas de Valparaíso… por eso pedimos al Alcalde más humildad”, en los hechos el asunto estaba resuelto por una resolución del Ministerio de Salud que autoriza a los contratantes, los municipios, a mantener en sus funciones a esos facultativos.

El jueves 16 de febrero la Seremi de Salud de Valparaíso, María Graciela Astudillo (PC) abre un sumario sanitario por la “insostenible” administración de la basura y el aseo en el entorno del Mercado Cardonal y en la calle Bellavista. Estos son hechos ciertos de vieja data que recién ahora son considerados por la SEREMI. El Alcalde Sharp ha contestado a la apertura de ese sumario así: “Esta medida, si efectivamente quiere ser un real aporte en resolver la situación crítica ambiental de nuestra ciudad, debiese considerar el hecho que la Municipalidad de Valparaíso vive una crisis estructural derivada de décadas de una conducción negligente y despreocupada, la cual se expresa con toda claridad en el aseo” Agregando. “Si el gobierno regional quiere contribuir junto a la Alcaldía Ciudadana y no ser un obstáculo para resolver este problema, esperamos que su interés no se reduzca a un sumario cuya multa puede llegar a los 46 millones de pesos – lo cual sería un despropósito, por el estado de las arcas municipales y porque ese dinero es mejor gastarlo en el aseo -, ni tampoco a un “plan de contingencia”, que tiene más cara de ser una intervención puntual y no permanente, que es lo que realmente se requiere. Demandamos, por tanto, un real compromiso en este tema”.

El viernes 17 se conoce que la Corte de Apelaciones de Valparaíso rechazó el reclamo de ilegalidad del permiso de obras para el Mall Barón que habían interpuestos vecinos y organizaciones sociales, esta determinación fue altamente valorada por el Intendente Aldoney. Esa resolución judicial no tan solo es grave para el desarrollo marítimo portuario de la ciudad, ya que así perdería 12 hectáreas de zona de respaldo, además sienta un precedente sobre los “intocables” derechos adquiridos por los beneficiarios de esos permisos de obras, extensivos claro está a los casos del barrio O’Higgins, Jardín Pumpin y Cerro Florida que la Alcaldía Sharp ha decidido invalidar por serias anomalías en su tramitación y en beneficio de los vecinos y la ciudad.

El compromiso público privado en Valparaíso es claro: beneficiar con la renta portuaria y la renta inmobiliaria al gran capital que se apropia de las localizaciones geoestratégicas y suelos urbanos baratos y promisorios en vistas, conectividad, patrimonio cultural, turismo, etc. Rentas que son escamoteadas al Municipio y al conjunto de las y los porteños, quienes son sus eminentes tenedores y legítimos beneficiarios. Este es uno de los aspectos importante de la lucha de clases en Valparaíso, por cierto no la única, pero en este momento la más destacada.

En lo político lo destacable es donde y cómo se alinean los partidos de la Nueva Mayoría, en particular el Partido Socialista y el Partido Comunista que en sus declaraciones ideológicas y estatutos organizativo dicen representar y defender los interés de las y los trabajadores de Chile y las grandes mayorías ciudadanas, no obstante aquí aparecen claramente alineados con el sector privado de la alianza público privada, es por eso que el Movimiento Valparaíso Ciudadano, encabezado por el Alcalde Sharp derrotó en las pasadas elecciones municipales con el 54% de los votos al duopolio de la Nueva Mayoría y Chile Vamos.

 

 

Libertad para Jorge Díaz y Álvaro León, luchadores de Puertas Negras

 

A las 10:30 de hoy un grupo de pobladores de la quebrada adyacente a Puertas Negras, Playa Ancha, Valparaíso, cortaron la ruta de acceso al puerto. Llevan 10 días desde el incendio y las autoridades les han comunicado que ellos no recibirán apoyo del Gobierno, porque la suya es zona de emergencia y no de catástrofe. Han perdido sus viviendas, están viviendo en carpas en lo que fueron sus sitios y las autoridades les tratan con indolencia. El Gobierno central niega el problema y el Alcalde Sharp señala tener las manos atadas frente al problema.

Lo concreto es que en la refriega con la policía los compañeros Jorge Díaz y Álvaro León fueron apresados por Carabineros y actualmente se encentran detenidos, esperando pasar a control de detención en el Juzgado de Garantía de Valparaíso. Jorge es imputado por maltrato de obra a Carabineros y Álvaro por homicidio frustrado, el Ministerio Público de seguro va a instar por la prisión preventiva como una forma de criminalizar la protesta.

Es importante estar mañana en el Juzgado de Garantía e ir a la audiencia a hacer efectivo el apoyo a la lucha de los pobladores exigiendo inmeadiata libertad y solución a sus demandas. Esperamos que el Alcalde Sharp, en ejercicio de su mandato ciudadano tome partido por los pobladores e inste por su defensa. Esto no es un problema criminal, es la miseria de los cerros que reclama solución.

EP

Editorial: Las Lecciones del 2016

El año que termina resultó siendo decisivo. La crisis de los partidos patronales, especialmente aquellos agrupados en la Nueva Mayoría, terminaron por quebrar su capacidad electoral y se abrió una grieta en el régimen por donde comienza a expresarse el descontento de las masas. Son las masas y no los actos electorales, los verdaderos protagonistas de este año.

Lo dijimos en nuestra primera editorial, un día antes del triunfo de Sharp en Valparaíso: no vamos a hacer análisis electoral ni mucho menos a hacer pronósticos. Para eso están los grandes consorcios periodísticos y las multinacionales de las encuestas. Resulta penoso observar cómo la prensa del régimen obsesivamente esconde la cabeza en la arena electoral, cuando lo que se derrumba son las ilusiones en la democracia, la legitimidad institucional y la capacidad de los partidos burgueses para controlar la crisis permanente en que se hunde el capitalismo.

Los medios oficiales nos presentan la realidad política –no pueden hacer otra cosa- como todo aquello que circunda las elecciones y están empeñados, a muerte, en hacernos creer que los grandes problemas nacionales pasan por Piñera, Lagos, Guillier u Ossandón. En la izquierda aparecen los nombres de Atria (IS), Claude (TALM) y otros de aún menor visibilidad, pensamos en Artés (UP), cuyas candidaturas responden a la necesidad de agrupar militancia, de diferenciarse y de hacer este proceso en referencia, también, a las elecciones. Los grandes candidatos de la burguesía están condenados al mismo fracaso del régimen al que expresan; los pequeños candidatos de la izquierda, han tomado el camino de la intrascendencia.

Si hay un rasgo distintivo en lo que nos deja el 2016, es el protagonismo que recuperan las masas y que desde el 2011, caracterizan la emergencia de un soterrado, sostenido e incontenible ascenso. Si el 2011 fueron los estudiantes, en un ascenso con muchas similitudes al de los últimos 5 años de la Dictadura, el 2016 fueron ya los trabajadores. Movilizados en la calle contra las AFP, en centenares de huelgas dispersas (ayer Sodimac, hoy Banco del Estado) y dando cuerpo y continuidad a levantamientos populares como los de Aysén, Punta Arenas, Freirina y este año, la Marea Roja de Chiloé.

Pero aún más, lo verdaderamente significativo de este ascenso lo conforman el proceso de cambio de las direcciones obreras. La CUT se encuentra paralizada por la descomposición de la burocracia oficialista y amarilla que usurpa su dirección desde 1990; la ANEF puso término al reinado oficialista de De la Puente; el Colegio de Profesores renueva su directiva, más que por contenido, en rechazo a la conducción oficialista de Gajardo.

En todos estos casos, hay más pero son lo más representativo, la dirección tradicional colapsa y se abre espacio a una nueva dirección que no se presenta acabada, pero que expresa el descontento de las bases. Con los mismos fraudes electorales con que se mantuvieron todos estos años, ahora ya no es suficiente porque las bases reclaman intervención directa y el proceso de asambleas resolutivas viene estrangulando a una burocracia acostumbrada a liquidar los movimientos “por arriba”.

Esta es la conclusión más nítida que nos deja el 2016. Nos deja la alcaldía de Sharp en Valparaíso que nos parece defendible porque expresa un movimiento de las bases como el Pacto Urbano la Matriz; nos deja la nueva dirección del Colegio de Profesores; nos deja el campo abierto para pelear por una nueva dirección en la ANEF y en la CUT.

No nos equivoquemos. Estas nuevas direcciones son importantes porque expresan un fenómeno popular de bases movilizadas (es lo que aterra a los fascistas de la UDI), pero son direcciones en formación. Lo saben los autonomistas que realizan su Congreso en este mes, lo saben en general los que aparecen disponibles para un frente amplio, lo saben los militantes revolucionarios que hay en la Izquierda Socialista del PS, lo sabe la directiva de No+AFP: lo sabemos todos, es necesaria la formación de una nueva dirección política que exprese el poderoso movimiento de masas que tiene en jaque al orden establecido.

Por lo mismo, la formación de esta nueva dirección política de lo menos que necesita es de candidatos presidenciales. Lo que necesitamos es un programa, una teoría y una estrategia. La proa en dirección a la revolución socialista y los remos sobre las aguas en las que hoy navegamos, dando respuesta a los problemas desde dentro de este movimiento sin estridencias ni autoproclamaciones, pero sin oportunismo. La respuesta es confiar en el ímpetu de combate de las bases de trabajadores, la respuesta es la unidad en la movilización y la lucha implacable en contra de los patrones y su régimen.

En el Comité Editorial de este periódico -sin ir más lejos- tenemos profundas diferencias programáticas, teóricas, sobre la caracterización del período, el tipo de revolución que propugnamos, la valorización de la democracia, la dictadura del proletariado, pero tenemos un acuerdo mínimo que nos permite existir: se caen la direcciones tradicionales, implosionan, y se presenta un extenso espacio político que es necesario expresar en concreto en términos de lucha y darle una perspectiva de clase, revolucionaria. Somos una expresión más de esta transitoria bolsa de gatos que está siendo la izquierda chilena en el día de hoy.

Nos acercamos al centenario de la primera revolución obrera triunfante de la historia –la primera, no la última como desean nuestros enemigos-, la gloriosa Revolución Rusa. Qué mejor que citar a Trotsky, junto a Lenin, uno de los máximos exponentes de este proceso revolucionario, que en 1932 hacía referencia a las tareas de los revolucionarios en un proceso convulsivo en los EE.UU. que tenía muchas similitudes con lo que vivimos hoy: “Considerar al partido laborista como una serie integrada de frentes únicos significa no comprender el concepto del frente único ni el del partido. El frente único está determinado por circunstancias y objetivos concretos. El partido es permanente. En un frente único mantenemos las manos libres para romper con nuestros aliados circunstanciales. Estar en un mismo partido con estos aliados implica atarse a la disciplina e incluso al hecho mismo del partido. Hay que comprender bien la experiencia del Kuomintang y la del Comité Anglo-Ruso. La línea estratégica determinada por la falta de independencia del Partido Comunista y el deseo de entrar al partido “grande” (Kuomintang, Partido Laborista) produjeron inevitablemente todas las consecuencias propias de la adaptación oportunista a la voluntad de los aliados y, por intermedio de éstos, a la del enemigo. Tenemos que educar a nuestros cuadros en la certeza de que la idea comunista es invencible y en la fe en el futuro del partido revolucionario. La lucha paralela por otro partido provoca inevitablemente una dualidad en sus mentes y los vuelca hacia el oportunismo”.

 

(Fotografía, Peña de la CUT, Valdivia, 1965)

No por mucho madrugar se amanece más temprano

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaiso Socialista

Izquierda Socialista

La crisis política generalizada intentó ser resuelta  por las elites políticas adelantando la elección presidencial.  La crisis actual se ha debido tanto a la explicitación de la colusión corrupta entre la política y los negocios, como a la suma cero (empate) entre el  Gobierno y las oposiciones, tanto la de Chile Vamos como de la Nueva Mayoría, en contra del intento de la Presidenta Bachelet por avanzar en las reformas  tributaria, educativa, laboral y constitucional.

La expresión más clara del fracaso de las elites políticas es la pérdida creciente de representación  que  están padeciendo los partidos políticos –“crisis de representación”- en articular la expresión ideológica y ejercer las prácticas políticas –de poder- para defender los intereses de las diversas clases sociales que en el país se diferencian y  pugnan por apropiarse de partes  del excedente económico que la nación produce colectivamente. Por lo general, los partidos de derecha o, eufemísticamente, de centro derecha representan a los terratenientes,  a los empresarios, agrícolas, comerciales, industriales y mineros, a los bancos y corporaciones financieras, también a los empresarios mineros, pesqueros y forestales etc., aquí en Chile eso fueron el Partido Conservador y el Partido Liberal, ahora lo son Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), también aparecen algunas disidencias que más afloran mientras mayor sea la crisis de representación.    Los sectores medios de empleados, trabajadores  independientes, profesionales, medianos y pequeños empresarios etc. han sido representados en Chile por los partidos Radical y la Democracia Cristiana y últimamente por  el Partido por la Democracia (PPD). Los trabajadores del campo y la ciudad, los trabajadores manuales e intelectuales, los profesionales asalariados, los cuentapropistas, los trabajadores ocasionales, los comerciantes callejeros, los campesinos y pequeños empresarios agrícolas, etc. son representados por los partidos de izquierda, o ya no tan eufemísticamente dicho por los partidos de centro izquierda, tales como el Partido Comunista, el Partido Socialista o el PPD, también debido a la crisis de representación afloran otras organizaciones políticas cuya característica principal, su criterio de diferenciación es declarar enfáticamente su autonomía de las anteriores, eso son Revolución Democrática, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista y otras organizaciones que han surgido en estos años desde los partidos tradicionales de izquierda y, sobre todo, de la politización del movimiento social, en particular de los estudiantes y los profesionales.

Es de destacarse que la crisis de representación no tan solo ha afectado al conjunto de los partidos políticos tradicionales, también a las grandes organizaciones sociales representativas de los trabajadores  tales como Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Magisterio y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que agrupa a la mayor parte de las federaciones de trabajadores del país, sus crisis internas son expresión de sus crisis de representación política, pero  las manifestaciones  nacionales masivas “no + AFP” que para la defensa del derecho a una pensión digna moviliza a cientos de miles de personas por las calles de toda la nación muestra la crisis profunda de representación  de los partidos políticos y las organizaciones sociales tradicionales. Aquí,  lo más sintomático es que los organizadores de “no+ AFP”  no son recibidos por ninguna autoridad del Gobierno, ni con ellos se constituye ninguna instancia de conversación y negociación.

Más aún, en lo local y lo regional las organizaciones sociales salen a disputarle los derechos de acceso al agua a las grandes compañías mineras e hidroeléctricas sin la mediación ni de los partidos políticos ni de las grandes organizaciones sociales. Las comunidades salen en defensa de sus medios ambientes contaminado por las mineras, las industrias agroalimentarias, la generación  y transmisión eléctrica, la petroquímica, etc. como un derecho  a vivir en un entorno sano y bello, es más, judicializan la defensa de sus derechos ante los tribunales de justicia. También judicializan los cobros indebidos  y los pagos insuficientes en la financiación y prestación  de la salud y la seguridad social, etc. No olvidar que  la actual crisis política se inicia en el año 2011 por la negativa de los estudiantes y sus familias a seguir financiando la educación pública y privada básica, media, técnica profesional y superior que es un derecho constitucionalmente garantizado, como sabemos, esa crisis aún hoy no se ha resuelto. En fin, los partidos políticos ya no median entre el trabajo y el capital, ni entre el pueblo y el gobierno, ni entre los ciudadanos y  el estado, ni entre los trabajadores y sus patrones, ni entre los vecinos y sus municipios, etc. Los instrumentos de medición de esta crisis política son el constante crecimiento del abstencionismo electoral  y simétrico crecimiento del movimiento social que lo acompaña.

La anunciación de lo que se viene surge en Valparaíso donde se ha producido la transformación  efectiva y práctica del movimiento social en poder político, movimiento social que reúne la demanda  variopinta de quienes enfrentan a las inmobiliarias por su derecho de vista o a vivir en paz, o que  defiende el derecho urbano de acceso al borde costero, o que reclama por una participación de la ciudad y sus habitantes a la renta portuaria que se la apropia en su integridad la empresa privada y el estado centralista, o que lucha por defender una ciudad patrimonio de la humanidad de la depredación por la industria turística, también los vecinos y vecinas que solo quieren que les retiren la basura,  o sentirse protegidos de los incendios de  los bosques que los rodean – no de la basura en las quebradas-, etc.  El triunfo del Movimiento Valparaíso Ciudadano conducido por el Jorge Sharp el Alcalde electo de la ciudad puerto, es la primera manifestación de que “si se puede” esa transformación  del movimiento social en poder político. Disculpen la comparación exagerada,  pero eso fueron la Revolución Francesa y la Revolución Rusa.

Esta autonomía política del movimiento social causa pánico entre las elites políticas y sus plumarios –escribidores a sueldo o escribientes y comentaristas paniaguados- quienes  prestos lanzan la estrategia de adelantar la campaña presidencial.  El mal desempeño del Gobierno Bachelet es visto por CHV como una oportunidad para validar su propuesta alternativa que se reduce a un casi candidato único con experiencia presidencial, Sebastian Piñera, cuya propuesta programática se limita a desmontar lo hecho por el gobierno actual en las reformas tributaria, laboral, educativa y pretensiones constitucionales, sin embargo, el candidato no se muestra muy entusiasmado y luego de quedar en evidencia sus trapacerías fiduciarias internacionales –él  es de los que debe ser protegido de su propia riqueza-,  si bien está en la punta de las encuestas ya ha perdido cinco puntos porcentuales, y bien sabemos que los triunfadores para nada arriesgan derrotas, y como es sabido la derecha, o la centro derecha, es en el país minoría. Entonces, Piñera y su equipo deciden “trumpear” la campaña presidencial, ahora guerra a las y los inmigrantes ilegales que se convierten en delincuentes es la doctrina, dijo: “hay que tener una política dura con los delincuentes que están llegando. Hay que expulsarlos”.  El éxito del populismo penal es contagioso.

En la Nueva Mayoría  Ricardo Lagos, el otro ex Presidente presidenciable, no logra levanta vuelo, primero se quiere diferenciar del actual Gobierno lo cual es visto como deslealtad, luego se vuelve autocrítico  con el Crédito con Aval del Estado (CAE) y el “transantiago”, que antes utilizó críticamente en contra del primer gobierno de Michelle Bachelet, y así empatar en el imaginario popular.

La reunión del pleno del Comité Central del Partido Socialista, el pasado 26 de noviembre,  mostró que  no por mucho madrugar amanece más temprano. Como sabemos Ricardo Lagos Escobar después  de haber rempujado a Isabel Allende de la precandidatura presidencial,  pretendió imponerle al CC la ratificación de un candidato presidencial.  En ausencia de la Presidenta del Partido, por razones de salud, José Miguel Insulza aprovecha la oportunidad para lanzar su precandidatura presidencial, sin decir para nada en que consiste su propuesta programática, él simplemente sabe cómo hacer las cosas y, claro está, tienen muchos amigos en el Partido.

Lo importante del pleno del Comité Central del PS es que mostró a Fernando Atria con una propuesta presidencial concreta y un liderazgo consistente para conducirlas. Primero, se compromete con una reforma política que pasa por una Asamblea Constituyente que le devuelva los ciudadanos el derecho a decidir democráticamente sus asuntos públicos, lo que, entre otras cosas: “implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”;  agregó Atria, “en segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía”… que “se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”, es decir, que pase de la igualdad política a la equidad económica y social, a la aplicación del principio de la reciprocidad, donde cada cual espera de la sociedad lo que a ella le ha dado. “El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa”. Finalmente, Atria interpela: “El programa del Partido Socialista debe ser  inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión”.

Entonces,  se presenta a la reunión del Comité Central, con retraso y sin escuchar a sus oponentes, Ricardo Lagos para pedir, entre pifias, la ratificación de un candidato a precandidato presidencial, además de recomendarse a sí mismo, para lo cual no hizo propuesta programática alguna, solo se trata de derrotar a la derecha y “escuchar a gente”, a las “clases medias ascendentes”  que  quiere acabar con la delincuencia y tener “entradas de autos en las casas”… de “viviendas sociales del año ’94”.

La promesa de Lagos como candidato es pobre sólo tienen un 4% de respaldo ciudadano, cayó del 5%, la quinta parte de su  contendor  también ex presidente  presidenciable, entretanto,  Alejandro Guillier con 17% de respaldo y en ascenso  le pisa los talones a Piñera que cayó de 28% a 22% de respaldo ciudadano. Como es sabido las encuestas sirven para dos cosas: para aprobarlas cuando te va bien y rechazarlas cuando te va mal. La nominación de Lagos como pre candidato presidencial  no es aprobada por el CC,  señalándose que la cortesía de la “doble  militancia” de la cual disfruta no la reconocía el SERVEL.

Las tendencias del PS fueron claras en declarar su moratoria hasta tener claro de quien tiene aspecto consistente de ganador, “amanecerá y veremos” dicen los cautos. Mientras entretanto le preguntan al SERVEL si son posibles las primarias abiertas y ciudadanas para escoger internamente  a los candidatos del Partido, tal cual lo aprobó el XXX  Congreso del Partido Socialista en enero de este año, además esa modalidad de participación democrática es lo que han propuesto los regionales y comunales del Partido que se han manifestado sobre las precandidaturas presidenciales.

 

Del triunfo de Sharp a la encrucijada

La sorpresiva noche del 23 de octubre, en TVN, en medio de la derrota electoral de la Nueva Mayoría, Francisco Vidal, el ex Ministro, analista y operador político de la Concertación, comparaba el triunfo electoral de Jorge Sharp con el “naranjazo” protagonizado por el socialista Oscar Naranjo en la elección complementaria de marzo de 1964, en la circunscripción de Curicó. El hecho es recordado por cuanto el éxito socialista en esa elección contribuyó a anticipar la idea de que la izquierda había crecido por sobre el tercio, lo que obligaba a la Derecha a declinar su propia opción electoral a favor de Eduardo Frei Montalva en las elecciones generales de septiembre de ese año, con la única finalidad impedir el triunfo de las “fuerzas marxistas”. El “naranjazo” fue un anticipo del triunfo de la Unidad Popular en 1970.

 por Gustavo Burgos

Aludir al “naranjazo” es, entonces, caracterizar el triunfo electoral de Sharp como la expresión subterránea de un movimiento mayor que hasta hora se nos presenta invisible. A diferencia de 1964, con un movimiento obrero y campesino en alza y un proceso de radicalización que cuestionaba al orden capitalista, en el 2016 este triunfo electoral, con un movimiento de masas iniciando un lento reagrupamiento, constituye una inflexión excepcional pero de un signo diverso.

Interpretar el triunfo de Sharp correctamente supone –en efecto- ubicar este hecho en el contexto general de enfrentamiento y agudización de los antagonismos de clase. Pretender simplificarlo y reducirlo al resultado de la unidad de los movimientos sociales o a la juventud del candidato, nos  conduce a observar el fenómeno, sus manifestaciones externas y no a su contenido de clase, que es lo que debe dominar nuestro análisis si queremos contribuir al desarrollo de los rasgos revolucionarios que evidencia el triunfo sharpista.

Lo primero que debemos subrayar es que Sharp logra un triunfo electoral en un contexto de derrumbe de las ilusiones democráticas, descalabro de los partidos del régimen y tendencias de movilización contra los símbolos del poder las AFP y el llamado TPP. En este contexto general, el comportamiento del electorado es una muestra más del proceso de desfonde de la transición, de quiebra del pinochetismo y de ruptura con la idea de que la defensa de la democracia pasa por la unidad contra la Derecha.

Este último elemento, que podríamos llamar antipinochetismo, pareciera haberse roto. De hecho en las principales ciudades se repitió la constante de que el oficialismo fue derrotado porque un importante sector del electorado prefirió votar en protesta por una tercera opción antes que votar por el oficialismo para impedir el triunfo de la derecha. Esto parece ser la tendencia, no la muerte del duopolio ya que la Derecha y la Nueva Mayoría siguen siendo abrumadoramente la mayor fuerza electoral, sino que importantes sectores ven la opción de organizarse, protestar y votar por quienes expresen la necesidad de romper con el régimen, sin importar la utilidad del voto, aun cuando ello importe el triunfo de la Derecha, porque se ha asimilado que Derecha y Nueva Mayoría representan lo mismo.

Aun así lo determinante en el triunfo de Sharp fueron circunstancias  particulares que hicieron remecer el escenario político. Jorge Castro, el candidato de la UDI, llega a las elecciones con su frente interno quebrado (el ex Diputado Ibáñez, UDI, llamó a votar por Méndez) y asediado por denuncias de corrupción y abandono de sus deberes. Por el otro lado, DJ Méndez de la Nueva Mayoría -impuesto por el aparato de Ricardo Lagos en una pulseada con los partidos de Gobierno- nunca logró concitar el apoyo de sus parciales y ya avanzada la campaña dirigentes del PS como Viñambres y de la DC como Gianini llamaron abiertamente a votar por Sharp. Se dice que al DJ Méndez lo dejaron caer al final de la campaña. En esa línea, la deserción de la histórica Paula Quintana vino a ser en este marco un tiro de gracia, al presentarse públicamente en apoyo al candidato del Pacto La Matriz.

El conjunto de estos elementos confluyeron para expresarse en la caída de la votación de los candidatos de la Derecha y la Nueva Mayoría y el vuelco de una parte importante del electorado de centro izquierda a favor de Sharp, en este sentido creemos que el apoyo de sectores de izquierda del Partido Socialista resultaron determinantes.

Hasta ese punto podemos observar la fortaleza del proceso que terminó con Sharp como Alcalde de la tercera ciudad del país. Pero estos rasgos son contenidos, atemperados, por sus limitaciones. La primera y la más evidente: dos tercios del padrón electoral no concurrieron a las urnas, siendo este el rasgo más poderoso de la jornada de elecciones municipales: la derecha alcanza una victoria a lo pirro y desplaza al oficialismo, en un contexto en que el descrédito de la institucionalidad y la protesta se toma el primer lugar. La principal protesta se expresó como abstención, no tras los “independientes”, ni tras el moribundo PRO, ni tras el Movimiento Autonomista. La protesta fue no votar, así de simple.

Agudizados los antagonismos sociales, deformados los intereses de clase en la arena electoral, el triunfo de Sharp es una manifestación –quizá la más nítida- de cómo las masas comienzan a superar sus ilusiones democráticas: dejando de votar por los partidos burgueses que condujeron la transición y dando la espalda a las elecciones a las que nos convocan las clases dominantes. Por lo expuesto, sostenemos que Sharp y su movimiento, el Pacto La Matriz, enfrenta una encrucijada, la misma que enfrentan aquellos que han accedido al poder proponiendo reformas: cede a las presiones de la burguesía y su institucionalidad (tribunales, Intendencia, la Armada, grandes grupos económicos tras TPS y el Mall Barón) o se apoya en la movilización de masas para viabilizar su programa.

Sharp tiene un programa con 200 medidas. Al igual que quienes votaron masivamente por él el pasado 23 de octubre, las desconocemos en detalle pero entendemos que ellas se refieren a un especial compromiso democrático con la participación popular, con la transparencia, lucha en contra de la corrupción y una apuesta por el desarrollo armónico e integral de la ciudad. Estamos seguros que esas medidas no podrán aplicarse sin enfrentar al poder central y al poder económico responsable de la miseria, la corrupción y la decadencia de la otrora Perla del Pacífico. La más mínima de las tareas democráticas como las enunciadas, si se aplican consecuentemente, harán chocar a Sharp con el régimen. En este choque será necesaria la intervención de las masas, porque sólo apoyado en la movilización podrán materializarse las aspiraciones de los explotados del puerto.

Convocar esa movilización supone la formación de un frente amplio, como diversos sectores aparecen reclamando. Pero ese frente amplio nada puede tener que ver con la burguesía ni con el imperialismo ni con sus partidos y referentes electorales. De nada nos servirá construir un frente amplio que reedite a la Nueva Mayoría, al Frente Amplio uruguayo, PODEMOS español o el SYRIZA griego, todas estas expresiones políticas, algunas fenecidas y otras en ascenso, han desarrollado políticas liberales socialdemócratas que han concluido en derrota y en la apertura del camino a la Derecha.

El frente amplio que resulta necesario estructurar ha de convocar a los luchadores, al activismo, ha de extender su influencia más allá de las fronteras del Pacto La Matriz llegando al conjunto de los explotados, a los obreros sindicalizados o no, a los pescadores, a las organizaciones poblacionales y a todos aquellos que se han puesto en pie en defensa de sus derechos, desde mucho antes que el acto electoral pasado y que seguirán luchando después de él.

De lo que se trata compañeros, es de batallar por la unidad de la izquierda en torno a la movilización, a la lucha en contra del Gobierno de los explotadores y corruptos, una amplia unidad que se plantee acabar con el régimen de explotación y avanzar al poder obrero y al socialismo. En esta lucha estamos comprometidos, es la lucha de la encrucijada.