Archivo de la etiqueta: Izquierda

Chile: tendencias complejas. Coyuntura y perspectivas.

por Patricio Quiroga Z. //

Introducción.

Este documento tiene por objeto contribuir a la reflexión/discusión en un momento internacional, latinoamericano y nacional muy complejo. Los problemas de la guerra (Siria), los golpes de Estado blandos (Brasil), la diferencia de ingresos (Chile), son algunos de los problemas que afectan a la humanidad. Se trata, entonces, de una contribución orientada a como aportar para resguardar la sobrevivencia del planeta, a meditar sobre las tendencias en la región y desencadenar la discusión sobre el Buen Vivir para Chile. El norte de esta comunicación es poner el tema de la crisis planetaria que se vive, advertir sobre la mercantilización de la vida social, incentivar la disputa sobre relaciones sociales basadas en la reciprocidad, ayudar a la recuperación de los vínculos entre los seres humanos y la naturaleza, de construir una relación entre territorios y democracia directa. En fin, se trata de desplegar un debate que tenga como foco recuperar el humanismo, enterrado por el mercado. Seguir leyendo Chile: tendencias complejas. Coyuntura y perspectivas.

Editorial: 2018 de los trabajadores

Terminamos este 2017 con una cierta percepción de desconcierto. La reconstrucción de los espacios de la izquierda y los trabajadores ha venido desarrollándose en medio de una ofensiva patronal y de una movilización de la derecha, que no hace sino expresar la polarización -la agudización de los antagonismos de clase- que caracteriza al régimen. Seguir leyendo Editorial: 2018 de los trabajadores

Chile: implosión electoral y explosión política

por Ibán de Rementería//

La actual implosión electoral bien expresada en la afirmación cotidiana “ni se siente que estamos en elecciones” anuncia una explosión política  de gran magnitud, cuyas expresiones anunciadoras más gravitantes son el temor de la derecha a la unificación de la centro izquierda, expresada por Chadwick cuando afirma: “Para ganar en la segunda vuelta es indispensable sacar la mayor distancia posible entre Piñera y Guillier. Solo así podemos ganar, desmotivar la reunificación de la izquierda y debilitar al PC como eje de una futura oposición”; así como el temor de la centro izquierda a no lograr tal unidad, bien expresada por Ottone quien prevé: “Sea cual sea el resultado, quedará pendiente la reconstrucción de una centro izquierda reformista y serena a la vez…”. Pues bien, de aquello que prescinden ambos temores es que la nueva situación política nacional está ahora, nuevamente, constituida por tres tercios: la derecha UDI,  RN y otros, el centro, llamado “centro izquierda”, conformada por el PS, el PPD, el PC, otros, y la DC que corre por cuerda separada con la finalidad de recuperar para sí el centro político, sin mayor éxito. Además, el otro tercer tercio de la política nacional es el  Frente Amplio (FA) que constituye la izquierda actual. Ante a ese “papagallo de multiples colores” que puede ser en este momento el FA, es bueno  volver a recordar que en 1934 entre medio de la dispersión de toda la izquierda no o ex bolchevique surgió el Partido Socialista para unificarla, los que han sido hasta ahora, junto con el PC, los representantes de los intereses de los trabajadores y los estructuradores ideológicos de sus luchas; bueno, justo hasta ahora solamente. Seguir leyendo Chile: implosión electoral y explosión política

Editorial: El siglo de la Revolución Rusa

Para quienes militamos bajo las banderas de la revolución socialista, la celebración de un aniversario tan significativo, el centenario de la Revolución Rusa, resulta de una enorme trascendencia.

Quienes integramos el equipo editorial de esta revista, provenimos de distintas corrientes de origen marxista y revolucionario, y para todos nosotros –desde diversas perspectivas- la Revolución Rusa ha significado y significa el basamento material y teórico de nuestro accionar militante.

Se puede afirmar que la burguesía no ha logrado silenciar la fecha y, en nuestro país, hasta el mismísimo Centro de Estudios Públicos –órgano capitular de la oligarquía chilena- organizó un ciclo de charlas que bajo el nombre de la Revolución Rusa en América Latina y Chile, con la finalidad de poner de relieve la derrota, la imposibilidad e inclusive los supuestos crímenes de tal Revolución.

A su turno, a lo largo de todo el país y con distintos énfasis y magnitudes, las actividades conmemorativas de la gesta del octubre soviético se han venido desarrollando, demostrando con ello que no se trata de un acto de nostalgia o de rescate arqueológico, sino que expresiones concretas y vigentes de lucha política. Resulta, en consecuencia, autoevidente que la Revolución Rusa sigue siendo un hito nodal, estructural, en el desarrollo del discurso político de nuestros días.

Frente a los que, basados en el hecho cierto de que la clase obrera ha sufrido importantes retrocesos políticos en los últimos años, sostienen que “se ha demostrado” su incapacidad revolucionaria, sostenemos que nunca una clase explotada ha logrado tanto en tan poco tiempo.

En poco más de ciento cincuenta años de existencia el movimiento obrero ha generado una teoría social superior a la de la clase dominante. Ha creado organizaciones propias, como sindicatos, cooperativas y asociaciones culturales y deportivas.

Organizó partidos propios, sustentados en la teoría crítica y científica, que han desarrollado estrategias y tácticas de acción política altamente elaboradas.

Obligó a la clase dominante a conceder mejoras como nunca una clase explotada logró arrancar a los explotadores (Estado de bienestar en la posguerra).

Generó organizaciones radicalmente democráticas, como los concejos de obreros y campesinos. Creó ejércitos, desarrollando una estrategia militar propia.

Tomó el poder e inició la construcción de sociedades que por primera vez fueron concebidas como proyectos conscientes de un reordenamiento social sin clases.

Es necesario no perder esta perspectiva histórica, y fomentar la educación a las nuevas generaciones en las tradiciones revolucionarias, porque en ellas se alimentará la futura recomposición política de las fuerzas del trabajo y del socialismo. La perspectiva de la revolución proletaria es, en este contexto, no sólo necesaria, sino que su viabilidad constituye hoy en día la única posibilidad de salvar a la humanidad de las garras de la barbarie.

Habitualmente dedicamos la Editorial de nuestra revista al análisis de la coyuntura, que hoy día con la contienda electoral, el movimiento No +AFP y la absolución de los 11 comuneros mapuche en el llamado “caso Luchsinger”, entrega múltiples facetas, pero hoy queremos –intencionadamente- detenernos a homenajear a la primera revolución obrera triunfante de la historia.

Desde las páginas de El Porteño, cuando también cumplimos un año de funcionamiento, acompañando la lucha de los trabajadores en Chile y el mundo entero, rendimos sentido homenaje –repetimos- a esta primera revolución obrera triunfante de la historia y a su vanguardia bolchevique. El programa proletario, de la revolución socialista, que es el gobierno de los órganos de poder de los explotados, resplandece en su vigencia frente a la colosal descomposición del orden burgués. Levantamos el puño izquierdo, orgullosos de engrosar las filas proletarias de esta gloriosa marcha llamada Revolución.

 

EP

 

Macron visita Grecia: la “Izquierda Radical” de Tsipras le da la bienvenida al exbanquero devenido en presidente de Francia

por Alex Lantier//

Emmanuel Macron viajó la semana pasada a Grecia para aplaudir las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno de la “Coalición de la Izquierda Radical” o Syriza y para discutir el futuro de la Unión Europea.

La visita a Grecia muestra claramente lo que Macron tiene en mente para la clase obrera francesa. Después de las elecciones generales alemanas del 24 de septiembre, Berlín y París pretenden utilizar la Unión Europea (UE) para liquidar los derechos sociales adquiridos por la clase trabajadora en Francia y en Europa a lo largo del siglo XX. En su asalto contra la clase obrera, la aristocracia financiera procura utilizar a la “izquierda radical” pequeñoburguesa como una herramienta política clave.

Tsipras en Twitter: “Apoyamos iniciativas para una nueva arquitectura económica y monetaria de la UE hacia una Europa más democrática y social”.

El cordial encuentro entre el exbanquero Macron y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, también desenmascara la oposición nominal de la pseudoizquierda francesa contra Macron. Jean-Luc Mélenchon y el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), quienes pretenden oponerse a Macron, elogiaron la llegada al poder de Tsipras. Si tomaran puestos de poder bajo Macron, como Mélenchon ha propuesto hacer, la línea de clase que adoptarían no sería significativamente diferente de la de Tsipras.

En su primera reunión con el presidente griego, Prokopis Pavlopoulos, Macron aplaudió los dictados de austeridad de la UE en Grecia: “Deseo rendir homenaje aquí a las reformas que sus gobiernos han llevado a cabo y tendré la oportunidad en breve de tener un intercambio con el primer ministro Tsipras sobre este tema. Pero estas reformas deben ir de la mano con un compromiso colectivo para continuar permitiendo la reestructuración de la deuda de su país”.

Macron elogió el “coraje” que Syriza y la clase gobernante griega demostraron al imponer las políticas de austeridad contra el pueblo griego: “La resistencia que ustedes demostraron, el valor que tuvieron para llevar a cabo varias reformas, la voluntad para no olvidar sus principios, su gobierno y su primer ministro siempre se mostraron para mantener a Grecia en Europa, mientras que a su alrededor muchos extremistas los presionaban para que la abandonaran. Nos obliga a tener aún más ambiciones para esta Europa que seguimos queriendo”.

De hecho, el único “coraje” que poseían Tsipras y Syriza fue el que tuvieron para rechazar las promesas de oponerse a las medidas de austeridad y de cumplir servilmente las demandas de los bancos, esperando que el ejército y la policía antidisturbios los protegieran de la ira de las masas.

El impacto acumulado de los recortes a las pensiones y al salario mínimo de una serie de gobiernos griegos desde el 2008 ha sido una caída promedio del 40 por ciento en las pensiones y los salarios. Las quiebras y despidos de pequeñas empresas y una ola de despidos masivos en la fuerza laboral del sector público han llevado a una tasa de desempleo del 25 por ciento (60 por ciento entre los jóvenes).

Atenas y la UE utilizaron la catástrofe social que estaban creando –el PIB griego cayó en un cuarto, como en los países más afectados de la depresión de los años treinta— para desgarrar los derechos sociales básicos de los trabajadores. Estos ataques incluyeron una reducción de la pensión mínima a 384 euros por mes y la eliminación de los servicios públicos de salud para los desempleados.

Syriza quedó electo en enero del 2015, basando su campaña en falsas promesas que repudiaron rápidamente de poner fin a las medidas de austeridad de la UE. Incluso organizaron un referéndum para votar sobre la austeridad el 25 de julio, con la esperanza de obtener un voto del “sí” que les permitiera renunciar, culpando a la población de apoyar a la UE. Frente a un aplastante 62 por ciento por el “no”, en su mayoría de trabajadores, Syriza pisoteó la opinión pública e impuso el mayor paquete de medidas de austeridad desde el comienzo de la crisis.

Al igual que Mélenchon y el NPA en Francia hoy, Tsipras se negó a llamar a los trabajadores europeos a defender a los trabajadores en su país para oponerse a la austeridad. Como había advertido el WSWS, el rechazo de Syriza a la única estrategia viable de oposición a la UE se debía a su aprobación esencial, compartida por sus aliados en toda la UE, del programa social reaccionario de la UE.

Macron no viajó a Grecia sólo para legitimar los ataques contra la clase obrera, sino también para promover los intereses estratégicos y comerciales del imperialismo francés y europeo. Su visita estaba estrechamente ligada al creciente peligro de una guerra mundial. A medida que se ensanchan las divisiones entre Washington y Berlín tras la elección de Trump y aumenta el riesgo de una guerra entre Estados Unidos, China y Rusia por la península coreana, Grecia se está convirtiendo en un campo de batalla en una lucha por influencia entre las principales potencias.

“Para no ser gobernados por potencias más grandes como los chinos y los estadounidenses, creo en una soberanía europea que nos permita defendernos y existir”, dijo Macron en un discurso posterior en la colina del Pnyx, cerca del Partenón, en Atenas.

Al igual que con su política interna, la política exterior de Macron es una reaccionaria en toda la línea. Prometió presionar a la UE para que le ayude a Tsipras evitando que los refugiados huyan de las guerras de la OTAN en Oriente Medio hasta Grecia: “Necesitamos, por esta razón, avanzar una cooperación permanente y planificada que nos permita protegernos de grandes migraciones como a las que su país se enfrentó en años recientes”.

La principal política de refugiados de la UE ha sido negarles su derecho de asilo y limitar las operaciones de rescate en el Mediterráneo, lo que ha provocado miles de muertes por ahogamiento, mientras intensifican los patrullajes navales en la región.

Por otra parte, Macron aludió brevemente a los conflictos en el interior de la UE provocados por la crisis griega, diciendo: “Nuestra zona del euro tiene que renunciar a una especie de guerra civil interna por diferencias menores”. No sólo propuso reestructurar las deudas de Grecia, sino también impedir que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desempeñe un papel en la formulación de las políticas de austeridad impuestas sobre Grecia.

Lo que está en juego no son diferencias en cuanto al grado austeridad, ya que las políticas de la UE son tan brutales como las del FMI, sino las explosivas rivalidades interimperialistas. A medida que Washington y la UE entran cada vez más abiertamente en conflicto, Macron buscará limitar más la influencia del FMI, que tiene su sede en Washington, mientras le exige concesiones financieras a Berlín para Grecia a cambio del apoyo francés contra Estados Unidos.

En su viaje, Macron trajo a su séquito una gran delegación de CEOs y altos directivos de las más grandes compañías francesas. Entre las empresas representadas estaba la operadora portuaria Terminal-Link, que participa en las negociaciones sobre la privatización del puerto de Tesalónica. Hay una creciente rivalidad con China, cuya compañía naviera COSCO ha adquirido una participación mayoritaria en el puerto del Pireo en Atenas y quiere convertirlo en un nodo importante en la red de infraestructura “Una cinturón, una ruta” del régimen chino que conecta China con Europa.

El New York Times citó al comentarista griego Coastas Iordanidis diciendo que Atenas espera que Macron reafirme su apoyo a la posición de Grecia en la UE y presione a los inversores franceses para “contrarrestar” las inversiones de Alemania y China en Grecia.

¡La Línea de Colaboración de Clases Fue un Desastre!

por Nahuel Moreno//

En diciembre de 1973 se realizó el Primer Congreso Nacional del PST (Partido Socialista de los Trabajadores). En su intervención final, reproducida en Avanzada Socialista, decía Nahuel Moreno*:

“La tremenda derrota del proletariado chileno estuvo presente; de hecho, presidió el Congreso. Estuvo presente en tres sentidos: Seguir leyendo ¡La Línea de Colaboración de Clases Fue un Desastre!

Carta que los Cordones Industriales dirigieron a Salvador Allende, seis días antes del Golpe Militar

En la actualidad, varios de los principales responsables políticos de la derrota de la Unidad Popular, entregan sesudos análisis de por qué fracaso el proceso de “socialismo a la chilena”. En la mayoría de estos análisis se responsabiliza a los trabajadores del desastre, o bien en el mejor de los casos,  concluyen que la”situación objetiva” impedía realizar los avances necesarios.

Esta carta, entregada poco antes del golpe, viene a poner las cosas en su sitio: la capitulación reformista a la institucionalidad burguesa condujo fatalmente al triunfo de la contrarrevolución y si la clase obrera no pudo hacer su propia revolución, sobre las cenizas del orden burgués, ello se debió prioritariamente a la ausencia de un partido revolucionario. 

 Santiago, 5 de septiembre de 1973.

A SU EXCELENCIA EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE: Seguir leyendo Carta que los Cordones Industriales dirigieron a Salvador Allende, seis días antes del Golpe Militar

La Revolución Rusa y el movimiento negro estadounidense

por James P. Cannon//

Durante todo el período de los primeros diez años del comunismo estadounidense, el partido estaba preocupado por la cuestión negra y gradualmente llegó a una política que era diferente y superior a la del radicalismo estadounidense tradicional. Sin embargo, en mis memorias publicadas concernientes a ese período, la cuestión negra no aparece en ninguna parte como tema de controversia interna entre las fracciones principales. La explicación era que ninguno de los dirigentes estadounidenses planteó alguna nueva idea sobre esta cuestión explosiva por cuenta propia; y ninguna de las fracciones como tal propuso ninguno de los cambios de política, actitud y forma de abordar la cuestión que se habían realizado gradualmente cuando el partido llegó al fin de su primera década.

Las principales discusiones sobre la cuestión negra ocurrieron en Moscú, y la nueva forma de abordar la cuestión fue elaborada allá. Ya en el Segundo Congreso de la Comintern en 1920, “Los negros en América” fue un punto en el orden del día y se realizó una discusión preliminar sobre esta cuestión. Las investigaciones históricas comprobarán decisivamente que la política del PC sobre la cuestión negra recibió su primer impulso de Moscú, y también que todas las siguientes elaboraciones de esta política, hasta incluir la adopción de la consigna de “autodeterminación” en 1928, vinieron de Moscú.

Bajo los constantes empujes y la presión de los rusos en la Comintern, el partido comenzó con el trabajo entre los negros durante sus primeros diez años; pero reclutó a muy pocos negros y su influencia dentro de la comunidad negra no llegó a mucho. De esto sería fácil sacar la conclusión pragmática de que toda la discusión y preocupación sobre la política en esa década, desde Nueva York hasta Moscú, era mucha preocupación sobre nada, y que los resultados de la intervención rusa fueron completamente negativos.

Esta es, quizás, la evaluación convencional en estos días de la Guerra Fría, cuando la aversión a todo lo ruso es el substituto convencional de la opinión considerada. Sin embargo, no es la verdad histórica ni mucho menos. Los primeros diez años del comunismo estadounidense son un período demasiado corto para permitir una evaluación definitiva de los resultados de la nueva forma de abordar la cuestión negra impuesta al partido estadounidense por la Comintern.

La discusión histórica de la política y la acción del Partido Comunista sobre la cuestión negra -y de la influencia rusa en la formación de éstas durante los primeros diez años de la existencia del partido- por exhaustiva y detallada que sea, no puede ser suficiente si la investigación no se proyecta hasta la década siguiente. El joven partido tomó los primeros diez años para lograr un buen comienzo en este terreno hasta ese entonces inexplorado. Los logros espectaculares de la década de los 30 no pueden ser entendidos sin referencia a esta década anterior de cambios y reorientación. Las posteriores acciones vinieran de esto.

  

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Un análisis serio de todo el proceso complejo tiene que empezar con el reconocimiento de que los comunistas estadounidenses a principios de los años 20, tal como todas las otras organizaciones radicales de ese período y períodos anteriores, no tenían nada con qué empezar en cuanto a la cuestión negra sino una teoría inadecuada, una actitud falsa o indiferente y la adherencia de unos individuos negros con tendencias radicales o revolucionarias.

El movimiento socialista anterior, del cual surgió el Partido Comunista, jamás reconoció ninguna necesidad de un programa especial sobre la cuestión negra. Esta fue considerada pura y sencillamente como un problema económico, una parte de la lucha entre los obreros y los capitalistas; no se podía hacer nada sobre los problemas especiales de la discriminación y la desigualdad antes de la llegada del socialismo.

Los mejores de los socialistas del período anterior fueron representados por Debs, quien era amistoso a todas las razas y completamente libre de prejuicio. Sin embargo, lo limitado del punto de vista del gran agitador sobre esta compleja cuestión fue expresado en su declaración: “Nosotros no tenemos nada especial que ofrecer al negro, y no podemos hacer llamamientos separados a todas las razas. El Partido Socialista es el partido de toda la clase obrera, sea cual sea el color, de toda la clase obrera de todo el mundo” (Ray Ginger, The Bending Cross). Esta fue considerada una posición muy avanzada en ese entonces, pero no planteó el apoyo activo a la reivindicación especial del negro por un poco de igualdad aquí y ahora, o en el futuro previsible, en el camino hacia el socialismo.

Incluso Debs, con su fórmula general que hizo caso omiso del punto principal -la cuestión candente de la constante discriminación contra los negros en todo aspecto- fue muy superior en esta cuestión, tal como en todas las otras, a Víctor Berger, quien fue un racista abierto. He aquí un pronunciamiento sumario de una editorial de Berger en su periódico de Milwaukee, el Social Democratic Herald: “No cabe duda de que los negros y mulatos constituyen una raza inferior.” Este era el “socialismo de Milwaukee” sobre la cuestión negra, como fue expresado por su ignorante e insolente líder-jefe. Un negro perseguido y atacado no podría mezclar eso muy bien con su cerveza, inclusive si tuviera cinco centavos y pudiera encontrar una cantina de blancos donde pudiera tomar un vaso de cerveza, en la parte trasera del bar.

El chauvinismo abierto de Berger jamás fue la posición oficial del partido. Había otros socialistas, tales como William English Walling quien fue un defensor de la igualdad de derechos para los negros y uno de los fundadores de la National Association for the Advancement of Colored People [Asociación Nacional para el Avanzo de las Personas de Color] en 1909. Pero tales individuos fueron una pequeña minoría entre los socialistas y radicales antes de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

La insuficiencia de la política socialista tradicional sobre la cuestión negra ha sido ampliamente documentada por los historiadores del movimiento, Ira Kipnis y David Shannon. Shannon resume la actitud general y prevaleciente del Partido Socialista hacia los negros de la siguiente forma:

“No eran importantes en el partido, el partido no hizo ningún esfuerzo especial para atraer a militantes negros, y el partido no estaba generalmente interesado en el esfuerzo de los negros por mejorar su posición dentro de la sociedad capitalista estadounidense, cuando no era en realidad hostil al mismo.” Y más adelante: “El partido mantenía que la única salvación del negro era la misma que la única salvación del blanco: el ‘socialismo’.”

Mientras tanto, no se podía hacer nada sobre la cuestión negra como tal, y mientras menos se dijera sobre esta cuestión, mejor; es decir, se la mantenía escondida bajo la alfombra.

Esta fue la posición tradicional que el joven Partido Comunista heredó del movimiento socialista anterior, del cual había surgido. La política y práctica del movimiento sindical fue aún peor. El IWW [Obreros Industriales del Mundo] no excluyó a nadie de la militancia por su “raza, color, o credo”. Pero los sindicatos predominantes de la AFL [Federación Estadounidense del Trabajo], con sólo unas pocas excepciones, fueron exclusivamente para los blancos de la aristocracia obrera. Estos tampoco tenían nada especial que ofrecer a los negros; de hecho, no tenían absolutamente nada que ofrecerles.

  

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La diferencia -y fue una diferencia profunda– entre el Partido Comunista de los años 20 y sus antecesores socialistas y radicales fue mostrada por la ruptura de los primeros con esta tradición. Los comunistas estadounidenses de los primeros días, bajo la influencia y presión de los rusos en la Comintern, estaban aprendiendo lenta y dolorosamente a cambiar suactitud; a asimilar la nueva teoría de la cuestión negra como una cuestión especial de gente doblemente explotada y relegada a ser ciudadanos de segunda clase, que requería un programa de demandas especiales como parte del programa general; y a empezar a hacer algo sobre esta cuestión.

La verdadera importancia de este cambio profundo, en todas sus dimensiones, no puede ser medida adecuadamente por los resultados que ocurrieron durante la década de los 20. Hay que considerar a los primeros diez años principalmente como el período preliminar de reconsideración y discusión, y de cambio en la actitud y la política sobre la cuestión negra; como preparación para la actividad futura en este terreno.

Los efectos de este cambio y esta preparación en los años 20, producidos por la intervención rusa, se manifestarían explosivamente en la década posterior. Las maduras condiciones favorables para la agitación y organización radicales entre los negros, producidas por la Gran Depresión, encontraron al Partido Comunista preparado para actuar en este terreno como ninguna otra organización radical en este país había hecho anteriormente.

 

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Todo de nuevo y progresista sobre la cuestión negra vino de Moscú, después de la Revolución de 1917 -y como resultado de la Revolución- no sólo para los comunistas estadounidenses, quienes respondieron directamente, sino para todos los demás que se interesaban en la cuestión. Por sí mismos, los comunistas estadounidenses nunca inventaron nada nuevo ni diferente de la posición tradicional del radicalismo estadounidense sobre la cuestión negra.

Esta, como muestran las citas ya dadas de las historias de Kipnis y Shannon, fue bastante débil en cuanto a la teoría y aun más débil en la práctica. La fórmula simplista de que la cuestión negra era meramente económica, una parte de la cuestión de capital contra trabajo, jamás inspiró a los negros, quienes sabían que no era cierto, aunque no lo decían abiertamente; ellos tenían que vivir con la discriminación brutal cada hora de cada día.

Esta discriminación no tenía nada de sutil ni disfrazada. Todo el mundo sabía que al negro le tocaba lo peor en todo momento, pero a casi nadie le importaba y casi nadie quería hacer algo para intentar moderarlo o cambiarlo. La mayoría blanca de la sociedad estadounidense, el 90 por ciento de la población, incluyendo su sector obrero, tanto en el norte como en el sur, estaba saturada con el prejuicio contra el negro; y a un grado considerable el movimiento socialista reflejaba este prejuicio, aunque -por deferencia hacia el ideal de la hermandad humana- la actitud socialista fue callada y tomó la forma de evasión. La vieja teoría del radicalismo estadounidense mostró en la práctica ser una fórmula para la falta de acción sobre la cuestión de los negros e -incidentalmente- una cobertura conveniente para los latentes prejuicios raciales de los mismos radicales blancos.

La intervención rusa cambió todo esto, y lo cambió de una manera drástica y benéfica. Aun antes de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, Lenin y los bolcheviques se distinguían de todas las otras tendencias en el movimiento socialista y obrero internacional por su preocupación por los problemas de las naciones y minorías nacionales oprimidas, y su apoyo firme a las luchas por la libertad, la independencia y el derecho a la autodeterminación. Los bolcheviques daban este apoyo a toda la “gente sin igualdad de derechos” de una forma sincera y honesta, pero no había nada “filantrópico” en esta posición. Reconocían también el gran potencial revolucionario en la situación de los pueblos y naciones oprimidos, y los veían como aliados importantes de la clase obrera en la lucha revolucionaria contra el capitalismo.

Después de noviembre de 1917 esta nueva doctrina -con un énfasis especial en los negros- empezó a ser transmitida al movimiento comunista estadounidense respaldada por la autoridad de la Revolución Rusa. Los rusos en la Comintern empezaron a enfrentar a los comunistas estadounidenses con la exigencia brusca e insistente de que se deshicieran de sus propios prejuicios no declarados, que prestaran atención a los problemas y quejas especiales de los negros estadounidenses, que trabajaran entre ellos y que se convirtieran en paladines de su causa dentro de la comunidad blanca.

A los estadounidenses, que habían sido educados en una tradición distinta, les tomó tiempo asimilar la nueva doctrina leninista. Pero los rusos seguían año tras año, apilando los argumentos e incrementando la presión sobre los comunistas estadounidenses hasta que éstos finalmente aprendieron, cambiaron, y empezaron a trabajar en serio. Este cambio en la actitud de los comunistas estadounidenses, que se efectuó gradualmente en los años 20, iba a ejercer una influencia profunda en círculos mucho más amplios durante los años posteriores.

  

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La ruptura del Partido Comunista con la posición tradicional del radicalismo estadounidense sobre la cuestión negra coincidió con cambios profundos que estaban ocurriendo entre la misma población negra. La migración en gran escala desde las regiones agrícolas del sur hacia los centros industriales del norte se aceleró mucho durante la Primera Guerra Mundial, y continuó en los años posteriores. Esto produjo algunas mejorías en sus condiciones de vida en comparación con lo que habían conocido en el Sur Profundo, pero no fueron suficientes como para compensar el desencanto de encontrarse relegados a los guetos y sometidos todavía a la discriminación por todos lados.

El movimiento negro, tal como era en ese entonces, apoyó patrióticamente a la Primera Guerra Mundial “para hacer el mundo seguro para la democracia”; y 400 mil negros sirvieron en las fuerzas armadas. Regresaron a casa buscando un poquito de democracia para sí mismos como recompensa, pero no encontraron gran cosa en ningún lado. Su nuevo espíritu de autoafirmación fue respondido con cada vez más linchamientos y una serie de disturbios raciales a lo largo del país, tanto en el norte como en el sur.

Todo esto en conjunto -las esperanzas y las decepciones, el nuevo espíritu de autoafirmación y las represalias bestiales- contribuyó al surgimiento de un nuevo movimiento negro en vías de formación. Rompiendo así tajantemente con la tradición de Booker T. Washington de acomodación a una posición de inferioridad en el mundo del hombre blanco, una nueva generación de negros empezó a impulsar su reclamo por la igualdad.

  

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Lo que el nuevo movimiento emergente de los negros estadounidenses -una minoría de diez por ciento [de la población de Estados Unidos]- más necesitaba, y de lo que carecía casi por completo, era apoyo efectivo dentro de la comunidad blanca en general y dentro del movimiento obrero, su aliado necesario, en particular. El Partido Comunista, defendiendo agresivamente la causa de los negros llamando por una alianza del pueblo negro y el movimiento obrero combativo, entró en la nueva situación como un agente catalizador en el momento preciso.

Fue el Partido Comunista, y ningún otro, el que convirtió a los casos de Herndon y Scottsboro en cuestiones de resonancia nacional y mundial y que puso a las turbas de linchamiento legal de los “Dixiecrats” [políticos racistas del Partido Demócrata en el Sur de los EE.UU.] a la defensiva, por primera vez desde el derrumbe de la Reconstrucción. Los activistas del partido dirigían las luchas y las manifestaciones para conseguir consideración justa para los negros desempleados en las oficinas de socorro, y para colocar nuevamente en sus departamentos vacíos los muebles de los negros echados a la calle por orden de desalojo. Fue el Partido Comunista el que en forma demostrativa presentó a un negro como candidato a vicepresidente en 1932, algo que ningún otro partido radical o socialista jamás había contemplado.

Por medio de tales acciones y agitación, y otras similares, en los años 30, el partido sacudió a todos los círculos más o menos liberales y progresistas de la mayoría blanca, y empezó a efectuar un cambio radical en la actitud sobre la cuestión negra. Al mismo tiempo, el partido se convirtió en un verdadero factor entre los negros, quienes avanzaron además en su condición y confianza en sí mismos; en parte como resultado de la agresiva agitación del Partido Comunista sobre la cuestión.

No se puede descartar estos hechos diciendo: los comunistas actuaron así porque tenían un interés creado. Toda agitación a favor de los derechos de los negros favorece al movimiento negro; y la agitación de los comunistas fue mucho más enérgica y eficaz que cualquier otra en ese entonc

Estos nuevos acontecimientos parecen contener un sesgo contradictorio, el cual, que yo sepa, jamás ha sido confrontado o explicado. La expansión de la influencia comunista dentro del movimiento negro durante los años 30 ocurrió a pesar del hecho de que una de las nuevas consignas impuestas sobre el partido por la Comintern nunca pareció adecuarse a la situación real. Esta fue la consigna de la “autodeterminación”, sobre la que se hizo el mayor alboroto y se escribieron muchas tesis y resoluciones, siendo inclusive pregonada como la consigna principal. La consigna de la “autodeterminación” encontró poca o ninguna aceptación en la comunidad negra. Después del colapso del movimiento separatista dirigido por Garvey, su tendencia fue principalmente hacia la integración racial con igualdad de derechos.

En la práctica el PC brincó encima de esta contradicción. Cuando el partido adoptó la consigna de la “autodeterminación”, no abandonó su agresiva agitación a favor de la igualdad y los derechos de los negros en todos los frentes. Al contrario, intensificó y extendió esta agitación. Eso era lo que los negros deseaban oír, y es lo que marcó la diferencia. La agitación y acción del PC bajo esta última consigna fue lo que produjo resultados, sin la ayuda -y probablemente a pesar- de la impopular consigna de la “autodeterminación” y todas las tesis escritas para justificarla. 

  

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Durante el “Tercer Período” de ultrarradicalismo, los comunistas convertidos en estalinistas llevaron a cabo su actividad entre los negros con toda la deshonesta demagogia, exageraciones y distorsiones que les son propias y de las cuales son inseparables. Sin embargo, a pesar de esto, el llamado principal en torno a la igualdad de derechos se abrió paso y encontró eco en la comunidad negra. Por primera vez desde la época de los abolicionistas, los negros veían a un grupo agresivo, dinámico y combativo de gente blanca que defendía su causa. Esta vez no fueron unos cuantos filántropos y pálidos liberales, sino los tenaces estalinistas de los años 30, que estaban a la cabeza de un movimiento radical de gran alcance que, generado por la depresión, estaba en ascenso. Había una energía en sus esfuerzos en esos días y ésta fue sentida en muchas esferas de la vida estadounidense.

La respuesta inicial de muchos negros fue favorable; y la reputación del partido como una organización revolucionaria identificada con la Unión Soviética era probablemente más una ayuda que un obstáculo. La capa superior de los negros, buscando respetabilidad, tendía a distanciarse de todo lo radical; pero las bases, los más pobres entre los pobres que no tenían nada que perder, no tenían miedo. El partido reclutó a miles de miembros negros en la década de los 30 y se convirtió, por un tiempo, en una fuerza real dentro de la comunidad negra. La causa principal de esto era su política sobre la cuestión de la igualdad de derechos, su actitud general -la cual habían aprendido de los rusos- y su actividad en torno a la nueva línea.

  

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En los años 30, la influencia y la acción del Partido Comunista no se restringían a la cuestión de los “derechos civiles” en general. También funcionaban poderosamente por darle nueva forma al movimiento obrero y auxiliar a los obreros negros a conseguir en éste el lugar que anteriormente les había sido negado. Los obreros negros mismos, quienes habían aportado lo suyo en las grandes luchas para crear los nuevos sindicatos, presionaban a favor de sus propias reivindicaciones más agresivamente que en ningún período anterior. Pero necesitaban ayuda, necesitaban aliados.

Los activistas del Partido Comunista empezaron a desempeñar este papel al punto crítico en los días formativos de los nuevos sindicatos. La política y la agitación del Partido Comunista en este período hicieron más, diez veces más, que cualquiera otra fuerza para ayudar a los obreros negros a asumir un nuevo status de, por lo menos, semiciudadanía dentro del nuevo movimiento obrero creado en la década de los 30 bajo la bandera del CIO [Congreso de Organizaciones Industriales].

  

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Se suele atribuir el progreso del movimiento negro, y el cambio de la opinión pública a favor de sus demandas, a los cambios producidos por la Primera Guerra Mundial. Pero el resultado más importante de la Primera Guerra Mundial, el acontecimiento que cambió todo, incluyendo las perspectivas para los negros estadounidenses, fue la Revolución Rusa. La influencia de Lenin y la Revolución Rusa -aun degradada y distorsionada como lo fue posteriormente por Stalin, y después filtrada a través de las actividades del Partido Comunista en Estados Unidos- contribuyó más que ninguna otra influencia de cualquier fuente al reconocimiento, y la aceptación más o menos general, de la cuestión negra como un problema especial de la sociedad estadounidense; un problema que no puede ser incluido simplemente bajo el encabezado general del conflicto entre capital y trabajo, como hacía el movimiento radical precomunista.

Se añade algo, pero no mucho, al decir que el Partido Socialista, los liberales y los dirigentes sindicales más o menos progresistas aceptaron la nueva definición y otorgaron algún apoyo a las demandas de los negros. Eso es exactamente lo que hicieron; la aceptaron. No tenían ninguna teoría ni política independientes desarrolladas por ellos mismos; ¿de dónde iban a sacarlas? ¿De sus propias cabezas? Difícilmente. Todos iban a la zaga del PC sobre esta cuestión en los años 30.

Los trotskistas y otros grupos radicales disidentes -que también habían aprendido de los rusos- contribuyeron lo que pudieron a la lucha por los derechos de los negros; pero los estalinistas, dominando el movimiento radical, dominaban también los nuevos sucesos en el terreno de la cuestión negra.

  

* * *

  

Todo lo nuevo sobre la cuestión negra vino de Moscú, después de que empezó a retumbar a lo largo del mundo la exigencia de la Revolución Rusa por la libertad y la igualdad para todas las minorías nacionales, todos los pueblos sojuzgados y todas las razas, para todos los despreciados y rechazados de la tierra. Este trueno sigue retumbando, más fuerte que nunca, como atestiguan los encabezados diarios de los periódicos.

Los comunistas estadounidenses respondieron primero, y más enfáticamente, a la nueva doctrina que venía de Rusia. Pero el pueblo negro, y sectores significativos de la sociedad blanca estadounidense, respondieron indirectamente, y siguen respondiendo, lo reconozcan o no.

Los actuales líderes oficiales del movimiento por los “derechos civiles” de los negros estadounidenses, bastante sorprendidos ante la creciente combatividad del movimiento y el apoyo que está consiguiendo en la población blanca del país, apenas sospechan cuánto debe el ascendente movimiento a la Revolución Rusa que todos patrióticamente rechazan.

El reverendo Martin Luther King sí señaló, al tiempo de la batalla del boicot de Montgomery, que su movimiento formaba parte de la lucha mundial de los pueblos de color por la independencia y la igualdad. Debería haber agregado que las revoluciones coloniales, que efectivamente son un poderoso aliado del movimiento negro en Estados Unidos, obtuvieron su impulso inicial de la Revolución Rusa, y son estimuladas y fortalecidas día tras día por la continuada existencia de esta revolución en la forma de la Unión Soviética y la nueva China, la cual el imperialismo blanco súbitamente “perdió”.

Indirectamente, pero por ello más convincentemente, los más rabiosos antisoviéticos, entre ellos los políticos liberales y los dirigentes sindicales oficiales, atestiguan esto cuando dicen: el escándalo de Little Rock y cosas parecidas no deberían ocurrir, porque ayudan a la propaganda comunista entre los pueblos coloniales de piel morena. Su temor a la “propaganda comunista”, como el temor de dios en otras personas, los hace virtuosos.

Ahora resulta convencional que los líderes sindicales y los liberales -en el norte- simpaticen con la lucha de los negros por unos cuantos derechos elementales como seres humanos. Es lo que Se Debe Hacer, la seña de la inteligencia civilizada. Hasta los ex radicales convertidos en una especie de “liberales” anticomunistas -una especie muy miserable- son ahora orgullosamente “correctos” en su apoyo formal a los “derechos civiles” y en su oposición a la segregación de los negros y otras formas de discriminación. Pero, ¿cómo llegaron a ser así?

A los liberales actuales jamás se les ocurre preguntarse por qué a sus similares de una generación anterior -salvo algunas notables excepciones individuales- no se les ocurrió esta nueva y más ilustrada actitud hacia los negros antes de que Lenin y la Revolución Rusa pusieran patas arriba a la vieja, bien establecida y complacientemente aceptada doctrina de que las razas debían ser “separadas pero desiguales”. Los liberales y dirigentes sindicales anticomunistas estadounidenses no lo saben, pero algo de la influencia rusa que odian y temen tanto se les ha pegado.

  

* * *

  

Por supuesto, como todo el mundo sabe, a la larga los estalinistas estadounidenses estropearon la cuestión negra así como estropearon todas las demás cuestiones. Traicionaron la lucha por los derechos de los negros durante la Segunda Guerra Mundial -en servicio de la política exterior de Stalin- del mismo modo, y por la misma razón fundamental, que traicionaron a los obreros huelguistas estadounidenses y aplaudieron a la fiscalía cuando por primera vez se utilizó la Ley Smith, en el juicio en Minneapolis.

Ahora todo el mundo lo sabe. Al fin se cosechó lo que se había sembrado, y los estalinistas mismos se han visto obligados a confesar públicamente algunas de sus traiciones y acciones vergonzosas. Pero nada, ni el profesado arrepentimiento por crímenes inocultables, ni los alardes sobre virtudes pasadas que otros están poco dispuestos a recordar, parecen servirles de algo. El Partido Comunista, o mejor dicho lo que queda de éste, está tan desprestigiado y despreciado que hoy se le reconoce poco o nada de su trabajo en cuanto a los negros durante esos años anteriores; cuando tuvo consecuencias de largo alcance que, en su mayor parte, fueron progresistas.

No es mi deber ni mi propósito prestarles ayuda. El único objetivo de esta reseña abreviada es aclarar algunos hechos acerca de la primera época del comunismo estadounidense, para el beneficio de estudiantes inquisitivos de una nueva generación que deseen conocer la verdad íntegra, sin temor ni favor, y aprender algo de ella.

La nueva política sobre la cuestión negra, aprendida de los rusos durante los primeros diez años del comunismo estadounidense, dio al Partido Comunista la capacidad de avanzar la causa del pueblo negro en los años 30, y de extender su propia influencia entre los negros en una escala que nunca había sido alcanzada por ningún movimiento radical previo. Estos son hechos históricos; no sólo de la historia del comunismo estadounidense, sino también de la historia de la lucha por la emancipación de los negros.

  

* * *

  

Para aquéllos que miran hacia el futuro, estos hechos son importantes, una anticipación de las cosas por venir. Por medio de su actividad combativa durante los años anteriores, los estalinistas dieron un gran ímpetu al nuevo movimiento negro. Posteriormente, su traición a la causa de los negros durante la Segunda Guerra Mundial preparó el camino para los gradualistas proponentes del avance a paso de tortuga que han sido los dirigentes incontestados del movimiento desde ese entonces.

La política del gradualismo, de prometer liberar al negro dentro del marco del sistema social que lo subordina y lo degrada, no está dando resultado. No trata la raíz del problema. Grandes son las aspiraciones del pueblo negro y grandes también las energías y emociones expendidas en su lucha. Pero las conquistas concretas de su lucha hasta la fecha son lastimosamente escasas. Han avanzado unas cuantas pulgadas, pero la meta de la verdadera igualdad se encuentra a millas y millas de distancia.

El derecho a ocupar un asiento vacío en un autobús; la integración simbólica de un puñado de niños negros en unas cuantas escuelas públicas; algunos puestos accesibles para individuos negros en la administración pública y algunas profesiones; derechos de empleo justo en papel, pero no en la práctica; el derecho a la igualdad, formal y legalmente reconocido pero negado en la práctica a cada momento; éste es el estado de cosas en la actualidad, 96 años después de la Proclamación de la Emancipación.

Ha habido un gran cambio en la perspectiva y las demandas del movimiento de los negros desde la época de Booker T. Washington, pero ningún cambio fundamental en su situación real. El crecimiento de esta contradicción está llevando a un nuevo estallido y un nuevo cambio de política y dirigencia. En la próxima etapa de su desarrollo, el movimiento negro estadounidense se verá obligado a orientarse hacia una política más combativa que la del gradualismo y a buscar aliados más confiables que los políticos capitalistas del norte que se encuentran coludidos con los dixiecrats del sur. Los negros, más que nadie en este país, tienen derecho y razón para ser revolucionarios.

Un partido obrero honesto de la nueva generación reconocerá este potencial revolucionario de la lucha negra, y llamará por una alianza combativa del pueblo negro y el movimiento obrero en una lucha revolucionaria común contra este sistema social imperante.

Las reformas y las concesiones, mucho más importantes y significativas que las obtenidas hasta ahora, se derivarán de esta alianza revolucionaria. En cada fase de la lucha se luchará a favor de ellas y se las logrará. Pero el nuevo movimiento no se detendrá con las reformas, ni estará satisfecho con las concesiones. El movimiento del pueblo negro y el movimiento obrero combativo, unificados y coordinados por un partido revolucionario, resolverá la cuestión de los negros de la única manera que puede ser resuelta: mediante una revolución social.

Los primeros esfuerzos del Partido Comunista a este respecto, durante la generación pasada, serán reconocidos y asimilados. Ni siquiera la experiencia de la traición estalinista será desperdiciada. El recuerdo de esta traición será una de las razones por las que los estalinistas no serán los dirigentes la próxima vez.

 

Los Angeles,
8 de mayo de 1959.

 

Lenin: ¿Se debe participar en los parlamentos burgueses?

 
    Los comunistas “de izquierda” alemanes, con el mayor desprecio — y la mayor ligereza –, responden a esta pregunta negativamente. ¿Sus argumentos? En la cita que hemos reproducido más arriba leemos:

“. . . rechazar del modo más categórico todo retorno a los métodos de lucha parlamentarios, los cuales han caducado ya histórica y políticamente. . .”

Esto está dicho en un tono ridículo, de puro presuntuoso, y es una falsedad evidente. ¡”Retorno” al parlamentarismo! ¿Existe ya acaso en Alemania una República Soviética? Parece ser que no. ¿Cómo puede hablarse entonces de “retorno”? ¿No es esto una frase vacía?

El parlamentarismo “ha caducado históricamente”. Esto es cierto desde el punto de vista de la propaganda. Pero nadie ignora que de ahí a su superación práctica hay una distancia inmensa. Hace ya algunas décadas que podía decirse, con entera justicia, que el capitalismo había “caducado históricamente”, lo cual no impide, ni mucho menos, que nos veamos precisados a sostener una lucha muy prolongada y muy tenaz sobre el terreno del capitalismo. El parlamentarismo “ha caducado históricamente” desde un punto de vista histórico universal, es decir, la época del parlamentarismo burgués ha terminado, la época de la dictadura del proletariado ha empezado. Esto es indiscutible, pero en la historia universal se cuenta por décadas. Aquí diez o veinte años más o menos no tienen importancia, desde el punto de vista de la historia universal son una pequeñez, imposible de apreciar ni aproximadamente. Pero, precisamente por eso, remitirse en una cuestión de política práctica a la escala de la historia universal, es la aberración teórica más escandalosa.

    ¿Ha “caducado políticamente” el parlamentarismo? Esto es ya otra cuestión. Si fuese cierto, la posición de los “izquierdistas” sería sólida. Pero hay que probarlo por medio de un análisis serio, y los “izquierdistas” ni siquiera saben abordarlo. El análisis contenido en las “Tesis sobre el parlamentarismo”, publicadas en el número 1 del “Boletín de la Oficina Provisional de Amsterdam de la Internacional Comunista” (“Bulletin of the Provisional Bureau in Amsterdam of the Communist International”, February[16] 1920), y que expresan claramente las tendencias específicamente izquierdistas de los holandeses o las tendencias de izquierda específicamente holandesas, como veremos, no vale tampoco un comino.

En primer lugar, los comunistas “de izquierda” alemanes, como se sabe, ya en enero de 1919 consideraban el parlamentarismo como “políticamente caduco”, contra la opinión de dirigentes políticos tan eminentes como Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht. Como es sabido, los “izquierdistas” se equivocaron. Este hecho basta para destruir de golpe y radicalmente la tesis según la cual el parlamentarismo “ha caducado políticamente”. Los “izquierdistas” tienen el deber de demostrar por qué ese error indiscutible de entonces ha dejado de serlo hoy. Pero no aportan la menor sombra de prueba, ni pueden aportarla. La actitud de un partido político ante sus errores es una de las pruebas más importantes y más fieles de la seriedad de ese partido y del cumplimiento efectivo de sus deberes hacia su clase y hacia las masas trabajadoras. Reconocer abiertamente los errores, poner al descubierto sus causas, analizar la situación que los ha engendrado y examinar atentamente los medios de corre girlos: esto es lo que caracteriza a un partido serio, en esto es en lo que consiste el cumplimiento de sus deberes, esto es educar e instruir a la clase, primero, y, después, a las masas. Como no cumplen esa obligación suya, como no ponen toda la atención, todo el celo y cuidados necesarios para estudiar su error manifiesto, los “izquierdistas” de Alemania (y de Holanda) muestran que no son el partido de una clase, sino un círculo, que no son el partido de las masas, sino un grupo de intelectuales y un reducido número de obreros que imitan los peores rasgos de los intelectualoides.

En segundo lugar, en el mismo folleto del grupo “de izquierda” de Francfort, del que hemos dado citas detalladas más arriba, leemos:

“. . . los millones de obreros que siguen todavía la política del centro” (del Partido Católico del “Centro”) “son contrarrevolucionarios. Los proletarios del campo forman las legiones de los ejércitos contrarrevolucionarios” (pág. 3 del folleto citado).

Como se ve, todo esto está dicho con un énfasis y una exageración excesivos. Pero el hecho fundamental aquí referido es indiscutible, y su reconocimiento por los “izquierdistas” atestigua con particular evidencia su error. En efecto, ¡¿cómo se puede decir que el “parlamentarismo ha caducado políticamente”, si “millones” y “legiones” de proletarios son todavía, no sólo partidarios del parlamentarismo en general, sino hasta francamente “contrarrevolucionarios”?!

Es evidente que el parlamentarismo en Alemania no ha caducado aún políticamente. Es evidente que los “izquierdistas” de Alemania han tomado su deseo, su ideal político por una realidad objetiva. Este es el más peligroso de los errores para los revolucionarios. En Rusia, donde el yugo profundamente salvaje y cruel del zarismo engendró, durante un período sumamente prolongado y en formas particularmente variadas, revolucionarios de todos los matices, revolucionarios de una abnegación, de un entusiasmo, de un heroísmo, de una fuerza de voluntad asombrosos, en Rusia, hemos podido observar muy de cerca, estudiar con mucha atención, conocer a la perfección este error de los revolucionarios, y por esto lo apreciamos con especial claridad en los demás. Naturalmente, para los comunistas de Alemania el parlamentarismo “ha caducado políticamente”, pero se trata precisamente de no creer que lo que ha caducado para nosotros haya caducado para la clase, para la masa. Una vez más, vemos aquí que los “izquierdistas” no saben razonar, no saben conducirse como partido de clase, como partido de masas.Vuestro deber consiste en no descender hasta el nivel de las masas, hasta el nivel de los sectores atrasados de la clase. Esto es indiscutible. Tenéis el deber de de cirles la amarga verdad, de decirles que sus prejuicios democrático-burgueses y parlamentarios son eso, prejuicios, pero al mismo tiempo, debéis observar serenamente el estado real de conciencia y de preparación de la clase entera (y no sólo de su vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora entera (y no sólo de sus individuos avanzados).

Aunque no fuesen “millones” y “legiones”, sino una simple minoría bastante importante de obreros industriales, la que siguiese a los curas católicos, y de obreros agrícolas, la que siguiera a los terratenientes y campesinos ricos (Grossbauern ), podría asegurarse ya sin dudar que el parlamentarismo en Alemania no había caducado todavía políticamente, que la participación en las elecciones parlamentarias y la lucha en la tribuna parlamentaria es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario, precisamente para educar a los elementos atrasados de su clase, precisamente para despertar e ilustrar a la masa aldeana analfabeta, ignorante y embrutecida. Mientras no tengáis fuerza para disolver el parlamento burgués y cualquiera otra institución reaccionaria, estáis obligados a trabajar en el interior de dichas instituciones, precisamente porque hay todavía en ellas obreros idiotizados por el clero y por la vida en los rincones más perdidos del campo. De lo contrario, corréis el riesgo de convertiros en simples charlatanes.

En tercer lugar, los comunistas “de izquierda” nos colman de elogios a nosotros, los bolcheviques. A veces dan ganas de decirles: ¡alabadnos menos, pero compenetraos más con nuestra táctica, familiarizaos más con ella! Participamos, de septiembre a noviembre de 1917, en las elecciones al parlamento burgués de Rusia, a la Asamblea Constituyente. ¿Era acertada nuestra táctica o no? Si no lo era, hay que decirlo claramente y demostrarlo: es indispensable para elaborar la táctica justa del comunismo internacional. Si lo era, deben sacarse de ello las conclusiones que se imponen. Naturalmente, no se trata, ni mucho menos, de equiparar las condiciones de Rusia a las de la Europa occidental. Pero especialmente con respecto al significado de la idea de que el “parlamentarismo ha caducado políticamente”, hay que tener cuidadosamente en cuenta nuestra experiencia, pues si no se toma en consideración una experiencia concreta, estas ideas se convierten con excesiva facilidad en frases vacías. ¿Acaso no teníamos nosotros, los bolcheviques rusos, en aquel período, de septiembre a noviembre de 1917, más derecho que cualesquiera otros comunistas de Occidente a considerar que el parlamentarismo había caducado políticamente en Rusia? Lo teníamos, naturalmente, pues no se trata de si los parlamentos burgueses llevan mucho tiempo de existencia o existen desde hace poco, sino del grado de preparación (ideológica, política, práctica) de las grandes masas trabajadoras para aceptar el régimen soviético y disolver o admitir la disolución del parlamento democráticoburgués. Que en Rusia, de septiembre a noviembre de 1917, la clase obrera de las ciudades, los soldados y los campesinos estaban, en virtud de una serie de condiciones específicas, excepcionalmente dispuestos a aceptar el régimen soviético y a disolver el parlamento burgués más democrático, es un hecho histórico absolutamente indiscutible y plenamente demostrado. Y no obstante, los bolcheviques no boicotearon la Asamblea Constituyente, sino que participaron en las elecciones tanto antes como d e s p u é s de la conquista del Poder político por el proletariado. Que dichas elecciones han dado resultados políticos extraordinariamente valiosos (y excepcionalmente útiles para el proletariado), es un hecho que creo haber demostrado en el artículo citado más arriba, donde analizo detalladamente los resultados de las elecciones a la Asamblea Constituyente de Rusia.

La conclusión que de ello se deriva es absolutamente indiscutible: está probado que, aun unas semanas antes del triunfo de la República Soviética, aun después de este triunfo, la participación en un parlamento democráticoburgués, no sólo no perjudica al proletariado revolucionario, sino que le facilita la posibilidad de hacer ver a las masas atrasadas por qué semejantes parlamentos merecen ser disueltos, facilita el éxito de su disolución, facilita la “eliminación política” del parlamentarismo burgués. No tener en cuenta esta experiencia y pretender al mismo tiempo pertenecer a la Internacional Comunista, que debe elaborar internacionalmente su táctica (no una táctica estrecha o exclusivamente nacional, sino precisamente una táctica internacional), significa incurrir en el más profundo de los errores y precisamente apartarse de hecho del internacionalismo, aunque éste sea proclamado de palabra.

Consideremos ahora los argumentos “izquierdistas específicamente holandeses” en favor de la no participación en los parlamentos. He aquí la tesis 4, una de las más importantes tesis “holandesas” citadas más arriba, traducida del inglés:

“Cuando el sistema capitalista de producción es destrozado y la sociedad atraviesa un período revolucionario, la acción parlamentaria pierde poco a poco su valor, en comparación con la acción de las propias masas. Cuando en estas condiciones el parlamento se convierte en el centro y el órgano de la contrarrevolución, y, por otra parte, la clase obrera crea los instrumentos de su Poder en forma de Soviets, puede resultar incluso necesario renunciar a toda participación en la acción parlamentaria”.

La primera frase es evidentemente falsa, pues la acción de las masas, por ejemplo, una gran huelga, es siempre más importante que la acción parlamentaria, y no sólo durante la revolución o en una situación revolucionaria. Este argumento, de indudable inconsistencia histórica y políticamente falso, muestra sólo, con particular evidencia, que los autores no tienen para nada en cuenta ni la experiencia de toda Europa (de Francia en vísperas de las revoluciones de 1848 y 1870, de Alemania entre 1878 y 1890, etc.) ni de Rusia (véase más arriba) sobre la importancia de la combinación de la lucha legal con la ilegal. Esta cuestión tiene una importancia inmensa, tanto de un modo general como de un modo especial, porque en todos los países civilizados y adelantados se acerca a grandes pasos la época en que dicha combinación será — y lo es ya en parte — cada vez más obligatoria para el partido del proletariado revolucionario, a consecuencia de la maduración y de la proximidad de la guerra civil del proletariado con la burguesía, a consecuencia de las feroces persecuciones de los comunistas por los gobiernos republicanos y, en general, por los gobiernos burgueses, que violan constantemente la legalidad (como ejemplo de ello basta citar a los Estados Unidos), etc. Esta cuestión esencial es absolutamente incomprendida por los holandeses y los izquierdistas en general.

La segunda frase es, en primer término, falsa históricamente. Los bolcheviques hemos actuado en los parlamentos más contrarrevolucionarios, y la experiencia ha demostrado que semejante participación ha sido, no sólo útil, sino necesaria para el partido del proletariado revolucionario, precisamente después de la primera revolución burguesa en Rusia (1905) para preparar la segunda revolución burguesa (febrero de 1917) y luego la revolución socialista (octubre de 1917). En segundo lugar, dicha frase es de un ilogismo sorprendente. De que el parlamento se convierta en el órgano y “centro” (aunque dicho sea de paso, no ha sido nunca ni ha podido ser en realidad el “centro”) de la contrarrevolución y de que los obreros creen los instrumentos de su Poder en forma de Soviets, se sigue que los trabajadores deben prepararse ideológica, política y técnicamente para la lucha de los Soviets contra el parlamento, para la disolución del parlamento por los Soviets. Pero de esto no se deduce en modo alguno que semejante disolución sea obstaculizada, o

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no sea facilitada por la presencia de una oposición sovietista en el interior de un parlamento contrarrevolucionario. Jamás hemos notado durante nuestra lucha victoriosa contra Denikin y Kolchak que la existencia de una oposición proletaria, sovietista, en sus dominios, haya sido indiferente para nuestros triunfos. Sabemos perfectamente que la disolución de la Constituyente, llevada a cabo por nosotros el 5 de enero de 1918, lejos de ser dificultada, fue facilitada por la presencia dentro de la Constituyente contrarrevolucionaria que disolvíamos, tanto de una oposición sovietista consecuente, la bolchevique, como también de una oposición sovietista inconsecuente, la de los socialrevolucionarios de izquierda. Los autores de la tesis se han embrollado completamente y han olvidado la experiencia de una serie de revoluciones, si no de todas, experiencia que acredita los servicios especiales prestados, en tiempo de revolución, por la combinación de la acción de masas fuera del parlamento reaccionario y de una oposición simpatizante de la revolución (o mejor aun, que la defienda francamente) dentro del parlamento. Los holandeses y los “izquierdistas” en general razonan aquí como unos doctrinarios de la revolución que nunca han tomado parte en una revolución verdadera, o que jamás han reflexionado sobre la historia de las revoluciones o que toman ingenuamente la “negación” subjetiva de una cierta institución reaccionaria, por su destrucción efectiva mediante el conjunto de fuerzas de una serie de factores objetivos.

El medio más seguro de desacreditar una nueva idea política (y no solamente política) y perjudicarla, consiste en llevarla hasta el absurdo, so pretexto de defenderla. Pues toda verdad, si se la obliga a “sobrepasar los límites” (como decía Dietzgen padre), si se exagera, si se extiende más allá de los limites dentro de los cuales es realmente aplicable, puede ser llevada al absurdo, y, en las condiciones señaladas, se convierte infaliblemente en absurdo. Tal es el mal servicio que prestan los izquierdistas de Holanda y Alemania a la nueva verdad de la superioridad del Poder soviético sobre los parlamentos democráticoburgueses. Indudablemente, quien de un modo general siguiera sosteniendo la vieja afirmación de que abstenerse de participar en los parlamentos burgueses es inadmisible en todas las circunstancias, estaria en un error. No puedo intentar formular aquí las condiciones en que es útil el boicot, porque el objeto de este artículo es más modesto: se reduce sólo a analizar la experiencia rusa en relación con algunas cuestiones actuales de táctica comunista internacional. La experiencia rusa nos da una aplicación feliz y acertada (1905) y otra equivocada (1906) del boicot por los bolcheviques. Analizando el primer caso, vemos: los bolcheviques consiguieron impedir la convocatoria del parlamento reaccionario por el Poder reaccionario, en un momento en que la acción revolucionaria extraparlamentaria de las masas (particularmente las huelgas) crecía con excepcional rapidez, en que no había ni un solo sector del proletariado y de la clase campesina que pudiera sostener de ningún modo el Poder reaccionario, en que la influencia del proletariado revolucionario sobre la masa atrasada estaba asegurada por la lucha huelguistica y el movimiento agrario. Es por completo evidente que esta experiencia es inaplicable a las condiciones actuales europeas. Y es también evidente — en virtud de los argumentos expuestos más arriba — que la defensa, aunque condicional, de la renuncia a participar en los parlamentos, hecha por los holandeses y los “izquierdistas”, es radicalmente falsa y nociva para la causa del proletariado revolucionario. En Europa occidental y América, el parlamento se ha hecho extraordinariamente odioso a la vanguardia revolucionaria de la clase obrera. Es indiscutible. Y se comprende perfectamente, pues es difícil imaginarse algo más vil, más abyecto, más traidor que la conducta de la inmensa mayoría de los diputados socialistas y socialdemócratas en el parlamento durante la guerra y después de la misma. Pero seria no sólo irrazonable, sino francamente criminal dejarse llevar por estos sentimientos al decidir la cuestión de cómo se debe luchar contra el mal universalmente reconocido. En muchos países de la Europa occidental el sentimiento revolucionario puede decirse que es todavía una “novedad”, una “rareza” esperada demasiado tiempo, en vano, con impaciencia, y por esto se deja con tanta facilidad que este sentimiento predomine. Naturalmente, sin un estado de espíritu revolucionario de las masas, sin condiciones favorables para el desarrollo de dicho estado de espíritu, la táctica revolucionaria no se trocará en acción; pero a nosotros, en Rusia, una larga, dura y sangrienta experiencia nos ha convencido de que con el sentimiento revolucionario solo, es imposible crear una táctica revolucionaria. La táctica debe ser elaborada teniendo en cuenta, serenamente, y de un modo estrictamente objetivo, todas las fuerzas de clase del Estado de que se trate (y de los Estados que le rodean y de todos los Estados en escala mundial), así como la experiencia de los movimientos revolucionarios. Manifestar el “espíritu revolucionario” sólo con injurias al oportunismo parlamentario, únicamente condenando la participación en los parlamentos, resulta facilísimo; pero precisamente porque es facilísimo no es la solución de un problema difícil, de un problema dificilísimo. Es mucho más difícil en los parlamentos occidentales que en Rusia crear una fracción parlamentaria verdaderamente revolucionaria.

Desde luego. Pero esto no es sino un reflejo parcial de la verdad general de que a Rusia, en la situación histórica concreta, extraordinariamente original del año 1917, le fue fácil comenzar la revolución socialista; en cambio, continuarla y llevarla a término, le será a Rusia más difícil que a los países europeos. Ya a comienzos de 1918 hube de indicar esta circunstancia, y la experiencia de los dos años transcurridos desde entonces ha venido a confirmar la exactitud de aquella indicación. Condiciones específicas como fueron: 1) la posibilidad de hacer coincidir la revolución soviética con la terminación, gracias a ella, de la guerra imperialista, que había extenuado hasta lo indecible a los obreros y campesinos; 2) la posibilidad de aprovechar durante cierto tiempo la lucha a muerte en que estaban enzarzados los dos grupos mundiales más poderosos de tiburones imperialistas, grupos que no podían unirse contra el enemigo soviético; 3) la posibilidad de soportar una guerra civil relativamente larga, en parte por la gigantesca extensión del país y sus exiguos medios de comunicación; 4) la existencia de un movimiento revolucionario democráticoburgués de los campesinos, tan profundo, que el partido del proletariado hizo suyas las reivindicaciones revolucionarias del partido de los campesinos (del partido socialrevolucionario, profundamente hostil, en su mayoría, al bolchevismo), realizándolas inmediatamente, gracias a la conquista del Poder político por el proletariado; condiciones específicas como éstas no existen ahora en la Europa occidental, y la repetición de estas condiciones o de condiciones análogas no es muy fácil. He aquí por qué, entre otras cosas — pasando por alto una serie de otros motivos — , le es más difícil a la Europa occidental que a nosotros comenzar la revolución socialista. Tratar de “esquivar” esta dificultad, “saltando” por encima del arduo problema de utilizar los parlamentos reaccionarios para fines revolucionarios, es puro infantilismo. ¿Queréis crear una sociedad nueva? ¡Y teméis la dificultad de crear una buena fracción parlamentaria de comunistas convencidos, abnegados, heroicos, en un parlamento reaccionario! ¿Acaso no es esto infantilismo? Si C. Liebknecht en Alemania y Z. Höglund en Suecia han sabido hasta sin el apoyo de la masa desde abajo, dar un ejemplo de la utilización realmente revolucionaria de los parlamentos reaccionarios, ¡¿cómo un partido revolucionario de masas, que crece rápidamente con las desilusiones y la irritación de estas últimas, características de la postguerra, no puede forjar una fracción comunista en los peores parlamentos?! Precisamente porque las masas atrasadas de obreros, y más aún las de pequeños agricultores, están más imbuidas en Europa occidental que en Rusia de prejuicios democráticoburgueses y parlamentarios, precisamente por esto únicamente en el seno de instituciones como los parlamentos burgueses pueden (y deben) los comunistas sostener una lucha prolongada, tenaz, sin retroceder ante ninguna dificultad para denunciar, desvanecer y superar dichos prejuicios.

Los comunistas “de izquierda” de Alemania se quejan de los malos “jefes” de su partido y caen en la desesperación, llegando hasta incurrir en la ridiculez de “negar” a los ” jefes”. Pero en circunstancias que obligan a menudo a mantener a estos últimos en la clandestinidad, la formación de “jefes” buenos, seguros, probados, con autoridad, es particularmente difícil y triunfar de semejantes dificultades es imposible sin la combinación del trabajo legal con el ilegal, sin hacer pasar a los ” jefes “, entre otras pruebas, también por la del parlamento. La crítica — la más violenta, más implacable, más intransigente — debe dirigirse no contra el parlamentarismo o la acción parlamentaria, sino contra los jefes que no saben — y aún más contra los que no quieren — utilizar las elecciones parlamentarias y la tribuna parlamentaria a la manera revolucionaria, a la manera comunista. Sólo esta crítica — unida, naturalmente, a la expulsión de los jefes incapaces y a su sustitución por otros más capaces — constituirá un trabajo revolucionario útil y fecundo que educará a la vez a los “jefes” para que sean dignos de la clase obrera y de las masas trabajadoras, y a las masas para que aprendan a orientarse como es debido en la situación política y a comprender los problemas, a menudo sumamente complejos y embrollados, que resultan de semejante situación*.


* He tenido demasiado pocas posibilidades de conocer el comunismo “de izquierda” de Italia. Indudablemente el camarada Bordiga y su fracción de “comunistas abstencionistas” cometen un error al defender la no participación en el parlamento. Pero hay un punto en que me parece que tiene razón, por lo que yo puedo juzgar ateniéndome a dos números de su periódico “Il Soviet” (núms. 3 y 4 del 18. I. y del 1. II. 1920), a cuatro números de la excelente revista del camarada Serrati “Comunismo” (núms. 1-4. 1. X. 30. XI. 1919) y a distintos números de periódicos burgueses italianos que he podido ver. Precisamente el carnarada Bordiga y su fracción tienen razón cuando atacan a Turad y sus partidarios, que están en un partido que reconoce el Poder de los Soviets y la dictadura del proletariado, que siguen siendo miembros del parlamento y prosiguen su vieja y perjudicial política oportunista. En efecto, al consentir esto, el camarada Serrati y todo el Partido Socialista Italiano[17] incurren en un error tan preñado de amenazas y peligros como en Hungría, donde los señores Turati húngaros sabotearon desde el interior el Partido y el Poder de los Soviets. Esa actitud errónea. inconsecuente, que se distingue por su falta de carácter, con respecto a los parlamentarios oportunistas, de una parte, engendra el comunismo “de izquierda”, y de otra, justtifica basta cierto punto su existencia. El camarada Serrati es evidente que no tiene razón al acusar de “inconsecuencia” al diputado Turati (“Comunismo”, núm. 3), porque el único inconsecuente es el Parddo Socialista Italiano, que tolera en su seno a oportunistas parlamentarios como Turati y compañia.

 

(Capítulo VII de LA ENFERMEDAD INFANTIL DEL “IZQUIERDISMO” EN EL COMUNISMO)

Luis Emilio Recabarren: el socialismo ¿qué es y cómo se realizará?

Escrito: En 1912.
Primera edición: Como separatas a el diario El Despertar de los Trabajadores (Iquique), del 8 de octubre al 21 de noviembre de 1912.
Digitalización: Por José Miguel Urzúa Bravo, 2002.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 2002.

Los enemigos del socialismo presentan siempre esta doctrina distinta de lo que en verdad es, para de ese modo aumentar más sus enemigos y presentarlo de más difícil realización.

Es necesario no confundir la doctrina socialista con parte del movimiento obrero en el cual participan los socialistas.

En el movimiento obrero hacia la emancipación suelen verificarse actos que hieren el sentimiento de justicia y que los socialistas a veces no pueden ni prever, ni evitar.

¿QUÉ ES EL SOCIALISMO?

El socialismo es una doctrina de estructura precisa y definida que tiene por objeto modificar las defectuosas costumbres actuales proponiendo costumbres más perfectas.

La base social del socialismo consiste en la abolición o transformación de lo que actualmente se llama la propiedad privada, proponiendo en su reemplazo la constitución de la propiedad colectiva o común.

Se entiende por propiedad privada la posesión y usufructo individual sobre la tierra y sus productos, sobre las herramientas, máquinas y medios de producción, de cambio y transporte.

La consecuencia de la propiedad privada es la coexistencia de patrones y obreros y la explotación que hacen los patrones del trabajo de los obreros.

Como consecuencia de la existencia de patrones y obreros, existe también el gobierno político de los países con todo su cortejo de opresiones y tiranías.

El socialismo, por su nombre solo, tiene muchos enemigos, así como tiene también apasionados defensores y propagandistas.

Al hacer este trabajo queremos servir a los socialistas y a nuestros enemigos.

Creemos que toda persona que llegue a comprender completamente el socialismo no podrá rechazarlo y concluirá por ser su abnegado defensor, en la convicción de que esta doctrina es la única que, llevada a la práctica, realizara realmente la felicidad humana.

Por esta convicción queremos expresar, elementalmente, lo que es socialismo.

Con esta explicación nuestros amigos completarán sus conocimientos y tomarán argumentos suficientes para propagar la doctrina y para defenderla de los ataques injustificados del enemigo.

Con esta explicación creemos servir también a los que desconocen el socialismo. Los que crean inaceptables nuestras doctrinas tomarán en este librito el conocimiento de ella y podrán atacarla en donde encuentren sus defectos.

Queremos, pues, que especialmente lean este librito, los enemigos del socialismo.

La presentación de la doctrina la hacemos metódica y ordenadamente para facilitar su comprensión y su desarrollo.

Solicitamos, pues, un poquito de atención sobre las páginas siguientes.

Propiedad colectiva

Se entiende por propiedad colectiva y común, la abolición de la propiedad individual o privada, de manera que la tierra, los edificios, las maquinarias, herramientas y todo cuanto existe producido por el trabajo del hombre sea utilizado por todos y para todos, repartido en la justa proporción que cada cual necesita según sus gustos.

La transformación de la propiedad privada en colectiva, no significa en ningún caso un despojo de los bienes necesarios al individuo en beneficio de la colectividad.

No se piense que con esta transformación los ricos de hoy vayan a ser pobres mañana.

Eso no sería socialismo, sería solamente cambio de posesión de la riqueza.

La existencia de la propiedad privada y su consagración presente es la causa matriz de todo los males existentes. Por eso es que el socialismo ha nacido como remedio ineludible para ese mal social.

Si el socialismo es la abolición de los imaginarios derechos sobre la propiedad privada, el socialismo se presenta entonces como una doctrina de la más perfecta justicia, de verdadero amor, y de progresivo perfeccionamiento individual y moral.

El socialismo es, pues, desde el punto de vista científico una doctrina económica que tiene por objeto aumentar los goces humanos.

El socialismo es, pues, desde el punto de vista social, una doctrina de sentimientos de justicia y de moral, que tiene por objeto suprimir todas las desgracias ocasionadas por la mala organización, para que la vida sea vivida en medio de goces perpetuos.

Para probar que todo esto es justo y de fácil realización continuaremos con explicaciones detalladas y precisas.

Defectos actuales en la organización de los pueblos

En el presente, como en el pasado, los pueblos viven oprimidos bajo el yugo de una constitución defectuosa que produce inmensos males.

Todos los vicios, todos los delitos, todos los crímenes, el inmenso desarrollo de la prostitución, son consecuencias de la mala constitución de los pueblos y de su tolerancia por los individuos que sufren las consecuencias.

En medio de esta presente mala organización social, muchos individuos luchan por vivir lo mejor posible, sin preocuparse de que los medios sean honrosos o deshonestos.

Así, unos viven comerciando con la prostitución de la mujer; otros viven robando por medio del garito o de comercios ilícitos; otros, explotando inicuamente la ignorancia y el hambre.

¿Cómo podremos llamar honroso el medio de fortuna que muchos funcionarios (empleados fiscales) se buscan, dando libre progreso a la prostitución, al juego, a la borrachera, con tal que esto les produzca una renta permanente y segura que les permita acumular una fortuna para vivir holgadamente? Ese medio de vida es indigno.

Dentro de la doctrina socialista se considera que la naturaleza, ayudada por el hombre y la máquina, produce de sobra todo lo que se necesita, y entonces todos pueden vivir a sus anchas con el fruto de su trabajo honrado y aliviado.

El pauperismo o miseria.– Consecuencia de la mala organización social, como hemos dicho, es la miseria repugnante que domina sobre el mayor número de los habitantes de todos los pueblos.

Podríamos asegurar que de cada cien habitantes, en el mundo, ochenta viven mal, sufriendo la miseria.

Las clases más incultas de la sociedad soportan la peor parte de la miseria, porque carecen de todo. No tienen mobiliario ni el más necesario, no tienen ropa; viven con unos asquerosos andrajos que medio cubren sus carnes. Entre las clases obreras y empleados de negocios minoristas, la miseria es un poco menos, por tratarse de clases que tienen un poquito de más cultura. Entre las clases de empleados superiores y pequeños propietarios de talleres o comercios, hay siempre miseria, puesto que viven de rentas inseguras que en cualquier momento pueden desaparecer.

La miseria produce desgracias y dolores atroces que hacen tan amarga la vida que llevan a muchos a la desesperación.

El dolor es muy diferente según la cultura.

Un peón que ha nacido durmiendo sobre la tierra y que ha crecido rodeado de desnudeces y miserias, sufre cuando reconoce su miseria y sospecha que podría vivir mejor.

Pero un individuo que ha nacido rodeado de algunas comodidades, cuando comprende y ve que sobre el mundo hay muchas cosas de que gozar y sus recursos y esperanzas no se lo permiten, sus sufrimientos son mayores porque hay más capacidad.

La doctrina socialista propone medidas fáciles y hacederas para hacer desaparecer todas esas desgracias y esas medidas se verán más adelante.

La miseria moral.– El estado actual de las poblaciones nos muestra toda su miseria moral, que es motivo de retardo de todo progreso. Tenemos como consecuencia de esto que hay muchos individuos que no conciben una condición superior.

El alcohol desempeña una grande y funesta labor contribuyendo a embrutecer a los individuos.

Entre los seres más incultos, la degradación es tan inmensa que entristece, pues hay muchos hombres menos inteligentes que muchos animales.

Entre individuos más cultos existe depravación que los conduce a comerciar y explotar indignamente con sus propios semejantes.

La miseria moral es muy repugnante y aparte de que causa desgracias a toda la sociedad, es deber humano contribuir a la disminución y desaparición de todas las causas que producen la miseria.

La causa de estas miserias y sus efectos.– Las causas de las miserias son muchas y muy antiguas. La humanidad arranca desde un momento oscuro e inconsciente. Animal, primero salvaje; enseguida, durante un inmenso período, conservándose hasta la época presente una gran cuota de salvajismo.

La cultura y la civilización datan desde muy antiguo, es verdad, pero en dosis muy pronunciadas de egoísmo y privilegio. La civilización se ha ido desarrollando en medio de ciertos círculos sociales, no alcanzando a la mayor parte.

Las primeras civilizaciones nacidas en un ambiente de mucha ignorancia aún, contribuyeron por egoísmo y ambición a envilecer más las clases salvajes, porque fueron sometidas al servicio de los primeros que concebían un grado de progreso civil.

Los primeros hombres más civilizados, ambiciosos de aumentar sus goces, esclavizaron a sus semejantes, incapaces todavía de comprender las consecuencias de esa esclavitud.

La esclavitud ha viajado a través de la historia transformándose periódicamente, hasta llegar al momento actual en que en los países más civilizados se llama al productor, asalariado, pues, la mayoría de los hombres o mujeres está sometida a otros, bajo el nombre de salarlo o sueldo.

La constitución política.– A medida que la cultura ha progresado en ciertas clases, se han ido formando los pueblos o naciones, adoptando una ley o constitución escrita que les sirviera de norma de vida.

La constitución actual de las naciones data de muchos años atrás. Los pueblos más jóvenes de Sudamérica cuentan casi todos con más de cien años de vida nacional orgánica.

Organizados los pueblos en épocas muy antiguas, sus constituciones fueron hechas bajo el espíritu atrasado dominante en aquella época y por un reducido número de personas.

Esas constituciones defectuosas imperan todavía, constituyendo una verdadera tiranía para los pueblos modernos.

Sin embargo, esas constituciones, se han modificado, se modifican (también se violan), y continuarán modificándose por la intervención de los socialistas en los congresos.

A influencia de las modificaciones que los socialistas logran introducir en las Constituciones, se aumentarán las comodidades de que carecen los pueblos.

La constitución industrial.– La vida industrial es el poder económico de los pueblos.

La industria es el producto natural del desenvolvimiento y del progreso de los pueblos.

En el presente momento histórico la industria influye en la marcha política y social de los pueblos.

La industria ha nacido defectuosa e incompleta, mientras más atrás en la, historia, más atrasada. La inteligencia del hombre y la necesidad de hacer más aliviados los trabajos, fueron dando lugar a creaciones e inventos hasta llegar al momento presente en que la industria, si es el verdadero progreso, es también el sitio donde reside todo el problema social que ha dado vida al socialismo.

La industria es hoy el arma de la más cruel explotación y opresión que da a los audaces la riqueza, arrancada con el trabajo de los pobres.

La industria es hoy el principal factor de la propiedad privada o individual y es en ella donde la acción socialista se hace sentir con más intensidad, para modificarla hasta que deje de ser fuente de explotación.

La modificación del modo de ser industrial, ha venido realizándose por la fuerza propia del progreso industrial.

A medida que el progreso mecánico se ha demostrado en la industria, el obrero ha sentido también la necesidad de su progreso. Y como el obrero no podrá separarse de la industria, los progresos serán comunes.

La explotación.– El mundo actual vive montado sobre el régimen de la explotación del hombre.

Unos hombres explotan a otros.

En la época más remota de la humanidad no hubo explotación, porque no había trabajado organizado.

Desde que se inició la organización del trabajo comenzó la era de la explotación, hasta haber llegado al grado de la mayor iniquidad y tan monstruosa se ha presentado la explotación que, en repetidas ocasiones, los esclavos del salario han realizado verdaderas sublevaciones.

En el momento presente, entre los burgueses, no se concibe fortuna ni progreso económico sin explotación.

Desde el punto de vista humano y moral, el hombre no debe realizar esa obra de explotación.

El socialismo propone medios honrosos para amentar los goces humanos de todos, aboliendo el sistema de la explotación, y esos medios quedarán señalados más adelante.

La opresión y los impuestos.– A consecuencia de asegurar la estabilidad de la explotación ha tenido que establecerse la opresión, organizándose los gobiernos, con su conjunto de leyes egoístas y dictadas por la clase que gobierna para someter a las poblaciones al cumplimiento de esas leyes, especialmente de aquellas que producen dinero, como los impuestos y contribuciones.

Las leyes forman una verdadera cadena de opresiones y los impuestos que gravitan todos sobre el pueblo contribuyen a hacer más odiosa esa opresión.

Aparte de las contribuciones legales que se cobran para formar la renta fiscal, en todos los pueblos hay otra inmensa cantidad de contribuciones que se cobran indebidamente por las autoridades para aumentar sus rentas particulares, aumentando así el costo de la vida del pueblo y haciendo más odiosa la opresión.

Este estado moral de los pueblos es indigno.– La existencia de los seres humanos debe tener un objeto, y ese no puede ser otro que hacer de la vida una idealidad, fuente de goces verdaderos, donde los seres humanos perfectos disfruten de las creaciones de la inteligencia.

Para llegar a ese objetivo, la humanidad debe encaminarse gradualmente hacia su más completa perfección.

No puede ser más indigno que unos pocos hombres se deleiten esclavizando al mayor número y haciéndolos trabajar a sabiendas de que les explotan.

Los socialistas queremos perfeccionar la vida para que llegue un momento que no seamos opresores, explotadores ni verdugos; ni víctimas, ni explotados, ni miserables.

¿Se dirá que hay cosas irremediables en la vida?

Nosotros negamos esa afirmación.

Todas las cosas que existen pueden perfeccionarse, todas.

Todo el pasado de la humanidad es una cadena de pruebas, de que todas las cosas han venido perfeccionándose, hoy con más rapidez que antes, por razón de que hoy se dispone de medios más perfectos que en el pasado.

Por eso el socialismo tiene la absoluta certidumbre de su victoria, puesto que el socialismo no es otra cosa que la perfección en progreso incesante para multiplicar los goces de todos los seres humanos o sea, la abolición de todas las causas que producen desgracias y miserias.

La transformación de la propiedad no es otra cosa que el perfeccionamiento del derecho.

Todos tienen derecho a vivir bien.

La forma de la actual propiedad limita y hasta suprime el derecho a vivir bien; por esa razón la base del socialismo está en la transformación radical del derecho a la propiedad.

Razones de existencia del socialismo

Todo cuanto existe debe tener una razón de su existencia.

La palabra socialismo es la derivación de los fenómenos y problemas sociales condensados en la palabra socialismo.

La doctrina socialista es el producto filosófico de esos problemas sociales.

El socialismo tiene diversas razones de existencia que explicaremos en capítulos separados para cada razón.

Lo expresado en los capítulos anteriores ya serían bastantes razones constituyentes de la necesidad del socialismo.

Los capítulos anteriores representan los defectos de la sociedad actual y con su conjunto de desigualdades sociales, políticas y económicas, que tantos daños causan a la humanidad.

Pero todos esos defectos que demuestran la necesidad de corregirlos no bastan todavía, puesto que muchos defienden todo lo existente y sólo admiten mejorar por caridad la mala vida de los desgraciados y quieren que cada cual busque su mejoramiento por medios ilícitos, habiendo medios honrosos.

En medio de tantos defectos que causan miserias dolorosas, el socialismo nace como un remedio único y necesario.

El socialismo surge, entonces, exponiendo su sublime doctrina de justicia, de amor, de derecho estrictamente legal y natural.

Para justificar el derecho del socialismo, explicaremos en varios capítulos las distintas razones que constituyen su base de acción.

Para combatir al socialismo se invocan argumentos de todas clases y, entre ellos muchos históricos.

Se llega a decir que el socialismo es irrealizable sólo porque va a transformar todo lo que se ha hecho -con el trabajo de tantos siglos.

Otros dicen que si el socialismo llega a realizarse será después de muchos siglos.

También el presente es obra de muchos siglos.

Penetremos, pues, en la historia y constatemos sus acciones.

Las transformaciones sucesivas de los pueblos.– Casi todos los pueblos del mundo se han transformado cambiando sus costumbres sociales y políticas.

La Francia era una monarquía constitucional, con su gobierno aristocrático ayudado por el clero. El pueblo y las clases media e intelectual vivían en el ambiente propio de la monarquía y, sin embargo, concibieron y ejecutaron la transformación adoptando el sistema republicano.

Abolieron la monarquía de derecho hereditario y establecieron la república con presidente elegido y renovado.

Se abolió la propiedad feudal y confiscó muchos los frutos del feudalismo. Podríamos decir que se creó la propiedad industrial y desarrolló la propiedad privada o individual, al abolir la propiedad feudal.

Si se aceptó que la Revolución Francesa transformara la forma de la propiedad, ¿por qué el socialismo no podrá transformarla en forma más progresista todavía?

Una buena parte del mundo aplaudió y aceptó la acción de Francia.

La Revolución Francesa no sólo produjo efectos en Francia sino que su ejemplo repercutió en el resto del mundo y en los países sudamericanos, transformó la propiedad por medio de la Revolución.

¿Cómo se constituyó la propiedad en Chile, Argentina, Perú, etcétera?

Por medio de la revolución violenta y de la expropiación con las armas en la mano.

Producidas en estos países las revoluciones tendientes a constituirse en naciones independientes, confiscaron la propiedad de derecho español y expropiaron a todos los que no aceptaban el nuevo régimen o que no eran nativos.

Estas transformaciones de la propiedad han sido y son aplaudidas y consagradas hasta el presente, porque se trata de actos realizados ya por la clase rica, pero cuando se supone que el socialismo dirigido por el proletariado pudiera realizar confiscaciones o expropiaciones en beneficio de la colectividad, entonces se alzan irrazonables griterías contra el socialismo.

En las revoluciones de 1810, Argentina, Chile, Perú, etcétera, transformaron los Estados y expropiaron la propiedad aboliendo todos los derechos monárquicos y feudales en estos suelos.

Todos esos actos se realizaron en el nombre del pueblo.

Si la razón que obró entonces ha sido aceptada, con mayor lógica se aceptará la razón socialista.

En Chile, como en los demás países, existe una ley que autoriza al gobierno para declarar de utilidad nacional los terrenos que sean necesarios para los servicios, públicos o comodidades locales.

Ese mismo criterio, ampliado a un grado superior de Justicia, podría aplicarse dentro de la acción socialista: Declarar todo de utilidad nacional y para la explotación colectiva.

La Gran China, vieja nacionalidad con tradiciones carcomidas y antiquísimas, ha entrado a la vida moderna presente, realizando muchos actos de transformación, tanto en la vida pública como privada.

Organizó su régimen político de gobierno pasando al estado republicano democrático, desde la monarquía absoluta y despótica.

¿ No es esto una prueba de que todo se puede transformar y es modificable?

Si el socialismo es una doctrina que, introducida, en la vida social, política y económica aumenta los goces y felicidades, con sólo ir modificando paso a paso las costumbres, tiene en el pasado una razón de su evolución. El mundo ha sido en su carrera hasta el presente una cadena de transformaciones. El socialismo será una transformación inevitable. Lo que hoy hacemos los socialistas es guiar a esa transformación para que no se desvíe del espíritu de amor y justicia que debe serle inseparable.

La acción revolucionaria violenta.–En el pasado, casi todos los progresos políticos, sociales y económicos de los pueblos se han realizado por medio de la violencia sangrienta.

Pero felizmente, a medida que ha avanzado el tiempo, la violencia ha disminuido.

Si Francia derramó tanta sangre para convertirse en República, casi en la misma época los Estados Unidos de Norteamérica realizaban su transformación en condiciones menos cruentas.

Turquía, Portugal y China han realizado sus transformaciones con menos violencia.

Así, las acciones socialistas ya realizadas han llevado muchas el sello de la violencia sangrienta, pero, poco a poco, a medida que se organizan los socialistas, en sus actos va disminuyendo la violencia sangrienta.

Todas las acciones del presente tienden pues, a suprimir toda violencia.

La acción revolucionaria legal.–El socialismo cada día se acoge más a la acción revolucionaria legal, obrando directamente, como puede, sobre la legislación, la fiscalización y la administración desde las ya numerosas bancas que ocupa en los diferentes países, en el Parlamento y en los municipios,

Si llamamos revolucionario al socialismo es porque no admiten otra palabra el pensamiento- y la acción que se realizan para transformar este mundo lleno de miserias y desgracias en un verdadero paraíso de felicidad y goce.

La acción revolucionaria legal del socialismo quedará ampliamente tratada más adelante, en los capítulos que describen los medios de acción del socialismo.

La tendencia perenne hacia la transformación.– En apoyo de nuestros pensamientos podemos invocar los hechos de la historia.

La historia del mundo es la historia de las transformaciones y del progreso

Un descubrimiento o invento ha motivado el nacimiento de otro descubrimiento o invento, y así, en una cadena sucesiva de hechos jamás interrumpidos, se han modificado las cosas, los seres y sus leyes. El hecho de que la humanidad siga su camino ya empezado de continuar modificando las cosas, los seres y las leyes, ese hecho sólo constituirá el camino hacia la realización del socialismo, que ninguna fuerza puede evitar, puesto que nada ha podido detener el progreso hasta su grado presente.

Estos hechos de la vida ya vivida por el mundo son la prueba más formidable que el socialismo llegará a su completo triunfo.

La acción presente de los socialistas no sólo se limita a destruir los obstáculos señalando la historia como prueba y justificando la doctrina, sino que también avanza construyendo todo lo que puede con su acción creadora como lo expresaremos en otros capítulos.

Desde el pasado hasta hoy.– En el momento presente la generalidad de los individuos no medita sobre el espacio y tiempo que habrá necesitado cada progreso para realizarse.

Por ejemplo, el ferrocarril no cuenta con más de ciento cincuenta años de existencia y no cabe duda que los vehículos de transporte cuentan cerca de dos mil años de existencia.

Ha sido menester ese largo período para llegar a esa hermosa perfección presente que aún no se detiene.

¿Cuántos millones de días han sido menester para llegar a obtener la radiotelegrafía?

Es triste reconocer que en el momento presente se celebra y se goza de todo lo que hoy existe sin pensar que a cada progreso los egoístas de todos los tiempos ponían mil obstáculos de todas clases.

Ponían obstáculos los que creían que sólo del cielo podrían venir los inventos.

Los empresarios de carretas pusieron mil obstáculos al ferrocarril.

Así hoy, la carreta de las costumbres burguesas pretende impedir que avance por la vía de la conciencia humana la fuerza imponderable de la justicia socialista.

Desde hoy hacia el futuro.– La acción socialista desde hoy hacia el futuro se presentará, cada momento, más fácil y su marcha será de más en más rápida, porque los medios de que dispone el socialismo de hoy hacia el futuro son como todas las cosas más perfectos.

Por ejemplo, si en el pasado para transportar cien sacos de trigo se necesitaba cinco carretas con varias yuntas de bueyes y diez horas para recorrer sesenta kilómetros, hoy esa operación se puede hacer en una hora y en una bodega por ferrocarril. Resulta un trabajo mil veces más simple y rápido.

Así también, el socialismo dispone hoy de medios poderosos para realizar sus propósitos. El libro, la tribuna, el periódico, el diario, el folleto, la conferencia, el teatro, la organización, su representación en congresos y municipios, todos esos medios cada día más poderosos acercan la era de la vida socialista, porque todos esos medios irán, convenciendo a los burgueses que se vivirá mucho mejor dentro del régimen socialista que con la organización actual de la sociedad y también irán haciendo desaparecer todas las ignorancias y groserías actuales del pueblo para convertirlo en un elemento regenerado, instruido, pensador y progresista. Los niños de hoy, instruidos en el ambiente socialista, harán ya, tan cerca, inmensa labor sobre sus hijos que más adelante formarán la modalidad socialista dominante.

Razones económicas y científicas.– las razones de carácter histórico que prueban que el socialismo es una circunstancia normal de la vida e inherente al progreso, que no puede desconsiderarse, presentaremos en este capítulo razones que completan las anteriores.

La economía y la ciencia, se encargan de colocar al socialismo en el sitio preponderante que le corresponde.

Sólo seres degenerados pueden negar el socialismo o mirarle como despreciable e insignificante.

A las razones históricas agregamos ahora razones económicas y científicas que están más estrechamente ligadas a la vida presente.

Factores que producen la riqueza.– La riqueza no es producto de un individuo ni de una sociedad. La riqueza es producto común.

Cuantas riquezas posee el mundo repartidas en todas las naciones, son el producto del trabajo y de la inteligencia de la humanidad realizado en miles de años.

La riqueza no puede producirse sino con el concurso común y en la época presente la encontramos reducida a dos factores: el capital y el trabajo que explicaremos en párrafos siguientes.

Para explotar y gozar de las riquezas minerales de Sudamérica, los españoles tuvieron que traer herramientas compradas en Inglaterra y en transportes construidos con elementos diferentes, en lo cual tomaron parte muchas razas.

Hoy día, como antes, para muchas industrias se necesita reunir elementos de las distintas partes del mundo, en las cuales trabajan obreros de distintas razas y condiciones y capitales internacionales.

Todo esto es dicho en prueba de que por mucho que se individualice la propiedad del producto, éste no puede dejar de ser fruto del trabajo de comunidades de trabajadores.

Por esto si hay una ley que compele al trabajo común, el socialismo deriva su doctrina de una lógica estrictamente vinculada a la naturaleza de la vida.

El capital.– La sociedad presente alega que sus comodidades son frutos de su capital, olvidando, intencionalmente, que el capital no ha podido existir sin un trabajo previo, que después de convertido en capital ha sido disfrutado por los que no han realizado el trabajo.

El capital se formó en el pasado con el trabajo realizado por millones de esclavos a quienes no se pagaba salario.

El capital continúa formándose en el presente y aumentándose incesantemente con el fruto del trabajo que no se paga a los obreros, puesto que hoy día a un obrero que produce diez, le dan como salario dos. El resto pasa a ser capital (plusvalía).

El capital así formado en el pasado y en el presente forma, por hoy, un factor de riqueza y con él se realizan gigantescos negocios para la felicidad de unos pocos, con el sacrificio y el dolor de muchos.

En la región salitrera se ha constatado que cada trabajador produce al fisco solamente, la enorme suma de dos mil quinientos pesos anuales. Si esta suma le da al fisco como contribución, si el obrero no recoge arriba de dos mil pesos por salarios al año, si el capital se lleva otro producto grande, ¿cuánto es lo que produce cada obrero y cuántos le toca a él?

El trabajo.– La fuerza del hombre empleada para producir y transformar la producción es lo que llamamos trabajo.

El trabajo ha sido el primer acto del hombre que ha iniciado la vida del progreso.

Cuando empezó el trabajo, no existía aún ni la remota idea del capital, ni del dinero, ni cosa parecida.

Trabajo amontonado durante siglos ha venido a motivar, en una época donde la inteligencia no estaba aún desarrollada, la creación de un signo para cambiar un objeto por otro, signo que hoy se llama dinero.

En los tiempos primitivos se cambiaba trigo por bueyes, o bueyes por armas. Es decir, una especie por su equivalente.

Hoy se cambia trigo por dinero y dinero por pan.

El trabajo es, pues, el primer esfuerzo de los hombres y después de muchos siglos de traba o ha venido a organizarse el capital del trabajo ya realizado.

Si todas las cosas tienen un autor, el autor del capital es el trabajo

El trabajo es, entonces, la fuerza creadora de todas las cosas; al trabajo se debe todo; al trabajo debe su existencia el capital y todo cuanto exista que se llame riqueza.

Entonces no hay razón de ninguna clase para decir que el capital es quien produce el trabajo.

Los patronos han creado una expresión que han vulgarizado para hacer creer a los obreros que sin patronos no habría trabajo.

Pero esto es un error.

En siglos anteriores, la audacia de algunos individuos permitió que amontonaran abundancia de producción de la que fueron constituyéndose en propietarios y legándola a su posteridad en forma de herencias.

Pero esa producción abundante habla sido fruto del trabajo de muchos.

Todo el mundo sabe que durante el período de la esclavitud, los hombres más fuertes, dominando a los más débiles, les explotaron su trabajo y se adueñaron de las riquezas producidas por el trabajo de millares de esclavos.

Después de la esclavitud ha venido el salario, que es solamente una transformación de la esclavitud.

Pagando bajos salarios a miles de trabajadores, unos, pocos individuos amontonan en poco tiempo fortunas fabulosas.

El salario es la forma de la esclavitud presente.

Si diez hombres trabajando en una mina sacan cada día –término medio– quinientos pesos de metal, cambiable inmediatamente por dinero, y en cambio de ese trabajo se le da a cada uno, con el nombre de salario, diez pesos, demuestra que sólo se le da la quinta parte de lo que produce.

Del resto se apodera el capitalista.

El capitalista alega como razón justa para apoderarse de esa parte de la producción, que él invierte capital en salarios, y en herramientas, maquinarias y todo lo que origine una industria.

En el capítulo que tratamos de la maquinaria se verá el valor de ese aporte.

Por ahora, dejamos establecido aquí que el trabajo es el factor principal de toda producción, de toda riqueza, de todo capital.

Si en la producción de la riqueza entran como factores el capital, el trabajo y la máquina, todo queda reducido y derivado del trabajo, porque ya lo hemos probado que sin trabajo no hay ni capital ni máquina.

El trabajo ha dado vida a la máquina y al capital.

La maquinaria.– El progreso de la maquinaria en todas las industrias es un factor de gran importancia, que, si por ahora constituye un medio de mayor explotación para los obreros, un cambio para el porvenir, más largo que el presente, significará la verdadera felicidad de los pueblos.

La maquinaria es hecha por los trabajadores y no puede funcionar sin el concurso de los trabajadores.

Los capitalistas alegan hoy día, como un motivo para apropiarse de la mayor parte del producto, que ellos aportan la maquinaria, que significa un capital en movimiento.

Pero esto es un argumento sin razón.

Si la máquina produce es por obra del obrero que la conduce y procesa.

En la producción, la maquinaria no aumenta el valor del producto, no puede aumentarlo, ni tiene por qué.

La maquinaria traspasa su valor y nada más.

Así, por ejemplo, si una máquina de coser dura mil días y cuesta cien pesos, resulta que se gasta a razón de diez centavos al día y que esta cantidad es la que traspasa al producto.

Por una costura que se realice en el espacio de un día por la máquina no puede agregarse mayor valor que el que corresponda, más al interés equivalente.

La máquina aporta, pues, sólo un valor fijo.

La máquina aporta un movimiento mecánico inconsciente.

El obrero aporta cuidado, inteligencia, interés, arte.

El obrero tiene que ser el compañero inseparable de la máquina.

El obrero es el creador y constructor de la máquina.

Por ejemplo, si un par de zapatos tiene como precio corriente de venta treinta pesos y su valor se descompone como sigue:

 

Materiales (cuero, suela, etc.) $10.00
Uso de las máquinas $4.00
Administración y gastos generales $4.00
Salario del obrero $4.00
Precio neto $22.00

Y si se vende a treinta pesos, ¿quién le da ese valor?

Ese valor no puede salir sino de quien lo construye.

Los materiales no aumentan su valor.

El uso de las máquinas tampoco, sólo descuentan su amortización incluyendo intereses.

Administración y gastos generales están en el mismo caso de máquinas y materiales.

Siendo el obrero el factor indispensable de la producción, resulta el único agente que produce valores en todos los objetos de la producción.

Así, pues, esos ocho pesos que exceden del valor neto de los zapatos, es valor producido por el obrero.

Sobre esta materia se publicará, dentro de poco, un folleto que contendrá explicaciones más amplias y más completas.

Las necesidades individuales.– El hombre primitivo sólo necesitaba comer. Durante muchos siglos han vivido los hombres primitivos, sin otra necesidad que la comida.

Comían lo que estaba a su mano: frutas, raíces, yerbas, pájaros.

El primer trabajo ha consistido en buscarse el alimento.

Las necesidades de los hombres han variado y aumentado tanto que para señalarlas en un orden progresivo, tomando en cuenta cada época de la vida, no bastaría un gran libro y aquí no podemos disponer sino de un breve capítulo para ello.

Contemplemos al hombre primitivo, viviendo en un mundo vacío, sin casas, sin obras de ninguna clase, sin más trabajo que buscarse el alimento.

Contemplemos al hombre de hoy rodeado de millones y millones de objetos diferentes que se han fabricado en el transcurso del tiempo.

¡Cuán enormemente diferentes son las necesidades presentes del hombre de las necesidades pasadas!

Cada objeto, o cada instrumento o cosa que existe significa el desarrollo de las necesidades del hombre.

El hombre en la época presente no puede vivir como al principio de la humanidad.

Sus necesidades de hoy son mil veces más numerosas que antes.

La lucha que el proletariado desarrolla en el presente es empujada por las necesidades morales y materiales, creadas ya por la humanidad, y esta lucha no cesará hasta que el hombre pueda satisfacer sus necesidades sin más limitación que la razón.

La transformación sucesiva de las necesidades.– A medida que se han ido creando nuevos objetos, instrumentos o cosas, las necesidades han ido aumentando y transformándose.

El hombre, que primero sólo necesitó comer, después necesitó vestirse y cubrirse bajo techo. Para vestirse y cubrirse bajo techo tuvo que inventar.

Sus inventos han sido cada día más prodigiosos hasta producir el asombro.

Ojalá cada uno de nuestros lectores se detuviera algunos momentos para pensar en todo aquello que no nos es posible escribir, referente a los intentos que ha tenido que hacer el hombre al frente de cada necesidad creada.

Cuando se le ocurrió al hombre vestirse, no existían géneros ni herramientas.

Cuando se le ocurrió al hombre vivir en casas no había nada para construirlas.

Entonces apareció el trabajo en forma más variada y desde aquel momento el trabajo ha sido el poder más grande que ha convertido en realidad todas las caprichosas pero justificadas ilusiones del hombre.

¡Qué hermosa, qué sublime y, qué inmensa es la historia del trabajo!

Pero, qué triste es contemplar el producto del trabajo con los conductores del trabajo, o sea, los trabajadores.

Legiones innumerables de seres abyectos han sido los que con su fuerza y su mediana inteligencia individual han creado y dado forma a todo lo grandioso que hoy podamos admirar y que es en parte propiedad colectiva.

Llegamos a la época presente, donde se han reunido ya millares de necesidades, que el individuo las siente según sea el grado de conocimientos que haya alcanzado el ambiente en que viva.

Las necesidades que siente un campesino que no sale de su terruño, son bien diferentes a las necesidades de ese mismo campesino transformado en trabajador residente en una ciudad.

Dentro del justo concepto del derecho no es posible poner prohibiciones al derecho de satisfacer las necesidades.

El hombre necesita vestirse y cada día mejor, según vaya viendo el perfeccionamiento de los vestidos.

El hombre necesita vivir con comodidad, a medida que vaya apreciando las ventajas de una cómoda habitación.

El hombre necesita satisfacer otras mil necesidades que hoy forman parte de la vida y que nadie tiene derecho a prohibir que sienta el deseo de satisfacer esas necesidades.

Una enfermedad aquejará a un hombre y necesitará medicamentos caros y cambiar de ciudad para aspirar a su mejoramiento, pero tendrá que consultar su salario para ver si puede satisfacer aquellas necesidades.

Y aquí es cuando aparece el salario como una ley infame, y los creadores del salario como unos criminales y los que lo aceptan como unos idiotas e incapaces.

Aquí es donde surge espléndido el pensamiento de reformar y de perfeccionar la costumbre del salario para sacar al hombre de esa esclavitud que lo asesina.

Y es el socialismo únicamente quien impulsa este pensamiento de destruir la esclavitud del salario.

A los trabajadores les dice: sois víctimas y sufrís porque toleráis el salario.

A los ricos les dicen: aparecéis como verdugos de vuestros semejantes porque mantenéis la infame costumbre del salario.

¿Qué vendrá entonces en vez del salario? ¿Cómo viviremos sin salario o en otra forma?

La acción perfeccionadora del socialismo no tiene límites. De manera que nadie puede precisar cuándo se habrá llegado al estado de completa perfección.

Por esta razón no se podrá asegurar cómo y cuándo vendrá cada época de perfeccionamiento.

Hemos dicho antes que el salario es una esclavitud y que está llamado a desaparecer.

Pero, ¿con qué se remplazará el salario?

No podemos precisarlo.

Puede ser que durante mucho tiempo exista un signo de cambio, como la moneda. Bien puede ser también que algún día desaparezca, porque la organización social se hará de tal manera que no se necesitará signo alguno.

Habrá para esto una razón de alta moralidad.

Si del alimento no se puede privar a nadie, justo es que no se exija dinero por él. En las mismas condiciones están todas las cosas necesarias para la vida.

Pero cuando se habla de vivir en una sociedad sin dinero, se piensa en que eso sería imposible y se olvida que el mundo ha vivido, en épocas en que había menos inteligencia, más tiempo sin dinero que con dinero.

No se tratará de volver al pasado, sino de aceptar un modo de vivir más justo y sin enredos.

No se podrá alegar que haya cosas imposibles de realizar, porque después de haber descubierto la telegrafía sin hilos y las máquinas que hablan, llamadas fonógrafos o gramófonos, y que ya son verdades, todo lo que quiera el hombre arreglar lo arreglará, con sólo tener inteligencia y amor por el prójimo.

Como el socialismo es la abolición de la propiedad privada y único medio de perfeccionar la vida, las circunstancias ya expuestas de lo que son el capital, el trabajo y la maquinaria, dan por si solas pruebas suficientes en abono de la razón que gula al socialismo para establecer una sociedad sobre la base de la propiedad común.

Los medios que más adelante se exponen darán a conocer la facilidad con que se llegará al estado de la propiedad común.

Razones Morales

El socialismo no sólo acude a la ciencia, sino también al sentimiento.

La ciencia es la comprobación matemática de nuestra razón, de la razón de ser de la doctrina socialista.

El sentimiento es la razón moral.

Si la rigidez de la ciencia pudiera ser incomprensible para los cerebros menos cultivados, o para los que han vivido acostumbrados a los viejos moldes de las costumbres antiguas, el sentimiento sano y puro no puede cerrar los ojos a la verdad.

¿Será justo que un trabajador que trabaja los seis días de la semana con honradez, sin vicios, reciba un salario que apenas le alcanza para comer él con su compañera y sus hijos?

La mujer trabaja en la casa, puesto que una familia de tres niños ya absorbe todo el tiempo de la mujer, a menos que se deje abandonados a esos niños, como ocurre en muchos casos.

Si el salario apenas alcanza para mal vivir, ese mismo salario será más insignificante en cada ocasión que un accidente, común en la vida, perturbe ese hogar.

Una enfermedad en cualquiera de los miembros de esa familia, aumenta enormemente la miseria.

Pues, este es un caso muy común.

¿Es justo eso? ¿Es justo que el patrón de ese obrero aumente diariamente, multiplicando sus goces, su fortuna de reserva, sus comodidades, mientras sus obreros perecen de miserias?

Si desde el punto de vista del sentimiento constatamos las injusticias de la organización social, la lógica de ese sentimiento nos dice que debemos poner nuestra inteligencia al servicio del perfeccionamiento de la sociedad, para que poco a poco vayamos haciendo desaparecer todas las causas que producen la infelicidad humana.

Si la aspiración socialista puede resumirse en que todos los seres humanos tienen derecho a ser felices y a gozar de todos los productos del trabajo humano en combinación con la naturaleza, dos fuerzas formidables, acuden a dar razón a la doctrina socialista.

La ciencia, que prueba matemáticamente que el dueño del producto es el productor;

El sentimiento, que demuestra la justicia y la razón de la ciencia.

El sentimiento de justicia.– Sólo en los seres refinadamente groseros, degenerados y depravados, puede no aparecer jamás el sentimiento de justicia, pero en las personas llamadas buenas, con o sin educación, el sentimiento de justicia se revela, aparece y señala las cosas como son.

La educación influye poderosamente para localizar el sentimiento de justicia y para hacer concebir en sus detalles y amplitudes ese sentimiento.

La doctrina socialista y el sentimiento de justicia son una misma cosa.

Muchas personas de nuestro mundo actual logran concebir el sentimiento de justicia en el momento presente, pero sin enlazarlo con el pasado, y se encuentran con obstáculos y dudas insuperables debido a la falta de análisis histórico retrospectivo hacia el pasado.

Una persona de muy buenos sentimientos se encuentra en presencia del siguiente caso. Es un ejemplo:

Don Juan ha heredado de su señor padre un gran establecimiento minero que en la actualidad está evaluado en 500 mil pesos y produce una renta de 50 mil pesos anuales.

Además, el padre de don Juan dejó al morir en el Banco 500 mil pesos, varias casas y sus respectivos mobiliarios.

Don Juan sigue trabajando en la industria, y toma posesión de su herencia, considerándose propietario legítimo y sobre todo considerando esa fortuna en su poder de procedencia honrada.

Don Juan, joven, en posesión de ese capital sigue trabajando y multiplicando su fortuna.

¿Cómo se resuelve la honradez o falta de honradez en este caso?

Muy sencillo.

El padre de don Juan tenía trescientos trabajadores, en las minas.

La fortuna que el padre de don Juan acumuló fue trabajando en las minas. El padre de don Juan era obrero minero. Se descubrió y pidió una mina, la trabajó solo primero, acompañado, después, hasta llegar a tener trescientos trabajadores.

La venta del metal producía para pagar los salarios, y para dejar un saldo en el Banco.

Después de veinte años de trabajo en las minas, muere el padre de don Juan legando esa fortuna como la hemos descrito.

¿Cómo se acumuló esa fortuna? Trabajando solo el padre de don Juan, ¿habría logrado formar esa fortuna?

No, eso es imposible.

El trabajo honrado de un hombre solo, no permitirá jamás acumular fortuna.

Esa fortuna se formó debido al trabajo de esos trescientos trabajadores. Cada uno de esos trescientos trabajadores ha contribuido con una cuota en esa fortuna.

¿Cómo va apareciendo ahora el concepto de lo que es el sentimiento de justicia?

Mientras don Juan, a la muerte de su padre hereda esa fortuna, ese capital, los hijos de los trabajadores de esas minas no han heredado nada, aún cuando sus padres fueran honrados y sin vicios.

Analicemos un poquito cómo se ha formado esa fortuna.

Con el trabajo colectivo de esos muchos trabajadores; por pequeña que se considere la utilidad que cada trabajador aporta, entre muchos trabajadores forman la gran utilidad. Después de esto, el salario mezquino y bajo, explotado en veinte años.

¿Qué resulta, entonces, de esta gran herencia que hereda don Juan?

¡Explotación a los trabajadores!

Salarios no pagados a los trabajadores.

Sí trescientos trabajadores producían diez pesos diarios de metal cada uno y el salario de cada cual no llegaba a cinco pesos diarios, y el resto, salarios no pagados, pasaba poco a poco, día a día, a engrosar la fortuna del patrón.

Así queda explicada la procedencia de esa gran fortuna.

Podríamos no calificarla de falta de honradez por haberse acumulado en una forma ya establecida por las costumbres, pero si su procedencia pudiera calificarse de honrada, entonces preguntaríamos:

¿Hay justicia en la procedencia de esa fortuna?

Constatada su procedencia, ¿a quién le corresponde esa fortuna?

La respuesta es fácil: a la colectividad de trabajadores que la produjo.

Se dirá que al morir el padre de don Juan la mayor parte de los trabajadores se hallan dispersos, unos; muertos, otros.

Pues bien, por eso la doctrina socialista aspira a que el trabajador disfrute del fruto íntegro de su trabajo, porque esto es justicia y es razón.

Trabajando todos, cada cual según sus aptitudes y gustos, todos disfrutarán de bienestar y felicidad.

Si los socialistas decretaran que todas las fortunas privadas actuales pasaran a ser fiscales y municipales, no cometerían ninguna injusticia, porque ese acto sólo sería hacer volver a la colectividad para el beneficio, común, lo que la avaricia capitalista arrancó a la colectividad de trabajadores.

Sin embargo, parece que el socialismo no recurrirá a ese medio pues habrá medios para evitar la explotación en el porvenir y las grandes fortunas ya creadas irán poco a poco entrando al servicio de la colectividad.

Muy a menudo la burguesía nos condena diciendo que queremos destruir el pasado. Pero eso no es sino una expresión. El pasado no se destruye, ya se fue, ya pasó. Lo que existe en el presente como obra del pasado no lo destruye el socialismo, es el progreso quien lo modifica y lo perfecciona.

La obra del socialismo es empujar al progreso.

La acusación de los conservadores del pasado es una queja infantil.

Lo mismo que ha pasado con el ferrocarril y el automóvil; que han reemplazado todos los viejos y molestos vehículos de transporte, eso mismo pasará con el socialismo.

El conservador preferirá hacer un paseo en un automóvil y no en una carreta o a lomo de burro.

Igualmente le ocurrirá más tarde, cuando haya conocido las ventajas del socialismo.

Si el automóvil o el ferrocarril son una ventaja sobre la carreta, así el socialismo es una ventaja incomparable sobre el presente.

La necesidad del amor.— Bajo el sentimiento del amor toda empresa pequeña se vuelve gigantesca.

El amor mutuo es una ley de la naturaleza y de la razón, porque no tendría razón de ser la existencia de la humanidad sin amor.

El amor es la única base moral y justa en que descansa la vida de la humanidad.

La humanidad sirve y se multiplica por obra de la procreación, que sólo se realiza por la unión del hombre y la mujer.

Si el acto de la procreación se realiza sin amor, resulta un acto simplemente animal.

Si el amor es un sentimiento que debe estar internamente mezclado en el acto de la procreación y en el cuidado de su fruto, es muy natural que el amor sea el sentimiento que domina hoy sobre el mundo entero, puesto que la procreación que es a la vez un motivo de goces superiores, es el acto frecuente de todos los días.

Hemos llegado en el presente a un estado en que sin amor no hay moral y en que se estima grosera una sociedad que vive sin moral.

Pues bien, en el momento presente no hay amor en la sociedad, puesto que la vida está organizada sobre la base del egoísmo que es la negación del amor.

No puede haber amor donde hay explotación.

No puede haber amor donde hay opresión y tiranía.

No puede haber amor donde hay ignorancia.

Los que hoy viven bien estiman muy difícil organizar la sociedad sin explotación, sin opresión y sin ignorancia. Pero el socialismo lo estima muy fácil y realizable en corto tiempo. Más adelante explicaremos esto.

Las desigualdades actuales.– Los hombres han creado mayor número de desigualdades que las que crea la naturaleza.

Las desigualdades son de dos clases:

Unas creadas por la naturaleza.

Otras creadas por los hombres.

Las desigualdades creadas por la naturaleza no afectan sino excepcionalmente al bienestar.

Las desigualdades creadas por los hombres afectan íntima y directamente a la felicidad humana.

El socialismo quiere borrar esta clase de desigualdades, para aumentar el bienestar, y quiere dulcificar en lo posible las desigualdades de la naturaleza, cuando ellas afecten a la felicidad de los humanos.

La mayor y más cruel desigualdad que hoy afecta a los hombres, es la desigualdad social y sus consecuencias; la desigualdad política y económica.

En el presente y en vista del estado actual de la educación y de la cultura de los pueblos puede justificarse la desigualdad social.

Pero desde el punto de vista moral y humano, como desde el punto de vista del sentimiento de justicia, es inaceptable que exista la desigualdad social.

Si las circunstancias actuales en que está organizada la vida, presentan obstáculos para borrar esa desigualdad, esos obstáculos no son ni pueden ser permanentes ni durables. Se pueden destruir. Se pueden hacer desaparecer.

El mayor obstáculo para la igualdad social es hoy la diferencia de cultura y de educación de los hombres, junto con la diferencia de costumbres.

Pues bien, todo esto puede desaparecer con sólo facilitar los medios de educación y de cultura y de multiplicarlos de modo que con pocos años de activa labor desaparecería toda la incultura y grosería de la sociedad.

Pero cualquiera que sean las desigualdades, todos son iguales en sus necesidades. Todos necesitamos comer y vivir.

Y es de suponer que todos necesitan satisfacer la necesidad de comer y vivir con más o menos placer.

Por eso todas las circunstancias que miden la ración de comer y vivir deben modificarse, porque en el presente constituyen una tiranía cruel.

La ración de comer y vivir no puede ser medida sino por cada individuo.

“Solo yo siento cuando cesa mi hambre.”

El que me mira comer no puede determinar cuándo habrá cesado mi necesidad.

Pero en la vida presente esta necesidad está limitada bajo el régimen del salario.

Cada individuo y su familia viven del salario y como el salario es una cantidad variable y escasa, resulta que la mayor parte de los hombres tienen medida, por mano ajena, la ración de hambre.

Esto es inaceptable y por eso la doctrina socialista aduce y aporta todas las pruebas necesarias para demostrar que todo puede corregirse y perfeccionarse hasta hacer desaparecer todas las causas humanas de la desgracia.

Las desigualdades en el futuro.– A medida que la humanidad avance impregnándose de las doctrinas socialistas, irán desapareciendo todas las desigualdades creadas por los hombres y dejando subsistentes sólo las desigualdades de la naturaleza, porque la mayor parte de ellas son grandes, sublimes y hermosas,

La desigualdad de los hombres en el futuro no afectará gran cosa en la felicidad.

Muchas desigualdades que hoy parecen naturales desaparecerán cuando ellas dependan de la acción de los hombres.

La diferencia en la forma de los individuos que unos se clasifican de feos y otros hermosos, que parece obra de la naturaleza, es seguro que podrá modificarse y sujetarse a la acción y voluntad del hombre.

Puede decirse que está probado por la ciencia que si una pareja llena de salud procrea y vive en un ambiente dichoso y puro, donde todo contribuya a vivir bien, los hijos de esa pareja llevarán una vida natural superior a los que no puedan vivir y desarrollarse en iguales condiciones.

Si todos contribuimos a mejorar cada día las condiciones de la vida, llegará el momento en que no habrá otras desigualdades que aquellas que la naturaleza ha creado.

Lo que debe ser la humanidad.– Debido a las desigualdades presentes, el mundo no es feliz. El pobre sufre revolcándose en su miseria o en sus dolores; conspirando por hambre y por envidia, fruto de su ignorancia, contra los poderosos que a su vez sufren al sentir las maldiciones de los de abajo.

Así, en el estado actual de la organización social, la humanidad se asesina en una guerra permanente que en distintas formas produce malestar.

El socialismo aspira a que la humanidad sea un hogar feliz y dichoso, donde todo sea amor, arte, justicia, libertad, porque sólo así habrá vida.

El socialismo quiere que la humanidad sea una colectividad de hombres buenos que vivan como hermanos amantes, donde todos trabajen para aumentar siempre las comodidades y los goces de todos.

Este hermoso pensamiento socialista se realizará por los medios que detallare en otros capítulos.

Razones de derechos

No podemos hablar aquí del derecho concebido por los hombres del pasado o del presente y escrito en sus códigos, porque ese derecho está concebido defectuosamente y basado sobre teorías inaceptables.

Hablaremos del derecho natural, aceptable por toda persona que no tenga maleados sus sentimientos.

El hombre nace por obra ajena a su voluntad y desde ese momento nace con un derecho: el de vivir.

El hombre viene al seno de la sociedad, y es la sociedad la llamada a no destruirle ni impedirle sus medios para vivir.

El modo como la naturaleza hace nacer al hombre o a la mujer, nos está demostrando que es una obligación social hacer vivir al nuevo individuo que nace, por dos razones:

Primero: porque el nacimiento no es obra voluntaria del que nace;

Segundo: porque cada ser que nace viene destinado a perpetuar la vida de la especie y es el espíritu de conservación de su propia especie el que nos debe guiar a cuidar de la vida del que nace.

Si esta circunstancia nos presenta la naturaleza, nuestros actos deben obedecer sus leyes.

Pero los hombres de hoy, con la excepción de los socialistas, violan las leyes de la naturaleza, y ponen al que nace en el peligro de la muerte.

¿Cómo?

Habiéndose apropiado de los medos de vida y comerciando con ellos, vendiéndolos al que tiene dinero para comprarlos.

Dinero no tiene sino el que puede trabajar y todavía con un salario medido.

Todo eso es inicuo.

Todo eso debe desaparecer.

Hay derechos indiscutibles, que como el derecho a la vida y a sus goces, no pueden limitarse ni suprimirse y sobre esos derechos es que el socialismo se basa reclamándoles.

Dónde nace el producto.– Si el producto nace por la obra del trabajador, a él le pertenece.

Si el trabajador recibiera íntegro el producto del trabajo no existiría ningún trabajador miserable, ni habría miserias en el mundo.

Se ha constatado en páginas anteriores que el producto es sólo obra del trabajador.

En un inundo bien organizado, y con los progresos de la maquinaria ya existentes, trabajarían todos los seres aptos para el trabajo, y trabajando todos, bastaría el trabajo de tres o cuatro horas al día, en vez de las brutales jornadas que hoy se realizan.

Si cada trabajador recibe el producto íntegro de su producción, podría fácilmente contribuir a atender todos los gastos generales de la colectividad o pueblo donde viva.

Si también es efectivo que trabajando todos bastaría con tres o cuatro horas de trabajo diario, nos parece muy razonable que si en todos los pueblos llegan a vivir los hombres fraternalmente, los trabajos generales para el perfeccionamiento de las comodidades se harían con todo gusto, con parte del tiempo libre restante, después de cumplir con su trabajo obligatorio, o con cuotas impuestas sobre su producto, puesto que lo recibiría íntegro.

Si el producto nace del trabajo del trabajador a él le pertenece.

Si el trabajador trabaja con una máquina ajena, el producto debe repartirse como justamente corresponde entre el valor del trabajo aportado por el hombre y el desgaste de la máquina que corresponda.

Dónde nace la utilidad.– Como en la actualidad el capitalista es quien evalúa el valor del trabajo de cada obrero, resulta que realizada la producción en todas las industrias, queda un sobrante que el capitalista llama utilidad y se la guarda.

Pero como ya hemos demostrado en capítulos anteriores, esa utilidad no es otra cosa que la merma en el salario realizada en cada obrero, no necesitamos en este capítulo sino recordar ese hecho.

La utilidad nace del saldo del salario que no se paga al trabajador. Podríamos aceptar ese procedimiento si esa utilidad fuera destinada a obras de utilidad general para las colectividades que la producen, pero como actualmente se la guarda el patrón en beneficio individual, resulta una usurpación.

Pero aceptaríamos eso, siempre que primero se cubran las inmediatas necesidades del obrero.

Queda constancia, pues, que las llamadas utilidades se forman de una manera indigna.

El reparto presente.– En el presente el reparto de la producción se hace injustamente.

Fruto de ese mal reparto es la miseria del mayor número y la abundancia para unos pocos.

El reparto de la producción toma generalmente dos nombres: utilidad y salario.

La utilidad la aprovechan los que no trabajan.

El salario es una miserable ración de hambre para el mayor número.

En estas condiciones inicuas se hace el reparto de la riqueza social que la naturaleza da como patrimonio a todos, con la única condición de trabajar.

El reparto futuro.– Cuando la humanidad se vaya encaminando a vivir conforme a la doctrina socialista, el reparto de la riqueza social aprovechara a todos, porque como lo acabamos de manifestar poco antes, todos trabajarán y todos usufructuarán del producto de su trabajo.

El reparto se realizará conforme a los medios que se vayan empleando en cada país por medio de las leyes y de las costumbres. Esto está más ampliamente explicado en los capítulos que tratan sobre los medios de realizar el socialismo, pero no cerraremos este párrafo, sin darle más amplitud.

La acción socialista en la actualidad, ha modificado, la forma del reparto de la riqueza social, cuando por medio de su organización ha contribuido a elevar los salarios y a bajar el precio de la vida, a la vez que va conquistando seguros contra accidentes, protecciones contra el hambre, pensiones a la vejez.

Todo esto, que ya es una realidad en algunos países, no lo ha dado la burguesía capitalista, sino que se lo ha arrancado a viva fuerza la organización y la conciencia de los socialistas organizados,

Y sobre todo eso que ya es un principio de mejor reparto de la riqueza social, irá mejorándose cada momento más, a medida que crezca la fuerza socialista organizada, porque sin organización nada se consigue.

En el futuro la organización socialista conquistará menos horas de trabajo, más salario y vida más barata por medio de sus cooperativas y será de esta manera cómo el reparto de la riqueza social irá cumpliéndose, en beneficio de los que ahora sufren privaciones.

Las inmensas riquezas que hoy están en manos de los grandes hacendados irán pasando, poco a poco, a servir en beneficio de todos, por medio de impuestos progresivos sobre las rentas, sobre las herencias y de otras maneras juntas sin que por estos procedimientos se empobrezcan ni disminuyan sus placeres los señores de hoy.

Resumen y consecuencias

Terminaremos esta parte creyendo haber dejado expuesto en las páginas anteriores, lo que es el socialismo, es decir, hemos explicado que el socialismo es un sentimiento de justicia y de amor que va en busca de la felicidad para todos.

Hemos presentado a medias los defectos de la vida presente para convencer que es necesario perfeccionar esa vida que así resulta indigna tanto para los que viven bien como para los que viven mal.

Después de haber expresado lo que es el socialismo, procurando convencer a nuestros lectores de que el socialismo es en verdad un refinado sentimiento de amor y justicia luchando contra la maldad y el egoísmo organizado y que impera en el mundo actual, queremos ahora explicar por qué medios se realizara el socialismo.

Esto es muy importante decirlo, porque nuestra firme propaganda logra convencer a muchos de que son inmejorables nuestras ideas y de que ellas harían realmente la felicidad verdadera, pero en cambio se ha hecho más difícil convencer de que el socialismo no necesita muchos años para ser costumbre universal de la sociedad.

Por eso, las páginas que siguen están destinadas a presentar y analizar los medios por los cuales el socialismo se realizará.

El socialismo es, pues, lo opuesto a todos los defectos sociales y por lo cual aparece como el perfeccionamiento mismo.

II

¿COMO SE REALIZARÁ EL SOCIALISMO?

¿Cuáles serán sus medios?

Los enemigos del socialismo lo desfiguran y presentan su doctrina muy distinta de lo que es en realidad para, de ese modo, atacarlo más fácilmente y hacer creer a las gentes que el socialismo es imposible.

A la vez que así calumnian la doctrina, cuando hablan sobre los medios que se ponen o se pondrían en práctica para realizar el socialismo, nuestros enemigos hablan mil barbaridades, presentándonos a los socialistas como unos bandidos sanguinarios, a pesar de que la acción socialista se encauza en lo posible, dentro de un espíritu de justicia, equidad y amor.

El socialismo se realizará usando dos circunstancias predilectas:

La táctica y los medios.

La táctica se desarrollará en cada país, según su, ambiente atávico, y según las modalidades de cada pueblo y las conveniencias locales.

Los medios, generalmente, son iguales en todos los, países, pero se destacan dos medios predilectos: la organización de los trabajadores y su educación en la doctrina.

En consecuencia, el socialismo usará para realizarse como armas de combate: la educación doctrinaria y moral del pueblo por medio del libro, del folleto, del periódico, del diario, de la tribuna, de la conferencia, del teatro, del arte; la organización de toda clase de asociaciones que concurran al mismo fin; de la acción -política para la conquista de los poderes públicos; de la acción gremial para la lucha de clases; de la organización cooperativa para ir monopolizando los actuales negocios del mundo, hasta que el poder de la cooperativa sea tina verdadera fuerza de socialización de todos los medios de producción y de cambio.

Toda esta acción la realiza actualmente el socialismo usando para ello los medios legales que cada nación franquea, esto cuando las naciones tienen organización constitucional. En los países despóticos como Rusia, los socialistas se han visto forzados a una obra violenta para poder conquistar libertades democráticas que franqueen el progreso de las ideas.

El socialismo se realizará por esos medios ya dichos, en forma metódica y poco a poco, realizándose hoy una medida y mañana otra.

Los detalles de ese “cómo se realizará” es lo que empezamos a explicar.

Fundamentos históricos de los medios como llegará la realidad el socialismo.– La evolución natural que se opera en las sociedades es un medio fundamental histórico indestructible, inevitable, porque el progreso, como el movimiento son leyes de la vida, contra las cuales nadie ni nada se puede oponer.

La humanidad marcha progresivamente a su perfección. Esto es un hecho histórico innegable porque desde que hay historia, desde que se puede advertir su rasgo de la vida humana, desde ese pasado tan remoto, hasta el momento presente, la vida de la humanidad ha sido una carrera no detenida jamás de progreso y de perfección y ese mismo hecho histórico visto y probado, es la seguridad de que la humanidad seguirá marchando en busca de más perfección y el porvenir que ya se divisa para la humanidad no es otra cosa que el socialismo.

Para algunos está muy lejos.

Para nosotros los socialistas está muy cerca.

Convencidos de que el porvenir es el socialismo, queremos apresurar la llegada de ese porvenir adelantando la cultura y la educación de los pueblos.

Mientras más rápidamente avancemos en la cultura y la educación junto con la organización de los trabajadores, más cerca, mucho más cerca estamos del porvenir y, por lo tanto, del socialismo.

No somos nosotros los que aseguramos nuestro próximo triunfo, es la historia de hechos consumados, quien se encarga de garantizarnos de ese éxito.

La historia estricta de los hechos no engaña.

Como lo hemos dicho ya, la Humanidad es una cadena sin interrupción de progresos, con la hermosa particularidad de que un progresó alcanzado ha sido base indestructible para cimentar nuevos progresos, cada día más grandes, y como el socialismo no es otra cosa que el progreso maravilloso, llegará a ser cúspide cuando la Humanidad ofrezca por todas sus partes progreso y progresos.

Medios económicos

Para el socialismo, posiblemente los medios de carácter económico que adopta y que adoptará serán los de mayor potencia para llegar a la realización de los ideales.

La acción económica del proletariado, es el poder demás potencia y quizás superior al medio político.

Por eso le dedicamos mayor atención a la organización económica que a la organización política.

La lucha de clases.– Las clases existen en la sociedad muy marcadamente divididas; unas muy opulentas, muy aristocráticas y otras muy infelices y pobres.

Las clases existen. Son un hecho.

Desde que existen clases, existe lucha entre ellas. Esta lucha se ha hecho inevitable ya y más intensa cada día que transcurre.

Para el socialismo no puede pasar desapercibida la lucha de clases, porque es un factor de la transformación social.

El socialismo, propiamente dicho, no quiere hacer odiosa la lucha de clases, sino que, reconociendo su existencia, trata de encauzar la lucha de clases, para evitar sus desastrosas acciones y para llegar hacia la armonía social, consiguiendo la desaparición de las clases motivada por el antagonismo social, hasta que la Humanidad sólo se componga de hermanos trabajadores todos, dueños de su trabajo libre, trabajando amorosamente para el bien de todos, utilizando para su -comodidad de todas las invenciones de la mecánica y de la química.

La organización del trabajo.– Para suavizar las asperezas de la lucha de clases y para extinguirla, los socialistas se ocupan con actividad de organizar debidamente el trabajo y los trabajadores.

De la mayor organización que realicemos los socialistas dependerán los resultados más felices.

La organización ha dado ya excelentes frutos, que continúan aprovechando aquellos países, que han tenido suerte de experimentar ya los buenos resultados de la organización.

Es necesario convencer a los trabajadores de que son un gran poder, como no hay otro, pero la fuerza de su poder sólo reside en la organización.

El gremio.– El gremio es el primer escalón de la organización.

Cada trabajador se agrupa, asociándose, con los demás de su oficio o clase de trabajo.

Cada gremio reúne así en su seno las fuerzas productivas de una misma profesión y puede ejercer influencias sobre la industria.

Después de la organización gremial, los trabajadores forman otras clases de organizaciones combinadas que reúnen mayor fuerza y superior acción.

Los trabajadores de un mismo oficio en distintos pueblos de un país forman después del gremio, lo que se llama una federación nacional.

También se forma la federación internacional de un mismo oficio, estrechando sus relaciones los trabajadores de una nación a otra con el propósito de defender sus intereses.

En un mismo pueblo, existiendo organizados distintos gremios, se forma lo que se llama una federación local, para combinar las fuerzas obreras de un pueblo y hacerlas servir en beneficio de los intereses obreros.

En una nación que tenga muchas organizaciones en distintos pueblos, se forma la Confederación del Trabajo que reúne en un solo seno todas las fuerzas organizadas de un país para hacerlas servir en su propio bien.

Esta forma de organización de lo simple a lo compuesto, no es una ilusión ni un proyecto, es una realidad viva y poderosa en muchas naciones va.

En Europa están muy bien organizados los obreros de todas sus naciones, sin excluir ninguna.

Las demás partes del mundo cuentan con buenas organizaciones, aunque no en el pie de los europeos.

En Sudamérica, el país que cuenta con mejor organización es la República Argentina.

Esta forma de organización llevada cada día a mayor perfección y encaminada a servir las doctrinas del socialismo, será uno de los medios más poderosos para efectuar la realización de la doctrina, porque el trabajador organizado así luchará con más éxito para disminuir la explotación y la opresión que actualmente soporta.

La huelga.– Los trabajadores han tenido y tienen que luchar con la clase capitalista organizada, rica, poderosa Y en el Gobierno y todos sus medios a su disposición, de manera que la lucha entre estas dos clases es muy desigual. Sin embargo los trabajadores tienen a su disposición un arma formidable de un poder casi siempre invencible y esa arma es la huelga, es decir la paralización colectiva del trabajo.

Pero la huelga no puede hacerla el trabajador con seguridades de éxito sino cuando es organizada.

Por eso después de la organización gremial de los trabajadores, es cuando se puede emplear la huelga como un instrumento favorable a los intereses del trabajador.

Es verdad que la huelga, aunque sea pacífica, es en sí misma un acto de presión o de violencia, pero, es necesario reconocer que no hay otro medio que resulte eficaz a los intereses de los trabajadores.

La clase capitalista, en noventa casos sobre cien ha demostrado no tener conciencia ni corazón y a las peticiones razonables de los trabajadores les ha contestado negativamente.

Hasta el momento presente la huelga ha desempeñado el papel salvador de los trabajadores y gracias a la huelga los trabajadores disfrutan de algunas ventajas.

A medida que los trabajadores van perfeccionando su organización, la huelga va resultando más perfecta y más eficaz y se va empleando para la conquista de mejores libertades.

Con la huelga el trabajador ha conseguido mejor salario; menos horas de trabajo; descanso de un día por semana; abolición de trabajos nocturnos que pueden hacerse en el día; reglamentación nacional de las condiciones del trabajo; modificación del carácter de los jefes e capataces; perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo para evitar desgracias; indemnizaciones en los accidentes; con la huelga se ha conseguido, en algunas partes, hasta el abaratamiento de los arriendos de habitaciones.

La huelga ha sido un medio de mejoramiento de los trabajadores siempre que se haya sabido emplearla.

La huelga ha obtenido hasta la modificación de las leyes y reglamentos.

Con la huelga, en Austria, se consiguió la ley del sufragio universal que dio a los trabajadores la representación que les correspondía.

Con la amenaza de la huelga, en Chile se consiguió la supresión de los impuestos al ganado argentino.

Con la huelga, en Rosario de Santa Fe, los trabajadores obligaron al municipio a derogar la ordenanza que exigía las impresiones digitales y el registro policial de los operarios de los vehículos.

En f in, la huelga es el gran medio, porque los trabajadores y los socialistas se ayudarán a ganar conquistas cada vez más grandes, a medida que crezca la capacidad de la organización de los trabajadores.

La huelga será, por fin, el arma formidable con que los trabajadores pondrán fin a la guerra y a la paz armada de las naciones, que es la ruina económica de los pueblos.

Este es el medio más eficaz de acción y de lucha y con este medio los trabajadores arrancarán hoy una mejora y mañana otra y sin detenerse jamás en el camino de su lucha por la verdadera emancipación los trabajadores podrán llegar a realizar completamente todas sus grandes aspiraciones de justicia social.

Sin embargo, a pesar de que la huelga es de por si un medio eficaz, los trabajadores tienen todavía varios otros medios poderosos de que están usando y que se explican enseguida.

La cooperativa y su gran fuerza de acción y de transformación.– Si la huelga es un medio de lucha ya conocido universalmente, la cooperativa es otro medio aunque no muy conocido todavía y menos experimentado que la huelga, pero es un medio eficaz y en el porvenir será un gran poder de transformación y de verdadera socialización colectiva que absorberá por completo toda la vida económica y financiera del mundo.

La cooperativa es un medio que se desarrolla más silenciosamente, con más inconvenientes, pero es más revolucionaria, más poderosa, más eficaz para la transformación que persigue el socialismo.

Podemos decir, que sólo en los últimos diez años, los socialistas principian a tomar verdadero interés y actividad por la cooperativa.

Parece más fácil organizar un gremio con su federación que una cooperativa.

El gremio se organiza y vive con pocos socios que paguen sus cuotas.

Mientras que la cooperativa necesita de más capital, de más cuidado, de más inteligencia. Pero en cambio la cooperativa hace efectiva las reivindicaciones o mejoras que conquista el gremio.

Sin la cooperativa, cuando un gremio conquista alza del salario, el comercio sube más el precio de la vida.

Con la cooperativa, cuando un gremio conquista alza del salario, se evita el encarecimiento de la vida, porque la cooperativa continúa vendiendo al precio justo, salvo que las producciones que ingresen de afuera a la cooperativa obliguen un alza.

La cooperativa venderá siempre más barato que cualquier comercio, puesto que la misión de la cooperativa no es para lucrar sino para cooperar al abaratamiento de la vida y a la vez independizarnos del comercio burgués.

La cooperativa es de dos clases generales: de consumo y de producción. A medida que se ensanche la acción de la cooperativa se independizará cada vez más del contacto con la burguesía.

Si la cooperativa es de consumo tiene que surtirse de todo lo que necesite en el comercio por mayor o en las fábricas.

Si la cooperativa es de producción vivirá más independiente si la materia prima la fabrica o la produce ella misma.

Para realizar la producción del pan, completamente independiente de la clase capitalista sería menester que la cooperativa socialista sea dueña del suelo, que coseche trigo, que tenga molinos y panaderías.

Las cooperativas de Manchester, en Inglaterra, han alcanzado ya ese grado de independencia.

La formación de muchas cooperativas aunque sean sólo de consumo, contribuirá mucho al abaratamiento de la vida.

A medida que la cooperativa vaya abarcando más el campo de la producción propia, más barata se irá haciendo la vida.

La cooperativa, mediante la cooperación de los gremios, realizara progresos increíbles. A medida que se agrande la acción de la organización gremial, más vastas serán las cooperativas y más pronto realizarán su obra emancipadora.

El ochenta por ciento, a lo menos, de los consumidores pertenecen a la clase proletaria. De manera que todas las cooperativas, si logran reunir el capital necesario para desarrollarse tendrán clientela suficiente.

La cooperativa extenderá su acción a todos los ramos de la industria.

Fundará fábricas de tejidos de todas clases, para fabricar telas necesarias para todos los usos.

Tendrá fábricas de ropa que consuman los productos de las fábricas de tejidos, aparte del consumo de los particulares.

Podrán alimentar la fábrica de telas, cooperativas agrícolas que produzcan la materia prima: algodón o lanas, etcétera.

Los gremios extenderán su acción para fundar el trabajo cooperativo como lo realizan los albañiles de Bahía Blanca con todo éxito.

Desarrollándose sin límites la acción de la cooperativa llegará a fabricar todo cuanto necesita el mundo, puesto que la mayor parte de los consumidores del mundo irán engrosando el ejército de la organización obrera.

Las cooperativas agrícolas producirán muchas materias primas, que utilizarán las cooperativas de producción, aparte de que producirán todos los artículos agrícolas destinados a la alimentación.

Las cooperativas de producción fabricarán todo cuanto sea necesario.

Las cooperativas de consumo venderán a los consumidores los productos de las otras cooperativas.

Las cooperativas de trabajo suprimirán los intermediarios llamados contratistas, lo que significará trabajo más barato y salario más alto.

Una vez que el socialismo domine sobre el comercio y las industrias, impondrá sus leyes; leyes que serán siempre en beneficio creciente para todos, y que en el caso más desfavorable será su acción superior a lo que actualmente se llama legal.

Hoy se establece una fábrica y funciona conforme a las leyes lanzando al mercado sus productos.

Al día siguiente se instala otra fábrica de igual producto, pero con más capital y procedimientos más modernos, que le permite vender más barato su producto, por lo cual la fábrica anterior fracasa sin que nadie indemnice al fracasado, cualquiera que fuese la cantidad perdida.

Si la acción de una cooperativa obliga el cierre de un establecimiento burgués análogo, no habrá hecho ningún acto ilegal ni condenable bajo el concepto de la vida actual.

Si los que fracasan por efectos de la competencia capitalista quedan en la miseria, la sociedad actual los deja abandonados a su propia suerte.

Posiblemente durante los primeros éxitos de la cooperativa ocurran estos mismos hechos sin otros remedios que los que tienen actualmente, pero a medida que el poder de la cooperativa avance, los individuos de los establecimientos burgueses que fracasen pasarán a ocupar empleos dentro de las cooperativas, para que ganen el sustento necesario.

Cuando el progreso de las cooperativas llegue al mayor grado de riqueza y de poder, irá motivando la clausura de las industrias y del comercio burgués y de esta manera se habrá remplazado el actual régimen industrial burgués, por el régimen industrial socialista en el cual, progresando también por grados, irá desapareciendo toda forma o vestigio de explotación hasta que llegue el momento en que cada trabajador reciba el fruto íntegro de su trabajo.

La acción de la cooperativa a medida que vaya creciendo irá recibiendo apoyos por dos fuerzas separadas dependientes del mismo proletariado y esas fuerzas son la organización gremial y la acción política encaminada a obtener del Estado algunas ventajas que la posición política del socialismo pueda determinar en su favor.

Considerando así las cosas, la cooperativa será el arma más formidable de la gran revolución que el socialismo opera para la felicidad humana.

¡Qué hermoso será ver en el mundo, dentro de un porvenir cercano, el comercio y la industria en manos de la cooperativa socialista, fabricando todo lo que es bueno y útil, y excluyendo, con su poder y con su bondad, para siempre, la fabricación de falsificaciones y venenos que se venden hoy al público por alimentos!

¡Qué hermoso y qué grande será ver en el mundo la Humanidad trabajando, unida, como una familia amante donde no haya más que ternura!

¡Qué sublime aparecerá entonces la obra del socialismo, tan ofendida y tan calumniada en el presente!

Medios políticos

Los medios económicos de lucha que usa el socialismo le son propios, no existen de su género en la sociedad burguesa.

Creemos que el socialismo podrá triunfar con sólo su acción económica. Quizás bastaría para su triunfo la acción del gremio y sus federaciones y la acción de la cooperativa.

Se entiende que a la acción gremial y cooperativa, va agregada la acción educativa, moral y de cultura, que elevará grado a grado el valor y la capacidad de los trabajadores.

Sin embargo de pensar así, estimamos que usar los medios políticos no estará de más. Mientras más armas se usan en una lucha, más seguridades habrá de llegar más luego a la victoria.

El proletariado socialista usa también los medios políticos para poner las fuerzas del estado al servicio del progreso de su doctrina.

Al usar el medio político podría guiarnos el criterio de que lo que por la ley se construye por la ley se perfecciona o modifica.

Todos los días los poderes legislativos derogan leyes y crean nuevas, según van apareciendo las necesidades conforme a los progresos de la vida moderna.

Es una medida de previsión usar el medio político y obtener la representación que se pueda; porque la clase capitalista al encontrarse sola en el poder legislativo dictaría leyes que detuvieran o prohibieran el desarrollo de la organización de los gremios y de las cooperativas, lo cual haría más difícil la lucha emancipadora del pueblo y producirla más víctimas puesto que los convencidos no detendremos jamás nuestra acción.

Veamos entonces cómo usaríamos los medios políticos para apoyar la acción gremial y cooperativa, que ha de llevarnos al triunfo de la doctrina socialista.

La conquista de los poderes políticos.– La vida económica y social está en íntimo contacto con la acción política en la actual sociedad. Los poderes políticos son instrumentos de servicio público que dispensan sus favores a quien los maneja.

Actualmente, la clase capitalista tiene en sus manos el poder político en todos los países.

Los industriales, para asegurar la fácil colocación de sus productos hacen servir los poderes del Estado en su beneficio individual dictando leyes protectoras en dos maneras: dentro del país, influyendo sobre las tarifas de fletes de transportes y sobre las contribuciones e impuestos y para barajarse de la competencia extranjera con las tarifas aduaneras.

Esas leyes llamadas de protección a la industria nacional se han presentado como una esperanza para el pueblo, pero en realidad sólo en beneficio de los capitalistas.

Cuando vemos que de los poderes políticos, la clase capitalista hace un poder de opresión para el pueblo y de beneficio para ella, comprendemos la necesidad de que nosotros recurramos a usar los poderes políticos para hacerlos servir nuestra doctrina y para eso es preciso conquistarlos.

Tal como el progreso de la maquinaria ha producido un malestar para los trabajadores y éstos en vez de pensar en destruirla trabajan por conquistarla para someterla a su servicio dentro de la doctrina socialista, así también los poderes políticos en vez de repudiarlos debemos conquistarlos, porque por ahora no podemos destruirlos.

Entonces el deber del proletariado organizado es conquistar los poderes políticos, y cuando la burguesía recurra a fraudes, cohecho y otras indecencias para burlar la ley, entonces el proletariado debe recurrir a supremas acciones para impedir que se burlen sus derechos y sus conquistas.

Misión de la minoría socialista en el Congreso.– Mientras los socialistas están en minoría en el Congreso su acción más importante será la fiscalización a los actos incorrectos y la crítica a los defectos de la organización presente.

En la creación de las leyes, los socialistas gastarán todos los empeños posibles por introducir todo aquello que concurra a salvar al proletariado de la rapacidad burguesa.

Si la minoría socialista puede, introducirá sus leyes propias y librará la batalla para convertirlas en leyes efectivas.

Dentro de esta acción la minoría socialista va obteniendo ventajas. Las primeras leyes conquistadas servirán de base y apoyo para sobre ellas conquistar otras.

Las leyes que ya en algunos países se han arrancado, son un principio de la doctrina socialista.

La obstrucción será otro medio con que la minoría socialista podría detener las picardías burguesas.

Misión de la minoría socialista en el municipio.– Los socialistas realizan ya muy importantes labores en los municipios donde tienen influencia, aunque ella sea en minoría.

Las minorías socialistas en Bélgica y en otros países han realizado una obra inmensamente grandiosa y sublime, que no podrá ser destruida, y que es ya el cimiento de la obra superior del socialismo que seguirá constituyéndose sobre ese principio.

Sin apartar su acción de crítica y fiscalización, los socialistas procuran aprovechar toda ocasión para empujar la acción municipal en servicio de la doctrina.

La acción legal e ilegal del socialismo.– En buenas cuentas el socialismo sólo realiza acciones legales, puesto que su marcha va siempre encaminada a perfeccionar.

Cualquiera que sea la opinión de los impugnadores del socialismo, la verdad aparecerá siempre constatando que nuestra acción marcha hacia la perfección y por eso jamás podrá ser ilegal.

La modificación de las costumbres sociales por medio de la ley.– Como ya lo hemos dicho, una ley modifica otra ley. Así la acción legisladora del socialismo en minoría o mayoría será para modificar lo que está imperfecto.

El código civil en muchos países establece responsabilidades para los patrones que tuvieran culpa en las desgracias que en el trabajo ocurran a los obreros, pero en forma tan deficiente que casi siempre resulta nula. En algunos países los socialistas han logrado introducir no sólo modificaciones sino leyes nuevas dentro de ese pensamiento.

La ley modifica en algunos casos las costumbres y en otros las leyes son un resultado de las costumbres.

La pena de muerte es una costumbre social que la ley modificará aboliéndola.

El salario es costumbre social que esclaviza a los obreros a una ración de hambre, pero el salario dejará de ser una esclavitud a medida que la ley, empujada por los socialistas, vaya creándoles continuas garantías.

Así por ese camino es como avanzará el socialismo, y no se crea que será marcha larga, podríamos comparar el progreso del socialismo con los progresos de los medios de locomoción y de transporte.

De la vieja carreta que costosamente acarreaba unos cuantos bultos y pasajeros, pasamos al coche más perfecto y después al ferrocarril y al vapor que multiplicó poderosamente la capacidad del transporte y como aún se abrigan esperanzas de más perfectos medios de transportes, así el socialismo día por día es más fácil su camino y día por día se multiplican sus medios de propaganda y de convicción, de tal modo que la fuerza modificadora es cada día más poderosa.

En Buenos Aires había 1200 socialistas el año 1904 y en 1912 hubo más de 20 000, de lo cual resulta que en nueve años, 18 000 individuos transformaron su criterio.

Y queda bien definido, porque no habiendo sido socialistas antes, lo eran ahora.

La transformación del pensamiento en Alemania es más rápida y sorprendente aún.

El año 1871 los socialistas eran 100 000. Diez años después, en 1881, eran 300 000. Doce arios más tarde en 1893 eran ya 1700 000, y once años más adelante, en 1912, son ya 4 000 000.

¿Qué significa todo este inmenso progreso?

Que la costumbre se modifica a impulsos de la propaganda.

Solamente en Alemania, más de 2 000 000 de electores transformaron su modo de pensar en el espacio de diecinueve años.

Esto es una prueba evidente en beneficio de todas nuestras afirmaciones. Como estos hechos nadie puede negarlos, porque existen, son nuestra mejor prueba.

De este modo es como el socialismo ganará su victoria y como se acercará cada día más a ella.

Se comprenderá fácilmente que cada día el socialismo dispone de más elementos de progreso.

Tomemos Alemania como ejemplo. En 1871 sólo eran 100 000 electores que hacían propaganda socialista. Ahora en 1912 son 4 000 000 de electores que hacen propaganda socialista. Por estos hechos se comprende que la acción de nuestra propaganda se multiplica infinitamente cada año.

En 1900, los socialistas alemanes no tenían cincuenta diarios y hoy tienen más de ciento veinte diarios sin tomar en cuenta los periódicos.

En distintas proporciones la propaganda socialista avanza en todos los países del mundo.

Cuando se comprueben estos hechos se verá que el triunfo del socialismo no está a siglos de distancia y aunque lo estuviera, si se considera indispensable, debe aportársele el mayor concurso para que se acerque más pronto.

La influencia socialista en la legislación nacional.– En todos los países donde haya diputados socialistas, la mayor parte de las leyes llevarán algo del socialismo y dentro de la legislación irán introduciéndose, poco a poco, los pensamientos del socialismo.

En la legislación de casi todos los países europeos hay ya bastante principiado en materia de legislación socialista. Esto es también un medio práctico usado actualmente por el socialismo para ir avanzando en el perfeccionamiento de la sociedad.

Las últimas huelgas mineras y ferrocarrileras de Inglaterra han hecho que la legislación se preocupara inmediatamente de perfeccionar las relaciones económicas entre patrones y obreros.

La influencia socialista en el municipio.– Siendo mayor la representación municipal socialista que la legislativa, es evidente que todo aquello que pueda resolverse dentro de la acción municipal será aprovechado, como lo es ya, por los socialistas.

A medida que avancemos en este trabajo vamos constatando que el socialismo lucha por todos los medios sin descuidar nada para aprovechar bien el tiempo.

Para detallar los resultados de la influencia ejercida por el socialismo hasta hoy en los distintos municipios sería necesario varios libros voluminosos.

La acción municipal socialista tiende a perfeccionar todo lo que esté a su alcance, pero muy especialmente tiende a abaratar la vida, haciendo que el municipio influya en el abasto de los alimentos y ha llegado a monopolizar algunos servicios como el de la leche, la luz, el agua, la locomoción urbana, etcétera.

No ha descuidado la instrucción, fomentando las escuelas municipales para llenar los vacíos que deja el descuido del Estado.

La acción burguesa para detener el socialismo.– La burguesía opone distintas acciones para detener el avance del socialismo, pero todas desgraciadas.

Si opone la violencia, el número de los abnegados para hacer f rente o burlar la violencia aumenta.

Si opone una acción de mejoramientos a medias, el socialismo los aprovecha.

La mayor parte del proletariado va reconociendo que la acción de la burguesía, cuando se inclina en sentido favorable al pueblo, no lleva nunca un sentimiento completamente noble.

Parece que en la actualidad la acción antisocialista de la burguesía no influye casi nada para detener el progreso del socialismo, que se opera aún en las naciones más atrasadas.

La política internacional.– El sentimiento llamado Patriotismo es creación burguesa para distanciar a los trabajadores de distintas naciones.

En presencia de esa acción burguesa el socialismo va realizando en cada nación una política de carácter internacional que día por día va borrando las fronteras creadas por la burguesía y haciendo efectiva la fraternidad de los trabajadores a través de las naciones.

La clase capitalista para aumentar sus riquezas, no se preocupa de nacionalidades y son muchas las empresas en que hay comprometidos capitales de distintas naciones.

La clase obrera también, como lo probaremos más adelante, realiza su política de acercamiento internacional.

Misión de la mayoría socialista en el Congreso y municipios.–Algún día los socialistas llegarán a disponer de mayorías en Congresos y municipios. Esto no significará de ninguna manera un triunfo final del socialismo. Pero sí una mayoría trabajará más rápidamente dentro de su radio de acción.

Hay ya mayorías en algunos municipios y su labor toda tiende a facilitar el camino para mayores progresos.

Las mayorías socialistas en cualquier Congreso, contarán durante muchos años con la oposición terrible de las minorías burguesas.

Sin embargo, uniendo la acción de la mayoría socialista en un Congreso, con la acción gremial, cooperativa y educativa, su poder revolucionario será incontenible y no será obra de muchos años la realización completa de una vida socialista.

Cualquier nación nos dará el día menos pensado un supremo ejemplo.

La idea de la república surgió esplendorosa y triunfó en algunas partes, pero la vida monárquica continúa su camino, procurando mantener su régimen.

En los últimos años hemos visto transformarse tres grandes e históricos imperios: Rusia y Turquía se transformaron en monarquías constitucionales; China se transformó en República, y el Portugal lo mismo.

Sin embargo todavía siguen altivos muchos imperios.

Así el socialismo logrará triunfar en toda una nación, y tal como hoy ha alcanzado gran dominio en algunos municipios, lo conseguirá en alguna nación.

La obra del socialismo es hoy más fácil que lo que fue en sus comienzos la obra de la República.

A medida que se acerquen las transformaciones más grandes, las responsabilidades socialistas serán superiores y la misión de las mayorías consistirá en cuidar que nada se desvíe de su propio camino.

Cuando llegue el momento en que aparezcan mayorías socialistas en algunos Congresos, la opinión pública de esos países ya estará altamente preparada por la propaganda que el socialismo haya realizado con los gremios, con las cooperativas, con la prensa, con las conferencias y con el teatro mismo, aparte de todo el can-lino de propaganda que se haya recorrido con las minorías socialistas en Congresos y municipios.

La Internacional de los Trabajadores.– En el presente momento es ya un hecho la existencia perfectamente organizada de la Internacional de los Trabajadores. Su fuerza de acción se afirma día por día. La influencia en marcha de la vida humana se deja sentir bien claramente.

En pocos años más la Internacional de los Trabajadores será un poder legislativo cuyas leyes se cumplirán con superior perfección a las leyes burguesas del presente.

La vida económica industrial será legislada por la Internacional sin que el poder del oro burgués pueda eludir sus sabios fallos, ni torcer el rumbo de sus acciones.

Pero ¿quiénes forman la Internacional de los Trabajadores que tanto poder desarrollará?

Forman parte de la Internacional la mayor parte de las grandes federaciones gremiales de los trabajadores; forman parte casi todos los partidos socialistas del mundo, con sus respectivos representantes y su ya poderosa prensa obrera y socialista; forman parte también las poderosas cooperativas.

En muy poco tiempo más, el gran mundo industrial ira sintiendo muy adentro la gran influencia de las leyes que dicta la Internacional de los Trabajadores que es dirigida por todos los trabajadores inteligentes y pensadores que hay en el mundo.

En la Internacional están reunidas todas las nacionalidades del mundo. La inteligencia obrera y socialista de todos los países se reúne y se refunde en la acción de la Internacional. Allí están unidos europeos con asiáticos, africanos, americanos y oceánicos.

Medios sociales y morales

A todos los medios de acción transformadora que utiliza el socialismo y que hemos detallado anteriormente, debemos de agregar los medios sociales que en cada círculo de la sociedad desarrolla el socialismo y que hace destacar en primer lugar la conducta y la moralidad.

Los socialistas actúan en todos los círculos de la sociedad y en cada uno de ellos van dejando la semilla, ya sea con el ejemplo de sus actos, ya sea con su propaganda desde la tribuna pública o parlamentaria, por la prensa o la conversación.

Toda persona que contemple un momento el radio de acción que abarca la propaganda socialista, se convencerá que no hay ya un rincón de la sociedad burguesa donde no penetre por lo menos un débil rayo de la luz de la doctrina socialista.

La influencia del socialismo en la educación.– Los socialistas influyen ya no sólo sobre la educación de la infancia sino que también en la de los adultos.

En las clases intelectuales el socialismo ha logrado captarse muchos adeptos, muy especialmente entre el profesorado, por lo cual no es raro que en las escuelas mismas del Estado algunos profesores van ofreciendo en su enseñanza y en su conducta algunas modalidades de la doctrina socialista.

La prensa es un arma de educación. Y la prensa socialista se multiplica incesantemente esparciendo su obra instructora y educadora en todas las esferas donde dicha prensa penetre.

Aparte de esto el socialismo va creando sus universidades superiores y populares y sus escuelas propias, elementales y superiores, donde la enseñanza es tan segura como incomparable a la enseñanza burguesa.

A medida que los socialistas aumenten su representación congresal o municipal aumentará su influencia sobre la educación nacional.

Según sea la doctrina que inspire a una mayoría de, gobierno, será el progreso de enseñanza que se adopte en las escuelas del Estado.

Por ejemplo, el clero que tiene muchos establecimientos propios de enseñanza desde la elemental a la superior y profesional, no deja por eso de batallar para que en las escuelas del Estado se enseñe conforme al programa que a ellos les conviene.

Con ese mismo derecho el socialismo, aparte de que cuando pueda funde sus escuelas, donde su acción política sea poderosa, impondrá su voluntad para reglamentar el programa que deba regir en las escuelas del Estado, ya sean fiscales o municipales.

La educación socialista realizada desde la más pequeña edad en el hombre, irá modificando más profundamente los cimientos de la sociedad capitalista.

La educación cada vez más desarrollada y más completa que irá elevando la cultura de los individuos y de la sociedad, contribuirá mientras más avancemos hacia el porvenir a dotar a cada individuo y a cada sociedad de una perfecta noción del derecho y de la libertad.

La educación tan firmemente introducida en el hombre futuro obrará para que, en ningún caso, ningún individuo viole el derecho ni la libertad ajenos.

Actualmente ocurre que los hombres más cultos y con mejores nociones del derecho y de la libertad ajenos que la multitud, saben hacer uso de sus acciones y jamás violan el derecho de los demás.

Por la acción natural del progreso y del socialismo cada día aumenta el número de los que saben respetar el derecho ajeno.

Progresando por grados en ese terreno, tiene que llegar un momento en que los jueces verán disminuir poco a poco su clientela. La disminución de los trabajos, de los jueces será, también, la disminución de los medios lucrativos de la sociedad (policías, receptores, tinterillos, ejército).

La escuela socialista.– Bajo este título podemos apreciar toda la acción de la propaganda socialista pero, sin embargo, a pesar de eso, los grupos socialistas batallan por ir multiplicando sus propias escuelas.

La conferencia.– Es el medio popular de más vasta educación socialista.

En el presente se realiza con una profusión asombrosa y se considera que la acción de la conferencia, ayudada por la prensa, produce muy rápidas transformaciones en el modo de pensar de los seres humanos.

Tan importante es este medio de propaganda que Alemania ha fundado una escuela con sección exclusiva para la preparación de sus conferencistas y periodistas. Esta acción está en vías de imitarse por varias otras naciones.

Además en varias naciones se han editado libros especiales para que sirvan de guía a los conferencistas en la construcción de sus conferencias.

Nos empeñamos en señalar los muchos medios de acción que utiliza el socialismo porque ello es necesario al prestigio de nuestra grandiosa obra, y para llevar convicción a los que dudan de los resultados de nuestra propaganda.

La prensa y su gran influencia.– La prensa es un arma poderosa y los socialistas tienen un gran cariño por la prensa y gastan gran actividad para su progreso.

Desde las columnas de la prensa el socialismo hace notar gráficamente los absurdos y los defectos monstruosos que existen todavía en el día de hoy amparados por la sociedad burguesa y adoptados como costumbres sociales.

La prensa socialista es actualmente una gran fuerza en todo el mundo, pero de un poder muy superior en algunos países del norte de Europa.

Es un medio más de lucha, de acción, de crítica, de propaganda, de discusión.

La prensa socialista surge poderosamente cada día más esplendorosa, revelándose en sus columnas la capacidad proletaria y la fuerza intelectual socialista.

Influencia de la cultura socialista en todas las clases sociales.– La cultura socialista toma una modalidad propia del socialismo que aparece altamente delicada y sensible.

El socialismo verdadero será siempre descubierto por sus modales exquisitamente cultos.

Muchos de los que hablan de socialismo poseídos aún de distintas clases de vicios, no son sino aspirantes a socialistas.

La cultura de los socialistas, en las sociedades que actúen será, por sí sola, un medio de propaganda de la doctrina.

Si las cosas todas progresan y se transforman por la voluntad e inteligencia del hombre, es justo creer que el hombre mismo se perfeccionará por la acción de los hombres que luchan por la perfección de la humanidad toda.

Se ha perfeccionado el sistema de alumbrado, pasando de la oscuridad a la luz maravillosa; se han perfeccionado los sistemas de locomoción (transporte), comunicación de todo género.

Lo que hoy existe no ha existido antes. Y hoy no existe lo que nacerá mañana.

La mayoría de los hombres de hoy no son capaces ni aptos para realizar el socialismo, pero hoy los socialistas sembramos la doctrina para preparar a los niños de hoy a vivir en el socialismo futuro.

El concepto que de la vida y de las cosas tienen hoy los hombres, no lo tuvieron los hombres de otras épocas. Las cosas que hoy existen han modificado los modos de vivir y de pensar de los seres humanos.

Muchas personas juzgan hoy imposibles las ideas socialistas, y eso es porque juzgan las cosas bajo el modo de vivir actual y con la cultura actual.

Pero hay que pensar que la inteligencia también progresa como, todas las, cosas y con mayor rapidez y más razón.

Los hombres del futuro, más inteligentes que los de hoy, salvarán todos los obstáculos, y peligros con más seguridad.

Actualmente muchos hombres se preocupan de perfeccionar todo lo que existe, así las cosas como los seres. Muchos se preocupan hoy de perfeccionar los medios de instrucción. En varios países de Europa se disputan la instrucción: el estado, el clero y el socialismo. Si esto pasa hoy, en el futuro el deseo de perfeccionar las cosas y los seres ocupará mucho mayor número de personas y esta labor hará que el socialismo sea tina práctica hermosa y sea la doctrina que presida los destinos de la vida futura.

Resumen y consecuencias

Hemos hecho desfilar innumerables medios de propaganda y de acción socialista. Todos esos medios están en permanente acción y todos producen buenos resultados.

Como ya hemos dicho antes, muchos consideran magnífica la doctrina socialista, pero dudan que surja pronto. Esta duda es producida porque ignoran que el socialismo usa tantos medios de acción que se multiplican sin cesar.

Hoy se organiza un gremio, mañana una federación, después un diario, a continuación una cooperativa, etcétera. Es la acción incesante de los socialistas de todos los países. A medida que se vayan haciendo muy conocidos todos los medios de lucha del socialismo y que se aprecien sus acciones irán aumentando los convencidos de la bondad de la doctrina y convencidos además de que la victoria ya ha principiado un camino ascendente.

Los actos del socialismo, téngase bien presente, no producirán nunca miseria para nadie, porque entonces desaparecería la inteligencia y la justicia que lo guían.

El más ordenado reparto de la producción y de la riqueza que la producción significa, disminuirá lo que en exceso sin beneficio toma la clase capitalista y lo que guarda y lo que queda sobrante sin colocaciones en los almacenes actuales, para aumentar el reparto a los que carecen de lo necesario en la vida presente.

Este procedimiento hará que en el futuro todos tengan de todo lo que necesitan, no pudiendo limitarse al libre reparto sino que en caso de escasez de ciertos artículos de la producción, que suceda por causas naturales.

La marcha majestuosa y tranquila del socialismo hacia la victoria final será sin interrupción y la inteligencia que se usa en la dirección de esta marcha hará que ningún acto del socialismo aparezca produciendo víctimas ni injusticias, porque su marcha es la marcha del progreso perfecto.

Los borrachos, los jugadores, los viciosos de todo género que hoy existen, desaparecerán por la acción del socialismo. Esto no es una ilusión, porque los millones de hombres que hoy viven dentro de la acción socialista, están probando que son capaces de dominar todos los vicios y malas pasiones.

Los enfermos y degenerados a consecuencia de los vicios también desaparecerán por la misma acción.

Así es como se seleccionara el mundo. Así es como los hombres llegarán a vivir bien.

El atraso de algunos países frente al progreso socialista de otros pueblos.– Eso será una circunstancia inevitable durante muchos años. Inevitable ha sido hasta el presente la desigualdad de educación y de cultura; y este hecho de la vida repercutirá durante algún tiempo después de iniciarse una verdadera vida socialista en algunos países.

Por mucho tiempo habrá algunos países más tardíos que otros en entrar a la verdadera civilización, pero la acción socialista será más potente entonces y apresurará la regeneración mental de los pueblos atrasados

III

EL PRESENTE HISTORICO FRENTE AL SOCIALISMO

Dos causas poderosamente ficticias oponen actualmente formidable barrera al socialismo:

El egoísmo y la ignorancia.– Los que momentáneamente se consideran felices y rodeados de petulancia creen que el porvenir siempre los ayudará.

Los ignorantes que no alcanzan a comprender los encantos de una vida mejor.

Ambas circunstancias juntas, en todas las clases de la sociedad, se conciertan hoy contra el socialismo, y logran formar pasajeramente un obstáculo.

Las grandes tormentas de la naturaleza logran formar montañas de nieve que por algunos momentos detienen la circulación de algunas actividades de la vida humana, hasta que aparece el sol, que parecía momentáneamente vencido, y con su inmenso poder convierte las montañas de nieve en agua cristalina que baja a las llanuras a hermosear los campos de la producción y a aumentar los elementos de la vida.

Eso es lo que ocurre en el presente histórico. El egoísmo y la ignorancia aliados forman una inmensa montaña de indiferencia a los dolores humanos.

Pero el Sol del socialismo destruirá todo eso, transformando en amor el egoísmo; en luz, la ignorancia y, entonces, todos los hombres se encontrarán en la llanura de una vida encantadora, conde la doctrina socialista habrá multiplicado hasta lo infinito los deleites del placer noble y artístico.

El socialismo no es el despojo, sino la gran balanza de la justicia.

El socialismo no es el odio, sino el verdadero amor.

Cuando de esto se haya convencido la mayoría, la desgracia humana empezará a desaparecer.

Hemos probado con hechos históricos conocidos del mundo civilizado que la sociedad humana ha pasado por diversas transformaciones en sus costumbres y modos de vivir, lo cual es un argumento poderoso de que también la sociedad humana soportará la transformación al socialismo.

Hemos probado que todos los medios que utiliza el socialismo son eficaces y que operando primero la transformación del modo de pensar de los individuos, lo que por consecuencia modifica sus costumbres, alcanzará enseguida a modificar la sociedad.

Llegamos casi al fin de nuestro trabajo, después de una serie sin interrupción de pruebas.

Ahora bastará que el lector sepa comprender todo lo escrito y que analice detenidamente el problema desarrollado, tomando en cuenta que al socialismo se llegará por una serie sucesiva de transformaciones que ocurrirán tanto en las costumbres sociales como individuales.

Lo mismo que para trepar un cerro es menester preparar un camino, así el socialismo que es la forma mas elevada de la perfección, necesita un camino Y ese es la instrucción y el progreso de la inteligencia y de la moral.

Diversas consideraciones más

Siempre después de todo lo leído anteriormente quedará un pero.

Pero… ¿y la iglesia

Pero… ¿y el ejército?

Pero … ¿etc.?

Vamos a dedicar unas cuantas líneas a cada pero.

Declaramos ante todo que si al lector le queda algún pero que aducir, será sólo por falta de reflexión en lo que haya leído.

Para definir algunas de las dudas que queden será menester repetir algo de lo ya dicho o bosquejado.

El dinero.– Mientras subsista el dinero en un régimen socialista, no desempeñará otra función que ser signo de cambio.

Si no desaparece inmediatamente será porque diversas circunstancias de la vida influirán para retardar esa modificación.

Cuando desaparezca el dinero será el momento en que la vida industrial habrá alcanzado el grado de perfección a que hoy la empujan los socialistas.

Las federaciones obreras locales, en relaciones las unas con las otras, reglamentarán la vida industrial y posiblemente llegarán a remplazar a los municipios porque su mecanismo orgánico resultará mejor.

Trabajarían todos los individuos de ambos sexos aptos para trabajar. En ese futuro no habrá motivos para que nadie repudie el trabajo.

Las federaciones locales de los gremios tendrán sus almacenes y a ellos acudirán, sin necesidad de dinero, a recoger las mercaderías que necesitan.

Nadie necesitará llevar mayor cantidad de lo que necesita, porque sabrá que siempre habrá de todo lo necesario.

Esta perfección se realizará cuando el estado de perfección social demuestre la completa inutilidad del dinero.

Actualmente se atreven a decir muchos que en un régimen socialista abundaran más que hoy los ociosos.

Eso no es otra cosa que una suposición infundada.

El grado de conciencia y de educación alcanzado ya en un régimen socialista hará que cada individuo sea más conocedor de todos sus deberes y será entonces una nobleza cumplir con esos deberes, de manera que nadie pensará dejar de trabajar, porque además el trabajo será una agradable entretención debido a los progresos de la maquinaria.

El ejército.– Los fanáticos patrioteros, cometen la inocencia de declararse enemigos del socialismo, sólo porque en su doctrina establece la desaparición de los ejércitos.

Pero es que esos pobres no saben pensar.

Hay un hecho innegable que ha quedado probado en las páginas anteriores y ese hecho es que la Humanidad ha venido progresando en forma que parece no haberse detenido un minuto y parece también por todas las pruebas rendidas hasta la f echa que la humanidad continuará su marcha sin término hacia mayores progresos.

Uno de sus más grandes progresos de orden moral será la superior cultura elevada día a día, junto con su inteligencia y grado por grado.

Cuando la humanidad haya llegado a vino de sus grados más altos en materia de cultura, por esa misma acción verá desaparecer unos tras otros sus ejércitos.

Si los hombres son buenos y no pelean ¿para qué habrá ejércitos?

Si en la conciencia de cada hombre penetra el sentimiento de hacer sólo el bien ¿quién irá a ser soldado?

Si este mismo sentimiento se apodera de los hombres que dirijan las naciones ¿para qué habría ejércitos?

El barómetro que marcará el progreso de la cultura de la verdadera moral en los pueblos será la disminución de los elementos de guerra de las naciones.

Por otro lado, los progresos mecánicos de la ciencia van haciendo cada día más imposibles las guerras.

Repetimos: el progreso del buen sentido será quien desarme los ejércitos, que ninguna misión tendrán que desempeñar en vista del progreso alcanzado por la humanidad.

Igual cosa pasará con las policías, jueces y armas de instrumentos de opresión.

No es el socialismo el que los va a destruir, es el amor que crece y que dominando al individuo, dominará a la sociedad.

Si la mayoría de los hombres, cuando tienen tina dificultad van donde el juez para que arregle el asunto, y ambas partes quedan al fin y al cabo conformes con lo que falla el juez, así esperamos que en el futuro procedan también las naciones, que cuando dos naciones tengan disputas vayan donde un juez que será otra nación.

Cuando esto sea una costumbre, el ejército y la marina no tendrán ninguna misión y por sí solos irán desapareciendo.

Las iglesias y sus religiones.– Si el socialismo es una ciencia económica, por su misma perfección, lleva en sí misma el sentimiento más puro de la justicia.

Cuando cada ser humano, desde el nacer, llegue a un ambiente donde sólo se respire justicia y perfección, ese ser crecerá perfeccionándose más, puesto que todas las cosas que le rodean le serán propicias a la perfección.

Cuando la humanidad llegue a esa edad, veremos qué misión desempeñarán las iglesias y sus religiones.

En nuestro concepto habrán desaparecido como instrumentos del pasado cuya utilidad cesó.

El futuro conservará del pasado el principio histórico de todas sus ciencias y sus artes, pero borrará todo aquello que haya resultado inútil.

El mundo actual está lleno de iglesias y de religiones y cada una de ellas se atribuye el privilegio de ser la verdadera. Todas ellas hablan del bien humano.

Pero el hecho es que ninguna religión ha producido la felicidad de la humanidad, ninguna. Esto sería una prueba suficiente para asegurar que no se alcanzará ningún bienestar con las religiones. Mientras tanto, el socialismo perfecciona a los hombres y produce la verdadera felicidad.

El matrimonio en el futuro socialista y los hijos.– Toda persona tiene derecho a expresar como quiera sus sentimientos. Debido a esto se han predicado atinados y disparatados pensamientos respecto al matrimonio futuro y a la suerte de los hijos.

El matrimonio, en el presente, es un producto de la sociedad que rige hasta hoy, y como todo en esta sociedad es defectuoso, el matrimonio tiene mil defectos.

Si como se ha expresado en las paginas anteriores, el socialismo es una doctrina de perfeccionamiento sin interrupción, dentro de ese mismo concepto, a la par que todo se perfeccione por la acción socialista, el matrimonio también recibirá las modificaciones que le correspondan.

Pensemos en la sociedad feliz del futuro. Feliz, porque habrá cesado la explotación y con ella el hambre, el delito y demás desgracias que nos afligen. Feliz porque habrán progresado el arte, la cultura, la ilustración y todos los medios de dicha.

Dentro de esa sociedad futura el matrimonio será la verdadera fuente de la dicha donde nazca el germen que asegure la prolongación de la vida de la especie junto con su perfección más grande aún.

No es necesario que hagamos un detalle de la forma matrimonial del futuro socialista. Baste saber que, la inteligencia obrará en cada época de la vida conforme al grado de progreso alcanzado. Creyendo en esto podemos asegurar que todos los horribles martirios que encierra el matrimonio presente, desaparecerán junto con las causas que hoy engendran más desgracias.

El amor libre es sólo una expresión digna del presente. En el futuro no existirá esta expresión que hace revivir en la actualidad los actos de la hipocresía.

Como hoy no hay libertad ni en el matrimonio ni en el amor, porque la tiranía del régimen presente la, entraba, es la causa de que exista esa expresión.

Repetimos: la mayor Perfección a que se llegue en el futuro perfeccionará la base de la Humanidad que reside en la unión de la pareja.

Diferencias entre la doctrina socialista y otras doctrinas que pretenden resolver la armonía social

Ninguna doctrina existente en el mundo puede por sí misma resolver el problema de la felicidad.

Sólo le está reservada esta virtud al socialismo.

No se tome esta afirmación por fanatismo o petulancia, pues, probaremos que esta afirmación es exacta.

Si son las doctrinas religiosas, muchas dejan el problema de la felicidad para alcanzarlo en una segunda vida y procurar que en el mundo se renuncie a los placeres humanos.

Si son las doctrinas de la democracia moderna cifran la felicidad en el mediocre progreso que puedan ofrecer las democracias.

Todas esas doctrinas carecen de base efectiva para producir el perfeccionamiento.

Si todas conservan la propiedad individual con el derecho a su progreso y al egoísmo que ese sistema encierra, es inútil que aspiren sinceramente a ningún mejoramiento ni perfeccionamiento efectivo.

Porque, precisamente, el socialismo transforma la propiedad individual perfeccionándola en, colectiva o común, es que adquiere su fuerza poderosa de verdadero progreso del cual no puede nacer sino felicidad.

La propiedad individual será siempre motivo de egoísmos.

La propiedad colectiva será siempre base de progresos, porque el espíritu se ensanchará para producir mayores comodidades colectivas.

Muchos viven bien hoy pero a fuerza de actos bajos e innobles. En el futuro socialista todos vivirán bien por medios nobles y dignos, lo que enaltecerá más la personalidad humana.

Lector:

Si la doctrina socialista la encontráis justa en su hermosura, grande en su nobleza, y digna de conducir la vida humana, no miréis los inconvenientes que se presentan para su realización.

Si tenéis inteligencia o si aspiráis a inteligencia, agregad vuestro individual concurso solamente a la obra propia del progreso y con eso solo contribuiréis poderosamente a establecer la vida socialista.

La inteligencia progresando sobre el futuro salvará todos los obstáculos y los imposibles que hoy se imaginan los temerosos de la vida nueva.

Lector:

Si sentís en vuestra persona íntima la nobleza y la moral para proceder conforme a un criterio de verdadero amor y justicia, podéis decir que ha penetrado en vos el noble ideal socialista.

Socialismo es moral y es amor.

Socialismo es justicia y es libertad.

Socialismo es progreso, progresando.

Porque todo esto, existirá abundante en el mundo futuro, es que el socialismo asegura su triunfo y la felicidad completa de los seres.

PROGRAMA Y REGLAMENTO DEL PARTIDO OBRERO SOCIALISTA

Exposición de principios

Socialismo es una doctrina por la cual se aspira a transformar la constitución de la sociedad actual, por otra más justa e igualitaria.

Consideramos que esta sociedad es injusta desde el momento que está dividida en dos clases; una capitalista que posee las tierras, las minas, las fábricas, las máquinas, las herramientas de labor, la moneda y en fin, posee todos los medios de producción; otra, la clase trabajadora, que no posee otra cosa, más que su fuerza muscular y cerebral, la cual se ve obligada a poner al servicio de la clase capitalista para asegurar su vida, mediante el pago de una cantidad, denominada salario.

Que este salario no corresponde al producto total del trabajo corporal o mental que el obrero realiza, sino que es una ínfima parte de este producto y que éste obedece únicamente a la necesidad de dotar de a1imento al hombre y cuya cantidad está sujeta a alteraciones según las necesidades de la industria o la afluencia de productores.

Considerando, además, que esta supremacía no proviene de ningún efecto natural, sino del acaparamiento llevado a cabo por la clase capitalista

Considerando, también, que el ambiente de vida actual, es defectuoso, corrompido, mísero y lleno de ignorancia para aquellos que no forman parte de la clase privilegiada.

Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, el que tiene en sus manos y con el cual dispone de las fuerzas opresoras: ejércitos, policías, justicia, legislatura, etcétera.

Por otra parte:

Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el estado social que los produce.

El Partido Obrero Socialista expone que el fin de sus aspiraciones es la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen en que la producción sea, un factor común y común también el goce de los productos. Esto es, la transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva o común.

Exponemos, también, que para realizar estos fines transformaremos en lo posible el medio ambiente social salvándole de ignorancia, vicios y prejuicios.

Realizaremos lucha política, para arrebatar a la burguesía el poder político dominante en el actual estado de cosas; realizaremos obra de saneamiento político llevando a las diputaciones representantes de nuestra clase que impongan nuestro programa; invadiremos las municipalidades para hacer obra de higienización en las poblaciones, abolir los impuestos a los artículos de primera necesidad para la vida y haciendo que los servicios de utilidad pública general estén en manos de las mismas municipalidades y no sirvan como objeto de lucro de particulares.

Crearemos fábricas y almacenes cooperativos de orden general, para evitar la carestía que los comerciantes particulares tratan de imponer.

Organizaremos a los trabajadores de todos los gremios y oficios en federaciones de defensa con cajas de fondos dedicadas esencialmente al sostén de las luchas entre el capital y el trabajo.

Todos estos actos se realizarán ciñéndose al siguiente programa mínimo, que servirá para que, dando mayor facilidad a los explotados para instruirse, regenerarse, dándoles mayor libertad, más comodidad, mejor alimento, más salud, en fin, vida más humana, transforme su medio de vida y se capacite para lograr el fin de nuestras aspiraciones.

PROGRAMA MINIMO DE MEJORAMIENTO SOCIAL

Medidas de orden político

Para obtener la conquista del poder político, el Partido Obrero Socialista procurará aplicar las siguientes medidas:

Perfeccionamiento de nuestro sistema político y administrativo, reformando o creando leyes que garanticen el derecho electoral, de asociación, de reunión, de prensa, de fiscalización, de seguridad y toda clase de garantías.

Supresión de los ejércitos permanentes.

Supresión del presupuesto del culto y clero y nacionalización de sus bienes.

Reforma del código civil reconociendo la igualdad de los sexos. Sumarios públicos y jurados populares para cada clase de delitos.

Abolición de la pena de muerte.

Abolición de la Cámara de Senadores y Consejo de Estado.

Sustitución del cargo de Presidente de la República por una comisión ejecutiva elegida directamente por el pueblo.

Medidas de orden económico

Creación de una moneda cupón oro y de valor estable. Abolición de los impuestos que encarecen la vida de los pueblos. Abolición de los impuestos y patentes que gravan la industria y las profesiones útiles. Impuestos directos y progresivos a la renta y a las propiedades de inmuebles y terrenos. Impuestos a los legados o donaciones.

Creación de una Cámara de Trabajo en la que estén representados los trabajadores, con oficinas en toda la República, que estudien las necesidades de la industria y de los productores y se encarguen de resolver los conflictos suscitados entre el capital y el trabajo. Reglamentación y fiscalización del trabajo, por obreros nombrados por los distintos ‘gremios. Fijación de la jornada máxima del trabajo y el salario mínimo.

Responsabilidades de los patronos, garantizadas por el Estado, en los accidentes del trabajo. Pensión a los ancianos o inválidos.

Supresión de todo trabajo a trato o pieza.

Supresión del trabajo de la mujer durante la noche o en los meses de embarazo, y del niño analfabeto.

Fundación de barrios obreros con medios de transportes cómodos y económicos.

Creación de casa de maternidad para los niños que tengan que dejarse en abandono por las madres ya durante las horas del trabajo, o por desgracia.

Medidas especiales para los trabajadores de las faenas salitreras o mineras

Pago de salarios en moneda nacional y abolición del sistema de fichas o vales.

Supresión total de las pulperías de orden obligatorio. Fiscalización de los objetos de consumo y de las pesas y medidas.

Medición y examen del caliche por técnicos nombrados de acuerdo con los trabajadores salitreros. Seguridad en la ejecución de las faenas, adoptando sistemas especiales para evitar los accidentes del trabajo.

Urbanización de los campamentos.

Higienización de las casas de los trabajadores adoptando mejoras materiales, elevando sus techos, pavimentando sus pisos y ventilando convenientemente las piezas.

Higienización de los pueblos de la pampa.

Reforma de la enseñanza

La instrucción será laica, obligatoria y gratuita para todos los niños hasta los catorce años.

Aplicación preferente de los recursos del Estado a la enseñanza primaria.

Suministro de alimento gratuito a los niños durante el día, como asimismo, de ropas, libros y útiles escolares.

Fomento de escuelas nocturnas y de profesionales.

Creación de colonias escolares.

Exposiciones frecuentes de labores, productos agrícolas, industriales y de arte.

Y por f in:

El Partido Obrero Socialista realizará todas aquellas medidas de orden político o económico que la necesidad y la experiencia aconsejen, mejorando siempre la condición moral y material del proletariado, elevando su intelectualidad, su nivel moral, corrigiendo sus vicios y aboliendo las fuentes que se lo proporcionan, organizando especialmente en sociedades de oficio a todos, para que sean capaces de influir en la evolución del medio ambiente que ha de transformar el actual orden de cosas, en sociedad de beneficio común.

REGLAMENTO

Objeto de la organización

Art. l.– El Partido Obrero Socialista es fundado con el objeto de reunir todas las fuerzas proletarias del país, a fin de mejorar de común acuerdo, la suerte del proletariado.

Art. 2.– Para cumplir esta tarea y para realizar enseguida su objeto más elevado: la emancipación completa de los trabajadores, el partido se organizará sobre el terreno económico y político.

Forma de organización

Art. 3.-Compondrán el partido el conjunto de agrupaciones seccionales que se organicen,

Art. 4.– Se organizarán agrupaciones seccionales donde haya a lo menos siete personas que acepten todos los principios y reglamentos de esta organización.

Art. 5.– El conjunto de estas secciones se federarán por comunas, departamentos, provincias o regiones según lo requieran las necesidades del partido.

De las secciones

Art. 6.– La agrupación seccional se constituye en cada pueblo o faena donde puedan agruparse a lo menos siete personas.

Art. 7.– Cada sección tiene su administración propia y regla sus asuntos internos, sin poder imponer sus decisiones a otras secciones.

Art. 8.– Todas las secciones son iguales y dependerán de un Consejo Federal, cuyo domicilio lo determinará el Congreso del Partido.

Art. 9.– Cada sección elegirá un Comité Administrativo compuesto de dos secretarios, un tesorero, un bibliotecario y un vocal.

Art. 10.– Cada sección designará un delegado para constituir el Consejo Federal, cuyas atribuciones se expresan más adelante. El delegado de cada sección debe residir en el punto fijado para residencia del Consejo Federal.

De los Asociados

Art.11.– Para ser miembro de una sección se solicitará la afiliación al Comité Administrativo, patrocinando un socio la solicitud de ingreso.

Art. 12.– Cada miembro pagará las cuotas que acuerde la sección, no pudiendo en ningún caso bajar esta cuota de un peso mensual. En ningún caso se cobrará cuota de incorporación.

Art. 13.– Cada sección enviará al Consejo Federal el veinte por ciento de sus cuotas, cada mes, para los gastos de correspondencia y propaganda general.

Art. 14.– Cada sección debe ocuparse de su progreso moral y material y del progreso de sus afiliados mediante la acción combinada de todos sus asociados.

Art. 15.– Los asociados deben reunirse lo mas a menudo posible.

Todos los asociados deben observar tanto en su, vida privada como pública una conducta ejemplar, alejándose de los vicios y corrupciones de que está invadida la actual sociedad, corno medio de cambiar el medio ambiente social.

Del Consejo Federal

Art. 16.– El Consejo Federal se forma de un delegado nombrado por cada sección y formará su mesa directiva igual que las secciones.

Art. 17.– Este Consejo tendrá a cargo la dirección ,general de la educación en la idea socialista y velará por la uniformidad de la propaganda.

Art. 18.– Habrá un Consejo Federal en cada región donde se estime necesaria la Federación de Secciones.

Art. 19.– Según las necesidades electorales, para la lucha política, o según las necesidades económicas para la lucha social, será la forma de las federaciones.

Art. 20.– Para armonizar la propaganda, y uniformar la acción, habrá un Consejo Nacional que tendrá a su cargo todo lo relacionado a la acción obrera del país.

De los Congresos Regionales

Art. 21.– Se celebrará un Congreso regional o provincial cada año, en el punto señalado por la mayoría.

En estos congresos estarán representadas todas las secciones por dos delegados cada una.

En estos Congresos se discutirá la actuación de las secciones durante el tiempo pasado y se señalarán los rumbos que conviene adoptar en el futuro.

Habrá Congresos extraordinarios cuando las necesidades lo requieran.

Se celebrarán Congresos Nacionales cuando fuere conveniente a las necesidades del Partido, conforme lo establezcan los mismos Congresos.

De la Administración

Art. 22.– Cada sección o Federación debe llevar sus libros de tesorería al día y presentará un balance cada mes, el que será revisado e informado por la comisión respectiva.

Art. 23.– Los fondos del partido sólo se invertirá en lo que lo acuerden las respectivas corporaciones.

Art. 24.– Los miembros del partido que desempeñen comisiones que los obliguen a abandonar su trabajo, ganarán su salario según la tasa corriente, que pagará la caja respectiva.

Educación, Prensa y Propaganda

Art. 25.– El partido mantendrá su prensa propia para realizar su misión de educar y de propagar la doctrina.

Art. 26.– El rumbo del diario o periódico será dirigido por el Consejo Federal.

Todos los afiliados al partido tienen la obligación de ser suscriptores del periódico, pagando estas suscripciones a la caja de la agrupación a que pertenezcan la cual se entenderá con la administración de la imprenta.

Art. 27.– El partido realizará cuantas conferencias sean posibles y no escatimará los medios de propaganda

Art. 28.– El Partido Obrero Socialista:

Propenderá por todos los medios a su alcance a la organización de sociedades gremiales y a la creación de federaciones de oficio para su mejoramiento moral y material y cooperará con sus fuerzas al triunfo de las luchas entre el capital y el trabajo.

Art. 29.– Los afiliados al Partido Obrero Socialista, están obligados a pertenecer a las sociedades gremiales, si están constituidas, y a constituir las no existentes.

Art. 30.– Pueden formar parte integrante del partido las sociedades gremiales, federaciones de oficio, cooperativas y todas las demás que acaten nuestros estatutos y principios. Esas secciones tendrán su movimiento independiente para los asuntos económicos pero en los movimientos políticos y en los generales obrarán de acuerdo con el partido.

En las luchas políticas

Art. 31.– La elección de candidatos se hará por las agrupaciones seccionales, en las fechas que de antemano fije el Consejo Federal, de acuerdo con todas las agrupaciones.

Cada agrupación hará su propio escrutinio y lo transcribirá al Consejo Federal.

La elección sólo debe recaer en miembros del partido.

Con la anticipación necesaria el partido se preocupará de cada campaña electoral.

Ninguno de los miembros del partido puede excusarse de cumplir con sus deberes electorales, para afianzar el poder del partido.

La proclamación de candidatos debe hacerse en convención regional o provincial y haciendo escrutar los votos individuales de las secciones, haciéndolo constar en las actas de las asambleas seccionales.

Las resoluciones de estos Congresos no son válidas sino después de veinte días durante los cuales pueden hacerse los reclamos a que haya lugar por las secciones.

Al Consejo Federal le corresponde declarar en vigencia estas resoluciones al terminar ese plazo, después de solucionados los reclamos.

El partido no podrá hacer pactos con ningún otro partido político, pero en caso de que hubiera proposición en este sentido se discutirá en las secciones primero, después en congresos regionales y por último en un Congreso Nacional si éste existiese.

Las secciones que no acaten estos acuerdos o pacten sin previo acuerdo del partido, quedan excluidas del seno del mismo.

Disposiciones generales

Art. 32.– Los acuerdos de las convenciones formarán parte complementaria de los reglamentos y programa.

Los miembros del partido que se radiquen en sitios donde no haya organización deberán pagar sus cuotas al Consejo Federal.

Todo asociado debe saber que con sus cuotas contribuirá a la grandeza del partido y a la mayor propaganda de la doctrina.

El fracaso del Frente Amplio y la generación de expectativas

Ya con las cifras en la mano y según los objetivos y resultados auto impuesto por el Frente Amplio este fracasó. Seguir leyendo El fracaso del Frente Amplio y la generación de expectativas

Una primaria de miedo

por Ibán de Rementería//

Las primarias presidenciales del domingo pasado fueron de miedo. De miedo fue la sorpresa por la alta participación no prevista por nadie, 1,8 millón de votantes, tampoco por el Servel que en una errónea unificación de mesas generó largas colas, demoras y tumultos en los lugares de votación más conspicuos, pese a que partido de futbol para la definición final por la copa de Confederaciones entre Alemania y Chile hacía prever gran ausentismo Seguir leyendo Una primaria de miedo

La batalla de Chile 1 – La insurrección de la burguesía

La insurrección en la burguesía es la primera parte de la trilogía documental chilena, La Batalla de Chile, dirigido por  Patricio Guzmán, siendo una de las últimas películas o documentales de Chile en el formato “blanco y negro”.

Traducido a prácticamente todos los idiomas y merecedora de numerosos premios y reconocimientos por la crítica internaciona, fue estrenada en Chile recién en 1996, permaneciendo proscrita su exhibición durante toda la Dictadura.

EP

 

Melancolía de izquierda: la fuerza de una tradición oculta en el cine

por  Michael Löwy//

Este brillante ensayo* es un intento de recuperar una tradición ocultada y discreta: la de la “melancolía de izquierda”, un estado de ánimo que no forma parte del relato canónico de la izquierda, más propensa a celebrar los triunfos gloriosos que las derrotas trágicas. Sin embargo, el recuerdo de esas derrotas –junio de 1848, mayo de 1871, enero de 1919, septiembre de 1973– y la solidaridad con los vencidos irrigan la historia revolucionaria como un río subterráneo, invisible. En las antípodas de la resignación, esta melancolía de izquierda es un hilo rojo que cruza la cultura revolucionaria desde Auguste Blanqui hasta Walter Benjamin, pasando por Gustave Courbet y Rosa Luxemburgo, como también el cine crítico. Traverso revela con vigor y de modo contraintuitivo toda la carga subversiva y liberadora del duelo revolucionario.

La historia del socialismo a lo largo de dos siglos ha sido una constelación de derrotas, trágicas, a menudo sangrantes; pero esto no induce a la aceptación del orden establecido, sino todo lo contrario. En su último artículo, de enero de 1919, Rosa Luxemburgo escribió: “La vía al socialismo está pavimentada de derrotas… En ellas hemos fundado nuestra experiencia, nuestros conocimientos, la fuerza y el idealismo que nos animan.” El mismo espíritu anima a Che Guevara cuando, en octubre de 1967, dice a sus asesinos: “Hemos fracasado, pero la revolución es inmortal.” Sin embargo, esta dialéctica de la derrota podía conducir, señala Traverso, a una especie de teodicea seglar, con una fe casi religiosa en la victoria final. Es mejor reconocer, como hizo la propia Rosa Luxemburgo en 1915, que el futuro sigue siendo incierto: “socialismo o barbarie”.

Contrariamente a las derrotas gloriosas del pasado –1848, 1871, 1919–, la de 1989 (la caída del Muro de Berlín, seguida de la restauración del capitalismo) es una derrota oscura que genera desencanto. De ahí el desarrollo, a partir de esos años, de un marxismo melancólico, del que Daniel Bensaid es uno de los representantes más eminentes. Su arte reside, según Enzo Traverso, en la organización del pesimismo (fórmula de Walter Benjamin): asumir un fracaso sin capitular ante el enemigo, sabiendo que un nuevo comienzo adoptará formas inéditas.

La melancolía de izquierda se expresa mejor en las creaciones del imaginario revolucionario que en las controversias teóricas. El libro explorará por tanto esta sensibilidad en el cine, a través de las obras de Chris Marker, Gillo Pontecorvo y Ken Loach. Contrariamente a la historiografía, el cine no aspira a la exactitud, pero muestra la dimensión subjetiva de los acontecimientos, lo que lo convierte en un barómetro de la experiencia revolucionaria. Marxista anticolonialista, Pontecorvo es el realizador por excelencia de las derrotas gloriosas que preparan el futuro, como en La batalla de Argel (1966) o en Queimada (1969), que Edward Said consideraba “una obra maestra”. El mismo juicio puede aplicarse, en cierta medida, a Tierra y libertad, de Ken Loach, que proyecta una mirada melancólica, pero “todo menos resignada”, sobre la revolución española de 1936-1937. Su película quiere ser un monumento a las revoluciones del siglo XX, un monumento épico, pero ni dogmático ni lirico, impregnado de duelo.

Otra obra maestra, Rua Santa-Fé (2007), de Carmen Castillo, es un epitafio dedicado a la memoria de su compañero Miguel Enríquez y de las revoluciones latinoamericanas de la década de 1970. Distinta de la película de Ken Loach, esta es ante todo un documento sensible: Carmen Castillo no indaga en las razones de la derrota, sino en las emociones que esta ha generado, así como en las reacciones de la juventud chilena actual, que “se apropia la memoria de los vencidos”. Las páginas que consagra Enzo Traverso a esta película figuran entre las más logradas del libro.

Las películas de estos tres cineastas, como también las de Theo Angelopoulos o Patricio Guzmán, describen el siglo XX como una edad trágica de revoluciones quebradas y utopías derrotadas. Su melancolía de izquierda expresa el duelo colectivo de una generación.

Traverso dedica un capítulo a lo que denomina “melancolía poscolonial”, que adopta dos formas: l) desencanto ante las descolonizaciones fallidas y 2) decepción ante el desencuentro entre marxismo y anticolonialismo. Analiza con mucha finura los escritos de Marx, destacando tanto su visión eurocéntrica inicial como su progresiva superación a partir de la década de 1860. En el transcurso del siglo XX, la historia del marxismo es indisociable de los movimientos de liberación nacional, por mucho que los marxistas occidentales (Lukács, la Escuela de Fráncfort) hayan ignorado la lucha de los pueblos colonizados. A mi juicio, esta limitación es innegable, pero no creo que haya generado una “melancolía de izquierda”, contrariamente a la primera forma de la “melancolía poscolonial” –la de las independencias fallidas–, de la que Enzo Traverso habla muy poco, pero que ha pesado mucho sobre una generación de militantes anticolonialistas.

El último capítulo del libro está dedicado a nuestro amigo Daniel Bensaid. En la nueva coyuntura creada por los años noventa (restauración del capitalismo en la URSS y Europa del Este), Daniel tratará de repensar la historia a partir de Marx y Trotsky, aunque también de la “galaxia melancólica” –Baudelaire-Blanqui-Péguy-Walter Benjamin–, como el terreno de lo incierto y lo posible, de las arborescencias y las bifurcaciones. Se puede criticar la lectura que hace Bensaid de los escritos de Benjamin –en particular de sus Tesis sobre el concepto de la historia–, porque deja de lado la dimensión teológica y la relación con la utopía. Sin embargo, esta lectura atípica, no convencional, fue una de las primeras en destacar la dimensión política de Benjamin. Más que una interpretación erudita del texto, el ensayo de Bensaid, Walter Benjamin, sentinelle messianique (1990), es una reflexión a partir de Benjamin, a quien utiliza como una brújula para los revolucionarios en la tempestad de 1989-1990. La revolución ya no puede plantearse como “inevitable”: hipótesis estratégica y horizonte regulador, solo puede ser objeto de una apuesta melancólica (la apuesta de Pascal revisada y corregida por el marxista Lucien Goldmann).

En conclusión, Enzo Traverso critica el discurso normativo actual, que presenta el régimen liberal y la economía de mercado como el orden natural del mundo, estigmatizando las utopías del siglo XX. Para este discurso dominante, la melancolía de izquierda es culpable debido a sus vínculos con los compromisos subversivos del pasado. Sin embargo, la propia izquierda ha rechazado a menudo la melancolía para “no desesperar a Billancourt” 1/. Es hora de descubrir esta melancolía rebelde que se diferencia tanto de la resignación como de la “compasión” por las víctimas. Es uno de los atributos de la acción revolucionaria y está inscrita en la historia de todos los movimientos que, desde hace dos siglos, han intentado cambiar el mundo. Porque “es con las derrotas como se transmite la experiencia revolucionaria de una generación a otra”. Creo que el autor de Le Pari mélancolique 2/ (1997) estaría de acuerdo con esta conclusión…

*:(XIXe-XXIe siècle). Enzo Traverso. La Découverte, Paris, 2016

 

Partido Socialista, un partido rentista y lobbista

por Ibán de Rementería //

Un problema moral o político

En general, desde la izquierda para referirse a los partidos de centro, sean de centro izquierda o centro derecha, pero que representan los intereses del empresariado, la burocracia pública y privada, la academia y la gran prensa, incluidos aquí todos los tipos de medios, se habla de los “partidos del orden”. Seguir leyendo Partido Socialista, un partido rentista y lobbista

La desigualdad a 150 años de “El capital” de Karl Marx

por Michael Roberts//

He escrito muchos posts sobre el nivel y los cambios en la desigualdad de la riqueza y los ingresos, tanto a nivel mundial como dentro de los países. Hay una amplia variedad de estudios empíricos que muestran la creciente desigualdad en los ingresos y la riqueza en la mayoría de las economías capitalistas en el siglo pasado. Seguir leyendo La desigualdad a 150 años de “El capital” de Karl Marx

Socialistas, comunistas y clases populares: 4 notas sobre un desanclaje social ( y una sobre el Frente Amplio)

por  Luis Thielemann//

En un escrito anterior se propuso que las diferencias en el amplio campo de la izquierda y el progresismo seguirían sucediendo, especialmente entre el PC y el Frente Amplio. Esto se ha confirmado, pero en una forma bastante triste, entre titulares vacíos y andanadas de ciento-cuarenta-caracteres. Poco contenido. De un lado las acusaciones de infantilismo o inmadurez hacia el Frente Amplio. Del otro, purgas e inquisiciones a quien exhiba cualquier cercanía con el viejo orden. Episodios recientes han tenido que ver con el elitismo del Frente Amplio, con su estrechez política y social, así como también moral. El problema, por fin, se acerca a las cuestiones fundamentales, en este caso, la cuestión de clase, que se nos presenta como el carácter social de una fuerza política. Ante eso cabe preguntarse, sin negar domicilio, pero siendo leales a la crítica ¿cómo se define el carácter social de una fuerza política como para hacer la crítica que se hace y llegar a conclusiones útiles? Y trabajando dicha pregunta sobre la historia concreta de la izquierda chilena, ¿cómo se sostuvo el carácter social obrero y popular del siglo XX que tuvo la izquierda chilena, especialmente el Partido Comunista y el Partido Socialista, y cómo se perdió en las últimas cuatro décadas? Seguir leyendo Socialistas, comunistas y clases populares: 4 notas sobre un desanclaje social ( y una sobre el Frente Amplio)

Edgardo Lander: la necesidad de la izquierda de abrir un debate sobre Venezuela y el chavismo

No es sólo un académico, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela e investigador asociado del Transnational Institute. Es una persona vinculada desde hace años a los movimientos sociales y a la izquierda en su país. Desde ese lugar, afirma que el apoyo incondicional de las izquierdas de la región al chavismo reforzó las tendencias negativas del proceso. Sostiene que las izquierdas a nivel global no han tenido “capacidad de aprender”, que terminan respaldando un “gobierno de mafias” como el de Nicaragua, y que cuando “colapse el modelo venezolano” es posible que simplemente “miren para otro lado”.

–Hace tres años caracterizaste la situación en Venezuela como la “implosión del modelo petrolero rentista”. ¿Ese diagnóstico sigue vigente?

-Lamentablemente, los problemas que pueden caracterizarse como asociados al agotamiento del modelo petrolero rentista se han acentuado. El hecho de que Venezuela ha tenido 100 años de industria petrolera y de estadocentrismo girando en torno a cómo se reparte la renta ha conformado no sólo un modelo de Estado y de partido, sino también una cultura política e imaginarios colectivos de Venezuela como un país rico, de abundancia, y la noción de que la acción política consiste en organizarse para pedirle al Estado. Esa es la lógica permanente. En el proceso bolivariano, a pesar de muchos discursos que aparentaban ir en la dirección contraria, lo que se hizo fue acentuar esto. Desde el punto de vista económico se acentuó esta modalidad colonial de inserción en la organización internacional del trabajo. El colapso de los precios del petróleo simplemente desnudó una cosa que era evidente, cuando uno depende de un commodity cuyos precios necesariamente fluctúan.

–Las críticas a la situación de la democracia en Venezuela se han acentuado tras la asunción de Nicolás Maduro. ¿Por qué es así? ¿Cómo se compara con la situación bajo el gobierno de Hugo Chávez?

-Primero hay que tomar en cuenta qué fue lo que pasó en el tránsito de Chávez a Maduro. Yo soy de la opinión de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual. El proceso venezolano, por decirlo muy esquemáticamente, siempre estuvo sustentado sobre dos pilares fundamentales: por un lado, la capacidad extraordinaria de Chávez de comunicar y de liderazgo, que generó una fuerza social; por otro lado, precios del petróleo que llegaron en algunos años a más de 100 dólares el barril. En forma casi simultánea, en 2013, estos dos pilares colapsaron: murió Chávez y los precios del petróleo se vinieron abajo. Y el emperador quedó desnudo. Quedó claro que esto tenía un alto grado de fragilidad, por depender de cosas de las cuales no se podía seguir dependiendo. Además, hay diferencias muy importantes entre el liderazgo de Chávez y el de Maduro. Chávez era un líder con capacidad de dar orientación y sentido, pero también tenía un extraordinario liderazgo dentro del gobierno bolivariano como tal, de manera que cuando él decidía algo, esa era la decisión. Eso genera falta de debates y muchos errores, pero genera también una acción unitaria, direccionada. Maduro no tiene esa capacidad, nunca la ha tenido, y ahora en el gobierno cada quien jala por su lado. Por otra parte, durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios. Se han creado empresas militares, actualmente la tercera parte de los ministros y la mitad de los gobernadores son militares, y están en lugares muy críticos de la gestión pública, donde ha habido mayores niveles de corrupción: la asignación de divisas, los puertos, la distribución de alimentos. El hecho de que estén en manos de militares hace más difícil que sean actividades transparentes, que la sociedad sepa qué es lo que está pasando.

–¿Qué sucedió con los procesos de participación social que promovieron los gobiernos bolivarianos?

-Hoy en Venezuela hay una desarticulación del tejido de la sociedad. Después de una experiencia extraordinariamente rica de organización social, de organización de base, de movimientos en relación a la salud, a las telecomunicaciones, a la tenencia de la tierra urbana, a la alfabetización, que involucró a millones de personas y generó una cultura de confianza, de solidaridad, de tener la capacidad de incidir sobre el propio futuro, uno suponía que en momentos de crisis habría capacidad colectiva de responder, y resulta que no. Por supuesto, hablo en términos muy gruesos, hay lugares donde hay mayor capacidad de autonomía y autogobierno. Pero en términos generales se puede decir que la reacción que se vive hoy es más en términos competitivos, individualistas. De todos modos, creo que quedó una reserva que en algún momento puede salir a flote.

–¿Por qué no pudo mantenerse esa corriente de participación y organización?

-El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado. Y esa contradicción se jugó de manera diferente en cada experiencia. Donde había experiencia organizativa previa, donde había dirigentes comunales, había una capacidad de confrontar al Estado; no para rechazarlo, sino para negociar. Además, a partir de 2005 hay una transición del proceso bolivariano desde algo muy abierto, desde un proceso de búsqueda de un modelo de sociedad diferente al soviético y al capitalismo liberal, a tomar ya la decisión de que el modelo es socialista, y a una interpretación del socialismo como estatismo. Hubo mucha influencia político-ideológica cubana en esta conversión. Entonces estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular. Y eso le ha dado obviamente mucha precariedad.

–¿Cómo es la situación de la democracia en términos liberales?

-Obviamente es mucho más grave [durante el gobierno de Maduro], y es más grave porque es un gobierno que ha perdido muchísima legitimidad y que tiene niveles crecientes de rechazo por parte de la población. Y la oposición ha avanzado significativamente. El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones (parlamentarias) en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios. En primer lugar, desconoció la Asamblea, primero desconociendo los resultados de un Estado que le quitaba la mayoría calificada a la oposición en la Asamblea, con razones absolutamente tiradas de los cabellos. Posteriormente, ha habido un franco desconocimiento de la Asamblea como tal, que desde el punto de vista del gobierno no existe, es ilegítima. Y es tan así que hace unos meses era necesario renovar los integrantes del Consejo Nacional Electoral [CNE], y entonces la Corte desconoció a la Asamblea y nombró a los integrantes del CNE, que por supuesto son todos chavistas. Maduro tenía que presentar a comienzos de año una memoria de gestión del año anterior, y como no reconocen a la Asamblea, la memoria se presentó ante la Corte. Lo mismo sucedió con el presupuesto. Teníamos un referéndum revocatorio para el cual se habían cumplido todos los pasos. Debía hacerse en noviembre del año pasado y el CNE resolvió posponerlo, y eso significó matarlo: simplemente ahora no hay referéndum revocatorio. Era constitucionalmente obligatoria la elección de gobernadores en diciembre del año pasado, y simplemente la pospusieron indefinidamente. Entonces estamos en una situación en la que hay una concentración total de poder en el Ejecutivo, no hay Asamblea legislativa, Maduro tiene ya más de un año gobernando por decreto de emergencia autorrenovado, cuando debe ser ratificado por la Asamblea. Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, la respuestas que se dan son cada vez más violentas, de los medios y de la oposición, y la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder.

–¿Qué consecuencias tiene esta situación a largo plazo?

-Yo diría que hay tres cosas que son extraordinariamente preocupantes de las consecuencias de todo esto a mediano y largo plazo. En primer lugar, hay una destrucción del tejido productivo de la sociedad y va a tomar muchísimo tiempo recuperarlo. Recientemente hubo un decreto presidencial de apertura de 112.000 kilómetros cuadrados a la minería transnacional a gran escala en un territorio donde están los hábitats de diez pueblos indígenas, donde están las mayores fuentes de agua del país, en la selva amazónica. En segundo lugar está el tema de cómo la profundidad de esta crisis está desintegrando el tejido de la sociedad, y hoy como sociedad se está peor de lo que se estuvo antes del gobierno de Chávez; esto es algo muy duro de decir, pero efectivamente es lo que se vive en el país. En tercer lugar, cómo se han revertido las condiciones de vida en términos de salud y de alimentación. El gobierno dejó de publicar estadísticas oficiales y hay que confiar en estadísticas de las cámaras empresariales y de algunas universidades, pero estas indican que hay una pérdida sistemática de peso de la población venezolana, algunos cálculos dicen que es de seis kilos por persona. Y eso, por supuesto, tiene consecuencias en desnutrición infantil y tiene efectos a largo plazo. Por último, esto tiene extraordinarias consecuencias en relación a la posibilidad de cualquier imaginario de cambio. La noción de socialismo, de alternativas, está descartada en Venezuela. Se ha instalado la noción de que lo público es necesariamente ineficiente y corrupto. Es un fracaso.

–¿Cómo ves las reacciones de los partidos de izquierda a nivel global, y especialmente en América Latina, respecto de Venezuela?

-Creo que uno de los problemas que ha arrastrado históricamente la izquierda es la extraordinaria dificultad que hemos tenido como izquierda de aprender de la experiencia. Para aprender de la experiencia es absolutamente necesario reflexionar críticamente sobre qué pasa y por qué pasa. Por supuesto, sabemos toda la historia de lo que fue la complicidad de los partidos comunistas del mundo con los horrores del estalinismo, y no por falta de información. No fue que se enteraron después de los crímenes de  Stalin, sino que hubo una complicidad que tiene que ver con ese criterio de que como uno es antiimperialista y es un enfrentamiento contra el imperio, vamos a hacernos los locos con que se mató tanta gente, vamos a no hablar de eso. Creo que esa forma de entender la solidaridad como solidaridad incondicional, porque hay un discurso de izquierda o porque haya posturas antiimperialistas, o porque geopolíticamente se expresen contradicciones con los sectores dominantes en el sistema global, lleva a no indagar críticamente sobre cuáles son los procesos que están ocurriendo. Entonces se genera una solidaridad ciega, no crítica, que no solamente tiene la consecuencia de que yo no fui a criticar lo otro, sino que tiene la consecuencia de que activamente se está celebrando muchas de las cosas que terminan siendo extraordinariamente negativas. El llamado hiperliderazgo de Chávez era algo que estaba allí desde el principio. O el modelo productivo extractivista. Lo que hoy conoce la izquierda en su propia cultura sobre las consecuencias de eso estaba ahí. Entonces, ¿cómo no abrir un debate sobre esas cosas, de manera de pensar críticamente y aportar propuestas? No que la izquierda europea venga a decirles a los venezolanos cómo tienen que dirigir la revolución, pero tampoco esta celebración acrítica, justificativa de cualquier cosa. Entonces, los presos políticos no son presos políticos, el deterioro de la economía es producto de la guerra económica y de la acción de la derecha internacional. Eso es cierto, está ahí, pero obviamente no es suficiente para explicar la profundidad de la crisis que estamos viviendo. La izquierda latinoamericana tiene una responsabilidad histórica en relación, por ejemplo, a la situación de Cuba hoy, porque durante muchos años asumió que mientras estuviese el bloqueo de Cuba no se podía criticar a Cuba, pero no criticar a Cuba quería decir no tener la posibilidad de reflexionar críticamente sobre cuál es el proceso que está viviendo la sociedad cubana y cuáles son las posibilidades de diálogo con la sociedad cubana en términos de opciones de salida. Para una gran proporción de la población cubana, el hecho de que se estaba en una especie de callejón sin salida era bastante obvio a nivel individual, pero el gobierno cubano no permitía expresar eso y la izquierda latinoamericana se desentendió, no aportó nada, sino simplemente solidaridad incondicional. El caso más extremo es pretender que el gobierno de Nicaragua es un gobierno revolucionario y parte de los aliados, cuando es un gobierno de mafias, absolutamente corrupto, que desde el punto de vista de los derechos de las mujeres es de los regímenes más opresivos que existen en América Latina, en una alianza total con sectores corruptos de la burguesía, con el alto mando de la iglesia católica, que antes era uno de los grandes enemigos de la revolución nicaragüense. ¿Qué pasa con eso? Que se refuerzan tendencias negativas que hubiera sido posible visibilizar. Pero además, no aprendemos. Si entendemos la lucha por la transformación anticapitalista no como una lucha que pasa allá y vamos a ser solidarios con lo que ellos hacen, sino como una lucha de todos, entonces lo que tú haces mal allá nos está afectando a nosotros también, y también tengo responsabilidad de señalarlo y de aprender de esa experiencia para no repetir lo mismo. Pero no tenemos capacidad de aprender, porque de repente, cuando termine de colapsar el modelo venezolano, vamos a mirar para otra parte. Y eso, como solidaridad, como internacionalismo, como responsabilidad político-intelectual, es desastroso.

–¿Por qué la izquierda adopta estas actitudes?

-Tiene que ver, en parte, con que no hemos terminado de descargar al pensamiento de izquierda de unas concepciones demasiado unidimensionales de qué es lo que está en juego. Si lo que está en juego es el contenido de clase y el antiimperialismo, juzgamos de una manera. Pero si pensamos que la transformación hoy pasa por eso, pero también por una perspectiva crítica feminista, por otras formas de relación con la naturaleza, por pensar que el tema de la democracia no es descartar la democracia burguesa, sino profundizar la democracia; si pensamos que la transformación es multidimensional porque la dominación también es multidimensional, ¿por qué este apoyo acrítico a los gobiernos de izquierda coloca los derechos de los pueblos indígenas en un segundo plano, coloca la devastación ambiental en un segundo plano, coloca la reproducción del patriarcado en un segundo plano? Entonces termina juzgando desde una historia muy monolítica de lo que se supone que es la transformación anticapitalista, que no da cuenta del mundo actual. Y obviamente, ¿de qué nos sirve liberarnos del imperialismo yanqui si establecemos una relación idéntica con China? Hay un problema político, teórico e ideológico, y quizá generacional, de personas para las que esta era su última apuesta por lograr una sociedad alternativa, y se resisten a aceptar que fracasó.

Debate global

Edgardo Lander participó la semana pasada, junto a otros activistas, académicos y medios de izquierda a nivel global, en una conferencia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, denominada “La crisis de la política y la política de la crisis”, organizada por el Transnational Institute de Holanda y el Centro para el Desarrollo y la Información Alternativa de Sudáfrica. Allí se conversó sobre diagnósticos y alternativas de la izquierda a nivel mundial en la nueva coyuntura global, y se abordó, entre otros temas, el del rol del Estado, el rol de “los comunes”, la base social de la izquierda, los feminismos, la participación, el extractivismo, el sistema financiero. En la conferencia, que duró tres días, estuvo presente el ex director nacional de Industria durante el gobierno de José Mujica, Sebastián Torres. Luego de un balance positivo de los gobiernos del Frente Amplio, Torres enumeró algunas lecciones a aprender del proceso. Una de ellas es que “pensamos que éramos superiores moralmente porque veníamos de la izquierda”, y sólo “somos seres humanos, no tenemos superioridad moral, y podemos ser corruptos”. Otra lección fue que se pensó que había que hacer “un cambio estructural”, que “no queríamos el extractivismo”, pero cuando se llegó al gobierno “alguien tenía que pagar las cuentas”. “¿Y quién paga por la salud, por la educación pública, por las laptops [del Plan Ceibal]?”, preguntó. Cuestionó también la desconexión entre la militancia política y el activismo social. Una tercera lección, según Torres, es que se pensaba que la integración regional era clave, y sin embargo, en la época de gobiernos progresistas en la región hubo un proceso de fragmentación. “No nos integramos, nos llenamos de discursos sobre la integración regional”, sostuvo.

Michael Löwy: el peligro de un eco-suicidio planetario como problema estratégico central de la Izquierda

Ponemos a disposición de los movimientos sociales esta entrevista realizada al intelectual marxista Michael Lowy, uno de los referentes más importantes del pensamiento anticapitalista a nivel internacional, en torno al creciente peligro de la crisis ecológica y su importancia como problema estratégico central para el Marxismo.

Reflexionando en torno a una serie de tópicos tales como el cambio climático, el ecosocialismo y los desafíos del movimiento revolucionario durante las próximas décadas, las ideas de este intelectual constituyen un claro llamado de advertencia para las filas de la izquierda anti-capitalista.

Tal como queda en evidencia a partir de las palabras de Lowy, será justamente gracias a la capacidad que tengan las organizaciones de izquierda para integrar estos debates en sus respectivos ejes estratégicos, políticos y tácticos, así como también para ponerlos en el centro de sus respectivos análisis de la realidad mundial, que aquellas podrán prepararse (o no) para enfrentar el último desafío programático de la Revolución Socialista: el peligro del colapso de la civilización y la extinción humana, o bien, en palabras de Lowy… la amenaza de un eco-suicidio planetario.

1. ¿Que es el Eco-Socialismo y cuáles son sus referentes?

El eco-socialismo es una alternativa radical al capitalismo que resulta de la convergencia entre la reflexión ecológica y la reflexión socialista (marxista). Su premisa fundamental es que la preservación de un ambiente natural favorable para la vida en el planeta es incompatible con la lógica expansiva y destructiva del sistema capitalista. No se pueden salvar los equilibrios ecológicos fundamentales del planeta sin atacar al sistema, no se puede separar la luchar por la defensa de la naturaleza del combate por la transformación revolucionaria de la sociedad.

Existe hoy una corriente eco-socialista internacional que con ocasión del Foro Social Mundial de Belem (enero de 2009) publicó una declaración sobre el cambio climático, firmada por centenas de personas de 45 países. Entre sus precursores se encuentran figuras tales como Manuel Sacristán (España), Raymond Williams (Inglaterra), André Gorz (Francia), James O’Connor (Estados Unidos), y entre sus representantes actuales están el co-autor del “Manifiesto Ecosocialista Internacional” (2001) 1/ Joel Kovel (Estados Unidos), el marxista ecológico John Bellamy Foster (Ibíd.), el indigenista peruano Hugo Blanco, la eco-feminista canadiense Terisa Turner, el marxista belga Daniel Tanuro, y muchos otros.

El eco-socialismo se disocia de dos modelos inoperantes: 1) La ecología conformista, que adapta sus propuestas al mercado y busca desarrollar un “capitalismo verde” – es decir una ilusión nefasta o, en muchos casos, una mistificación. 2) El pretendido “socialismo real” (la fallida URSS, China, etc.), el cual no fue más que una caricatura burocrática del socialismo basada en una imitación servil del aparato técnico capitalista y en un productivismo anti-ecológico tan destructor de la naturaleza como su equivalente occidental.

El eco-socialismo propone una reorganización del conjunto de modo de producción y de consumo basada en criterios exteriores al mercado capitalista: las necesidades reales de la población y la defensa del equilibrio ecológico. Esto significa una economía de transición al socialismo, en la cual la propia población – y no las “leyes de mercado” o un Buró Político autoritario- decidan, en un proceso de planificación democrática, las prioridades y las inversiones.

Esta transición conduciría no sólo a un nuevo modo de producción y a una sociedad más igualitaria, más solidaria y más democrática, sino también a un modo de vida alternativo, una nueva civilización eco-socialista más allá del reino del dinero, de los hábitos de consumo artificialmente inducidos por la publicidad, y de la producción al infinito de mercancías inútiles. El “Buen Vivir” de la tradición indígena de las Américas es una importante fuente de inspiración para esta alternativa.

2. ¿Cuáles son los principales aportes del Eco-Socialismo a la teoría marxista y la práctica de las organizaciones de izquierda?

Muchos ecologistas critican a Marx por considerarlo un productivista. Tal crítica nos parece completamente equivocada: al hacer la crítica del fetichismo de la mercancía, es justamente Marx quien coloca la crítica más radical a la lógica productivista del capitalismo, la idea de que la producción de más y más mercancías es el objeto fundamental de la economía y de la sociedad.

El objetivo del socialismo, explica Marx, no es producir una cantidad infinita de bienes, pero sí reducir la jornada de trabajo, dar al trabajador tiempo libre para participar de la vida política, estudiar, jugar, amar. Por lo tanto, Marx proporciona las armas para una crítica radical del productivismo y, notablemente, del productivismo capitalista. En el primer volumen del “El Capital”, Marx explica cómo el capitalismo agota no sólo las fuerzas del trabajador, sino también las propias fuerzas de la tierra, agotando las riquezas naturales. Así, esa perspectiva, esa sensibilidad, está presente en los escritos de Marx, sin embargo, no ha sido suficientemente desarrollada.

Es verdad, entretanto, que algunos escritos de Marx, y sobretodo de Engels (el “Anti-Dühring” por ejemplo) plantean que la tarea de una revolución sería únicamente cambiar las relaciones de producción, que se han convertido en trabas al libre desarrollo de las fuerzas productivas. Creemos que, desde una perspectiva eco-socialista, se necesita de una visión mucho más radical y profunda de lo que debe ser una revolución socialista. Se trata de transformar no sólo las relaciones de producción y las relaciones de propiedad, sino la propia estructura de las fuerzas productivas, la estructura del aparato productivo. Hay que aplicar al aparato productivo la misma lógica que Marx pensaba para el aparato de Estado a partir de la experiencia de la Comuna de París cuando aquel decía lo siguiente: “los trabajadores no pueden apropiarse del aparato del Estado burgués y usarlo al servicio del proletariado, no es posible, porque el aparato del Estado burgués nunca va a estar al servicio de los trabajadores. Entonces, se trata de destruir ese aparato de Estado y crear otro tipo de poder”.

Esa lógica tiene que ser aplicada también al aparato productivo: el cual tiene que ser, sino destruido, al menos radicalmente transformado. Este no puede ser simplemente apropiado por las clases subalternas, y puesto a trabajar a su servicio, pues necesita ser estructuralmente transformado. A manera de ejemplo, el sistema productivo capitalista funciona sobre la base de fuentes de energía fósiles, responsables del calentamiento global – el carbón y el petróleo – de modo que un proceso de transición al socialismo solo sería posible cuando se diera la sustitución de esas formas de energía por energías renovables: por ejemplo el agua, el viento y, sobretodo, la energía solar.

Por eso, el eco-socialismo implica una revolución del proceso de producción, de las fuentes energéticas. Es imposible separar la idea de socialismo, es decir de una nueva sociedad, de la idea de nuevas fuentes de energía, en particular del sol – algunos eco-socialistas hablan ya de un “comunismo solar”, pues entre el calor, la energía del Sol, el socialismo y el comunismo habría una especie de afinidad electiva.

Pero no basta tampoco transformar el aparato productivo y los modelos de propiedad, es necesario transformar también el patrón de consumo, todo el modo de vida en torno al consumo, que es el patrón de capitalismo basado en la producción masiva de objetos artificiales, inútiles, y peligrosos. Por eso se trata de crear un nuevo modo de consumo y un nuevo modo de vida, basado en la satisfacción de las verdaderas necesidades sociales, lo cual es algo completamente diferente de las presuntas y falsas necesidades producidas artificialmente por la publicidad capitalista. De ello se desprende pensar la revolución eco-socialista como una revolución de la vida cotidiana, como una revolución por la abolición de la cultura del dinero y de la mercancía impuesta por el capitalismo.

El eco-socialismo no es sólo la perspectiva de una nueva civilización, una civilización de la solidaridad- en el sentido profundo de la palabra, solidaridad entre los humanos, pero también con la naturaleza-, es también una estrategia de lucha, desde ya, aquí y ahora. No se trata de esperar hasta el día en que el mundo se transforme, sino a comenzar desde ya, ahora, a luchar por esos objetivos. Se trata de promover la convergencia, la articulación entre luchas sociales y luchas ecológicas, las cuales tienen el mismo enemigo: el sistema capitalista, las clases dominantes, el neo-liberalismo, las multinacionales, el FMI, la OMC. Los indígenas de América Latina, desde las comunidades andinas del Perú hasta las montañas de Chiapas, están en la primera línea de este combate en defensa de la Madre Tierra, de la Pachamama, en contra del sistema.

3. Noam Chomsky ha afirmado en años recientes que la crisis ecológica es más importante que la crisis económica 2/: ¿qué opina sobre esta frase?

¡Estoy enteramente de acuerdo con Noam Chomsky! La crisis económica es grave, porque le sirve a las clases dominantes, al capital financiero, para aplicar sus recetas neo-liberales, agravando el desempleo, destruyendo conquistas sociales, privatizando los servicios públicos, etc. Pero la crisis ecológica es algo mucho más importante, y mucho más peligroso porque amenaza las condiciones de vida de la humanidad en el planeta.

4. ¿A que se refiere cuando usted habla de un posible eco-suicidio planetario?

La civilización capitalista industrial moderna es un tren suicida que avanza, con una rapidez creciente, hacia un abismo: el cambio climático, el calentamiento global. Se trata de un proceso dramático que ya empezó, y que podrá llevar en las próximas décadas a una catástrofe ecológica sin precedente en la historia humana: elevación de la temperatura, desertificación de las tierras, desaparición del agua potable y de la mayoría de las especies vivas, multiplicación de los huracanes, elevación del nivel del mar -hasta que Londres, Ámsterdam, Venecia, Shanghái, Rio de Janeiro y las demás ciudades costeras queden bajo el agua. ¿A partir de un cierto nivel de elevación de la temperatura, será aún posible la vida humana en este planeta? Nadie puede contestar con seguridad esta pregunta.

5. ¿Es dicho eco-suicidio planetario una situación hipotética, o bien es una posibilidad concreta para las próximas décadas?

Los científicos, como James Hansen -durante muchos años el climatólogo da la NASA en Estados Unidos- nos explican que el cambio climático no se desarrollará en forma gradual, sino que con saltos cualitativos. A partir de un cierto nivel de calentamiento -2° centígrados más allá de las temperaturas pre-industriales- el proceso se tornará irreversible e imprevisible. Esto puede suceder en las próximas décadas, sobre todo si se confirman una serie de evidencias científicas recientes: derretimiento de los hielos de los polos con más rapidez de lo previsto; masivas emisiones de metano (un gas con mucho mayor efecto de invernadero que el CO2) por el derretimiento del permafrost en Siberia, Canadá, etc. Nadie puede prever cuando se dará el vuelco, y por lo tanto no tienen sentido las previsiones que se refieren al año 2100.

6. Una serie de científicos han comenzado a alertar sobre una gran crisis planetaria en el caso de que el calentamiento global supere los 2 grados centígrados, produciendo con ello un importante quiebre de los sistemas agrícolas. Ideas similares han venido siendo discutidas en el ámbito de los estudios energéticos, planteándose la posibilidad de una crisis estructural cercana del capitalismo como producto del agotamiento del petróleo y los combustibles fósiles (fenómeno denominado como Peak Oil) 3/. ¿Cómo se relacionaría la idea en torno al peligro de un eco-suicidio planetario con la posibilidad de un fenómeno de colapso capitalista, aquello como consecuencia del avance de la crisis ecológica en el futuro próximo?

En primer lugar: no tiene sentido discutir del Peak Oil como se hacía aún hace algunos años. El problema no es el agotamiento del petróleo, sino que hay demasiadas reservas de petróleo y carbón. Si se queman estas reservas fósiles, el calentamiento global será inevitable y catastrófico.

Ahora bien, la crisis ecológica, por sí misma, no lleva a un colapso del capitalismo. El capitalismo puede sobrevivir en las peores condiciones energéticas y agrícolas. No hay ningún mecanismo automático que lleve a un colapso capitalista. Habrá crisis terribles, pero el sistema encontrará alguna salida, en forma de guerras, dictaduras, movimientos fascistas, etc. Así fue en los años 1930 y así puede pasar en el futuro. Como decía Walter Benjamin: “el capitalismo nunca va morir de muerte natural”. Si queremos poner un fin al sistema capitalista, esto solo será posible por un proceso revolucionario, una acción histórica colectiva anticapitalista. El capitalismo solo desaparecerá cuando sus víctimas se levanten en contra de él, y lo supriman.

7. Marx afirmó en el “Manifiesto Comunista” que la historia de la humanidad ha sido hasta hoy la historia de la lucha de clases, y que esta lucha terminó siempre en la victoria de una clase sobre otra… o bien “en la destrucción de las dos clases en conflicto”. En nuestros días, más de siglo y medio después de aquella afirmación, un equipo de investigadores financiados parcialmente por la NASA ha hecho público un estudio en el cual se sugiere, entre otras cosas, que la combinación de los efectos del cambio climático y los niveles de concentración extrema de riquezas, así como también de una futura escasez de recursos a nivel mundial, estarían a punto de producir el derrumbe de la civilización contemporánea 4/.¿Podríamos decir hoy que la sincronización entre la crisis ecológica, económica y social constituiría la materialización histórica de aquella posibilidad prevista por Marx en torno a una posible autodestrucción de las clases fundamentales del capitalismo?

Creo que se tratan de realidades distintas. La concentración extrema de riquezas no conduce a la “destrucción de las dos clases en lucha”: es sencillamente la victoria de una de las clases, la burguesía financiera parasitaria, en contra de las clases subalternas…

Ahora bien, la crisis ecológica si puede tener como resultado el derrumbe de la civilización actual, y la autodestrucción de las clases de la sociedad moderna, según la previsión de Marx. Si se permite al capitalismo destruir al planeta, todos los seres humanos serán víctimas. Pero la mentalidad de los capitalistas, en particular la oligarquía fósil -los intereses de la industria del carbón, del petróleo y sus asociados de la electricidad, del transporte, de la industria química, etc.- podría ser resumida con la famosa frase del rey francés Luis XIV: “Después de mí, que venga el diluvio”.

8. Durante las primeras décadas del siglo XX, algunas importantes figuras del Marxismo tales como Lenin, Trotsky o Gramsci, debieron enfrentar los horrores de las Guerras Mundiales y el Fascismo. En nuestro caso, en cambio, pareciera que tenemos ante nosotros un horizonte destructivo muy superior al que dichos revolucionarios podrían haber siquiera imaginado. Un ejemplo de esto puede graficarse en los efectos híper-catastróficos que podría llegar a tener pronto el cambio climático, así como también en el comienzo de lo que algunos importantes referentes científicos han denominado como la VI Extinción Masiva de la Vida Terrestre. Otra denominación en boga de este fenómeno es la de Antropoceno y su posible relación con un fenómeno de extinción inminente de la propia especie humana 5/. ¿Es correcto para usted afirmar que nos encontraríamos a las puertas de un salto destructivo inédito de la dinámica capitalista?

Hay un consenso creciente entre los científicos en torno a que hemos entrado en una nueva era geológica, el Antropoceno, una era en la cual la acción humana -de hecho, la civilización capitalista industrial moderna- determina los equilibrios del planeta, para empezar el clima. Una de las características del Antropoceno es el proceso de la VI Extinción Masiva de las Especies Terrestres, que ya empezó.

La elevación de la temperatura global encima de 2° centígrados tendrá sin dudas efectos “híper-catastróficos”, que no se pueden comparar con otros eventos históricos (guerras, etc.), sino sólo con eventos de otras eras geológicas cuando, por ejemplo, la mayoría de las costas de los continentes actuales estaba bajo el mar.

No creo que se pueda afirmar que la extinción de la especie humana sea “inminente”. Es un peligro real, una amenaza, pero en las próximas décadas.

9. Hace más de un siglo Rosa Luxemburgo lanzó una de las tal vez más oscuras advertencias de la tradición marxista: esto es, su famosa frase de “Socialismo o Barbarie”. En el caso de Walter Benjamin es igualmente conocida su advertencia en torno a la necesidad de “cortar la mecha antes de que la chispa llegue a la dinamita”, esto haciendo alusión a la posibilidad de un “fin catastrófico” (negativo) del desarrollo capitalista. Hoy, cuando ha pasado más de un siglo en el cual el capitalismo ha seguido imponiendo su voluntad a costa de la humanidad completa… ¿es posible decir que la barbarie ha triunfado… o bien que se encontraría cerca de hacerlo?

La barbarie no ha triunfado aún. Tampoco sabemos si se encuentra cerca de hacerlo. Todo depende de la capacidad de resistencia de las víctimas del sistema: es decir, también, de nosotros. El fatalismo es un error político. Como decía Gramsci, necesitamos el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad.

10. En décadas recientes, algunas de las ideas-fuerza más importantes que la intelectualidad capitalista integró en su programa ideológico fueron aquellas alrededor de los conceptos de “fin de la historia”, “fin de la lucha de clases” y “fin de la clase obrera”. Dejando a un lado el evidente triunfalismo capitalista que acompañó el desarrollo de dichas ideas durante los 80’s y 90’s… ¿pueden considerarse hoy dichos conceptos, de cara al posible eco-suicidio planetario que podría traer consigo la crisis ecológica, como verdaderas “intuiciones teóricas”(inconscientes) de la clase capitalista respecto a la dinámica auto-destructiva (terminal) que se abría con el ciclo neoliberal? ¿Es el peligro del “fin de la historia” hoy un peligro real?

El posible eco-suicidio planetario es un peligro real, pero nada tiene que ver con los discursos ideológicos del “fin de la historia” o de la lucha de clases, que proclamaban la eternidad del capitalismo neo-liberal. Al revés, la lucha de clases es el método para poner un fin a la dinámica auto-destructiva del capital.

11. ¿Cómo podemos pensar esta situación desde el Marxismo y prepararnos para un escenario de crisis con una magnitud posiblemente muy superior a la que enfrentó el campo de las luchas sociales en los últimos siglos?

El Marxismo nos permite entender la naturaleza destructiva del capitalismo, su tendencia inexorable a la expansión perpetua, y por tanto su contradicción con los límites naturales del planeta. El Marxismo nos permite ubicar en las víctimas del sistema, en las clases y grupos oprimidos y explotados el sujeto posible de una transformación anticapitalista. Finalmente, el Marxismo nos propone, con el programa socialista, los fundamentos de una alternativa radical al sistema. Pero, sin dudas, como hemos planteado más arriba, necesitamos una reformulación eco-socialista de las concepciones marxistas.

12. ¿Es la Revolución Social y una política anti-capitalista que se plantee la expropiación de la burguesía y la toma del poder de los trabajadores un paso necesario ya sea para frenar el desastre que se avecina, o bien para prepararnos para resistir el colapso?

Frenar el desastre es una tarea inmediata. Cada cañería de petróleo que se interrumpe, cada central eléctrica de carbón que se cierra, cada bosque que se protege contra la voracidad destructora del capital, frena el desastre. Pero sólo se podrá impedir el derrumbe de la civilización humana destruyendo al sistema con una Revolución Socio-ecológica.

13. ¿Es necesario adaptar el programa y la política de la Revolución Socialista de cara a los nuevos peligros que supone la combinación entre crisis ecológica, económica y social durante el presente siglo? ¿Qué elementos nos entrega el Manifiesto Eco-Socialista para esta tarea?

El “Manifiesto Eco-Socialista” no tiene la respuesta a todos estos interrogantes. Sencillamente plantea que el socialismo del siglo XXI tiene que ser un socialismo ecológico, y vice-versa: de poco nos sirve una ecología que no sea socialista. Su principal tesis es que el sistema capitalista es incompatible con la preservación de la vida en nuestro planeta. El programa socialista tiene que transformarse en programa eco-socialista, integrando de manera mucho mas central la cuestión de la relación con la naturaleza que en la tradición socialista o comunista del siglo XX.

14. Uno de los principios fundamentales del Marxismo Revolucionario ha sido el de defender el rol de la clase obrera como sujeto social de la Revolución Socialista. Ahora bien, si consideramos que un posible colapso civilizatorio inminente se asociaría al derrumbe de la sociedad industrial y, por ende, a la desintegración del propio sujeto obrero en vastas regiones del planeta… ¿es posible seguir defendiendo la centralidad del movimiento obrero en la lucha de clases y el proyecto socialista?

La combinación de las crisis “tradicionales” del capitalismo y la crisis ecológica crea las condiciones para una amplia alianza de fuerzas sociales en contra del sistema. Potencialmente, como lo planteaba “Occupy Wall Street”, los 99% que no tienen un interés fundamental en la mantención del sistema, son actores posibles para su superación. De hecho, desde la Conferencia Intergaláctica de los Zapatistas en Chiapas en 1996, y los eventos de Seattle en 1999, hasta los movimientos recientes de Indignados, vemos los primeros elementos de esta coalición anti-sistémica. Participan en ella sindicalistas, ecologistas, movimientos indígenas, campesinos, movimientos de mujeres, asociaciones cristianas, corrientes revolucionarias, movimientos de la juventud, grupos de vecinos, militantes socialistas, comunistas y anarquistas. Hoy en día en América Latina las comunidades indígenas y campesinas están en la vanguardia de las luchas socio-ecológicas, anti-neo-liberales, anti-imperialistas y anti-capitalistas. Pero en último análisis, la principal fuerza de esta coalición son los trabajadores, en el sentido amplio: los que viven de la venta de su fuerza de trabajo, o de su proprio trabajo individual o comunitario. Esta amplia clase de trabajadores, que no debe ser confundida solamente con los obreros industriales, constituye la mayoría de la población, y sin su acción colectiva ninguna revolución será posible.

15. Otro de los principios tradicionales del Marxismo durante el siglo XX fue el de defender la necesidad del control obrero de la producción, la planificación mundial de la economía y la distribución socialista de las riquezas como vías posibles para satisfacer, entre otras cosas, las necesidades materiales del conjunto de la humanidad. Ahora bien, si consideramos que la crisis ecológica que se avecina (y el tipo de quiebre alimentario global que aquella traerá consigo) podría implicar que incluso dichas medidas sean ya insuficientes (ineficaces) para dar respuesta a las necesidades de la población mundial, esto debido a la propia gravedad de la crisis que se avecina y a la inexistencia de tecnologías capaces de asegurar una adecuada producción agrícola ante un escenario de cambio climático híper-catastrófico…¿Qué hacer? ¿Cómo resolver esta aparente paradoja en la cual un sector de la humanidad pareciera estar ya perdida (muerta) para el proyecto socialista? Más todavía… ¿es posible resolverla?

Creo que es prematuro discutir de qué hacer cuando el calentamiento global supere a los 2° centígrados… Nuestra tarea en las próximas décadas es tratar de impedir esto, promoviendo las luchas socio-ecológicas, las varias resistencias anticapitalistas y la consciencia ecosocialista. El objetivo es la abolición del capitalismo, la planificación ecosocialista – en escala local, nacional, continental, y, en algún momento, mundial- la distribución de la riqueza y el control democrático (no sólo “obrero”) de la población sobre la producción y el consumo.

Por supuesto, es posible que seamos derrotados, y que la humanidad sea llevada por el capitalismo a una catástrofe. Pero en el momento histórico actual, tenemos que llevar adelante, con todas nuestras fuerzas, este decisivo combate para evitar el desastre.

16. Teniendo en cuenta la gravedad de las amenazas implicadas en la crisis ecológica actual… ¿por qué aquellas han sido tan escasamente tratadas en el ámbito de las organizaciones de la izquierda? ¿Es necesario discutir estas amenazas: por ejemplo la pronta agudización del problema alimentario mundial y de la escasez de agua, el posible quiebre de las cadenas productivas de recursos básicos, el desarrollo de eco-guerras imperialistas, o bien la propia posibilidad del colapso del capitalismo y la civilización, tomándolos como nuevos problemas estratégicos fundamentales de la teoría y la practica marxista del siglo XXI?

Hay varias explicaciones posibles para el retraso en la toma de consciencia ecológica de la izquierda:

1) El dogmatismo, la repetición de lo tradicional, la resistencia a aceptar cambios en la teoría y la práctica.

2) El economicismo, la reducción de la política a intereses corporativos inmediatos: por ejemplo “salvar el empleo”, esto sin cuestionar las consecuencias humanas, sociales o ecológicas de estos “empleos”.

3) La influencia de la ideología burguesa del “progreso”, identificado con la expansión, el “crecimiento” de la economía, la producción de más y más mercancías, y el consumismo.

4) El carácter futuro de las amenazas ecológicas -colapso de la civilización- en comparación con los problemas económicos inmediatos: la crisis, el desempleo, etc.

17. En el caso de la izquierda anti-capitalista chilena y argentina (por ejemplo en el ámbito trotskista, anarquista, guevarista o indigenista) ninguna organización ha integrado hasta ahora estas discusiones en los respectivos debates teóricos y estratégicos centrales de sus corrientes, así como tampoco al nivel de sus programas, análisis de la realidad internacional, políticas de acción, tácticas de intervención, etc. Una muestra de aquello son en Chile los grupos anarquistas que toman como referente a la ex presidente de la FECH Melissa Sepúlveda, o bien el caso del PTR y su dirigente Bárbara Brito a nivel estudiantil. Otro ejemplo lo constituye el PTS argentino y su órgano La Izquierda Diario. ¿Qué llamado podría hacer a las organizaciones de izquierda y a los movimientos sociales en América Latina para comenzar a debatir estos problemas con la importancia que merecen?

En varios países del mundo -en Europa, Estados Unidos, América Latina- vemos cada vez más sectores de la izquierda anticapitalista que se definen como ecosocialistas. Es lo que ha pasado, ya hace varios años, con la Cuarta Internacional. En Estados Unidos existe una importante corriente ecosocialista que se manifiesta en revistas marxistas como “Monthly Review”, “Capitalism, Nature and Socialism”, “Against the Current”, etc. Hay que mencionar también la ecología social de sensibilidad anarquista, fundada por Murray Bookchin, que es bastante cercana al ecosocialismo. Uno de los grandes pensadores del indigenismo en América Latina, Hugo Blanco, proclama que las comunidades indígenas ya practicaban el ecosocialismo hace siglos. Podríamos dar varios otros ejemplos.

Pero sin duda muchos grupos de la izquierda anticapitalista están lejos aún de haber integrado, de manera decisiva, la cuestión ecológica en su concepción del socialismo y de la revolución. Es nuestra tarea convencerlos, pacientemente, en una discusión fraternal. Pero quizás más que nuestros argumentos, serán los hechos, cada vez más graves en los próximos años, los que harán cambiar sus ideas.

Miguel Fuentes, Lic. en Arqueología, Historiador e Investigador de Doctorado en el Instituto de Arqueología del University College London (Reino Unido). Coordinador de la Pagina Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial

 

Trotsky: clase, partido y dirección ¿por qué ha sido vencido el proletariado español? (cuestiones de teoría marxista)

Este artículo está inacabado y ha sido reconstruido según las notas y los fragmentos encontrados en un dossier tras el asesinato de Trotsky en agosto de 1940. Fue publicado en New Internacional en diciembre de 1940. Lo ponemos a disposición de nuestros lectores por cuanto creemos que expone en profundidad el problema de la ausencia del partido revolucionario y su relación con la maduración de las masas. En Chile, la cuestión del “reflujo de masas” -que ha servido de taparrabos a muchos oportunistas de “izquierda”- transita por el tema abordado magistralmente por el revolucionario León Trotsky, teniendo como telón de fondo la derrota de la revolución española (EP). Seguir leyendo Trotsky: clase, partido y dirección ¿por qué ha sido vencido el proletariado español? (cuestiones de teoría marxista)

Frente Amplio o la insoportable levedad de las vocerías

Mario Mandiola V. y Karol Morales M.

Voceros Coordinadora No+AFP Valparaíso y Frenteamplistas

 

Este domingo en el panel que debatió en el programa “Mejor Hablar”, que TVN difunde por su señal abierta y por la señal de cable 24 horas. Definiciones básicas sobre el tema previsional, sobre el rol del Estado y otras materias económicas y sociales, emergieron como temas en que se nota improvisación, una significativa falta de manejo de cifras.

Se argumenta con frecuencia que el Frente Amplio, como expresión política es un espacio en construcción, condición absolutamente valida si se entiende que agrupa y pretende representar a una amplia y diversa  cantidad de fuerzas, emergentes algunas y otras que teniendo más tiempo no han logrado incidir del modo esperado, así como también a movimientos sociales y a un mundo alternativo con actores dispersos e inorgánicos, difíciles de nuclear en tiempos de múltiples poseedores de distintas verdades.

Al calor de la ola neoliberal y conservadora que ha asfixiado a nuestra política y –por qué no reconocerlo- a buena parte del planeta, se produce la inevitable necesidad de construir alternativas incidentes y con vocación de poder real. Esto solo puede surgir acumulando la experiencia de diversos espacios de resistencia, en conjunción con los nuevos liderazgos políticos y sociales que apuntan en la dirección de cambios de carácter estructural y no meros remiendos a un sistema que hace agua por muchas grietas, pero que posee una importante capacidad de flotación.

Ningún Frente Amplio o coalición nace sin generar inevitables tensiones, reordenamientos de fuerzas, discusiones acerca de quien cabe o no en el proyecto y debates tanto de formas como de fondo respecto a las clásicas interrogantes del cómo y del porqué.

Es notable que con todas estas condiciones que la dificultan, al revés de otros intentos anteriores, la posibilidad de esta fuerza alternativa al duopolio, esta vez sí ha desatado la esperanza de consolidar un espacio político que perdure y tenga la fuerza transformadora necesaria para constituirse en opción de cambios profundos.

Por todo aquello, se requiere que tanto sus partidos y movimientos, como sus personeros más identificables, demuestren no solo convicción e ideas generales, sino también un grado de rigor y consistencia en torno a definiciones y desafíos tanto inmediatos como futuros, planteados por la agenda política en función de los grandes temas – país a resolver.

Esta coherencia mínima se ve puesta a prueba cada vez que se confrontan opiniones en el debate público, provocando incertidumbre, confusión, malestar y desconfianza en quienes esperan claridad en las definiciones.  Pareciera por momentos que la discusión electoral ha copado la agenda del Frente Amplio, sin dejar espacio para definiciones de fondo que le den sustento a la razón de ser de la coalición.

Mucho de esto quedó al descubierto este domingo en el panel que debatió en el programa “Mejor Hablar”, que TVN difunde por su señal abierta y por la señal de cable 24 horas. Definiciones básicas sobre el tema previsional, sobre el rol del Estado y otras materias económicas y sociales, emergieron como temas en que se nota improvisación, una significativa falta de manejo de cifras. Más grave aún es el desconocimiento de acuerdos explícitos difundidos por las vocerías nacionales del Frente Amplio, como es el de adoptar como propia, la propuesta de Sistema de Pensiones construida por la Coordinadora de Trabajadores No Mas AFP.

Seguir aceptando sin argumento en contra, falacias tales como que el sistema de AFP tiene una rentabilidad de un 8%, lo cual está lejos de ser representativo de la realidad actual; no rebatir el que supuestamente muchos países han incorporado el modelo chileno, sin que se diga cuales; o lo mismo cuando se argumenta que los sistemas de reparto están quebrados en el mundo entero, es un grave error, que deslinda con la irresponsabilidad.

No es comprensible que voceros/as experimentados pisen el palito y terminen discutiendo sobre el rol empresarial del Estado, dejando la impresión de que existen contradicciones de fondo, siendo que en la práctica ninguno de los actores aboga por estatizar los medios de producción de manera indiscriminada, así como tampoco nadie discute (esperamos) que existan áreas sensibles de la economía donde el Estado no puede renunciar a estar presente, debiéndose denunciar claramente el carácter subsidiario del Estado otorgado por la constitución de Pinochet y Jaime Guzmán.

Para todos aquellos que estamos poniendo nuestras esperanzas en el Frente Amplio, como alternativa para realizar las transformaciones estructurales que nuestro país requiere con urgencia, es imprescindible la coherencia de este referente a todo nivel. La liviandad y falta de consecuencia de las vocerías en un tema tan sensible para nuestro país como es el previsional puede contribuir a generar distancia entre el movimiento social y la expresión política, alejando la posibilidad de conquistar las voluntades de los millones que hemos salido a las calles para defender un verdadero sistema de pensiones que garantice una vejez digna. Del mismo modo, estas vacilaciones contribuyen mucho más a fortalecer el discurso de los defensores del modelo que a mostrar la factibilidad de un cambio de fondo y la nula voluntad política de los partidos tradicionales para ejecutarlo. Esta es la tarea política del Frente Amplio en materia previsional, y es indispensable que todos quienes son parte lo asuman así

Desde los espacios territoriales y la movilización social continuaremos apostando por la conformación del Frente Amplio. Sin embargo, las vocerías no tienen muchas más oportunidades de cometer errores como este, si quieren efectivamente ganar la confianza de la ciudadanía que ha impulsado la transformación del país.

Finalmente, quienes actuamos como referentes de la movilización social tenemos una responsabilidad con las y los chilenos, con los jubilados y sus familias, y es denunciar a todos aquellos que no estén con la propuesta del movimiento social, pues eso en la polarización actual del debate es operar a favor de las AFP. Confiamos en que las y los voceros frenteamplistas sabrán corregir las faltas, y que, frente a futuros debates, los actores que comparten una misma camiseta ordenarán el camarín, antes de salir a jugar un partido que muchos están viendo con expectación y expectativas.

Las aporías de la izquierda y el Frente Amplio

por Jamadier E. Uribe Muñoz//

           La conformación de bloques políticos siempre es un camino lento y tortuoso, lleno de contradicciones y luchas de liderazgos. Llevar a puerto un proyecto amplio e integrador es un desafío que de asumirse debe trabajarse con constancia y altura de miras, pero por sobre todo con principios claros. Pareciera ser que es precisamente esta última exigencia, la que más ha costado a las agrupaciones que han asumido el desafío del Frente Amplio.

El Frente Amplio, que nace como un intento de las diferentes fuerzas de izquierda (digo bien: de izquierda), que corrían por fuera de los partidos políticos que ellos mismos han denominado tradicionales, ha tropezado en más de una oportunidad, con las prácticas que critica y ha dado la espalda, en no pocas oportunidades, a los valores que pretenden encarnar.

El primer acto, es el de renegar – precisamente – de su posición de izquierda. Curiosa actitud, cuando sus organizaciones fundadoras son la Izquierda Autónoma, que el epíteto lo lleva en el nombre, al igual que Convergencia de Izquierda e Izquierda Libertaria, el Movimiento Autonomista que hace un mes se definió a sí mismo como marxista, Nueva Democracia que en sus filas tiene a Cristian Cuevas (ex PC) y al grueso de la fundación CREA, todos reconocidos y grandes académicos de izquierda. Ciertamente están asociados además RD (ex nueva mayoría, o algo así), y otros partidos menos conocidos, pero que en su conjunto han levantado las banderas que los movimientos sociales y ciudadanos han enarbolado, siempre desde la izquierda de la Concertación y la Nueva Mayoría. Así lo reconoció también su precandidato Alberto Mayol, en una entrevista a la Radio Universidad de Chile.

El Frente Amplio es de izquierda. Si reniega de ello es porque “la izquierda” muchas veces es un adjetivo difícil de manejar mediáticamente, pero negarlo no es la solución; hay que reivindicarlo, sobre todo si se critica la política a espaldas de la ciudadanía.

El segundo acto, es la nominación de Beatriz Sánchez como candidata presidencial. En enero pasado el Frente Amplio, en un acto aparentemente personal de Gabriel Boric, aunque secundado por el MA y RD, vetó al partido País y al Senador Navarro bajo el pretexto de que su precandidatura era improcedente cuando aún el conglomerado no había definido sus bases programáticas y su pasado en la Nueva Mayoría, eso a pesar de que RD no sólo ganó una diputación sin competencia, sino que además, en buena medida diseñó la reforma educacional a la que hoy (con razón) se opone. Boric y Jackson nominaron a Sánchez mediáticamente, sin contar con un programa, sin informar a las demás fuerzas del FA y sin preguntarle a sus propias bases, las que solo fueron consultadas una vez que el nombre de Beatriz ya había sido posicionado en los medios. Contradictorio sin duda, cuando se ha criticado tan fervientemente la política entre cuatro paredes.

El tercer acto, que en realidad corrió en paralelo con el segundo, es la elección de candidatos sin vinculación orgánica con el mundo social. Tanto Alberto, como Beatriz – destacadas personalidades en la academia y en las comunicaciones, que sin duda han hecho un aporte importante, cada uno desde su trinchera – son absolutamente ajenos a las orgánicas de los partidos y movimientos que los han proclamado. Su proclamación tiene como sustento una comunidad ideológica pero no una trayectoria política, o una militancia o pertenencia a los movimientos sociales; tal como lo fue la candidatura de Marcel Claude por Todos A La Moneda. Paradojal, cuando se ha criticado también la política de los rostros, previa a la política de las ideas.

El cuarto acto, es su infructuoso intento por hacer primarias virtuales, o en su defecto autoconvocadas. Acto controversial incluso en la interna, ya que sus dos candidatos, haciendo gala de innegable sensatez, se han opuesto considerando que las primarias legales son una conquista ciudadana y que son el único mecanismo capaz de asegurar y custodiar la voluntad popular. Inapropiado y de cierto modo discriminatorio, cuando solo el 70% de Chile tiene acceso a internet (claramente el restante 30% son los sectores más vulnerables) y en sus primarias autoconvocadas era imposible llegar de manera transparente a las más de 300 comunas que hay en el territorio nacional, y a las cuales aspiran representar.

El quinto acto, y el más polémico, también dentro de sus propias filas, es el despliegue mediático que tuvieron sus dos voceros parlamentarios (Boric y Jackson) para apoyar el intervencionismo norteamericano en Venezuela, lo que contrasta con la baja resonancia que tuvo el golpe parlamentario a Dilma Rousseff. Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista renunciaron de manera explícita al internacionalismo y a la unidad latinoamericana contra el imperialismo, al claudicar ante el montaje mediático contra el Pueblo Bolivariano y sentenciar una ruptura democrática en la institucionalidad venezolana, ignorando las leyes internas de ese país y el derecho internacional. Quinto acto, que no solo fue egoísta, sino que demostró cierta incomprensión de las dinámicas geopolíticas ¿O es que el Frente Amplio quiere poner en jaque al capital transnacional sin pelearse con los Estados Unidos?

Episodios reales y recientes, que esperamos puedan ser reconsiderados. Pero que por lo pronto nos hablan de la poca madurez (y esto no tiene nada que ver con la juventud) política y de la equivocidad valórica que sufre la autodenominada y a la vez renegada izquierda en Chile, aún en etapa de recomposición y conformación de sus convicciones.

 

 

12 de abril de 2017

Sobre el Frente Amplio, ¿Ni de Izquierda, ni de Derecha?

 

por Pepe Burgos//

No es la primera vez que emerge ese discurso en nuestro país, lo hizo la concertación en 1989 en su campaña presidencial de Patricio Aylwin, abandonó su discurso de izquierda, se llenó de nuevos bríos europeos cuando instalan la teoría de la “Renovación Socialista” de los años 80 de Tony Blair y Anthony Guidden. Años más tarde lo hizo La Surda cuando se estaba descomponiendo como propuesta política entre los años 2000 y 2005 y luego terminaron trabajando la campaña de Michelle Bachelet y entraron en masa a su primer gobierno del 2006 al 2010. Si vamos más atrás en la línea del tiempo fue el discurso que levantó Carlos Ibáñez del Campo en 1952 en la campaña presidencial de su segundo gobierno, su estrategia se basaba en no hacerse apoyar ni por la izquierda, ni la derecha clásica…

Levantó una campaña populista que tuviera la demanda de la izquierda del período y la inyección económica que precisaba el empresariado respaldado por la CORFO. De esa manera tenía comiendo de su mano al gallo rojo y al gallo negro. La idea de Carlos Ibáñez del campo era ubicarse en el centro. A los dos años de gobierno ya estaba gobernando para los grandes monopolios, pero por otra parte dejó contento al Partido Comunista al derogar la ley de defensa de la democracia también conocida como la “Ley maldita” que creara Gabriel Gonzales Videla para dejar fuera del parlamento a los Comunistas en 1947 (en plena guerra fría y por mandato del presidente de EE.UU. Harry Truman).

Volviendo al gobierno de Ibáñez del Campo se situó en una posición tercerista (al medio o al centro de las dos grandes posturas: Izquierda Vs Derecha) su objetivo fué ganarse las grandes masas electorales, sobre todo a los sectores más despolitizados, cosa que consiguió sacando un aplastante votación cercana a los 500 mil electores. Superó lejos a la derecha que sacó cerca de 350.mil votos. Allende sacó solo 50 mil votos. Quienes mantenemos viva la memoria histórica de las luchas de nuestro pueblo recordamos la masacre del 2 y 3 Abril de 1957. Ibáñez cerco en el centro de Santiago haciendo una encerrona a los estudiantes que protestaban, instalando nidos de ametralladoras punto 30 en plena Alameda y Mapocho, desato una de las grandes masacres “en período democrático”.

EL FRENTE AMPLIO Y LA ESTATEGIA TERCERISTA

Creo que el Frente Amplio en el actual contexto histórico quiere rescatar la estrategia que utilizó entre 1988 y el 2000 La Concertación que es la postura tercerista, ubicarse al centro del Vs Izquierda-derecha. El objetivo es llegar a los sectores despolitizados que en el actual período que es bastante más de lo que imaginamos, Con una derecha desprestigiada por sus relación con la dictadura y los millonarios negocios de Sebastián Piñera en su gobiernos de 2010 al 2014 y una Nueva Mayoría (ex Concertación democrática) agotada con 5 gobiernos a cuesta que ya no tiene nada que ofrecer. La descomposición de una izquierda institucionalizada como el Partido Socialista y el Partido Comunista coludidos con la corrupción institucional y desprestigiada por sus instrumentos que controlan la CUT para frenar las demandas de los trabajadores. El control que hacen de los instrumentos del Estado para frenan las demandas de las masas.

El Frente amplio no se posiciona, ni se identifican dentro de la izquierda clasista y revolucionaria (que sigue existiendo), sino que se posiciona bajo un contexto reformista (en el buen sentido, sin ser peyorativo) creen, piensan que la institucionalidad chilena permite las reformas. Que basta con las buenas intenciones y los deseos, pero abandonan un análisis de la realidad concreta, histórica. Su apuesta es copar el espacio que abandonó la Concertación o la Nueva Mayoría, la apuesta Tercerista, ubicarse al centro de la lucha de clases, ni a favor de los trabajadores ni a favor de los empresarios. Es resucitar el modelo agotado de los años 80 y 90 de la Renovación Socialista en Europa e importada a Chile y latino América.

Dentro de los grupos que participan de la construcción del Frente Amplio están los teóricos de la Surda, también están los liberales (ojo son de derecha). De ahí nace la idea que el F.A no debe teñirse de rojo, hay que dar cobertura a la derecha democrática. La derecha liberal que históricamente se ha confrontado con la derecha Conservadora. No olvidemos que durante el período del gobierno de Salvador Allende la derecha Liberal hizo una tregua con la derecha conservadora y, en alianza, impulsaron el Partido nacional que fue el opositor más férreo contra el gobierno de Salvador Allende. La derecha liberal estuvo en contra de Allende y durante la dictadura no sacaron la voz, muchos de ellos participaron del gobierno de Pinochet. Hoy una expresión de esta derecha liberal quiere ocupar un lugar en el Tercerismo que impulsa el Frente Amplio, pero con una exigencia que el F.A no esté controlado por la izquierda….

¿Uno se pregunta a qué obedece esas concesiones a la derecha liberal dentro del Frente Amplio?, si los liberales tienen una insignificante votación. La pregunta queda abierta

Intervención de parlamentarios revolucionarios en el Congreso Nacional de Chile

Publicamos estas intervenciones históricas de dos parlamentarios trotskystas en el Congreso chileno, las del Diputado Emilio Zapata y el Senador Manuel Hidalgo el año 1933. Las transcribimos rigurosamente, teniendo como base las propias actas del Congreso Nacional. En ellos se desarrolla la línea leninista de intervención de los revolucionarios en el parlamento burgués. Estos textos, sirven como referencia para contribuir a una crítica  a la intervención vergonzante de la izquierda chilena en el parlamento en nuestros días. Volver sobre estas intervenciones nos permite observar con nitidez la profundidad del abismo que separa la política revolucionaria de lo que es hoy en día la izquierda del régimen.

 

EP

El Punto de Vista del Partido Comunista
Discurso pronunciado en la sesión de la Cámara de Diputados el 24 de Enero de 1933 por el diputado trotskista Emilio Zapata Díaz.
El Sr. ZAPATA: En otras oportunidades, señor Presidente, no me ha sido posible expresar mis observaciones de acuerdo con la representación que tengo en esta Cámara y voy a aprovechar la oportunidad que se me presenta en estos momentos para manifestarlas

Me he inscrito, señor presidente, para hablar porque deseo en esta reunión de los que aquí están como “representantes del pueblo”, exponer el punto de vista concreto del Partido Comunista.

El Señor VEGA: ¿Qué Partido Comunista?

El Señor ZAPATA: Del que soy miembro activo y parlamentario y por tanto el punto de vista que interesa honda y profundamente a las masas trabajadoras del campo y la industria.

Como representante comunista, como soldado de fila de la revolución proletaria, no tengo ningún interés en legislar para el perfeccionamiento de este régimen de injusticia y explotación; como tal y como obrero revolucionario, soy mandado por mi Partido a combatir este régimen de miseria en la misma institución creada a tapar la expoliación a que se hallan sometidos millones de trabajadores.

En la calle como en la fábrica, en el taller como en el campo, en el local obrero como en este local burgués los comunistas somos soldados de la revolución proletaria.

Los trabajadores, las grandes masas de explotados, los millones e miserables que con su trabajo de esclavos han llenado de riquezas el mundo capitalista y que viven o mueren de las piltrafas constituyen los enterradores del capitalismo, los organizadores de la sociedad socialista que reemplazará a esta sociedad hambrienta.

La Rusia soviética, en un esfuerzo gigantesco ha demostrado la potencia creadora del proletariado y de las masas campesinas. Ha demostrado al proletariado del mundo entero el camino que deben seguir para traer el bienestar al mundo entero.

El socialismo que se construye a pasos agigantados en la Rusia de los soviets se realiza porque el poder político está en manos de los trabajadores y porque toda explotación ha terminado al terminar revolucionariamente el proletariado con la burguesía explotadora. Y ese es el camino que igual que en todas partes mostramos desde aquí a las masas trabajadoras de Chile.

De los enemigos del proletariado no son los peores los que militan en las filas de la burguesía, no es la iglesia con su opio nefasto, no es la oligarquía criolla que estruja y extrae hasta la médula de los campesinos en jornadas de sol a sol; los peores son los que tildándose de partidos obreros no son sino ganchos de la burguesía para pescar las masas trabajadoras y arrastrarlas tras de su carro de reformas y compromisos.

Los peores enemigos de los trabajadores chilenos son los demócratas, son los socialistas de todos los matices, son los llamados partidos izquierdistas, son todos los que usan el lenguaje y de las poses para engañar las masas obreras y envolverlas en su demagogia pequeño burguesa y entregarlas atadas de pies y manos a la explotación del capitalismo nacional e internacional.

El Partido Demócrata que dice luchar por los trabajadores, fue uno de los puntales de la dictadura financiero militar de Ibáñez, fue agente exclusivo entre los trabajadores del ibañismo y de su propaganda y concurrió con todo su apoyo al incremento de las persecuciones, asesinatos, fondeos de los miembros del Partido Comunista y de las organizaciones revolucionarias de masas.

Los partidos socialistas e izquierdistas, flora de terreno húmedo, no son sino un producto de la radicalización de las capas pequeño burguesas y por tanto de u desorientación. Estos partidos que se caracterizan por una serie de matices amarillos no van más allá de declaraciones líricas, de continuadas peroratas demagógicas que vienen a llenar una necesidad de la burguesía por cuanto forman el ala izquierda de ella y unida a ella por fuertes y estrechos lazos indisolubles y que se hacen valer en la primera ocasión poniéndose incondicionalmente al servicio y la defensa de los intereses de la burguesía criolla e imperialista.

Estos son los peores enemigos del proletariado y de las organizaciones revolucionarias de masas y en especial del Partido Comunista al cual tratan de matar por todos los medios.

Los comunistas no hemos podido llegar a plantear nuestra lucha aquí en la forma en que han llegado todos ustedes, porque estamos fuera de la ley, porque estamos fuera de la ley, porque ustedes lo han querido y porque así conviene a vuestros intereses que son los de la burguesía criolla y que son los del imperialismo internacional. Pero de todas maneras estamos aquí dispuestos a desenmascarar a todos los que son efectivamente enemigos del proletariado y de las clases trabajadoras a pesar de sus caretas de revolucionarios de cartel.

El Partido Comunista me envía aquí a cumplir con el papel que he desempeñado en donde he trabajado: a colaborar en el más rápido desenvolvimiento de la revolución proletaria, ayudando a desarrollar la conciencia de clase de los trabajadores. El Parlamento, institución que cumple con un papel, el papel de mistificar a las masas trabajadoras y facilitar la dominación de ellas por las clases gobernantes, se ha “convertido en la forma democrática” de dominación de la burguesía, a la cual le es necesario, en un momento dado de su desarrollo, una ficción de representación popular que expresa en apariencia la “voluntad del pueblo” y no la de las clases, pero que constituye, en realidad, en manos del capital imperante, un instrumento de coacción y opresión.

Y esto que lo decimos como representante del Partido Comunista, lo decimos a las masas trabajadoras, a los miles, cientos de miles de cesantes, hambrientos y miserables que se mueren de hambre, frío y miseria, al proletariado en trabajo, a las masas trabajadoras del campo sometidas al yugo esclavista del inquilinaje y a todos los que viven de la venta de su fuerza de trabajo. Y lo decimos para que comprendan definitivamente que sólo una lucha feroz, organizada y dirigida por el Partido Comunista, puede triunfar de este régimen ignominioso de explotación inmisericorde de millones de trabajadores.

Aquí se pretende engañar al proletariado y al campesinado legislando y encubriendo, retardando y adormeciendo el movimiento liberador de las grandes masas explotadas. Aquí se pretende digo, hacer creer que hay posibilidad de alimento, de ropa, de techo y de trabajo, dentro del marco del capitalismo explotador, dentro de este sistema putrefacto, en descomposición y que quiere hundirse exterminando al máximo de proletarios, el máximo de campesinos, el máximo de pequeños productores: quiere en resumen, morir matando.

Los trescientos mil cesantes que llenan este país con sus clamores pidiendo pan, tienen que convencerse, tienen que de una vez por todas que de este sistema, del capitalismo, de la burguesía y oligarquía explotadoras, no pueden esperar sino balas y metralla; que su hambre se terminará en la masacres que se preparan hora a hora, día a día, en las clases explotadoras y dirigentes.

No podemos sino gritar aquí, en plena institución burguesa, el sentir, el derecho de las grandes masas del campo y la industria, a imponer sus reivindicaciones económicas y políticas; no podemos sino convertir a esta tribuna que ha sido creada para adormecer a los trabajadores, en una tribuna revolucionaria que sirva para impulsar la revolución proletaria que dará al traste con todo este régimen afianzado en la explotación feroz de millones de hombres, mujeres y niños.

Se ha convocado extraordinariamente al Parlamento para que estudie la Liquidación de la Cosach, en primer punto. Estamos convencidos, porque conocemos el régimen que combatimos que la liquidación de esa funesta compañía y a la cual dieron su entusiasta apoyo gran parte de los señores que dicen haber venido a defender los intereses de los trabajadores, no es sino el preámbulo de la constitución de una nueva Cosach con distinto nombre y a base del capital del imperialismo inglés o del imperialismo francés.

La miseria no se disminuirá un ápice porque pasemos de un dueño a otro o porque aquí se tomen medidas de socorro o de limosnas o porque se aprueben con el mismo voto entusiasta con que acordaron la Cosach y todas la iniquidades que se han cometido y se cometen a diario; medidas de emergencia para solucionar la cesantía, nada de eso disminuirá en nada la miseria y el hambre crónica de las masas trabajadoras y esto por la sencilla razón de que queda incólume el sistema, el régimen entero con todas sus posiciones intocadas, con sus inmensas reservas de artículos de primera necesidad acaparadas por unos cuantos privilegiados a quienes las leyes amparan y protegen y porque el poder político sigue en manos de los explotadores, en manos de la burguesía en estrecha alianza con la oligarquía, con la iglesia y con el imperialismo internacional.

Solamente la revolución proletaria triunfante, con la implantación de la Dictadura del Proletariado y con la destrucción hasta en sus raíces de toda explotación se podrá construir una sociedad en la que todos sean productores y en la que por tanto el que produce come, en reemplazo de esta sociedad en la que come hasta hartarse el que nunca ha trabajado pero que siempre ha explotado el trabajo de otros… (Risas)

El señor ZAPATA: Merecen a Sus Señorías las expresiones de este loco, tal vez porque de locos se ha tratado a los comunistas, a los únicos hombres del Partido Comunista que estuvieron en desacuerdo profundo con la creación de la Cosach, que fue aprobada por los diversos partidos políticos, que tienen representación en esta Cámara y que se manifestaron sumisos y serviles.

Pretenden Sus Señorías reírse de este modesto proletario que ha llegado a tener un asiento en la Cámara en legítima representación de los trabajadores, quienes lo eligieron por sus espontánea voluntad. Porque yo no he ido a emborrachar a los trabajadores para obtener su voto; yo no he ido a violentar la conciencia de los trabajadores para conquistar un sillón en esta Cámara; he llegado legítimamente a ocupar un asiento en esta Cámara en virtud de la majestad de la voluntad del pueblo.

Y cuando en este Parlamento se mistifica con leyes que se dicen van en beneficio de los trabajadores, yo levanto mi voz y hago estas declaraciones.

Ayer Sus Señorías dictaron una ley que rebaja el veinte por ciento del valor de los arriendos de las casas. Esta ley es una continuidad de una ley dictada por el Parlamento elegido por la Dictadura de Ibáñez y debo declarar que los beneficios de esta ley jamás los ha recibido el pueblo. De este modo se mistifica al pueblo y por lo tanto tengo razón en decir que con leyes se está mistificando a la opinión pública que ustedes dicen representar, cuando no son representantes del pueblo.
Orientaciones Políticas

Discurso pronunciado en la sesión del Senado el 24 de Febrero de 1933 por el senador trotskista

Manuel Hidalgo P.
El Señor GUTIÉRREZ (Presidente): En la hora de los incidentes, tiene la palabra el honorable señor Hidalgo.

El Señor HIDALGO: Durante el curso de lo que aquí se ha dado llamar el debate doctrinario, he sido aludido en varias ocasiones, y a veces en una forma que no corresponde con la verdad de los hechos; tal, por ejemplo, en el caso en que el honorable señor Gumucio, al referirse a los últimos incidentes ocurridos en el país, decía: “Y me propongo exclusivamente examinar la posición que toman los demócratas ante el asalto que, contra la República y la sociedad, están dando, en todo terreno, el comunismo ruso del Señor Lafferte, el comunismo criollo del señor Hidalgo, el napismo del señor Matte y todos los auxiliares del desquiciamiento general”. Señor Presidente: Yo creía que el honorable señor Gumucio, al hacer referencia al desquiciamiento general del país, quería aludir a la funesta organización de la entidad denominada la TEA, al concurso incondicional que prestó la prensa capitalista al primer asalto de los militares al poder público y al clamoroso aplauso que esa acción tributó el mismo honorable señor Gumucio en las páginas de “El Diario Ilustrado”. Sin embargo, Su Señoría, se refirió únicamente al comunismo criollo del Senador Hidalgo, al comunismo ruso del Señor Lafferte y, por último, al napismo.

En atención a que en más de una ocasión he sido aludido en ésta y en la otra cámara en una forma que no corresponde a la realidad, voy a rectificar los hechos diciendo algunas palabras sobre mi propia actuación, antes de entrar a la materia principal de mis observaciones.

Todos los honorables Senadores saben y, por lo menos, el país no lo ignora, que durante la férrea y brutal dictadura de Ibáñez el Senador comunista que habla mantuvo incólume sus principios, y que si alguien no supo ceder ante la insolencia brutal de este dictador, fue el que habla. Sin ningún propósito de vanagloria, puedo afirmar que este Senador comunista fue el único obstáculo que encontró en su camino ese dictador que dominó durante una época que constituirá una vergüenza en la historia de Chile. Sin embargo, se olvidan muy a menudo los hechos en nuestro país, para caer en nuevos errores, pasando enseguida a otros sucesos de que se culpa a otros dictadores que no tienen de tales sino el nombre.

Voy a hablar ahora a nombre del Partido Comunista.

Alguien ha aludido en la otra cámara a la representación que invisto. He creído necesario ocuparme de ello para terminar con lo malentendidos. Nunca he dejado de pertenecer y representar al Partido Comunista. En los tiempos de la represión ibañista, cuyos ribetes adornan el civilismo de hoy, fui la cabeza visible del Partido y conocí canallescas persecuciones y más de una deportación. Divididas hoy las filas del partido de clase del proletariado chileno, actúo y hablo a nombre de la fracción revolucionaria que cree en la extensión internacional de la lucha emancipadora, en la dictadura proletaria y en el ocaso del capitalismo. Y si supe mantener mis principios comunistas bajo la feroz dictadura militar, en que no se vio a ninguno de los gritones de hoy, con mayor razón los sabré mantener bajo la dictadura encubierta y constitucional que se avecina, pero en momentos en que la agonía del capitalismo nos señala claramente la ruta revolucionaria.

Ahora, como siempre, es a los trabajadores a quienes me dirijo, desde esta tribuna burguesa que un día barreremos junto con la burguesía. No porque un hecho sea doloroso podemos nosotros, los marxistas, desentendernos de él. Y el hecho es que las filas de la Internacional Comunista se han escindido en todo el mundo desde que en sus esferas oficiales se olvidó la revolución mundial por la defensa de la Unión Soviética. De un lado permanecieron los revolucionarios internacionalistas de siempre que, como Trotsky, no han temido seguir una lucha acendrada en la vida toda, contra la burguesía y todos sus adláteres. Del otro bando los estridentistas y gritones atentos más al lirismo revolucionario que a los intereses de las grandes masas obreras. De un lado, pues, están los partidarios del “socialismo en un solo país”, los que en todo el mundo han guiado a las masas de derrota en derrota, los que oponen a la dictadura del proletariado la fórmula ambigua, e indigerible de “gobierno de obreros, campesinos, soldados, marineros e indios…”; del otro los que llevaron a los trabajadores rusos a derrocar la autocracia zarista bajo la guía de Lenin y Trotsky, los que luchamos por la revolución internacional, por la dictadura del proletariado, contra el confusionismo que pretende entronizarse en las propias filas del comunismo.

En todo el mundo, las filas comunistas se han dividido. Ante cada partido oficial se ha puesto: la Izquierda Comunista, el Partido Comunista de Oposición. Y téngase en cuenta que en la Izquierda no están los que gritan más, sino los que luchan mejor. La posición del Partido Comunista (al) que represento ha sido idéntica a la de la oposición en todas partes, y en el Congreso de marzo adheriremos a ella. Si hay en el mundo una burocracia estaliniana que traiciona los principios de la Internacional Comunista, también hay auténticas fracciones bolcheviques que restituirán a la Internacional Comunista su efectividad revolucionaria.

(Aplausos- El presidente amenaza despejar tribunas y galerías si ellos se repiten)

Ahora que el mundo capitalista se debate en la crisis más honda e insubsanable, ahora que en Alemania sólo falta una dirección atinada que encienda la mecha revolucionaria, ahora que en China se va afianzando paso a paso la revolución proletaria, ahora que en la España convulsionada se presienten las claras demostraciones de la pronta emancipación obrera, ahora que en nuestro país son demasiado evidentes los estertores de la burguesía, lucharemos con más energía que nunca para barrer con la burguesía y con los comediantes de la revolución.

No he sido yo el primero en traer al Parlamento, a la faz de la burguesía, cuestiones de orden interno del Partido Comunista. Pero en estos momentos no es a la burguesía a la cual me dirijo, sino a los trabajadores que necesitan saberlo. Hemos decidido terminar con las contemplaciones que aún guardábamos al laffertismo. De ahora en adelante los excluiremos como lo que son, escoria revolucionaria, desperdicios del régimen capitalista en descomposición. Trotsky ha puesto una cátedra de intransigencia y en esa cátedra se generó la Revolución de Octubre. Algún día también en nuestra intransigencia se generará el Octubre chileno.

Exponiendo el honorable señor Matte los fundamentos que tuvo la revolución del 4 de Junio, que por lo demás, de tal no tuvo sino el nombre, decía ciertas palabras cuyo propósito yo no sabría como calificar, pues no se comprende si se quiere desfigurar el socialismo o escarnecerlo. Son las que siguen:

“Desgraciadamente, en el momento de la acción hubimos de marchar unidos a elementos que no tenían esos mismos propósitos y que, bajo fórmulas socialistas que jamás han entendido ni menos amado ocultaban su sed de mando y predominio. Fue necesario vencer nuestra porfiada resistencia; pero hicimos ese gran sacrificio en la convicción de que había llegado la hora de asestar un golpe”.

Y agregaba más adelante: “La Compañía que, muy a nuestro pesar, nos impusieron las circunstancias fue, desde el primer momento, serio obstáculo a nuestros propósitos, y nuestra acción constructiva se veía paralizada con desgraciada frecuencia por las iniciativas dictatoriales y reaccionarias que a cada paso se nos oponían”.

Yo me pregunto, si esta era la situación del honorable señor Matte dentro de la Junta Revolucionaria, si ésta era la composición de los que fueron al asalto de la Moneda, ¿cómo se explica, entonces, que los directores de la revolución se dirigieran al pueblo, a los obreros, diciéndoles que el movimiento se hacía a favor de la case asalariada?.

En efecto, más adelante agrega: “Así se procedió de inmediato a suspender los lanzamientos de los arrendatarios modestos morosos, considerando que la miseria general era la causante de la mora y que el lanzamiento agudizaba un mal social, sin mejorar tampoco la situación del proletariado”.

“Se destinó una suma prudencial a devolver a los trabajadores sus herramientas y prendas de vestir, en atención a que se trataba de un pequeño sacrificio que el Estado bien podía hacer para aliviar la desesperación de los necesitados”.

“Se domicilió en algunas casas desocupadas a cesantes en especial mujeres y niños, que paseaban su miseria y hasta su desnudez por las cales y plazas de día y de noche. La propiedad desempeñó así realmente una función social en momentos críticos para la Nación”.

Creo que este programa revolucionario socialista lo habría podido realizar el Partido Conservador que dice practicar el concepto de la caridad cristiana; pero llamar a esto socialismo por medios combativos es estar engañando de buena fe o no saber lo que se dice.

Cuando se produjo la toma del poder por el grupo revolucionario, el Partido Comunista, a quienes los revolucionarios quisieron halagar con este socialismo, propuso las consignas que debía propiciar la revolución para triunfar. Eran ideas radicales que descansaban en la doctrina pura y que no estaban sujetas a las influencias que más tarde hemos podido ver en los continuos asaltos al poder en que los unos han desplazado a los otros.

El Partido Comunista propuso las siguientes consignas para ir a la Moneda y afianzar la revolución obrera:

“La Junta Revolucionaria debe formar a los trabajadores reconociendo sus comités y entregándoles armas para formar la Guardia Revolucionaria”.

“La Junta Revolucionaria debe proceder de inmediato al desarme efectivo de las guardias blancas, cívicas y bomberos”.

“Formación de comités obreros y campesinos, de obreros de fábricas, minas, salitreras, transportes, etc. Y su reconocimiento para el control de la producción por los trabajadores y su reparto”.

“Entrega del control de las fuerzas a las clases, lo que se ejecutará por medio de asambleas de soldados y marineros”.

“Entrega de las municipalidades a los trabajadores y municipalización de las viviendas con el control de los cesantes sobre su alimentación y aprovisionamiento”. “Socialización de los medios de producción, expropiándolos sin indemnización y entrega de la tierra a quienes la trabajan”.

“Destrucción de la industria bancaria y creación del Banco del Estado”

Estas simples consignas, el solo armamento de las clases proletarias, su organización como elementos directivos de la producción hubieran afianzado y hecho posible el éxito de la revolución que se propiciaba. Pero, desgraciadamente los elementos que formaban esa Junta no eran capaces de realizar ese programa. ¡La pequeñoburguesía jamás podrá realizar la revolución social para derrocar el actual régimen de capitalismo y hacer imperar el socialismo!

Históricamente se demuestra que sólo el proletariado es capaz de realizar esta conquista revolucionaria; y lo hará encabezando él solo las fuerzas.

Esta es la causa del fracaso de la llamada revolución socialista, y no, como decía el honorable señor Matte, que parte de los elementos que formaban en el grupo revolucionario, en el momento decisivo, se pasaran al bando contrario, defeccionando lastimosamente.

La causa fue que los propios y genuinos elementos revolucionarios no tenían ningún concepto acerca de lo que es una auténtica revolución socialista. Esto fue lo que trajo el caos y el desastre de la revolución.

Así es que, sin temor a equivocarnos los elementos marxistas podemos decir que la revolución llamada socialista nació muerta; que fue un conato de asalto al poder como cualquier otro, pero que del socialismo no tenía ni la careta.

El honorable señor Lira Infante, al analizar el discurso en que el honorable señor Matte expusiera las ideas que respecto al programa de Gobierno tiene la Nueva Acción Pública y al referirse a la revolución que el señor Matte había encabezado, decía en un párrafo: “…en medio de estas opuestas actitudes cayó fulminada la Junta por obra de otro cuartelazo, bajo la aplastante acusación del General Moreno que la denunció como culpable de haber “conducido al país por los tortuosos caminos del comunismo”.

Me parece, señor Presidente, que nadie tiene derecho a traer el testimonio del General Moreno para inflingirle un insulto gratuito al comunismo al citar palabras de ese militar, de quien todos sabemos que en vísperas de traicionar a su compañero de armas, el señor Grove, iba a su casa a pedir misericordia para que lo mantuviera en su puesto de General.

La actitud del comunismo en esa ocasión, como siempre, fue absolutamente franca: no entramos en esa revolución llamada socialista porque repito no tenía de tal sino la careta.

Y agregaba Su Señoría, con una presencia de ánimo verdaderamente admirable, el siguiente párrafo, que es uno de los más descollantes de su discurso:

“La historia patria no había conocido jamás tamaño desconocimiento de la soberanía popular. Arrogándose una representación que nadie le había conferido y que sólo el electorado pudo otorgarle”.

Señor Presidente: la persona menos autorizada para hacer esta declaración es, precisamente , el honorable señor Lira, que recibió del tirano Ibáñez un mandato de Diputado, sin que previamente se hubiera consultado al electorado nacional; pues, como se sabe, en la Termas de Chillán, designó quiénes debían venir al Senado y a la Cámara de Diputados. Se sabe también que una de las causas principales de la caída del señor Montero, a quién Su Señoría defendió con tanto calor, fue creer que un Presidente constitucional no podía disolver un Congreso ilegalmente elegido.

El señor LIRA: ¿Me permite el honorable señor Hidalgo una interrupción, ya que tan directamente ha aludido a mi actuación política?

El señor HIDALGO: Con el mayor agrado, señor Senador.

El señor LIRA: Posiblemente cometí un error al ingresar al Congreso de 1930; pero tengo la satisfacción de recordarle a Su Señoría, que no ingresé a él para secundar en forma alguna la dictadura del General Ibáñez; al contrario, toda mi actuación dentro de la Cámara a que pertenecí fue de resistencia a sus actos arbitrarios y Su Señoría no puede olvidar que más de una vez nos encontramos luchando juntos, Su Señoría y el que habla, en la Comisión Mixta de presupuestos, en contra de abusos de ese gobierno (Aplausos).

Al hacer a Su Señoría esta aclaración lo he hecho con el propósito de que se establezca la verdad toda entera, no a medias.

Agradezco a Su Señoría la deferencia que ha gastado conmigo al permitirle hacerle esta interrupción.

El señor HIDALGO: Sólo he querido referirme al párrafo del discurso de Su Señoría que he leído, en que manifiesta que es imposible aceptar un mandato popular sin que ele electorado sea previamente consultado. Todos los demás argumentos del honorable senador, inteligentes como todos los de Su Señoría, no son sino atenuantes del delito cometido. (Aplausos).

Por otra parte, no es que crea en esto del mandato popular, porque, a mi juicio, nunca ha existido en nuestro país, ya que, como muy bien lo decía el honorable señor Matte en una sesión anterior, las consultas al electorado no constituyen sino una de las tantas comedias con que se burla la voluntad de los trabajadores para generarse el poder de la burguesía..

Entre las “interesantes” observaciones que formuló el honorable señor Cox, sobre la revolución encabezada por la NAP y su programa, Su Señoría dijo lo siguiente: “Régimen individualista había en Chile 35 o 40 años atrás, cuando el concepto de Estado era el de simple instrumento central del orden público: “Dejar hacer, dejar pasar” ¿Es acaso el lema político y social de nuestro país? ¿Es acaso el lema del Partido Conservador?.

El señor COX: Permítame decirle, señor Senador, que esa última frase no fue pronunciada por mí, estaba en el original de mi discurso pero la suprimí después. Tal vez no la borré completamente y por error fue impresa.

El señor HIDALGO: Yo tengo que aceptar lo que se publica en el Boletín de Sesiones. Por otra parte, señor Senador, tomo esto como un simple antecedente.

El señor COX: Repito que esa fue una frase que no la dije en la sala, de manera que no se puede tomar en cuenta ahora.

El señor HIDALGO: A continuación de lo que he citado viene lo siguiente, puesto en boca de Su Señoría: “¿No hay leyes sociales en Chile? ¿No hay jornada de ocho horas, de contrato de trabajo, ley de seguro obligatorio, leyes de jubilación, ley de empleados particulares, impuestos de cesantía, leyes de desahucio y todas las leyes que protegen el trabajo contra los abusos del individualismo? ¿Por qué se sigue llamando individualista a nuestro régimen?”. Yo digo, señor Presidente, que se sigue llamando individualista al régimen que impera en este país, porque en él se observa y está legalmente establecido el derecho de propiedad; porque los elementos de cambio y producción están en manos de unos pocos privilegiados; porque, como lo demostró ayer no más el honorable señor Azócar, sin que nadie pudiera contradecirle, la mayor parte de las tierras cultivables de Chile están en poder de un grupo reducido de personas; porque las famosas leyes enumeradas por el señor Senador no constituyen sino otras tantas burlas y paliativos para la clase obrera.

La jornada de ocho horas, ¿qué significado tiene para el trabajador? Que el obrero trabaja el tiempo que el patrón quiere, sin parar mientes en los mandatos de esa ley, como los vemos en los campos en que el obrero trabaja de sol a sol, en medio de una espantosa miseria. ¿Qué significa el contrato de trabajo? Solamente el imperio de la voluntad omnipotente del patrón. ¿Qué significa la ley de seguro obligatorio? ¡Más valdría no hablar de esto! Si hay estafas en Chile contra las clases trabajadoras, ésta es la más grande de todas.

La inmensa cantidad de millones que se extraen al escaso salario del obrero, recogidos en forma que constituye uno de los tantos abusos del régimen capitalista, mediante el sistema de seguro obrero, no tiene razón de ser, pues no habiendo una población mayor de ochocientos mil hombres que trabajan en condiciones de obreros en este país, aparecen más de dos millones de libretas de seguro. ¿Por qué es esto? Sencillamente, porque en cada oportunidad en que el trabajador va de un sitio a otro cambia de libreta y así, un mismo obrero puede tener varias, de manera que las cuentas que los obreros tienen en la caja de Seguro Obrero, no corresponden exactamente al número de trabajadores existentes en el país y los fondos correspondientes los pierden. De esa manera, la ilusión que tiene el infeliz obrero de alcanzar una jubilación, es otro de los tantos engaños cometidos en la ley.

De manera que las observaciones hechas por el señor Senador, en orden a que los obreros deben estar satisfechos con el sistema capitalista actual, no es sino otra forma de explotación que ellos tienen que sufrir.

Pero hay otra afirmación de Su Señoría que es de lo más interesante. Dice el señor Senador, respecto a las doctrinas sociales, hablando de Cristo. “Las doctrinas sociales de Él, que vino a levantar a los humildes, a redimir a los desamparados y a predicar la hermandad entre los hombres, las han robado y desfigurado las escuelas socialistas, substituyendo la fraternidad por el odio, borrando el nombre de Cristo del corazón de las masas, que exigen el beneficio de su doctrina, sin rendirle su gratitud”.

Por eso detestan la palabra caridad, la cual a pesar de sus protestas, seguirá siendo el gran vocablo en la vida de la sociedad humana”.

Me imagino que estas palabras son íntegramente del señor Senador y que no corresponden a los señores redactores de sesiones.

Decir que las doctrinas socialistas han robado y desfigurado las doctrinas de Cristo, me parece que fuera una frase de Diógenes, no de Diógenes Laercio, el autor de “Una vida de Sócrates”, sino del Diógenes del barril, a quien sus contemporáneos llamaron “cínico” en el concepto filosófico de la palabra; porque si alguien ha combatido en el hecho al ilustre agitador ebonita, es precisamente, es precisamente Su Señoría y los que comparten sus ideas. Cristo que perteneció a una secta de los ebonitas, enemigos del derecho de propiedad y que mantenían todo en común, ha expuesto claramente en sus discursos su doctrina respecto a los ricos. Así, en el sermón de la montaña dijo: “Es más fácil que pase el camello por el ojo de una aguja, que un rico se salve”. Como se ve, no era muy halagadora para los ricos esta sentencia. Y cuando se acerca el discípulo rico y le pregunta qué debe hacer para seguirlo, le contesta: “Abandona vuestras riquezas, porque es sabido que ellas son el fruto del trabajo de los pobres”.

Y como si esto fuera poco, encontramos en todos los padres de la iglesia, llamados apologéticos, los que estuvieron cerca de él, estas condenaciones rotundas y terminantes, sin atenuaciones, en contra de los ricos: San Basilio ha escrito que “El rico es un ladrón”; Se Jerónimo ha dicho “La opulencia es siempre producto de un robo cometido por el propietario actual o sus antepasados” (y esto es una evidencia incuestionable). Por su parte, San Amborosio ha manifestado: “La naturaleza ha establecido la comunidad y la propiedad privada la usurpación”; San Clemente, añade: “En buena justicia, todo debería pertenecer a todos y que la iniquidad ha hecho la propiedad privada”. Y, como si esto fuera poco, San Juan Crisóstomo, en fin, exclama: “¡El rico es un bandido! Sería mejor que todos los bienes fuesen comunes”. No me referiré al sermón de Bousset que se refiere a la dignidad de los pobres en la iglesia, porque esto no tiene importancia para el honorable Senado.

El señor AZÓCAR: Conste que estas frases no son de los izquierdistas.

El señor GUMUCIO: Son del señor Neut-Latour, que ha escrito el discurso que está pronunciando el señor Hidalgo.

El señor HIDALGO: ¡No admito insolencias al honorable señor Gumucio!

El señor GUMUCIO: ¡Tiene que admitirlas Su Señoría!

El señor HIDALGO: ¡Nunca las he soportado a nadie! Jamás he necsitado que otra persona me escriba los discursos; ni al señor Neut-Latour que, en todo caso, es mi compañero. ¡Si Su Señoría necesita buscar inspiración en el Arzobispo para hablar, yo no la necesito!

Decía que desde hace trescientos años ha sido una preocupación constante de los que siguen la doctrina del cristianismo falsear el derecho de propiedad, y la iglesia católica ha elevado este derecho dándole carácter divino; pero es curioso observar que, mientras el catolicismo acepta el derecho divino para la propiedad y el capitalismo, la iglesia rusa lo castiga y lo declara pecado mortal.

En consecuencia, se puede colegir de los antecedentes que he leído que no es la escuela socialista, ni menos Marx, los que hayan podido en manera alguna falsear las doctrinas de Cristo. Lo que en realidad hay es que entre el predicador ebonita y el socialista alemán existe de común el concepto radical de negar el derecho de propiedad.

Entraré ahora a considerar desde el punto de vista de mis ideas qué es régimen capitalista.

Se ha hablado, y se sostiene que dentro del régimen capitalista se goza de las mayores garantías, de las más amplias libertades, y una serie de cantinelas con que se halaga al proletariado, pero en verdad, la primera característica del régimen capitalista es la esclavitud económica a que está sometida la inmensa cantidad de proletarios que se encuentran sometidos a la brutal ley del asalariado. El régimen capitalista somete a las multitudes obreras a la esclavitud moderna de los salarios.

Frente a este sistema de organización económica, Marx decía “La única libertad posible que hay para el hombre es la económica, todas las demás son subsidiarias o consecuenciales de ésta”.

En realidad, esto es lo que ocurre. ¿Qué sucede entre nosotros con las famosas leyes? El régimen capitalista establece la igualdad ante la ley. ¿Qué es esta famosa igualdad para los trabajadores establecida en la portada de la constitución Política? Un simple engaño. Aquí no existe igualdad política ni civil para los proletarios; sólo hay esclavitud para los obreros, servidumbre incondicional al régimen capitalista por un miserable salario.

Se establece la libertad de prensa y esto significa para los obreros únicamente la persecución cuando delatan o señalan las corrupciones que existen y los latrocinios realizados por la clase capitalista, se procede a señalarlos como subversivos, mientras que la llamada “gran prensa” puesta al servicio de los consorcios extranjeros al servicio del capitalismo imperialista mundial, al que naturalmente está subordinado nuestro país, pues el régimen capitalista cuenta con toda clase de garantías, ya que es una organización hecha para defender las finalidades para las cuales ha sido creada.

La libertad de reunión, se dice, está garantizada plenamente por la Constitución, una de cuyas disposiciones dice que las personas pueden reunirse sin aviso previo y sin armas. Pues bien ¿Qué es lo que ocurre hoy día en este orden de cosas? Cada vez que las clases trabajadoras quieren celebrar una reunión pública tienen que pedir permiso a la respectiva autoridad administrativa, y esta puede darles este permiso o negárselo y generalmente es esto último lo que ocurre. En esto consiste el famoso derecho de reunión, que es otra de las ilusiones consagradas como principios constitucionales.

La libertad de palabra, se dice también, es otra de las libertades de que goza el pueblo chileno. Esta es otra de las fantasías musicales que consultan las disposiciones constitucionales de Chile. Desde el momento en que se prohíben las reuniones, desde el momento en que los obreros no son dueños de reunirse libremente ni aún dentro de sus propios locales sociales, la libertad de palabra no pasa de ser una de las tantas falacias que se encuentran en la Carta Fundamental y cuyo ejercicio acarrea la acción violenta del estado capitalista.

Llegamos a la otra libertad garantida por la Constitución política: la libertad electoral. Con esta libertad se engaña también a los trabajadores, proclamando el triunfo de las ideas de democracia en el país. Entretanto, ¿qué es la libertad electoral? Sencillamente una mascarada aún careciendo las mujeres de derecho a voto. Nadie ignora que no es raro oír en el campo, donde los electores son simples instrumentos de la voluntad de sus patrones, que el candidato tal cuenta con los votos de los inquilinos de don Fulano o don Zutano. Para quien quiera que tenga sentido común ¿puede constituir el sistema electoral vigente en Chile una manifestación efectiva de libertad electoral?.

El derecho de sufragio libre es sólo un privilegio de las clases capitalistas, que lo tienen a su servicio para asegurar la supervivencia del régimen actual. La libertad electoral es una ficción que da apariencias de legalidad a los que obtienen un puesto en la representación nacional. ¿podrá el régimen capitalista decir a los trabajadores este es un régimen democrático? Podrá decirlo, pero ese será otro engaño más para los asalariados, que nunca creerán en la llamada democracia burguesa.

Esta es la realidad de las cosas. Los capitalistas tienen fundos, tienen fábricas, tienen dinero y tienen a su disposición los tribunales de justicia y por satisfacer un capricho no vacilan en obligar a sus empleados a votar por el candidato de sus afecciones.

En consecuencia, la base sobre la descansa la generación de los poderes públicos no la constituye un derecho libremente ejercido por los trabajadores, sino que esa generación se encuentra subordinada a la voluntad de los patrones, de los capitalistas. Y por esto la generación de los poderes públicos mediante el derecho electoral es, como decía un honorable senador, una ficción, una mentira, con que se engaña a las masas.

Así se explica que, siendo los obreros la inmensa mayoría de la población electoral, sólo llegue al Congreso un reducido número de genuinos representantes de ellos. Esto se debe a que las elecciones no corresponden sino a una determinante del régimen capitalista, cuyos dirigentes se hacen elegir por las fuerzas electorales de que disponen en sus fundos, fábricas, etc. Hay, pues, que llegar a la conclusión de que por medio de la elección según el sistema democrático, la clase trabajadora no llegará jamás a conquistar su independencia económica, la que sólo alcanzará por medio de una revolución estableciendo la dictadura del proletariado.

Se dice que la lucha de clases no debiera existir en este país, que esto constituye una monstruosidad y que es inexplicable que la acepten y propicien los elementos obreros. Si examinamos la historia de este país, que por cierto no es muy larga, que no ofrece muchos vericuetos, como que no se remonta sino a 300 o 400 años, podemos llegar a conclusiones ciertas en esta materia. Así, por ejemplo, tratándose del derecho de propiedad, ¿cuál es la primera institución de derecho público que se conoce en este país? Está representada por el régimen de encomienda, es decir por el robo y el engaño. Al llegar a Chile los conquistadores españoles, se repartieron entre ellos las tierras, confiando a cada dueño de encomienda la misión trascendental y casi sobrehumana de enseñar a los indios la doctrina cristiana, mientras se le sometía a la más inicua esclavitud y se le explotaba brutalmente. Esta es la génesis del derecho de propiedad en este país: el asalto y sometimiento del débil por el fuerte mediante la violencia y el engaño y haciendo creer a los indígenas que debían desentenderse de los negocios de este mundo y resignarse a su triste situación mediante la esperanza de una dicha ultraterrena. Pero los que eso enseñaban al indígena no se preocupaban sino de acrecentar sus encomiendas y de disfrutar de los goces de la vida.

Y vemos que el régimen de encomienda existe todavía en Chile. Mientras los partidos burgueses se reparten las prebendas de la administración pública, al proletariado se le adoctrina en la civilidad, la constitucionalidad y otras engañifas y se le predica que se conforme a morirse de hambre y de miseria.

Este sistema continuó en el curso de la vida de la República, sin variación alguna; por el contrario, después de la batalla de Chacabuco, con motivo de la enorme hambruna que azotaba el país se había extendido el robo en forma desmedida. Para poner coto a este estado de cosas, dicen los historiadores, se reunió el Senado consulto y adoptó una resolución se castigaba el robo con penas corporales, y al efecto, se dispuso que al que se sorprendiera en delito in fraganti de robo, se le aplicaran cien azotes, pero si era una persona decente debía aplicársele ese castigo en privado. Se establecía así un privilegio a favor de la clase dominante, mientras que a los infelices se les azotaba en la plaza pública.

Si seguimos examinando las diversas Constituciones que ha tenido este país y llegamos a la del 33, veremos que Huneeus dice en sus Comentarios que dicha Constitución, no sólo negó a las clases humildes uno de sus más elementales derechos, sino que también las afrentó privando a los sirvientes domésticos del derecho a voto. Y esto lo hicieron los fundadores de la República cuando estaban más entusiasmados con los sentimientos de fraternidad que nacieron en ellos durante las luchas por la independencia política que acababan de librar. Pero es que para ello primaban por sobre todo, los intereses de clase y sabían defender el concepto clasista en todas las circunstancias de la vida.

Vino después el Código Civil -y al ocuparme de este punto se dirá que el compañero Neut-Latour me ha dado también a conocer estos antecedentes- que establecía que, en los casos de juicios entre sirvientes domésticos y patrones, constituía plena prueba la declaración del patrón. No es raro entonces, habiéndose consagrado en la Constitución y en las leyes civiles este original sistema de igualdad ante la ley que los conservadores se atrevan a decir que no es posible hablar de lucha de clases de este país…

Así como los revolucionarios del 4 de Agosto no estrangularon a la nobleza de Francia para darle a ese país una organización igual a la hasta entonces existía, sino para crear un estado que estuviera de acuerdo con las finalidades que perseguía la burguesía francesa, así también en los tiempos actuales la clase obrera, para solucionar el problema social y económico en que se debate no podrá menos que estrangular por su parte el régimen capitalista actual, a fin de darle a la sociedad una organización justa.

Porque ¿qué ha significado en realidad para los trabajadores el advenimiento de la República? Nada, puesto que aún sigue prevaleciendo el mismo régimen de esclavitud anterior a ese régimen. En los campos los trabajadores no tienen hoy una situación mejor que la que tenía la gleba en la Edad Media. En las faenas agrícolas, no sólo se pagan salarios miserables, sino que aún se paga en especie, cosa que está estrictamente prohibida en la ley, que jamás se ha cumplido en este país. ¿Por qué? Porque los campesinos son rotos, mientras sus dominadores son poderosos terratenientes.

No se nos venga entonces a hablar de igualdad ante la ley, no se nos venga a decir que vivimos en un paraíso y que sólo circunstancias desgraciadas han producido esta desigualdad horrible en que vivimos.

Frente a este problema de la desigualdad económica, aparece el régimen capitalista agudizándolo con proyecciones siniestras mediante el maquinismo. No es que los comunistas estemos contra el progreso y queramos que las máquinas desaparezcan, sino que queremos que las máquinas y los elementos de producción vuelvan a manos de la sociedad, pues se comprende que nadie podría pretender que se volviera al primitivo sistema de producción muscular.

El maquinismo es un problema grave y sin solución propia dentro del régimen capitalista y la clase obrera, empujada por la fuerza de los acontecimientos lo va a llevar a su total solución, poniendo la máquina al servicio de la sociedad. El maquinismo es el que ha creado la desocupación de setenta millones de hombres en el mundo capitalista. La lucha por la conquista de mercados se ha agudizado de tal manera que los industriales se ven en la necesidad de producir rápida, extensa y profusamente para desplazar a los demás concurrentes. El maquinismo, perfeccionado hasta lo infinito, mediante el taylorismo y la racionalización que hoy domina la industria, va creando un problema que no tendrá solución mientras persista el régimen de la máquina en poder de unos cuantos. El maquinismo ha creado en la clase obrera de muchos países y especialmente en Estados Unidos, por obra de la extrema subdivisión capitalista del trabajo que predomina en ese país, un grave mal que esta ya alarmando a los hombres de ciencia norteamericanos: me refiero a la neurastenia y la locura que son un resultante del sistema actual de producción, porque un hombre que pasa las ocho horas de la jornada de trabajo dedicado exclusivamente a una misma labor, está muy propenso a volverse loco.

En efecto, es fácil imaginarse el cansancio que producirá a un obrero el hecho de estar ocho horas diarias entregado a un solo trabajo, como por ejemplo el de colocar una etiqueta o un tornillo en la máquina que se está fabricando, lo que viene a ser algo así como obligarlo a mirar una cinta que pasa ante sus ojos, sin poder distraerse un solo instante.

Además el perfeccionamiento de la máquina ha llegado a tal grado de progreso que por mucho que se reduzca su empleo, no se logrará proporcionar trabajo a la inmensa multitud de desocupados que pasan años sin conseguir trabajo. La paralización de la industria salitrera, por ejemplo, ha dejado sin elemento de vida de ninguna especie a más de cien mil hombres que vagan a lo largo del territorio de la República, y si las oficinas vuelven a funcionar con el sistema Schanks, esos hombres obtendrán la colocación que necesitan, pero eso no sucederá porque la garra del imperialismo no va a simplificar la industria para dar de comer a los obreros cesantes chilenos, pues se comprende que no se ha interesado por la industria para hacer obras de misericordia y caridad, sino únicamente porque le interesan las utilidades que en ella puede obtener.

Así, hemos podido observar, que después de la guerra europea se estuvo por parte del régimen capitalista que para salir de esta situación de desequilibrio, producida por esta catástrofe que ha precipitado al mundo a su descomposición, era indispensable producir más, incrementar la producción, con lo que el mundo iba a salvarse y a restañarse las heridas causadas por aquel conflicto. Entretanto, terminada la guerra, se renovaba con igual violencia que antes la lucha por la conquista de mercado y las fábricas se han confederado e incrementado su producción de tal manera que la producción excede al consumo y se produce así la paradoja siniestra de que el mundo capitalista se muere de hambre por exceso de producción. ¿Cómo concebir o explicarse que mientras los almacenes están pletóricos de mercaderías y el trigo se quema o arroja a los canales, las multitudes de hambrientos deliran por un mendrugo de pan y el mundo capitalista fallezca de inanición? No es que esto obedezca a una razón de mayor o menor producción, sino a que el régimen capitalista debe inevitablemente desaparecer, como único medio de poder salvar a la humanidad del desastre que se avecina. Cuando se produjo exceso de producción, se alegó otro argumento para satisfacer a las multitudes hambrientas: se les dijo que la situación en que se encontraban no se debía a un exceso de producción, sino porque no había oro y que los países ricos viven porque poseen grandes existencias de este metal. Sin embargo, como ningún país escapa a la ley del progreso, luego apareció el mismo fenómeno en los Estados Unidos y después en Francia.

Estados Unidos, que tiene empozadas las cuatro quintas partes del oro del mundo, que ha desplazado a Inglaterra como potencia financiera, puesto que el centro económico del mundo ha pasado de Londres a Nueva Cork, a pesar de poseer la inmensa cantidad de oro que tiene, cuenta con doce millones de hambrientos. Y así hemos podido ver que ese país, que pagaba a los obreros jornales que no alcanzaban los obreros en otros países capitalistas, hoy día no paga al trabajador otro jornal diario que un pedazo de pan y esto cuando el obrero obtiene trabajo.

La verdad es que no es un problema de falta de producción el que ha creado ese estado de cosas en el país que posee la moneda más cara del orbe y que tiene las cuattro quintas partes del oro del mundo, así como es cierto también que no es un problema de mayor o menor existencia de oro, sino que es un problema propio del régimen capitalista, régimen que ha hecho crisis porque correspondió a otra época de la historia y porque es absolutamente imposible desentenderse de él y resolverlo a pesar de los enormes esfuerzos hechos en las convenciones y conferencias que han celebrado los banqueros, los alquimistas de las finanzas, los genios que andan buscando la piedra filosofal para tratar de salvar con ella al régimen capitalista. Sin embargo, las realidades son escuetas y no permiten dudar que ante esta situación, todo el mundo capitalista se descompone, y así podemos afirmar que sólo se está luchando, desesperadamente por el predominio para monopolizar la explotación del mundo. Y frente a ese consorcio del capitalismo, aparece en primer término la miseria y el sufrimiento de los países semi-coloniales como Chile, entregando todas sus fuentes de riqueza a aquellos consorcios de capitalistas que lo explotan para aprovecharse de los elementos que no encuentran ya en sus territorios. El imperialismo es la última fase del capitalismo, así lo dijo Lenin; también lo dijo Spengler, que, por supuesto, no es comunista, con estas palabras: “El imperialismo es la última forma que alcanza una cultura y su civilización”.

Y ya que hablo de estas descomposiciones que se observan en este régimen decidida decadencia, quiero referirme, de paso, a una declaración que hizo el honorable señor Álamos en esta Cámara al hablar, en días pasados, sobre el último complot que se dice ha sido descubierto en Santiago en el cual estarían comprometidos los napistas, los provistas y los comunistas, y agrega el honorable senador que estos cuartelazos no obedecen al desenfrenado apetito de repartirse las prebendas del estado.

Y yo me pregunto ¿acaso estos cuartelazos son únicamente producto de esta voracidad? No, son también producto de los llamados gobiernos constitucionales. El señor senador no podrá olvidar que durante el gobierno de Montero, que era entonces presidente constitucional de Chile, cuya presencia en el poder garantizaba el cumplimiento de todas las leyes y el ejercicio de todos los derechos, -a pesar de los asesinatos inicuos que entonces se cometieron en contra de la clase obrera y que hasta hoy permanecen sin sanción- los apetitos de esta naturaleza eran tan desenfrenados como lo han sido durante los regímenes de dictadura, cualesquiera que ellos sean. Esto lo sabe el señor Senador, que denunciaba a los comunistas como complotados para derrocar gobiernos, mucho mejor que el que habla y sabe hasta qué punto lograron satisfacer estos apetitos en tiempos de Montero.

Constantemente se nos acusa a los comunistas como responsables de los asaltos al poder ocurridos en este país, yo puedo afirmar que no hemos tenido parte en uno solo de los descalabros que ha sufrido el régimen capitalista porque si alguna vez la hubiéramos tenido, ese régimen estaría definitivamente liquidado. Nosotros no tenemos el propósito de detentar el poder por el poder, sino de tomarlo en nombre de la clase obrera, para transformar por completo el régimen en que vivimos, es decir, para implantar el socialismo, sin desfiguraciones ni cobardías.

Decir que el comunismo ha producido trastornos en nuestro país, es atropellar la verdad histórica. En Chile, sobre todo en los últimos tiempos, los trastornos que han ocurrido no se los debemos sino a la propia clase capitalista, que ha organizado estos sucesivos asaltos al poder.

¿No se formó hace años por algunos famosos civilistas una organización denominada “Tea”, cuyos miembros iban a las propias filas del ejército para buscar elementos para derrocar al señor Alessandri? ¡Sí, señor Presidente! Y la prensa de este país, “El Diario Ilustrado” inclusive, proclamó como salvadores de Chile a los que lograron derribar al gobierno de Alessandri. ¿Fue o no fue la clase capitalista, pregunto yo, la que con este fin se dedicó a buscar prosélitos en los cuarteles del ejército?

Y no sólo esto. En las campañas electorales de este país, llegó a hacerse cuestión política a cerca de la persona que debía desempeñar el Ministerio de Guerra a fin de poder contar con el Ejército para ganar las elecciones. Y recuerdo que en una ocasión, en el año 1920 fueron las mismas clases capitalistas las que llegaron hasta fraguar una supuesta guerra con Perú para poder de esta manera movilizar las tropas del Ejército hacia la frontera con aquel país a fin de impedir que hubiera elecciones presidenciales y el señor Alessandri no llegara a asumir la Presidencia de la República.

Se ha llegado a emplear el Ejército contra las clases trabajadoras cuando protestaban de la explotación inicua que sufrían de parte de los industriales salitreros. Cuando los obreros se declaraban en huelga para conseguir que se les mejoraran los salarios y las clases capitalistas no tuvieron empacho ni reparo al poner el Ejército, que ellas mismas declaraban que representaban el honor de la República, al servicio de los capitalistas salitreros a fin de romper las huelgas.

Si continuáramos examinando quiénes fueron los que empujaron por segunda vez al Ejército en contra del presidente Alessandri, veremos que no fueron las clases trabajadoras los que tal hicieron. Tampoco fueron miembros de las clases trabajadoras los que redactaron las insolentes cartas en las cuales el coronel Ibáñez invitaba al señor Alessandri a retirarse de la Moneda, a fin de asumir él la Presidencia de la República. No fueron tampoco las clases trabajadoras las que lanzaron la candidatura del mismo coronel Ibáñez para Presidente de la República ni las que decían a quién quería aírloque él era el único que podía salvar al país.

¿No se recuerda acaso que Ibáñez invitó a todos los partidos políticos a proclamar su candidatura a la Presidencia de la República, y que fue el Partido Comunista el único que rechazó todo consorcio con el coronel Ibáñez? ¿Y se olvida acaso que el dictador encontró su mejor aliado para el logro de su ambición de llegar a la Moneda en las propias clases capitalistas?

Ibáñez hizo todo lo que pudo por aplastar por medio del Ejército las aspiraciones de las clases trabajadoras, por extirpar el comunismo y acabar con las huelgas, haciéndose parecer a sí mismo como salvador de Chile. Parecía creer que un tiranuelo puede ser capaz de destruir una idea.

Cuando el Ejército creyó que podía a él actuar por sí mismo, en lugar de ser dirigido por los sectores de la burguesía, ésta se apresuró a decirle: No, hasta aquí no más marcharemos unidos, ahora lo disolveremos o crearemos una nueva organización armada para defendernos. Y así, hemos visto que fuera de toda legalidad, se ha organizado una fuerza armada como Guardia Blanca, cuyo sólo espectro significa futuras masacres de las grandes masas proletarias.

Yo me pregunto: si se reunieran cuatro o cinco obreros y se armaran para defenderse de las asechanzas que a diario sufren ¿no se apresuraría la clase capitalista a decir que se había establecido el Soviet en el país, que se había instaurado la dictadura del proletariado, por el sólo hecho de haberse encontrado a unos cuantos hombres armados con algunas pistolas sin mango, se diría que esa actitud tenía todos los caracteres de un motín contra la República?

Así, hemos podido ver hace poco que se redujo a prisión a un grupo de infelices por el supuesto delito de querer complotar contra el régimen establecido. Si en este país hubiera justicia social y se respetara a los humildes habría que poner inmediatamente en libertad a esa pobre gente por la sencilla razón de que esos proletarios disfrazados de militares no tienen la culpa de que se les haya enseñado que la disciplina militar es un mito, que el asalto al poder es perdonado solamente cuando se tiene éxito. Yo estoy cierto que si mañana un grupo cualquiera de asaltantes del poder triunfa en sus pretensiones, por ese solo hecho queda sin sanción de ninguna especia. Ya lo hemos visto en todos los casos de esta naturaleza que han ocurrido en el país. Desde luego tal sucedió en la insurrección de la marinería. ¿Quiénes fueron condenados a presidio por aquella sublevación? Los infelices marineros y suboficiales que tomaron parte en aquel acto. Y la verdad es que no puede pasar otra cosa dentro del régimen capitalista.

¿Quiénes eran los culpables del amotinamiento de la marinería? ¿Eran acaso los marineros, los suboficiales? No, por cierto, era la oficialidad que no deseaba que se rebajaran los sueldo. Y para demostración palpable de la irritante injusticia con que se procede en estas materias en el régimen en que vivimos, los mismos complotados, los que empujaron a la marinería a la sublevación, hicieron después las veces de jueces y de verdugos de ellos mismos.

¡Esto es lo que se llama igualdad en el lenguaje y en los hechos del capitalismo!

El señor GUTIÉRREZ (Presidente): Habiendo llegado la hora, se suspende la sesión. (Se suspendió la sesión)

Entrevistamos a Lucho Aguirre Smith, dirigente territorial de Laguna Verde

Dirigente territorial de Laguna Verde Valparaíso. Ex candidato a Concejal, ex preso político y revolucionario de toda la vida.

Padre de Paulina Aguirre, asesinada por la dictadura pinochetista el 29 de marzo de 1985.  El homicidio ocurrió poco antes de la medianoche del 29 de marzo de 1985, en el sector El Arrayán: la misma noche en que los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo fueron asesinados en Villa Francia.

Conversamos con él porque es necesario y porque nos acercamos a un aniversario más de esta fatídica jornada. Lo hacemos además porque resulta imprescindible rescatar la experiencia política de quien reivindica la necesidad de la lucha por el socialismo, la unidad de los explotados y la senda insurreccional.

 

EP

 

 

Editorial: De la gran marcha al paro nacional

Marchamos en la convicción de que si somos capaces de convocar al conjunto de los trabajadores, el sistema de robo organizado de las AFP está muerto. Si nos movilizamos hasta vencer, habremos garantizado no sólo el fin de la subvención de los trabajadores a la banca, sino que habremos asegurado la construcción de un verdadero sistema previsional de reparto, basado en la solidaridad y que garantice pensiones dignas, que cubran a todos los jubilados sus necesidades básicas.

Los medios de comunicación, el Gobierno y los partidos del régimen, se han cansado de difundir la especie de que el sistema de reparto está quebrado en todo el mundo y que lo único que se puede hacer es perfeccionar el Mercedes Benz de José Piñera.

Está claro que la burguesía no puede dar respuesta a los reclamos de los trabajadores y que será necesario luchar unidos para quebrar la mano a la patronal. El término de la huelga de los mineros de La Escondida, el pasado jueves 23 sin ningún resultado, habla a las claras de que no alcanza con movimientos parciales. Se hace necesario dar cuerpo a un movimiento de alcance nacional, con ocupación de lugares de trabajo y estudio -un verdadero Paro Nacional Indefinido- para quebrar el espinazo al capital monopólico financiero que se atrinchera en las AFP, para seguir lucrando con la miseria de los trabajadores.

Hoy día, en las calles demostraremos nuestra voluntad de lucha fortaleciendo nuestra propia organización. La Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP demuestra en los hechos que es la organización de los trabajadores de Chile y que ha pasado a ocupar el lugar que la corrupta burocracia de la CUT ha abandonado, como cabeza de los trabajadores. Es este el camino que debemos seguir, el de la movilización y organización unitaria.

Nada puede dividir a los trabajadores, porque son nuestros reclamos los que nos unen y es nuestra lucha la que exige en estos momentos la más amplia convocatoria para vencer. Es necesario estar alertas e impedir que la campaña electoral nos divida. No hacemos culto del apoliticismo, porque los trabajadores estamos obligados a dar una lucha política por el poder. De lo que se trata es que toda intervención electoral, que realmente pretenda servir los intereses de la mayoría explotada, debe ponerse al servicio de la movilización y no al revés, que las movilizaciones actúen como trampolín para los candidatos. La intervención electoral debe ayudar a los trabajadores a superar sus ilusiones en la democracia burguesa y afirmar su confianza en su propia fuerza como clase. La derrota de 1973, esa sangrienta lección, nos enseña día a día que toda política electoral debe ayudar al proceso revolucionario desnudando el carácter de clase –patronal- del régimen.

Debemos seguir adelante. La marcha del 26 de marzo, convocada como la más grande marcha de la historia, será el primer paso en el despliegue callejero de una lucha que va subiendo escalones y se yergue como una movilización en contra del capital. La crisis económica mundial empuja al Gobierno, a la banca y al gran empresariado a declarar la guerra a los trabajadores. La reforma laboral de Bachelet, más allá de algunos ajustes cosméticos, lo que se propuso fue debilitar más a los sindicatos e impedir el avance a formas superiores de negociación por rama de producción.

Nada podemos esperar de la justicia, parlamento e institucionalidad patronal. Sólo la movilización amplia, unitaria y de inflexible compromiso con los intereses de la mayoría explotada, abrirá el camino a la consecución de nuestros reclamos. En esa lucha estamos comprometidos como El Porteño. No alcanza con definirse “antineoliberales”, de lo que se trata es de acabar con el capitalismo, de lo que se trata es poner al centro del debate en la izquierda el problema del poder y el socialismo.

Si luchamos contra las AFP es porque estamos convencidos que los trabajadores podemos resolver el problema previsional, instaurando un sistema de reparto solidario, bajo control de los trabajadores. Este objetivo inmediato viabilizará otra tarea democrática elemental, la nacionalización de la banca, como una cuestión básica de soberanía económica y liberación nacional.

Derribar el muro neoliberal, que es la forma concreta y única del capitalismo semicolonial chileno, es una tarea que comienza hoy y que se abre espacio junto a los centenares de miles, los millones que saldremos a las calles este 26 de marzo. Desde aquí caminaremos al Paro Nacional.

EP

De una situación política líquida a una realidad política fluida

por Ibán de Rementería

La situación política actual se ha mostrado notablemente líquida, inasible, al decir del científico político polaco británico Z. Bauman, en el sentido de un mundo de identidades ideológico políticas perdidas en la indiferenciación, pero aquí como en otras partes comienza a aflorar una realidad política fluida donde claramente se van constituyendo los tres tercios en el campo de la política. Una derecha que quiere para los empresarios la conservación todos los privilegios obtenidos en la Dictadura Militar pero en democracia, aún a cambio de denunciar a “cómplices pasivos” de los atentados  a los derechos humanos, un “neo liberalismo democrático”; un centro que vive en la añoranza de la Concertación que perfeccionó la democracias a cambio de privatizar más empresas o funciones públicas y sobre todo los recursos naturales, que se la juega por un “neo liberalismo compasivo”; una izquierda en construcción por el Frente Amplio que hace de su diferenciación con la Nueva Mayoría el punto de partida para la elaboración de su propuesta política; además, hay otra izquierda que se localiza en el Partido Socialista, para su recuperación ideológica y política: la Izquierda Socialista, por lo cual se puede hablar de cuatro tercios.

En otras partes la fluidez política también comienza a manifestarse, por ejemplo, en Holanda la extrema derecha no logró el triunfo anunciado, la derecha democrática apenas logro una primera mayoría, la social democracia se derrumbó estrepitosamente, mientras que la izquierda, representada por los Verdes de Izquierda cuadruplicaron su votación, pasando de 4 a 16 parlamentarios,  además hubo una masiva participación del 80% motivada por voluntad popular de impedir el triunfo de la xenofobia y el racismo. Esto ha sido antecedido por la aparición de Podemos en España o Siryza en Grecia, estos son casos del paso de la política líquida a la política fluida….”por la voluntad popular”.

Bien ha definido Fernando Atria el carácter diferenciador y fluido de la próxima elección presidencial y parlamentaria así: “La elección responderá una pregunta sobre el gobierno de la Nueva Mayoría: si debe ser entendido como el inicio imperfecto y corregible de una transformación que sigue siendo importante y que debe mantenerse y continuarse, o como un paréntesis que debe cerrarse lo antes posible para volver a lo que la clase política y los empresarios, pero no la ciudadanía, recuerdan como la paz y la concordia de los 20 años de la Concertación” (La Tercera,3 noviembre 2016, p.11).

En breve, la disyuntiva política nacional está entre perfeccionar el proyecto anti neoliberal que intentó el Gobierno de la Presidenta Bachelet o en intentar y profundizar el proyecto neoliberal de la Concertación, esto último lo puede hacer tanto la Alianza por Chile, como lo hizo durante el Gobierno de Piñera o la Nueva Mayoría “Renovada” (NMR) que bien pueden conducir Lagos, Goic o Guillier.

La actual liquidez política nacional es el resultado de la subordinación de la política al dinero, al capital, la cual ha quedado escandalosamente, delictiva y judicialmente comprobada en los últimos dos años, lo que es coherente y complementario con la privatización de las empresas, los recursos  y las funciones públicas – prestación de derechos sociales, etc.- iniciado durante la Dictadura Militar y perfeccionada por los gobiernos de la Concertación: en suma, la política ha estado a punto de desaparecer porque fue comprada y sus funcionarios parlamentarios o de la administración convertidos en unos paniaguados. Obviamente una política que se discierne por el mejor postor es algo que no interesa a las y los ciudadanos, que carecen de recursos para hacer sus “posturas”, y que comprende muy bien porque todos los candidatos se “suben por la izquierda –se vuelven populistas- y ya en el poder se bajan por la derecha”. Es decir, el dinero licua la política. Como se recuerda la corrupción política era principalmente un patrimonio de la derecha política, pero ahora como los demuestran los gobiernos de izquierda de América Latina, acusados de populistas, también han terminado siendo paniaguados del capital.

La liquidez política nacional se expresa como la cierta imposibilidad, en este momento, para el 87% de los parlamentarios en ejercicio de ser candidatos en las próximas elecciones generales, debido a la incapacidad de sus partidos de asegurar la inscripción de un mínimo de 18.500 partidarios y los mínimos necesarios en sus respectivas circunscripciones locales. Además, el mínimo de un 40% de mujeres candidatas a los cargos parlamentarios acorta aún más las posibilidades de reelección de los parlamentarios incumbentes varones.

El paso de la liquidez a la fluidez política, tanto a nivel internacional como aquí en Chile,  tiene como criterio diferenciador a las posiciones ideológicas, económicas y políticas que los competidores políticos asuman frente al neo liberalismo.  Para lo cual es prudente establecer los rasgos distintivos de este modelo de producción y acumulación capitalista, así como modo de dominación política sobre la sociedad, de subordinación de los sujetos sociales, los usuarios, los consumidores, los clientes, etc. y de sometimiento a los sujetos políticos, las y los ciudadanos.

Como lo había previsto Marx en el desarrollo del capitalismo este llega a un punto en el cual el capital ya no puede hacer su reproducción ampliada en las actividades comerciales, productivas y financieras tradicionales, y debe hacerse cargo de otras actividades económicas y sociales; en lo económico concreto, en los negocios mismos,  el neoliberalismo consiste en entregar a la iniciativa privada la producción y distribución, la provisión, de diversos bienes públicos que históricamente han sido provistos por el Estado, tales como la provisión de salud, educación y seguridad social –antes de la Revolución Francesa estos eran (mal) provistos por la Iglesia-, eso que hoy llamamos los derechos sociales; también las obras públicas, la seguridad ciudadana, incluso la defensa nacional, la investigación científica, la cultura y las artes, etc. Todas estas prestaciones públicas que son parte de la legitimidad del Estado, del pacto entre este y la ciudadanía, son transferidos al sector privado, para asegurar la reproducción ampliada del capital. Además, el estado cede al sector privado la renta que percibe en representación de toda la nación por la explotación y uso de los recursos naturales, ya que esas concesiones “pagarán impuestos y generarán empleo”, aquellos con muchas  elusiones y evasiones, estos precarios.

En lo social el neoliberalismo construye un modelo populista individual, el capitalismo popular, icónicamente expresado en “todos seremos emprendedores”, ligado a la sobrevivencia de cada cual por su cuenta en un mundo donde las relaciones y los derechos laborales son reducidos al mínimo, toda relación laboral debe ser reducida a un contrato entre partes individuales: el contrato de trabajo es sustituido por el subcontrato y el contrato entre empresas. Los derechos colectivos son sustituidos por los derechos y los contratos individuales. Los bienes y servicios que tu produzcas debes de realizarlos en el mercado, tu fuerza de trabajo como mercancía ya no vale nada, hay mucha. El Estado y la alianza pública privada promueve y provee la capacitación y el financiamiento necesario al emprendimiento individual. La doctrina aquí es que el mercado provee, siempre y cuando sepas como y tengas la voluntad de hacerlo.

Para el neoliberalismo lo político no existe o no debe existir, en lo político el neoliberalismo no recurre a la monarquía por razones históricas, pero siempre ha recurrido al autoritarismo, el totalitarismo y a la tiranía o dictadura, pero por las inestabilidades de “gobernanza” que generan esos regímenes políticos, prefiere las democracias de los acuerdos, bipartidistas, binominales, con agentes altamente profesionalizados hasta llegar a constituir tecnocracias muy eficientes que transitan entre el sector público y privado de manera recurrente, ya que como dijo alguna vez Dean Rusk el Secretario de Estado de los EEUU: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para USA”. Además, los modelos económicos aplicables políticamente son diseñados,  aprobados y supervisados a nivel multilateral en el BM, FMI, BID, etc. En los últimos estertores del socialismo realmente (in)existente en la URSS la política fue considerada como un asunto técnico de administración del estado, el cual se derrumbó sin muchos estropicios de gobernanza, gracias a lo cual un ex agente de la KGB (Seguridad del Estado) reina hoy allí.

La monarquía es la máxima expresión de la concentración del poder político –El Príncipe de Maquiavelo- de allí en adelante el desarrollo político de occidente, luego devenido universal gracias al imperialismo, ha sido el proceso de redistribución del poder entre los diversos sujetos políticos: entre los nobles –la Carta Magna en la Inglaterra del siglo XIII-, entre los nacidos en el territorio –los Comunes de la Revolución Inglesa del siglo XVII-, entre los ciudadanos varones propietarios o contribuyentes –la Revolución Francesa del siglo XVIII-, entre los jóvenes, entre las mujeres, entre los extranjeros residentes, etc., gracias a las luchas del presente.

Pero los procesos de distribución del poder, de igualdad, reposan en última instancia y, por eso, tienen por propósito la equidad en la redistribución de la riqueza: sin equidad no hay igualdad; la reciprocidad entre lo entregado en la producción social es esperado como retribución por las y los ciudadanos. Como es sabido los procesos redistributivos son posibles por dos vías, ambas complementarias, la vía impositiva,  “los que tienen más paguen más y los que tienen menos paguen menos”, y mediante el mejoramiento del poder negociador de los trabajadores frente a los empleadores, el capital, para mejor redistribuir la riqueza en el proceso mismo de la producción, la negociación colectiva por ramas y el derecho de huelga –que es el derecho a suspender las actividades si no hay acuerdo en el reparto de la riqueza producida- son los instrumentos estratégicos para acordar una real redistribución del ingreso entre los trabajadores y los tenedores del capital.

El neoliberalismo amenazado señalará a cualquier propuesta anti neoliberal, a cualquier propuesta  redistributiva del ingreso, a cualquier propuesta  igualitaria en la satisfacción de los derechos sociales, como populista, ya que el único mundo posible es el neoliberal, esa es la post modernidad, la política de los acuerdos, el apoyo a los emprendedores, el papel subsidiario del estados en las prestaciones para dar cumplimiento a los derechos sociales, las AFPs en la seguridad social, las ISAPREs en la salud, etc., etc., etc. Si no se cumple con esas condiciones como castigo sobrevendrá la crisis, la caída en el ahorro y la inversión, el desempleo y la pobreza.

En general, el capitalismo ha sufrido muchas y variadas crisis de crecimiento, de reproducción ampliada de capital, que ha resuelto mediante la conquista imperial o grandes guerras mundiales para definir la hegemonía  -ver Piketty-, pero en la actualidad la crisis del capitalismo además de sus crisis de reproducción ampliada, de su crisis de inversión, tiene un conjunto de crisis globales, a decir verdad “la globalización” se expresa como un conjunto de crisis, al menos: 1)  una crisis medio ambiental o ecológica debido a que se toma de la naturaleza recursos a una velocidad mayor de la que esta tiene para reproducirse, la depredación, y se arroja a ella un conjunto de desechos mayores a los que ella puede procesar, la contaminación; 2) una crisis de inequidad donde el 1% de la población se queda con el 50% de la riqueza mundial, lo que restringe la amplitud y profundidad de los mercados, lo que no asegura la realización de los bienes y servicios que se producen: la crisis de los mercados; 3) todo  lo cual termina por crear una crisis política global, de gran inestabilidad y bajos niveles de representación para negociar, que se expresa como “populismo global”, “crisis global de migraciones”, “crimen organizado global” y “terrorismo global”.

El proceso de desmonte del neoliberalismo es ante todo un proceso político de redistribución igualitaria del poder, de la constitución de una democracia donde ninguna minoría tenga derecho a veto, donde el estado asuma plenamente sus funciones públicas de defensa de los interese de las grandes mayorías nacionales. El proceso de desmonte del neoliberalismo es en lo fiscal  recuperación de todos los recursos naturales nacionales para hacer de sus rentas un recurso público en beneficio de toda la nación; también, la imposición de las obligaciones tributarias en proporción a los ingresos percibidos, tanto por las personas naturales como por las jurídicas.  El proceso de desmonte del neoliberalismo en lo económico es la promoción y financiamiento de un modelo de desarrollo nacional que deje de ser extractivista y rentista, para desarrollar una industria nacional que agregue valor local a nuestros recursos naturales con el trabajo de las y los chilenos, así entonces participar de manera igualitaria en el mercado internacional. Estos deben ser los contenidos programáticos de un debate nacional que le devuelva a la política la fluidez que requiere y que las y los ciudadanos están demandando.

 

(Imagen: Retrato del Rey Sol realizado en 1701 por Hyacinthe Rigaud, para su nieto, el rey Felipe V de España, aunque finalmente el lienzo se quedó en Francia).

Atria en Valparaíso

Entrevistamos  al precandidato presidencial del Partido Socialista, Fernando Atria. En la misma Atria nos cuenta su visión sobre la situación de la Nueva Mayoría, sun indeclinable candidatura y la homogeneidad de sus posiciones con las del Frente Amplio, referente que -indica- terminará ocupando un espacio común con el resto de la izquierda, PS y PC.

Interesante y esclarecedora nota, para el debate de la izquierda.

 

EP

 

La izquierda ante el colapso de la civilización industrial

Discutiendo la posibilidad de un colapso cercano de la civilización industrial, tema no sólo escasamente tratado por la izquierda tradicional, sino que además virtualmente ignorado en el campo de las luchas de los trabajadores, Manuel Casal nos introduce en una serie de debates de vital importancia de cara a la situación en la cual se encontraría actualmente el sistema capitalista.

Aunque rechazando la necesidad de la construcción de partidos revolucionarios para la toma del poder y la conquista de un Estado obrero, así como también diluyendo la necesidad de la expropiación de la burguesía internacional, pasos esenciales para prepararnos ante un posible escenario de colapso en el futuro próximo, las reflexiones de este escritor constituyen una sugerente invitación a un necesario (y ciertamente apremiante) debate al interior de las organizaciones de izquierda.

¿Qué es el cénit del petróleo y por qué se relacionaría a un posible colapso civilizatorio? ¿Cuál es el papel del cambio climático en este último? ¿En qué consiste el decrecimiento? ¿Cómo podemos prepararnos ante un escenario de colapso? Estas son algunas de las preguntas ante las cuales Casal Lodeiro nos entrega sus puntos de vista y nos advierte: debemos actuar ahora… antes de que sea demasiado tarde. M.F.]

¿Cuál es el nombre de tu reciente libro, que temáticas trata?

El título completo es “La izquierda ante el colapso de la civilización industrial. Apuntes para un debate urgente” y aborda la cuestión, crítica en este momento histórico, de hasta qué punto las izquierdas están reaccionando como deberían, o no, ante la situación de colapso civilizatorio en la que nos estamos adentrando. Es un trabajo que intenta dar un paso más allá de las obras de divulgación que explican por qué se está produciendo dicho colapso, y que intenta promover el debate urgente para pasar ya a la acción desde la política y desde los movimientos sociales.

¿Que significa para ti el término de colapso?

Esta es una cuestión terminológica importante que dejo clara desde las primeras páginas del libro, para que no quepa duda y sepamos de qué hablamos exactamente. Siguiendo al antropólogo Joseph Tainter, una autoridad mundial en la cuestión de los colapsos civilizatorios en la Historia, defino el colapso simplemente como una reducción brusca en el nivel de complejidad de una sociedad. Es decir, si nuestra sociedad, que es la más compleja de la historia humana, pierde su complejidad en un periodo breve —en términos históricos— de tiempo, entonces estamos en un proceso que denominamos “colapso”. Es decir, no tiene por qué ser un sinónimo de “apocalipsis”, sino una mera simplificación rápida de la sociedad a todos los niveles. Ni siquiera tiene que significar necesariamente una enorme tragedia a nivel social. De hecho, algunos queremos ver en él una oportunidad única en la historia, para realizar una revolución hacia una sociedad más justa y libre.

¿Por qué nuestra sociedad se dirige hacia el colapso?

Existen toda una serie de factores causantes de este colapso, que se realimentan entre sí y hacen difícil percibir el colapso, sobre todo porque este no es, como nos ha pintado Hollywood, un momento puntual, sino un proceso por etapas y que, para mayor dificultad de percepción, no se da simultáneamente en todos los lugares ni en todas las capas sociales. Entre todos esos factores considero que el declive energético causado por la llegada del petróleo a su nivel de extracción máxima (lo que llamamos el cénit del petróleo) y posterior declive, es uno de los que primero ha disparado el comienzo del proceso del colapso. No en vano nuestra sociedad depende en un grado increíble de esta fuente de energía tan especial (en sectores como el trasporte la dependencia es próxima al 100%). De hecho, la llamada “crisis económica” de 2007-2008 se considera que vino causada por el pico de precios del barril que se dio en esa época a consecuencia del cénit del petróleo convencional, lo que de acuerdo a la propia Agencia Internacional de la Energía se produjo en 2006. Esto no quita que haya otros factores adicionales gravísimos que están empujando hacia el colapso, a ritmos diferentes, como el caos climático, que en realidad no es sino la otra cara de la moneda del mismo problema histórico: la quema desaforada de los combustibles fósiles en busca del crecimiento permanente de la economía industrial y capitalista.

¿Es posible evitar el colapso, o bien es inevitable? ¿En que te basas para afirmarlo?

El colapso no lo podremos evitar en la medida en que no podremos paliar el descenso de energía disponible a partir del cénit de los combustibles fósiles. Es decir: si tenemos cada vez menos energía, no podremos mantener la complejidad social, pues su nivel es función directa de la disponibilidad (del flujo) de energía. Pensar que las energías renovables van a ser escaladas a tiempo y en la medida suficiente para cubrir la falta de petróleo es un autoengaño muy peligroso. Este tipo de energías hoy día apenas representan una fracción ínfima del consumo de energía global y presentan limitaciones enormes no sólo técnicas, sino que además de materiales, de inversión, etc., las cuales hacen muy dudoso que se puedan ampliar al ritmo necesario como para suplir al petróleo y las otras energías fósiles. Y el uranio también es un material finito, sometido a su propio cénit, aparte de lo delirante que pueda ser la apuesta por la energía nuclear por otros motivos. Hay científicos que han analizado muy bien todos estos límites, como Antonio Turiel, los cuales nos dan un baño de realismo muy necesario en este ámbito como para comprender que, si bien es obvio que las sociedades futuras van a ser “100% renovables” (porque ya no habrá otras), sería inviable pensar que puedan llegar a serlo con los niveles de consumo energético actuales. Tendremos que reducir nuestro consumo en torno a un 80-90% en los países más consumidores (los más industrializados) para poder sostenernos con la energía renovable, que será la única que nos quede en unas pocas décadas. Y eso es un colapso en toda regla, tal y como lo he definido anteriormente. Ahora bien, lo que está en juego es si hacemos esa reducción de consumo y complejidad de forma ordenada, de forma caótica, o bien dirigida por unas élites que sólo mirarán su propia supervivencia a costa de lo que sea. Aquí es donde cabe hablar de políticas y de qué piensa hacer la izquierda con el colapso, cómo lo piensa “gestionar”.

¿Cómo se relaciona el problema del agotamiento de los recursos fósiles y el cambio climático?

Como te decía antes, son problemas inseparables. Si hemos lanzado a la atmósfera tal cantidad de carbono es porque lo estamos quemando para alimentar la maquinaria mundial del crecimiento industrial, dirigido por la lógica capitalista de la acumulación de plusvalías y por el perverso mecanismo de creación de dinero en forma de deuda que nos obliga a crecer para poder devolver los préstamos más los intereses. Llegados al punto del agotamiento (o “declive”) de recursos como el petróleo, esto tiene un componente aún más grave, que es que se tenderá a quemar —para sustituirlo en algunos usos— más carbón (que emite aún más carbono a la atmósfera por unidad de energía) y más petróleos no convencionales (o pseudo-petróleos), con el resultado de acelerar el caos climático. A mí y a otros investigadores y divulgadores no nos gusta llamarlo “cambio” porque da la impresión de que simplemente pasaremos de un nivel estable a otro, también estable, sólo que más cálido. Pero no es así: estamos desestabilizando el sistema climático de tal manera que sólo podemos llamarlo “caos”, esto al punto de que aquel tardará miles de años en alcanzar de nuevo un estado más o menos estable. Algo también interesante es que abordar el problema climático permite abordar al mismo tiempo la necesidad de aprender a vivir sin petróleo. Es decir, debido al cambio climático tenemos que abandonar el petróleo y realizar profundas y rápidas trasformaciones sociales, y esto debido a su propio agotamiento también. En realidad, deberíamos parar las emisiones totalmente y ahora mismo, y eso obligaría a reformular radicalmente nuestras sociedades para vivir de manera menos compleja y menos consumidora, muchísimo menos consumidora. Así que ambas caras de la moneda nos empujan al mismo tipo de políticas, aunque quizás con ciertos matices y ritmos diferentes según dónde pongamos el énfasis, si en las consecuencias del caos climático, o en las derivadas del agotamiento energético.

¿Pueden superarse los problemas que mencionas en el marco de una sociedad capitalista?

Claramente no, en mi opinión. Y este es uno de los principales puntos de debate en los ámbitos de investigación y políticos ahora mismo. Considero que el capitalismo sólo sabe crecer, lo lleva inscrito en su ADN. Necesita crecer para generar las plusvalías y para acumular de este modo más y más capital. Y así ha sido históricamente, incluso antes de su etapa industrial. Por tanto, si el crecimiento económico es función del consumo de energía (y esto está sobradamente demostrado ya que existe una enorme correlación entre dichos ámbitos, siendo aquello de la “desmaterialización” de la economía nada más que una trampa contable), entonces en un contexto de contracción de disponibilidad energética sólo cabe decrecer y, por tanto, el capitalismo descarrila. Pero ¡ojo!, porque no podemos concluir que la desaparición del capitalismo (o su “mutación”, como la llamo en mi libro) traiga consigo automáticamente un sistema socialista, porque no es así. De hecho, lo que puede suceder al capitalismo puede ser aún peor. Y creo que estamos comenzando a ver algunas pistas de cómo esa trasformación ya está sucediendo, desembocando quizás en un sistema neo-feudal o de tipo nazi que mantendrá un control férreo de los recursos para la “salvación” de una minoría, de unos países a costa de la destrucción de otros, de unas clases sociales a costa de la dominación (ya no “explotación”) de otras. Esto es algo que la izquierda en general creo que no está comprendiendo, y me parece un fallo de análisis gravísimo. Las llamadas “democracias” actuales no se pueden sostener cuando falla la energía, el crecimiento y el pacto social que dicho crecimiento ha permitido entre la clase capitalista y el resto de la sociedad, y sólo cabe o derivar hacia auténticas democracias (socialistas o anarquistas, o ambas cosas) o hacia auténticas dictaduras. Ya estamos viendo que la clase media está desapareciendo, siendo esto un síntoma de un tipo de polarización social que nos retrotrae a las primeras épocas del capitalismo. Temo que, aunque el pasado es imposible que regrese de la misma forma, vamos a ver emerger muchas brutalidades que creíamos que nunca volverían.

¿Es posible detener el colapso, por ejemplo mediante el desarrollo de algún tipo de respuesta social autónoma?

Detenerlo no lo veo factible. Ahora sólo cabe, como dice Luis González Reyes, aprender a “navegar en aguas bravas”, evitando chocar contra las rocas, pero sin pretender determinar ni el rumbo de la balsa ni su velocidad. Cabe, como decía Dennis Meadows al cumplirse los cuarenta años del informe de “Los límites del crecimiento” publicado por el Club de Roma, abandonar el imposible objetivo de la “sostenibilidad” y cambiarlo urgentemente por la construcción de “resiliencia”, es decir, de la capacidad de resistir el gran golpe que se nos viene encima. Aquí sí que cabe la posibilidad de crear resiliencia y prepararnos a nivel social, de manera autónoma o bien coordinada con las administraciones públicas que vayan tomando conciencia de la gravedad del problema, esto para intentar minimizar el sufrimiento social. Porque si algo nos traerá claramente el colapso de la industrialización será la vuelta a un modo de vida más local, tanto en lo social como en lo económico, en la cultura, etc. Es decir, la mundialización sólo ha sido posible gracias a un petróleo abundante y barato y eso se está acabando. En la medida en que tendremos, por necesidad, que volver más a buscar la satisfacción de nuestras necesidades en nuestro entorno inmediato (en nuestro barrio, en nuestro pueblo, etc.) tendremos la oportunidad de ser más determinantes con nuestra acción local. Esto no quiere decir que haya que abandonar, claro está, la acción a nivel nacional o internacional, porque sólo desde esos niveles se puede luchar de manera efectiva contra ciertos aspectos muy graves de este colapso (conflictos bélicos por los últimos recursos, caos climático, etc.), y es por ello que hablo en el libro de las “estrategias duales”, es decir, de actuar al mismo tiempo desde la base social, y desde las instituciones estatales.

¿Crees que la Revolución Social, tal como se entendió en el siglo XX, puede ser una herramienta ya sea para frenar el colapso, o bien para prepararnos para resistir el derrumbe?

No sé si tal como se entendió entonces, porque las cosas han cambiado mucho, y ahora estamos en un contexto social y demográfico, y de recursos muy diferente. Pero sí que se pueden y deben rescatar sus elementos fundamentales, adaptados a los tiempos que nos ha tocado vivir, y convertirlos en motor de esa resistencia, de esa “resiliencia” social de la que hablaba. La izquierda debe perder el miedo a rescatar un discurso revolucionario y anti-sistema, porque ya vemos que la extrema derecha no se está moderando precisamente y está ganándole un terreno que históricamente le correspondería cubrir a la izquierda. Y, desde el otro lado, también movimientos sociales muy meritorios como las Transition Towns deberían perder el miedo a posicionarse políticamente, y ahí creo que por ejemplo apuestas más decididas que unen construcción local de resiliencia con revolución social, como la llamada Revolución Integral promovida inicialmente desde algunos colectivos catalanes, o la Vía de la Simplicidad del australiano Ted Trainer, o incluso el conocido movimiento por el Decrecimiento, son mucho más acertadas. No lo dudemos: en la medida en que seamos capaces de articular modos de vivir sin capitalismo y sin Estado (como proponen estos movimientos), estaremos siendo más “resilientes” y estaremos más preparados para resistir el colapso y para ayudar a otros a resistir. Hay que construir botes salvavidas para huir de este Titanic que se hunde ya sin remedio, por utilizar una recurrida metáfora.

¿Es necesaria una política anti-capitalista que se plantee la expropiación de la burguesía y la toma del poder de los trabajadores, esto como un paso necesario para enfrentar un escenario de colapso?

Hay muchos aspectos en tu pregunta, algunos de los cuales creo que deben ser pensados de manera reposada y con perspectiva crítica. Aunque claramente necesitamos reconocernos como anticapitalistas, ya que el capitalismo es el que nos ha llevado hasta aquí e intentar salvarlo o reformarlo sería la peor idea que podríamos tener en estos momentos. Quizás otro concepto sería el de “pos-capitalistas”, pues este término da por entendido que el capitalismo tiene fecha de caducidad y queremos ser proactivos construyendo lo que vendrá después. No tengo claro, sin embargo, que eso implique necesariamente la expropiación de la burguesía y la abolición de la propiedad privada. Está claro que se deben priorizar las necesidades sociales por encima del lucro, y que eso implica poner a la democracia por encima del mercado. Y que todo el mundo deberá tener cubiertas sus necesidades, en mi opinión por medio de una reforma agraria que permita el usufructo de un pedazo de tierra suficiente para todos. Por tanto, los medios de producción sí que deben estar en manos de las personas, así como la determinación de qué recursos se destinan a qué fines (democracia económica, primacía de la política). Por otro lado, la figura de la “Dictadura del proletariado” no me parece interesante. En primer lugar, porque reniego de cualquier forma de “dictadura” y, por otro, porque el proletariado (tal como se entiende desde la Revolución Industrial) no me parece el actor clave en esta revolución de la que hablamos. Esto lo explico en la primera parte del libro en donde intento desmontar algunos lugares comunes de la izquierda, y el papel de la clase obrera es uno de ellos. Fíjate que, si pensamos que la civilización industrial va a desaparecer, la clase trabajadora, o más bien el propio trabajo tal y como lo entendemos modernamente, siendo hijo de la industrialización, lo más lógico es que desaparezca con ella. ¿Cuál es el sujeto revolucionario, entonces? Yo hablaría del pueblo, en general, o de las clases desposeídas, o de los excluidos del sistema, lo cual abarca desde los campesinos sin tierra hasta los urbanitas sin empleo, pasando por millones de personas migrantes, etc. Somos “los que les sobramos”, según aquello que ya anticipaba el “Informe Lugano”, de Susan George.

¿Piensas que la Izquierda está discutiendo estos problemas, o bien integrándolos en sus respectivos programas?

Esta es la cuestión clave en estos momentos. Aunque en mi libro menciono algunos “pasos en la buena dirección”, creo que en general, salvo contadas excepciones, el debate no se está produciendo. Con todo, percibo que el momento histórico comienza a abrir por fin la posibilidad de que se discutan estas cuestiones, y cosas tan simples como esta entrevista o una presentación de un libro en el lugar adecuado, en un momento adecuado, puede permitir que las personas con conciencia del colapso y corazón de izquierda se activen en sus organizaciones y pongan la cuestión sobre la mesa. Esto está ya sucediendo en España con los partidarios del Decrecimiento y el Ecologismo Social. Mi modesta contribución puede servirles de herramienta para abrir las grietas en el discurso y prácticas anquilosadas en sus partidos, sindicatos, etc., esta para que se comience e perder el miedo a abordar la cuestión en sus verdaderos términos. Ya vemos que la extrema derecha está empezando a canalizar la frustración histórica producida por el amargo despertar de la sociedad de su sueño del progreso perpetuo, y algunas voces desde la izquierda están comenzando a gritar indignadas: “¡Deben ser nuestros valores los que canalicen esa frustración con objetivos de emancipación!”. Veremos si el debate logra cuajar a tiempo para evitar las peores consecuencias de la deriva actual hacia un colapso caótico o dirigido por el poder capitalista.

 

¿En el caso de las Izquierdas que se reivindican como marxistas y anti-capitalistas radicales: por ejemplo las organizaciones de cuño leninista, trotskysta o anarquista, piensas que este problema está siendo discutido con la importancia que merece?

No, creo que no. Quizás en estas izquierdas es donde más cueste, al menos en las marxistas. Y no porque no haya elementos en el propio Marx y en pensadores posteriores que permitan articular esto que llamamos “ecosocialismo”, y que sería el fundamento teórico desde el cual pensar, desde el marxismo, la respuesta ante la presente emergencia histórica, sino quizás porque existen además toda una serie de barreras no sólo ideológicas, sino que también culturales o incluso mentales, tal como apunto en “La izquierda ante el colapso…”, que son tremendamente difíciles de superar. Quizás en este sentido le costaría menos a la izquierda libertaria asumir el cambio necesario, aunque en su caso no logran superar la barrera de su anti-estatalismo, que sería —en mi opinión— necesario dejar aparcado como sucedió en España durante la Guerra Civil, esto para permitir poner en marcha, con su importantísima participación, el tipo de “estrategias duales” que mencioné anteriormente. Por eso reclamo en el libro la reconciliación de las ramas marxista y bakunista, es decir, que la excepcionalidad del momento histórico actual ponga fin al divorcio producido en la I Internacional. No podemos permitirnos la división cuando nos enfrentamos a una tragedia potencial de dimensiones planetarias.

En el caso de Chile ninguna organización de izquierda está discutiendo estos problemas: esto ya sea en el ámbito del llamado reformismo, o bien en el caso de las organizaciones anti-capitalistas: por ejemplo los grupos anarquistas que toman como referente a la ex presidente de la FECH Melissa Sepúlveda, o bien el PTR a nivel estudiantil. Una muestra de esto es que una perspectiva de colapso ni siquiera ha sido integrada en sus reflexiones ¿Que piensas de esto?

No conozco el caso chileno, pero creo que es un problema a nivel internacional. En general la socialdemocracia, o sea, la izquierda reformista, debe comprender que esa vía está agotada, debiendo además abandonar las ideas keynesianas como inviables en un contexto de fin del crecimiento económico. Por otro lado, las izquierdas más radicales o revolucionarias, deberían repensar tanto los plazos como los objetivos de su revolución, o incluso sus actores principales, esto a la luz de la situación de colapso que —no lo perdamos de vista— ya ha comenzado. Espero que mi libro pueda aportarles alguna perspectiva de interés y, sobre todo, que acudiendo a las referencias de autores que aporto (pues no pretendo ser más que un divulgador de las ideas de quienes saben más que yo y han pensado estos problemas antes), se pueda nutrir también en Chile y en toda América el debate necesario. Cada país tiene su ritmo dentro de este colapso, y también sus organizaciones tienen sus ritmos y sus bagajes históricos desde los cuales partir. Precisamente creo que desde Europa debemos mirar para el resto del mundo en la búsqueda de referentes de otras maneras de concebir la izquierda, y también a nuestro propio pasado, recuperando así mucho de la tradición histórica de las izquierdas. Así que espero que pronto en Chile tengamos referentes de un debate avanzado que nos realimenten nuestros propios debates en Europa y en otros lugares. Creo que es importante que los divulgadores sociales y científicos con una perspectiva más clara de la situación tengáis reuniones con estas organizaciones para compartir materiales para la reflexión, y un diálogo constructivo para promover su trasformación en esas “izquierdas post-industriales” que reclamamos. Mi libro plantea incluso un abanico de estrategias diferentes que podrían seguir, una serie de maneras diferentes de adaptarse.

¿Como puede la izquierda revolucionaria comenzar a discutir estos problemas, y prepararse para enfrentarlos?

Como te apuntaba en la respuesta anterior, los primeros pasos pueden darse en reuniones internas con finalidad pedagógica y de conocimiento mutuo. Por ejemplo en España están funcionando bastante bien estrategias puestas en marcha por colectivos sociales conscientes del problema, que están realizando ciclos formativos con activistas de base y, desde ahí, teniendo ya un diagnóstico compartido de la situación, promueven posteriormente candidaturas municipalistas para empezar a construir resiliencia en el nivel local, donde es más fácil. Dentro de lo que llamamos “estrategias duales”, esto se está combinando con otras organizaciones que tienen acceso a las cúpulas de los partidos para promover que se den pasos más allá de la mera firma de manifiestos anti-neokeynesianos como fue el Manifiesto “Última Llamada” en 2014, y que de una vez incorporen medidas por un decrecimiento controlado y a la altura de la emergencia histórica, aquello tanto en sus programas como en sus discursos. Y no es tan difícil, en realidad: una reciente investigación realizada en la Universidad Autónoma de Barcelona apuntaba a que más de un tercio de la población española está dispuesta a renunciar al crecimiento económico si eso es necesario para lograr ser sostenibles. Creo que esto desmiente muchos de los temores que nos expresan los partidos de izquierda con representación parlamentaria que cuando les explicamos la situación, la comienzan a comprender, pero se bloquean diciéndonos: “¡No podemos decirle esto a la gente!” Bien, pues la extrema derecha está diciendo cosas aún más chocantes, que además son falseadas, y está triunfando. ¿A qué espera la izquierda? Tienen ahí la verdad mostrada por la ciencia, tienen a una población más dispuesta de lo que creen a un discurso radical (y sobre todo, que sea sincero)… ¿Qué más quieren?

¿Donde es posible conseguir tu libro?

El libro está ya disponible en numerosas librerías del Estado español, en algunas de diversos países americanos, y también se puede adquirir por Internet desde cualquier lugar del mundo. Algunos fragmentos de la versión original (en gallego) también se pueden leer libremente en Internet. Toda la información sobre el libro la hemos reunido en el web http://esquerda.colapso.info. Espero que sea útil para todo el mundo que se acerque a la obra y que sirva como herramienta para poner en marcha este debate tan urgente y necesario.

 

Notas:

1/ Véspera de Nada, 2013 (Facilitado por Manuel Casal).

2/ Ídem.

3/ Is Global Collapse Imminent? An Updated Comparison of The Limits to Growth with Historical Data? (2014).

4/ NASA

5/ La izquierda ante el colapso de la civilización industrial. Apuntes para un debate urgente (Facilitado por Manual Casal).

6/ Ídem.

7/ Ídem.

– See more at: http://vientosur.info/spip.php?article12334#sthash.5OcyLZvF.dpuf

República de partidos o democracia de ciudadanos: el problema de la mesa del PS y de Camilo Escalona

por Ibán de Rementería

El problema de la actual conducción del Partido  Socialista, la Mesa,  Camilo Escalona y otros miembros de su elite, es que ellos creen en la república pero no cree en la democracia. La república siempre es una república de partidos, en cambio la democracia siempre es  una democracia de ciudadanos y ciudadanas. En la historia política universal solo la monarquía no permite partidos, es más en la tradición romana la República fue suprimida para instaurar el  Imperio y así terminar con los partidos para que la nación unida fuese a la conquista del mundo.  No se habla aquí de las modernas monarquías parlamentarias, que es de ciudadanos  y partidos. El problema de la Mesa del Partido Socialista y en particular de su vicepresidente Camilo Escalona es que creen, como todos los partidos políticos en la República, pero no creen y desprecian, más aún le temen a la democracia, porque todas las élites le temen a la democracias. Veamos.

El miedo de la Mesa del PS es que una decisión de candidatura presidencial inconsulta con el conjunto del Partido arriesga gravemente  friccionar las bases del Partido, ese miedo se hizo angustiosamente manifiesto en la votación del pasado pleno del Comité Central del PS, el 21 de enero, donde una mayoría de 59 votos aprobó, conforme al XXX Congreso del Partido y el dictamen del Tribunal Supremo, las elección del precandidato presidencial del Partido mediante consulta ciudadana, la oposición de Escalona y el laguismo en el CC a esta determinación sólo se expresó como una abstención de 24 votos.

Pero el miedo se convirtió solo en un susto y hora el aventurerismo de Camilo Escalona lo lleva a afirmar, en La Tercera, que no habríamos evitado problemas: “… si hubiéramos tomado una decisión de manera oportuna”,  es decir, escogido a Ricardo Lagos Escobar en el pleno del CC el 21 de enero pasado. En el mismo sentido se manifiesta el senador Juan Pablo Letelier quien le manifestó a El Mercurio que hacer la consulta  ciudadana es un “acto fallido”, también el diputado Fidel Espinoza, en El Mercurio de Valparaíso expresa que: “Una eventual primaria entre Insulza y Atria no va a convocar a nadie”. Está claro que para estos miembros de la élite del Partido Socialista la opinión democrática de las mayorías no valen nada, sólo son válidos los consensos que ellos imponen, están en contra de los órganos regulares del mismo que representan a sus bases tales como el Comité Central y los Congresos del Partido, así tenemos que el XXX Congreso se ratificó que para cambiar la constitución de Guzmán-Pinochet se realice una Asamblea Constituyente, lo cual Camilo Escalona califica de “fumar opio” ¿entonces que hace allí?. Ellos no se atreven a ser candidatos presidenciales socialistas dentro del Partido Socialista porque tienen miedo de ser derrotados por Atria, por lo que Atria representa para la gran mayoría de los militantes, simpatizantes y amigos del  Partido, pero sobre todo para el conjunto de la izquierda de base de la Nueva Mayoría y del eventual Frente Amplio. Ellos son socialistas que no quieren un candidato presidencial socialista, a no dudarlo, porque tienen mejores negocios con otros candidatos que no son del Partido Socialista.

En el CC del PS  hay diversas tendencias que ninguna  diferenciación política representan, unas no son más social demócratas de que las otras, algunas no son más o menos socialistas de izquierda que las otras, sus diferencias son simplemente de poder para repartirse cargos en el Estado y los negocios que los acompañan, cada una de ellas es una minoría, pero  Camilo Escalona cree que su minoría vale más que las otras. El Comité Central, la Comisión Política y la Mesa son el fiel reflejo de esa política de los acuerdos intra partido, la mejor expresión actual de este reparto del poder es la candidatura única de Elizalde al estilo de la familia  Kim –dictadura hereditaria de Corea del Norte-  la búsqueda de los acuerdos  y la práctica de las amenazas para llegar a tal candidatura única, la que ha sido desafiada ahora por la figura de Atria y la Izquierda Socialista. Este sector de opinión se reclama ideológicamente socialista y políticamente anti neoliberal, se plantea la absoluta necesidad diferenciarse de la política que sigue manteniendo el neolibaralismo en las prestaciones de los derechos sociales fundamentales, tales como: salud, educación y seguridad, también en la protección civil ante catástrofes, así como en la explotación de los recursos naturales que pertenecen al conjunto de toda la nación.

En cambio aquellas tendencias del  Partido Socialista consideran natural en la política nacional post dictadura militar la política de los acuerdos, de los consensos, que no tan solo impregna a las tendencias del PS, también a los partidos de la Nueva Mayoría y a todos los partidos políticos de Chile. Además, marca su impronta en las instituciones políticas mismas, así tenemos que el criterio del SERVEL con la reinscripción laxa para los militantes de los partidos tradicionales y la inscripción severa para quienes quieran militar en los partidos nuevos, tanto de izquierda como de derecha, es una clara manifestación de que vivimos una república de partidos y no una democracia de ciudadanos, el sistema institucional político está subordinado a aquellos, donde los partidos están por encima de los ciudadanos.

Mientras Guillier va arrasando con Lagos y le pisa los talones a Piñera, entretanto y por ahora  Atria e Insulza no remontan en las encuestas –las cuales se mantienen en un 70% de abstención real- pero hay tiempo y coraje para que a Atria lo vayamos posesionando en la opinión nacional, pero sobre todo hay una necesidad ciudadana de proponer y hacer otras cosas en la política nacional. Atria es otra cosa.

(Fotografía, Salida a Valparaíso, 1984, Luis Weinstein)

Un paso al frente: un llamado a la Lucha Revolucionaria

por Gustavo Burgos

 

Recientemente editado, “Un paso al frente” de Mauricio Hernández Norambuena, es un texto político imprescindible y de gran valor para el debate de la izquierda revolucionaria. Es, además, un manifiesto contundente de ética revolucionaria, en palabras de su autor: “Para mí ser rodriguista y haber participado en el Frente, ha significado lo que ahora soy. Yo me considero un sobreviviente que no puede olvidar a todos los hermanos y las hermanas que lucharon, que cayeron, toda esa fraternidad que me une con los que murieron, y con los que están vivos, los que sobrevivieron y que son personas íntegras, que siempre se la jugaron. Nunca me voy a dar vuelta la camiseta. No voy a traicionar eso, ni toda la memoria del Frente”.

Las inhumanas condiciones de aislamiento de Hernández Norambuena, rotado por las más horrorosas mazmorras brasileñas a voluntad de los gobiernos patronales de Lula y Rousseff, obligaron a sus editores –Laurence Maxwell y Jorge Pavez- a transcribir de memoria, durante años los relatos del autor, porque hay prohibición de grabarlo o de tomar nota de lo que diga. Hernández Norambuena tiene prohibición de mirar a los ojos a sus celadores, bajo castigo de privarlo de las pocas horas diarias de patio aislado que durante quince años ha debido soportar.

El régimen brasileño y sus gobiernos entreguistas del PT, torturan institucionalmente al revolucionario con la finalidad de escarmentar a todos a quienes se alzan en contra del orden establecido. Durante las cruzadas, los Templarios solían cortar la cabeza de un turco y exhibirla clavada en una lanza, significando en ella la venganza por las afrentas sufridas por los cristianos en Tierra Santa. Tal es el sentido del encarcelamiento brutal del que este libro es una luminosa superación.

Sólo por estos conceptos este libro merece ser leído y difundido, máxime que la costumbre autobiográfica de la izquierda chilena resulta propensa a la vergonzosa capitulación y a la derrota. La afirmación que hace Hernández de sus convicciones contrastan con la mediocridad y el oportunismo de aquellos que pasan “a retiro”.

El texto, apartándose de otras ediciones referidas al accionar del FPMR, deja de lado la anécdota –con la excepción del apartado referido a la fuga de la Cárcel de Alta Seguridad- y se concentra en la reflexión política. Los hechos pasan en una fácil lectura y el esfuerzo sostenido por su autor está en develar la naturaleza y el contenido de la política del FPMR.

Uno de los análisis más interesantes es que Hernández Norambuena caracteriza la llamada división del FPMR, como una división del Partido Comunista. Esta división se originaba en el choque de la corriente que excepcionalmente logró imponerse en el PC el 82, entre quienes sostenían la tesis de la Rebelión Popular, más adelante Sublevación Nacional y los reformistas institucionales que históricamente han comandado al stalinismo criollo. Expresión de este aserto lo constituye –según el autor- que la internación de armas en Carrizal Bajo se vio frustrada por la voluntad del PC de excluir al FPMR de esta operación, encargándola a compañeros sin ninguna preparación para llevarla adelante. De la misma forma, miles de fusiles ingresados al país en esa época nunca llegaron a manos del Frente, precisamente por la voluntad del ala reformista pro negociación con la Dictadura e interesada en pactar con la DC.

Lo expresado da contenido a la autocrítica que expone en cuanto a las limitaciones estratégicas –no resueltas- del FPMR. El FPMR nace del llamado Frente Cero que agrupaba a los encargados de agitación dentro del PC, por lo mismo su objetivo político era exclusivamente poner fin a la Dictadura y restablecer el orden democrático burgués quebrantado por el Golpe Militar. Sin embargo, en el propio desarrollo de la lucha, el FPMR se radicaliza y aspira a lo que él llama, en una parte, un nuevo orden social y también una democracia profundizada, al estilo Nicaragua. La máxima expresión política  de esta concepción fue la llamada Guerra Patriótica Nacional, que buscaba implantar –bajo el paradigma de la Guerra Popular Prolongada- focos guerrilleros en el campo. Trágica expresión del fracaso de esta concepción lo constituye la muerte en combate de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni.

Como decíamos, el libro es intenso y tiene la virtud –por sobre todo quizá- de abrir espacio para un tema que es fundamental para toda la izquierda revolucionaria: la cuestión militar. La vía pacífica, institucional y electoral, ha demostrado a la altura de una catástrofe su fracaso y derrota. Sin embargo hoy día en Chile nuevos sectores de izquierda parecen atraídos gravitacionalmente a reproducir estas archiderrotadas concepciones, que reducen a la izquierda a la tarea de acumular caudal electoral y luego cruzar los dedos para que la burguesía respete su propia institucionalidad.

En este contexto, resulta fundamental abrir un debate sobre las perspectivas de la movilización de masas y la acción directa. Si –como la historia lo ha demostrado- es sólo mediante la lucha y la movilización que los explotados impondrán sus reclamos y accederán al poder, se hace ineludible debatir sobre las formas concretas que asumirá este enfrentamiento al Estado burgués. El FPMR marcó un camino foquista que resultó del todo inconducente y se sumó, en grado operativo superior a cualquier otra organización que haya existido en Chile, a una tradición guerrillera que en su nombre alude a la guerra de independencia. Esta experiencia, por lo mismo, debe ser rigurosamente estudiada, debemos aprender de sus errores y apoyarnos en sus conquistas, para enriquecer el arsenal político de los explotados.

Este es el valor del libro de Hernández Norambuena. Es el testimonio directo, consecuente y honesto de un revolucionario que ha consagrado su vida a la lucha y que ahora nos regala esta narración que en la lucha, en el debate y en el estudio nos vemos obligados a honrar. Aún tenemos patria, ciudadanos. Libertad para Mauricio Hernández Norambuena.

La consulta ciudadana y la derrota del neoliberalismo en el Partido Socialista

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central del Partido Socialista el pasado sábado 21, que resuelve convocar a una consulta ciudadana para que los militantes, simpatizantes, amigos y simples ciudadanos puedan escoger el próximo 23 de abril el precandidato presidencial del Partido Socialista a competir en las primarias presidencial de la Nueva Mayoría el 2 de junio próximo, ha recibido variadas interpretaciones. Esta resolución fue aprobada por una contundente mayoría de 59 votos a favor, 24 abstenciones y ninguno en contra –para esconder la mano. Si bien esta resolución se muestra como un intento de la Dirección encabezada por Isabel Allende de impedir el quiebre del Partido, también se interpreta como una derrota de los partidarios de Ricardo Lagos dentro de él, o como un triunfo de la legalidad partidaria ya que así se daba cumplimiento a los acuerdos del XXX Congreso del Partido mes de abril pasado, al dictamen en días recientes del Tribunal Supremo y a la recomendación de la Mesa en igual sentido. Pero en términos políticos este ha sido un triunfo de las bases del Partido, de la Izquierda Socialista dentro de él, también de la izquierda y el movimiento social del país, pero sobre todo es una derrota del neo liberalismo y de quienes lo representan dentro y fuera del Partido Socialista.

Esta es una manifestación más, pero para nosotros fundamental, de que la globalización cruje – el TPP fue borrado de un plumazo, perdón de una Orden Ejecutiva del Presidente Trump- y el neo liberalismo está en vía de derrota, ya que se ve afrontado a su propia incapacidad de seguir creciendo, pues cuando al capital ya no le queda actividad económica o social de la cual apropiarse o privatizar y donde reinvertir para hacer su reproducción ampliada entra en crisis. El neo liberalismo, que es la etapa superior del capitalismo, consiste en la privatización de los principales servicios públicos, cuando el capital ya no puede invertir nuevamente sus utilidades en las actividades tradicionales de la producción, el comercio y las finanzas. Como los narcotraficantes cuando no pueden reinvertir en la provisión de drogas porque es un mercado muy estable y sensible a los precios, entonces reinvierten en “negocios legales”. También el capital se apropia de los recursos naturales –renovables, no renovables, agua, tierra, localizaciones geoestratégicas, etc. – para así privatizar la renta que estos generan, el neo liberalismo es extractivista y rentista.

En las sociedades modernas y contemporáneas, sean estas democráticas o autoritarias, capitalistas privadas o de estado, los servicios públicos son los que garantizan la aplicación efectiva de los derechos sociales fundamentales de las y los ciudadanos, como son: la salud, la educación y la seguridad social. La aplicación del neoliberalismo aquí, que se inició con la Dictadura Militar y se perfeccionó con los gobiernos de la Concertación, privatizó todas las empresas públicas de la producción, el comercio y las finanzas, las obras públicas, la vivienda social; además, la salud, la educación y la seguridad social. También fueron privatizados los recursos naturales y sus rentas. Bien sabemos que los pobres no pueden pagar una salud, una educación y una seguridad social hecha para los ricos, pues no importa pues el estado subsidia a los pobres, eso es el AUGE en salud o los vauchers en educación y la pensión mínima garantizada. En el caso de la seguridad social, el asunto adquirió una peculiaridad chilena, los pobres, los trabajadores fueron obligados al ahorro forzoso en favor del capital financiero, conformando así un mercado de capitales barato para salir de la crisis económica de 1982-1983, lo claro era que la finalidad de las AFP no fue una seguridad social digna.

La proyección de esta derrota del neoliberalismo propinada por los militantes a sus representantes en el Partido Socialista, solo será consolidada asegurando en las elecciones internas del Partido el triunfo de la Izquierda Socialista encabezada por el compañero Gonzalo Duran, así como logrando el triunfo del compañero Fernando Atria en la consulta ciudadana para que sea nuestro representante en las primarias de la Nueva mayoría y el próximo Presidente de la República, que ponga fin a las instituciones neo liberales en el país desde la Constitución Pinochet-Guzmán hasta la ley de pesca de Longueira, pasado por las AFP, la ley de aguas, la privatización del cobre, el litio, etc., etc., etc.

 

(Fotogarfía: Pasaje Quillota, Valpraíso, 1972)

Un Punto de Inicio en el Estudio de la Obra Teórica de Salvador Allende

El pasado 28 de octubre, estuvimos en el lanzamiento del libro del historiador Patricio Quiroga, “La dignidad de América. El retorno histórico a Salvador Allende”, un texto que por su profundidad teórica recomendamos en tanto tiene el mérito de abrir un debate político, socialista, que creemos indispensable en estas horas. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo:

 

EP: ¿Cuál es el significado que tiene la imagen de Allende para los revolucionarios en Chile, en el día de hoy?

PATRICIO QUIROGA: Bueno, yo creo que Allende es más que una imagen para los chilenos, es una imagen latinoamericana, es una imagen mundial por el intento de transformación en que se enfrascó en la década de los 70 tratando de cambiar la sociedad sin el recurso de la violencia en un momento en que todas las revoluciones en el mundo habías sido a través de la insurrección, la guerra popular y prolongada, la guerra de guerrillas e incluso en la Segunda Guerra Mundial. Entonces, lo que representa Allende en ese contexto es un proyecto de sociedad, un programa de gobierno y una estrategia y una línea que tú las desprendes de una gran cantidad de textos que el escribió. Allende es un referente político y en cierta medida, teórico.

 

EP: ¿Qué se le puede responder a aquellos que plantean que el proyecto reformista de transformación gradual del capitalismo hacia el socialismo, fue derrotado?

PATRICIO QUIROGA: Bueno, eso mismo, el proyecto de Allende fue derrotado, no fue un fracaso, fue derrotado por las fuerzas conjuntas de la derecha y un centro político que se había derechizado, que tensionó el sistema de partidos políticos, lo hizo explotar, más el apoyo externo. Todos los procesos sociales tienden a las reformas, y ese proceso político pretedió a través de una profunda Reforma Agraria, una profuna Reforma Educacional, cambiar las reglas del juego. Yo creo que eso ha sido valorado ahora último, durante muchos años se enarboló más bien la idea de la falta de una política militar, evidentemente hay una falta de una política militar, pero la política militar no estaba dentro del diseño en términos de un alzamiento para la toma del poder. Aquí había una estrategia que se denóminó la vía político-institucional. Esto último es el eje del allendismo.

 

EP: ¿Es eso un poco lo plantea Carlos Altamirano en su libro de Conversaciones con Gabriel Salazar?

PATRICIO QUIROGA: No, no. Gabriel, por su proveniencia mirista tenía una imagen fijada respecto al tema de las armas y Carlos Altamirano –un viejo amigo, por lo tanto no quiero hablar mal de él- no supo entender cuándo terminaba un período pacífico de un proceso revolucionario y cuándo empezaba otro. Y esto es raro, porque Altamirano era leninista y Lenin logra detectar tres períodos en 1917, el período pacífico, la fase de la contrarrevolución y el período revolucionario. Entonces el tema no era el de la falta de las armas, el problema era la falta de un diseño más profundo en términos teóricos de forma de cómo producir esa transición. Lo que pasa las tomas del poder estaban a la orden del día a través de los movimientos de liberación, a través de los grupos político militares, estaba todavía muy reciente la Revolución Cubana. Entonces no se entendió esta otra estrategia que estaba planteando Allende, yo diría que no la entendió el conjunto de la izquierda.

 

EP: Lo has sacado a colación, nos acercamos a la conmemoración de los cien años del triunfo de la Revolución Rusa. ¿De qué forma se ve presente el legado de Allende en la lucha de los pueblos por su liberación a nivel mundial, pero especialmente en América Latina y en Chile?

PATRICIO QUIROGA: Allende era partidario de una concepción, él pensaba que se estaba viviendo una transición universal del capitalismo al socialismo. Él estaba equivocado en eso y en ese sentido instruyó a su Canciller, ClodomiroAlmeyda, para fijar una política internacional. Cloro recorrió Argelia, logró el desarrollo de la reunión de la UNCTAD aquí en Chile y ahí se llegó a la conclusión de que había que aunar los esfuerzos de Asia, África y América Latina para crear un nuevo modelo económico mundial. Esto último lanza a Allende a la calidad de estadista mundial, uno de los aspectos peor tratados del período de la UP es precisamente ese, ¿por qué?, porque Allende se transforma en el líder de los 77, vale decir de la mayor parte de las fuerzas y movimientos de liberación nacional, los no alineados, que es donde se están los grandes cambios mundiales. Esa es mi opinión, ahí hay un tema, todo un tema que desarrollar.

 

EP: ¿Podríamos decir entonces que con este trabajo tuyo el estudio de la obra teórica de Allende está comenzando?

PATRICIO QUIROGA: Es mi opinión. Este es un texto que abre un debate que no se ha hecho en Chile y no se ha hecho en los últimos 43 años.

Del triunfo de Sharp a la encrucijada

La sorpresiva noche del 23 de octubre, en TVN, en medio de la derrota electoral de la Nueva Mayoría, Francisco Vidal, el ex Ministro, analista y operador político de la Concertación, comparaba el triunfo electoral de Jorge Sharp con el “naranjazo” protagonizado por el socialista Oscar Naranjo en la elección complementaria de marzo de 1964, en la circunscripción de Curicó. El hecho es recordado por cuanto el éxito socialista en esa elección contribuyó a anticipar la idea de que la izquierda había crecido por sobre el tercio, lo que obligaba a la Derecha a declinar su propia opción electoral a favor de Eduardo Frei Montalva en las elecciones generales de septiembre de ese año, con la única finalidad impedir el triunfo de las “fuerzas marxistas”. El “naranjazo” fue un anticipo del triunfo de la Unidad Popular en 1970.

 por Gustavo Burgos

Aludir al “naranjazo” es, entonces, caracterizar el triunfo electoral de Sharp como la expresión subterránea de un movimiento mayor que hasta hora se nos presenta invisible. A diferencia de 1964, con un movimiento obrero y campesino en alza y un proceso de radicalización que cuestionaba al orden capitalista, en el 2016 este triunfo electoral, con un movimiento de masas iniciando un lento reagrupamiento, constituye una inflexión excepcional pero de un signo diverso.

Interpretar el triunfo de Sharp correctamente supone –en efecto- ubicar este hecho en el contexto general de enfrentamiento y agudización de los antagonismos de clase. Pretender simplificarlo y reducirlo al resultado de la unidad de los movimientos sociales o a la juventud del candidato, nos  conduce a observar el fenómeno, sus manifestaciones externas y no a su contenido de clase, que es lo que debe dominar nuestro análisis si queremos contribuir al desarrollo de los rasgos revolucionarios que evidencia el triunfo sharpista.

Lo primero que debemos subrayar es que Sharp logra un triunfo electoral en un contexto de derrumbe de las ilusiones democráticas, descalabro de los partidos del régimen y tendencias de movilización contra los símbolos del poder las AFP y el llamado TPP. En este contexto general, el comportamiento del electorado es una muestra más del proceso de desfonde de la transición, de quiebra del pinochetismo y de ruptura con la idea de que la defensa de la democracia pasa por la unidad contra la Derecha.

Este último elemento, que podríamos llamar antipinochetismo, pareciera haberse roto. De hecho en las principales ciudades se repitió la constante de que el oficialismo fue derrotado porque un importante sector del electorado prefirió votar en protesta por una tercera opción antes que votar por el oficialismo para impedir el triunfo de la derecha. Esto parece ser la tendencia, no la muerte del duopolio ya que la Derecha y la Nueva Mayoría siguen siendo abrumadoramente la mayor fuerza electoral, sino que importantes sectores ven la opción de organizarse, protestar y votar por quienes expresen la necesidad de romper con el régimen, sin importar la utilidad del voto, aun cuando ello importe el triunfo de la Derecha, porque se ha asimilado que Derecha y Nueva Mayoría representan lo mismo.

Aun así lo determinante en el triunfo de Sharp fueron circunstancias  particulares que hicieron remecer el escenario político. Jorge Castro, el candidato de la UDI, llega a las elecciones con su frente interno quebrado (el ex Diputado Ibáñez, UDI, llamó a votar por Méndez) y asediado por denuncias de corrupción y abandono de sus deberes. Por el otro lado, DJ Méndez de la Nueva Mayoría -impuesto por el aparato de Ricardo Lagos en una pulseada con los partidos de Gobierno- nunca logró concitar el apoyo de sus parciales y ya avanzada la campaña dirigentes del PS como Viñambres y de la DC como Gianini llamaron abiertamente a votar por Sharp. Se dice que al DJ Méndez lo dejaron caer al final de la campaña. En esa línea, la deserción de la histórica Paula Quintana vino a ser en este marco un tiro de gracia, al presentarse públicamente en apoyo al candidato del Pacto La Matriz.

El conjunto de estos elementos confluyeron para expresarse en la caída de la votación de los candidatos de la Derecha y la Nueva Mayoría y el vuelco de una parte importante del electorado de centro izquierda a favor de Sharp, en este sentido creemos que el apoyo de sectores de izquierda del Partido Socialista resultaron determinantes.

Hasta ese punto podemos observar la fortaleza del proceso que terminó con Sharp como Alcalde de la tercera ciudad del país. Pero estos rasgos son contenidos, atemperados, por sus limitaciones. La primera y la más evidente: dos tercios del padrón electoral no concurrieron a las urnas, siendo este el rasgo más poderoso de la jornada de elecciones municipales: la derecha alcanza una victoria a lo pirro y desplaza al oficialismo, en un contexto en que el descrédito de la institucionalidad y la protesta se toma el primer lugar. La principal protesta se expresó como abstención, no tras los “independientes”, ni tras el moribundo PRO, ni tras el Movimiento Autonomista. La protesta fue no votar, así de simple.

Agudizados los antagonismos sociales, deformados los intereses de clase en la arena electoral, el triunfo de Sharp es una manifestación –quizá la más nítida- de cómo las masas comienzan a superar sus ilusiones democráticas: dejando de votar por los partidos burgueses que condujeron la transición y dando la espalda a las elecciones a las que nos convocan las clases dominantes. Por lo expuesto, sostenemos que Sharp y su movimiento, el Pacto La Matriz, enfrenta una encrucijada, la misma que enfrentan aquellos que han accedido al poder proponiendo reformas: cede a las presiones de la burguesía y su institucionalidad (tribunales, Intendencia, la Armada, grandes grupos económicos tras TPS y el Mall Barón) o se apoya en la movilización de masas para viabilizar su programa.

Sharp tiene un programa con 200 medidas. Al igual que quienes votaron masivamente por él el pasado 23 de octubre, las desconocemos en detalle pero entendemos que ellas se refieren a un especial compromiso democrático con la participación popular, con la transparencia, lucha en contra de la corrupción y una apuesta por el desarrollo armónico e integral de la ciudad. Estamos seguros que esas medidas no podrán aplicarse sin enfrentar al poder central y al poder económico responsable de la miseria, la corrupción y la decadencia de la otrora Perla del Pacífico. La más mínima de las tareas democráticas como las enunciadas, si se aplican consecuentemente, harán chocar a Sharp con el régimen. En este choque será necesaria la intervención de las masas, porque sólo apoyado en la movilización podrán materializarse las aspiraciones de los explotados del puerto.

Convocar esa movilización supone la formación de un frente amplio, como diversos sectores aparecen reclamando. Pero ese frente amplio nada puede tener que ver con la burguesía ni con el imperialismo ni con sus partidos y referentes electorales. De nada nos servirá construir un frente amplio que reedite a la Nueva Mayoría, al Frente Amplio uruguayo, PODEMOS español o el SYRIZA griego, todas estas expresiones políticas, algunas fenecidas y otras en ascenso, han desarrollado políticas liberales socialdemócratas que han concluido en derrota y en la apertura del camino a la Derecha.

El frente amplio que resulta necesario estructurar ha de convocar a los luchadores, al activismo, ha de extender su influencia más allá de las fronteras del Pacto La Matriz llegando al conjunto de los explotados, a los obreros sindicalizados o no, a los pescadores, a las organizaciones poblacionales y a todos aquellos que se han puesto en pie en defensa de sus derechos, desde mucho antes que el acto electoral pasado y que seguirán luchando después de él.

De lo que se trata compañeros, es de batallar por la unidad de la izquierda en torno a la movilización, a la lucha en contra del Gobierno de los explotadores y corruptos, una amplia unidad que se plantee acabar con el régimen de explotación y avanzar al poder obrero y al socialismo. En esta lucha estamos comprometidos, es la lucha de la encrucijada.