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Entrevista con Fernando Atria, el Corbyn chileno

Dirigente de la llamada Izquierda Socialista, sector que pretende reivindicar el pasado obrero del partido, estuvo el jueves pasado en el local porteño del PS.

Nos reunimos con él para analizar la coyuntura.  Hizo propia la perspectiva del PS como una organización que se encuentra amenazada de muerte si sigue en la línea actual y reivindicó la perspectiva socialdemócrata más tradicional, en la línea de laborista  Jermy Corbyn. Lo suyo sigue siendo el terreno institucional, y electoral para reposicionar al PS en el actual escenario.

Nada nuevo pero también interesante, en tanto despliega un panorama extensible al Frente Amplio y a la oposición institucional a Piñera.

EP

¿Qué es el anti neoliberalismo?

por Ibán de Rementería //

El neoliberalismo es una doctrina económica y política promovida por el capital financiero internacional, que surge y se hace relevante ante la crisis de reproducción ampliada del capital que  se manifiesta a inicios de la década de los años setenta del siglo pasado, esta crisis fue atribuida al alza vertiginosa de los precios del petróleo y al fin del patrón dólar-oro dictaminada por el Presidente Nixon. No obstante, las recurrentes crisis del capitalismo se hacen manifiestas por la imposibilidad del capital de reinvertir en la misma actividad que le permitió obtener sus ganancias y utilidades, esto se conoce como la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, por lo tanto el capital siempre deben de buscar nueva actividades económicas, sociales y culturales donde invertir para así asegurar su reproducción ampliada. Seguir leyendo ¿Qué es el anti neoliberalismo?

Una primaria de miedo

por Ibán de Rementería//

Las primarias presidenciales del domingo pasado fueron de miedo. De miedo fue la sorpresa por la alta participación no prevista por nadie, 1,8 millón de votantes, tampoco por el Servel que en una errónea unificación de mesas generó largas colas, demoras y tumultos en los lugares de votación más conspicuos, pese a que partido de futbol para la definición final por la copa de Confederaciones entre Alemania y Chile hacía prever gran ausentismo Seguir leyendo Una primaria de miedo

Los nuevos cuatro tercios de la política nacional

por Ibán de Rementería//

El triunvirato que rige al Comité Central Partido Socialista,-Elizalde, Santander y Velozo- ha logrado imponer su doctrina pragmática sobre el sector conservador encabezado por Escalona, para mediante las mismas maniobras clientelistas que los condujeron al poder hacer escoger en votación secreta como presidenciable del Partido Socialista a Alejandro Guillier. En ambos casos lo que se ha ofrecido a cambio del voto secreto es la conservación y el mejoramiento de los cargos públicos, directos e indirectos, que detentan la gran mayoría de los miembros del Comité Central.

El pragmatismo del triunvirato que conduce al PS ha logrado convertir a los recientemente constituidos tres tercios de la política nacional –Chile Vamos, Nueva Mayoría y Frente Amplio- en cuatro tercios, ya que al desechar a Ricardo Lagos Escobar por su bajo rendimiento y expectativa electoral ha generado un nuevo referente político, eso que con sorna se han llamado “los viudos de Lagos”, así que ahora tenemos a los siguientes cuatro tercios: la derecha tradicional con Piñera como candidato presidencial; el “progresismo moderado” con O.G. Garretón como ideólogo y con Lagos Escobar como referente histórico y gran gurú político programático, con Escalona, Montes y Quintero, como operadores y a la Presidenta de la DC Carolina Goic como candidata presidencial en la primera vuelta; la izquierda light que además del triunvirato socialista tienen como prohombres a Pepe Auth, al rápido de cambios políticos Juan Luis Castro, a los Melo guillieristas avant la lettre, etc., y bueno que cuenta con la gran mayoría de los funcionarios públicos que son militantes o al menos simpatizantes de los partidos de la Nueva Mayoría, incluidos algunos DC, todos los que tienen como presidenciable a Alejando Guillier, y; finalmente al Frente Amplio que representa a ese papagallo de múltiples colores que es la nueva, otra o izquierda alternativa, que lleva como candidata presidencial Beatriz Sánchez – Longueira señala a ésta como triunfante sobre Piñera en la segunda vuelta.

Para muchos la candidatura presidencial de Goic aparece como un tiro al aire más aún cuando se afirma que si la (ex) NM va con dos listas parlamentarias las pérdidas en diputados de la DC pasaría de 28 posibles a 16 solamente. Pero, frente a un eventual gobierno de Guillier con veleidades para continuar con la reformas frustradas por la NM, una bancada del progresismo moderado tendría mucho más poder de negociación amenazando con una oposición junto a la derecha para oponerse al “populismo revolucionario”, o simplemente pactando con ella, que plegándose incondicionalmente a la izquierda light. Este poder de minoría móvil sería tanto más fuerte si triunfase el Frente Amplio con Beatriz Sánchez, como amenaza Longueira. Además, en el caso de un triunfo de Piñera con predecible minoría parlamentaria, ellos, el progresismo moderado le ayudaría a constituir “una mayoría racional para bien gobernar”. En esto Cornejo y Duarte no han sido explícitos pero si más que insinuantes. Más aún, la candidata presidencial ha afirmado: “Aquí, la DC va a jugar su rol, va a representar un centro político que no vamos a dejar huérfano”.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

 

 

Los espejos del Partido Socialista de Chile

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central, el pasado el 1 de abril, de denegarle a las bases del Partido Socialista de Chile así como a sus seguidores y simpatizantes la posibilidad de escoger entre sus militantes al precandidato presidencial del Partido en la próximas elecciones primarias de la Nueva Mayoría, marca todo un hito en la historia de la decadencia ideológica y política de este caracterizado partido de la política nacional y regional, mal que mal es el partido de Salvador Allende, el partido de la Unidad Popular, el primer intento de construir el socialismo por la vía democrática y pacífica, por lo cual paradójicamente fue arrasado a sangre y fuego, el partido del frente de trabajadores, etc.

A decir verdad la decadencia del PS se inicia en su práctica con la recuperación de la democracia, en la conformación de la Concertación de los Partidos por la Democracia, su concepción se inició antes con el arrepentimiento de las ideas insurreccionales fantasiosas –no hubo propiamente autocrítica-, la característica fue la aceptación primero y luego la asunción como práctica política del neoliberalismo, como modelo de gobierno político, social y económico, consistente esencialmente en transferir a la reproducción ampliad del capital privado las funciones públicas esenciales de las obras públicas en la conectividad –carreteras, puentes, puertos, vías urbanas, etc.-, producción de energía, comunicaciones, explotación de los recursos naturales y el agua, transfiriendo al capital nacional y transnacional las gigantescas rentas que la explotación de esos recursos y servicios generan; además,  procediendo a entregar a la reproducción ampliada del capital la realización de los servicios públicos que garantizan el cumplimiento de los derechos sociales que son la base del pacto constituyente entre la ciudadanía y el estado nacional, tales como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda y el desarrollo urbano, la recreación, etc.

Cuando un sector del Partido Socialista, la Izquierda Socialista, se propone el desmonte del neoliberalismo en los ámbitos, económicos, sociales, culturales y políticos de la sociedad chilena, explicita entonces que el Partido Socialista fue incapaz de defender  los intereses de los trabajadores que dice representar así como el de las grandes mayorías nacionales. El gran argumento para sustraerse a la representación de los trabajadores fue el derrumbe del socialismo realmente (in)existente en la década de los 90 del siglo pasado, pese a que el eje de la diferenciación del Partido Socialista, desde su fundación, con la Tercera Internacional Comunista, había sido el carácter antidemocrático y autoritario de esos regímenes políticos, con absoluto desconocimiento de los derechos políticos de sus ciudadanos.

La mayor miopía ideológica y política de la conducción tradicional del PS desde el retorno de democracia es que ésta no se ha percatado que las tareas políticas pendientes son las conquistas  socialdemócratas para las y los trabajadores que ya habían sido alcanzadas durante el siglo pasado y que fueron arrasadas por la Dictadura Militar y consolidadas por la Concertación.

En lo inmediato el desmonte del neoliberalismo es  en el campo de salud poner término a las ISAPRES, donde la capacidad de ahorro de las y los chilenos no beneficie al capital, como empréstito forzoso barato, sino que aporten a un sistema nacional de salud de calidad y acceso universal; en el campo de la seguridad social es terminar con AFP donde estas también se benefician del empréstito forzoso y barato a que se obliga a las y los trabajadores, usando esa capacidad de ahorro en el aporte a un sistema nacional, solidario y digno de reparto de pensiones, que necesariamente debe ser complementado por los empleadores y el Estado ; en el campo de la educación es asegurar un sistema nacional de educación pública de cubrimiento universal y no la transferencia de esos recursos al capital privado para su reproducción ampliada, para hacer ganancias, obtener  utilidades, intereses  y rentas.

La otras medidas anti neoliberales concretas son atingentes a la recuperación de las rentas públicas por las explotación de los recursos naturales como los minerales, los recursos pesqueros y el agua, mediante el cobro de regalías o royalties –el antiguo quinto real-  es más el Estado debe invertir y emprender en empresas de explotación de esos recursos que agreguen a sus rentas las utilidades correspondientes, como acontece con CODELCO. En este caso la explotación del litio es promisoria y aún está en poder del yerno de Pinochet. Las obras públicas en la conectividad nacional es otra fuente de rentas en carreteras, autopistas, puentes,  túneles, puertos y aeropuertos –localizaciones geoestratégicas-, tanto es así que las grandes obras de las concesiones revertidas a los 30 años pasan íntegramente al Estado, ya que las rentas y utilidades obtenidas por el capital privado en ellas invertidos fueron tan extraordinarias que esas obras tienen un valor comparativamente poco significativo.  La explotación pública de los recursos hidráulicos –represas y sistemas de riego-  e hidroenergéticos –centrales de paso- sería otra importante fuente de rentas y utilidades para el presupuesto público.

La recuperación por el Estado de esas rentas y utilidades por la explotación de los recursos naturales y las localizaciones geoestratégicas bien puede financiar todas las necesidades nacionales de salud educción, seguridad social,  vivienda y desarrollo urbano; también para desarrollo social y medio ambiental, científico tecnológico, artístico cultural, etc. Como, por ejemplo, acontece con las rentas y utilidades petroleras en Noruega, o con la renta portuaria en Hamburgo. Como lo habría dicho Salvador Allende estos son los sueldos de Chile. La recuperación de las rentas y utilidades que le corresponden al Estado es la única manera de prevenir los discursos y evitar las prácticas populistas para dar cumplimiento a la satisfacción de los derechos sociales. Esas  medidas junto con mejorar el derecho de negociación de los trabajadores, así como haciendo pagar más impuestos a los que más tienen y menos a los que poco y nada tienen, son las tres maneras de redistribuir el ingreso, la riqueza nacional.

Finalmente,  todo lo anterior solo será posible si se cambia la Constitución Nacional de Pinochet y Guzmán, que en lo político asegura el poder de las minorías constituidas mediante los quórum calificados, si el asunto de la democracia es la distribución equitativa del poder entre los ciudadanos este sistema es la concentración del poder,  fundacional  y a perpetuidad. Constitución ésta que impide al Estado constituirse en empresas, que le asigna a este un papel subsidiario al sector privado en las prestaciones de los servicios de salud, educación, seguridad social, etc., que aseguran la garantía de los derechos sociales de las y los chilenos, que mediante el Tribunal Constitucional se inventa un supra poder del Estado por sobre los otros tres.

Sobre estos puntos programáticos, a no dudarlo, deben ser confrontadas las propuestas programáticas de la derecha expresada en el Chile Vamos y liderada por Piñera, también deben ser confrontadas las propuestas programáticas del actual Comité Central del Partido Socialista liderado por Elizalde, ¿cuáles serán sus propuestas para exigirle un “programa progresista” a la candidatura presidencial de Guillier, la más opcionada  de la NM? Por otra parte, las maneras específicas de dar cumplimiento a estas medidas anti neoliberales serán los criterios de diferenciación y aproximación con las propuestas que hagan sobre estos asuntos el Frente Amplio.

Los sectores conservadores –el partido del orden que llama a la Asamblea Constituyente  fumar opio-, y los sectores pragmáticos que solo les preocupa su reproducción clientelista y el “reparto de los negocios”, quienes se han constituido en una mayoría clientelar, espuria y temerosa de las bases militantes de Partido Socialista, pueden mirar el futuro al cual quieren conducir al Partido tanto en PASOK griego como en el Partido Social Demócrata Holandés.

El Movimiento Socialista Panhelénico, más conocido como PASOK, es  partido socialdemócrata de Grecia fundado en 1974 luego de la caída de la Dictadura Militar, gobernó el país durante los años ochenta y noventa, perdió el poder en 2004, en 2009 ganó de nuevo las elecciones por mayoría absoluta. Para las elecciones griegas del 2012 el partido sufrió un duro golpe quedando en el tercer lugar, en las elecciones de 2015 donde triunfó  el  partido Syriza representante de la otra izquierda, quedó con apenas un 4,7% de los votos.

El Partido del Trabajo (PvdA), formación socialdemócrata que ha gobernado en coalición con los liberales en Holanda los últimos cuatro años, ha sufrido una derrota histórica en las elecciones generales del pasado mes al pasar de 38 a 9 diputados, los socialdemócratas se quedó sin su suelo electoral, que estaba en los 22 escaños que consiguieron en las elecciones de 2002. Su derrota se ha convertido en el éxito de los Verdes (Groenlink )y de la política de movilización, con activismo en redes sociales y grupos de base; y un programa con amplias medidas sociales y no sólo medioambientales, esta ha sido la fórmula de éxito con lo cual que casi han triplicado su representación y se ha convertido en la primera fuerza de la izquierda, absorbiendo buena parte del voto joven socialdemócrata. El PASOK y el PvdA son los espejos en el cual debe mirarse la actual conducción del Partido Socialista de Chile.

LA LUCHA CONTINÚA Y OTRO PARTIDO SOCIALISTA SI ES POSIBLE

 

(Fotografía: Luis Weinstein,  junio del 79, Metro de Santiago)

¿Por qué socialismo?

Albert Einstein

Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.

 

¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana –como es bien sabido– ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y –si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos– son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: “¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?”

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto “sociedad” significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la “sociedad” la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra “sociedad”.

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido — exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos — que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos — en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo — no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción –es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional– puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré “trabajadores” a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es “libre”, lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de “contrato de trabajo libre” para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo “puro”. La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un “ejército de parados”. El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

República de partidos o democracia de ciudadanos: el problema de la mesa del PS y de Camilo Escalona

por Ibán de Rementería

El problema de la actual conducción del Partido  Socialista, la Mesa,  Camilo Escalona y otros miembros de su elite, es que ellos creen en la república pero no cree en la democracia. La república siempre es una república de partidos, en cambio la democracia siempre es  una democracia de ciudadanos y ciudadanas. En la historia política universal solo la monarquía no permite partidos, es más en la tradición romana la República fue suprimida para instaurar el  Imperio y así terminar con los partidos para que la nación unida fuese a la conquista del mundo.  No se habla aquí de las modernas monarquías parlamentarias, que es de ciudadanos  y partidos. El problema de la Mesa del Partido Socialista y en particular de su vicepresidente Camilo Escalona es que creen, como todos los partidos políticos en la República, pero no creen y desprecian, más aún le temen a la democracia, porque todas las élites le temen a la democracias. Veamos.

El miedo de la Mesa del PS es que una decisión de candidatura presidencial inconsulta con el conjunto del Partido arriesga gravemente  friccionar las bases del Partido, ese miedo se hizo angustiosamente manifiesto en la votación del pasado pleno del Comité Central del PS, el 21 de enero, donde una mayoría de 59 votos aprobó, conforme al XXX Congreso del Partido y el dictamen del Tribunal Supremo, las elección del precandidato presidencial del Partido mediante consulta ciudadana, la oposición de Escalona y el laguismo en el CC a esta determinación sólo se expresó como una abstención de 24 votos.

Pero el miedo se convirtió solo en un susto y hora el aventurerismo de Camilo Escalona lo lleva a afirmar, en La Tercera, que no habríamos evitado problemas: “… si hubiéramos tomado una decisión de manera oportuna”,  es decir, escogido a Ricardo Lagos Escobar en el pleno del CC el 21 de enero pasado. En el mismo sentido se manifiesta el senador Juan Pablo Letelier quien le manifestó a El Mercurio que hacer la consulta  ciudadana es un “acto fallido”, también el diputado Fidel Espinoza, en El Mercurio de Valparaíso expresa que: “Una eventual primaria entre Insulza y Atria no va a convocar a nadie”. Está claro que para estos miembros de la élite del Partido Socialista la opinión democrática de las mayorías no valen nada, sólo son válidos los consensos que ellos imponen, están en contra de los órganos regulares del mismo que representan a sus bases tales como el Comité Central y los Congresos del Partido, así tenemos que el XXX Congreso se ratificó que para cambiar la constitución de Guzmán-Pinochet se realice una Asamblea Constituyente, lo cual Camilo Escalona califica de “fumar opio” ¿entonces que hace allí?. Ellos no se atreven a ser candidatos presidenciales socialistas dentro del Partido Socialista porque tienen miedo de ser derrotados por Atria, por lo que Atria representa para la gran mayoría de los militantes, simpatizantes y amigos del  Partido, pero sobre todo para el conjunto de la izquierda de base de la Nueva Mayoría y del eventual Frente Amplio. Ellos son socialistas que no quieren un candidato presidencial socialista, a no dudarlo, porque tienen mejores negocios con otros candidatos que no son del Partido Socialista.

En el CC del PS  hay diversas tendencias que ninguna  diferenciación política representan, unas no son más social demócratas de que las otras, algunas no son más o menos socialistas de izquierda que las otras, sus diferencias son simplemente de poder para repartirse cargos en el Estado y los negocios que los acompañan, cada una de ellas es una minoría, pero  Camilo Escalona cree que su minoría vale más que las otras. El Comité Central, la Comisión Política y la Mesa son el fiel reflejo de esa política de los acuerdos intra partido, la mejor expresión actual de este reparto del poder es la candidatura única de Elizalde al estilo de la familia  Kim –dictadura hereditaria de Corea del Norte-  la búsqueda de los acuerdos  y la práctica de las amenazas para llegar a tal candidatura única, la que ha sido desafiada ahora por la figura de Atria y la Izquierda Socialista. Este sector de opinión se reclama ideológicamente socialista y políticamente anti neoliberal, se plantea la absoluta necesidad diferenciarse de la política que sigue manteniendo el neolibaralismo en las prestaciones de los derechos sociales fundamentales, tales como: salud, educación y seguridad, también en la protección civil ante catástrofes, así como en la explotación de los recursos naturales que pertenecen al conjunto de toda la nación.

En cambio aquellas tendencias del  Partido Socialista consideran natural en la política nacional post dictadura militar la política de los acuerdos, de los consensos, que no tan solo impregna a las tendencias del PS, también a los partidos de la Nueva Mayoría y a todos los partidos políticos de Chile. Además, marca su impronta en las instituciones políticas mismas, así tenemos que el criterio del SERVEL con la reinscripción laxa para los militantes de los partidos tradicionales y la inscripción severa para quienes quieran militar en los partidos nuevos, tanto de izquierda como de derecha, es una clara manifestación de que vivimos una república de partidos y no una democracia de ciudadanos, el sistema institucional político está subordinado a aquellos, donde los partidos están por encima de los ciudadanos.

Mientras Guillier va arrasando con Lagos y le pisa los talones a Piñera, entretanto y por ahora  Atria e Insulza no remontan en las encuestas –las cuales se mantienen en un 70% de abstención real- pero hay tiempo y coraje para que a Atria lo vayamos posesionando en la opinión nacional, pero sobre todo hay una necesidad ciudadana de proponer y hacer otras cosas en la política nacional. Atria es otra cosa.

(Fotografía, Salida a Valparaíso, 1984, Luis Weinstein)

El ojo izquierdo (II)

Por Patricio Quiroga

Izquierda Socialista

I

Evidentemente, el tema coyuntural sigue siendo el de las recientes elecciones municipales y la reacción en cadena que ha suscitado.

El inédito 66% de abstención marcó la pauta, constituyéndose en el hecho central del análisis. En ese contexto el comportamiento electoral ha desatado una diversidad de opiniones que, tanto desde el análisis cualitativo como desde el cuantitativo, muestran decepción y alarma. Por eso, es necesaria la ponderación. Según el analista P. Altamirano, no obstante la pérdida de votación hay luces en el camino. Aunque, no puede perderse de vista que los votos válidos en la presidencial del año 2012 (5.542.069) bajaron en 2016 (4.753.747). Esto quiere decir que en cuatro años se perdió un 27% (788.322 votos). Ahora bien, pese a la fuga de votación se produjo un crecimiento de las posturas de izquierda, un decrecimiento de la derecha y de la centro-izquierda, y un decrecimiento extraordinario del centro.

Las conclusiones también son variadas: para El Mercurio la instalación de S. Piñera está a la vuelta de la esquina. La Tercera da por terminado el gobierno. La DC reaccionó de la manera tradicional: golpeó la mesa para capear el temporal y aumentar la posibilidad de levantar una candidatura presidencial. Los radicales vieron llegada su hora con un discurso de campaña presidencial. Por doquier aparecieron las aspiraciones personales con vista a la próxima elección parlamentaria, incluso ministros en ejercicio comienzan a demarcar circunscripciones. La inmensa mayoría pareciera condolerse con el descalabro de la Presidenta que intenta superar los traspiés con el cambio de autoridades de aquí al 19 de noviembre (Subsecretarios, Gobernadores y Ministros), Mientras tanto, variados sectores, miran con expectación la emergencia de una izquierda política ligada con movimientos sociales en Valparaíso.

En un contexto delicado que debería constituir un estímulo para la reflexión política, se han visto propuestas ramplonas e incluso delirantes, en circunstancias que está en juego la calidad de la democracia y de la representación. En ese sentido, la actitud de la derecha no puede extrañar por su tendencia histórica al recorte de la democracia, pero, ¿por qué se da la misma superficialidad en el reformismo liberal-socialdemócrata?

La explicación está en visualizar la línea de tiempo. Al abandonar la visión crítica de la sociedad las elites de la Concertación olvidaron que en 1989 la derecha logró casi el 50% de la votación. Esa adhesión reflejó la existencia de una cultura autoritaria que había que superar; pero, progresivamente la inserción sistémica fue relegando al olvido lo que significa la ideología transformada en modelo cultural, compitiendo solo por el voto ciudadano desprovisto de una estrategia de profundización democrática. La línea de trayectoria sería reforzada por la pertinaz mantención del modelo económico caracterizado por la concentración de la riqueza, bajos salarios e inequidades en la educación, salud, vivienda y jubilación, peligrosa conjunción que terminó por minar la captación de apoyo ciudadano. En otras palabras, no bastó la democracia restringida ni las políticas públicas neoliberales de carácter subsidiario. Agréguese, la aparición de nepotismo, la adopción de actitudes-comportamientos procedentes del modo-de-ser dominante, y se comprenderá la pérdida progresiva de votación en 2009, 2010, 2012, 2013 y 2016.

Por otra parte, el resultado electoral tiene explicación en la campaña del “fuego amigo”, estrategia que liquidó la figura presidencial desde la misma Nueva Mayoría. Al respecto debe tomarse en cuenta que, cuando desde la Revista QUE PASA se denunció el Caso CAVAL, aprovechando la ocasión, desde la derecha se inició una campaña para debilitar la figura presidencial. En el otro extremo político, en un principio, las críticas se interpretaron como una molestia de los sectores conservadores de la Democracia Cristiana por la participación comunista en el gobierno, otros analistas centraron la atención en el disgusto de los sectores y figuras socialistas desplazados, incluso el silencio del PPD fue interpretado como consecuencia de sus divisiones internas. Pero, finalmente, quedó claro que los objetivos eran la paralización de las reformas en que se había comprometido Bachelet, y poner en marcha el cálculo electoral de grupos de poder desafectos de la Nueva Mayoría y nostálgicos de la Concertación. Aunque, también ronda la sospecha que otro objetivo era precipitar la renuncia de la Presidenta.

En suma, la campaña del “fuego amigo” paralizó los cambios, afectó al gobierno, y posibilitó que la candidatura de R. Lagos iniciara su marcha. Dicho en otras palabras, los dirigentes de la transición no perdonaron el intento de Michelle Bachelet de gobernar con el apoyo de una fuerza externa al sistema de partidos, prestándose para ello el Caso CAVAL y los desaciertos políticos de la propia mandataria.

Finalmente, múltiples torpezas de última hora afirmaron la tendencia. Las desavenencias personales, la constatación de apetitos de poder, tráfico de influencias y la aceptación de dineros políticos proveniente del pinochetismo, pusieron en jaque al gobierno, a sus partidos y a sus representantes. Por otra parte, la poca idoneidad política de ministros claves fue determinante; allí están el caso de la reforma educacional, el sinsentido de la reforma laboral y la tragedia del SENAME. En otros términos, no se escuchó la demanda de la mayoría y se optó por la estrategia del silencio para esconder los conflictos. En efecto, la Concertación al renunciar desde el inicio de la transición a poseer medios de comunicación, no solo hizo una concesión estratégica al autoritarismo, también ocultó la crítica, introduciendo el perverso juego del olvido-del-reclamo por el paso-del-tiempo.

 

II

El resultado electoral pareciera cobrar vida propia en circunstancias que es expresión de un proceso que desde 2011 (a lo menos) está haciendo visible el Chile profundo. Las manifestaciones estudiantiles al copar la calle sacaron el conflicto político de los límites del parlamento mostrando la existencia de diferencias sociales.  Ahora bien, en las actuales condiciones, mientras los partidos políticos se enfrascaban en la reproducción de sus cuotas de poder, los movimientos sociales, los simples ciudadanos, las organizaciones político-culturales y las emergentes fuerzas políticas, detectaban las anomalías estructurales del país; aún más, descubrieron que la coyuntura era un muestrario de estas acompañadas de numerosas decisiones lesivas a los intereses de la mayoría.

Entonces, ¿cómo pedir el voto al estudiante universitario si había evidencias de la existencia de pugnas al interior del gobierno, porque mientras la mayoría de los chilenos claman por dar solución al tema del CAE, otros estaban por reducir la entrega de créditos?, ¿cómo pedir el voto al profesor universitario si aún no hay un diagnóstico de la reforma educacional?, ¿cómo pedir el voto a la mayoría femenina si un sector del PDC está enfrascado contra la despenalización del aborto?, ¿cómo pedir el voto si el feminismo burocrático-partidario sigue protegiendo a un congresista castigador?, ¿cómo pedir el voto para rescatar nuestro cobre si la Ley Reservada está congelada?, ¿cómo pedir el voto al viejo explotado en su vejez si el clamor de NO + AFP había sido desechado por el propio Ministro de Hacienda?, ¿cómo pedir el voto a los trabajadores manuales e intelectuales si el gobierno negaba un reajuste en concordancia con el alza del costo de la vida?

La derrota no es porque faltara trabajo “puerta a puerta” como concluyó el PC. El tema es, ¿cómo pedir el voto para un gobierno que paralizó las reformas quedando sin coherencia y rumbo?, ¿cómo pedir el voto para candidatos/candidatas que trasgredieron la ética popular? En conclusión, ¿cómo pedir el voto si se paralizaron o deformaron las reformas contenidas por 25 años?

El militante, despojado de su opinión y sujeto a las decisiones de las oligarquías partidarias, transformado en funcionario público y degradado a la calidad de cortesano gubernamental (sin opinión), también fue horadado por la duda, cundiendo una molestia aún mayor cuando sabía que, a pesar de sus esfuerzos, se perdería en numerosas localidades a causa de los errores cometidos por las cúpulas partidarias (Santiago, La Reina, Calama, Punta Arenas). Ahora bien, lo novedoso es que la molestia se expresó en el momento de la votación; de hecho, la Nueva Mayoría perdió 630.000 votos; de ellos: ¿cuantos militantes no votaron?, ¿cuántos endosaron sus votos a otras propuestas?, ¿cuantos anularon o votaron en blanco? Esto es muy grave, en el caso del PS, bajó en la votación en términos absolutos pasando de 547.102 votos en 2012 a 380.298 en 2016, es decir una baja de un 30% lo que implica preguntarse ¿cuantos parlamentarios podrían perderse en 2017 sin readecuaciones políticas? Pero, estas no se ven, por el contrario, lo que percibe la opinión pública es la lucha por el posicionamiento por los cupos parlamentarios. Y la autocrítica de los partidos y de los encargados electorales brilla por su ausencia.

Ahora bien, el análisis debe ser ponderado, tanto Chile Vamos como la Nueva Mayoría perdieron votos (221. 474 y 630.000 respectivamente), para la derecha el desastre no fue mayor por la votación de Evopolis (261.275) y Amplitud (51.365). El PDC perdió 225.224 votos, el PS 167.242, el PPD 126.962, el PC 57.750. La IC, el MAS y el PR suben a 118.380 votos. El PRO pierde 62.106.  Los independientes lograron 330.083 votos desglosados de la siguiente manera: Pacto Poder Ecologista 86.407, Partido Revolución Democrática 62.413, Pueblo Unido 58.292, Alternativa Democrática 108.538, Pacto Justicia y Transparencia, 14.433. Esto da un 8,54% lo que permite establecer tres conclusiones, a lo menos; i) el sistema binominal cedió su rol de contención, ii) si se reproduce la unidad que llevó a Sharp a la alcaldía, la izquierda emergente podría aspirar a lo menos a cinco o seis diputados y un senador (hay cálculos que hablan de 19 y 3), y iii) podría levantarse un presidenciable alternativo.

La molestia ciudadana se acrecienta también con el desate de las pasiones en la pugna presidencial.  Al respecto, solamente dos hechos puntuales. Primero, ¿qué sentirá en su fuero interno ese militante que vio abandonada a su Presidenta en la derrota? Recuérdese que, en el momento en que la mandataria iba a pronunciar el tradicional discurso, donde se da cuenta de los resultados, estaba sola, los partidos la habían dejado. Aún más, un grupo de dirigentes responsabilizó ipso facto al gobierno de los traspiés. Segundo, la ocasión dio lugar a un sinnúmero de propuestas simplemente ramplonas como las de los presidentes de ambas cámaras y delirantes como las del PDC. Proposiciones y actitudes inentendibles para quienes dejaron el alma en la campaña, escenario en que se renovó el intento de R. Lagos para asegurar su candidatura.

 

III

En efecto, actuando como eventual abanderado el ex presidente fue rostro visible de numerosos candidatos, luego el día mismo de la derrota, señaló que había que “rectificar” la actitud del gobierno y remató sus afanes pidiendo a I. Allende que bajara su candidatura con el propósito obvio de ser ungido por la alianza PS/PPD; grueso error de cálculo político que abrió las puertas al debate al interior del socialismo, aflorando ahora, desde múltiples instancias, la exigencia militante del respeto a los acuerdos del último Congreso que estipuló la realización de primarias abiertas para la elección de candidatos. En suma, no hubo proclamación, el socialismo alzó tímidamente la voz por el trato a su Presidenta, y se alzaron las candidaturas, de Insulza y Atria. Aún más, de acuerdo a ley de partidos políticos, las aspiraciones de R. Lagos deberían pasar por la prueba de elecciones internas. Difíciles circunstancias a las que debe agregarse una nueva baja en las encuestas poselectorales que dejaron reducidos sus sueños a un 5% ante el 16% con que irrumpe el senador A. Guillier.

En esta perspectiva, la responsabilidad del PS es enorme, durante las próximas semanas hasta el Pleno del Comité Central (26 de noviembre), los ojos ciudadanos estarán puestos en la limpieza de los procedimientos internos. El dilema, entonces, será el contrapunto entre elecciones abiertas con participación universal o definición cupular, aunque también es probable que la indefinición se prolongue hasta marzo.

Lagos es un hombre inteligente y tenaz, advertido de esta situación, se reposicionará (primero) denunciando la supuesta descalificación de que es objeto su persona, para (luego) volver a la maniobra política. Aunque, tiene un poderoso elemento a su favor, a diferencia de los otros (posibles) candidatos, posee Programa. Por eso, deberá entenderse que la crítica no es personal, sino a una propuesta-país que opera desde hace un cuarto de siglo. En ese sentido, ningún intento de explicación del proyecto del ex Presidente puede obviar el complejo problema de la transición y el rol de la elite dirigente por tanto tiempo.

Es hora de iniciar el balance.

Desde septiembre de 1973 la apuesta de la vieja izquierda fue la reconstrucción democrática; pero, el fracaso de la línea de Frente Antifascista, la irrupción de la “renovación”, la derrota de 1986 y la imposición de la estrategia PDC+ Renovación Socialista (a la que posteriormente se integró la ortodoxia, previo abandono de su antiguo ideario), permitió la aparición de una nueva tipología transicional. La concepción de los sectores adherentes a la teoría crítica, relacionada con la subversión del orden establecido, en vistas a la recuperación de una democracia sustantiva (sin recortes), dio lugar a una nueva concepción que basada en el funcionalismo sociológico viró hacia la transición negociada-institucional. Bajo estas condiciones esa izquierda renunció progresivamente (con o sin razón) al leninismo, al marxismo y, finalmente, al allendismo, cobijándose bajo el nuevo manto de una socialdemocracia que se acercaba al liberalismo político, operación que la diezmada izquierda no pudo contener.

Acto seguido, la transición se entendió como un cambio de régimen militar por uno civil, paso acompañado por un proceso de democratización de los enclaves autoritarios.

La llegada de P. Aylwin al gobierno fue el inicio de la construcción del Estado pos dictatorial (1990), un nuevo Estado que puso fin a los arbitrios del Estado de excepción. Pero, como el carácter de ese Estado no estaba fijado de antemano su construcción constituía todo un desafío; por eso, fue tan importante el abandono de lo que se denominaría como el Programa Abandonado, decisión que condujo al reemplazo de la movilización social por la democracia de los consensos, a la tesis de la importancia de los cambios incrementales, fundamento de la concepción del crecimiento con equidad y del abandono de las teorías del desarrollo o del cambio profundo, punto de partida de las políticas neoliberales que finalmente se impusieron y que condujeron, entre otros, a la apertura comercial, al Estatuto de la inversión extranjera (D.L. 600), a la exención tributaria del IVA y al abandono de la reforma fiscal. Esa línea, continuada por E. Frei, se manifestó en la transición de una agenda política a una socioeconómica orientada, entre otros aspectos, a la apertura de la inversión internacional (encuentro con el NAFTA y la Unión Europea), rebajas arancelarias y nuevas privatizaciones (agua, electricidad).

Lagos continúo con lo que ahora se denominó como la “modernización económica”, logrando alianzas con el empresariado a raíz del impacto de una de las crisis que periódicamente asolan a la economía mundial. De esa manera se pospuso nuevamente la reforma tributaria y se impuso la regla del superávit estructural, prodigándose la firma de nuevos TLC. Por otra parte, para retomar el crecimiento inició la “segunda fase exportadora” que terminó transformando el país en una plataforma para las empresas transnacionales, acentuándose la explotación de los recursos naturales, consolidándose el modelo económico de libre mercado sin medidas reactivadoras sobre la base de la precarización laboral y la mantención de una baja cuota de sindicalización. En otras palabras, el rumbo trazado al inicio de los noventa continúo sin alteraciones, aunque ahora asomaron aspectos que iniciaron la molestia ciudadana; entre otros, el caso MOP-Gate, la aplicación de la Ley Antiterrorista, el cambio (formal) de la Constitución de 1980, etc.

Finalmente, debe señalarse que en un país afectado por la industrialización trunca, ahora el 10% más rico de la población captó el 42,3% del ingreso nacional, mientras que el 10% más pobre captó solo el 1,1%, medidas que en nombre de la modernización del Estado terminaron recortando su rol, premisa básica del neoliberalismo.

Luego vino una gran advertencia ciudadana. M. Bachelet debió pasar a segunda vuelta en la carrera presidencial.

La Presidenta, que contaba con mayoría en ambas cámaras, iniciando su primera gestión se pronunció por un gobierno ciudadano. Pero, no pudo abandonar la camisa de fuerza de los lineamientos anteriores en los precisos momentos en que comenzó a expresarse el descontento de los movimientos sociales. En otros términos, el intento de aplicar reformas fue resistido, lo que le obligó a paralizar la consulta ciudadana, al mismo tiempo, por consejo de sus asesores, acentuaba los aspectos asistenciales de su gobierno, afortunadamente el ciclo virtuoso del cobre generaba espacio para políticas de bonanza. Pero, los asesores no lograban advertir que algunas decisiones, heredadas del gobierno de Lagos, estaban causando tenciones (CAE, LEGE, Transantiago) y que el tema mapuche había pasado a mayores. Finalmente, la Presidenta logró remontar la baja en las encuestas a costa de paralizar las reformas, quedando latente la tensión entre su proyecto de reformar el Estado neoliberal y los puntos de vista de los sectores que se habían deslizado desde posiciones social cristianas y socialdemócratas al neoliberalismo corregido.

Entonces, el tema no es “recuperar la convicción”, como señala el ex mandatario en su nuevo libro, En vez del pesimismo.

¿Recuperar la convicción…para seguir con el neoliberalismo corregido?, porque en realidad el llamado a recuperar, las diez convicciones, es una propuesta que se sustenta en la teoría del crecimiento económico. O sea, más de lo mismo.

Pero, este no el único tema controversial.  Vivimos en un sistema mundial, afectado entre otros aspectos, por la triple crisis (agua, petróleo, alimentos), guerras, desplazamientos humanos, sobrecalentamiento global y una crisis económica que no logra remontarse desde 2008. Pero, este no ha sido tema para las elites gobernantes. No obstante vivir en la globalización vivimos en medio de una reflexión casi autárquica sobre la historia del tiempo reciente. En circunstancias que, para muchos autores estaría estallando una crisis mundial del capitalismo, para otros -como la canciller alemana- no es el capitalismo el que está en crisis, sino una variable de este, el modelo neoliberal. En ese contexto, el mérito de Bachelet fue haber intentado reformar un neoliberalismo de rasgos autoritarios, pero el resultado fue la ruptura del consenso establecido entre las elites de la Concertación y la derecha; además, atentó contra el sistema de partidos, agravando su situación cuando cundió la sospecha de haber recibido dineros ilegales para su campaña.

En ese mundo conflictuado operan poderes de enorme magnitud que van siguiendo la trayectoria de nuestros países, entre ellas una socialdemocracia derechizada que está atravesando gravísimos problemas. En efecto, la socialdemocracia está atravesando por una crisis histórica, dado que, está desapareciendo de la escena por el cambio mundial de los últimos cuarenta años, caracterizado por el retroceso de la sociedad industrial y la aparición de una nueva estructura social cuyos anhelos no tienen congruencia con la oferta socialdemócrata del pasado, ni mucho menos con la del actual maridaje con el neoliberalismo. Ahora bien, sin duda alguna, las tendencias chilenas deben ser examinadas atentamente por el rol que el país  viene jugando desde 1990 al promover la expansión de las ideas neoliberales a nivel continental, perspectiva en la que nuevamente juega un rol importante el sector liderado por R. Lagos, como lo demuestra la concurrencia, junto a F. González, a un seminario organizado por El Mercurio, tribuna en la que quedó diáfanamente expuesta la idea de que las crisis políticas se pueden convertir rápidamente en crisis sistémica (28 de septiembre).               .

En fin, es la enseñanza de anteriores crisis que terminaron con la explosión del PASOK, el partido de la socialdemocracia griega. Es el temor a los sucesos de Inglaterra. Es el temor a la revolución bolivariana y la lejanía con el PT brasileño. Es la explicación del cisma del PSOE que terminó con la caída de P. Sánchez en España, dando paso a M. Rajoy, para evitar la “crisis sistémica”. Se trata, entonces de detener una posible crisis sistémica, pero lo que está en juego en Chile no es una crisis del sistema sino reformas al capitalismo. Error de apreciación que explica el conservadurismo con que la vieja elite sigue apreciando nuestro país.

 

IV

Bajo las condiciones anteriormente enunciadas no es de extrañar que la convocatoria de las agrupaciones NO + AFP se trasformaran en una Jornada de Protesta Nacional (5 de noviembre). La confusa propuesta presidencial que convocaba a un acuerdo nacional para examinar el tema se diluyó por la resistencia empresarial y por las discrepancias al interior del gobierno. Los afectados, al constatar que durante dos meses no había respuesta a sus exigencias, nuevamente protestaron a través de todo el país exigiendo el fin del sistema. Ahora bien, objetivamente, en la jornada se articularon diversas formas de protestas (legales, semiilegales e ilegales), lo que exige estudios sociológicos muy precisos porque lo que está en juego es la presencia de nuevas formas de enfrentamiento de la violencia cotidiana. Lo otro, es deslizar la crítica para descalificar el movimiento con el consiguiente reposicionamiento de los dueños del capital.

Ahora bien, este tipo de errores se ha vuelto a repetir con la negativa del Ministro de Hacienda para otorgar un alza salarial, de acuerdo con el alza del costo de la vida a los trabajadores del sector público, denegación que ha terminado con la fuerza gubernamental dividida, con una declaración de todos los Frentes Sindicales de los partidos de gobierno que repudian tanto la actuación del ministro del ramo como la del Presidente de la cámara de diputados. No es todo, también se observa el desate de la represión, y el copamiento de la calle por más de dos semanas, con la consiguiente preocupación de poderes fácticos que han recordado que la exclusión de PC era parte del trato con que se inició la transición, razón de fondo de la ofensiva contra el comunismo chileno.

En cuentas resumidas: todo pareciera indicar que la confluencia de la crisis de representación con exigencias múltiples del movimiento social (NO + AFP, ANEF, Pescadores Artesanales, Estudiantes, etc.) está abriendo una brecha por donde pudiera irrumpir la reivindicación de cambios. Los últimos sucesos demuestran un alto grado de participación en la calle, politización de los movilizados, aparición de diversas formas de intervención y un reclamo generalizado por mayor participación en el producto y en la ampliación de la democracia. La ciudadanía está descontenta y tiene claro que para los actores del sistema político basta con la participación de un 34 % de la población para instalar un Presidente. Pero, también saben que esta posibilidad es antidemocrática porque restringe conscientemente la participación en beneficio del partido trasversal del orden, pero esto es jugar con fuego porque atiza el malestar que conduce a la diversidad de acciones que se ha observado recientemente. Por otro lado, poner trabas a la ampliación democrática y a la reforma, es facilitar la campaña de la derecha contra el rol de la política, es allanar el camino a la irrupción autoritaria por la vía de una participación electoral restringida a un tercio del electorado.

En ese sentido, el partido transversal del orden deberá enfrentar oposición. Los sectores pro reformas de la alianza de gobierno, a partir del reconocimiento de la gravedad de la situación, están obligados a exigir rectificaciones en el modelo económico a partir de la reforma estructural (bien hecha, por supuesto), revisar el tema de la participación, y considerar una nueva óptica en los fundamentos de la actual cultura de mercado, sacándola del rol de los gestores culturales. Esto es una vuelta al humanismo en el capitalismo. Por otra parte, no puede dejar de considerarse la aparición incipiente de una nueva fuerza en proceso de constitución. Allí está el ejemplo de Valparaíso, el “Naranjazo” actual. Pero, insistimos, este es un fenómeno incipiente.  Ahora bien, en tanto, no se constituya una tercera fuerza (dentro y fuera de la Nueva Mayoría,) las aguas pueden volver a su caudal. En ese sentido, la irrupción de nuevas categorías sociales, la consolidación de movimientos sociales, el triunfo de la izquierda emergente en la FECH, el de la NAU en la UC, y la reaparición del grito callejero “Dignidad”, un viejo lema de los humillados por el capital, podrían ser pasos promisorios para la construcción de una fuerza transversal de cambio (¿Frente Amplio?).En estos procesos de reacomodos y rearticulaciones políticas será significativo lo que suceda en el Partido Socialista para las posibilidades de transformación y fortalecimiento de la izquierda, proyecto que desde su interior vienen desarrollando fuerzas emergentes como Izquierda Socialista (IS).

En esta dimensión también hay que ser cuidadoso porque las izquierdas muestran una histórica tendencia a la fragmentación. En Valparaíso en 2012 los votos válidos fueron 87.449 y en 2016 alcanzaron 86.219, por lo tanto, la baja fue de 1.230 votos, es decir un 1%. Entonces, la candidatura alternativa paró la fuga de votos, la derecha bajó de 40.264 a 19.443, y la Nueva Mayoría perdió el 37% de su votación respecto a 2012 pasando de 30.766 a 19.316 votos. Esto significa que el candidato triunfante absorbió al centro, y gano votos en la derecha y la izquierda con un proyecto nuevo que los deja en una posición expectante para las futuras elecciones, siempre y cuando remonten la tendencia a la división.

Pero, ni el reformismo limitado, ni la aspiración del cambio tienen el futuro asegurado.

El inicio de la recomposición mundial del capitalismo (1974) precipitó con el paso del tiempo cambios profundos; entre otros, variaciones en el desarrollo del capitalismo mundial, en la forma de  la acumulación, modificaciones en las relaciones sociales, cambios en los modos de vida, alteraciones en el Estado, globalización y aparición de un mundo multipolar, etc. Por casi cuarenta años la hegemonía del capital financiero se impuso, pero la crisis de 2008 resquebrajó la economía mundial, afectando sucesivamente al centro, la periferia y la semiperiferia, al mismo tiempo que aparecían nuevos conflictos universales. Inmersos ahora (2016) en una crisis planetaria la salida está siendo con más neoliberalismo, con el recurso a la violencia y con racismo, como lo demuestran los casos de Turquía, Filipinas, Colombia y el reciente triunfo de D. Trump en Estados Unidos.

Una de estas transformaciones fue la ruptura del principio de la solidaridad humana, reemplazada por el más extremo individualismo. Lo que era una tendencia, luego se transformó en insularidad, soledad en compañía, pasos para la transformación del sujeto histórico en sujeto de consumo. Dicho de otra manera, la fábrica de consumo neoliberal término afectando la subjetividad por vía de la seducción a que conduce la realización individual que produce la acumulación de bienes materiales. La otra vía se logró a través de la combinación de la desinformación, la desorganización, el miedo y la imposición del tiempo-efímero La desinformación fue vital porque impidió comprender los vaivenes de la sociedad, de allí la irresponsabilidad de renunciar a medios de comunicación al inicio de la transición. Ahora queda claro que la falta de información iba de la mano con la des-organización de los afectados por el capital, así se comprende porqué languidece la organización de los partidos y de los movimientos sociales. Por otra parte, el miedo es un viejo conocido de la humanidad porque paraliza la acción. La Inquisición paralizó por miedo al oponente. Ante la pestilencia medieval la población huía. Entonces, ¿cómo comprender el sistema mundial actual si además el tiempo-efímero nos llena de imágenes que se desvanecen instantáneamente ante nuestros ojos (memes, chat, Facebook, fotos), impidiendo la comprensión de los fenómenos sociales?

Pero, el peso de los factores objetivos está mostrando el Chile profundo. Es imposible no visualizarlo, no obstante, el intento de ocultarlo por parte de una casta periodística que se ha dejado atrapar entre la seducción sistémica y la exigencia del patrón (habidas excepciones). En fin, sociedades complejas como la nuestra, donde coexiste el conflicto social y la lucha de clases, el contrapunto étnico, la descalificación racial, y el desdén de políticos que piensan por “la gente”. Existen condiciones objetivas a superar (exclusiones, pensiones, explotación) que están esperando por décadas ser resueltas, existiendo también entre los subalternos una memoria histórica que sabe que con información, organización y decisión política se logran romper los cerrojos subjetivos, que es lo que pareciera estar sucediendo, por lo que es posible que se esté iniciando un nuevo ciclo en nuestra historia política.

Noviembre, 2016.

Declaración de Izquierda Socialista ante los incendios forestales

Frente a los reiterados y masivos incendios forestales que está padeciendo la zona central y sur del país, desde Valparaíso a la Araucanía, la Izquierda Socialista, corriente de opinión del Partido Socialista de Chile, declara:
1. El modelo neoliberal de explotación forestal del territorio nacional ha causado un deterioro medio ambiental de tal magnitud del mismo, que este se expresa en la proliferación creciente incendios masivos de plantaciones de pinos y eucaliptus, así como de los bosques de especies nativas, de las actividades agropecuarias, de los poblados rurales y los barrios periféricos de las ciudades. En lo que va corrido la temporada 2016 a 2017 se han quemado cerca de 600.000 hectáreas del territorio nacional, de ellas 150.000 has. en plantaciones forestales y las otras en bosques nativos y otros cultivos, más de 1.500 viviendas incendiadas y pueblos completos, como Santa Olga en El Maule, 6.200 damnificados y once víctimas fatales principalmente entre brigadistas forestales, bomberos y carabineros.
2. Este es un desastre natural causado por la mala gestión de territorio, que si bien se está acelerando en la reiteración de sus manifestaciones hasta convertirse en incendios catastróficos debido al cambio climático con el alza de las temperaturas medias, la concentración de los episodios de lluvias y la prolongación de las sequías, pero aquella es la causa estructural; la prevención y control de esos desastres depende exclusivamente de una nueva modalidad de gestión del territorio y de un nuevo modelo de explotación forestal que excluya la introducción de especies y técnicas de explotación inadecuadas para las características ecológicas de nuestro territorio nacional.
3. Por otra parte, la impronta neoliberal que subordina la gestión pública del territorio, el desarrollo económico y la protección civil de la población nacional muestra un sistema institucional de muy bajo nivel de comprensión y preparación para prevenir e intervenir en este tipo de emergencias ante eventos adversos, desastres y catástrofes. Este no es un problema de incapacidad profesional de los funcionarios, que se puede mejorar, ni de inoperancia de las instituciones pública, que se puede perfeccionar, es principalmente un error político en la concepción y ejecución de la gestión del territorio y la protección civil.
4. Denunciamos la actuación irresponsable de algunos líderes de opinión e información que para encubrir y evitar el esclarecimiento de los hechos y las responsabilidades políticas, administrativas y técnicas que corresponden en estas catástrofes llaman a la “cacería de los pirómanos”. Si bien es un hecho cierto que existen diversas responsabilidades por negligencia, culpa o incluso dolo en el inicio de cada fuego en particular, lo cual corresponde que la justicia esclarezca, juzgue y sancione.
5. Ante el evento catastrófico de los incendios que estamos padeciendo y que eventualmente seguiremos padeciendo hasta que en junio termine la temporada 2016-2017, nos permitimos proponer una movilización nacional para:
6. Construir cortafuegos en todas las zonas de interfase entre los bosques o cultivos forestales y las periferias urbanas de las ciudades y los pueblos rurales. Los cortafuegos son franjas de territorio donde se retira todo material combustibles -árboles, arbustos y hierbas, restos vegetales y basuras- y se lo mantiene así, las franjas son de ancho variable según las características de suelo y clima de cada localidad.
7. Construir y mantener una provisión de agua accesible a las bombas – estanques y tuberías a presión- en las líneas de cortafuegos para intervenirlas ante la presencia del fuego.
8. Capacitar y entrenar a las poblaciones locales para identificar sus riesgos sean de incendios, inundaciones, riadas u otros, e intervenir adecuadamente ante emergencias de eventos adversos.
Por último, llamamos a que el Gobierno Nacional, el Parlamento, los partidos políticos, las organizaciones sociales, a las instituciones académicas y los centros de estudio, a los medios de comunicación a un debate y encuentro nacional sobre gestión de territorio y protección civil, con el propósito de evitar estas catástrofes en el futuro.

Izquierda Socialista 03 de Febrero de 2017.

Los cuatro tercios de la Izquierda en Chile

por Ibán de Rementería

El primer tercio de la izquierda es el conjunto de partidos y movimientos que intentan formar el Frente Amplio, conformado por Revolución Democrática, Partido Humanista, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista, Izquierda Libertaria, Nueva Democracia, Convergencia de Izquierdas, PoderIgualdadEcologista VerdePaís y el Partido Liberal, cuya principal caracterización es definirse como autónoma de la Nueva Mayoría, tercio al  que por ahora prefiero llamar la otra izquierda; el segundo tercio de la izquierda es el Partido Comunista que hace maromas para estar en el Gobierno y la calle al mismo tiempo, el tercer tercio es la Izquierda Socialista tendencia del Partido Socialista que con la candidatura presidencial de Fernando Atria y su programa anti neoliberal trata que el Partido Socialista vuelva a ser socialista; finalmente, el cuarto tercio, la centro izquierda,  son los sectores liberal demócratas, que se visten de social demócratas  para defender el progresismo neoliberal y constituyen la mayoría de las direcciones de los partidos de la Nueva Mayoría y detentan los principales cargos de la administración del Estado: ministros, subsecretarios, jefes de servicios, intendentes, diputados y senadores, consejeros regionales, alcaldes y concejales. Normalmente después de cumplir con sus servicios públicos esos funcionarios  se van a los consejos de administración de las empresas privadas, es más muchos van y vienen.

Las elecciones municipales en Valparaíso y Pedro Aguirre Cerda muestran que el triunfo de la otra izquierda “si es posible”, mientras que las de Santiago y Providencia muestran el abandono que los vecinos están haciendo de la Nueva Mayoría, la abstención de los sectores de izquierda y progresista le  terminaron dando el triunfo a la derecha, cuya clientela es leal, disciplinada y siempre va a votar. Las recientes elecciones en el Colegio de Profesores y la ANEF han sido otra demostración contundente del rechazo social al cuarto tercio de la izquierda. La Democracia Cristiana y el Partido Socialista fueron barridos de la ANEF donde se impuso un Partido Comunista con un nuevo liderazgo, pero ellos fueron barridos del Colegio de Profesores por una alianza de la otra izquierda con un sector socialista. Como en las elecciones municipales, con un 65% de abstención, en las organizaciones sociales el fantasma del abstencionismo que las recorre superó  el 75%. Y seamos claros, el abstencionismo es una opción y una  conducta política consciente, como lo dijo el cantante Alberto Plaza: “La mala noticia es que ganó Trump, la buena es que perdió Clinton”.  

Lo claro es que el cuarto tercio de la izquierda chilena se ha quedado fuera de ella y del espacio político que quiere representar, no tan solo por razones matemáticas; dos han sido las razones del abstencionismo creciente desde los años 90 por los electores de la Concertación y luego de la  Nueva Mayoría: primero, la incapacidad durante los gobiernos de la Concertación de producir un programa económico, social y político alternativo al neoliberalismo instaurado por la Dictadura Militar y ahora por no haber concretado el programa de la Nueva Mayoría pese a serlo en el parlamento, ésta es la desafección de la ciudadanía por los partidos de esa coalición ; segundo, el conocimiento público del contubernio ilícito y clandestino entre los partidos políticos y el empresariado nacional e internacional, la corrupción de la política, este es el rechazo de la ciudadanía por este conglomerado político. Desafección y rechazo que se expresa como abstención de los votantes de izquierda y progresistas, que se va convirtiendo en el trasvasije de votos de la Nueva Mayoría hacia la otra izquierda, eso fue lo que pasó en las municipales de Valparaíso,  Pedro Aguirre Cerda y Arica.

La inquietante situación electoral presidencial, para no decir lúgubre,  sin candidatos que prendan en las encuestas, con un Piñera estancado y sin competencias significativas que lo puedan sustituir, pese a que su ética de negocios y política se muestra cada vez más dudosa de sostener en la opinión nacional; mientras que por la centro izquierda Alejandro Guillier parece llevárselo todo, pone los temores e incertidumbres  de las elites políticas tradicionales de la NM y  CHV, incluido aquel mismo, al más alto nivel ya que no se sabe que puede hacer ese señor, al parecer él tampoco.

Las tendencias actuales señalan una próxima confrontación presidencial entre  Piñera y Guillier, pero la polarización de la otra izquierda y la Izquierda Socialista puede cuajar en una candidatura presidencial única para enfrentar el neoiliberalismo, continuar y completar las reformas prometidas por la Nueva Mayoría, lo cual a no dudarlo puede producir un pánico político, como en 1964 cuando la derecha abandonó a su candidato Julio Durán para apoyar a Eduardo Frei y así impedir el triunfo de Salvador Allende, entonces, bien puede suceder que Guillier sea el candidato para parar al que lidere la otra izquierda.

La propuesta programática presidencial de Fernando Atria Lemaitre

 

 

El pasado 26 de noviembre ante el Comité Central del  Partido Socialista el abogado y profesor universitario Fernando Atria, precandidato presidencial por dicho partido en representación de la Izquierda Socialista, hizo presentación de su propuesta programática. Las ideas centrales planteadas fuero: destacar que nos encontramos en una encrucijada nacional entre profundizar o revocar las reformas propuestas por el actual gobierno de la Nueva Mayoría,  marcando el carácter anti neoliberal que estas deben tener, para lo cual se propone  la redistribución del poder político mediante una Asamblea Constituyente, también es necesario  pasar de la igualdad política a la equidad económica y social de todas y todos los chilenos, además, para esto se debe  terminar con el modelo  de desarrollo nacional extractivista y rentista e instaurar la industrialización del país.  A continuación se entrega una edición de textos seleccionados de esa exposición a la cual solo se le han antepuesto  algunos sub títulos de referencia.

[La  coyuntura histórica]

“Para el presente más inmediato, la primera cuestión es asumir sin ambigüedades una posición en la disyuntiva fundamental que enfrentará el país en la próxima elección. Ella se refiere a la significación política [de] lo que ya se vislumbra como el legado de este gobierno. ¿Ha sido un modo imperfecto de iniciar un camino correcto de transformaciones estructurales, o ha sido un camino errado, un paréntesis que debe ser cerrado para volver a formas de gobierno y de gobernabilidad propias del periodo transicional?”

“El Partido Socialista no puede ignorar la decisiva coyuntura histórica de 2017. Tiene que hacerlo con una precandidatura propia, con un Programa y con un mecanismo que abra nuevamente sus puertas a la sociedad chilena y al pueblo socialista”.

[El carácter del Programa Socialista]

“El programa del Partido Socialista debe ser inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión. No saldremos fácil ni rápidamente del neoliberalismo, de sus lógicas e instituciones, pero los próximos 4 años deben ser claves en la construcción progresiva de un modelo económico, social y cultural alternativo. Esa debe ser la orientación estratégica de los y las socialistas chilenos en la próxima etapa histórica”.

[Los Ejes Programáticos]

“En primer lugar, Chile necesita una Nueva Constitución Política, elaborada por una Asamblea Constituyente”.

 

 

[La nueva constitución tiene que redistribuir el poder no concentrarlo]

“La nueva constitución no es solo un nuevo conjunto de reglas constitucionales: es una nueva política, una política legitimada porque supone una genuina transferencia de poder hacia la ciudadanía, hacia el pueblo de Chile. Esta transferencia de poder debe manifestarse en el mecanismo mismo de cambio constitucional pero también en una institucionalidad diseñada para dar poder, y no neutralizar, la política democrática. Parte ineludible de esta nueva política habrá de ser el reconocimiento de nuestra realidad multicultural y diversa. Este reconocimiento no puede ser solo una cuestión de palabras: implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”.

[De la igualdad política a la equidad económica y social]

“En segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía, de modo que la igualdad que nos caracteriza en tanto ciudadanos sea algo más que el igual derecho formal a votar y ser elegido y se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”.

[Del modelo extractivista a la industrialización nacional]

“El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa. Sabemos que este, por lo demás, ha sido el camino de todos los países que han llegado al desarrollo sin recurrir a la explotación colonial”.

 

Edición: Ibán de Rementería, diciembre 2016/ Fotografía: Sergio Larrain

No por mucho madrugar se amanece más temprano

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaiso Socialista

Izquierda Socialista

La crisis política generalizada intentó ser resuelta  por las elites políticas adelantando la elección presidencial.  La crisis actual se ha debido tanto a la explicitación de la colusión corrupta entre la política y los negocios, como a la suma cero (empate) entre el  Gobierno y las oposiciones, tanto la de Chile Vamos como de la Nueva Mayoría, en contra del intento de la Presidenta Bachelet por avanzar en las reformas  tributaria, educativa, laboral y constitucional.

La expresión más clara del fracaso de las elites políticas es la pérdida creciente de representación  que  están padeciendo los partidos políticos –“crisis de representación”- en articular la expresión ideológica y ejercer las prácticas políticas –de poder- para defender los intereses de las diversas clases sociales que en el país se diferencian y  pugnan por apropiarse de partes  del excedente económico que la nación produce colectivamente. Por lo general, los partidos de derecha o, eufemísticamente, de centro derecha representan a los terratenientes,  a los empresarios, agrícolas, comerciales, industriales y mineros, a los bancos y corporaciones financieras, también a los empresarios mineros, pesqueros y forestales etc., aquí en Chile eso fueron el Partido Conservador y el Partido Liberal, ahora lo son Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), también aparecen algunas disidencias que más afloran mientras mayor sea la crisis de representación.    Los sectores medios de empleados, trabajadores  independientes, profesionales, medianos y pequeños empresarios etc. han sido representados en Chile por los partidos Radical y la Democracia Cristiana y últimamente por  el Partido por la Democracia (PPD). Los trabajadores del campo y la ciudad, los trabajadores manuales e intelectuales, los profesionales asalariados, los cuentapropistas, los trabajadores ocasionales, los comerciantes callejeros, los campesinos y pequeños empresarios agrícolas, etc. son representados por los partidos de izquierda, o ya no tan eufemísticamente dicho por los partidos de centro izquierda, tales como el Partido Comunista, el Partido Socialista o el PPD, también debido a la crisis de representación afloran otras organizaciones políticas cuya característica principal, su criterio de diferenciación es declarar enfáticamente su autonomía de las anteriores, eso son Revolución Democrática, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista y otras organizaciones que han surgido en estos años desde los partidos tradicionales de izquierda y, sobre todo, de la politización del movimiento social, en particular de los estudiantes y los profesionales.

Es de destacarse que la crisis de representación no tan solo ha afectado al conjunto de los partidos políticos tradicionales, también a las grandes organizaciones sociales representativas de los trabajadores  tales como Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Magisterio y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que agrupa a la mayor parte de las federaciones de trabajadores del país, sus crisis internas son expresión de sus crisis de representación política, pero  las manifestaciones  nacionales masivas “no + AFP” que para la defensa del derecho a una pensión digna moviliza a cientos de miles de personas por las calles de toda la nación muestra la crisis profunda de representación  de los partidos políticos y las organizaciones sociales tradicionales. Aquí,  lo más sintomático es que los organizadores de “no+ AFP”  no son recibidos por ninguna autoridad del Gobierno, ni con ellos se constituye ninguna instancia de conversación y negociación.

Más aún, en lo local y lo regional las organizaciones sociales salen a disputarle los derechos de acceso al agua a las grandes compañías mineras e hidroeléctricas sin la mediación ni de los partidos políticos ni de las grandes organizaciones sociales. Las comunidades salen en defensa de sus medios ambientes contaminado por las mineras, las industrias agroalimentarias, la generación  y transmisión eléctrica, la petroquímica, etc. como un derecho  a vivir en un entorno sano y bello, es más, judicializan la defensa de sus derechos ante los tribunales de justicia. También judicializan los cobros indebidos  y los pagos insuficientes en la financiación y prestación  de la salud y la seguridad social, etc. No olvidar que  la actual crisis política se inicia en el año 2011 por la negativa de los estudiantes y sus familias a seguir financiando la educación pública y privada básica, media, técnica profesional y superior que es un derecho constitucionalmente garantizado, como sabemos, esa crisis aún hoy no se ha resuelto. En fin, los partidos políticos ya no median entre el trabajo y el capital, ni entre el pueblo y el gobierno, ni entre los ciudadanos y  el estado, ni entre los trabajadores y sus patrones, ni entre los vecinos y sus municipios, etc. Los instrumentos de medición de esta crisis política son el constante crecimiento del abstencionismo electoral  y simétrico crecimiento del movimiento social que lo acompaña.

La anunciación de lo que se viene surge en Valparaíso donde se ha producido la transformación  efectiva y práctica del movimiento social en poder político, movimiento social que reúne la demanda  variopinta de quienes enfrentan a las inmobiliarias por su derecho de vista o a vivir en paz, o que  defiende el derecho urbano de acceso al borde costero, o que reclama por una participación de la ciudad y sus habitantes a la renta portuaria que se la apropia en su integridad la empresa privada y el estado centralista, o que lucha por defender una ciudad patrimonio de la humanidad de la depredación por la industria turística, también los vecinos y vecinas que solo quieren que les retiren la basura,  o sentirse protegidos de los incendios de  los bosques que los rodean – no de la basura en las quebradas-, etc.  El triunfo del Movimiento Valparaíso Ciudadano conducido por el Jorge Sharp el Alcalde electo de la ciudad puerto, es la primera manifestación de que “si se puede” esa transformación  del movimiento social en poder político. Disculpen la comparación exagerada,  pero eso fueron la Revolución Francesa y la Revolución Rusa.

Esta autonomía política del movimiento social causa pánico entre las elites políticas y sus plumarios –escribidores a sueldo o escribientes y comentaristas paniaguados- quienes  prestos lanzan la estrategia de adelantar la campaña presidencial.  El mal desempeño del Gobierno Bachelet es visto por CHV como una oportunidad para validar su propuesta alternativa que se reduce a un casi candidato único con experiencia presidencial, Sebastian Piñera, cuya propuesta programática se limita a desmontar lo hecho por el gobierno actual en las reformas tributaria, laboral, educativa y pretensiones constitucionales, sin embargo, el candidato no se muestra muy entusiasmado y luego de quedar en evidencia sus trapacerías fiduciarias internacionales –él  es de los que debe ser protegido de su propia riqueza-,  si bien está en la punta de las encuestas ya ha perdido cinco puntos porcentuales, y bien sabemos que los triunfadores para nada arriesgan derrotas, y como es sabido la derecha, o la centro derecha, es en el país minoría. Entonces, Piñera y su equipo deciden “trumpear” la campaña presidencial, ahora guerra a las y los inmigrantes ilegales que se convierten en delincuentes es la doctrina, dijo: “hay que tener una política dura con los delincuentes que están llegando. Hay que expulsarlos”.  El éxito del populismo penal es contagioso.

En la Nueva Mayoría  Ricardo Lagos, el otro ex Presidente presidenciable, no logra levanta vuelo, primero se quiere diferenciar del actual Gobierno lo cual es visto como deslealtad, luego se vuelve autocrítico  con el Crédito con Aval del Estado (CAE) y el “transantiago”, que antes utilizó críticamente en contra del primer gobierno de Michelle Bachelet, y así empatar en el imaginario popular.

La reunión del pleno del Comité Central del Partido Socialista, el pasado 26 de noviembre,  mostró que  no por mucho madrugar amanece más temprano. Como sabemos Ricardo Lagos Escobar después  de haber rempujado a Isabel Allende de la precandidatura presidencial,  pretendió imponerle al CC la ratificación de un candidato presidencial.  En ausencia de la Presidenta del Partido, por razones de salud, José Miguel Insulza aprovecha la oportunidad para lanzar su precandidatura presidencial, sin decir para nada en que consiste su propuesta programática, él simplemente sabe cómo hacer las cosas y, claro está, tienen muchos amigos en el Partido.

Lo importante del pleno del Comité Central del PS es que mostró a Fernando Atria con una propuesta presidencial concreta y un liderazgo consistente para conducirlas. Primero, se compromete con una reforma política que pasa por una Asamblea Constituyente que le devuelva los ciudadanos el derecho a decidir democráticamente sus asuntos públicos, lo que, entre otras cosas: “implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”;  agregó Atria, “en segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía”… que “se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”, es decir, que pase de la igualdad política a la equidad económica y social, a la aplicación del principio de la reciprocidad, donde cada cual espera de la sociedad lo que a ella le ha dado. “El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa”. Finalmente, Atria interpela: “El programa del Partido Socialista debe ser  inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión”.

Entonces,  se presenta a la reunión del Comité Central, con retraso y sin escuchar a sus oponentes, Ricardo Lagos para pedir, entre pifias, la ratificación de un candidato a precandidato presidencial, además de recomendarse a sí mismo, para lo cual no hizo propuesta programática alguna, solo se trata de derrotar a la derecha y “escuchar a gente”, a las “clases medias ascendentes”  que  quiere acabar con la delincuencia y tener “entradas de autos en las casas”… de “viviendas sociales del año ’94”.

La promesa de Lagos como candidato es pobre sólo tienen un 4% de respaldo ciudadano, cayó del 5%, la quinta parte de su  contendor  también ex presidente  presidenciable, entretanto,  Alejandro Guillier con 17% de respaldo y en ascenso  le pisa los talones a Piñera que cayó de 28% a 22% de respaldo ciudadano. Como es sabido las encuestas sirven para dos cosas: para aprobarlas cuando te va bien y rechazarlas cuando te va mal. La nominación de Lagos como pre candidato presidencial  no es aprobada por el CC,  señalándose que la cortesía de la “doble  militancia” de la cual disfruta no la reconocía el SERVEL.

Las tendencias del PS fueron claras en declarar su moratoria hasta tener claro de quien tiene aspecto consistente de ganador, “amanecerá y veremos” dicen los cautos. Mientras entretanto le preguntan al SERVEL si son posibles las primarias abiertas y ciudadanas para escoger internamente  a los candidatos del Partido, tal cual lo aprobó el XXX  Congreso del Partido Socialista en enero de este año, además esa modalidad de participación democrática es lo que han propuesto los regionales y comunales del Partido que se han manifestado sobre las precandidaturas presidenciales.

 

Crisis política y resistencia al cambio

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

En una crisis política necesariamente se busca encontrar y atribuir responsabilidades, la crisis política nacional debe ser responsabilizada en el Gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría (NM), precisamente porque tienen la conducción política del estado y la nación. La actual crisis política de confianza es explicada por un conjunto de hechos como la colusión de los partidos políticos y las empresas privadas, los paniaguados de los herederos de la dictadura entre los políticos de la NM, las indelicadezas de la familia presidencial, las colusiones de las empresas comerciales, industriales y financieras en contra de sus clientes, etc. Lo cierto es que la NM llegó al poder tanto gracias al liderazgo de la Presidenta Bachelet como por haber asumido el programa esbozado por el movimiento social liderado por los estudiantes desde la crisis del 2011, que afloró como respuesta a los intentos retrógrados del Gobierno de Piñera, sus componente fueron y son: reforma educativa, reforma tributaria, reforma laboral y reforma constitucional.

Las vicisitudes en la aprobación de las reformas propuestas se han debido a la confrontación entre las “dos almas” de la Nueva Mayoría, una partidaria de realizarlas y profundizarlas, la otra buscando moderarlas o hacerlas inaplicables, aquí además la oposición de derecha expresada por Chile Vamos (CHV) comienza a exigir “el cambio” de programa –simbolizada en la ridiculización de la “retroexcavadora”- y a buscar alianzas operativas y circunstanciales tanto en el debate ideológico, ya que mal que mal tienen el control casi absoluto de los medios de comunicación, como en la acción política parlamentaria, transversalmente con los sectores conservadores de cada uno de los partidos de la nueva mayoría, rompiendo así la tradición universal de las coaliciones donde hay partidos más a la derecha, al centro o a la izquierda, entre nosotros en ese orden serían DC, PR, PPD y PS, pero no, aquí cada partido tiene su derecha, su centro y su izquierda lo cual paradojalmente complejiza y a la vez estabiliza los conflictos inter e intra partidarios. Además, los sectores retrógrados contaron con el poder fantasmagórico pero efectivo de la Constitución Guzmán-Pinochet, con sus quórum calificados y el poder de veto del Tribunal Constitucional, que entre otras cosas imposibilitó de reforma laboral, como también limitó notablemente la posibilidad real de ejecutar esas reformas. Más aún, la confusión generalizada creó entre la opinión pública, sino un rechazo a las reformas, si una distancia crítica a la manera de hacerlas, esto ha sido un gran triunfo de la derecha y los sectores derechistas de la NM. Aquello está claro ya que en las encuestas (PNUD) la gran mayoría de los chilenos (entre el 60% a 80%) se manifiesta partidaria de la estatización de las prestaciones de los servicios públicos, tales como: educación, salud, transporte, comunicaciones, seguridad social (¡no+AFP!), banca, etc.

La nación chilena expresada electoralmente en las pasadas elecciones municipales se manifestó claramente, cerca del 70% de los electores con la abstención señaló su contundente rechazo a la actual política nacional, sobre todo a sus partidos políticos, la principal institución de las democracias; la menor abstención de la derecha en las votaciones por alcaldes le entregó un triunfo relativo a CHV; mientras que la votación por concejales con una proporción 39% v/s 47% en favor de la NM indica una consistente mayoría nacional de centro izquierda frente a una minoría de derecha. Los análisis de estas elecciones buscaron responsabilizar de sus resultados al Gobierno y a los partidos de la NM, pero el empantamiento político de la NM para sacar adelante las reformas tienen una mayor responsabilidad en las conductas dilatorias, transaccionales y de franca resistencia de los parlamentarios que en la de los ministros del Gabinete.

Pero en la medida que a estas las reformas se le quiere dar más un carácter político, de asegurar garantías de los derechos, de igualdad política, de focalización en la pobreza, etc., que un carácter económico para asegurar una mejor distribución del ingreso, ya que esto último pone en riesgo el actual modelo del capital para la apropiación y acumulación de los excedentes económicos socialmente producidos, entonces, las crisis política como estas ya no tienen resoluciones en la formalidad política, sino que necesariamente hay que buscarlas en el rigor económico, de lo cual bien saben los técnicos especialista de la economía neoliberal; si, se trata de lo mismo, pero en lugar de concentrar el excedente económico en unos pocos el asunto es mejor distribuirlo entre todos los que participan en su producción. La gran ventaja del neoliberalismo para el control social es que puede acusar a las grandes mayorías nacionales de aspiracionales, arribistas y egoístas cuando ellas demandan una mayor participación en el ingreso nacional, en esto las ideologías religiosas están prestas a jugar un gran papel. Las grotescas acusaciones en los medios de comunicación por la defensa de privilegios corporativos en contra los trabajadores públicos debido a sus resientes luchas por un aumento de salarios digno, ha sido una buena muestra del control social mediante la construcción de imaginarios colectivos.

Al terminar el gobierno de Piñera la carencia programática y de liderazgo de la Concertación la llevó a buscar en la ex presidenta Bachelet la carta de triunfo, esta condicionó su compromiso al programa interpretativo de las demandas sociales, lo que los condujo al triunfo por segunda vez. Luego, frente a la derrota de los partidos de la NM en las elecciones municipales culpan a la Presidenta y ahora, por no haber hecho un cambio de gabinete para consolidar lo avanzado y no profundizar las reformas, simplemente se acusa a la Presidenta de “no estar en este mundo”. Lo que está claro es que la comprensión de lo que sea “consolidar lo avanzado” es distinto para la Presidenta de lo que sea para los Partidos de la NM.

Cuando la Presidenta le da un respaldo político indiscutible a su Comité Político – ministros de Interior, Secretaria General de Gobierno, Secretaria General de la Presidencia y Hacienda- y se limita a hacer un juste ministerial para llenar las renuncias por razones electorales, solo una del Comité Político, y no realiza un cambio de Gabinete que señale un cambio de dirección y conducción política, está estableciendo enfáticamente que no acepta responsabilidad alguna en la derrota municipal, que entonces la endosa a los partidos, así como les enrostra su falta de disciplina partidaria y de lealtad con su Gobierno en la tramitación de los proyectos de ley. Las direcciones de los partidos de la NM aceptan su derrota y declaran que mejoraran su disciplina partidaria, de esta manera la falla disciplinaria permite escamotear la indefinición política que tiene a la coalición de centro izquierda en la peor crisis desde el retorno a la democracia.

Tenemos un empate conservador, a la Presidenta le parece bien lo hecho, hecho está y toca esperar los resultados, a los partidos no les gustan los resultados pero hechos están y entran en un una doble actitud de resignación y pánico ante los resultados políticos previsibles, ella tranquilamente espera el reconocimiento histórico, como el que busca desesperadamente Lagos Escobar, ellos vislumbran la derrota ante la derecha, sea con Piñera o no. Por su parte, la derecha y el empresariado representado en CHV cantan victoria y reparten cargos ministeriales y parlamentarios gracias a las elecciones de alcaldes, pero las de concejales les recuerda que las mayorías nacionales no quieren ni a la derecha ni a los empresarios.

En breve, la resistencia al cambio de los partidos de la NM y el Gobierno, así como la tenaz oposición de la derecha y el empresariado a modificar su orden económico,   llevaron al empantanamiento de la reformas y al distanciamiento de la nación con aquellos partidos y ese Gobierno.

Entretanto, Fernando Atria reitera con certeza política que la próxima elección presidencial y parlamentaria –allí se resolverá lo constitucional- debe resolver si se profundizan las reformas o si retrocedemos a los tiempos de la Concertación, profundizando las reformas política, sociales, culturales y valóricas, pero dejando los asuntos económicos, financieros y tributarios, comerciales e industriales en manos de los expertos, los empresarios y los expertos que son los que saben. Esta “astucia política”, que consiste en hacer política, disputar el poder, tiene por las cuerdas y patas arriba al Partido Socialista donde los Comités Comunales le están exigiendo al Comité Central la elección en primarias abiertas y ciudadanas del candidato presidencial de este partido, lo que es un acuerdo del pasado XXX Congreso del PS a inicios de este año.

En la construcción del imaginario colectivo nacional, los casos Piñera y Garay se convierten en un distractor del asunto político económico central para llevar a la opinión pública a distraerse con los espectáculos de las trapacerías e “indelicadezas” comerciales y financieras nacionales e internacionales que ellos tan bien representan.

En lo internacional, la Morgan Brothers Investments afirma que si los próximos presidentes de Chile son Piñera o Lagos el país seguirá siendo una plaza segura para la inversión, si lo es Guillier, o Atria aunque no lo mencione, dejaría de ser un buen lugar para invertir: es para eso que hay que preparase. Si bien globalización ha generado mayor igualdad entre los países, también ha causado cada vez mayores desigualdades al interior de todos los países, de los ricos y los pobres. Por eso se produjo el “brexit” en Gran Bretaña y el “trumpxit” en EUA, porque los pobres, los trabajadores son más que los ricos y sus agentes políticos y económicos.