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Entrevista a Luis Thielemann: “El resultado del Frente Amplio ha desordenado el panorama político en Chile”

 

por Brais Fernández //

El pasado domingo 19 de noviembre se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas. El candidato de la derecha, el ex presidente Sebastián Piñeira, ganó la primera vuelta con el 36 % de los votos. Disputará la segunda vuelta contra Alejandro Guiller, representante del centro-izquierda. Pero la gran sorpresa fue el resultado del Frente Amplio, una heterogenea coalición de izquierdas encabezada por Beatriz Sánchez. La candidata del Frente Amplio quedó en tercer lugar, obtuvo el 20 % de los votos (quedándose a 2 puntos de pasar a la segunda vuelta) y la coalición logró 18 diputados y 1 senador, algo inédito para una fuerza antineoliberal al margen de los partidos tradicionales Seguir leyendo Entrevista a Luis Thielemann: “El resultado del Frente Amplio ha desordenado el panorama político en Chile”

Las aporías de la izquierda y el Frente Amplio

por Jamadier E. Uribe Muñoz//

           La conformación de bloques políticos siempre es un camino lento y tortuoso, lleno de contradicciones y luchas de liderazgos. Llevar a puerto un proyecto amplio e integrador es un desafío que de asumirse debe trabajarse con constancia y altura de miras, pero por sobre todo con principios claros. Pareciera ser que es precisamente esta última exigencia, la que más ha costado a las agrupaciones que han asumido el desafío del Frente Amplio.

El Frente Amplio, que nace como un intento de las diferentes fuerzas de izquierda (digo bien: de izquierda), que corrían por fuera de los partidos políticos que ellos mismos han denominado tradicionales, ha tropezado en más de una oportunidad, con las prácticas que critica y ha dado la espalda, en no pocas oportunidades, a los valores que pretenden encarnar.

El primer acto, es el de renegar – precisamente – de su posición de izquierda. Curiosa actitud, cuando sus organizaciones fundadoras son la Izquierda Autónoma, que el epíteto lo lleva en el nombre, al igual que Convergencia de Izquierda e Izquierda Libertaria, el Movimiento Autonomista que hace un mes se definió a sí mismo como marxista, Nueva Democracia que en sus filas tiene a Cristian Cuevas (ex PC) y al grueso de la fundación CREA, todos reconocidos y grandes académicos de izquierda. Ciertamente están asociados además RD (ex nueva mayoría, o algo así), y otros partidos menos conocidos, pero que en su conjunto han levantado las banderas que los movimientos sociales y ciudadanos han enarbolado, siempre desde la izquierda de la Concertación y la Nueva Mayoría. Así lo reconoció también su precandidato Alberto Mayol, en una entrevista a la Radio Universidad de Chile.

El Frente Amplio es de izquierda. Si reniega de ello es porque “la izquierda” muchas veces es un adjetivo difícil de manejar mediáticamente, pero negarlo no es la solución; hay que reivindicarlo, sobre todo si se critica la política a espaldas de la ciudadanía.

El segundo acto, es la nominación de Beatriz Sánchez como candidata presidencial. En enero pasado el Frente Amplio, en un acto aparentemente personal de Gabriel Boric, aunque secundado por el MA y RD, vetó al partido País y al Senador Navarro bajo el pretexto de que su precandidatura era improcedente cuando aún el conglomerado no había definido sus bases programáticas y su pasado en la Nueva Mayoría, eso a pesar de que RD no sólo ganó una diputación sin competencia, sino que además, en buena medida diseñó la reforma educacional a la que hoy (con razón) se opone. Boric y Jackson nominaron a Sánchez mediáticamente, sin contar con un programa, sin informar a las demás fuerzas del FA y sin preguntarle a sus propias bases, las que solo fueron consultadas una vez que el nombre de Beatriz ya había sido posicionado en los medios. Contradictorio sin duda, cuando se ha criticado tan fervientemente la política entre cuatro paredes.

El tercer acto, que en realidad corrió en paralelo con el segundo, es la elección de candidatos sin vinculación orgánica con el mundo social. Tanto Alberto, como Beatriz – destacadas personalidades en la academia y en las comunicaciones, que sin duda han hecho un aporte importante, cada uno desde su trinchera – son absolutamente ajenos a las orgánicas de los partidos y movimientos que los han proclamado. Su proclamación tiene como sustento una comunidad ideológica pero no una trayectoria política, o una militancia o pertenencia a los movimientos sociales; tal como lo fue la candidatura de Marcel Claude por Todos A La Moneda. Paradojal, cuando se ha criticado también la política de los rostros, previa a la política de las ideas.

El cuarto acto, es su infructuoso intento por hacer primarias virtuales, o en su defecto autoconvocadas. Acto controversial incluso en la interna, ya que sus dos candidatos, haciendo gala de innegable sensatez, se han opuesto considerando que las primarias legales son una conquista ciudadana y que son el único mecanismo capaz de asegurar y custodiar la voluntad popular. Inapropiado y de cierto modo discriminatorio, cuando solo el 70% de Chile tiene acceso a internet (claramente el restante 30% son los sectores más vulnerables) y en sus primarias autoconvocadas era imposible llegar de manera transparente a las más de 300 comunas que hay en el territorio nacional, y a las cuales aspiran representar.

El quinto acto, y el más polémico, también dentro de sus propias filas, es el despliegue mediático que tuvieron sus dos voceros parlamentarios (Boric y Jackson) para apoyar el intervencionismo norteamericano en Venezuela, lo que contrasta con la baja resonancia que tuvo el golpe parlamentario a Dilma Rousseff. Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista renunciaron de manera explícita al internacionalismo y a la unidad latinoamericana contra el imperialismo, al claudicar ante el montaje mediático contra el Pueblo Bolivariano y sentenciar una ruptura democrática en la institucionalidad venezolana, ignorando las leyes internas de ese país y el derecho internacional. Quinto acto, que no solo fue egoísta, sino que demostró cierta incomprensión de las dinámicas geopolíticas ¿O es que el Frente Amplio quiere poner en jaque al capital transnacional sin pelearse con los Estados Unidos?

Episodios reales y recientes, que esperamos puedan ser reconsiderados. Pero que por lo pronto nos hablan de la poca madurez (y esto no tiene nada que ver con la juventud) política y de la equivocidad valórica que sufre la autodenominada y a la vez renegada izquierda en Chile, aún en etapa de recomposición y conformación de sus convicciones.

 

 

12 de abril de 2017

Los cuatro tercios de la Izquierda en Chile

por Ibán de Rementería

El primer tercio de la izquierda es el conjunto de partidos y movimientos que intentan formar el Frente Amplio, conformado por Revolución Democrática, Partido Humanista, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista, Izquierda Libertaria, Nueva Democracia, Convergencia de Izquierdas, PoderIgualdadEcologista VerdePaís y el Partido Liberal, cuya principal caracterización es definirse como autónoma de la Nueva Mayoría, tercio al  que por ahora prefiero llamar la otra izquierda; el segundo tercio de la izquierda es el Partido Comunista que hace maromas para estar en el Gobierno y la calle al mismo tiempo, el tercer tercio es la Izquierda Socialista tendencia del Partido Socialista que con la candidatura presidencial de Fernando Atria y su programa anti neoliberal trata que el Partido Socialista vuelva a ser socialista; finalmente, el cuarto tercio, la centro izquierda,  son los sectores liberal demócratas, que se visten de social demócratas  para defender el progresismo neoliberal y constituyen la mayoría de las direcciones de los partidos de la Nueva Mayoría y detentan los principales cargos de la administración del Estado: ministros, subsecretarios, jefes de servicios, intendentes, diputados y senadores, consejeros regionales, alcaldes y concejales. Normalmente después de cumplir con sus servicios públicos esos funcionarios  se van a los consejos de administración de las empresas privadas, es más muchos van y vienen.

Las elecciones municipales en Valparaíso y Pedro Aguirre Cerda muestran que el triunfo de la otra izquierda “si es posible”, mientras que las de Santiago y Providencia muestran el abandono que los vecinos están haciendo de la Nueva Mayoría, la abstención de los sectores de izquierda y progresista le  terminaron dando el triunfo a la derecha, cuya clientela es leal, disciplinada y siempre va a votar. Las recientes elecciones en el Colegio de Profesores y la ANEF han sido otra demostración contundente del rechazo social al cuarto tercio de la izquierda. La Democracia Cristiana y el Partido Socialista fueron barridos de la ANEF donde se impuso un Partido Comunista con un nuevo liderazgo, pero ellos fueron barridos del Colegio de Profesores por una alianza de la otra izquierda con un sector socialista. Como en las elecciones municipales, con un 65% de abstención, en las organizaciones sociales el fantasma del abstencionismo que las recorre superó  el 75%. Y seamos claros, el abstencionismo es una opción y una  conducta política consciente, como lo dijo el cantante Alberto Plaza: “La mala noticia es que ganó Trump, la buena es que perdió Clinton”.  

Lo claro es que el cuarto tercio de la izquierda chilena se ha quedado fuera de ella y del espacio político que quiere representar, no tan solo por razones matemáticas; dos han sido las razones del abstencionismo creciente desde los años 90 por los electores de la Concertación y luego de la  Nueva Mayoría: primero, la incapacidad durante los gobiernos de la Concertación de producir un programa económico, social y político alternativo al neoliberalismo instaurado por la Dictadura Militar y ahora por no haber concretado el programa de la Nueva Mayoría pese a serlo en el parlamento, ésta es la desafección de la ciudadanía por los partidos de esa coalición ; segundo, el conocimiento público del contubernio ilícito y clandestino entre los partidos políticos y el empresariado nacional e internacional, la corrupción de la política, este es el rechazo de la ciudadanía por este conglomerado político. Desafección y rechazo que se expresa como abstención de los votantes de izquierda y progresistas, que se va convirtiendo en el trasvasije de votos de la Nueva Mayoría hacia la otra izquierda, eso fue lo que pasó en las municipales de Valparaíso,  Pedro Aguirre Cerda y Arica.

La inquietante situación electoral presidencial, para no decir lúgubre,  sin candidatos que prendan en las encuestas, con un Piñera estancado y sin competencias significativas que lo puedan sustituir, pese a que su ética de negocios y política se muestra cada vez más dudosa de sostener en la opinión nacional; mientras que por la centro izquierda Alejandro Guillier parece llevárselo todo, pone los temores e incertidumbres  de las elites políticas tradicionales de la NM y  CHV, incluido aquel mismo, al más alto nivel ya que no se sabe que puede hacer ese señor, al parecer él tampoco.

Las tendencias actuales señalan una próxima confrontación presidencial entre  Piñera y Guillier, pero la polarización de la otra izquierda y la Izquierda Socialista puede cuajar en una candidatura presidencial única para enfrentar el neoiliberalismo, continuar y completar las reformas prometidas por la Nueva Mayoría, lo cual a no dudarlo puede producir un pánico político, como en 1964 cuando la derecha abandonó a su candidato Julio Durán para apoyar a Eduardo Frei y así impedir el triunfo de Salvador Allende, entonces, bien puede suceder que Guillier sea el candidato para parar al que lidere la otra izquierda.