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Los triunfos y derrotas de las izquierdas chilenas

por Ibán de Rementería //

Las pasadas elecciones, con el triunfo parlamentario de las izquierdas en la primera vuelta y su derrota presidencial en la segunda vuelta han generado entre sus dirigentes,  militantes, intelectuales y opinólogos muchos desconciertos y críticas a terceros, así como pocas autocríticas.

Para enfrentar esta adversa situación electoral y la crisis política que causa hay que tener  una impronta de poeta y algo de político, dicho sea de paso un poeta que no sea político es un irresponsable, asimismo un político que no sea poeta carece de capacidad de anunciación y habilidad de convocatoria en el tema de la gestión de la distribución del poder. El asunto electoral no es de mercadeo político –marketing electoral- es el asunto de la anunciación y convocatoria, solo tendrá convocatoria quien haga anunciación. La anunciación es la buena nueva – en nuestra tradición cristiana Jesucristo viene al mundo a redimir a los pobres o a los hombres, según la versión radical o la versión de compromiso. Ahora, la buena nueva es la disposición y el compromiso a luchar por una nueva gestión en la redistribución del poder  para así lograr una mejor redistribución de la riqueza nacional.

El mayor triunfo ideológico de las izquierdas es haberle impuesto los temas programáticos a la derecha antes y después de la primera vuelta, la pauta establecida fue el acceso universal, gratuito y de calidad a la satisfacción de los tres derechos sociales fundamentales: educación, salud y seguridad social, que había impuesto el movimiento social liderado por los estudiantes, las víctimas y los usuarios engañados  de tales servicios – hay un triunfo avant la lettre, piadosamente tapado, al decir la candidata Bachelet de que su hija si podía pagar la matrícula de la universidad y luego desentenderse de aquello.

Guste o no la calle definió los temas programáticos de la política nacional, ese es el fracaso de los partidos políticos tradicionales, tanto de la derecha como de la centro izquierda, les faltó intuición poética , ese fue el primer síntoma de la derrota presidencial en la segunda vuelta. Fue patética la impotencia del Frente Amplio, que al menos había leído a Gramsci, el cual insistía que el mensaje de Guillier debería dirigirse a sus votantes y no a sus dirigentes y cuadros ya que no eran un partido clientelista que podía mandar a votar por tal o cual.

Más allá de las confusiones del rector Peña del ex ministro Marshall sobre cómo se implementan los derechos sociales,  la derecha reclamó el derecho a interpretar la realización de esos temas programáticos ligados a los derechos sociales, y  a rectificarlos de acuerdo a la racionalidad del gran capital financiero que está elevada a la categoría racionalidad universal por el neo liberalismo, por su parte la centro izquierda se comprometió a mantener la satisfacción de esos derechos sociales y perfeccionarlos, mientras que la nueva izquierda se ha propuesto profundizarlos en sus prestaciones y mejorarlos en su gestión.

La diferencia entre las derechas y las izquierdas en cuanto a las políticas públicas de gran impacto económicos y sociales, de la gestión de la distribución del poder que rige la distribución de la riqueza nacional,  está en que para las izquierdas la redistribución del ingreso se logra, en primer lugar, mejorando la capacidad negociadora de los salarios y otros derechos asociados entre trabajadores y empleadores sean estos privados y públicos, la reforma laboral principalmente la titularidad sindical, el derecho de huelga garantizado y la negociación colectiva por rama; en segundo lugar proveyendo mediante servicios públicos que aseguran el acceso a los derechos sociales fundamentales a la educación, salud y seguridad social; en cambio la derecha lo que quiere hacer es que el presupuesto público pague por la atención en educación, salud y seguridad social a los pobres a los “costos reales” del sector privado que incluye los costos operativo, los costos financieros, los costos tecnológicos, los costos de riesgos y los costos de negociación- de eso mucho tiene que contar Odebrecht-  y, claro está, las utilidades. En salud esta relación entre los costos públicos y privados es de cuatro a uno, seguramente algo similar se “cocina” en la educación superior.

El segundo triunfo de las izquierdas, fue su triunfo en las elecciones parlamentarias, en conjunto  la Nueva Mayoría, el Partido Progresista, el Frente Amplio y otros partidos de izquierda obtienen 2.723.159 votos, el 44, 6%,  con  64 diputados; entretanto, las derechas representadas por Chile Vamos y Sumemos  y sus aliados obtiene 2.528.512, votos el 40,2%, con 72 diputados, y; la Democracia Cristiana (DC) y sus aliados 640.612 votos, el 10,6%, con 14 diputados; además,  la Coalición Regionalista Verde con 115.323, el 1,9%, tiene cuatro diputados electos. Todo lo cual vuelve muy instable generar una mayoría en favor de la oposición o el Gobierno, si aquí no hay claras definiciones políticas la “cocina” decidirá.  Sobre todo la mayoría parlamentaria  entre el eventual pacto de los dos tercios menores de la izquierda, el FA, la centro izquierda, PS,PPD y PR, frente al tercio mayoritario de la derecha  la decidirá el cuarto tercio conformado por la DC y la Coalición Regionalista Verde, amanecerá y veremos.

Luego vino la contundente derrota en la segunda vuelta presidencial donde Guillier elevó su votación hasta llegar 3.160.225 votos, el 44,5%, pero Piñera lo hizo hasta llegar a 3.795 896 votos, el 55,6%. Entre los análisis explicativos realizados desde las izquierdas hay dos comentarios en El Mostrador que me llaman la atención, la de Ruiz Moscatelli titulada: “Las Izquierdas al borde del Síndrome Español”, quien afirma que “Parte de las causas del triunfo electoral de Sebastián Piñera y la derecha en Chile se debe  a la confusión de la centroizquierda y la izquierda”, la otra parte del triunfo se debería al uso estratégico del miedo.

Pero el síndrome español lo explica Ruiz así: “Las polémicas de las izquierdas españolas contemporáneas son inteligibles  como podrían llegar a ser las de las izquierdas chilenas. La tragedia de la guerra civil española desangró a las izquierdas en el mundo y todavía marca el desarrollo social y político de España”. Aquí hay un error de atribución, no se debe entender que la derrota en la Guerra Civil sea el origen de las diferencias entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos,  fue la transición del régimen franquista a la democracia, los Pactos de la Moncloa, con toda su impunidad ante los horrores y los latrocinios de aquel régimen,   lo que fue generando una nueva izquierda que se va diferenciando del  PSOE y el PC lo cual culmina en Podemos, de igual manera que no es la Unidad Popular , el Golpe y la Dictadura Militar, lo que diferencia en Chile a la NM y al FA, a la vieja y la nueva izquierda, sino que la larga transición de inclumplimientos políticos y corrupciones que van desde 1990 al Gobierno de la Bachelet . Lo que se debe destacar aquí es que ambos fenómenos fueron guiados por la política de los acuerdos. 

La otra crítica es de Rementería Venegas  (es mi sobrino) titulada: “La Izquierda sin el pueblo: las razones de una derrota”, donde afirma que la campaña de Guillier estuvo conducida por una “nomenklatura”, que privilegió un discurso o relato dirigido a un “Chile (que) se había convertido en un país hecho a la imagen y semejanza de un estudiante de posgrado de clase media alta” con propuestas “como la Ley de Identidad de Género, la legalización del cannabis y la ayuda a los start-ups” (emprendimientos tecnológicos promisorios donde se presta plata con participación en las utilidades), en fin “había que conquistar a este supuesto votante de Beatriz Sánchez”, en cambio “Los obreros, campesinos, mineros, vendedores ambulantes, entre otros; que habían sido la base sustentadora del progresismo nacional durante más de 100 años debían ser convenientemente escondidos para buscar el voto de estos nuevos chilenos”. Aquí se plantea un problema de marketing político, de la adecuación del mensaje a los intereses de los destinatarios, a mi entender el asunto es bastante más complejo.

Lo que pasó a la centroizquierda entre la primera y segunda vuelta es que la anunciación de una nueva redistribución del poder tuvo un mayor poder de convocatoria negativa, mal llamada “campaña del terror”, entre los sectores de derecha que normalmente son abstencionistas, sea porque son muy conservadores y anti neoliberales –“derecha social”, “cristianos viejos”-, sea porque son ultra reaccionarios y pinochetistas o neoliberales acérrimos.

En cambio, esa anunciación tuvo poca credibilidad y por tanto limitada convocatoria entre los sectores populares incluidas allí las “clases medias ascendentes”, pero en lo concreto poca también fue la convocatoria entre los viejos izquierdistas desilusionados y los nuevos izquierdistas incrédulos.

Lo cierto es que durante 28 años de la Concertación y la Nueva Mayoría, de ellos 24 en el Gobierno, se ha venido haciendo una convocatoria electoral con una pseudo de convocatoria política, “en la medida de lo posible”, que termina siendo un engaño, tal vez con excepción de los últimos cuatro años del  segundo Gobierno de Bachelet, donde sí se ha intentado instalar y cumplir con algunos compromisos  humanitarios como el aborto por tres causales, o democratizadores  como el fin del sistema electoral binominal, también, con la satisfacción de los derechos sociales a la educación, salud y seguridad social, no obstante en los tres temas tanto en el Gobierno y en el Parlamento como en el debate público se entraron en contradicciones y confusiones que generaron desconfianza y rechazos en la mayoría de la población, lo cual no es de analizar aquí ahora.

El “legado de la Presidenta” es más un gesto de buena voluntad de su entorno que una real voluntad política de los partidos de la Nueva Mayoría. En todo caso esto puede ser  muy importante para defender lo conquistado social y políticamente durante el saliente gobierno ante el nuevo gobierno de las derechas.

Los debates de evaluación y crítica de las izquierdas se mueven entre: si la campaña de Guillier se puso más a la izquierda  de lo necesario, esto parece opinar el entorno personal del candidato, y asustó a las clases medias ascendentes – las clases altas toman té, las clases medias toman “onces” y los sectores populares tomaban “choca”, pues esta última expresión ya no se usa- o, por el contrario, la campaña se puso muy al centro y no convocó ni a la vieja izquierda desengañada ni a la nueva izquierda desconfiada.

El triunfo de la primera vuelta explica la derrota de segunda vuelta, la promesa de la Nueva Mayoría no fue creíble ni para la vieja  ni la nueva izquierda  pero fue una gran amenaza para todas las derechas. ¿Cuantos de quienes votaron por  MEO, Navarro y Artes no fueron a votar en la segunda vuelta por Guillier? Tenemos variadas hipótesis de cómo se repartieron los votos  de Goic y la DC, que no es lo mismo, pero eso no es de aclarar ahora.

Una derrota puede ser una oportunidad, la derrota de las izquierdas es una oportunidad para estas de asumir la necesidad de una construcción programática que no tan solo se proponga asegurar  el pleno acceso a los derechos sociales de las y los chilenos, que además, para tener credibilidad se proponga la recuperación de las rentas y utilidades que producen los recursos naturales de la nación, así como las generadas por las obras públicas y los servicios públicos, para financiar a aquellas, sin subir los impuestos, endeudarse o desfinanciarse, solo así la anunciación de la buena nueva tendrá convocatoria entre la vieja y nueva izquierda y entre el pueblo chileno en general.

¿Qué es el anti neoliberalismo?

por Ibán de Rementería //

El neoliberalismo es una doctrina económica y política promovida por el capital financiero internacional, que surge y se hace relevante ante la crisis de reproducción ampliada del capital que  se manifiesta a inicios de la década de los años setenta del siglo pasado, esta crisis fue atribuida al alza vertiginosa de los precios del petróleo y al fin del patrón dólar-oro dictaminada por el Presidente Nixon. No obstante, las recurrentes crisis del capitalismo se hacen manifiestas por la imposibilidad del capital de reinvertir en la misma actividad que le permitió obtener sus ganancias y utilidades, esto se conoce como la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, por lo tanto el capital siempre deben de buscar nueva actividades económicas, sociales y culturales donde invertir para así asegurar su reproducción ampliada.

Los principios básicos del neoliberalismo son: en general, minimizar participación del Estado en la economía de un país, en lo concreto: reducir la intervención del Estado en el mercado laboral y privatización de empresas estatales; además, garantizar la libre circulación de los capitales internacionales y poner el énfasis en la globalización de los mercados de bienes y servicios, sin permitir la libre circulación de los trabajadores, establecer puertas abiertas a la inversión y comercio multinacional, poner fin al proteccionismo económico, minimización del control público a las actividades económicas, disminución de impuestos y gravámenes, fin al control de precios ya que solamente la ley de la oferta y la demanda es el regulador de los mismos y, el agente económico fundamental es la empresa privada no el Estado.

Por lo anterior, las dos medidas características de la instauración del neoliberalismo son la privatización de las empresas públicas y la desregulación del mercado de trabajo. La privatización de las empresas públicas incluye preferencialmente a los servicios públicos de educación, salud y seguridad social. Además, la salud y la seguridad social se constituyen en dos formas de empréstito forzoso de los usuarios de esos servicios al capital financiero nacional e internacional. Asimismo, son privatizadas las empresas públicas que se dedica a la explotación de los recursos naturales renovables o no renovables que por tradición y convención internacional pertenecen a las naciones, o esos recursos son entregados en “graciosas concesiones” para la explotación de la pesca, los bosques, los recursos de agua, los recursos energéticos, etc., así como la minería metálica y no metálica, etc. También son privatizadas las empresas públicas que proveen y explotan las obras públicas en carreteras, caminos y autopistas, puentes y túneles, puertos y aeropuertos, etc. De igual manera, son privatizadas las empresas del estado que prestan los servicios públicos, de agua potable y alcantarillado, de comunicaciones y transportes, etc., o se entregan en concesión esos monopolios naturales.

La desregulación del mercado de trabajo se hace mediante la supresión de la titularidad sindical – en breve, que los beneficios laborales solo cubren a los miembros de los sindicatos que los obtuvieron-, también con la eliminación de la negociación por rama industrial lo cual debilita la capacidad negociadora de salarios y condiciones laborales de los sindicatos por empresas, además,  lo anterior se complementa con fuertes limitaciones al derecho de huelga que es la única arma de negociación con que cuentan los trabajadores. De esta manera la desigualdad política se convierte en inequidad económica y asegura la reproducción ampliada del capital.

En lo político el neoliberalismo es sumamente exigente en las “reglas del juego claras y la certeza jurídica” para la inversiones de capital, sobre todo mediante la “política de los acuerdos”, es decir, que la democracia perfecta es aquella donde los derechos de las minorías están tan bien salvaguardados como los de las mayorías. Los derechos de las minorías quedan garantizados en proporciones de dos tercios o cuatro séptimos para votaciones calificada de leyes o reformas constitucionales, no por mayoría absoluta de los intervinientes según el caso,  o como lo fue el sistema electoral binominal que daba igual representación política a quien obtenía un tercio o dos tercios  de la votación. Esta modalidad desigual de la gestión de la distribución poder político es la que regula la distribución inequitativa de la riqueza nacional. Para confrontar esta desigualdad política e inequidad económica es necesaria una Asamblea Constituyente, cuyos miembros escogidos de manera universal y proporcional, que no sean incumbentes ni del Parlamento ni del Gobierno Nacional, redacten una nueva constitución que garantice la igualdad de derechos de todos.

De todo lo anterior se deduce que las primeras medidas anti neoliberales son la oferta pública de educación, salud y seguridad social universal, gratuita y de calidad para todas y todos los chilenos y los que viven en el territorio nacional con cargo al presupuesto de la nación.

La segunda medida anti neoliberal, precisamente para poder financiar la satisfacción gratuita y de calidad de los derechos sociales fundamentales en educación, salud y seguridad social, es la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades que produce la explotación de los recursos naturales y financien el presupuesto nacional, sin producir déficit, ni endeudamiento, ni colapso fiscal. Como complemento de lo anterior y para fortalecer el presupuesto nacional sin tener que  elevar los impuestos ni aumentar la deuda pública, la tercera mediada es la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades de las empresas de servicios públicos que constituyen monopolios naturales.

La tercera medida anti neoliberal es una legislación laboral que reconozca la titularidad sindical, la negociación colectiva por rama y el derecho de huelga sin más restricciones que la seguridad personal de terceros. Esta medida no tan solo tienen el objetivo mejorara los ingresos y condiciones laborales de las y los trabajadores en el país, además, de igualar la distribución del poder entre quienes viven de sus trabajos y quienes viven de sus ganancias o renta.

Otro de los problemas de distribución del poder y la riqueza nacional es el que afecta al junto de la regiones que constituye la nación, el problema de la regionalización, para esto se necesita además de las competencias políticas y administrativa oportunas para la gestión regional autónoma, es imprescindible que cuenten con la competencia fiscal que les asegure una participación suficiente a sus necesidades regionales y locales en las rentas y utilidades que producen la explotación y gestión los bienes y servicios  públicos de la nación que en sus territorios están localizados.

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, IS del PS)

 

El problema de la unidad de la izquierda

por Ibán de Rementería // 

Ya no se sabe si el problema de la unidad de la izquierda en Chile ha sido puesto de presente por la contundente derrota que la derecha le propinó a la centroizquierda en las pasadas elecciones presidenciales, o lo es por la aparición y consolidación electoral de una nueva izquierda representada por el Frente Amplio (FA). Este último hecho es el primer resultado de la reforma electoral que termina con el binominalismo electoral y político, reinstaura los tres tercios en la política nacional, incluso los cuatro tercios considerando a la Democracia Cristiana (DC) que aún lucha por conservar su unidad manteniendo su ubicuidad, pero que aspira a ser el partido pivote entre el gobierno y la oposición. Dicho sea de paso, no es el único que quiere lograr ese privilegio, también tenemos a la Federación Regionalista (FR), ex CDs de centro derecha, además, seguramente surgirán desprendimientos de centro derecha desde el Partido por la Democracia (PPD), el Partido radical (PR) y el Partido Socialista (PS) también. Para contribuir a la confusión general en la primera vuelta ganó la centro izquierda y la izquierda, por eso pueden tener la mayoría en el parlamento, y en la segunda vuelta ganó la derecha, que por eso tiene la Presidencia de la República. Para muchos todo está dado para volver a la “política de los acuerdos”. Es en este ambiente político en construcción donde se plantea el asunto de la unidad de las izquierdas.

Primero, hay que preguntarse si es necesaria la unidad de la izquierda según los propósitos políticos que sus partes constitutivas quieren alcanzar, en el sentido de que esos propósitos pueden ser tan diferenciados e incluso llegar a ser antagónicos que no hacen posible o, más aún, no hacen conveniente esa unidad.

Segundo, la unidad del FA depende de su diferenciación con la Nueva Mayoría, más aún con el espíritu exitoso de la Concertación. El FA agrupa a catorce organizaciones y movimientos políticos de diverso origen ideológico, importancia política (cuantitativa) y capacidad organizativa, donde su diferenciación tajante con la coalición política frente a la cual disputa por el mismo contingente social de intereses económicos, culturales y políticos, es precisamente la condición de su propia unidad.
Tercero, el carácter conservador de la centro izquierda representada por la NM, más de centro que de izquierda, no tanto en lo valórico –aborto, matrimonio igualitario, identidad de género, despenalización de la provisión y consumo de drogas, etc.-, sino que, y sobre todo, en el campo de la conservación y promoción de determinados modelos de inversión privada y reproducción ampliada de capital en: la educación, la salud, la seguridad social, los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos, etc. Este modelo de “inversión, crecimiento y desarrollo” no hace posible un encuentro entre el FA y la NM. Este conflicto sobre la reproducción ampliada del capital en la prestación de los derechos sociales, los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos es el eje de la crisis política al interior de la DC, y fue el espectro del inmovilismo político del Gobierno de la Presidente Bachelet y ,ahora, de la derrota de la candidatura presidencial de la NM.

El fantasma de ese modelo de inversión crecimiento y desarrollo que se impuso en el programa de Alejandro Guillier fue el que desmovilizó para la segunda vuelta al contingente social de izquierda que había votado por otras opciones en la primera y no movilizó a los abtencionistas de izquierda que así rechazan ese modelo.

Hasta ahora los análisis desde la perspectiva de la centro izquierda, sean sus expertos o dirigentes pues aún no hay análisis de las direcciones políticas de los partidos de la NM, soslayan los contenidos programáticos de las propuestas presidenciales de Alejandro Guillier, sus ambigüedades de propósitos e inconsistencias de financiamiento, remarcando solamente la “campaña del terror”, las campañas de desinformación sobre propuestas programáticas y encuestas, el predominio mediático de la derecha, etc. El caso más simbólico de este fracaso electoral es el caso del Partido por la Democracia (PPD), que es la mejor expresión oportunista de la Concertación y la NM, en origen una partido instrumental que hizo del clientelismo doctrina, el cual fue ahora el más castigado por sus electores, perdiendo más de la mitad de ellos.

Es por eso que la reorganización de un Bloque por el Cambio, o como se le quiera llamar, que sea capaz de reunir a los partidos de izquierda de la NM, o a sus sectores que desde allí se reclaman, y el FA deberá discernir muy claramente sus propuestas políticas sobre la superación del actual modelo de reproducción ampliada de capital y acumulación de riqueza conocido como el neoliberalismo. Tal discernimiento consiste en aceptar o no la inversión privada en la explotación de los recursos naturales, principalmente el cobre, el litio y los recursos pesqueros, así como otros, en las obras públicas y los servicios públicos, etc., o si, por el contrario, esos bienes públicos deben ser gestionados por el Estado para que sus rentas y utilidades monopólicas financien el acceso universal a aquellos derechos sociales a la educación, la salud y la seguridad social.

Además, un programa alternativo tanto al Gobierno del Chile Vamos como a los saldos de la Nueva Mayoría derivada en organizaciones socio liberales, debe establecer el discernimiento entre una Constitución Política que sea el aggiornamento realizada por sus incumbentes a la de Pinochet-Guzmán, o por el contrario producto del debate y la decisión democrática de los representantes del soberano que es la nación chilena, en la Asamblea Constituyente, donde quede claramente redistribuida la gestión del poder para así garantizar la redistribución de la riqueza nacional.

En el campo de la redistribución de la riqueza hay dos asuntos específicos pendientes, primero en las relaciones laborales entre trabajadores y empleadores, capitalistas o el Estado, solo se pueden aproximar a una situación de equidad en la medida que se asegure la negociación colectiva por rama y se asegure el pleno derecho de huelga de los trabajadores sin otro límite que la seguridad de terceros. Segundo, en la regionalización la transferencia a sus gobiernos del recaudo impositivo y de las rentas públicas que en sus jurisdicciones se generan: sobre puertos y aeropuertos, autopistas, recursos naturales, obras y servicios públicos, etc.

(Núcleo Valparaíso Socialista)

(Imagen: El sueño de los justos, Antonio Berni, 1954)

¿Chile se salvó?

por Ibán de Rementería //

Cuando el triunfante Sebastián Piñera se dirigía en la Alameda a sus adherentes por la noche del domingo 17 de diciembre, estos coreaban rítmicamente: “Chile se salvó”, este es un hecho sintomático de como la derecha logró movilizar a sus huestes dormidas.

Para satisfacción de todos nosotros  el domingo en la segunda vuelta disminuyó la abstención, pero para sorpresa nuestra, desagradable a no dudarlo, no en favor de Alejandro Guillier si no que de Sebastián Piñera, con lo cual logró un resonante e indiscutido triunfo electoral.

Veamos que pasó en la historia electoral reciente en cuanto a la abstención como reserva electoral a la cual recurrir. Desde 1989, primera elección después del retorno de la democracia, hasta 2009, última elección con voto obligatorio, pero con inscripción voluntaria para ser elector, el padrón electoral pasó 7.558.000 electores, en números redondos, a  8.285.000 en 2009, entretanto los votos emitidos en igual período pasó 7.159.000 a 7.203.000 votos en la segunda vuelta sin una significativa caída en relación a la primera vuelta, los porcentajes de participación variaron entre un 94.7% a un 86,9% en igual período. Seguramente fue esa altísima participación electoral la que logró derrotar a la Dictadura de Pinochet y a sus sucesores desde el 1998 a 2009 (Ver cuadro n°1).  

En 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario el padrón electoral pasó de 13.573.000 electores a 14.374.000 en este año. En cambio, los votos emitidos pasaron 6.699.000 en la primera vuelta a 5.698.000 en la segunda vuelta, un millón de votos menos con una variación del porcentaje de participación de 49,3% al 41,9% respectivamente, significativa entre ambas vueltas, y notablemente inferior a la participación cuando la inscripción era voluntaria. Ahora en 2017 de la primera vuelta a la segunda la tasa de participación pasó de 46,7% a 49,0%, de 6.701.000 votantes a 7.026.000.

Cuadro n°1. Padrón electoral, votos emitidos y porcentaje de participación electoral

En millones, 1989-2017

Años 1989 1993 1999 1999 2005 2005 2009 2009 2013 2013 2017 2017
Padrón 7,558 8,085 8,084 8,084 8,221 8,221 8,285 8,285 13,573 13,573 14,347 14,347
Votos 7,159 7,383 7,272 7,327 7,207 7,162 7,264 7,203 6,699 5,698 6,701 7,026
Partic. 94,7% 91,3% 89,9% 90,6% 87,6% 87,1% 87,6% 86,9% 49,3% 41,9% 46,7% 49,0%

Fuente: Servel

En la perspectiva general, es de destacarse aquí  que entre los 28 años de 1989 a 2017 los electores se mantuvieron constantes en más de siete millones y que la tasa de participación estuvo entre el 95% y el 87%. Pero,  lo más importante acontece en 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario lo que produce un alza súbita del padrón electoral en un 49,4%, lo cual va acompañado de una caída significativa de la participación a menos del 50%, pero así se mantuvo abierto el padrón para ir a buscar votos, el paso de la inscripción obligatoria a la inscripción automática crea todo un nuevo campo de acción electoral.

También en el año 2013 hubo una caída significativa de 500 mil votos en la primera vuelta  en relación al año 2009 y en segunda vuelta de un millón y medio de votos menos,  en cambio, ahora en 2017 hay un alza significativa en la primera vuelta que vuelve a una cifra similar a la primera vuelta de del 2013 y en la segunda vuelta  se eleva hasta casi aproximarse a la media histórica de siete millones de votantes.

Decíamos que tuvimos una desagradable sorpresa, pues la “teoría general” sobre la abstención decía que los electores de derecha y centro derecha por razones culturales eran menos informados, acríticos y disciplinados lo cual los hacía ser más leales con sus liderazgos personales o colectivos, por lo tanto tenían una menor tendencia a abstenerse, en breve, sus votaciones  se acercaban a sus techos electorales, en cambio la izquierda y la centro izquierda  están mejor informadas, son críticas e indisciplinadas, por lo tanto son menos leales con sus liderazgos y sus votaciones tienden a aproximarse a sus pisos electorales. Por eso todos dijimos que las posibilidades de éxito de Guillier era que la abstención fuese baja, ya que si era alta el éxito sería de Piñera. Pues bien, la abstención bajó pero ganó Piñera.

Cuadro n°2. Elección Presidencial 2017. Votos y participación entre primera y segunda vuelta

Candidatos Coalición Votos Participación
    1 vuelta 2 vuelta 1 vuelta 2 vuelta
Alejandro Guillier Fuerza de la Mayoría 1 497 116 3 160 225 22,70 % 45,43 %
Carolina Goic P.Demócrata Cristiano 387 780 5,88 %
M.Enríquez-Ominami Partido Progresista 376 471 5,71 %
Eduardo Artés Unión Patriótica 33 690 0,51%
Alejandro Navarro Pais 24 019 0,36%
(Totales presumibles) (2 319 076)   (35,16%)
Beatriz Sánchez Frente Amplio 1 336 824 20,27%
(Totales presumibles) (3 655 900)   (55,43%)
Sebastián Piñera Chile Vamos 2 417 216 3 795 896 36,64 % 54,57 %
José Antonio Kast Independiente 523 213 7,93 %
(Totales presumibles)  (2 940 429)   (44,57%)
Totales votos válidos 6 596 329 6 956 121 98,44% 98,91%
Votos nulos 65 020 56 415 0,97% 0,80%
Votos blancos 39 397 20 049 0,59% 0,29%
Total sufragios emitidos 6 700 748 7 032 585 100,0% 100,0%
Total inscritos 14 347 288 14 347 288
Abstención 53,30% 50,98%

Fuente: Servel

En la primera vuelta Guillier obtuvo 1 497 116 votos y, de primeras, podía aspirar a recibir los votos de los otros partidos de la centro izquierda, tal como sus candidatos lo solicitaron a sus electores hasta llegar a 2 319 076 votos, además, también podía aspirar a los 1 336 824 votos del Frente Amplio como lo recomendaron sus dirigentes a sus electores para un gran total presumible de 3 655 900 votos. Eso superaba por lejos los 2 940 429 votos que sumaban Piñera y Kast en la primera vuelta (ver: columna  votos  1 vuelta en líneas de totales presumibles del cuadro n°1).

Bien sabíamos que no podían contar con la totalidad de los votos obtenidos por  Carolina Goic, pero si con la mayoría de los obtenidos por los parlamentarios de la DC, que fueron bastantes más. En general, podíamos contar con la mayoría de los votos obtenidos por las otras izquierdas, pero, lo que si sabíamos es que no podíamos contar para nada con la votación de Beatriz Sánchez, ni con la del FA, ellos se originan y existen en la profunda diferenciación y el rechazo a  las políticas realizadas y propuestas por  la Nueva Mayoría. Por eso, de los 3 655 900 de votos que presumiblemente era nuestro techo en la segunda vuelta sólo alcanzamos a 3 160 225 votos, lo claro aquí es que 495.675 presumibles electores de izquierda prefirieron abstenerse a votar por Guillier, pero, para que no se siga denostando del FA bien podemos suponer que algo así como 900.000 de quienes votaron en primera vuelta por Sánchez lo hicieron por Guillier en la segunda vuelta. Así explicaríamos porque perdimos.

Veamos ahora porque ganó Piñera. En los procesos eleccionarios cuando la propuesta política y el liderazgo no convocan a la mayoría sociales que representan ésta en porciones estratégicas se abstiene, entonces, si la minoría tiene propuestas políticas y liderazgos convocantes triunfa. Ese ha sido históricamente el caso de los Estados Unidos de América y Gran Bretaña, donde las mayorías sociales se identifican con el Partido Demócrata y el Partido Laborista, pero en varias oportunidades han gobernado los Republicanos y los Conservadores, la frase anunciadora  del cantante de chileno Alberto Plaza residente en EUA: “les tengo una mala noticia ganó Trump y les tengo una buena noticia perdió Hillary” es en este sentido proverbial.

No fue sólo la incapacidad de convocatoria de la campaña de Guillier  a los votantes del FA, que no es lo mismo que los militantes del FA, tampoco a la “izquierda dormida” y decepcionada, a los progresistas dormidos, etc., por el contrario la derecha demostró su eficacia en despertar a todas las derechas dormidas, a la  derecha militar y religiosa con José Antonio Kast, el tío, a los  “cristianos viejos” con Ossandon, a la derecha neo liberal dura con Felipe Kast, el sobrino, pero lo seguro es que aquellos y otros “sectores ultra reaccionarios y conservadores” que no se sentían convocados por la centroderecha y eran parte de ese 50% de los ciudadanos automáticamente inscritos pero que no votan, ahora ante la “amenaza  inminente frenteamplista y comunista” y una probable “Chilezuela”  sí se movilizaron a votar, solamente 855.467 electores de los siete millones que constituyen esa reserva de votantes dormidos. De esa manera el “Chile se salvó” se impuso holgadamente “anti piñerismo”.

La centroizquierda se quedó en el análisis del rector Carlos Peña sobre la individualización y el consumismo egoísta de las clases medias ascendentes que ha producido la modernización de Chile; mientras que soslayó las encuestas de la Universidad Diego Portales y el PNUD que señalan como la gran mayoría de los chilenos quiere la estatización  de la educación, de la salud, la seguridad social, el transporte, las comunicaciones, las empresas de servicios públicos y, el colmo, también de la banca, seguramente porque se siente estafados y abusados por este capitalismo decadente, capitalismo clientelista –crony capitalism-, por eso es un imaginario demasiado forzado que puedan rasgar sus vestiduras ante el anuncio de que “le vamos a meter la mano al bolsillo a los ricos”.

Esta contundente derrota, por nueve puntos porcentuales, del proyecto de la centro izquierda  debe ser tomada como una gran oportunidad por el Partido Socialista y la izquierda, ya que también se puede plantear como un Gobierno de Guillier habría sido el gobierno terminal de la Concertación y la Nueva mayoría que inicio una larga agonía con el Gobierno de Lagos Escobar. La actual coyuntura política nacional, e internacional, le plantea una situación política, ideológica y organizativa al Partido Socialista de que estamos en el momento –momentum–  para reiniciar el proceso de diseño  de un nuevo programa político que le hagan posible al liderazgo de las y los trabajadores manuales e intelectuales conducir a las chilena y los chilenos a una nueva gestión de la distribución del poder, que establezca una nueva gestión de la distribución de la riqueza, para hacer efectiva la igualdad social y la equidad económica entre todos los que producimos colectivamente esa riqueza nacional.

 

 

Núcleo Valparaíso Socialista

 

 

El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

por Ibán de Rementería //

Gane quien gane el domingo próximo se hará evidente que a partir del 19 de noviembre pasado la política ha regresado. Desde 1973 en Chile durante 17 años la Dictadura Militar suprimió la política, entendida esta como la gestión de la distribución del poder, la totalidad del poder era ejercido solamente por el tirano,  luego la Concertación de los Partidos por la Democracia la mantuvieran congelada por otros 27 años. Ahora, luego de estas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, debido al fin del sistema binominal de distribución del poder y, sobre todo, gracias a la aparición del Frente Amplio (FA) la política ha vuelto al país, tenemos tres tercios de diferenciación política entre una derecha agrupada en el  Vamos Chile, la centro izquierda agrupada en  la Nueva Mayoría y la izquierda en el Frente Amplio.  La aventura de la Democracia Cristiana (DC) por un cuarto tercio resultó un fiasco. Bien podemos afirmar, entonces, que en Chile al fin la política ha vuelto.

Entre los años 2005 y 2011 el movimiento social liderado principalmente por los estudiantes estableció las principales demandas por la recuperación de los derechos sociales fundamentales: a la salud, a la educación y a la seguridad social, también a nuevas relaciones laborales y a una constitución que surja de una redistribución del poder decidida por el soberano, el pueblo de Chile. Dicho sea de paso, allí en esa conducción del movimiento social surgió la organización y se forjaron los liderazgos del FA.

La historia es conocida, ante el fiasco tecnocrático político del Gobierno de Piñera, los partidos de Concertación carentes de programa, liderazgo y relación con el movimiento social, hicieron suyo el programa estudiantil, ungieron el liderazgo de Bachelet y vieron en la alianza con el Partido Comunista la relación con lo popular. En los debates electorales los tres tercios se han ubicado ideológica y políticamente en relación a los tres componentes de las reformas iniciadas por el Gobierno de la Presidenta  Bachelet: la derecha para cancelarlas, la centroizquierda para mantenerlas y la izquierda para profundizarlas.

Ahora muchos políticos y politólogos buscan desesperadamente el centro político, para algunos esta gran clase media ascendente debe expresarse y ser representada por un centro político, pero la experiencia electoral reciente indica que ese centro político se mueve entre un 3% que obtuvo Lagos Escobar en las encuestas y un 5% de Goic en la primera vuelta presidencial. Bien se puede afirmar que la Nueva Mayoría es obviamente el centro político, pero lo que acaba de pasar en la DC indica que la mayoría de sus militantes no se sienten para nada comprometidos con tal centro, por ahora los “disidentes”, que se tomaron el Partido,  prefieren ubicarse lo más a la izquierda posible.  Un buen ejemplo de lo que ha pasado es el caso del Diputado Andrade (PS) quien todavía  no entiende lo que le pasó porque sus “huestes” votaron por el  FA y no por él, ya que pese a las teorías socio políticas del Rector Peña las clases medias ascendentes están votando por la izquierda, no por la centroizquierda. El PPD está más preocupado de salvar los muebles que de saber cuan al centro tienen que localizarse para subsistir, entre aquellos trastos buscan algo de izquierda a que aferrarse.

¿Qué pasará con el Partido Socialista (PS) que está exultante de triunfos? Obtenidos gracias a su férrea estructura interna clientelista y caciquista en su vinculación con el medio,  que le pasará si es sometido a presiones similares a las que padeció la DC y si se ve obligado a purgar su padrón de “militantes”. Si bien el PS ha conservado sus diputados y crecido en senadores, y su Presidente ha tenido un triunfo personal “salvífico”, en cambio, como partido no ha salvado su representación en proporción a las actuales 155 bancas de diputados. A no dudarlo, es el partido de la NM que más fugas de militantes y simpatizantes tendrá hacia la izquierda, salvo que su conducción sea capaz de volver a la izquierda, pero visto está que su actual dirección no es ni capaz ni creíble para hacerlo.

Lo que no debemos olvidar es que la abstención que amenaza a Guillier, no se debe a la falta de compromiso cívico de los chilenos, sino que a la falta de compromisos políticos de los partidos y sus liderazgos. Es la credibilidad que ha mostrado el FA ante la ciudadanía,  tanto en su vertiente diferenciadora de la Nueva Mayoría, el Movimiento Autónomo  y en la afirmadora de lo cívico y democrático sobre lo ideológico y organizativo,  Revolución Democrática, lo que le ha permitido al FA desabstencionar a importantes sectores de jóvenes, a clases medias ascendentes y a antiguos militantes y simpatizantes de izquierda decepcionados; así como, drenar votaciones del PS, PPD,  la DC y el PC,  hasta hacer en un año del Frente Amplio una fuerza electoral de más del 20% de la votación con 20 diputados y un senador, cosa que ninguna “otra izquierda” pudo lograr el un cuarto de siglo de democracia tutelada por la Constitución de Guzmán-Pinochet . Después de 17 años de Dictadura Militar y 27 años de transacciones, gane quien gane, el asunto político central a partir de ahora será como “avanzar sin transar”.

 

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía de Luis Weinstein)

Abstención y clientelismo en la Segunda vuelta

por Ibán de Rementería //

La abstención y el clientelismo son los dos grandes marcos dentro de los cuales se desenvolverá esta segunda vuelta de la elección presidencial. Ya conocemos la correlación de fuerzas que quedó esclarecida en la primera vuelta, un 56% que se abstuvo, del 44% que votó  un 37% lo hizo por  Piñera, el 23% por Guillier y un 20% por Sánchez, si sumamos aritméticamente la centro derecha, por una parte, y la centro izquierda y la izquierda por la otra, la polarización sería 45% para el candidato de Vamos Chile y el 55% el de la Nueva Mayoría (NM), pero bien sabemos que los asuntos electorales son bastante más complejos que las encuestas y las estadísticas.

Es probable que la abstención se aproxime más a la del 65% de la pasada elección municipal, pero lo cierto es que afectará más a la candidatura de la NM, ya que es conocido que los electores de centro derecha y derecha son mucho más leales a sus liderazgos, en cambio los electores de centro izquierda e izquierda son críticos y díscolos con los suyos.

Además, es un error estratégico de la conducción de la NM, y las expresiones poco afortunadas, descorteses y a veces francamente ofensivas  de sus bases, tendientes a culpabilizar al Frente Amplio (FA) de la eventual derrota de Guillier, por no dar su apoyo irrestricto a la candidatura de aquella convocando a una supuesta unidad intrínseca de la centroizquierda, la izquierda histórica, y la nueva izquierda, lo cual es una forma en cubierta de “terrorismo político”, culpabilizando a un eventual aliado renuente a los resultados de sus errores históricos cuando, precisamente, el FA surgió como una alternativa a la NM en un proceso de diferenciación ideológica, política, programática y organizativa con esta.

La tarea de la NM y sus nuevos aliados es, en primer lugar, impedir que segmentos importante de sus votantes eventuales no se sientan convocados y se abstengan, además, en segundo lugar, y esto es lo estratégico, convocar a los electores del FA a que voten por  Alejandro Gullilier, el candidato de la NM, a que no se abstengan o voten por Piñera.

El clientelismo es una forma forzosa de fidelización política, sea por la vía pagos efectivos, regalos, colocación en puestos públicos o privados, prebendas de la administración pública o municipal, negocios con el estado o algún municipio, etc. El clientelismo puede fidelizar de manera orgánica a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos, así como a sectores sociales referidos por actividad económica o ubicación social o pertenencia territorial, es el caciquismo que complementa y vuelve capital electoral al clientelismo. Las pasadas elecciones muestran al interior de la NM un grave deterioro de la estructura clientelar y cacical, todos sus partidos políticos perdieron algo así como la mitad de sus electores y de sus representaciones parlamentarias, incluida la DC, el único partido de la NM que resulta indemne a esto fue el Partido Socialista (PS), que conservó su participación electoral, mantuvo su representación parlamentaria, incluso eligió senadores sin muchas expectativas, incluido su Presidente. Aquí la estructura clientelar y cacical ha mostrado toda su eficiencia, esto que por ahora puede parecer muy positivo, antes que después terminará haciendo efectiva la actual crisis ideológica, política y organizativa que padece el Partido Socialista, precisamente porque se verá crecientemente drenado por las expectativas que el FA está generando entre sus militantes cautivos pero cada vez más desengañados y avergonzados por los incumplimientos políticos y las conductas inaceptables de sus liderazgos, como el caso del Alcalde Aguilera, ex vicepresidente del Partido, pero que sigue siendo uno de sus tres más grande electores internos.

Lo más característico de los partidos y organizaciones que conforma el FA es su baja estructura clientelar y cacical, tanto por ser organizaciones nacientes y en formación como por expreso propósito político organizativo de sus liderazgos,  como otro criterio de diferenciación con los partidos de la NM,  además del político programático, es por eso que las orientaciones electorales de sus liderazgos tendrían un bajo efecto y, más aún, podrían ser contraproducentes, pero sobre todo sería una grave trasgresión a su principio de diferenciación con la NM: “no acarreamos”, “no somos los dueños de los votos de nuestros electores”. Es en este sentido que el liderazgo del FA  haya puesto la decisión de votar o no por Guillier en sus electores mismos ha sido no tan solo una decisión atinada con su coherencia política y organizativa, también lo es para la candidatura presidencial de la NM.

Lo que se debe tener en claro es que el mensaje profundizador de las reformas políticas y económicas para garantizar los derechos sociales universales debe estar dirigido a los votantes del FA y no a sus supuestos liderazgos personales, políticos  u orgánicos, aquí es donde hace sentido el “avanzar sin transar”. Véase como el programa del FA no tan solo está haciendo profundizar el programa de Guillier, también el de Piñera ya que este no tan solo se aviene condonar parte de CAE (Crédito con Aval del Estado), asimismo a revisar el monopolio previsional de las AFP (Administradoras de los Fondos de Pensiones).

Una pregunta imaginaria, pero violenta lo reconozco, es estimar cuantos militantes del PS irán a votar por Guillier no tanto motivados por el liderazgo del Partido, sino más motivados por el llamamiento oblicuo del FA, tanto más aquí en Valparaíso convocados por el Alcalde Sharp.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, PS)

Lo que va de la primera a la segunda vuelta

 por Ibán de Rementería//

Han pasado cinco días desde la primera vuelta presidencial  y lo único que tenemos para relanzar la campaña de Alejandro Guillier  desde su Comando  es  el “Instructivo General n° 1”, documento meramente burocrático y carente del cualquier contenido político programático. Una campaña política es esencialmente una campaña de propaganda, de difusión de las propuestas para mejor desarrollo de la sociedad. En rigor la propaganda política trata de anunciación y convocatoria. De anunciar la buena nueva, la noticia, de que se están proponiendo reformas políticas, sociales y económicas que beneficiaran a las grandes mayorías nacionales, asimismo se está convocando a esas mayorías para realizar tales reformas.

La primera convocatoria es a la lealtad de quienes votaron por Guillier a que concurran con su voto en esta próxima segunda vuelta, la segunda convocatoria es aquella dirigida el 20,2% que votaron por Beatriz Sánchez en la primera vuelta, con lo cual casi alcanzó a Guillier, esta es la convocatoria estratégica, sin contar con sus votos no hay victoria electoral  posible el 17 de diciembre próximo. Una vez definido quienes son los necesarios receptores  de la convocatoria, en este caso de quienes votaron en la primera vuelta por Sánchez, los convocados estratégicos, asimismo quienes los hicieron por Henriquez-Ominami, por Artes y Navarro, así como también los sectores progresistas de la Democracia Cristiana que son mayoritarios, no obstante también hay otros aspectos a tratar. Definidos  a quienes convocar, a los que votaron de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio principalmente, es decir a los “frenteamplistas”, entonces ahora hay que especificar a qué se está convocando a esos sectores políticos, en lo concreto a sus electores. ¿Los convocaremos con el programa política de Alejandro Guillier en la primera vuelta? ¡Obviamente que no! ya que precisamente no lo hicieron por aquel en esa oportunidad.  Ellos sólo pueden ser convocados por quienes o por los programas políticos que lo hicieron en la primera vuelta presidencial, un vocero excepcional de la convocatoria del Frente Amplio, de sus contenidos programáticos, quien es uno de sus más reconocidos líderes es Gabriel Boric,  el cual ha respondido a la  pregunta programática con lo que sigue:

¿Qué ejes programáticos espera que acoja Guillier para seducir al electorado que votó por Sánchez?
“No más AFP, condonación CAE, negociación por rama, impuesto a los súper ricos, royalty minero, apuesta por la educación pública (expansión de matrícula y financiamiento a la oferta) y gratuidad en todos los niveles; seguro universal de salud, poniendo fin al negocio de las isapres; posnatal para los padres; descentralización efectiva; territorio y autonomía para los pueblos originarios, y asamblea constituyente”. La condicionalidad  es clara, agrega  Boric: “Guillier no va a ganar si no propone reformas en serio en estas dimensiones”.

Toda esta voluntad programática, que para nada define de que manera se financiará todo aquello, ¿cómo puede ser incorporada al nuevo programa de  Alejandro Guillier? pues es cosa de traducirlo al lenguaje de la Nueva Mayoría, se dirá. Pero eso no bastaría.

Definido lo anterior, aquello a que se convoca, ahora hay que definir quien convoca a los votantes de Frente Amplio, la pregunta estratégica que tienen que ser hecha ahora es la siguiente: ¿Pueden los dirigentes barriales, locales, regionales y nacionales de los partidos de la Nueva Mayoría convocar a realizar el programa del Frente Amplio?  Pues aquí aflora el tercer aspecto de la propaganda política, luego de la anunciación y la convocatoria, directamente relacionada con esta última, el asunto de la credibilidad ¿Tiene la dirigencia de la Nueva Mayoría credibilidad para proponer como convocatoria el programa del Frente Amplio? evidentemente que  no, pues los únicos que tienen poder de convocatoria creíble son quienes han establecido esos ejes programáticos y no otros. Además, esos ejes programáticos alternativos del FA históricamente surgieron precisamente por la falta de credibilidad de las propuestas políticas de la NM. 

Los únicos que pueden proponer y promover de manera creíble  las propuestas programáticas del FA como asumidas por la campaña de Alejandro Guillier entre los adeptos y votantes de este sector de adherentes son los dirigentes barriales, locales, comunales y regionales del FA. Para esto ellos deben ser persuadidos de que  la NM ha hechos suyo lo sustancial del programa del FA que propuso Beatriz Sánchez. Necesariamente esto implica  desarrollar un trabajo conjunto entre los cuatros intermedios tanto del FA como de la NM.

La Izquierda Socialista tiene una posición privilegiada para aproximarse a esos “cuadros intermedios” del FA, que ha mediado entre sus propuestas programáticas y sus adherentes en la primera vuelta presidencial, para persuadirlos de que la NM ha, más aun, que Alejando Guillier ha hecho suyo los componentes esenciales del programa del FA. Ese el sentido de que el compañero Fernando Atria se haya incorporado al comando de Guillier, lo mismo que otras personalidades políticas que mantienen convergencias con ambos sectores. Esta tarea de encuentro entre los cuadros intermedios de la NM y el FA para hacer efectivo el encuentro programático  de estos dos sectores  políticos es la tarea inmediata y urgente que debemos adoptar en el Partido Socialista, en particular en la Izquierda Socialista. Lo cual implica una buena voluntad de las dirigencias nacionales y regionales de esos sectores políticos. Es de destacarse, además, que en Valparaíso es donde Beatriz Sánchez obtuvo uno de los más importantes triunfos nacionales. Para hacer todo esto sólo nos quedan 23 días.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía, autorretrato de Jordi Socías, 1984)

 

 

Seis lecciones del acto electoral del pasado domingo

por Ibán de Rementería //

Las elecciones recién pasadas ponen de manifiesto seis lecciones  a recoger para bien pasar a la segunda vuelta presidencial el próximo 17 de diciembre:

  • Ha quedado establecido el fin de binominalismo con la instauración política de los tres tercios. Esto implica el desplazamiento definitivo de la ideología concertacionista y la política de la transición basada en la política de los acuerdos, pero, a la vez, ha quedado en claro que la derecha es un tercio mayoritario con el 44,5%, que le sigue la centro izquierda expresada por la Nueva Mayoría (NM) con el 22,7% y la Democracia Cristiana (DC) que queda reducido a un 5,8% (votación presidencial), la novedad ahora es que asciende como tercera fuerza política el Frente Amplio con el 20,2%%, mientras los proyectos personalistas de izquierda suman 6,5% del electorado solamente. Lo claro, por ahora,  es que ni el FA ni la NM puede por separado derrotar a la derecha.

 

  • La derrota de la centro izquierda tanto a nivel de la NM como de la DC se hace evidente, ya que la izquierda alternativa expresada por el FA casi la alcanza con una estrecha diferencia  22,7% y 20.2% entre ellas.  En el caso de la DC el fracaso del centro político es evidente con el predominio de los “disidentes” que representan a la izquierda luego de la derrota cuantitativa de Goic. En los hechos las bajas convocatorias de las candidaturas de Lagos Escobar y Goic muestran que esa opción por el centro político no llama a muchos electores.

 

Esta situación de devaluación electoral del centro político tiene profundas implicaciones  ideológico políticas frente a quienes  han pretendido instaurar la tesis cultural, valórica, de que las clases medias ascendentes mayoritarias son individualistas y solo quieren condiciones favorables para realizar emprendimientos exitosos como trabajadores por cuenta propia (cuentapropistas), no queriendo vincularse a ningún sistema de protección social y económica que coarte sus derechos y  libertades, tal cual lo plantean el Rector Peña, Otone, Tironi  o Bitar. Como bien lo dice la economista canadiense Noam Klein: “El gran triunfo del neoliberalismo ha sido convencernos de que no hay alternativa”.

 

  • Por lo anterior es constatable una creciente polarización de la política nacional, lo cual es puesto como una amenaza al sistema institucional republicano por los concertacionistas y la derecha. Esta polarización ha sido clara en la DC y también afecta a la derecha, así mientras la extrema derecha la vota a Kast, RN desplaza de la mayoría al interior de Vamos Chile a la UDI. Aquí se está manifestando la dinámica de la situación estratégica del “ascenso a los extremos”, lo que expresa tanto la creciente emancipación ideológica como la rebeldía social las grandes mayorías nacionales, ante la incapacidad política para la redistribución del poder como la incompetencia económica para la redistribución de la riqueza del actual régimen político y económico, esto, como es sabido es un fenómeno creciente por todo el mundo.  Seguramente es difícil de identificar la polarización política en el Partido por la Democracia (PPD), pues allí no hay grandes diferencias ideológico políticas, como también sucede en el PS, pero si mucho desgaste y deserción.

 

  • Para derrotar a Piñera en la segunda vuelta Guillier debe radicalizar sus propuestas programáticas, no se trata simplemente de continuar las políticas del actual Gobierno sino que de transformarlas y profundizarlas para garantizar los derechos sociales fundamentales en salud, educación y seguridad social, así como también, explicitar que para financiar esas reformas se requiere recuperar las rentas del Estado sobre los recursos naturales, los obras y los servicios públicos, ya que de no hacerlo tales propuestas aparecen como demagógicas y populistas. Como lo ha dicho el Alcalde Sharp, no se trata de hacer un pacto anti Piñera entre las cúpulas del FA y NM, se trata de hacerle una propuesta de reformas atractiva a los electores del FA y no de pactar su incorporación a un eventual gobierno.

 

  • En lo interno del Partido Socialista es la única organización política donde la centro izquierda no se ha visto afectada en su poder, tampoco ahora en esta elección, lo que es una manifestación concreta del clientelismo político que rigen tanto sus relaciones internas como aquella con los sectores que dice representar. Lo anterior, pese a las graves acusaciones de clientelismo financiado por el narcotráfico. Es en esta situación de imperio del clientelismo y el caciquismo que ninguna de las candidaturas parlamentarias propuestas por la Izquierda Socialista lograron obtener éxito pese al formidable coraje y esfuerzos desplegados por esas compañeras y compañeros así como los equipos que los acompañaron y, claro, al poco o ningún respaldo político y económico de la conducción nacional del Partido. Esto exigen con urgencia un Ampliado Nacional de la Izquierda Socialista para analizar la situación, rendir cuentas la actual Coordinación Nacional y tomar resoluciones políticas y organizativas.

 

  • Con estas elecciones ha quedado el claro el fiasco que son las encuestas electorales, mostrando así que su finalidad última es la propaganda política. Además, el fantasma del abstencionismos se hizo difuso, con un 50%, seguramente debido a la convocatoria a nuevos electores que ha tenido el FA, su proximidad en votos a la NM seguramente se debe más a este efecto que a haberle quitado parte importante de la votación a esta.

 

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

 

Chile: implosión electoral y explosión política

por Ibán de Rementería//

La actual implosión electoral bien expresada en la afirmación cotidiana “ni se siente que estamos en elecciones” anuncia una explosión política  de gran magnitud, cuyas expresiones anunciadoras más gravitantes son el temor de la derecha a la unificación de la centro izquierda, expresada por Chadwick cuando afirma: “Para ganar en la segunda vuelta es indispensable sacar la mayor distancia posible entre Piñera y Guillier. Solo así podemos ganar, desmotivar la reunificación de la izquierda y debilitar al PC como eje de una futura oposición”; así como el temor de la centro izquierda a no lograr tal unidad, bien expresada por Ottone quien prevé: “Sea cual sea el resultado, quedará pendiente la reconstrucción de una centro izquierda reformista y serena a la vez…”. Pues bien, de aquello que prescinden ambos temores es que la nueva situación política nacional está ahora, nuevamente, constituida por tres tercios: la derecha UDI,  RN y otros, el centro, llamado “centro izquierda”, conformada por el PS, el PPD, el PC, otros, y la DC que corre por cuerda separada con la finalidad de recuperar para sí el centro político, sin mayor éxito. Además, el otro tercer tercio de la política nacional es el  Frente Amplio (FA) que constituye la izquierda actual. Ante a ese “papagallo de multiples colores” que puede ser en este momento el FA, es bueno  volver a recordar que en 1934 entre medio de la dispersión de toda la izquierda no o ex bolchevique surgió el Partido Socialista para unificarla, los que han sido hasta ahora, junto con el PC, los representantes de los intereses de los trabajadores y los estructuradores ideológicos de sus luchas; bueno, justo hasta ahora solamente.

Los tres tercios han sido la realidad política nacional desde que la era contemporánea quedó delineada con la Constitución de 1925; la derecha con el Partido Conservador y el Partido Liberal, éste último incapaz de representar a los sectores medios urbanos crecientes y demandantes, dejó el espacio al crecimiento del Partido Radical y, luego, los “cristianos viejos”  tocados por la lectura vaticana de “la cuestión social” se constituyen en el Partido Demócrata Cristiano, conformándose así el centro político; antes, a inicios del siglo XX el crecimiento de la clase obrera y sus organizaciones sindicales dieron origen al Partido Comunista, luego,  surge la necesidad de diferenciar la ideología y la organización de los trabajadores de la hegemonía bolchevique-estalinista con la fundación del Partido Socialista en 1934, como ya se ha dicho, conformándose así la izquierda chilena.

Desde la Constitución de 1925 se consolida la hegemonía del centro político encabezado por el Partido Radical, con diversas alianzas y vicisitudes varias, lo cual culminó a inicios de la guerra fría con el gobierno de González Videla que rompe el esquema de la alianzas de centro izquierda, debido a las doctrinas de la Guerra Fría, dando paso al gobierno populista de Carlos Ibáñez, como remedo del peronismo, y luego vendrá el Gobierno de derecha de Jorge Alessandri que derrota a Salvador Allende y a la izquierda y le abre el espacio al nuevo centro que es la DC, la cual derrota nuevamente a Allende y la izquierda con el triunfo de Eduardo Frei Montalva, pero este no logra como lo habían hecho los gobiernos radicales consolidar la nueva hegemonía del centro político.  Entonces, se hace posible un gobierno de izquierda con el triunfo de Salvador Allende y la Unidad Popular en 1970. La imposibilidad de pactar una alianza con el centro político que conducía la DC  generó las condiciones para el golpe y la instauración de la Dictadura Militar en 1973. Se cumplía así la doctrina del poder de la derecha que si no accede a este por la vía democrática recurrirá a la violencia extrema –el terrorismo de estado- cuando sus intereses están amenazados y no se tenga con quién pactar su protección, eso que eufemísticamente se llama “la política de los acuerdos”. Solo el acuerdo entre el PS y la DC permite en 1989 desplazar del Poder Ejecutivo a la dictadura militar. El resto es historia conocida, pero  hoy el centro político no tienen convocatoria, ni Lagos Escobar ni Goic han superado el 3% o 5 % en las encuestas.

En la historia moderna y contemporánea en los países desarrollados la derecha ha logrado establecer en alianza con sectores sociales medios rurales y urbanos partidos consolidados  ideológica y orgánicamente, los partidos de orden, pero en momentos de crisis económicas, sociales y políticas recurre al populismo autoritario, como lo fue el bonapartismo dos veces, luego fueron los caso del fascismo y en nacismo en  Italia y Alemania o a la Guerra Civil como en  España, después de la crisis económica mundial de 1929. En general, en los países en desarrollo la derecha se expresa  como populismo, es decir con discursos y acciones que representan los intereses populares, pero concentrando el poder económico en el sector financiero y la extracción de los recursos naturales, siempre en asociación con el gran capital internacional. Tal es el caso del peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil o el “priismo” en México.   

Volviendo a la situación política de hoy aquí, el temor  ante la implosión electoral y la explosión política lo expresa claramente  el núcleo pensante del empresariado, el Centro de Asuntos Públicos (CEP) cuando al atribuir la crisis política actual a una crisis del aparato del Estado –Gobierno y Parlamento- expresa que: “que la brecha entre las expectativas sociales y la capacidad estatal de satisfacerlas puede crecer a niveles peligrosos para sostener la gobernabilidad y la confianza social en las instituciones de la democracia representativa”, si bien el documento referenciado, sugerentemente llamado “Un Estado para la ciudadanía” – en el cual participaron prominentes expertos de la Nueva Mayoría como José Pablo Arellano, Ernesto Ottone, Paulina Veloso, Oscar Guillermo Garretón y José Joaquín Brunner, entre otros-,  contiene una propuesta que pretende resolver  esta crisis con medidas técnico administrativas, con estricto control del gasto público y mucha innovación digital, claro está; para nada se tocan los ineludibles asuntos públicos de la gestión de la distribución de la riqueza, la economía nacional, y la gestión de distribución del poder, la política –La Constituyente-, en la cual aquella reposa.  Lo importante es que ese pensamiento empresarial reconoce que el eje de la crisis está en la incapacidad del estado para resolver las demandas sociales, pues  como lo ha puesto en claro las ciencias políticas desde Maquiavelo a Bauman: un estado que no es capaz de darle protección a todas y todos sus ciudadanos no merece existir. Por ahora la implosión electoral se expresa como abstencionismo, que si se convierte en insurrección social puede llegar a ser explosión política.

El temor de la derecha y su centro lo expresa ante la situación electoral que se anuncia compleja si consideramos el estudio electoral de Criteria Research de octubre, al iniciarse la veda de publicaciones de predicciones electorales -dado que parece ser la empresa menos comprometida con algunos de los incumbentes-, en la primera vuelta pronostica entre los votantes probables, por una parte, que Piñera obtendrá un 39% de respaldo electoral y Kast un 6%, por otra, Guillier obtendría un 24%, Goic un 6%, MEO un 5%, Artes un 1% y Sanchez el 15%; para la segunda vuelta ajustando esos resultados al trasvasije de votos que se ha identificado, los resultados totalizados serían un 44,9% para Piñera y un 45,4% para Guillier. Este es un empate técnico donde se muestra que el candidato de la derecha no logra superar su techo electoral y que no tiene la elección ganada.

El temor de la derecha es doble, temor a la derrota y temor a la unificación de la centro izquierda, en cambio, el temor de la Nueva Mayoría (en liquidación) es no mantener la unificación de la centro izquierda, el temor de la DC es una centro izquierda que pretenda incluir al PC y, peor aún, también al FA.

Como ya se ha dicho cualquiera que sea el resultado electoral de la segunda vuelta, sean los escenarios del triunfo de Piñera, Guillier o, incluso Sánchez, la coyuntura de efervescencia  social ya  sea para defender los derechos alcanzados, sea para mantenerlos o profundizarlos, así como su mal manejo por el poder político puede llevar a la explosión política, ya que dado por terminado el sistema electoral binominal y  el duopolio político, “la política de los  acuerdos” ya no será posible o tendrá un carácter completamente distinta con la presencia del FA.

La última estrategia comunicacional de la derecha en esta incertidumbre electoral es la recurrencia al individualismo popular, por el cual lo aconsejable para los consumidores-emprendedores impulsados por la pasión consumista, que conformarían las grandes mayorías nacionales, es que estos se identifiquen,  o suponer que se identifican, o hacer que se identifiquen con un emprendedor exitoso: Sebastián Piñera. En esto está jugando un rol central el Rector Carlos Peña con su libro de sugerente título: “Lo que el dinero si puede comprar”, quien ha calificado a la campaña electoral de “silente, escasa de ideas y plagada de rencillas entre los candidatos”, lo cual, según él, le otorgaría el triunfo al liderazgo más consolidado.

(el autor de esta nota milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, del PS regional)

(Imagen: Dirigible LZ-129 Hindenburg en llamas, a las 19:25 del 6 de mayo de 1937, Lakehurst, New Jersey)

En los cien años de la Revolución Rusa y en el Chile de hoy

por Ibán de Rementería//

A cien años de la Revolución de Octubre la pregunta que tienen que ser hecha es porque ésta  termina en los gobiernos de Gorbachov, Yeltsin y Putin, todos ellos productos políticos de esa revolución. ¿Cómo esa revolución política que realizó una revolución social terminó como ya sabemos? ¿Cómo el saber de los bolcheviques convertido en poder soviético –poder de consejos de obreros, campesinos y soldados-, transformaron ese país agrario y feudal, en un país estatista e industrial, para convertirlo finalmente en un país capitalista, extractivista e industrial retrasado?.

Si bien las revoluciones son políticas, son procesos vertiginosos de redistribución del poder, de crecimiento de la democracia, sus propósitos son siempre de redistribución de la riqueza que colectivamente toda la sociedad produce. La Revolución Francesa fue principalmente una reforma agraria, la Revolución Rusa fue una reforma agraria y la estatización de los principales medios de producción, lo que le aseguraba al estado la apropiación del excedente económico y el poder discrecional para hacer uso social y económico de él.  

Cuando en la historia occidental se habla de revolución se refiere a la Revolución Francesa (1789) y a la Revolución Rusa (1917), se consideran como revoluciones también a la Revolución Inglesa (1630) y la Revolución Americana (1774), pero  sólo en aquellas los pueblos francés y ruso –en lo concreto los pueblos de París y Petrogrado – respectivamente, tomaron la iniciativa y mantuvieron el protagonismo hasta que el orden político institucional se los apropio. Allí el Consulado y el Imperio, allá el Estado Soviético.

La Revolución  Rusa se asumió como terror rojo con los bolcheviques en su conducción desde la toma del Palacio de Invierno hasta las purgas estalinistas de 1937-1938, de igual manera como la Revolución Francesa  se asumió como el Terror, a secas, cuando los jacobinos radicalizados se tomaron el poder en el momento de mayor peligro para ella, aplicándole la guillotina a todo el que representara la aristocracia, incluidos el Rey y la Reina, como a cualquiera que se opusiese a ella o no mostrase suficiente lealtad con ella,  el líder de este procedimiento de salvación nacional, Robespierre terminará él mismo aguillotinado para tranquilidad tanto de sus enemigos como de sus asociados, la mayor hazaña del jacobino Napoleón Bonaparte fue la represión del pueblo de Paris, el 18 de brumario, luego Napoleón le podrá orden institucional a la revolución y en su intento de volverla así universal –europea imperial- terminará su aventura en la derrota militar de Waterloo. Pero las cosas nunca volvieron a ser las de antes, los pueblos siguieron intentado librarse de la dominación y luchando por la emancipación en 1830, 1848 y de manera radical el pueblo de Paris en 1871. Los desacuerdos sobre la distribución del poder político, territorial y de la riqueza en Europa más o menos se resolvieron mediante dos guerras mundiales (1914 y 1939), movilizando a grandes masas de población como en la revolución.

La Unión Soviética fue una invención política de un partido político, el Partido Comunista, un partido con una ideología estructurada, en lo concreto representar los intereses políticos,  económico y sociales de los trabajadores asalariados –los proletarios- frente a la burguesía industrial, comercial y financiera que los explota para hacer reproducción ampliada del capital, por lo tanto contaba con un proyecto político específico para representar en cada momento y lugar los intereses de aquellos.

No se necesita ser un avezado científico político para cerciorase que el jacobinismo radicalizado de la facción bolchevique –la mayoría- del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia terminó absorbido en el autoritarismo organizativo e ideológico instalado por el estalinismo, conduciendo a sus militantes y cuadros a la despolitización. Como es sabido el  “poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El  intento democratizador de Gorbachov fue derrotado por la fracción burocrática del Partido Comunista de la Unión Soviética y ambos anulados entre sí fueron desplazados por la facción neo liberal encabezada por Yeltsin, hecho internacionalmente celebrado, quien puso fin a la Unión Soviética, asunto no previsto ni por la CIA ni por la KGB, y dejó al Partido Comunista en la oposición donde no es una amenaza para nadie, vive de la nostalgia y la celebración de Stalin como fundador de la Rusia moderna. 

La Revolución Rusa nos ha dejado dos lecciones históricas fundamentales, primero, que para hacer una revolución política, la toma del poder, y realizara una revolución social, económica, cultural y tecnológica se necesita una organización política y una ideología de clases, en este caso de los trabajadores, se requiere un partido político revolucionario; segundo, que la revolución debe ser democrática, constantemente redistribuidora del poder, o merece ser puesta en una jaula con otros objetos políticos curiosamente perversos, ya que de lo contrario indefectiblemente terminará en manos de líderes personalista como Napoleón o Stalin y así el poder retornará a las clases dominantes.

Aquí, después de 17 años de dictadura militar y 27 años de democracia tutelada por la constitución Pinochet-Guzmán, regida por la economía neoliberal extractivista y rentista con un estado socialmente subsidiario, produjo un modelo de control político y social altamente privatizador y concentrador de la riqueza, conocido como la exitosa transición, conducida por los partidos de la Concertación. Pero este modelo manifiesta sus primeros signos de crisis con la derrota de Lagos Escobar por Joaquín Lavin en la primera vuelta presidencial en 1999, no obstante aquel logra triunfar en la segunda vuelta convocando al PC y al resto de la izquierda no institucionalizada en la Concertación, constituyéndose su gobierno en el paradigma de cooperación público privada y el reformismo político, luego la elección de la carismática  Michel Bachelet en 2006 salva la situación. Pero, ese modelo de control social y político despolitizador de la ciudadanía –medido en abstencionismo creciente- fracasará estruendosamente con la elección presidencial de Sebastián Piñera en 2010. Entonces, en el año 2011 el movimiento social se expresa a lo largo de todo el país protestando por las consecuencias locales inaceptables del modelo económico extractivista y rentista, ahí “la calle” pone en jaque al gobierno y en crisis de representación al conjunto de los partidos políticos, el liderazgo del movimiento social lo asumen los estudiantes, quienes establecen que la principal causa de la desigualdad es el acceso selectivo o negado a la educación en general y a la superior en particular, en ese momento el movimiento social estableció el programa mínimo de gestión de la distribución del poder y la riqueza, constituido por el derecho al acceso universal, gratuito y de calidad a la salud, la educación y la seguridad para todas y todos los habitantes del país; además para hacer ese proceso de redistribución de la riqueza estableció que es absolutamente necesario hacer un proceso de  redistribución del poder político mediante una Asamblea Constituyente. En 2014 la candidata indiscutible de la Concertación para recuperar el poder es nuevamente Michelle Bachelet,  que más el Partido Comunista conforman la Nueva Mayoría, quien hace suyo como programa presidencial la demanda de la calle por la plena satisfacción de los derechos sociales fundamentales en salud, educación y seguridad social. El nuevo gobierno para financiar esas reformas acomete la reforma tributaria y mejorará la capacidad negociadora de los trabajadores con la reforma laboral, pero las negociaciones cupulares intra y extra Nueva Mayoría no dejan conforme ni a beneficiarios ni afectados: ni a trabajadores ni a empresarios; la reforma tributaria vuelve al conocimiento tributario en una ciencia compleja; la reforma educativa no convoca ni satisfaces a estudiantes, ni a docentes, ni a rectores, ni a propietarios de las instituciones educativas; la constituyente y la regionalización se diluyen entre los intereses de los incumbentes tanto en el Gobierno como en el Parlamento; la reforma del sistema de seguridad social, pese a ser demandada por el segundo movimiento social masivo luego del estudiantil, con la consigna: “No más AFP”, es remitida a “comisiones” especializadas.

Lo anterior y la situación electoral actual plantean tres escenarios y una sola coyuntura. La mayor novedad política es que el movimiento social conducido por los estudiantes se configura como un tercer actor político, el Frente Amplio, conformado por un conjunto de 15 partidos y movimientos políticos originados entre los estudiantes y diversos proyectos de izquierda frustrados.

Cada escenario queda definido por la propuesta política que se propone realizar cada uno de los contendientes presidenciales en relación a la satisfacción de los tres derechos sociales fundamentales, propuestos por el movimiento social  y que intentó implementar el Gobierno de la Presidenta Bachelet.

El primer escenario es el eventual triunfo de Sebastián Piñera, quien se propone dar marcha atrás en esas tres reformas, eso generará movilizaciones sociales de resistencia tanto más fuertes cuan profundas sean las contra reformas, todo lo cual provocará una creciente polarización social y política. Una primera manifestación de esto fue que José Antonio Kast, candidato presidencial de la extrema derecha conservadora en lo valórico y neo liberal en lo económico social,  fue aplaudido 17 veces en la última  ENADE (Encuentro Nacional de la Empresa), mostrando así el profundo carácter reaccionario del empresariado nacional.

El segundo escenario es el posible triunfo de Alejandro Guillier, quien se ha comprometido a continuar las reformas iniciadas por la Presidenta Bachelet, pero dado que su programa no prevé la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades proveniente de la explotación de los recursos naturales concesionados a los privados, como tampoco de las que producen las obras públicas sobre los bienes nacionales, ni los servicios públicos que constituyen monopolios naturales, está claro entonces que no se contará con los recursos suficientes para profundizar esas reformas, lo cual le otorga un carácter demagógico y populista a esa propuesta programática, es decir no se tiene voluntad de hacerlas e irresponsabilidad fiscal en caso de hacerlo. Esto generará frustraciones en el movimiento social y aumentará la perdida de legitimidad política de la  Fuerza de Mayoría  lo cual a su vez aumentará las movilizaciones sociales y la polarización política.

El tercer escenario es el no descartable triunfo de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio, ellos no tan solo se han comprometido a dar cumplimiento a la satisfacción de los derechos sociales en salud, educación y seguridad social, también se proponen la recuperación de la explotación de los recursos naturales o al menos de una renegociación sobre sus rentas con los actuales concesionarios, también sobre algunos servicios públicos, incluso han valorizado el costo anual de dar cumplimiento a sus promesas en unos US$ 13.000 millones anuales, incluido entre otros poner fin a la privatización de la seguridad social de la población civil, lo cual se aproxima a los US$ 12.000 millones anuales que las mineras privadas del cobre se han llevado como sobre ganancias en los últimos diez años –más allá de sus utilidades, costos de riesgo, costos tecnológicos, etc.-, según la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Aquí lo claro es que el empresariado nacional e internacional no se dejará quitar esa parte de la riqueza nacional que les ha cedido graciosamente el Estado de Chile durante la Dictadura Militar, los gobiernos de la Concertación, la Coalición por el Cambio y la Nueva Mayoría. En este escenario la polarización política es un claro proyecto y amenaza política por el empresariado y sus partidos políticos, incluidos sectores de la Democracia Cristiana y de los partidos de la Fuerza de la Mayoría, aquí el discurso explicativo y de advertencia es la venezolanización de la política nacional.

Es obvio que los dos escenarios dos y tres pueden producir una variedad de variantes según sean los acuerdos o desacuerdos a los cuales lleguen los diversos actores políticos para realizar sus respectivos proyectos de gobierno. Igual cosa acontece en el escenario uno donde la gobernabilidad del eventual  Gobierno de Piñera dependerá de los aliados que logre sustraer de la DC, poniendo en duda la integridad de esta, la experiencia pasada resultó un fiasco; también la gobernabilidad de ese eventual gobierno dependerá de los aliados que obtenga en algunos partidos de la Fuerza de la Mayoría.

Cualquiera de los tres escenarios electorales previsibles generará la misma coyuntura política nacional marcada por grandes movilizaciones sociales en pro de las reformas por los derechos sociales fundamentales y la resistencia política de las organizaciones empresariales y políticas que se oponen a las mismas. Aquí, entonces, la pregunta a cien años de la Revolución de Octubre es: ¿existe un partido político con una coherencia ideológica suficiente y una capacidad organizativa competente, socialista y democrático, para convertir al movimiento social creciente en una alternativa de poder ante el previsible vacío de poder que la actual coyuntura electoral está produciendo?  Eso que los opinólogos llaman “las aburridas elecciones”.

 

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

 

El narcoclientelismo en el PS

por Ibán de Rementería//

La narcopolítica es una astuta elaboración informativa que sirve para dar explicaciones simples a procesos de poder complejos. Esa idea parte de un principio falso según el cual es la oferta de drogas la que dinamiza el mercado y es la causante de la demanda por ellas, por lo tanto es la oferta de esas sustancias gestionada por los narcotraficantes la responsable de los graves problemas sanitarios, sociales, criminales y políticos que el mercado ilícito de drogas causa en el mundo actual. Para controlar lo anterior los estados con la finalidad encomiable de proteger la salud mental y espiritual de la humanidad (Convenciones de la NNUU) le han declarado  la guerra al narcotráfico, lo cual es conocido como “la guerra de las drogas”, guerra que ha causado varias veces más muertes que el consumo de drogas, mayoritariamente entre personas que no eran ni narcotraficantes, ni agentes de la ley, ni consumidores.

Los dos casos más destacados recientemente en la prensa de esta guerra de las drogas son: en 2014, los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Estado de Guerrero, México, operación realizada por narcotraficantes a instrucciones de la policía local por órdenes del Alcalde; luego, desde el año pasado en Filipinas el Presidente Duterte ha ordenado a la policía, las fuerzas armadas y la población en general ejecutar a todos los narcotraficantes y consumidores de drogas, en este caso para “evitar el sufrimiento de sus familias”, esos asesinatos ya superan las 7.000 mil, sobre lo cual hay un silencio planetario,  esas “desapariciones forzosas” y estas “ejecuciones extrajudiciales” son la forma eufemística de llamar a los secuestros y asesinatos por encargo del sistema político institucional.

Del lado de la demanda de las drogas bien sabemos que el consumo de estas se debe a que, por una parte, vivimos en una sociedad crecientemente ansiógena, es decir generadora de ansiedades, que las utiliza para paliar sus temores, frustraciones y tristezas haciendo un uso ansiolítico de aquellas; por otra parte, a que tenemos una política y un sistema sanitario incapaz de comprender e ineficiente para resolver los graves problemas de salud mental que nuestra población padece, sólo el 2% del presupuesto de salud lo dedicamos a aquello. Es entre esta demanda social sanitaria y la incapacidad pública de satisfacerla que surge el narcotráfico.

Gran impacto ha causado el caso de Miguel Ángel Aguilera, Alcalde de San Ramón –populosa y popular comuna de Santiago- denunciado por la Televisión Nacional de tener entre su personal, parientes y allegados a conocidos narcotraficantes y matones locales. Además, el asunto es complejo por ser Aguilera uno de los vicepresidentes del Partido Socialista y ser considerado allí como uno de sus principales electores. Este hecho ha generado un gran revuelo informativo y provocado un debate sobre la narcopolítica en Chile, sobre todo en estos momentos de elecciones presidenciales, parlamentarias y regionales.

Aquí no hay espacio para una bien desarrollada explicación de que es el clientelismo político, en breve,  es el proceso de despolitización de la política, caracterizado por la carencia de propuestas para gestionar la distribución del poder y la riqueza en favor de las mayorías nacionales, eso que los expertos llaman la falta de relato o discurso, lo anterior lleva a sustituir la carencia de convocatoria ciudadana de los partidos políticos por la construcción de relaciones clientelares –cacicazgos políticos- basados en las lealtades personales y el intercambio de favores, dádivas y regalos, tanto a nivel intra partidario como con la población a representar, todo lo cual va convirtiendo  a la práctica política en una actividad muy onerosa, pues ya no hay ni trabajo voluntario ni trabajo partidario, lo que se ha ido resolviendo al poner el poder político nacional, regional y local al servicio del poder económico que mejor lo financie, como lo han mostrado recientemente los casos PENTA, SQM, CAVAL, ley de pesca, etc. Otra alternativa posible para financiar la política local no es,  como se afirma cómodamente, venderse al narcotráfico, sino que hacerse cargo de la distribución local y minorista de las drogas, sobre todo cuando se desarrollan actividades y procesos de control social a nivel comunal como es el caso del gobierno municipal. Pero no es que el narcotráfico se apropie de la política, realmente este no tienen interés en eso, sino que por el contrario es la política que se apropia del narcotráfico. Los mejores antecedentes sobre esta muy poca informada realidad están en la desastrosa aplicación de la ley seca en los Estados Unidos de América entre los años 1920 y 1933.

Lo local es el espacio social y mercantil de las drogas, allí se consumen, allí  se distribuyen y allí se persigue criminalmente a proveedores y consumidores. Pero hay algunos detalles económico sociales que deben tenerse presentes: según las estimaciones internacionales algo así como  57% del valor agregado pagado por los consumidores que usan los derivados de la hoja de coca, la pasta base y el clorhidrato de cocaína, se la quedan los micro traficantes locales, los pushers, los que “llevan la mano”, el 57% de unos US$ 75.000 millones a nivel planetario, esto es un gigantesco subsidio a la pobreza. Como es sabido el microtráfico es una estrategia de sobrevivencia de jóvenes, mujeres y ancianos empobrecidos, por eso ellos cuentan con la complicidad solidaria de sus vecinos, conocidos y allegados. Es allí donde bien puede medrar el clientelismo comunal.

Por lo tanto el asunto Aguilera como tema político central aquí no es la contaminación de política por el narcotráfico, el problema central de la distribución del poder es la clientelización de la política y los partidos políticos, es de esto que debemos ocuparnos quienes desde la Izquierda  Socialista queremos recuperar al Partido Socialista para representar los intereses de las y los trabajadores manuales e intelectuales, así como de las grandes mayorías nacionales.

El griterío por la narcotización de  política quiere expresamente  soslayar el debate por la clientelización de la política, pero sobre todo contener la lucha por la redistribución del poder en los partidos y en las instituciones políticas como son el Parlamento, los gobiernos regionales y municipales. La pregunta que debe ser hecha por las y los socialistas es: si es más grave que Fulvio Rossi se haya entregado a los intereses del gran capital en SQM y en las grandes pesqueras,  de lo cual el Ministerio Público ha aportado suficiente evidencias para procesarlo,  o si es más grave que  Miguel Ángel  Aguilera tuviese entre su personal  a personas vinculadas o sancionadas por narcotráfico, lo cual establece la responsabilidad penal de ellos pero no la de él. ¿Bastará con expulsar a Aguilar, quitarle la vicepresidencia del Partido Socialista, perseguirlo criminalmente como agente o cómplice del narcotráfico para resolver el grave problema organizativo y político que el clientelismo le está causando al Partido Socialista? ¡Evidentemente que no! Pero eso es lo que exactamente está esperando el clientelismo y los paniaguados del gran capital dentro del Partido Socialista para que todo siga igual. Para eso necesitan un chivo expiatorio y ese es Aguilar y su entorno funesto. Lo claro aquí es que esta es una gran oportunidad para acabar con el clientelismo en el Partido Socialista, en los municipios y en la política nacional, pero para eso se necesita una firme convicción y voluntad política que aún está en construcción.

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, Izquierda Socialista, PS)

La crisis política en La Cocina del poder

por Ibán de Rementería//

 

La actual crisis política tiene su expresión más dramática y generalizada en la probabilidad previsible que la participación en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias sea aún menor que las pasadas elecciones municipales, que sólo llegaron al 35%, esta es una crisis de convocatoria política y por lo tanto de legitimidad de la democracia.

La otra expresión más particularizada de la crisis política que padece el país, es la crisis de las organizaciones partidarias de la institucionalidad del poder, la cual reposa más en esas organizaciones que en las mismas instituciones de las organización política de la república: Presidencia de la República, el Congreso de la República y los Municipios, principalmente. Nos referimos a los partidos políticos. No es necesario repetir aquí las diversas encuestas que indican niveles mínimos de aprobación a estas instituciones de gestión de la distribución del poder que es la tarea de la política, de la organización del poder. Según el CEP, en julio del año 2014 el respaldo a la Nueva Mayoría era del 30% y a Chile Vamos solamente el 20%, ahora en agosto de 2017 el respaldo a Chile Vamos cayó al 16% pero la Nueva Mayoría solo consigue el 10%, mientras que el Frente Amplio tendría un 11% de respaldo, entonces, la Fuerza de la Mayoría se muestra más bien como la fuerza de una minoría.

Intentemos no al estilo de Foucault un análisis de la micro física del poder, sino que al estilo de Zaldívar de la pequeña cocina del poder, de la microfísica culinaria del poder.  A poco de iniciado el actual gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet  con la crisis ministerial que causa el caso CAVAL, el cual compromete gravemente el entorno familiar  inmediato de la Presidenta,  pone de manifiesto que ella está acompañada de un entorno político despolitizado, mediocre y sin liderazgo que es incapaz hacerse cargo de los asuntos públicos en medio de una crisis de esa envergadura. Además,  aparece claro en ese momento que los partidos políticos constituyentes de la coalición  de Gobierno, la Nueva Mayoría, no tienen ninguna participación en el manejo de esa crisis, como resultado del hecho de que sólo habían tenido una participación meramente nominal en la constitución del equipo de gobierno.  ¿Qué había pasado?  la candidata, dada su mala experiencia con los partidos en su primer gobierno decidió conformar su propio equipo de confianza tanto para conducir la campaña como para conducir el Gobierno, lo que aceptaron gachamente los partidos por el triunfo asegurado, con el oportunismo político que los caracteriza.

El equipo político de gobierno estaba constituido por quienes habían sido los principales operadores de la campaña presidencial, eran militantes pero no miembros de las direcciones de los partidos de la Nueva Mayoría, ni pertenecientes a los entornos de los “príncipes electores”  de la Concertación: Girardi, Lagos y Bitar del PPD, Frei, Walker y Zaldívar de la DC, Escalona, Núñez  y Solari del PS, etc. Habían sido en lo personal de la confianza exclusiva  de la candidata y habían llegado a los máximos cargos del poder ejecutivo como personas de confianza de la Presidenta. El poder de ejecución residía en los ministros  Rodrigo Peñailillo, Ministerio del Interior,  y Alberto Arenas, Ministerio de Hacienda, pero el poder propiamente tal lo tenía y tiene la Presidenta, ellos fueron defenestrados con su absoluta mudez, sin defensa ni lágrimas de nadie, mientras sus sustitutos, Rodrigo Valdés en Hacienda, un conocido operador de las finanzas internacionales, y Mario Fernández DC opus dei, pero no de derecha,  son bien vistos y recibidos por los sectores más dialogantes de la Nueva Mayoría y Chile Vamos. En la gestión de Gobierno, que no puede ser analizada aquí en profundidad,  imperó más que desprolijidad técnica y administrativa la indefinición y carencia de propósitos políticos –de poder-, la política seguía siendo la de los acuerdos, los resultados, dicho de manera alegórica, han sido el conocido camello producido por un equipo de expertos estadounidenses, nadie entendió nada ni se sintió representado en nada por lo reformado, pero la derecha y un sector importante de la DC logró articular una mayoría opuesta a ellos  juntando los trozos de todo aquello que no convenía a los diversos sectores involucrados: estudiantes y docentes, universidades públicas y privadas, trabajadores y empleadores, grandes y pequeños contribuyentes, etc. Finalmente, “el conflicto entre el crecimiento y el medio ambiente” derrumbó el equipo económico de ese gabinete, pero eso es otra historia. Lo cierto es que el intento bonapartista de la Presidenta careció del liderazgo apropiado y de los oficiales eficientes para llevarlo a cabo, ella no obstante conserva su carisma y estaría dedicada a preparar su legado.

Tampoco hay aquí espacio para hacer el análisis en profundidad de las vicisitudes que han llevado a la Nueva Mayoría a constituirse en la Fuerza de la Mayoría (FM) en torno a la candidatura presidencial de Alejandro Guillier. Pero si podemos hacer un análisis comparativo como micro cocina del poder entre esa candidatura y lo acontecido con la Presidenta Bachelet. La situación general de contexto político es la misma, más agravada ahora, que la situación de crisis de la Concertación como proyecto de centro izquierda puesto de manifiesto en las elecciones presidenciales de 1999, donde en la primera vuelta el candidato de la derecha Joaquín Lavín derrota a Ricardo Lagos Escobar, quien sólo logró sobreponerse en la segunda vuelta gracias al respaldo del PC y el resto de la izquierda alternativa. Por eso mismo en el año 2006 la candidatura de la carismática ex Ministra Michelle Bachelet se impone sobre los liderazgos conocidos de los partidos de la Concertación. En el año 2010 la persistencia en carencia de propuestas políticas y liderazgos en los partidos de la Concertación lleva al oportunismo de una marca conocida, con Eduardo Frei Ruiz Tagle, que conduce a una estrepitosa derrota ante la derecha liderada por Sebastián Piñera.    

Ahora, el Senador Alejandro Guillier, ex periodista y comentarista político que llegó a ser la opinión mejor evaluada de los medios de comunicación,  levanta con éxito inicial su candidatura presidencial independiente  por la Nueva Mayoría pero ajena a sus partidos, excepto su relación funcional con el PR en tanto es senador independiente por ese partido, al reafirma su independencia política y programática de aquellos estuvo llegando a alcanzar a Piñera en respaldo popular en los inicios de la campaña a comienzos de año. Luego la inconsistencia política de sus propuestas, su error forzado por los partidos de no participación en las elecciones primarias presidenciales, los conflictos más de estilo y formas que de confrontaciones programáticas y políticas con las otras candidaturas de su sector, el nutrido fuego amigo, el ninguneo de los medios de comunicación; pero, sobre todo, la aparición de una candidatura de izquierda alternativa encabezada por la periodista política, también de alto reconocimiento profesional, Beatriz Sánchez,  va aumentando en las encuestas su distancia con Piñera y acortando hasta el empate sus diferencia con aquella.

En lo concreto la microfísica culinaria del poder en la campaña de Guillier se está manifestando como un conflicto entre la organización de campaña y su entorno político más cercano.  El “petit comité” de Guillier está conformado por Juan Forch (ex PC), Harold Correa (PPD), Luis Conejeros (ex DC), Enrique Soler (PPD) y Osvaldo Rosales (ex PPD). Correa conoció a Guillier en 2005 como jefe de gabinete de Sergio Bitar, cuando este era ministro de Educación, Bitar y Harold Correa le habrían presentado, a su vez, al ex diplomático Enrique Soler, su actual jefe de gabinete. Este “petit comité” tiene serios conflictos con el Comando de la Campaña que encabeza Osvaldo Correa Generalísimo del Comando y Secretario General del PR.

Lo que aflora nuevamente aquí con la campaña de Guillier, como en el caso de la campaña y el gobierno de la Presidenta Bachelet,  es tanto carencia de propuestas programáticas que sean coherentes con las demandas sociales básicas fijadas por sus movimientos en derechos universales, gratuitos y de calidad en salud, educación y seguridad social, lo que despectivamente los expertos y la gran prensa  llaman “la calle”, que estalló allí en 2011 como respuesta a los intentos contra reformistas del Gobierno de Piñera. En esta campaña también aflora la ausencia de una capacidad organizativa de los partidos para hacer creíbles la realización política de esas propuestas. Lo claro, ahora, es que sólo un liderazgo bien construido ya no produce convocatoria entre los sectores sociales que serían sus eventuales beneficiarios. Para decirlo brevemente, la sociedad civil en clave de poder ya no está dispuesta a embarcarse en propuestas populistas. Pero el fantasma del populismo recorre la campaña de la FM, mientras Rosales dice que se debe satisfacer las demandas de salud, educación y seguridad social, mediante crecimiento no más, la derecha acusa a esas propuestas de demagógicas, impracticables, y de populistas conducentes a la destrucción de la economía nacional como en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, etc.

Mientras la campaña presidencial de la Fuerza de la Mayoría (FM) no prende ni se despliega, a la vez, la campaña parlamentaria se pierde, en aquello que en tiempos de “ascenso revolucionario” se llamó el cretinismo parlamentario, con altos niveles de conflictividad en las campañas senatoriales y las otras, entre el PS y el PC y “bellos gestos” amistosos entre la DC y el PS, donde la torpe y silenciosa dirección nacional del  PS, que nada dice de lo político y ni de lo programático, trata de resolver  vía disciplinaria los descontento locales  mediante sanciones de zarzuela con mucho canto y baile pero meramente entretenidas. A su vez la IS permanece en la mudez programática y política que domina al conjunto del PS y a la FM. Por su parte el FA, no obstante ser una coalición debutante de amplio espectro e inmadurez, muestra mucha coherencia discursiva, propuesta política explícita y eficiente despliegue territorial, pese a sus escasez de recursos. Lo claro es que la Fuerza de la Mayoría y el Frente Amplio se están disputando palmo a palmo pasar a la segunda vuelta, donde triunfará el que mejor logre sacar de la abstención  a la ciudadanía.

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, del PS de Valparaíso)

(Imagen: Bodegón de aves y liebres, Rembrandt) 

Valparaíso: Puerto o Borde Costero

por Ibán de Rementería//

El destino de Valparaíso se define entre ser puerto o borde costero. No hace muchos años la consigna de la sociedad civil, de la ciudadanía, era “No al mall si al puerto”, en medio de la confusión y escepticismo vecinal – la ciudadanía concreta de una ciudad – que generó la designación por la UNESCO de la ciudad puerto  como sitio patrimonial de la humanidad. Aquella consigna apareció como un llamado de alerta y convocatoria a defender el destino portuario de la ciudad cuando el gran capital comercial y financiero puso su ojo certero para concesionar el Terminal 3 no con fines portuarios sino que comerciales e inmobiliarios. Pero, hay anécdotas que son decidoras, por ejemplo, hasta no hace mucho en un conocido café del centro del Puerto quedaba un ejemplar de un afiche con aquella consigna, donde solo se leía “no al mall” y “si al puerto” había sido borrado.

Lo que le sucede a Valparaíso es que está transida por una multiplicidad de intereses en competencia por los recursos que la ciudad puerto ofrece. De manera obvia se supone un conflicto entre  su destino portuario y su empleo turístico patrimonial a partir de su designación como sitio patrimonio de la humanidad por la UNESCO, los que necesariamente “le lleva”, o hace surgir la apetencia inmobiliaria. Conflictos por el Mall Barón, por la ampliación de  Terminal 2, por las cargas limpias, por los cruceros de pasajeros, por el PGE, etc., todo esto debe ser examinado con máximo cuidado. Tanto más cuanto que los intereses de los grandes grupos económicos en lo marítimo portuario están entrecruzados, así  Luksic es propietario de la Sudamericana  que a la vez es parte de Hapag-lloyd del Puerto  de Hamburgo que es propiedad de aquella ciudad estado y socia de la United Arab Shipping (UASC),  mientras que la Interoceánica (CCNI) que era de los Urenda fue vendida a Hamburg Sud la cual fue absorbida por la danesa Maersk Line. A la vez el terminal Pacífico Sur (TPS) de los von Appen, tomó como socio en un 40% a la suiza Mediterranean Shipping Company (MSC) por medio de su filial Contug Terminals, como se puede ver nuestros puertos y navieras están cada vez más internacionalizados, sus rentas y utilidades también.

El destino portuario de Valparaíso

El destino portuario de Valparaíso queda establecido por la incorporación del Pacifico Sur al “moderno sistema mundial” que surge con la conquista de América en el siglo XVI,  esta apacible caleta abundante en agua dulce llamada por sus aborígenes Aliamapu –tierra quemada, lo cual era bastante anunciador- se convierte con el tiempo en el más importante puerto pivote –hub port– del hemisferio sur que articula la transferencia de carga entre los océanos Atlántico y Pacífico, además, luego del  istmo de Panamá el viaje en lomo de mula entre Buenos Aires y Valparaíso era la distancia más corta entre los dos océanos  -de allí “el arriero va”–, sobre todo cuando no se quieren asumir “las molestias” y los riesgos de cruzar navegando el Cabo de Hornos. Esta ventaja bioceánica será explotada a inicios del siglo XX por los británicos, y después por los chilenos cuando aquellos fracasan, con el ferrocarril Buenos Aires – Valparaíso, vía Mendoza – Los Andes, al descubrir que era más corto hacer Bristol, Buenos Aires, Valparaíso, Sydney (Australia), que hacer de Bristol a Sydney vía cabo de Nueva Esperanza y por todo el Océano Índico, esa es la localización geoestratégica de Valparaíso y lo que le genera su renta portuaria.

Además de su geo localización privilegiada, Valparaíso no es una mala rada porque está bien protegida de los vientos y las corrientes del SW que son predominantes, pero no de los “temporales” que provienen del NW, no obstante sólo son temporales; asimismo, en siglo y medio los porteños han convertido su borde costero de caleta en puerto de aguas profundas, moviendo a sus cerros al mar para construir el “Plan”. Hoy esa ventaja comparativa geoestratégica se mantiene porque es más corta y barata la distancia Santos –el puerto más grande del hemisferio sur-, Buenos Aires , Valparaíso, los Angeles, como puerto de referencia en el Pacífico Norte, que la distancia Buenos Aires o Santos vía Canal de Panamá los Angeles. Además, la distancia Buenos Aires-Valparaíso-Singapur o Hong-Kong por el Pacífico es casi la misma que la distancia Buenos Aires-Hong-Kong por el Atlántico y el Indico.

El Mall Barón

Los dos primeros conflictos de intereses a propósito de las actividades económicas alternativas  a los usos marítimos portuarios del borde costero de Valparaíso fueron: primero, la concesión del terminal 3, el muelle Barón, a la empresa Falabella para su uso comercial  e inmobiliario, mientras tales obras fueron cuestionadas por una variopinta representación de la sociedad civil debido a que afectaría el derecho de vista y a las características patrimoniales de la ciudad puerto; en cuanto al segundo conflicto la Armada Nacional se opuso argumentando que así se perderían para el uso marítimo portuario las 12 hectáreas  del Terminal 3 como la única zona de respaldo con que el puerto contaba, más aún, en 2011 el comandante en jefe de la Armada, Almirante Edmundo González, ante la construcción de un centro comercial en el muelle Barón, declaró en un seminario de la Liga Marítima que “nosotros vamos a asesinar nuestro Puerto con la iniciativa del mall”, planteando de manera acertada el conflicto entre el uso marítimo portuario y el comercial inmobiliario de ese tramo del borde costero.

Los almacenes extra portuarios ( ZEAL) y el conflicto de las cargas limpias

Por otra parte, con recursos públicos en los altos del puerto se habilitaron zonas de almacenamiento  y reexpedición extra portuaria, la Zona de Extensión de Apoyo Logístico, el ZEAL,  para realizar allí el aforo o fiscalización de carga importada para su internación, trasladando allí esa actividad que antes se hacía en el Terminal 3 Barón, hay que destacar que esta actividad está concesionada.  Lo anterior originará el  tercer conflicto de intereses en el puerto,  el conflicto de las “cargas limpias”, que hace perder turnos, trabajo e ingresos a los estibadores. Esto pondrá de presente un cuarto conflicto que veremos más adelante. Los aforos extra portuarios en el ZEAL suben los costos de importación de las mercancías lo que hace perder la competitividad de Valparaíso, lo cual reconoce la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV).  Aquí aflora la incoherencia portuaria de destinar la zona de respaldo que hay en Barón para construir un mall y zonas de recreación mientras para la internación legal las cargas en contenedores deben ser llevadas a “la punta del  cerro” para su aforo.

 

La ampliación del Terminal 2

Entretanto, el segundo proyecto que comienza a generar conflictos por el uso del borde costero es la propuesta de ampliación del Terminal 2 por la empresa española OHL concesionaria del mismo,  con la construcción de una loza de 8 hectáreas que provea dos frentes de atraque de 400 mts. cada uno, así como la necesaria zona de respaldo a sus operaciones.  Aquí aflora de otra manera el grupo de interés por el uso recreativo y ciudadano del borde costero, ya manifestado en contra del Mall Barón, este  grupo de interés expresa una representación auto atribuida de la ciudadanía que va imponiendo su propio interés  de  destinar el borde costero de Valparaíso a fines recreativos, paseos, jardines, comercios, servicios, etc., en breve, el derecho al disfrute del borde mar, lo cual, claro está, genera un próspero negocio comercial e inmobiliario,  en fin, lo que se propone es una extensión plana del Mall Barón por todo el borde costero entre el Terminal 2 (calle Almirante Martínez) y el Terminal 3 (Avenida Argentina), proyecto que además incluye convertir la avenida Argentina en una rambla, como la de Barcelona. Aquí queda claro que el patrimonialismo ha devenido en un pretexto inmobiliario. Los usos alternativos que se proponen para el borde costero a los usos portuarios son comerciales, de servicios y turísticos, sin embargo, en la actualidad la zona urbana comprendida entre las avenidas Errázuriz y Pedro Montt  desde la Avenida Argentina hasta Bellavista están sub ocupadas, ya que fueron tradicionalmente almacenes mayoristas, actividad hoy reducida y casi desaparecida, actualmente semi ocupados por actividades universitarias y otras afines. Además, hay rumores que la española OHL concesionaria del Terminal 2 está en problemas financieros y estructurales, el TCV y EPV acordaron en diciembre 2016 una ampliación por 22 meses del derecho a abandonar el proyecto sin sanción alguna, cláusula de salida (way out).

La Cámara de Comercio y las otras asociaciones empresariales de la región y la ciudad de Valparaíso respaldan al Mall Barón y la ampliación del Terminal 2, de igual manera la mayoría parlamentaria tanto de Vamos Chile como de la Nueva Mayoría, también son respaldadas por las autoridades locales del Poder Ejecutivo como el Intendente y los gobernadores; en cambio, el actual Alcalde Sharp, no así los anteriores alcaldes, ASONAVE que agrupa a las navieras de cabotaje nacional, también, el Colegio de Arquitectos y diversas organizaciones de la sociedad civil  se oponen tanto al Mall  Barón  como a la ampliación del Terminal 2.

 

[VALPARAISO: PUERTO O BORDE COSTERO. Segunda  Parte]

El informe Isaza

Ante los conflictos por las alternativas del borde costero de Valparaíso en usos marítimos portuarios o en usos recreacionales, comerciales, de servicios e inmobiliarios, la máxima autoridad a cargo del patrimonio cultural del país, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), llamó en consulta al experto internacional recomendado por la ICOMOS y la UNESCO, señor Juan Luis Isaza, para que informase sobre los impactos que tendrían esas obras en el sitio patrimonial, tanto el proyecto del Mall Barón como la ampliación del Terminal 2, quien en breve determinó que la ampliación en el Terminal 2 tendría un impacto negativo alto no mitigable ni compensable sobre el sitio patrimonial, en cambio el Mall Barón no tendría un impacto significativo.

 

La atención a los cruceros de pasajeros

El conflicto de las cargas limpias puso de presente el cuarto conflicto de la ciudad puerto, el conflicto entre el uso para transferencia de carga o transferencia de pasajeros del Terminal 1, Terminal Pacífico Sur (TPS), concesionado al grupo Von Appen, los estibadores para protestar y luchar por recuperar sus trabajos en el puerto por el aforo de la cargas limpias boicotearon la atención de pasajeros de los cruceros, lo cual está poniendo en riesgo esa actividad turístico portuaria. Esta situación al mismo tiempo  favorecía los intereses del concesionario TPS, de no recibir  cruceros a los cuales solo les puede cobrar US$ 30 por pasajero atendido mientras pierde de movilizar cientos de contenedores y cientos de miles de dólares. Por esto la EPV ha amenazado a la TPS con dar por terminada la concesión. En los hechos las empresas que reciben los cruceros han decidido atender esas embarcaciones en el puerto de San Antonio, estimándose que el 60% de esos arribos en la próxima temporada se harán en aquel puerto.

 

La localización del  Puerto de Gran Escala (PGE) en la Región Valparaíso

Tal vez el más importante conflicto de Valparaíso como puerto y ciudad es su conflicto con San Antonio. Se supone existe una necesidad de ampliación de las instalaciones portuarias para atender adecuadamente la transferencia de carga que transportan los grandes navíos postpanamax, para la localización de un Puerto de Gran Escala (PGE) en la zona central del país están compitiendo Valparaíso y San Antonio. La localización geo estratégica  de un puerto es siempre un pivote de interfase, entre lo marítimo y lo terrestre, donde lo más barato para el movimiento de carga es el ferrocarril luego del transporte marítimo. Cierto es que San Antonio está mejor conectado a Santiago y la Región Metropolitana por carretera y ferrocarril, pero, Valparaíso está mejor conectado vía carretera y trazado de ferrocarril, con el puerto terrestre de Los Andes y por Mendoza  puede ser el terminal Pacífico de Buenos Aires, como aquel puerto puede ser el terminal Atlántico de Valparaíso; este puerto puede llegar a ser la puerta de salida de América Latina al Asia Pacífico, como alguien dijo la Rotterdam de América Latina, en el sentido que ese puerto pivote  articula el comercio de Europa continental con el Atlántico. Si bien el ferrocarril entre Los Andes-Mendoza no está operativo, ese tramo es un tercio de la distancia Valparaíso y Buenos Aires, además existe el proyecto del Ferrocarril Bioceánico aprobado por ambos gobiernos. No se ha vuelto a hablar de ese proyecto binacional y bioceánico Valparaíso BBAA, pese a que la Cámara Marítima ha recalcado la importancia de este medio multimodal de transporte. El tema, cuando es tratado, se refiere más que al Ferrocarril Bioceánico al túnel de baja altura, lo cual indica que el negocio de obra pública está más en ésto que en el ferrocarril mismo.

Si bien las autoridades competentes no han tomado una decisión sobre dónde se localizará el PGE,  además se rumorea que se puede distribuir entre ambos puertos, por eso ha aparecido la sustitución del concepto de PGE por Red Logística de Gran Escala (RLGE). En general, en Valparaíso los partidarios de los usos patrimoniales, recreativos, comerciales, de servicios e inmobiliarios del borde costero preferirían que San Antonio fuese escogido como PGE y que el borde costero quedase liberado a sus intereses.  

 

El Espigón  Barón como solución de amplio espectro

Recientemente el conflicto de las cargas limpias y su consecuencia el conflicto con los cruceros de pasajeros, que en realidad han sido provocados por el poco interés de atención a ellos por el concesionario Terminal Pácifico Sur llevó a que la Empresa Portuaria de Valparaíso propusiera, con el apoyo de la Alcaldía de Valparaíso, la habilitación del muelle Barón para el atraque exclusivo de los cruceros. Hace un año atrás, por este mismo medio, algunos propusimos que  si el Informe Isaza  atribuía a la ampliación del Terminal 2 un daño no mitigable ni compensable al patrimonio de Valparaíso y dada la necesidad imprescindible para las demandas de expansión portuaria de la ciudad, de contar con dos frentes de atraque de 400 mts. para atender navíos post panamax, se construyese en el lugar del muelle Barón un espigón de atraque de 400 por 120 mts.

Las dudas y aplazamientos sobre la decisión del PGE en la zona central podrían tener que ver con la opinión de la naviera Maersk Line, danesa y la más grande del mundo que nos visita, la cual duda que el país necesite un PGE como el propuesto en Yolanda, también con el informe de Global Infrastructure Outlook sobre no necesidades mayores de infraestructura portuaria a nivel mundial. En fin, mientras no se defina el terminal Yolanda para el PGE o se instale este en San Antonio, lo que se hace necesario es tener dos frentes de atraque que puedan recibir postpanamax. Este Espigón Barón no sería exclusivo para cruceros, cuya temporada de llegada es de seis meses, pero ampliaría notablemente la oferta de frentes de atraque.

Decimos que el Espigón Barón es una solución de amplio espectro porque  resuelve a la vez: a) el asunto de los impacto patrimoniales no mitigables ni compensables de la ampliación del Terminal 2 y las eventuales del Mall Barón; b) contando igualmente con dos frentes de atraque de 400 mts. cada uno; c) además se recuperaría  el uso de las 12 hectáreas de zona de respaldo a las actividades marítimo portuarias, como ha reclamado la Armada; d) entre otras cosas para atender los aforos de las cargas a ingresar, las cargas limpias, y; e) se contaría con suficientes frentes de atraque para atender a los cruceros de pasajeros.

El problema inmobiliario de Valparaíso

El interés inmobiliario por Valparaíso está atado a que el metro cuadrado es más barato en el Puerto que en Viña del Mar pero es como vivir en Viña, lo cual es una estupenda oferta de segunda vivienda para las clases medias altas ascendentes. Pero a no dudarlo la ciudad puerto necesita de múltiples hermoseamientos de sus espacios y equipamientos públicos que los hagan parecerse a una “ciudad jardín” en el borde mar. Valparaíso como ciudad tienen una peculiaridad única en el mundo en desarrollo: tienen la misma población hace cincuenta años, por eso es una ciudad sub ocupada y de baja densidad, con mucho terreno para hacer muchas obras inmobiliarias y de desarrollo urbano ad-hoc.  

La representación de la sociedad civil en los conflictos portuarios de Valparaíso

La mayor y mejor representación de la sociedad civil, expresada en este caso por los vecinos de la ciudad puerto, está en el Municipio y la Alcaldía, tanto más cuanto que  el actual Alcalde fue elegido por una consistente mayoría absoluta del 54% de los votos, precisamente por representar al movimiento ciudadano. El Alcalde Sharp se ha opuesto tanto a la construcción del Mall Barón como a la ampliación del Terminal 2, pero sus propuestas alternativas no han adquirido coherencia suficiente para ser convocantes de los vecinos de la ciudad puerto por la recuperación portuaria y patrimonial de Valparaíso, mientras que los intereses turísticos e inmobiliarios logran constantemente instalar sus conceptos e imponer sus intereses. El reciente encuentro público sobre Valparaíso con la participación de los señores Isaza, Lagos Escobar y Sharp, fue frustrado por la impetuosa intervención de algunos trabajadores marítimo portuarios, el cual tuvo que realizarse en privado, ya que estos defienden absolutamente la ampliación del Terminal 2 por considerarlo su fuente de trabajo e ingresos, seguramente si a ellos se les explicara que el Espigón Barón es la mejor opción para defender sus trabajos la harían suya.

 

El proceso electoral: los competidores en sus partidores.

por Ibán de Rementería//

Este título a lo Turfman , o a lo Agustín Squella, refiere a un proceso electoral altamente despolitizado, tanto en sus propuestas como en su convocatoria, si bien se afirma que las elecciones son una fiesta de la democracia, esta fiesta tiene un previsible problema de concurrencia debido a lo poco atractivo y creíble de las propuestas que en ella se realizan, tanto es así que los estudios sobre las tendencias electorales han introducido el concepto de votante probable, que sería algo así como el 45% de los habilitados para votar. Si tomamos la pasada elección municipal de concejales para fijar a partir de los resultados obtenidos por los dos grandes bloques políticos y suponer la situación en los partidores, esta fue el 47% para la Nueva Mayoría y 40% para Vamos Chile. Según la encuesta más frecuente (CADEM), considerando la muestra total: Guillier tiene 17%, Goic 4% y Enriquez-Ominami 3% con un total de 24% para la Fuerza de la Mayoría y sus cercanos, por otro lado Piñera tendría un 33% y Kast 5% para un total de 38%, entretanto Sánchez tendría 14%, dando un gran total para la centro izquierda de 38%, empatando así con la derecha. Si consideramos los votantes probables de esa encuesta Guillier tendría un 20%, Goic 5% y Enriquez-Ominami 2% con un total de 27% para la Fuerza de la Mayoría y sus cercanos, por otro lado Piñera tendría un 44% y Kast 5% para un total de 49%, entretanto Sánchez tendría 16%, dando un gran total para la centro izquierda de 43%, una diferencia contundente a favor de la derecha. Aquí se ha cumplido la regla de la política electoral en cuanto a que la abstención siempre afecta más a la centro izquierda que a la centro derecha ya que sus adherentes son más leales, acríticos y desinformados, en cambio aquellos son más informados, críticos e indisciplinados.

La abstención afecta al conjunto de la política expresada primariamente como proceso electoral, pero la abstención es el fantasma que recorre a la centro izquierda, también al Frente Amplio, las postulaciones y quitadas de candidatos de la Fuerza de la Mayoría, sobre todo los cambios de plaza de Insulza, en particular sus sabrosos comentarios y justificaciones, las búsquedas de salvavidas por Elizalde pidiéndole a Pacheco que le ayude a juntar votos a lo cual éste desiste por recomendación de Lagos Escobar para evitar conflictos (¿?), la picaresca pre electoral socialista en Valparaíso ya es proverbial, el respaldo de la DC a Insulza en Arica, etc. obviamente aumentan esa tendencia a la abstención de una ciudadanía desengañada y escéptica. El caso en el Frente Amplio intentando evitar la postulación a diputado de Alberto Mayol con procedimientos de carácter autoritario –por no decir estalinistas o “maduristas”- en un distrito considerado ya como un feudo de Jackson, no tan solo le han causado un grave daño “abstencional” a ese frente político, sino también al conjunto de la recuperación de la institucionalidad política nacional, por la esperanza mayoritaria puesta en aquel Frente. Pero, lo importante allí es que se reconocieron colectivamente los errores de procedimiento, incluidos los errores de la propia víctima.

La única manera de controlar el abstencionismo, de re encantar el proceso electoral, de recuperar la política es politizando la fiesta de la democracia mediante propuestas políticas, valga la redundancia, frente a los principales problemas nacionales que son los asuntos reales que afectan a las mayorías del país, no son precisamente el crecimiento económico, la mesura política o la solidez y el equilibrio institucional. El problema nacional puesto de manifiesto por las grandes mayorías nacionales desde el año 2011 -lo que despectivamente la centro derecha y los viudos del laguismo denominan “la calle”-, no por la gran prensa y los medios de comunicación, la academia y sus expertos, es el acceso universal y garantizado a la salud, la educación y seguridad social.

Hay que poner en claro que la otra política no es la “moralina”, pero la proliferación de los “paniaguados” -políticos pagados por las empresas según el Rector Peña- es, a no dudarlo, la principal causa del abstencionismo generalizado y del imperio del discurso moralizante. A su vez a los paniaguados les acomoda apuntar con el dedo a los “moralistas” cuando ellos son sorprendidos en iguales prácticas, pero la credibilidad no está en denunciar “la moralina”, sino en denunciar y controlar efectivamente el “paniaguadismo”, ese ha sido el éxito relativo de la Goic.

La otra política no es un asunto moral, es una asunto económico y social, lo que está claro para todas las candidaturas, excepto la de Kast, es que se debe generar una capacidad pública para satisfacer plenamente los derechos sociales básicos de todas y todos los chilenos en salud, educación y seguridad social, lo que está completamente oscuro es como aquello se financia y sobre todo quien lo ejecuta, ya que asistimos a una suerte de capitalismo subsidiario o “capitalismo de vouchers” (voucher en inglés es un recibo o constancia de pago que sirve para certificar que se ha pagado por un servicio o producto), capitalismo de vales públicos, o capitalismo de servicios públicos como lo llama Carlos Ruiz, eso son el AUGE en salud o el CAE en educación, también los son las empresas contratistas del SENAME o SENDA, etc.

Pero lo anterior plantea otro conjunto problemático, los problemas de segundo piso por así decirlo. Aquí sí aparece “la música” que tiene que acompañar al crecimiento: ¿Cómo se financia aquello? Si no se aclara la financiación de los servicios sociales básicos la propuesta política que se haga será demagógica y/o populista, por lo tanto carecerá de convocatoria sea porque la intuición política de la gente la rechazará, sea porque esas propuestas serán derrotadas en el debate con la derecha y centro derecha. Es más, el discurso especialista y experto anti populista y anti demagógico impera en la prensa y los medios cuando aún ni la Fuerza de la Mayoría ni el Frente Amplio nada han dicho cómo van a financiar la provisión universal de los derechos a la salud, educación y seguridad social, todo parece indicar que por eso mismo nada dicen.

Las alternativas de financiación son dos: aumentar la carga impositiva o recuperar las rentas y utilidades sobre los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos para el Estado. Ya que estos de acuerdo con la Constitución (de Guzmán y Pinochet) pertenecen a la nación. Pero, muy por el contrario las propuestas programáticas (Lagos y Guillier) se centran en el Fondo de Inversiones en obras públicas, donde el Estado pone la plata (barata) unos US$ 9.000 millones y las concesionarias las grandes utilidades, tan grandes que al terminar las concesiones de las infraestructuras que construyeron pasan sin costo alguno al Estado –unos US$ 25.000 millones según Lagos escobar-, una bicoca ante las grandes sobre ganancias que obtuvieron, mientras muchos se muestran felices con los colores de Benetton que será el nuevo dueño de las principales carreteras y autopistas urbanas del país. También se está negociando rápidamente entregar la agregación de valor al litio a empresas transnacionales fabricantes de baterías o sus componentes, a la ley de pesca se la declara intangible. Mientras que en los servicios públicos tenemos que cuando llueve no hay agua y cuando nieva no hay luz eléctrica. Como muestra un botón, gracias a Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, ya sabemos que las diez grandes empresas privadas de la minería del cobre, entre los años 2005 y 2014 se apropiaron de sobre ganancias – descontados gastos, riesgos y utilidades, los ridículos royalties pactados se aplican a las utilidades y no a las ventas, etc.- por US$ 120.000 millones, US$ 12.000 millones anuales, equivalentes al 5,4% del PIB, al 25% del presupuesto público, aquello descriptivamente se llama la “renta graciosa”. Es por eso que no hay plata para financiar la provisión garantizada de los derechos sociales.

Los competidores están en sus partidores, pero las fustas programáticas aún son desconocidas para el gran público nacional que por todo lo dicho manifiesta poco interés en asistir a la competencia y menos aún de apostar por algún pingo.

La suerte está echada

por Ibán de Rementería//

En lo político más que decir que la suerte está echada, es la elección presidencial y parlamentaria la que está echada, la de gobernadores regionales no tuvo suerte alguna, las fuerzas políticas están nucleadas en tres tercios y un cuarto tercio volante, la Democracia Cristiana (DC), que queda a la espera de a cuál de los tres tercios triunfante le puede dar la mayoría parlamentaria, o a la oposición dura, esto ya es historia conocida, terminó en un golpe y una dictadura militar sangrienta.

En las últimas encuestas de opinión, la semana pasada según CADEM,  Sebastián Piñera y Chile Vamos tienen un tercio grande con el respaldo del  40%, ese parece ser  su techo, lo cual tienen muy inquieto a sus dirigencias – en cambio no a la Bolsa- , Alejandro Guillier  y el saldo restante de la Nueva Mayoría (NM) contabilizaba un 21%, mientras que Beatriz Sánchez y el novísimo Frente Amplio (FA) también tenían un 21% de respaldo en las encuestas inmediatamente después de las primarias, ella tuvo un mayor respaldo que aquel, mientras que Carolina Goic, y no la DC, con buena voluntad llega a un 3%. Como ya lo hemos dicho la realidad política no está líquida sino que está fluida, veamos hacia donde puede fluir.  

Esta semana, también según CADEM, en el escenario de primera vuelta en base a votantes probables – el 43% de los votantes habilitados – ,  Piñera se mantiene en primer lugar con un 42%, en tanto Alejandro Guillier llega al 22% y Beatriz Sánchez al 19%, en descenso ella ha perdido la iniciativa que había ganado con las primarias. Luego viene José Antonio Kast con 5%, Marco Enríquez Ominami con 4%, Carolina Goic  con 3% y Franco Parisi 1%.   Hoy Enríquez Ominami tiene más respaldo que Goic, pero la DC tiene más votos y aparato que el Progresismo. La sorprendente votación de Ossandón en la primaria expresa a los “cristianos viejos” y esos en parte importante  preferirían votar por Goic que por Piñera.

En este estudio, considerando la muestra total, los dos tercios de sumar el 15% de Guillier y el 17% Sanchez llegan a un 32%, al igual que Piñera, se trataría de un “empate técnico”, pero éste tiene la ventaja de un tercio más propio y concreto, si a esos dos tercios se le suman los respaldos del 4% a Enríquez Ominami y el 3% a Goic, esos dos tercios y sus volantes llegarían al 39%, por su parte si al 32% de Piñera se le suman el 5% de Kast y el 1% de Parisi, la derecha llegaría al 38%, casi un empate técnico. Aquí echar suertes para conformar una mayoría nacional – llamada rimbombantemente “mayoría social, política y cultural”- es un asunto de voluntad política y de asumir riesgos, ya que de la misma manera que la NM se está drenando desde su izquierda hacia el FA, una alianza con ella implica asumir el riesgo de que su centro se drene hacia la DC, incluso, vía Velazco, hacia Chile Vamos.  Es de suponer que ante una mayoría NM más FA la DC buscará apoyar al gobierno, sea quien lo encabece, ya que estar en él  y, sobre todo allí, es mejor que estar en la oposición, además desde adentro se puede representar mejor a lo que se representa realmente, esa ha sido la experiencia del actual Gobierno. Aquí, en este polo de los dos tercios está primando Sánchez sobre Guillier, pero con tendencia de éste a crecer y ella a decrecer.

La fluidez política entre los tres tercios es tal que la lucha más desgarradora  es por el centro político, así mientras el drenaje polarizante hacia la izquierda va de la NM al  FA y hacia la derecha va de la UDI a José Antonio Kast, de la DC va a Ciudadanos (Velasco), tanto es así que Burgos ya quería hacer pacto con éstos. La DC con la candidatura presidencial  en primera vuelta de Goic jugó a hacerse del centro político, en lo cual había fracasado Lagos Escobar, pero el caso Rincón le está otorgando a ésta una elegante salida a su destronamiento y encubrir además la derrota de la DC en su búsqueda de representar el centro político.

Sobre la búsqueda del centro político rimbombante se afirma que “somos un país de clases medias”, ignorando que en Francia las clases medias  ilustradas votaron por la Francia Insumisa de Mélenchon – éste y Hamon (PS) habrían constituido el cuarto agrupamiento político más grande para enfrentar a Le Pen y sería el actual Presidente – al igual que aquí pues es en ese sector  social donde el  FA consiguió su principal votación en las pasadas primarias.

El tercer tercio político aquí en Chile no ha logrado consolidarse, tanto es así que ni Lagos ni Goic han logrado superar el 3% de respaldo entre los eventuales votantes. Lagos abandonó la carrera presidencial porque el PS lo abandonó y, a su vez el PS lo abandonó porque “la gente” o “la calle” no creyó en esa propuesta tan buena, tan histórica, tan de estadista, tan futurista, tan innovadora, etc., está claro que no fue abandonado  por representar las propuestas del  “progresismo moderado” como O.G. Garretón ha llamado ahora a la “tercera vía” neoliberal  o al “neoliberalismo compasivo”, el abandono de Lagos no fue por razones de principios socialistas intransables, fue para no perder votos ni cupos parlamentarios. De igual manera que Goic no fue abandonada por  la mayoría de su partido debido a la “duda razonable” en el caso Rincón por una VIF ejecutoriada, sino que para salvar sus cupos y prebendas parlamentarias.

La pregunta política que debe ser hecha  es: ¿por qué la búsqueda del centro político entre los sectores medios de la sociedad  chilena actual “no da en bola”?. Para ser breve, los indicios de la respuesta debe ser buscada tanto las encuestas de la Universidad Diego Portales como  en las del PNUD que vienen indicando cómo la gente, “la calle”, quiere más estado en la salud, en la educación, en la seguridad social –“No + AFP”-, en el transporte, el crédito, las comunicaciones, la vivienda, etc., en fin, estamos ante un centro social estatista, es decir, políticamente izquierdizado. Por eso las clases medias  le dieron el triunfo a Michele Bachelet, porque están hasta la coronilla de sobre precios y colusiones desde los servicios públicos, pasando por el crédito de consumo y llegando al papel higiénico – el líder de esta colusión, Bernardo Larraín Matte, ahora es el flamante líder del empresariado industrial nacional, la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA).

Pero volvamos a cómo podrían fluir los tres tercios y el cuarto tercio volante. Por una parte,  si la campaña de Guillier, que no es lo mismo que la NM, no logra mostrar  que está  dispuesta y comprometida a profundizar las reformas que aseguren el ingreso universal, gratuito y de calidad para todas y todos los que viven en Chile a la salud, educación y la seguridad social, lo que se ha llamado “profundizar las reformas de la Presidenta Bachelet”, entonces no existe posibilidad de acuerdo alguno con el FA, para quienes cualquier acuerdo con la NM inhibe su convocatoria y capacidad de crecimiento.

En todo juego, en particular en el político siempre hay un momento de la verdad,  ese es el programático, que puede ser adelgazado en su consistencia como “relato” o “narrativa”, ya no se trataría de un asunto de políticos, sino que de publicistas y comunicadores, como en lo mercantil ya no se trata de ofrecer los mejores atributos del producto al consumidor  eventual, sino que insinuar cómo la capacidad del producto puede satisfacer todas necesidades y deseos que el usuario le puede asociar a ese satisfactor, claro está bajo la influencia de la publicidad, en este caso de la propaganda política, la cual, vaya paradoja, debe ser lo más despolitizada posible.  

Además, tenemos otros dos temas complejos en el ejercicio de la política contingente, en la política tradicional. En nuestra transición a la democracia  la centro izquierda tiene que estar en el Gobierno para sobrevivir y/o transar con la post modernidad, la innovación, la alianza público privada, el realismo, etc., en cambio la centro derecha representa al gran capital y a los otros asociados a él en negocios y/o el control del poder político,  como es sabido no es lo mismo venderse a los amigos que a los enemigos. Esto le da una primacía moral a la derecha sobre esa izquierda,  eso fue lo que pasó con la corrupción del  empresariado a la política, en esto la izquierda salió peor parada que la derecha.

El otro tema político contingente es lo que eufemísticamente se ha llamado la post verdad, cómo se construye la realidad política mediante la producción de la información científica, estadística y periodística. Veamos, si nos atenemos a las expectativas electorales de las y los chilenos donde Piñera llega al 64% mientras que Guillier, Sánchez y Goic solo llegan al 22%, esto en la misma encuesta CADEM donde el agrupamiento proyectable según una lectura le da un leve triunfo a una alianza entre NM y FA sobre Piñera, entonces el deseo de la centro derecha se convierte en realidad política entre la gente, entre la calle, también en los hogares.

La desconfianza  de las mayorías sociales y políticas ante los dos tercios por profundizar los cambios está  en la ambigüedad de sus propuestas programáticas en salud, educación y seguridad social, en tanto no se indica cómo se financiarán, por lo tanto pueden ser demagógicas o populistas o ambas cosas a la vez. En esto el fantasma de Maduro recorre a las izquierdas de América Latina y España también.

Volviendo a la política comparada, la relaciones políticas, incluidas allí las programáticas, entre  el PS, eventualmente, el PC y el resto de la NM, con el FA pueden devenir en tan complejas,  indecisas e inútiles como lo son en España la relaciones entre el PSOE y Podemos, mientras el que Partido Popular sigue gobernando tan tranquilo completando los últimos ajustes neoliberales y, claro está, con unos niveles de corrupción que son parte de la negociación, el negocio político y los negociados de los políticos incumbentes. Aquí  bien puede suceder que una mayoría de derecha, y centro, puede desmontar las pocas reformas progresistas del Gobierno Bachelet  y completar las reformas neo liberales de última generación que no logró instalar la Concertación,   abundantemente sazonadas con reformas valóricas de avanzada -aborto, matrimonio homosexual con derecho a adoptar niños, suicidio asistido, etc.- , mientras lo que quede de la NM y el FA siguen discutiendo qué podría ser lo más revolucionario, o meramente liberador, o simplemente redistributivo hasta el fin de los tiempos.

Lo programático entre la NM y el FA tiene que ser un camino de acción anti neoliberal  que tenga como punto de partida medidas claramente pro derechos sociales universales, gratuitos y de calidad en salud, educación y protección social; las cuales a la vez deben ser claramente anti demagógicas y anti populistas, toda medida anti neoliberal debe ser claramente financiable y legítimamente legal, por eso necesitamos de una nueva constitución política del  Estado,  nuevas normas de distribución del poder, producto de una Asamblea Constituyente, que hagan posible nuevas formas de redistribución de las riquezas y del control de los territorios nacionales.

Para hacer lo anterior la Izquierda Socialista sólo podrá terminar con la “política de patotas” – al decir del politólogo y dirigente de la DC Genaro Arriagada en comentario de la crisis de su partido-, es decir,  acabar con los “lotes” en el PS y las patotas la NM teniendo claras propuestas programáticas para producir la satisfacción de los derechos sociales básicos en salud, educación y seguridad social tanto en sus propósitos, como en su financiación y gestión pública, esas propuestas deben ser convocantes de los seguidores y los militantes de base de los partidos de la NM y el FA, no de las elites que conducen sus patotas. De no hacerse aquello seguirá creciendo la abstención, sobre todo de los sectores medios, hasta que la votación de la derecha, siempre leal a sus candidatos y propuestas se convierta en primera mayoría en la segunda vuelta. Eso ya está anunciado en las encuestas que van construyendo la presente realidad político electoral.   

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, del PS)

 

Una primaria de miedo

por Ibán de Rementería//

Las primarias presidenciales del domingo pasado fueron de miedo. De miedo fue la sorpresa por la alta participación no prevista por nadie, 1,8 millón de votantes, tampoco por el Servel que en una errónea unificación de mesas generó largas colas, demoras y tumultos en los lugares de votación más conspicuos, pese a que partido de futbol para la definición final por la copa de Confederaciones entre Alemania y Chile hacía prever gran ausentismo.

De miedo ha sido la alta votación obtenida por la derecha y en particular por Piñera, Chile Vamos obtuvo el 80% de los votos de esta primaria y el Frente Amplio solamente el 20%, él consiguió el 58% del respaldo de su sector. El 1.4 millón de votantes de Chile Vamos, con 830 mil a Piñera lo ubican como líder electoral indiscutido de la derecha, entretanto los 330 mil votos del Frente amplio con un 77% para Beatriz Sanchez confirman su liderazgo y, que si bien es un éxito llegar a esa votación en menos de tres meses, eso es sólo la cuarta parte de la votación de la derecha, menos que la votación de Ossandon, quien aparece así como el voto de protesta. Bien se debe argumentar que gran parte de la votación probable del Frente Aamplio podía venir de los desilusionados y díscolos de la Nueva Mayoría sobre todo del PS como del PPD, también algunos de la DC y el PC, no obstante aquellos que no se habían reinscrito en esos partidos pero que no habían hecho renuncia expresa ante el SERVEL seguían impedidos de votar en estas primarias, lo cual no había sido bien informado y difundido, lo que no hizo posible expresar esa voluntad electoral, pero afirmar que esos votantes frustrados llegaron a 400 mil es una exageración, pero si puede ser un número entre 100 a 200 mil electores impedidos de ejercer su derecho. Este impacto es verificable indirectamente en las encuestas electorales publicadas hoy, antes estaba prohibido hacerlo, estas indican según CADEM: Piñera 22%, Guillier 9% y Sánchez 11%; según Adimark: Piñera 31%, Guillier 15% y Sánchez 13%; según CERC-Mori: Piñera 33%, Guillier 30% y Sánchez 16%.

Pero, en lo cual el miedo en estas primarias no es ninguna figura retórica fue en la exitosa votación de la derecha en la zona Nororiente de la Región Metropolitana, en lo que antes constituía el Distrito electoral 23, su plaza fuerte, allí Vitacura, Lo Barnechea, Las Condes, Providencia, Ñuñoa y La Reina, junto con Pirque, así como Concón, Santo Domingo y Zapallar en la Región de Valparaíso fueron las comunas con más participación y con más votos en el país, queda así claro que los votantes de las comunas de más altos ingresos se movilizaron en reacción a la amenaza que para ellos significa el Frente Amplio, eso expresa el miedo de la derecha.

De la misma manera que este exitoso desempeño electoral de la derecha pone de manifiesto su miedo, este “máximo esfuerzo” también pone de manifiesto su techo electoral, que según las encuestas antes referidas están entre 22% a 33% de votación. Lo cual de alguna manera expresa los últimos resultados electorales municipales en las votaciones por concejales, la más realista, donde la Nueva Mayoría obtuvo el 47% y Vamos Chile sólo el 40%.

La renuencia de la Nueva Mayoría a participar en estas primarias, lo cual la dejó por fuera del debate electoral y político, pese a la tesis del “triunfo por ausencia” de Eugenio Tironi, ha tenido un gran impacto en el desempeño de Guillier con un fuerte caída de sus preferencias y en la imposibilidad de despegue para Goic. Aquí la responsabilidad del Partido Socialista y de la Democracia Cristiana es evidente así como la renuencia de sus dirigentes a explicar la situación. Lo cierto es que si en tres meses Batriz Sánchez y el frente Amplio logró lo que ha obtenido, mucho más se puede esperar de ella y ellos en los próximos cinco meses.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista – Izquierda Socialista

Los nudos del programa presidencial de Guillier

por Ibán de Rementería//

El programa presidencial que ha sometido Alejando Guillier a consideración de las y los chilenos –“Bases Programáticas, Guillier, 2018- 2022” -, tiene al menos tres nudos complejos en lo político, lo económico y lo territorial.

En lo político, que es el asunto de la distribución del poder, el nudo está en la no definición de la instancia institucional que en tanto expresión de la soberanía popular deliberará y resolverá sobre el contenido normativo de la nueva Constitución Política del Estado, nosotros los socialistas aprobamos en el XXX Congreso del Partido Socialista que esa instancia debía ser una Asamblea Constituyente elegida por votación universal y proporcional. Se debe reconocer que el documento programático propuesto si es taxativo en cuanto a no aceptar quórum calificados superiores a la mayoría absoluta, asimismo se propone la supresión de la Corte Constitucional y la transferencia de esa potestad a los tribunales ordinarios.

En lo económico, que es el asunto de la distribución de la riqueza, el nudo es altamente complejo, ya que este programa presidencial pretende basar el financiamiento de la salud, la educación y la seguridad social como derechos garantizados para todas y todos los chilenos, solamente mediante el crecimiento económico y con alguna modificaciones tributarias, pero no en la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades provenientes de los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos, eso no diferencia mucho el programa de Guillier del programa de Piñera. En el tema de la recuperación de las rentas del cobre se postergar hasta el año 2030 la “repactación” del royalty minero lo cual indica el tipo voluntad política que impera, tampoco nada se dice sobre la recuperación para el Estado del litio, ni de los otros recursos naturales, ni del agua, ni de los recursos pesqueros. Tampoco se dice en el programa en referencia cómo se financiará la diversificación y modernización de la actual estructura productiva nacional marcadamente extractivista y rentista. No plantear el tema de la financiación tanto de la prestación de los derechos sociales y de un nuevo modelo de desarrollo nacional que supere el actual extractivista y rentista es marcadamente demagógico, porque no hay intención de llegar a un cubrimiento universal y de calidad, o peligrosamente populista porque se recurrirá al sobre endeudamiento público para financiarlo. En el caso de las obras públicas la propuesta de la creación de un Fondo de Inversiones en una alianza público privada mantiene el esquema según el cual las rentas y utilidades de este sector son privatizadas.

En la regionalización, que es el asunto de la distribución del territorio y sus recursos, el nudo principal está en la no especificidad de la transferencia a las regiones de las competencias fiscales, tanto en los aspectos de recaudo financiero por impuestos, tasas y otros tributos, como por las rentas y utilidades sobre los recursos naturales y los bienes públicos allí localizados tales como carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, etc., servicios públicos como agua potable, energía, comunicaciones, etc., propiedades inmuebles, tierras, etc., ya sea la que correspondería a las regiones como a los municipios, en tanto los cánones por regalías o royalties. Tampoco se establecen las transferencias regionales y municipales de competencias para administrar esos recursos allí generados.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del Partido Socialista, Izquierda Socialista)

(la fotografía es de Jorge Groenmeyer)

Partido Socialista, un partido rentista y lobbista

por Ibán de Rementería //

Un problema moral o político

En general, desde la izquierda para referirse a los partidos de centro, sean de centro izquierda o centro derecha, pero que representan los intereses del empresariado, la burocracia pública y privada, la academia y la gran prensa, incluidos aquí todos los tipos de medios, se habla de los “partidos del orden”. Estos partidos tienen diversas tradiciones históricas que los legitiman por luchas pasadas y representan una diversidad de intereses no necesariamente contrapuestos y con legitimidad mayoritaria, pero sobre todo representan los intereses de las burocracias que los administran, en lo ideológico oscilan entre el populismo de izquierda – salud, educación y seguridad social universal, de calidad y gratuita- y el populismo de derecha –guerra contra la delincuencia, sociedad libre de drogas, control de inmigrantes, pasando por propuestas centristas como el desarrollo de la ayuda mutua, el emprendimiento individual , la capacidad creativa personal, el auto empleo etc., además, claro está, libertad de empresa y función subsidiaria del estado en la prestaciones de los servicios públicos, esto último es fundamental para entender el núcleo duro del neoliberalismo en el Tercer Mundo o mundo en desarrollo.
Aquí en Chile, tenemos los partidos tradicionales de la República, tales como el Partido Radical, Partido Comunista, Partido Socialista y Partido Demócrata Cristiano, así como los surgidos de la hecatombe política de la Dictadura Militar, como Renovación Nacional, en reemplazo de los desaparecidos Partido Liberal y Partido Nacional y la Unión Demócrata Independiente, por el fenecido Partido Conservador, finalmente, aparece el Partido Por la Democracia como caso especial y expresión singular de un partido instrumental, todo este conjunto constituyen el elenco nacional de los partidos del orden, que se han agrupado en la sobre determinación binominal en la Nueva Mayoría y Chile Vamos, son los partidos de los acuerdos.
Entre los partidos del orden se destaca el Partido Socialista que se caracteriza por un discurso ideológico de izquierda que puede llegar a ser radical y una práctica política pragmática, lo primero lo hace popular y lo segundo muy eficiente en la gestión política, pero no necesariamente en la administración pública. Entrando a los hechos que preocupan, las inversiones de los partidos políticos, en los últimos años era un “secreto a voces” la información que el Partido Socialista vivía de las rentas que percibía del fondo de inversión que había creado con la indemnización, que el Estado de Chile le había pagado por la expropiación ilegal que hizo la Dictadura Militar de sus múltiples bienes inmuebles a lo largo de Chile, periódicos y radios, en general, de sus locales partidarios comprados por sus militantes. Este secreto a voces se guardaba con mucho celo y orgullo a la vez, se estaban “haciendo las cosas bien” para proteger la financiación del partido de los trabajadores y así, se dice, conservar su autonomía, de clase es de suponer.
Pero que esa conocida información se convirtiera en un “informe especial” del canal MEGA le dio una nueva verdad a ese fondo de inversión, esta verdad denunciaba ahora a unos socialistas capitalistas, “son como el padre Gatica que predica pero no práctica” comentó el ex Presidente Piñera candidato presidencial, conocido por hacer su fortuna en la especulación financiera, unos US$ 2.500 millones según Revista Forbes, US$ 800 millones según él.
Este “secreto a voces”, como todo secreto a voces, era tal que ni los tenedores de ese fondo de inversión, los diversos dirigentes nacionales del Partido Socialista, tenían información de cómo ni donde se invertían aquellos, todos ellos se declararon estupefactos, tanto por los títulos de inversión –SQM, Pampa Caliquera y otras empresas en cascada del grupo Ponce Lerou-, como porque la información se hiciese pública, pero las cosas se habían hecho tan bien y legalmente, que el Presidente del Partido Socialista, compañero Elizalde, afirmó que iban a demostrar que estos fondos estaban administrados por un fideicomiso más ciego aún que aquel con el cual se administran o administrarán los bienes del ex Presidente Piñera.
Para los dirigentes del PS no era, y no es, un problema que sus recursos estén invertidos en un fondo de inversión, que el Partido fuese un partido rentista, ya que sus dirigentes y cuadros –los “operadores políticos”- necesitan de recursos constantes para cumplir sus funciones y movilizar a los militantes, simpatizantes y amigos para así bien representar aquello que es mejor para el “orden alcanzado”, “la política de los acuerdo”, “la convergencia de intereses en el interés nacional” y sus propios intereses corporativos, se trata un partido rentista que ha devenido de un partido lobbista.
Lo que ha acontecido es que el Partido Socialista ha devenido en un equipo de lobbies para diversos intereses sociales, políticos y económicos distintos, cuando no contrapuestos, con los intereses de los trabajadores manuales e intelectuales y las grandes mayorías populares del país que decía representar, ahora ha llegado a ser un partido pragmático y eficiente, garante del “consenso político” y de un “orden nacional”.
Entretanto, la gran mayoría de los militantes, simpatizantes, amigos y la mayor parte de los cuadros del PS han sido despolitizados, es decir, alejados de pensar y actuar desde la perspectiva y los interese de los trabajadores manuales e intelectuales y de las grandes mayorías nacionales, generando en su reemplazo procesos de lealtades personales, intercambios de favores, reparto de prebendas, etc. que conocemos como clientelismo de base y caciquismo organizativo. Es por esta razón que frente a los hechos desnudados –puestos en verdad-, de convertirse en un partido rentista, la reacción de gran parte de ellos es de incredulidad, denuncia de una provocación de la derecha o desaprobación moral hacia sus dirigentes. El asunto queda reducido a un asunto de malas conductas personales, errores de actuación, “ingenuidad política”, “malas influencias”, etc., pero nunca aparece el análisis político que inserte esas conductas desde la perspectiva de los intereses económicos y sociales que representan.
La pregunta que debemos hacernos todas y todos los socialistas es si el asunto de convertir los recursos del Partido Socialista en un fondo de inversión es un asunto moral o un problema político. Para esclarecernos este asunto debemos examinar que es hoy la función pública, las políticas públicas y el rol que dentro de ellas juegan los partidos políticos en el sistema democrático que regula la distribución del poder, así como, el sistema económico que regula la redistribución del excedente económico socialmente producido, la riqueza nacional.
La doctrina neoliberal universal – la globalización-, en particular en el Tercer Mundo, establece específicamente que los servicios públicos, que deben satisfacer al menos los derechos sociales básicos de salud, educación y seguridad social de manera universal, gratuita y de calidad, ya no deben ser provistos por el Estado sino que por las empresas privadas, financiadas por los mismo usuarios y, eventualmente con subsidios del estado, ese es el Estado subsidiario, eso son las AFP, las ISAPRES y los colegios privados subvencionados o no. Gracias a este sinceramiento de la economía, la sociedad y el Estado, el adelgazamiento de la función y el gasto público, es posible rebajar los impuestos a las empresas y a las personas de altos ingresos, además, ahora el Estado ya no necesita ni las rentas ni las utilidades que producen la explotación de los recursos naturales y las obras públicas que histórica y constitucionalmente son considerados bienes público que el estado administra y explota a nombre de toda la nación cuyos miembros son sus propietarios eminentes. Si se le entrega al sector privado la explotación de estos recursos y de las obras públicas, a la vez se pueden disminuir aún más los impuestos. Estas son las condiciones para mejorar la inversión nacional, que siempre es preferencialmente inversión privada para la doctrina neoliberal, la inversión pública solo deben ser fondos de inversión para que el sector privado tome allí recursos financieros baratos, subsidiados, asistidos, etc., ese es el sentido exacto de la cooperación público privada. Ese es el sentido de los Fondos de Inversión de Obras Públicas que está proponiendo Osvaldo Rosales, que había tomado del programa de Ricardo Lagos y ha sido propuesto por el Concejo de Políticas de Infraestructura (CPI) como “Infraestructura para nuestro Desarrollo: Construyendo un Chile Mejor”.
Se puede argumentar, ese ha sido el argumento de Ricardo Lagos, Osvaldo Rosales y en general de la Democracia Cristiana que en tanto no hay plata en el Estado es bueno que inviertan los privados –US$ 25.000 millones en carreteras y autopistas en los pasados 20 años -, esa es la cooperación pública privada, pues bien, igual como lo hacen los privados para tomar estas obras en concesión, el Estado bien puede recurrir en buenas condiciones al crédito internacional y beneficiarse de esas rentas y utilidades. Como lo acaba de hacer Panamá para ampliar el Canal.
Entonces el problema político del Partido Socialista es haber hecho parte de una coalición de gobierno –Concertación primero y Nueva Mayoría después- que aumentó la participación del sector privado en la gran minería, en particular el cobre, hasta hacerla mayoritaria, en el uso del agua con la privatización de las empresas sanitarias, en la explotación de los recursos hidroeléctricos, en los recursos pesqueros, etc., en las carreteras nacionales y autopistas urbanas, en los puertos y aeropuertos todas localizaciones geoestratégicas monopólicas que producen altas rentas y utilidades.
Cuando no hay esclarecimiento político sobre las medidas públicas o privadas que afectan el interés general o un interés mayoritario, la sociedad asume un juicio moral sobre los actores más expuestos y pide sanciones para ellos, en nuestro caso contra la Comisión del Patrimonio, las mesas del Partido Socialista, pero no se hace un juicio, esclarecimiento y sanción sobre la conducción política del Partido, el hecho de que el Partido no representó con sus actuaciones políticas a los intereses de las y los trabajadores manuales e intelectuales y de las grandes mayorías de los chilenos.
Puede que invertir en SQM y Pampa Calichera, en Aguas Andinas o la Autopista 68 sea una falta moral de la dirigencia del Partido Socialista, pero el problema político del Partido, la falta política y ética también, es no haber hecho nada por haber recuperado esos recursos naturales y esas obras públicas, sus rentas y utilidades para satisfacer así el cumplimiento de los derechos básicos de las grandes mayorías de las y los chilenos.
Es por eso que este incidente sobre las “inmorales inversiones financieras en SQM, Pampa Calichera y otras” es una gran oportunidad para dar un debate ideológico sobre las líneas políticas neoliberales asumidas por las sucesivas direcciones del Partido y, sobre todo, hacer educación política entre nuestras y nuestros militantes, así como hacer anunciación de lo nuevo en política y convocatoria a la movilización de la nación chilena.
Es obvio que la propuesta más reparatoria es utilizar la gran mayoría de esos recursos financieros para reponer a los Comunales del Partidos Socialista los locales que perdieron, así como restituir los medios de comunicación que fueron destruidos por la Dictadura Militar y de los cuales el Partido Socialista sigue careciendo. Pero lo central políticamente para todas y todos los socialistas es salirle al paso a la siguiente propuesta hecha en el documento Bases Programáticas del Partidos Socialista de Chile, para la discusión en jornada del pasado sábado 22 de mayo, el cual dice así:
“El país requiere un Plan Nacional de Inversiones en Infraestructura: retomar las inversiones en infraestructuras de transporte, sanitaria y de recursos hídricos, de banda ancha y científico-tecnológica porque ello favorece el crecimiento y la productividad, reduciendo también la pobreza y la desigualdad. Debe superarse el estancamiento y recuperarse hasta superar el 4% del PIB como en la década 1995-2005. También hay que reforzar la capacidad de planificación, coordinación y capacidad de ejecución. Lo anterior, con un reenfoque abordando las disparidades territoriales y la integración regional. El financiamiento de un programa de infraestructura en un contexto de restricciones es un asunto estratégico, por ello, los socialistas apoyamos la iniciativa de ley del Fondo de Infraestructura, actualmente en el Congreso, que sustentará dicho plan de inversiones para los próximos 15 años”.p.15
Por otra parte, la Dirección General de Concesiones y Fondo de Infraestructura, del Ministerio de Obras Públicas, señala que entre los objetivos en el diseño del Fondo de Infraestructura (FI) está: “Potenciar la inversión en infraestructura por medio de concesiones”, para dimensionar esto: “Se han señalado diversos montos desde los US$ 8.000 hasta los US$ 72.000 millones.
Como aquella propuesta, que más que menos propone concesionar las obras públicas nuevamente financiando con recursos públicos las utilidades y la apropiación privada de las rentas públicas que ellas generan, no mereció mayor debate en el evento en referencia, se invita a las y los socialistas, simpatizantes y amigos del Partido Socialista oponerse a tal propuesta escribiendo a: instituto@igualdad.cl
El hacer propuestas políticas presidenciales que se desentiendan de la necesaria apropiación de las utilidades y rentas provenientes de los recursos naturales y las obras públicas, para así poder financiar las prestaciones de los servicios que dan cumplimiento a los derechos sociales fundamentales como son la salud, la educación y la seguridad social, así como un nuevo modelo de desarrollo económico nacional que supere el actual neoliberal extractivista y rentista, no es solo una carencia de la propuesta del Partido Socialista y su candidato presidencial Alejandro Guillier, tampoco dice nada sobre este asunto político central La Hoja de Ruta, Programa de Beatriz Sánchez, a las primarias del Frente Amplio, mayo 2017.

el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista

(Fotografía, Luis Weinstein, Santiago, 1983)

Los nuevos cuatro tercios de la política nacional

por Ibán de Rementería//

El triunvirato que rige al Comité Central Partido Socialista,-Elizalde, Santander y Velozo- ha logrado imponer su doctrina pragmática sobre el sector conservador encabezado por Escalona, para mediante las mismas maniobras clientelistas que los condujeron al poder hacer escoger en votación secreta como presidenciable del Partido Socialista a Alejandro Guillier. En ambos casos lo que se ha ofrecido a cambio del voto secreto es la conservación y el mejoramiento de los cargos públicos, directos e indirectos, que detentan la gran mayoría de los miembros del Comité Central.

El pragmatismo del triunvirato que conduce al PS ha logrado convertir a los recientemente constituidos tres tercios de la política nacional –Chile Vamos, Nueva Mayoría y Frente Amplio- en cuatro tercios, ya que al desechar a Ricardo Lagos Escobar por su bajo rendimiento y expectativa electoral ha generado un nuevo referente político, eso que con sorna se han llamado “los viudos de Lagos”, así que ahora tenemos a los siguientes cuatro tercios: la derecha tradicional con Piñera como candidato presidencial; el “progresismo moderado” con O.G. Garretón como ideólogo y con Lagos Escobar como referente histórico y gran gurú político programático, con Escalona, Montes y Quintero, como operadores y a la Presidenta de la DC Carolina Goic como candidata presidencial en la primera vuelta; la izquierda light que además del triunvirato socialista tienen como prohombres a Pepe Auth, al rápido de cambios políticos Juan Luis Castro, a los Melo guillieristas avant la lettre, etc., y bueno que cuenta con la gran mayoría de los funcionarios públicos que son militantes o al menos simpatizantes de los partidos de la Nueva Mayoría, incluidos algunos DC, todos los que tienen como presidenciable a Alejando Guillier, y; finalmente al Frente Amplio que representa a ese papagallo de múltiples colores que es la nueva, otra o izquierda alternativa, que lleva como candidata presidencial Beatriz Sánchez – Longueira señala a ésta como triunfante sobre Piñera en la segunda vuelta.

Para muchos la candidatura presidencial de Goic aparece como un tiro al aire más aún cuando se afirma que si la (ex) NM va con dos listas parlamentarias las pérdidas en diputados de la DC pasaría de 28 posibles a 16 solamente. Pero, frente a un eventual gobierno de Guillier con veleidades para continuar con la reformas frustradas por la NM, una bancada del progresismo moderado tendría mucho más poder de negociación amenazando con una oposición junto a la derecha para oponerse al “populismo revolucionario”, o simplemente pactando con ella, que plegándose incondicionalmente a la izquierda light. Este poder de minoría móvil sería tanto más fuerte si triunfase el Frente Amplio con Beatriz Sánchez, como amenaza Longueira. Además, en el caso de un triunfo de Piñera con predecible minoría parlamentaria, ellos, el progresismo moderado le ayudaría a constituir “una mayoría racional para bien gobernar”. En esto Cornejo y Duarte no han sido explícitos pero si más que insinuantes. Más aún, la candidata presidencial ha afirmado: “Aquí, la DC va a jugar su rol, va a representar un centro político que no vamos a dejar huérfano”.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

 

 

Los espejos del Partido Socialista de Chile

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central, el pasado el 1 de abril, de denegarle a las bases del Partido Socialista de Chile así como a sus seguidores y simpatizantes la posibilidad de escoger entre sus militantes al precandidato presidencial del Partido en la próximas elecciones primarias de la Nueva Mayoría, marca todo un hito en la historia de la decadencia ideológica y política de este caracterizado partido de la política nacional y regional, mal que mal es el partido de Salvador Allende, el partido de la Unidad Popular, el primer intento de construir el socialismo por la vía democrática y pacífica, por lo cual paradójicamente fue arrasado a sangre y fuego, el partido del frente de trabajadores, etc.

A decir verdad la decadencia del PS se inicia en su práctica con la recuperación de la democracia, en la conformación de la Concertación de los Partidos por la Democracia, su concepción se inició antes con el arrepentimiento de las ideas insurreccionales fantasiosas –no hubo propiamente autocrítica-, la característica fue la aceptación primero y luego la asunción como práctica política del neoliberalismo, como modelo de gobierno político, social y económico, consistente esencialmente en transferir a la reproducción ampliad del capital privado las funciones públicas esenciales de las obras públicas en la conectividad –carreteras, puentes, puertos, vías urbanas, etc.-, producción de energía, comunicaciones, explotación de los recursos naturales y el agua, transfiriendo al capital nacional y transnacional las gigantescas rentas que la explotación de esos recursos y servicios generan; además,  procediendo a entregar a la reproducción ampliada del capital la realización de los servicios públicos que garantizan el cumplimiento de los derechos sociales que son la base del pacto constituyente entre la ciudadanía y el estado nacional, tales como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda y el desarrollo urbano, la recreación, etc.

Cuando un sector del Partido Socialista, la Izquierda Socialista, se propone el desmonte del neoliberalismo en los ámbitos, económicos, sociales, culturales y políticos de la sociedad chilena, explicita entonces que el Partido Socialista fue incapaz de defender  los intereses de los trabajadores que dice representar así como el de las grandes mayorías nacionales. El gran argumento para sustraerse a la representación de los trabajadores fue el derrumbe del socialismo realmente (in)existente en la década de los 90 del siglo pasado, pese a que el eje de la diferenciación del Partido Socialista, desde su fundación, con la Tercera Internacional Comunista, había sido el carácter antidemocrático y autoritario de esos regímenes políticos, con absoluto desconocimiento de los derechos políticos de sus ciudadanos.

La mayor miopía ideológica y política de la conducción tradicional del PS desde el retorno de democracia es que ésta no se ha percatado que las tareas políticas pendientes son las conquistas  socialdemócratas para las y los trabajadores que ya habían sido alcanzadas durante el siglo pasado y que fueron arrasadas por la Dictadura Militar y consolidadas por la Concertación.

En lo inmediato el desmonte del neoliberalismo es  en el campo de salud poner término a las ISAPRES, donde la capacidad de ahorro de las y los chilenos no beneficie al capital, como empréstito forzoso barato, sino que aporten a un sistema nacional de salud de calidad y acceso universal; en el campo de la seguridad social es terminar con AFP donde estas también se benefician del empréstito forzoso y barato a que se obliga a las y los trabajadores, usando esa capacidad de ahorro en el aporte a un sistema nacional, solidario y digno de reparto de pensiones, que necesariamente debe ser complementado por los empleadores y el Estado ; en el campo de la educación es asegurar un sistema nacional de educación pública de cubrimiento universal y no la transferencia de esos recursos al capital privado para su reproducción ampliada, para hacer ganancias, obtener  utilidades, intereses  y rentas.

La otras medidas anti neoliberales concretas son atingentes a la recuperación de las rentas públicas por las explotación de los recursos naturales como los minerales, los recursos pesqueros y el agua, mediante el cobro de regalías o royalties –el antiguo quinto real-  es más el Estado debe invertir y emprender en empresas de explotación de esos recursos que agreguen a sus rentas las utilidades correspondientes, como acontece con CODELCO. En este caso la explotación del litio es promisoria y aún está en poder del yerno de Pinochet. Las obras públicas en la conectividad nacional es otra fuente de rentas en carreteras, autopistas, puentes,  túneles, puertos y aeropuertos –localizaciones geoestratégicas-, tanto es así que las grandes obras de las concesiones revertidas a los 30 años pasan íntegramente al Estado, ya que las rentas y utilidades obtenidas por el capital privado en ellas invertidos fueron tan extraordinarias que esas obras tienen un valor comparativamente poco significativo.  La explotación pública de los recursos hidráulicos –represas y sistemas de riego-  e hidroenergéticos –centrales de paso- sería otra importante fuente de rentas y utilidades para el presupuesto público.

La recuperación por el Estado de esas rentas y utilidades por la explotación de los recursos naturales y las localizaciones geoestratégicas bien puede financiar todas las necesidades nacionales de salud educción, seguridad social,  vivienda y desarrollo urbano; también para desarrollo social y medio ambiental, científico tecnológico, artístico cultural, etc. Como, por ejemplo, acontece con las rentas y utilidades petroleras en Noruega, o con la renta portuaria en Hamburgo. Como lo habría dicho Salvador Allende estos son los sueldos de Chile. La recuperación de las rentas y utilidades que le corresponden al Estado es la única manera de prevenir los discursos y evitar las prácticas populistas para dar cumplimiento a la satisfacción de los derechos sociales. Esas  medidas junto con mejorar el derecho de negociación de los trabajadores, así como haciendo pagar más impuestos a los que más tienen y menos a los que poco y nada tienen, son las tres maneras de redistribuir el ingreso, la riqueza nacional.

Finalmente,  todo lo anterior solo será posible si se cambia la Constitución Nacional de Pinochet y Guzmán, que en lo político asegura el poder de las minorías constituidas mediante los quórum calificados, si el asunto de la democracia es la distribución equitativa del poder entre los ciudadanos este sistema es la concentración del poder,  fundacional  y a perpetuidad. Constitución ésta que impide al Estado constituirse en empresas, que le asigna a este un papel subsidiario al sector privado en las prestaciones de los servicios de salud, educación, seguridad social, etc., que aseguran la garantía de los derechos sociales de las y los chilenos, que mediante el Tribunal Constitucional se inventa un supra poder del Estado por sobre los otros tres.

Sobre estos puntos programáticos, a no dudarlo, deben ser confrontadas las propuestas programáticas de la derecha expresada en el Chile Vamos y liderada por Piñera, también deben ser confrontadas las propuestas programáticas del actual Comité Central del Partido Socialista liderado por Elizalde, ¿cuáles serán sus propuestas para exigirle un “programa progresista” a la candidatura presidencial de Guillier, la más opcionada  de la NM? Por otra parte, las maneras específicas de dar cumplimiento a estas medidas anti neoliberales serán los criterios de diferenciación y aproximación con las propuestas que hagan sobre estos asuntos el Frente Amplio.

Los sectores conservadores –el partido del orden que llama a la Asamblea Constituyente  fumar opio-, y los sectores pragmáticos que solo les preocupa su reproducción clientelista y el “reparto de los negocios”, quienes se han constituido en una mayoría clientelar, espuria y temerosa de las bases militantes de Partido Socialista, pueden mirar el futuro al cual quieren conducir al Partido tanto en PASOK griego como en el Partido Social Demócrata Holandés.

El Movimiento Socialista Panhelénico, más conocido como PASOK, es  partido socialdemócrata de Grecia fundado en 1974 luego de la caída de la Dictadura Militar, gobernó el país durante los años ochenta y noventa, perdió el poder en 2004, en 2009 ganó de nuevo las elecciones por mayoría absoluta. Para las elecciones griegas del 2012 el partido sufrió un duro golpe quedando en el tercer lugar, en las elecciones de 2015 donde triunfó  el  partido Syriza representante de la otra izquierda, quedó con apenas un 4,7% de los votos.

El Partido del Trabajo (PvdA), formación socialdemócrata que ha gobernado en coalición con los liberales en Holanda los últimos cuatro años, ha sufrido una derrota histórica en las elecciones generales del pasado mes al pasar de 38 a 9 diputados, los socialdemócratas se quedó sin su suelo electoral, que estaba en los 22 escaños que consiguieron en las elecciones de 2002. Su derrota se ha convertido en el éxito de los Verdes (Groenlink )y de la política de movilización, con activismo en redes sociales y grupos de base; y un programa con amplias medidas sociales y no sólo medioambientales, esta ha sido la fórmula de éxito con lo cual que casi han triplicado su representación y se ha convertido en la primera fuerza de la izquierda, absorbiendo buena parte del voto joven socialdemócrata. El PASOK y el PvdA son los espejos en el cual debe mirarse la actual conducción del Partido Socialista de Chile.

LA LUCHA CONTINÚA Y OTRO PARTIDO SOCIALISTA SI ES POSIBLE

 

(Fotografía: Luis Weinstein,  junio del 79, Metro de Santiago)

De una situación política líquida a una realidad política fluida

por Ibán de Rementería

La situación política actual se ha mostrado notablemente líquida, inasible, al decir del científico político polaco británico Z. Bauman, en el sentido de un mundo de identidades ideológico políticas perdidas en la indiferenciación, pero aquí como en otras partes comienza a aflorar una realidad política fluida donde claramente se van constituyendo los tres tercios en el campo de la política. Una derecha que quiere para los empresarios la conservación todos los privilegios obtenidos en la Dictadura Militar pero en democracia, aún a cambio de denunciar a “cómplices pasivos” de los atentados  a los derechos humanos, un “neo liberalismo democrático”; un centro que vive en la añoranza de la Concertación que perfeccionó la democracias a cambio de privatizar más empresas o funciones públicas y sobre todo los recursos naturales, que se la juega por un “neo liberalismo compasivo”; una izquierda en construcción por el Frente Amplio que hace de su diferenciación con la Nueva Mayoría el punto de partida para la elaboración de su propuesta política; además, hay otra izquierda que se localiza en el Partido Socialista, para su recuperación ideológica y política: la Izquierda Socialista, por lo cual se puede hablar de cuatro tercios.

En otras partes la fluidez política también comienza a manifestarse, por ejemplo, en Holanda la extrema derecha no logró el triunfo anunciado, la derecha democrática apenas logro una primera mayoría, la social democracia se derrumbó estrepitosamente, mientras que la izquierda, representada por los Verdes de Izquierda cuadruplicaron su votación, pasando de 4 a 16 parlamentarios,  además hubo una masiva participación del 80% motivada por voluntad popular de impedir el triunfo de la xenofobia y el racismo. Esto ha sido antecedido por la aparición de Podemos en España o Siryza en Grecia, estos son casos del paso de la política líquida a la política fluida….”por la voluntad popular”.

Bien ha definido Fernando Atria el carácter diferenciador y fluido de la próxima elección presidencial y parlamentaria así: “La elección responderá una pregunta sobre el gobierno de la Nueva Mayoría: si debe ser entendido como el inicio imperfecto y corregible de una transformación que sigue siendo importante y que debe mantenerse y continuarse, o como un paréntesis que debe cerrarse lo antes posible para volver a lo que la clase política y los empresarios, pero no la ciudadanía, recuerdan como la paz y la concordia de los 20 años de la Concertación” (La Tercera,3 noviembre 2016, p.11).

En breve, la disyuntiva política nacional está entre perfeccionar el proyecto anti neoliberal que intentó el Gobierno de la Presidenta Bachelet o en intentar y profundizar el proyecto neoliberal de la Concertación, esto último lo puede hacer tanto la Alianza por Chile, como lo hizo durante el Gobierno de Piñera o la Nueva Mayoría “Renovada” (NMR) que bien pueden conducir Lagos, Goic o Guillier.

La actual liquidez política nacional es el resultado de la subordinación de la política al dinero, al capital, la cual ha quedado escandalosamente, delictiva y judicialmente comprobada en los últimos dos años, lo que es coherente y complementario con la privatización de las empresas, los recursos  y las funciones públicas – prestación de derechos sociales, etc.- iniciado durante la Dictadura Militar y perfeccionada por los gobiernos de la Concertación: en suma, la política ha estado a punto de desaparecer porque fue comprada y sus funcionarios parlamentarios o de la administración convertidos en unos paniaguados. Obviamente una política que se discierne por el mejor postor es algo que no interesa a las y los ciudadanos, que carecen de recursos para hacer sus “posturas”, y que comprende muy bien porque todos los candidatos se “suben por la izquierda –se vuelven populistas- y ya en el poder se bajan por la derecha”. Es decir, el dinero licua la política. Como se recuerda la corrupción política era principalmente un patrimonio de la derecha política, pero ahora como los demuestran los gobiernos de izquierda de América Latina, acusados de populistas, también han terminado siendo paniaguados del capital.

La liquidez política nacional se expresa como la cierta imposibilidad, en este momento, para el 87% de los parlamentarios en ejercicio de ser candidatos en las próximas elecciones generales, debido a la incapacidad de sus partidos de asegurar la inscripción de un mínimo de 18.500 partidarios y los mínimos necesarios en sus respectivas circunscripciones locales. Además, el mínimo de un 40% de mujeres candidatas a los cargos parlamentarios acorta aún más las posibilidades de reelección de los parlamentarios incumbentes varones.

El paso de la liquidez a la fluidez política, tanto a nivel internacional como aquí en Chile,  tiene como criterio diferenciador a las posiciones ideológicas, económicas y políticas que los competidores políticos asuman frente al neo liberalismo.  Para lo cual es prudente establecer los rasgos distintivos de este modelo de producción y acumulación capitalista, así como modo de dominación política sobre la sociedad, de subordinación de los sujetos sociales, los usuarios, los consumidores, los clientes, etc. y de sometimiento a los sujetos políticos, las y los ciudadanos.

Como lo había previsto Marx en el desarrollo del capitalismo este llega a un punto en el cual el capital ya no puede hacer su reproducción ampliada en las actividades comerciales, productivas y financieras tradicionales, y debe hacerse cargo de otras actividades económicas y sociales; en lo económico concreto, en los negocios mismos,  el neoliberalismo consiste en entregar a la iniciativa privada la producción y distribución, la provisión, de diversos bienes públicos que históricamente han sido provistos por el Estado, tales como la provisión de salud, educación y seguridad social –antes de la Revolución Francesa estos eran (mal) provistos por la Iglesia-, eso que hoy llamamos los derechos sociales; también las obras públicas, la seguridad ciudadana, incluso la defensa nacional, la investigación científica, la cultura y las artes, etc. Todas estas prestaciones públicas que son parte de la legitimidad del Estado, del pacto entre este y la ciudadanía, son transferidos al sector privado, para asegurar la reproducción ampliada del capital. Además, el estado cede al sector privado la renta que percibe en representación de toda la nación por la explotación y uso de los recursos naturales, ya que esas concesiones “pagarán impuestos y generarán empleo”, aquellos con muchas  elusiones y evasiones, estos precarios.

En lo social el neoliberalismo construye un modelo populista individual, el capitalismo popular, icónicamente expresado en “todos seremos emprendedores”, ligado a la sobrevivencia de cada cual por su cuenta en un mundo donde las relaciones y los derechos laborales son reducidos al mínimo, toda relación laboral debe ser reducida a un contrato entre partes individuales: el contrato de trabajo es sustituido por el subcontrato y el contrato entre empresas. Los derechos colectivos son sustituidos por los derechos y los contratos individuales. Los bienes y servicios que tu produzcas debes de realizarlos en el mercado, tu fuerza de trabajo como mercancía ya no vale nada, hay mucha. El Estado y la alianza pública privada promueve y provee la capacitación y el financiamiento necesario al emprendimiento individual. La doctrina aquí es que el mercado provee, siempre y cuando sepas como y tengas la voluntad de hacerlo.

Para el neoliberalismo lo político no existe o no debe existir, en lo político el neoliberalismo no recurre a la monarquía por razones históricas, pero siempre ha recurrido al autoritarismo, el totalitarismo y a la tiranía o dictadura, pero por las inestabilidades de “gobernanza” que generan esos regímenes políticos, prefiere las democracias de los acuerdos, bipartidistas, binominales, con agentes altamente profesionalizados hasta llegar a constituir tecnocracias muy eficientes que transitan entre el sector público y privado de manera recurrente, ya que como dijo alguna vez Dean Rusk el Secretario de Estado de los EEUU: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para USA”. Además, los modelos económicos aplicables políticamente son diseñados,  aprobados y supervisados a nivel multilateral en el BM, FMI, BID, etc. En los últimos estertores del socialismo realmente (in)existente en la URSS la política fue considerada como un asunto técnico de administración del estado, el cual se derrumbó sin muchos estropicios de gobernanza, gracias a lo cual un ex agente de la KGB (Seguridad del Estado) reina hoy allí.

La monarquía es la máxima expresión de la concentración del poder político –El Príncipe de Maquiavelo- de allí en adelante el desarrollo político de occidente, luego devenido universal gracias al imperialismo, ha sido el proceso de redistribución del poder entre los diversos sujetos políticos: entre los nobles –la Carta Magna en la Inglaterra del siglo XIII-, entre los nacidos en el territorio –los Comunes de la Revolución Inglesa del siglo XVII-, entre los ciudadanos varones propietarios o contribuyentes –la Revolución Francesa del siglo XVIII-, entre los jóvenes, entre las mujeres, entre los extranjeros residentes, etc., gracias a las luchas del presente.

Pero los procesos de distribución del poder, de igualdad, reposan en última instancia y, por eso, tienen por propósito la equidad en la redistribución de la riqueza: sin equidad no hay igualdad; la reciprocidad entre lo entregado en la producción social es esperado como retribución por las y los ciudadanos. Como es sabido los procesos redistributivos son posibles por dos vías, ambas complementarias, la vía impositiva,  “los que tienen más paguen más y los que tienen menos paguen menos”, y mediante el mejoramiento del poder negociador de los trabajadores frente a los empleadores, el capital, para mejor redistribuir la riqueza en el proceso mismo de la producción, la negociación colectiva por ramas y el derecho de huelga –que es el derecho a suspender las actividades si no hay acuerdo en el reparto de la riqueza producida- son los instrumentos estratégicos para acordar una real redistribución del ingreso entre los trabajadores y los tenedores del capital.

El neoliberalismo amenazado señalará a cualquier propuesta anti neoliberal, a cualquier propuesta  redistributiva del ingreso, a cualquier propuesta  igualitaria en la satisfacción de los derechos sociales, como populista, ya que el único mundo posible es el neoliberal, esa es la post modernidad, la política de los acuerdos, el apoyo a los emprendedores, el papel subsidiario del estados en las prestaciones para dar cumplimiento a los derechos sociales, las AFPs en la seguridad social, las ISAPREs en la salud, etc., etc., etc. Si no se cumple con esas condiciones como castigo sobrevendrá la crisis, la caída en el ahorro y la inversión, el desempleo y la pobreza.

En general, el capitalismo ha sufrido muchas y variadas crisis de crecimiento, de reproducción ampliada de capital, que ha resuelto mediante la conquista imperial o grandes guerras mundiales para definir la hegemonía  -ver Piketty-, pero en la actualidad la crisis del capitalismo además de sus crisis de reproducción ampliada, de su crisis de inversión, tiene un conjunto de crisis globales, a decir verdad “la globalización” se expresa como un conjunto de crisis, al menos: 1)  una crisis medio ambiental o ecológica debido a que se toma de la naturaleza recursos a una velocidad mayor de la que esta tiene para reproducirse, la depredación, y se arroja a ella un conjunto de desechos mayores a los que ella puede procesar, la contaminación; 2) una crisis de inequidad donde el 1% de la población se queda con el 50% de la riqueza mundial, lo que restringe la amplitud y profundidad de los mercados, lo que no asegura la realización de los bienes y servicios que se producen: la crisis de los mercados; 3) todo  lo cual termina por crear una crisis política global, de gran inestabilidad y bajos niveles de representación para negociar, que se expresa como “populismo global”, “crisis global de migraciones”, “crimen organizado global” y “terrorismo global”.

El proceso de desmonte del neoliberalismo es ante todo un proceso político de redistribución igualitaria del poder, de la constitución de una democracia donde ninguna minoría tenga derecho a veto, donde el estado asuma plenamente sus funciones públicas de defensa de los interese de las grandes mayorías nacionales. El proceso de desmonte del neoliberalismo es en lo fiscal  recuperación de todos los recursos naturales nacionales para hacer de sus rentas un recurso público en beneficio de toda la nación; también, la imposición de las obligaciones tributarias en proporción a los ingresos percibidos, tanto por las personas naturales como por las jurídicas.  El proceso de desmonte del neoliberalismo en lo económico es la promoción y financiamiento de un modelo de desarrollo nacional que deje de ser extractivista y rentista, para desarrollar una industria nacional que agregue valor local a nuestros recursos naturales con el trabajo de las y los chilenos, así entonces participar de manera igualitaria en el mercado internacional. Estos deben ser los contenidos programáticos de un debate nacional que le devuelva a la política la fluidez que requiere y que las y los ciudadanos están demandando.

 

(Imagen: Retrato del Rey Sol realizado en 1701 por Hyacinthe Rigaud, para su nieto, el rey Felipe V de España, aunque finalmente el lienzo se quedó en Francia).

La lucha de clases en Valparaíso

por Ibán de Rementería

La riqueza es la diferencia entre el valor todos los bienes y servicios producidos por una sociedad en un determinado período –en un país en un año- y los consumidos en su producción incluido allí los recursos naturales. La riqueza de Valparaíso proviene principalmente de la producción de servicios de transporte marítimo portuario, transporte terrestre y otros servicios asociados, todo lo cual solo es posible por la localización geoestratégica de la ciudad puerto en el sistema de transporte de carga nacional e internacional. Valparaíso es un don de su localización. Si bien la retribución a la producción de los servicios de transporte se hace mediante las utilidades, la localización geoestratégica le agrega a esas utilidades la renta geoestratégica. De la misma manera que la agricultura solo es posible si se cuenta con la tierra, el agua y el clima que la hacen posible, la actividad marítimo portuaria solo es posible si se cuenta con una localización geoestratégica, la primera se retribuye con la renta de la tierra y la segunda con la renta portuaria o geoestratégica, de la igual manera que un metro cuadrado comercial en la Plaza Aníbal Pinto renta mucho más que otro en la Avenida Alemania, o que en Puertas Negras.

Una localización geoestratégica no tan solo puede generar rentas por su uso en el transporte marítimo o el comercio minorista, también puede generar renta inmobiliaria, además de las utilidades asociadas a la industria de la construcción. En Valparaíso la renta inmobiliaria tiene expectativas extraordinarias, ya que su localización es colindante con Viña del Mar que tiene la más alta demanda por segunda vivienda del país y sus suelos urbanos son más baratos que en la ciudad jardín. También, hay una renta turístico patrimonial en la ciudad puerto gracias la conservación de la ciudad que ha hecho sus vecinos y vecinas, reconocida con su designación como sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, rentas y utilidades que no son percibidas por la población local, sino por quienes han invertido es los servicios turísticos asociados a esos usos culturales del patrimonio artístico, arquitectónico y urbano local.

En términos económicos la lucha de clases se expresa como la confrontación por la apropiación del excedente económico, la riqueza, que la sociedad en su conjunto produce, allí las clases sociales que se disputan esa riqueza se sitúan en esa confrontación de acuerdo al poder político y jurídico – el estado y la propiedad- que tienen sobre los medios para producir esos bienes y servicios; por eso los trabajadores marítimo portuarios luchan por mejores salarios, estabilidad y mejor condiciones laborales, por eso los vecinos luchan porque su derecho de vista no le sean expropiados por proyectos inmobiliarios que venden “100% de vista sobre la bahía”, también luchan por evitar la gentrificación –“apitucamiento”- de sus barrios asociada a esos proyectos inmobiliarios, que elevan los alquileres y los precios de los servicios hasta hacerlos inalcanzables para los vecinos históricos, obligándolos a emigrar y ocupar zonas de alto riesgo, como bien lo han mostrado los recientes incendios en la zonas de interfaz entre los cultivos forestales y las periferias altas de la ciudad puerto.

La nueva administración municipal de Valparaíso encabezada por el Alcalde Jorge Sharp ha tomado partido en esta expresión local específica de la lucha de clases, objetando el actual modelo de explotación marítimo portuario del borde costero de la ciudad tanto por la Empresa Portuaria de Valparaíso como por sus concesionarios que nadan le transfieren ni de las utilidades ni de las rentas portuarias a la ciudad que cobija y hace posible sus actividades económicas, oponiéndose el Municipio tanto a la ampliación del terminal dos, como a la construcción del Mall Barón que entrega a la empresa Fallabela para el uso inmobiliario y comercial casi gratuito las 12 hectáreas que deberían de servir de zona de respaldo al desarrollo portuario de la ciudad.

Pero donde esta expresión porteña de la lucha de clases ha devenido en guerra abierta de la industria inmobiliaria contra la actual administración municipal, con sorprendentes alineamientos en la confrontación, ha sido la respuesta de esta industria a la determinación del Alcalde Sharp, el pasado 8 de febrero, de ordenar abrir procesos que invaliden los permisos construcción por haber detectado anomalías “insubsanables” a 24 edificios en dos de los cerros de Valparaíso. La medida afecta al proyecto Parque Pumpin, que pretende levantar 23 edificios (2 de 14 pisos y el resto de 4 a 7 pisos) en terrenos del Jardín Suizo y del ex estadio de Chile Tabacos en el cerro O´Higgins, así como al proyecto “Los Olivos”, una torre de 11 pisos en el cerro Florida, ambos de alto impacto urbanístico, social, económico y cultural para sus barrios.

Anteriormente la sola llegada de Jorge Sharp a la Alcaldía de la ciudad puerto con su política de “alcaldía ciudadana” anunciando su oposición tanto a los proyectos del terminal dos y el Mall Barón, como al modelo inmobiliario implícito en el Plan Regulador en elaboración, desató la ira tanto del Intendente y del Presidente de la Empresa Portuaria de Valparaíso como del Presidente de la Cámara de Comercio y de la Cámara Chilena de la Construcción, haciendo ver la férrea oposición de lo público privado a cualquier intento de modificar los proyectos de desarrollo regional y local ya consensuados por los incumbentes políticos y económicos de la plaza y el Gobierno Nacional.

Ahora, la confrontación ha sido más sutil y más política en un rápido encadenamiento de acciones políticas, administrativas y judiciales. El miércoles 15 de febrero los presidentes comunales de los partidos de la Nueva Mayoría se dirigen al Alcalde Sharp para protestar por no haber sido recibidos para tratar el tema de los médicos extranjeros que no ha aprobado sus exámenes de habilitación, lo conminan a “preocuparse de los temas de Valparaíso y las necesidades efectivas de Valparaíso… por eso pedimos al Alcalde más humildad”, en los hechos el asunto estaba resuelto por una resolución del Ministerio de Salud que autoriza a los contratantes, los municipios, a mantener en sus funciones a esos facultativos.

El jueves 16 de febrero la Seremi de Salud de Valparaíso, María Graciela Astudillo (PC) abre un sumario sanitario por la “insostenible” administración de la basura y el aseo en el entorno del Mercado Cardonal y en la calle Bellavista. Estos son hechos ciertos de vieja data que recién ahora son considerados por la SEREMI. El Alcalde Sharp ha contestado a la apertura de ese sumario así: “Esta medida, si efectivamente quiere ser un real aporte en resolver la situación crítica ambiental de nuestra ciudad, debiese considerar el hecho que la Municipalidad de Valparaíso vive una crisis estructural derivada de décadas de una conducción negligente y despreocupada, la cual se expresa con toda claridad en el aseo” Agregando. “Si el gobierno regional quiere contribuir junto a la Alcaldía Ciudadana y no ser un obstáculo para resolver este problema, esperamos que su interés no se reduzca a un sumario cuya multa puede llegar a los 46 millones de pesos – lo cual sería un despropósito, por el estado de las arcas municipales y porque ese dinero es mejor gastarlo en el aseo -, ni tampoco a un “plan de contingencia”, que tiene más cara de ser una intervención puntual y no permanente, que es lo que realmente se requiere. Demandamos, por tanto, un real compromiso en este tema”.

El viernes 17 se conoce que la Corte de Apelaciones de Valparaíso rechazó el reclamo de ilegalidad del permiso de obras para el Mall Barón que habían interpuestos vecinos y organizaciones sociales, esta determinación fue altamente valorada por el Intendente Aldoney. Esa resolución judicial no tan solo es grave para el desarrollo marítimo portuario de la ciudad, ya que así perdería 12 hectáreas de zona de respaldo, además sienta un precedente sobre los “intocables” derechos adquiridos por los beneficiarios de esos permisos de obras, extensivos claro está a los casos del barrio O’Higgins, Jardín Pumpin y Cerro Florida que la Alcaldía Sharp ha decidido invalidar por serias anomalías en su tramitación y en beneficio de los vecinos y la ciudad.

El compromiso público privado en Valparaíso es claro: beneficiar con la renta portuaria y la renta inmobiliaria al gran capital que se apropia de las localizaciones geoestratégicas y suelos urbanos baratos y promisorios en vistas, conectividad, patrimonio cultural, turismo, etc. Rentas que son escamoteadas al Municipio y al conjunto de las y los porteños, quienes son sus eminentes tenedores y legítimos beneficiarios. Este es uno de los aspectos importante de la lucha de clases en Valparaíso, por cierto no la única, pero en este momento la más destacada.

En lo político lo destacable es donde y cómo se alinean los partidos de la Nueva Mayoría, en particular el Partido Socialista y el Partido Comunista que en sus declaraciones ideológicas y estatutos organizativo dicen representar y defender los interés de las y los trabajadores de Chile y las grandes mayorías ciudadanas, no obstante aquí aparecen claramente alineados con el sector privado de la alianza público privada, es por eso que el Movimiento Valparaíso Ciudadano, encabezado por el Alcalde Sharp derrotó en las pasadas elecciones municipales con el 54% de los votos al duopolio de la Nueva Mayoría y Chile Vamos.

 

 

República de partidos o democracia de ciudadanos: el problema de la mesa del PS y de Camilo Escalona

por Ibán de Rementería

El problema de la actual conducción del Partido  Socialista, la Mesa,  Camilo Escalona y otros miembros de su elite, es que ellos creen en la república pero no cree en la democracia. La república siempre es una república de partidos, en cambio la democracia siempre es  una democracia de ciudadanos y ciudadanas. En la historia política universal solo la monarquía no permite partidos, es más en la tradición romana la República fue suprimida para instaurar el  Imperio y así terminar con los partidos para que la nación unida fuese a la conquista del mundo.  No se habla aquí de las modernas monarquías parlamentarias, que es de ciudadanos  y partidos. El problema de la Mesa del Partido Socialista y en particular de su vicepresidente Camilo Escalona es que creen, como todos los partidos políticos en la República, pero no creen y desprecian, más aún le temen a la democracia, porque todas las élites le temen a la democracias. Veamos.

El miedo de la Mesa del PS es que una decisión de candidatura presidencial inconsulta con el conjunto del Partido arriesga gravemente  friccionar las bases del Partido, ese miedo se hizo angustiosamente manifiesto en la votación del pasado pleno del Comité Central del PS, el 21 de enero, donde una mayoría de 59 votos aprobó, conforme al XXX Congreso del Partido y el dictamen del Tribunal Supremo, las elección del precandidato presidencial del Partido mediante consulta ciudadana, la oposición de Escalona y el laguismo en el CC a esta determinación sólo se expresó como una abstención de 24 votos.

Pero el miedo se convirtió solo en un susto y hora el aventurerismo de Camilo Escalona lo lleva a afirmar, en La Tercera, que no habríamos evitado problemas: “… si hubiéramos tomado una decisión de manera oportuna”,  es decir, escogido a Ricardo Lagos Escobar en el pleno del CC el 21 de enero pasado. En el mismo sentido se manifiesta el senador Juan Pablo Letelier quien le manifestó a El Mercurio que hacer la consulta  ciudadana es un “acto fallido”, también el diputado Fidel Espinoza, en El Mercurio de Valparaíso expresa que: “Una eventual primaria entre Insulza y Atria no va a convocar a nadie”. Está claro que para estos miembros de la élite del Partido Socialista la opinión democrática de las mayorías no valen nada, sólo son válidos los consensos que ellos imponen, están en contra de los órganos regulares del mismo que representan a sus bases tales como el Comité Central y los Congresos del Partido, así tenemos que el XXX Congreso se ratificó que para cambiar la constitución de Guzmán-Pinochet se realice una Asamblea Constituyente, lo cual Camilo Escalona califica de “fumar opio” ¿entonces que hace allí?. Ellos no se atreven a ser candidatos presidenciales socialistas dentro del Partido Socialista porque tienen miedo de ser derrotados por Atria, por lo que Atria representa para la gran mayoría de los militantes, simpatizantes y amigos del  Partido, pero sobre todo para el conjunto de la izquierda de base de la Nueva Mayoría y del eventual Frente Amplio. Ellos son socialistas que no quieren un candidato presidencial socialista, a no dudarlo, porque tienen mejores negocios con otros candidatos que no son del Partido Socialista.

En el CC del PS  hay diversas tendencias que ninguna  diferenciación política representan, unas no son más social demócratas de que las otras, algunas no son más o menos socialistas de izquierda que las otras, sus diferencias son simplemente de poder para repartirse cargos en el Estado y los negocios que los acompañan, cada una de ellas es una minoría, pero  Camilo Escalona cree que su minoría vale más que las otras. El Comité Central, la Comisión Política y la Mesa son el fiel reflejo de esa política de los acuerdos intra partido, la mejor expresión actual de este reparto del poder es la candidatura única de Elizalde al estilo de la familia  Kim –dictadura hereditaria de Corea del Norte-  la búsqueda de los acuerdos  y la práctica de las amenazas para llegar a tal candidatura única, la que ha sido desafiada ahora por la figura de Atria y la Izquierda Socialista. Este sector de opinión se reclama ideológicamente socialista y políticamente anti neoliberal, se plantea la absoluta necesidad diferenciarse de la política que sigue manteniendo el neolibaralismo en las prestaciones de los derechos sociales fundamentales, tales como: salud, educación y seguridad, también en la protección civil ante catástrofes, así como en la explotación de los recursos naturales que pertenecen al conjunto de toda la nación.

En cambio aquellas tendencias del  Partido Socialista consideran natural en la política nacional post dictadura militar la política de los acuerdos, de los consensos, que no tan solo impregna a las tendencias del PS, también a los partidos de la Nueva Mayoría y a todos los partidos políticos de Chile. Además, marca su impronta en las instituciones políticas mismas, así tenemos que el criterio del SERVEL con la reinscripción laxa para los militantes de los partidos tradicionales y la inscripción severa para quienes quieran militar en los partidos nuevos, tanto de izquierda como de derecha, es una clara manifestación de que vivimos una república de partidos y no una democracia de ciudadanos, el sistema institucional político está subordinado a aquellos, donde los partidos están por encima de los ciudadanos.

Mientras Guillier va arrasando con Lagos y le pisa los talones a Piñera, entretanto y por ahora  Atria e Insulza no remontan en las encuestas –las cuales se mantienen en un 70% de abstención real- pero hay tiempo y coraje para que a Atria lo vayamos posesionando en la opinión nacional, pero sobre todo hay una necesidad ciudadana de proponer y hacer otras cosas en la política nacional. Atria es otra cosa.

(Fotografía, Salida a Valparaíso, 1984, Luis Weinstein)

La consulta ciudadana y la derrota del neoliberalismo en el Partido Socialista

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central del Partido Socialista el pasado sábado 21, que resuelve convocar a una consulta ciudadana para que los militantes, simpatizantes, amigos y simples ciudadanos puedan escoger el próximo 23 de abril el precandidato presidencial del Partido Socialista a competir en las primarias presidencial de la Nueva Mayoría el 2 de junio próximo, ha recibido variadas interpretaciones. Esta resolución fue aprobada por una contundente mayoría de 59 votos a favor, 24 abstenciones y ninguno en contra –para esconder la mano. Si bien esta resolución se muestra como un intento de la Dirección encabezada por Isabel Allende de impedir el quiebre del Partido, también se interpreta como una derrota de los partidarios de Ricardo Lagos dentro de él, o como un triunfo de la legalidad partidaria ya que así se daba cumplimiento a los acuerdos del XXX Congreso del Partido mes de abril pasado, al dictamen en días recientes del Tribunal Supremo y a la recomendación de la Mesa en igual sentido. Pero en términos políticos este ha sido un triunfo de las bases del Partido, de la Izquierda Socialista dentro de él, también de la izquierda y el movimiento social del país, pero sobre todo es una derrota del neo liberalismo y de quienes lo representan dentro y fuera del Partido Socialista.

Esta es una manifestación más, pero para nosotros fundamental, de que la globalización cruje – el TPP fue borrado de un plumazo, perdón de una Orden Ejecutiva del Presidente Trump- y el neo liberalismo está en vía de derrota, ya que se ve afrontado a su propia incapacidad de seguir creciendo, pues cuando al capital ya no le queda actividad económica o social de la cual apropiarse o privatizar y donde reinvertir para hacer su reproducción ampliada entra en crisis. El neo liberalismo, que es la etapa superior del capitalismo, consiste en la privatización de los principales servicios públicos, cuando el capital ya no puede invertir nuevamente sus utilidades en las actividades tradicionales de la producción, el comercio y las finanzas. Como los narcotraficantes cuando no pueden reinvertir en la provisión de drogas porque es un mercado muy estable y sensible a los precios, entonces reinvierten en “negocios legales”. También el capital se apropia de los recursos naturales –renovables, no renovables, agua, tierra, localizaciones geoestratégicas, etc. – para así privatizar la renta que estos generan, el neo liberalismo es extractivista y rentista.

En las sociedades modernas y contemporáneas, sean estas democráticas o autoritarias, capitalistas privadas o de estado, los servicios públicos son los que garantizan la aplicación efectiva de los derechos sociales fundamentales de las y los ciudadanos, como son: la salud, la educación y la seguridad social. La aplicación del neoliberalismo aquí, que se inició con la Dictadura Militar y se perfeccionó con los gobiernos de la Concertación, privatizó todas las empresas públicas de la producción, el comercio y las finanzas, las obras públicas, la vivienda social; además, la salud, la educación y la seguridad social. También fueron privatizados los recursos naturales y sus rentas. Bien sabemos que los pobres no pueden pagar una salud, una educación y una seguridad social hecha para los ricos, pues no importa pues el estado subsidia a los pobres, eso es el AUGE en salud o los vauchers en educación y la pensión mínima garantizada. En el caso de la seguridad social, el asunto adquirió una peculiaridad chilena, los pobres, los trabajadores fueron obligados al ahorro forzoso en favor del capital financiero, conformando así un mercado de capitales barato para salir de la crisis económica de 1982-1983, lo claro era que la finalidad de las AFP no fue una seguridad social digna.

La proyección de esta derrota del neoliberalismo propinada por los militantes a sus representantes en el Partido Socialista, solo será consolidada asegurando en las elecciones internas del Partido el triunfo de la Izquierda Socialista encabezada por el compañero Gonzalo Duran, así como logrando el triunfo del compañero Fernando Atria en la consulta ciudadana para que sea nuestro representante en las primarias de la Nueva mayoría y el próximo Presidente de la República, que ponga fin a las instituciones neo liberales en el país desde la Constitución Pinochet-Guzmán hasta la ley de pesca de Longueira, pasado por las AFP, la ley de aguas, la privatización del cobre, el litio, etc., etc., etc.

 

(Fotogarfía: Pasaje Quillota, Valpraíso, 1972)

Desarrollo cientifico tecnológico y explotación del trabajo

por Ibán de Rementería

 

Al realizase en estos días el Congreso Futuro, auspiciado por el Parlamento, el Gobierno, las más importantes universidades, destacadas empresas privadas y los medios de comunicación más prestigiados, evento que se vienen ocupando de los impactos positivos y negativos de la ciencia y la tecnología en la sociedad actual desde el año 2011; sin embargo, se destaca que sus análisis han sido esquivos para tratar el tema del empleo de la ciencia y la tecnología en la producción, así como de sus impactos en la jornada laboral de los trabajadores y sus remuneraciones, es decir, el tema de la productividad del trabajo y su participación en la riqueza nacional.

En una sociedad capitalista como la nuestra la explotación del trabajo consiste en la producción de la plusvalía por el trabajador y de su apropiación por el empleador capitalista. La plusvalía es valor agregado al conjunto de valores necesarios para: i) retribuir el empleo de los recursos naturales –las materias primas- , ii) pagar por los equipos e instalaciones necesarias a la producción y iii) retribuir mediante el salario al trabajo empleado. Las maneras de obtener este valor agregado, este plus valor, son dos: uno, aumentando la jornada de trabajo manteniendo fijo los salarios o disminuyéndolos, esto es la plusvalía absoluta, y dos, mejorando la productividad del trabajo empleando tecnologías que permitan producir una cantidad mayor de bienes y servicios en un tiempo igual, esto es la plusvalía relativa. Este paso de la obtención de la plusvalía absoluta a la plusvalía relativa se le llama el progreso. Vistas las cosas desde la perspectiva de la economía general la plusvalía es equivalente a la diferencia entre todos los bienes y servicios producidos en relación a los consumidos en la producción y la satisfacción de las necesidades y gratificación de los deseos personales del conjunto de la población, esa diferencia es la riqueza nacional. Según Marx solo la naturaleza y el trabajo producen valor, es decir solo ellos pueden generar riqueza.

El capitalismo primitivo se apropiaba de la riqueza mediante la plusvalía absoluta por eso la característica laboral y social de esas época histórica –siglos XVII, XVIII y XIX- en Europa y América del Norte son las jornadas laborales de 12 y 14 horas, seis días a la semana, la incorporación de trabajo femenino y el infantil; pero al mismo tiempo la pauperización de la clase trabajadora asalariada va generando procesos de reivindicación y lucha por jornada laborales más cortas, mejores salarios, condiciones laborales dignas, vacaciones anuales, etc., demandas que van estructurando procesos organizativos sociales, como las mutuales, los sindicatos, las escuelas de trabajadores, etc. y partidos políticos comprometidos con esos intereses y las luchas por esos derechos. La cacareada innovación científico tecnológica aplicada a la producción es el resultado de las luchas de los trabajadores, ya que de suyo los empresarios no prefieren invertir en tecnología, siempre preferirán aumentar jornadas laborales y recortar salarios.

Desde el siglo XVIII la respuesta represiva tradicional a las revindicaciones de los trabajadores va siendo sustituida por la incorporación de la tecnología al proceso productivo, a la organización de la producción y el trabajo, también al producto mismo; el paso de la artesanía a la manufactura, que caracteriza al capitalismo primitivo, es caracterizado ahora por el paso de la manufactura a la producción industrial, del taller a la fábrica. La culminación del paso de la apropiación de la plusvalía absoluta a la plusvalía relativa culminó al terminar el siglo XIX con la Revolución Industrial, el gran hito de ese proceso histórico está señalado porque en 1886 los mineros ingleses fue el primer movimiento de los trabajadores organizados que lograron la jornada laboral de 8 horas, el primer gran triunfo de la negociación por ramas.

Veamos que ha pasado en el mundo durante estos 130 años en términos de desarrollo de las fuerzas productivas, de revolución científico técnica, de innovación: con la tecnificación de la producción hemos desarrollado la automatización de los procesos productivos y de trabajo hasta llegar a la robótica aplicada –de los telares a los computadores-; hemos descubierto la energía eléctrica y la de los hidrocarburos para sustituir a la energía humana y animal, hemos electrificado el planeta, hemos universalizado el uso versátil de la energía fósil acumulada en los hidrocarburos, difundido todo tipo de motores eléctricos y a hidrocarburos, hemos mundializado los medios de transporte terrestres, marítimos y aéreos; hemos desarrollado la universalización de la comunicación inalámbrica –radio y tv-; hemos desarrollado el procesamiento electrónico de datos, la computación, procesando billones de billones de datos; con la popularización las técnicas de información y comunicación (TIC) hemos puesto todo el universo en nuestros hogares o lugares de trabajo o de recreación y , sobre todo, en la privacidad de nuestros bolsillos.

Tanto progreso también nos ha servido para producir grandes destrucciones materiales y humanas nunca antes vistas con la I Guerra Mundial (1914-1918), que más bien fue una guerra europea y Atlántica, y la II Guerra Mundial (1939-1945) que si tuvo un carácter planetario. Hemos intervenido la estructura intima de la materia y desarrollado la energía atómica y nuclear, junto con ello hemos llegado a garantizar la “destrucción mutua asegurada” en una guerra mundial – que hasta ahora no se ha producido, pero que Putin y Trump de igual manera en que no creen en el calentamiento global también pueden pensar que la destrucción mutua asegurada es una exageración de izquierdistas y espíritus débiles. Pero, también hemos desarrollado la aplicación de las energías alternativas limpias –solar, eólica, geotérmica, mareomotriz, etc. Hemos salido a espacio exterior, hemos ido a la luna, hemos enviado sondas a marte y otros lugares del sistema solar. Al mismo tiempo hemos empleado un modelo de desarrollo productivo que consume a la naturaleza a una velocidad mayor a su capacidad de reproducción, la depredación, y arrojamos a ella desechos a una velocidad mayor que su capacidad de procesarlos, la contaminación, cuya manifestación universal es el calentamiento global.

Pues bien pese a todo esta revolución científico técnica y a su aplicación a la producción, a la innovación, a la satisfacción de las necesidades y deseos humanos, al progreso, y también a sus efectos colaterales negativos soslayados al momento de decidir políticamente, 130 años después del triunfo de los mineros ingleses seguimos pensando que debemos trabajar 8 horas diarias, 44 horas a la semana. Muchos países desarrollados están llegando a la jornada laboral de 30 horas semanales, nosotros seguimos trabajando 43 en ese período. Es obvio que cualquier cálculo económico bien hecho demostraría que la apropiación de plusvalía absoluta por el gran capital, principalmente el financiero, se ha multiplicado miles de veces desde 1886, la reapropiación colectiva de esa plusvalía absoluta permitiría disminuir la jornada laboral, pagar salarios que cubran plenamente las necesidades y deseos de los trabadores manuales e intelectuales y financiar pensiones dignas a partir de edades en plenitud de vida. Es decir, redistribuir el ingreso aquí y en todo el planeta, hacer que ese 50% del PIB mundial que se apropia el 1% de la población sea redistribuido de manera más justa, igualitaria y equitativa.

El desarrollo científico tecnológico y la innovación productiva no depende para nada de la creación de un ministerio de ciencia y tecnología o de ciencia tecnología e innovación –lo público privado-, depende sustancialmente de la capacidad negociadora de los trabajadores, es decir, depende mucho más de las reformas laborales que fortalezcan la capacidad negociadora de los trabajadores que de las reformas científico técnicas.

 

(Fotografía: Ahumada con Agustinas, Santiago, 1955)

La propuesta programática presidencial de Fernando Atria Lemaitre

 

 

El pasado 26 de noviembre ante el Comité Central del  Partido Socialista el abogado y profesor universitario Fernando Atria, precandidato presidencial por dicho partido en representación de la Izquierda Socialista, hizo presentación de su propuesta programática. Las ideas centrales planteadas fuero: destacar que nos encontramos en una encrucijada nacional entre profundizar o revocar las reformas propuestas por el actual gobierno de la Nueva Mayoría,  marcando el carácter anti neoliberal que estas deben tener, para lo cual se propone  la redistribución del poder político mediante una Asamblea Constituyente, también es necesario  pasar de la igualdad política a la equidad económica y social de todas y todos los chilenos, además, para esto se debe  terminar con el modelo  de desarrollo nacional extractivista y rentista e instaurar la industrialización del país.  A continuación se entrega una edición de textos seleccionados de esa exposición a la cual solo se le han antepuesto  algunos sub títulos de referencia.

[La  coyuntura histórica]

“Para el presente más inmediato, la primera cuestión es asumir sin ambigüedades una posición en la disyuntiva fundamental que enfrentará el país en la próxima elección. Ella se refiere a la significación política [de] lo que ya se vislumbra como el legado de este gobierno. ¿Ha sido un modo imperfecto de iniciar un camino correcto de transformaciones estructurales, o ha sido un camino errado, un paréntesis que debe ser cerrado para volver a formas de gobierno y de gobernabilidad propias del periodo transicional?”

“El Partido Socialista no puede ignorar la decisiva coyuntura histórica de 2017. Tiene que hacerlo con una precandidatura propia, con un Programa y con un mecanismo que abra nuevamente sus puertas a la sociedad chilena y al pueblo socialista”.

[El carácter del Programa Socialista]

“El programa del Partido Socialista debe ser inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión. No saldremos fácil ni rápidamente del neoliberalismo, de sus lógicas e instituciones, pero los próximos 4 años deben ser claves en la construcción progresiva de un modelo económico, social y cultural alternativo. Esa debe ser la orientación estratégica de los y las socialistas chilenos en la próxima etapa histórica”.

[Los Ejes Programáticos]

“En primer lugar, Chile necesita una Nueva Constitución Política, elaborada por una Asamblea Constituyente”.

 

 

[La nueva constitución tiene que redistribuir el poder no concentrarlo]

“La nueva constitución no es solo un nuevo conjunto de reglas constitucionales: es una nueva política, una política legitimada porque supone una genuina transferencia de poder hacia la ciudadanía, hacia el pueblo de Chile. Esta transferencia de poder debe manifestarse en el mecanismo mismo de cambio constitucional pero también en una institucionalidad diseñada para dar poder, y no neutralizar, la política democrática. Parte ineludible de esta nueva política habrá de ser el reconocimiento de nuestra realidad multicultural y diversa. Este reconocimiento no puede ser solo una cuestión de palabras: implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”.

[De la igualdad política a la equidad económica y social]

“En segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía, de modo que la igualdad que nos caracteriza en tanto ciudadanos sea algo más que el igual derecho formal a votar y ser elegido y se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”.

[Del modelo extractivista a la industrialización nacional]

“El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa. Sabemos que este, por lo demás, ha sido el camino de todos los países que han llegado al desarrollo sin recurrir a la explotación colonial”.

 

Edición: Ibán de Rementería, diciembre 2016/ Fotografía: Sergio Larrain

No por mucho madrugar se amanece más temprano

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaiso Socialista

Izquierda Socialista

La crisis política generalizada intentó ser resuelta  por las elites políticas adelantando la elección presidencial.  La crisis actual se ha debido tanto a la explicitación de la colusión corrupta entre la política y los negocios, como a la suma cero (empate) entre el  Gobierno y las oposiciones, tanto la de Chile Vamos como de la Nueva Mayoría, en contra del intento de la Presidenta Bachelet por avanzar en las reformas  tributaria, educativa, laboral y constitucional.

La expresión más clara del fracaso de las elites políticas es la pérdida creciente de representación  que  están padeciendo los partidos políticos –“crisis de representación”- en articular la expresión ideológica y ejercer las prácticas políticas –de poder- para defender los intereses de las diversas clases sociales que en el país se diferencian y  pugnan por apropiarse de partes  del excedente económico que la nación produce colectivamente. Por lo general, los partidos de derecha o, eufemísticamente, de centro derecha representan a los terratenientes,  a los empresarios, agrícolas, comerciales, industriales y mineros, a los bancos y corporaciones financieras, también a los empresarios mineros, pesqueros y forestales etc., aquí en Chile eso fueron el Partido Conservador y el Partido Liberal, ahora lo son Unión Democrática Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), también aparecen algunas disidencias que más afloran mientras mayor sea la crisis de representación.    Los sectores medios de empleados, trabajadores  independientes, profesionales, medianos y pequeños empresarios etc. han sido representados en Chile por los partidos Radical y la Democracia Cristiana y últimamente por  el Partido por la Democracia (PPD). Los trabajadores del campo y la ciudad, los trabajadores manuales e intelectuales, los profesionales asalariados, los cuentapropistas, los trabajadores ocasionales, los comerciantes callejeros, los campesinos y pequeños empresarios agrícolas, etc. son representados por los partidos de izquierda, o ya no tan eufemísticamente dicho por los partidos de centro izquierda, tales como el Partido Comunista, el Partido Socialista o el PPD, también debido a la crisis de representación afloran otras organizaciones políticas cuya característica principal, su criterio de diferenciación es declarar enfáticamente su autonomía de las anteriores, eso son Revolución Democrática, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista y otras organizaciones que han surgido en estos años desde los partidos tradicionales de izquierda y, sobre todo, de la politización del movimiento social, en particular de los estudiantes y los profesionales.

Es de destacarse que la crisis de representación no tan solo ha afectado al conjunto de los partidos políticos tradicionales, también a las grandes organizaciones sociales representativas de los trabajadores  tales como Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Magisterio y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que agrupa a la mayor parte de las federaciones de trabajadores del país, sus crisis internas son expresión de sus crisis de representación política, pero  las manifestaciones  nacionales masivas “no + AFP” que para la defensa del derecho a una pensión digna moviliza a cientos de miles de personas por las calles de toda la nación muestra la crisis profunda de representación  de los partidos políticos y las organizaciones sociales tradicionales. Aquí,  lo más sintomático es que los organizadores de “no+ AFP”  no son recibidos por ninguna autoridad del Gobierno, ni con ellos se constituye ninguna instancia de conversación y negociación.

Más aún, en lo local y lo regional las organizaciones sociales salen a disputarle los derechos de acceso al agua a las grandes compañías mineras e hidroeléctricas sin la mediación ni de los partidos políticos ni de las grandes organizaciones sociales. Las comunidades salen en defensa de sus medios ambientes contaminado por las mineras, las industrias agroalimentarias, la generación  y transmisión eléctrica, la petroquímica, etc. como un derecho  a vivir en un entorno sano y bello, es más, judicializan la defensa de sus derechos ante los tribunales de justicia. También judicializan los cobros indebidos  y los pagos insuficientes en la financiación y prestación  de la salud y la seguridad social, etc. No olvidar que  la actual crisis política se inicia en el año 2011 por la negativa de los estudiantes y sus familias a seguir financiando la educación pública y privada básica, media, técnica profesional y superior que es un derecho constitucionalmente garantizado, como sabemos, esa crisis aún hoy no se ha resuelto. En fin, los partidos políticos ya no median entre el trabajo y el capital, ni entre el pueblo y el gobierno, ni entre los ciudadanos y  el estado, ni entre los trabajadores y sus patrones, ni entre los vecinos y sus municipios, etc. Los instrumentos de medición de esta crisis política son el constante crecimiento del abstencionismo electoral  y simétrico crecimiento del movimiento social que lo acompaña.

La anunciación de lo que se viene surge en Valparaíso donde se ha producido la transformación  efectiva y práctica del movimiento social en poder político, movimiento social que reúne la demanda  variopinta de quienes enfrentan a las inmobiliarias por su derecho de vista o a vivir en paz, o que  defiende el derecho urbano de acceso al borde costero, o que reclama por una participación de la ciudad y sus habitantes a la renta portuaria que se la apropia en su integridad la empresa privada y el estado centralista, o que lucha por defender una ciudad patrimonio de la humanidad de la depredación por la industria turística, también los vecinos y vecinas que solo quieren que les retiren la basura,  o sentirse protegidos de los incendios de  los bosques que los rodean – no de la basura en las quebradas-, etc.  El triunfo del Movimiento Valparaíso Ciudadano conducido por el Jorge Sharp el Alcalde electo de la ciudad puerto, es la primera manifestación de que “si se puede” esa transformación  del movimiento social en poder político. Disculpen la comparación exagerada,  pero eso fueron la Revolución Francesa y la Revolución Rusa.

Esta autonomía política del movimiento social causa pánico entre las elites políticas y sus plumarios –escribidores a sueldo o escribientes y comentaristas paniaguados- quienes  prestos lanzan la estrategia de adelantar la campaña presidencial.  El mal desempeño del Gobierno Bachelet es visto por CHV como una oportunidad para validar su propuesta alternativa que se reduce a un casi candidato único con experiencia presidencial, Sebastian Piñera, cuya propuesta programática se limita a desmontar lo hecho por el gobierno actual en las reformas tributaria, laboral, educativa y pretensiones constitucionales, sin embargo, el candidato no se muestra muy entusiasmado y luego de quedar en evidencia sus trapacerías fiduciarias internacionales –él  es de los que debe ser protegido de su propia riqueza-,  si bien está en la punta de las encuestas ya ha perdido cinco puntos porcentuales, y bien sabemos que los triunfadores para nada arriesgan derrotas, y como es sabido la derecha, o la centro derecha, es en el país minoría. Entonces, Piñera y su equipo deciden “trumpear” la campaña presidencial, ahora guerra a las y los inmigrantes ilegales que se convierten en delincuentes es la doctrina, dijo: “hay que tener una política dura con los delincuentes que están llegando. Hay que expulsarlos”.  El éxito del populismo penal es contagioso.

En la Nueva Mayoría  Ricardo Lagos, el otro ex Presidente presidenciable, no logra levanta vuelo, primero se quiere diferenciar del actual Gobierno lo cual es visto como deslealtad, luego se vuelve autocrítico  con el Crédito con Aval del Estado (CAE) y el “transantiago”, que antes utilizó críticamente en contra del primer gobierno de Michelle Bachelet, y así empatar en el imaginario popular.

La reunión del pleno del Comité Central del Partido Socialista, el pasado 26 de noviembre,  mostró que  no por mucho madrugar amanece más temprano. Como sabemos Ricardo Lagos Escobar después  de haber rempujado a Isabel Allende de la precandidatura presidencial,  pretendió imponerle al CC la ratificación de un candidato presidencial.  En ausencia de la Presidenta del Partido, por razones de salud, José Miguel Insulza aprovecha la oportunidad para lanzar su precandidatura presidencial, sin decir para nada en que consiste su propuesta programática, él simplemente sabe cómo hacer las cosas y, claro está, tienen muchos amigos en el Partido.

Lo importante del pleno del Comité Central del PS es que mostró a Fernando Atria con una propuesta presidencial concreta y un liderazgo consistente para conducirlas. Primero, se compromete con una reforma política que pasa por una Asamblea Constituyente que le devuelva los ciudadanos el derecho a decidir democráticamente sus asuntos públicos, lo que, entre otras cosas: “implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”;  agregó Atria, “en segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía”… que “se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”, es decir, que pase de la igualdad política a la equidad económica y social, a la aplicación del principio de la reciprocidad, donde cada cual espera de la sociedad lo que a ella le ha dado. “El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa”. Finalmente, Atria interpela: “El programa del Partido Socialista debe ser  inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión”.

Entonces,  se presenta a la reunión del Comité Central, con retraso y sin escuchar a sus oponentes, Ricardo Lagos para pedir, entre pifias, la ratificación de un candidato a precandidato presidencial, además de recomendarse a sí mismo, para lo cual no hizo propuesta programática alguna, solo se trata de derrotar a la derecha y “escuchar a gente”, a las “clases medias ascendentes”  que  quiere acabar con la delincuencia y tener “entradas de autos en las casas”… de “viviendas sociales del año ’94”.

La promesa de Lagos como candidato es pobre sólo tienen un 4% de respaldo ciudadano, cayó del 5%, la quinta parte de su  contendor  también ex presidente  presidenciable, entretanto,  Alejandro Guillier con 17% de respaldo y en ascenso  le pisa los talones a Piñera que cayó de 28% a 22% de respaldo ciudadano. Como es sabido las encuestas sirven para dos cosas: para aprobarlas cuando te va bien y rechazarlas cuando te va mal. La nominación de Lagos como pre candidato presidencial  no es aprobada por el CC,  señalándose que la cortesía de la “doble  militancia” de la cual disfruta no la reconocía el SERVEL.

Las tendencias del PS fueron claras en declarar su moratoria hasta tener claro de quien tiene aspecto consistente de ganador, “amanecerá y veremos” dicen los cautos. Mientras entretanto le preguntan al SERVEL si son posibles las primarias abiertas y ciudadanas para escoger internamente  a los candidatos del Partido, tal cual lo aprobó el XXX  Congreso del Partido Socialista en enero de este año, además esa modalidad de participación democrática es lo que han propuesto los regionales y comunales del Partido que se han manifestado sobre las precandidaturas presidenciales.

 

Crisis política y resistencia al cambio

por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

En una crisis política necesariamente se busca encontrar y atribuir responsabilidades, la crisis política nacional debe ser responsabilizada en el Gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría (NM), precisamente porque tienen la conducción política del estado y la nación. La actual crisis política de confianza es explicada por un conjunto de hechos como la colusión de los partidos políticos y las empresas privadas, los paniaguados de los herederos de la dictadura entre los políticos de la NM, las indelicadezas de la familia presidencial, las colusiones de las empresas comerciales, industriales y financieras en contra de sus clientes, etc. Lo cierto es que la NM llegó al poder tanto gracias al liderazgo de la Presidenta Bachelet como por haber asumido el programa esbozado por el movimiento social liderado por los estudiantes desde la crisis del 2011, que afloró como respuesta a los intentos retrógrados del Gobierno de Piñera, sus componente fueron y son: reforma educativa, reforma tributaria, reforma laboral y reforma constitucional.

Las vicisitudes en la aprobación de las reformas propuestas se han debido a la confrontación entre las “dos almas” de la Nueva Mayoría, una partidaria de realizarlas y profundizarlas, la otra buscando moderarlas o hacerlas inaplicables, aquí además la oposición de derecha expresada por Chile Vamos (CHV) comienza a exigir “el cambio” de programa –simbolizada en la ridiculización de la “retroexcavadora”- y a buscar alianzas operativas y circunstanciales tanto en el debate ideológico, ya que mal que mal tienen el control casi absoluto de los medios de comunicación, como en la acción política parlamentaria, transversalmente con los sectores conservadores de cada uno de los partidos de la nueva mayoría, rompiendo así la tradición universal de las coaliciones donde hay partidos más a la derecha, al centro o a la izquierda, entre nosotros en ese orden serían DC, PR, PPD y PS, pero no, aquí cada partido tiene su derecha, su centro y su izquierda lo cual paradojalmente complejiza y a la vez estabiliza los conflictos inter e intra partidarios. Además, los sectores retrógrados contaron con el poder fantasmagórico pero efectivo de la Constitución Guzmán-Pinochet, con sus quórum calificados y el poder de veto del Tribunal Constitucional, que entre otras cosas imposibilitó de reforma laboral, como también limitó notablemente la posibilidad real de ejecutar esas reformas. Más aún, la confusión generalizada creó entre la opinión pública, sino un rechazo a las reformas, si una distancia crítica a la manera de hacerlas, esto ha sido un gran triunfo de la derecha y los sectores derechistas de la NM. Aquello está claro ya que en las encuestas (PNUD) la gran mayoría de los chilenos (entre el 60% a 80%) se manifiesta partidaria de la estatización de las prestaciones de los servicios públicos, tales como: educación, salud, transporte, comunicaciones, seguridad social (¡no+AFP!), banca, etc.

La nación chilena expresada electoralmente en las pasadas elecciones municipales se manifestó claramente, cerca del 70% de los electores con la abstención señaló su contundente rechazo a la actual política nacional, sobre todo a sus partidos políticos, la principal institución de las democracias; la menor abstención de la derecha en las votaciones por alcaldes le entregó un triunfo relativo a CHV; mientras que la votación por concejales con una proporción 39% v/s 47% en favor de la NM indica una consistente mayoría nacional de centro izquierda frente a una minoría de derecha. Los análisis de estas elecciones buscaron responsabilizar de sus resultados al Gobierno y a los partidos de la NM, pero el empantamiento político de la NM para sacar adelante las reformas tienen una mayor responsabilidad en las conductas dilatorias, transaccionales y de franca resistencia de los parlamentarios que en la de los ministros del Gabinete.

Pero en la medida que a estas las reformas se le quiere dar más un carácter político, de asegurar garantías de los derechos, de igualdad política, de focalización en la pobreza, etc., que un carácter económico para asegurar una mejor distribución del ingreso, ya que esto último pone en riesgo el actual modelo del capital para la apropiación y acumulación de los excedentes económicos socialmente producidos, entonces, las crisis política como estas ya no tienen resoluciones en la formalidad política, sino que necesariamente hay que buscarlas en el rigor económico, de lo cual bien saben los técnicos especialista de la economía neoliberal; si, se trata de lo mismo, pero en lugar de concentrar el excedente económico en unos pocos el asunto es mejor distribuirlo entre todos los que participan en su producción. La gran ventaja del neoliberalismo para el control social es que puede acusar a las grandes mayorías nacionales de aspiracionales, arribistas y egoístas cuando ellas demandan una mayor participación en el ingreso nacional, en esto las ideologías religiosas están prestas a jugar un gran papel. Las grotescas acusaciones en los medios de comunicación por la defensa de privilegios corporativos en contra los trabajadores públicos debido a sus resientes luchas por un aumento de salarios digno, ha sido una buena muestra del control social mediante la construcción de imaginarios colectivos.

Al terminar el gobierno de Piñera la carencia programática y de liderazgo de la Concertación la llevó a buscar en la ex presidenta Bachelet la carta de triunfo, esta condicionó su compromiso al programa interpretativo de las demandas sociales, lo que los condujo al triunfo por segunda vez. Luego, frente a la derrota de los partidos de la NM en las elecciones municipales culpan a la Presidenta y ahora, por no haber hecho un cambio de gabinete para consolidar lo avanzado y no profundizar las reformas, simplemente se acusa a la Presidenta de “no estar en este mundo”. Lo que está claro es que la comprensión de lo que sea “consolidar lo avanzado” es distinto para la Presidenta de lo que sea para los Partidos de la NM.

Cuando la Presidenta le da un respaldo político indiscutible a su Comité Político – ministros de Interior, Secretaria General de Gobierno, Secretaria General de la Presidencia y Hacienda- y se limita a hacer un juste ministerial para llenar las renuncias por razones electorales, solo una del Comité Político, y no realiza un cambio de Gabinete que señale un cambio de dirección y conducción política, está estableciendo enfáticamente que no acepta responsabilidad alguna en la derrota municipal, que entonces la endosa a los partidos, así como les enrostra su falta de disciplina partidaria y de lealtad con su Gobierno en la tramitación de los proyectos de ley. Las direcciones de los partidos de la NM aceptan su derrota y declaran que mejoraran su disciplina partidaria, de esta manera la falla disciplinaria permite escamotear la indefinición política que tiene a la coalición de centro izquierda en la peor crisis desde el retorno a la democracia.

Tenemos un empate conservador, a la Presidenta le parece bien lo hecho, hecho está y toca esperar los resultados, a los partidos no les gustan los resultados pero hechos están y entran en un una doble actitud de resignación y pánico ante los resultados políticos previsibles, ella tranquilamente espera el reconocimiento histórico, como el que busca desesperadamente Lagos Escobar, ellos vislumbran la derrota ante la derecha, sea con Piñera o no. Por su parte, la derecha y el empresariado representado en CHV cantan victoria y reparten cargos ministeriales y parlamentarios gracias a las elecciones de alcaldes, pero las de concejales les recuerda que las mayorías nacionales no quieren ni a la derecha ni a los empresarios.

En breve, la resistencia al cambio de los partidos de la NM y el Gobierno, así como la tenaz oposición de la derecha y el empresariado a modificar su orden económico,   llevaron al empantanamiento de la reformas y al distanciamiento de la nación con aquellos partidos y ese Gobierno.

Entretanto, Fernando Atria reitera con certeza política que la próxima elección presidencial y parlamentaria –allí se resolverá lo constitucional- debe resolver si se profundizan las reformas o si retrocedemos a los tiempos de la Concertación, profundizando las reformas política, sociales, culturales y valóricas, pero dejando los asuntos económicos, financieros y tributarios, comerciales e industriales en manos de los expertos, los empresarios y los expertos que son los que saben. Esta “astucia política”, que consiste en hacer política, disputar el poder, tiene por las cuerdas y patas arriba al Partido Socialista donde los Comités Comunales le están exigiendo al Comité Central la elección en primarias abiertas y ciudadanas del candidato presidencial de este partido, lo que es un acuerdo del pasado XXX Congreso del PS a inicios de este año.

En la construcción del imaginario colectivo nacional, los casos Piñera y Garay se convierten en un distractor del asunto político económico central para llevar a la opinión pública a distraerse con los espectáculos de las trapacerías e “indelicadezas” comerciales y financieras nacionales e internacionales que ellos tan bien representan.

En lo internacional, la Morgan Brothers Investments afirma que si los próximos presidentes de Chile son Piñera o Lagos el país seguirá siendo una plaza segura para la inversión, si lo es Guillier, o Atria aunque no lo mencione, dejaría de ser un buen lugar para invertir: es para eso que hay que preparase. Si bien globalización ha generado mayor igualdad entre los países, también ha causado cada vez mayores desigualdades al interior de todos los países, de los ricos y los pobres. Por eso se produjo el “brexit” en Gran Bretaña y el “trumpxit” en EUA, porque los pobres, los trabajadores son más que los ricos y sus agentes políticos y económicos.

 

Los resultados políticos de las Elecciones Municipales 2016

Los principales resultados electorales y las consecuencias políticas de las recientes elecciones municipales son: una gran abstención –el 65%- que expresa el profundo rechazo de la ciudadanía a los partidos políticos, la grave derrota política de la Nueva Mayoría y el Gobierno –no al revés-, la constatación de la consistente mayoría electoral de la Nueva Mayoría, la exitosa sobrevivencia de la UDI y, esto es lo importante, los primeros “brotes verdes” de la tercera fuerza política, los atisbos de los tres tercios.

Por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista IS

 

La abstención es una manifestación electoral de gran impacto político ya que es el indicador efectivo de la desafección de la ciudadanía –individual y colectivamente expresada- con los partidos políticos primero, luego con el sistema y el régimen político. La abstención no es una anomia política, aunque puede haber individuos y grupos marginados y auto marginados, asimismo hay sectores históricamente marginados y auto marginados, por ejemplo las comunidades originarias o inmigrantes, o simplemente “los pobres de la ciudad y el campo”, lo cual es también una expresión política.

La abstención en estas elecciones muestra dos caras, mientras ella castiga a la Nueva Mayoría (NM) con la pérdida de importantes municipios y el número de ellas, porque su clientela es crítica y deliberativa, “díscola”, –uso aquí clientela en el sentido originario de perteneciente a una casa, no de un comprador habitual-, en cambio, Chile Vamos (CV) logra notables éxitos electorales en municipios emblemáticos como Santiago, Providencia, Maipú o Punta Arenas, donde lo más notable es el buen desempeño de la UDI, pese a las lúgubres predicciones que la afectaban debido a su alto compromiso en el contubernio entre la política y la empresa privada, debido esto a que su clientela es más acrítica, disciplinada y leal –el voto duro. Gran Bretaña es mayoritariamente laborista pero malos liderazgos y convocatorias mediocres han hecho posible el triunfo conservador. Estados Unidos de América es demócrata, pero los republicanos han gobernado varias veces el país, en estos días el mediocre liderazgo de Hillary Clinton desmoviliza a los sectores progresistas y educados del país y su partido Demócrata hasta convertirlos en una minoría electoral, en cambio el reaccionario y atrabiliario discurso de Trump está movilizando a los blancos racistas, machistas y xenófobos hasta convertirlos en una mayoría electoral

En breve, aquí en Chile la abstención afectó más a la NM que a CV. Pero, en el recuento electoral efectivo que es la votación por concejales la NM obtuvo el 47% de las preferencias y CV sólo el 39%, diferencia sustancial que muestra como el país es mayoritariamente de centro izquierda y minoritariamente de centro derecha. Entonces, para las próximas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, no olvidar que estas últimas son a la vez las “elecciones constitucionales”, la CV tiene la difícil tarea de movilizar al máximo su clientela hasta convertirla en una mayoría electoral, mientras que la NM tiene la compleja tarea de movilizar a un amplio arco político para conservar su mayoría que va desde la izquierda dura, pasando por una social democracia amorfa hasta unos liberal demócratas que siguen ensoñados con las promesas del neoliberalismo: mucho consumo y mucho trabajo, cuando hay. Hasta ahora, lo que tienen que resolver la NM es si es más movilizador de su clientela Lagos o Guillier. En cambio, CV si bien tiene la conciencia clara que su hombre es Piñera –él también-, igualmente sabe que su límite de crecimiento electoral –su profundidad estratégica- es mucho menor que el de la NM. Ya bien sabemos que en el 2.000 Lagos perdió en la primera vuelta ante Lavín pero lo derrotó en la segunda.

Hay dos elecciones municipales emblemáticas de los “brotes verdes” que anuncian y convocan a la tercera fuerza, la elección de Jorge Sharp en Valparaíso y de Juan Rozas en Pedro Aguirre Cerda, el primero perteneciente al Movimiento Autonomista –escisión pro electoral de la Izquierda Autónoma- encabezando un movimiento social y ciudadano, el Pacto Urbano la Matriz, surgido en medio de la descomposición económica, social, política y administrativa de la ciudad puerto, quien derrota tanto a la NM como a CV doblándolas en votación, con el 54% de las preferencias. En la Municipalidad de Pedro Aguirre Cerda un médico de izquierda, Juan Rozas Romero–“el doctor de los pobres”- hijo de vecinos, derrota a Claudina Núñez la dos veces Alcaldesa comunista de unos de los municipios más emblemáticos de lo popular y por su buena gestión política, que aparentemente no lo era tanto en lo municipal.  

La amenaza de una tercera fuerza, de una izquierda alternativa, hace aflorar nítidamente la lucha de clases, que en los hechos es la lucha por la apropiación más individual o social de la riqueza que es producida colectivamente, a partir de los recursos naturales disponibles en un territorio sobre la cual esa población ejerce su soberanía. En el caso de Valparaíso la lucha de clases se hace manifiesta cuando la localización geoestratégica de su borde costero es disputada entre su uso público o privado de tal manera de asegurar a uno u otro sector, a uno u otro actor económico, al capital o al trabajo,  el excedente que genera. De igual manera la “patrimonialización” de un territorio urbano, la declaratoria de sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, genera la expectativa de una renta urbana para la inversión inmobiliaria que empleará todos los recursos que sean necesarios para hacerse de ella.

Por eso al momento que el Alcalde electo, Jorge Sharp, declara que se opondrá a la construcción del Mall Barón y del Terminal dos, así como a las autorizaciones de construcciones en altura y del Plan Regulador que las norma –el actual y el que está en proyecto-, reaccionan rápida y contundentemente en contra de aquello la Asociación de Industriales de Valparaíso (ASIVA) y la Cámara Chilena de la Construcción, asimismo la Empresa Portuaria de Valparaíso y la Intendencia de la Región, que muestran como el estado nacional y su delegación regional representan los intereses de los concesionarios y las inmobiliarias que hacen apropiación privada de la renta portuaria y la renta urbana asociada a aquella.

Lo que se está planteando aquí es una confrontación entre el Estado nacional, encarnado por el Gobierno Nacional y su Intendente, en representación de los intereses de las concesionarias portuarias (OHL) y comerciales (Falabella), así como de las inmobiliarias, en contra de la nueva Alcaldía de la Ciudad Puerto conducida por Jorge Sharp que representa los intereses de las vecinas y vecinos de Valparaíso y sus visitantes, que se pueden beneficiar mejor y más amigablemente de sus recursos geoestratégicos y de su patrimonio urbanístico.

Importantes sectores de la Nueva Mayoría, en particular del Partido Socialista, acompañaron y respaldaron la propuesta del Movimiento Valparaíso Ciudadano liderado por Jorge Sharp, otros más, después de las elecciones han manifestado su apoyo a la realización de ese proyecto de ciudad puerto para sus vecinas y vecinos. Mayoritariamente la clientela de la Nueva Mayoría, sobre todo del Partido Socialista, abandonó la propuesta del DJ Méndez y respaldó la de Jorge Sharp, por eso el Partido Socialista de Valparaíso pasó de haber obtenido 10.050 votos en las municipales en 2012 a solamente 2.433 en estas, perdiendo el único asiento de concejal que tenía en un candidato independiente del Partido Radical. Entretanto, la clientela porteña de CV se constituyó en la mayoría de la abstención que llevó a la apabullante derrota de Jorge Castro.

Los partidos de Nueva Mayoría en Valparaíso, en particular el Partido Socialista, se verán desgarrados por su compromiso, por una parte, con la nueva Alcaldía que representa los intereses mayoritarios de las y los vecinos de Valparaíso, así como, por otra parte, por su lealtad con la representación regional del Gobierno nacional, la Intendencia, que representa los interese minoritarios de las concesionarias y las inmobiliarias. De la decisión de estos partidos en Valparaíso, en particular del Partido Socialista, en sus políticas de alianzas dependerá la construcción de una tercera fuerza política, de otra izquierda, que termine con el duopolio.