Archivo de la etiqueta: Guerrilla

Domenico Losurdo: Los crecientes peligros de guerra y la dispersa izquierda occidental

Cada nueva situación histórica exige a las fuerzas políticas un esfuerzo de reflexión profundo: es preciso hacer un análisis de la nueva situación creada y definir una estrategia. Aunque se trata de una regla general, vale sobre todo para los movimientos y las organizaciones que no se reconocen en el ordenamiento vigente y están comprometidos con un proceso de transformación y un proyecto de emancipación; es decir, vale sobre todo para la «izquierda». Sobre la radicalidad de la nueva situación histórica que se ha creado y todavía está en curso no cabe la menor duda. Seguir leyendo Domenico Losurdo: Los crecientes peligros de guerra y la dispersa izquierda occidental

El 68 comenzó en Vietnam: ofensiva del Tet, solidaridad, radicalidad

por Pierre Rousset //

En febrero de 1968, las fuerzas de liberación impulsaron en Vietnam del Sur la ofensiva del Têt (es decir del Año Nuevo). De una enorme amplitud, se desarrolló sobre todo el territorio sud-vietnamita, Saigón incluido. Su trascendencia internacional fue considerable, reactivó el movimiento anti-imperialista, el de liberación nacional y aceleró la radicalización de la juventud en Japón y Estados Unidos, pasando por Europa. Representó un giro en la guerra y en el auge de las resistencia, también en el interior del propio ejército de Estados Unidos. Seguir leyendo El 68 comenzó en Vietnam: ofensiva del Tet, solidaridad, radicalidad

Ante el cadáver del “Che” Guevara, el reportaje de la AFP en 1967

El 10 de octubre de 1967, un día después de su muerte, el cuerpo del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara se expuso en una morgue improvisada en Vallegrande, en el sur de Bolivia, donde intentó lanzar una nueva revolución.

Marc Hutten, fotógrafo de la AFP, fue uno de los pocos periodistas extranjeros testigos de esta escena. Sus fotografías en color del cadáver del mítico compañero de armas de Fidel Castro dieron la vuelta al mundo.

El ejército boliviano afirmó en aquel entonces que el “Che” murió a causa de sus heridas. Más tarde se sabría que fue ejecutado tras haber sido hecho prisionero.

Marc Hutten falleció en 2012. Sólo un puñado de sus fotografías de ese reportaje figuran aún en los archivos de la AFP.

A continuación, la histórica escena ocurrida hace 50 años, tal y como la describió en una de sus notas, difundida el 11 de octubre de 1967:

Ante el cuerpo de “Ramón”

VALLEGRANDE (Bolivia), 11 octubre 1967 (AFP) – (Del enviado especial de la AFP: Marc Hutten)

Ayer por la tarde vi el cuerpo, acribillado de balas y sin vida, de un guerrillero apodado “Ramón”, el supuesto nombre de guerra de Ernesto “Che” Guevara.

Fuimos una treintena de periodistas, entre los cuales solo había tres corresponsales de prensa extranjeros, los que acudimos a Vallegrande, un pueblo somnoliento bajo la canícula del sureste boliviano, para constatar allí la muerte del más prestigioso de los guerrilleros.

Foto de archivo tomada por el periodista de la AFP Marc Hutten, con el guerrillero Ernesto “Che” Guevara, el 10 de octubre de 1967 en el pueblo de Vallegrande en Bolivia© AFP/Archivos MARC HUTTEN

Tras descender de las alturas brumosas del aeródromo militar de La Paz (4.100 metros), nuestro “Dakota” se posó en Vallegrande a la hora de la siesta. En el otro extremo del pueblo de calles desiertas, una verja ante la que estaban parados medio centenar de curiosos daba acceso a un terreno al final del cual se levantaba, en una ladera, una morgue improvisada en un antiguo establo. Unos gallardos oficiales y algunos soldados armados nos recibieron.

El cadáver de un hombre barbudo, de pelo largo y vestido únicamente con un pantalón verde oliva, yacía en una camilla puesta sobre un fregadero de cemento. Un olor a formol flotaba por encima del cuerpo acribillado a balazos y desangrado, cerca del cual habían tirado otros dos cadáveres en el suelo. Los oficiales encargados de disipar cada una de nuestras eventuales objeciones sobre la identidad de “Ramón” se empeñaban en señalar el parecido, rasgo por rasgo, del cadáver con el guerrillero. No hay duda posible, nos decían: las huellas digitales del cadáver corresponden con las de Guevara.

“Ramón” fue herido mortalmente en la batalla del domingo pasado, a unos kilómetros de La Higuera, cerca de Vallegrande. Falleció a causa de sus heridas a primera hora del lunes. “No fue rematado”, precisó el coronel Arnaldo Saucedo, comandante del segundo batallón de ‘rangers’ que opera en este sector.

“Soy el Che Guevara, he fracasado”, habría murmurado, dirigiéndose a los soldados que lo habían hecho prisionero. Eso es al menos lo que afirma el general Alfredo Ovando, comandante en jefe de las fuerzas armadas bolivianas. Al ser preguntado al respecto poco antes, en una rueda de prensa, el coronel Saucedo declaró sin embargo que “Ramón” no había recobrado el conocimiento en ningún momento.

Un periodista coloca el 30 de septiembre de 2017 en el lugar donde había sido expuesto, en Vallegrande, Bolivia, el cuerpo de Ernesto “Che” Guevara una foto tomada de ese instante, 30 años antes© AFP AIZAR RALDES

Los periodistas que se arremolinan alrededor de la morgue, incluyendo fotógrafos y camarógrafos, daban muestras de una mezcla de estupefacción e incredulidad. El error en la identificación parecería ser, sin embargo, imposible.

Un colega boliviano me dice: “Vallegrande acaba de entrar en la historia revolucionaria de América del Sur”.

A los pies del cadáver de “Ramón”, otros dos guerrilleros yacen en el suelo. Se trataría de los cuerpos de “El Chino”, un peruano, y de “El Moro”, un médico cubano. Otros dos cadáveres, al parecer de bolivianos, todavía no fueron identificados definitivamente.

El coronel Saucedo, que ofrece una rueda de prensa tras la presentación de los cadáveres, afirma que solo quedan nueve guerrilleros en todo el sureste boliviano y que ya no quedan focos de insurrección. Atlético y con bigote negro, habla de pie bajo la imagen pía que decora una de las paredes de la sala del hotel en la que nos hemos reunido.

Un militar estadounidense asiste a esta conferencia. No lleva ninguna insignia pero su estatura, su tez rubicunda y su uniforme de campaña traicionan su nacionalidad. Lo abordo para interrogarlo en inglés. Se vuelve hacia un soldado boliviano para preguntarle, en español, qué queremos. Dirigiéndose a mí, añade: “no comprendo…” y se va de allí. Al ser preguntado, el coronel Saucedo me dice: “Sí, es un militar estadounidense, un instructor del centro de Santa Cruz. Vino aquí como observador. Ningún ‘boina verde’ estadounidense participa en las operaciones militares en Bolivia”.

‘Dejó un diario’

Una lista de 33 guerrilleros, incluyendo más de una decena de cubanos, abatidos desde que comenzaran las hostilidades el pasado 23 de marzo, se ha publicada en Vallegrande.

El general Ovando lleva a la guerrilla boliviana a proporciones tan reducidas como inesperadas, afirmando que sus efectivos nunca pasaron de los alrededor de 60 hombres.

Ernesto “Che” Guevara© AFP Anella RETA

“La aventura de la guerrilla ha terminado”, afirma. “Como toda aventura descabellada debe terminar. Su fracaso se debe a la ausencia de cualquier apoyo popular y a la aridez del terreno elegido”. Y agrega: “enterraremos a Guevara aquí mismo, en Vallegrande”.

El guerrillero “Ramón” habrá encontrado la muerte en el fondo de un valle estrecho, al término de una batalla encarnizada, de cuerpo a cuerpo o casi: las nueve balas que lo alcanzaron fueron disparadas a 50 metros de distancia.

Dejó un diario, cuya escritura, que llena una agenda alemana del 7 de noviembre del 1966 al 7 de octubre del 1967 -11 meses exactamente- no deja lugar a dudas, dicen, sobre la identidad del autor. Allí se encuentre una frase “irrefutable” para Régis Debray*: “Se le encargó una misión a cuenta de la guerrilla…”.

AFP

* El escritor francés Régis Debray, que se enroló junto al Che Guevara, fue encarcelado y juzgado en Bolivia en 1967, acusado de haber participado en enfrentamientos que dejaron 18 muertos en las filas del ejército boliviano.

Colombia, la paz herida. El triunfo “democrático” del autoritarismo.

Los resultados registrados en el plebiscito colombiano para ratificar los acuerdos de la Paz establecidos entre la guerrilla de la FARC-EP y el gobierno del presidente Santos, generaron sorpresa e incredulidad, pero, por, sobre todo, incertidumbre. Un 50.22% de las y los ciudadanos colombianos rechazaron los acuerdos, y votaron, por la opción NO.

Qué razones y motivaciones tuvieron para hacerlo, fundamentalmente, el rechazo a la incorporación de la FARC-EP, la guerrilla política, como un actor político, también los acuerdos referidos a la justicia transaccional, entre otras. La oposición al proceso de Paz y de los acuerdos, ha sido un movimiento social y político muy bien organizado y articulado por el expresidente Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático, con una gran capacidad comunicacional y con un discurso radical y extremo en la defensa de las víctimas del conflicto, especialmente, de aquellas que sufrieron la violencia política guerrilla, del narcotráfico, etcétera. Logro movilizar a vastos sectores de la sociedad colombiana en contra del proceso de Paz. Y, triunfo en ese objetivo: provocarle una derrota política. Y, lo hizo con las armas de la democracia electoral: a través de un lápiz y papel. De esa forma una vez más en la historia, el autoritarismo triunfa electoralmente.

Lo ocurrido en Colombia, tal vez, no constituya una sorpresa para quienes conocemos las tendencias profundas que transitan por la historia de las sociedades latinoamericanas. En muchas ocasiones los autoritarios y antidemocráticos han logrado triunfos electorales que han frenado los procesos de democratización en las sociedades latinoamericanas. Por ejemplo, el 44% de votos que obtuvo el dictador Pinochet, en el plebiscito de 1988, porcentaje electoral que limitó hasta el día de hoy la efectiva democratización chilena. Los autoritarios latinoamericanos se organizan para ganar elecciones y, por lo general, las ganan, o las pierden ganando. La lista es larga.
Tengo la impresión que lo ocurrido el domingo 2 de octubre 2016 en Colombia, es un nuevo episodio del viejo y largo conflicto político latinoamericano entre las tendencias autoritarias y las tendencias democráticas. En efecto, bajo el contexto de un acto plebiscitario electoral ciudadano y democrático, dicho conflicto histórico-estructural latinoamericano se expresó ampliamente. Como he expuesto en otros lugares, este conflicto domina la política latinoamericana desde el siglo XIX hasta el día de hoy. En la larga duración el conflicto siempre ha favorecido a las tendencias autoritarias, que expresa en dictaduras militares y civiles, regímenes autoritarios, movimientos antidemocráticos, y otras expresiones políticas, sociales y culturales de larga data. Las tendencias autoritarias son heterogéneas y socialmente diversas. Sin embargo, ha sido una tendencia predominante en las elites de poder latinoamericanas. Las elites de poder colombianas han sido tradicionalmente autoritarias y, por ende, antidemocráticas. Una de esas expresiones es la que representa la doctrina de la Seguridad Democrática elaborada e implementada en Colombia por el presidente Álvaro Uribe