Archivo de la etiqueta: Guerra Civil Española

Emma Goldman: Durruti ha muerto pero está vivo todavía

Durruti, con quien estuve hace nada más que un mes, perdió su vida en los combates de las calles de Madrid.

Conocía a este rebelde del movimiento revolucionario y anarquista español solamente por mis lecturas sobre él. Desde mi llegada a Barcelona pude conocer muchas historias tan fascinantes sobre Durruti y su columna que me animaron a ir al frente de Aragón donde era el espíritu que guiaba a las bravas y valientes milicias que luchaban allí contra el fascismo. Seguir leyendo Emma Goldman: Durruti ha muerto pero está vivo todavía

Entrevista a Grandizo Munis: lecciones de una derrota (1939)

¿Crees que las causas de la caída de Barcelona han sido estrictamente militares, y debidas únicamente, como lo escribe en Francia la prensa del Frente Popular, a la formidable superioridad de los franquistas en cuanto a armamento?

Esta superioridad es innegable. Era incluso mayor de lo que comúnmente se cree, a pesar de la ayuda soviética y debido a las responsabilidades que recaen en este punto sobre las organizaciones obreras españolas e internacionales. Pero las razones profundas del desastre catalán, como de las demás derrotas gubernamentales durante la guerra civil, sólo pueden hallarse en la política del bloque gubernamental del Frente Popular. Hay que darse cuenta que esta política apuntaba desde el 20 de julio de 1936 a debilitar las conquistas del proletariado. Militarmente, a pesar de la propaganda del Frente Popular, esta política sólo podía crear una “disciplina” en el sentido burgués de la palabra, mecánica y represiva, sin dar a los soldados organización y capacidad técnica. Los resultados concretos fueron el monopolio de todos los mandos en manos de arribistas sin capacidad militar, lo cual conllevaba una disciplina que sólo se ejercía contra los soldados para mantener los privilegios de los advenedizos. Mientras que los verdaderos proletarios que habían hecho la experiencia de la guerra y habían adquirido capacidades militares seguían siendo simples soldados, o eran relegados a puestos inferiores. Los soldados tenían el sentimiento que la organización del famoso “ejército popular” sólo se hacía para garantizar los privilegios de los advenedizos y de la casta militar para impedir cualquier actividad política a la base. En los momentos decisivos y peligrosos, esta organización conducía inevitablemente a la huida del mando o a su paso al enemigo, a la derrota de las tropas que se sentían traicionadas, a una retirada caótica, a innumerables pérdidas de material, debidas mucho más a la incapacidad o al derrotismo del mando militar “popular” que al avance o capacidad del enemigo. En cuanto a la actitud característica de los militares profesionales se puede citar al general Rojo, oficial profesional, comandante al principio de la guerra y responsable directo de la derrota de Borox, Illiesca y Getafe, con el general Puydengolas. Los comités de milicianos los acusaron a ambos de traición concertada. Arrestaron a Puydengolas y lo fusilaron. Pronunciaron la misma sentencia contra Rojo que pudo escapar y esconderse en el Ministerio de Guerra bajo la protección de Largo Caballero. De ahí salió para convertirse en… Jefe del Estado Mayor. Se podrían citar muchos más ejemplos de este tipo para caracterizar la actitud de los militares profesionales que siguieron “fieles” a la “República”. Al principio traicionaban de forma deliberada. Cuando se percataron de la política resueltamente anti-obrera y contra-revolucionaria de Negrín, pudieron manifestar mayor fidelidad a la burguesía. El proletariado seguía desconfiando igualmente de ellos. La fidelidad al Frente Popular ya sólo significaba para ellos fidelidad a la burguesía que reprimía a los obreros. La traición había sido canalizada por una vía más estrictamente política. Seguir leyendo Entrevista a Grandizo Munis: lecciones de una derrota (1939)

Trotskismo vs. frentepopulismo en la Guerra Civil Española

de Spartacist League //

Las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona marcaron la culminación de una década de revolución y contrarrevolución en España, que comenzó con la caída de la dictadura militar de Primo de Rivera en 1930 y de la monarquía un año después, y terminó cuando el general Francisco Franco aplastó la República en 1939. El grueso de la burguesía se alineó con la reacción franquista, apoyada por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. El gobierno republicano burgués incluía sólo la sombra de la burguesía, un puñado de políticos republicanos de izquierda. Sin embargo, como insistió Trotsky, esta “sombra” fue la clave para subordinar las organizaciones obreras al orden capitalista y descarrilar la revolución proletaria. Seguir leyendo Trotskismo vs. frentepopulismo en la Guerra Civil Española

Guerra Civil española: a 79 años de Las Trece Rosas

por Arantxa Cancelier //

El 5 de agosto  se cumplen 79 años del fusilamiento de: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Avelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García, Ana López Gallego y Luisa Rodríguez de la Fuente. Seguir leyendo Guerra Civil española: a 79 años de Las Trece Rosas

Simone Weil: lucidez y delirio

por Antonio García Vila //

Como a menudo se ha afirmado Simone Weil es una mística del siglo XX. Algo aparentemente contradictorio, pues el pasado siglo ya no parecía una época propicia para tales devaneos con el más allá –o el más acá, según se mire–, pero lo cierto es que Simone Weil tampoco es un personaje “normal”. Seguir leyendo Simone Weil: lucidez y delirio

La Iglesia en la guerra civil española: memoria histórica, asesinatos y beatificación

por Jaume Botey //

La beatificación masiva de religiosos, religiosas y sacerdotes fusilados durante la Guerra Civil en la zona republicana constituye, objetivamente, una nueva humillación a los fusilados por los franquistas, que durante más de 70 años han sido silenciados. Franco los castigó con la condena y la muerte y la Transición los castigó con el olvido. El pretexto era no reabrir heridas. Quienes gestionaron la Transición temieron que poner a la luz pública lo que ocurrió podía poner en cuestión el alzamiento, la guerra, el franquismo y la misma Transición, es decir, los cimientos de la España actual. Porque todo el mundo desea que los “suyos” desempeñen el papel de víctimas y no el de victimarios. Seguir leyendo La Iglesia en la guerra civil española: memoria histórica, asesinatos y beatificación

La conversión de Pablo Neruda

 

por Niall Binns//

La trascendencia de la guerra española en la literatura universal se mide con toda claridad en dos autores: George Orwell y Pablo Neruda (1904-1973). Nunca llegaron a conocerse pero me gustaría pensar que se vieron desde lejos en el otoño de 1927, siluetas distantes sobre las cubiertas de sus respectivos barcos, rumiando cada uno las incógnitas de sus nuevos destinos, mientras uno abandonaba Rangún para volver a Europa después de cinco años en la policía militar del Imperio Británico y el otro avanzaba hacia la misma ciudad para asumir su puesto de cónsul de Chile, iniciando así un largo descenso al infierno. Un cuarto de siglo después, las obras de estos dos escritores serían los paradigmas de los grandes bloques en que se había dividido el mundo: el apocalíptico anticomunismo de 1984 por un lado; el fervoroso comunismo de Canto general por otro. La existencia de ambos libros está directamente relacionada con la experiencia de sus au tores en la guerra de España. Seguir leyendo La conversión de Pablo Neruda

Andreu Nin: el proletariado español ante la revolución (1931)

por Andreu Nin//

I. LAS CAUSAS FUNDAMENTALES DE LA CRISIS ESPAÑOLA

Existe una tendencia, muy difundida, a considerar el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la República, como el coronamiento de una revolución que ha llegado a su fase definitiva. En realidad, el 14 de abril no ha sido más que una etapa (ciertamente importantísima) del proceso revolucionario que ya desde el siglo pasado se está desarrollando en nuestro país y que, empleando una frase de Karl Liebknecht, puede ser considerado como “un largo malestar”. Las etapas más importantes de este proceso han sido las guerras civiles, los alzamientos revolucionarios del siglo XIX, la aparición del movimiento nacionalista en Cataluña, la “semana trágica” de 1909, la tentativa de huelga general revolucionaria de 1911, la constitución de las Juntas de defensa, la revolución frustrada de 1917. Seguir leyendo Andreu Nin: el proletariado español ante la revolución (1931)

Miguel Hernández en la Guerra

La valentía, la hombría de bien y el ejemplo moral de Miguel Hernández durante la guerra, y luego en las infectas cárceles franquistas, adquieren con el paso de los años categoría de auténtica heroicidad

Recordemos que el acercamiento del poeta al comunismo se había producido en 1935, cuando tenía veinticinco años, bajo la influencia de Rafael Alberti, María Teresa León, el argentino Raúl González Tuñón, Pablo Neruda y la amante de éste, Delia del Carril. Supuso para su vida y para su obra un cambio de dirección decisivo.

El 23 de septiembre de 1936 Hernández se alista en el Quinto Regimiento. No quiere ser un intelectual de retaguardia, dar recitales y arengas en el frente y volver por la noche a casa. Quiere luchar, con el fusil y con la pluma, al lado de su pueblo. Será fiel al compromiso a lo largo de toda la guerra, primero defendiendo a Madrid, luego combatiendo en otros escenarios de la contienda. A aquel Hernández habría que considerarlo sobre todo agitador y animador. Así lo demuestran sus prosas de urgencia, dirigidas a sus compañeros en armas. En ellas su compromiso político quedaba explícito. En «Para ganar la guerra», por ejemplo, donde pide castigo para los que, «faltos de austeridad, pretenden establecer una nueva burguesía, viciar y deshonrar con preferencias y halagos la moral de sencillez y hombría que impone el comunismo». A veces firma con seudónimo, para no herir la sensibilidad de los suyos. Es el caso de «Compañeras de nuestros días», donde evoca los sufrimientos de su humilde madre campesina, víctima toda la vida «del régimen esclavizador de la criatura femenina».

En 1937 asiste en Valencia al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Allí saluda con emoción a un Antonio Machado ya muy envejecido y conoce a Nicolás Guillén, que le evocó así unos meses después: «La voz cortante y recia; la piel tostada por el férreo sol levantino. Todo ello sepultado en unos pantalones de pana ya muy trabajada y unas espardeñas de flamante soga […] Este cantor de las trincheras, este hombre salido de la más profunda entraña popular, produce, en efecto, una impresión enérgica y simple».

Aquel septiembre estuvo invitado en Moscú. Cuando volvió a España sus amigos notaron que algo había cambiado. Y es que lo visto y oído en Rusia le había hecho reflexionar críticamente sobre la realidad del sistema soviético, al margen de idealismos y buenas intenciones. Parece que ya intuía que el estalinismo tenía un lado oscuro.

Por estas fechas está en la calle —y en las trincheras— Viento del pueblo. Poesía en la guerra, testimonio irrefutable de su compromiso político.

Cuando llegan los últimos meses de la guerra se está imprimiendo en Valencia un nuevo poemario, El hombre acecha, violenta condena de los vesánicos responsables de la ola de sangre que inunda España, en primer lugar Franco y Queipo de Llano. La edición fue destruida por los nacionales al tomar la ciudad, pero por suerte el original estaba a salvo.

Hernández está en Madrid cuando se produce el golpe de Casado. Algunos amigos le aconsejan que huya del país, para ponerse a resguardo tanto de los anticomunistas como, si triunfan, de los fascistas. Pero la única e ingenua preocupación del poeta es volver al lado de su mujer y su hijo, allí en Alicante. Y así lo hace.

El resto se puede contar en pocas palabras. La huida a Portugal, donde, detenido por la policía, es devuelto en la frontera, donde le muelen a palos. La conmuta de la pena de muerte por la de treinta años (Franco no quería otro Lorca). Los terribles tres años en distintas cárceles, sin una sola visita de su padre. La tuberculosis no tratada que se lo lleva el 28 de marzo de 1942.

Fue uno de los grandes de la lírica española contemporánea. Y un estoico de extraordinaria entereza que, para conseguir su liberación, se negó tercamente a entonar la palinodia. Estamos en vísperas del centenario de su nacimiento. Como poeta y como ser humano es hora ya de honrarle como se merece.

(de “Cuatro poetas en guerra”)

 

(Fotografía: Hernández en el frente de Extremadura)

Enrique Espinoza y la Revista Babel. Del sincretismo ideológico al trotskismo intelectual. Recepción de la ideología trotskista en Chile (1936-1945)

por Sebastián Hernández //

Aquí se confunde el tropel -de los que a lo infinito tienden- y se edifica Babel -en donde todos se comprenden.

Revista Babel, mayo 1939.

La presente investigación se centra en la figura de Enrique Espinoza, su entorno intelectual como lo es la revista Babel y –en menor medida- su precedente, la revista SECH. Aquí observaremos cómo este escritor a través de sus diferentes trabajos logró encasillarse como un intelectual de renombre en el país y en el continente, generando una atmósfera intelectual como pocas, las cuales trajeron consigo respuestas ideológicas e intelectuales, como muy escasas veces se ha dado en nuestro territorio. Seguir leyendo Enrique Espinoza y la Revista Babel. Del sincretismo ideológico al trotskismo intelectual. Recepción de la ideología trotskista en Chile (1936-1945)