Archivo de la etiqueta: Estado islámico

La engañosa derrota del Estado Islámico

Ya Sun Tzu, quinientos años antes de nuestra era, como se lee en su tratado “El Arte de la Guerra”, se refería a ésta diciendo que “es un asunto serio; da miedo pensar que los hombres pueden emprenderla sin dedicarle la reflexión que requiere”. Es evidente que Bush no había leído esto cuando desencadenó aquella nefasta guerra contra el terrorismo cuyos efectos está sufriendo hoy la humanidad y, sobre todo, los pueblos musulmanes sobre los que el rayo del Pentágono descargó con mayor virulencia y menor reflexión. Seguir leyendo La engañosa derrota del Estado Islámico

Desastre kurdo: la independencia que siempre no fue

por Alfredo Jalife-Rahme//
En mi artículo postsísmico sobre cómo Israel apoya la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía(https://goo.gl/Sb48Mu), adelanté que la alta vulnerabilidad del Kurdistán iraquí radica en que se encuentra totalmente rodeado de países que pueden ser desestabilizados, lo cual beneficia enormemente a Israel, pero a costa de un elevado precio del pueblo kurdo, que puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica regional, como sucedió con el tratado de Sèvres de 1920.

Pues fue justamente lo que sucedió casi 100 años más tarde cuando Massoud Barzani, líder de la región kurda en el norte de Irak y prócer de su fugaz independencia, fue abandonado por Donald Trump (sucesor de los negociadores occidentales del Tratado de Sèvres).

En una fulgurante operación del ejército iraquí –curiosamente entrenado tanto por el Pentágono como por los pasdarán iraníes (Guardias Revolucionarios Islámicos Chiítas)– fue tomada la región de Kirkuk y su capital, con pletóricos yacimientos de hidrocarburos, ante la sorprendente huida de los combatientes kurdos, los legendarios peshmergas (que se arrojan a la muerte), a lo que no hicieron honor, y cayeron después de 12 horas casi sin combatir.

La independencia del Kurdistán iraquí –no se diga su efecto dominó en Irán, Siria y Turquía, con relevantes minorías kurdas (https://goo.gl/Fh5HV2)– quedó hecha añicos. Sin el petróleo de Kirkuk no es viable el estado independiente kurdo en el norte de Irak (https://goo.gl/vudtvp).

Con la hostilidad de todos los estados regionales islámicos fronterizos –en particular los no árabes: la sunita Turquía y la chiíta Irán– y con la sola excepción del apoyo envenenado de Israel, Erbil (con 5 millones de habitantes), capital del Kurdistán iraquí, se aisló de la realidad geoeconómica/geopolítica. Quizá el peor error de Barzani fue su obsceno meretricio con el Estado sionista, Israel, expoliador de tierras, derechos, vidas y sueños palestinos.

La gran mayoría de los analistas se equivocó al sobrestimar la valentíade los peshmergas y al subestimar al ejército central iraquí, después de su previa derrota humillante ante los yihadistas en Mosul: ciudad plural del norte de Irak, con mayoría árabe e importante presencia de asirios cristianos que hablan el arameo (el idioma de Cristo) y de caldeos católicos.

Con la ignominiosa derrota de los peshmergas, Kirkuk es hoy compartida por tres diferentes grupos étnicos y religiosos: los árabes semitas, los turcomenos (de origen turco-mongol y que aquí en su mayoría son chiítas) y los cristianos asirios/arameos/caldeos semitas. El triunfo de los turcomenos chiítas, casi la mitad de la población de Kirkuk, resume la nueva alianza entre la Turquía sunita y el Irán chiíta contra la balcanización de los pueblos kurdos inducida por Israel.

Israel y Trump sufren dos derrotas humillantes con la pérdida de la plaza petrolera de Kirkuk, destinada esquemáticamente a los kurdos.

Debka Weekly (número 774), portal desinformativo del Mossad, se desvive explicando teorías conspirativasentre los mismos kurdos y la traición del grupo Talabani, tradicional enemigo de los Barzani (vinculados a la CIA y al Mossad).

La narrativa hilarante de Debka eleva a dimensiones sobrehumanas al legendario general Qassem Soleimani, jefe de la rama de élite expedicionaria Qods, dependiente de los pasdarán jomeinistas. Días antes, Trump había despotricado en forma grotesca contra los pasdarán y el mismo Soleimani, para complacer a su yerno, el israelí-estadunidense Jared Kushner, y a su supremo aliado, el premier Benjamin Netanyahu. Trump obtuvo días más tarde su respuesta en Kirkuk, con la entrada triunfal de su vilipendiado general Soleimani.

Los británicos entienden mejor la geopolítica que sus maniqueos/lineales alumnos de Estados Unidos. David Gardner colige perfectamente la hipercomplejidad no-lineal de las arenas movedizas del Medio Oriente y sostiene que la captura de Kirkuk y la derrota de Barzani, aliado de Israel, debe ser vista como parte de la competencia geopolítica entre Irán y Estados Unidos(https://goo.gl/MpvJCA).

Otro británico muy sagaz, Patrick Cockburn, apunta que los kurdos perdieron 40 por ciento del territorio que controlaron previamente, mientras la geografía política del norte de Irak será transformada, en detrimento de los kurdos. Sin campos petroleros bajo su control –reservas de 45 mil millones de barriles de petróleo y 150 millones de millones (trillones anglosajones) de metros cúbicos de gas, con una exportación de 600 mil barriles diarios (https://goo.gl/3hni88)–, los kurdos pierden su independencia económica.

El premier iraquí Haider al Abadi –chiíta árabe semita– consigue su segundo triunfo fenomenal este año: la captura de Mosul contra los yihadistas sunitas y la derrota de los peshmergas sunitas kurdos. Curioso: los dos grupos derrotados por el chiíta premier iraquí son sunitas, mientras se expande el proyectado Creciente Fértil chiíta del C4+1 (Irán, Irak, Siria, Hezbolá+Rusia; https://goo.gl/ZKN3CX).

Para el analista británico filorruso Alexander Mercouris, el plan C de Trump se frustró en Irak: “Estados Unidos fracasó en conseguir el cambio de régimen en Siria (plan A) y falló en catalizar la balcanizacion de Siria sobre líneas sectarias (plan B; https://goo.gl/M7EhyS), y ahora buscaba usar a los kurdos para desestabilizar tanto a Irak como a Siria” (https://goo.gl/ce4Wq8) con el fin de frenar la influencia creciente de Irán y de alienar a Turquía. Le salió el tiro por la culata a Trump, ya que lo único que consiguió es alinear a Irán, Turquía, Siria e Irak, mientras aisló a los kurdos.

Mercouris comenta que en los recientes dos años se ha demostrado que “los rusos son los maestros (sic) de la estrategia militar y tecnología en el Medio Oriente, y que los iraníes son los maestros (sic) indiscutibles de operaciones encubiertas, con su excepcional conocimiento de la región, mediante sus diversas agencias de espionaje y seguridad”.

En forma interesante, Mercouris aduce que la debacle del plan C exhibe el rápido declive del poder estadunidense en el Medio-Oriente: Trump –quien, a instigación de su aliado supremo Netanyahu, descertificó en forma unilateral e insensata el acuerdo nuclear del P5+1 con Irán (https://goo.gl/LCV7u6)– se está aislando, mientras Irán, el supuesto marginado, sancionado y vituperado, exhibe excelentes relaciones con Turquía, Siria, Irak y Pakistán, así como los países centroasiáticos. Le faltó agregar a Líbano.

El Pentágono mantiene 10 mil soldados en Irak y es aliado de Bagdad en el combate contra los yihadistas, quienes ahora se encuentran en franca retirada en Siria e Irak. ¿Para resucitar en el sudeste asiático?

¿Se inclinaron tanto el Pentágono como Rex Tillerson, secretario de Estado y ex mandamás de ExxonMobil, por los más pletóricos y lucrativos yacimientos petroleros del sur chiíta iraquí, en detrimento del menor yacimiento de Kirkuk, el cual hubiera sido otorgado a los kurdos sunitas no árabes por los intereses de Israel para su abasto? ¿Tuvo miedo Trump a un alza descomunal del petróleo, que hubiera beneficiado a Rusia, por lo que prefirió laisser-fairea Irán?

Estado Islámico a punto de ser derrotado: los imperialistas se preparan para la guerra

por Niklas Albin Svensson//

Isis ha sido la principal fuerza fundamentalista yihadista en el Oriente Medio desde 2013. Originalmente, filial iraquí de al-Qaeda, su fusión (forzada) con al-Qaeda en Siria dio lugar al grupo yihadista mejor financiado y organizado en Oriente Medio. Fue capaz de hacerse con el control de una gran parte de las armas, de los voluntarios yihadistas y del dinero que fluía hacia Siria desde Arabia Saudita, Qatar, Turquía y los EEUU, a raíz de las protestas masivas contra Assad en 2011. Su capital se basaba en Raqqa, pero su victoria más significativa fue la captura de Mosul en 2014. Ahora, está sitiado en todos los frentes.

Seguir leyendo Estado Islámico a punto de ser derrotado: los imperialistas se preparan para la guerra

La Guerra en Siria

Por Dionisio Escobar

Luego de seis años de guerra, Siria está en ruinas. Es el conflicto más cruento del proceso conocido como la “primavera árabe”. De hecho si el conflicto no termina pronto, este podría ser el fin de Siria tal como la conocemos. En este artículo intentaremos precisar sintéticamente el proceso de la guerra en Siria.

 

Las protestas

En diciembre del 2010 un joven Tunecino se inmola luego de que la policía le incauta su puesto de vendedor ambulante. El hecho desata una ola de protestas por todo el país. Tras Tunez, las rebeliones se extienden por toda la región, Egipto, Libia, Jordania y Yemen. En marzo del 2011 las protestas estallan contra el presidente sirio, Bashar el Asad, cabeza del régimen del partido Baaz, en la ciudad de Deraa (sur). Se iniciaron tras el arresto y tortura de unos adolescentes que pintaron en la pared de su escuela: “Es tu turno, Doctor”, en referencia a Asad, que es oftalmólogo.

Las fuerzas de seguridad sirias mataron a manifestantes en las primeras protestas y éstas se extendieron por todo el país. En el verano del 2011, cientos de miles de sirios pedían en las calles la dimisión de Asad, reformas políticas y el fin de la brutalidad policial. Inicialmente se creyó, dentro y fuera de Siria que Asad duraría pocos meses, ya que la tónica en el proceso en la región fue la caída de los regímenes enemigos del imperialismo norteamericano.

 

La Guerra Civil

Se formaron grupos opositores armados y empezaron las deserciones de militares sirios que se unían a los rebeldes, aglutinados en el Ejercito Sirio Libre (ESL). El país se sumió en la guerra, los bombardeos de las fuerzas sirias se multiplicaron y en el 2012, los combates llegaron a Damasco, la capital, y a la segunda ciudad del país, Alepo.

Hasta el 2012, el final del régimen parecía cercano, pero entonces Asad consiguió ayuda de sus aliados. Primero de Irán y del movimiento chií libanés Hizbolá, que envió a su milicia a luchar con Asad y le aportó avances que lo salvaron y le dieron mucha motivación.

Irán movilizó a las milicias (chiís) de Paquistán, Afganistán, Irak y a la Guardia Revolucionaria iraní, que entrenó y apoyó a las fuerzas del régimen y lo salvó casi de hundirse en ese momento. Los rebeldes fueron creciendo y obteniendo armas. Una parte de los rebeldes constituidos por grupos islamistas, fueron financiados y organizados por Arabia Saudita y Catar.

 

Los Yihadistas Entran en Escena

Los yihadistas aumentaron y las fuerzas seculares del ESL perdieron terreno. Aparecieron grupos como el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y el Estado Islámico (EI), que lanzó una fuerte ofensiva en Irak en junio del 2014, y luego en la zona de Siria cercana a la frontera iraquí. El EI proclamó un califato en el área que controla en Irak y Siria cuya capital de facto es la ciudad siria de Raqqa.

Integrado por miles de extranjeros, es decir mercenarios, el EI lucha contra todos los bandos: las fuerzas gubernamentales, los rebeldes no islamicos, el Frente al Nusra -con el que se ha aliado en algunas ocasiones- y las fuerzas kurdas, también opuestas a Asad y contra las que arremete Turquía. Es vox populi en la región que tanto EI como la mayoría de las fuerzas opositoras, con la excepción de los Kurdos, son aparatos militares que reciben apoyo del imperialismo Norteamericano.

 

Comienza la Intervención Imperialista

En septiembre del 2014, una coalición internacional liderada por EEUU, con Jordania, Baréin, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) empezó a bombardear al EI. Francia inició los ataques en septiembre del 2015 y el Reino Unido, en diciembre.

Rusia comenzó en septiembre atacando a “los terroristas del EI”. Pero además, ha bombardeado a grupos rebeldes y consiguió que el régimen de Asad, que estaba al borde del colapso, recuperara terreno en zonas clave como Alepo (norte). La intervención rusa es fundamental, cambiando el curso de la guerra a favor de Asad.

 

El escenario Actual

El mapa de quien controla cada zona de Siria actualmente está lleno de divisiones. El régimen de Asad -Ejército y milicias afines- tiene una gran parte del oeste del país, Damasco, Latakia, Tartús, casi toda la frontera con Líbano, Alepo, otra en el centro del país y en Deir Ezzor. Tras perder Alepo, en el norte, los rebeldes tienen una zona amplia de la provincia de Idlib, fronteriza con Turquía, un área cercana a Damasco y otra en Homs.

La franja norte, a lo largo de la frontera con Turquía y una parte de la iraquí, está en manos de las fuerzas kurdas, a excepción de unos tramos que controlan los rebeldes y el EI. Los yihadistas tienen una parte del este de Siria fronterizo con Irak, y zonas del norte, en Alepo, Al Raqa, As Shaddadah, áreas centrales y pequeñas partes en el sur.

La caída de Alepo en manos del régimen de Bashar Al Asad deja un orden de cosas difícil de revertir: aunque el final del conflicto no parece próximo, está claro que Asad ya no va a perder la guerra. Frente a unas victoriosas tropas del régimen, el bando rebelde, desmoralizado, se bate en retirada. La batalla por esta ciudad, que ha terminado cuando la guerra entra en su sexto año, consolida al presidente sirio y a sus dos grandes aliados, Rusia e Irán, como los grandes ganadores del conflicto. Y a los rebeldes, Turquía, Arabia Saudí y EEUU, como los perdedores.

 

El Ataque Químico y la Reacción del Imperialismo Norteamericano

Tras 6 años de guerra e intervención del imperialismo, la situación en Siria parecía estabilizarse dejando un saldo claro, triunfo para el dictador y sus aliados Rusia e Irán, y una derrota previsible para EEUU, Turquía, Arabia Saudita y … el Estado Islámico.

Así las cosas, el 4 de abril del 2017, una explosión de armas químicas en la localidad siria de Jan Sheijun, en la provincia de Idleb (noroeste de Siria) causó al menos 86 muertos. EEUU y otros países acusaron al régimen de Damasco del ataque, pero las autoridades sirias negaron haberlo perpetrado. Rusia alegó que se había bombardeado un almacén donde los rebeldes que controlan Jan Sheijun guardaban armas químicas.

La noche del 6 al 7 de abril, Washington bombardeó con 59 misiles Tomahawk la base militar siria de Al Shayrat, en la provincia de Homs, en represalia por el supuesto ataque químico de Jan Sheijun. Según el Pentágono, el bombardeo -el primero de EEUU contra el régimen de Asad- destruyó «el 20% de la aviación siria». Poco despues del ataque, Al-Nusra inicio una ofensiva sobre el ejercito Sirio, ¿Coincidencia o Coordinacion con el ataque?

El ataque estadounidense provocó la condena de los aliados de Damasco: Rusia, Irán y Hizbulá. Moscú, bajo una gran presión internacional que lo acusa indirectamente del bombardeo químico y le exige que se distancie de Asad, advirtió junto a Teherán de que responderá con fuerza a «cualquier agresión». Las grandes potencias podrían acabar sumidas en una confrontación abierta en el tablero de Siria.

 

Algunas Conclusiones

Para entender quién está detrás de lo sucedido, con la limitada información disponible hay que responder dos preguntas básicas ¿Cuál es la situación actual en Siria? Y ¿a quién le sirve esto?

En los últimos meses las organizaciones armadas opositoras a Al-Assad han ido perdiendo sistemáticamente cada vez más terreno. El área en donde se produjo la masacre estaba bajo el control del Al-Nusra (rama de Al Qaeda que Naciones Unidas y EEUU habían calificado como terrorista). La contra-ofensiva del ejército sirio había liberado el 85% de los territorios perdidos y avanzaba hacia las bases de Al-Nusra. Poco antes de que ocurrieran los hechos Damasco había informado a las Naciones Unidas que un convoy de doce camiones llegados de Turquía había encaminado sustancias tóxicas hacia Idlib, pero la ONU no lo ha investigado.

La pregunta de quién se beneficia en este caso tiene una clara respuesta: Un ataque con gas letal solo beneficia a los grupos opositores armados y sus aliados en Occidente, a la vez que perjudica al gobierno sirio. Entonces, ¿Cuál sería el motivo? El dictador Al-Assad no es tan estúpido, porque de serlo ya habría sido derrocado hace años.

Hay más elementos que permiten hipotetizar que el régimen de Al-Assad no disparo armas químicas. En el 2013 el gobierno sirio firmó su adhesión a la Convención para la Prohibición de Armas Químicas (OPAC) y tres años más tarde el país fue declarado territorio libre de armas químicas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En 2003, las “armas de destrucción masiva” sirvieron como pretexto a George Bush para iniciar la guerra de Irak. Ahora todo el mundo reconoce que fue una mentira del imperialismo, pero para los iraquíes, es demasiado tarde.

En 2013, ya se acusó a Damasco de un ataque con armas químicas. Pero la investigación oficial de las Naciones Unidas (que estuvo muy infiltrada por EEUU) concluyó con la imposibilidad de designar el campo responsable. Por otra parte, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) atribuyó el ataque a los rebeldes. Luego de este fracaso la administración Obama inicio el camino de intentar una intervención a través de la OTAN.

Con el cambio a la administración Trump, que durante la precampaña planteo sistemáticamente que había que abandonar la guerra en Siria, la agresión militar norteamericana pego un brusco salto. Trump decidió tomar la iniciativa sabiendo que generaría un amplio apoyo político en EEUU, luego de semanas de hallarse a la defensiva y de sufrir serios reveses políticos en sus intentos de restringir el ingreso de viajeros a EEUU y de anular el Obamacare, el seguro médico de 25 millones de estadounidenses. Luego del ataque norteamericano el gobierno de Trump planteo que “está en el interés nacional vital prevenir el uso y difusión de armas químicas” y que su objetivo fue “enviar un mensaje”.

Lo que sí es claro es que los ataques fueron una clara violación de la ley internacional y de la cláusula sobre poderes de guerra en la Constitución. Más allá de la retórica oficial sobre Siria, el ataque es una continuación de una estrategia consistente en prolongar la guerra siria lo más posible, con el propósito de debilitar a todos los bandos -incluyendo Rusia e Irán, en la región.

Putin por su parte ha jugado sus cartas, no respondió la agresión por el evidente riesgo de que el conflicto escalara a un conflicto entre potencias nucleares, e intenta ganar tiempo, mientras en el terreno mediático, pese a la intensa arremetida comunicacional del gobierno de Trump, va ganando terreno la idea de que el ataque con armamento químico a la localidad de Jan Seijun fue un clásico atentado con bandera falsa. Destinado a crear el ambiente para un ataque en profundidad hacia el régimen de Al-Assad a fin de derrocarlo.

Este objetivo resulta imposible mientras persista el apoyo ruso, esta es la otra arista del ataque, chantajear a Putin con la idea de que apoya a un gobierno que usa armas químicas. La verdad es que al gobierno ruso, como a otros gobiernos imperialistas, les tiene sin cuidado las características políticas y morales de un determinado gobierno para considerarlo aliado, las razones del apoyo de Putin a Al-Assad se basa en consideraciones geoestratégicas, en siria se encuentra la base militar rusa de Tartus, la que le abre las puertas al mediterráneo y de ahí al atlántico norte a su flota del mar negro, anclada en Sebastopol. Además tiene una poderosa base aérea en Latakia. Hay que considerar que actualmente frente a toda la frontera occidental de Rusia, esta estacionado el más grande de los despliegues militares de toda la historia de la OTAN. Así de caer el régimen de Al-Assad, Rusia quedaría bloqueada por tierra y por mar, situación que claramente el régimen Ruso no está dispuesto a tolerar.

En realidad hasta ahora el ataque no está dando los frutos esperados. En el frente interno, consolida el apoyo de los sectores más duros y guerreristas del partido republicano, y ha logrado el apoyo del ala derechista del partido demócrata –Hillary aplaudió el ataque norteamericano- sin embargo este apoyo es circunstancial, mientras que le resta el apoyo de su base electoral, que no quiere más guerras, sino que se solucionen los graves problemas domésticos del imperialismo norteamericano. En el ámbito internacional, aparte de sus corifeos habituales; Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Italia, Bélgica, Holanda, España y otros. Gran parte de la comunidad internacional comienza a mirar con desconfianza la política exterior de Trump. La estabilidad del régimen dictatorial de Al-Assad ha salido indemne del ataque, y la posición rusa en Siria se mantiene.

En síntesis los 59 misiles Tomahawk (a un costo de casi900 mil dólares por misil) le está significando al régimen de Trump una sangrienta y costosa victoria militar y, hasta ahora una derrota política de grandes proporciones.