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EEUU: ¿Qué es la “democracia” norteamericana?

por Eric London //

En el centro de la histeria antirrusa encabezada por el Partido Demócrata, se encuentra el argumento de que Rusia y su presidente, Vladimir Putin, son una amenaza para “nuestra democracia”.

¿Cuáles son los indicadores de “nuestra democracia” que el conspirador experto del Kremlin se ha dedicado a socavar? Seguir leyendo EEUU: ¿Qué es la “democracia” norteamericana?

Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

por Joaquín Miras Albarrán // 

Prólogo a Democracia y lucha de clases en la Antigüedad

El autor de la presente obra, que se traduce por primera vez al castellano, es uno de los pocos, verdaderos, grandes pensadores políticos del siglo XX, y un revolucionario. El lector puede quedar sorprendido ante este juicio, e incluso abrigar sospechas  por cuanto Arthur Rosenberg, que falleció hace seis decenios, es un perfecto desconocido. Seguir leyendo Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

Las elecciones británicas de crisis y las tareas de la clase obrera

por Chris Marsden//

Reino Unido fue a las urnas tras una campaña electoral sin igual. En el espacio de unas pocas semanas, una prevista victoria arrolladora por el Partido Conservador ha dado paso a especulaciones sobre una mayoría reducida, un Parlamento sin mayoría absoluta o incluso una victoria laborista.

Dos atentados terroristas brutales han dejado decenas de muertos y muchos más mutilados. Las calles son patrulladas por grandes contingentes de policías armados. El ejército fue desplegado a lugares estratégicos conforme a medidas secretas de emergencia.
La primera ministra Theresa May convocó anticipadamente los comicios porque la oligarquía financiera y el aparato militar y de inteligencia a quienes sirve decidieron que no podían esperar dos años más hasta las próximas elecciones programadas, en medio de grandes convulsiones políticas y sociales. Al parecer, apenas pudieron esperar dos meses.
May tenía la esperanza de poder utilizar la guerra interna en el Partido Laborista y la agresiva campaña mediática contra Jeremy Corbyn para garantizarse una dictadura parlamentaria de facto y poder intensificar su agenda de austeridad e intervenciones militares en Siria y otros lugares. En cambio, la campaña electoral ha visto una avalancha de muestras de odio hacia los tories y todo lo que representan por parte de los trabajadores y jóvenes, quienes han manifestado su apoyo a Corbyn y a sus promesas de poner fin a la austeridad.
El repulsivo intento de May de buscar capitalizar los atentados terroristas terminó perjudicándola. La abrumadora evidencia de que el servicio de inteligencia militar MI5 y la policía sabían sobre sobre el atacante de Manchester, Salman Abedi, y al menos dos de los tres asesinos de Londres comprueba que numerosos islamistas son activos protegidos para ser utilizados como fuerzas indirectas en las guerras libradas por Reino Unido y EE.UU. en Libia, Irak y Siria.
May apostó su propio futuro al prometer una salida “dura” de la UE pero, al hacerlo, alienó a amplios sectores corporativos y de la City de Londres. Las estimaciones de que, tras el brexit, caiga el comercio con la Unión Europea un 40 por ciento y la inversión extranjera un 20 por ciento, han provocado advertencias de un desastre financiero.
Su plan de depender en el gobierno de Trump para extraer concesiones de Alemania, Francia y otros en la UE ha tenido el efecto contrario. La respuesta de la canciller alemana, Angela Merkel, a las amenazas de Trump de poner a “EE.UU. ante todo” ha sido declarar que tanto EE.UU. como el Reino Unido pos- brexit no son de fiar como aliados. Ante el aumento en tensiones globales entre EE.UU. y Europa, la estrategia de toda la política exterior británica de atenerse al poder militar y económico de EE.UU. para avanzar su propia influencia ha colapsado.
Sin embargo, la brutal verdad es que un gobierno laborista encabezado por Corbyn tampoco representa una alternativa a las políticas de austeridad y de guerra de May.
Hay millones de trabajadores que quieren que los tories se vayan y están dispuestos a tolerar los constantes repliegues de Corbyn ante los partidarios del ex primer ministro Blair en su partido, con la esperanza de que al menos honre sus compromisos de defender el Servicio Nacional de Salud, aumentar el salario mínimo y construir nuevas viviendas. Pero los esfuerzos de su manifiesto para juntar reformas sociales mínimas con la agenda militarista del imperialismo británico es una combinación incompatible.
Reino Unido se está desestabilizando en el ámbito económico, político y social, mientras el capitalismo mundial entra en su peor crisis desde el final de la Segunda Guerra Mundial —una crisis que está reproduciendo todos los horrores del fascismo y la guerra asociados con la primera mitad del siglo XX. Cualquier intento para conservar la “competitividad global” del país bajo condiciones de guerra comercial y conflictos militares requiere profundizar la destrucción de puestos de trabajo, salarios y servicios esenciales.
Este proceso está cavando más el profundo abismo entre la clase obrera y los multimillonarios, llegando al punto de explosiones sociales. El choque de intereses entre la oligarquía y la clase obrera es tan agudo que no puede ser reconciliado a través de los llamados de Corbyn a “ser justos… para los muchos no los pocos”. Las políticas nacionalistas de los laboristas, de crear una forma de “patriotismo industrial” mediante la colaboración del gobierno “con las empresas y los sindicatos”, tienen como objetivo subordinar a los trabajadores al plan de guerra comercial de May, todo a costa de los empleos y niveles de vida de la clase obrera.
Han pasado casi dos años desde que Corbyn quedó electo como titular del Partido Laborista gracias a cientos de miles que ingresaron al partido con el fin de empujarlo hacia la izquierda. En cambio, Corbyn se ha trasladado cada vez más a la derecha.
Su oposición a expulsar a los parlamentarios laboristas de derecha que buscaron destituirlo, el permiso que dio a votar a favor de acciones militares en Siria y la renovación del sistema Trident de armas nucleares y luego la incorporación de estas concesiones en su manifiesto muestran cuál sería la función real de un gobierno laborista bajo su liderazgo.
La reacción de Corbyn a los atentados terroristas en Manchester y Londres se debe tomar como una clara advertencia.
Los conservadores buscaron utilizar los ataques para ganar las elecciones, intensificando su ofensiva para retratar a Corbyn como alguien indulgente hacia el terrorismo y una amenaza en sí para la seguridad nacional, basándose en sus declaraciones previas donde critica a la OTAN y se niega a asegurar categóricamente que autorizaría el uso de armas nucleares. Están preparándose para un giro brusco hacia la represión estatal después del 8 de junio.
La estrategia de cuatro puntos de May para “luchar contra el terrorismo” —incluyendo censura y vigilancia en Internet para eliminar “espacios seguros” para el “extremismo” en público— será utilizada para sofocar el descontento político, junto a la aplicación de medidas existentes para limitar aun más el derecho a la huelga. El núcleo autoritario de su programa fue caracterizado por la declaración: “Y si las leyes de los derechos humanos nos impiden hacerlo, vamos a cambiar las leyes para poderlo hacer”.
May también utilizó su discurso sobre los atentados de Londres para reafirmar su promesa de que intensificará la intervención militar en Irak y Siria.
Corbyn no dijo nada al respecto. En lugar de explicar que los atentados son consecuencias de las intervenciones criminales del imperialismo británico en Oriente Medio, optó por denunciar a May por recortar el número de policías, indicando que él está dispuesto a hacer “lo que sea necesario” en la lucha contra el terrorismo.
De esta manera, se posicionó como el candidato de la ley y el orden, no del cambio social. Su promesa a la élite gobernante de que no tienen nada que temer de un gobierno dirigido por él se refleja por el hecho de que su retórica de “izquierda” apenas sobrevivió una campaña electoral, ni hablar de cuando asuma su cargo.
Todos los grupos de pseudoizquierda británicos han intentado superar la profunda desconfianza de los trabajadores hacia el Partido Laborista explotando las ilusiones populares en Corbyn como individuo. El Partido Socialista de los Trabajadores (SWP; Socialist Workers Party) escribió, “No apoyamos a los que han intentado varias veces empujar al Partido Laborista hacia la derecha. Pero la única manera de mostrarle apoyo a Corbyn es votar por todos los candidatos laboristas”. El Partido Socialista, por su parte, evita toda mención de los laboristas y llama simplemente a formar “un gobierno liderado por Corbyn”.
Los acontecimientos han confirmado lo que el Partido Socialista por la Igualdad ha insistido: el Partido Laborista no puede ser cambiado mediante la instalación de un nuevo líder. Hoy día, el partido es el mismo que cuando lo encabezaban Tony Blair y Gordon Brown.
Sea cual fuere el resultado de las elecciones, la clase obrera británica, al igual que sus hermanos y hermanas en todo el mundo, se enfrenta a una lucha de vida o muerte en contra del descenso a la reacción social y política y el cada vez mayor peligro de guerra. La única manera de avanzar es mediante la adopción de una perspectiva nueva, socialista revolucionaria e internacionalista. La tarea de los trabajadores y jóvenes con una conciencia política más avanzada es unirse al Partido Socialista por la Igualdad y construirlo como la nueva dirección de la clase obrera.

(El autor milita en el PSI, sección británica del Comité Internacional de la Cuarta Internacional)

Turquía: ¿cómo “ganó” Erdoğan el referéndum?

por Hamid Alizadeh

Recep Tayyib Erdogan ganó oficialmente en el referéndum de Turquía con el SÍ. Pero ¿cuál fue el carácter de su victoria y qué significa?

De acuerdo con los resultados oficiales, un 51,3 por ciento de los 48 millones de electores votaron por aceptar la nueva constitución que da extensos poderes más o menos irrestrictos al presidente. La participación, oficialmente del 84 por ciento, fue muy alta y el estado de ánimo en todo el país estuvo extremadamente polarizado.

Lo que estaba en juego, no era meramente un cambio en el sistema de gobierno, sino una votación sobre el presidente Erdogan y el propio régimen del AKP. Ello revela una sociedad que está dividida en dos campos diametralmente opuestos. Tras reconocer el resultado, Erdogan salió inmediatamente de manera ofensiva diciendo: “Tenemos mucho por hacer, estamos en este camino, pero es el momento de cambiar de marcha e ir más rápido… Estamos llevando a cabo la reforma más importante en la historia de nuestra nación”. Más tarde, por la noche llamó a la reintroducción de la pena de muerte. El estado de emergencia se extendió inmediatamente.

Pero mientras que el referéndum se organizó para dar la impresión de un régimen fuerte con un sólido respaldo –una votación democrática a favor de la dictadura como algunos la habían llamado– se reveló exactamente como lo contrario.

 ¿Un voto democrático?

No hubo nada de democrático en la votación. En el período previo tuvo lugar la movilización completa del Estado y de los medios de comunicación para asegurar el voto para el SÍ. Tanto los medios de comunicación privados como de propiedad estatal se centraron casi exclusivamente en la promoción de la campaña del SÍ, dando poco o ningún espacio a la campaña del NO. La campaña llegó a niveles tan ridículos, que produjo una especie de prohibición auto-impuesta para no mencionar a palabra ‘no’ en los medios de comunicación, lo que llevó a la retirada de la propaganda contra el tabaco ¡y que fuera retirada de la exhibición una película llamada “NO”!

El presidente Erdogan equiparó amenazadoramente el NO con “ponerse al lado de los golpistas”. Todo el mundo puede entender lo que significa esta amenaza. Más de 120.000 personas han sido despedidas de sus puestos de trabajo y 40.000 detenidas después de ser acusadas de complicidad con el intento fallido golpe de Estado de julio de 2016. Miles de concejales, diputados, funcionarios y organizadores del partido de la izquierda, basado en la minoría Kurda, el HDP, que hacía campaña por el NO, han sido detenidos bajo cargos falsos.

Por no mencionar el asedio y la guerra abierta en toda la región del sudeste del país, lo que ha llevado a la destrucción total de docenas de pueblos y barrios, dejando miles de muertos y decenas de miles de personas sin hogar. En el período de la campaña del referéndum estas tácticas de intimidación y terror estuvieron completamente sincronizadas con la campaña del HDP, y con toques de queda impuestos en ciudades y pueblos donde éste había planeado eventos. En la última semana solo, se impusieron toques de queda en 14 aldeas de los distritos de Lice, Kocaköy y Hazro, de Diyarbakir. La atmósfera de intimidación y terror fue magnificada el día de la votación, ya que cientos de miles de policías y militares fueron apostados en las calles para “mantener la seguridad”.

Por último, en un acto sin precedentes, el Tribunal Supremo Electoral (YSK) suspendió el requisito de que los sobres y las papeletas estuvieran sellados antes del inicio del proceso de votación. Esto no sólo es ilegal, sino que es muy probable que fuera parte de un plan para manipular el voto. La última vez que se dio un paso tal, fue en 2004. En aquel entonces el número de papeletas no selladas fueron 145. Esta vez la cifra fue de aproximadamente de 2,25 millones (!).

Se ha difundido una multitud de videos que muestran la descarada manipulación del voto en todo el país. La Misión de Observación Internacional del Referéndum de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE IROM) también informó que les fue negado o limitado el acceso a varios centros de votación. Al mismo tiempo, la agencia estatal de noticias Anadolu pareció estar informando de algunos resultados antes incluso de que la junta electoral oficial los hubiera contado. Especialmente en las zonas kurdas rurales, había muchos casos de resultados reportados que eran muy dudosos y poco probables.

En Bitlis por ejemplo, el SI ganó con el 59,35 por ciento de los votos, pero esto es una oscilación brusca respecto al 45,74 por ciento que el AKP/MHP (los dos partidos que defendían el SI) recibió en las elecciones parlamentarias de noviembre, e incluso mayor que el 52,06 por ciento que Erdogan recibió en las elecciones presidenciales de 2014, cuando estaba en la cúspide de su popularidad entre la población kurda. Teniendo en cuenta la violenta opresión de los kurdos que ha estado llevando a cabo desde entonces, los resultados de ayer parecen fantásticos. Del mismo modo, en las cercanías de Van, el SI recibió el 42,72 por ciento de la votación de ayer, mucho mayor que el 20 por ciento que los dos partidos antes mencionados recibieron en las elecciones generales de junio de 2015, y que el 30 por ciento que recibieron en noviembre de 2015. Las cifras parecen sospechosas por decirlo suavemente, y respaldan las muchas acusaciones de fraude electoral que se han expresado en estas áreas.

Los partidos de oposición, CHP y HDP, se han negado a aceptar el resultado y han pedido que las papeletas sin sellar no sean contadas.

La cuenta de Twitter en Inglés del HDP afirma que el partido está estimando una manipulación del 3-4 por ciento de los votos. Grupos de personas también salieron a las calles en todo el país para protestar por la votación.  Estas protestas continuaron hoy en una escala más grande cuando la conciencia de la magnitud de las irregularidades se hizo más evidente. No cabe duda de que, si hubiera habido unas elecciones mínimamente limpias, Erdogan habría perdido la votación muy probablemente.

 Apoyo en declive

A pesar de todo el fraude electoral, el terror, la intimidación y la votación, lo que es más sorprendente es el bajo nivel de votos a favor de la nueva constitución. El resultado final de la votación no estará listo hasta dentro de otros 10-11 días, pero la imagen que emerge de la votación revela una seria disminución en el apoyo al régimen.

En comparación con las elecciones parlamentarias de noviembre de 2015, cuando los votos combinados del AKP y el MHP se situó en el 57,1 por ciento, el voto por el SÍ de ayer se redujo en un 5,8 por ciento, o 4,2 millones de votos.

En las zonas kurdas, donde el Estado estuvo haciendo lo posible, y probablemente tuvo éxito hasta cierto punto, en mantener a los votantes en su casa, 9 de las 10 provincias donde fueron cesados los gobernadores kurdos y sustituidos con administradores designados desde el centro, todas votaron NO.

Lo más importante, casi todas las grandes ciudades han ido contra Erdogan. En Estambul, donde la carrera política de Erdogan despegó después de que él se convirtiera en alcalde, el NO ganó con el 51,41 por ciento a pesar del hecho de que los partidos del campo del SI recibieron el 57,34 por ciento de los votos en las elecciones anteriores. De hecho, el campo del SI recibió menos votos (48,65 por ciento) que los que recibió el AKP en las elecciones anteriores (48,75). En la zona obrera de Fatih, el campo del SI ganó con el 51,35, pero esto sigue siendo menor que el 52,2 por ciento que recibió el AKP en 2015, por no mencionar el 8,1 por ciento que recibió el MHP. En Umraniye, también una zona de clase obrera, la imagen es la misma: el SÍ consiguió el 55,2, frente al 55,5, conseguido por el AKP en 2015 y el 9,3 por ciento del MHP.

El mismo proceso se puede ver en Ankara, donde el AKP/MHP recibió el 63 por ciento de los votos en 2015, pero donde el NO ganó ayer con el 51,15 por ciento. En Esmirna también, el baluarte del opositor CHP, la alianza AKP/MHP experimentó una reducción clara, ya que su voto combinado fue del 42,38 por ciento en 2015 frente al 31,2 conseguido ayer por el SI.

El voto NO ganó en todas las áreas urbanas más importantes, Diyarbakir, Adana, Antalya, de la misma manera. En Antalya, el SÍ recibió 18,8 puntos porcentuales menos que el resultado del AKP/MHP en 2015 y el NO obtuvo una amplia victoria del 59,08 por ciento.

Mientras tanto, lo que empujó el voto por el SI, además de las cifras muy irregulares del sureste del país, fueron en gran medida las zonas rurales. No es por casualidad que el mayor porcentaje de votos por el SI proviniera de zonas no industriales tales como Bayburt, Rize, Aksaray, Gumushane y Erzurum. Sin embargo, incluso aquí la alianza por el SI perdió apoyo masivamente en comparación con las elecciones anteriores: Bayburt por 11,58 puntos, Rize en alrededor de 5,7 puntos, Aksaray por 14,22 puntos, Gumushane por 16,27 puntos y Erzurum por 15,23 puntos.

Lo más importante es que hubo una disminución en el apoyo en los baluartes principales del AKP en las nuevas ciudades industriales del “Tigre anatolio”. El AKP es el partido de la clase capitalista de Anatolia. Sin embargo, su éxito electoral ha estado ligado, en gran medida, a la clase trabajadora joven en estas áreas donde los ingresos medios, junto con el crecimiento local en general, han aumentado 4-5-6 veces, desde que el partido llegó al poder. Sin embargo, el estancamiento de la economía está destinado a aumentar la tensión de clase en estas áreas y a romper los restos de las relaciones paternalistas que han tenido un gran impacto en la vida económica y política. Este referéndum puede habernos permitido ver precisamente las primeras divisiones de clase en la patria local del AKP.

Por supuesto, Erdogan logró ganar en las regiones del Tigre anatolio, pero también vio por primera vez una disminución significativa en su apoyo. En Gazienatep, el corazón de yihadismo turco y una cabeza de puente en la intervención de Turquía en Siria, el SÍ recibió el 62,45 por ciento, 8,79 puntos menos que los dos partidos del SI en 2015. En los distritos urbanos de Gaziantep el SÍ recibió alrededor del 61 por ciento de los votos, mientras que fueron las áreas rurales quienes garantizaron el promedio general.

En Konya, el SI recibió 7,88 puntos menos que lo conseguido sólo por el AKP en 2015 (74,52 por ciento). Aquí el SI recibió 13,04 puntos menos que lo conseguido por los dos partidos del SI en 2015.

En Kayseri, el campo de SÍ retrocedió 16,17 puntos con respecto a 2015. En Denizli, un Tigre anatolio clave, que comenzó su crecimiento económico antes que los demás y por lo tanto tiene una clase obrera más madura, el NO ganó, arrebatándole alrededor de 15 puntos porcentuales al resultado de los partidos del Sí en 2015. Mientras la economía crecía y no había otra alternativa política real, la clase obrera de Anatolia se ubicó detrás del AKP. Pero a medida que los lazos con la vida rural se van alejando en la memoria de los trabajadores, el antagonismo de clase real entre los trabajadores y los patrones se vuelve más y más evidente. Es natural que esta diferenciación de clase también se refleje en el campo político. A medida que la crisis económica se profundiza en Turquía, este proceso se hará más fuerte y una violenta lucha de clases se producirá en Anatolia. Estas elecciones revelan las primeras fases de este proceso.

El proceso del declive en el apoyo a los partidos del SI es visible en todo el país. Es difícil ver de qué partido proviene este declive, pero es probable que provenga de ambos. Incluso si suponemos que el resultado sólo reflejara una disminución en el apoyo al MHP, todavía sería una señal de advertencia para Erdogan, que ha contado con el apoyo de la derecha nacionalista para estabilizar su gobierno durante los últimos dos años. En cualquier caso, si el MHP no hubiera apoyado el referéndum, hubiera sido necesario un fraude electoral mayor para garantizar la victoria de Erdogan.

La falta de una alternativa

Estaba claro que Erdogan no escatimaría medios para realizar su sueño de constituir un moderno sultanato. Además del fraude descarado, su principal táctica era, por un lado, confiar en el legado de una economía en auge durante su gobierno y la histeria nacionalista anti-kurda y el terror por el otro. Él prometía estabilidad frente a la amenaza de la inestabilidad. Está claro que esto tuvo un efecto sobre una cierta capa de la población, sobre todo en las zonas rurales del país. Sin embargo, este efecto fue insignificante.

La razón principal por la que Erdogan no fue derrotado, fue que no hubo una campaña de oposición creíble. El HDP estaba gravemente en desventaja por el estado de ánimo anti-kurdo extremo azotado por la guerra civil, así como por una enorme represión que paralizó efectivamente toda su organización. Al mismo tiempo, el partido no ha logrado salir de su aislamiento político y contrarrestar los ataques diarios en los medios de comunicación que lo retratan como una organización terrorista exclusivamente kurda.

La cuestión kurda está ahora atada completamente con el destino de Erdogan. Si no hubiera sido por la guerra civil contra los kurdos y las divisiones resultantes en la clase obrera en líneas nacionales, él no habría podido permanecer en el poder. Por desgracia, el principal partido de oposición, el CHP, está en manos de Erdogan, adoptando la misma retórica y apoyando una serie de leyes anti-kurdas. De hecho, en su voto protesta por el NO, no mencionó ni una palabra acerca de la guerra que se libra contra los kurdos, que representan una quinta parte de la población, ni la brutal represión contra el HDP, el cuarto partido en el Parlamento.

Más que nada, la actual dirección del CHP se ha destacado por su impotencia. Mientras que Erdogan movilizaba todo el poder del aparato estatal para el referéndum, los líderes del CHP trataban de mantener todo lo posible su condición de estadistas. El enfado con el líder del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, ha ido en aumento entre los partidarios del CHP que ven sus acciones como una “oposición leal” para legitimar el régimen Erdogan y de ir en contra de las raíces kemalistas del CHP. Los líderes del CHP tienen mucho más miedo a desencadenar un movimiento de masas incontrolable en las calles que a las perspectivas de un neo-Sultanato de Erdogan. Incluso Erdogan no toma la oposición CHP en serio. Al llamamiento de Kılıçdaroğlu de declarar sin efecto la votación, él respondió fríamente: “No deberían intentarlo, será en vano. Ya es demasiado tarde”.

¿Una dictadura?

Erdogan estaba levantando públicamente las esperanzas de conseguir el apoyo de hasta un 60 por ciento en el referéndum, sin embargo, ahora está claro que apenas raspó el 50 por ciento. Este no es un signo de un régimen fuerte y vibrante. Por el contrario, refleja un régimen debilitado que está arremetiendo para sobrevivir. Lo que la dirección del CHP y la gran burguesía kemalista tradicional temen más que nada no son los amplios poderes de Erogan, sino que al alejarse de la democracia burguesa formal, también está eliminando las “válvulas de escape” del capitalismo turco. Cuanto más bonapartista se vuelva su gobierno, menos ocasión habrá de garantizar una transición “ordenada” -no revolucionaria- una vez que su apoyo se haya vuelto demasiado bajo para mantener su régimen.

Erdogan, inicialmente llegó al poder en una ola de apoyo y de ambiente anti-establishment y contra el ejército en Turquía, así como contra todos los partidos del sistema. Su popularidad fue sostenida por el más largo auge económico de la historia turca. Desde 2013, sin embargo, cuando el crecimiento comenzó a apagarse, estallaron las protestas del Parque Gezi y después Turquía comenzó a intervenir en la guerra civil de Siria, él ha ido perdiendo apoyo gradualmente. Mientras que este referéndum parece ser una victoria para su régimen, sólo revela la continuación de este proceso.

Erdogan sólo ha evitado muchas crisis mediante la creación de otras nuevas. La guerra en Siria, la guerra contra los kurdos y los enormes burbujas en los mercados de crédito y de propiedad, son todos problemas que no van a desaparecer. Al mismo tiempo, mientras que se ha enfrentado al movimiento kurdo y a diferentes facciones del aparato del Estado y de la clase dominante, no se ha enfrentado a la clase obrera turca, una clase que ha crecido enormemente en los últimos 20 años y que no ha sufrido una derrota importante desde 1980. Con el fin de establecer una dictadura firme de Erdogan, primero tendría que aplastar a esta clase, pero cualquier intento de hacerlo podría terminar con su propia caída. Mientras tanto, con la falta de una alternativa política, el régimen continuará por el mismo camino, cada vez más débil con cada crisis.

 

Debate sobre Cuba: mi respuesta a Beatriz Sánchez

 

Por Margarita Labarca Goddard//

Mire señora Sánchez –ya no la puedo llamar compañera- le voy a contestar lo que usted ha dicho sobre Fidel Castro, pero la respuesta tendrá que ser larga porque el tema lo es.
Pues usted, con mucho desparpajo, se permite hacer afirmaciones en las que descalifica al comandante Fidel Castro, sin tener idea de lo que está diciendo.

Parece evidente que usted se basa en la información de El Mercurio y otra prensa afín, ya que en Chile casi no hay prensa independiente. Pero eso no la exime de responsabilidad, porque uno puede informarse de muchas maneras, si quiere.

Me parece extraño que usted, que se las da de persona modesta e inexperta políticamente, se meta con Cuba y con Fidel con tanta falta de respeto.

Le diré que yo he vivido seis años asilada en Cuba con mi familia y conozco bastante bien la situación que prevalece allá, porque además me he preocupado de leer al respecto. Creo que usted no lo ha hecho y se permite insultar la memoria de uno de los hombres más ilustres de América.

Así no se va a ganar a los momios y en cambio va a perder a la poca gente de izquierda honesta que habría podido apoyarla. Lo que espero es que su postura sea a nivel individual y no la del Frente Amplio.

Bueno, voy a comenzar a contestarle.

1. Dice usted que Fidel Castro “resolvió” quedarse para siempre y se negó a las elecciones. El que resolvió que Fidel se quedara fue el pueblo de Cuba, que lo respetaba y amaba profundamente y con razón. Pero el hecho es que en Cuba se hacen elecciones periódicas, bastante más democráticas que en Chile y que en Estados Unidos.

Al respecto escribí un artículo en el número 867 de la revista Punto Final, de 23 de diciembre 2016, que le recomiendo leer. Lo encontrará en internet. No puedo reproducirlo aquí por lo largo que saldría esto, pero le voy a copiar algunos párrafos: “Trump quiere que Cuba avance en la democracia. Lo que más le interesa son las elecciones, y pone como ejemplo las de EE.UU., en que el que pierde, gana.

El señor Trump también quiere que en Cuba haya “prensa libre”. Por ejemplo, como en Chile, en que El Mercurio y Copesa reciben los avisos del gobierno, y la prensa de oposición nada”.
Bravo, doña Beatriz, veo que usted coincide en mucho con Trump.

También en ese artículo expliqué que en Cuba se ha establecido un sistema electoral cada vez más democrático. Primero se eligen las asambleas municipales del Poder Popular, en cuya elección votan todos los mayores de 16 años que vivan en un distrito, que es un territorio pequeño en que todos o casi todos prácticamente se conocen.

Los asistentes son gente sencilla, que se preocupa especialmente de los méritos laborales de los candidatos y de que éstos puedan plantear y defender los intereses del sector que los elige. He visto esas asambleas porque me invitaron.

No se hacen campañas electorales. En la propia asamblea, la persona que propone a un candidato tiene que dar sus razones. Si alguien no está de acuerdo o quiere oponerse, lo hace. Cada elector puede expresar su criterio en favor o en contra del compañero(a) propuesto(a).

El Partido Comunista Cubano no presenta candidatos. Los órganos representativos del poder del Estado son renovables; los elegidos tienen que rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados en cualquier momento de su mandato. Vota casi todo el mundo, hay muy poca abstención.

Los diputados y delegados no son profesionales, por tanto no cobran salario.
Deben seguir desempeñando su trabajo habitual, paralelamente con el cargo de delegado o diputado. La iniciativa legislativa la puede ejercer mucha gente, como las organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres, organizaciones sociales en general, y los propios ciudadanos. En este último caso se requiere que ejerciten la iniciativa legislativa diez mil ciudadanos como mínimo.

Para la elección de los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular o de los diputados a la Asamblea Nacional, existen las comisiones de candidaturas, que se encargan de organizar el proceso y de remitir a las asambleas municipales las propuestas de unas y otras e, igualmente, organizan la elección de la Asamblea Nacional.

Estas comisiones de candidaturas están integradas por lo más granado de las organizaciones sociales del pueblo cubano: representantes de la Central de Trabajadores de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, y la Federación Estudiantil Universitaria.
Es como si en Chile, en lugar del Servel, las elecciones las organizaran y las supervisaran la CUT, la Anef, la Fech, la Federación de Estudiantes Secundarios, y otras.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, que es el máximo órgano de poder, elije, de entre sus diputados, el Consejo de Estado y el presidente del mismo. El presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno. El jefe del Gobierno cubano primero tiene que haber sido elegido diputado por la población.

El sistema electoral cubano se parece un poco al de algunos países europeos, es una especie de sistema parlamentario. En teoría, el primer ministro inglés podría ser reelegido durante 40 años o más, si la salud y la suerte lo acompañan.

¿Y cómo elegían a Fidel Castro? A Fidel lo proponían en su respectivo municipio o distrito, y era elegido. ¿Por qué? Porque Fidel era respetado y amado por su pueblo, pero nada obligaba a elegirlo.

2. Afirma usted que Fidel controlaba todos los poderes del Estado pero no dice en qué basa tan peregrina afirmación. Yo creía que los periodistas honestos tenían la obligación de fundamentar sus dichos. Pues nada de eso ha hecho usted. Pero fíjese que como le he explicado, el principal poder del Estado cubano es la Asamblea Nacional del Poder Popular, compuesta por 612 diputados, a la que ya me he referido.

Desde luego, no voy a negar que Fidel Castro era un hombre de tal nivel intelectual, moral y cultural, que con su sola presencia lo dominaba todo.
Cualquier persona de ideología absolutamente contraria que lo haya frecuentado, quedaba completamente subyugada por su inteligencia y personalidad, además de su encanto personal. Pero usted, no sé con qué autoridad, se permite ofender su memoria.
3. Que Fidel nombraba a sus herederos, y finalmente dejó a su hermano Raúl.

A Raúl Castro lo ha nombrado Presidente del Consejo de Estado y Jefe de Gobierno, la Asamblea Nacional del Poder Popular, igual que en cualquier país de sistema parlamentario, ya que él también es diputado elegido por el pueblo. ¿A Raúl lo elegían diputado porque era hermano de Fidel? No señora, Fidel Castro tiene varios otros hermanos y varios hijos, ninguno de los cuales es diputado ni ocupa ningún cargo de importancia, que yo sepa.

A Raúl lo han elegido porque participó en el asalto al Cuartel Moncada, estuvo en la Sierra Maestra desde jovencito, fue preso de la dictadura de Batista y luchó valientemente por la revolución junto con Fidel.

Y posteriormente fue el que se encargó de organizar el ejército de Cuba, una institución que funciona como un reloj en la isla. Raúl Castro es muy respetado por todo el mundo, lo puede comprobar cualquiera que vaya para allá.

4. Que Fidel no dejaba salir a la gente de Cuba ni tampoco dejaba entrar a quien quisiera. Me voy por lo más fácil: el gobierno cubano, como todos los gobiernos del mundo, deja entrar a su país a quien le parece y no deja entrar a quien no le parece. No me voy a extender en esto porque es una absoluta tontería.

¿No deja salir a la gente? Pues fíjese señora Sánchez que esto es absolutamente falso. Me voy a tener que extender un poco, desgraciadamente. La cosa es así: antes de la revolución, los cubanos tenían una relación muy estrecha con Estados Unidos. La gente con dinero viajaba casi semanalmente a Miami, y todo lo compraba allá, incluso la mantequilla.

Admiraban a Norteamérica, los autos, los mejores sueldos y todos los productos del mundo desarrollado. Mucha gente quería irse a vivir y trabajar allá, como quieren los mexicanos y como querrían la mayoría de los habitantes del tercer mundo.
Todos los años se ven transitar por México cientos de miles de migrantes y campesinos mexicanos, que tratan de pasar ilegalmente la frontera hacia el sueño americano, ahora convertido en pesadilla.

A los cubanos se les exigían visas desde antes de la revolución. Pues ya después se fueron acabando las visas y también los vuelos y los medios de transporte normales, puesto que comenzó el bloqueo.

Así es como se fue mucha gente en condiciones muy precarias y peligrosas, no porque el gobierno cubano no la dejara salir, sino porque no había cómo viajar.

Secuestraban aviones y transportes marítimos. Por supuesto que los aviones y barcos secuestrados los yanquis no los devolvían.

El gobierno cubano tuvo que tomar algunas medidas restrictivas para evitar estos secuestros, que generalmente eran con rehenes.

Mucha gente se iba por mar en balsas o botes inapropiados y si lograba llegar, eran bien recibidos y les daban rápidamente la Green card.

Pero si los capturaban las autoridades migratorias gringas antes de llegar, no los recibían y los regresaban a Cuba. Esa fue la cruel realidad de la Ley de Ajuste Cubano, llamada “pies secos/pies mojados” que al parecer ahora se ha derogado.

El gobierno cubano hizo muchos esfuerzos para que se regularizara esta situación. El presidente Reagan prometió dar 20.000 visas al año, pero si dio mil quinientas fue mucho.

Por eso la gente se iba en condiciones peligrosas. Así se van también los mexicanos y centroamericanos, pero allá no los reciben. Tienen que atravesar el desierto de Arizona que es tan hostil, que muchos mueren en la travesía.

La culpa de todo esto no la tiene por lo tanto el gobierno cubano. Naturalmente, trata de evitar que se vaya un grupo de personas, incluyendo niños, en una balsa que no es apta para la navegación en alta mar.

Así se produjo el famoso caso del niño Elián González, que la madre y otras personas lo subieron a una balsa para llegar a EE.UU.
La balsa naufragó, la madre y otros se ahogaron y el niño fue rescatado por los guardacostas norteamericanos, que se lo entregaron a su familia en Miami.
Después de una ardua lucha judicial, el padre, un revolucionario que estaba en Cuba, consiguió que le devolvieran a su hijo, que ahora es un joven estupendo que estudia en la Universidad de La Habana.

Señora Sánchez, usted no sabe nada de Cuba. En la década de 1950 tenía tasas de analfabetismo que superaban el 70 %, sólo un 15% de la población disponía de agua corriente y sobre ella se abatían los parásitos y las enfermedades.

Además la mayoría de los campesinos no consumían proteínas y pocas veces disponían de verduras. En la Sierra Maestra, foco del movimiento revolucionario, las condiciones de vida del proletariado rural rayaban en la desesperación. Padecían la explotación, los robos y a menudo la brutalidad policial.

Y por otra parte le diré que Cuba es un país muy pobre en recursos naturales. No tiene petróleo ni caídas de agua ni ninguna fuente de energía suficiente.

Están ahora tratando de usar la energía solar, pero nadie les vende los elementos esenciales para fabricar los paneles solares y tienen que soldarlos a mano.

No tienen minerales valiosos como el cobre de Chile, ni otras riquezas parecidas. Su agricultura produce buenos frutos, pero trate usted de comprender que en un país tropical, la distribución de esos productos requeriría una gran flota de camiones refrigerados, que no pueden adquirir debido al bloqueo.
El precio del azúcar se ha desplomado debido a los edulcorantes artificiales y a que muchos otros países también comenzaron a producir y vender azúcar.

Y este pueblo, que después de la revolución y debido al bloqueo, dependía de su comercio con los países socialista, de la noche a la mañana se quedó sin proveedores y sin compradores, cuando la URSS y los países llamados socialistas del Este europeo se cayeron. Y sin embargo el pueblo siguió apoyando al gobierno revolucionario, aguantó y salió adelante.
Ya han superado en gran parte –solos- esa etapa tan dura llamada “periodo especial”, pero sin llegar a normalizarse.

La mayor riqueza de Cuba está en su pueblo, en sus científicos, en sus médicos que han logrado producir algunos de los medicamentos y tratamientos más importantes, como los del área neurológica, que es una de las mejores del mundo; una vacuna contra el cáncer de pulmón que no pueden comercializar en el extranjero porque el bloqueo se lo impide.
Y es obvia su preeminencia en las artes, particularmente en la música y en el ballet.

Mire algunos los resultados de la “dictadura” que según usted ha imperado en Cuba:

– Uno de los países con mayor índice de desarrollo humano (ONU)

-54% del presupuesto destinado a servicios sociales

-De los 200 millones de niños que duermen en las calles, ninguno es cubano.

-El mejor sistema educativo de América Latina

-Veinte estudiantes por docente

-El país que más aporta del PIB a la educación

-Único país de América sin desnutrición (UNICEF)

–Sistema de salud, un ejemplo para el mundo
-Tasa de mortalidad infantil más baja de América

.130.000 médicos graduados desde 1961

-Desarrollo de cuatro vacunes contra el cáncer

-Primer país en eliminar la transmisión del VIH de madre a hijo.

Y además, y quizás lo más importante de esa Cuba dirigida por el compañero Fidel Castro, es que es profundamente internacionalista, solidaria y generosa.

“Los rasgos más importantes de la Revolución Cubana son la dignidad y su “inagotable capacidad de solidarizar con el sufrimiento y las necesidades de “otros pueblos.

“Esa dignidad, fruto del coraje y patriotismo del pueblo y de sus dirigentes, se “ha demostrado en forma serena y resuelta en cada una de las muchas “circunstancias duras y riesgosas que le ha tocado enfrentar en su primer “medio siglo.

“Por otra parte, la solidaridad generosa e incondicional de Cuba con otros “pueblos es, quizás, el fruto más hermoso de una revolución que ha puesto el “acento en la transformación ética de la sociedad.
Es muy difícil encontrar a “otro pueblo que sea capaz, como el cubano, de renunciar a su propio pan “para aliviar el hambre y la necesidad de sus hermanos en lejanas tierras.

“Además, después del golpe de 1973, vino la enorme solidaridad con los “perseguidos por la dictadura chilena.

“No fuimos los únicos a los que Cuba brindó refugio en esa época tenebrosa “de América Latina. Estaban también las familias argentinas, uruguayas, “bolivianas, peruanas, nicaragüenses, salvadoreñas, haitianas, colombianas, “hondureñas, que huían del terror, la prisión y la muerte en sus países.
“Éramos miles de latinoamericanos refugiados en la isla mientras Cuba “enfrentaba los rigores del bloqueo norteamericano.

“Ser chileno era casi un privilegio que nos hacía sentir rodeados de amistad y “cariño, jamás solos o abandonados a nuestra suerte.”

“Cuba es uno de los países que más víctimas del terrorismo ha tenido (unos 3 mil 500 muertos) y que más ha sufrido de terrorismo en los últimos 60 años. Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza.

Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición”. Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto a la personalidad. “

Fidel Castro no sólo colocó a Cuba en el escenario mundial y les dio dignidad a todos los cubanos, sino que fue el artífice de la liberación de muchos países de África como Angola y Namibia; colaboró a la independencia de Etiopía y al término del apartheid en Sudáfrica.

“Bajo su dirección, su pequeño país (100 mil kilómetros cuadrados, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala global echando hasta un pulso con Estados Unidos, cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución Cubana. “

¿Qué consiguió la Revolución Rusa y por qué degeneró?

por Alan Woods //

Independientemente de lo que se piense del bolchevismo, es innegable que la Revolución Rusa es uno de los mayores acontecimientos de la historia humana, y el gobierno de los bolcheviques un fenómeno de importancia mundial“. John Reed, 1 de enero de 1919. (J. Reed, Diez días que estremecieron al mundo).

El colapso de la URSS fue presentado por los defensores del capitalismo como el equivalente a la victoria final de la “economía de libre mercado” sobre el “comunismo”. Hace 25 años esto produjo una ola de euforia entre la burguesía y sus apologistas. Se habló del fin del socialismo, del fin del comunismo e, incluso, del fin de la historia y, desde entonces, hemos presenciado una ofensiva ideológica sin precedentes contra las ideas del marxismo a escala mundial. Esta exuberancia irracional no tuvo límites. Seguir leyendo ¿Qué consiguió la Revolución Rusa y por qué degeneró?