Archivo de la etiqueta: Bill Van Auken

Washington impone nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba

por Bill Van Auken  //

El asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos, John Bolton, anunció una escalada de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela en un discurso bélico pronunciado en Miami el jueves ante una audiencia de exiliados derechistas y funcionarios republicanos, sólo para invitados. Seguir leyendo Washington impone nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba

¿Qué dirá Boric?: régimen saudita, respaldado por EEUU, decapitará en público a 5 activistas

por Bill Van Auken //

Fiscales estatales en Arabia Saudita sentenciaron a la activista política de 29 años, Israa al-Ghomgham, su esposo, Moussa al-Hashem, y tres otros por los “crímenes” de manifestarse pacíficamente contra la dictadura monárquica del país, cantar en contra del régimen y publicar sus videos en redes sociales.

Las penas capitales, incluyendo la primera registrada contra una mujer saudita con base en presuntas ofensas políticas, son emblemáticas de un régimen criminal que es considerado el aliado árabe más cercano de Washington. Seguir leyendo ¿Qué dirá Boric?: régimen saudita, respaldado por EEUU, decapitará en público a 5 activistas

Julian Assange y la traición de la “izquierda” latinoamericana

por Bill Van Auken //

Lenín Moreno, el presidente de Ecuador, dejó claro el viernes que su Gobierno está negociando activamente la entrega de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, a las autoridades británicas, cuyos policías están vigilando fuera de la embajada ecuatoriana para llevárselo en el momento en que salga a las aceras de Londres.

Si fuere a caer en manos de las autoridades británicas, se enfrentaría a un encarcelamiento prolongado hasta su extradición a EUA, donde hay cargos de espionaje y conspiración en su contra que conllevan la cadena perpetua o incluso la pena de muerte. Seguir leyendo Julian Assange y la traición de la “izquierda” latinoamericana

El Partido Obrero en Argentina busca “refundar” la Cuarta Internacional en alianza con el estalinismo

por Eric London y Bill Van Auken //

Los días 2 y 3 de abril de 2018, el Partido Obrero (PO) de Argentina organizó una conferencia en Buenos Aires en nombre del Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI).

La consigna de “refundar” o “reconstruir” la Cuarta Internacional, fundada por León Trotsky en 1938, no es una novedad. El Partido Obrero ha estado involucrado en tales esfuerzos durante unos 45 años, desde su alianza con la OCI francesa (Organización Comunista Internacionalista) de Pierre Lambert en la década de 1970 en lo que se conocía como CORCI (Comité de Organización para la Reconstitución de la Cuarta Internacional). Esa aventura fracasó cuando Lambert se orientó al Partido Socialista en Francia y a todo tipo de movimientos nacionalistas burgueses de derecha en América Latina, mientras denunciaba a sus antiguos aliados del CORCI como agentes de la policía. Posteriormente, el PO se aliaría con la tendencia pablista extrema en Argentina dirigida por Nahuel Moreno en un intento igualmente abortivo –y aún más efímero— de “refundación”. Seguir leyendo El Partido Obrero en Argentina busca “refundar” la Cuarta Internacional en alianza con el estalinismo

Israel conmemora su 70º aniversario asesinando a más de 53 palestinos en Gaza

por Bill Van Auken //

Israel conmemora el 70º aniversario de la declaración que fundó un Estado judío en Palestina, la cual coincidió con el final del mandato británico establecido tras la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial.

Este aniversario estará marcado por tiroteos de tropas israelíes contra manifestantes palestinos sobre la frontera con Gaza y el avivamiento de la fiebre militarista dirigida contra Irán. Seguir leyendo Israel conmemora su 70º aniversario asesinando a más de 53 palestinos en Gaza

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump genera ira y protestas

por Bill Van Auken //

Cambiando drásticamente el rumbo de siete décadas de política estadounidense hacia el Medio Oriente, el presidente Donald Trump dio un discurso el miércoles en la Casa Blanca en el que reconocía a Jerusalén como la capital de Israel y prometía que los EUA empezarían preparativos para mudar su embajada allí desde Tel Aviv, pasando a ser el primer país del mundo que lo haga. Seguir leyendo El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump genera ira y protestas

El otro 11: dieciséis años de mentiras, hipocresía y militarismo

por Bill Van Auken//

El decimosexto aniversario de los atentados del 11 de setiembre del 2001, los cuales cobraron más de 2900 vidas en Estados Unidosm fue conmemorado nuevamente con ceremonias en donde estaban situadas las Torres Gemelas en el World Trade Center, el Pentágono y el punto en Pennsylvania donde cayó uno de los cuatro aviones secuestrados cuando sus pasajeros luchaban por retomar el control de la aeronave.

Miles se reunieron en la Ciudad de Nueva York para presenciar el acto solemne donde se leen los nombres de las víctimas de lo que constituyó un ataque terrorista criminal y reaccionario que tan sólo sirvió a los intereses del imperialismo estadounidense y mundial. El acontecimiento ha sido utilizado para justificar guerras de agresión y ataques contra los derechos democráticos alrededor del mundo.

Las genuinas emociones de aflicción y añoranza compartidas por aquellos que perdieron a seres queridos ese día volvieron a contrastar marcadamente con la banalidad e hipocresía de las conmemoraciones oficiales escenificadas por los políticos estadounidenses.

Esta vieja dicotomía llegó a una nueva profundidad el lunes, con el discurso principal de la ceremonia en el Pentágono que dio el multimillonario estafador y presidente de tendencia fascista, Donald Trump. Su primera reacción el día de los atentados fue presumir—falsamente además—que la caída de las Torres Gemelas convertía su propiedad en 40 de la calle Wall Street en el edificio más alto de Bajo Manhattan. Sus comentarios esta semana fueron un revoltijo, si acaso recalentado, de discursos viejos, tributos a la bandera estadounidense y un llamado a “defender nuestro país contra las fuerzas barbáricas del mal y la destrucción”.

Trump repitió el desgastado cliché de que, “nuestro mundo cambió” ese 11 de setiembre, una frase que busca convencer que las guerras interminables, las medidas de Estado policial y los drásticos cambios en la vida política del país durante los últimos dieciséis años fueron el resultado de los supuestamente imprevistos e imprevisibles atentados del 11 de setiembre. En otras palabras, no tuvieron nada que ver con lo que les precedió.

El hecho de que esta es una mentira cínica y que el Estado emplea en su propio beneficio es algo que se esclarece más cada año.

En vísperas del aniversario, salieron a la luz nuevas revelaciones que asocian a Arabia Saudita, el país árabe más cercano a Washington, con la preparación de los atentados del 11 de setiembre, en el que 15 de los 19 secuestradores eran ciudadanos saudíes. La prensa corporativa, que no publicó nada significativo para el aniversario, por su mayor parte hizo caso omiso de la nueva evidencia. El diario New York Times marcó el aniversario con un editorial detallando los esfuerzos del examinador médico de la Ciudad de Nueva York para identificar los restos humanos.

Una denuncia federal en nombre de las familias de 1400 víctimas de los atentados presentó evidencia que la embajada saudí en Washington financió lo que parece haber sido un ensayo en 1999 para los atentados del 11 de setiembre. Dos agentes saudíes se hicieron pasar como estudiantes y abordaron un vuelo de America West de Phoenix a Washington D.C., con boletos pagados por la embajada saudí. La denuncia establece que ambos hombres habían sido entrenados en campamentos de Al Qaeda en Afganistán con algunos de los secuestradores del 11 de setiembre. Durante el vuelo, los dos hicieron preguntas técnicas a los asistentes de vuelo que crearon sospechas e intentaron entrar a la cabina de vuelo dos veces, obligando al piloto a realizar un aterrizaje de emergencia en Ohio. Ambos fueron detenidos y cuestionados por el FBI, que decidió no levantar cargos.

Esta es tan sólo la última de una serie de revelaciones que han dejado abundantemente claro que los eventos del 11 de setiembre nunca pudieron haber sucedido sin un apoyo logístico substancial de fuerzas influyentes. A pesar de la reiterada aseveración que “cambiaron todo”, nunca se ha llevado a cabo una pesquisa independiente y objetiva de cómo fue que se realizaron los atentados. Y, a pesar de ser ostensiblemente el más catastrófico fracaso de inteligencia en la historia de EUA, nadie fue llamado a rendir cuentas; no hubo ni despidos ni demociones.

La evidencia que se ha hecho pública demuestra que los secuestradores del 11 de setiembre pudieron entrar al país libremente, atender escuelas de aviación pese a que algunos de los involucrados habían estado bajo la vigilancia de la CIA y el FBI por al menos dos años antes de los atentados. Dos de ellos vivieron en la casa de un informante del FBI.

En el 2016, se publicaron 28 páginas de documentos fuertemente editados, tras permanecer ocultos del público por trece años. Estos indicaban que varios oficiales de la Inteligencia saudí les transfirieron grandes sumas de dinero a los secuestradores poco antes de los atentados, y les prestaron ayuda para encontrar dónde alojarse y recibir clases de aviación.

A pesar de que el gobierno saudí fue el más activo en la realización de los ataques, el involucramiento de la Inteligencia saudí implica a secciones del aparato estatal estadounidense. Esta no es una cuestión de teorías conspirativas, sino un hecho establecido. Es una cuestión relacionada con conspiraciones reales involucrando a la CIA, Afganistán y Al Qaeda, remontándose a la creación del grupo islamista como un brazo de la guerra sucia de Washington contra el Gobierno afgano que era apoyado por la Unión Soviética en los años ochenta.

Lejos de que cambiar todo, los atentados fueron pretextos para actos de agresión militar que habían sido preparados mucho antes. Con la disolución de la Unión Soviética una década más tarde, la burguesía inició una política de emplear el poderío militar estadounidense para contrarrestar el declive del capitalismo estadounidense globalmente. Afganistán e Irak fueron blancos de los esfuerzos para asegurar un dominio militar en dos de las principales regiones productoras de petróleo y gas del mundo, la cuenca del Caspio y Oriente Medio.

Este emprendimiento puramente criminal, justificado en nombre de las víctimas del 11 de setiembre ha cobrado más de un millón de vidas iraquíes y cientos de miles afganas y desatado la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Intentar justificar estos crímenes invocando la “guerra contra el terrorismo”, heredada de Bush a Obama, y ahora a Trump, no sólo está ya desgastado sino que es completamente absurdo. Uno de los productos de los dieciséis años ininterrumpidos de guerras de agresión estadounidenses ha sido la expansión sin precedentes de Al Qaeda y las milicias islamistas asociadas, en gran parte como resultado del uso de estos elementos por parte del imperialismo estadounidense como fuerzas terrestres indirectas para sus guerras de cambio de régimen en Libia y Siria.

Más allá, las múltiples guerras e intervenciones dirigidas por el Pentágono y la CIA, del Norte de África hasta Asia Central, podrían evolucionar en una conflagración mundial. Simultáneamente, Washington está amenazando a Corea del Norte con una guerra nuclear y confrontándose de forma cada vez más peligrosa a sus rivales geoestratégicos principales, Rusia y China.

El 11 de setiembre no “cambió todo”, sino que marcó el inicio de una escalada de lo que George W. Bush llamó “las guerras del siglo XXI”, lo que equivale a una escalada en las agresiones imperialistas que están conduciendo a la humanidad a una tercera guerra mundial.

Los mercados de Brasil se desploman en medio de acusaciones de corrupción contra el presidente

por Bill Van Auken//

Las acciones del principal mercado bursátil de Brasil se desplomaron un 10,47 por ciento en los primeros minutos de la apertura del jueves, desencadenando el llamado “cortocircuitos” automático, que detuvo el comercio por primera vez desde la crisis financiera mundial del 2008. Seguir leyendo Los mercados de Brasil se desploman en medio de acusaciones de corrupción contra el presidente

EE.UU. lanza el mayor arma no nuclear en Afganistán: un crimen contra la humanidad

por Bill Van Auken y David North//

El despliegue militar del mayor arma no nuclear en su arsenal en la frontera entre Afganistán y Pakistán es un crimen contra la humanidad. Aun cuando el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación estaban realizando una campaña de propaganda mentirosa en la que denunciaban a Siria y Rusia por el uso de gas venenoso, el ejército estadounidense estaba colocando la bomba designada por el Pentágano como MOAB (Massive Ordnance Air Blast), o la “madre de todas las bombas”, para su uso en Afganistán.

Mientras que el Pentágono ha publicado pocos detalles sobre el impacto del bombardeo, uno puede estar seguro de que el número total de muertes resultantes de la MOAB es un masivo multiplicado del número de muertos en el presunto ataque de gas sirio, asumiendo -que esto no está seguro de que el ataque de gas haya tenido lugar.

Setenta y dos años después de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, el imperialismo americano se ha probado una vez más que es la fuerza más cruel y criminal del planeta.

El uso de la MOAB tiene implicaciones que van más allá de Afganistán. Demuestra -y éste es, de hecho, el objetivo principal del ataque- que no hay restricciones sobre lo que el ejército estadounidense está dispuesto a hacer en la búsqueda de los intereses del imperialismo estadounidense.

En el contexto de las tensiones militares aumentando desde la península Coreana y Siria hasta Europa del este, la detonación de la bomba masiva sobre Afganistán representa una advertencia para Rusia, Irán, Corea del Norte y cualquier país que se atreva a desafiar los intereses de Washington de que no hay límite para el nivel de violencia que el imperialismo estadounidense desatará contra ellos.

El arma MOAB, conocido oficialmente como “GBU-43 / B”, detonó cerca de 20.000 libras de explosivos en el aire, encendiendo la atmósfera y creando una conmoción masiva que elimina todo dentro de un radio de 1.000 yardas. Sus ondas de choque son capaces de matar gente en un radio de hasta 1,7 millas.

El impacto de la explosión es el equivalente a un arma nuclear para las personas atrapadas en la zona objetiva.

Diseñado para su uso en la campaña “shock and awe” desencadenada con la invasión estadounidense de 2003 en Irak, nunca fue utilizada en combate durante 14 años. Aun cuando el Pentágono llevó a cabo una guerra y ocupación que cobró un millón de vidas iraquíes, el arma fue vista como demasiado destructiva para servir a los propósitos estratégicos de Estados Unidos.

La planificación para el uso de esta espantosa arma en Afganistán comenzó bajo la administración de Obama.

Según el mando del Pentágono, esta auténtica “arma de destrucción masiva” fue lanzada por primera vez en un remoto distrito de la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, para borrar las presuntas cuevas y túneles utilizadas por elementos de la filial afgana del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS).

No hay una justificación táctica inmediata, mucho menos estratégica, para lanzar un arma tan masiva en una banda pequeña y poco armada de guerrillas islámicas – un grupo fundado con Pakistán que simplemente adoptó el logotipo de ISIS. En cambio, el ataque tiene todas las características de una calculada demostración del poderío militar estadounidense, el más espantoso que podría ser usado cerca de un ataque nuclear.

El bombardeo se produjo apenas una semana después de que Washington realizó un acto abierto de agresión militar contra Siria, disparando 59 misiles de crucero en una base aérea del gobierno y matando al menos a 15 sirios, la mayoría civiles.

Ese ataque se justificó en nombre de represalias por un presunto ataque con armas químicas atribuidas al gobierno sirio. Damasco negó el uso de tal arma y, a pesar de las interminables mentiras de los medios occidentales, toda evidencia objetiva apunta a una provocación protagonizada por la CIA y los combatientes vinculados a Al Qaeda que apoyan a los EEUU en Siria.

Incluso según el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación producían propaganda de guerra sobre el ataque fabricado de “armas químicas” en Siria, Washington estaba preparado para lanzar su mayor arma no nuclear sobre Afganistán.

El Pentágono ha afirmado que “tomó todas las precauciones para evitar víctimas civiles con este ataque”. Tales promesas, hechas repetidamente según el ejército estadounidense ha matado a millones de personas en todo el Oriente Medio, carecen de valor. Según los informes iniciales, hay varias aldeas cercanas al área del objetivo y, con toda probabilidad, las muertes y lesiones de civiles serán enormes.

En este momento, nadie sabe cuál es el daño total de este ataque y, si se deja a los medios de comunicación de EE.UU., nadie se le dirá nunca. Los mismos editorialistas para los órganos de la Cámara de Representantes de la CIA, como el New York Times y las noticias televisadas donde hablan parlamentarios que han repetido denuncias del gobierno sobre el régimen de Asad de la provocación de armas químicas en Siria son completamente indiferentes a la pérdida de vidas provocadas por la bomba estadounidense lanzada en Afganistán.

Del mismo modo, los medios de comunicación ignoran en gran medida la continua matanza causada por las bombas y misiles estadounidenses sobre el pueblo de Irak y Siria. El miércoles, un ataque aéreo estadounidense en el oeste de Mosul mató a 13 civiles mientras dañando a otros 17, la mayoría de ellos seriamente. El mismo día, una agencia de la ONU describió la devastación provocada por el ataque estadounidense a la ciudad iraquí, donde cientos, si no miles de hombres, mujeres y niños han muerto: “Los hogares están siendo destruidos. Las escuelas y los centros de salud están dañados y la infraestructura pública crucial, incluida la electricidad y las estaciones de agua están en ruinas “, según el informe, con la destrucción convirtiendo a 300.000 personas en refugiados sin hogar.

Mientras tanto, en el norte de Siria, aviones de combate estadounidenses llevaron a cabo un ataque aéreo de “fuego amistoso” que mató a 18 combatientes kurdos, mientras que el gobierno sirio informó que una bomba estadounidense voló un depósito de armas de Al Qaeda, extendiendo agentes químicos que podrían haber matado a cientos de civiles. Ninguno de estos incidentes recibe una cobertura significativa; Y mucho menos anuncian el escándalo moral de aquellas lágrimas de cocodrilo que lloran sobre las víctimas del presunto ataque químico por el que se ha formulado al gobierno sirio.

¿Quiénes son esas personas para dar una conferencia sobre “derechos humanos” y mucho menos para posicionarse como opositores del “terrorismo”? Una vez más, el imperialismo estadounidense ha demostrado al mundo que no está sometido a ninguna restricción del derecho internacional y mucho menos a la moralidad. Sus acciones violentas y depredadoras en el escenario mundial son expresión directa del carácter criminal y parásito de la clase dominante capitalista estadounidense, personificada en la repugnante figura de Donald Trump.

Esta última atrocidad se produce quince años y medio después de que Estados Unidos invadió Afganistán, derrocando al gobierno talibán, instalando su propio régimen de títere y llevando a cabo una sangrienta guerra y ocupación desde entonces. Según cálculos conservadores, el número de muertos en el país desde 2001 es de unos 200.000, con cientos de miles de heridos y millones de refugiados. Desde el principio, el propósito de esta intervención fue subyugar al pueblo afgano a la dominación semi-colonial americana y al impulso del imperialismo estadounidense para afirmar su hegemonía sobre la región rica en energía de Asia Central.

El momento del bombardeo fue significativo. Se produjo en la víspera de las conversaciones convocadas para el 14 de Abril en Moscú sobre un acuerdo de paz en Afganistán. Rusia ha convocado la reunión con China y Pakistán, con la participación de otros nueve países, entre ellos India e Irán. El Talibán ha indicado que puede unirse a las conversaciones. Mientras estuvo invitado, Washington no confirmó si asistirá, y los comandantes militares estadounidenses han hecho repetidas acusaciones infundadas de apoyo ruso a los talibanes.

Ya sea que se produzca un enfrentamiento armado entre aviones de guerra estadounidenses y rusos en los cielos de Siria, en un ataque militar contra Corea del Norte o en una provocación en las fronteras occidentales de Rusia, el siguiente paso del arma lanzado contra Afganistán es el lanzamiento de misiles nucleares.

Trabajadores y jóvenes en los Estados Unidos e internacionalmente deben responder a estos eventos ominosos con la mayor seriedad y una determinación para detener el capitalismo estadounidense y global de envolver al planeta en una tercera guerra nuclear mundial.

Las protestas deben organizarse en todo Estados Unidos y en todo el mundo contra las últimas atrocidades cometidas en Afganistán, Siria e Irak como parte de la lucha por construir un movimiento contra la guerra en masa basado en la clase obrera y el programa del internacionalismo socialista. En el centro de esta lucha está la necesidad de construir el Partido de la Igualdad Socialista y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional -los únicos opositores políticos consistentes del imperialismo mundial- como la dirección revolucionaria de la clase obrera.