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Piñera, la bancarrota del reformismo burgués y las tareas de la izquierda

por Gustavo Burgos //

El triunfo de Piñera en la pasada elección presidencial debe ser considerado una derrota transitoria para los trabajadores. La burguesía ha logrado pasar a la ofensiva, ha retomado la iniciativa política y movilizado a todas las fuerzas de la reacción en defensa de su posición dentro del régimen.

Las aritméticas electorales son sencillas. El triunfo electoral de la derecha se debe a su capacidad de movilizarse y de señalar un objetivo político simple: la defensa del régimen, la estabilidad, la protección del gran capital para superar los problemas sociales. Una respuesta de derecha para congelar el proceso de reformas y restaurar el modelo herido de la interminable transición.

No muy distinto era el programa político de Guillier y la alicaída Nueva Mayoría, Fuerza de la Mayoría, Concertación o como quiera que hoy se denomine. El candidato del oficialismo, no obstante conocer de que su única oportunidad de avanzar electoralmente era asumiendo un programa reformista –como lo hizo Bachelet el 2013- se mantuvo firme en su postura de “defender lo avanzado”. Si bien es cierto que en la forma se expresó como continuidad respecto del Gobierno de Bachelet, en su contenido se alejó de él.

En efecto, Guillier centró su discurso –más allá de los ripios de un mal candidato- en una política reaccionaria que ponía el énfasis en la defensa del régimen y no en su transformación. Una idea clara de este aserto lo encontramos en su tozuda resistencia a hacer propio el reclamo de NO+AFP, limitándose a plantear “mejoras” al sistema previsional, creando una AFP estatal sin diferencias sustanciales de lo que planteaba Piñera. A días de la segunda vuelta la declaración de uno de sus jefes programáticos en defensa de las AFP, resulta expresiva de esta idea.

Finalmente el electorado, colocado frente a dos candidatos conservadores, más bien de derecha (o “derechas” como dicen en España) simplemente prefirió aquella fórmula que resultaba más coherente y se inclinó por aquella que genuinamente se presentaba como reaccionaria, aquella que de verdad parecía conjurar los miedos que se habían incubado en largos años del moribundo Gobierno de Bachelet. Son los 600.000 votos del miedo, salidos de las catacumbas del pinochetismo.

Si Guillier realmente hubiese puesto al centro el ganar las elecciones, sobre todo después de la alarmante baja electoral de la primera vuelta que le obligaba girar hacia la izquierda, se habría apropiado del discurso de la izquierda frenteamplista que era el espacio donde naturalmente podía crecer en votos. Sin embargo, con estoica disciplina de clase, prefirió apostar por el gradualismo que caracterizó a la Concertación, aquél con el cual se han hundido con la bandera la tope.

Pero el triunfo de la reacción piñerista no puede leerse como algo puramente electoral, no se trata simplemente de “nueve puntos”. Quienes razonan en esta línea capitulan a la democracia burguesa y le atribuyen la capacidad de dar expresión política a las mayorías, cuando en realidad la democracia burguesa en tanto tal, es una forma de garantizar que la minoría explotadora domine a la mayoría explotada. Si esta regla se rompe, invariablemente, la propia burguesía rompe la institucionalidad.

El triunfo de Piñera –no podría ser de otra forma- es el resultado radical del hundimiento del reformismo burgués y socialdemócrata. Aunque los medios de comunicación patronales expliquen la pérdida de legitimidad de Bachelet en el escándalo de corrupción que acarreó el llamado caso CAVAL, la verdad es que la bandera levantada por Bachelet -la de la Educación Gratuita- le resultó muy pesada e imposible de materializar.

Si bien es cierto evaluado como gobierno burgués –lo dicen los organismos internacionales- el Gobierno de Bachelet fue un éxito que inclusive logró apuntar diversos aspectos de su programa de gratuidad educacional, en su conjunto y en relación con el movimiento que pretendió encabezar, fue un completo fracaso como movimiento reformista.

Los movimientos deben observarse desde su materialidad, no desde el discurso, y la materialidad de Bachelet tuvo como resultado desmontar el poderoso movimiento que le sirvió de base a la montonera de votos con la que llegó a La Moneda.

Las pruebas de esto resultan indesmentibles: el movimiento estudiantil de 2011 fue reducido a la irrelevancia y el CONFECH terminó siendo el vagón de cola del Gobierno y sus cuadros cooptados ya al Congreso, cuando no directamente al Ministerio de Educación (Boric, Jackson, Vallejo, etc.); la CUT y la ANEF, como principales organizaciones de trabajadores terminaron desfondadas, quebradas, sin capacidad de movilización, pagando el costo de haber respaldado una Reforma Laboral que más allá de las declaraciones, en los hechos, constituye un retroceso y debilitamiento de los sindicatos, de su capacidad negociadora y de huelga.

Pero el punto principal allí donde la quiebra del itinerario reformista de Bachelet se hizo patente, fue en su relación con el Movimiento NO+AFP. En efecto, la mayor movilización obrera desde el retorno a la democracia, aquella que convocó a millones en diversas jornadas desde el 2015 hasta el Plebiscito octubre de este año, que convocó a más de un millón de trabajadores, fue enfrentada por Bachelet. El oficialismo, terca y penosamente, salió a desvirtuar el movimiento en una vergonzosa defensa de los intereses de banca que parasita de los trescientos mil millones de dólares que administran las AFP. Bachelet hizo propio el discurso de la quiebra del modelo de reparto solidario y las reformas que impulsó en esta materia buscaron acentuar y mejorar el negocio para los especuladores financieros, a costa del hambre de nuestros jubilados y del futuro del conjunto de los trabajadores.

Compañeros, no compremos el vergonzante discurso de que a Piñera lo eligieron los “fachos pobres”. No, esto categóricamente no es así, el triunfo de Piñera es el resultado prioritariamente de la incapacidad del reformismo burgués de dar respuesta a las reivindicaciones de los trabajadores y de los explotados en general. Esta falta de respuesta determinó su quiebra política. La mala campaña de Guillier, la llamada división de la centroizquierda en varias candidaturas son la consecuencia y en ningún caso la razón de que Piñera vuelva a La Moneda.

Hay un tercer aspecto de la coyuntura que quizá resulta el de mayor importancia: la izquierda, los trabajadores, no han logrado una expresión política autónoma.

Miremos a Chile desde el exterior. Desde el año 2005 y hasta el 2022, nuestro país ha sido y será gobernado por dos personas: Bachelet y Piñera. Dieciséis años de un periplo en que el régimen pinochetista –sin Pinochet- se modula, entra en crisis, se transforma, pero subsiste en su esencia. Uno poco de ficción para ilustrar esta idea: si Bachelet se presentara nuevamente a elecciones para el 2022, prefiguraría quizá un tercer gobierno de Piñera hasta el 2030.

Algo pasa en nuestro país y nada tiene que ver ni con la Cordillera ni con la corriente de Humboldt ni con el Cabo de Hornos. Nuestro país ya ha vivido períodos semejantes, precisamente después de la Guerra Civil de 1891, inaugurando el olvidado e intrascendente período de la República Parlamentaria, una época en que un par de familias -la fronda aristocrática de Alberto Edwards- se reparte el poder al placer sin mayor intervención de las masas. Este régimen patronal, rentista, latifundiario y pro imperialista que nos legara como mayor emblema de su banalidad el sándwich Barros Luco.

La ruptura de este régimen fue el resultado de la irrupción del movimiento obrero que en un largo proceso desde las Mancomunales, culminó con la construcción de la FOCH y los grandes partidos obreros el PC de Recabarren y el PS de Grove. Que tal irrupción haya devenido en el reformismo obrero de los Frentes Populares y aquella tradición proletaria que se estrellara en el allendismo de la Vía Chilena al Socialismo, en modo alguno puede despreciarse. Se trata de generaciones de trabajadores que construyeron una tradición y una épica que hasta el día de hoy sigue alimentando la identidad de la izquierda chilena.

Esta tradición no entronca ni puede verse expresada en el Frente Amplio, por más que este último se encuentre a la izquierda de las fuerzas dominantes del régimen. Por encima de su éxito electoral, que ya hemos revisado en oportunidades anteriores, el Frente Amplio –por una cuestión de clase– es una respuesta burguesa a la crisis crónica del régimen y lo es porque pretende dar respuesta a los problemas de las masas en el plano institucional, preservando la gran propiedad privada de los medios de producción.

En una segunda línea de análisis, el Frente Amplio ya demostró en extremo sus posibilidades. Colocado en la disyuntiva de levantar una política radical de ruptura con el régimen, el Frente Amplio se inclinó por una de sus variantes. De forma oblicua, sin un llamado central, como se quiera, pero en último término el Frente Amplio llamó a votar por Guillier y convocó a su sector a participar de esta derrota, propiciando la derrota de su propio itinerario reformista. No desaparecerán, es más, lo más probable es que montados en su importante representación parlamentaria crezcan y se sigan desarrollando, pero ese crecimiento y desarrollo será de espalda a los trabajadores y lo será como corriente burguesa, como un nuevo PPD.

La izquierda, aquella que se reivindica de los trabajadores y la revolución socialista, tiene un enorme desafío. La izquierda enfrenta hoy día en concreto, la necesidad de interpretar correctamente este momento de derrota transitoria y aprovechar la confusión para construirse como dirección del movimiento.

Los trabajadores vienen luchando de forma independiente y lo expresan como movimiento NO+AFP y en el sinnúmero de conflictos que diariamente se desarrollan a lo largo del país. La ofensiva piñerista activará nuevos procesos de resistencia y a ellos la salida institucional y electoral no representará nada en lo absoluto. Es necesario unificar estos conflictos y darles un carácter de clase proyectándolos contra el régimen.

Cada lucha –por mínima que parezca- hoy día es fundamental porque resulta imprescindible retomar la iniciativa, conjurar la amenaza piñerista y desplegar una política que se plantee abiertamente el poder. Esto en modo alguno significa que aquello se encuentre a la vuelta de la esquina –nada más lejos de la realidad- será un proceso arduo, extenso, con avances y retrocesos, pero se trata de un proceso de reconstrucción política que es imprescindible realizar si queremos construirnos como vía disruptiva al régimen, como la alternativa de la revolución social.

En esta lucha debemos priorizar por las instancias de unidad de los trabajadores, de independencia de clase y a la movilización permanente. Es necesario demostrar –en la práctica- que son los trabajadores, quienes día a día construyen y hacen funcionar a este país, quienes deben gobernar, que sólo así se garantizará la democracia, aquella que se asienta en los órganos de poder de la mayoría trabajadora.

En torno a esta perspectiva, que abiertamente ha de plantearse como revolucionaria socialista, es que podrá reconstruirse la izquierda, como partido de la revolución socialista, como fracción de los explotados en la lucha en contra de los patrones y el imperialismo.

Esta derrota, que es el simple triunfo electoral de Piñera y la debacle del reformismo burgués, abre paso a otra cuestión: es imposible que Piñera se imponga y desarrolle su política de reacción democrática, porque la perspectiva es efectivamente la inversa. A Piñera lo espera lo que a PPK en Perú que mañana espera su destitución por el Congreso; lo espera lo de Macri en Argentina, acorralado por un alzamiento popular en respuesta a su ofensiva antiobrera. Es imposible, porque es la hora en que la izquierda se pone de pie.

 (Fotografía: Cine Rex, Centro De Santiago, 1957)

¿Chile se salvó?

por Ibán de Rementería //

Cuando el triunfante Sebastián Piñera se dirigía en la Alameda a sus adherentes por la noche del domingo 17 de diciembre, estos coreaban rítmicamente: “Chile se salvó”, este es un hecho sintomático de como la derecha logró movilizar a sus huestes dormidas.

Para satisfacción de todos nosotros  el domingo en la segunda vuelta disminuyó la abstención, pero para sorpresa nuestra, desagradable a no dudarlo, no en favor de Alejandro Guillier si no que de Sebastián Piñera, con lo cual logró un resonante e indiscutido triunfo electoral.

Veamos que pasó en la historia electoral reciente en cuanto a la abstención como reserva electoral a la cual recurrir. Desde 1989, primera elección después del retorno de la democracia, hasta 2009, última elección con voto obligatorio, pero con inscripción voluntaria para ser elector, el padrón electoral pasó 7.558.000 electores, en números redondos, a  8.285.000 en 2009, entretanto los votos emitidos en igual período pasó 7.159.000 a 7.203.000 votos en la segunda vuelta sin una significativa caída en relación a la primera vuelta, los porcentajes de participación variaron entre un 94.7% a un 86,9% en igual período. Seguramente fue esa altísima participación electoral la que logró derrotar a la Dictadura de Pinochet y a sus sucesores desde el 1998 a 2009 (Ver cuadro n°1).  

En 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario el padrón electoral pasó de 13.573.000 electores a 14.374.000 en este año. En cambio, los votos emitidos pasaron 6.699.000 en la primera vuelta a 5.698.000 en la segunda vuelta, un millón de votos menos con una variación del porcentaje de participación de 49,3% al 41,9% respectivamente, significativa entre ambas vueltas, y notablemente inferior a la participación cuando la inscripción era voluntaria. Ahora en 2017 de la primera vuelta a la segunda la tasa de participación pasó de 46,7% a 49,0%, de 6.701.000 votantes a 7.026.000.

Cuadro n°1. Padrón electoral, votos emitidos y porcentaje de participación electoral

En millones, 1989-2017

Años 1989 1993 1999 1999 2005 2005 2009 2009 2013 2013 2017 2017
Padrón 7,558 8,085 8,084 8,084 8,221 8,221 8,285 8,285 13,573 13,573 14,347 14,347
Votos 7,159 7,383 7,272 7,327 7,207 7,162 7,264 7,203 6,699 5,698 6,701 7,026
Partic. 94,7% 91,3% 89,9% 90,6% 87,6% 87,1% 87,6% 86,9% 49,3% 41,9% 46,7% 49,0%

Fuente: Servel

En la perspectiva general, es de destacarse aquí  que entre los 28 años de 1989 a 2017 los electores se mantuvieron constantes en más de siete millones y que la tasa de participación estuvo entre el 95% y el 87%. Pero,  lo más importante acontece en 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario lo que produce un alza súbita del padrón electoral en un 49,4%, lo cual va acompañado de una caída significativa de la participación a menos del 50%, pero así se mantuvo abierto el padrón para ir a buscar votos, el paso de la inscripción obligatoria a la inscripción automática crea todo un nuevo campo de acción electoral.

También en el año 2013 hubo una caída significativa de 500 mil votos en la primera vuelta  en relación al año 2009 y en segunda vuelta de un millón y medio de votos menos,  en cambio, ahora en 2017 hay un alza significativa en la primera vuelta que vuelve a una cifra similar a la primera vuelta de del 2013 y en la segunda vuelta  se eleva hasta casi aproximarse a la media histórica de siete millones de votantes.

Decíamos que tuvimos una desagradable sorpresa, pues la “teoría general” sobre la abstención decía que los electores de derecha y centro derecha por razones culturales eran menos informados, acríticos y disciplinados lo cual los hacía ser más leales con sus liderazgos personales o colectivos, por lo tanto tenían una menor tendencia a abstenerse, en breve, sus votaciones  se acercaban a sus techos electorales, en cambio la izquierda y la centro izquierda  están mejor informadas, son críticas e indisciplinadas, por lo tanto son menos leales con sus liderazgos y sus votaciones tienden a aproximarse a sus pisos electorales. Por eso todos dijimos que las posibilidades de éxito de Guillier era que la abstención fuese baja, ya que si era alta el éxito sería de Piñera. Pues bien, la abstención bajó pero ganó Piñera.

Cuadro n°2. Elección Presidencial 2017. Votos y participación entre primera y segunda vuelta

Candidatos Coalición Votos Participación
    1 vuelta 2 vuelta 1 vuelta 2 vuelta
Alejandro Guillier Fuerza de la Mayoría 1 497 116 3 160 225 22,70 % 45,43 %
Carolina Goic P.Demócrata Cristiano 387 780 5,88 %
M.Enríquez-Ominami Partido Progresista 376 471 5,71 %
Eduardo Artés Unión Patriótica 33 690 0,51%
Alejandro Navarro Pais 24 019 0,36%
(Totales presumibles) (2 319 076)   (35,16%)
Beatriz Sánchez Frente Amplio 1 336 824 20,27%
(Totales presumibles) (3 655 900)   (55,43%)
Sebastián Piñera Chile Vamos 2 417 216 3 795 896 36,64 % 54,57 %
José Antonio Kast Independiente 523 213 7,93 %
(Totales presumibles)  (2 940 429)   (44,57%)
Totales votos válidos 6 596 329 6 956 121 98,44% 98,91%
Votos nulos 65 020 56 415 0,97% 0,80%
Votos blancos 39 397 20 049 0,59% 0,29%
Total sufragios emitidos 6 700 748 7 032 585 100,0% 100,0%
Total inscritos 14 347 288 14 347 288
Abstención 53,30% 50,98%

Fuente: Servel

En la primera vuelta Guillier obtuvo 1 497 116 votos y, de primeras, podía aspirar a recibir los votos de los otros partidos de la centro izquierda, tal como sus candidatos lo solicitaron a sus electores hasta llegar a 2 319 076 votos, además, también podía aspirar a los 1 336 824 votos del Frente Amplio como lo recomendaron sus dirigentes a sus electores para un gran total presumible de 3 655 900 votos. Eso superaba por lejos los 2 940 429 votos que sumaban Piñera y Kast en la primera vuelta (ver: columna  votos  1 vuelta en líneas de totales presumibles del cuadro n°1).

Bien sabíamos que no podían contar con la totalidad de los votos obtenidos por  Carolina Goic, pero si con la mayoría de los obtenidos por los parlamentarios de la DC, que fueron bastantes más. En general, podíamos contar con la mayoría de los votos obtenidos por las otras izquierdas, pero, lo que si sabíamos es que no podíamos contar para nada con la votación de Beatriz Sánchez, ni con la del FA, ellos se originan y existen en la profunda diferenciación y el rechazo a  las políticas realizadas y propuestas por  la Nueva Mayoría. Por eso, de los 3 655 900 de votos que presumiblemente era nuestro techo en la segunda vuelta sólo alcanzamos a 3 160 225 votos, lo claro aquí es que 495.675 presumibles electores de izquierda prefirieron abstenerse a votar por Guillier, pero, para que no se siga denostando del FA bien podemos suponer que algo así como 900.000 de quienes votaron en primera vuelta por Sánchez lo hicieron por Guillier en la segunda vuelta. Así explicaríamos porque perdimos.

Veamos ahora porque ganó Piñera. En los procesos eleccionarios cuando la propuesta política y el liderazgo no convocan a la mayoría sociales que representan ésta en porciones estratégicas se abstiene, entonces, si la minoría tiene propuestas políticas y liderazgos convocantes triunfa. Ese ha sido históricamente el caso de los Estados Unidos de América y Gran Bretaña, donde las mayorías sociales se identifican con el Partido Demócrata y el Partido Laborista, pero en varias oportunidades han gobernado los Republicanos y los Conservadores, la frase anunciadora  del cantante de chileno Alberto Plaza residente en EUA: “les tengo una mala noticia ganó Trump y les tengo una buena noticia perdió Hillary” es en este sentido proverbial.

No fue sólo la incapacidad de convocatoria de la campaña de Guillier  a los votantes del FA, que no es lo mismo que los militantes del FA, tampoco a la “izquierda dormida” y decepcionada, a los progresistas dormidos, etc., por el contrario la derecha demostró su eficacia en despertar a todas las derechas dormidas, a la  derecha militar y religiosa con José Antonio Kast, el tío, a los  “cristianos viejos” con Ossandon, a la derecha neo liberal dura con Felipe Kast, el sobrino, pero lo seguro es que aquellos y otros “sectores ultra reaccionarios y conservadores” que no se sentían convocados por la centroderecha y eran parte de ese 50% de los ciudadanos automáticamente inscritos pero que no votan, ahora ante la “amenaza  inminente frenteamplista y comunista” y una probable “Chilezuela”  sí se movilizaron a votar, solamente 855.467 electores de los siete millones que constituyen esa reserva de votantes dormidos. De esa manera el “Chile se salvó” se impuso holgadamente “anti piñerismo”.

La centroizquierda se quedó en el análisis del rector Carlos Peña sobre la individualización y el consumismo egoísta de las clases medias ascendentes que ha producido la modernización de Chile; mientras que soslayó las encuestas de la Universidad Diego Portales y el PNUD que señalan como la gran mayoría de los chilenos quiere la estatización  de la educación, de la salud, la seguridad social, el transporte, las comunicaciones, las empresas de servicios públicos y, el colmo, también de la banca, seguramente porque se siente estafados y abusados por este capitalismo decadente, capitalismo clientelista –crony capitalism-, por eso es un imaginario demasiado forzado que puedan rasgar sus vestiduras ante el anuncio de que “le vamos a meter la mano al bolsillo a los ricos”.

Esta contundente derrota, por nueve puntos porcentuales, del proyecto de la centro izquierda  debe ser tomada como una gran oportunidad por el Partido Socialista y la izquierda, ya que también se puede plantear como un Gobierno de Guillier habría sido el gobierno terminal de la Concertación y la Nueva mayoría que inicio una larga agonía con el Gobierno de Lagos Escobar. La actual coyuntura política nacional, e internacional, le plantea una situación política, ideológica y organizativa al Partido Socialista de que estamos en el momento –momentum–  para reiniciar el proceso de diseño  de un nuevo programa político que le hagan posible al liderazgo de las y los trabajadores manuales e intelectuales conducir a las chilena y los chilenos a una nueva gestión de la distribución del poder, que establezca una nueva gestión de la distribución de la riqueza, para hacer efectiva la igualdad social y la equidad económica entre todos los que producimos colectivamente esa riqueza nacional.

 

 

Núcleo Valparaíso Socialista

 

 

Por segunda vez Bachelet entregará el poder a Piñera: ¿de quién es la responsabilidad?

por Luis Mesina //

El triunfo de la derecha más conservadora es responsabilidad absoluta del actual gobierno.

De aquellos que diseñaron e implementaron reformas regresivas para los trabajadores como la LABORAL, quizá la peor estocada para el mundo sindical desde el año 31 (pactos de adaptabilidad y servicios mínimos). Podrán esgrimir que aumentaron la gratuidad para un sector importante de la población, lo que es cierto; que se logró por fin la ley de aborto tres causales; que se instaló el debate sobre la identidad de género y sobre sus legítimos derechos; pero, el PODER, el verdadero PODER, ese que permite controlar el Estado por parte de una clase social se ha mantenido intacto, fortalecido desde el punto de vista jurídico con la Reforma Laboral. Este triunfo del empresariado sobre los trabajadores y la sociedad, es responsabilidad absoluta del gobierno y de los partidos que forman parte de la coalición.

Desdeñaron la opinión de la mayoría de los sindicatos genuinos y solo contaron con el beneplácito de la CUT, quizá la organización más obsecuente de la que se tenga memoria en nuestra historia. Este triunfo de la derecha más radical es fruto del rol que jugaron en estos cuatro años ministros, subsecretarios y muchos congresistas defendiendo la filosofía monetarista del sistema económico, político y social, que no trepidaron en colocarse del lado empresarial cada vez que el movimiento social intentaba arrancar algún beneficio o restituir derechos esenciales. Hasta último minuto las AFP contaron en el gobierno con sus grandes aliados.

El gobierno y sus partidos son los responsables de que la derecha regrese al gobierno. Ministros como Eyzaguirre son los más grandes responsables del triunfo de la derecha al provocar a millones de chilenos que dicen NO+AFP.  Eyzaguirre logró que muchos chilenos definitivamente no fueran a votar por Guillier, al igual que el asesor Rosales que defendieron las AFP y atacaron los sistemas de Reparto solidarios.

La gente común, el pueblo, los trabajadores ya no les cree y no creyó en la descompuesta política del “mal menor”.
Eso se acabó y para siempre. Por eso, no fueron a votar, porque no les creyeron una vez más, pero no significa que apoyen a Piñera.

Aquí perdió el candidato Guillier y toda su coalición. Que no tuvo programa para las mayorías, sino una oferta de medidas subsidiarias que en lo esencial mantienen intacto el modelo.
No faltarán quienes quieran sacar la conclusión simplista de que los chilenos son “derechistas”, porque votaron a Piñera. Falso. Los trabajadores chilenos, el pueblo lo ha demostrado. Está por los cambios. Más de un millón de votos obtenidos en el Plebiscito autoconvocado por NO+AFP y los millones que se han movilizado tras una causa que aún no ha sido resuelta y por tanto está plenamente vigente. Eso, es expresión concreta de que los chilenos no quieren seguir como están. Ese es el camino que convoca al pueblo trabajador, sin ambigüedades, sin eufemismos, sin dependencia y con absoluta autonomía de los gobiernos de turno y, en especial con autonomía de los empresarios.

Este año termina con el triunfo de la derecha. Por cierto que es un desaliciente moral importante, en especial para quienes viven de su trabajo esperando tiempos mejores . La responsabilidad es única y exclusiva del gobierno y sus partidos, lo demás es cuento. La mayoría de los que somos parte de esta Coordinadora, jamás tuvimos confianza de que los cambios provendrían de estas coaliciones. Sabemos que no es lo mismo Piñera que Guillier, la lucha quizá será más dura; pero los trabajadores en materia de derechos sociales saben que no será fácil esta pelea. Los trabajadores no estamos para cambios evolutivos o lineales. En Seguridad Social se requieren cambios inmediatos y estructurales, pues los viejos no pueden seguir esperando.

Todo vuelve a lo de siempre. Esta batalla la ganaremos con más organización, más unidad, más movilización y más convicción.
Por ahora la lucha que más sentido le da a millones de chilenos, es la lucha por NO+AFP, así que a seguir organizándonos en las comunas, en los sindicatos junto a otros actores sociales como los estudiantes y los pobladores.

Hoy han derrotado al gobierno, a lo que queda de la NM. Para el mundo del trabajo la tarea continúa.

 

Carta abierta sobre la Segunda Vuelta

por Alberto Mayol Miranda

 Plantearse las preguntas correctas es la clave para una decisión . ¿Es aceptable ética y políticamente no pronunciarse ante un dilema fundamental en la historia ? La respuesta es no. Decir “No a votar por Guillier” o “Sí a votar por Guillier” son dos decisiones valientes, ambas complejas, ambas con costos , pero se trata de la definición que desde el Frente Amplio debemos tomar . Y esas son las posibles decisiones y ambas, en distintos aspectos, tienen sentido . Lo que no tiene sentido es la ambigüedad, el doblepensar, el acomodo.

Sebastián Piñera compró Colo Colo, pero su amor era por la UC. Un día me tocó entrevistarlo en La Moneda y ese día jugaban ambos equipos. Le pregunté a cuál apoyaba para el clásico . Me dijo que ese día había apoyado a Católica porque estaba disputando el torneo. Es decir, cualquiera fuese el escenario, tenía un juego abierto para ganar o ganar. Esa es su mentalidad. ¿Repetiremos esa operación, comprar acciones de diversas decisiones, en el Frente Amplio? Nuestra declaración dice ‘libertad de acción’ (o eso dicen que dice, porque no se entiende). Nuestra candidata dijo que ella votaría por Guillier, pero agregó que era algo personal , aunque estaba con el jefe de comando detrás de ella. Uno de los referentes de nuestra coalición , Gabriel Boric, dice que no basta estar en contra de Piñera o la derecha. Otro, Giorgio Jackson, no dice nada y todo indica que no dirá. No quieren pronunciarse y si lo hacen a favor, no quieren fotos. ¿No estamos comprando acciones para todos los resultados?

Me parece que no es el momento de astucias pequeñas o de niñerías ampulosas. Hoy no está en juego cómo nos vemos en el reflejo de la laguna . Hoy ni siquiera estamos para pensar lo mejor para el Frente Amplio. Hoy disputamos poder por una causa mayor, por los próximos cuatro años de Chile. No es hora de lavarse las manos. Cualquiera sea el escenario, lo importante es tomar una definición. Y el Frente Amplio creyó haber t omado una porque combinó en un texto todas las posiciones que se recogieron en lo largo y ancho de nuestra coalición. Bajo esa premisa se confundió representar con coleccionar. Hoy escribo estas líneas para decir que debemos asumir los costos de la decisión que sea, que no hay nada más vergonzoso que usar argucias para no hacerse responsable cuando se trata de algo que incumbe a millones de personas. En política, sencillamente, e so no puede existir. En nombre de nuestro purismo hoy existen quienes creen que es el momento de caminar cuidadosamente mirando qué baldosa pisamos y luego tomar la temperatura de las reacciones. No queremos perder nada de lo ganado. Es humanamente compren sible. Pero estamos aquí para hacer algo con lo ganado. Es lo correcto y es lo maduro.

Gabriel Boric dice “no basta”, como la letra de una mala canción. ¿Qué es lo que no basta? ¿No existen momentos donde la historia te obliga a elegir entre dos opciones? Eso es evidente en política. El punto es comprender el escenario y cuál es ese momento .

Hoy la Concertación, luego de su cierre meramente formal hace cuatro años, efectivamente ha muerto. La Nueva Mayoría es una coalición electoral débil , cuyo proyecto no es la transición, no es el neoliberalismo, no es un proyecto. Tiene solo la convicción de que debe avanzar hacia el futuro que viene, pero no puede dar . La elite que gobernó la transición va quedando fuera y el Frente Amplio ya ingresó al grupo capaz de incidir materialmente en la vida de los chilenos. Lo único que queda en pie , de todo ese pasado , es la derecha y específicamente Piñera, el último bastión de una elite desfalleciente y agónica. La palabra “ agonía ” significa “ lucha ” . ¿Le daremos la oportunidad a lo viejo que siga pulsando teclas del futuro? ¿Le permitiremos seguir luchando? Este Piñera es el mismo que se reunió con la Multigremial de las Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigaciones en Retiro (FACIR), declarando esa agrupación la grave “continuidad del marxismo en la figura de Guillier ” y la interpretación de que un triunfo del periodista sería el ingreso a una “dictadura” a lo Venezuela. No le importa si la locura es su copiloto, solo le importa ser el piloto.

Desde hace tiempo sabemos que esta elección terminaría en una segunda vuelta que, en gran medida, sería un plebiscito sobre Piñera. Un plebiscito sobre el significado de llevar al lucro al poder, un plebiscito sobre su propia forma de ver el mundo, un plebiscito sobre el rol que queremos para la derecha en Chile , un plebiscito sobre el neoliberalismo . Hay quienes creen la necesidad de agudizar las contradicciones. ¿Por qué se agudizaron las contradicciones en el 2010 , 2011 y 2012? Porque Piñera presionó contra las regiones y sus fond os , presionó por llevar el sistema educacional a su mayor privatización, presionó por fomentar grandes proyectos que atentaban contra el medio ambiente. ¿Queremos activar la sociedad a costa de una nueva avanzada del neoliberalismo? No solo no lo creo. Lo considero insólito.

Fui quien planteó el proyecto más radical en todo el año de elecciones presidenciales . Hablé de nuevas tecnologías, de condonar el CAE, de hacernos cargo de la propuesta de la Coordinadora de Trabajadores NO+AFP, de una nueva ley de medios de comunicación, de nacionalizar empresas como Soquimich, de hacer parte al Estado en la economía, de democratizar las Fuerzas Armadas, de construir propiedad social. Muchos renegaron de estas ideas en el Frente Amplio. Al final del camino se plegaron y ahora la exigen a Guillier como una convicción de vida. Venimos de la indignación y parte de ella era por la evidencia de la comodidad de algunos que hicieron del sistema político un aparato para habitar con sus ambiciones. Y me indigna que podamos permitirnos la comodidad. Si queremos representar un Chile donde se combate la angustia de la deuda y el horror de los derechos en la medida de lo posible , entonces la comodidad no es viable.

Estoy más lejos de Guillier que Gabriel Boric , sin duda que Giorgio Jackson . Pero sé de geometría. No necesito un discurso sobre la complejidad del mundo para trazar una línea recta y saber dónde queda la derecha. Ya cumplimos el objetivo de desnudar a los que se vistieron de izquierda y no lo eran , los vestuaristas que vistieron el proyecto neoliberal con los ropajes de la izquierda . Ya no están en la escena los Walker, Zaldívar, Rossi y compañía. Ahora queda hacer de nuestro proyecto un sentido común. Y eso no se logra dando la oportunidad y el P resupuesto de la Nación a la derecha para que vuelva a intentar instalar su propio sentido común. ¿O de verdad creemos que Piñera será el mismo si tiene al lado a Macri en Argentina , a Temer en Brasil , a PPK en el Perú ? Antes tuvo que navegar, ahora quiere ser la brújula de muchos barcos y, al fin, aumentar todavía más, fuera de las fronteras, su poder.

He vuelto a la academia, pero el capital político que me dio la gente que me apoyó implica un compromiso permanente . Creo indispensable pronunciarme con toda claridad, entregando la información crucial en esta carta. Es evidente lo que estoy diciendo, todos saben cómo termina esta carta. Pero no es el punto. Le pido a quien ha comenzado a leerla que pueda terminarla ponderando y juzgando cada adjetivo.

¿Venimos a terminar con una época? Pues bien, Piñera es la resistencia del pasado. La dictadura terminó con un Plebiscito. Hoy vivimos el Plebiscito final: hay que elegir si proyectar la transición neoliberal todavía más. Una época que se sostiene en la inercia. Esta iba a ser la elecci ón entre Lagos y Piñera, la reafirmación de una época. Hoy podemos decir que ya no quedará ni Lagos ni Piñera. ¿No basta? Si es pensando en el sueño final, estamos lejos. Si es pensando en lo que parecía el escenario hace un año, basta y sobra.

Quiero decir que este año llamamos a la ‘sociedad de la decencia’. Una de las razones era para permitir que trazáramos una línea que dividiera la decencia de la indecencia. Y de verdad, dónde usted ponga la línea, por arbitrario que sea, Piñera quedará en el lado indecente. Esto no lo negarán ni sus amigos. Probablemente ni su familia (al menos no toda).

Solo un ejemplo final, usted ya conoce muchos. Pero un ejemplo final, no una denuncia, un hecho: el tipo tiene $3000 millones de dólares. Es como si u sted se ganara un loto de $1000 millones de pesos todas las semanas por 37 años. O si usted, aún menos probable, ganara un sueldo de $4000 millones de pesos al mes por 37 años.

Pues bien, resulta que Piñera igual cobra el sueldo de ex Presidente, acumulando a la fecha más de $400 millones de pesos por ese factor y siendo el ex Presidente que más ha cobrado en gastos por ser ex Presidente . Él, que promueve bajar “ la grasa ” del Estado, cobra ese dinero sin pudor alguno. Por esa indecencia, como una más de su enorme colección, es que no aceptaremos que gane el Leopardus guigna , que es su nombre técnico, aunque sea conocido como Sebastián Piñera Echenique.

Por todo lo anterior, pero por decenas de razones más, en este Plebiscito sobre el futuro de Chile, no solo iré a votar por Alejandro Guillier, sino que convoco a los chilenos y chilenas a una reflexión: ¿de verdad queremos decirle a nuestros hijos, el día de mañana, que permitimos otro gobierno de Piñera? ¿De verdad creemos que es educar a nuestros hijos? ¿De verdad, tan abajo ha llegado nuestra fe en el ser humano como para llegar a votar por Piñera o para permitir que su nombre ostente el mayor poder que hay en Chile ?

Asumo el costo con claridad. Votar este domingo 17 de diciembre por Alejandro Guillier es una necesidad. Remediar las falencias de su proyecto será un desafío, quizás una disputa. Pero eso no impide que sepamos qué está en juego.

Un gran saludo,

Alberto Mayol

 

El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

por Ibán de Rementería //

Gane quien gane el domingo próximo se hará evidente que a partir del 19 de noviembre pasado la política ha regresado. Desde 1973 en Chile durante 17 años la Dictadura Militar suprimió la política, entendida esta como la gestión de la distribución del poder, la totalidad del poder era ejercido solamente por el tirano,  luego la Concertación de los Partidos por la Democracia la mantuvieran congelada por otros 27 años. Ahora, luego de estas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, debido al fin del sistema binominal de distribución del poder y, sobre todo, gracias a la aparición del Frente Amplio (FA) la política ha vuelto al país, tenemos tres tercios de diferenciación política entre una derecha agrupada en el  Vamos Chile, la centro izquierda agrupada en  la Nueva Mayoría y la izquierda en el Frente Amplio.  La aventura de la Democracia Cristiana (DC) por un cuarto tercio resultó un fiasco. Bien podemos afirmar, entonces, que en Chile al fin la política ha vuelto.

Entre los años 2005 y 2011 el movimiento social liderado principalmente por los estudiantes estableció las principales demandas por la recuperación de los derechos sociales fundamentales: a la salud, a la educación y a la seguridad social, también a nuevas relaciones laborales y a una constitución que surja de una redistribución del poder decidida por el soberano, el pueblo de Chile. Dicho sea de paso, allí en esa conducción del movimiento social surgió la organización y se forjaron los liderazgos del FA.

La historia es conocida, ante el fiasco tecnocrático político del Gobierno de Piñera, los partidos de Concertación carentes de programa, liderazgo y relación con el movimiento social, hicieron suyo el programa estudiantil, ungieron el liderazgo de Bachelet y vieron en la alianza con el Partido Comunista la relación con lo popular. En los debates electorales los tres tercios se han ubicado ideológica y políticamente en relación a los tres componentes de las reformas iniciadas por el Gobierno de la Presidenta  Bachelet: la derecha para cancelarlas, la centroizquierda para mantenerlas y la izquierda para profundizarlas.

Ahora muchos políticos y politólogos buscan desesperadamente el centro político, para algunos esta gran clase media ascendente debe expresarse y ser representada por un centro político, pero la experiencia electoral reciente indica que ese centro político se mueve entre un 3% que obtuvo Lagos Escobar en las encuestas y un 5% de Goic en la primera vuelta presidencial. Bien se puede afirmar que la Nueva Mayoría es obviamente el centro político, pero lo que acaba de pasar en la DC indica que la mayoría de sus militantes no se sienten para nada comprometidos con tal centro, por ahora los “disidentes”, que se tomaron el Partido,  prefieren ubicarse lo más a la izquierda posible.  Un buen ejemplo de lo que ha pasado es el caso del Diputado Andrade (PS) quien todavía  no entiende lo que le pasó porque sus “huestes” votaron por el  FA y no por él, ya que pese a las teorías socio políticas del Rector Peña las clases medias ascendentes están votando por la izquierda, no por la centroizquierda. El PPD está más preocupado de salvar los muebles que de saber cuan al centro tienen que localizarse para subsistir, entre aquellos trastos buscan algo de izquierda a que aferrarse.

¿Qué pasará con el Partido Socialista (PS) que está exultante de triunfos? Obtenidos gracias a su férrea estructura interna clientelista y caciquista en su vinculación con el medio,  que le pasará si es sometido a presiones similares a las que padeció la DC y si se ve obligado a purgar su padrón de “militantes”. Si bien el PS ha conservado sus diputados y crecido en senadores, y su Presidente ha tenido un triunfo personal “salvífico”, en cambio, como partido no ha salvado su representación en proporción a las actuales 155 bancas de diputados. A no dudarlo, es el partido de la NM que más fugas de militantes y simpatizantes tendrá hacia la izquierda, salvo que su conducción sea capaz de volver a la izquierda, pero visto está que su actual dirección no es ni capaz ni creíble para hacerlo.

Lo que no debemos olvidar es que la abstención que amenaza a Guillier, no se debe a la falta de compromiso cívico de los chilenos, sino que a la falta de compromisos políticos de los partidos y sus liderazgos. Es la credibilidad que ha mostrado el FA ante la ciudadanía,  tanto en su vertiente diferenciadora de la Nueva Mayoría, el Movimiento Autónomo  y en la afirmadora de lo cívico y democrático sobre lo ideológico y organizativo,  Revolución Democrática, lo que le ha permitido al FA desabstencionar a importantes sectores de jóvenes, a clases medias ascendentes y a antiguos militantes y simpatizantes de izquierda decepcionados; así como, drenar votaciones del PS, PPD,  la DC y el PC,  hasta hacer en un año del Frente Amplio una fuerza electoral de más del 20% de la votación con 20 diputados y un senador, cosa que ninguna “otra izquierda” pudo lograr el un cuarto de siglo de democracia tutelada por la Constitución de Guzmán-Pinochet . Después de 17 años de Dictadura Militar y 27 años de transacciones, gane quien gane, el asunto político central a partir de ahora será como “avanzar sin transar”.

 

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía de Luis Weinstein)

La identidad de clase del Frente Amplio y las tareas de la izquierda

por Gustavo Burgos //

Raúl Zurita, uno de los más grandes poetas chilenos vivos e insigne figura de la izquierda criolla, ha difundido una carta en la que emplaza dramáticamente al Frente Amplio a votar por Guillier el próximo 17 de diciembre: “No son sólo cuatro años, son los próximos cien años, y la lucha de ahora es decisiva, si la partida la ganan ellos, los que no queremos, no serán cuatro años, no se equivoquen. No crean que pasado este “retroceso” serán ustedes los que estarán allí para remediarlo. No repitamos el error histórico de menospreciar al verdadero enemigo. No dejen que ellos les roben a ustedes el porvenir, no permitan que nosotros, sus padres, muramos en un país gobernado por los mismos que nos diezmaron, que nos exiliaron, que nos mataron”. Conmueve Zurita, se trata de los próximos cien años y de dejar morir a los padres.

Sin embargo, al pie de la letra lo que ha declarado el Frente Amplio, respecto de su posición en la segunda vuelta es muy distinto: “confiamos en el voto de la gente, y por eso esperamos que quienes nos apoyaron concurran a las urnas este 17 de Diciembre. El poder está en ustedes y así́ debe expresarse (…) Porque nuestra preocupación es Chile, no nos da lo mismo quien gobierne. Sabemos que Sebastián Piñera representa un retroceso, más desigualdad y exclusión, menos derechos, menos libertades, en sentido completamente contrario a las demandas que día a día escuchamos en la calle y en todos los espacios (…) Porque Chile necesita un futuro distinto, en el Frente Amplio confiamos en el voto de la gente”.

Es verdad, no es un explícito llamado a votar por Guillier, pero –sobre todo en política- los textos han de ser leídos en el movimiento que los contextualiza y en el caso de la declaración del pasado jueves 30, resulta nítido que el Frente Amplio ha adoptado una política clara de apoyo a Guillier. Primero, porque así lo han dicho importantes figuras del sector como Sharp, Crispi o Mirosevic; en segundo lugar, porque la propia declaración del conglomerado indica que Piñera representa un retroceso, que es importante ir a votar y que confían en el voto de la gente. Orejas, bigotes y patas de gato: es un gato.

Que el Frente Amplio no haga un llamado explícito y no se integre al comando de campaña del abanderado de la recompuesta Nueva Mayoría, obedece más bien a una determinación táctica orientada a conservar su propia identidad política a la cual repugnaría una “orden de partido” dirigida a su electorado. Una convocatoria explícita debilitaría el sentido “antipiñerista” bajo el cual puede ser reconducido el voto frenteamplista que en importante medida es crítico de lo que representa Guillier. No puede ser apreciado de otra forma, el Frente Amplio ha desplegado naturalmente su condición de reformistas del régimen, operando dentro de sus límites. En la misma línea, el baile de Sharp y Bachelet es un acto político de primera magnitud, de solidaridad y compromiso. Pero además es constructor de una ética común, prefigurativo de la conducta del sector en su conjunto. No se baila ni con el enemigo ni con el extraño.

¿Se equivoca Zurita?, ¿Cree que el Frente Amplio abandona en la estacada a sus padres?. No, no se equivoca el poeta, ni se equivocan aquellos que pretenden transformar esta elección en un hecho político de primera magnitud. Tampoco lo hace el Frente Amplio al decir que no da lo mismo quien gobierne. Guillier y el Frente Amplio están conscientes de que la posibilidad de preservar al régimen reformándolo depende exclusivamente de sus fuerzas descompuestas en un caso, emergentes en otro.

La trascendencia de estas elecciones, como la de cualquier proceso electoral burgués, está determinado por la dinámica que a ella le impone la lucha de clases. No se trata de sumar los porcentajes electorales de cada sector y moderar su ponderación de conformidad al volumen de la abstención. Estos ejercicios aritméticos, que ha provocado toda una línea de debate sobre la credibilidad de las empresas encuestadoras, permiten una observación superficial de los problemas que –en general- persiguen apuntalar la democracia burguesa representativa, legitimándola como expresión de la voluntad popular.

En nuestro país, hoy en concreto, la segunda vuelta electoral expresará las expectativas, las probabilidades del régimen de sobrevivir y la extensión de sus transformaciones. No hay otra cosa en juego. Para la gran burguesía, en lo inmediato, que hayan llegado Piñera y Guillier son una garantía que el panorama para los inversionistas, el gran capital monopólico financiero y las transnacionales, no se verá modificado, por ahora. Sin embargo, esto no es suficiente para sustentar al régimen y a la dominación que por su intermedio ejerce la burguesía sobre la mayoría explotada.  No basta con ganar elecciones, es necesario gobernar, dominar y neutralizar a las masas y eso no se logra con una montonera de votos.

Es un hecho de la realidad que las grandes organizaciones obreras construidas durante el siglo XX han colapsado políticamente. El Partido Socialista, devenido en organización patronal, acosado por los escándalos de corrupción y las subsecuentes rupturas, subsiste de forma exclusiva por la administración de su patrimonio y su apoyo en el aparato estatal. El Partido Comunista, organización emblema del bacheletismo, ha visto durante estos cuatros años desintegrar su presencia en las principales organizaciones de trabajadores, perdiendo la otrora indiscutida preeminencia en la CUT, el Cobre, ANEF, Colegio de Profesores, algo parecido ha ocurrido en las organizaciones estudiantiles, donde subsiste en su mínima expresión como abanderados del oficialismo.

Ante este hecho, el emerger del Frente Amplio no resulta suficiente. Armado como un aparato electoral salido de las federaciones estudiantiles, su presencia en la clase obrera, entre los trabajadores se encuentra aún en ciernes. Si bien es cierto socialmente son una manifestación explosiva del big bang del 2011, no es menos cierto que son una expresión acotada de la clase media profesional, urbana y estudiantil. Esto en nada desmerece que han logrado –como ocurre acá en Valparaíso- alguna influencia en otros sectores sociales, como los pequeños propietarios de esta zona agrupados en torno a la defensa patrimonial del puerto, pero su influencia en la clase trabajadora y su política –por sobre todo- en nada avanza en orden a transformarse en una referencia para los explotados. Cuando despliegan el discurso aristocrático y ciudadanista, están manifestando a voz en cuello que no pretenden expresar a los explotados ni desean ningún tipo de revolución social.

Dicho en palabras del diputado electo RD, Renato Garín, laureado hoy en La Tercera por Jocelyn-Holt como uno de los más brillantes de su generación: “estamos en la tesis intermedia de abogar para que el régimen cambie y apostar a ser la fuerza hegemónica del cambio”. No están –en sus palabras- por “quebrar el sistema” sino que por mejorarlo. Pasar de un neoliberalismo salvaje –la Corea del Norte del neoliberalismo- a una sociedad de derechos, a un Estado de Bienestar de signo keynesiano. De Corea del Norte a los escandinavos de Latinoamérica. No se trata de un simple anatema, el Frente Amplio –como política- expresa a la burguesía chilena, no a los explotados.

En este escenario, la izquierda que se reclama del socialismo, de la revolución, de la causa antiimperialista, la basureada “ultraizquierda”, parece haber desaparecido. En general, han optado por adaptarse al fenómeno frenteamplista, han cerrado los ojos y se han limitado a plegar como vagón de cola del proceso, sin mayores reparos. Todos ellos, satélites de la SurDa y en otro sentido pero también de los stalinistas del PC-AP, han quedado aplastados por el huracán de Beatriz Sánchez. Las fuerzas post elecciones quedaron claramente marcadas hacia el polo RD, digamos de derecha del frenteamplismo. Quienes apostaron a un crecimiento por derrame terminaron borrados del mapa, más allá de los balanaces exitistas que pudiesen mostrar.

Fuera del Frente Amplio, muy pocos sectores apostaron por un crecimiento autónomo. Es el caso del PTR (Partido de Trabajadores Revolucionarios) cuya presencia en la FECH y en el Colegio de Profesores de Antofagasta, los impulsó a apostar por candidaturas a diputados en sus sectores, precisamente para construirse como partido. El resultado electoral de ellos fue mínimo y el balance desmedido y autoproclamatorio que hacen de su experiencia, parece más hecho para entusiasmar a la militancia que para señalar un camino a los trabajadores. En su discurso se centraron en el anticapitalismo y en articular –correctamente- sus candidaturas con las luchas obreras en curso.

No hay más. La izquierda chilena no logró intervenir de mayor manera en el proceso y eso la tiene hoy sujeta a la intrascendencia. Es una gran contradicción que siendo los trabajadores mayoría objetiva, cuya ubicación en el proceso productivo le permite arrastrar a la mayoría nacional, estos no tengan mayor expresión en la política de nuestro país.

Hay dos aspectos sobre los que urge abrir debate. Primero, que el debate de la izquierda debe hacerse político, en los términos que lo planteara Lenin, un debate sobre los problemas inmediatos y consistentes de los trabajadores, aquellos que enfrentan día a día. Porque una cosa es que históricamente el capitalismo esté quebrado y en descomposición, y otra muy distinta es que esta quiebra se exprese políticamente. La lucha contra las AFP, en este sentido, debe transformarse en el eje programático de la izquierda si ésta quiere jugar algún papel, precisamente porque esta lucha obrera por definición apunta al corazón financiero del régimen y su consecución plantea –objetivamente- el problema del poder. Esta lucha será el vehículo de las transformaciones sociales que urgentemente reclaman las masas.

En otro sentido, es necesario igualmente, plantear la cuestión del partido. La caída del Muro de Berlín de un lado y el pinochetismo del otro lograron borrar de la vanguardia la importancia de la construcción de un partido revolucionario, concebido como Estado Mayor de los explotados en lucha. La construcción de este partido supone un programa, una organización centralizada democráticamente y accionar en el seno de las masas, en sus conflictos diarios, en sus movilizaciones. Esta construcción supone la estrategia del socialismo, no el estatismo pequeñoburgués de la CEPAL,  sí la expropiación de los grandes medios de producción, la destrucción del Estado burgués y la instauración de un gobierno obrero, de los trabajadores, asentado en los órganos asamblearios de poder desde las bases.

Esta identidad de clase, proletaria, de trabajadores, obrera, como quiera llamarse, no puede quedar en los anaqueles de las sectas. Es necesario llevarlas a la vida política diaria. Es necesario reivindicar abiertamente no las reformas al orden burgués, sino que el socialismo como la necesaria identidad de clase de la izquierda. Que la izquierda no puede estar condenada por una eternidad a votar por la Concertación bajo la admonición de que si no lo hace, colabora con la derecha. Que la izquierda debe anular su voto si las candidaturas que se le presentan representan los intereses patronales.

No sólo Zurita se equivoca hoy día. Grandes poetas también se han equivocado y de qué manera, pensemos en Neruda o en Borges. Pero en algo no se equivoca el poeta, vivimos momentos trascendentales y efectivamente no repetiremos  el error histórico de menospreciar al verdadero enemigo, los explotadores. No dejaremos que ellos nos roben el porvenir, no permitiremos que nuestros padres, mueran en un país gobernado por los mismos que los diezmaron, exiliaron, y mataron. No dejaremos de luchar hasta la victoria.

 

 

(Imagen: Pie Fight Study 2, Adrian Ghenie)

Y ahora ¿por quién votar?

por Osvaldo Costa

Tenemos una contienda entre los dos perdedores de la primera vuelta. Mientras, el conglomerado perdedor de la primera vuelta, ha quedado como el gran triunfador y toma distancia señalando que no da lo mismo quien gane, que Piñera es un retroceso, pero que no apoya explícitamente a Guiller, dejando en libertad de acción a sus bases para votar en conciencia. Una propuesta que tras su aparente novedad, muestra la misma política que aplicó sistemáticamente el PC durante la mal llamada transición. Todo ha cambiado para que no cambie nada.

Luego de la primera vuelta de las elecciones, se constata una serie de paradojas. Para empezar, el Frente Amplio resulta el gran triunfador, luego de perder en las urnas, mostrando la emergencia de una tercera fuerza en la arena política, y quedando de hecho en sus manos la llave del triunfo en la segunda vuelta. Mientras, Piñera primera minoría con un 36% de los votos emitidos, ve como se disipan sus posibilidades de alcanzar el sillón presidencial, dado que la votación combinada de la derecha –que aparentemente ya alcanzó su techo- no supera la votación combinada de la Nueva mayoría y el FA, enfrentándose así a su más que probable derrota. El otro triunfador –Guiller- contempla como las organizaciones que lo apoyan se van cayendo a pedazos, y tiene como única alternativa de alcanzar el poder, tener que adoptar el programa del frente amplio, programa completamente opuesto al defendido por la NM durante 30 años.

Pero aquí no terminan las paradojas. Luego de las modificaciones a la ley electoral, y el fin del sistema binominal, termina la primera vuelta de la contienda presidencial, una vez más con los representantes del duopolio enfrentados, como en los viejos tiempos. Y una vez más como en los viejos tiempos de la Concertación, la lucha por el voto se remite casi exclusivamente a tratar de impedir que la derecha alcance el poder. Para esto el FA practica el apoyo por omisión, deja a sus militantes libres para “votar en conciencia”, la misma política que el PC practico durante todo el periodo de la mal llamada transición.

 ¿Qué hacer?

Esta situación pone a los trabajadores ante un problema, votar alguno de los dos candidatos que defienden el sistema y el modelo neoliberal o abstenerse y dejar que otros decidan por ellos.

El problema es que la gran mayoría de los trabajadores tienen claras sus necesidades, pero no ven por parte alguna, una organización que las levante sistemáticamente.

La cuestión de fondo es entonces cual es el proyecto político que se debe apoyar, aquí se debe precisar, no se trata de votar por el menos malo, sino por el que levante el programa que representa las necesidades de los trabajadores.

El programa se puede esquematizar en una serie de puntos, Asamblea constituyente soberana, realizada en base a las organizaciones sindicales y sociales. No más AFP, por un sistema de reparto solidario y estatal independiente del gobierno de turno. Educación Pública gratuita en todos los niveles, eliminación y condonación del CAE. No más ISAPRES, Salud Pública gratuita. Derogación de la legislación laboral, por una nueva legislación laboral elaborada por los propios trabajadores, negociación por rama. Recuperación de los recursos naturales incluido el agua y el litio. Derogación de la ley de pesca. Derogación de la legislación antiterrorista. Territorio y autonomía para los pueblos originarios. Todo esto financiado con un Impuesto a los súper ricos y un Royalty minero.

Resulta claro que si alguno de los candidatos levanta este programa la mayoría de los trabajadores lo no solo lo apoyaríamos, sino que haríamos campaña por él.

Sin embargo no vivimos en un mundo de fantasía. Sino en una sociedad dividida en clases, y sabemos perfectamente que los dos candidatos son representantes del empresariado, y tomar estas medidas, especialmente terminar con las AFP y realizar una asamblea constituyente soberana, se traducen en el fin del modelo neoliberal y en una crisis del sistema capitalista chileno. Por eso ninguno de los candidatos tomara estas tareas que son las necesidades urgentes de la sociedad chilena.

Así las cosas, la única alternativas que se presenta en el contexto electoral a los trabajadores y a los socialistas revolucionarios en Chile, se reducen a  votar nulo.

Pero las tareas de los socialistas revolucionarios no se reducen de modo alguno a los eventos electorales, la tarea actual es organizarse para avanzar en estas tareas. Nunca la consecusión de los reclamos democráticos y sociales ha sido el fruto del pacífico funcionamiento de las instituciones del régimen burgués. La historia nos demuestra que es en el terreno de las movilizaciones y la acción directa en donde hemos obtenido nuestras conquistas. Ni la jornada laboral, ni el sufragio universal, ni en su momento el sistema previsional o el acceso a la educación y la salud han sido graciosas prebendas otorgadas por los patrones. Los derechos democráticos, en su conjunto, son el resultado de décadas de lucha y organización de los trabajadores.

Votar nulo, porque ni Piñera ni Guillier resuelven en ninguna medida las tareas democráticas del período y porque al hacerlo se afirma la independencia de clase, bajo cuyas banderas hemos de vencer: No aceptamos el chantaje y la cantinela de que si no se vota por Guillier se apoya a la derecha pinochetista, al piñerismo y su ralea de piratas. Y es precisamente porque no lo aceptamos, ni aceptamos las medias tintas frente a cualquier alternativa patronal.

Se trata de luchar y de luchar para vencer, se trata de agrupar a la izquierda en torno a la perspectiva del socialismo y del gobierno de la clase trabajadora.

Abstención y clientelismo en la Segunda vuelta

por Ibán de Rementería //

La abstención y el clientelismo son los dos grandes marcos dentro de los cuales se desenvolverá esta segunda vuelta de la elección presidencial. Ya conocemos la correlación de fuerzas que quedó esclarecida en la primera vuelta, un 56% que se abstuvo, del 44% que votó  un 37% lo hizo por  Piñera, el 23% por Guillier y un 20% por Sánchez, si sumamos aritméticamente la centro derecha, por una parte, y la centro izquierda y la izquierda por la otra, la polarización sería 45% para el candidato de Vamos Chile y el 55% el de la Nueva Mayoría (NM), pero bien sabemos que los asuntos electorales son bastante más complejos que las encuestas y las estadísticas.

Es probable que la abstención se aproxime más a la del 65% de la pasada elección municipal, pero lo cierto es que afectará más a la candidatura de la NM, ya que es conocido que los electores de centro derecha y derecha son mucho más leales a sus liderazgos, en cambio los electores de centro izquierda e izquierda son críticos y díscolos con los suyos.

Además, es un error estratégico de la conducción de la NM, y las expresiones poco afortunadas, descorteses y a veces francamente ofensivas  de sus bases, tendientes a culpabilizar al Frente Amplio (FA) de la eventual derrota de Guillier, por no dar su apoyo irrestricto a la candidatura de aquella convocando a una supuesta unidad intrínseca de la centroizquierda, la izquierda histórica, y la nueva izquierda, lo cual es una forma en cubierta de “terrorismo político”, culpabilizando a un eventual aliado renuente a los resultados de sus errores históricos cuando, precisamente, el FA surgió como una alternativa a la NM en un proceso de diferenciación ideológica, política, programática y organizativa con esta.

La tarea de la NM y sus nuevos aliados es, en primer lugar, impedir que segmentos importante de sus votantes eventuales no se sientan convocados y se abstengan, además, en segundo lugar, y esto es lo estratégico, convocar a los electores del FA a que voten por  Alejandro Gullilier, el candidato de la NM, a que no se abstengan o voten por Piñera.

El clientelismo es una forma forzosa de fidelización política, sea por la vía pagos efectivos, regalos, colocación en puestos públicos o privados, prebendas de la administración pública o municipal, negocios con el estado o algún municipio, etc. El clientelismo puede fidelizar de manera orgánica a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos, así como a sectores sociales referidos por actividad económica o ubicación social o pertenencia territorial, es el caciquismo que complementa y vuelve capital electoral al clientelismo. Las pasadas elecciones muestran al interior de la NM un grave deterioro de la estructura clientelar y cacical, todos sus partidos políticos perdieron algo así como la mitad de sus electores y de sus representaciones parlamentarias, incluida la DC, el único partido de la NM que resulta indemne a esto fue el Partido Socialista (PS), que conservó su participación electoral, mantuvo su representación parlamentaria, incluso eligió senadores sin muchas expectativas, incluido su Presidente. Aquí la estructura clientelar y cacical ha mostrado toda su eficiencia, esto que por ahora puede parecer muy positivo, antes que después terminará haciendo efectiva la actual crisis ideológica, política y organizativa que padece el Partido Socialista, precisamente porque se verá crecientemente drenado por las expectativas que el FA está generando entre sus militantes cautivos pero cada vez más desengañados y avergonzados por los incumplimientos políticos y las conductas inaceptables de sus liderazgos, como el caso del Alcalde Aguilera, ex vicepresidente del Partido, pero que sigue siendo uno de sus tres más grande electores internos.

Lo más característico de los partidos y organizaciones que conforma el FA es su baja estructura clientelar y cacical, tanto por ser organizaciones nacientes y en formación como por expreso propósito político organizativo de sus liderazgos,  como otro criterio de diferenciación con los partidos de la NM,  además del político programático, es por eso que las orientaciones electorales de sus liderazgos tendrían un bajo efecto y, más aún, podrían ser contraproducentes, pero sobre todo sería una grave trasgresión a su principio de diferenciación con la NM: “no acarreamos”, “no somos los dueños de los votos de nuestros electores”. Es en este sentido que el liderazgo del FA  haya puesto la decisión de votar o no por Guillier en sus electores mismos ha sido no tan solo una decisión atinada con su coherencia política y organizativa, también lo es para la candidatura presidencial de la NM.

Lo que se debe tener en claro es que el mensaje profundizador de las reformas políticas y económicas para garantizar los derechos sociales universales debe estar dirigido a los votantes del FA y no a sus supuestos liderazgos personales, políticos  u orgánicos, aquí es donde hace sentido el “avanzar sin transar”. Véase como el programa del FA no tan solo está haciendo profundizar el programa de Guillier, también el de Piñera ya que este no tan solo se aviene condonar parte de CAE (Crédito con Aval del Estado), asimismo a revisar el monopolio previsional de las AFP (Administradoras de los Fondos de Pensiones).

Una pregunta imaginaria, pero violenta lo reconozco, es estimar cuantos militantes del PS irán a votar por Guillier no tanto motivados por el liderazgo del Partido, sino más motivados por el llamamiento oblicuo del FA, tanto más aquí en Valparaíso convocados por el Alcalde Sharp.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, PS)

Entrevista a Franck Gaudichaud: elecciones presidenciales, una primera vuelta llena de sorpresas

 

por Stéfanie Prezioso //

Los sondeos y los medios dominantes afirmaban rotundamente que las elecciones presidenciales chilenas confirmarían el giro a la derecha en América Latina. La vuelta a la presidencia del Berlusconi local, el expresidente Sebastián Piñera estaba asegurada tras una segunda presidencia de Michelle Bachelet muy decepcionante.

¡Caramba! ¡Otro error! Si en 2009, Sebastián Piñera había obtenido 3,6 millones de votos, el 19 de noviembre solo ha obtenido 2,4 millones (36,62%). Incluso con los votos (8%) del pinochetista José Antonio Kast, su victoria no está forzosamente asegurada de cara al 17 de diciembre.

Del lado del candidato socialista Alejandro Guillier, el resultado no es excelente: el 22,67% de los votos. En efecto, Beatriz Sánchez -candidata de una nueva formación de izquierdas, el Frente Amplio- obtiene un resultado del 20,27%. Y el Frente Amplio obtiene 20 escaños en el Parlamento y un senador (contra 2 en el precedente Parlamento).

Para analizar esta situación imprevista, publicamos el análisis de Franck Gaudichaud, autor en particular de Chile 1970-1973: mil días que estremecieron al mundo, Sylone Editorial 2017, y del libro colectivo Chile actual. Gobernar y resistir en una sociedad neoliberal (l´Harmattan, Paris, 2016) y miembro de la redacción de Contretemps.

Varios sondeos daban como vencedor de las próximas elecciones a la presidencia de Chile al expresidente Sebastián Piñera. ¿Porqué esa posible vuelta del representante de una derecha antosocial?

Se dice a menudo, parafraseando a Marx, que las ideas dominantes en la sociedad son precisamente las de las clases dominantes. En el caso chileno, hay que recordar lo que significó el período de la dictadura (1973-1989): una transformación contrarrevolucionaria radical y la implantación a sangre y fuego del neoliberalismo en ese país, que ha sido el país del mundo que lo ha vivido de forma más larga.

La derecha pudo finalmente difundir sus ideas por todas las capas de la sociedad, rompiendo la solidaridades, la fuerza del movimiento obrero y el Estado social de la época de Allende (1970-1973). Los 20 años de los gobiernos de la Concertación [ndlr: coalición de la socialdemocracia y de la democracia cristiana 1990-2010] no han hecho sino reforzar ese proceso. Finalmente, la vuelta de la derecha en 2010 -con el primer mandato presidencial de Piñera- ha confirmado el peso de las ideas y de los puntos de vista neoliberales en Chile.

¿Porqué esta vuelta de una derecha antisocial tras el segundo mandato de Michelle Bachelet?

Piñera ha puesto el eje de toda su campaña en el escaso crecimiento y las fuertes desilusiones producidas por el mandato de la presidente saliente. Ha mantenido un discurso que funciona entre una parte de la población, centrado en la empresa, el desarrollo económico y la ascensión individual. La sociedad chilena sigue siendo en gran medida conservadora, pero este modelo se fisura cada vez más. La derecha chilena es efectivamente reaccionaria, pero recordemos que es todo el sistema político heredado de la dictadura el que lo es y que, en el plano macroeconómico, el centro izquierda de la ex-Concertación y la derecha llevan a cabo más o menos la misma política (neoliberal). En fin, a la derecha de Piñera se encuentra un candidato abiertamente pinochetista, José Antonio Kast (que de todas formas ha obtenido ¡el 8% de los votos!), y que hay también nostálgicos de la dictadura incluso en el seno de la coalición de Piñera que comenzó su fortuna a la sombra de los militares y de su propio hermano, importante ministro de Pinochet…

¿Cuál es el balance del mandato de Michelle Bachelet y del gobierno de la “Nueva mayoría” (los partidos de la Concertación -PS y PDC- más el Partido Comunista)?

La elección del segundo gobierno de Michelle Bachelet resultó de una campaña realizada en una época en la que la actual presidenta era aún muy popular y gracias a la recuperación -en parte- de las reivindicaciones de los movimientos sociales de 2011, en particular el movimiento estudiantil por una educación gratuita, pública y de calidad. Estas demandas fueron, por decirlo así, digeridas y “neoliberalizadas”. Bachelet ganó así las elecciones de 2013 prometiendo reformas de la educación, de la fiscalidad y de la Constitución.

Ya se puede hacer el balance de su mandato: Michelle Bachelet encarna un progresismo “transformista” social-liberal. Ha realizado una reforma fiscal indolora para el gran capital (minero en particular) y los más ricos; en cuanto a la reforma de la educación, solo el 28% de los y las estudiantes tienen por el momento acceso a la enseñanza superior gratuita: de hecho se trata esencialmente de una subvención del Estado a los establecimientos privados (el objetivo era llegar al 80% de gratuidad de aquí a 2020).

El proyecto de reforma de la Constitución fue efectuado gracias a parodias de “consulta ciudadana”, y debe ser aprobado por el Parlamento y no por una Asamblea Constituyente. Recordemos que sigue en pie la Constitución (enmendada) de la dictadura… Sin hablar de las grandes movilizaciones realizadas, estos últimos años, contra los fondos de pensiones y por una reforma en favor de un fondo público y por reparto: no ha habido ningún avance sobre este tema, de donde se produce una gran desilusión entre la propia base electoral de Bachelet.

Se asiste más en general a una crisis de legitimidad de la “casta” política chilena y del modelo “democrático” instalado desde 1990, con unos niveles de represión social que siguen siendo elevados. Esto se traduce también en una tasa de abstención electoral: este escrutinio confirma que la primera mayoría de Chile es la abstención (el 54%, lo que es considerable). Es muy fuerte entre las clases populares, que no se sienten representadas, sin que esto se traduzca no obstante en una politización antisistema, sino muy al contrario, lo que se produce es más bien la inversa.

¿Existe una alternativa de izquierdas a la Nueva Mayoría? ¿Hay una recomposición política creíble de la izquierda radical chilena?

La (buena) sorpresa de esta primera vuelta son los resultados del Frente Amplio, cuya candidata, Beatriz Sánchez, supera el 20% y pisa los talones al candidato apoyado por Bachelet, Alejandro Guillier, que alcanza menos del 23% de los votos. Beatriz Sánchez ha estado a punto de pasar a la segunda vuelta, cuando solo se le concedía entre el 8% y el 10% en los sondeos. Es por tanto una bofetada para los medios dominantes. Se ve que el Frente Amplio ha logrado movilizar -lo que no es poca cosa- en ciertas grandes comunas populares como Puente Alto y Maipu, en Santiago. Ha logrado disputar este electorado a la derecha, fuerte en esos territorios. Esto en algunos meses, puesto que el Frente Amplio (FA) nació el pasado mes de enero. A ojos de varios centenares de miles de personas, ha logrado encarnar una alternativa de izquierdas creíble en el plano electoral.

Recordemos que el FA viene en parte de sectores que dirigieron el movimiento estudiantil de 2011 con, en particular, dos jóvenes convertidos posteriormente en diputados, Gabriel Boric y Giorgio Jackson: reagrupa un espectro amplio y heterogéneo, que va del centro liberal hasta varias organizaciones de izquierda radical como Igualdad o Izquierda Libertaria. Se trata de una coalición globalmente antineoliberal, que representa una especie de Frente de Izquierdas (Francia) o de Podemos (España) a la chilena, con verdaderas dificultades para implantarse verdaderamente en el seno de las clases populares.

Varios pequeños colectivos de la izquierda revolucionaria critican por otra parte la orientación, que juzgan como electoralista, del FA o la composición de su dirección, esencialmente proveniente de las clases medias. Beatriz Sánchez, periodista llegada tarde a la política, ha sido candidata tras haber vencido en unas primarias a un candidato más claramente posicionado a la izquierda, el sociólogo crítico Alberto Mayol. Pero, globalmente, el Frente Amplio ha tenido éxito en transformarse en fuerza alternativa nacional. Con estas elecciones, gana también 20 escaños en el Parlamento y un senador (de 155 escaños), es decir, más diputados y diputadas que el Partido socialista (el partido de Bachelet) y más de dos veces los del Partido Comunista (integrado en la mayoría presidencial). Es algo histórico.

La recomposición en la izquierda va por tanto a acelerarse. Queda por saber si se tratará esencialmente de una sorpresa electoral, que desemboque en una integración institucional de un nuevo centro-izquierda, lo que esperan las clases dominantes y élites tradicionales, o si el Frente Amplio logrará apoyarse en las resistencias “de abajo”, incluso acercarse a los sectores anticapitalistas que no pertenecen a esta coalición. Ahora bien, hay en el seno del FA grandes contradicciones estratégicas, y la mayoría de los parlamentarios elegidos provienen de fuerzas marcadas por un reformismo “light”, algunos de ellos son cercanos al PS y han trabajado incluso en los ministerios del gobierno saliente. Es a las bases del FA y a su izquierda a quienes corresponde llevar a cabo las batallas de orientación, y desde ahora mismo.

Para ganar en la segunda vuelta, Alejandro Guillier -candidato de la “Nueva Mayoría” tiene absolutamente necesidad de los votos de Beatriz Sánchez. Tiene también que recuperar el hundimiento de un partido esencial del sistema político tradicional -la democracia cristiana- que va, con certeza, a reintegrarse en la “Nueva Mayoría”. El FA puede ya presionar sobre Guillier para que éste se comprometa públicamente a poner fin al sistema de fondos de pensiones, a favor de una transformación de la educación, del control público de los recursos naturales y a favor de una verdadera Asamblea Constituyente.

Pero sin mantener ninguna ilusión sobre este candidato que es alguien verdaderamente producto del establishment y, sobre todo, sin entrar en negociaciones de aparato y de posible mayoría de gobierno, con riesgo de perder de entrada todo el capital político. Ahí también algunos dirigentes del FA (en particular de Revolución Democrática) son poco claros en su posicionamiento. Sin embargo, son numerosos los y las militantes del FA que desean no llamar a votar por Guillier y los herederos de la vieja Concertación (un “ni un voto por Piñera” sería en efecto suficiente en el plano táctico)…. Entre los grandes ausentes, están sin duda alguna los trabajadores movilizados que han permanecido en gran medida al margen de esta campaña electoral, en un momento en que el movimiento sindical está revitalizándose poco a poco.

Pero estas elecciones y el surgimiento inesperado del FA marcan una inflexión y una apertura del campo de lo posible. Habrá que seguir lo que ocurra en la segunda vuelta: si Piñera es finalmente capaz de ganar el 17 de diciembre, inscribiéndose en la ola del “giro a la derecha” actual de América del Sur o si la recomposición en curso permite a Alejandro Guillier gobernar en el centro izquierda, esperando de todas formas que haya -y esto cualquiera que gane- una ampliación de las luchas sociales pues hay aún un largo camino para la construcción de alternativas reales en Chile. Y es aún y como siempre la digna resistencia del pueblo Mapuche la que podría mostrar la vía, igual que las numerosas resistencias -aún dispersas- ecoterritoriales, salariales y feministas.

Entrevista realizada por Stéfanie Prezioso para el periódico SolidaritéS (Suiza).

Más allá de la obnubilación frenteamplista: entre la abstención, el rejuvenecimiento de la élite y la derrota de las tesis SurDas

por Francesco Penaglia //

Transcurridos algunos días de las elecciones y luego de oír a diversos analistas y politólogos hablando de lo novedoso de los resultados, es necesario, con más calma, entregar algunas observaciones que vayan más allá de señalar que el Frente Amplio se constituyó como una nueva fuerza política, que la DC hizo un pésimo negocio,  que Piñera no tenía la elección tan ganada y que las encuestas fueron un fracaso. Al respecto, la columna se centra en tres puntos que considero claves.

 

  1. La abstención, aunque invitada de piedra, sigue ganando

Es importante señalar que, pese a que muchos festejaron, no hubo un aumento en la participación electoral. Es cierto, tampoco hubo una debacle, como algunos temían luego de las municipales, pero las cifras hablan: la abstención sigue tan alta como en las elecciones presidenciales pasadas.

Este elemento naturalmente hay que estudiarlo con mayor detención y, si bien aún no hay información que permita comparar las características de los votantes (geográficas, etarias, de género) para poder inferir con mayor seguridad que los que votan son exactamente los mismos o que hubo un recambio significativo, en términos agregados, las cifras siguen siendo demasiado similares a otros años.

En la primera vuelta del 2014, votaron 6.699.011 personas y, en las presentes elecciones, 6.699.627, es decir, 616 personas más. Esto, debido al aumento del padrón electoral, representa proporcionalmente un 2,66% menos. De esta forma, pese a las campañas y a la amplia oferta electoral, la abstención sigue siendo elevada, lo que, de mantenerse en la tendencia, nuevamente provocará que se elija a un nuevo Presidente en segunda vuelta con menos del 25% del electorado.

Ante ello, a pesar de la “diversidad” de candidaturas, estas no lograron movilizar ni siquiera al 59,10% que votó en primera vuelta en las presidenciales del 2009 o al 63,14% que lo hizo el 2005 (votantes vs. universo de electores posibles). De esta forma, a pesar del crecimiento poblacional y, por tanto, del número de electores habilitados (cifra que ha aumentado en 3 millones en 12 años), el número de votantes en términos tanto absolutos como proporcionales sigue disminuyendo. Y esto no solo porque “apáticos jóvenes”, que antes no se inscribían, hoy no votan; sino también porque cerca de 1 millón de personas que anteriormente si estaban inscritas y sufragaban –y que por ello aparentemente tenían una “cultura cívica”–, hoy no lo hacen.

El fenómeno es interesante, pues en el mismo periodo en el que se observa un aumento de la conflictividad social y de las luchas populares, es decir, el mismo periodo donde 1 millón de personas protesta contra las pensiones, o años atrás a favor de la gratuidad estudiantil, cohabita simultáneamente una alta abstención electoral.

Un gran número de personas no vota por decisión y convicción política –basta con revisar las apuestas de algunas organizaciones que se desenvuelven en el espacio social, quienes se abocan a construir desde las bases–. Otro tanto, con mayor o menor nihilismo, se encuentra descontento, decepcionado y con rabia “contra los políticos”. Pero también –y en eso no hay que engañarse– hay un importante y posiblemente mayoritario sector de personas que no vota por apatía y por una subjetivación profunda de lo que Moulian describía a fines de los 90. Es el mismo sujeto del consumo, hedonista, individualista, que no se organiza, no se sindicaliza ni participa territorialmente de nada; el mismo sujeto que provoca que hace años, en la mayoría de las elecciones a federaciones estudiantiles, no se alcancen los cuórums o que estos sean muy bajos, el mismo que no va a asambleas ni reuniones, ni le interesa nada. Hay que asumir que lo que algunos llaman “crisis de representatividad” afecta tanto a la esfera de la política como a la esfera social.

Con ello, el conflicto sigue abierto y acentúa su tendencia. Ninguna de las opciones presentadas ha sido capaz de capitalizar el descontento y conseguir el “cierre discursivo”, construir proyecto o una adhesión movilizadora; seguimos en el mismo escenario de crisis y vacío (llamado de distintas maneras: crisis de representatividad, legitimidad o política); elemento que, a nivel global –aunque con particularidades–, se vincula a una crisis del capitalismo, de la socialdemocracia-tercera vía y de la democracia representativa.

Ante este “vacío” es de una mayoría compleja e inexpresiva, vale la pena recordar algunos hallazgos que dejó el informe 2015 del PNUD, los que, transcurridos dos años, siguen entregando posibilidades de interpretación de la sociedad chilena. Al respecto, el informe señalaba algunas afirmaciones: 1) Chile está más politizado en discursos, pero hay malestar con la política (y lo político), lo que se traduce en un rechazo y desmotivación a participar y organizarse, por lo tanto, es un malestar principalmente pasivo; 2) los chilenos sienten esperanzas y deseos de cambios profundos, pero hay miedo al conflicto y una valoración alta del orden;  3) hay desconfianza a todo lo que represente, principalmente políticos, pero también líderes sociales.

Es decir, de ser cierto y vigente el estudio, estaríamos ante una sociedad compleja, con deseos de cambios pero aún con una orientación al orden; con desconfianza pero con esperanzas; con rabia y malestar, pero todavía pasiva.

 

  1. El Frente Amplio es más una tendencia mediática novedosa que una nueva fuerza político-social

Otro aspecto señalado sobre las elecciones es el aparente cambio en la correlación de fuerzas. Diversos analistas y partidarios han estado tentados a señalar que el “fenómeno” Frente Amplio indica la irrupción de una nueva fuerza político-social, sin embargo, este elemento puede ser sumamente cuestionable.

En primer lugar, como señalábamos –y habría que confirmarlo con el estudio de los votantes– se trata del mismo universo de las últimas elecciones, es decir, no hay una nueva fuerza social que se haya embarcado masivamente hacia la apuesta electoral. En otras palabras, es la misma “torta” pero con distintos cortes. Pero ¿si la torta (número de votantes) es la misma, como se modificaron las preferencias?

Si se analiza la serie de las últimas tres elecciones, se podría advertir que, junto con existir un voto duro de derecha (que ronda entre 2 millones y medio y 3 millones) y un voto “concertacionista” (que ronda los 2 millones), existe un voto laxo, “independiente”, que generalmente respalda candidaturas “progresistas” o, en algunos casos, el “factor” sorpresa, en otras palabras, este es un votante con alta sensibilidad mediática. Al comparar las tres últimas elecciones, es posible identificar que un gran número de personas (cercano al 20%) votó por los candidatos que planteaban una alternativa “ciudadana y diferente”, es decir, por la novedad de las elecciones. El 2009 fueron 1.405.124 votos para Marco Enríquez-Ominami; el 2013 fueron 1.389.557 personas que votaron por la sumatoria del mismo Enríquez-Ominami y Parisi; en estas elecciones, 1.336.622 votaron por Beatriz Sánchez.

Esto, además, puede constatarse con otro elemento: el Frente Amplio adolece de carencia de construcción social o esta es marginal, más allá de algunas experiencias como el Colegio de Profesores, UKAMAU y espacios estudiantiles. A su vez, el Frente Amplio en su conjunto posee mucho más adherentes y simpatizantes que cuadros militantes. Su militancia no se compara, por ejemplo, con los 67 mil militantes del PC, de los cuales un gran número es adherente o funcionario, pero otro tanto no menor son militantes de base, insertos socialmente y con capacidad de despliegue nacional; o con organizaciones pequeñas de la izquierda revolucionaria que con algunas decenas de militantes poseen una inserción alta –en comparación con la cantidad de militantes–, logrando en ocasiones conducir movimientos populares. Es decir, más allá de las orientaciones políticas, hay una diferencia cualitativa y cuantitativa en la militancia.

El Frente Amplio discursivamente cumple el rol que las juventudes socialistas y PPD no realizaron en 27 años, es decir, un discurso socialdemócrata de recambio. Es por esto que se podría interpretar que los votantes de la vieja Concertación, cansados de Escalona, Andrade, Zaldívar, Lagos, Walker (perdedores emblemáticos en esta pasada), aburridos de esperar la jubilación de los líderes de la alianza democrática y la medida de lo posible, vieron en el Frente Amplio una “esperanza”. No más revolucionario ni transformador que eso, es decir, los hijos de los derrotados “autoflagelantes” concertacionistas, construyendo un proyecto socialdemócrata desde fuera de los partidos de la transición o, quizá, ni tan afuera. Esto es algo no muy lejano a lo que fueron los jóvenes que se salieron del partido conservador para formar la DC o, posteriormente, los jóvenes que se salieron de esta misma para formar el MAPU o, ulteriormente, IC.

Tanto por los lazos familiares como por las trayectorias militantes de varios frenteamplistas, otrora militantes de juventudes DC o PS, podría interpretarse que el electorado del Frente Amplio son principalmente los huérfanos de la Concertación-Nueva Mayoría.

Por ejemplo, en las elecciones 2017 el Frente Amplio obtuvo 989.353 votos (350 mil menos que Beatriz Sánchez). Al ser una coalición nueva, no es posible compararla más que con los 400 mil votos que obtuvieron los humanistas, ecologistas y liberales (hoy parte de FA) en las elecciones a diputados anteriores. Viendo la trayectoria global, podría señalarse que el número de votos obtenido actualmente por el FA es igual a lo obtenido por las organizaciones nombradas en las elecciones pasadas, más los cerca de 90 mil votos que perdieron el PRO, los 300 mil del PPD y los 100 mil del PS. Definitivamente, misma torta.

En síntesis, sin convocar a más personas a las elecciones, sin una construcción nacional de cuadros militantes, sin mayor inserción y organización popular, el Frente Amplio difícilmente podría considerarse una nueva fuerza político-social, siendo, a lo sumo, una nueva tendencia electoral, una nueva fuerza parlamentaria o una renovación etaria de la misma Concertación.

El mérito del FA radica en la capacidad de haber articulado una lista nacional, en un escenario de cambio de sistema electoral, que facilitó la llegada numerosa al Parlamento. Sin embargo, al no ser una fuerza político-social y más bien una tendencia mediática novedosa, su capacidad de generar transformaciones (las que sean: liberales, socialdemócratas, antineoliberales, anticapitalistas, etc.) es baja, por no decir inviable.

 

  1. Los grandes perdedores de las elecciones

No cabe duda, los principales perdedores de las elecciones fueron los de la izquierda del Frente Amplio. Con ello, ¿cuál es el futuro de estas fuerzas políticas?

La vieja tesis de la democracia antipopular de la SurDa (renombrada, con los años, por otras organizaciones como Ruptura Democrática y otros nombres) tiene como una de sus hipótesis que los avances institucionales y la desactivación del neoliberalismo permitiría el ascenso de las masas populares. Para ello, requerían un crecimiento como fuerza al interior de Frente Amplio. Sin embargo, ante los paupérrimos resultados electorales, ¿cuál va a ser el rol de Nueva Democracia o Izquierda Libertaria dentro del espacio político?, ¿cuánta incidencia pueden tener frente a fuerzas como el Partido Humanista o Revolución Democrática, que lograron una gran cantidad de diputados?

Por otro lado, la apuesta por conseguir inserción parlamentaria también pudo haber tensionado a sus propias bases y sus posibilidades de inserción social. Disputar los espacios sociales con discursos “transformadores” y banderas rojinegras, luego de haberse centrado por largos meses en compartir fotos y discursos de una “moderada” Beatriz Sánchez, no es cosa fácil. Por la trayectoria histórica de algunas de estas organizaciones políticas, la apuesta del Frente Amplio puede resultar altamente costosa.

Para las bases y dirigentes sociales de esas organizaciones y sus cercanos (que aún levantan discursos anticapitalistas), debe ser difícil explicar lo siguiente: 1) para los desafíos de largo plazo, se debía cambiar y suavizar el discurso electoral, construyendo un espacio más amplio, ciudadano, socialdemócrata, liberal y progresista; 2) que esto era con la finalidad de acumular fuerzas que les permitieran inserción parlamentaria, para tener existencia dentro del Frente Amplio e ir izquierdizándolo; 3) que esto permitiría implementar la estrategia de transformaciones en Chile.

Para esos sectores, quedarse sin representación fue solo pagar los costos, recursos, tiempo, quiebres y tensiones, para terminar sin obtener buenos resultados. Con ello, las fuerzas derrotadas (izquierda del FA) se quedan en tierra de nadie y sin mucho margen, ya que, para convencer a los sectores populares con una vocación más transformadora y radical, existen otras organizaciones a la izquierda del Frente Amplio, y, para construir una alternativa institucional ciudadana y socialdemócrata, están otras organizaciones, como Revolución Democrática.

Restará evaluar con el tiempo cómo se estructura el Frente Amplio, qué rol cumplen las organizaciones políticas, y si transita a ser una fuerza político-social antineoliberal, como pretendían las tesis de la vieja SurDa, o se conforma como una renovación y rejuvenecimiento de la élite política socialdemócrata, formando una Concertación 2.0. De momento, dada la correlación de fuerzas interna poselecciones, todo apunta más hacia lo segundo.

 

(fotografía: Emin Osmen, Magnum)

Entrevista a Luis Thielemann: “El resultado del Frente Amplio ha desordenado el panorama político en Chile”

 

por Brais Fernández //

El pasado domingo 19 de noviembre se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas. El candidato de la derecha, el ex presidente Sebastián Piñeira, ganó la primera vuelta con el 36 % de los votos. Disputará la segunda vuelta contra Alejandro Guiller, representante del centro-izquierda. Pero la gran sorpresa fue el resultado del Frente Amplio, una heterogenea coalición de izquierdas encabezada por Beatriz Sánchez. La candidata del Frente Amplio quedó en tercer lugar, obtuvo el 20 % de los votos (quedándose a 2 puntos de pasar a la segunda vuelta) y la coalición logró 18 diputados y 1 senador, algo inédito para una fuerza antineoliberal al margen de los partidos tradicionales.

Entrevistamos a Luis Thielemann, historiador, militante de Izquierda Autónoma (una de las organizaciones con representación parlamentaria que componen el Frente Amplio), y forma parte del directorio de la Fundación Nodo XXI.

¿Qué balance haces del resultado de las elecciones chilenas?

Primero que todo, es claro que el resultado, para cualquier observador, fue una total sorpresa. Aunque visto desde hoy hubo muchos signos que alertaban de la posibilidad de una elevada votación del Frente Amplio, lo cierto es que nadie creía posible superar la barrera de los dos dígitos, pues las encuestas daban en torno al 8 % y, bueno, la historia de la izquierda de las últimas tres décadas en Chile da cuenta de que nunca se había superado dicho límite. Además, el Frente Amplio fue a las elecciones sin incluir a la más grande –en historia, número de militantes y capacidad orgánica– de las fuerzas de izquierda del país, el Partido Comunista. En esa situación, el primer balance es la sorpresa.

El segundo balance es el desorden político que ha generado en Chile. Si el Frente Amplio buscaba alterar la armonía en la correlación de fuerza central que predominó en Chile por casi tres décadas desde los años finales de la Dictadura, aún no lo ha logrado. Pero el domingo dio un gran paso en ese rumbo: instaló la incertidumbre electoral, no solo para la segunda vuelta, sino para varios años en Chile. De esta forma, el Frente Amplio pasó de ser un actor ninguneado por las fuerzas tradicionales de la política, a ser el tercer actor político de un sistema acostumbrado a solo dos jugadores. Y no es un tercer actor cualquiera, sino uno cuyo programa se basa en las grandes luchas sociales antineoliberales de las últimas décadas, lo que en sí es subversivo, pues coloca su centralidad en posiciones sociales ante una política muy ensimismada y blindada ante intereses de clase que no sean los del gran empresariado.

Por último, fue una votación grata para el Frente Amplio, que fue acusado de elitismo por parte de la militancia comunista y socialista por su origen en campus universitarios y barrios de clase media. En los barrios más pobres de Santiago, la votación del Frente Amplio fue sorpresivamente alta, venciendo en varios casos al candidato de la Nueva Mayoría, Guillier. Esto demostró un trabajo de bases en las clases populares que tal vez por incipiente y poco espectacular, había sido invisible para muchos observadores, incluidos los de izquierda.

¿Podrías hacernos una radiografía de los dos bloques históricos que han gobernado Chile en la era post-Pinochet?

Partamos por lo menos complicado. La derecha chilena actual se articuló en las últimas décadas y desde la Dictadura de Pinochet en dos grandes partidos, representantes de las clases propietarias chilenas y del interés del capital transnacional en el país: Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI). Mientras RN es heredera de la vieja derecha del siglo XX, más institucionalista y liberal, la UDI es un partido basado en el gremialismo, doctrina que contiene una fuerte impronta de corporativismo y catolicismo conservador. Si bien estas opciones fueron oposición al oficialismo de la Concertación desde 1990 hasta 2010, no por ello no tuvieron poder.

En esas dos décadas, en la práctica, cogobernaron, principalmente en los años noventa, en base a lo que se llamó democracia de los acuerdos. En el llamado pacto de la transición, el rol de la derecha fue vetar cualquier reforma de fondo al orden de la Dictadura, especialmente en aquellas áreas que les permitían mantener el poder empresarial, la expansión de lo que se ha llamado capitalismo de servicios sociales (es decir, el negocio con la provisión de lo que antes eran derechos sociales) y el control de la iglesia católica sobre la vida de las personas. En años recientes, la aparición de nuevos partidos de derecha y de liderazgos de ultra derecha, como José Ossandón (cuyo apoyo en los barrios pobres es bastante importante) y José Antonio Kast (apoyado principalmente por el pinochetismo, grupos protestantes y sectores propietarios agrícolas de zonas mapuche), han ido mermando la hegemonía de la UDI y RN en el sector.

Piñera representa al sector más moderado de la derecha en términos de valores, pero su propia historia personal, sus negocios y su programa están íntimamente ligados a los pilares del modelo neoliberal chileno: es uno de los empresarios más ricos del país (dueño de un canal de TV pública, de LATAM, de Bancard, etc.), su hermano diseñó la actual legislación laboral chilena (una de las más pro-empresa del mundo) y ha sido acusado de corrupción, delitos financieros y otras normalidades de la historia reciente del poder en Chile.

Hablemos un poco de la izquierda: ¿Que es el Frente Amplio, de donde viene, quien lo compone?

El Frente Amplio nació en 2017, formalmente, pero su conformación fue una tesis bastante compartida por la izquierda desde las movilizaciones de 2011. Que haya sido compartida no significó que no se dieran importantes diferencias tácticas y estratégicas entre las fuerzas, siendo su constitución una de las principales discusiones en el campo político de la izquierda en los últimos años. Está formado por 13 organizaciones, que van desde el pequeño pero importante Partido Liberal hasta organizaciones marxistas y libertarias. La amplitud del Frente Amplio da cuenta de dos condiciones de la política chilena: lo cargado hacia la derecha que está el eje de la política (al punto de que el Partido Liberal se siente cómodo a la izquierda de la coalición de Bachelet), en donde una mínima reforma al neoliberalismo es tomada por la derecha chilena como una propuesta jacobina; en segundo lugar, la diversidad social y política de la impugnación al neoliberalismo y la democracia autoritaria que se heredó de la Dictadura.

El Frente Amplio nace como la maduración de varias experiencias. Primero, la derrota del movimiento estudiantil de 2006, cuando fue derrotado por la tecnocratización de su conflicto por parte del pacto de la transición en 2008; luego, el aprendizaje de los movimientos estudiantiles y sociales de 2011 de contar con una cabeza política propia y autónoma, y su extrañamiento abierto de los partidos del pacto de la transición. Esos movimientos –principalmente los estudiantiles- fundaron una serie de organizaciones políticas de izquierda radical antes, durante y después de 2011, algunas ya desaparecidas, refundadas, fracturadas o fusionadas. Entre ellas destacan Revolución Democrática (el grupo más fuerte del FA), Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista (grupo surgido de una salida de iA), entre otros. A esos grupos se sumaron partidos pequeños que provienen de la izquierda extraparlamentaria de las décadas de la transición, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista Verde, Partido Igualdad, etc. Un tercer campo proviene de partidos que se formaron como escisiones de la Concertación y que vieron en el FA la posibilidad de incidir políticamente, aunque no tienen claridad o coherencia ideológica marcadamente de izquierda. En ese grupo están partidos como Poder o el Liberal.

El elemento unificador ha sido, por una parte, la ventana de oportunidad política que significa la crisis del pacto de la transición y, en ella, la posibilidad de imponer y hacer avanzar las demandas de luchas sociales que han impugnado el neoliberalismo, como el movimiento por la recuperación de la educación pública, las huelgas de profesores, el movimiento por el fin de las AFP (administradoras privadas de fondos de pensiones), luchas socioambientales, por la desprivatización del agua y los recursos naturales, etc. Lo que estas luchas han tendido a articular en estas décadas ha sido una franja social que decidió dejar de esperar de la Concertación la posibilidad de terminar con la herencia de la Dictadura, que se cansó de ver que las promesas de reformas se convertían en profundizaciones del modelo. Esa franja se mostró el domingo 19 de noviembre como la tercera fuerza política y el 20% de los votantes.

Algunos de los debates dentro del Frente Amplio recuerdan algunos debates que se han tenido dentro de Podemos.

Primero, hay que notar una diferencia fundamental en la coyuntura: el sistema electoral chileno no es parlamentario, es presidencialista. Eso cambia totalmente la lógica de alianzas, pues no se forma gobierno construyendo mayoría parlamentaria (como en España y casi toda Europa), sino que se gana con mayoría absoluta en la elección del presidente del país (con sistema de balotaje). En el debate de la coyuntura actual, la cuestión no es gobernar o no con la Nueva Mayoría (que fue el debate de Podemos en 2016 ante la posibilidad de formar gobierno con el PSOE) y Guillier, sino si se les apoya o no en segunda vuelta y, lo más importante desde el punto de vista de Izquierda Autónoma y otros grupos del FA, qué propuestas de reformas sociales, levantadas por las luchas sociales de las últimas décadas, está dispuesto Guillier a incluir en su programa.

Pero hay debates que fueron más o menos parecidos. Primero, el debate de origen ¿se construye un pacto de fines únicamente electorales o una plataforma que puede tener proyecciones políticas estratégicas? Esto recuerda debates que estuvieron en el origen de Podemos y su definición como máquina de guerra electoral. No ha sido menor la tensión en la centralidad política que dibuja esta definición, pues mientras algunas organizaciones insistieron en mantener las luchas sociales en el centro y lo electoral como proyección de las mismas, otros simplemente buscaron representar dichas luchas sin establecer su centralidad estratégica. Otras fuerzas del FA ni siquiera consideran la importancia de la lucha social popular para la izquierda. Buena parte del FA es únicamente máquina electoral, y muchas de sus candidaturas e incluso algunos diputados electos son meras empresas personales destinadas a rentar de las asignaciones estatales al parlamento. Esos monstruos del interregno crítico, como los llamaba Gramsci, conviven con una honesta maduración política de una gran franja de luchadores sociales populares, incluso dentro de las mismas organizaciones.

Un segundo debate parecido tuvo que ver con el rol de los partidos o, como se decía antes, del partido. Mientras en Podemos algunos insistían en demorarse más y construir un partido bien afianzado entre los trabajadores y los más pobres, que les sirviera de instrumento de lucha, otros insistieron en un partido según las tesis populistas en boga, vale decir, un partido que articulara en base a consignas o posiciones difusas –las famosas equivalencias del famoso significante vacío– un amplio campo social que solo se expresa como masa electoral. Por supuesto, es un debate concreto, no abstracto; presionado por la coyuntura, como debe ser en un partido realmente inserto en los dilemas de una sociedad. La situación del debate, tanto de Podemos como de las organizaciones del FA, es más o menos el mismo: cómo y para qué construir un instrumento político de izquierda en una época en que no se ve cercana la posibilidad de la ruptura revolucionaria. Ese desafío es difícil para quienes sabemos, por historia de nuestras propias izquierdas a ambos lados del océano, que el poder electoral no se traduce en poder político, y que hacerse ilusiones al respecto es, literalmente, fatal.

El último es un debate que parece anticuado, pero que en España gente como Emmanuel Rodríguez López o desde Anticapitalistas han intentado plantear, y tiene que ver con la situación en la lucha de clases de un nuevo actor político que se asume de izquierda. En ambos países la vieja clase obrera del fordismo fue despojada de su lugar económico central, y las izquierdas que allí se asentaban han observado una larga decadencia. La lucha de clases actual todavía tenemos que entenderla para poder definirla, y parte importante de esa definición se juega en la proyección posible en la lucha política. Tanto Podemos como el FA son expresivos tanto de nuevas contradicciones del capitalismo del siglo XXI, como la decadencia de viejos grupos de las capas medias. La pregunta es si lo que se quiere es un partido que haga larga y amable la decadencia de esos viejos sujetos mesocráticos, hegemónicos en el interior del FA y también Podemos, o si desde ahí, asumiendo esa vieja verdad del Manifiesto Comunista según la cual esas clases tienden inevitablemente a su desaparición en el proletariado, nos adelantamos a la historia y construimos una apuesta de transformación radical de nuestras sociedades. En simple, si queremos un partido que defienda el interés cada vez más arrinconado de las viejas clases medias, o un instrumento político para la lucha por una humanidad libre y sin capitalismo. Al igual que en Podemos, nadie pide que esa cuestión quede resuelta de inmediato, pues tampoco las luchas sociales avanzan así de rápido, pero sí que las acciones actuales perfilen desde ya qué es lo que se quiere construir.

¿Que rol cumple el Partido Comunista?

Es un actor difícil de definir. El PC, a diferencia de todos los partidos que formaron la Nueva Mayoría, nunca ha dejado de tener una fuerte presencia en las luchas sociales. Aunque tiene fuertes diferencias con las izquierdas del FA, éstas le reconocen su rol en espacios como movimientos de trabajadores o de estudiantes. Pero así mismo, el PC fue el partido más leal a Bachelet, un gobierno en que se prometieron reformas que luego sirvieron, en su mayoría, como pretextos para la expansión de las lógicas neoliberales, especialmente para la transfusión de fondos estatales al negocio privado por la vía del capitalismo de derechos sociales. De esa forma, en las bases de algunos movimientos sociales, como el de estudiantes o el de profesores, los comunistas han sido muy criticados. Y es una crítica mayoritaria en esos espacios: desde 2011 que han perdido presencia en las organizaciones de estudiantes, y en 2016 perdieron la presidencia del sindicato de Profesores (el Colegio de profesores de Chile) ante una alianza de grupos de profesores que en su mayoría integran el FA y luego de que la dirigencia de profesores comunistas apoyase una ley del gobierno de Bachelet que debilitó los derechos laborales de los profesores y que fue resistida masivamente por éstos. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), uno de sus últimos bastiones sociales de envergadura, está en una crisis general, agudizada sobre todo después del apoyo comunista a la reforma laboral de Bachelet, así como por la corrupción de dirigentes de la vieja izquierda sindical. Como se ve, el costo pagado por el PC por estar en el gobierno de Bachelet ha sido la dilapidación de parte importante de su histórica base social, así como una enajenación respecto de las franjas más avanzadas de las luchas sociales más recientes.

De cualquier forma, hay un consenso en el FA: no es posible construir una izquierda de mayorías en Chile sin el PC, sin sus fuerzas sociales, políticas y simbólicas. Pero ese consenso depende de la situación histórica del PC, la que ha tendido a debilitarse, como se dijo más arriba, en los últimos años. Cuánto dure ese consenso en el FA depende más del PC que del FA, es decir, depende de si el PC sigue alimentando activamente la decadente política de la transición, o si se pasa a la izquierda y se vuelve a vincular a los grupos sociales que con sus luchas impugnan el neoliberalismo.

¿Que posición va a tener el Frente Amplio en la segunda vuelta?

Ese es el gran tema de debate de estas semanas. La segunda vuelta es el 17 de diciembre, por lo tanto no hay tiempo. Se sabía que no habría tiempo para debatir este asunto, tampoco tranquilidad, pues el grado de presión política que hay sobre el FA desde el domingo, es enorme. Pero claro, nadie pensaba que el FA iba a tener la llave de la elección presidencial, pues nadie esperaba un 20 % de los votos. Así y todo, algunas fuerzas, como Izquierda Autónoma, promovieron que se resolviera antes de la primera vuelta la situación de negociación con Guillier en base a los puntos programáticos de la candidatura del FA, Beatriz Sánchez, que provenían de las luchas sociales (fin de las AFP, gratuidad en educación, etc.). A pesar del no debate, el FA ha mostrado esta semana dos claridades de importancia: no aceptará cupos en un eventual gobierno de Guillier, y solo lo apoyará en base a compromisos públicos de Guillier con el programa del FA, y en función de evitar un gobierno de la derecha, sobre el que existe consenso que no se puede permitir. Ya no hablamos de izquierdas que se hablan entre ellas en un campus, sino de una alianza política en la que confiaron uno de cada cinco votantes. Esos votantes no le piden al FA una frontalidad anti-todo, ni tampoco una patente de corso a Guillier y el pacto de la transición, sino que hagan lo posible por terminar con la herencia de la dictadura y empezar un nuevo ciclo de democratización y expulsión del mercado de la vida de las personas. Sabemos que eso es poco y mediocre comparado con los sueños de hace un siglo atrás en Petrogrado, pero antes de soñar con el palacio de invierno, antes siquiera de pensar si tiene sentido tomarse palacios, tenemos que por lo menos construir las condiciones de posibilidad de ello, por lo menos recuperar la posibilidad de hacer política de izquierda en Chile.

Pero el FA son trece grupos, y algunos ya dijeron que decidirían en su interna y sin tratar con los otros, abusando de cierta hegemonía parlamentaria en la izquierda. Otros ya dijeron que no negociarían nada, lo cual también impide la posibilidad de hacer política en este mes. Aquí vale un punto que es importante establecer: la política de la izquierda no se trata de mantenerse puros, de ser los mejores mártires, tan buenos y muertos como los santos. La política de izquierda se trata de, casi siempre en subalternidad, provocar el caos, la descomposición de la fuerza del capital, y en ese mismo movimiento, la reconstitución de una fuerza capaz de imponer otra política, nuevas relaciones de poder, que tiendan a expulsar al capitalismo imponiendo comunismo. Eso es lento, pero se juega en cada paso, por muy institucional o leve que parezca. En esta segunda vuelta, el renunciar al apoyo a Guillier puede parecer la posición más radical, pero en realidad es conservadora: le deja la iniciativa polítca a aquellos que siempre la han tenido, reduciéndo el resultado electoral del FA a una mera protesta electoral. El FA debe proponerle una negociación que aceptada o rechazada produzca caos en los partidos neoliberales y en la organización transpartidaria que lo ha sostenido por décadas. Si Guillier acepta hacer un gobierno con reformas realmente antineoliberales, la transición como pacto terminará por destruirse; si, en cambio, no hace cambio alguno de interés para el FA, no podrá ganar la elección presidencial. Lo que se juega el FA en segunda vuelta es la posibilidad de incidir directamente en el grado de descomposición del pacto de la transición, incluso en comenzar su abierta destrucción.

¿Cual es la perspectiva y los retos del Frente Amplio?

En el corto plazo, soportar unidos la definición de segunda vuelta y en ello demostrar la madurez política de sostener y empujar en cualquier situación un programa de cambios antineoliberales, a la vez que le ofrece una salida concreta a los chilenos que confiaron con su voto en ese programa, ante la posibilidad de que la derecha retorne al gobierno.

En el largo plazo, solo posible si se supera el desafío de esta segunda vuelta, está la principal dificultad: construir un instrumento útil para la política de izquierda revolucionaria. La dificultad está dada porque, como dijimos, no es algo que esté a la orden del día en las clases sociales más explotadas en Occidente, y además, porque a muchas organizaciones de izquierda les parece bien y se conforman con ser la minoría de izquierda del parlamento. Es tal el grado de subalternidad de los militantes de la nueva izquierda chilena, que son incapaces de imaginar qué hacer luego de ganarse el derecho a existir. Y para algunos, no tiene sentido nada de estas maniobras electorales, nada de esta táctica parlamentaria, si no se piensa como eso le sirve a las clases populares para desembarazarse de la explotación, de la cooptación de la totalidad de sus vidas por el interés del capital, como, en el fondo, liberarse colectivamente y crear un nuevo mundo. Y no sirve transplantar certezas del pasado, de la vieja izquierda, bolchevique o socialdemócrata, da igual. Porque ni las tomas insurreccionales del Estado ni el reformismo gradual nos han llevado muy lejos: al capitalismo de estado totalitario, el primero, y a la claudicación ideológica y moral ante el capitalismo nacional, el segundo. Hoy más que nunca hay que ser creativos, imaginar un comunismo posible, y, sobre todo, un camino político, una estrategia, para avanzar en ese rumbo. Sabemos que suena estratégico, pero o planteamos el desafío en esos términos o esto no será más que otra opereta de ex luchadores sociales de izquierda que por la vía de la espectacular y efímera épica de las batallas electorales, se encuadra subordinada al sistema parlamentario, priorizando su eternización electoral en detrimento de la proyección a la política de las luchas sociales populares.

En simple, el reto del FA, en realidad para su sector de izquierda, es construir un instrumento político –un partido en el sentido histórico del término diría Marx, uno que conserve el paso dado, diría Badiou- que trace caminos posibles y racionales para la construcción desde ya de un comunismo del siglo XXI. Sin duda eso demorará, pero se debe comenzar ahora.

En los cien años de la Revolución Rusa y en el Chile de hoy

por Ibán de Rementería//

A cien años de la Revolución de Octubre la pregunta que tienen que ser hecha es porque ésta  termina en los gobiernos de Gorbachov, Yeltsin y Putin, todos ellos productos políticos de esa revolución. ¿Cómo esa revolución política que realizó una revolución social terminó como ya sabemos? ¿Cómo el saber de los bolcheviques convertido en poder soviético –poder de consejos de obreros, campesinos y soldados-, transformaron ese país agrario y feudal, en un país estatista e industrial, para convertirlo finalmente en un país capitalista, extractivista e industrial retrasado?.

Si bien las revoluciones son políticas, son procesos vertiginosos de redistribución del poder, de crecimiento de la democracia, sus propósitos son siempre de redistribución de la riqueza que colectivamente toda la sociedad produce. La Revolución Francesa fue principalmente una reforma agraria, la Revolución Rusa fue una reforma agraria y la estatización de los principales medios de producción, lo que le aseguraba al estado la apropiación del excedente económico y el poder discrecional para hacer uso social y económico de él.  

Cuando en la historia occidental se habla de revolución se refiere a la Revolución Francesa (1789) y a la Revolución Rusa (1917), se consideran como revoluciones también a la Revolución Inglesa (1630) y la Revolución Americana (1774), pero  sólo en aquellas los pueblos francés y ruso –en lo concreto los pueblos de París y Petrogrado – respectivamente, tomaron la iniciativa y mantuvieron el protagonismo hasta que el orden político institucional se los apropio. Allí el Consulado y el Imperio, allá el Estado Soviético.

La Revolución  Rusa se asumió como terror rojo con los bolcheviques en su conducción desde la toma del Palacio de Invierno hasta las purgas estalinistas de 1937-1938, de igual manera como la Revolución Francesa  se asumió como el Terror, a secas, cuando los jacobinos radicalizados se tomaron el poder en el momento de mayor peligro para ella, aplicándole la guillotina a todo el que representara la aristocracia, incluidos el Rey y la Reina, como a cualquiera que se opusiese a ella o no mostrase suficiente lealtad con ella,  el líder de este procedimiento de salvación nacional, Robespierre terminará él mismo aguillotinado para tranquilidad tanto de sus enemigos como de sus asociados, la mayor hazaña del jacobino Napoleón Bonaparte fue la represión del pueblo de Paris, el 18 de brumario, luego Napoleón le podrá orden institucional a la revolución y en su intento de volverla así universal –europea imperial- terminará su aventura en la derrota militar de Waterloo. Pero las cosas nunca volvieron a ser las de antes, los pueblos siguieron intentado librarse de la dominación y luchando por la emancipación en 1830, 1848 y de manera radical el pueblo de Paris en 1871. Los desacuerdos sobre la distribución del poder político, territorial y de la riqueza en Europa más o menos se resolvieron mediante dos guerras mundiales (1914 y 1939), movilizando a grandes masas de población como en la revolución.

La Unión Soviética fue una invención política de un partido político, el Partido Comunista, un partido con una ideología estructurada, en lo concreto representar los intereses políticos,  económico y sociales de los trabajadores asalariados –los proletarios- frente a la burguesía industrial, comercial y financiera que los explota para hacer reproducción ampliada del capital, por lo tanto contaba con un proyecto político específico para representar en cada momento y lugar los intereses de aquellos.

No se necesita ser un avezado científico político para cerciorase que el jacobinismo radicalizado de la facción bolchevique –la mayoría- del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia terminó absorbido en el autoritarismo organizativo e ideológico instalado por el estalinismo, conduciendo a sus militantes y cuadros a la despolitización. Como es sabido el  “poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El  intento democratizador de Gorbachov fue derrotado por la fracción burocrática del Partido Comunista de la Unión Soviética y ambos anulados entre sí fueron desplazados por la facción neo liberal encabezada por Yeltsin, hecho internacionalmente celebrado, quien puso fin a la Unión Soviética, asunto no previsto ni por la CIA ni por la KGB, y dejó al Partido Comunista en la oposición donde no es una amenaza para nadie, vive de la nostalgia y la celebración de Stalin como fundador de la Rusia moderna. 

La Revolución Rusa nos ha dejado dos lecciones históricas fundamentales, primero, que para hacer una revolución política, la toma del poder, y realizara una revolución social, económica, cultural y tecnológica se necesita una organización política y una ideología de clases, en este caso de los trabajadores, se requiere un partido político revolucionario; segundo, que la revolución debe ser democrática, constantemente redistribuidora del poder, o merece ser puesta en una jaula con otros objetos políticos curiosamente perversos, ya que de lo contrario indefectiblemente terminará en manos de líderes personalista como Napoleón o Stalin y así el poder retornará a las clases dominantes.

Aquí, después de 17 años de dictadura militar y 27 años de democracia tutelada por la constitución Pinochet-Guzmán, regida por la economía neoliberal extractivista y rentista con un estado socialmente subsidiario, produjo un modelo de control político y social altamente privatizador y concentrador de la riqueza, conocido como la exitosa transición, conducida por los partidos de la Concertación. Pero este modelo manifiesta sus primeros signos de crisis con la derrota de Lagos Escobar por Joaquín Lavin en la primera vuelta presidencial en 1999, no obstante aquel logra triunfar en la segunda vuelta convocando al PC y al resto de la izquierda no institucionalizada en la Concertación, constituyéndose su gobierno en el paradigma de cooperación público privada y el reformismo político, luego la elección de la carismática  Michel Bachelet en 2006 salva la situación. Pero, ese modelo de control social y político despolitizador de la ciudadanía –medido en abstencionismo creciente- fracasará estruendosamente con la elección presidencial de Sebastián Piñera en 2010. Entonces, en el año 2011 el movimiento social se expresa a lo largo de todo el país protestando por las consecuencias locales inaceptables del modelo económico extractivista y rentista, ahí “la calle” pone en jaque al gobierno y en crisis de representación al conjunto de los partidos políticos, el liderazgo del movimiento social lo asumen los estudiantes, quienes establecen que la principal causa de la desigualdad es el acceso selectivo o negado a la educación en general y a la superior en particular, en ese momento el movimiento social estableció el programa mínimo de gestión de la distribución del poder y la riqueza, constituido por el derecho al acceso universal, gratuito y de calidad a la salud, la educación y la seguridad para todas y todos los habitantes del país; además para hacer ese proceso de redistribución de la riqueza estableció que es absolutamente necesario hacer un proceso de  redistribución del poder político mediante una Asamblea Constituyente. En 2014 la candidata indiscutible de la Concertación para recuperar el poder es nuevamente Michelle Bachelet,  que más el Partido Comunista conforman la Nueva Mayoría, quien hace suyo como programa presidencial la demanda de la calle por la plena satisfacción de los derechos sociales fundamentales en salud, educación y seguridad social. El nuevo gobierno para financiar esas reformas acomete la reforma tributaria y mejorará la capacidad negociadora de los trabajadores con la reforma laboral, pero las negociaciones cupulares intra y extra Nueva Mayoría no dejan conforme ni a beneficiarios ni afectados: ni a trabajadores ni a empresarios; la reforma tributaria vuelve al conocimiento tributario en una ciencia compleja; la reforma educativa no convoca ni satisfaces a estudiantes, ni a docentes, ni a rectores, ni a propietarios de las instituciones educativas; la constituyente y la regionalización se diluyen entre los intereses de los incumbentes tanto en el Gobierno como en el Parlamento; la reforma del sistema de seguridad social, pese a ser demandada por el segundo movimiento social masivo luego del estudiantil, con la consigna: “No más AFP”, es remitida a “comisiones” especializadas.

Lo anterior y la situación electoral actual plantean tres escenarios y una sola coyuntura. La mayor novedad política es que el movimiento social conducido por los estudiantes se configura como un tercer actor político, el Frente Amplio, conformado por un conjunto de 15 partidos y movimientos políticos originados entre los estudiantes y diversos proyectos de izquierda frustrados.

Cada escenario queda definido por la propuesta política que se propone realizar cada uno de los contendientes presidenciales en relación a la satisfacción de los tres derechos sociales fundamentales, propuestos por el movimiento social  y que intentó implementar el Gobierno de la Presidenta Bachelet.

El primer escenario es el eventual triunfo de Sebastián Piñera, quien se propone dar marcha atrás en esas tres reformas, eso generará movilizaciones sociales de resistencia tanto más fuertes cuan profundas sean las contra reformas, todo lo cual provocará una creciente polarización social y política. Una primera manifestación de esto fue que José Antonio Kast, candidato presidencial de la extrema derecha conservadora en lo valórico y neo liberal en lo económico social,  fue aplaudido 17 veces en la última  ENADE (Encuentro Nacional de la Empresa), mostrando así el profundo carácter reaccionario del empresariado nacional.

El segundo escenario es el posible triunfo de Alejandro Guillier, quien se ha comprometido a continuar las reformas iniciadas por la Presidenta Bachelet, pero dado que su programa no prevé la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades proveniente de la explotación de los recursos naturales concesionados a los privados, como tampoco de las que producen las obras públicas sobre los bienes nacionales, ni los servicios públicos que constituyen monopolios naturales, está claro entonces que no se contará con los recursos suficientes para profundizar esas reformas, lo cual le otorga un carácter demagógico y populista a esa propuesta programática, es decir no se tiene voluntad de hacerlas e irresponsabilidad fiscal en caso de hacerlo. Esto generará frustraciones en el movimiento social y aumentará la perdida de legitimidad política de la  Fuerza de Mayoría  lo cual a su vez aumentará las movilizaciones sociales y la polarización política.

El tercer escenario es el no descartable triunfo de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio, ellos no tan solo se han comprometido a dar cumplimiento a la satisfacción de los derechos sociales en salud, educación y seguridad social, también se proponen la recuperación de la explotación de los recursos naturales o al menos de una renegociación sobre sus rentas con los actuales concesionarios, también sobre algunos servicios públicos, incluso han valorizado el costo anual de dar cumplimiento a sus promesas en unos US$ 13.000 millones anuales, incluido entre otros poner fin a la privatización de la seguridad social de la población civil, lo cual se aproxima a los US$ 12.000 millones anuales que las mineras privadas del cobre se han llevado como sobre ganancias en los últimos diez años –más allá de sus utilidades, costos de riesgo, costos tecnológicos, etc.-, según la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Aquí lo claro es que el empresariado nacional e internacional no se dejará quitar esa parte de la riqueza nacional que les ha cedido graciosamente el Estado de Chile durante la Dictadura Militar, los gobiernos de la Concertación, la Coalición por el Cambio y la Nueva Mayoría. En este escenario la polarización política es un claro proyecto y amenaza política por el empresariado y sus partidos políticos, incluidos sectores de la Democracia Cristiana y de los partidos de la Fuerza de la Mayoría, aquí el discurso explicativo y de advertencia es la venezolanización de la política nacional.

Es obvio que los dos escenarios dos y tres pueden producir una variedad de variantes según sean los acuerdos o desacuerdos a los cuales lleguen los diversos actores políticos para realizar sus respectivos proyectos de gobierno. Igual cosa acontece en el escenario uno donde la gobernabilidad del eventual  Gobierno de Piñera dependerá de los aliados que logre sustraer de la DC, poniendo en duda la integridad de esta, la experiencia pasada resultó un fiasco; también la gobernabilidad de ese eventual gobierno dependerá de los aliados que obtenga en algunos partidos de la Fuerza de la Mayoría.

Cualquiera de los tres escenarios electorales previsibles generará la misma coyuntura política nacional marcada por grandes movilizaciones sociales en pro de las reformas por los derechos sociales fundamentales y la resistencia política de las organizaciones empresariales y políticas que se oponen a las mismas. Aquí, entonces, la pregunta a cien años de la Revolución de Octubre es: ¿existe un partido político con una coherencia ideológica suficiente y una capacidad organizativa competente, socialista y democrático, para convertir al movimiento social creciente en una alternativa de poder ante el previsible vacío de poder que la actual coyuntura electoral está produciendo?  Eso que los opinólogos llaman “las aburridas elecciones”.

 

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

 

Es imposible que gane Piñera

por Gustavo Burgos//

Aunque las encuestas lo estén dando como ganador desde hace más de un año, es imposible que Piñera gane las elecciones. Podrá imponerse en las urnas -que es algo que está por verse- pero lo que resulta ineludible es que el proyecto piñerista está derrotado y no hay forma que reflote las expectativas que generó su primer gobierno. 

La polarización ha hecho volar en pedazos cualquier proyecto que apueste a salidas de compromiso social y la idea de generar un polo de “centro derecha liberal” como se planteó el 2009, se encuentra agotada del todo. Para ganar en una segunda vuelta Piñera necesita reeditar su capacidad de copar el centro político, de disputar la masa electoral de lo que fue la Concertación, con este objetivo cuenta exclusivamente con la dispersión electoral de lo que fue la Nueva Mayoría.

De alguna forma, en las presidenciales la cena parece estar servida para el controversial especulador financiero. Pero sólo si se trata de hacer apuestas a corto plazo. Hasta ahora, si el curso de la campaña sigue el adormilado ritmo que han tenido hasta el día de hoy, y no se logra despertar una verdadera lucha electoral, lo más probable es que se imponga Piñera. Curiosamente, la “politización” de la campaña no ha venido del sector que podríamos presumir se siente amenazado por la Derecha, la centroizquierda. Por el contrario, ha sido Kast emblema fascista, cuyo capital electoral se encuentra tras las rejas en Punta Peuco, quien se ha encargado de agitar las aguas, proclamando –hasta donde su inteligencia se lo permite- que la salida a los problemas nacionales pasa por el aplastamiento militar al movimiento de masas.

La penosa polémica iniciada hace un par de días a partir de la legítima defensa y el porte privado de armas, se inició con Kast diciendo: “Si entran a mi casa, les voy a disparar. Sé usar mi arma”. Piñera, para no ser menos, en términos más dramáticos replicó: “Si un delincuente mata a mi hija, agarro un martillo y se lo quiebro en la cabeza”, haciendo un fuerte énfasis en el verbo “quiebro”.

La derecha está hablando de pistolas y martillos, en parte por su prosaica y tradicional campaña de terror, porque necesitan cohesionarse, dotarse de un discurso que de sentido a su intervención electoral, pero principalmente porque se siente amenazada. Si fuera por el discurso de quien perciben como una amenaza, Guillier, gran campaña no deberían realizar. A su turno, la campaña de Sánchez tampoco debería quitarles el sueño, más por su aparente menor peso electoral que por sus posturas, que han emergido con permanente vaguedad.

La derecha en realidad le teme a la intervención de las masas, a aquello que han anatemizado como “la calle”. Así las cosas, de forma unánime, los medios de comunicación han sumergido en el silencio un hecho político de primera magnitud y esto es que la Coordinadora No+AFP –la principal organización de trabajadores en el país- convocó para su consulta nacional a más de un millón de personas, superior a cualquiera de los candidatos que se presentaron a las primarias y superior, por lo mismo, a los ochocientos mil y tantos votos que obtuvo el propio Piñera en las primarias de Chile Vamos.

Con todas sus limitaciones, la convocatoria del Plebiscito No+AFP, es el mayor hecho político en lo que va corrido del año, tiene lugar a menos de dos meses de las presidenciales y constituye –ahora sí- un mazazo al sistema de ahorro forzado y de subvención a la banca privada, que el régimen “ideológicamente” insiste en llamar “sistema previsional”. Se trata de una movilización política que logró hacerse camino contra toda la prensa burguesa y a pesar de la indolencia de la izquierda.

Este potencial movilizador -cuyos objetivos no pueden ser asimilados por el régimen como ocurrió con la demanda universitaria de gratuidad- da cuerpo a un obstáculo mayúsculo a los planes de ajuste y a la política reaccionaria del régimen en su conjunto. La envergadura de este obstáculo está dada por la catástrofe con que termina el gobierno de Bachelet.

Contra lo que dicen los escribas de la derecha, el gobierno de Bachelet –desde el punto de vista patronal- fue un gobierno exitoso porque estabilizó al régimen: desactivó al movimiento estudiantil casi por completo y logró destruir las principales organizaciones de trabajadores ya sea quebrándolas o quitándoles todo peso, como ocurrió con la ANEF, la CUT y los trabajadores del cobre. Bachelet no sólo desactivó los principales movimientos que tenía en frente, sino que además plasmó una institucionalidad que debe permitir al régimen manejar estos conflictos y así lo hizo con la reforma educativa –que consolidó el modelo privado de subvención a la demanda- y con la reforma laboral que, en la práctica, pone cotas más altas para la sindicalización y entorpece el derecho a huelga, consolidando por lo mismo el Plan Laboral de cuño pinochetista.

Bachelet cumplió su labor, no se puede negar, pero lo hizo a un costo muy alto, desfondó y terminó de liquidar a los partidos que con cuya influencia de masas, sostuvieron al régimen durante estos 27 años de “transición”. En efecto, la DC terminó siendo barrida en la administración pública, quedando reducida a una fuerza política insignificante para una organización oficialista; a su turno, el PC y el PS, a pesar de sus esfuerzos organizativos desplegados durante el refichaje, vieron como su dirigencia en el movimiento obrero colapsó bajo el derrumbe de la CUT y sobrevive hoy en sus ruinas sin ninguna identidad política.

El estado actual del PC, merece una mención especial, aunque su análisis excede con creces los marcos de esta nota. El Partido Comunista, particularmente desde la fase de ascenso de masas antidictatorial en los 80, se transformó en el eje articulador de toda la izquierda, la transición habría sido del todo imposible sin su dilecta colaboración. El democratismo “antipinochetista”, la disciplina social expresada en la fórmula de “todas las formas de lucha”, la unidad pluriclasista contra la Dictadura y –a partir de los 90- la profundización de la democracia, son conceptos políticos fundamentales sin los cuales la llamada transición democrática habría sido del todo imposible. Sólo a vía ejemplar, resulta importante recordar el papel del stalinismo en las movilizaciones de la FENATS y Lota a comienzos de los 90; el apoyo a Lagos en la segunda vuelta; su papel articulador de la burocracia de la CUT, en el CONFECH, Trabajadores del Cobre, etc.

Este papel político, llamémoslo de válvula de escape a la presión de las movilizaciones, fue fundamental para ejercer el control social, nítidamente hasta el año 2011. Desdibujada la imagen de Pinochet y quebrada la Concertación o devenida en fuerza de oposición al primer gobierno de Piñera, el Partido Comunista pierde su rol auxiliar y el ímpetu del movimiento de masas se expresa en toda su intensidad directamente, contra el régimen. El punto más alto de este proceso lo constituyó el Paro Nacional de agosto de 2011, movimiento que no fue exclusivamente estudiantil universitario y secundario, sino que tuvo múltiples expresiones coetáneas regionales (Punta Arenas, Freirina, Coyhaique).

Pero este movimiento no logra generar nuevas direcciones políticas que lo expresen. Un sector de las direcciones -Revolución Democrática- ingresa al Gobierno como fuerza secundaria; los Autonomistas al Congreso y finalmente el PC se incorpora a la Nueva Mayoría, como fuerza de Gobierno, con Bachelet. Más allá de los devaneos sobre si tendría un pie en la Moneda y otro en la calle, lo concreto es que desde el Gobierno, el PC retoma su papel de control social como articulador del proceso de reformas.

Este escenario de incorporación del PC al Gobierno, resistido siempre por la Democracia Cristiana, puso al régimen en el actual entredicho. Lograron en lo inmediato estabilizar el régimen, pero al costo de destruir los instrumentos para ejercer ese control social. La política de reacción democrática, que está en el ADN concertacionista, de contener, neutralizar y desmontar a los movimientos sociales, la verdadera “retoexcavadora”, ha tocado –como la conocíamos- a su fin. Un león sin dientes, como Ricardo Lagos, es la viva manifestación de esta crisis política de primera magnitud para la burguesía.

Este proceso político hace imposible la victoria de Piñera, porque aunque logre ganar estas elecciones, la misma sería un triunfo a lo Pirro, irrelevante, intrascendente a los efectos de ejercer algún control social como lo requiere el régimen, simplemente porque no tiene herramientas políticas para materializar esta tarea. En una palabra, la visibilidad política de Piñera tiene como única explicación, la derrota y la crisis de las direcciones tradicionales de masas la DC, el PS y el PC.

En este contexto, el desafío para la izquierda revolucionaria, aquella que reivindica el socialismo como alternativa superadora a la crisis social por la que atraviesa nuestro país, es máximo. La respuesta no provendrá de la burguesía ni de la clase media (ni aún la frenteamplista), es en las movilizaciones de la clase obrera, de los trabajadores que se hace visible una salida a la situación que vive el país. La politización generada por el proceso electoral, aún sin referentes políticos que interpreten a la clase trabajadora, debe ser aprovechada al máximo para ayudar a unificar a los grupos de izquierda. No podemos dar la espalda al proceso electoral, es necesario intervenir en él para ayudar a las masas a superar sus ilusiones puestas en la democracia burguesa explicitando que es el socialismo la respuesta a los grandes problemas democráticos, nacionales y sociales.

La construcción, en esta fase, de un partido revolucionario constituye la mayor de las prioridades. En la vereda opuesta, la de la burguesía, la derrota es un hecho de la causa y –por supuesto- es imposible que gane Piñera.

 

El fracaso del Frente Amplio y la generación de expectativas

Ya con las cifras en la mano y según los objetivos y resultados auto impuesto por el Frente Amplio este fracasó.

Durante la campaña sus dirigentes señalaron que el FA debería obtener 500.000 votos o la mitad de la votación que obtendría la derecha, esto es, 677.067 votos (la derecha obtuvo 1.354.134 votos). Fueron los mismos dirigentes quienes señalaron que la obtención de una cifra de votos menor sería un FRACASO.

Los 322.198 votos del FA es la misma cantidad, aproximadamente, que obtuvo Revolución Democrática en la última elección municipal, vale decir, no hubo aumento de la votación. La cantidad de votos del FA es la misma cantidad que obtuvo EVOPOLI de Felipe Kast e inferior a la obtenida por Manuel José Ossandón. Resulta particularmente importante constatar la superioridad en votos de Ossandón por sobre el FA porque esto señala la ausencia de trabajo territorial del FA y su incapacidad de representar a sectores populares y no tan sólo a la pequeño burguesía o a quienes se definen como parte del sector aspiracional de la sociedad.

El FA se verá amenazado y perderá su calidad de NOVEDAD a medida que la carrera presidencial comience. El nicho y la cantidad de votos obtenido en ningún caso es cautivo sino será disputado por Eduardo Artés de UPA/PCAP, por MEO del PRO, y por Alejandro Navarro de PAIS, directamente, y por Carola Canelo si es que logra cumplir con la cantidad de firmas para ser candidata. Esto sin tomar en cuenta los que desde la derecha aparecerán como José Antonio Kast y Franco Parisi (independientes). Por ultimo, la votación del FA es más o menos la misma que ha obtenido siempre la izquierda que se construyó en los 90 y 2000 desde fuera de la Concertación y de la Nueva Mayoría, como el Mida y Juntos Podemos. El FA sabe que le será imposible romper el nicho histórico de la izquierda no concertacionista y aumentar sustancialmente su votación. Sabe que lo único que le queda es negociar y sobrevalorar lo obtenido.

IMPORTANTE RECORDAR
1992:
El PC / MIDA obtiene 4,7% en las elecciones municipales

1993:
El PC/Alternativa Democrática de Izquierda obtiene 4,7 con el candidato a presidente, el cura Eugenio Pizarro y 6,7% en las parlamentarias.

1999
El PC y la izquierda obtiene 3,19% con Gladys Marín como candidata a presidenta.

2001
El PC/Juntos Podemos obtiene 5,22% en las elecciones parlamentarias.

2004
El PC / Juntos Podemos obtiene 5,89% en las elecciones municipales.

2005
El PC/Juntos Podemos obtiene 5,4% al apoyar al humanista Tomas Hirch como candidato a presidente.

2009
El PC/Juntos Podemos obtiene 6,21% con el candidato presidencial Jorge Arrate.

Cabe señalar que en la última elección presidencial la izquierda progresista se presenta dividida entre Roxana Miranda, Marcel Claude, Sffeir y MEO no pasando el promedio de votación de la la izquierda de las elecciones anteriores. Hoy la dispersión de esta “izquierda” continúa.

Pero en política todo sirve y todo se puede sobrevalorar.

Ni el Frente Amplio ni la Nueva Mayoría le pueden ganar por sí solos a Sebastián Piñera. Ambos se necesitan siendo la Nueva Mayoría la alianza mayoritaria en votos. Desde antes de las primarias las negociaciones ya comenzaron entre el FA y NM para producir el acuerdo necesario entre ellos. En esta negociación no importa que los 322.198 votos del FA sean escuálidos o insuficientes sino lo que importa es esa cantidad de votos los necesita la NM para ganar, por lo tanto, en esa negociación el FA sobredimensionará el peso de su votación con la finalidad de obtener algún PACTO DE OMISIÓN en las elecciones parlamentarias con la finalidad de obtener algún diputado más. Esta misma táctica fue la que permitió acceder al parlamento a Giorgio Jackson y al Partido Comunista obtener 5 diputados y querer aumentarlos a 8 o 9 con su escuálido apoyo electoral. Sobrevalorar y sobredimensionar pareciera ser la vía del FA para sobrevivir. Ya el Partido Comunista ha avanzado en incorporar al PRO de MEO a la futura plantilla parlamentaria.

El discurso que levantará el FA en la carrera presidencial será el discurso de la OPORTUNIDAD Y LA A GENERACIÓN DE EXPECTATIVAS.

A) DISCURSO DE LA OPORTUNIDAD

Este se centrará en la premisa que los mismos han gobernado desde los 90s con la misma política y que han sostenido el mismo modelo. Llamarán a la población a darles la oportunidad para hacer algo diferente sin especificar que es eso DIFERENTE y sin levantar un programa realmente de izquierda sino amplio y ciudadano sin especificar tampoco que significa eso tampoco.

B) DISCURSO DE LA GENERACIÓN DE EXPECTATIVAS

La novedad y el saber que no ganarán les permitirá elevar al máximo las expectativas y prometer el oro y el moro con un discurso centrado en la crítica moral evitando levantar un programa de izquierda y con vocación del poder alejándose tanto de Salvador Allende al cual se considera totalitario (Beatriz Sánchez) o de los modelos dictatoriales como Cuba (Beatriz Sánchez /Alberto Mayol) o de quienes violan los derechos humanos como Venezuela (Beatriz Sánchez). Con esa nube indefinida el discurso se centrará en la pequeña burguesía aspiracional, en la “agenda valórica” (matrimonio igualitario, consumo de marihuana, aborto, etc) y en las demandas propias de la clase media que se siente golpeada y excluida de los beneficios del modelo y que se representaron en su momento en la Marcha de Todas las Marchas que fue convocada básicamente por ONGs y que se ha centrado en la lucha de los estudiantes. (La demanda estudiantil y sus organizaciones Confech/Aces/Cones se han centrado en los colegios emblemáticos sin poder incorporar a los sectores de la periferia a esta demanda para darle así un contenido real de clase).

En definitiva, el FA es la emergencia de la pequeña burguesía, de los aspiracionales que se pretenden organizar e incidir bajo sus propias visiones e ideología pero en ningún caso es la emergencia de un referente popular y democrático que lleve en su vientre una posición anti capitalista, anti imperialista y revolucionaria. No lo puede llevar en su vientre por cuanto su proyecto es reformista y representa a una facción de la burguesía. Por eso le es más fácil llegar a acuerdos con la NM o con MEO que con los sectores populares que son más radicales en sus demandas y protestas: formas de luchas.

En todo este escenario el gran ausente son precisamente los sectores populares que por un lado se encuentran intervenido por el clientelismo de las derechas que operan desde el Estado y el gobierno y por otro se encuentran huérfanos de una izquierda revolucionaria que no ha logrado territorializarse y conformar un referente unitario que los convoque. Se corre el riesgo que la historia siga pasando por el costado de las poblaciones sin que estas sean parte de ella. Se corre el riesgo que la burocracia sindical sea reemplazada por otra burocracia más rosada y bonachona sin que el sindicalismo revolucionario o clasista aparezca. Se corre el riesgo que la izquierda revolucionaria sea incapaz de tomar las riendas de la historia y que siga sin dar la lucha ideológica como producto y consecuencia de la ausencia de una estrategia revolucionaria de poder.

 

(tomado de FB Raul Pellegrin Libertad para Ramiro//.)

Una primaria de miedo

por Ibán de Rementería//

Las primarias presidenciales del domingo pasado fueron de miedo. De miedo fue la sorpresa por la alta participación no prevista por nadie, 1,8 millón de votantes, tampoco por el Servel que en una errónea unificación de mesas generó largas colas, demoras y tumultos en los lugares de votación más conspicuos, pese a que partido de futbol para la definición final por la copa de Confederaciones entre Alemania y Chile hacía prever gran ausentismo.

De miedo ha sido la alta votación obtenida por la derecha y en particular por Piñera, Chile Vamos obtuvo el 80% de los votos de esta primaria y el Frente Amplio solamente el 20%, él consiguió el 58% del respaldo de su sector. El 1.4 millón de votantes de Chile Vamos, con 830 mil a Piñera lo ubican como líder electoral indiscutido de la derecha, entretanto los 330 mil votos del Frente amplio con un 77% para Beatriz Sanchez confirman su liderazgo y, que si bien es un éxito llegar a esa votación en menos de tres meses, eso es sólo la cuarta parte de la votación de la derecha, menos que la votación de Ossandon, quien aparece así como el voto de protesta. Bien se debe argumentar que gran parte de la votación probable del Frente Aamplio podía venir de los desilusionados y díscolos de la Nueva Mayoría sobre todo del PS como del PPD, también algunos de la DC y el PC, no obstante aquellos que no se habían reinscrito en esos partidos pero que no habían hecho renuncia expresa ante el SERVEL seguían impedidos de votar en estas primarias, lo cual no había sido bien informado y difundido, lo que no hizo posible expresar esa voluntad electoral, pero afirmar que esos votantes frustrados llegaron a 400 mil es una exageración, pero si puede ser un número entre 100 a 200 mil electores impedidos de ejercer su derecho. Este impacto es verificable indirectamente en las encuestas electorales publicadas hoy, antes estaba prohibido hacerlo, estas indican según CADEM: Piñera 22%, Guillier 9% y Sánchez 11%; según Adimark: Piñera 31%, Guillier 15% y Sánchez 13%; según CERC-Mori: Piñera 33%, Guillier 30% y Sánchez 16%.

Pero, en lo cual el miedo en estas primarias no es ninguna figura retórica fue en la exitosa votación de la derecha en la zona Nororiente de la Región Metropolitana, en lo que antes constituía el Distrito electoral 23, su plaza fuerte, allí Vitacura, Lo Barnechea, Las Condes, Providencia, Ñuñoa y La Reina, junto con Pirque, así como Concón, Santo Domingo y Zapallar en la Región de Valparaíso fueron las comunas con más participación y con más votos en el país, queda así claro que los votantes de las comunas de más altos ingresos se movilizaron en reacción a la amenaza que para ellos significa el Frente Amplio, eso expresa el miedo de la derecha.

De la misma manera que este exitoso desempeño electoral de la derecha pone de manifiesto su miedo, este “máximo esfuerzo” también pone de manifiesto su techo electoral, que según las encuestas antes referidas están entre 22% a 33% de votación. Lo cual de alguna manera expresa los últimos resultados electorales municipales en las votaciones por concejales, la más realista, donde la Nueva Mayoría obtuvo el 47% y Vamos Chile sólo el 40%.

La renuencia de la Nueva Mayoría a participar en estas primarias, lo cual la dejó por fuera del debate electoral y político, pese a la tesis del “triunfo por ausencia” de Eugenio Tironi, ha tenido un gran impacto en el desempeño de Guillier con un fuerte caída de sus preferencias y en la imposibilidad de despegue para Goic. Aquí la responsabilidad del Partido Socialista y de la Democracia Cristiana es evidente así como la renuencia de sus dirigentes a explicar la situación. Lo cierto es que si en tres meses Batriz Sánchez y el frente Amplio logró lo que ha obtenido, mucho más se puede esperar de ella y ellos en los próximos cinco meses.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista – Izquierda Socialista

Roxana Miranda en el debate del Frente Amplio

por Daniel Giménez//

Por motivos personales –de afectos personales, para ser preciso– me he impuesto una autocensura respecto a eso que ha dado en llamarse “Frente Amplio”. Según todo indica, estará vigente hasta el 2 de julio. Mientras tanto, hay un hecho fundamental que ni siquiera por autocensura es posible pasar por alto. Refiere al “debate” (?) entre Beatriz Sánchez y Alberto Mayol que tuvo lugar el miércoles pasado en el programa El Informante: en el segmento de intercambio programático estuvo más presente Roxana Miranda que la propia Sánchez, que con sus vaguedades y evasivas, no pocas de ellas, hay que decirlo, carentes de contenido y/o de rigor, dio la impresión de no haber preparado un discurso programático. Más allá de eso, fue imposible no notar que varios de los conceptos y de las apuestas programáticas que aparecieron en “el debate” habían sido ya planteados y defendidos en la campaña presidencial de 2013 por la hoy candidata de Andha Chile.
Partamos por la propuesta más llamativa: la nueva ley de medios. Alberto Mayol difundió hace algunos días y ratificó en “el debate” su propuesta de una nueva ley de medios que permita, entre otras cosas, redistribuir el gasto público por concepto de avisaje estatal. La redistribución consistiría en destinar a medios comunitarios el 15% de los recursos que hoy se pagan a medios privados controlados por unos pocos grandes grupos económicos, lo que ha generado un sistema de medios altamente concentrado.

Pues bien, ésa es una versión un tanto más ligera de la propuesta que había hecho Roxana Miranda en 2013. En su programa de entonces (puede consultarse en este enlace), propone no sólo redistribuir los recursos financieros por concepto de avisaje, sino también el espectro radioeléctrico. En efecto, el programa propone una ley de medios que proteja la paridad de acceso de medios privados, medios estatales y medios comunitarios en una proporción de 33% para cada uno de esos segmentos.

Para hacer factible y sustentable un sistema de medios de comunicación con un tercio de presencia de medios comunitarios, Miranda propuso además un programa de subsidios y financiamiento a proyectos comunicacionales autogestionarios. Los recursos públicos invertidos en avisaje en medios privados se usarían para financiar el programa.

Esta propuesta se sustenta en el diagnóstico, que, al parecer, también comparte Alberto Mayol, de que en Chile no existe garantía alguna de la libertad de expresión; al contrario, en el campo de los medios de comunicación, al igual que en el de la educación escolar y superior, la salud, la previsión, existe “libertad de empresa”. Y la “libertad de empresa” se ha transformado en Chile en un obstáculo casi insalvable para la garantía efectiva de la libertad de expresión, pues la adjudicación de frecuencias en el espectro radioeléctrico tiene un costo tan elevado que sólo grandes grupos económicos pueden financiarlo, grandes grupos económicos, además, que no sólo se adjudican una banda o frecuencia, sino varias.

El resultado de esto, como se mencionaba, es un sistema de medios de comunicación altamente concentrado, sin pluralidad, que excluye a las voces disidentes de la ideología dominante y que por todo eso se encuentra muy lejos de garantizar el igual derecho a la opinión y expresión. Tanto la prensa como la radiodifusión se encuentran en la actualidad controladas por un par de grupos económicos, que además, por supuesto, comparten una misma posición ideológica, completamente favorable a la hegemonía neoliberal. Y, a decir verdad, estarían dementes si no defendieran este sistema económico que, a nombre del libre mercado, les permite una concentración oligopólica tal de medios que les entrega control casi total de la agenda, lo que les permite imponer fácilmente un sentido común. Su sentido común.

Medios contrarios a la hegemonía neoliberal, por este mismo hecho, por ser contrarios a la hegemonía neoliberal, no son sustentables en el marco de la “libertad de empresa”, pues los avisadores, la mayor parte de ellos grandes compañías, son afectados directamente por una línea editorial contraria a dicha hegemonía. ¿El resultado? Como no es factible para los proyectos comunicacionales contrahegemónicos financiarse a través de avisaje, no pueden solventar los altos costos de la adjudicación de una frecuencia en el espectro radioeléctrico ni los costos de impresión periódica. Esa voz, por tanto, queda marginada del sistema de medios. Y si optan por el camino de los medios comunitarios, son perseguidos policial y judicialmente. Básicamente, un cerco económico y penal insalvable les impide difundir su visión y su apuesta editorial. Queda así el sistema de medios de comunicación bajo control oligopólico de grupos económico-financieros que montan empresas comunicacionales “rentables”, capaces de captar avisadores por tener una línea editorial favorable y/o sumisa a sus intereses. Y usan ese control para imponer agenda y, por esa vía, tendencias de opinión. He aquí el mecanismo de producción y reproducción del pensamiento único a través de los medios de comunicación… el pensamiento único que justifica, defiende y protege a este sistema social, económico y político; no es necesario ni decirlo.

Es gratificante que Alberto Mayol haya llegado a la misma convicción que Roxana Miranda defiende desde el 2013: para combatir la concentración oligopólica hoy campeante en el sistema chileno de medios de comunicación es fundamental una política de promoción de medios comunitarios. El precandidato del Frente Amplio se centra en los recursos del avisaje. Si da un paso más y llega hasta el espectro radioeléctrico, podría acercarse a la propuesta casi revolucionaria de la candidata de Andha Chile.

La segunda gran propuesta de Roxana Miranda que el “debate” entre Sánchez y Mayol trajo a colación fue el de las autonomías regionales. De forma bastante ambigua e imprecisa, sin cuajar en una propuesta programática propiamente tal, ambos/as precandidatos/as redundaron y repitieron constantemente los conceptos de “descentralización” y de “regiones autónomas”. Pues bien, el programa de 2013 de Roxana Miranda contiene una detallada propuesta de cambio del régimen político-territorial vigente en Chile. En lugar del actual Estado unitario, Miranda propone un Estado autonómico.

En el mismo programa se detalla en qué consiste dicho Estado autonómico: es una forma de organización político-territorial que se encuentra a medio camino entre un Estado unitario y uno federal. Como los Estados federales, los autonómicos cuentan con sistemas político-republicanos subnacionales por cada región, con poderes ejecutivos y legislativos regionales que se eligen por votación popular.

Los gobiernos y parlamentos regionales electos mediante voto popular son responsables no sólo de la conducción política de su región, sino de la recaudación tributaria y ejecución presupuestaria en sus propios territorios, sin que el grueso del proceso tributario o las decisiones acerca de la ejecución pase por el poder central en la capital.

Pero a diferencia de un Estado federal puro, en un Estado autonómico existen instancias de coordinación y redistribución de recursos para que las regiones más desarrolladas aporten a un fondo de inversión regional que evite que las menos favorecidas económicamente se rezaguen en su desarrollo. Esta característica convierte a un Estado autonómico en una forma de organización político-territorial más óptima que un Estado federal para un país de grandes desigualdades geoeconómicas como Chile.

Además, el Estado autonómico permite un sistema bicameral no federal. Por regla general, los parlamentos en Estados federales (el venezolano, unicameral, es la gran excepción) cuentan con una Cámara Alta que representa no a poblaciones de electores (constituencies) sino a los estados que componen la federación. Y como cada estado tiene la misma importancia para la unión federal, el número de representantes en la Cámara Alta por cada uno de ellos es el mismo, sin importar la población. Así, estados con un millón de habitantes, como Rhode Island, eligen la misma cantidad de senadores/as que regiones con 40 millones, como California: dos.

Los Estados autonómicos, por su parte, no están obligados a esta regla. Pueden instaurar un parlamento de cámara revisora (como el que existe actualmente en Chile) que mantenga una relación proporcional entre número de Senadores/as y la cantidad de habitantes de sus regiones, algo todavía fundamental en un país que, como el nuestro, concentra a casi la mitad de su población en la capital.

Nada tan elaborado y robusto como esta propuesta se vio en las vagas alusiones a la “autonomía de las regiones” o la “descentralización” en el “debate”. Y los documentos programáticos de ambos/as precandidatos/as tampoco aportan más detalles (acá el de Sánchez y acá el de Mayol). Pero la propuesta hecha por Roxana Miranda en 2013 se coló en el discurso de ambos/as. Probablemente si sus equipos elaboran más su plan para las regiones lleguen a algo muy similar. O también si revisan con más detalle el programa de 2013 de la candidata de Andha Chile.

La tercera propuesta programática de Roxana Miranda que apareció (bastante edulcorada, hay que decirlo) en el debate fue la de la participación del Estado en las áreas económicas de interés estratégico nacional. Nuevamente corrió por cuenta de Alberto Mayol, pues Beatriz Sánchez, como buena social-liberal (o, en relación a muchos problemas nacionales, una liberal, a seas), casi hace arcadas al escuchar la palabra “expropiación”.

La propuesta de Mayol es que el Estado se haga con la propiedad de al menos 20% de las empresas que exploten recursos naturales o generen servicios fundamentales para la economía chilena. El precandidato mencionó las actividades mineras, salmoneras, forestales y de servicios básicos como las principales candidatas a dicha política. El 20% le permitirá voz y voto al Estado en cada directorio para que tenga alguna opción de incidir en sus decisiones.

Por su parte, en 2013 Roxana Miranda propuso que la Constitución estableciera la existencia de “recursos de interés estratégico” con el objeto de protegerlos y de explotarlos de forma racional y sustentable, con miras a financiar la satisfacción de derechos y no a generar lucro para capitales privados nacionales o transnacionales. Dicha explotación quedaría a cargo de una entidad estatal bajo control popular, que sería la responsable de la planificación de su exploración, explotación y exportación. La planificación tendría como fin dosificar nuestra producción para equilibrar la generación de beneficios para los pueblos de Chile con la sostenibilidad y sustentabildiad del recurso a largo plazo.

Evidentemente la propuesta del precandidato de Nueva Democracia no llega a este extremo. Todavía piensa la solución a los problemas de la sociedad chilena en el marco de un modo de producción capitalista, con un Estado accionista y actor en las dinámicas de especulación financiera. Pero definitivamente es una buena señal que la idea de pensar la economía en términos estratégicos, es decir, fuera o en contra de la ortodoxia neoliberal, idea iniciada por Roxana Miranda en 2013, tenga eco hasta el día de hoy.

Finalmente, otra importante propuesta de Roxana Miranda que estuvo presente en el “debate” fue la reindustrialización de la economía chilena. Fue insinuada por Beatriz Sánchez sin mayores detalles, los que tampoco se pueden encontrar en su documento programático. Pero el grueso de la idea quedó más o menos clara: la matriz extractivista exportadora en que se sustenta la economía chilena no sólo está agotándose sino que además no genera valor agregado en territorio chileno, con todas las consecuencias que eso trae en materia de desarrollo e industrialización. Por lo tanto, Sánchez propone una matriz productiva basada en la creación de cadenas de valor.

En 2013 Roxana Miranda ya había propuesto la creación de entidades productivas responsables de la industrialización para la explotación racional de los principales recursos presentes en el territorio nacional. Eso evitaría que el valor agregado a nuestros recursos se generase en los países centrales del capitalismo global.

Pero la propuesta de Miranda iba más lejos aún. Decía que las mencionadas entidades productivas se desarrollarían preferentemente en el área tecnológica, que genera alto valor agregado y es intensiva en lo que la ortodoxia neoliberal llama “capital humano de alta calificación”. La política de re-industrialización de Chile propuesta por la candidata de Andha Chile tenía como propósito convertir a Chile en un polo de desarrollo tecnológico en América Latina en un plazo de entre 10 y 15 años. Para hacerse cargo de este proceso, el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo se transformaría en un nuevo y más empoderado Ministerio de Economía, Fomento de la Autogestión y el Desarrollo Tecnológico, convirtiéndose así en el protagonista fundamental de la economía que dejó de ser hace más de cuatro décadas.

Por su puesto que nada así de elaborado se le escuchó a Beatriz Sánchez. Pero, como en el caso anterior, es una excelente señal que otras fuerzas políticas lleguen al mismo diagnóstico al que había llegado Andha Chile para la elección pasada.

Tal vez si Beatriz Sánchez y su equipo revisan con más detalle y detención el programa de Roxana Miranda para la elección de 2013 encuentren el material y los planteamientos que necesitan para darle más sustento, robustez y densidad a sus propuestas. Y eso, también, podría ayudarles a formular dichas propuestas a medida de alguien más que Roberto Thieme y Patria y Libertad….

36 Razones Para No Votar Por Piñera

Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique, se mantiene semana a semana, según las empresas de encuestas como el más probable ganador de las próximas elecciones por delante de los otros 17 candidatos y precandidatos; Felipe Kast y Manuel José Ossandon por chile vamos; Alberto Mayol y Beatriz Sánchez por el frente Amplio; Alejandro Guillier por los restos de la Nueva Mayoría, Carolina Goic por la DC; Eduardo Artes por el PC(AP); Marco Enríquez Ominami por el PRO; Nicolás Larraín y Nicolás Shea por el Todxs; Roxana Miranda por ANDHA CHILE; Alejandro Navarro por el PAIS; Carola Canelo; Marcel Claude ; Tomas Jocelyn Holtz; José Antonio Kast ; y Franco Parisi. Esto pese a los bullados casos de delitos, corrupción y conflictos de interés en los que se ha visto involucrado a lo largo de su historia.

Con el ánimo explícito de plantear los motivos para no votar por este pre-candidato, hemos elaborado este artículo.

Por Albino Manosalva

  1. Es un burgués: representante paradigmático de la burguesía parasitaria-financiera de este país. Su fortuna evaluada según Forbes en U$ 2.500 millones, aunque para su fideicomiso solo señala U$ 600 millones. El detalle es que esta fortuna la ha construido sin realizar ni un “emprendimiento” productivo. Para nosotros el hecho de pertenecer a la clase burguesa es motivo necesario y suficiente para descartarlo como receptor de los votos de las masas y los trabajadores. Pero como lo que abunda no daña, agregaremos más elementos.
  2. El Desfalco del Banco de Talca: El 28 de Agosto de 1982 el ministro Luis Correa Bulo lo declaro reo y ordenó su arresto por fraude contra el banco de Talca e infracciones a la ley general de Bancos, a la vez era cómplice por cargos de estafa contra accionistas minoritarios. El Banco de Talca tenía más de 200 millones de dólares prestados a empresas relacionadas, o sea 5 veces su capital cuando la ley permitía un límite máximo de un 25% de su capital. Piñera advertido de la decisión judicial, huyo y se mantuvo oculto durante 24 días. Mientras, sus abogados tramitaban un recurso de amparo para evitar su reclusión. Solo entonces se presentó a tribunales. Finalmente fue salvado por la ministra de la dictadura Mónica Madariaga.
  3. El “Piñeragate”: a inicios de los 90, Piñera y Evelyn Matthei miembros del pacto de derecha Unión por el Progreso, competían “amistosamente” por ser los candidatos presidenciales del pacto. En el programa de Tv “a eso de” de Megavisión se revelo una grabación telefónica clandestina donde Piñera pedía a su amigo Pedro pablo Díaz que influyera en una entrevista a su contendora a fin de destruir su imagen pública. El detalle aquí es que ambos candidatos eran supuestamente amigos. Posteriormente el caso tomo un cariz más turbio cuando se supo que el ejército tenía una unidad destinada específicamente a monitorear las conversaciones telefónicas de los dirigentes políticos más conspicuos de la época y que la propia Matthei había estado involucrada en la intercepción telefónica. En un típico final de los conflictos en la era de la Concertación el caso nunca fue aclarado completamente. Pero termino explotando en la cara de ambos candidatos.
  4. El Caso Chispas o el negocio del siglo: en el año 1997 estallo un escándalo bursátil. La trasnacional Endesa España compra la empresa chilena Enersis. Los directivos de la empresa entre los que se encontraba José Yuraszeck, logran un precio desmedido por sus acciones en desmedro de los restantes accionistas, se los acuso de fraude. Piñera, a la sazón Senador de la Republica y accionista de Enersis, utilizando su posición de parlamentario (podía iniciar acciones para bloquear la venta), llega a un acuerdo con Endesa, obteniendo un precio aun superior por sus acciones. En el 2004 la justicia condena a los estafadores a pagar multas de U$ 75 millones. Las ganancias obtenidas eran de más de U$ 400 millones.
  5. La compra de acciones en LAN Cargo: en el 2007 la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) resolvió multar a Piñera, director de LAN Airlines S.A, por haber infringido la prohibición de comprar acciones que la Ley del Mercado de Valores impone a las personas que hacen operaciones bursátiles contando con información privilegiada. Se trata de una multa por UF 19.470 ($363 millones), por la operación mediante la cual adquirió, a través de la sociedad Santa Cecilia S.A., un total de 3 millones de acciones de LAN Airlines S.A., por un monto de $9.840 millones, el 24 de julio de 2006. Esto, dado que en su calidad de director, al momento en que realizó la compra, conocía en detalle los estados financieros de esa sociedad (al segundo trimestre de 2006), los cuales no eran de público conocimiento.
  6. Participación en el Caso cascadas: “Cascadas”es el escándalo financiero protagonizado por Julio Ponce Lerou y algunos accionistas de Blanco y Negro, la sociedad que controla Colo-Colo. Algunas de las sociedades dueñas de Soquimich; Norte Grande, Pampa Calichera y Oro Blanco habrían participado conducidas por sus ejecutivos en operaciones de compra legalmente cuestionables entre 2008 y 2009 en dos remates de acciones que trajeron importantes ganancias al grupo de accionistas que participó. Piñera fue implicado en caso por la defensa de los implicados, cuando señalaron que figura como accionista de Soquimich por la vía del Fideicomiso Ciego que administra la corredora Moneda y que correspondería a un 2,6% de Norte Grande y un 1,6% de Oro Blanco”. En una de las transacciones cuestionadas habría recaudado US$213 millones.
  7. Triangulaciones en CHV: En 2009 cuando Piñera era dueño de Chilevisión, se pagaron los bonos por desempeño a los altos ejecutivos. Ese mismo año el director ejecutivo del canal, Jaime de Aguirre, a través de su sociedad Inversiones La Música Limitada, emitió boletas a cuatro empresas por un total de $130 millones por dicho concepto. Hasta ahora se sabe que el bono de desempeño lo pagaron Soquimich –a través de tres boletas por $45 millones– y Aguas Andinas –por la vía de tres boletas por $30 millones–. A esas compañías se suman otras dos que completan los $130 millones. Una de ellas sería una empresa también regulada. Esta fórmula fue solicitada por Piñera y Bancard a las cuatro compañías.
  8. Caso Penta: Según lo declarado por Hugo Bravo, ex gerente general del grupo Penta al fiscal Carlos Gajardo la fundación “futuro” creada y presidida por Piñera recibió de manera fraudulenta 50 millones de pesos durante el año 2009.
  9. Caso SQM: De acuerdo al informe de fiscalía la sociedad de Piñera Bancorp sería la segunda empresa que más pagos recibió de Soquimich. La firma recibió $ 340 millones entre agosto 2009 y octubre de 2010. SQM ha puesto en duda los servicios prestados y ejecutivos de la empresa del área de finanzas los cuestionan. Las fechas de los pagos coinciden con las elecciones presidenciales. El jefe de finanzas de SQM, Gerardo Illanes, se refirió a las cinco facturas por $ 22 millones ($ 110 millones en total) que la empresa de Sebastián Piñera, Bancorp emitió a SQM, asegurando que “esos servicios no existieron”. Esta versión coincide con la rectificación presentada por SQM ante el SII, donde ya había reconocido que Bancorp jamás les había prestado servicios pese a recibir el dinero. Esto contradice a la firma ligada al ex Mandatario, que señaló que los servicios y asesorías si se habían realizado.
  10. Aportes ilegales del Grupo Said Una rectificación tributaria realizada por el Grupo Said, (Banco BBVA, Embotelladora Andina, Parque Arauco, Isapre Cruz Blanca), reveló 100 millones de pesos entregados por servicios no prestados a sociedades de Piñera en período electoral, los que no cuentan con ningún tipo de respaldo contable. A través de Inversiones Caburga, los Said Somavía destinaron $50 millones a dos sociedades del ex mandatario: Inmobiliaria El Boldo ($41,7 millones) e Inversiones Santa Cecilia ($8,2 millones). A través de Newport (que hoy opera como Inversiones Santa Virginia), los Said Handal cooperaron con una cifra idéntica, $50 millones, pero repartidos en tres sociedades: Bancard, Inmobiliaria El Boldo e Inversiones Santa Cecilia.
  11. Forwards con Bancorp: Según el testimonio de Iván Rojas, ejecutivo del grupo Cruzat, el contrato forward firmado entre Bancorp –ligada a los negocios de Sebastián Piñera– y CB el 7 de diciembre del 2009, le fue encargado por Hugo Bravo, al igual que otros 101 documentos financieros que entregó a la Fiscalía a fines de febrero. La firma de ese contrato corrió por parte de la hermana del “Choclo” Délano, Ana María, y de Santiago Valdés, hijo de uno de los mejores amigos del ex presidente, Fabio Valdés, director de Canal 13 y de empresas Penta. Un dato no mencionado hasta ahora es que el 2009, mientras ejercía como gerente de administración y finanzas de Bancard –controladora de Bancorp–, Santiago Valdés era también el administrador electoral de la campaña de Piñera. Estaba encargado de la caja y veía los flujos de dinero de la apuesta presidencial del entonces dueño de Blanco y Negro y CHV. Era conocido como el “ministro de Hacienda de la campaña”.
  12. Milicogate: El gobierno de Sebastián Piñera realizó millonarios traspasos financieros entre Chile y el extranjero con los excedentes provenientes de la Ley Reservada del Cobre sin informar sus detalles al Congreso ni la ciudadanía. La operación comenzó el año 2010 bajo la dirección del ministro de Hacienda, Felipe Larraín y el titular de Defensa, Jaime Ravinet. “En una sesión secreta de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, se nos dijo que por un tema de liquidez era preferible traer los fondos a Chile desde Estados Unidos”, explicó el diputado Rincón. “Se temía que en caso de guerra hubiera un embargo de estos recursos”
  13. Sociedades truchas en Panamá: Cecilia Morel, la señora de Sebastián Piñera, tiene sociedades constituidas en el paraíso fiscal de Panamá. En concreto, se trata de dos sociedades que datan de los años 80´s que aún se mantienen vigentes.
  14. Autopréstamos para evadir impuestos: El ex Presidente Sebastián Piñera utilizó el mecanismo de las donaciones políticas, que puede generar beneficios tributarios, para aportar $2.075 millones a Renovación Nacional. Dicho dinero fue utilizado por el partido para pagar una deuda que mantenía con el mismo ex Mandatario. De alguna forma, fue como si Piñera hubiese sacado plata de un bolsillo para meterla en el otro. Una vez en La Moneda, Piñera implementó la fórmula con que RN saldaría la deuda. En mayo de 2010, cerró la venta de Axxion, la sociedad a través de la cual tenía participación en LAN. El Grupo Bethia desembolsó US$ 1.500 millones y asumió los pasivos y compromisos de Axxion. Entre estos últimos se encontraba la donación de los $ 2.075 millones a Renovación Nacional. Los aportes se realizaron de manera pública a través del Servicio Electoral (Servel) entre julio y diciembre de 2010.
  15. Coimas en LAN: Luego de jurar que jamás se había reunido con el condenado por corrupción ex ministro de Transportes de Argentina, Ricardo Jaime, esto en medio de las investigaciones por el pago de coimas en las operaciones de LAN, tras aparecer evidencia que demostraba lo contrario, a Piñera no le quedó otra alternativa que cambiar su versión y reconocer que SI se había reunido con él.
  16. Aparecer como corrupto en Transparencia Internacional: En el “Informe Global de la Corrupción 2009: La corrupción y el sector privado”, elaborado por Transparencia Internacional (organismo dedicado a combatir la corrupción política), en la sección dedicada a Chile apareció Sebastián Piñera, por el caso del abuso de información privilegiada en la compra de acciones de LAN.
  17. Hacer que sus hijos emitieran boletas falsas: Administradora Bancorp y Vox Populi son las sociedades relacionadas con el ex presidente Piñera que figuran en la denuncia de Impuestos Internos. A la primera se le cuestionan 15 facturas emitidas a SQM por una suma global de $318 millones. A la segunda, cinco facturas por $26 millones. Los representantes legales de ambas sociedades forman parte del círculo más cercano del ex presidente: sus hijos Magdalena y Sebastián Piñera Morel; el gerente general de su family office, Nicolás Noguera Correa; su gerente de inversiones y finanzas, Javier Cavagnaro Infante; su amigo y hombre de confianza, José Cox Donoso; los ejecutivos de Bancard, Eduardo Befferman Córdova y Cristóbal Silva Lombardi; y Catalina Lamarca Délano, sobrina de su amigo personal y controlador de Penta –hoy en prisión preventiva–, Carlos Alberto Délano.
  18. Hacer negocios utilizando información privilegiada mientras era Presidente: Sebastián Piñera, mientras aún era Presidente, compró acciones de una empresa pesquera peruana beneficiada por el fallo de La Haya.La BBC Mundo informó: “Apenas comenzaba a vislumbrarse como la carta más segura del centroderecha chileno para las presidenciales 2018 cuando comenzaron los problemas en su incipiente candidatura. Sebastián Piñera, presidente de Chile entre 2010 y 2014, debió salir la tarde del lunes a dar explicaciones de por qué la matriz de su holding de inversiones, Bancard, invirtió en una compañía pesquera peruana. Según datos contenidos en sus memorias anuales, Exalmar es la cuarta productora de harina de pescado de Perú, país que a su vez es el primer productor y exportador de la materia prima. Hoy la matriz de Piñera cuenta con un 9,10% de la propiedad, siendo el segundo accionista más importante de la pesquera, según consta en las declaraciones financieras de Exalmar.
  19. Esconder su fortuna en Paraísos Fiscales: El diputado Leonardo Soto (PS) ofició a la Unidad de Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda  (UAF), servicio especializado en impedir el lavado de activos, con el fin de recabar antecedentes sobre eventuales delitos asociados a las operaciones de la sociedad que administra fondos de Sebastián Piñera en el extranjero: Bancard International Investment. Esto, debido a que la sociedad específica que invirtió las acciones del ex Mandatario en Exalmar está domiciliada en un paraíso fiscal en las Islas Vírgenes Británicas, lo que “desde el punto de vista de la comunidad internacional podría significar la existencia de blanqueo, lavado de activo o fraude al fisco”, según indica el diputado. El parlamentario recuerda que el precandidato presidencial de la UDI y ex ministro del Gobierno de Sebastián Piñera, Laurence Golborne, se retiró de la carrera en 2013, cuando se dio a conocer que tenía parte de su patrimonio en paraísos fiscales.
  20. Caso Exalmar: Luego de 3 meses sin entregar los correos que le pedía la Fiscalía, y tras ser citado a declarar en calidad de imputado, Radio Bío Bío reveló la existencia de un correo que demuestra que Sebastián Piñera Morel, hijo del ex mandatario, estaba en conocimiento de la inversión que Bancard realizó en la Empresa Pesquera Exalmar S.A. Negocio que recordemos, Piñera realizó mientras aún era Presidente utilizando información privilegiada y que le reportó millonarias ganancias mientras Chile perdía en La Haya. Como consigna Radio Bío Bío, el correo electrónico da cuenta del informe respecto del negocio que Cristóbal Silva, analista y asesor de Bancard, entrega a Nicolás Noguera, Carlos Marinetti y Sebastián Piñera hijo. En el texto, Cristóbal Silva entrega los argumentos por los cuales rechaza el, hasta ese momento, eventual negocio. Dice, entre otras cosas, que le parece un negocio estacional, con altos requerimientos de capital de trabajo, expuesto a cambio de regulaciones y al fenómeno del niño
  21. Minera Dominga: Una investigación de Radio Bío Bío, denunció los intereses que tenía Piñera cuando en el año 2010 anunció la bajada de la Central Termoeléctrica Barrancones: Su familia era una de los principales accionistas de un negocio que pretendía instalarse en el mismo sector con Minera Andes Iron, la sociedad matriz de Minera Dominga. Todo esto, en una operación por más de 6.765 millones de pesos. Sebastián Piñera llevaba apenas seis meses como Presidente de Chile cuando el 26 de agosto de 2010 anunció que la Central Termoeléctrica Barrancones ya no iba más. Lo que no mencionó Piñera en esa oportunidad -ni en ninguna otra- es que él, sus cuatro hijos, dos de sus ejecutivos de mayor confianza y un amigo cercano, tenían profundos intereses comerciales en la zona donde se instalaría la termoeléctrica. Todos formaban parte de un proyecto que se venía gestando desde hacía más de un año, que por esos días agarraba fuerza y que sólo unos meses después empezaría a tramitarse en el Sistema de Evaluación Ambiental (SEA). Cuando el Presidente bajó Barrancones, su familia era uno de los principales accionistas de Minera Andes Iron, la sociedad matriz de Minera Dominga. Nada de ello aparecía en sus declaraciones de patrimonio e intereses. Radio Bío Bío rastreó publicaciones en el Diario Oficial y distintos documentos en notarías y el Archivo Judicial que dan cuenta de que en la génesis del proyecto minero y portuario Dominga, Sebastián Piñera fue clave: no sólo tenía inversiones allí; él y su familia eran los socios mayoritarios.
  22. Sobornos de Pesqueras: En el marco de los Casos Asipes y Corpesca, relacionados con los sobornos pagados por las empresas pesqueras para aprobar la Ley Longueira, el Ministerio Público publicó el listado con los montos de los “aportes legales” que realizaron seis ellas a 35 políticos, por un monto total de 333 millones de pesos. Entre ellos destaca Sebastián Piñera, en ese momento candidato presidencial, que recibió 82 millones de pesos: Blumar le entregó 31 millones de pesos, Camanchaca otros 28 millones, Alimentos Marinos 14 millones y Pesquera Bío Bío 9 millones de pesos.
  23. ¿Gobierno serio y eficiente?: El relato que vende la ultraderecha con Piñera es que su gobierno fue “serio y eficiente” cuando la realidad es que fue un verdadero desastre. Para ejemplos están:El fraude de la Casen,el fraude del Censo, la falsa eliminación de las Listas de Espera Auge, la Licitación del Litio, los RUT falsos del plan salvemos el año, el sobreprecio del 400% en la compra de equipos para detectar drogas, el Puente Cau Cau, el memorial al 27F, las banderas gigantes, las irregularidades en los Odesur, los pasaportes, la ficha de protección social que no se implementó, el Plan Alerta Hogar, las irregularidades en el Plan Elige Vivir Sano, el Royalty Minero, las millonarias asesorías falsas, sus contradicciones con el movimiento estudiantil, hacer negocios personales mientras estaba en La Moneda y tener a casi la mitad de sus Ministros y Subsecretarios formalizados por corrupción.
  24. La represión ejercida durante 2011: La ley Hinzpeter: El movimiento estudiantil que se gestó durante 2011, fue uno de los periodos de movilizaciones más grandes registradas en la historia con diversos paros, tomas y marchas. Entre las peticiones de los estudiantes, estaba terminar con el lucro, fortalecer la educación pública y avanzar en gratuidad en la educación superior, demandas que obviamente no estaban en sintonía con las políticas en el gobierno de Piñera. Las revueltas gatillaron a que Piñera impulsara la represión, especialmente reflejada en la figura delMinistro del Interior de esa época, Rodrigo Hinzpeter, con la denominada “ley anti encapuchados” pretendía “resguardar el orden público”, que resultaba una amenaza a la libertad de asociación y expresión. La ley fue rechazada finalmente en diciembre de 2013.
  25. La fallida construcción del Puente Cau Cau en la Región de Los Ríos: El proyecto que cruza las áreas de Isla Tejas y Las Ánimas en Valdivia ha sido esperado por más de 25 años en la comunidad y tras un largo proceso de tramitaciones la empresa española Azvi se adjudicó la construcción, por unos $16 mil millones, además de contratar a la empresa asesora Zañartu Consultores por un monto de $1.700 millones con el fin de que realizara la inspección del avance de las obras en 2011. En noviembre de 2013, la PDI detuvo a un falso topógrafo que trabajó en la obra, que no tenía sus estudios básicos completos y que había presentado documentación falsa para obtener el trabajo. En enero del año siguiente, se descubrió que los brazos del puente fueron instalados al revés. Dos meses más tarde una falla en el sistema de rótulas provocó un nuevo retraso en la obra y en vez de terminar el contrato con Azvi, el MOP decidió que ésta empresa continuara con su trabajo y les entregó otros $1.800 millones para la reparación de las dichas rótulas. Las burlas y las polémicas continuaron a tal punto que el caso se hizo conocido en el extranjero y la mala construcción fue el tema principal de un programa del canal Discovery Channel. Todo esto fue direccionado desde su administración anterior.
  26. Respaldar al ex director del SII por caso Johnson’s: El caso se remonta al 2012, cuando se conoció que el Servicio de Impuestos Internos (SII), a través de la Dirección de Grandes Contribuyentes, condonó a la reconocida multitienda Johnson’s cerca de US$125 millones por multas e intereses de deudas tributarias. La polémica terminó con la renuncia del ex director del SII, Julio Pereira Gandarillas. Pereira fue defendido por el ex presidente, cuando se conoció la imputación en el sumario que llevó adelante la Contraloría. En ese sentido, Sebastián aseguró la honestidad de Pereira y finalmente el ex director del SII fue absuelto. El SII da golpe de transparencia tras la polémica y anunció publicación mensual de condonaciones.
  27. El fracaso de “el mejor censo en la historia de Chile”: El Censo de Población y Vivienda realizado en 2012 en el país latinoamericano omitió a al menos 9% de la población y adolece de serios problemas.Según la Comisión estadística de la Unión Europea, la población censada en Chile fue de 15.758.929 personas, mientras la proyección del INE con asesoría del CELADE (Centro de Latinoamericano y Caribeño de Demografía) para el 2012 asciende a 17.382.005. El 26 de abril de 2013 se denunció que el director del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE), Francisco Labbé Opazo, habría manipulado las cifras del Censo 2012,28 escándalo que terminó con su renuncia. Se estima que se perdieron 30 mil milones en el fallido proceso.
  28. La polémica de los paraísos fiscales de Piñera en las Islas Vírgenes Británicas: Lainversión de Bancard en Exalmar en medio del juicio de La Hayatiene al exmandatario Sebastián Piñera en el ojo del huracán por el posible conflicto de interés presente en la operación. La sociedad Bancard ha estado en el foco de la polémica por su participación en la compra de acciones de la pesquera peruana Exalmar durante el juicio en La Haya, pero ahora se ha abierto un nuevo flanco tras conocerse que la empresa tiene domicilio legal en Islas Vírgenes Británicas, un reconocido paraíso fiscal. Y es que Bancard, tiene domicilio en las Islas Vírgenes Británicas, paraíso fiscal donde se alojan empresas que, generalmente, pretenden evadir impuestos o encubrir operaciones delictuales. Tal como informó Ciper, una parte de la fortuna que maneja Sebastián Piñera en el exterior fue invertida en 2012 en la pesquera peruana Exalmar y esa inversión, hoy es avaluada en US$9,3 millones. En 2005, Claxson vende el canal Chilevisión a la empresa “Bancard”, propiedad de Sebastián Piñera Echeñique.
  29. El proyecto Ley de “Royalty Minero” que se discutió en su gobierno para favorecer invariabilidad tributaria: El intercambio de correos electrónicos entre el ex gerente general de Soquimich (SQM) Patricio Contesse y el entonces senador Pablo Longueira generaron grandes consecuencias al ser expuestos durante el año pasado. El mismo Contesse envió a Longueira un artículo redactado en la minera no metálica para que fuera incorporado en el proyecto de Ley de Royalty Minero que se discutía en el parlamento, durante la administración de Piñera entre 2010 y 2013. En resumidos términos, la ley permite a SQM, y a otras empresas mineras de capitales nacionales,acceder al beneficio de la invariabilidad tributaria, que originalmente estaba reservado solo a los inversionistas extranjeros que firmaran un contrato con el Estado. El ex mandatario defendió los cambios a la legislación y aseguró que ni él ni ninguno de sus ministros sabía que el correo enviado por el entonces senador Pablo Longueira al ministro de la Segpres, Cristián Larroulet provenía de algún ejecutivo de Soquimich. Parlamentarios de otros sectores exigieron la nulidad de la ley.
  30. Mina invierno: El proyecto de Copec (grupo Angelini y Ultraterra) comprende reservas de más de 240 millones de toneladas de carbón y una inversión de US$ 500 millones. La apuesta busca la explotación de carbón abastecer proyectos termoeléctricos y contempla cinco minas, de las cuales fue aprobada la mina Invierno por la Comisión Medioambiental de Magallanes, durante el gobierno del empresario. Piñera posee 785.609 acciones de Copec, como lo señaló en su declaración de intereses y patrimonio.
  31. El polémico proyecto de HidroAysén: HidroAysén fue un proyecto que contemplaba la construcción y operación de cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el río Pascua, ubicadas en la región de Aysén. Los derechos que actualmente posee HidroAysén sobre los ríos Baker y Pascua fueron entregados a la privatizada Endesa en el ocaso de la dictadura, entre enero y marzo de 1990. El proyecto fue inicialmente aprobado en mayo de 2011 por autoridades del Gobierno de Sebastián Piñera, en donde dicha decisión fue repudiada por un elevado porcentaje de la ciudadanía chilena. Diversas huelgas se desarrollaron en todo el país luego de conocerse la noticia. La Corte de Apelaciones de Santiago debe resolver un recurso interpuesto por la empresa en contra de Ministerio de Obras Públicas,que en enero de 2015 denegó parcialmente los derechos de agua no consuntivos necesarios para desarrollar el proyecto.
  32. El incendio en Torres del Paine que arrasó con 17.600 hectáreas: La tarde del 27 de diciembre de 2011 el actuar negligente de un turista israelí -quien encendió fuego en un lugar no autorizado-, derivó en un gran incendio en el Parque Nacional Torres del Paine, en la Región de Magallanes. Durante su gestión, no avanzó en el fortalecimiento de una institucionalidad eficiente para la prevención de incendios. Su gobierno fue incapaz de contener el incendio en las Torres de Paine en menos de tres meses. El incendio forestal de Torres del Paine fue uno de los incendios forestales más extensos registrado en Chile, con más de 17 600 hectáreas quemadas.
  33. El conflicto de Piñera con los williches por la propiedad del Parque Tantauco: Ubicado en Chiloé, actualmente es un parque privado que pertenece al ex Presidente de la República de Chile, Sebastián Piñera, quien compró 115.000 hectáreas de bosque nativo que corresponde al 15% de la superficie de la isla. “Tantauco”, palabra de origen williche significa “lugar donde se juntan las aguas”, nombre no desconocido para los habitantes de la zona, ya que recuerda al Tratado de Tantauco que fue un “acuerdo de paz” entre representantes de la corona española y autoridades del estado chileno, en el que se anexó Chiloé a Chile en 1826. Estos derechos no fueron reconocidos por el Estado y a partir de 1900 empezó a declarar estas tierras fiscales. En medio de estos traspasos, Piñera compró tierras en la zona, a través de la Fundación Futuro, a fines de 2004 por 5 millones de dólares.
  34. El proyecto hidroeléctrico RP Global en Tranguil que terminó con la muerte de Macarena Valdés: Elproyecto hidroeléctrico RP Global en Tranguil, fue autorizado en el periodo del gobierno de Sebastián Piñera, quien actuó en todos los planos a favor de sus intereses. La transnacional ha creado 7 “mini hidros” en centro y sur de Chile relacionados a su holding para evadir evaluación ambiental. Sin embargo, RP Global salió a la luz pública luego de la muerte de la activista Macarena Valdés, en medio de un escenario de violencia generado en el territorio por el proyecto que transgrede derechos de las comunidades Mapuche. Previo a su muerte, habían ocurrido una serie de amenazas por parte de sicarios en contra de esta familia, así, como a otras del sector que se oponen a los proyectos hidroeléctricos. El proyecto está en su fase final y fue impuesto estando en vigencia una serie de normativas sobre derechos indígenas sin que se cumpliera ninguna de ellas. Tampoco se atendió las prioridades de las comunidades en materia de desarrollo y pertenencia que establece el Convenio 169 y la Declaración ONU.
  35. La compra de empresas zombies para eludir impuestos: El actual candidato Sebastián Piñera es unpionero en la compra de empresas quebradas y usar las pérdidas para esconder utilidades y eludir impuestos. Las Inversiones Bancard, por ejemplo, el family office de los Piñera Morel, cargaba con una pérdida tributaria de $44 mil millones, monto que consumió los $39 mil millones en utilidades que Inversiones Bancard generó entre 1997 y 2004. Ese mero ejercicio contable le permitió eludir el pago de $2.862 millones.
  36. El fideicomiso ciego que presento para su actual candidatura presidencial: Hace dos semanas,Piñera que lleva 35 años robando y estafando, en conferencia de prensa, detalló cómo sería su fideicomiso ciego si sale presidente. Y es que recordemos, el anterior fideicomiso realizado por Piñera fue un fraude a tal punto,que dejó afuera el 80% de sus inversiones, le permitió duplicar su fortuna en sólo 4 años y hasta podía realizar inversiones en el extranjero siendo presidente, como lo hizo cuando compró acciones de la pesquera peruana Exalmar en pleno conflicto de La Haya.

¿Cuál es el detalle del nuevo fideicomiso? Como era de esperar, este nuevo fideicomiso también viene con trampa. Para empezar declaro solo U$ 600 millones “omitiendo” U$ 1.900 millones (si tomamos lo informado por la revista Forbes hace escasos meses, información que Piñera hasta ahora no ha negado). Además, en el “fideicomiso ciego” de su esposa Cecilia Morel e hijos sólo se considera las inversiones en acciones de Sociedades Anónimas Abiertas que se transen en las bolsas chilenas, excluyendo así las inversiones en el extranjero. De modo que queda abierto un amplio abanico de conflictos de interés. Piñera es y siempre será un especulador que todo lo convierte en un negocio. Que haya duplicado su fortuna cuando fue presidente no es casualidad, que sus fideicomisos sean una farsa tampoco.

Esta lista de 37 razones por las que no hay que votar por Piñera no pretende de modo alguno ser exhaustiva, solo se refiere a los casos más conocidos y que han adquirido connotación pública, sin duda que un estudio a fondo de las operaciones de Piñera revelaría muchas otras operaciones de dudosa legalidad, pero no queremos aburrir a los lectores.

Debate sobre Cuba: mi respuesta a Beatriz Sánchez

 

Por Margarita Labarca Goddard//

Mire señora Sánchez –ya no la puedo llamar compañera- le voy a contestar lo que usted ha dicho sobre Fidel Castro, pero la respuesta tendrá que ser larga porque el tema lo es.
Pues usted, con mucho desparpajo, se permite hacer afirmaciones en las que descalifica al comandante Fidel Castro, sin tener idea de lo que está diciendo.

Parece evidente que usted se basa en la información de El Mercurio y otra prensa afín, ya que en Chile casi no hay prensa independiente. Pero eso no la exime de responsabilidad, porque uno puede informarse de muchas maneras, si quiere.

Me parece extraño que usted, que se las da de persona modesta e inexperta políticamente, se meta con Cuba y con Fidel con tanta falta de respeto.

Le diré que yo he vivido seis años asilada en Cuba con mi familia y conozco bastante bien la situación que prevalece allá, porque además me he preocupado de leer al respecto. Creo que usted no lo ha hecho y se permite insultar la memoria de uno de los hombres más ilustres de América.

Así no se va a ganar a los momios y en cambio va a perder a la poca gente de izquierda honesta que habría podido apoyarla. Lo que espero es que su postura sea a nivel individual y no la del Frente Amplio.

Bueno, voy a comenzar a contestarle.

1. Dice usted que Fidel Castro “resolvió” quedarse para siempre y se negó a las elecciones. El que resolvió que Fidel se quedara fue el pueblo de Cuba, que lo respetaba y amaba profundamente y con razón. Pero el hecho es que en Cuba se hacen elecciones periódicas, bastante más democráticas que en Chile y que en Estados Unidos.

Al respecto escribí un artículo en el número 867 de la revista Punto Final, de 23 de diciembre 2016, que le recomiendo leer. Lo encontrará en internet. No puedo reproducirlo aquí por lo largo que saldría esto, pero le voy a copiar algunos párrafos: “Trump quiere que Cuba avance en la democracia. Lo que más le interesa son las elecciones, y pone como ejemplo las de EE.UU., en que el que pierde, gana.

El señor Trump también quiere que en Cuba haya “prensa libre”. Por ejemplo, como en Chile, en que El Mercurio y Copesa reciben los avisos del gobierno, y la prensa de oposición nada”.
Bravo, doña Beatriz, veo que usted coincide en mucho con Trump.

También en ese artículo expliqué que en Cuba se ha establecido un sistema electoral cada vez más democrático. Primero se eligen las asambleas municipales del Poder Popular, en cuya elección votan todos los mayores de 16 años que vivan en un distrito, que es un territorio pequeño en que todos o casi todos prácticamente se conocen.

Los asistentes son gente sencilla, que se preocupa especialmente de los méritos laborales de los candidatos y de que éstos puedan plantear y defender los intereses del sector que los elige. He visto esas asambleas porque me invitaron.

No se hacen campañas electorales. En la propia asamblea, la persona que propone a un candidato tiene que dar sus razones. Si alguien no está de acuerdo o quiere oponerse, lo hace. Cada elector puede expresar su criterio en favor o en contra del compañero(a) propuesto(a).

El Partido Comunista Cubano no presenta candidatos. Los órganos representativos del poder del Estado son renovables; los elegidos tienen que rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados en cualquier momento de su mandato. Vota casi todo el mundo, hay muy poca abstención.

Los diputados y delegados no son profesionales, por tanto no cobran salario.
Deben seguir desempeñando su trabajo habitual, paralelamente con el cargo de delegado o diputado. La iniciativa legislativa la puede ejercer mucha gente, como las organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres, organizaciones sociales en general, y los propios ciudadanos. En este último caso se requiere que ejerciten la iniciativa legislativa diez mil ciudadanos como mínimo.

Para la elección de los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular o de los diputados a la Asamblea Nacional, existen las comisiones de candidaturas, que se encargan de organizar el proceso y de remitir a las asambleas municipales las propuestas de unas y otras e, igualmente, organizan la elección de la Asamblea Nacional.

Estas comisiones de candidaturas están integradas por lo más granado de las organizaciones sociales del pueblo cubano: representantes de la Central de Trabajadores de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, y la Federación Estudiantil Universitaria.
Es como si en Chile, en lugar del Servel, las elecciones las organizaran y las supervisaran la CUT, la Anef, la Fech, la Federación de Estudiantes Secundarios, y otras.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, que es el máximo órgano de poder, elije, de entre sus diputados, el Consejo de Estado y el presidente del mismo. El presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno. El jefe del Gobierno cubano primero tiene que haber sido elegido diputado por la población.

El sistema electoral cubano se parece un poco al de algunos países europeos, es una especie de sistema parlamentario. En teoría, el primer ministro inglés podría ser reelegido durante 40 años o más, si la salud y la suerte lo acompañan.

¿Y cómo elegían a Fidel Castro? A Fidel lo proponían en su respectivo municipio o distrito, y era elegido. ¿Por qué? Porque Fidel era respetado y amado por su pueblo, pero nada obligaba a elegirlo.

2. Afirma usted que Fidel controlaba todos los poderes del Estado pero no dice en qué basa tan peregrina afirmación. Yo creía que los periodistas honestos tenían la obligación de fundamentar sus dichos. Pues nada de eso ha hecho usted. Pero fíjese que como le he explicado, el principal poder del Estado cubano es la Asamblea Nacional del Poder Popular, compuesta por 612 diputados, a la que ya me he referido.

Desde luego, no voy a negar que Fidel Castro era un hombre de tal nivel intelectual, moral y cultural, que con su sola presencia lo dominaba todo.
Cualquier persona de ideología absolutamente contraria que lo haya frecuentado, quedaba completamente subyugada por su inteligencia y personalidad, además de su encanto personal. Pero usted, no sé con qué autoridad, se permite ofender su memoria.
3. Que Fidel nombraba a sus herederos, y finalmente dejó a su hermano Raúl.

A Raúl Castro lo ha nombrado Presidente del Consejo de Estado y Jefe de Gobierno, la Asamblea Nacional del Poder Popular, igual que en cualquier país de sistema parlamentario, ya que él también es diputado elegido por el pueblo. ¿A Raúl lo elegían diputado porque era hermano de Fidel? No señora, Fidel Castro tiene varios otros hermanos y varios hijos, ninguno de los cuales es diputado ni ocupa ningún cargo de importancia, que yo sepa.

A Raúl lo han elegido porque participó en el asalto al Cuartel Moncada, estuvo en la Sierra Maestra desde jovencito, fue preso de la dictadura de Batista y luchó valientemente por la revolución junto con Fidel.

Y posteriormente fue el que se encargó de organizar el ejército de Cuba, una institución que funciona como un reloj en la isla. Raúl Castro es muy respetado por todo el mundo, lo puede comprobar cualquiera que vaya para allá.

4. Que Fidel no dejaba salir a la gente de Cuba ni tampoco dejaba entrar a quien quisiera. Me voy por lo más fácil: el gobierno cubano, como todos los gobiernos del mundo, deja entrar a su país a quien le parece y no deja entrar a quien no le parece. No me voy a extender en esto porque es una absoluta tontería.

¿No deja salir a la gente? Pues fíjese señora Sánchez que esto es absolutamente falso. Me voy a tener que extender un poco, desgraciadamente. La cosa es así: antes de la revolución, los cubanos tenían una relación muy estrecha con Estados Unidos. La gente con dinero viajaba casi semanalmente a Miami, y todo lo compraba allá, incluso la mantequilla.

Admiraban a Norteamérica, los autos, los mejores sueldos y todos los productos del mundo desarrollado. Mucha gente quería irse a vivir y trabajar allá, como quieren los mexicanos y como querrían la mayoría de los habitantes del tercer mundo.
Todos los años se ven transitar por México cientos de miles de migrantes y campesinos mexicanos, que tratan de pasar ilegalmente la frontera hacia el sueño americano, ahora convertido en pesadilla.

A los cubanos se les exigían visas desde antes de la revolución. Pues ya después se fueron acabando las visas y también los vuelos y los medios de transporte normales, puesto que comenzó el bloqueo.

Así es como se fue mucha gente en condiciones muy precarias y peligrosas, no porque el gobierno cubano no la dejara salir, sino porque no había cómo viajar.

Secuestraban aviones y transportes marítimos. Por supuesto que los aviones y barcos secuestrados los yanquis no los devolvían.

El gobierno cubano tuvo que tomar algunas medidas restrictivas para evitar estos secuestros, que generalmente eran con rehenes.

Mucha gente se iba por mar en balsas o botes inapropiados y si lograba llegar, eran bien recibidos y les daban rápidamente la Green card.

Pero si los capturaban las autoridades migratorias gringas antes de llegar, no los recibían y los regresaban a Cuba. Esa fue la cruel realidad de la Ley de Ajuste Cubano, llamada “pies secos/pies mojados” que al parecer ahora se ha derogado.

El gobierno cubano hizo muchos esfuerzos para que se regularizara esta situación. El presidente Reagan prometió dar 20.000 visas al año, pero si dio mil quinientas fue mucho.

Por eso la gente se iba en condiciones peligrosas. Así se van también los mexicanos y centroamericanos, pero allá no los reciben. Tienen que atravesar el desierto de Arizona que es tan hostil, que muchos mueren en la travesía.

La culpa de todo esto no la tiene por lo tanto el gobierno cubano. Naturalmente, trata de evitar que se vaya un grupo de personas, incluyendo niños, en una balsa que no es apta para la navegación en alta mar.

Así se produjo el famoso caso del niño Elián González, que la madre y otras personas lo subieron a una balsa para llegar a EE.UU.
La balsa naufragó, la madre y otros se ahogaron y el niño fue rescatado por los guardacostas norteamericanos, que se lo entregaron a su familia en Miami.
Después de una ardua lucha judicial, el padre, un revolucionario que estaba en Cuba, consiguió que le devolvieran a su hijo, que ahora es un joven estupendo que estudia en la Universidad de La Habana.

Señora Sánchez, usted no sabe nada de Cuba. En la década de 1950 tenía tasas de analfabetismo que superaban el 70 %, sólo un 15% de la población disponía de agua corriente y sobre ella se abatían los parásitos y las enfermedades.

Además la mayoría de los campesinos no consumían proteínas y pocas veces disponían de verduras. En la Sierra Maestra, foco del movimiento revolucionario, las condiciones de vida del proletariado rural rayaban en la desesperación. Padecían la explotación, los robos y a menudo la brutalidad policial.

Y por otra parte le diré que Cuba es un país muy pobre en recursos naturales. No tiene petróleo ni caídas de agua ni ninguna fuente de energía suficiente.

Están ahora tratando de usar la energía solar, pero nadie les vende los elementos esenciales para fabricar los paneles solares y tienen que soldarlos a mano.

No tienen minerales valiosos como el cobre de Chile, ni otras riquezas parecidas. Su agricultura produce buenos frutos, pero trate usted de comprender que en un país tropical, la distribución de esos productos requeriría una gran flota de camiones refrigerados, que no pueden adquirir debido al bloqueo.
El precio del azúcar se ha desplomado debido a los edulcorantes artificiales y a que muchos otros países también comenzaron a producir y vender azúcar.

Y este pueblo, que después de la revolución y debido al bloqueo, dependía de su comercio con los países socialista, de la noche a la mañana se quedó sin proveedores y sin compradores, cuando la URSS y los países llamados socialistas del Este europeo se cayeron. Y sin embargo el pueblo siguió apoyando al gobierno revolucionario, aguantó y salió adelante.
Ya han superado en gran parte –solos- esa etapa tan dura llamada “periodo especial”, pero sin llegar a normalizarse.

La mayor riqueza de Cuba está en su pueblo, en sus científicos, en sus médicos que han logrado producir algunos de los medicamentos y tratamientos más importantes, como los del área neurológica, que es una de las mejores del mundo; una vacuna contra el cáncer de pulmón que no pueden comercializar en el extranjero porque el bloqueo se lo impide.
Y es obvia su preeminencia en las artes, particularmente en la música y en el ballet.

Mire algunos los resultados de la “dictadura” que según usted ha imperado en Cuba:

– Uno de los países con mayor índice de desarrollo humano (ONU)

-54% del presupuesto destinado a servicios sociales

-De los 200 millones de niños que duermen en las calles, ninguno es cubano.

-El mejor sistema educativo de América Latina

-Veinte estudiantes por docente

-El país que más aporta del PIB a la educación

-Único país de América sin desnutrición (UNICEF)

–Sistema de salud, un ejemplo para el mundo
-Tasa de mortalidad infantil más baja de América

.130.000 médicos graduados desde 1961

-Desarrollo de cuatro vacunes contra el cáncer

-Primer país en eliminar la transmisión del VIH de madre a hijo.

Y además, y quizás lo más importante de esa Cuba dirigida por el compañero Fidel Castro, es que es profundamente internacionalista, solidaria y generosa.

“Los rasgos más importantes de la Revolución Cubana son la dignidad y su “inagotable capacidad de solidarizar con el sufrimiento y las necesidades de “otros pueblos.

“Esa dignidad, fruto del coraje y patriotismo del pueblo y de sus dirigentes, se “ha demostrado en forma serena y resuelta en cada una de las muchas “circunstancias duras y riesgosas que le ha tocado enfrentar en su primer “medio siglo.

“Por otra parte, la solidaridad generosa e incondicional de Cuba con otros “pueblos es, quizás, el fruto más hermoso de una revolución que ha puesto el “acento en la transformación ética de la sociedad.
Es muy difícil encontrar a “otro pueblo que sea capaz, como el cubano, de renunciar a su propio pan “para aliviar el hambre y la necesidad de sus hermanos en lejanas tierras.

“Además, después del golpe de 1973, vino la enorme solidaridad con los “perseguidos por la dictadura chilena.

“No fuimos los únicos a los que Cuba brindó refugio en esa época tenebrosa “de América Latina. Estaban también las familias argentinas, uruguayas, “bolivianas, peruanas, nicaragüenses, salvadoreñas, haitianas, colombianas, “hondureñas, que huían del terror, la prisión y la muerte en sus países.
“Éramos miles de latinoamericanos refugiados en la isla mientras Cuba “enfrentaba los rigores del bloqueo norteamericano.

“Ser chileno era casi un privilegio que nos hacía sentir rodeados de amistad y “cariño, jamás solos o abandonados a nuestra suerte.”

“Cuba es uno de los países que más víctimas del terrorismo ha tenido (unos 3 mil 500 muertos) y que más ha sufrido de terrorismo en los últimos 60 años. Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza.

Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición”. Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto a la personalidad. “

Fidel Castro no sólo colocó a Cuba en el escenario mundial y les dio dignidad a todos los cubanos, sino que fue el artífice de la liberación de muchos países de África como Angola y Namibia; colaboró a la independencia de Etiopía y al término del apartheid en Sudáfrica.

“Bajo su dirección, su pequeño país (100 mil kilómetros cuadrados, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala global echando hasta un pulso con Estados Unidos, cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución Cubana. “