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China: El emperador geoeconómico Xi Jinping se adelanta 15 años

Alfredo Jalife-Rahme//
A unos días del inicio de su trascendental gira asiática, Donald Trump felicitó en términos ditirámbicos la asunción de Xi Jinping –entronizado supremo líder para un segundo quinquenio en el 19 congreso del Partido Comunista Chino (PCC)–, a quien aduló de rey.

La nesciencia de Trump es legendaria, ya que en la tradición milenaria china de más de 6 mil años no existe la figura de rey, ya que ha sido gobernada por mandarines y emperadores. Según The Washington Post, Trump alabó a Xi como probablemente el mandatario más poderoso que China ha tenido en un siglo. ¿Más que Mao Zedong y Deng Xiaoping? Not yet

Xi Jinping, a quien bauticé como mandarín, es hoy el emperador geoeconómico, ya que lleva las riendas del país con el mayor producto interno bruto (PIB), en términos de paridad de compra, del planeta, en el ranking del World Factbook de la CIA (https://goo.gl/NmqGJ2). Se proyecta que, en términos de PIB nominal, China desbancará alrededor de 2020 tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos, respectivamente del primer y segundo sitiales. China ostenta hoy las mayores reservas de divisas, con 3.1 millones de millones de dólares (https://goo.gl/wYpfqy), frente a 774 mil 900 millones de la Unión Europea (¡cuatro veces menos!) y 117 mil 300 millones de Estados (¡26 veces menos!).

La revista neoliberal global The Economist –controlada por los banqueros Rothschild– se extravió en su interesada taxonomía en el lapso de una semana: pasó de calificar al emperador global Xi de el hombre más poderoso del mundo(https://goo.gl/X5ZzTv) a catalogar a Vladimir Putin como el nuevo zar, 100 años después de la revolución comunista de octubre (https://goo.gl/DLz3cL). Para The Economist, el emperador global Xi tiene más influencia que Donald Trump, por lo que el mundo debe estar cauteloso, y juzga en forma negativa, por no convenir a los intereses de la pérfida Albión, que “no hay que esperar que Xi cambie a China o al mundo ( sic), para lo mejor”.

The Economist exhibe que el ejército chino palidece en comparación con el de Estados Unidos: el problema de éste, aún el país más poderoso del mundo, es que su líder es más débil en el interior y menos efectivo en el exterior, mientras Xi es el motor dominante del crecimiento global. Con la Ruta de la Seda (https://goo.gl/AQ4Kpy), The Economist advierte que China invertirá millones de millones de dólares en el exterior en líneas ferroviarias, puertos, plantas eléctricas e infraestructura.

Lo real es que los estrategas de Trump, tanto Henry Kissinger como Steve Bannon (https://goo.gl/iFfTqf), saben que las inversiones en infraestructura de China le van a ganar la partida en Eurasia a Estados Unidos, que carece de músculo económico.

En el clásico enfoque de la estabilidad geoestratégica trilateralentre Estados Unidos/Rusia/China, Pekín es la más débil desde el punto de vista militar, por lo que días después de haber sido ungido con su mandarinato militar, el emperador geoeconómico Xi exhortó a construir un ejército fuerte en medio de la nueva era de un socialismo con características chinas.

En la liturgia china, Xi fue ratificado como secretario general del comité central del PCC. Pero también funge como presidente y jefe de la emblemática Comisión Militar Central: el verdadero poder detrás de su estructura jerárquica. Xi exhortó a las fuerzas armadas a prepararse a constituir un ejército de clase mundial a mediados del siglo 21(https://goo.gl/bJsTTo).

SCMP –rotativo de Hong Kong que pertenece a Jack Ma, de la célebre empresa china de ventas por Internet Alibaba– revela que Xi sacudió el liderazgo militar de China(https://goo.gl/6FFTkc) al crear una comisión mas pequeña bajo su mando, como parte de la modernización acelerada de las fuerzas armadas.

Estados Unidos, con sus diversos presidentes demócratas y republicanos por igual, se ha consagrado a librar guerras en los cuatro rincones del planeta –con el fin de prosperar en forma egoísta mediante su economía de guerra y su omnipotente complejo militar-industrial–, mientras China promete el desarrollo a los países que lo deseen mediante su atractiva política de infraestructura, que se subsume tanto con la Ruta de la Seda como con el financiamiento de créditos blancos del mirífico banco AIIB (https://goo.gl/vbo2D4).

Anja Manuel, de The Atlantic (https://goo.gl/KxJyhr), considera que China reconfigura tranquilamente al mundo mediante su iniciativa en infraestructura, que resume la Ruta de la Seda (que puede llegar a manejar inversiones hasta por 8 millones de millones de dólares): China crece rápidamente como el imperio comercial más extenso del mundo. Baste la comparación con el Plan Marshall de 800 mil millones de dólares (a valor presente) de Estados Unidos, frente a las inversiones azorantes de China, que ya invirtió 300 mil millones y planea invertir un millón de millones más en la próxima década, cuando China sola ha concedido más créditos a los países en vías de desarrollo que el Banco Mundial.

A unos días de la visita oficial de Trump a China, Pekín lanzó, por primera vez en una década, una emisión de bonos en dólares ( ¡supersic!) por 2 mil millones en la plaza de Hong Kong, un día después de que el PCC otorgó un segundo mandato de cinco años a Xi (https://goo.gl/uFaWJy). La cantidad es simbólica, ya que la mayor parte de la emisión de deuda china es en renminbi.

Esta espectacular medida de China, emitir bonos en dólares, tiene que ver con la Ruta de la Seda y la construcción de infraestructura con los países en vías de desarrollo que participen en su prosperidad. El viceministro de finanzas chino, Shi Yaobin, externó que la emisión de bonos en dólares demuestra la voluntad de apertura a las inversiones (https://goo.gl/gbWtAm).

Según Wang Xiangwei, del SCMP(https://goo.gl/1mcxDU), el nuevo equipo (un dream team), más pragmático, que acompaña en su liderazgo a Xi, comporta un alto significado para la economía de China, con un importante giro con enfoque a reformas orientadas al mercado (de corte ofertista: supply side).

Li Qiaoyi y Song Shengxia, del Global Times, aseveran que el 19 congreso y la notable asunción de Xi apuntan a que China opte por el crecimiento de calidad ( sic) y que la “modernización será alcanzada 15 años antes ( ¡supersic!) de lo programado” (https://goo.gl/FFYCL1).

El plan de desarrollo de 2020 a 2050 tendrá dos estadios, y el objetivo no será más duplicar el PIB, sino optar por un crecimiento de mayor calidad: desarrollar a China como un gran país socialista moderno, que será moderadamente próspero en 2020. La modernización irá mas allá del vulgar economicismo del crecimiento del PIB e incorporará “mayor preocupación para el bienestar social, el equilibrio regional, la seguridad nacional ( sic) y la cohesión política”, a la manera china.

La incertidumbre que contemplan en el horizonte versa sobre el grado de apertura a los capitales globales, que pueden desnaturalizar y desestabilizar a China.

Las promesas que el emperador geoeconómico Xi realizó y por las que será auditado histórica y políticamente es erradicar la pobreza en 2020 ( ¡supersic!), regresar a los cielos azules descontaminados y hacer de China un país moderno en 2035. Por sus logros lo juzgaréis.

FMI se muda(rá) a Pekín y China lanza futuros de oro y petróleo en renminbis

por Alfredo Jalife-Rahme//

La agencia británica Reuters citó a la agazapada (por sus sulfurosos escándalos fiduciarios) Christine Lagarde, directora del FMI, quien vaticinó –durante un evento del Centro para Desarrollo Global en Washington– que, en caso de proseguir las tendencias de crecimiento de China y otros grandes mercados emergentes, su agencia se mudará sin compunción alguna a Pekín (https://goo.gl/2gwHv5).

Por mucho menos, EU descuartizó al anterior director del FMI, Dominique Strauss-Kahn (https://goo.gl/9Yfdjs).

A mi juicio, la malhadada directora francesa, apuntalada por la canciller alemana Angela Merkel, apuesta al euro y al renminbi frente al dólar, así como a trasladar la sede del FMI a Pekín, a lo cual habrá que acostumbrarse desde ahora.

La temeraria Lagarde casi garantizó que en un periodo máximo de 10 años la sede del FMI se ubicará en Pekín ya que sus estatutos asientan que su matriz debe localizarse en el país miembro de la mayor economía global.

Desde hace 72 años EU goza del poder efectivo de veto sobre las decisiones con 16.5 por ciento de participación de los votos del consejo, frente a la aberrantemente anómala participación de China con un raquítico 6.41 por ciento.

En una medición del PIB por el poder adquisitivo, hoy China es la que contribuye preponderantemente al crecimiento global. Pero en términos nominales del PIB, con un crecimiento de 6 por ciento, China supera(rá) a EU en un momento dado de la siguiente década.

Se han agudizado las jeremiadas del Financial Times que con The Economist es propiedad del grupo Pearson controlado sustancialmente por los Rothschild.

El lanzamiento de futuros del oro en renminbis, en subastas de dos veces al día en el Shanghai Gold Exchange, implica a 18 bancos, entre ellos tres anglosajones: Standard Chartered Bank (Gran Bretaña) y Banking Group (Australia/Nueva Zelanda), lo cual “reducirá la influencia del precio aurífero londinense que se inició en 1919 (sic) cuando los banqueros de MN Rothschild & Sons dictaban su cotización a tirios y troyanos (https://goo.gl/CqPJtA)”.

No es ningún secreto que la fijación (fix) del oro por los Rothschild era opaca y vulnerable al abuso del mercado.

China golpea a EU donde más duele, al reducir la dependencia del precio del oro en el dólar estadunidense.

Se pudiera aducir que China es el emperador de las materias primas, ya que seis de los 10 principales contratos de futuros comerciados a escala global dependen de los intercambios y precios de China, prácticamente, el mayor importador de todas las materias primas: desde el hierro hasta el cobre.

A juicio de Nathan Lewis, de Forbes, “China implanta los fundamentos para el próximo sistema mundial del patrón oro (https://goo.gl/kq1gT2)”.

Los futuros del oro tanto en renminbi como en dólar estadunidense serán físicamente entregados en Hong Kong, lo cual le hará más competitivo cuando las famosas reservas de oro de EU en Fort Knox son inexistentes, según el ex congresista texano Ron Paul, por lo que ha solicitado una auditoría de la Fed.

China acaba de desplazar a Alemania del segundo lugar global con cuatro mil toneladas de tenencia en oro detrás de las fantasmagóricas reservas de EU (https://goo.gl/xmo7Yh).

South China Morning Post (SCMP), portal filo-británico tolerado en Hong Kong, aduce que Pekín revive sus ambiciones de divisa global, mientras se avizora un “cambio profundo (sic) en el sistema monetario global que pudiera llegar antes de lo esperado (https://goo.gl/tLkxqn)”.

SCMP juzga que Pekín usa a Hong Kong como cabeza de playa para intentar expandir una vez más el uso global del renminbi.

Baste considerar cuatro grandes movimientos en la bolsa de Hong Kong en julio: 1 lanzamiento de futuros de oro en renminbis; 2 acuerdo entre China y Rusia para crear un fondo común de 10 mil millones de dólares para promover compensaciones bilaterales tanto en renminbis como en rublos; 3 primera venta de los Bonos Panda de Hungría en China por mil millones de renminbis (Nota: 6.7 renminbis por dólar); y 4 inminente lanzamiento de futuros del petróleo en Shanghai.

Hay que tomar con pinzas la desinformación anglosajona del SMCP, pero de todas maneras hay que considerar sus aviesas travesuras cuando enuncia que tales grandes movimientos se gestaron después de que Pekín pudo estabilizar el renminbi y acabó con el pánico (sic) del mercado sobre la amenaza de un desplome del renminbi.

De acuerdo con la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication (SWIFT), la participación del mercado del renminbi en los pagos internacionales se incrementó a 1.98 por ciento en junio.

No es ningún secreto que China busca posicionar al renminbi como la divisa comercial y de reserva predilecta en la región, lo cual trastocará en forma dramática el agónico sistema monetario global.

En un descuido y el renminbi no solamente será una divisa ancla, sino que aún pudiera sustituir al billete verde, que no sale de su marasmo desde la crisis financiera de Lehman Brothers de 2008 con todo y los estímulos de la Reserva Federal que han puesto en tela de juicio el verdadero valor del dólar estadunidense que, a juicio de Pekín, representa el signo de un sistema global anacrónico que no reconoce la importancia de China.

Para Howhow Zhang, director de KPMG en China, el renminbi será una verdadera divisa global en cuestión de años y no de una década.

Todavía las tres cuartas partes de la actividad off shore del renminbi se gesta en Hong Kong.

También es cierto que el ascenso irresistible y la internacionalización del renminbi –con varias plazas off shore (Londres, Singapur, Qatar, etcétera) que servirán de ancla para el magnificente proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda (https://goo.gl/AQ4Kpy)” con el apalancamiento de la infraestructura– ha sido detenido por dos choques en el verano de 2015:1 su devaluación de 2 por ciento; y 2 un declive bursátil, los cuales, a mi juicio, tuvieron que ver con la guerra financiera contra China y la guerra energética contra Rusia, que operó estérilmente el pérfido Obama.

Hoy China es el segundo mayor consumidor de petróleo después de EU, por lo que el lanzamiento de International Energy Exchange (INE) en Shanghai constituye un clavo adicional al féretro del dólar y donde el crudo de Dubai y Omán juegan un factor relevante, en espera del gas de Irán y Asia Central, no se diga de Rusia.

En la reciente cumbre del ASEAN se detectó tanto la fortaleza como la sutil diplomacia de China que anunció recibir a fin de año a Trump.

Al equipo financierista de Trump le tocará vivir la ignominia de revisar el sistema de cuota del FMI que deberá ser analizado el año entrante.

A mi juicio, muchas de las bravatas de casino de Trump con Norcorea, que han derivado en presiones mercantiles contra China, subsumen el deseo de descarrilar el avance del renminbi; el lanzamiento de futuros del binomio oro/petróleo; el posicionamiento global de las dos plazas bursátiles de Hong Kong y Shanghai; y, sobre todo, el boicot a la próxima sede del FMI en Pekín, que, me atrevo a vaticinar, será magnificente y superará en arquitectura y funcionalidad al hoy edificio vetusto de Washington.

Artículo publicado originalmente en La Jornada