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El presidente español del Partido Socialista nombra a un gabinete derechista

por Alejandro López

El primer ministro, Pedro Sánchez, ha elegido un Ejecutivo para su nuevo Gobierno minoritario del Partido Socialista (PSOE) que impondrá la austeridad que exigen las grandes empresas y las instituciones financieras internacionales, mientras persigue agresivamente una política exterior militarista. Seguir leyendo El presidente español del Partido Socialista nombra a un gabinete derechista

Rajoy amenaza con desplegar ejército de España después de atentado en Barcelona

por Alejandro López//

Mucho antes de que se establecieran claramente los hechos del horrendo atentado terrorista del jueves en Barcelona, el gobierno español de derecha del Partido Popular (PP) está presionando para movilizar al Ejército dentro del país. Esta sería la primera vez en la que se despliega el Ejército dentro del país desde que lo gobernaba el régimen fascista de Francisco Franco, que tomó el poder a través de un alzamiento militar en 1936 y una sangrienta guerra civil de tres años.

El ministro del Interior, Ignacio Zoido, anunció ayer que, por ahora, mantendrá la alerta de terrorismo en el nivel cuatro de la escala española de cinco puntos. Sin embargo, el gobierno del primer ministro Mariano Rajoy del PP está convocando un consejo de defensa para discutir elevar la alerta de terrorismo a cinco, indicando un “peligro de atentado terrorista muy alto e inminente” y permitiendo el despliegue interno del ejército.
El Ejército ya se está preparando para el cambio al nivel cinco. El Confidencial informó ayer que la ministra de Defensa, Dolores María de Cospedal, había dado al Estado Mayor de la Defensa “instrucciones concretas” para que “estén listos” para movilizar tropas dentro de España en los próximos días. Cospedal había comentado previamente en una entrevista con la radio COPE que si el nivel de alerta de terrorismo se elevara a cinco, “intervendría el Ejército con total normalidad”.
El despliegue del Ejército en España no estaría dirigido a prevenir futuros atentados como la última atrocidad en Barcelona. Más bien, el PP pretende imponer la ley marcial y empujar la vida política española a la derecha. Su objetivo es estrangular las luchas obreras y resolver sus disputas con el gobierno proausteridad de Cataluña, las cuales fueron detonadas en junio después de que Barcelona programara un referéndum sobre la independencia catalana de España para el 1 de octubre, en línea con este traslado a la derecha.
Menos de dos días después de que el ataque de Barcelona fuese reivindicado por Estado Islámico (EI), con muchos detalles aún por conocer, ya se plantean preguntas de máxima seriedad sobre cómo fue que se permitió que se llevaran a cabo estos atentados. La CIA envió advertencias desde hace dos meses a los Mossos d’Esquadra, la policía regional catalana, informando que La Rambla era un objetivo terrorista. El 30 de julio, una cuenta de Twitter vinculada a EI anunció un “atentado inminente” en España.
Sin embargo, la seguridad aparentemente no fue movilizada en La Rambla, a pesar de que Cataluña es conocida por ser un centro de actividad yihadista en España. En un informe publicado el año pasado titulado “Estado Islámico en España”, el Real Instituto Elcano de España dijo que el Tribunal Supremo de España y las fuerzas de seguridad españolas tienen una “enfoque preventivo” que implica la vigilancia masiva de la población musulmana en Cataluña. Sin embargo, permitieron que una importante célula terrorista de EI preparara un atentado de grandes dimensiones sin ser molestada
Ahora parece que el ataque fue un intento fallido de preparar una atrocidad aún mayor. La policía sospecha que una explosión de gas el miércoles pasado en una casa en Alcanar, una pequeña ciudad a 224 kilómetros de Barcelona, fue de hecho un accidente durante la preparación de las bombas que se iban a cargar en dos furgones alquilados en Santa Perpetua de Mogoda. Esto obligó a la célula terrorista a entrar en acción inmediatamente, antes de que fueran descubiertos. Condujeron una furgoneta a la muchedumbre en la avenida de La Rambla en Barcelona el jueves a las 4:50 p.m., matando a 14 e hiriendo a 126, con 17 todavía en condiciones críticas.
Otro coche atravesó a la fuerza un puesto de control policial en la Avenida Diagonal en Barcelona a alrededor de las 8 p.m., golpeando a tres policías y siendo disparado por la policía. Un hombre fue luego encontrado muerto en el asiento trasero del coche, pero con heridas de apuñaladas, no de bala, según los Mossos d’Esquadra. No está claro si esto está relacionado con el ataque de La Rambla.
Después de la medianoche del viernes por la mañana, la policía disparó y mató a cinco sospechosos de terrorismo en Cambrils, mientras trataban de conducir su Audi A3 a través de un puesto de control policial y luego agredían a civiles con cuchillos y hachas. Una mujer ha muerto desde entonces de las heridas sufridas durante este asalto.
Los cinco hombres asesinados por la policía en Cambrils fueron identificados como Moussa Oukabir, de 17 años, quien se cree que fue el conductor de la furgoneta en Barcelona; El Houssaine Abbouyaaqoub, 19; Omar y Mohamed Hychami, 21 y 24; y Said Aallaa, 19. Todos eran marroquíes que vivían en España. Hay informes de que Younes Abbouyaaqoub, de 22 años, el hermano de El Houssaine, pudo haber escapado y cruzado la frontera hacia Francia, conduciendo una camioneta Renault Kangoo.
Es asombroso que, a pesar de la vigilancia masiva del Estado, un empeño tan masivo como el ataque de Barcelona-Cambrils pudiera ser preparado bajo las narices de la policía española y de los Mossos d’Esquadra. Todavía no está claro cómo fue posible. Sin embargo, parece que un factor importante fue el creciente conflicto entre Madrid y Barcelona. En medio de los temores de que el referéndum catalán condujera a un conflicto entre los Mossos y la Guardia Civil española, la colaboración antiterrorista entre Cataluña y las fuerzas de seguridad centrales se derrumbó en gran medida.
Los sindicatos de la policía catalana ahora critican agudamente a Madrid, acusándola de socavar a los Mossos. Zoido les negó el derecho de contratar a 500 nuevos agentes, en lo que la funcionaria sindical Imma Viudes describió el viernes a Público como una “clara represalia” por la programación del referéndum sobre la independencia catalana. Quizás de mayor importancia, según el portavoz de la policía, Sergi Miquel, Madrid también le negó acceso a los Mossos de la Europol y otras bases de datos policiales internacionales.
Estos puntos subrayan lo fraudulenta que es la campaña del PP para imponer ahora la ley marcial bajo el pretexto de que está librando una “guerra contra el terrorismo”. Las redes islamistas en Europa son de hecho herramientas confiables para la política exterior europea, a través de las cuales envían a miles de combatientes a las guerras de cambio de régimen de la OTAN en Siria y en todo Oriente Medio que cuentan con la protección y los ojos atentos de los servicios de inteligencia. La llamada “guerra contra el terrorismo” es utilizada como un pretexto para que las élites gobernantes impongan guerras impopulares y políticas de austeridad a pesar de la oposición masiva.
Poderosas facciones de la élite gobernante española están tratando de utilizar el ataque para rendir cuentas con los separatistas burgueses catalanes en Barcelona. En un editorial titulado “Ataque en Barcelona”, el periódico prosocialdemócrata El País exige sin rodeos que los separatistas abandonen el referéndum: “Un ataque de esta magnitud tiene que ser un aldabonazo que devuelva a la realidad a las fuerzas políticas catalanas, que, desde el Govern, el Parlament o los movimientos por la independencia han hecho de la quimera secesionista la sola y única actividad de la agenda política catalana en los últimos años”.
Los funcionarios de Madrid se preguntan sin duda si sería más fácil bloquear la secesión de Cataluña si no sólo estuviese sólo la Guardia Civil desplegada en Barcelona, sino también el propio Ejército de España.
Pero, sobre todo, el despliegue del ejército dentro de España estaría dirigido a la clase obrera. En medio de las explosivas tensiones en todo el país, con un desempleo del 18 por ciento y 40 por ciento entre los jóvenes, sólo sería cuestión de tiempo antes de que el ejército fuese ordenado a dirigirse contra los trabajadores, como lo fue en los años treinta.
El propio ataque de Barcelona ya ha sido utilizado para suprimir luchas obreras. La burocracia sindical estalinista de las Comisiones Obreras (CC. OO.) informó que, debido al ataque terrorista, se cancelaría una huelga de los trabajadores de seguridad que buscan mejores salarios y condiciones laborales en el aeropuerto El Prat de Barcelona. Si el ejército se desplegara en medio de una histérica atmósfera de ley y orden, sin duda desempeñará una función similar a la de las fuerzas de seguridad en el estado de emergencia en Francia, utilizadas para hostigar e intimidar a los protestantes contra la ley de reforma laboral proempresarial del año pasado.

¿Qué hay detrás de la “conferencia antifascista” de Podemos en España?

por Alejandro López

 
En medio de las protestas internacionales contra las políticas migratorias del “América primero” de la nueva administración de Trump, y las llamadas de defender Estados Unidos contra “los estragos de otros países”, el partido seudoizquierdista español Podemos está pidiendo una conferencia internacional antifascista .
Detrás de ésta apelación está el intento de bloquear la aparición de un movimiento independiente de la clase obrera y la juventud, y canalizar el sentimiento anti-Trump detrás de las facciones defensoras de la Unión Europea (UE) de la burguesía española.

Al igual que sus homólogos europeos, la burguesía española está dividida sobre cómo reaccionar ante el régimen de Trump. Su elección marca el final definitivo del papel que jugó Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial como ancla de la integración europea y garante, a través de la OTAN, de los intereses imperialistas de Europa. Trump ha declarado a la UE un rival económico liderado por Alemania ante Estados Unidos y ha predicho que otros países se marcharían y seguirían el liderazgo del Reino Unido.

Tales sentimientos ya son expresados por Marine Le Pen del Frente Nacional, pronosticada para ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas en abril. Por otra parte, en Holanda el Partido de la Libertad de Geert Wilders lidera las encuestas con un 31 por ciento para las próximas elecciones parlamentarias de marzo, con un discurso similar al del Frente Nacional.

Sin embargo, Podemos no ofrece ninguna alternativa al surgimiento de la derecha nacionalista. De hecho, Podemos lo facilita.

Las dos principales facciones que compiten por el poder en Podemos en el congreso del partido de este fin de semana -la facción mayoritaria encabezada por el secretario general Pablo Iglesias y el ala Errejonista dirigida por el portavoz de Podemos en el parlamento y secretario de Política y Área de Estrategia y Campaña de Podemos, Íñigo Errejón- apoyan la convocatoria de una “conferencia antifascista”. Además, se ha apuntado la facción Anticapitalistas de Podemos encabezada por Miguel Urbán y Teresa Rodríguez.

La convocatoria se hará “contra la austeridad, el auge de la extrema derecha y por una revolución democrática en Europa”. Su objetivo es contrarrestar “un auge del racismo y el autoritarismo”, la “islamofobia” y una gestión “racista e insolidaria” de las instituciones europeas ante la llegada de refugiados. Del mismo modo, Trump es criticado por “reforzar el racismo”. En respuesta, Podemos pide una solución doble: primero, evitar que las personas se sientan atraídas por el populismo derechista y, en segundo lugar, formar un “nuevo bloque histórico” que sirva de “parapeto” contra el surgimiento del nacionalismo de extrema derecha.

El postureo de Podemos como oponente al nacionalismo de extrema derecha es un fraude político. Si la extrema derecha ha podido crecer es precisamente porque las fuerzas seudoizquierdistas como Podemos han buscado alianzas con los partidos socialdemócratas, o como en el caso de Syriza en Grecia, han formado directamente gobiernos, todos comprometidos con la austeridad. Esto ha permitido a las fuerzas de extrema derecha explotar el descontento social y alzarse como una oposición al poder establecido.

Podemos mismo ha legitimado la integración de las fuerzas de extrema derecha en la política burguesa europea dominante al alabar el nacionalismo como progresista y buscar reclutar a grandes sectores del cuerpo de oficiales del ejército español en sus filas. Su “nuevo bloque histórico” es un término consignado a encubrir el desarrollo de vínculos más profundos con otros partidos burgueses con el pretexto de una lucha contra la extrema derecha.
Esto se puso de manifiesto recientemente en la edición de diciembre de la revista mensual La Marea dedicada a “Antídotos de izquierdas contra el neofascismo” y que contenía entrevistas con una docena de líderes de la seudoizquierda

Pablo Iglesias, al ser preguntado por defensa del patriotismo por parte de Podemos, respondió que lo defendía “absolutamente”. Explicó que “la desgracia de perder una Guerra civil” quería decir que “ciertos significantes”, una referencia a las palabras como “España o patria”, quedaron “en manos del adversario político”. Preguntado si ante el auge de la extrema derecha no sería necesario una estrategia internacional, Iglesias respondió negativamente, declarando que “choca con la desgracia de que los escenarios políticos son de tipo nacional-estatal” – la fundación de la política reaccionaria de Podemos.

A Alberto Garzón, líder de los estalinistas de Izquierda Unida que son aliados parlamentarios de Podemos, cuando se le preguntó sobre el proteccionismo de Trump declaró abiertamente que “las propuestas económicas de Trump u otros partidos de extrema derecha, a veces, no difieren tanto de la izquierda nuestra”.

Igual de rotundo se mostró Iñigo Errejón, un defensor del “populismo de izquierdas”. Preguntado acerca de la posibilidad de que Podemos podría asimilar partes del discurso antiestablishment de la extrema derecha, Errejón respondió que los neofascistas y Podemos ocupan el mismo “espacio”.

Dijo que “la diferencia entre un populismo abierto y democrático o un populismo reaccionario es quién es el enemigo. La cosa es quién dote de sentido o quién construya esa comunidad nacional. Es verdad que el PP ha tapado los huecos del franquismo sociológico, el de la posibilidad de un pueblo construido contra los débiles, el de un populismo fascista, creo que lo tapamos nosotros”.

Otra entrevistada no fue otra que Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona y líder de Barcelona en Comú, un aliado político de Podemos, famosa por ordenar a la policía de la ciudad condal a perseguir vendedores ambulantes y su oposición a una huelga de trabajadores del metro. Al imponer un “servicio mínimo”, aseguró la derrota de la huelga.
Podemos no tiene intención ninguna de montar una lucha seria contra la extrema derecha, en España o en otros lugares. Más bien, pretende bloquear la oposición social a través de la contención, desviación, y finalmente, la dispersión de cualquier movimiento de la clase trabajadora en favor de los interese de clase de su base social de apoyo: la clase media alta.

El valor de Podemos para la clase dominante se expresa en el apoyo mediático que ha recibido su campaña de “vuelta a las calles” coordinada con la burocracia sindical, que consiste en escenificar bajo el foco de los medios de comunicación su apoyo a las huelgas. Los medios de comunicación retratan estas acciones como de oposición con el fin de desviar la creciente ira social detrás de la perspectiva nacionalista y decadente de Podemos.

La conferencia “antifascista” es la última manifestación de estas políticas. Fue propuesto por primera vez por los pablistas de Anticapitalistas y su líder Miguel Urbán, según la página web favorable a Podemos, cuartopoder.es: “La intención de Urbán es poder contar en Madrid con políticos de relevancia como el británico Jeremy Corbyn o el estadounidense Bernie Sanders, además de representantes de la izquierda europea, que está haciendo frente al avance de la extrema derecha.”

Sin embargo, tan pronto como la tinta se secó sobre las propuestas para la conferencia de Urbán, los dos principales “políticos relevantes” mostraron su verdadero rostro.

Bernie Sanders declaró que “Si el Presidente Trump se toma en serio una nueva política para ayudar a los trabajadores estadounidenses, estaría encantado de trabajar con él”. Después aprobó la designación del General James “Perro Loco” Mattis como secretario de Defensa de Trump, el mismo hombre que lideró el sangriento asalto a Fallujah en 2004, reduciendo la ciudad a escombros y matando a miles de civiles.

En cuanto a Jeremy Corbyn, recientemente dejó de lado su oposición a los controles migratorios, declarando que “el trabajo no está ligado a la libertad de movimiento de los ciudadanos de la UE como punto de principio” en las conversaciones de Brexit. Esto no es sino el último paso en su capitulación ante el ala derecha del Partido Laborista, que incluye la colocación de los belicistas blairistas en su primer gabinete a la sombra, la libertad de voto a los diputados laboristas en apoyo a los bombardeos contra Siria, la renovación del programa de armas nucleares Trident y el abandono de su oposición de toda la vida -basada en un programa de nacionalismo económico- a la UE.

La idea pablista de una conferencia antifascista desapareció y sólo se resucitó casi un mes más tarde, justo cuando surgían divisiones en la clase dominante española sobre la mejor forma de preservar y promover sus intereses nacionales. El principal dilema de España es si sumarse a Alemania y Francia en defensa de la UE, o con Estados Unidos, con la esperanza de convertirse en el nuevo socio estratégico de Washington en Europa.

Podemos ha intervenido, al menos por ahora, para defender a la facción de la UE. En el parlamento, Iglesias y Errejón se unieron al coro de voces, encabezado por el diario El País, criticando al gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy por su intento de continuar las relaciones con Estados Unidos como antes. Ambos condenaron la posición de Rajoy como “vergonzante” por ser uno de los pocos líderes europeos en no haber criticado a Trump.

Iglesias dijo: “La palabra tibieza es moderada, creo que es vergonzoso que cuando el señor Donald Trump es a todas luces un representante de un retroceso democrático sin precedentes y de un ataque descarnado a los derechos humanos, creo que nuestro Gobierno al menos debería decirlo.” Errejón dijo que Rajoy debe unirse al “clamor “de la sociedad civil y muchos líderes internacionales en contra de las políticas de Trump, de las cuales “me siento orgulloso”.

Cualesquiera que sean las suaves críticas que susciten contra Trump, lo que menosprecian de Trump y de las secciones de la clase dirigente estadounidense que representa es el hecho de que Estados Unidos esté repudiando su papel previo como supervisor de la UE y la OTAN, ambas defendidas por Podemos. Al mismo tiempo, el nacionalismo y el proteccionismo económico de Trump están sacando a la luz las consecuencias de la defensa de estas concepciones por parte de Podemos.

La verdadera amenaza para la clase trabajadora es que Podemos está creando un terreno fértil para la creación de un partido de extrema derecha genuino, que pueda usar más directamente el lenguaje de “patria”, “España”, y el nacionalismo para defender los intereses de la clase dominante.