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Piñera, triunfo político y (ausencia) de “hegemonía”

por Pablo Torres //

El significado del triunfo de Piñera

El triunfo de Piñera sobre Guillier fue aplastante. Con casi 3,8 millones de votos (54,6%, 1,4 millones más que primera vuelta, y 200 mil más que 2009) fue la votación más alta para un presidente desde el año 2003 (casi igualando a Aylwin al inicio de la transición). Guillier liderando a la Nueva Mayoría, sufrió la peor derrota de la centro-izquierda desde la vuelta a la democracia. Obtuvo 3,1 millones de votos (45,4%). Seguir leyendo Piñera, triunfo político y (ausencia) de “hegemonía”

A Marchar Este Domingo

Por Equipo el Porteño

 

En medio de la crisis palaciega producida por la defenestración (según la Real Academia: Arrojar a alguien por una ventana) del ministro Rodrigo Valdés, hay un llamado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP a marchar este domingo 3. Desde el porteño llamamos a participar de esta movilización. Reproducimos el llamado oficial. Seguir leyendo A Marchar Este Domingo

Para comprender la crisis de las AFP: el capital financiero y sus límites

por Michel Husson//

François Chesnais acaba de publicar un libro importante, Finance Capital Today/1. La conclusión de su trabajo amplía la temática a un cuestionamiento de los límites del capitalismo. Ha sido parcialmente traducido en francés /2 y ha sido objeto de un texto complementario publicado en esta misma página web /3. Esta contribución intenta esencialmente discutir sobre el libro y añade un breve comentario sobre la cuestión de los “límites”.

El libro de François Chesnais corona varios decenios de trabajo sobre la mundialización. Como indica el subtítulo, está principalmente consagrado al análisis de las relaciones entre empresas y bancos. Está, por tanto, evidentemente centrado en “las finanzas” pero su autor rechaza de entrada la idea de que la crisis actual sería una crisis del capitalismo “financiarizado”. No, dice, desde las primeras páginas de su introducción: se trata de una crisis del capitalismo tout court (en francés en el texto). Por consiguiente, Chesnais rechaza toda distinción simplista entre el “buen” capital productivo y el “mal” capital financiero, que sugiere que bastaría con regular las finanzas para devolver todo su dinamismo al capitalismo.

El mismo título del libro, Finance Capital Today evoca evidentemente El Capital Financiero de Rudolf Hilferding que, hace más de cien años (en 1910) estudiaba ya las relaciones entre bancos y empresas. El método de Chesnais consiste, en efecto, en confrontar los análisis y debates teóricos contemporáneos a los de los grandes clásicos, Marx evidentemente, pero también Hilferding, Lenín o Rosa Luxemburg. Para mejor especificar su objeto, Chesnais introduce una distinción entre finance capital y financial capital. El término de capital financiero –finance capital– designa “el proceso simultáneo y combinado de concentración y de centralización del capital dinero, del capital industrial y del capital comercial que resultan de las operaciones de fusiones y adquisiciones a nivel nacional o transnacional”. El financial capital corresponde a lo que se designa en francés como la finance, (en español se traduce por las finanzas, el sector financiero, etc., ndt) a saber, el conjunto constituido por los bancos y los fondos de inversión de todo tipo -lo que la contabilidad nacional llama sociedades financieras -un concepto que hay que ampliar a los segmentos financieros de las grandes empresas industriales.

Chesnais plantea otro principio de método, el de tomar “la economía mundial como un punto de partida”. Una postura así es lógicamente necesaria puesto que se trata de estudiar la mundialización, pero Chesnais reconoce con honradez que “es más fácil de decir que de hacer”. Su trabajo logra en cualquier caso no caer en un “USA-centrismo” y movilizar otros datos que los más fáciles de obtener, que tratan a menudo sobre los Estados Unidos. En el capítulo 4, propone por ejemplo una muy esclarecedora tipología de las relaciones entre bancos e industria en las principales potencias capitalistas (Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia).

¿Qué análisis de la crisis?

La definición de la crisis que propone Chesnais es clásica: es una “crisis de sobreacumulación y de sobreproducción agravada por una bajada de la tasa de ganancia”. Esta crisis estaba en gestación desde la segunda mitad de los años 1990 pero su estallido se ha retrasado “por la creación masiva de créditos y la plena incorporación de China a la economía mundial”.

Pero la bajada de la tasa de ganancia no explica todo, pues existe además un problema de realización: “las condiciones macroeconómicas que determinan las relaciones de fuerza entre el capital y el trabajo impiden la realización de la totalidad de la plusvalía producida a escala mundial. El capital está bloqueado en el punto C´ del proceso de acumulación completo”.

Chesnais señala en una nota a pie de página que “el hecho de que exista un ‘problema de realización’ además de una tasa de ganancia insuficiente es ahora reconocido, un poco a regañadientes, por Michael Roberts”. Pero Roberts, como buen representante de la ortodoxia marxista, no está de acuerdo: “de hecho, no estoy seguro de reconocer, siquiera a regañadientes, que haya un problema de realización tal como plantean Chesnais y otros” /4. Para Roberts, la insuficiencia de la demanda es una explicación tautológica, y la ley de la bajada tendencial de la tasa de ganancia es siempre y en todo lugar la causa “principal o última de la crisis”. Reprocha a Chesnais asumir la posición ecléctica defendida en particular por David Harvey, cuando afirma que “no existe teoría causal única de la formación de la crisis”. Se puede, al contrario, considerar con Chesnais que una explicación multidimensional de la crisis no implica un planteamiento ecléctico, sino que permite tomar en cuenta los rasgos específicos de cada gran crisis.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es que Chesnais permanece estrictamente en el marco de la ley del valor: el sector financiero (la finance), cualquiera que sea la definición que se haga de él, es una enorme máquina de captar y reciclar la plusvalía pero no crea esa plusvalía que es producida por la explotación del trabajo. Este principio de método conduce a Chesnais a desmarcarse útilmente de extrapolaciones apresuradas.

Muestra cómo las firmas multinacionales han puesto en pie cadenas de valor globales que permiten poner en competencia a los asalariados del mundo entero, optimizar el desglose de los segmentos productivos, y absorber mejor la plusvalía. Estas formas contemporáneas de la mundialización productiva y su combinación con la financiarización están bien integradas en el análisis de Chesnais. Pero este último rechaza, con razón, las tesis defendidas en particular por Samir Amin o John Smith, de una renta imperialista que resultaría de una sobreexplotación. Igualmente, rechaza el análisis de Costas Lapavitsas para quien los bancos “explotarían” a los trabajadores a través de los cargos por intereses y harían así bajar el valor de la fuerza de trabajo.

¿Qué clase capitalista?

El libro de Chesnais contiene exposiciones muy esclarecedores sobre la estructura de clase de la dominación capitalista. Presenta “la interpenetración del capital bancario y del capital industrial” (por retomar una expresión de Bujarin citada favorablemente por Lenin) como un proceso que conduce a la “formación al nivel de los Estados de un bloque de poder unificado”. Pero, al contrario que Hilferding, Chesnais subraya que esos bloques de poder, que han resistido la crisis de 2008-9, no se encuentran “bajo la hegemonía de los bancos”.

Chesnais discute sobre la formación de una clase capitalista mundial y muestra los obstáculos para su constitución, que remiten fundamentalmente a la competencia entre capitales numerosos. Pero subestima quizás el papel activo de las instituciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial o la OMC en la puesta en pie de un “terreno de juego” óptimo para el desarrollo de esta competencia. En este sentido, estas instituciones representan y defienden los intereses comunes de los grupos multinacionales.

En lo que se refiere a Europa, Chesnais tiene razón en subrayar que “la formación de una élite capitalista verdaderamente europea por medio de las fusiones intraeuropeas, tal como había previsto Mandel, no se ha producido”. Pero si es cierto que no hemos asistido a la constitución de un capitalismo europeo, las instituciones europeas también han puesto en pie, de forma muy consciente, las condiciones de una “competencia libre y no falseada”.

La cuestión de las finanzas depredadoras

Se ha señalado ya que Chesnais rechaza toda distinción entre un “buen” capital productivo y un “mal” capital financiero y que insiste al contrario en su imbricación creciente. Rechaza por tanto, lógicamente, la concepción de unas finanzas depredadoras que “absorberían” la plusvalía e impedirían que ésta se invirtiera.

Chesnais introduce sin embargo una distinción entre el “Capital como propiedad” y el “Capital como función” que corresponde a la constitución “de los accionistas y de los managers en grupos distintos”. Esta distinción es utilizada por los post-keynesianos para mostrar que el peso creciente de los accionistas va a conducir a decisiones que tienen por objetivo maximizar el beneficio a corto plazo en detrimento del crecimiento a medio plazo y por tanto de la acumulación del capital. Esta lectura se basa en una característica fundamental del capitalismo en su fase neoliberal: existe una separación creciente entre la tasa de ganancia que se restablece y la tasa de acumulación que se estanca o incluso retrocede.

Pero Chesnais rechaza toda noción de “desviación de las ganancias” y asume la tesis defendida por Andrew Kliman y Shanon Williams /5, según la cual la tasa de acumulación ha bajado en sintonía con la tasa de ganancia. Por consiguiente, según Chesnais, “las inversiones de las empresas no se han ralentizado por falta de fondos disponibles en los mercados financieros, o debido al cambio en el reparto de la ganancia entre ganancia retenida y dividendos, sino porque la tasa de ganancia ha bajado y las inversiones rentables se han reducido” (p 17).

Sin embargo existen muchos datos empíricos que muestran que la “tijera” entre ganancia y acumulación se ha abierto desde hace mucho en Europa y desde el comienzo de los años 2000 en los Estados Unidos, como ilustra el gráfico 1 /6.

Al volverse la inversión productiva “cada vez menos atractiva”, las ganancias deben “ir a alguna parte”, es decir, a los mercados financieros donde los servicios financieros de las empresas intentarán valorizarlos, en competencia con los demás fondos de inversión. Pero como “el montante de plusvalía decrece a pesar del aumento de la tasa de explotación (…) la financiarización se profundiza de forma acumulativa con las innovaciones financieras y el desarrollo de capital ficticio bajo sus nuevas formas contemporáneas” (p.18).

Gráfico 1

Inversión y posibilidad de ganancia

En % del PIB

Esta lectura no es totalmente convincente. En primer lugar, la idea de que la plusvalía global baja, de que existe, como dice Chesnais en su reciente contribución, una “situación de penuria creciente de plusvalía o sobrevalor”, es discutible. El gráfico 2 propone una estimación estadística, ciertamente poco “sofisticada” del volumen de la plusvalía /7. Muestra que no se puede hablar de la baja tendencial. El impacto de la crisis se ha borrado ya en los Estados Unidos donde el volumen de plusvalía así medido vuelve a subir, mientras que toca techo en Europa.

Gráfico 2

Una estimación del volumen de plusvalía

Base 100 en1960

En segundo lugar, esta presentación remite a una especie de “teoría de la cartera”: no siendo ya “atractiva” la inversión productiva, el beneficio va a optar por colocarse en los mercados financieros, como si la explotación del trabajo vivo y la especulación fueran dos formas alternativas de creación del valor.

¿Qué periodización?

En su libro, Chesnais propone una periodización según la cual la crisis actual marca el fin de “la más larga fase de acumulación en la historia del capitalismo, que no se ha interrumpido nunca, aunque progresivamente se haya ralentizado”. En su último artículo, insiste sobre este punto hablando de “una fase muy larga, setenta años por tanto sin paralelo en la historia del capitalismo, de acumulación ininterrumpida”. Las recesiones generalizadas de 1974-76 y de 1980-82 habrían “provocado un cambio de ritmo en los países capitalistas avanzados, pero no afectado a la dinámica de reproducción ampliada a nivel mundial”.

Este planteamiento es discutible y se puede preferir otro que distingue el capitalismo de la “Edad de oro”, de los “Treinta gloriosos” y el capitalismo neoliberal. Esto corresponde mejor a la diferencia creciente de la tasa de crecimiento entre estos dos períodos. A nivel de la Unión Europea, la tasa de crecimiento era del 5% antes de la recesión generalizada de 1974-76 y superaba a penas el 2% tras la de 1980-82 (gráfico 3).

Gráfico 3

Tasa de crecimiento del PIB 1960-2015

Fuente: Comisión Europea, base de datos Ameco.

La periodización de Chesnais no permite comprender que “la Edad de oro” es un paréntesis en la historia del capitalismo que se cerró a mediados de los años 1980 y ha conducido a la vuelta a la normalidad histórica. Esta diferencia creciente estuvo marcada por la irrupción de las políticas neoliberales y por la puesta en pie de un régimen de acumulación específica.

La periodización propuesta por Chesnais no es tampoco compatible con la trayectoria del capitalismo mundial: la mundialización y la financiarización tomaron su auge en los años 1980, como un medio de responder al agotamiento del capitalismo “fordista”. Lo muestra de forma espectacular el gráfico 4 /8. De forma general, se puede decir que el ascenso del “capital ficticio” es una característica propia del capitalismo neoliberal.

Gráfico 4

Stock de inversiones directas en el extranjero

En % del PIB mundial

La defensa del capital ficticio

Más allá de estos elementos de debate, hay que subrayar la fuerza de la tesis central del libro que permite comprender por qué la crisis dura. La financiarización de la economía equivale a una inflación de derechos de cobro potenciales sobre la plusvalía actual y la que venga, pero que exceden a la capacidad del sistema de producir tanta plusvalía. La crisis puede entonces interpretarse como un llamamiento al orden de la ley del valor: al no poder el capitalismo, sencillamente, distribuir más plusvalía de la que produce, una parte de ese capital ficticio debía ser desvalorizado. Pero, por retomar la fórmula de Chesnais, no se ha dejado a la crisis “seguir su curso” (run its course). Todas las políticas desarrolladas han apuntado, al contrario, a garantizar el capital ficticio y los derechos de cobro inherentes. Ese es uno de los elementos esenciales que influyen en el dinamismo del capitalismo y le mantienen en una fase duradera de débil crecimiento (lasting global slump).

La cuestión de los límites del capitalismo

En la conclusión de su libro, Chesnais plantea la cuestión de los límites del capitalismo de forma, por decirlo francamente, relativamente desconectada del corazón de la obra. Esta discusión está más desarrollada en su reciente contribución publicada en esta web (http://vientosur.info/spip.php?article12231), en la que Chesnais plantea así la cuestión: se trata de saber “saber si la crisis económica y financiera mundial de 2007-2008 puede ser vista simplemente como una “crisis muy grande” de un capitalismo capaz todavía de abrir una nueva fase larga de reproducción ampliada a escala del “finalmente constituido mercado mundial”, o es, por el contrario, el punto de partida del momento histórico en que el capitalismo encontraría límites que ya no podría ampliar”.

A la cuestión de saber si el capitalismo ha encontrado límites infranqueables, Chesnais sugiere una respuesta positiva alrededor de la idea que desarrolla desde hace ya varios años según la cual “la crisis climática va a combinarse con la crisis del capital” /9. Los dos límites o berreras contra las que el capitalismo debería llegar a chocar son por tanto la automatización y el medio ambiente.

La automatización es un proceso intrínsecamente contradictorio como explicaba Marx en un pasaje señalado por Mandel en su introducción al libro III de El Capital: “Un desarrollo de las fuerzas productivas que redujera el número absoluto de obreros, es decir, permitiera de hecho a la nación entera llevar a cabo en un lapso de tiempo menor su producción total, llevaría a una revolución, porque pondría a la mayoría de la población fuera del circuito. Aquí también aparece el límite específico de la producción capitalista (…). Para ella, el desarrollo de la fuerza productiva no es importante más que en la medida en que aumenta el tiempo de sobretrabajo de la clase obrera y no en que disminuye el tiempo de trabajo necesario para la producción material en general; así, se mueve en contradicciones” /10.

En su artículo de 1986 /11, Ernest Mandel evoca esta “nueva contradicción creciente entre la reducción de la cantidad absoluta de trabajo humano necesario para la producción misma de una masa creciente de mercancías y las posibilidades de realización de la plusvalía contenida en esta masa de mercancías”. Para él, “la solución, es la de una sociedad dual que dividiría al proletariado actual en dos grupos antagónicos: quienes continúan participando en el proceso de producción de la plusvalía (…); quienes son excluidos de ese proceso, y sobreviven por cualquier medio que no sea el de la venta de su fuerza de trabajo”.

El medio ambiente es evidentemente el segundo límite. Chesnais ha sido uno de los primeros marxistas en tomar conciencia y en hacer tomar conciencia del hecho de que la desregulación climática formaba parte de la crisis del capitalismo y que todo proyecto socialista debería tener en cuenta esta dimensión. Chesnais señala que “los efectos del cambio climático son ya desastrosos, entre otros, para los habitantes autóctonos del Ártico, de Groenlandia y del Himalaya, para los pastores del Este africano, los habitantes de las pequeñas islas Estado del Pacífico, para las poblaciones rurales del Delta del Gangesy subraya quelos primeros amenazados son los y las que están más alejados y son menos ‘beneficiarios’ de los mecanismos de despilfarro de la ‘sociedad de consumo’”.

Pero ¿se puede, no obstante, hablar de un límite absoluto, incluso de una “barrera inmanente”? La “catástrofe silenciosa en marcha”, por retomar la expresión de Daniel Tanuro /12, ¿conduce a un hundimiento concomitante del planeta y del capitalismo? Ese sería el “límite absoluto”, más allá del cual la especie humana se encontraría totalmente “fuera del circuito”. Pero, a pesar de todo, se puede imaginar un escenario progresivo hecho de “los conflictos violentos por los recursos de agua, las guerras civiles prolongadas por la intervención extranjera en los países más pobres, los enormes movimientos de refugiados provocados por la guerra y el cambio climático” evocados por Chesnais en su artículo de Inprecor. Se iría hacia una sociedad que se parecería a la del Talón de Hierro de Jack London o hacia un mundo tipo Mad Max, por tomar una referencia más reciente. Los dispositivos más bárbaros se pondrían en pie a medida que progresara el desastre climático.

Chesnais está de acuerdo con la crítica de la noción de “antropoceno” que sirve para designar el nuevo período abierto desde que las actividades humanas tienen un impacto global significativo sobre el ecosistema terrestre. Adopta sobre este tema los argumentos de Jason Moore que propone hablar de “capitaloceno”. Pero ¿estamos seguros de que la naturaleza sabrá hacer la distinción entre lo que tiene que ver con la actividad humana pura y lo que remite al capitalismo? Plantear la pregunta es ya responderla. Y la verdad es sin duda ésta: para evitar la catástrofe ecológica, por ejemplo, intentando cumplir los objetivos fijados por el GIEC, sería preciso una transformación profunda de los modos de vida a escala mundial que implicaría romper radicalmente con la “sociedad de consumo”. Es en cualquier caso lo que muestran los cálculos elaborados de Minqi Li /13 u otros más simplistas /14.

No es seguro finalmente que el análisis prospectivo de los desastres del capitalismo sea mejor esclarecido mediante la noción de límites absolutos, “infranqueables”, sobre los que vendrían a chocar la regresión social y el deterioro medioambiental. Lo que hay que comprender y explicar es la imbricación creciente de estos procesos en el seno de una “catástrofe silenciosa en marcha” que no tiene otro límite que las resistencias sociales (Escrito para A l´Encontre, febrero 2017).

http://alencontre.org/economie/le-capital-financier-et-ses-limites-autour-du-livre-de-francois-chesnais.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ François Chesnais, Finance Capital Today. Corporations and Banks in the Lasting Global Slump, Brill, Leiden, 2016.

2/ François Chesnais, “Le cours actuel du capitalisme et les perspectives de la société humaine civilisée”, Inprecor n° 631-632, septembre-novembre 2016.

3/ François Chesnais, “Le capitalisme a-t-il rencontré des limites infranchissables” A l’encontre, 4/02/2017.

4/ Michael Roberts, “Transformation and realisation – no problem”, November 14, 2016.

5/ Andrew Kliman, Shanon D Williams,. “Why ‘financialisation’ hasn’t depressed US productive investment”, Cambridge Journal of Economics, 39 (1), 2014.

6/ Patrick Artus, “Vis-à-vis de quoi l’investissement des entreprises américaines ou de la zone euro est-il aujourd’hui faible?”, Flash Economie, Natixis, 12 enero 2017.

7/ El volumen de la plusvalía está medido como el excedente bruto de explotación (gross operating surplus) del conjunto de la economía DEFLATÉ por el precio del PIB. Los datos provienen de la base de datos Ameco de la Comisión Europea.

8/ “The retreat of the global company”, The Economist, January 28th 2017.

9/ François Chesnais, “La crise climatique va se combiner avec la crise du capital”, Inprecor n°541-542, septembre-octobre 2008.

10/ Karl Marx, Le Capital, livre III, tome 6, Editions Sociales, Paris, 1957, pp.275-276.

11/ Ernest Mandel, “Marx, la crise actuelle et l’avenir du travail humain”, Revue Quatrième Internationale, n° 20, mai 1986.

12/ Daniel Tanuro, “Face à l’urgence écologique”, Inprecor n° 619-620 septembre-octobre 2015.

13/ Minqi Li, “The 21st Century Crisis: Climate Catastrophe or Socialis”, Review of Radical Political Economics 43(3), September 2011.

14/ Michel Husson, “Un abaque climatique”, note hussonet n° 89, 20 agosto 2015.

Bachelet profundiza el sistema de AFP

por Osvaldo Costa//  

Mientras la mayoría de la población repudia masivamente al sistema de AFP, tanto en las calles como en encuestas. Y mientras la casi totalidad de los actores políticos, afanados en la tarea de inscribir sus colectividades miran hacia otro lado, el gobierno entrega una nueva propuesta sobre el sistema de pensiones que no hace otra cosa que profundizar el sistema.

El martes los ministros de hacienda y trabajo entregaron un reporte con las conclusiones de la mesa entre el gobierno y los partidos políticos, el viernes la presidenta entregó la propuesta para reformar el sistema previsional. Lo primero que llama la atención es la rapidez de la actuación de la presidenta contrastando agudamente con su lentitud para tomar decisiones en otros ámbitos. ¿Parte de una ofensiva de las AFP ante la masividad de la oposición popular al negocio de las AFPs?

La propuesta consiste en definir el destino y administración del 5% adicional aportado por el empleador. La solución que se implementara gradualmente en 6 años es simple:  El 5% se divide en dos partes: un 3% va a las cuentas individuales –ósea va a engrosar las ganancias de las AFP- y el 2% restante va a un “seguro de ahorro colectivo” y será administrado por una entidad pública y autónoma. –Sin precisar cuál será esta entidad- Además contempla la eliminación del multifondo B y el aumento del tope imponible hasta 111 UF.

Como era de esperar la propuesta genero una división entre los diferentes actores políticos. Los partidos burgueses oficialistas se alinearon con el gobierno –Y era que no, si ellos generaron la propuesta- Mientras desde las AFP presentaron reparos a la propuesta señalando que ellos eran los más eficientes para administrar esos recursos. Chile Vamos también se manifestó contrario a la propuesta planteando que se trata de “un impuesto a la clase media” y señalando un “sesgo ideológico” en la medida.

Desde No + AFP, su vocero Luis Mesina plantea que el anuncio se hizo para “descomprimir la presión social”, señalando que se trata de una medida “insuficiente y demagógica”. Por otra parte, valoró que al menos una parte mínima de la cotización previsional sea administrada por un ente público, confirmando que es este tipo de organismo el más idóneo para gestionar los fondos previsionales.

El dirigente de No + AFP señala que la propuesta de Bachelet no afecta la situación actual de las AFP, sino tiende a consolidarla. Precisa que esto no significa un avance hacia un sistema verdaderamente mixto de pensiones: “Este es el único sistema mixto en el mundo en donde el 87% del ahorro va a estar destinado a cuentas de capitalización individual y un 13% solamente solidaridad, es absurdo, porque eso no va a mejorar las pensiones. Un 20% significa mejorar el promedio de las actuales pensiones en cerca de 40 mil pesos”.

El anuncio del gobierno no deja de acuerdo ni a los empresarios de las AFP, ni a sus sufridos cotizantes, y en realidad no resulta nada extraño, el gobierno ha dado sobradas pruebas de su carácter burgués, y el “principio colectivo” que introduce Bachelet en el sistema tiene la función de lograr hacer más tolerable por los cotizantes al sistema completo. Es una clásica maniobra gatopardista cambiar algo para que nada cambie.

Bachelet además siembra ilusiones en el ámbito de la gestión; proponer la participación de los usuarios en una comisión para incidir en decisiones de inversión o en la elección de directores de empresas donde inviertan las AFP, es parte de esta misma estrategia. Ya que estos usuarios no pueden, por ejemplo proponer que un porcentaje mayor de las cotizaciones pasen al fondo común o lisa y llanamente propongan terminar con las AFP.

Sintéticamente se propone una serie de medidas cosméticas para mantener indemne lo central del sistema de AFP, un sistema de ahorro forzoso para entregar capital fresco al sistema financiero, a través de empresas con un afán de lucro desmesurado.

Ante esto resulta claro que hay que desarrollar un nuevo sistema previsional cuyo centro sea el entregar pensiones cuyo mínimo sea el 80% del salario. Este objetivo tiene la decidida oposición del gran empresariado y de sus representantes políticos; la Nueva Mayoría y Chile Vamos. Para enfrentarlos con éxito se requiere que los trabajadores se organicen y se den un programa claro y explícito al respecto. Y este es un programa no solo antineoliberal, es un programa anticapitalista, es decir socialista que se construya a partir del término de las AFP y de la expropiación de la banca nacional, columna vertebral del régimen de explotación que oprime a la inmensa mayoría nacional.

La coordinadora No + AFP tiene un gran rol en la consecución de este objetivo. Generando un plan de lucha más allá de las marchas, donde se incluya el método del paro y la protesta, incorporando a los trabajadores organizados o no. Esto significa comenzar a generar cientos de miles organizaciones locales de NO + AFP que se den sus propios métodos de lucha coordinándose hacia un gran paro nacional que imponga el fin de las AFP

Pensiones y desigualdad: sofismas, debate, propuesta

por Eduardo Titelman//

En el debate sobre el sistema de pensiones, el argumento clave que se utiliza contra un eventual sistema de reparto es el argumento demográfico, basado en las proyecciones que muestran un creciente envejecimiento de la población. Según las proyecciones del INE, en 2050 habrá ya sólo 2,5 personas menores de 60 años por cada persona sobre esa edad. De ello se desprende una alta proporción de jubilados en la población lo que, se arguye, requeriría descontar ingentes ingresos de cada actor productivo para sostener un eventual sistema de reparto, situación que sería demasiado gravosa y, por consiguiente, inviable e insostenible. Se apela entonces a perfeccionar el sistema de capitalización individual, actualmente vigente, donde —se argumenta— el ahorro financiero personal, durante la vida productiva, genera los ingresos de la persona en su jubilación, sin gravamen sobre sus contemporáneos productivamente activos.

Se trata, sin embargo, de un planteamiento con carácter de sofisma. De una argumentación espuria con apariencia de verdad. Pasamos ahora a explicar esta apreciación.

Todo sistema de pensiones es un sistema de reparto

Todo sistema de pensiones es un sistema de reparto que permite a los jubilados acceder al consumo de bienes y servicios que no producen ellos sino los actores económicos productivamente activos. En efecto, los bienes y servicios de consumo tienden a perecer, o quedar obsoletos, en períodos mucho más cortos que la vida de las personas. Preservarlos largamente resulta altamente costoso —en muchos casos imposible— y, por ello, en ninguna sociedad el consumo de aquellos cuya edad les ha alejado ya de las actividades productivas se basa en bienes y servicios producidos por ellos mismos en el pasado —y almacenados para la vejez—, sino en bienes y servicios producidos por la población en ese momento productivamente activa.

A través de la historia, las sociedades humanas han enfrentado y resuelto de diversas maneras el dilema de abandonar a sus ancianos o proveerles con una parte de su producto, reflejando en ello el carácter particular de su cultura y de su institucionalidad, tal como lo ha descrito descarnadamente Simone de Beauvoir en su libro “La Vejez”. En el caso del Chile actual, más allá de actos personales o familiares de generosidad y solidaridad, el dilema se resuelve, socialmente, a través de una fórmula de reparto basada en la inversión individual previa de los jubilados en empresas —en Chile y el extranjero— a través de las AFP´s y los mercados de capitales. No es tal el aparente milagro donde, en el sistema de capitalización individual, un jubilado percibiría ingresos (acceso a bienes y servicios) como resultado directo de sus ahorros del pasado sin que esos ingresos se descuenten de lo producido por actores productivos actuales. Por el contrario, en ese sistema, los ingresos son, en realidad, descontados de empresas donde el pensionado —a través del sistema de AFP´s, del cual es legalmente cautivo— ha sido forzado a invertir, en el pasado, a cambio de participar del ingreso (producto) generado por ellas en el presente.

Desigualdad y sistema de pensiones

Al utilizar promedios, que obnubilan el carácter profundamente desigual de los ingresos en nuestra economía, el argumento demográfico contra un sistema de reparto es también falaz en otro aspecto:

El argumento señala que cuando en el país haya, por ejemplo, tres actores productivos por cada jubilado, en un sistema de reparto se deberá descontar, en promedio, ¼ del ingreso de cada actor productivo para solventar los ingresos de los jubilados. Ello constituiría una carga en exceso gravosa y, por lo tanto, inviable.

Sin embargo, ¿No bastaría acaso con una ínfima parte del ingreso de alguno de nuestros más acaudalados para solventar la mantención de su último ingreso productivo, de por vida, a mil trabajadores jubilados?

Sí bastaría. Los ingresos de los chilenos reales son muy diversos. En algunos casos, muy superiores al ingreso promedio y, en la mayoría de los casos, por debajo de este. Por consiguiente, una fórmula directa de reparto podría solventar ingresos dignos para muchos jubilados sin generar “una carga gravosa en extremo”, con la condición que fuera suficientemente progresiva, es decir, que recaudara principalmente de los más acaudalados.

Al pasar por alto la profunda desigualdad económica de nuestra sociedad, la concepción que avala el sistema actual de pensiones tampoco permite entender la causa estructural de su incapacidad para asegurar pensiones dignas:

Nuestro sistema de pensiones basado en el ahorro forzoso a través de las AFP´s, no está destinado a los chilenos de altos ingresos —tal como lo indica el tope imponible en las cotizaciones a las AFP´s— ya que los abundantes recursos de que estos disponen, les permiten y les inducen a ahorrar e invertir voluntariamente (por más consumista que sea nuestra sociedad, hay un límite a lo que una persona desea y es capaz de consumir), pudiendo cubrir con creces, en general, sus necesidades en la vejez. El sistema apunta en realidad al ahorro forzado de las personas de ingresos medios y bajos, apuntando a forzar su aporte a la inversión y, a la vez, garantizar recursos en su vejez. Sin embargo, muchos de estos no poseen real capacidad de ahorro. Algunos, como resultado de las presiones de una sociedad obsesionada con el consumo, y muchos otros, debido a que sus ingresos son bajos y precarios, alcanzando apenas para cubrir sus necesidades básicas de consumo. Así, impulsados a gastar al máximo posible sus remuneraciones corrientes, la imposición de un ahorro forzoso, sobre los sectores de ingresos medios y bajos, redunda en importantes “lagunas” en las contribuciones previsionales (contratos informales, no pago de cotizaciones como independiente, largos períodos de desempleo, no pago de las cotizaciones por el empleador, etc.) y en las consecuentes bajas pensiones resultantes, que han encendido la indignación ciudadana.

Las propuestas para mejorar el actual sistema de pensiones

La espuria atribución de propiedades productivas supra-temporales al sistema de capitalización forzosa, junto al desentendimiento respecto de las implicancias de la profunda desigualdad de ingresos, infestan el debate público, sobre la reforma al sistema, instalado por el masivo movimiento social que surgió ante la indignación por las bajas pensiones. La confusión que causan esas concepciones erradas dificulta la generación de propuestas claras y concretas para una profunda reforma. Así se facilita el que, más allá de las diversas reflexiones realizadas en la denominada “Comisión Bravo”[1], sólo dos líneas de acción principales, no excluyentes entre sí, pero inconducentes ambas, constituyan hoy el ámbito de la política pública probable en este asunto, según las principales coaliciones políticas:

Aumentar el ahorro individual forzoso
Los abiertos defensores del sistema de pensiones actual, instan a mejorar las pensiones incrementando la obligación de ahorro en que se basa el sistema: aumentando la edad de jubilación y la proporción de los ingresos que debe ser ahorrada e invertida a través de las AFP’s. Tal reforma aumentaría los recursos disponibles para apalancar la inversión privada por medio de los mercados financieros, mejoraría el negocio de las AFP´s y también aumentaría las pensiones de algunos, pero no evitaría que aquellos que no disponen de real capacidad de ahorrar continúen “adoleciendo de lagunas previsionales” conducentes a bajas pensiones. Esta propuesta no repararía la principal debilidad del sistema de pensiones. Nuestra sociedad continuaría así abandonado a una vejez indigna, a muchos de nuestros ciudadanos mayores.

Aumentar las cotizaciones con cargo al empleador
Por su parte, el gobierno ha planteado un incremento gradual en la tasa de cotizaciones que realizan los trabajadores a las AFP´s —con cargo al empleador—, hasta alcanzar un 15% del ingreso, en lugar del 10% actual. No es claro aún qué parte de los 5 puntos porcentuales adicionales engrosaría la cuenta de ahorro individual del trabajador y qué parte se invertiría en un “fondo común solidario”, destinado a mejorar las pensiones más bajas.

Respecto de esa idea, cabe comenzar aclarando que el hecho que la cotización sea con cargo al empleador es irrelevante ya que su efecto —en todo sentido, salvo el comunicacional— es idéntico al de un aumento en la cotización con cargo al trabajador. Al aumentar la cotización obligatoria sobre el pago del empleador al trabajador, la medida en que uno u otro absorba ese incremento dependerá de su capacidad negociadora relativa y no de cuál de ellos es el que realiza la operación formal del pago a la AFP (en la jerga economista, el efecto sólo dependerá de las elasticidades de la demanda y la oferta en el mercado de trabajo). Así, por ejemplo —en un caso extremo que sirve para ilustrar el argumento—, aun cuando el aumento sea de cargo suyo, el empleador descontará del salario todo el aumento en la cotización si puede fácilmente sustituir al trabajador —en caso este que no lo acepte— por otro igualmente calificado, pero dispuesto a realizar el trabajo por ese salario reducido. Evidentemente, el mismo resultado se obtendría si el aumento fuera, formalmente, de cargo del trabajador.

Por consiguiente, aumentar la cotización obligatoria con cargo al empleador, destinando el aumento a las cuentas individuales de los trabajadores, no es sino una forma comunicacionalmente edulcorada de aumentar la tasa obligatoria de cotización a las AFP´s —la tasa de del ahorro forzoso—, medida que ya fue críticamente evaluada anteriormente.

Por otra parte, si el aumento en la cotización se destinara a un “fondo común solidario”, se trataría entonces de un incremento en el ahorro forzoso con fines redistributivos, pero que, paradojalmente, —al existir tope en la cotización a las AFP’s— excluiría de la redistribución a la mayor parte de los ingresos de esa acaudalada minoría ciudadana que ocupa puestos de trabajo altamente remunerados o devenga altos ingresos por concepto de utilidades sobre el capital. Tal política, que implica redistribución sólo al interior de los ingresos bajos y medios, no sólo parece una política social injusta, sino que, además, implicaría cargas extremamente gravosas sobre los sectores medios, si se busca solventar pensiones dignas para todos los jubilados. En efecto —tal como se señalaba anteriormente—, en nuestro país, no es el perfil demográfico sino la exclusión de los altos ingresos, lo que convertiría en extremadamente gravoso para los cotizantes, cualquier sistema de pensiones que asegure pensiones dignas.

Propuesta para un nuevo sistema de pensiones

Ningún sistema de pensiones puede pues obviar el perfil etario de la población y son los aumentos en la productividad, que incrementan el ingreso per cápita, los que posibilitan el incremento de las pensiones sin reducción de los demás ingresos. Ello es válido también en economías como la nuestra, cuya población envejece crecientemente. Sin embargo, es la distribución solidaria o no, que la sociedad adopta, lo que en última instancia permite o impide ese aumento.

En efecto, más allá de los engañosos promedios y las categorías económicas impersonales, el sistema de pensiones no es sino la expresión concreta de nuestra ética social en el trato hacia nuestros adultos mayores. Los recursos que socialmente son puestos a su disposición, para cubrir sus necesidades, y la fórmula de su cálculo y distribución, revelan el carácter de nuestra cultura y de nuestra adhesión real a valores tales como solidaridad, generosidad, responsabilidad, gratitud y empatía. En ese entendido se enumeran a continuación los elementos principales de una propuesta para sustituir nuestro actual sistema de pensiones.

El corto plazo
En búsqueda de asegurar a toda/o jubilada/o:

Una subsistencia digna.
El resguardo de sus ahorros previsionales.
La facilitación del ahorro voluntario conducente a una jubilación con holguras por sobre la subsistencia, acorde con la capacidad productiva de la economía chilena.
Su derecho a decidir y ser libre de cautiverio previsional.
La no discriminación arbitraria.
Se propone las siguientes medias para ser implementadas en el corto plazo (para simplificar, no se discutirá aquí medidas provisorias y transitorias) que implican, entre otros, el inmediato incremento de todas las pensiones para los mayores de 64 años, de los sectores de ingresos bajos y medios:

Para todas/os las/os jubiladas/os pertenecientes al 80% de menores ingresos en la población:
La provisión estatal de una pensión básica universal garantizada, igual al salario mínimo, en lugar de los pagos del actual “pilar solidario”.
La creación de un sistema público de ahorro previsional voluntario, con algún grado de subsidio fiscal progresivo a los ahorrantes. Dicho subsidio incluiría un aporte estatal al ahorro previsional de progenitores que se han alejado temporalmente del mercado de trabajo para cuidar de sus hijos pequeños.
En el sistema se acumulará —voluntariamente y en cuentas personales— fondos previsionales con un tope individual igual al ahorro necesario para alcanzar una pensión equivalente (incluyendo la pensión básica garantizada) al ingreso nacional per cápita que corresponde, actualmente, a alrededor de 3 veces el salario mínimo.

El sistema buscará maximizar la rentabilidad de los fondos acumulados, invirtiéndolos exclusivamente en proyectos —públicos y privados— de bajo riesgo, que posean un récord impecable en sustentabilidad, respeto al consumidor y abuso rentista; privilegiando aquellos proyectos que —cumpliendo las condiciones indicadas— posean mayor rentabilidad social.

La transformación de las cotizaciones al sistema de AFP´s en voluntarias, continuando con la regulación estatal al sistema destinada a: evitar quiebras y desfalcos; proveer información pública clara y veraz respecto del desempeño de las distintas AFP’s. Los afiliados tendrán la opción de retirar gradualmente sus fondos del sistema.
Incorporación de las FF. AA. y carabineros al sistema general de pensiones.
Jubilación de mujeres y hombres a los 65 años de edad.
Todos los gastos que requeriría el nuevo sistema (básicamente la pensión provista por el Estado y los incentivos fiscales al ahorro previsional) —más allá del ahorro individual— serían con cargo al Presupuesto de la Nación. El costo fiscal adicional estimado, de manera aproximativa, es de 2 puntos porcentuales del PIB más el costo de los incentivos fiscales que se determinen para el ahorro en el sistema público de ahorro previsional voluntario. El financiamiento de ese aumento en el gasto fiscal provendría de un incremento de la carga tributaria concentrado en el 5% de la población con mayores ingresos que, según el Banco Mundial, devenga el 51,5% del ingreso nacional[2].

El largo plazo
Un sistema económico, además de ser una máquina social para la producción y la distribución, es también una expresión de la ética social imperante en las relaciones humanas. Por ello, más allá de ocuparse de las cuestiones de eficiencia —a lo que se aboca casi exclusivamente el pensamiento económico actualmente hegemónico— un análisis del sistema de pensiones debe también establecer, para ese sistema, criterios fundacionales derivados de convicciones éticas. Una buena manera de representar aquello es definiendo una propuesta de largo plazo para el sistema de pensiones, o sea, proponiendo un objetivo para que las fuerzas sociales y políticas impulsen y construyan en su dirección, superando y eliminando —en ese proceso— las restricciones, rigideces y otros impedimentos que el corto plazo impone.

En ese entendido, para el largo plazo se propone un sistema de repartición voluntaria e igualitaria. Es decir, un sistema donde cada actor productivo aporte voluntariamente un mismo monto que, multiplicado por el número de productores, permita a cada actor no- productivo (jubilado, niño o enfermo productivamente incapacitado) percibir un ingreso idéntico a aquel que recibe cada productor.

Es evidente que eso no sería posible en una economía (y una sociedad) como la nuestra, desigual e impulsada por la competencia, el egoísmo y el consumismo. Se requeriría para ello su sustitución por una nueva economía próspera pero perfectamente igualitaria en el ingreso (cada persona recibiría un ingreso efectivo igual al ingreso per cápita), impulsada por la solidaridad y la cooperación, en búsqueda de plenitud existencial y liberada de la febril ansiedad consumista. Una economía que esté al servicio de una sociedad donde cunda y se respete la diversidad más extensa y profunda, pero no en el acceso a bienes y servicios, y que sepa también incorporar, productivamente, la amplia perspectiva y las sutiles comprensiones que los adultos mayores han forjado con años y con vida, antes que se las lleven con ellos cual secretos inútiles porque nunca pudieron ser develados a alguien que estuviera atento.

Muchos al leer estos últimos párrafos tenderán a pensar que su autor, al escribirlos, ha perdido contacto con la realidad. Al hacerlo, estarán olvidando que el único obstáculo para la viabilidad de lo que en esos párrafos se propone, somos nosotros mismos.

[1] Ver “Informe Final de la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones”,2015, en http://www.comision-pensiones.cl

[2] “Efectos Distributivos de la Reforma Tributaria de 2014”, Banco Mundial, 2015.

 

(Fotografía: Muelle Schuster, Valdivia, 2014/Archivo El Porteño)

Sobre abandonar AFP Cuprum y Provida

 

por Marco González

El segundo llamado hecho por la Coordinadora de Trabajadores No Más AFP, ataca a las dos más grandes AFP,en número de administrados, Provida, y en total de saldos y salarios de cotizantes por Curprum.

Controladora de gran parte del sistema en cuanto a fondos administrados– 49% según revisaremos (29% Provida y 21% Cuprum)-, han sido adquiridas por la mega industria de seguros de vida de USA, a través de dos empresas a su vez controladoras del mercado nacional de Rentas Vitalicias, Metlife ahora es Provida, y Principal es Cuprum. Una concentración peligrosa de estos gigantes financieros, que se hace además efectiva en el escenario de evasión tributaria colosal por la fusión adquisición de estas AFP, vaciando en otra los activos administrados, no obstante los dichos del Fiscal Carlos Gajardo, a cargo de la investigación de operaciones fraudulentas del Grupo Penta, sobre esta operación fraudulenta[1].

La figura es defendida tenazmente en la institucionalidad política de los gobiernos de turno, totalmente contestes en que no hay objeción a la operación de Fusión[2].

A su turno Provida generó una fusión adquisición a través de la empresa de fachada Adquisition, cuya sigla de un falso inglés ya alerta sobre quienes operan estas estrategias. Pequeños empresarios chilenos de la codicia, que ofrecen sus servicios para defraudar al Fisco y cabalgar en las finanzas internacionales con el dinero de los trabajadores chilenos, sin pagar impuestos.

Así el Estado de Chile avala una operación oblicua, con notorio fraude fiscal, la cual aún es objeto de luchas legales para que no se materialicen estas operaciones[3].

Estas operadoras ficticias de maniobras financieras son parte del paisaje normal de estas entidades.

En efecto, este escenario se descompone en otras figuras delictivas que esta siniestra industria privada de pensiones requiere legalizar para exaccionar ilegalmente cientos y miles de millones de dólares.

Una de ellas es la que denunciamos por intermedio de este trabajo, donde veremos cómo las AFP fusionadas en evasión, representan juntas un control muy alto del total de los fondos de pensiones, lo que hace involucra riesgo sistémico, según pasamos a revisar:

  1. CUADRO RESUMEN RESULTADOS ADMINISTRACION DE FONDOS POR AFP
AFP (1) % (2) % (3) (4) (5) & (6) (7) (8)
PROVIDA 3.275.150 33 1.741.981 31 7.887 544.467 1,54 (15,4)-

2,59 (25,9)

39.578 28  

39.173

HABITAT 2.063.171 21 1.285.447 23 11.718 713.316 1,27 (12,7)-

2,69 (26,9)

37.752 26  

32.234

CAPITAL 1.776.855 18 1.021.020 18 10.847 680.849 1,44 (14,4)-

3,69 (36,69)

28.845 20  

25.698

MODELO 1.479.418 12 675.417 12 1.260 502.692 0,77 (7,7) 3.085 1,9  

2.485

PLANVITAL 674.080 8 353.836 6 4.039 462.138 0,47 (4,71)-

1,14 (11,4)

4.256 2,9  

3.630

CUPRUM 642.122 8 529.234 10 29.461 1.222.208 1,48 (14,8)-

2,64 (26,4)

10.753 21  

25.223

TOTAL 9.910.795 100 5.606.933 100

 

ELABORACION PROPIA EN BASE A DATOS SP:

  • TOTAL AFILIADOS y promedio del total[4]
  • TOTAL COTIZANTES y promedio del total[5]
  • SALDO PROMEDIO $ Miles [6]
  • INGRESO PROMEDIO $ [7]
  • COMISIÓN %: entre () % respecto de la cotización[8]. En negrilla y cursiva, % actual, respecto del salario, y () respecto de la cotización. & El costo disminuye en el año 2009, en que se separa el cobro del seguro de invalidez, antes     soportado por la comisión pagada a la AFP.
  • FONDOS € miles
  • % MERCADO[9]
  • Total factor saldo promedio por total afiliados. € miles

Donde el indicador más relevante es el de control de mercado (7), en que se advierte que entre AFP Cuprum y Provida concentra el 49% del sistema. Es evidente que las operaciones fraudulentas de fusión sobre un 49% de cualquier sistema, ponen en riesgo la viabilidad del sistema.

No es descabellado pensar en maniobra de fraude tipo burbuja destinada a evadir cientos o miles de millones de dólares, para enviar a Estados Unidos.

Estas maniobras pretender además, ejecutoriar otro tipo de evasiones de alto estándar, denominadas Rezagos, sofisticados mecanismos de captación financiera de altas densidades de fondos administrados. Así se devela en Sanción a AFP Provida, de 358.102 casos de cuentas de capitalización individual, rezagadas por identificación fraudulenta, a las que intecionalmente se les ha cambiado un dígito del rut, aduciendo que por error informático estas carpetas informáticas de afiliados permanecen por ello sin identificar al dueño de estos fondos[10].

El monto de la defraudación es de 358.102 afiliados, cuyas cotizaciones mensuales se administran con rut falsos por esta AFP impidiendo que sus dueños vean esos fondos reflejados en sus cuentas de capitalización individual. Son los denominados Rezagos en las AFP.

Por esta falta de identificación correcta, la Superintendencia sólo se castigó a la AFP Provida con UF 500, equivalente a US$ 21.800.-, mientras que el daño se radica en 358.102 casos, que si los contabilizamos con la falta de contabilización de una cotización por el salario mínimo, aproximadamente equivalente al monto de 1 UF, tenemos que se trata de 358.152 UF al mes, vale decir US$ 15, 6 millones mensuales, o US$ 187.2 millones anuales, donde la sanción de US$ 20.000 quinientos se diluye sin ningún efecto para controlar este enorme fraude.

Pese a la notable glosa de encabezado de la sanción, estableciendo que la AFP incumple con una de las funciones de su giro, la grave infracción solo genera sino una pequeña multa.

No obstante este déficit de ejercicio de capacidad sancionadora, no por falta de atribuciones, sino antes bien por la especial cooptación de lo público por lo privado en la naturaleza del Estado chileno actual, se advierte que cualquiera de los afiliados a esta AFP Provida, puede estar con su rut falsificado y con parte importante de sus fondos ocultados bajo un rut falso.

Es por ello que hay que abandonar esta AFP, el riesgo de mayores fraudes la hace las más carcinante del sistema, y de algún modo los trabajadores deben responder para evitar mayores daños.

Huelga referirse a que en manos de esta industria nada puede estar a salvo de enormes fraudes.

No obstante estas dos enormes fisuras tampoco podemos decir nada tan auguroso sobre las otras 4 AFPs, controladas por grupos empresariales de grupos también encandilados por las facilidades de evasiones y fraude dadas por la casta corrupta de grandes empresarios.

Sin embargo la audacia del fraude informático de la más grande AFP hace temer por una operación mayor de salida de capitales del país, en evasión tributaria. Es probable que se quiera sanear estos rezagos administrados con rut falsos, y así hacer caja por cientos de millones de dólares sin pagar impuestos por otros 80 millones de dólares.

Los trabajadores debemos de algún modo presionar a las AFP por verificar todo el historial previsional de administración de nuestros fondos y revisar la existencia de rezagos, una sofisticada industria del nadie sabe para quien trabaja de las AFP, burdos estafadores que a través de delitos informáticos flagrantes, sin embargo se atreven a cometer tales exacciones ilegales, por la pasividad del Estado que debiera pedir la disolución de las AFP que ha tenido y mantienen estas fraudulentas entidades.

El panorama de Rezagos a 2014, última fecha actualizada en el sistema, era el siguiente:

CUADRO N° 14: REZAGOS, TOTALES POR AFP JULIO 2014

 

AFP MONTOS
$ (Miles)        € (Miles) UF % del total
PLANVITAL 16,929,992          26,046        677.200 8%
PROVIDA $50,786,284 78,133 2.031.450 38%
CUPRUM $2,090,976 3,217 83.640 2%
CAPITAL $25,208,733 38,783 1.008.350 19%
MODELO $10,324,819 15,884 412.990 13%
HABITAT $27,129,478 41,738 1.085.180 20%
TOTAL 203.711 5.298.350 100%

 

ELABORACIÓN PROPIA EN BASE A ESTADÍSTICAS SP[11].

Donde observamos que las AFP mantienen cuentas falsas a vista y paciencia del Estado. De modo que la condición fraudulenta de ambas AFP, Provida y Curprum comprometen del todo la seguridad social de los fondos de trabajadores para pago de sus pensiones, siendo necesario que todos quienes se encuentren en estas AFP pidan cuenta de sus fondos y cálculo de posibles pensiones.

Los trabajadores sobre todo debemos demostrar unión pues la única manera por el momento de levantar la voz contra estas mafias del fraude financiero, están en las calles y las marchas, sin embargo, debemos mirar las oportunidades que se presentan para la Coordinadora y volcar por su intermedio el siniestro sistema de pensiones chileno.

Posteriormente trataremos el sistema de comisiones y subcomisiones, junto con la industria del seguro de invalidez.

Otra fuente de exacción de cientos cuando no miles de millones de dólares de nuestros fondos, bajo fórmulas avaladas por los gobiernos de derecha y centro izquierda que se turnan en el poder.

Nos es poco serio visibilizar con nuestra acción opciones de poder de mayor calado para que las marchas puedan llegar al ejecutivo, único modo de establecer un control directo de esta industria fraudulenta y aplicar todo el rigor de la ley común en sus actos de defraudación fiscal y a particulares.

MARCO GONZALEZ P.

Unidad Estudios Coordinadora Trabajadores No más AFP

 

 

[1] http://www.emol.com/noticias/economia/2012/10/08/563744/principal-acuerda-con-penta-la-compra-de-afp-cuprum-por-unos-us-1500-millones.html

[2] Por todos, vid: Carlos Pizarro y Matías Guiloff, Informe en Derecho. En http://ciperchile.cl/pdfs/2015/12/afp/Informe-en-derecho-Guillof-Pizarro.pdf

Señala el documento en sus conclusiones, que “…la Resolución Nº220 se encuentra viciada, por haberse dictado con desviación de poder. Hemos fundamentado esta afirmación en que la finalidad de la potestad que la Superintendencia de Pensiones ejerció al momento de aprobar la existencia de AFP Argentum S.A. es la de permitir la creación de sociedades que efectivamente administren fondos de pensiones. Esta finalidad, sin embargo, no se ha cumplido al autorizarse la existencia de AFP Argentum S.A. Ello obedece a que la autorización de su existencia no tiene por objeto permitir la entrada al mercado de una AFP que efectivamente administre fondos de pensiones. Más bien, su objeto es que se cuente con un supuesto necesario para que la matriz de AFP Cuprum S.A. se fusione con ésta y obtenga un beneficio tributario, antes que expire el plazo para acceder al mismo”. P.29

 

[3] Sobre todo llama la atención la pugna de poderes dentro de la coalición gobernante, cuya Ministra del Trabajo Ximena Rincón, solicitara de abstención a la Superintendenta Tamara Agnic. En: http://www.emol.com/noticias/Economia/2015/09/01/747779/Declaracion-ProVida-AFP.html

[4] http://www.safp.cl/safpstats/stats/.si.php?id=inf_estadistica/aficot/mensual/2015/08/01C.html

[5] http://www.safp.cl/safpstats/stats/.si.php?id=inf_estadistica/aficot/mensual/2015/08/03E.html

[6] http://www.safp.cl/safpstats/stats/.si.php?id=inf_estadistica/aficot/trimestral/04C.html

[7] http://www.safp.cl/safpstats/stats/.si.php?id=inf_estadistica/aficot/mensual/04C.html

[8] http://www.safp.cl/safpstats/stats/.sc.php?_cid=42 OPCION ESTRUCTURA DE COMISIONES

[9] http://www.safp.cl/portal/informes/581/articles-10805_recurso_1.pdf P.2

[10] http://www.spensiones.cl/apps/sanciones/imag_2007/resolucion_09_2007.pdf Titulada “Infracción de las normas dictadas por esta Superintendencia para los efectos de regularizar las cotizaciones que se mantienen en rezagos, dentro de un plazo delimitado, todo ello con el propósito de dar certeza a los afiliados al Sistema de Pensiones del D.L. N° 3.500 de 1980, acerca del destino de las cotizaciones descontadas de sus respectivas remuneraciones y su correspondiente acreditación en las cuentas de capitalización individual, con los consiguientes efectos que se derivan de esta operación, incumpliendo así una de las funciones de su giro, esto es, administrar las cuentas personales de sus afiliados”

[11] PARA TODAS LAS AFP: BALANCE GENERAL, LINEA 020.500.00: Rezagos de Cotizaciones Obligatorias.

  • Para AFP PLANVITAL, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=37&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

  • Para AFP PROVIDA, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=29&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

  • Para AFP CUPRUM, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=35&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

  • Para AFP CAPITAL, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=42&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

  • Para AFP MODELO, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=50&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

  • Para AFP HABITAT, EN:

http://www.spensiones.cl/safpstats/stats/apps/estFinAfp/D_C01_C14.php?informe_id=5&cuadro_id=62&cuadro_fecha_inicio=2011-12-01&adm_idu=27&publicacion_fecha_informe=2015-06-01&tipo=html

La marcha más grande de la historia

por Gustavo Burgos //

Este 26 de marzo el Coordinador Nacional de Trabajadores NO+AFP, integrado a nivel nacional por la CONFUSAM, FENPRUSS, Unión Portuaria, Federación Walmart, Confederación Bancaria y el Colegio de Profesores, ha convocado para la que se espera sea la más grande movilización contra el sistema previsional. En palabras de su vocero, Luis Mesina, se trata de una convocatoria decisiva, en un año en el que este movimiento se ha impuesto acabar con las AFP, llevando a las calles a tres millones de trabajadores.

Creemos que esta convocatoria resulta de la mayor importancia para el desarrollo no sólo del movimiento NO+AFP, sino que para el conjunto del movimiento obrero y especialmente para la izquierda revolucionaria que espera dar una respuesta de poder a los problemas que presenta la lucha de clases hoy en día.

El significado de este movimiento es parte de un largo proceso de desarrollo histórico. Que la clase obrera vuelva a llenar las avenidas, organizados, encolumnados por sectores, fue la expectativa de la militancia revolucionaria de los últimos cuarenta años. La heroica huelga de la Textil Panal el 80, las Protestas Nacionales convocadas por la CNT desde el 83, se expresaban en la penosa reorganización durante la dictadura. Luego, en democracia, la FENATS, los trabajadores del Carbón en los 90, la ANEF, Profesores, Subcontratados del Cobre en los 2000.

En esta última década la efervescencia huelguística ha destacado por su terquedad, inorganicidad y puesto en evidencia la descomposición de la burocracia del CUT, que hoy día se encuentra en coma, desprestigiada ante las bases por su connivencia con el Gobierno y el empresariado. Pero el movimiento obrero no termina de despegar, o al decir lo menos, ha sido un lento despegar, así lo revelan las derrotas parciales de SODIMAC y SERVIESTADO.

Este marco general, de retroceso y debilitamiento del movimiento obrero, dio la oportunidad -a los socialdemócratas del PS y a los sectores conservadores del PC- olvidar al movimiento obrero como referencia política del todo. Hasta en el lenguaje se dejó de hablar de trabajadores o del pueblo, para pasar a hablar de “la gente” y hoy día derechamente de “la ciudadanía”. Estos cambios no fueron fortuitos sino que fueron la expresión profunda de la transformación programática de la izquierda tradicional PS-PC desde su antigua ubicación socialdemócrata y estalinista, a una concepción liberal democrática, asentada en la reivindicación de los derechos individuales, de profundización democrática y ruptura de los enclaves autoritarios, resignificados hoy como “derechos económico-sociales”.

Muy por el contrario, en el otro extremo del arco, la dispersa izquierda revolucionaria se aferró durante este largo período a la expectativa de que el movimiento obrero, de los trabajadores, volviese a ocupar un primer plano en la escena política. Al revés de lo que hicieron el PS y el PC, estos pequeños grupos, incapaces de dar respuesta a las tareas políticas de la clase obrera y aislados casi por completo de su incidencia en ella, se aferraron a caracterizaciones catastrofistas que suponían la inminencia del colapso del régimen. En las universidades de la década del 80, aquellas del pinochetismo tardío, se discutía si el movimiento estudiantil era simplemente “detonante” o bien “explosivo”.

El movimiento obrero ha sido durante todo este tiempo –en definitiva- una figura espectral sin mayor contenido práctico. La triste figura de los sindicatos, aislados, resistiendo la ofensiva patronal sin mayor expresión política que la apelación pura a la solidaridad de sus hermanos de clase, es la impronta del período. En este contexto, la reciente reforma laboral de Bachelet, una verdadera contrarreforma, es un paso más para perpetuar el Plan Laboral de la dictadura y una expresión palmaria de la debilidad crónica del movimiento obrero chileno.

De alguna forma, la reformulación del liberalismo de izquierda en el naciente acuerdo electoral del Frente Amplio, es una manifestación extrema de la debilidad endémica del movimiento obrero chileno. Vale decir, colapsada la izquierda tradicional en sus antiguas estructuras partidarias, el activismo de izquierda se agrupa en torno a las banderas de la participación democrático burguesa sin ninguna referencia revolucionaria de contenido socialista. La cohabitación de autonomistas, RD, liberales y otras fracciones, se hace en el marco acotado de la intervención electoral sin que ello represente una perspectiva estratégica revolucionaria y anticapitalista, más allá del reclamo democrático, participativo y de derechos sociales.

Pero el proceso histórico, nacional e internacionalmente, apunta en un sentido diverso al del reformismo liberal y de la conciliación social. El proceso apunta a la polarización y Trump, el Brexit, Le Penn y los neofascistas que se alzan en distintas latitudes, son la expresión viva de que ante la agudización de los antagonismos de clase, la burguesía comienza a echar mano –una vez más- a los gorilas, a la policía y a la represión institucional. Ante este fenómeno el reformismo liberal no tiene nada que ofrecer, porque su discurso descansa en la idea de la conciliación de clases, en el entendimiento ciudadano y la resolución pacífica de los conflictos. Aquella política, en corto y mediano plazo, dejará sin espacio a los apologistas de la democracia burguesa, precisamente porque es la burguesía la que se dispone a echar abajo la estantería institucional de la “sociedad de derechos”. El Estado de Bienestar keynesiano es un lujo que la burguesía rentista parasitaria chilena no puede darse, precisamente porque a lo que se dispone es a acabar con cualquier vestigio de ella.

No se trata, por todo lo expuesto, del enfrentamiento entre neoliberales y demócratas sociales (por inventar una categoría). Lo que emerge en el horizonte político es la lucha de clases, el enfrentamiento entre explotados y explotadores y este enfrentamiento se expresa en el día de hoy, con total nitidez, en la marea inconmensurable del Movimiento NO+AFP. Aún sin dirección política organizada, el Movimiento NO+AFP, encarna de manera concreta el enfrentamiento entre la clase obrera y el capital monopólico financiero y el imperialismo. Con todas sus limitaciones y despolitización, es este el espacio en que debe desarrollarse la izquierda revolucionaria, en el seno de las masas, inserta en el movimiento obrero.

Si la convocatoria del 26 de marzo logra verificarse como una contundente acción de masas -para tomar las palabras de Mesina- será un golpe central en la arquitectura del modelo y el patrón de acumulación capitalistas. Si esta movilización logra imponerse frente al régimen y le arranca la imposición de un sistema de reparto previsional, así de directo, el movimiento obrero se habrá levantado nuevamente como un actor político de primera magnitud. En un escenario así las discusiones sobre candidatos, primarias y encuestas, pasarán al lugar secundario que les corresponde, porque este triunfo de las masas será el llamado, el reinicio de un nuevo proceso revolucionario.

Conocemos a compañeros honestos, de probada convicción revolucionaria, que dudan frente a este proceso argumentando que es despolitizado, que lo domina la pequeñaburguesía y que su objetivo en nada contribuye a la lucha contra el capital. Franjas de militantes que han esperado décadas el renacer del movimiento obrero hoy desconocen al Movimiento NO+AFP, porque al igual que Penélope, “no es quien esperan”. A todos ellos hemos de convocarlos a esta lucha, no podemos ceder un milímetro a quienes quieren hacer de esto una plataforma electoral o un espacio para neutralizar y domesticar las luchas en curso.

Tenemos la responsabilidad de preparar en los lugares de trabajo y estudio, la movilización del 26 de marzo porque es esta la convocatoria de los trabajadores, la convocatoria a la acción directa, a ganar las calles y a derribar uno de los pilares de la institucionalidad patronal, de los que día a día nos roban y esquilman de nuestro propio salario. El grado de desarrollo de las fuerzas productivas no sólo en Chile sino que a nivel mundial, ha madurado para que se plantee la necesidad de la transformación de la sociedad. La propiedad privada sobre los medios de producción propia del capitalismo –de la que el modelo de AFP es una expresión extrema- es el obstáculo para que las fuerzas productivas se puedan desarrollar libremente en provecho de la vida de todos los miembros de la sociedad y no de un puñado de explotadores.

Cuando hablamos de acabar con las AFP, hablamos también de eliminar el interés privado burgués por la ganancia sustituyéndolo por el interés colectivo de toda la sociedad. Esto sólo es posible eliminando la propiedad privada sobre los medios de producción, reemplazándola por la propiedad social sobre los mismos.

En eso consiste la revolución que se necesita. Revolución quiere decir establecer nuevas relaciones de producción que liberen a las fuerzas productivas de la camisa de fuerza de la propiedad privada, para dar nacimiento a la nueva sociedad diferente a la capitalista en la que los medios de producción serán de todos y de nadie en particular. Esa nueva sociedad será el socialismo.

Estas cuestiones no son abstracciones, no son difusas apelaciones morales. Cuando hablamos de la movilización de los trabajadores, hablamos en realidad del único camino para emanciparnos de la explotación capitalista y hablamos –al mismo tiempo- de la unidad de todos los sectores en lucha sin ningún tipo de sectarismos, porque es la propia lucha la viga maestra de nuestro accionar y la medida de validez de nuestra política.

Preparar la Marcha del 26 de marzo es un paso en esta tarea y es también una responsabilidad para con nuestra clase, para con nuestros padres y abuelos, para con nuestros hijos. Las banderas revolucionarias sólo pueden alzarse y tener significado, en cuanto se pongan al servicio de las luchas. En torno a estas banderas hemos de organizarnos como partido revolucionario y habremos de construir nuestro programa, la teoría de la revolución socialista en Chile. Las tareas son enormes, se aclara el horizonte.

Parar a Trump luchando contra el imperialismo

por Gustavo Burgos

La prensa burguesa ha enmudecido frente al triunfo electoral de Trump. Desde Valparaíso, hay un cierto deja vú, al analizar un nuevo resultado electoral inesperado, de aquellos que revuelven el naipe.

No nos puede sorprende que un gorila como Donald Trump haya llegado a la Casa Blanca. En la historia reciente, Nixon, Reagan y Bush Jr., se han distinguido por su incultura, su torpeza y brutalidad, por referirnos a sus atributos personales. En lo que no se distinguen ninguno de los Presidentes de EE.UU. -de forma unánime- es en haber encabezado el ataque la clase obrera y a las naciones oprimidas y haber perpetrado masivos crímenes de guerra que sólo la revolución podrá castigar.

No haremos –de ningún modo- un análisis de la conducta electoral norteamericana. Los más variados analistas, incluyendo algunos criollos muy relevantes, se permiten hacer atrevidas e intrincadas hipótesis distinguiendo entre los votantes del sur de Virginia, los latinos de Orlando, los cubanos jóvenes de Miami, el early voting y muchas más categorías de fantasía política. Nos parece que esos ejercicios categoriales y estadísticos son meramente especulativos y pretenden reemplazar el análisis político, que parte de la comprensión del proceso de lucha de clases, por el uso del ábaco y la calculadora. En la antigua Roma en lugar de las encuestas, leían las vísceras de las aves.

Pero tampoco creemos que sea ocioso evaluar el éxito de Trump amparándose en que él y la Clinton son lo mismo. Es verdad, representan lo mismo, son ambos instrumentos del imperialismo y la burguesía norteamericanas, como en su momento –y guardando las debidas distancias- las candidaturas de Lagos/Lavín, Frei/Piñera, Bachelet/Matthei, fueron candidaturas burguesas, de lo que de forma espeluznante se llama hoy “el duopolio”. Sí, es verdad, Trump y Clinton son funcionales a los mismos intereses de clase imperialistas, pero no son lo mismo, no expresan de la misma forma dichos intereses.

Toda democracia burguesa –aún la escandinava- no es más que la mascarada, la puesta en escena, de la inclemente dictadura del gran capital tendiente a garantizar la explotación de los trabajadores y si hay resistencia, la más bárbara de las represiones. A ese orden capitalista de explotación, al monopolio de la fuerza armada a manos de la burguesía, los políticos patronales llaman “institucionalidad” y “orden público”. Engels, con una buena cuota de humor negro, decía que el Estado no era más que una banda de matones al servicio del gran capital. La democracia burguesa yankee, el epítome, el modelo de toda democracia burguesa no escapa a este concepto. Con un sistema electoral que viene del siglo XVIII, el llamado a elecciones y la verificación del mismo, no expresan más que de forma muy deformada la voluntad popular. Esta deformación es tan extrema, tan inocua a los intereses de los explotadores, que sólo permite por su intermedio inferir, de modo indirecto, poco más que el estado de ánimo de los norteamericanos.

Que en esta elección hayan sido convocados los norteamericanos a elegir entre dos variables de lo mismo (demócratas o republicanos), dos candidaturas con programas indiscernibles el uno del otro, no hace sino corroborar el carácter de clase del llamado orden democrático norteamericano, precisamente porque ese retaceado e inútil voto, esa episódica e impotente manifestación de voluntad política, se expresa condicionadamente en un marco institucional burocrático y dictatorial. El juego democrático en los EE.UU. y en Chile y en cualquier país capitalista, sólo opera en tanto legitime la gran propiedad privada de los medios de producción, el monopolio de la fuerza pública y consagre y fortalezca el fetiche electoral como si tal fuese la voluntad popular: es lo que llaman Constitución. Mediante el ejercicio electoral burgués, la patronal en el plano simbólico, expropia la voluntad de los explotados, como en el económico lo hace al apropiarse de la plusvalía.

¿Qué significa Trump, entonces? Todos lo sabemos: fascismo. El aspecto grotesco, el peinado su penosa torpeza comunicacional, expresa –con todas las limitaciones acotadas- que la miseria de grandes capas de la población norteamericana se ha agudizado a niveles superiores a lo habitual y que ella es la base material de un creciente descontento con el régimen. Sin embargo, este descontento, genuino, real, de la base social norteamericana de los obreros, campesinos y explotados en general, no encuentra expresión política propia, proletaria, revolucionaria, de izquierda. Ello precisamente porque la clase obrera norteamericana no tiene un partido o dirección política propia que exprese sus intereses históricos. Esta ausencia de dirección política revolucionaria ha terminado empujando el descontento político a los brazos del fascismo. Ocurre en el Reino Unido, en Austria, Francia, Alemania.

La candidatura de Donald Trump alberga en sus entrañas, más precisamente, los gérmenes del fascismo. De conjunto, el programa presentado se basa en la estrategia de nacional-imperialismo. Está ahí porque se fundamenta en algunas premisas de defensa de las fronteras nacionales de los Estados Unidos, de expansión económica por la fuerza de las armas, por la generalización de la xenofobia y el recrudecimiento del racismo. La confluencia de las tendencias fascistizantes de la mayor potencia con las de Europa Occidental, es un síntoma grave de la descomposición mundial del capitalismo que no encuentra salida progresiva para su crisis estructural. Todo indica que crecerán y fortalecerán las posiciones chauvinistas en el seno de las potencias.

La desintegración del orden capitalista, la transformación de las crisis políticas en conflictos armados en el Medio Oriente y la insaciable voracidad del capital financiero, son los motores de la lucha de clases en los EEUU y en el mundo entero. Abrigar esperanzas en que el capitalismo es reformable, que por intermedio de ajustes legales, institucionales o electorales, podremos parar esta ofensiva del gran capital, es abonar el camino hacia nuevas derrotas.

Parar a Trump y a todas las tendencias fascistas es una tarea para los trabajadores, para la izquierda y para los revolucionarios de todos los puntos del orbe. Parar a Trump significa redoblar nuestros esfuerzos por organizar a los trabajadores y fortalecer y ampliar las movilizaciones. Parar a Trump es acabar con las AFP, es imponer los reclamos de la ANEF, recuperar la educación gratuita y ponerla al servicio de la liberación social y nacional.

Parar a Trump es parar al imperialismo y al principal representante y protector de sus intereses en Chile: el régimen político del pinochetismo, sus partidos patronales y el Gobierno. No se trata de un ejercicio intelectual. Se trata contribuir a fortalecer la lucha de los trabajadores, instar por la construcción de  sus órganos de poder y verdadera democracia. Se trata de rescatar la tradición socialista, en este momento en que los trabajadores parecen en Chile y el mundo haber retrocedido a expresiones políticas primitivas de sumisión al orden democrático burgués. Se trata, en momentos en que el fantasma del fascismo parece enseñorearse en las metrópolis, de levantar las banderas de la liberación de los explotados: la revolución socialista.

 

Del triunfo de Sharp a la encrucijada

La sorpresiva noche del 23 de octubre, en TVN, en medio de la derrota electoral de la Nueva Mayoría, Francisco Vidal, el ex Ministro, analista y operador político de la Concertación, comparaba el triunfo electoral de Jorge Sharp con el “naranjazo” protagonizado por el socialista Oscar Naranjo en la elección complementaria de marzo de 1964, en la circunscripción de Curicó. El hecho es recordado por cuanto el éxito socialista en esa elección contribuyó a anticipar la idea de que la izquierda había crecido por sobre el tercio, lo que obligaba a la Derecha a declinar su propia opción electoral a favor de Eduardo Frei Montalva en las elecciones generales de septiembre de ese año, con la única finalidad impedir el triunfo de las “fuerzas marxistas”. El “naranjazo” fue un anticipo del triunfo de la Unidad Popular en 1970.

 por Gustavo Burgos

Aludir al “naranjazo” es, entonces, caracterizar el triunfo electoral de Sharp como la expresión subterránea de un movimiento mayor que hasta hora se nos presenta invisible. A diferencia de 1964, con un movimiento obrero y campesino en alza y un proceso de radicalización que cuestionaba al orden capitalista, en el 2016 este triunfo electoral, con un movimiento de masas iniciando un lento reagrupamiento, constituye una inflexión excepcional pero de un signo diverso.

Interpretar el triunfo de Sharp correctamente supone –en efecto- ubicar este hecho en el contexto general de enfrentamiento y agudización de los antagonismos de clase. Pretender simplificarlo y reducirlo al resultado de la unidad de los movimientos sociales o a la juventud del candidato, nos  conduce a observar el fenómeno, sus manifestaciones externas y no a su contenido de clase, que es lo que debe dominar nuestro análisis si queremos contribuir al desarrollo de los rasgos revolucionarios que evidencia el triunfo sharpista.

Lo primero que debemos subrayar es que Sharp logra un triunfo electoral en un contexto de derrumbe de las ilusiones democráticas, descalabro de los partidos del régimen y tendencias de movilización contra los símbolos del poder las AFP y el llamado TPP. En este contexto general, el comportamiento del electorado es una muestra más del proceso de desfonde de la transición, de quiebra del pinochetismo y de ruptura con la idea de que la defensa de la democracia pasa por la unidad contra la Derecha.

Este último elemento, que podríamos llamar antipinochetismo, pareciera haberse roto. De hecho en las principales ciudades se repitió la constante de que el oficialismo fue derrotado porque un importante sector del electorado prefirió votar en protesta por una tercera opción antes que votar por el oficialismo para impedir el triunfo de la derecha. Esto parece ser la tendencia, no la muerte del duopolio ya que la Derecha y la Nueva Mayoría siguen siendo abrumadoramente la mayor fuerza electoral, sino que importantes sectores ven la opción de organizarse, protestar y votar por quienes expresen la necesidad de romper con el régimen, sin importar la utilidad del voto, aun cuando ello importe el triunfo de la Derecha, porque se ha asimilado que Derecha y Nueva Mayoría representan lo mismo.

Aun así lo determinante en el triunfo de Sharp fueron circunstancias  particulares que hicieron remecer el escenario político. Jorge Castro, el candidato de la UDI, llega a las elecciones con su frente interno quebrado (el ex Diputado Ibáñez, UDI, llamó a votar por Méndez) y asediado por denuncias de corrupción y abandono de sus deberes. Por el otro lado, DJ Méndez de la Nueva Mayoría -impuesto por el aparato de Ricardo Lagos en una pulseada con los partidos de Gobierno- nunca logró concitar el apoyo de sus parciales y ya avanzada la campaña dirigentes del PS como Viñambres y de la DC como Gianini llamaron abiertamente a votar por Sharp. Se dice que al DJ Méndez lo dejaron caer al final de la campaña. En esa línea, la deserción de la histórica Paula Quintana vino a ser en este marco un tiro de gracia, al presentarse públicamente en apoyo al candidato del Pacto La Matriz.

El conjunto de estos elementos confluyeron para expresarse en la caída de la votación de los candidatos de la Derecha y la Nueva Mayoría y el vuelco de una parte importante del electorado de centro izquierda a favor de Sharp, en este sentido creemos que el apoyo de sectores de izquierda del Partido Socialista resultaron determinantes.

Hasta ese punto podemos observar la fortaleza del proceso que terminó con Sharp como Alcalde de la tercera ciudad del país. Pero estos rasgos son contenidos, atemperados, por sus limitaciones. La primera y la más evidente: dos tercios del padrón electoral no concurrieron a las urnas, siendo este el rasgo más poderoso de la jornada de elecciones municipales: la derecha alcanza una victoria a lo pirro y desplaza al oficialismo, en un contexto en que el descrédito de la institucionalidad y la protesta se toma el primer lugar. La principal protesta se expresó como abstención, no tras los “independientes”, ni tras el moribundo PRO, ni tras el Movimiento Autonomista. La protesta fue no votar, así de simple.

Agudizados los antagonismos sociales, deformados los intereses de clase en la arena electoral, el triunfo de Sharp es una manifestación –quizá la más nítida- de cómo las masas comienzan a superar sus ilusiones democráticas: dejando de votar por los partidos burgueses que condujeron la transición y dando la espalda a las elecciones a las que nos convocan las clases dominantes. Por lo expuesto, sostenemos que Sharp y su movimiento, el Pacto La Matriz, enfrenta una encrucijada, la misma que enfrentan aquellos que han accedido al poder proponiendo reformas: cede a las presiones de la burguesía y su institucionalidad (tribunales, Intendencia, la Armada, grandes grupos económicos tras TPS y el Mall Barón) o se apoya en la movilización de masas para viabilizar su programa.

Sharp tiene un programa con 200 medidas. Al igual que quienes votaron masivamente por él el pasado 23 de octubre, las desconocemos en detalle pero entendemos que ellas se refieren a un especial compromiso democrático con la participación popular, con la transparencia, lucha en contra de la corrupción y una apuesta por el desarrollo armónico e integral de la ciudad. Estamos seguros que esas medidas no podrán aplicarse sin enfrentar al poder central y al poder económico responsable de la miseria, la corrupción y la decadencia de la otrora Perla del Pacífico. La más mínima de las tareas democráticas como las enunciadas, si se aplican consecuentemente, harán chocar a Sharp con el régimen. En este choque será necesaria la intervención de las masas, porque sólo apoyado en la movilización podrán materializarse las aspiraciones de los explotados del puerto.

Convocar esa movilización supone la formación de un frente amplio, como diversos sectores aparecen reclamando. Pero ese frente amplio nada puede tener que ver con la burguesía ni con el imperialismo ni con sus partidos y referentes electorales. De nada nos servirá construir un frente amplio que reedite a la Nueva Mayoría, al Frente Amplio uruguayo, PODEMOS español o el SYRIZA griego, todas estas expresiones políticas, algunas fenecidas y otras en ascenso, han desarrollado políticas liberales socialdemócratas que han concluido en derrota y en la apertura del camino a la Derecha.

El frente amplio que resulta necesario estructurar ha de convocar a los luchadores, al activismo, ha de extender su influencia más allá de las fronteras del Pacto La Matriz llegando al conjunto de los explotados, a los obreros sindicalizados o no, a los pescadores, a las organizaciones poblacionales y a todos aquellos que se han puesto en pie en defensa de sus derechos, desde mucho antes que el acto electoral pasado y que seguirán luchando después de él.

De lo que se trata compañeros, es de batallar por la unidad de la izquierda en torno a la movilización, a la lucha en contra del Gobierno de los explotadores y corruptos, una amplia unidad que se plantee acabar con el régimen de explotación y avanzar al poder obrero y al socialismo. En esta lucha estamos comprometidos, es la lucha de la encrucijada.

La movilización de los Trabajadores Fiscales

Por Osvaldo Costa

Partido Socialista de los trabajadores

El miércoles 26 la Mesa del Sector Publico MSP llamo a un paro de 72 horas a todos sus gremios, a raíz del quiebre de la mesa de diálogo con el Gobierno. La decisión se tomó luego de que el Gobierno sólo agrego un 0,2% al 3% del presupuesto inicial, un monto muy lejano al 6%, bono de 73 mil pesos y bono de fin de conflicto de hasta $107 mil, que esperaban los trabajadores. Un dato relevante es que el IPC proyectado por el banco central para el año 2016 será de 3,1 lo que significa que el aumento propuesto por el gobierno de la Nueva Mayoría es de 0,1 real.

En este proceso de negociación, que se da dentro de la estrategia del gobierno de Bachelet de hacer caer todo el peso de la crisis económica sobre los trabajadores, la táctica es clásica, primero realizar una serie de negociaciones dilatando el desenlace todo lo posible, con dos objetivos; la primera, debilitar la posición de los trabajadores, a través de la prensa y la labor de los operadores políticos al interior de los gremios, evitando que estos se movilicen, y la segunda, que se desarrolla en paralelo, es lograr la mayoría en las bancadas de parlamentarios para su propuesta. Cuando se percibe que los trabajadores no cederán, se pasa a la segunda fase, donde se trata de aprobar su proyecto en el congreso a través de una tramitación rápida. Por ahora los dos objetivos han fracasado.

Los gremios movilizados son el Colegio de Profesores, la ANEF, la ASEMUCH, la CONFENATS, LA FENTESS, LA CONFUSAM, AJUNJI, FENPRUSS, FENFUSSAP, CONFEMUCH, FENAFUCH, FENAFUECH, ANTUE, FENATS Unitaria y FENATS Nacional. Levantaron una plataforma que tiene por centro un reajuste salarial “digno”, estabilidad y buenas prácticas laborales y el fin del sistema de AFP.

La táctica del gobierno se vio alterada luego de que en una reunión llevada a cabo el lunes 24, la ANEF no llegara a un acuerdo con el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. El encuentro se frustró luego de que frente a la demanda de los gremios del sector público de un incremento salarial del 7,5%, el Ejecutivo mantuviera su 2,9% ofrecido. A partir de esto se llamó a un paro de 72 horas desde el miércoles 26.

El balance de los tres días de movilizaciones es muy positivo, por dos motivos, por una parte la participación masiva de los trabajadores en el paro y en las movilizaciones, y en segundo lugar en la fragmentación que se ha conseguido en las filas del conglomerado de gobierno. Así la cámara de Diputados aprobó por 59 votos a favor, 3 en contra y 37 abstenciones, pero sin ponerse de acuerdo en la cifra del incremento. Mientras el senado aprobó en general y particular el proyecto con 12 votos a favor, 3 en contra y 6 abstenciones. Además del guarismo, se aprobó un bono de término de conflicto de 100 pesos para los salarios inferiores a 550 mil, y de 77 mil para los que superan esa cifra. Además, se congeló el alza para los sueldos que sobrepasan los 4.8 millones. Así, el proyecto pasará a tercer trámite constitucional y todo presagia una comisión mixta.

Lo particular de este proceso es que la cámara de diputados está constituida por 120 miembros, de los cuales 67 son de la Nueva Mayoría. Mientras es senado está compuesto por 38 miembros, de los cuales 20 son de la NM, por lo que los resultados muestran claramente la fractura del conglomerado golpeado no solo por la movilización sino también por los resultados de las elecciones municipales.

El mensaje entregado al Gobierno es que las organizaciones sindicales del Sector Público no cederán ante un intento de imponer una Reajuste General insuficiente e indigno. En consecuencia, las 15 organizaciones integrantes de la MSP han ratificado la continuidad del Paro Nacional, el próximo el miércoles 02 de noviembre. Focalizado una acción central en Valparaíso a partir de las 10.00 horas.

Desde estas páginas llamamos a todos los trabajadores a acudir a las movilizaciones, solo la unidad y la lucha permitirán conseguir nuestros objetivos.

NO + AFP Un sistema de reparto estatal y solidario

Por Osvaldo Costa

(PST – Cuarta Internacional)

 

El domingo 24 de julio un millón de personas en todo chile salieron a las calles a gritar lo que ya todo el mundo decía en voz baja; No más AFP. Es el comienzo del fin de uno de los pilares del modelo neoliberal adoptado por Pinochet y celosamente defendido por el gobierno de la Nueva Mayoría.

El sistema de AFP en aplicación en Chile es, estrictamente hablando, un sistema privado de ahorro forzoso. Diseñado como un traje a medida de los intereses de los grupos económicos emergentes. Se trata de un sistema que transfiere una masa colosal de capital en forma regular al sistema financiero, y, colateralmente entregar una fracción de lo recaudado a los trabajadores al fin de su vida productiva. Los montos recaudados –Aproximadamente 500.000 millones de pesos mensuales- van a un fondo de inversiones, de este fondo pagan 200.000 millones de pesos en pensiones. Quedan 300.000 millones de pesos la mitad del esto, por concepto de las pensiones vitalicias van a los administradores, compañías de seguros fundamentalmente, el resto se entrega a los grupos financieros, que son ellos mismos, propietarios de las AFP. A esta ingente masa de recursos hay que agregar que el fisco les transfiere anualmente 2 billones de pesos anualmente. Y esto ocurre desde que se inició el sistema y quieren seguirlo haciendo.

Pero esto no es todo, esa masa ingente de capital se entrega al sistema financiero a una tasa del 4% anual, para que desarrolle sus negocios, que son esencialmente rentísticos. Por ejemplo para que se la preste a los propios trabajadores a tasas promedio de un 40% anual.

Esto de ninguna manera puede ser considerado un sistema de seguridad social. Es prácticamente imposible que en algún lugar mínimamente democrático se pueda implementar un sistema similar, por ello se hizo en dictadura. Como mecanismo de transferencia de recursos al sistema financiero el sistema es todo un éxito, como sistema de pensiones un desastre.

En el año 81 Pinochet presionado por su entorno de economistas encabezados por José Piñera -hermano mayor de Sebastián Piñera- da el vamos al sistema de capitalización individual del sistema de pensiones promulgando el Decreto Ley 3.500. La propuesta fue severamente resistida por la plana mayor del ejército, lo que se dirimió dejando en el antiguo sistema a las FFAA y carabineros.

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El origen de la movilización

El sistema de reparto individual encontró resistencia prácticamente desde su instalación. Trabajadores, dirigentes sindicales y economistas se opusieron, bajo la dictadura, esta oposición fue silenciada. Al retorno de la “democracia”, este problema como tantos otros, fue primero dilatado y posteriormente, a medida que las cúpulas de la Concertación se entrelazaban más firmemente con la burguesía local y el imperialismo, el sistema de AFP se consolida como uno de los pilares del modelo neoliberal.

Fue bajo los gobiernos de la concertación que se realizaron algunas de las modificaciones más relevantes para la cada vez más exigente burguesía financiera, el sector más poderoso del país. El año 99 –bajo el gobierno de Eduardo Frei- se crea el surrealista concepto de rentabilidad negativa, y el año 2002 –bajo el gobierno de la “socialista” Michelle Bachelet- es cuando se crean los multifondos. El objetivo, trasladar el riesgo de las AFP a los trabajadores, que al poder cambiarse de fondo asumen en solitario el riesgo de la pérdida de rentabilidad.

Para paliar el desastre, y evitar que las masas entraran a escena, la misma Bachelet crea el 2008, el pilar solidario, que significa que el estado aporta en las pensiones de los sectores más pobres. Una pensión básica mínima de $93 mil para las personas que nunca han cotizado, y un aporte para aquellos que sacan una pensión menor a los $ 300 mil.

Llegamos así a la crítica situación actual que no da para más; según cifras de la superintendencia de pensiones un 78% de las pensiones es de $ 150.000, por debajo del salario mínimo, un 44% de las pensiones se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.

Las premisas con las que se propagandizó el sistema resultaron completamente falsas. Se planteó que tendría una tasa de reemplazo de 70% (el trabajador obtendría al fin de su vida laboral un 70% de su último salario). El estado no tendría que invertir recursos públicos en el sistema previsional. Actualmente la tasa de reemplazo es de un 30% y se espera que sea menor. Un 60% de las pensiones se pagan con recursos del estado, el 75% de los trabajadores que recibe menos de $350.000 está condenado a al pilar solidario, el resto hasta el 85% incluyendo el cada vez menor segmento de los trabajadores que tienen trabajo estable, como los del sector público, gran minería, bancario. Tendrán salarios que no superan el 40% de tasa de reemplazo.

Las cifras, las duras cifras son claras, la densidad de cotizaciones –porcentaje de cotizaciones durante la vida laboral- es de 60% en hombres y 40% en mujeres. De los 9.400.000 trabajadores afiliados a las AFP casi un 47% no impone regularmente por que los empleadores se quedan con las cotizaciones.

En este escenario, a comienzos de julio se comienzan a aplicar las nuevas tablas demográficas que dan cuenta de cambio en las tasas de mortalidad y expectativa de vida. Como las personas viven más años los montos ahorrados deben prorratearse por más tiempo, lo que se tradujo en una disminución instantánea de las jubilaciones en un 2%.

Pero la guinda de la torta la pone –como no- un nuevo escándalo, Myriam Olate, ex esposa del presidente de la cámara, el “socialista” Jorge Andrade, goza de una pensión de 5 millones de pesos mensuales.

Ante este cumulo de eventos, y con la bronca contenida, se desencadena la movilización.

Las Respuestas

El fracaso del sistema de capitalización individual es tan evidente que ni siquiera los dueños de las AFP niegan el hecho. Pero esbozan una defensa desastrosa, plantean que algunos de los problemas centrales de las bajas jubilaciones se originan en los bajísimos salarios, y en la inestabilidad laboral, es decir se originan en el mercado laboral, deslindando su responsabilidad.

El gobierno mantiene su línea habitual ante las demandas de los trabajadores o cualquier sector social, no da ninguna respuesta hasta que el problema se transforma en crisis. Finalmente se apresura las conclusiones de la Comisión Bravo (tercera comisión en los últimos años, destinada a definir alguna solución al problema de las bajas pensiones), las que resultan en un empate técnico, 12 comisionistas proponen reformas cosméticas para mantener el sistema, y 12 proponen volver a un sistema de reparto (divididos en 11 que proponen hacerlo gradualmente y uno que propone hacerlo inmediatamente). Luego le llega el turno a Rodrigo Valdés, ministro de hacienda quien da un portazo planteando que no hay recursos. Finalmente Bachelet firma la ley para formar una AFP estatal, lo que debe pasar por el trámite legislativo, no sin antes advertir lo que todo el mundo sabe, que esa no es la solución para el problema.

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Las soluciones

A estas alturas, la inviabilidad de las AFP en su estado actual es un dato de la causa. Y los distintos actores comienzan a plantear las soluciones.

El gobierno de la Nueva Mayoría plantea una AFP estatal, consciente de que no es una solución al problema.

Los representantes de las AFP –representantes de la fracción más fuerte de la burguesía local. Indican una serie de medidas en las que el resto de la sociedad debe contribuir a que ellos no disminuyan sus gigantescas ganancias. Primero extender la edad de la jubilación a 70 años a los hombres y 65 años a las mujeres (el costo lo pagan los trabajadores), segundo “fortalecer” el pilar solidario (otra vez el costo para los trabajadores, esta vez vía impuestos), tercero incrementar los montos de las imposiciones, aquí hay un hecho inédito. Producto de ser el sector burgués dominante, proponen que los empresarios vuelvan a aportar a las cotizaciones de los trabajadores en un 4 o 5%. La fuerza de este sector es tal que hasta ahora ningún sector de la burguesía ha osado cuestionar la propuesta.

Los representantes políticos de la burguesía (Nueva Mayoría y Chile Vamos) conscientes de lo está en juego, no atinan a esbozar ninguna propuesta, a la espera de las decisiones de sus patrones.

Sin embargo hay una solución para esta debacle, volver al viejo sistema de reparto. Donde los trabajadores y los empresarios aporten a la seguridad social y el estado libere los recursos que ahora debe gastar.

En la actualidad, con un sistema de reparto sin aportar nuevos recursos, con la demografía chilena se puede jubilar a 300.000 pensionados que aún no lo han hecho por que obtendrían malas pensiones eso significa aumentar los pensionados por vejez en un 40%. Se pueden duplicar las pensiones actuales, las pensiones se puede reajustar hasta el fin de siglo de acuerdo al índice de sueldos y salarios. Finalmente se podría suspender de inmediato todo el beneficio fiscal al sistema de AFP y sostener esto hasta fin de siglo solo con las cotizaciones.

La grieta del sistema

Los empresarios tienen toda la razón cuando arguyen que una de las causas primordiales de las bajas pensiones son los bajos salarios y la inestabilidad laboral. Sin embargo la solución real para ese problema no se encuentra en ajustes económicos, ni en mejorar los aportes, la solución pasa por terminar con el modelo económico que genera estos bajos salarios y la inestabilidad laboral, y al que hemos estado alimentando con nuestros recursos mensualmente desde hace 46 años. Es a esta conclusión a la que realmente temen los dueños de Chile.

Puente Chacao y las pretensiones de financiarlo con fondos AFP.

Si se hiciera un plebiscito para que los chilenos decidan si desean que sus Fondos AFP o previsionales puedan financiar la construcción del Puente Chacao para unir la Isla Grande de Chiloé con el Continente, lo seguro es que el voto mayoritario sería en contra, ya que solidarizaríamos con los chilotes en que sus prioridades son otras: hospitales, una universidad pública, más conectividad entre las distintas islas del archipiélago, etc., etc.

El Estado desde hace un par de gobiernos no tiene dinero para financiar el Puente Chacao y ello estaba en el conocimiento de Piñera cuando éste decidió aprobar su construcción a fines del 2013, lo mismo lo sabe la Presidenta Bachelet, una ocurrencia heredada de Ricardo Lagos que ha trastocado la tranquilidad de la que disfrutaba Chiloé desde siempre. Eduardo Bitran ex Ministro de Obras Públicas del primer gobierno de Bachelet, tuvo palabras lapidarias sobre el puente Chacao al enterarse de la aprobación de su construcción a fines del año 2013 ” la realidad del año 2006 no ha variado a la fecha, la construcción del Puente no es rentable, ni obedece a la mejor respuesta a las soluciones de conectividad que tienen las poblaciones que viven allí “, a lo que agregó ” el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas bordea los 500 millones de dólares anuales, el costo del Puente Chacao por 700 millones de dólares comprometerá por alrededor de 4 años el presupuesto de infraestructura que se tiene para todo el país…. “con un déficit de 500 millones de dólares de carácter estructural (gobierno de Piñera), se ve que no existe forma que se pueda mantener el plan de infraestructura que se necesita a nivel país, salvo se pretenda se siga profundizando el déficit estructural del país”.

El déficit estructural del país se ha profundizado durante el actual gobierno, pare el año 2017 se proyecta será de 11.500 millones de dólares a pesar de una serie de recortes fiscales, de allí que difícilmente éste sirva para financiar proyectos como el Puente Chacao, quizás sea ello la razón para que en estos momentos se discuta en el Congreso un proyecto de ley de iniciativa del gobierno que pretende destrabar negocios de infraestructura multimillonarios recurriendo a los Fondos AFP. En palabras del Senador Montes ello ayudaría a recuperar la economía, no preguntándose a costa de quienes, como es el caso que afecta a los chilotes.

Si todo indica que el proyecto PUENTE CHACAO no es un buen proyecto para Chiloé, que nuestro país se ve enfrentado al déficit estructural más grande de las últimas décadas y que la mayoría de los chilenos no deseamos que nuestros fondos AFP sirvan para el financiamiento del mismo , la pregunta es, por qué se persiste por el gobierno y el Congreso, esto es, por diputados y senadores, en que el mismo se construya. Quizás la razón se encuentre en que es un apetecido negocio para los poderosos grupos económicos (Concesionarias) que son las que controlan las inversiones multimillonarias en concesiones de infraestructura de nuestro país, que seguro se han propuesto compartir parte de sus utilidades con todos los que les colaboren en hacerlo posible. Quizás sea ello lo que explique el trasfondo de este ambicioso plan del actual Ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga y del gobierno, que incluye al Puente Chacao y para lo están recurriendo a los Fondos AFP aunque es un proyecto que no favorece a los habitantes del Archipiélago de Chiloé, ni al país, sino a la ambición sin límites de unos pocos. Los chilotes deberían colocarse en campaña para pedir la solidaridad del Movimiento No + AFP para que éste denuncie los planes de usar los Fondos AFP en la construcción del Puente Chacao.