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El ciberataque global y los crímenes de las agencias de espionaje estadounidenses

                                                                                                                                                   por Andre Damon//

Durante los últimos días, al menos 350.000 computadoras han sido infectadas por el programa maligno llamado “WannaCry”, incluyendo 70.000 dispositivos como escáneres para resonancias magnéticas, refrigeradores para el almacenaje de sangre y otros equipos utilizados por el Servicio Nacional de Salud (NHS; National Health Service) de Reino Unido. Como resultado del ataque, el NHS se vio obligado a rechazar a pacientes de emergencia y mandar ambulancias a otros centros, potencialmente resultando en un agravamiento de las condiciones de los pacientes y hasta muertes.
El virus es un ransomware o programa de secuestro que encripta documentos y datos de usuarios hasta que los atacantes reciban un pago. Este utiliza exploits —partes de programas que explotan las vulnerabilidades de un sistema— que fueron desarrollados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, National Security Aagency) de EE.UU., sólo una pequeña muestra del arsenal de armas informáticas de la NSA.
Cuando los investigadores de la NSA descubrieron la vulnerabilidad en el sistema operativo de Windows que WannaCry aprovecha, se negaron a informarle a Microsoft. La compañía descubrió la existencia de dicha vulnerabilidad poco tiempo antes del público en general, cuando lo filtró un grupo de hackers llamado Shadow Brokers el 14 de abril de este año.
El sábado pasado, el presidente de Microsoft, Brad Smith, escribió secamente que el NSA debió informarles sobre la vulnerabilidad. “Este ataque es otro ejemplo de por qué el almacenamiento de vulnerabilidades por parte de los gobiernos es un problema”, escribió, añadiendo que “el ataque más reciente refleja un enlace involuntario pero igualmente desconcertante entre las dos amenazas más graves a la seguridad cibernética en el mundo de hoy: las acciones de los Estados nación y del crimen organizado”.
Finalmente concluye: “Necesitamos que los gobiernos consideren el daño que le causan a los civiles por acumular estas vulnerabilidades y emplear estos programas”.
Microsoft está lejos de ser inocente en lo que concierne a las operaciones de la NSA. Ha mantenido una política de informarle al gobierno estadounidense sobre errores antes de ser reparados y reconocidos públicamente para que la NSA utilice las vulnerabilidades de sus sistemas.
Pero más allá, la declaración de Smith constituye una acusación verdaderamente condenatoria sobre las operaciones de inteligencia de EE.UU., insinuando que sus acciones no se distancian mucho de las operaciones de las organizaciones criminales.
Las herramientas para ciberataques que emplea el programa WannaCry cumplen un propósito aun más funesto que un programa para secuestrar documentos: el espionaje ilegal de toda la población mundial como parte de actividades sistemáticas de subversión y ciberataques.
En mayo del 2013, el contratista de la NSA, Edward Snowden, reveló que el aparato de inteligencia estadounidense recopila, procesa, lee y cataloga una gran cantidad de comunicaciones privadas dentro de este país e internacionalmente. Snowden explicó que el objetivo de la NSA, el brazo de “inteligencia de señales” de la comunidad de inteligencia estadounidense, acceder sin restricciones a toda la información privada. De hecho, sus lemas, según una presentación interna que fue filtrada, son “Recolectarlo todo”, “Procesarlo todo”, “Explotarlo todo”, “Olfatearlo todo” y “Saberlo todo”.
Las operaciones ilegales de vigilancia nacional autorizadas por el gobierno de Bush después de los atentados del 11 de setiembre dieron lugar a una expansión enorme de espionaje estatal que fue expuesta por Snowden. Con la colaboración, tanto voluntaria como forzada, de las empresas de telecomunicaciones más importantes, Washington podía acceder a casi todas las conversaciones telefónicas, correos electrónicos y mensajes escritos en dispositivos digitales.
En los años siguientes, las plataformas comunes de comunicaciones mejoraron sustancialmente sus capacidades de seguridad, con casi todos los sistemas de comunicación vía Internet incorporando encriptaciones automáticamente. Estos desarrollos provocaron comentarios de funcionarios de inteligencia estadounidense quejándose de que el Internet se estaba “oscureciendo” para la NSA y la CIA, mientras que los políticos, incluyendo a la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, comenzaron a pedir que se criminalizara el uso encriptación.
La NSA respondió ampliando enormemente sus “Operaciones de acceso a la medida”, la sección de la agencia dedicada a “la explotación de redes de ordenadores”, comúnmente conocido como hacking. La NSA adoptó un nuevo lema: “Sus datos son nuestros datos, su equipo es nuestro equipo —en todo momento y todo lugar”.
La NSA comenzó a expandir su lista de armas cibernéticas conocidas como exploits para entrar a la fuerza a casi cualquier dispositivo conectado al Internet. Un documento interno de la NSA del 2012 señala que la NSA estaba colaborando con las mayores compañías de tecnología y telecomunicaciones del mundo para “insertar vulnerabilidades en los sistemas de encriptación comerciales, sistemas informáticos, redes y dispositivos que sean receptores finales de comunicaciones utilizados por objetivos”.
El enorme equipo de investigadores de seguridad de la NSA —el más grande del mundo— también trabajó para descubrir y explotar vulnerabilidades en productos existentes, manteniéndolos en secreto de los fabricantes para que la NSA pudiese utilizarlos para acceder a computadoras, redes y dispositivos conectados a Internet antes de que otros en el campo los descubrieran y les recomendaran soluciones a los fabricantes.
Además de utilizar estas herramientas espionaje masiva, la NSA los ha convertido en armas para llevar a cabo ataques cibernéticos contra los adversarios geopolíticos de Washington. El más notorio de estos fue el lanzamiento del virus Stuxnet en el 2010, que arruinó alrededor de mil centrifugadoras nucleares iraníes. El ciberataque fue coordinado con una serie de asesinatos con coches bomba, atribuidos por la prensa a EE.UU. e Israel, con los que mataron a por lo menos tres físicos nucleares iraníes.
El hecho de que más del setenta por ciento de los afectados por el virus WannaCry fue en Rusia suscita la posibilidad de que haya sido parte de un ataque cibernético estadounidense al estilo de Stuxnet. El otro país que fue afectado desproporcionadamente fue China.
El lunes pasado en Beijing, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo, “En cuanto a la fuente de estas amenazas, los encargados de Microsoft declararon esto directamente. Dijeron que la fuente de este virus fueron los servicios especiales estadounidenses”.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Bossert, comentó que encontrar a los responsables de ciberataques es “algo que a veces se nos escapa. En este caso, puede ser difícil atribuirlo”.
La declaración de Bossert es notablemente diferente a lo que había dicho el director de Inteligencia Nacional en octubre pasado, que las agencias de espionaje estadounidenses tenían “certeza que el gobierno ruso dirigió… las filtraciones recientes” de correos electrónicos relacionados con la campaña electoral de Clinton.
Esa declaración fue parte de una amplia campaña del Partido Demócrata, los medios de comunicación y gran parte de la élite política para envilecer a Rusia afirmando que habían realizado un ciberataque contra las elecciones presidenciales del 2016. Como parte de esta ofensiva, la prensa, encabezada por el diario New York Times, ha presentado a Rusia como una líder mundial en hacking o ataques informáticos, vulnerando al honradísimo sistema electoral de Estados Unidos.
No hay duda de que si el programa maligno hubiese invertido los roles, afectando primordialmente a Rusia y dejando a EE.UU. prácticamente intacto, los medios habrían atacado a los hackers rusos y exigido al gobierno de Trump tomar represalias a través de sanciones, ciberataques de vuelta y más amenazas militares. Los demócratas se hubiesen puesto al frente de los llamados para promulgar nuevas resoluciones belicistas en el Congreso.
Al examinar los hechos que fueron expuestos por el virus WannaCry demuestran que la mayor banda de criminales cibernéticos del mundo, por mucho, tiene su sede en Washington, D.C.

La OCDE promueve la mercantilización de la educación.

por Xavier Diez//

Si preguntamos a cualquier actor que participa en esa representación teatral cotidiana que es la escuela; esto es, alumnos, padres, madres, maestros, inspectores, personal de administración y servicios, académicos, políticos… expresarán cierta preocupación por la evolución de la educación en muchos sentidos. También muchos detectarán que uno de los problemas tiene que ver con la ausencia de un marco normativo mínimamente estable. Es más, detectaríamos una corriente de reformas que, al igual que sucede con otros sectores esenciales de la sociedad, parecen haber sido hechas con el ánimo de deteriorarla. En cierta medida, si existe un mínimo consenso entre la pluralidad de intereses y orientaciones políticas, es que la escuela tiene problemas, y que la evolución de los últimos años sólo hace que empeorarlos. Seguir leyendo La OCDE promueve la mercantilización de la educación.

El gobierno griego de Syriza acuerda seguir las medidas de austeridad salvajes

por John Vassilopoulos//

Un acuerdo para imponer 3.600 millones de euros más en recortes de austeridad ha sido alcanzado entre el gobierno griego de Syriza, los funcionarios de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El acuerdo del Martes es el último componente brutal de la austeridad de 86.000 millones de euros para el paquete de préstamos firmado por el gobierno griego en Agosto de 2015. Su compromiso con la austeridad adicional estaba condicionado a que la UE liberara un tramo de 7.500 millones de euros, necesario para pagar la deuda madura de Julio.

Las negociaciones se prolongaron durante un período de seis meses, lo que aumentó la especulación de que no se alcanzaría un acuerdo a tiempo para que Grecia cumpla con sus obligaciones sobre la carga total de la deuda que se mantuvo en torno a los 300.000 millones de euros -79 por ciento del PIB. Esto los llevaría a una crisis similar a la del verano de 2015, cuando el país estuvo a punto de morir y los bancos se vieron obligados a cerrar.

Los mercados financieros reaccionaron positivamente al nuevo acuerdo, con las acciones griegas saltando un 3,1 por ciento.

Anunciando el acuerdo, Euclid Tsakalotos, ministro de Finanzas de Syriza, declaró: «La negociación ha terminado con un acuerdo sobre todos los asuntos», y añadió: «Ahora tenemos una decisión que el gobierno griego será llamado a cumplir con leyes y decisiones».

Lo que Syriza ahora «hará cumplir» es más ataques devastadores en las pensiones, los salarios y los derechos de los trabajadores.

Las pensiones se reducirán en un 18 por ciento a partir de 2019, afectando a unos 1,1 millones de pensionistas que reciben más de 700 euros al mes. Los recortes de pensiones son de alrededor de 1,8 mil millones de euros, alrededor del 1 por ciento del PIB. Para los pensionistas de bajos ingresos, estos son los mayores recortes desde que se firmó el primer paquete de austeridad en 2010.

Ha habido una asombrosa reducción de los ingresos de los jubilados desde 2010, que han reducido las pensiones en un promedio del 40 por ciento. Según la United Pensioners’ Network (Red de Pensionistas Unidas), éstas ascienden a un total de 50.000 millones de euros.

Nikos Chatzopoulos, Presidente de la Red, dijo: «No sólo los recortes en nuestras pensiones, sino también las subidas de las contribuciones a la seguridad social y la fiscalidad, que han reducido los ingresos de los pensionistas en más del 50 por ciento …. Hay personas que no pueden darse el lujo de pagar sus medicinas. Ya no tenemos dinero para pagar la electricidad y las cuentas de teléfono».

El umbral libre de impuestos se reducirá de € 8.636 a € 5.681, lo que llevará a muchos trabajadores de bajos ingresos y pensionistas fuera de la franja libre de impuestos. La medida también se establece para golpear a los pensionistas de bajos ingresos que ganan tan poco como € 500 al mes. Para aquellos que sólo están cubiertos por el umbral actual, esto equivaldrá a un recorte de alrededor de € 650 a sus ingresos.

La reducción al umbral libre de impuestos equivale también a un 1 por ciento del PIB y se prevé que entre en vigor en 2020, siempre que los niveles actuales de superávit presupuestario sigan en el objetivo. Si no es así, entonces se avanzarán hasta 2019.

Se prevé que medidas adicionales de austeridad por valor de 450 millones de euros entrarán en vigor el próximo año, entre las que se incluyen reducciones del 50 por ciento en el subsidio de la calefacción, prestaciones por desempleo y reducción de los descuentos fiscales en los gastos médicos. También hay planes para vender minas de carbón y centrales eléctricas de carbón, propiedad de la Corporación de Energía Pública (PPC), que asciende a aproximadamente el 40 por ciento de su capacidad.

En el centro del acuerdo estaba la aceptación de gran parte de las demandas del FMI de nuevos ataques a los derechos de los trabajadores. Mientras que la demanda del FMI de permitir el cierre patronal de trabajadores por parte de los empleadores se mantuvo fuera de la mesa por ahora, el acuerdo se acercó un paso hacia la derogación de la legislación contra los despidos arbitrarios de masas. Aunque todavía se limitan al 5 por ciento de la mano de obra en una empresa -hasta un máximo de 30 trabajadores por mes- ya no tienen que ser aprobados previamente por el Ministro de Finanzas y el Consejo Supremo de Trabajo (ASE). Bajo el nuevo proceso, la ASE sólo podrá auditar si se siguen todos los requisitos legislativos.

El acuerdo también incluye el compromiso de introducir legislación anti-huelga incluyendo un proceso judicial acelerado para decidir sobre la legalidad de la acción industrial.

El gobierno tiene hasta el 18 de Mayo para conseguir que el acuerdo pase en el parlamento a tiempo para la reunión del consejo del grupo euro con ministros de finanzas de la UE el 22 de Mayo.

El impacto de las nuevas medidas, golpeando desproporcionadamente a algunos de los sectores más pobres y vulnerables de la población, será catastrófico. Desde 2010, la economía de Grecia se ha reducido en un 27 por ciento bajo el peso de las sucesivas medidas de austeridad impuestas por la UE y el FMI de acuerdo con los gobiernos PASOK, Nueva Democracia y Syriza.

El desempleo en Grecia se sitúa en el 23,5 por ciento y está en casi el 50 por ciento entre los jóvenes.

Según un estudio reciente de la organización de investigación sin fines de lucro Dianeosis, cerca de 1,5 millones de griegos -el 13,6 por ciento de la población- viven actualmente en «pobreza extrema». Esto se compara con el 2,2 por ciento en 2009. Según el estudio, una familia de cuatro personas, justo en al borde del límite de pobreza extrema, puede gastar sólo 7 € al mes para los gastos escolares de sus hijos, 12 € para los zapatos para toda la familia y sólo 24 € para los productos de higiene. Aquellos que caen dentro de la zona de pobreza extrema ni siquiera pueden pagar lo anterior «.

La desastrosa situación económica en Grecia, sin precedentes en tiempos de paz, es una devastadora sumaria de la pseudo-izquierda Syriza, que llegó al poder en Enero de 2015 con un billete de anti-austeridad. Apenas unos meses más tarde, este partido pro-capitalista abandonó su retórica anterior y firmó el tercer paquete de rescate para Grecia, traicionando el abrumador rechazo a la austeridad en el referéndum de Julio, 2015.

Una declaración de la UE y el FMI alabó al gobierno griego afirmando que «este acuerdo preliminario se complementará ahora con nuevos debates en las próximas semanas sobre una estrategia creíble para asegurar que la deuda de Grecia sea sostenible».

El FMI ha insistido en que la deuda de Grecia no es sostenible a menos que se implemente cierto alivio de la deuda. Esto ha sido un punto crítico para el FMI, que no está participando financieramente en el programa de austeridad acordado con Syriza en 2015. El gobierno alemán ha sido central en resistir los llamados para la implementación de cualquier forma de «corte de pelo» de la deuda ya que soportaría el peso. Esto explica la respuesta reticente al último acuerdo de Berlín. Un portavoz del Ministerio de Hacienda alemán lo describió como un «paso intermedio» importante, pero agregó que todavía se necesita trabajo. El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, advirtió que «el gobierno [griego] aún no ha cumplido todos los acuerdos».

Sigue habiendo escepticismo de que un acuerdo sobre cualquier alivio de la deuda es posible. Stephen Brown, economista de Capital Economics, dijo: «Como tal, las preocupaciones por el incumplimiento y el potencial de ‘Grexit’ parecen desvanecerse durante un tiempo, pero no desaparecen».

En respuesta a las medidas, las federaciones sindicales grecas y privadas del sector público han pedido una huelga general de 24 horas el 17 de Mayo para coincidir con la fecha en que el proyecto de ley de austeridad será aprobado por el parlamento. Ha habido innumerables acciones de este tipo en los últimos siete años, todas diseñadas para permitir que los trabajadores suelten humo mientras que se aprueben las medidas.

Hay, sin embargo, la sensación de que este camino bien llevado ha seguido su curso y que la burocracia será incapaz de contener la ira social que las nuevas medidas impondrán. El jefe del sindicato de Adedy, Odysseas Trivalas, dijo al Guardian: «Será una primavera muy caliente. Todavía tenemos que ver los detalles de este acuerdo, pero lo que sabemos es que significará más recortes. Habrá muchas huelgas y un cierre general de 24 horas cuando las medidas sean llevadas al parlamento para votar».

La postura de Trivalas está diseñada para ocultar la complicidad de él y de los sindicatos en la implementación de la austeridad. El suyo es un viaje típico de los burócratas de la unión que se alinearon originalmente con el partido social democrático PASOK -los arquitectos de la primera balsa de la austeridad, que los vio aniquilados en elecciones sucesivas- y que se han movido en la órbita de Syriza en años recientes.

Edgardo Lander: la necesidad de la izquierda de abrir un debate sobre Venezuela y el chavismo

No es sólo un académico, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela e investigador asociado del Transnational Institute. Es una persona vinculada desde hace años a los movimientos sociales y a la izquierda en su país. Desde ese lugar, afirma que el apoyo incondicional de las izquierdas de la región al chavismo reforzó las tendencias negativas del proceso. Sostiene que las izquierdas a nivel global no han tenido “capacidad de aprender”, que terminan respaldando un “gobierno de mafias” como el de Nicaragua, y que cuando “colapse el modelo venezolano” es posible que simplemente “miren para otro lado”.

–Hace tres años caracterizaste la situación en Venezuela como la “implosión del modelo petrolero rentista”. ¿Ese diagnóstico sigue vigente?

-Lamentablemente, los problemas que pueden caracterizarse como asociados al agotamiento del modelo petrolero rentista se han acentuado. El hecho de que Venezuela ha tenido 100 años de industria petrolera y de estadocentrismo girando en torno a cómo se reparte la renta ha conformado no sólo un modelo de Estado y de partido, sino también una cultura política e imaginarios colectivos de Venezuela como un país rico, de abundancia, y la noción de que la acción política consiste en organizarse para pedirle al Estado. Esa es la lógica permanente. En el proceso bolivariano, a pesar de muchos discursos que aparentaban ir en la dirección contraria, lo que se hizo fue acentuar esto. Desde el punto de vista económico se acentuó esta modalidad colonial de inserción en la organización internacional del trabajo. El colapso de los precios del petróleo simplemente desnudó una cosa que era evidente, cuando uno depende de un commodity cuyos precios necesariamente fluctúan.

–Las críticas a la situación de la democracia en Venezuela se han acentuado tras la asunción de Nicolás Maduro. ¿Por qué es así? ¿Cómo se compara con la situación bajo el gobierno de Hugo Chávez?

-Primero hay que tomar en cuenta qué fue lo que pasó en el tránsito de Chávez a Maduro. Yo soy de la opinión de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual. El proceso venezolano, por decirlo muy esquemáticamente, siempre estuvo sustentado sobre dos pilares fundamentales: por un lado, la capacidad extraordinaria de Chávez de comunicar y de liderazgo, que generó una fuerza social; por otro lado, precios del petróleo que llegaron en algunos años a más de 100 dólares el barril. En forma casi simultánea, en 2013, estos dos pilares colapsaron: murió Chávez y los precios del petróleo se vinieron abajo. Y el emperador quedó desnudo. Quedó claro que esto tenía un alto grado de fragilidad, por depender de cosas de las cuales no se podía seguir dependiendo. Además, hay diferencias muy importantes entre el liderazgo de Chávez y el de Maduro. Chávez era un líder con capacidad de dar orientación y sentido, pero también tenía un extraordinario liderazgo dentro del gobierno bolivariano como tal, de manera que cuando él decidía algo, esa era la decisión. Eso genera falta de debates y muchos errores, pero genera también una acción unitaria, direccionada. Maduro no tiene esa capacidad, nunca la ha tenido, y ahora en el gobierno cada quien jala por su lado. Por otra parte, durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios. Se han creado empresas militares, actualmente la tercera parte de los ministros y la mitad de los gobernadores son militares, y están en lugares muy críticos de la gestión pública, donde ha habido mayores niveles de corrupción: la asignación de divisas, los puertos, la distribución de alimentos. El hecho de que estén en manos de militares hace más difícil que sean actividades transparentes, que la sociedad sepa qué es lo que está pasando.

–¿Qué sucedió con los procesos de participación social que promovieron los gobiernos bolivarianos?

-Hoy en Venezuela hay una desarticulación del tejido de la sociedad. Después de una experiencia extraordinariamente rica de organización social, de organización de base, de movimientos en relación a la salud, a las telecomunicaciones, a la tenencia de la tierra urbana, a la alfabetización, que involucró a millones de personas y generó una cultura de confianza, de solidaridad, de tener la capacidad de incidir sobre el propio futuro, uno suponía que en momentos de crisis habría capacidad colectiva de responder, y resulta que no. Por supuesto, hablo en términos muy gruesos, hay lugares donde hay mayor capacidad de autonomía y autogobierno. Pero en términos generales se puede decir que la reacción que se vive hoy es más en términos competitivos, individualistas. De todos modos, creo que quedó una reserva que en algún momento puede salir a flote.

–¿Por qué no pudo mantenerse esa corriente de participación y organización?

-El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado. Y esa contradicción se jugó de manera diferente en cada experiencia. Donde había experiencia organizativa previa, donde había dirigentes comunales, había una capacidad de confrontar al Estado; no para rechazarlo, sino para negociar. Además, a partir de 2005 hay una transición del proceso bolivariano desde algo muy abierto, desde un proceso de búsqueda de un modelo de sociedad diferente al soviético y al capitalismo liberal, a tomar ya la decisión de que el modelo es socialista, y a una interpretación del socialismo como estatismo. Hubo mucha influencia político-ideológica cubana en esta conversión. Entonces estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular. Y eso le ha dado obviamente mucha precariedad.

–¿Cómo es la situación de la democracia en términos liberales?

-Obviamente es mucho más grave [durante el gobierno de Maduro], y es más grave porque es un gobierno que ha perdido muchísima legitimidad y que tiene niveles crecientes de rechazo por parte de la población. Y la oposición ha avanzado significativamente. El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones (parlamentarias) en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios. En primer lugar, desconoció la Asamblea, primero desconociendo los resultados de un Estado que le quitaba la mayoría calificada a la oposición en la Asamblea, con razones absolutamente tiradas de los cabellos. Posteriormente, ha habido un franco desconocimiento de la Asamblea como tal, que desde el punto de vista del gobierno no existe, es ilegítima. Y es tan así que hace unos meses era necesario renovar los integrantes del Consejo Nacional Electoral [CNE], y entonces la Corte desconoció a la Asamblea y nombró a los integrantes del CNE, que por supuesto son todos chavistas. Maduro tenía que presentar a comienzos de año una memoria de gestión del año anterior, y como no reconocen a la Asamblea, la memoria se presentó ante la Corte. Lo mismo sucedió con el presupuesto. Teníamos un referéndum revocatorio para el cual se habían cumplido todos los pasos. Debía hacerse en noviembre del año pasado y el CNE resolvió posponerlo, y eso significó matarlo: simplemente ahora no hay referéndum revocatorio. Era constitucionalmente obligatoria la elección de gobernadores en diciembre del año pasado, y simplemente la pospusieron indefinidamente. Entonces estamos en una situación en la que hay una concentración total de poder en el Ejecutivo, no hay Asamblea legislativa, Maduro tiene ya más de un año gobernando por decreto de emergencia autorrenovado, cuando debe ser ratificado por la Asamblea. Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, la respuestas que se dan son cada vez más violentas, de los medios y de la oposición, y la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder.

–¿Qué consecuencias tiene esta situación a largo plazo?

-Yo diría que hay tres cosas que son extraordinariamente preocupantes de las consecuencias de todo esto a mediano y largo plazo. En primer lugar, hay una destrucción del tejido productivo de la sociedad y va a tomar muchísimo tiempo recuperarlo. Recientemente hubo un decreto presidencial de apertura de 112.000 kilómetros cuadrados a la minería transnacional a gran escala en un territorio donde están los hábitats de diez pueblos indígenas, donde están las mayores fuentes de agua del país, en la selva amazónica. En segundo lugar está el tema de cómo la profundidad de esta crisis está desintegrando el tejido de la sociedad, y hoy como sociedad se está peor de lo que se estuvo antes del gobierno de Chávez; esto es algo muy duro de decir, pero efectivamente es lo que se vive en el país. En tercer lugar, cómo se han revertido las condiciones de vida en términos de salud y de alimentación. El gobierno dejó de publicar estadísticas oficiales y hay que confiar en estadísticas de las cámaras empresariales y de algunas universidades, pero estas indican que hay una pérdida sistemática de peso de la población venezolana, algunos cálculos dicen que es de seis kilos por persona. Y eso, por supuesto, tiene consecuencias en desnutrición infantil y tiene efectos a largo plazo. Por último, esto tiene extraordinarias consecuencias en relación a la posibilidad de cualquier imaginario de cambio. La noción de socialismo, de alternativas, está descartada en Venezuela. Se ha instalado la noción de que lo público es necesariamente ineficiente y corrupto. Es un fracaso.

–¿Cómo ves las reacciones de los partidos de izquierda a nivel global, y especialmente en América Latina, respecto de Venezuela?

-Creo que uno de los problemas que ha arrastrado históricamente la izquierda es la extraordinaria dificultad que hemos tenido como izquierda de aprender de la experiencia. Para aprender de la experiencia es absolutamente necesario reflexionar críticamente sobre qué pasa y por qué pasa. Por supuesto, sabemos toda la historia de lo que fue la complicidad de los partidos comunistas del mundo con los horrores del estalinismo, y no por falta de información. No fue que se enteraron después de los crímenes de  Stalin, sino que hubo una complicidad que tiene que ver con ese criterio de que como uno es antiimperialista y es un enfrentamiento contra el imperio, vamos a hacernos los locos con que se mató tanta gente, vamos a no hablar de eso. Creo que esa forma de entender la solidaridad como solidaridad incondicional, porque hay un discurso de izquierda o porque haya posturas antiimperialistas, o porque geopolíticamente se expresen contradicciones con los sectores dominantes en el sistema global, lleva a no indagar críticamente sobre cuáles son los procesos que están ocurriendo. Entonces se genera una solidaridad ciega, no crítica, que no solamente tiene la consecuencia de que yo no fui a criticar lo otro, sino que tiene la consecuencia de que activamente se está celebrando muchas de las cosas que terminan siendo extraordinariamente negativas. El llamado hiperliderazgo de Chávez era algo que estaba allí desde el principio. O el modelo productivo extractivista. Lo que hoy conoce la izquierda en su propia cultura sobre las consecuencias de eso estaba ahí. Entonces, ¿cómo no abrir un debate sobre esas cosas, de manera de pensar críticamente y aportar propuestas? No que la izquierda europea venga a decirles a los venezolanos cómo tienen que dirigir la revolución, pero tampoco esta celebración acrítica, justificativa de cualquier cosa. Entonces, los presos políticos no son presos políticos, el deterioro de la economía es producto de la guerra económica y de la acción de la derecha internacional. Eso es cierto, está ahí, pero obviamente no es suficiente para explicar la profundidad de la crisis que estamos viviendo. La izquierda latinoamericana tiene una responsabilidad histórica en relación, por ejemplo, a la situación de Cuba hoy, porque durante muchos años asumió que mientras estuviese el bloqueo de Cuba no se podía criticar a Cuba, pero no criticar a Cuba quería decir no tener la posibilidad de reflexionar críticamente sobre cuál es el proceso que está viviendo la sociedad cubana y cuáles son las posibilidades de diálogo con la sociedad cubana en términos de opciones de salida. Para una gran proporción de la población cubana, el hecho de que se estaba en una especie de callejón sin salida era bastante obvio a nivel individual, pero el gobierno cubano no permitía expresar eso y la izquierda latinoamericana se desentendió, no aportó nada, sino simplemente solidaridad incondicional. El caso más extremo es pretender que el gobierno de Nicaragua es un gobierno revolucionario y parte de los aliados, cuando es un gobierno de mafias, absolutamente corrupto, que desde el punto de vista de los derechos de las mujeres es de los regímenes más opresivos que existen en América Latina, en una alianza total con sectores corruptos de la burguesía, con el alto mando de la iglesia católica, que antes era uno de los grandes enemigos de la revolución nicaragüense. ¿Qué pasa con eso? Que se refuerzan tendencias negativas que hubiera sido posible visibilizar. Pero además, no aprendemos. Si entendemos la lucha por la transformación anticapitalista no como una lucha que pasa allá y vamos a ser solidarios con lo que ellos hacen, sino como una lucha de todos, entonces lo que tú haces mal allá nos está afectando a nosotros también, y también tengo responsabilidad de señalarlo y de aprender de esa experiencia para no repetir lo mismo. Pero no tenemos capacidad de aprender, porque de repente, cuando termine de colapsar el modelo venezolano, vamos a mirar para otra parte. Y eso, como solidaridad, como internacionalismo, como responsabilidad político-intelectual, es desastroso.

–¿Por qué la izquierda adopta estas actitudes?

-Tiene que ver, en parte, con que no hemos terminado de descargar al pensamiento de izquierda de unas concepciones demasiado unidimensionales de qué es lo que está en juego. Si lo que está en juego es el contenido de clase y el antiimperialismo, juzgamos de una manera. Pero si pensamos que la transformación hoy pasa por eso, pero también por una perspectiva crítica feminista, por otras formas de relación con la naturaleza, por pensar que el tema de la democracia no es descartar la democracia burguesa, sino profundizar la democracia; si pensamos que la transformación es multidimensional porque la dominación también es multidimensional, ¿por qué este apoyo acrítico a los gobiernos de izquierda coloca los derechos de los pueblos indígenas en un segundo plano, coloca la devastación ambiental en un segundo plano, coloca la reproducción del patriarcado en un segundo plano? Entonces termina juzgando desde una historia muy monolítica de lo que se supone que es la transformación anticapitalista, que no da cuenta del mundo actual. Y obviamente, ¿de qué nos sirve liberarnos del imperialismo yanqui si establecemos una relación idéntica con China? Hay un problema político, teórico e ideológico, y quizá generacional, de personas para las que esta era su última apuesta por lograr una sociedad alternativa, y se resisten a aceptar que fracasó.

Debate global

Edgardo Lander participó la semana pasada, junto a otros activistas, académicos y medios de izquierda a nivel global, en una conferencia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, denominada “La crisis de la política y la política de la crisis”, organizada por el Transnational Institute de Holanda y el Centro para el Desarrollo y la Información Alternativa de Sudáfrica. Allí se conversó sobre diagnósticos y alternativas de la izquierda a nivel mundial en la nueva coyuntura global, y se abordó, entre otros temas, el del rol del Estado, el rol de “los comunes”, la base social de la izquierda, los feminismos, la participación, el extractivismo, el sistema financiero. En la conferencia, que duró tres días, estuvo presente el ex director nacional de Industria durante el gobierno de José Mujica, Sebastián Torres. Luego de un balance positivo de los gobiernos del Frente Amplio, Torres enumeró algunas lecciones a aprender del proceso. Una de ellas es que “pensamos que éramos superiores moralmente porque veníamos de la izquierda”, y sólo “somos seres humanos, no tenemos superioridad moral, y podemos ser corruptos”. Otra lección fue que se pensó que había que hacer “un cambio estructural”, que “no queríamos el extractivismo”, pero cuando se llegó al gobierno “alguien tenía que pagar las cuentas”. “¿Y quién paga por la salud, por la educación pública, por las laptops [del Plan Ceibal]?”, preguntó. Cuestionó también la desconexión entre la militancia política y el activismo social. Una tercera lección, según Torres, es que se pensaba que la integración regional era clave, y sin embargo, en la época de gobiernos progresistas en la región hubo un proceso de fragmentación. “No nos integramos, nos llenamos de discursos sobre la integración regional”, sostuvo.

Barcelona, mayo de 1937

El historiador Ferran Gallego acaba de publicar un libro, Barcelona, mayo de 1937 (Debate), que cuestiona o matiza las versiones más difundidas de lo que ocurrió en Cataluña, singularmente en Barcelona, del 3 al 7 de mayo de 1937. Con la publicación de este libro se abre de nuevo un debate sobre un tema que, a pesar de los setenta años transcurridos, sigue despertando pasiones sin que acaben de cerrarse las heridas (políticas) que se produjeron en aquellos acontecimientos.

—Como es sabido, el detonante de los hechos de mayo fue la toma de la Telefónica por los guardias de asalto. ¿Por qué decidió el Gobierno de la Generalitat arrebatar a la CNT, que se había hecho propietaria de esa compañía, el control de las comunicaciones telefónicas?

—Como bien has dicho, se trató del “detonante”, en una situación de crisis de las relaciones entre las fuerzas que constituían el Consell de la Generalitat –es decir, la ERC, CNT, la FAI, la UdR, la UGT y el PSUC– al que se sumaría el POUM, expulsado del gobierno en diciembre de 1936. La toma de la Telefónica, sin embargo, tiene un valor real y simbólico al mismo tiempo, porque implica hacerse con el centro de comunicaciones más importante que existía y porque implicaba un eslabón en una cadena funcional del debate de fondo: las relaciones entre el poder institucional y el poder de base de las distintas fuerzas sindicales y políticas. La disputa por el control de la Telefónica es un ejemplo claro de esta disputa por el poder o los poderes que está en el origen de los conflictos desde el verano de 1936. Un debate sobre control social de cada organización más relevante que lo que ha ido llegando hasta nosotros simplificado en términos de revolución y contrarrevolución.

—Pero la CNT estaba en el Gobierno, y no sólo en el de Cataluña, sino también en el de España. ¿Hemos de entender que hubo por parte del resto de los partidos del Frente Popular o del Consell de la Generalitat un intento de desalojar del poder a los anarquistas?

—Es posible que algunos sectores pudieran considerarlo así (y no me refiero a partidos enteros, sino a tendencias dentro de los mismos). Creo, con todo, que lo que explica mejor las cosas es que la CNT, sin rival en el movimiento obrero catalán antes de la guerra –a diferencia de lo que ocurre en el resto del territorio republicano– desea mantener una ambigüedad calculada sobre la configuración del poder político. No puede imponer el proyecto libertario, pero sí desea mantener ámbitos de independencia de gestión que se refieren, fundamentalmente, al control del Orden Público y al de algunas actividades económicas. Cuando se produce la consolidación de las instituciones y se precisa una cierta disciplina, que por lo menos vincule a quienes están en el gobierno como la propia CNT, ésta se resiste a abandonar esta versión difusa del poder. No es casualidad que la crisis gubernamental en Cataluña se produzca, el mes anterior a la crisis de mayo, como resultado de la aprobación de los decretos de orden público, que unificaban el mando y lo ponían en manos de sectores próximos al Conseller Aiguader, de ERC. El PSUC, en este conflicto, se orientaba claramente al reforzamiento de las instituciones, algo que le llevará a confluir con ERC aunque sin desear romper con la CNT. El PSUC sólo se había planteado la exclusión del POUM de la política catalana.

—¿Por qué el PSUC quería excluir al POUM? ¿Por qué este último partido fue expulsado del gobierno?

—La respuesta canonizada por una historiografía vinculada a la izquierda socialista y al trotskismo ha dado por sentado que se trataba de una respuesta a las presiones de la Internacional Comunista en una campaña contra el trotskismo que se iniciaría con el primero de los grandes procesos contra esta corriente, a comienzos de 1937. Las cosas son algo más complejas. Es indudable que para los “socialistas unificados”, el POUM aparece como un adversario político a batir, no como una fuerza con la que negociar, pero no únicamente como resultado de las presiones externas, sino por una dinámica de competencia de espacios en el interior de Cataluña que ya ha dividido a los marxistas en periodos anteriores. Tras la unificación de seis organizaciones de esta tendencia en el PSUC y el POUM en 1935-36, esta competencia pudo bipolarizarse con más comodidad. Sin embargo, el POUM pudo ser expulsado del gobierno con el acuerdo de la CNT y de ERC –de otro modo habría resultado imposible–, como resultado de las críticas que este partido lanzaba no sólo contra el Frente Popular, sino incluso contra los pactos firmados por la FAI, el PSUC, la CNT y la UGT en octubre de 1936. La expulsión fue, por tanto, un asunto de todas las fuerzas significativas en Cataluña y, según creo, un error táctico importante. El POUM no habría llegado a plantear una oposición tan radical al régimen –y no sólo al gobierno– si se le hubiera aceptado como hasta entonces.

—¿Podrías resumir brevemente la postura de las distintas formaciones políticas y sindicatos, amén de la reacción del gobierno de España, al producirse la insurrección de mayo tras la toma de la Telefónica? ¿Creyó el POUM que podía derribar al gobierno de la Generalitat y conseguir que los insurrectos tomaran el poder?

—Lo que podría indicarse, en primer lugar, es lo distintas que eran las posiciones de quienes levantan barricadas en las calles barcelonesas el 3 de mayo de 1937. Sectores con las Juventudes Libertarias, el POUM o Los Amigos de Durruti podían plantearse una sublevación contra el gobierno y la lógica de sus alianzas sociopolíticas: es decir, contra el conjunto de los grupos obreros y republicanos. Quien definió de forma más clara las cosas fue el POUM, que consideraba que la lucha contra el fascismo no podía desvincularse de la revolución socialista y, por tanto, había de pasar por la ruptura con las organizaciones que representaban a la burguesía. El POUM siempre expresó muy claramente que el antifascismo era una excusa para no hacer la revolución, que era históricamente adecuada y políticamente posible. Por ello, proponía la alianza entre su partido leninista y las organizaciones libertarias en un Frente Obrero Revolucionario. Sin embargo, la misma CNT que combatió en las calles de Barcelona no lo hizo con estos objetivos, sino para tratar de mantener las condiciones de poder adquiridas por el sindicato y evitar el deslizamiento del régimen hacia una acentuación de la disciplina, la homogeneidad gubernamental y la unidad del poder. Creo que las cuestiones socio-económicas tuvieron mucha menos relevancia que este aspecto. Lógicamente, entre el POUM y la CNT-FAI podía haber una unidad táctica inmediata, pero graves discrepancias estratégicas que permitieron, por ejemplo, que los negociadores de la CNT prescindieran tanto de las presiones del POUM para tomar el poder como de la representación de este partido en las negociaciones con el Consell de la Generalitat. La respuesta de los dirigentes de la CNT a escala española fue la de acudir a calmar el conflicto para tratar de negociar el mantenimiento de las condiciones existentes antes del asalto a la Telefónica. Sin embargo, por parte de socialistas, comunistas y republicanos, la insurrección fue contemplada como la prueba de la imposibilidad de seguir confiando en la capacidad de control de la CNT sobre su militancia y, por tanto, permitió abrir paso a nuevos gobiernos en Valencia y en Barcelona, que liquidaran la dirección de Largo Caballero en el ejecutivo central y la presencia de la CNT en ambos gobiernos. De igual forma, la insurrección se contempló, en especial por la prensa del PCE, como un movimiento que no iba dirigido contra el gobierno, sino contra el Frente Popular y el régimen republicano en su conjunto, lo que permitió establecer el mito de la colaboración entre el “trotskismo”, los “incontrolados” y “la quinta columna”.

—Un mito que, además de atentar gravemente a la verdad, ponía en el mismo saco a gentes que no siempre se llevaban bien. ¿Qué unía y que separaba a trotskistas, poumistas y cenetistas?

—Obviamente, tratar a la izquierda que no fuera partidaria del Frente Popular de ser filofascista o quintacolumnista es, como ya he dicho hasta la saciedad, una ignominia. La verdad es que me gustaría escuchar apreciaciones similares del mundo libertario, poumista o trotskista, cuando se acusa a los socialistas o comunistas españoles de ser simples agentes de Moscú. Para ir al meollo de la cuestión, lo que cabe destacar es la diferencia entre la CNT y cualquier versión del marxismo, sea poumista, trotskista, socialista o del PSUC. La CNT se plantea el comunismo libertario como objetivo, pero no será capaz de pasar a esa opción cuando se derrota al fascismo en Barcelona en julio de 1936. Por ello, decidirá aceptar el mantenimiento de las instituciones y la aceptación por éstas del poder alcanzado por el movimiento libertario. Tras la disolución del Comité de Milicias Antifascistas, la CNT aceptará la constitución del Consell de la Generalitat, formar parte del mismo y, además, acabará entrando en el gobierno central republicano. La tesis de muchos libertarios que han escrito sobre el tema es la existencia de una crisis de identidad de la CNT en unas condiciones inéditas: disponer del poder en la calle y no poder hacer la revolución anarquista. Sin embargo, creo que puede matizarse. Lo que se produce es, más bien, el deseo de hacer ambas cosas. Lo que quiere la CNT es ajustarse a una correlación de fuerzas en la que no puede desdeñar la existencia de ERC, UGT y PSUC, pero deseando sostener las zonas de poder ya obtenidas, en el ámbito del Orden Público o en la administración de la producción y los servicios. Lo importante es lo que no hay en la CNT. Y lo que no hay es una oposición al régimen republicano, sino una participación en el mismo en estas condiciones de poder difuso.

—¿Y en cuanto al POUM?

—En esto, la posición de la CNT no tenía nada que ver con la del POUM. A veces se olvida que el POUM es un partido bolchevique, leninista. No concibe más revolución que la toma del poder por la clase obrera y la ruptura de la República burguesa y el Frente Popular. Pero va más allá, y no lo digo yo sino los editoriales de La Batalla, el órgano del POUM: la formación de un frente unido con la FAI y la CNT, considerando que los “reformistas” –el PSOE, el PSUC, la UGT–, son enemigos de clase. La CNT, en Solidaridad Obrera, solicitará la formación de un gobierno CNT-UGT tras los hechos de mayo, lo cual significa no contar con el POUM, sino con la otra organización de masas existente en Cataluña y en el resto de España. Los trotskistas de aquel momento, agrupados en un pequeño grupo bolchevique-leninista y el propio Trotsky acusarán al POUM de ser un partido centrista, porque no han aceptado la unificación de la Izquierda Comunista de Nin con el Bloque Obrero y Campesino de Maurín. Y en 1937, un dirigente como Munis habrá de denunciar la incompetencia del POUM, que le impide hacerse con la vanguardia del movimiento y tomar el poder superando la República y el Frente Popular.

—¿Significa eso que el PSUC no era un partido leninista, dado que el PSUC no deseaba la ruptura del Frente Popular? ¿No estaba por la toma del poder por parte de la clase obrera?

—Naturalmente, el PSUC era un partido leninista. Pero he querido subrayar el carácter de partido leninista del POUM por la tendencia a confundirlo con una organización de izquierda socialista y apartarlo del espacio comunista. Aclarado este punto, nada secundario, lo que hay entre estos dos partidos –como ha ocurrido con el Bloque Obrero y Campesino antes– es una discrepancia acerca de la URSS y la III Internacional, cuyos carácter y estrategia son juzgados críticamente por el POUM, al contrario de lo que sucede con el PSUC. El PSUC es un partido peculiar, porque nace de un proceso de unificación obrera y socialista que comenzó a raíz de la ofensiva fascista en España desde 1934-1935 y que se realizó tras el estallido de la guerra civil. Siendo un partido de unificación entre socialistas y comunistas –su propio secretario general procedía de la Unió Socialista de Catalunya, muy moderada–, fue adquiriendo una posición más radical y se convirtió en sección catalana de la Internacional Comunista. El PSUC –contra lo que dice la historiografía vinculada al POUM sin dar pruebas documentales, más bien los especialistas han descubierto lo contrario– es un partido obrero en su composición, de clase en sus objetivos. Lo que ocurre es que la aparición del fascismo provoca una revisión estratégica que implica la necesidad de fijar la hegemonía de los trabajadores en un frente más amplio. Convendría recomendar las lecturas de los discursos de José Díaz, secretario general del PCE, cuando plantea en 1935 la idea de un Bloque Popular Antifascista que se vertebre a través de las Alianzas Obreras, y al que se sumen los grupos antifascistas de sectores populares. Lo que se defiende tras el estallido de la guerra y la correlación de fuerzas que ésta crea es, como es obvio, la defensa de una República contra la que se ha levantado el fascismo, pero que modificará su naturaleza, por la potencia adquirida por las organizaciones obreras y las transformaciones realizadas en el curso de la guerra, que se considera revolucionaria. El PSUC, podríamos decir, es un partido comunista con una estrategia de Frente Popular. Otra cosa será, como planteo en mi libro, la desviación gubernamentalista que el proyecto de democracia popular revolucionaria podrá crear a partir de mediados de 1937, cuando la guerra empieza a perderse con claridad.

—¿A qué te refieres exactamente al hablar de desviación gubernamentalista?

—El Partido Comunista defendió la idea de Frente Popular Antifascista como una estrategia que, a diferencia de lo proclamado por el PSOE y por Izquierda Republicana, no fuera simplemente un pacto electoral, sino un bloque cuya hegemonía debía corresponder a la clase más numerosa y cuya función histórica estuviera vinculada a la continuidad con la insurrección de 1934. Cuando se produjo la derrota del fascismo en lugares cruciales, los comunistas –que eran aún una fuerza minoritaria– aceptaron que la dirección política del proceso estuviera en manos de los republicanos y, más tarde, en el ámbito español, de los socialistas. Sin embargo, no renunciaron a las conquistas revolucionarias que ya se habían dado, y que fueron institucionalizadas con decretos como el de sindicación obligatoria o el de colectivizaciones. Creo, con todo, que a medida que la guerra empezó a ser desfavorable, en especial tras la pérdida del Norte, cuando la ayuda soviética comenzó a decrecer en la segunda mitad de 1937, al no poder competir técnicamente con el material alemán, se planteó básicamente ganar la guerra. Es decir, que hubo un desequilibrio en la ecuación guerra y revolución o, para decirlo en unos términos que superen este viejo debate, el PSUC –como el resto de las fuerzas republicanas y socialistas– empezó a considerar que los cambios debían realizarse desde el gobierno, creyendo que la imposición del orden exigía prescindir de las iniciativas de base, algo que es falso. Creo, además, que esta tendencia a considerar la gubernamentalización de la acción del partido como el objetivo a buscar, en esa lucha por el poder, es lo que acabaría provocando, incluso en la derrota del fascismo internacional, una tendencia a considerar que el área de acción de la izquierda revolucionaria debía priorizar las tareas de gobierno, ya fuera dentro de él o aspirando a regresar al mismo, tras la expulsión de los Partidos Comunistas de los gobiernos de Italia, Francia, Bélgica y Luxemburgo en 1947. Pero no creo que se trate de frenar la revolución económica –que estaba, en buena medida, realizada en los límites de lo aceptable por el Frente Popular–, sino de cómo lo que podía haber sido un doble espacio de acción pasa a ser, progresivamente, sólo uno.

—Volvamos a mayo del 37. Algunos historiadores han calificado la actuación de los comunistas de contrarrevolucionaria, y han visto la larga mano de Stalin detrás de la represión durante y después de la insurrección.

—Naturalmente, volver a mayo de 1937 significa haber establecido previamente cuáles son los análisis de las correlaciones de fuerzas, las estrategias y el carácter de cada una de las fuerzas en presencia. Sin ellas, lo que ocurre entre el 3 y el 7 de mayo carece de inteligibilidad, de la misma forma que no se comprende la actuación de los partidos antes de mayo y después del inicio de la guerra y lo que sucederá tras el fracaso del levantamiento contra el gobierno. Creo que hemos podido establecer que, con esta perspectiva, las motivaciones que llevan a la CNT-FAI y al POUM a participar en un movimiento contra el Consell de la Generalitat son distintas. Hemos podido establecer que las causas del movimiento no residen en la intervención de la Telefónica por las fuerzas de Orden Público –una expresión más adecuada que la de un asalto a manos del PSUC, considerando que la orden procede del Conseller de ERC responsable y, probablemente, del propio Companys–, no se refieren a una defensa de la revolución proletaria contra la reacción burguesa o estalinista. Por parte de la CNT, protagonista inicial del movimiento, se trataba de defender un ámbito de poder concreto en el mismo momento en que estaba discutiéndose qué hacer con los decretos de Orden Público que perjudicaban el margen de control social ejercido por los libertarios. Sólo por parte del POUM y de las Juventudes Libertarias ese acto de resistencia pudo convertirse en una primera fase desde la que poder asaltar el poder y establecer un gobierno de alianza entre libertarios y poumistas, estrategia que la dirección de la CNTFAI se negó a aceptar. El análisis de los acontecimientos realizado por la dirección del POUM después de aquella semana distribuye las responsabilidades entre la dirección de la CNTFAI y la del “reformismo” del PSUC. Si uno lee los editoriales de Mundo Obrero o Treball de aquellos días pueden verse las acusaciones dirigidas contra los encontrados y el “trotskismo”. Sin embargo, cuando vemos lo que dice El Socialista o La Humanitat, las condenas a la sublevación son similares, calificando de facciosos a sus inductores. No quiero ni podría negar que los mecanismos de poder dependientes de Stalin utilizaran la ocasión para descargar la represión sobre el POUM. Pero no ha podido demostrarse que los sucesos de mayo del 37 se prepararan por el estalinismo para poder hacerlo. Por el contrario, los documentos hallados por Angel Viñas muestran la sorpresa de los dirigentes españoles ante el levantamiento. Creo que, por otro lado, debe considerarse un contexto sin el que no entendemos el problema. Y es lo que era la URSS y la figura de Stalin para los trabajadores y antifascistas españoles en 1937, algo que nos resulta difícil de comprender en el 2007, pero que nos llevaría a un anacronismo si lo obviáramos. El mito de la URSS tenía la potencia suficiente como para penetrar incluso en sectores del socialismo y del republicanismo español y, sin duda, su posición en la guerra civil y la presencia de las Brigadas Internacionales había ayudado a incrementarlo. Una fuerza política cuya identidad se encontrara precisamente en la crítica al régimen imperante en la URSS, a su política interna y a la de la III Internacional podía encontrarse fácilmente aislada en el campo de la izquierda antifascista. Una cosa es el asesinato de Nin, que –según la hipótesis de Hellen Graham, que comparto aunque no estemos de acuerdo en la interpretación de los hechos de mayo, se debió mucho más a la fase soviética de la biografía de Nin que a la actuación del POUM– y otra el proceso abierto contra una fuerza que se había sublevado contra el régimen republicano en plena guerra civil, afirmando que deseaba su destrucción. En la represión del POUM, en la que hubo un proceso público, participaron fuerzas muy alejadas ideológicamente de los comunistas.

—Ya que has citado el asesinato de Nin efectuado por orden de Stalin, hablemos de otros asesinatos, éstos sí directamente ligados a los hechos de mayo, como los de Camillo Berneri y Francesco Barbieri.

—Creo que, al analizar los hechos de mayo debemos considerar dos elementos sin los que los hechos son una mera crónica de muertes anunciadas, inevitables, sin contexto de estrategias políticas y correlación de fuerzas alguno. Por un lado, se encuentra la necesidad de contrastar las posiciones políticas de cada fuerza con una claridad que ha sido ofuscada por la violencia y los crímenes. Decir, por ejemplo, que el POUM y la CNT no están en las mismas posiciones, y que el POUM no sólo está contra el Frente Popular, sino contra el régimen republicano, de cuya gestión no forma parte. Establecer cuál es la estrategia opuesta de socialistas, comunistas y republicanos. El antagonismo político que fue incapaz de crear un espacio de convivencia antifascista es el drama. La tragedia fue la liquidación física del adversario como resultado de una consideración política, que era la eliminación de las estrategias distintas a la propia. En este sentido, la muerte de los dos dirigentes anarquistas de los que hablas –cuya atribución aún no está clara del todo, por cierto, porque debería considerarse la intervención de los servicios secretos de Mussolini– es el resultado de lo que podía haber sido la muerte de Federica Montseny a manos de sectores anarquistas radicales o lo que fue el asesinato de Antoni Sesé, secretario general de la UGT, a manos de francotiradores de la FAI, cuando iba a tomar posesión de su cargo de conseller. Sin olvidar los importantes sucesos de La Fatarella, con enfrentamientos entre pequeños propietarios rurales y sectores libertarios, con muertos en ambos lados. Es decir, que la oleada de crímenes políticos, que no son un mero accidente de desorden callejero, es la prueba del nivel de confrontación al que se había llegado, pero que procedía de asesinatos políticos anteriores, como la muerte de Roldán Cortada a manos de la FAI en abril, de cuadros anarquistas en Puigcerdá y Bellver también en abril, el asesinato de Antonio López Raimundo en un control de carreteras a manos de la FAI… De lo que hablamos es de una progresiva incapacidad de convivir políticamente que lleva, como una aterradora consecuencia, a construir el arquetipo del contrarrevolucionario “objetivo”, que puede ser eliminado físicamente.

—¿Cómo se cerró –si es que realmente se cerró– la crisis? ¿La pacificación fue, como se ha dicho, el triunfo de la contrarrevolución e incluso la pérdida de la autonomía de Cataluña?

—La crisis difícilmente podía “cerrarse”, si por ello se entiende un acuerdo político de fondo. Esa divergencia de estrategias correspondía a formas tan distintas de entender el antifascismo e incluso la democracia y el socialismo, que era complicado que así fuera. Lo que debía establecerse era un mínimo común denominador, lo que había permitido luchar contra el fascismo hasta entonces en el mismo bando e incluso en el mismo gobierno. Lamentablemente, la confrontación que culminó en mayo de 1937 había llegado tan lejos como para que la desconfianza fuera insalvable, empezando por la que podía tener el gobierno republicano central con respecto a la propia capacidad de la Generalitat para mantener, sin una guerra civil de retaguardia, la lucha contra Franco. La lucha acabó con una negociación entre los dirigentes de la CNT y la FAI y el resto de fuerzas políticas catalanas. Solidaridad Obrera llamó a un gobierno sindical y, en todo caso, al levantamiento de las barricadas, mientras el PSUC, ERC y UGT hacían llamamientos similares a su militancia. Hubo, por tanto, un acuerdo en el que no participó directamente el POUM, cuya presencia no fue exigida por los libertarios, que podían haberlo hecho. Desde luego, un número considerable de la base cenetista no debió comprenderlo, pero la dirección que se había decidido por la colaboración y había recibido la confianza de la mayoría, sí. Por otro lado, el gobierno central, tras la caída de Largo Caballero, envió tropas que entraron en Barcelona gritando “UHP” (Uníos, hermanos proletarios; o Uníos, Hijos del proletariado), algo que demostraba que los sucesos de Cataluña se habían producido en el marco de la guerra civil española, algo que los cuadros del POUM, prácticamente inexistentes fuera de Cataluña, no desearon tener en cuenta en sus cálculos estratégicos, porque perdían cualquier capacidad de negociación e incluso de unidad revolucionaria con la CNT. Cataluña no fue invadida. Formaba parte de la República española, y las atribuciones en materia de Defensa y Orden Público habían sido obtenidas como resultado de la disolución del ejército en julio de 1936 y por la dispersión del poder estatal. Por otro lado, quienes habían combatido contra el POUM y la CNT en las jornadas de mayo eran también catalanes, del PSUC y de la UGT. Y ERC tuvo que contemplar como un efecto de aquel desafío a la República el proceso de centralización de poderes que siguió a los hechos. Desde el punto de vista nacionalista o independentista, podía considerarse que Cataluña perdía poder, pero no creo que ese punto de vista fuera el que estaba en las barricadas, ni en la militancia del PSUC-UGT ni en la del POUM, la CNT o la FAI, muy poco proclives a estos planteamientos. Finalmente, creo que no se inició la contrarrevolución –si hilamos tan fino, deberíamos colocar ese final en la reconstrucción de las instituciones en el verano de 1936, algo en lo que participan el POUM y la CNT–, sino que se mantienen las conquistas realizadas en un marco distinto, en el que la primacía de la guerra viene determinada por la aproximación del frente a Cataluña y el empeoramiento de las condiciones bélicas en la segunda mitad del año.

 

Entrevista  realizada por Miguel Riera para El Viejo Topo y publicada en junio de 2007

 

(Fotografía: sede blindada del POUM)

Francia: jóvenes protestan contra la segunda vuelta presidencial entre Le Pen y Macron

por Alex Lantier//

Miles de estudiantes de secundaria protestaron, bloquearon las entradas de sus escuelas y marcharon en ciudades a través de Francia el jueves en medio del creciente malestar ante una segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre dos candidatos de derecha: el exbanquero, Emmanuel Macron, y la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen.
Millones de trabajadores comprenden que esta elección solamente les ofrece la elección de cuál presidente regirá sobre un gobierno militarista y autoritario en Francia. Le Pen es una neofascista. En cuanto a Macron, la juventud lo detesta ampliamente por su rol como ministro de economía en el actual gobierno del Partido Socialista (PS), el cual ha reprimido brutalmente las huelgas y las protestas masivas de jóvenes el año pasado contra la ley laboral regresiva del PS.
El jueves después de los comicios, miles de jóvenes marcharon, mientras que varias escuelas secundarias fueron bloqueadas en Paris, Rennes y Nantes. Las pancartas decían: “Una elección entre la plaga y el cólera” y “ni Marine ni Macron, ni la patria ni los empresarios”.
En Paris, veinte colegios fueron bloqueados o dañados por las protestas. Una manifestación no autorizada de miles de estudiantes irrumpió en la Plaza de la República en oposición a Le Pen y Macron bajo el eslogan “Ni el fascismo ni el capitalismo de libre mercado”. En la Plaza de la Bastilla, hubo enfrentamientos entre la policía y los estudiantes estallaron. Entre los estudiantes de secundaria que ya pueden votar, muchos declararon que tenían en mente votar en blanco.
Algunos estudiantes compararon la segunda vuelta este año con la del 2002, la única otra vez que el FN alcanzó esta ronda. Hace quince años, esto provocó protestas de masas espontáneas. Hoy, “estoy impactada de que nadie proteste”, declaró Elise. “Todos esperaban que Marine Le Pen llegara a la segunda vuelta, pero ese es el problema: ¡es horrible de que todos esperen eso! Decidimos que teníamos que hacer algo contra el FN para defender nuestros valores. Incluso si es que no tenemos la edad para votar, es nuestro futuro. Y no queremos a un partido racista y xenofóbico en el poder”.
Los grupos estudiantiles celebraron otra protesta el día siguiente en frente del Ayuntamiento de Paris.
En Rennes, miles se manifestaron pacíficamente antes de chocar con la policía cuando las fuerzas de seguridad intentaron bloquear la marcha para impedir que llegaran al centro de la ciudad y dispararon gas lacrimógeno. Los enfrentamientos entonces se esparcieron alrededor de la ciudad con jóvenes clamando, “Macron, Le Pen, no los queremos”. Con respecto a las afirmaciones demagógicas del FN de ser un partido “antisistémico”, los jóvenes cantaban: “Las verdaderas fuerzas antisistémicas somos nosotros”.
Otras manifestaciones tomaron lugar en ciudades como Lyon, Toulouse y Dijon. Cientos marcharon en Dijon con pancartas como “ni un banquero ni una fascista”.
Las protestas de jóvenes son indicaciones iniciales de un profundo enojo social en toda la población por las elecciones presidenciales, donde fueron eliminados los candidatos de los dos partidos tradicionales de Francia: el Partido Socialista en el poder y Los Republicanos (LR). Los votantes repetidamente cambiaron sus preferencias y expresaron su frustración con una campaña dominada por acusaciones de corrupción e histeria policial. Tanto Macron como Le Pen son ampliamente odiados.
El estallido de las protestas de jóvenes acentúa la puntualidad del llamado por el Parti de l’égalité socialiste (PES) a realizar un boicot activo de la segunda vuelta, para así movilizar la oposición política a ambos candidatos entre los trabajadores y la juventud y preparar una lucha política de la clase trabajadora contra cualquiera que sea el candidato reaccionario que gane las elecciones.
Después de años de guerra, desempleo masivo y un estado de emergencia que suspende los derechos democráticos básicos —todo esto bajo el gobierno del presidente del PS, François Hollande—, se ha desarrollado un explosivo enojo social en la clase trabajadora. A sólo unas semanas de la primera vuelta, estalló una huelga general en el departamento de ultramar de Guyana.
La cuestión crítica que confrontan los jóvenes opuestos a las elecciones es orientarse hacia la clase trabajadora, desafiando la reaccionaria propaganda pro-Macron de los medios, para movilizarla en una lucha política contra la clase gobernante.
Para contener al creciente enojo social y preservar la frágil ventaja de Macron sobre Le Pen —las encuestas la muestran con un 40 por ciento de los votos, algo que nunca había alcanzado—, la prensa se ha dedicado a divulgar mensajes de propaganda hipócritos, calumniando a aquellos que se oponen a Macron desde la izquierda como aliados del neofascismo. El diario francés Libération publicó ayer una carta abierta por el periodista Johan Hufnagel. La carta, dirigida a “mis amigos en la izquierda que no votarán contra Le Pen”, se refirió a y desestimó los problemas que enfrentan los trabajadores de la planta de Whirpool en Amiens, quienes confrontan un inminente cierre de fábrica y la perdida de sus empleos.
“Contemplo todas las opiniones para poder entender su malestar por tener que votar por un candidato apoyado por la derecha, el gran capital, los neoliberales y que felizmente sacrificaría a los trabajadores de Whirlpool en aras de sus grandes y emocionantes planes. No puedo creer que no vayan a los centros de votación”, señaló, añadiendo que: “Emmanuel Macron les parece a algunos de ustedes como un adversario, pero él no es un enemigo. Sí lo es Marine Le Pen, quién es la enemiga de la democracia, de la República, la aliada de racistas, de antisemitas, de negadores del Holocausto, de grupos ultraviolentos y homofóbicos”.
Estas opiniones son un fraude político. Combinan dos características distintivas de los estratos “izquierdistas” de la clase media en bancarrota intelectual, los cuales han orbitado alrededor del PS desde su fundación en 1971. Estos aspectos son: su indiferencia hacia los derechos democráticos y su desprecio a la clase trabajadora.
En primer lugar, Macron también es un enemigo de la democracia. Como consejero de alto nivel de Hollande, apoyó al PS mientras éste imponía un estado de emergencia perpetuo que permite detenciones arbitrarias, incautaciones policiales y censura mediática. En cuanto a la cuestión del racismo y los principios republicanos, el mismo gobierno del PS en el que Macron tuvo un puesto ministerial impuso una política siniestra de deportación étnica de los romaníes que violó flagrantemente el principio republicano de neutralidad étnica.
En segundo lugar, el repudio casual de Hufnagel hacia la situación de los trabajadores de Whirpool ejemplifica las fuerzas de clase que impulsan el peligroso auge del FN. Las décadas de dominación sobre lo que es considerado como “izquierda” por parte de secciones de la clase media, a quienes les es totalmente indiferente si miles de trabajadores son tirados a las líneas de desempleo, les ha permitido a los populistas de la extrema derecha a posar como los verdaderos defensores de familias trabajadores.
El destino de los trabajadores de Whirpool en Amiens, cuya planta puede que sea trasladad a Polonia, es un ejemplo de ello. Macron tenía planeado encontrarse con los funcionarios sindicales de Whirlpool en un intento cínico de aprovecharse de la planta de Whirpool como publicidad. No obstante, no se atrevió a visitar la fábrica o hablar con los trabajadores, quienes lo denunciaron fuertemente ante la prensa. Uno de ellos le dijo a un delegado sindical que se iba a encontrar con Macron: “No le des la mano. De todas formas, no querrá tocar tus sucias manos de trabajador”.
Sybille, un trabajador de Whirlpool, declaró al WSWS: “Por supuesto, todos seremos despedidos. Todo está contra nosotros. Entonces no tenemos esperanzas en Macron. Él piensa que somos analfabetos, que nuestro CI no es suficiente alto como para votar por él”.
Un amigo de un trabajador retirado de Whirlpool añadió: “Somos clase trabajadora, por lo tanto no votamos por Macron”.
Le Pen tomó la oportunidad para eclipsar a Macron, aprovechándose de la conocida división de clase entre los trabajadores y las burocracias sindicales financiadas por el Estado. Realizó una visita sorpresa a la planta de Whirlpool para hablarle a los trabajadores y denunciar el comportamiento de Macron. “Pienso que demostró tanto desprecio por lo que están pasando los trabajadores de Whirlpool que he decidido venir a verlos”, declaró ella y se burló de Macron por comer “tortas elegantes” con los sindicatos.
La demagogia populista de Le Pen en Amiens es una advertencia: en medio del enojo explosivo en la clase trabajadora, aquellos que intenten suprimir la oposición hacia Macron desde la izquierda sólo terminarán fortaleciendo al FN. El PES no transigirá con asociarse de cualquier forma con Macron, sino movilizará a la oposición contra ambos candidatos de derecha con base en un programa socialista e internacionalista.

(Fotografía: jóvenes antifascistas protestando en la Plaza de la Bastilla, París)

Alarma de guerra: Trump convoca a todo el Senado a la Casa Blanca

por Andre Damon//

En una decisión sin precedentes en la historia de Estados Unidos, el presidente Donald Trump convocó a todos los miembros del Senado a la Casa Blanca para una reunión a puerta cerrada sobre una posible acción militar contra Corea del Norte. El evento es un evidente abandono de las normas constitucionales tradicionales que entraña consecuencias ominosas.

No es inusual que los miembros del ejecutivo, incluyendo los militares y agentes de inteligencia, les den informes a los miembros del Congreso tras bastidores. Pero, la doctrina constitucional de la separación de poderes entre las tres ramas coiguales del gobierno, la ejecutiva, la legislativa y la judicial, dicta que el poder ejecutivo debe presentarse ante los representantes electos del pueblo y no al revés.

Cuando el presidente Franklin D. Roosevelt solicitó una declaración de guerra contra Japón el 8 de diciembre de 1941, se pronunció ante el Congreso, el cual declaró guerra el mismo día. Este miércoles, 76 años después, es el Senado el que llegó a la Casa Blanca para recibir un informe de parte de los mandos militares sobre planes de guerra que procederán con o sin su autorización.

La sesión tuvo lugar en el auditorio del Edificio Eisenhower, adyacente a la Casa Blanca, que temporalmente se convirtió en “un centro de información confidencial compartimentada”. Los senadores no pudieron llevar sus teléfonos ni personal.

Se presentaron militares de alto rango y funcionarios de inteligencia, entre ellos el secretario de Defensa, el exgeneral de cuatro estrellas James Mattis; el general Joseph Dunford, el titular del Comité de Jefes del Estado; y el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats. También estuvo presente el secretario de Estado, Rex Tillerson, ex-CEO de ExxonMobil.

En cuanto a la presencia de Donald Trump, el Washington Post escribió el lunes: “Los funcionarios del Congreso sugieren que la proximidad de la reunión a Trump le facilita ‘pasar’ por ahí y tal vez hacerse cargo de la sesión informativa”.

Al haber citado al Senado a la Casa Blanca, Trump ha vestido su gobierno con incluso otra práctica asociada con el autoritarismo y la dictadura. Durante su ceremonia de investidura, varios funcionarios de la Casa Blanca solicitaron tanques y otros vehículos armados para el desfile en Washington. Después, mientras daba su discurso inaugural, un grupo de soldados se alineó detrás del recién juramentado presidente, a plena vista de la cámara principal, antes de que aparentemente se les ordenara dispersarse. Hasta el momento, no se ha dado ninguna explicación oficial sobre dicha intromisión tan extraordinaria y sin precedentes de militares en la toma de posesión de un presidente.

Sobre todo, la reunión simboliza el poder que han alcanzado los militares sobre todo el Estado en su conjunto. Este es el resultado de más de un cuarto de siglo de guerras interminables, un proceso emparejado con el aumento en el poder e influencia política del ejército. Hoy día, una camarilla de conspiradores de la clase gobernante y los mandos militares está a cargo de decisiones cuyas consecuencias son del máximo alcance, incluyendo acciones militares que podrían desencadenar una guerra mundial.

Ni siquiera se pretende que haya una discusión pública ni que se reivindique el control y supervisión del Congreso. El llamado “Estado profundo” opera detrás de las espaldas de la población y con un desprecio total hacia los sentimientos antibélicos de la clase obrera y la juventud.

La reunión con el Senado se dio en medio de un recrudecimiento de las tensiones militares en el Pacífico, particularmente en Corea del Norte. La Casa Blanca ha amenazado por varias semanas llevar a cabo un ataque preventivo contra el empobrecido país, presuntamente para impedir la construcción de misiles nucleares capaces de llegar a EE.UU. La facultad de tomar decisiones de suma importancia —como el lanzamiento sobre Afganistán de la bomba llamada Munición de Explosión Aérea Masiva (MOAB; Massive Ordnance Air Blast ) a principios de este mes— ha sido transferida a los oficiales del ejército.

No hay ninguna “facción propaz” dentro de la élite gobernante. La política exterior agresiva y beligerante del gobierno de Trump ha sido plenamente acogida tanto por los demócratas como los republicanos. Más allá, durante los primeros dos meses del actual gobierno, los demócratas encabezaron una campaña histérica para retratar a Trump como un “títere” de Moscú. Pero cuando Trump decidió atacar con misiles de crucero a Siria, un aliado de Rusia, lo aclamaron universalmente, y los demócratas exigieron operaciones de cambio de régimen aun más agresivas.

Ni un solo senador ha expresado oposición a dicha reunión a puerta cerrada en la Casa Blanca, ni mucho menos anunció que no asistiría

Las guerras interminables y los niveles extremos de desigualdad social han socavado a un punto fatal todas las formas de democracia burguesa en Estados Unidos. El gobierno de Trump, con su explícito odio hacia los derechos democráticos y sus métodos autoritarios, materializa las décadas de descomposición de la democracia estadounidense. El mismo Congreso está compuesto por títeres pudientes y corruptos de los intereses corporativos y del aparato militar y de inteligencia, y eso va para ambos partidos.

La prensa, por su parte, sirve como instrumento de propaganda del Estado. Cualquier desconformidad es denunciada como “noticias falsas” y “una guerra de información” proveniente de enemigos en el extranjero.

La idea de que el Congreso tiene la responsabilidad de ejercer control sobre los poderes militares y la guerra ha desaparecido. Desde la Guerra de Corea de 1950, los presidentes estadounidenses han llevado a cabo decenas de intervenciones militares sin declaraciones de guerra del Congreso, estipuladas por la Constitución.

La Ley de Poderes de Guerra de 1973, la cual declara como obligatoria la autorización del Congreso para cualquier acción militar que dure más de sesenta días, ha sido violada una y otra vez en la práctica. El gobierno de Obama lo hizo en su guerra aérea del 2011 contra Libia.

La reunión en la Casa Blanca no es ningún ejercicio de supervisión por parte del Congreso, sino una sesión de representantes políticos de la clase gobernante para recibir órdenes de parte de los mandos militares. Es un síntoma del colapso de todas las formas democráticas de gobierno y de la marcha cada vez más agresiva hacia la dictadura.

 

(Fotografía: tropas norteamericanas desplegadas en Corea del Sur)

 

26 de abril de 1937: los fascistas quemaron Gernika

 Joseph Lang//

La tarde del 26 de abril de 1937, la “Legión Cóndor” encuentra condiciones meteorológicas propicias para la destrucción de la ciudad de Gernika, en el País Vasco. Las noticias de este bombardeo, que duró tres horas, circulan rápidamente.

En efecto, cuatro corresponsales especiales de medios prestigiosos -el Times de Londres, el New York Times y la agencia Reuters– se encontraban por casualidad en la pequeña ciudad vasca poco antes o poco después del ataque aéreo. Sus informes detallados, basados en observaciones directas y numerosos testimonios de supervivientes, despiertan una ola de indignación mundial.

“Los propios vascos han quemado Gernika”: solo algunos titulares de prensa repetirán esta grosera mentira. Entre ellos, el Vaterland de Lucerna, conservador católico, y la Neue Zürcher Zeitung (NZZ).

Un “episodio”

No obstante, en un primer momento estos dos periódicos ofrecieron una información correcta. En el caso de la NZZ, gracias a su corresponsal londinense, que cita ampliamente al Times en un artículo publicado el 29 de abril. La propia redacción de la NZZ, en un artículo en primera página de la edición del 30 de abril, presenta el bombardeo como hecho, con el título de “Guernica”. Sin embargo el texto intenta sobre todo relativizar el acontecimiento calificándole de “episodio”, declarando que quien creyera en “una destrucción intencionada por los aviones alemanes” estaría en un error. La utilización de bombas incendiarias corresponde “sin duda alguna a las consideraciones más elementales sobre las necesidades militares”, escribe la NZZ.

Más en concreto, el texto articula una fuerte crítica contra Inglaterra que mantendría “una polémica artificial” contra la España de Franco y Alemania. La NZZ sospecha que el gobierno conservador de Londres lleva a cabo una campaña contra “el bombardeo de una “ciudad sin defensa””, con el objetivo de justificar sus propios esfuerzos de “rearme”. Un argumento que será repetido y saludado por los medios de la Alemania nazi.

Los vascos calificados de incendiarios

Frente a las reacciones indignadas, los generales franquistas hacen declaraciones diversas y a veces contradictorias. La noche del 27 de abril, Franco comienza por negar la intervención de un ejército del aire extranjero. Afirma que son los vascos los que habrían incendiado la ciudad. Y que el lunes en cuestión, las condiciones atmosféricas no habrían permitido un ataque aéreo. Algunas de las declaraciones siguientes ponen en cuestión el bombardeo, arguyendo que el martes y el miércoles, la bruma típicamente vasca llamada “sirimiri” habría impedido cualquier intervención aérea.

Los franquistas tardan varios días en ponerse de acuerdo sobre el día preciso en el que no destruyeron Gernika. En realidad el bombardeo del lunes tuvo lugar en condiciones meteorológicas ideales. Solo a partir del martes el tiempo se hizo nuboso y lluvioso.

Propaganda alrededor de despachos de agencias

El 29 de abril, la NZZ publica, sin ningún comentario, dos de estas declaraciones franquistas en forma de despachos de agencia de prensa muy abreviados. En la edición del mediodía, el periódico cita una declaración que confunde las fechas pero informa correctamente el tiempo que hacía. La edición de la tarde se refiere al mismo comunicado franquista que el día precedente, indicando la buena fecha pero falsificando las condiciones atmosféricas. A pesar de las contradicciones evidentes de Franco, y la coherencia de los artículos de los periodistas anglosajones, en su edición del 2 de mayo, la NZZ pone en cuestión el bombardeo de Gernika acusando a las “milicias vascas” de la destrucción de la ciudad. Un nuevo artículo del 3 de mayo publica dos fotos de las ruinas, con un comentario que evoca las dos versiones presentando, no obstante, la de Franco como la más creíble.

Por su parte, el periódico Vaterland está en un dilema: los vascos son en efecto las fuerzas más católicas de España. Es probablemente ésta la razón por la que la edición del 1 de mayo no imputa la destrucción de Gernika a unos buenos cristianos como los vascos, sino a los “dinamiteros asturianos”, es decir a los mineros de izquierdas. El 4 de mayo, el Vaterland hace una lectura incorrecta de un despacho de Reuters evocando el tipo de avión Heinkel 111, y plantea así la cifra improbable de “155 aviones” que habrían participado en el ataque.

Esta difusión de “fake news” franquistas se explica únicamente por un estado de ceguera ideológica. En su edición del 4 de mayo, el Vaterland defenderá la credibilidad del general Franco, explicando que éste sería alguien reconocido como “un soldado y un hombre de honor”. Y el 7 de mayo de 1937, el corresponsal de la NZZ en España se burlará de la “desgraciada república enana de Euskadi”.

En realidad, la voluntad de destruir la autonomía y la democracia vasca fue el motivo principal del bombardeo de Gernika.

28/04/2017

Ver fotos del Bombardeo de Gernika

P.S. Tres días después de la aparición de este texto en el Tages Anzeiger, la NZZ ha publicado un artículo interesante de su corresponsal en España, que aborda el bombardeo de Gernika y los acontecimientos de conmemoración organizados ochenta años después de los hechos. La edición en papel no dice ni palabra sobre el tratamiento periodístico de Gernika por NZZ de la época. La versión en línea da cuatro enlaces a ediciones aparecidas poco después del ataque, omitiendo la del 2 de mayo de 1937, que imputa la destrucción de la ciudad a las “milicias vascas” y la del 7 de mayo, que ironiza sobre la república vasca. Tampoco se mencionan los artículos que se felicitaban por la caída de Bilbao, en un espíritu muy alejado de una actitud neutral. Joseph Lang

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Cumbre del FMI refleja proximidad a una guerra comercial a nivel global

por Nick Beams//

En otro paso hacia el estallido de una guerra comercial a nivel global, el Fondo Monetario Internacional se convirtió este fin de semana en la segunda organización económica global en descartar su compromiso a “resistirse a todas las formas de proteccionismo”.

Ante el trasfondo de la decisión en marzo de los ministros de finanzas del G20 de retirar dicha promesa de su comunicado, el FMI adoptó el mismo curso de acción en sus Reuniones de Primavera en Washington. En ambos casos, abandonaron su postura oficial de “libre comercio” debido a la presión del gobierno de Trump, en consonancia con el programa de “EE.UU. ante todo” de la Casa Blanca.
Cambiando su tradicional postura, la declaración emitida por el Comité Monetario y Financiero Internacional de la institución (CMFI) ahora procura “promover la igualdad de condiciones en el comercio internacional”.
El actual presidente del CMFI, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, buscó restarle importancia a la decisión, sugiriendo que la redacción previa fue sacada porque “el uso de la palabra proteccionismo es muy ambiguo”.
En realidad, la omisión del rechazo al proteccionismo es una inconfundible expresión del aumento en las tensiones comerciales, impulsadas sobre todo por la administración de Trump.
Estos conflictos no pudieron mantenerse bajo la superficie. En su declaración ante el CMFI, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, dijo que Alemania “se compromete a mantener la economía mundial abierta, resistirse al proteccionismo y mantener en marcha toda cooperación económica y financiera global”.
Esta declaración se contrapuso a la del secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, quien dijo que EE.UU. “promovería una expansión del comercio con aquellos socios comprometidos a una competencia basada en el mercado, mientras nos defendemos más rigurosamente ante prácticas comerciales desleales”.
Su intervención iba dirigida en particular a los dos países con el mayor superávit comercial con EE.UU. —China y Alemania—. Washington no reconoce a la economía china como de mercado, mientras que miembros del gabinete de Trump han acusado a Alemania de aprovechar ventajas injustas ya que el valor del euro es menor a lo que valdría su antigua moneda, el marco alemán.
Sin nombrar directamente a Alemania, la cual registró un excedente comercial récord el año pasado, Mnuchin dijo que “los países con grandes superávits externos y finanzas públicas firmes tienen una responsabilidad particular de contribuir a una economía mundial más robusta”.
La decisión del FMI de doblegarse ante la presión de EE.UU. tuvo lugar pocos días después de que el gobierno de Trump anunciara la intención de imponer extensas restricciones a las importaciones de acero que tendrían consecuencias de gran alcance para el mercado global de este producto.
Invocando una ley empolvada de 1962, Trump firmó una orden ejecutiva para investigar el impacto de las importaciones de acero en la seguridad nacional del país. Tras aclamar que el decreto marca “un día histórico para EE.UU.”, indicó que el acero es “fundamental para ambas, nuestra economía y las fuerzas militares”, y que no se trata de “un ámbito en el que podemos permitirnos depender de países extranjeros”.
Dicho enfoque en la “seguridad nacional” constata la clara agenda militarista del nuevo gobierno. Sin embargo, esta legislación es parte de una estrategia más amplia que fue detallada ante el Congreso por el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el titular del Consejo Nacional de Comercio creado por Trump, Peter Navarro.
El objetivo es utilizar leyes ya establecidas en EE.UU. para eludir las reglas de la Organización Mundial del Comercio, permitiéndole así imponer medidas proteccionistas con impunidad. Cabe notar que, en su informe, Ross y Navarro invocan la infame Ley Smoot-Hawley de 1930, considerada ampliamente como la responsable de desencadenar los conflictos comerciales de los años treinta que contribuyeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Comentando sobre esta última iniciativa de Trump en el diario Financial Times, Chad Brown, investigador del Instituto Peterson y un exconsejero del presidente Obama, dijo que recurrir a cuestiones de “seguridad nacional” para justificar restricciones a las importaciones de acero equivale a una “opción nuclear” en el comercio.
“Esta es otra evidencia más de la tendencia preocupante que Trump parece estar rebuscando cada rincón e investigando cada herramienta disponible bajo las leyes estadounidenses para detener el comercio”, dijo.
En los últimos años, EE.UU. ha impuesto 152 casos de antidumping contra el acero y 25 otros casos contra tubos de acero. Esta última iniciativa representa una escalada importante. Según el secretario de Comercio, el sistema actual es muy “poroso” y sólo permite quejas muy limitadas contra países determinados, que pueden evadir las regulaciones fácilmente.
Las nuevas medidas pretenden lograr una “solución más completa en una amplia gama de productos de acero y de países,” que podría “posiblemente llevar a una recomendación para medidas en todas las importaciones de acero”.
Esto generaría caos en los mercados internacionales ya que los exportadores de acero buscarían verter sus productos en otros mercados, resultando en acusaciones de dumping y la imposición de mayores aranceles y otras barreras —en efecto, una guerra comercial a gran escala—.
Dos fuerzas fundamentales están detrás de las acciones del gobierno estadounidense. En primer lugar, el constante declive económico de EE.UU., que intenta superar por medios políticos y militares, se ha acelerado a raíz de la crisis financiera del 2008, la posterior reducción en el crecimiento económico mundial y la contracción de los mercados mundiales.
En segundo lugar, el gobierno de Trump busca contener y encauzar las crecientes tensiones sociales causadas por los bajos salarios y las cada vez más profundas dificultades económicas a lo largo de posturas económicas nacionalistas y reaccionarias. En este sentido, Trump cuenta con el pleno respaldo de la burocracia sindical, cuyos principales líderes literalmente posaron con Trump mientras firmaba su decreto sobre el acero. Al mismo tiempo, los nacionalistas económicos del Partido Demócrata también le han dado su apoyo, más prominentemente por el autodenominado “socialista”, Bernie Sanders.
La lógica inherente y objetiva de estos procesos es la de una guerra económica y militar, a la que los políticos capitalistas no pueden ofrecer ninguna alternativa progresista, como lo demostró la impotencia del FMI ante lo que ha reconocido históricamente como el gran peligro del proteccionismo. Esto se debe al hecho que el auge en marcha del nacionalismo económico y el proteccionismo está arraigado en el sistema socioeconómico de lucro privado y la división del mundo en Estados-nación rivales.
Hace cien años, el mundo estaba sumido en la carnicería de la Primera Guerra Mundial. Esta no fue “la guerra para acabar con todas las guerras”, sino el comienzo de una lucha de más de tres décadas para definir cuál potencia imperialista alcanzaría la hegemonía global. Después de decenas de millones de muertes y horrores incalculables, incluyendo el Holocausto y el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón, EE.UU. emergió con el papel dominante.
En la actualidad, el mundo se está enfrentando a las consecuencias aun más explosivas del declive económico de Estados Unidos.
Pero este año también marca el centenario del evento más importante del siglo XX, la Revolución Rusa y la toma del poder por parte de la clase obrera, liderada por Lenin, Trotsky y el Partido Bolchevique con base en el programa de la revolución socialista mundial. Esta debe ser la perspectiva que guie a la clase obrera internacional hacia adelante en las luchas que enfrenta ahora directamente.

¿Por qué estamos en huelga de hambre en las cárceles de Israel?

por Marwan Barghouthi//

[Más de 1600 prisioneros palestinos comenzaron el pasado lunes 17 de abril una huelga de hambre indefinida para exigir que se respeten los derechos básicos de los presos y se ponga fin a “la aplicación de la detención administrativa, la tortura, los juicios injustos, los tratos degradantes e inhumanos, las negligencias médicas, la detención de menores y la privación de derechos básicos como las visitas familiares o el derecho a la educación”.

Actualmente, hay 6500 presos palestinos, entre los que se incluyen 57 mujeres, 300 menores de edad, 13 parlamentarios y 18 periodistas. Además, 800 necesitan atención médica y cerca de 500 permanecen encarcelados en aplicación de la llamada «detención administrativa», figura que permite arrestar a una persona sin que se presenten cargos contra ella durante un periodo de seis meses prorrogable por otros seis meses.

La protesta, cuyo inicio coincidió con el Día Nacional de Solidaridad con los Presos Palestinos que se celebra cada 17 de abril desde 1974, está liderada por el líder encarcelado de Al Fatah, Marwan Barghouthi. Por ahora, la respuesta israelí ha consistido en suspender las visitas de todos los presos, aislar a Barghouthi, que ha sido trasladado a otra prisión, y reprimir las manifestaciones de apoyo a los presos.

Reproducimos a continuación la carta de Marwan Barghouthi, escrita en la prisión Hadarim, en Israel, publicada en The New York Times el martes 18/04/2017 ndt].

Habiendo pasado los 15 últimos años en una prisión israelí, he sido a la vez testigo y víctima del sistema ilegal israelí de detenciones colectivas arbitrarias y de malos tratos a los presos palestinos. Tras haber agotado todas las demás opciones, he decidido que la única opción para resistir a esos malos tratos era ponerme en huelga de hambre.

Unos 1000 presos palestinos han decidido participar en esta huelga de hambre, que comienza hoy, la jornada que celebramos aquí como el Día de los Presos. Hacer huelga de hambre es la forma más pacífica de resistencia que existe. Hace sufrir únicamente a quienes participan en ella y a quienes les son queridos, con la esperanza de que su estómago vacío y su sacrificio ayudarán a que el mensaje encuentre un eco más allá de los límites de su sombría celda.

Decenios de experiencia han probado que el inhumano sistema israelí de ocupación colonial y militar tiene por objetivo romper el coraje de los presos y de la nación a la que pertenecen, infligiendo sufrimientos a su cuerpo, separándoles de su familia y de su sociedad, haciendo uso de medidas humillantes para obligarles a someterse. A pesar de tal trato, no nos someteremos.

Israel, la potencia ocupante, ha violado el derecho internacional de múltiples maneras desde hace cerca de 70 años, y ha gozado sin embargo de la impunidad por sus actos. Ha perpetrado graves violaciones de las Convenciones de Ginebra en contra de los palestinos; los presos, entre los que hay hombres, mujeres y niños no constituyen una excepción.

No tenía mas que 15 años cuando fui detenido por primera vez. Tenía a penas 18 cuando un interrogador israelí me forzó a separar las piernas, cuando estaba en pie y desnudo en la sala de interrogatorios, antes de golpearme en los genitales. Me desmayé del dolor y la caída me ha dejado en la frente una cicatriz para el resto de mi vida. El interrogador se burlo luego de mí, diciendo que no procrearé jamás porque gente como yo no dan vida más que a terroristas y asesinos.

Algunos años más tarde me encontré de nuevo en una prisión israelí, realizando una huelga de hambre, cuando nació mi primer hijo. En lugar de los caramelos que repartimos habitualmente para celebrar tales noticias, repartí sal a los demás presos. Cuando tuvo a penas 18 años, fue a su vez detenido y pasó cuatro años en las cárceles israelíes.

El mayor de mis cuatro hijos es ahora un hombre de 31 años. Sin embargo, sigo aquí, prosiguiendo este combate por la libertad al mismo tiempo que miles de presos, millones de palestinos y con el apoyo de muchísimas personas en todo el mundo. La arrogancia del ocupante, del opresor y de sus partidarios les hace sordos a esta sencilla verdad: nuestras cadenas serán rotas antes de que lo seamos nosotros, porque está en la naturaleza humana responder a la demanda de libertad cualquiera que sea su precio.

Israel ha construido casi todas sus prisiones en Israel más que en los territorios ocupados. Actuando así, ilegalmente y por la fuerza ha transferido civiles palestinos en cautividad y ha utilizado esta situación para restringir las visitas de las familias y para infligir sufrimientos a los prisioneros con largos viajes en condiciones dolorosas. Ha transformado derechos fundamentales que deben ser garantizados en aplicación del derecho internacional -incluso algunos obtenidos con gran esfuerzo por las huelgas de hambre precedentes- en privilegios que su servicio penitenciario decide concedernos o retirarnos.

Los prisioneros y los detenidos palestinos han sufrido torturas, tratos inhumanos y degradantes, negligencias médicas. Algunos han sido asesinados mientras estaban detenidos. Según el último balance del Club de Presos Palestinos, alrededor de 200 presos palestinos han muerto desde 1967 a causa de tales actos. Los presos palestinos y sus familias siguen siendo también un objetivo prioritario de la política israelí de imposición de castigos colectivos.

Mediante nuestra huelga de hambre, intentamos poner fin a tales malos tratos.

En el curso de los cinco decenios pasados, según la asociación Addameer de defensa de los derechos humanos, más de 800 000 palestinos han sido encarcelados o detenidos en Israel -es decir, el equivalente al 40% de la población masculina de los Territorios palestinos. Hoy, alrededor de 6 500 de ellos siguen encarcelados. Algunos de ellos tienen la lúgubre distinción de poseer los récords mundiales de más largos períodos de detención de presos políticos. Apenas hay familias en Palestina que no hayan soportado sufrimientos provocados por el encarcelamiento de uno o varios de sus miembros.

¿Cómo dar cuenta de este increíble estado de cosas?

Israel ha creado un doble régimen jurídico, una forma de apartheid judicial, que asegura una cuasi impunidad a los israelíes que cometen crímenes contra los palestinos, a la vez que criminaliza la presencia y la resistencia palestinas. Los tribunales de Israel son una parodia de justicia, y son claramente instrumentos de la ocupación colonial y militar. Según el Departamento de Estado, la tasa de condenas de los palestinos ante los tribunales militares es de casi el 90%.

Entre los centenares de miles de palestinos que Israel ha encarcelado hay niños, mujeres, parlamentarios, activistas, periodistas, defensores de los derechos humanos, universitarios, personalidades políticas, militantes, paseantes, miembros de la familia de los presos. Y todo esto con un solo objetivo: enterrar las aspiraciones legítimas de una nación entera.

En lugar de esto, sin embargo, las prisiones de Israel se han convertido en la cuna de un movimiento duradero por la autodeterminación palestina. Esta nueva huelga de hambre demostrará una vez más que el movimiento de los prisioneros es la brújula que guía nuestro combate, el combate por la Libertad y la Dignidad, nombre que hemos elegido para esta nueva etapa en nuestra larga marcha hacia la libertad.

Israel ha intentado marcarnos a fuego a todos nosotros como terroristas para legitimar sus violaciones del derecho, entre las cuales están las detenciones colectivas arbitrarias, las torturas, las medidas punitivas y las restricciones rigurosas. En la voluntad israelí de minar la lucha palestina por la libertad, un tribunal israelí me condenó a cinco penas de cárcel a perpetuidad y a 40 años de prisión en un proceso transformado en espectáculo político que fue denunciado por los observadores internacionales.

Israel no es la primera potencia ocupante o colonial que recurre a tales expedientes. Todo movimiento de liberación nacional en la historia puede recordar prácticas análogas. Por ello son tantas las personas que han luchado contra la opresión, el colonialismo y el apartheid que están a nuestro lado. La Campaña Internacional para la Liberación de Marwan Barghouthi y de todos los presos palestinos, que la figura emblemática de la lucha antiapartheid, Ahmed Kathrada, y mi esposa, Fadwa, lanzaron en 2013 desde la antigua celda de Nelson Mandela en la isla de Robben Island ha gozado del apoyo de ocho laureados del Premio Nobel de la Paz, de 120 gobiernos y de centenares de dirigentes, parlamentarios, artistas y universitarios del mundo entero.

Su solidaridad revela el fracaso moral y político de Israel. Los derechos no son conferidos por un opresor. La libertad y la dignidad son derechos universales inherentes a la humanidad, de los que deben disfrutar todas las naciones y a todos los seres humanos. Los palestinos no serán excepción. Solo el hecho de poner fin a la ocupación pondrá fina a esta injusticia y marcará el nacimiento de la paz.

Carta publicada en el New York Times el 18/04/2017, traducida de http://www.france-palestine.org/Pourquoi-nous-sommes-en-greve-de-la-faim-dans-les-prisons-d-Israel

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Turquía: ¿cómo «ganó» Erdoğan el referéndum?

por Hamid Alizadeh

Recep Tayyib Erdogan ganó oficialmente en el referéndum de Turquía con el SÍ. Pero ¿cuál fue el carácter de su victoria y qué significa?

De acuerdo con los resultados oficiales, un 51,3 por ciento de los 48 millones de electores votaron por aceptar la nueva constitución que da extensos poderes más o menos irrestrictos al presidente. La participación, oficialmente del 84 por ciento, fue muy alta y el estado de ánimo en todo el país estuvo extremadamente polarizado.

Lo que estaba en juego, no era meramente un cambio en el sistema de gobierno, sino una votación sobre el presidente Erdogan y el propio régimen del AKP. Ello revela una sociedad que está dividida en dos campos diametralmente opuestos. Tras reconocer el resultado, Erdogan salió inmediatamente de manera ofensiva diciendo: “Tenemos mucho por hacer, estamos en este camino, pero es el momento de cambiar de marcha e ir más rápido… Estamos llevando a cabo la reforma más importante en la historia de nuestra nación». Más tarde, por la noche llamó a la reintroducción de la pena de muerte. El estado de emergencia se extendió inmediatamente.

Pero mientras que el referéndum se organizó para dar la impresión de un régimen fuerte con un sólido respaldo –una votación democrática a favor de la dictadura como algunos la habían llamado– se reveló exactamente como lo contrario.

 ¿Un voto democrático?

No hubo nada de democrático en la votación. En el período previo tuvo lugar la movilización completa del Estado y de los medios de comunicación para asegurar el voto para el SÍ. Tanto los medios de comunicación privados como de propiedad estatal se centraron casi exclusivamente en la promoción de la campaña del SÍ, dando poco o ningún espacio a la campaña del NO. La campaña llegó a niveles tan ridículos, que produjo una especie de prohibición auto-impuesta para no mencionar a palabra ‘no’ en los medios de comunicación, lo que llevó a la retirada de la propaganda contra el tabaco ¡y que fuera retirada de la exhibición una película llamada “NO”!

El presidente Erdogan equiparó amenazadoramente el NO con «ponerse al lado de los golpistas». Todo el mundo puede entender lo que significa esta amenaza. Más de 120.000 personas han sido despedidas de sus puestos de trabajo y 40.000 detenidas después de ser acusadas de complicidad con el intento fallido golpe de Estado de julio de 2016. Miles de concejales, diputados, funcionarios y organizadores del partido de la izquierda, basado en la minoría Kurda, el HDP, que hacía campaña por el NO, han sido detenidos bajo cargos falsos.

Por no mencionar el asedio y la guerra abierta en toda la región del sudeste del país, lo que ha llevado a la destrucción total de docenas de pueblos y barrios, dejando miles de muertos y decenas de miles de personas sin hogar. En el período de la campaña del referéndum estas tácticas de intimidación y terror estuvieron completamente sincronizadas con la campaña del HDP, y con toques de queda impuestos en ciudades y pueblos donde éste había planeado eventos. En la última semana solo, se impusieron toques de queda en 14 aldeas de los distritos de Lice, Kocaköy y Hazro, de Diyarbakir. La atmósfera de intimidación y terror fue magnificada el día de la votación, ya que cientos de miles de policías y militares fueron apostados en las calles para “mantener la seguridad”.

Por último, en un acto sin precedentes, el Tribunal Supremo Electoral (YSK) suspendió el requisito de que los sobres y las papeletas estuvieran sellados antes del inicio del proceso de votación. Esto no sólo es ilegal, sino que es muy probable que fuera parte de un plan para manipular el voto. La última vez que se dio un paso tal, fue en 2004. En aquel entonces el número de papeletas no selladas fueron 145. Esta vez la cifra fue de aproximadamente de 2,25 millones (!).

Se ha difundido una multitud de videos que muestran la descarada manipulación del voto en todo el país. La Misión de Observación Internacional del Referéndum de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE IROM) también informó que les fue negado o limitado el acceso a varios centros de votación. Al mismo tiempo, la agencia estatal de noticias Anadolu pareció estar informando de algunos resultados antes incluso de que la junta electoral oficial los hubiera contado. Especialmente en las zonas kurdas rurales, había muchos casos de resultados reportados que eran muy dudosos y poco probables.

En Bitlis por ejemplo, el SI ganó con el 59,35 por ciento de los votos, pero esto es una oscilación brusca respecto al 45,74 por ciento que el AKP/MHP (los dos partidos que defendían el SI) recibió en las elecciones parlamentarias de noviembre, e incluso mayor que el 52,06 por ciento que Erdogan recibió en las elecciones presidenciales de 2014, cuando estaba en la cúspide de su popularidad entre la población kurda. Teniendo en cuenta la violenta opresión de los kurdos que ha estado llevando a cabo desde entonces, los resultados de ayer parecen fantásticos. Del mismo modo, en las cercanías de Van, el SI recibió el 42,72 por ciento de la votación de ayer, mucho mayor que el 20 por ciento que los dos partidos antes mencionados recibieron en las elecciones generales de junio de 2015, y que el 30 por ciento que recibieron en noviembre de 2015. Las cifras parecen sospechosas por decirlo suavemente, y respaldan las muchas acusaciones de fraude electoral que se han expresado en estas áreas.

Los partidos de oposición, CHP y HDP, se han negado a aceptar el resultado y han pedido que las papeletas sin sellar no sean contadas.

La cuenta de Twitter en Inglés del HDP afirma que el partido está estimando una manipulación del 3-4 por ciento de los votos. Grupos de personas también salieron a las calles en todo el país para protestar por la votación.  Estas protestas continuaron hoy en una escala más grande cuando la conciencia de la magnitud de las irregularidades se hizo más evidente. No cabe duda de que, si hubiera habido unas elecciones mínimamente limpias, Erdogan habría perdido la votación muy probablemente.

 Apoyo en declive

A pesar de todo el fraude electoral, el terror, la intimidación y la votación, lo que es más sorprendente es el bajo nivel de votos a favor de la nueva constitución. El resultado final de la votación no estará listo hasta dentro de otros 10-11 días, pero la imagen que emerge de la votación revela una seria disminución en el apoyo al régimen.

En comparación con las elecciones parlamentarias de noviembre de 2015, cuando los votos combinados del AKP y el MHP se situó en el 57,1 por ciento, el voto por el SÍ de ayer se redujo en un 5,8 por ciento, o 4,2 millones de votos.

En las zonas kurdas, donde el Estado estuvo haciendo lo posible, y probablemente tuvo éxito hasta cierto punto, en mantener a los votantes en su casa, 9 de las 10 provincias donde fueron cesados los gobernadores kurdos y sustituidos con administradores designados desde el centro, todas votaron NO.

Lo más importante, casi todas las grandes ciudades han ido contra Erdogan. En Estambul, donde la carrera política de Erdogan despegó después de que él se convirtiera en alcalde, el NO ganó con el 51,41 por ciento a pesar del hecho de que los partidos del campo del SI recibieron el 57,34 por ciento de los votos en las elecciones anteriores. De hecho, el campo del SI recibió menos votos (48,65 por ciento) que los que recibió el AKP en las elecciones anteriores (48,75). En la zona obrera de Fatih, el campo del SI ganó con el 51,35, pero esto sigue siendo menor que el 52,2 por ciento que recibió el AKP en 2015, por no mencionar el 8,1 por ciento que recibió el MHP. En Umraniye, también una zona de clase obrera, la imagen es la misma: el SÍ consiguió el 55,2, frente al 55,5, conseguido por el AKP en 2015 y el 9,3 por ciento del MHP.

El mismo proceso se puede ver en Ankara, donde el AKP/MHP recibió el 63 por ciento de los votos en 2015, pero donde el NO ganó ayer con el 51,15 por ciento. En Esmirna también, el baluarte del opositor CHP, la alianza AKP/MHP experimentó una reducción clara, ya que su voto combinado fue del 42,38 por ciento en 2015 frente al 31,2 conseguido ayer por el SI.

El voto NO ganó en todas las áreas urbanas más importantes, Diyarbakir, Adana, Antalya, de la misma manera. En Antalya, el SÍ recibió 18,8 puntos porcentuales menos que el resultado del AKP/MHP en 2015 y el NO obtuvo una amplia victoria del 59,08 por ciento.

Mientras tanto, lo que empujó el voto por el SI, además de las cifras muy irregulares del sureste del país, fueron en gran medida las zonas rurales. No es por casualidad que el mayor porcentaje de votos por el SI proviniera de zonas no industriales tales como Bayburt, Rize, Aksaray, Gumushane y Erzurum. Sin embargo, incluso aquí la alianza por el SI perdió apoyo masivamente en comparación con las elecciones anteriores: Bayburt por 11,58 puntos, Rize en alrededor de 5,7 puntos, Aksaray por 14,22 puntos, Gumushane por 16,27 puntos y Erzurum por 15,23 puntos.

Lo más importante es que hubo una disminución en el apoyo en los baluartes principales del AKP en las nuevas ciudades industriales del “Tigre anatolio”. El AKP es el partido de la clase capitalista de Anatolia. Sin embargo, su éxito electoral ha estado ligado, en gran medida, a la clase trabajadora joven en estas áreas donde los ingresos medios, junto con el crecimiento local en general, han aumentado 4-5-6 veces, desde que el partido llegó al poder. Sin embargo, el estancamiento de la economía está destinado a aumentar la tensión de clase en estas áreas y a romper los restos de las relaciones paternalistas que han tenido un gran impacto en la vida económica y política. Este referéndum puede habernos permitido ver precisamente las primeras divisiones de clase en la patria local del AKP.

Por supuesto, Erdogan logró ganar en las regiones del Tigre anatolio, pero también vio por primera vez una disminución significativa en su apoyo. En Gazienatep, el corazón de yihadismo turco y una cabeza de puente en la intervención de Turquía en Siria, el SÍ recibió el 62,45 por ciento, 8,79 puntos menos que los dos partidos del SI en 2015. En los distritos urbanos de Gaziantep el SÍ recibió alrededor del 61 por ciento de los votos, mientras que fueron las áreas rurales quienes garantizaron el promedio general.

En Konya, el SI recibió 7,88 puntos menos que lo conseguido sólo por el AKP en 2015 (74,52 por ciento). Aquí el SI recibió 13,04 puntos menos que lo conseguido por los dos partidos del SI en 2015.

En Kayseri, el campo de SÍ retrocedió 16,17 puntos con respecto a 2015. En Denizli, un Tigre anatolio clave, que comenzó su crecimiento económico antes que los demás y por lo tanto tiene una clase obrera más madura, el NO ganó, arrebatándole alrededor de 15 puntos porcentuales al resultado de los partidos del Sí en 2015. Mientras la economía crecía y no había otra alternativa política real, la clase obrera de Anatolia se ubicó detrás del AKP. Pero a medida que los lazos con la vida rural se van alejando en la memoria de los trabajadores, el antagonismo de clase real entre los trabajadores y los patrones se vuelve más y más evidente. Es natural que esta diferenciación de clase también se refleje en el campo político. A medida que la crisis económica se profundiza en Turquía, este proceso se hará más fuerte y una violenta lucha de clases se producirá en Anatolia. Estas elecciones revelan las primeras fases de este proceso.

El proceso del declive en el apoyo a los partidos del SI es visible en todo el país. Es difícil ver de qué partido proviene este declive, pero es probable que provenga de ambos. Incluso si suponemos que el resultado sólo reflejara una disminución en el apoyo al MHP, todavía sería una señal de advertencia para Erdogan, que ha contado con el apoyo de la derecha nacionalista para estabilizar su gobierno durante los últimos dos años. En cualquier caso, si el MHP no hubiera apoyado el referéndum, hubiera sido necesario un fraude electoral mayor para garantizar la victoria de Erdogan.

La falta de una alternativa

Estaba claro que Erdogan no escatimaría medios para realizar su sueño de constituir un moderno sultanato. Además del fraude descarado, su principal táctica era, por un lado, confiar en el legado de una economía en auge durante su gobierno y la histeria nacionalista anti-kurda y el terror por el otro. Él prometía estabilidad frente a la amenaza de la inestabilidad. Está claro que esto tuvo un efecto sobre una cierta capa de la población, sobre todo en las zonas rurales del país. Sin embargo, este efecto fue insignificante.

La razón principal por la que Erdogan no fue derrotado, fue que no hubo una campaña de oposición creíble. El HDP estaba gravemente en desventaja por el estado de ánimo anti-kurdo extremo azotado por la guerra civil, así como por una enorme represión que paralizó efectivamente toda su organización. Al mismo tiempo, el partido no ha logrado salir de su aislamiento político y contrarrestar los ataques diarios en los medios de comunicación que lo retratan como una organización terrorista exclusivamente kurda.

La cuestión kurda está ahora atada completamente con el destino de Erdogan. Si no hubiera sido por la guerra civil contra los kurdos y las divisiones resultantes en la clase obrera en líneas nacionales, él no habría podido permanecer en el poder. Por desgracia, el principal partido de oposición, el CHP, está en manos de Erdogan, adoptando la misma retórica y apoyando una serie de leyes anti-kurdas. De hecho, en su voto protesta por el NO, no mencionó ni una palabra acerca de la guerra que se libra contra los kurdos, que representan una quinta parte de la población, ni la brutal represión contra el HDP, el cuarto partido en el Parlamento.

Más que nada, la actual dirección del CHP se ha destacado por su impotencia. Mientras que Erdogan movilizaba todo el poder del aparato estatal para el referéndum, los líderes del CHP trataban de mantener todo lo posible su condición de estadistas. El enfado con el líder del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, ha ido en aumento entre los partidarios del CHP que ven sus acciones como una “oposición leal” para legitimar el régimen Erdogan y de ir en contra de las raíces kemalistas del CHP. Los líderes del CHP tienen mucho más miedo a desencadenar un movimiento de masas incontrolable en las calles que a las perspectivas de un neo-Sultanato de Erdogan. Incluso Erdogan no toma la oposición CHP en serio. Al llamamiento de Kılıçdaroğlu de declarar sin efecto la votación, él respondió fríamente: “No deberían intentarlo, será en vano. Ya es demasiado tarde».

¿Una dictadura?

Erdogan estaba levantando públicamente las esperanzas de conseguir el apoyo de hasta un 60 por ciento en el referéndum, sin embargo, ahora está claro que apenas raspó el 50 por ciento. Este no es un signo de un régimen fuerte y vibrante. Por el contrario, refleja un régimen debilitado que está arremetiendo para sobrevivir. Lo que la dirección del CHP y la gran burguesía kemalista tradicional temen más que nada no son los amplios poderes de Erogan, sino que al alejarse de la democracia burguesa formal, también está eliminando las «válvulas de escape» del capitalismo turco. Cuanto más bonapartista se vuelva su gobierno, menos ocasión habrá de garantizar una transición «ordenada» -no revolucionaria- una vez que su apoyo se haya vuelto demasiado bajo para mantener su régimen.

Erdogan, inicialmente llegó al poder en una ola de apoyo y de ambiente anti-establishment y contra el ejército en Turquía, así como contra todos los partidos del sistema. Su popularidad fue sostenida por el más largo auge económico de la historia turca. Desde 2013, sin embargo, cuando el crecimiento comenzó a apagarse, estallaron las protestas del Parque Gezi y después Turquía comenzó a intervenir en la guerra civil de Siria, él ha ido perdiendo apoyo gradualmente. Mientras que este referéndum parece ser una victoria para su régimen, sólo revela la continuación de este proceso.

Erdogan sólo ha evitado muchas crisis mediante la creación de otras nuevas. La guerra en Siria, la guerra contra los kurdos y los enormes burbujas en los mercados de crédito y de propiedad, son todos problemas que no van a desaparecer. Al mismo tiempo, mientras que se ha enfrentado al movimiento kurdo y a diferentes facciones del aparato del Estado y de la clase dominante, no se ha enfrentado a la clase obrera turca, una clase que ha crecido enormemente en los últimos 20 años y que no ha sufrido una derrota importante desde 1980. Con el fin de establecer una dictadura firme de Erdogan, primero tendría que aplastar a esta clase, pero cualquier intento de hacerlo podría terminar con su propia caída. Mientras tanto, con la falta de una alternativa política, el régimen continuará por el mismo camino, cada vez más débil con cada crisis.

 

La dominación del capital financiero: ¿quién gobierna el mundo?

por Nick Beams//

Un artículo publicado la semana pasada en la página web de noticias australiana The Conversation ha puesto en dominio público algunos hallazgos importantes sobre el alcance de la dominación global del capital financiero.

Basado en una investigación llevada a cabo en el 2009, el artículo de David Peetz y Georgina Murray, académicos de la Universidad Griffith en Queensland, Australia, sintetiza su análisis del control ejercido por el capital financiero sobre las 299 mayores corporaciones muy grandes del mundo (corporaciones muy grandes o CMGs).

A pesar de que la investigación ya tiene más de siete años, los autores señalan que, “desde entonces hemos descubierto que la tendencia es de creciente concentración en varios países en las últimas tres décadas”.

Su artículo comienza disipando el mito de que las grandes corporaciones públicas son propiedad de una gran cantidad de accionistas —una ilusión promovida continuamente en los medios de comunicación para potenciar el argumento de que los trabajadores tienen un “interés” en la bolsa de valores.

“Cuando una sola organización [el fondo de inversión estadounidense Black Rock] controla más del 6 por ciento de las acciones en las corporaciones muy grandes del mundo y 30 controlan más de la mitad de todas las acciones en estas corporaciones, eso representa una concentración muy alta».

“Nuestro estudio del 2009 descubrió que varias formas de capital financiero controlaban la gran mayoría (68,4 por ciento) de las acciones en las grandes corporaciones del mundo. Los individuos o familias poseían sólo una proporción mínima (3,3 por ciento), y las compañías industriales poseían relativamente poco”.

La investigación está basada en una base de datos compilada por Bureau van Dijk, que combina información de alrededor de 100 fuentes, cubriendo casi 63.000 compañías en todo el mundo.

En un trabajo de investigación publicado en el 2009, titulado “ Quién gobierna el mundo —propiedad y el capital financiero”, ambos autores informaron que unas 30 organizaciones, bancos e instituciones financieras poseían o controlaban entre ellas el 51,4 por ciento de las 299 CMGs en su base de datos.

Es decir, sólo el 1,5 por ciento de los accionistas controlaban más de la mitad de las acciones.

Este informe señalaba cuál es el mecanismo principal mediante el cual el capital financiero ejerce su control sobre las compañías en las que posee acciones.

Las instituciones financieras ejercen su poder “no a través de la voz”, es decir, teniendo directivos en las empresas, sino “a través del retiro” —la amenaza continua de retirar fondos de las acciones de las CMGs “si no llegan las ganancias adecuadas”. Mediante el uso de su poder en los mercados financieros y la presión que ejercen sobre los gerentes para mejorar “el valor para los accionistas”, el capital financiero es capaz de dictar los términos.

En efecto, le hace entender a la gerencia a través de los mercados financieros: “Si no haces todo lo posible para maximizar las ganancias —ya sea a través de una mayor productividad, una expansión a gran escala o la reducción de costos—, venderemos nuestra participación financiera o, de lo contrario, los desplazaremos como gerentes”.

Este modo operativo lleva a una conclusión importante que los autores logran sacar. Desde el punto de vista de la lógica esencial del sistema, la distinción entre capital industrial y capital financiero es engañosa.

“Esto es porque, al final, el capital industrial es el capital financiero. Si alguna vez hubo un tiempo en el que el mundo era dominado por grandes corporaciones poseídas por unas pocas familias e individuos cuyos valores personales, caprichos y preferencias definieron el comportamiento de las corporaciones, ese tiempo ha pasado. El mundo es dominado por corporaciones que siguen la lógica del capital financiero—la lógica del dinero—porque eso es lo que son. Su lógica no es la lógica de los individuos, sino la lógica de una clase”.

Los datos sobre el país de origen de las grandes corporaciones y de las instituciones financieras que las controlan permiten una lectura interesante y políticamente significativa.

El mayor número de las CMGs, 86 en total, o el 29 por ciento, es originario de Estados Unidos. Los siguientes cuatro países en la lista son: Japón con 48; Gran Bretaña con 23; Francia con 23; Alemania con 20. Luego vienen en orden Corea, China, Italia y Australia.

La concentración de propiedad en las mayores potencias capitalistas es aún más pronunciada cuando se trata de corporaciones financieras. De las 10 principales corporaciones financieras que dominan a las CMGs, 6 tienen su origen en EE.UU., 3 en Francia y 1 en Gran Bretaña. EE.UU. es el país de origen de 10 de las principales 21 entidades financieras. Fuera de este grupo, 18 tienen acciones en por lo menos 100 de las 299 corporaciones más grandes.

Dos instituciones financieras de EE.UU. se destacan—Black Rock y Capital Group. Ambas tienen el mayor número de acciones en una importante cantidad de compañías. En el caso de Black Rock, es el principal accionista de 42 o el 13 por ciento de sus participaciones. En el 55 por ciento su participación accionaria, Black Rock está entre los 5 accionistas principales, al igual que Capital Group con el 45 por ciento de sus participaciones.

El significado político de estos hallazgos es que refutan las afirmaciones hechas por virtualmente todos los grupos de pseudoizquierda de que Rusia y China son potencias imperialistas. No basan estas definiciones en ningún análisis económico, ya que ni las instituciones chinas ni las rusas figuran entre las principales entidades financieras que controlan las grandes corporaciones.

Como Lenin dejó claro en su obra El imperialismo, la época imperialista se caracteriza por la dominación global del capital financiero, controlado por un puñado de grandes potencias.

Este punto también fue subrayado por Trotsky cuando se opuso a varias tendencias que argumentaban que la Unión Soviética era “capitalista de Estado” y que la expansión territorial que la burocracia estalinista buscaba en relación con Europa del Este era “imperialista”. Un gran número de grupos de pseudoizquierda surgieron de esta corriente.

“En la literatura contemporánea, por lo menos la literatura marxista, el imperialismo se entiende como la política expansionista del capital financiero, que tiene un contenido económico muy bien definido”.

Decir otra cosa es sembrar la confusión, continuó Trotsky. Este es exactamente el objetivo de la pseudoizquierda. Dejando de lado cualquier análisis económico científico, ellos usan la palabra “imperialista” como un epíteto. Esto surge de sus motivaciones políticas, ya que se alinean detrás de sus “propias” potencias imperialistas, sobre todo EE.UU., en la cada vez más intensa campaña de guerra contra Rusia y China.

Además, la investigación de Peetz y Murray es una confirmación sorprendente del análisis entero de Lenin en El imperialismo .

Él insistió en que el imperialismo no era una política preferida que podía ser reemplazada por alguna otra orientación, sino que éste surgió de una fase definida del desarrollo capitalista, su fase superior y final, reemplazando al capitalismo de libre competencia del siglo XIX.

Lenin enfatizó que el capital financiero buscaba la dominación económica no sólo de los países coloniales y sus recursos, sino de todo el mundo, tanto de países avanzados como oprimidos. Su política fluía de su economía —dando fin a la democracia liberal y la libertad e imponiendo reacción “en toda la línea”.

Él estaba escribiendo al comienzo de la época imperialista, que anunció su llegada con la erupción de la Primera Guerra Mundial, el 4 de agosto de 1914.

Muchas cosas han cambiado desde el siglo pasado, pero lo sorprendente es que las tendencias básicas de desarrollo económico han seguido el curso esbozado por Lenin. Por ejemplo, él enumeró cinco países —EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Alemania y Japón— como el núcleo del sistema imperialista. Como deja claro el análisis de Peetz y Murray de los datos sobre las CMGs y las instituciones financieras más prominentes, esas potencias permanecen en lo más alto de la lista.

Lenin identificó al conflicto entre las grandes potencias como la fuerza motriz objetiva de la guerra, en la medida en que cada una lucha por el dominio del mundo y entra en conflicto violento con las demás.

El desarrollo de corporaciones e instituciones financieras globales llevó a un punto crítico la contradicción fundamental del modo capitalista de producción: entre el desarrollo de la economía a nivel mundial y el modelo de Estado nación en el que está arraigado el sistema de lucro privado.

Como explicó León Trotsky, en el análisis final, la guerra fue una “revuelta de las fuerzas productivas contra la forma política de Estado y nación”. El imperialismo buscó resolver este problema de forma militar para decidir “cuál país debe transformarse de una gran potencia a ser la potencia mundial”.

En oposición al imperialismo, la clase trabajadora tenía que avanzar su propia resolución e impedir el paso de la civilización al barbarismo a través de la revolución socialista mundial —el derrocamiento del sistema de lucro privado capitalista y del Estado nación— con el fin de sentar las bases para establecer una organización socioeconómica superior a nivel global

Lenin hizo hincapié en el mismo tema en El imperialismo. La transformación del capitalismo competitivo del siglo XIX en imperialismo, o capitalismo monopólico, no sólo creó las condiciones para la guerra. También sentó las bases objetivas para una economía socialista mundial planificada. La dominación del capital financiero, el crecimiento de las corporaciones que organizan la producción a escala mundial, la interrelación de las participaciones de los bancos y las corporaciones implicaron una transformación en las relaciones sociales de la producción—la enorme socialización de la producción y la mano de obra.

Durante el boom económico de la posguerra, muchos observadores miopes—economistas burgueses y también algunos que afirmaban ser marxistas—sostuvieron que el análisis de Lenin y Trotsky se había vuelto obsoleto.

Ha sido reemplazado, dijeron, por desarrollos políticos y económicos. Las colonias de las potencias imperialistas habían logrado la independencia—no sin una lucha considerable—y estaban buscando un desarrollo económico nacional.

En el frente económico, el capital financiero, sobre el que el movimiento marxista puso un gran énfasis, había pasado a un segundo plano ya que actuó como siervo de las grandes corporaciones industriales que llegaron a dominar el panorama económico.

Pero dentro del marco del desarrollo económico e histórico más amplio, este fue un episodio corto. El auge económico de la posguerra duró sólo un cuarto de siglo, terminado a inicios de la década de 1970. La profundización de la crisis de la rentabilidad que puso fin al boom fue la fuerza motriz detrás de una vasta reestructuración del capitalismo mundial, basada en la globalización de la producción para aprovechar fuentes de mano de obra barata, alcanzando un grado de explotación más allá de lo logrado en la era del colonialismo directo y de la expansión del capital financiero.

El resultado es que la tendencia de desarrollo ha retornado, a un nivel superior, al camino trazado por Lenin. Y el avance cada vez más profundo hacia la guerra ha sido su resultado inevitable.

Al mismo tiempo, la integración de la producción ha sentado las bases objetivas para el desarrollo de una economía socialista mundial planificada. Esto se refleja no sólo en los hallazgos del estudio de Peetz y Murray, sino también en la investigación llevada a cabo en 2011.

Un artículo publicado en la revista internacional científica New Scientist e n septiembre de ese año, titulado “La red de control corporativo global”, detalló tanto la enorme socialización de la producción como la dominación del capital financiero.

Mostró que en el corazón de la red de 43.000 corporaciones transnacionales había una “súper-entidad” de 147 empresas unidas más estrechamente, que controla una gran porción de la riqueza de toda la red.

Según James Glattfelder, uno de los tres coautores del informe, “En efecto, menos del 1 por ciento de las compañías fue capaz de controlar el 40 por ciento de la riqueza total de la red”.

Las 20 principales compañías de este grupo estaban controladas por el capital financiero, como Barclays Bank, JPMorgan Chase y Goldman Sachs.

En la conclusión de su informe del 2009, escrito inmediatamente después de la crisis financiera global, Peetz y Murray apuntan que los Estados necesitan ejercer “cierto control sobre el capitalismo”, argumentando que “permitirle libertad sin restricciones es invitar nuevas crisis”.

Pero la posibilidad de algún tipo de reforma del capitalismo y de sus mandos en el capital financiero es una ilusión.

De hecho, el análisis de los dos autores es por sí mismo una refutación de su perspectiva política. Como señalan significativamente, la lógica del sistema es la lógica del dinero mismo.

La lógica del dinero, como la expresión material del capital, es decir, el valor que se expande sobre sí mismo, es derribar todas las barreras para su crecimiento.

El capital financiero no sólo domina y rige sobe las corporaciones. Como aclaró Lenin, también determina las políticas de Estados nominalmente independientes, incluso los más poderosos. Hoy, dicta todas las políticas gubernamentales, atacando servicios sociales vitales como la educación y la salud, exigiendo la reestructuración del mercado laboral de acuerdo a la necesidad de mayores ganancias.

Las experiencias de los últimos 30 años demuestran este hecho económico. A principios de la década de 1980, cuando el presidente francés, François Mitterrand, trató de poner algunos controles sobre los bancos, sus políticas fueron dinamitadas a través de las operaciones de los mercados financieros.

Otra experiencia importante ocurrió en 1992, cuando el capital financiero, en forma del fondo de inversión perteneciente a George Soros, forzó la devaluación de la libra esterlina al vender en corto la moneda británica y embolsarse alrededor de 2.000 millones de dólares en el proceso, a expensas del Banco de Inglaterra.

Cada gobierno vive ahora con miedo a una retirada masiva de su moneda y al veredicto de las agencias de calificación crediticia sobre sus políticas.

A fines de 1993, cuando el rendimiento de los bonos se elevó debido a la preocupación sobre el nivel de déficit del gobierno de EE.UU., el gobierno de Clinton implementó una serie de medidas para imponer recortes significativos en asistencia social a fin de satisfacer las exigencias del capital financiero. En su momento, James Carville, asesor político de Clinton, comentó: “Solía pensar que si existía la reencarnación, quería regresar como el presidente de EE.UU. o el Papa o como un gran bateador de béisbol. Pero ahora me gustaría regresar como el mercado de bonos. Puedes intimidar a todos”.

Hay dos cuestiones básicas a tener en cuenta aquí.

En primer lugar, el capital financiero no es una figura extraña de la economía capitalista, alguna serpiente diabólica que se las ha arreglado para deslizarse en el auténtico Jardín del Edén de la ganancia y la propiedad privada, sino que surge de los cimientos de este sistema.

Al inicio de su trabajo preparatorio para El Capital, Karl Marx se enfrentó a los conceptos adelantados por el socialista pequeñoburgués Pierre-Joseph Proudhon, quien sostenía que era posible frenar los estragos financieros conservando la propiedad privada y el mercado capitalista de dónde surgió.

Como Marx señaló, esto era como tratar de acabar con el Papa conservando la Iglesia Católica.

En segundo lugar, lo esencial para el análisis de Lenin, confirmado por la investigación de Peetz y Murray y otros, es que el aumento y la dominación del capital financiero, que traen consigo la privación social y el peligro siempre creciente de una guerra mundial, no es una política u opción preferida, sino el resultado de una fase o etapa definida en el desarrollo del sistema capitalista en sí.

Esto significa que la única perspectiva viable y realista para finalizar la marcha hacia la guerra, para asegurar la paz e igualdad genuinas —el tema de la celebración de este año del Día Internacional del Trabajador de parte del Comité Internacional de la Cuarta Internacional— es la lucha por el programa de la revolución socialista mundial de la clase trabajadora internacional, cuya situación objetiva la coloca en oposición al capital.

 (Fotografía: Isla Teja, Valdivia, Chile, 1938)

Jean-Luc Melenchón: la remontada

Por Manolo Monereo// 

 

 

A mí me asombra. De las personalidades que más me interesan en la izquierda europea tres son socialdemócratas que, por serlo, abandonaron los partidos socialistas oficiales, devinieron defensores a ultranza de los derechos sindicales y laborales y son críticos muy duros de la Unión Europea. Me refiero a J. P. Chevenement, a Oskar Lafontaine y, sobre todo, a J-L. Mélenchon. A Jean-Luc lo vi hace pocas semanas en Roma en un debate sobre la UE y su futuro; como siempre, claro y preciso. Si llegara a la Presidencia de Francia, su propuesta sería reformar los Tratados y poner fin a las políticas de austeridad. Si esto no fuese aceptado, iniciaría el proceso de salida del euro. Es más, en una conversación privada me dijo que él no aceptaría un acuerdo con Hamon y que arriesgaría. Él creía que el pacto con los socialistas significaría el fin de cualquier proyecto alternativo en Francia, dejando las manos libres a Marie Le Pen.

La biografía de Mélenchon es conocida. Nacido en Tánger –habla un excelente español con acento del Sur– desciende de españoles por ambos progenitores. Hizo una larga carrera en el Partido Socialista francés y fue ministro con Lionel Jospin. Abandonó el Partido Socialista y creó el Partido de la Izquierda. En las elecciones presidenciales de 2012 quedó en 4º lugar (11,1%) encabezando el Front de Gauche junto al Partido Comunista y otras fuerzas. En 2015 anunció que quería ser candidato a la Presidencia de Francia sin el Front de Gauche, fuera del marco de los partidos y apostando por una Francia insumisa. Ni más ni menos.

Seguramente el dato más característico de la personalidad política de Mélenchon es su conocimiento preciso de la crisis del sistema de partidos en Francia, combinado con una alta dosis de audacia que muchas veces deja a su equipo fuera de juego. Jean-Luc cree que poco o nada se puede hacer en el marco del sistema dominante y que es necesario innovar y arriesgar. Ha aprendido mucho de América Latina, de las izquierdas europeas, de Podemos y, sobre todo, de la compleja realidad de Syriza. Se podría decir, sin temor a equivocarse, que ha ido a estas elecciones en base a una enorme confianza en sí mismo, a un proyecto claramente alternativo y al convencimiento de que había una posibilidad ligada a él. Captó con inteligencia que el candidato Hamon no tendría demasiado recorrido, que una parte significativa del Partido Socialista terminaría apoyando a Macron y que solo él podría encabezar una alternativa democrática. Entendió que la línea divisoria izquierda/derecha (los socialistas siguen gobernando Francia) nada o poco dice y que el problema real era construir una alternativa nacional-popular al proyecto de Marie Le Pen. Para decirlo de otra forma, en momentos de excepción, hay que arriesgarse y tomar también medidas excepcionales; más allá de los partidos existentes y con una firme voluntad de gobierno y de poder.

El programa de Mélenchon es diáfano: poner fin a las políticas neoliberales desde un punto de vista republicano, ecosocialista y pacifista. El candidato de la Francia insumisa promueve, es la parte más polémica de su programa, un proceso constituyente en la perspectiva de la VI República; la defensa intransigente de los derechos de las personas, del Estado social y de la reindustrialización de Francia, apostando por un proteccionismo solidario a la altura de los desafíos de nuestra época. El ecosocialismo es tomado en serio convirtiéndose en el horizonte de un nuevo modelo de sociedad, Estado y de poder. Antes se ha dicho: la Francia insumisa no acepta las reglas neoliberales de la UE y apuesta por cambiarlas; si esto no fuese posible, iniciaría un proceso de salida de UE. Esto lo ha dejado claro una y otra vez. Su política internacional estará marcada por la paz, por la seguridad y un nuevo orden económico internacional más justo e igualitario. La prioridad es la defensa de la soberanía popular y de la independencia nacional con relaciones equilibradas con Alemania y la búsqueda de acuerdos equitativos con Rusia y con Eurasia.

La remontada de Mélenchon ha sido enorme, ha cambiado la agenda de la campaña electoral francesa y aparece, cada vez más, como alternativa democrática, no solo a Marie Le Pen sino al neoliberalismo que representan Macron y Fillon. Hay similitudes formales con las elecciones norteamericanas, en un sentido muy preciso: las élites eligen a un centrista neoliberal para derrotar al populismo de derechas. La diferencia es que Mélenchon es un Bernie Sanders que puede ganar, que quiere ganar. En todas partes lo mismo: solo se puede derrotar a las derechas extremas y a la extrema derecha desde una democracia económica, social y cultural comprometida con los derechos, defensora del Estado social, protectora de las mayorías y promotora de una res pública de hombres y mujeres libres e iguales. Jean-Luc se ha jugado todo, todo, a una carta. El pueblo francés se lo merece.

Portugal derrota la austeridad con aumento de salarios y pensiones

Por Orlando Lugo//

 

 

Semana informa que mientras “los griegos han estado inmersos…en una brutal terapia de austeridad económica que sigue sin reactivar la economía, los portugueses han logrado lo que a algunos equivale a la cuadratura del círculo: han rebajado el déficit fiscal al tiempo que han aumentado los salarios y las pensiones de los empleados y jubilados».

Esta recuperación empieza en noviembre de 2015 cuando llega “al poder en Portugal el primer ministro socialista Antonio Costa, poco después de que Grecia hubiese escapado por muy poco a un derrumbe financiero absoluto”. Portugal había aplicado “un fuerte paquete de austeridad entre 2011 y 2014”, que condujo a que en “2014 el crecimiento del PIB era negativo y el desempleo llegaba al 15%”.

Citando a The Economist Semana apunta que “en 2016 Portugal redujo el déficit fiscal a la mitad hasta alcanzar el 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB), el mejor resultado desde la transición a la democracia en 1974.» «Los salarios han regresado al nivel que tenían antes de la crisis». O sea que “en menos de 24 meses tiene (Portugal) resultados tangibles a la vista”.

“El gobierno de Costa parece dar sustento a lo que muchos economistas heterodoxos venían advirtiendo sobre la respuesta a la crisis global: que, más que austeridad acérrima, lo que los países europeos necesitaban eran medidas que alentaran la demanda interna para impulsar el crecimiento.” “Es decir, si el gobierno gastaba más, reactivaría la economía, aumentaría la recaudación de impuestos y eventualmente reduciría el déficit fiscal existente”, comenta Semana.

Aunque The Economist señala que “la Comisión Europea sigue alertando de la fragilidad de los bancos portugueses,” “el Banco Central estima que para 2019 el desempleo habrá bajado al 7%, al tiempo que las exportaciones se incrementarán en un 6%.”

Estos resultados generan un “contraste entre la mejora de las condiciones sociales en Portugal con el deterioro de las mismas en otros países europeos”. Una consecuencia política inmediata es que “las encuestas colocan al gobernante socialismo con diez puntos porcentuales por delante de sus rivales.”

El Porteño ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

EE.UU. lanza el mayor arma no nuclear en Afganistán: un crimen contra la humanidad

por Bill Van Auken y David North//

El despliegue militar del mayor arma no nuclear en su arsenal en la frontera entre Afganistán y Pakistán es un crimen contra la humanidad. Aun cuando el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación estaban realizando una campaña de propaganda mentirosa en la que denunciaban a Siria y Rusia por el uso de gas venenoso, el ejército estadounidense estaba colocando la bomba designada por el Pentágano como MOAB (Massive Ordnance Air Blast), o la “madre de todas las bombas”, para su uso en Afganistán.

Mientras que el Pentágono ha publicado pocos detalles sobre el impacto del bombardeo, uno puede estar seguro de que el número total de muertes resultantes de la MOAB es un masivo multiplicado del número de muertos en el presunto ataque de gas sirio, asumiendo -que esto no está seguro de que el ataque de gas haya tenido lugar.

Setenta y dos años después de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, el imperialismo americano se ha probado una vez más que es la fuerza más cruel y criminal del planeta.

El uso de la MOAB tiene implicaciones que van más allá de Afganistán. Demuestra -y éste es, de hecho, el objetivo principal del ataque- que no hay restricciones sobre lo que el ejército estadounidense está dispuesto a hacer en la búsqueda de los intereses del imperialismo estadounidense.

En el contexto de las tensiones militares aumentando desde la península Coreana y Siria hasta Europa del este, la detonación de la bomba masiva sobre Afganistán representa una advertencia para Rusia, Irán, Corea del Norte y cualquier país que se atreva a desafiar los intereses de Washington de que no hay límite para el nivel de violencia que el imperialismo estadounidense desatará contra ellos.

El arma MOAB, conocido oficialmente como “GBU-43 / B”, detonó cerca de 20.000 libras de explosivos en el aire, encendiendo la atmósfera y creando una conmoción masiva que elimina todo dentro de un radio de 1.000 yardas. Sus ondas de choque son capaces de matar gente en un radio de hasta 1,7 millas.

El impacto de la explosión es el equivalente a un arma nuclear para las personas atrapadas en la zona objetiva.

Diseñado para su uso en la campaña “shock and awe” desencadenada con la invasión estadounidense de 2003 en Irak, nunca fue utilizada en combate durante 14 años. Aun cuando el Pentágono llevó a cabo una guerra y ocupación que cobró un millón de vidas iraquíes, el arma fue vista como demasiado destructiva para servir a los propósitos estratégicos de Estados Unidos.

La planificación para el uso de esta espantosa arma en Afganistán comenzó bajo la administración de Obama.

Según el mando del Pentágono, esta auténtica “arma de destrucción masiva” fue lanzada por primera vez en un remoto distrito de la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, para borrar las presuntas cuevas y túneles utilizadas por elementos de la filial afgana del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS).

No hay una justificación táctica inmediata, mucho menos estratégica, para lanzar un arma tan masiva en una banda pequeña y poco armada de guerrillas islámicas – un grupo fundado con Pakistán que simplemente adoptó el logotipo de ISIS. En cambio, el ataque tiene todas las características de una calculada demostración del poderío militar estadounidense, el más espantoso que podría ser usado cerca de un ataque nuclear.

El bombardeo se produjo apenas una semana después de que Washington realizó un acto abierto de agresión militar contra Siria, disparando 59 misiles de crucero en una base aérea del gobierno y matando al menos a 15 sirios, la mayoría civiles.

Ese ataque se justificó en nombre de represalias por un presunto ataque con armas químicas atribuidas al gobierno sirio. Damasco negó el uso de tal arma y, a pesar de las interminables mentiras de los medios occidentales, toda evidencia objetiva apunta a una provocación protagonizada por la CIA y los combatientes vinculados a Al Qaeda que apoyan a los EEUU en Siria.

Incluso según el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación producían propaganda de guerra sobre el ataque fabricado de “armas químicas” en Siria, Washington estaba preparado para lanzar su mayor arma no nuclear sobre Afganistán.

El Pentágono ha afirmado que “tomó todas las precauciones para evitar víctimas civiles con este ataque”. Tales promesas, hechas repetidamente según el ejército estadounidense ha matado a millones de personas en todo el Oriente Medio, carecen de valor. Según los informes iniciales, hay varias aldeas cercanas al área del objetivo y, con toda probabilidad, las muertes y lesiones de civiles serán enormes.

En este momento, nadie sabe cuál es el daño total de este ataque y, si se deja a los medios de comunicación de EE.UU., nadie se le dirá nunca. Los mismos editorialistas para los órganos de la Cámara de Representantes de la CIA, como el New York Times y las noticias televisadas donde hablan parlamentarios que han repetido denuncias del gobierno sobre el régimen de Asad de la provocación de armas químicas en Siria son completamente indiferentes a la pérdida de vidas provocadas por la bomba estadounidense lanzada en Afganistán.

Del mismo modo, los medios de comunicación ignoran en gran medida la continua matanza causada por las bombas y misiles estadounidenses sobre el pueblo de Irak y Siria. El miércoles, un ataque aéreo estadounidense en el oeste de Mosul mató a 13 civiles mientras dañando a otros 17, la mayoría de ellos seriamente. El mismo día, una agencia de la ONU describió la devastación provocada por el ataque estadounidense a la ciudad iraquí, donde cientos, si no miles de hombres, mujeres y niños han muerto: “Los hogares están siendo destruidos. Las escuelas y los centros de salud están dañados y la infraestructura pública crucial, incluida la electricidad y las estaciones de agua están en ruinas “, según el informe, con la destrucción convirtiendo a 300.000 personas en refugiados sin hogar.

Mientras tanto, en el norte de Siria, aviones de combate estadounidenses llevaron a cabo un ataque aéreo de “fuego amistoso” que mató a 18 combatientes kurdos, mientras que el gobierno sirio informó que una bomba estadounidense voló un depósito de armas de Al Qaeda, extendiendo agentes químicos que podrían haber matado a cientos de civiles. Ninguno de estos incidentes recibe una cobertura significativa; Y mucho menos anuncian el escándalo moral de aquellas lágrimas de cocodrilo que lloran sobre las víctimas del presunto ataque químico por el que se ha formulado al gobierno sirio.

¿Quiénes son esas personas para dar una conferencia sobre “derechos humanos” y mucho menos para posicionarse como opositores del “terrorismo”? Una vez más, el imperialismo estadounidense ha demostrado al mundo que no está sometido a ninguna restricción del derecho internacional y mucho menos a la moralidad. Sus acciones violentas y depredadoras en el escenario mundial son expresión directa del carácter criminal y parásito de la clase dominante capitalista estadounidense, personificada en la repugnante figura de Donald Trump.

Esta última atrocidad se produce quince años y medio después de que Estados Unidos invadió Afganistán, derrocando al gobierno talibán, instalando su propio régimen de títere y llevando a cabo una sangrienta guerra y ocupación desde entonces. Según cálculos conservadores, el número de muertos en el país desde 2001 es de unos 200.000, con cientos de miles de heridos y millones de refugiados. Desde el principio, el propósito de esta intervención fue subyugar al pueblo afgano a la dominación semi-colonial americana y al impulso del imperialismo estadounidense para afirmar su hegemonía sobre la región rica en energía de Asia Central.

El momento del bombardeo fue significativo. Se produjo en la víspera de las conversaciones convocadas para el 14 de Abril en Moscú sobre un acuerdo de paz en Afganistán. Rusia ha convocado la reunión con China y Pakistán, con la participación de otros nueve países, entre ellos India e Irán. El Talibán ha indicado que puede unirse a las conversaciones. Mientras estuvo invitado, Washington no confirmó si asistirá, y los comandantes militares estadounidenses han hecho repetidas acusaciones infundadas de apoyo ruso a los talibanes.

Ya sea que se produzca un enfrentamiento armado entre aviones de guerra estadounidenses y rusos en los cielos de Siria, en un ataque militar contra Corea del Norte o en una provocación en las fronteras occidentales de Rusia, el siguiente paso del arma lanzado contra Afganistán es el lanzamiento de misiles nucleares.

Trabajadores y jóvenes en los Estados Unidos e internacionalmente deben responder a estos eventos ominosos con la mayor seriedad y una determinación para detener el capitalismo estadounidense y global de envolver al planeta en una tercera guerra nuclear mundial.

Las protestas deben organizarse en todo Estados Unidos y en todo el mundo contra las últimas atrocidades cometidas en Afganistán, Siria e Irak como parte de la lucha por construir un movimiento contra la guerra en masa basado en la clase obrera y el programa del internacionalismo socialista. En el centro de esta lucha está la necesidad de construir el Partido de la Igualdad Socialista y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional -los únicos opositores políticos consistentes del imperialismo mundial- como la dirección revolucionaria de la clase obrera.

Francia: el meteórico ascenso de Mélenchon en las elecciones presidenciales, la burguesía entra en pánico  

 

 por Jorge Martín//

Las últimas tres semanas han visto una rápida progresión del candidato de La Francia Insumisa en las encuestas para las elecciones presidenciales: de estar en el quinto lugar con alrededor del 11%, a estar tercero con más del 18% en la actualidad. Este rápido aumento se ha visto acompañado de una disminución lenta pero constante de la intención de voto para los dos candidatos mejor situados, la ultraderechista Le Pen (de un máximo del 28% hasta el 24%) y el liberal thatcherista Macron (de un máximo del 26% al 23%).

Esto significa que Mélenchon tiene una oportunidad de entrar en la segunda ronda. Esto ha llevado el pánico a la clase dominante, en Francia y a nivel internacional. Los pesimistas que sólo veían un “giro a la derecha” y el “peligro del fascismo” se han equivocado.

La posibilidad de una segunda ronda enfrentando a Le Pen con Mélenchon ha sido descrita por The Economist como la “opción de pesadilla”. Las encuestas muestran que Mélenchon derrotaría a Le Pen con el 57 por ciento contra 43. Como reflejo de los temores de la clase dominante, el diferencial entre los bonos franceses y alemanes se ha disparado hasta 75 puntos básicos (desde alrededor de 30 a finales del año pasado). El Financial Times señala que esta “elección es ya la más impredecible en una generación” y añade que “los tres principales candidatos en las urnas provienen ahora desde fuera de los principales partidos políticos.”

Uno de los principales periódicos burgueses franceses, Le Figaro dedica el conjunto de su portada alarmista a atacar a Mélenchon. “El proyecto delirante del Chávez francés” grita un titular. “Maximiliano Illich Mélenchon”, dispara el editorial. “Castro, Chávez… Mélenchon, el apóstol de los dictadores revolucionarios”. Los artículos compararan a Mélenchon con Maximiliano Robespierre, Lenin, Trotsky y Fidel Castro.

El ascenso de Mélenchon en las encuestas se puede atribuir a varios factores. El primero y más importante es el hecho de que su programa y discursos aparecen como un rechazo tajante a todo el orden de cosas existente. Esta es la forma en que lo describe, en términos de pánico, el FT: “él ha prometido aumentar el gasto en más de € 250 mil millones al año, reducir la semana laboral legal de 35 a 32 horas y un impuesto del 100 por ciento a los que tengan ingresos 20 veces mayores al ingreso medio. En política exterior, quiere que Francia abandone la OTAN y renegociar totalmente la relación del país con la UE. Si la negociación fracasa, él dice que será “el pueblo francés” quien decida si permanece en el bloque“.

La totalidad de la campaña electoral francesa está dominada por un estado de ánimo profundamente arraigado en el rechazo al orden establecido. Fillon fue un candidato sorpresa de la derecha, venciendo a los favoritos Sarkozy y Juppé en las primarias. Él mismo ha caído en desgracia por un escándalo de corrupción que lo ha empujado hacia abajo en las encuestas. El ganador de las primarias del Partido Socialista, Hamon, también venció al favorito Valls adoptando, en palabras, un programa que sonaba muy izquierdista, parte del cual fue copiado de Mélenchon.

De hecho, hace sólo unas semanas, el conjunto de la opinión pública “progresista” (incluyendo Owen Jones), estaba ejerciendo presión sobre Mélenchon para que se retirara de la carrera a favor de Hamon a fin de “no dividir el voto de izquierda” y “permitir que un izquierdista pasara a la segunda ronda”. Mélenchon, correctamente, se mantuvo firme y consistente en permanecer como el más radical de los candidatos de izquierda. Primero superó Hamon, y ahora ha alcanzado a Fillon, e incluso consiguió una estrecha ventaja sobre éste en algunas encuestas de esta semana.

Esto revela otro hecho importante que debe ser registrado: el colapso del apoyo al candidato oficial del PS que ahora languidece en torno al 8-9%. El gobierno del Partido Socialista, que fue elegido en 2012 con un programa que estaba nominalmente en favor de puestos de trabajo en oposición a la austeridad, pasó a aplicar un programa de recortes, ataques sin precedentes a los derechos democráticos (utilizando el terrorismo como excusa) y un asalto total sobre los derechos de los trabajadores en la forma de la contrarreforma laboral de la ministra el-Khomri. Esto último provocó un gran movimiento de protesta, uno de los más importantes desde mayo de 1968, en el que millones de trabajadores y jóvenes salieron a las calles y se declararon en huelga durante meses, hace un año. Al mismo tiempo vimos una rebelión de la juventud en el movimiento Nuit Debout, con la ocupación de las plazas. El movimiento no alcanzó sus objetivos de detener la contra-reforma, pero como hemos explicado, en ese momento se preparó el terreno para que los trabajadores se desplazaran desde el frente industrial al terreno electoral en un intento de encontrar una salida.

Toda la experiencia de los gobiernos de Hollande, con las jefaturas de gobierno de Ayrault primero y Valls después, crearon una profunda grieta entre el PS y una gran parte de su base de votantes tradicionales. Sólo el 24% de los que votaron por Hollande en 2012 votarían ahora por Hamon, el 26% votaría a Mélenchon y el 43% al liberal Macron (ex ministro en el gobierno “socialista”).

Como las posibilidades de Mélenchon para pasar a la segunda ronda aumentan, es probable que incluso una parte mayor de los partidarios de Hamon cambiarán su lealtad (el 46% indica que no está seguro de su voto y aún podría cambiar).

Su ascenso ha coincidido con los dos debates televisados en los que millones pudieron ver las distintas propuestas en curso sin la filtración habitual de los medios capitalistas. La noche del segundo debate televisado, el 4 de abril, una encuesta instantánea de ELABE mostró que los espectadores pensaban que Mélenchon había sido el candidato más convincente (25%) y también “quien mejor entiende a la gente como yo” (26%).

Otro factor en el ascenso de Mélenchon ha sido la manera en que su campaña ha sido capaz de movilizar a un gran número de gente en grandes mítines, mucho más grandes que cualquier otro partido, e incluso más grandes que los que vimos en la campaña presidencial anterior en 2012. El 18 de marzo, aniversario de la Comuna de París, reunió a 130.000 en la Plaza de la Bastilla de París. El domingo, 9 de abril, hubo un acto masivo con 70.000 en Marsella, un bastión tradicional del Frente Nacional, pero que también fue uno de los centros más radicales de protesta de los trabajadores contra la ley el-Khomri.

Estos actos no sólo permiten el candidato evitar el boicot y las mentiras de los medios capitalistas sino también dar a los presentes y a los que observan en las redes sociales y más allá, un sentido de su propia fuerza, de los números que hay detrás de la candidatura, y tienen un impacto multiplicador. Por otra parte, la campaña no se basa en los recursos de ningún partido en particular (el apoyo de las estructuras del partido comunista es, en el mejor de los casos, modesto, y el propio Partido de Izquierda de Mélenchon es muy pequeño), sino más bien en la movilización de las bases de decenas de miles a través organizaciones locales y de barrio, pertenecientes a la campaña de “La Francia Insumisa”.

Es significativo que el sector de la población donde el apoyo a Mélenchon es más alto es entre los jóvenes. Él es el principal candidato entre aquellos de entre 18 y 24 años de edad, con un 29%. Él también tiene un fuerte apoyo tanto entre los trabajadores de mono azul (18%) como de cuello blanco (20%), en los que ocupa el segundo lugar detrás de Le Pen. Ella es todavía la primera entre los trabajadores de mono azul, pero ha ido perdiendo algo de terreno, desde el 45% hasta 39%.

Hay que señalar que, en nuestra opinión, el programa de Mélenchon tiene una serie de deficiencias, que ya hemos hablado en otro lugar. La cuestión clave es que su programa de reformas sociales y económicas progresistas en los campos de la salud, educación, derechos de los trabajadores, etc. tiene que ser financiado. La derecha ha hecho un gran escándalo de este tema: no hay dinero para pagar todo eso, dicen. Mélenchon ha respondido con la presentación de un programa agresivo de impuestos a los ricos, del que incluso ha sacado un juego en línea (fiscal Kombat) en el que el propio candidato sacude a los ricos y poderosos (incluyendo Sarkozy, Lagarde, etc.) para obtener los fondos necesarios.

Por supuesto, los marxistas estamos a favor del sistema de impuestos más progresivo posible y de luchar contra la evasión fiscal. El problema es que esto llevaría inmediatamente a una fuga de capitales hacia otros países con regímenes fiscales más bajos (como vimos cuando Hollande aplicó su impuesto del 75% sobre la riqueza en 2014, que más tarde fue obligado a abandonar). Como vemos ya en los movimientos de pánico de los mercados de bonos, una victoria de Mélenchon llevaría inmediatamente a un asalto de “los mercados”. Al igual que ocurrió con Grecia, un gobierno Mélenchon sería puesto bajo una inmensa presión por la clase capitalista y sus instituciones (en particular la Comisión Europea y el Banco Central) para que capitule en todos los frentes, incluso en su propio programa limitado. La lección de Grecia es que, dentro de los límites del capitalismo, no es posible romper con la austeridad de una manera seria. O bien se hace que los trabajadores paguen la crisis del capitalismo o se rompe con el capitalismo y se les hace pagar a los grandes capitalistas. Eso significa que no sólo se trata de aumentar los impuestos a los ricos, sino que sobre todo hay que poner los medios de producción, distribución e intercambio que poseen, bajo propiedad y control democrático común, de manera que los recursos del país se puedan utilizar para el beneficio de la mayoría y no de una camarilla por arriba no elegida y que no responde ante nadie.

Por supuesto, una victoria de Mélenchon en Francia no sería exactamente igual que en Grecia. Después de todo, Francia es uno de los países centrales de la UE, con la segunda mayor economía de la zona euro. Una victoria de un candidato de izquierda en Francia tendría un enorme impacto en toda Europa, especialmente en su vecina Italia, que ya está sumida en una profunda crisis económica y política. Aceleraría grandemente todas las fuerzas centrífugas de la UE.

Lo más importante a entender es que esta es una escuela necesaria por la que tienen que pasar los trabajadores y los jóvenes de Francia, ya que una genuina alternativa revolucionaria no está presente en número e influencia suficientes. Lo que ven los cientos de miles de personas que miran hacia Mélenchon, no es tal o cual defecto en su programa, sino más bien, de una manera más o menos definida, un programa que expresa su ira y su rechazo a la totalidad del sistema. El 23 de abril tienen la oportunidad de descargarle un golpe.

Portaaviones estadounidense desplegado en amenaza directa a Corea del Norte

por Peter Symonds//

Apenas días después de lanzar su crucero contra Siria, el gobierno de Trump ha autorizado provocativamente al portaaviones estadounidense Carl Vinson, junto con su grupo completo de destructores de misiles guiados y un crucero, a las aguas de la Península Coreana. La medida es una amenaza militar directa contra Corea del Norte, que estaba en la parte superior de la agenda en conversaciones el pasado fin de semana entre los presidentes de Estados Unidos y China.

Un funcionario estadounidense no identificado dijo al Financial Times que el despliegue estaba diseñado para ser un “espectáculo de fuerza”. El grupo de ataque de transportistas había participado en juegos de guerra conjunta entre EE.UU. y Corea del Sur, pero se dirigía hacia el sur para las llamadas portuarias en Australia antes de ser ordenado al norte de Singapur. El Navy Times señaló que “anunciar los movimientos de los transportistas por adelantado es raro, y generalmente se hace para enviar un mensaje claro”.

El portavoz del Comando del Pacífico de los Estados Unidos, Dave Benham, declaró que la decisión era “una medida prudente para mantener la preparación y presencia en el Pacífico Occidental”, y luego criticó duramente a Corea del Norte. “La principal amenaza en la región continúa siendo Corea del Norte”, dijo, “debido a su imprudente, irresponsable y desestabilizador programa de pruebas de misiles y la búsqueda de una capacidad de armas nucleares”.

The Navy Times se jactaba de que “el grupo de ataque trae consigo una tonelada de poder de fuego, incluyendo las capacidades de combate aéreo y el ataque de los Hornets, los radares de alerta temprana, las capacidades de guerra electrónica y más de 300 acompañantes del transportista”.

El envío del Carl Vinson es una escalada deliberada de las tensiones en la península coreana después de la conclusión de la administración de Trump de una revisión larga de la estrategia de los EEUU hacia Corea del Norte. NBC reveló el Viernes pasado que tres opciones militares estaban bajo consideración activa: el regreso de las armas nucleares estadounidenses a la Península Coreana, ataques de “decapitación” para matar el liderazgo norcoreano y operaciones encubiertas dentro de Corea del Norte para sabotear objetivos nucleares, militares e industriales.

Hablando en “Fox News” el Domingo, el general H. R. McMaster, asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, justificó el despliegue de Carl Vinson como «prudente», y añadió: «Este es un régimen deshonroso que ahora es un régimen nuclear capaz. El presidente nos ha pedido que estén preparados para darle una gama completa de opciones para eliminar esa amenaza al pueblo estadounidense y a nuestros aliados y socios en la región «.

Citando a funcionarios estadounidenses, el Navy Times informó que “el Pentágono y el Comando del Pacífico de Estados Unidos han estado agudizando los planes para ataques militares en el Norte como una opción si el gobierno quiere llevar a cabo esa acción”.

Todas estas “opciones” altamente provocativas amenazan con desencadenar una guerra devastadora en la Península Coreana que podría matar a millones de personas. The NavyTimes sugirió que “un conflicto regional total” traería “a los EE.UU. y a sus aliados cara a cara con no sólo Corea del Norte, sino quizás con China”, es decir, un conflicto entre las dos economías más grandes del mundo, ambas con armas nucleares.

Trump sin duda explotó la amenaza de una acción militar contra Corea del Norte para presionar al presidente chino Xi Jinping para que tome medidas más duras contra el régimen de Pyongyang. Hablando después de las conversaciones entre Trump y Xi el pasado fin de semana, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, dijo ayer a la cadena CBS “Face the Nation” que Xi “entiende claramente que la situación se ha intensificado y ha alcanzado cierto nivel de amenaza que la acción debe ser tomada.”

Tillerson descartó cualquier conversación con Corea del Norte en la actualidad, diciendo solamente que “podemos trabajar juntos con los chinos para cambiar las condiciones en las mentes del liderazgo de Corea del Norte”. Pero si Pekín no intimida a Pyongyang para que acepte las demandas de Washington, Tillerson no dejó ninguna duda de que Estados Unidos tomaría medidas agresivas contra Corea del Norte. Trump dijo sin rodeos al Financial Times la semana pasada: “Si China no va a resolver Corea del Norte, lo haremos nosotros”.

En una entrevista ayer con ABC “This Week”, Tillerson se preguntó si el desarrollo de un misil balístico intercontinental en Corea del Norte constituiría “una línea roja». Respondió ominosamente: “Si juzgamos que han perfeccionado ese tipo de sistema de armas, entonces se convierte en una etapa muy seria de su desarrollo ulterior”. Dibujando un vínculo con el ataque de la semana pasada contra Siria, Tillerson dijo: “El mensaje que cualquier nación puede tomar si viola las normas internacionales, si viola los acuerdos internacionales, si no cumple con los compromisos, si te conviertes en una amenaza para los demás, en algún momento, es probable que se realice una respuesta”.

El régimen norcoreano denunció los ataques de misiles estadounidenses contra Siria como “un acto de agresión no perdonable”, y añadió que “Estados Unidos ha estado escogiendo sólo a países sin armas nucleares”. Un portavoz declaró: “La realidad de hoy demuestra que debemos ponernos de pie Contra el poder con poder y demuestra un millón de veces que nuestra decisión de fortalecer nuestra disuasión nuclear ha sido la correcta”.

En realidad, el limitado arsenal nuclear de Pyongyang sólo ha provisto al imperialismo estadounidense de un pretexto para una acumulación masiva de sus fuerzas militares en Asia, que no se dirigen principalmente contra Corea del Norte sino China. Trump está continuando y expandiendo el “pivote de la administración Obama a Asia” en un intento por asegurar el dominio continuo de Estados Unidos de la región de Asia Pacífico.

Si bien Corea del Norte no es lo mismo que Siria, los EE.UU. no dudarán en utilizar la fuerza militar contra Pyongyang para promover sus ambiciones estratégicas. El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ya ha advertido a Corea del Norte que cualquier intento de utilizar sus armas nucleares recibirá una “respuesta eficaz y abrumadora”. El grupo de ataque de Carl Vinson solo tiene la capacidad de transportar y suministrar suficientes armas nucleares para borrar las armas nucleares de Corea del Norte Industriales y militares.

Por otra parte, nadie debe concluir que los ataques en Siria evitarán un ataque estadounidense a Corea del Norte. Damasco y Pyongyang son sólo los objetivos indirectos de una estrategia mucho más amplia de subordinar a Rusia y China -y por lo tanto a la masa eurasiática- a la hegemonía del imperialismo estadounidense. Las amargas luchas dentro de los estrategas políticos, militares y de inteligencia estadounidense sobre las tácticas -ya sea para enfrentarse primero a Moscú o a Pekín- no descartan ataques tanto a Siria como a Corea del Norte, con consecuencias devastadoras para la humanidad.

España: el PSOE, entre el inmovilismo y la alianza con Podemos

por Jaime Pastor//

La crisis del PSOE –de identidad, de proyecto y de liderazgo- sigue abierta. Como ya hemos analizado en otros artículos 1/, tiene rasgos comunes con la que afecta a la socialdemocracia europea, debida principalmente a los límites estructurales de las políticas social-liberales en el marco de la crisis sistémica y de la Unión Europea austeritaria y a la creciente pérdida de apoyos en su base social tradicional. A éstos se suman los que han ido debilitándole como pilar principal de un régimen en crisis, tanto en el plano social como en el nacional-territorial, convirtiéndole en un partido con una base social envejecida y concentrada principalmente en el sur, bajo el control de una nomenclatura que sigue aferrada a los intereses del régimen y el bloque de poder dominante. Un conjunto de factores a los que se añade otro que no se da con tanta fuerza en otros países: el ascenso de una coalición de fuerzas encabezada por Podemos que le sigue amenazando, pese a sus dificultades actuales, con superarle en votos y que ya gobierna con su apoyo en ayuntamientos emblemáticos de grandes ciudades.

Ahora, la convocatoria por el Comité Federal del PSOE de elecciones primarias para elegir Secretario/a General el 21 de mayo y del próximo Congreso los días 16 al 18 de junio marca la conversión en oficial de la mayor confrontación que vamos a ver en este partido desde el famoso Congreso de Suresnes de 1974. En realidad, esa batalla interna está abierta desde las elecciones de junio de 2016 y, sobre todo, desde el 1 de octubre pasado. Fue ése el funesto día en el que se produjo la defenestración programada como “operación de Estado” (en acertada definición de Pérez Tapias) contra Pedro Sánchez como Secretario General de este partido, con el fin de poder garantizar la investidura de Mariano Rajoy como presidente del gobierno mediante la abstención del grupo parlamentario socialista. Desde entonces, la hostilidad entre la nueva Gestora y un amplio sector de la militancia socialista no ha dejado de crecer.

Tres candidaturas, las de Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, van a pugnar ahora por hacerse con el puesto número 1 del PSOE y su primera prueba de fuerzas va a estar en torno a quién consigue mayor número de avales, con la líder andaluza dispuesta ya a imponerse por goleada. Díaz cuenta para ello con el apoyo de la Gestora actual y de la mayoría de quienes han formado parte de la elite de este partido desde al menos 1982, mientras que Sánchez amenaza con el apoyo de la mayoría de la militancia y López con su esperanza en aparecer como el único capaz de recomponer la unidad interna y evitar el “choque de trenes”.

¿Habrá debate político?

Hasta ahora, sin embargo, poco debate de proyectos hemos podido ver, si bien el primero que intentó abrirlo fue Pedro Sánchez con un documento que, elaborado por un equipo en el que han participado desde ex “guerristas” hasta miembros de Izquierda Socialista, fue presentado en febrero con el lema “Por una nueva socialdemocracia”. En el mismo, y en los discursos que ha ido prodigando en mítines que han contado con una asistencia masiva, aparece una voluntad de conectar tímidamente con los nuevos vientos que corren en algunos partidos afines como el británico o el francés con la irrupción de Jeremy Corbyn y Benoit Hamon. Encontramos, por ejemplo, una crítica radical del rumbo que están tomando el capitalismo neoliberal y, con él, el conservadurismo del PP, junto con una apuesta por renovar un proyecto socialdemócrata que incluya principios como igualdad de género, sostenibilidad ecológica y democracia social. También es significativo, por ejemplo, que asuman explícitamente críticas como la del PIB como criterio de riqueza (apuntando, se supone, contra economistas como José Carlos Díez, coautor de la ponencia marco) y un mayor esfuerzo por reformular el concepto de trabajo, incluyendo el de cuidados.

En sus propuestas programáticas destacan algunas novedades como el reparto del trabajo asalariado, un salario mínimo de 1 000 euros, el debate sobre la Renta Básica Universal, o la reforma de la Constitución para blindar derechos y libertades, si bien se limitan a pedir la modificación del artículo 135 “para garantizar la estabilidad presupuestaria y la estabilidad social”. Sin embargo, poco nuevo respecto a la cuestión catalana: reivindicación de la Declaración de Granada de 2013 para avanzar hacia el “perfeccionamiento federal” del Estado autonómico, si bien en alguna entrevista Sánchez se ha atrevido a decir que reconocería a Catalunya como una “nación”. En el plano interno, destaca una defensa de los procesos “de abajo arriba” frente a los procedimientos de la Gestora (y del propio Sánchez en el pasado, cuando destituyó a Tomás Gómez como Secretario General del partido en la Comunidad de Madrid) e incluso una mención explícita a la necesidad de acabar con los aforamientos y las “puertas giratorias”.

¿Qué es lo que en realidad diferencia a este documento y a esta candidatura de las otras? En realidad, es la disposición a no considerar a Podemos como el principal adversario cuando expresa, por ejemplo, su rechazo a “entrar en colisiones frontales y sistémicas con otras formaciones de la izquierda ni mimetizarse con ellas”. La simple referencia implícita a una posible futura alianza con Podemos y las confluencias para llegar al gobierno del Estado echa chispas dentro del aparato del partido y convierte a Sánchez en el enemigo a abatir para quienes forman parte, como se dice en la introducción de este documento, de “una elite profesionalizada del partido”.

Posteriormente, hemos podido conocer el documento presentado por Patxi López (“Con Patxi ganamos tod@s”), prolijo en algunos puntos pero con una tesis muy clara, tal como la ha resumido él mismo: “Entre Hollande y Corbyn nos quedamos con Martin Schulz”, queriendo apuntarse a quien aparece como posible “caballo ganador”, si bien en un contexto muy distinto del español. López aspira así a “atraer a la centralidad política a la izquierda” y recuperar la deseada autonomía frente al PP y a Podemos. Una “tercera vía” que responde más bien a querer mantenerse en la ambigüedad respecto a la política de alianzas futura para poder así agrupar a un amplio espectro del partido que, sin embargo, parece cada vez más polarizado. Pese a ello, en el plano programático ha optado por colaborar en la ponencia marco recientemente aprobada por el Comité Federal este 1 de abril, con lo que difícilmente va a ganar credibilidad como alternativa a Díaz y a Sánchez, más allá de su vocación de ejercer de “casco azul”.

La ponencia marco oficial, pendiente todavía de las enmiendas que se puedan presentar en el Congreso, difícilmente puede ocultar su alineamiento con las tesis defendidas por la coalición de intereses agrupada en torno a Susana Díaz. Basta simplemente observar que comienza con una firme reivindicación del papel jugado a partir del 1 de octubre en “el desbloqueo institucional de nuestra democracia”, o sea, en permitir gobernar al PP de Rajoy. A partir de ahí y de la definición de la ultraderecha y “el populismo” como sus principales adversarios, se desliza una firme voluntad de rechazar “la deslegitimación populista de la Transición” 2/ y una reafirmación de “la democracia representativa como una forma óptima de democracia”, identificada ésta en realidad con el régimen actual, libre, eso sí, de lo que definen como “riesgos de corrupción”…

Será desde la firme defensa de ese régimen, con “ambición reformista” (sic), como el PSOE buscará recuperar a los votantes socialistas que votaron a otros partidos, siempre mediante la búsqueda del consenso y evitando la polarización de la sociedad. O sea, apostando por el deseado e imposible “centro” político. Respecto a la Unión Europea y a la globalización, si bien se reconoce que “el descontento social con la gestión de la crisis alimenta el populismo europeo”, se apunta una crítica moderada de una política económica considerada “errónea” y se incluyen propuestas repetidas muchas veces pero nunca llevadas a la práctica cuando han gobernado, como la Tasa Tobin o la eliminación de los paraísos fiscales. En cambio, su apología del libre comercio internacional les lleva a justificar su apoyo al CETA.

Empero, lo que más parece preocupar a la elite dirigente es la amenaza que supone la “democracia asamblearia” frente a la “representativa” (o sea, la de las “baronías” que ven su oligopolio amenazado por las bases): de ahí que pretendan acotar las consultas a la militancia en el futuro frente a la exigencia de obligatoriedad de consultar a la militancia los acuerdos de gobierno, como propone el documento de Sánchez.

¿”Gran Coalición” o confrontación con el PP y la austeridad neoliberal?

Con todo, más allá de las diferencias, en todos estos documentos es fácil comprobar rasgos comunes: una reivindicación acrítica del legado de la Transición y de los gobiernos socialistas (que lleva incluso a obviar no solo el papel pionero de Felipe González en los inicios de la onda larga neoliberal sino, más recientemente, el giro austeritario de Rodríguez Zapatero en mayo de 2010), junto con la de la tradición de la socialdemocracia europea (la de Bad Godesberg para adelante, claro); un cuestionamiento de algunas de las políticas de la Unión Europea, pero queriendo echar toda la responsabilidad de las mismas en la derecha conservadora y evitando cualquier mención a la crisis griega; un intento de puesta al día programática, haciendo los consiguientes guiños al ecologismo y al feminismo, sin por ello renunciar al fetichismo del “crecimiento económico”; y una defensa común, en fin, de la Declaración de Granada 3/ como respuesta al soberanismo catalán, así como un rechazo compartido a cualquier tentación de abrir un proceso constituyente.

En resumen, es en torno a la disyuntiva entre una u otra forma de “Gran Coalición” con el PP y Ciudadanos, por un lado, y la alianza con Podemos y las “confluencias” para hacer frente común contra el PP y la austeridad neoliberal, por otro, que va a girar el debate interno en los próximos meses. La nostalgia por la hegemonía en la izquierda convencional preside el discurso de una Susana Díaz empeñada en mantener la ilusión de extrapolar su liderazgo andaluz -ya debilitado y condicionado por el apoyo de Ciudadanos- a todo el Estado, mientras que Pedro Sánchez y su equipo dan por cerrada esa etapa y apuestan por mirar a su izquierda, conscientes además de que la dirección de Podemos también ha llegado a la conclusión de la difícil “pasokización” del PSOE.

Siendo conscientes de los límites en que se mueve esta confrontación –en realidad, los de la búsqueda de la mejor táctica para volver a ser “alternancia” del PP en el gobierno, asociados a su lucha por el poder y a su supervivencia respectiva como parte del régimen-, no por ello se puede ser indiferente a su desenlace. Porque, como bien demuestran el PP y la gran mayoría de los medios de comunicación, su apoyo innegable a Susana Díaz deja bien a las claras que lo que está en juego es la resolución en un sentido u otro de la crisis de gobernabilidad que afecta al régimen y, con ella, la posible agravación o no de la misma en los próximos tiempos 4/.

Por eso mismo deberíamos aprovechar este debate para, desde el respeto a la autonomía de este partido, abrir la oportunidad de, como se decía en el documento político de Podemos En Movimiento presentado en la Asamblea de Vistalegre II, “dialogar con toda esa gente que se referencia en el ‘socialismo’ por razones históricas o de identidad. Es fundamental que ese diálogo no se base en tratar de reproducir la socialdemocracia, sino en superarla en un horizonte de ruptura poscapitalista, dándole un cierto sentido de reconocimiento a aquéllos que se sienten socialistas de corazón, a sus esperanzas en un mundo más igualitario, permitiendo hacer balances críticos de manera conjunta”. Tarea, sin duda, inseparable del trabajo en común en los movimientos sociales y en los espacios públicos de lucha en los que podamos encontrarnos en los próximos meses.

Notas:

1/ Por ejemplo: “En la permanente crisis de la socialdemocracia”, Brais Fernández y Jaime Pastor, ctxt, 12/10/2016.

2/ Llama la atención, no obstante, que pese a esa reivindicación de la Transición, se mencione en esta Ponencia que a lo largo de la historia de este régimen ha habido “tres momentos dominados por la desafección” (p. 39), reconociendo que el primero fue el que se produjo a finales de los años 70 del pasado siglo, el “desencanto”, justamente frente a los frutos amargos de esa Transición “modélica”. ¿En qué quedamos?

3/ Para una crítica del contenido de esa Declaración me remito a mi artículo “Ni federalismo plurinacional ni derecho a decidir. A propósito del documento del PSOE”, viento sur, 09/07/2013. Disponible en www.vientosur.info/spip.php?article8144 .

4/ El calendario establecido permite, además, la hipótesis de que los resultados de las primarias puedan entrar en contradicción con el documento político que llegue a ser aprobado en el Congreso, con lo cual el conflicto de legitimidades estaría servido.

Rusia: Las manifestaciones y el mito de la “mayoría putiniana”

por  Ilya Boudraïtskis//
El pasado 26 de marzo tuvieron lugar manifestaciones en casi todas las grandes ciudades de Rusia, y, en numerosas ocasiones, fueron severamente reprimidas por la policía.

Estas acciones han sido las más importantes que la oposición haya realizado desde 2011-2012 (tras los fraudes que ensuciaron las elecciones legislativas). Sin embargo, el proceso actual difiere mucho de los acontecimientos de hace cinco años, tanto en el terreno de las reivindicaciones políticas como en el de la composición de la gente participante. Esta vez, lo central no son ya las libertades democráticas o las elecciones libres, sino la cólera ante la corrupción en el seno del gobierno y las escandalosas desigualdades sociales. Ha sido la película producida por el grupo del populista liberal Alexei Navalny lo que ha estado en el origen de las manifestaciones. El vídeo, que trata sobre la inmensa fortuna ganada de forma deshonesta por el Primer Ministro Dmitri Medvedev, ha recogido no menos de trece millones de visitas en Youtube en algunos días, sin que las autoridades lo juzguen digno de ningún comentario. Navalny ha llamado a cualquier persona que desee oír explicaciones a salir a la calle.

Aumento del descontento

En la mayor parte de las ciudades, las autoridades se han negado a autorizar las concentraciones advirtiendo que estaban dispuestas a dispersarlas por la fuerza. En consecuencia, las acciones han acabado en brutales palizas y detenciones (por ejemplo, el 26 de marzo solo en Moscú fueron detenidas más de 1000 personas). El propio Navalny deberá pasar las dos próximas semanas en prisión con algunos de sus asociados.

El gran número de participantes, jóvenes a menudo en edad escolar, es la primera particularidad de los acontecimientos. Este dato ha sido objeto de especulaciones en los medios progubernamentales sobre una supuesta “rebelión de los jóvenes” y a una “implicación criminal de los muy jóvenes en la política”. Sin embargo, sería erróneo describir los acontecimientos como manifestaciones de jóvenes: de hecho, todas las generaciones estaban representadas. El segundo nuevo factor es la politización de las regiones del interior del país, antes consideradas como caldo de cultivo de las orientaciones conservadoras y progubernamentales. Miles de personas se han organizado para tomar la calle en ciudades en las que ninguna manifestación había tenido lugar anteriormente. Si en el pasado Moscú y San Petersburgo contrastaban por su actividad política con el resto del país, hoy la situación ha cambiado.

Las razones de la cólera

Estas manifestaciones contra la corrupción tienen lugar con el trasfondo de una crisis económica que se agrava, de un descontento creciente frente al deterioro del nivel de vida y de los recortes en los presupuestos sociales. La política antisocial realizada por las autoridades estos dos últimos años va acompañada de una retórica “victimista”: todo el mundo debe apretarse el cinturón por patriotismo, mientras la Rusia dirigida por Putin lucha por su grandeza internacional contra la hegemonía de Occidente. Toda crítica hacia el poder es percibida como producto de un complot extranjero cuyo objetivo sería desarrollar un “guión Maidan ukraniano/primavera árabe” en Rusia…

Esta propaganda que mezcla patriotismo y teoría el complot va acompañada de una política drástica de austeridad. La mayoría de la población constituye su principal víctima mientras que el delgado círculo de multimillonarios cercanos a Putin continúa enriqueciéndose, principalmente a través de los suministros públicos y de la asistencia a los bancos. Hace poco, la grandes compañías que se encuentran bajo el efecto de las sanciones occidentales han sido en parte exoneradas de impuestos.

La introducción de tasas de autopistas para los chóferes de los camiones pesados ha provocado también descontento. El dinero, pagado con el dinero de los propios chóferes, es transferido indirectamente al presupuesto vía un operador privado (cuyo propietario resulta ser el amigo de infancia de Putin, Arkadi Rotenbert). El 27 de marzo, el sindicato de los camioneros lanzó una huelga nacional que se prolonga hasta hoy. En todo el país, miles de vehículos bloquean la autopistas sin que se difunda ninguna información sobre ello en los informativos de los principales medios, todos controlados por el gobierno.

El mito se desmorona…

La intensificación de la cólera social y política se hace sentir a un año de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en marzo de 2018. Según el plan del Kremlin, estas elecciones debían convertirse en un plebiscito para Putin, el gran líder nacional al que no existe ninguna alternativa.

El resto de los candidatos, en particular el grupo pre-designado de payasos políticos que han acabado por cansar a todo el mundo desde hace mucho -del tipo Vladimir Jirinovski-, no suscita ninguna confianza. Sin embargo, hoy es evidente que no será sencillo que se lleve a cabo el guión preparado por el Kremlin. Éste deberá o bien permitir presentarse a candidatos realmente de oposición (en primer lugar Navalny), o bien implicarse en una vía aún más dura. En cualquier caso, lo que las manifestaciones del 26 de marzo han demostrado es que el “consenso patriótico” que reuniría a la mayoría de la sociedad rusa alrededor de Putin y de su régimen es un mito que no tardará mucho a formar parte del pasado.

Hebdo L’Anticapitaliste – 378 (06/04/2017)

https://npa2009.org/actualite/international/russie-les-manifestations-et-le-mythe-de-la-majorite-poutinienne

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Trump contra Siria: El mundo se tambalea al borde de la guerra

por Andre Damon//

El martes, varios funcionarios estadounidenses hicieron declaraciones extraordinarias y provocativas contra Corea del Norte, poniendo en manifiesto que el peligro de una gran guerra en el Pacífico es cada vez mayor.
“El tiempo se ha agotado y todas las opciones están sobre la mesa”, le comentó un oficial de Washington a la prensa, refiriéndose al conflicto con el país asiático. Después de que el gobierno norcoreano probara otro misil balístico disparándolo al mar de Japón la noche del martes, el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, comunicó ominosa y superficialmente que, “EE.UU. ha dicho lo suficiente sobre Corea del Norte. No tenemos más comentarios”.
Las implicaciones de estas enigmáticas amenazas fueron dilucidadas por el exgeneral John “Jack” Keane, un importante asesor de la campaña de Hillary Clinton que rechazó en noviembre la oferta de Trump de convertirse en secretario de Defensa.
“Un ataque preventivo contra instalaciones de lanzamiento, instalaciones nucleares subterráneas, artillería y cohetes de respuesta y sitios de liderazgo del régimen podría ser la única opción que queda sobre la mesa”, le dijo Keane al diario London Times el martes. “Nos estamos acercando rápido y peligrosamente a una opción militar”.
El sábado pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró estar dispuesto a ir “unilateralmente” a la guerra contra Corea del Norte.
El mismo fin de semana, el exsecretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, quien apoya la escalada militar estadounidense contra China y Corea del Norte, describió lo que implicaría una operación militar contra Corea del Norte, “cuya intensidad de violencia no hemos visto desde la última Guerra de Corea”. En esa guerra murieron casi tres millones de personas.
A pesar de que la Casa Blanca está amenazando con iniciar un conflicto militar de gran escala en el Pacífico, la prensa estadounidense ha reclamado una nueva escalada en Siria en respuesta a un presunto ataque con armas químicas por parte del gobierno de Bashar al Asad.
EE.UU., Reino Unido y Francia introdujeron una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenando el ataque prevista para una votación el miércoles. Trump condenó las “acciones atroces del régimen de Bashar al Asad” en un comunicado donde responsabiliza la “debilidad” de su predecesor, Barack Obama.
Actualmente, están siendo desplegados cientos de soldados adicionales a Irak y Siria, a pesar de que no ha habido ninguna discusión pública o debate al respecto. Un portavoz del Pentágono le indicó al periódico Los Angeles Times que, “La coalición no anuncia ni confirma rutinariamente la información sobre la capacidad, los números, la ubicación ni el movimiento de las fuerzas dentro o fuera de Irak y Siria”.
Trump recalcó este punto en una entrevista con el diario londinense Financial Times este fin de semana: “Yo no soy el EE.UU. del pasado cuando te decíamos dónde íbamos a atacar en Oriente Medio… ¿Por qué hablan? No hay por qué hacerlo”.
El violento conflicto en Siria y el posible “ataque preventivo” contra Corea del Norte son, de hecho, combates indirectos entre EE.UU. y sus principales adversarios geopolíticos, China y Rusia. Sin embargo, Washington ya está adoptando una postura militar más directa y agresiva contra ellos.
El fin de semana, llegaron 1.350 tropas más de la OTAN a Orzysz, en el noreste de Polonia. Según Tillerson, estas tropas, junto con las miles de otras que la OTAN ha estacionado a lo largo de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, han sido enviadas para contrarrestar “la agitación violenta de Rusia y la agresión rusa”.
En los próximos días, se espera que Trump intensifique aun más las tensiones con Rusia cuando anuncie su respuesta a presuntas violaciones rusas del Tratado de Fuerzas Nucleares de Distancia Intermedia, mientras los medios de comunicación como el New York Times piden a gritos que ésta sea la ocasión para recrudecer la escalada militar contra este país.
El viernes pasado, Trump también firmó dos órdenes ejecutivas que avanzan la agenda de guerra comercial de su administración contra China y manifestó que su reunión esta semana con el mandatario chino, Xi Jinping, será “difícil”.
Asimismo, la Casa Blanca ha agravado las tensiones con su aliado de la OTAN, Alemania. El viernes pasado, les exigió a todos los miembros de la OTAN aumentar sus gastos militares, a lo que respondió el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, acusando a EE.UU. de querer comenzar una “guerra comercial” y pidiéndole a la Unión Europea quejarse formalmente ante la Organización Mundial del Comercio.
Mientras que EE.UU. se encuentra en el centro de los preparativos para otra gran guerra, la crisis del orden mundial dominado por el país norteamericano está atizando las disputas militares en todo el mundo.
Pocos días después de que Reino Unido iniciara oficialmente su salida de la UE en virtud del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, dicho país y España entraron en un conflicto sobre el territorio estratégico de Gibraltar. El exdirigente conservador, Michael Howard, sugirió fuertemente el domingo que Reino Unido estaría dispuesto a luchar una guerra por ese territorio. A su vez, el contraalmirante británico, Chris Parry, añadió: “España tiene que aprender de la historia que nunca ha valido la pena enfrentarse a nosotros y que todavía podemos chamuscarle la barba al rey de España”.
Mientras tanto, Japón se está rearmando rápidamente, poniendo en uso este mes su segundo portahelicópeteros. La semana pasada, el Partido Liberal Democrático (PLD) que gobierna Japón solicitó la adquisición de armas para “contraataques”, tales como portaaviones y misiles de largo alcance, a pesar de estar prohibidas por su Constitución.
India, según varios informes, ha estado modificando sigilosamente su programa nuclear. El New York Times reportó la semana pasada que el país “está considerando permitir ataques nucleares preventivos contra Pakistán en caso de una guerra”.
Como sucedió al inicio de la Primera Guerra Mundial hace un siglo, el mundo entero se ha transformado en un gran barril de pólvora. Cualquiera de estos e innumerables otros conflictos podría desencadenar una serie de acontecimientos que detone una guerra entre potencias nucleares, resultando en la muerte de cientos de miles, si no millones de personas en cuestión de horas.
El inmenso peligro de una nueva guerra mundial refleja el estado crítico en el que se encuentra el sistema del Estado-nación, desmoronándose bajo el peso de la profunda crisis del orden capitalista en su totalidad.
Las clases gobernantes capitalistas tienen una sola solución para esta irresoluble crisis: otra guerra mundial, con todos los horrores que implacaría. La clase obrera internacional debe oponerse a la guerra con su propio programa: la abolición del sistema del Estado-nación y del control privado de la producción, junto con la reorganización global de la economía en una federación socialista mundial.

Entrevista a Frank Gaudichaud: Entre el reflujo de los progresismos y experiencias alternativas

¿El regreso revanchista de los neoliberales a los gobiernos de algunos países de América Latina pone en entredicho las experiencias liberadoras de los últimos años ?

La realidad es más compleja, nos dice Franck Gaudichaud.

¿En qué se han convertido en realidad los « intentos de alternativas liberadoras locales o nacionales en marcha » que evocas en una entrevista en este mismo medio ? /1

Más que un « final de ciclo » en América Latina, tema de numerosos debates actuales, asistimos al regreso de una coyuntura sociopolítica. Y más exactamente al reflujo de fuerzas progresistas o nacionales-populares en varios países claves, especialmente en Venezuela donde la oposición ya domina el Parlamento y donde hay una enorme crisis económica y política. Y en Brasil, con el golpe parlamentario que permitió la destitución de Dilma Roussef, país donde existe un auténtico descontento de las clases populares y medias frente al balance del Partido de los Trabajadores (PT) y todavía más frente al corrupto Gobierno conservador actual. Otro símbolo de esos reflujos en curso es Argentina con la llegada del neoliberal Mauricio Macri, el hombre de la patronal y las multinacionales, tras el fracaso electoral de Cristina Kirchner en las elecciones presidenciales. Podríamos seguir así –pero en una medida mucho menor- con la derrota de Evo Morales en Bolivia en el último referéndum, aunque Morales todavía es popular, está muy arriba en los sondeos y aparentemente en condiciones de volver a presentarse a pesar de todo. Finalmente hay numerosas tensiones y conflictos abiertos entre los movimientos sociales-medioambientales, sindicalistas o indígenas y el Gobierno de Correa en Ecuador.

Esos reflujos políticos y electorales relativos, de lo que en dos palabras se podría denominar “progresismos gubernamentales”, y de las nuevas fuerzas políticas hegemónicas en una decena de países sudamericanos desde 2002-2005 vienen acompañados de un balance crítico de la cuestión del extractivismo y la utilización de los recursos naturales, de las formas de desarrollo y producción, de las nuevas dependencias y reprimatización de las economías, un debate impulsado por ciertos sectores de los movimientos sociales e indígenas, así como por las corriente de la izquierda anticapitalista (que permanece muy minoritaria). Balance que en el plano de los avances sociales y de reconstrucción de un Estado social en esos diferentes países es claramente positivo comparado con el período neoliberal anterior, como lo señalan regularmente el sociólogo brasileño Emir Sader y diferentes intelectuales próximos a los ejecutivos progresistas.

Sin embargo, no basta con ver el nivel estatal e institucional, también hay que mirar la efervescencia popular que continúa “por abajo”, y abajo a la izquierda, en términos de autoorganización, de creación de espacios autogestionados, de empresas recuperadas, de comunidades indígenas que recuperan su territorio y se oponen a las multinacionales (como los shuars en Ecuador), de medios comunitarios en los barrios populares urbanos o rurales como Radio Villa Francia o Canal Señal 3 en Santiago de Chile) /2. En esta ebullición está también la construcción zapatista que remonta en México, ya que el avance de la idea de la candidatura de una mujer indígena a las próximas elecciones presidenciales, apoyada por un consejo indígena, es una excelente noticia (después de años de retiro en sus tierras de Chiapas). También están los consejos comunales y las organizaciones cooperativas rurales existentes en el marco del proceso bolivariano, algunos todavía activos. La idea de la construcción comunal permanece a pesar de la profunda descomposición actual. Y a pesar de los ataques constantes a las empresas recuperadas en Argentina se puede hablar de conquista a largo plazo en decenas de ellas. En el Cauca, en Colombia o en Cuba se llevan a cabo experiencias innovadoras de agroecología, etc.

Así pues, a pesar de un reflujo real “por arriba” y la vuelta revanchista de las derechas, a pesar de la violencia neoliberal e imperialista, y también militar, paramilitar y el narcotráfico (en México, en Colombia, en Centroamérica), hay un conjunto de experiencias que restablece el debate estratégico sobre cómo transformar el mundo y distribuir el poder, sobre la necesidad de combinar la construcción por abajo sin abandonar la transformación radical del Estado. Pero los límites del movimiento progresista de la década muestran la dificultad que eso significa.

¿Hay una traducción política de los movimientos populares en los poderes instituidos, en las estructuras estatales de los diferentes países ?

Vuelve el debate (intenso desde finales de los años 90) sobre “cambiar el mundo sin tomar el poder” (de Estado) o, al contrario, tener como objetivo la conquista del Gobierno y del Estado a través de las urnas para forjar una contrahegemonía frente al neoliberalismo en conjunto con los movimientos sociales. Globalmente se trata de una falsa dicotomía. En todo caso los términos del debate –de momento- ya no son como en los años 70, “vía armada” contra “transición institucional”. Vemos que la mayoría de los nuevos movimientos políticos de izquierda, y antiguos como el PT, tomaron nota, a veces antes incluso de la caída del Muro, del peso de las instituciones y de los momentos electorales para intentar construir un espacio político propio. Pero eso no impide que el dilema siga ahí: ¿Si se consigue el Gobierno se consigue realmente el poder? El poder económico, militar, mediático, de clase, finalmente, está en gran parte en otro lado. El Estado “profundo” es mucho más amplio que solamente el Gobierno, e incluso que el Parlamento, las instituciones representativas. El poder real a menudo es difícil de conquistar y mucho más difícil de transformar. De ahí la importancia de insistir en la autoorganización, la capacidad de construir a nivel local, regional, nacional, de las formas de poder popular constituyente, que puede transformarse finalmente en poder popular constituido. Sin embargo el control de los Estados por parte de la izquierda ha permitido los avances sociales más importantes de la década en países como Ecuador, Bolivia o Venezuela. Y aunque la cuestión de la relación entre la institución y lo instituido, entre movimientos y partidos, permanece esencial, aprender las lecciones de los grandes procesos revolucionarios latinoamericanos del siglo XX en México, El Salvador, Cuba, Chile, Nicaragua, etc., es igual de importante. ¿La ruptura en un momento dado con las viejas formas estatales de organización en las fuerzas armadas ? Esa es toda la dificultad de la transformación social que está en curso, por ejemplo en Bolivia. Esto también ha sido objeto de las discusiones de izquierda durante la reciente campaña presidencial en Ecuador entre Alianza País y otros sectores que señalan un balance muy crítico de la gestión de tecnocrática de Correa con respecto a la frontera minera, la deforestación, la extracción masiva de los recursos en beneficio de las multinacionales. Ahí tenemos una verdadera cuestión directamente vinculada a los modos de producción, de acumulación y de explotación de la naturaleza que continúan.

¿Cómo han evolucionado las relaciones entre los países latinoamericanos y los esfuerzos de consolidación de asociación regional ?

Las integraciones regionales, en efecto, también son esenciales. No se puede hacer un balance de los diferentes gobiernos progresistas sin tener en cuenta sus márgenes de maniobra reales a nivel continental y frente a las potencias imperiales (empezando por Estados Unidos). Un “pequeño país”, un país empobrecido por el saqueo neocolonial, como Bolivia, difícilmente puede salir solo del intercambio injusto, de la dominación oligárquica interna y de las desigualdades. Para crear alternativas hacen falta socios, las asociaciones interestatales y también un internacionalismo activo entre movimientos populares. La experiencia cubana recuerda que el aislamiento (y el bloqueo) aceleran las involuciones internas.

El sueño de Bolívar que Hugo Chávez puso en medio del escenario, es decir, una perspectiva de integración bolivariana antiimperialista, es una apuesta de acuciante actualidad. Y el reflujo de los progresismos está también vinculado a su ausencia. Sin embargo la evolución regional ha conocido avances muy considerables. Por ejemplo el proyecto de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) era totalmente original cuando fue impulsado por Chávez, es decir, la posibilidad del “trueque” entre países, de complementariedad asimétrica : por ejemplo, recibir el petróleo de Venezuela en contra de algunos productos agrícolas cuando se es una pequeña isla como La Dominica o incluso Cuba (que aportó una gran riqueza a Venezuela: sus médicos). El proyecto es interesante, pero enseguida entró en crisis al mismo tiempo que la crisis del proceso bolivariano y además se enfrenta a otros obstáculos (entre ellos los intereses contradictorios de la potencia brasileña).

También hay que señalar avances políticos y diplomáticos muy notables, como la construcción a partir de 2009 de UNASUR, Unión de las Naciones del Sur. Por primera vez los 22 países sudamericanos se agrupan en una entidad diplomática, y también de gestión y de arreglo de los conflictos, sin la OEA (Organización de Estados Americanos) y por lo tanto sin Estados Unidos. Después, en 2010, llega la CELAC, la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, que plantea una América Latina sin los gigantes del Norte, un progreso que ha permitido la reintegración de Cuba en el concierto latinoamericano. Antes incluso del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

¿Cuál es la naturaleza de las fuerzas de oposición en los gobiernos progresistas todavía vigentes o de las que derrocaron a Dilma en Brasil ?

El panorama es muy sombrío en ese terreno con el regreso de las derechas neoliberales y conservadoras y la emergencia de nuevas derechas que presentan un aspecto un poco diferente al de las viejas oligarquías. Es el caso, por ejemplo, de Macri en Argentina y su movimiento “Compromiso para el Cambio”, que ha usado y abusado del marketing político para darse un aspecto “moderno”. Pero esas derechas, nuevas o viejas, siguen siendo socialmente violentas, marcadas por el punto de vista de la clase social y defienden el proyecto de la burguesía globalizada, con una visión ultraconservadora y represiva de los movimientos sociales en el plano social.

En Brasil el impeachment contra Dilma Roussef es una victoria de los sectores más reaccionarios, el de las “4 B” (balas, biblias, bueyes y bancos), es decir, el sector del armamento y la seguridad, los evangelistas, los terratenientes y el sector financiero… También son los más corruptos, empezando por Temer, el presidente ilegítimo actual, ya que aunque incluso la dirección del PT también está muy impregnada de la cultura de la corrupción clientelista no llega al nivel de los que están actualmente a la cabeza del Estado brasileño. Recordemos que la situación actual es también el producto de alianzas contra natura entre el PT y esos sectores y que en la actualidad son los antiguos aliados del PT los que han cambiado de chaqueta y se han aliado con la derecha más reaccionaria.

En Venezuela, la mayoría de la Asamblea Nacional está en manos de la oposición, la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), coalición heterogénea, más que un núcleo duro abiertamente neoliberal, con dos tendencias : un sector “insurreccional” (los que apoyaron el golpe de Estado de abril de 2002 y las guarimbas /3 de 2014, es decir, la violencia en la calle, con Leopoldo López como líder, actualmente encarcelado y calificado de “preso político” por la oposición), y otro grupo de partidos que busca más la vía institucional, estimando que después de ganar el Parlamento, la exigencia de referéndum revocatorio en curso desde hace más de un año podría desembocar en la destitución de Maduro por las urnas. Lo que por otra parte es muy probable, visto el estado ruinoso del país, la amplitud de la crisis económica y la actitud de los reaccionarios autoritarios del Gobierno que han hecho de todo para impedir, hasta ahora, que se celebre el referéndum.

En general, nos encontramos frente a esas derechas duras, apoyadas por Washington, cuya remontada permite una realineación de los astros en el sentido de Estados Unidos y los dos grandes países aliados, a saber, México y Colombia. Y ahora también Argentina y Brasil, que presionan sobre los gobiernos “no alineados” como Venezuela, Ecuador y Bolivia.

¿Se puede hablar de un regreso hacia el neoliberalismo ? ¿Y quedan todavía potenciales poderes populares para contrarrestarla ?

A finales de los años 90 hubo un período de grandes luchas populares contra la “larga noche neoliberal” y esos movimientos sociales excepcionales, en conjunto con la crisis de legitimidad de los partidos tradicionales, desembocaron en que una decena de países sudamericanos pasaran a la izquierda con una cierta diversidad –centro izquierda, izquierda nacional popular, social-liberal o antiimperialista- Se podrían añadir a esa lista Nicaragua, especialmente, y Honduras antes del golpe de Estado. En muchos casos los partidos tradicionales de los burgueses fueron marginados (ya fueran socialdemócratas, demócratas cristianos o conservadores) y se abrió una ventana de oportunidades a los movimientos sociales para reforzar a las fuerzas políticas que parecían más abiertas a los cambios, por ejemplo el PT en Brasil, e incluso para crear nuevas fuerzas, como Alianza País (Ecuador), el MAS boliviano (Movimiento al Socialismo) o el Movimiento V República en Venezuela alrededor de Hugo Chávez, etc.

Las victorias electorales en cadena de esas izquierdas gubernamentales permitieron en particular la creación de varios programas sociales condicionados (no universales) en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia e incluso Uruguay. La pobreza retrocedió como nunca en el decenio 2000-2010 al mismo tiempo que avanzaban las conquistas de derechos sociales, los salarios, la educación, etc. Durante una década el elevadísimo precio de las materias primas permitió una redistribución de las rentas de los recursos naturales satisfaciendo a unos y otros, al capital y al trabajo, combinada en algunos casos con una perceptiva claramente neo-desarrollista (como en Bolivia o Ecuador). Con el barril a más de 100 dólares se podía, por ejemplo, redistribuir una parte de las rentas petroleras o del gas hacia programas sociales destinados a los más pobres sin desestabilizar, ni atacar los intereses de las clases dominantes. Así, el Estado rentista “mágico” venezolano funcionó a toda máquina, pero esta vez con redistribución real hacia abajo. De esta forma las desigualdades retrocedieron efectivamente, pero la estructura social de clases se mantuvo. Sin embargo las viejas oligarquías blancas (y racistas), las clases dominantes, vivieron muy mal el surgimiento y la victoria de actores hasta entonces marginales : indígenas, sindicalistas, mujeres o predicadores de la teología de la liberación que llegaban al centro de la política y, al mismo tiempo, incluían con ellos –aunque siempre de manera subordinada- a una parte de las clases subalternas cada vez más politizadas.

¿Estamos ahora frente a un regreso a la “larga noche neoliberal” ?

Un regreso tal cual a los años 90, no… Se hicieron cambios profundos que permanecen. Por ejemplo el espacio progresista nacional-popular está todavía en numerosos países, bien en el Gobierno o como principal fuerza de oposición. Permanece en el Gobierno en Venezuela; en Ecuador con una muy probable victoria de Lenín Moreno, el sucesor de Correa /4; en Bolivia, donde Evo Morales a pesar del fracaso del referéndum tiene un apoyo electoral suficiente para pensar en la reelección. En otros países ese espacio progresista es la principal fuerza de oposición : el peronismo y el kichnerismo en Argentina; el PT hoy está muy debilitado, marcado por los casos de corrupción (Petrobras, Odebrecht), criticado por una parte de la izquierda y de la juventud, de la clase obrera, de los movimientos sociales por su balance. Pero permanece como fuerza institucional de oposición frente a la derecha.

Lo que hay que ver en primer lugar es la capacidad de los movimientos populares, de la izquierda anticapitalista (como el FIT en Argentina) o ecosocialista, de sacar balances críticos del momento progresista nacional-popular, así como de construir frentes unitarios para oponerse a las derechas duras, violentas y neoliberales y a la agenda actualizada de Washington, en los próximos años. Algunos intelectuales críticos, como Massimo Modenesi (México), Raul Zibechi (Uruguay) o Maristella Svampa (Argentina), muestran que el progresismo ha desarmado en parte la autonomía y la capacidad de reacción de los movimientos sociales, que se hallan apresados en redes clientelistas, a veces incluso en las esferas de integración en el aparato de Estado (en Argentina, por ejemplo). Otro problema es el papel del caudillismo o del “hiperpresidencialismo” en estos distintos procesos, cuando si bien el “liderazgo carismático” o el “populismo de izquierda” pueden significar una repolitización de sectores subalternos también obstruye y dificulta la auto-organización y formas de poder popular. Estas gramáticas de “revolución pasiva” (en clave gramsciana) han limitado las capacidades de resistencia “desde abajo”, e incluso significado diferentes escenarios de criminalización de la protesta popular, feminista e indígena (como en Ecuador o Brasil). Alberto Acosta en Ecuador hablar incluso de “restauración conservadora” a propósito del Correismo y Pablo Dávalos de “democracias disciplinarias” en el momento de calificar las experiencias postneoliberales progresistas latinoamericanas…

No obstante, en la nueva coyuntura actual, se anuncian grandes luchas. Así, en Argentina, el movimiento sindical de clase se está organizando frente a la máquina de guerra que es el Gobierno de Macri, que ha despedido a más de 100 000 personas y ataca a los derechos laborales. En Venezuela un fracaso de Maduro marcará el regreso de una derecha clasista y revanchista que quiere desbaratar los logros y las conquistas del chavismo popular en términos de organización, así como de derechos sociales. En Perú reina una derecha neoliberal abierta con grandes niveles de represión en especial de las luchas indígenas en torno al proyecto minero Conga. Si miramos lo que pasa en México desde hace años, con un embrutecimiento permanente de la sociedad y de las luchas populares, el futuro puede aparecer efectivamente sombrío. Pero siempre con destellos de esperanza, como lo demuestran las actuales movilizaciones masivas desde hace algunas semanas contra las medidas del Gobierno Federal de peña Nieto.

Tenemos por lo tanto grandes retos en un escenario muy complejo. Si hay arranque y capacidad de resistencia entonces ahora la cuestión es la de las alternativas. ¿Se va a intentar recomponer con el PT o el kichnerismo ? ¿O quizá analizar los resultados y reconstruir una izquierda anticapitalista ecosocial, con todos los sectores sociales y políticos independientes que estén dispuestos ?

¿Qué mundo y qué geopolítica ahora, en la era Trump, para América Latina ?

Creo que este es el problema del momento. Ya hemos visto la relación violenta, racista y xenófoba de Trump con los chicanos y el conjunto de los latinoamericanos, con los trabajadores sin papeles en Estados Unidos y la amenaza y el inicio de deportaciones masivas. Hay que recordar que Obama también deportó a cientos de miles de personas sin papeles y tampoco intentó acabar con la política imperial y belicista de Estados Unidos, ¡muy al contrario ! Pero con Trump el peligro es todavía mayor. El anuncio de ampliar el muro con México es un símbolo fuerte de su política de odio. Trump anuncia su voluntad, incluido cuestionar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, y podría amenazar el proceso de paz en Colombia.

Vemos en esto efectos contradictorios. Recordemos que si el movimiento zapatista surgió públicamente a principios de 1994 en México fue también para luchar contra el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (ALENA). Actualmente es Trump quien denuncia ese Acuerdo… Es una paradoja de la historia. El populismo reaccionario y proteccionista de Trump se opone también a determinados acuerdos multilaterales, incluso bilaterales, neoliberales. Así, el multimillonario republicano acaba de volver a cuestionar el gran Tratado Transpacífico (TPP) en el que países como Chile, Perú y México también están implicados. Michèle Bachelet anunció finalmente que Chile también se retira del Tratado puesto que Estados Unidos ya no participa. Por lo tanto no han sido los movimientos sociales los que han hecho fracasar ese Tratado, sino una fuerza reaccionaria hegemónica del Norte, Estados Unidos. Algunos analistas se alegran de esas consecuencias inesperadas de la elección de Trump. ¡Me parece que no hay que confundirse de aliados!, porque si Trump vuelve a cuestionar esos tratados es para defender todavía más los intereses egoístas de Estados Unidos, imponer otros acuerdos aún más duros y en ningún caso para abandonar la hegemonía de Washington en América Latina (sobre los recursos naturales, el agua dulce, las tierras raras, las tierras de cultivo, el petróleo venezolano, el cobre chileno, etc.), aunque de momento nada hace presagiar que la región forme parte de sus prioridades inmediatas. Pero si el balance geopolítico de Obama es bastante terrible, el que se anuncia puede serlo todavía más en términos de caos mundial.

Hay pues grandes luchas que llevar a cabo y también la necesidad de reorganizar la solidaridad internacionalista con América Latina y sus movimientos populares. Es lo que nosotros intentamos hacer aquí –modestamente- a través de la asociación Francia América Latina (http://www.franceameriquelatine.org/) y aprovecho la oportunidad para invitar a los y las lectore/as a apoyarnos y a unirse a nosotros/as.

http://www.cetri.be/America-Latina-entre-el-reflujo-de?lang=fr

Transcripción M. Kiintz y Nadia Prison.

– See more at: http://vientosur.info/spip.php?article12435#sthash.qsi1npfM.dpuf

 

(Fotografía: Alex Webb, Mexicanos arrestados al tratar de pasar a EEUU, San Isidro, California, 1979)

El gobierno griego de Syriza y la Unión Europea ultiman una austeridad más brutal

por John Vassilopoulos//

Según informes, el gobierno griego de Grecia llegó a un acuerdo informal con la Comisión Europea (CE) sobre la imposición de nuevas medidas de austeridad. El acuerdo aún no ha sido confirmado oficialmente por la CE—el brazo ejecutivo de la Unión Europea (UE)—o Grecia.
El diario griego Kathemerini anunció el viernes que “El marco para un acuerdo podría presentarse en la próxima reunión del Eurogrupo, programada para el 7 de abril”, con el fin de “permitir a los funcionarios redactar todas las medidas que los miembros del Parlamento griego deben legislar en el siguiente Eurogrupo, programado para el 22 de mayo…”.
Varios medios de comunicación informaron esta semana que las medidas acordadas incluyen más recortes severos a las pensiones de 900.000 jubilados, por valor del 1 por ciento del PIB. Otra medida de austeridad es la reducción del umbral libre de impuestos a 5.900 euros de los 8.636 actuales. Esto se traducirá en muchos más trabajadores mal pagados, cobrando tan solo 500 euros al mes, siendo obligados a pagar impuestos. El salario mínimo en Grecia sigue siendo de apenas 683 euros al mes, ya que Syriza incumplió su promesa de restaurarlo a 751 euros, una cifra también insignificante.
Los aumentos de impuestos equivalen a un 1 por ciento adicional del PIB y, al igual que los ingresos por recortes de pensiones, se destinarán a pagar la deuda de Grecia de casi 300.000 millones de euros con instituciones financieras internacionales.
Syriza y la UE adoptarán la mayoría de las propuestas de reforma laboral del Fondo Monetario Internacional (FMI), con excepción de los despidos colectivos. Además, la privatización del sector energético de Grecia se intensificará con la venta del 40 por ciento de las centrales hidroeléctricas y de lignito de Public Power Corporation (PPC) y del puerto de Tesalónica.
Syriza y funcionarios de la UE mantienen conversaciones desde hace meses sobre cómo Grecia debe implementar el tercer memorando de austeridad del país, firmado en julio de 2015, en el que Grecia recibirá 86.000 millones de euros para pagar deudas. Las medidas de austeridad se estipulan como condición previa para desbloquear el siguiente tramo del rescate, así como cualquier debate futuro sobre el alivio de la deuda.
En las últimas semanas, el fantasma de la cesación de pagos de Grecia y un posterior Grexit (salida griega de la EU y la Eurozona) ha asomado la cabeza otra vez. Esto se debe a que el estado griego en bancarrota tiene que cumplir con un reembolso de la deuda de 7.000 millones de euros en bonos que vencerá en julio.
Se debería haber llegado a un acuerdo hacia fines del año pasado, pero el retraso se debe principalmente a diferencias entre la UE y el FMI sobre cómo van a desangrar a Grecia.
El FMI considera que el nivel actual de la deuda de Grecia es insostenible y está a favor de alguna forma de alivio de la deuda, a cambio de la imposición de futuras medidas aún más draconianas. El papel del FMI en el corriente programa de austeridad de Grecia todavía no se ha formalizado.
Sin embargo, dicho organismo está exigiendo implacablemente nuevos ataques a los derechos de los trabajadores. Un informe del FMI publicado en febrero se quejó de que las leyes sindicales de Grecia “no han sido reformadas desde la década de 1980” y afirmó que “esto podría explicar el gran número de huelgas en Grecia, que incluso antes de la crisis superaba con creces los niveles observados en otros lugares”.
El informe solicitaba que “el marco de acción industrial” de Grecia estuviera alineado “con la mejor práctica internacional, estableciendo requisitos de quórum apropiados para que los sindicatos convoquen una huelga y permitiendo el cierre preventivo de los empleadores”. A su vez, esto “ayudaría a fomentar la inversión, limitando los costos asociados a huelgas futuras que pueden resultar en la paralización de la producción”.
El FMI se quejó de lo que considera unas directrices muy restrictivas respecto a despidos colectivos de trabajadores, que “hacen muy costosas las operaciones de reducción de personal en Grecia, con muchas empresas obligadas a reubicarse, entrar en quiebra, o implementar costosos esquemas de salida voluntaria”.
La canciller alemana Angela Merkel y su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, consideran que la participación del FMI es políticamente crucial para que el programa de rescate de Grecia continúe. Según un informe en el diario económico y financiero alemán Handelsblatt, “Schäuble sólo quiere pagar la siguiente entrega si y cuando el FMI acepte volver a borde, como lo hizo durante el primer y segundo programa. De lo contrario, teme que una rebelión pueda estallar dentro de las filas de su grupo parlamentario demócrata-cristiano, que espera que el FMI participe en el rescate griego”.
Sin embargo, Handelsblatt cita la intransigencia de Berlín en el tema del alivio de la deuda, afirmando que “es probable que el ministro de finanzas responda a la petición [del FMI] con un rotundo ‘nein’ (no)”. La mayor preocupación es que el grupo más afectado por un alivio de la deuda sería la élite dominante alemana, ya que es dueña de la mayor parte de la deuda de Grecia.
Otro obstáculo que podría impedir la participación del FMI en la austeridad griega para el programa de préstamos es la política “America First” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto pone en tela de juicio todo el marco capitalista global de posguerra, del que el FMI, dominado por EE.UU., fue una parte integral. Trump designó recientemente a Adam Lerrick—un fuerte crítico del FMI—como subsecretario de finanzas internacionales en el Tesoro de EE.UU.
El temor al Grexit ya provocó una fuga de capitales de Grecia de 2.800 millones de euros este año. De acuerdo al Financial Times, esta fue “la peor fuga bimestral desde que se llevó al país al borde de una salida de la Eurozona hace casi dos años”.
La creciente crisis financiera obligó a los funcionarios de la UE a intensificar las conversaciones dirigidas a satisfacer algunas de las demandas del FMI. En declaraciones a la página web de noticias en línea griega Euro2day, un funcionario anónimo dijo el martes pasado, “El BCE [Banco Central Europeo] ha dado un giro repentino en sus conversaciones con Atenas y ahora está virando hacia las demandas del FMI, especialmente en reformas laborales”.
El hecho de que se pida otra vez a Syriza supervisar una nueva ronda de recortes salvajes es una muestra de cuánto ha viajado hacia la derecha este partido pseudo-izquierdista desde su llegada al poder, en enero de 2015, con un programa anti-austeridad.
Desde entonces, Syriza—con su socio minoritario en la coalición de gobierno, Griegos Independientes (ANEL), de extrema derecha—ha encabezado los dictados de la UE y el FMI. Esto culminó con la firma del tercer paquete de rescate de Grecia en el verano de 2015, tras la traición de Syriza al resultado del referéndum de julio de 2015, que rechazó abrumadoramente las políticas de austeridad aplicadas por los sucesivos gobiernos desde 2010.
Syriza es ahora despreciado ampliamente y tiene un apoyo de sólo el 15 por ciento en las encuestas, alrededor de 15 puntos detrás del conservador Nueva Democracia (ND).
La hostilidad de la clase trabajadora hacia Syriza se expresa en una ola de huelgas y protestas recientes. El 15 de marzo, enfermeras y médicos de hospital realizaron una huelga de 24 horas exigiendo una atención médica universal y gratuita, la contratación de más personal y el pago de los salarios que se han reducido. La huelga fue acompañada por una manifestación anti-austeridad protagonizada por trabajadores de hospital fuera del Ministerio de Finanzas, que fue atacada por la policía antidisturbios.
Otros grupos de protesta incluyen a trabajadores de gobiernos locales, trabajadores portuarios y empleados de la autoridad tributaria.
La semana anterior, una protesta de agricultores griegos que se oponían a los aumentos de impuestos y recortes de pensiones se tornó violenta luego de que funcionarios del Ministerio de Agricultura se negaron a reunirse con los delegados. Después de un altercado, la policía antidisturbios dispersó a las multitudes hacia las calles laterales usando gas lacrimógeno.
Tan minuciosa ha sido la aplicación de austeridad de parte de Syriza que una de las protestas involucró a una delegación de personas ciegas, reclamando contra los cortes en sus beneficios por discapacidad.
Un movimiento a nivel nacional para prevenir las ejecuciones hipotecarias ha surgido en oposición al incumplimiento de Syriza de una promesa electoral tendiente a evitar que los bancos embarguen y subasten los hogares de la clase trabajadora.
Syriza está trabajando para profundizar su colaboración con los sindicatos a efectos de suprimir la oposición creciente a su programa de austeridad. El gobierno aseguró que el restablecimiento de la negociación colectiva estaba en la agenda de las negociaciones con la UE y el FMI.
La justificación pro-capitalista para esto fue subrayada por la ministra de Trabajo de Syriza, Effie Achtioglou, en un artículo que escribió para el Huffington Post. Achtioglou dijo que la restauración de la negociación colectiva resultaría en “la reducción de los costos de transacción y la creación de igualdad de condiciones para las empresas en términos de salarios, permitiéndoles enfocarse en cuestiones de productividad, en combatir el trabajo no declarado, y fomentar el diálogo social y la paz social”.

(Fotografía: protesta en Plaza Syntagma, Atenas)

Defender a Venezuela de la agresión imperialista

 

 

por Juan García Brun//

“¡Golpe de estado en Venezuela! ¡Maduro concentra todo el poder!” A sólo unos días del 15º aniversario del golpe de estado contra el presidente electo Hugo Chávez (del 11 al 13 abril de 2002), los mismos que lo llevaron a cabo -la oligarquía venezolana, sus amos en Washington y sus perros falderos en Argentina, Perú, Brasil – ahora están gritando y aullando como hienas contra un supuesto “auto golpe de Estado” del presidente Maduro. A este coro se ha sumado Bachelet, demostrando que desde el vergonzoso apoyo al golpe en abril del 2002, nuestro país sigue alineado con Washington.

Quienes en la izquierda –como Boric y Jackson- califican de “inaceptable” la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de asumir las funciones legislativas de la Asamblea Nacional en Venezuela, no hacen otra cosa que ponerse al servicio de la política de Trump que, explícitamente, se ha propuesto “reventar” a la revolución en Venezuela. Lo inaceptable es alinearse con Julio Borges que abiertamente llama a las FFAA a hacer un Golpe. Lo verdaderamente inaceptable es someterse a los dictados del imperialismo y calificar esa obsecuencia como un valor democrático.

¿Cuáles son los hechos?

La causa inmediata de esta protesta hipócrita es el fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del 29 de marzo, que falló que en la medida en que la Asamblea Nacional está en desacato, el TSJ de ahora en adelante se hará cargo de sus poderes para ejercerlos o delegarlos en otro poder que él mismo determine. Inmediatamente, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, declaró esto como un “golpe de Estado” y el secretario general de la Organización de los Estados Americanos Luis Almagro –ex canciller de Mujica y militante del Frente amplio uruguayo- lo describió como un “auto golpe de Estado” y pidió la convocatoria urgente del Consejo Permanente de la OEA con el fin de activar la Carta Democrática contra Venezuela. El gobierno peruano decidió retirar a su embajador de Venezuela. Bachelet, disciplinada con el imperialismo y por presiones de la Democracia Cristiana, llamó a informar al embajador chileno en Caracas

¿Cuáles son las raíces de este fallo? Desde la victoria de la oposición de derecha en las elecciones de la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, ha habido un agudo conflicto entre los diferentes poderes del Estado. Ya a finales de diciembre de 2015, el TSJ falló que ante las irregularidades en las elecciones en el estado Amazonas, las mismas se declaraban nulas y ordenó que fueran repetidas. Existían pruebas que fueron presentadas de la compra de votos por parte de políticos de la oposición. Esto afectaba a cuatro diputados, dos de la oposición, uno del PSUV y otro elegido en la lista indígena (también partidario de la oposición), que quedaron descalificados. Sin embargo, estos tres diputados de la oposición eran clave, ya que le proporcionaban a la oposición una mayoría de dos tercios y por lo tanto poderes mucho más amplios. La Asamblea Nacional se negó a obedecer la orden del TSJ y juramentó a los tres diputados de la oposición de Amazonas en enero de 2016. Una vez más el TSJ declaró el acto nulo y sin efecto y en contravención de su fallo anterior. En agosto de 2016, el TSJ declaró que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y los diputados de la oposición estaban en desacato por haber violado dos de sus fallos.

En una nueva escalada del conflicto institucional, en octubre de 2016, la Asamblea Nacional votó para iniciar procedimientos a fin de efectuar un “juicio político” al presidente Maduro, y también procedimientos para declarar que Maduro había “abandonado su cargo”. Entre las razones dadas para estas acciones, fue la afirmación de que Maduro no es un ciudadano venezolano y por lo tanto no puede ser presidente. Finalmente, en enero de 2017, la Asamblea Nacional declaró que el presidente Maduro había “abandonado su cargo”. La Asamblea Nacional, además, pidió a la Organización de los Estados Americanos invocar la Carta Democrática contra Venezuela, en la práctica pidiendo a potencias extranjeras que violen la soberanía de Venezuela, algo que revela claramente el carácter apátrida de la oligarquía venezolana. El intento de utilizar la Carta Democrática fue derrotado en la OEA, a pesar de las amenazas directas de Washington contra una serie de países miembros.

Por último, el gobierno preguntó al TSJ si era necesario enviar su decisión de crear empresas mixtas en el sector petrolero a ratificación de la Asamblea Nacional. El TSJ respondió con su fallo del 29 de marzo, que, en la medida en que la Asamblea Nacional estaba en desacato y no había tomado ninguna acción para rectificar esa situación, el gobierno no tiene que enviar sus decisiones a la misma y que el TSJ se hace cargo de los poderes legislativos de la Asamblea Nacional para ejercerlos directamente o a través de cualquier otro órgano del poder que determine. Ese fallo había sido precedido por otro del día anterior en el que el TSJ dictaminó que, como la Asamblea Nacional estaba en desacato, sus miembros no podían gozar de inmunidad parlamentaria.

Si la oposición en la Asamblea Nacional quisiera en realidad usar sus poderes, sería fácil acatar el fallo del TSJ sobre los tres diputados de Amazonas y luego empezar a legislar. Sin embargo, la oposición no está realmente interesada en eso, sino que quiere crear un incidente lo más grande posible, para justificar la eliminación de Maduro de la presidencia.

Debemos oponernos a ésta campaña de los que sí llevaron a cabo un golpe de estado en Venezuela en el 2002, y que ahora quieren quitar a Maduro del poder y apelan a la intervención extranjera contra Venezuela. Si lograran alcanzar sus objetivos, sabemos claramente cuáles serían las consecuencias: todos los logros de la Revolución Bolivariana serían destruidos, las misiones sociales abolidas, las empresas y latifundios expropiados serían devueltos a sus antiguos dueños, se aboliría la Ley Orgánica del Trabajo permitiendo despidos masivos en las empresas estatales y privadas, se recortarían brutalmente o abolirían las pensiones de jubilación del estado, se recortaría el presupuesto de salud y educación y se establecería un régimen de asalto contra todos los derechos democráticos básicos. Si alguien lo duda, sólo tiene que ver las medidas iniciales adoptadas por los gobiernos de la derecha que han llegado al poder en Argentina y Brasil. En Venezuela sería diez veces peor.

Sin embargo, no se trata sólo de quién tiene razón o no desde un punto de vista legal o de procedimiento. Como todas las cuestiones fundamentales en la sociedad, este conflicto se va a resolver sobre la base de quién tiene el poder real, en términos de las fuerzas armadas o la movilización de masas en las calles que puedan romper el poder estatal. Por el momento, no parece que la oposición reaccionaria tenga ni lo uno ni lo otro. La oposición ha hecho llamamientos constantes al Ejército a salir “en defensa de la Constitución” (es decir: sacar a Maduro), pero hasta ahora han caído en oídos sordos. Sus intentos más recientes de sacar a la gente a las calles en septiembre y octubre el año 2016 fracasaron por completo por la falta de una estrategia clara y decisiva. Algunos de los líderes de la oposición convocaron a una marcha hacia el Palacio de Miraflores, pero cuando llegó el día se echaron atrás, provocando la ira y la desmoralización de sus propios seguidores.

Las concesiones a los capitalistas socavan la revolución

Más allá de las cuestiones legales e institucionales, tenemos que preguntarnos ¿qué está haciendo el gobierno de Maduro con su poder? ¿Cuál es su estrategia? Hace unos días, Nicolás Maduro hizo una serie de declaraciones en la Expo Venezuela Potencia 2017, que no dejan ninguna duda sobre el hecho de que su estrategia es la de hacer concesiones cada vez mayores a los capitalistas, nacionales e internacionales. Maduro rechazó lo que él calificó como una “campaña sucia que dice que tenemos un modelo comunista y rechazamos la empresa privada”. Por el contrario, dijo, “el 90% de la economía está en manos de empresas privadas” (en realidad lo que quería decir era que el 90% de todas las empresas está en manos privadas, a pesar de que representan un porcentaje menor de la economía.) Luego procedió a anunciar más concesiones a los capitalistas, nacionales y extranjeros, dándoles préstamos de los bancos estatales, tanto en bolívares como en dólares, y anunció una mayor liberalización del sistema de cambio de divisas con el fin de permitir a las empresas privadas un acceso más fácil a los dólares (que provienen de la renta petrolera en manos del estado).

Estas declaraciones y concesiones han provocado la ira generalizada y malestar entre las filas del movimiento bolivariano. Representan una continuación y una profundización de la política que el gobierno de Maduro ha estado siguiendo desde que fue elegido: responder a los ataques de la oposición en el ámbito político e institucional, al tiempo que se hacen cada vez más concesiones a los capitalistas en el campo económico.

Esa es una política que conduce directamente al desastre. La economía venezolana está en una crisis profunda, con una caída brutal del PIB, hiperinflación, escasez grave de alimentos básicos y medicinas y una parálisis de la producción. Esta crisis es el resultado, en última instancia, de la rebelión de las fuerzas productivas – que siguen operando bajo el marco de un mercado capitalista – contra los intentos del gobierno de regularlas, a través de los controles de precios y el control de cambios. Esto se ha agravado y multiplicado por el colapso en el precio del petróleo en el mercado mundial. Enfrentado a una limitación extrema de las reservas de divisas y de los ingresos petroleros, el gobierno ha recurrido a priorizar el pago de la deuda externa por encima de las importaciones, que han sido severamente recortadas, agravando aún más la escasez. Al mismo tiempo, con el fin de sufragar el presupuesto del estado, donde hay un déficit consolidado que asciende a 15-20% del PIB, se ha recurrido a una política de impresión desaforada de dinero que a su vez ha dado lugar a la hiperinflación. Lo que ha fracasado en Venezuela no es el socialismo, que nunca existió, sino más bien, el intento de regular la economía capitalista a través de la intervención del Estado y hacer que funcione en beneficio de la mayoría.

Sólo hay dos maneras de salir de esta crisis económica: una es levantar todas las regulaciones y controles y permitir que el mercado capitalista trabaje “normalmente”, lo que significaría que se haría pagar a los trabajadores el precio de la crisis. Esa es la dirección que el gobierno de Maduro ha estado tomando progresivamente. El otro es expropiar a los capitalistas y dirigir la economía sobre la base de un plan democrático de la producción que pueda satisfacer las necesidades de la población, haciendo al mismo tiempo un llamamiento internacionalista a los obreros y campesinos de la región a salir en defensa de la revolución y derrotar los intentos de sus propias clases dominantes de destrozarla. Eso significaría hacer que los capitalistas paguen el precio de la crisis.

La continuación de la política actual del gobierno no hará sino agravar la crisis desde el punto de vista del pueblo trabajador, y por tanto, erosionar aún más su apoyo entre las masas bolivarianas. El gobierno tiene la idea de que este año vamos a ver un aumento de los precios del petróleo a un nivel de alrededor de 70 a 80 dólares por barril y que esto le daría el margen necesario para invertir en programas sociales de nuevo, recuperando así el apoyo popular. En esa situación podría convocar a elecciones en mejores condiciones. Esto es una quimera. Los precios del petróleo subieron ligeramente después del acuerdo de la OPEP y Rusia para recortar la producción, pero ese proceso se ha cortado en la medida en que la subida de los precios del petróleo ha hecho que el fracking sea de nuevo rentable en los EE.UU., lo que aumenta la producción mundial y ha empujado los precios hacia abajo de nuevo.

¿Cómo combatir la ofensiva del imperialismo y la oligarquía?

Si hemos de ser sinceros, la política del gobierno representa una traición al legado del presidente Chávez. En sus últimas declaraciones antes de su muerte, en el Golpe de Timón y el Plan de la Patria Socialista, Hugo Chávez hizo hincapié en dos ideas fundamentales: a) que todavía estamos en una economía capitalista y hay que avanzar hacia el socialismo, y b) hay que destruir el estado burgués y sustituirlo por un “estado comunal” (es decir, uno basado en las Comunas Socialistas). Con todas sus limitaciones, éstas eran ideas correctas.

La actual dirección del movimiento bolivariano y el gobierno del presidente Maduro van en la dirección opuesta: en el campo económico han estado haciendo más y más concesiones a los capitalistas, mientras que en el campo político han sofocado todas las vías de participación popular, el control obrero, y el poder de las masas.

Independientemente de sus intenciones, hay que decirlo claramente: estas políticas conducirán directamente a la derrota de la revolución bolivariana y la toma del poder por la oposición burguesa. Eso sería una catástrofe. Con el fin de evitarlo debemos adoptar firmemente una política de lucha por el socialismo y contra el Estado burgués.

Ante la embestida del imperialismo y los capitalistas venezolanos, ¿cuál sería la forma más eficaz de combatirla? En primer lugar, Venezuela debería romper relaciones diplomáticas con Washington que es el que dirige y coordina esta campaña. En segundo lugar, debería expropiar las propiedades de las multinacionales de cualquier país implicado en esta grosera interferencia en la soberanía nacional de Venezuela. En tercer lugar, se deben expropiar las propiedades de la oligarquía venezolana que ha estado conspirando constantemente contra la voluntad del pueblo durante los últimos 15 años. En cuarto lugar, hay que crear comités antiimperialistas y anticapitalistas de obreros, soldados y campesinos en cada empresa, fábrica, cuartel y en el campo. Estos comités deben estar armados y ejercer el control obrero contra el sabotaje de la oligarquía. Por último, la Revolución Bolivariana debe hacer un llamamiento a los trabajadores y campesinos de América Latina y la clase obrera del mundo pidiendo su apoyo y que bloqueen los intentos de los gobiernos reaccionarios de intervenir en su contra.

Esta sería la única política que puede garantizar la defensa de la revolución, avanzar hacia la revolución proletaria, al socialismo.

 

(texto basado en declaración de la Corriente Marxista Internacional)

España: El cinismo del gobierno derechista del PP ante el desarme de la ETA

por David Rey//

La entrega incondicional por ETA de su arsenal de armas a un grupo de verificadores internacionales, anunciada para el 8 de abril, es un paso consecuente con su decisión manifestada hace más de 5 años de abandonar definitivamente la lucha armada. Con este acto, ETA y el conjunto de la izquierda abertzale insisten en reafirmar su voluntad de luchar por sus objetivos a través de medios puramente políticos.

Lo que llama la atención es que el gobierno del PP de Mariano Rajoy haya despreciado absolutamente los pasos dados por ETA desde hace 5 años, incluido este último, y se haya negado hasta la fecha a entablar ningún tipo de negociación o conversaciones con ella, o con representantes suyos, para encauzar un hecho tan relevante como es el fin definitivo de su actividad armada.

Esta situación contrasta vivamente con lo ocurrido en procesos similares en los últimos años en otras partes del mundo, donde los Estados se involucraron en negociaciones directas con los grupos armados (el IRA en Irlanda del Norte, las FARC en Colombia), para abordar el abandono de la lucha armada, la eliminación de su arsenal de armas, la reinserción en la vida civil de los activistas de dichos grupos y la situación de los presos. Esto es más llamativo aún cuando anteriores gobiernos del PP y del PSOE sí aceptaron sentarse y negociar con ETA años atrás, aun cuando esta organización ni siquiera había manifestado entonces su voluntad de renunciar definitiva e incondicionalmente a la actividad armada.

El gobierno español no sólo se ha negado a negociar con ETA su entrega de las armas, sino que la ha obstaculizado deliberadamente, en colaboración con el Estado francés. Así ocurrió, por ejemplo, con la detención en diciembre de 5 personas cerca de Bayona que estaban actuando como mediadores civiles para la entrega de armas que ahora se va a ejecutar.

El gobierno ni siquiera cumple la propia legalidad en el tema de los presos, negándose a su reagrupamiento en sus zonas de origen para facilitar el contacto con sus familiares, como está obligado, manteniendo a la gran mayoría de los presos de ETA en cárceles fuera de Euskadi y Navarra, obligando a sus familiares a desplazarse cientos y miles de kilómetros para poder visitarles, negando permisos y suspendiendo visitas con pretextos espurios. A lo largo de los años, 16 personas han fallecido en accidentes de tráfico cuando viajaban para visitar a sus familiares presos en las cárceles, según la organización Etxerat.

Los ardientes defensores de la retransmisión de la misa católica dominical en la TV pública, adalides de los supuestos valores cristianos de humanidad, reconciliación y perdón, no son solamente insensibles y vengativos ante la separación dolorosa de las familias respecto a sus familiares presos, demostrando con ello ser unos completos hipócritas en sus creencias religiosas, sino que incumplen flagrantemente la legalidad vigente, amparados por los tribunales españoles.

De esto se deduce que la derecha española (PP, Ciudadanos) no tiene el más mínimo interés en la resolución del llamado “conflicto vasco” y que espera seguir sacando réditos políticos de la actividad etarra del pasado con dos fines. El primero, mantener en un primer plano el tema del “terrorismo” para desviar la atención de la población de los verdaderos problemas sociales provocados por la crisis del capitalismo y por la propia acción reaccionaria del gobierno del PP. Y el segundo, mantener su base electoral de apoyo entre las capas más atrasadas políticamente de la población, explotando y exacerbando demagógicamente el tema de las víctimas de ETA.

En esta estrategia de mantener “vivo” el tema de ETA también colaboran sectores importantes del aparato del Estado, fundamentalmente de los cuerpos policiales y de los servicios secretos, el actual CNI. La actividad etarra siempre fue utilizada, no sólo para incrementar la represión general y endurecer el código penal tan caro a la derecha española, sino para justificar la impunidad policial, los privilegios especiales para los altos mandos policiales, y la existencia de fondos reservados que escapan a todo control y con los que se han lucrado en oscuros negocios durante décadas numerosos mandos de la policía y la guardia civil (casos Perote, Roldán, Paesa, Villarejo, por nombrar algunos de los más conocidos).

El régimen del 78 no es sólo un régimen reaccionario y caduco al que es preciso superar, sino que es el régimen del doble rasero y de la hipocresía. Quienes, en la derecha, se muestran duros y vengativos en el tema de las víctimas de ETA, son los mismos que nunca condenaron el alzamiento fascista de Franco de 1936 ni el asesinato de las cientos de miles de personas causado por la represión posterior a lo largo de 40 años. No sólo no han sido juzgados ni han purgado sus crímenes los representantes políticos de la dictadura ni de su aparato de estado, sino que notorios ministros de Franco –como Fraga, Fernando Suárez, o Antonio Carro, entre otros– con las manos manchadas de sangre por firmar penas de muerte en los gobiernos del dictador, fueron diputados del PP en la “democracia”. No por casualidad, ETA nació en plena dictadura franquista y se nutrió en su primera década y media de existencia de los crímenes sangrientos del franquismo y de la represión practicada contra el pueblo vasco en los primeros años de la Transición. Todos los medios de comunicación destacan la cifra de las 800 víctimas causadas por ETA, pero ocultan que hubo 188 asesinados durante la Transición (obreros, estudiantes, nacionalistas vascos de izquierdas) en lo que fue una práctica de terrorismo de Estado a manos de la policía, la Guardia Civil y los pistoleros fascistas, entre 1976 y 1982. Muy pocos de sus asesinos fueron juzgados y condenados, y la mayoría de ellos a penas irrisorias. Otro tanto pasó con el terrorismo de Estado practicado por los GAL, bajo los gobiernos de Felipe González, que cometieron 24 asesinatos; por no hablar de los centenares casos de tortura a los detenidos (incluyendo violaciones y abusos sexuales) del entorno de la izquierda abertzale.

Esta política represiva continúa hasta el día de hoy, con torturas, ilegalización de organizaciones políticas y de solidaridad de la izquierda abertzale, cierre de medios de comunicación, etc. y que obliga a muchos jóvenes y activistas abertzales a vivir en condiciones de clandestinidad.

No solamente en Euskadi y Navarra. En los últimos años, los amantes de la democracia y la convivencia en paz en el gobierno del PP se han destacado por cercenar los derechos democráticos duramente conquistados con la criminalización generalizada en todo el Estado de todos aquellos que deciden luchar contra las lacras de este sistema o de quienes, desde posiciones de izquierdas, hacen canciones, chistes y comentarios en las redes sociales. Y se amparan para ello en la Ley Mordaza y las leyes antiterroristas aprobadas en años anteriores. Mientras, destacados dirigentes del PP, periodistas reaccionarios y fascistas pueden permitirse en los medios y en las mismas redes sociales proferir los insultos, amenazas y calumnias más depravados contra dirigentes de izquierdas y las víctimas de la represión franquista sin persecución alguna por la policía.

Lo más sangrante es que el viejo aparato de estado franquista se mantuvo intacto hasta nuestros días. Nunca fue purgado de fascistas y reaccionarios. Al frente del mismo siguieron los mismos jefes policiales y del ejército, los mismos torturadores y miembros de los servicios secretos, los mismos jueces y fiscales franquistas. Lo lamentable de todo esto es que los dirigentes del PSOE y del PCE tras la caída de la dictadura nunca levantaron la voz para exigir esa depuración, convirtiéndose en cómplices de este hecho, de la misma manera que fueron cómplices de la derecha postfranquista en la política de impunidad hacia los crímenes del franquismo y de la Transición.

La entrega incondicional por parte de ETA de todo su arsenal es también la constatación final del fracaso de los métodos de la llamada “lucha armada”, practicada durante 50 años por esta organización, sin haber conseguido –como en el caso del IRA en Irlanda del Norte– ni uno solo de sus objetivos. Es más, los métodos de ETA se han demostrado contraproducentes ya que han sido utilizados por los sucesivos gobiernos y el aparato del Estado para fortalecer ese mismo aparato del Estado, endurecer la represión y restringir los derechos democráticos contra todos (endurecimiento del código penal, restricciones al derecho a manifestación y a la libertad de expresión, ilegalización arbitraria de partidos políticos, cierre de medios de comunicación, etc.). La actividad armada de ETA jugó durante décadas un papel pernicioso en mellar las extraordinarias luchas del pueblo vasco por sus derechos democrático-nacionales, favoreciendo la estrategia de la reacción de introducir todo tipo de prejuicios nacionales y moralistas para aislar la lucha del pueblo vasco de sus hermanos de clase en el resto del estado. De hecho, la desaparición de la actividad armada de ETA y el avance de la lucha de masas –como se ha demostrado en Catalunya– era la precondición básica para que la defensa de los derechos democrático-nacionales de Euskadi, Catalunya y Galicia –como el derecho de autodeterminación– pudiera encontrar un eco favorable creciente entre la clase obrera y la juventud del resto del Estado español, como está sucediendo, tras ser demonizada durante décadas.

Celebramos que ETA y el conjunto de la izquierda abertzale apuesten por la vía política para luchar por sus objetivos, como muy claramente ha defendido el dirigente de EH Bildu, Arnaldo Otegi. Desde nuestro punto de vista, esa vía política debe estar basada en los métodos de la lucha y la agitación política de masas, las manifestaciones, las huelgas y, en un punto más elevado, a través de un movimiento revolucionario de masas. Sería un error encauzar la acción política a través de los métodos reformistas clásicos del cretinismo parlamentario, enclaustrando el programa político dentro de los límites del capitalismo, o mendigando un frente común con la burguesía vasca, siempre dispuesta a traicionar el movimiento ante la burguesía española para defender sus negocios e intereses de clase, como estamos viendo en relación al gobierno del PP, y como ha probado recientemente el apoyo del PNV al infame decreto del PP contra los estibadores, que incluye a los estibadores vascos.

La clase obrera y la juventud vasca han estado siempre a la vanguardia de las luchas y de la conciencia política en el Estado español, en los últimos 40 años. En el País Vasco fue donde la lucha contra la dictadura y durante la Transición llegó más lejos. Fueron Euskadi y Navarra los territorios del Estado español donde el voto favorable a la Constitución de 1978 tuvo el menor apoyo popular, y donde se produjo el mayor rechazo popular al ingreso en la OTAN en el referéndum de marzo de 1986. No es casualidad tampoco que en las elecciones legislativas del 20D y del 26J, Podemos y Unidos Podemos obtuvieran aquí su mayor porcentaje de votos de todo el Estado y resultaran, en el caso de Euskadi, las fuerzas más votadas.

La lucha por los derechos democrático-nacionales es inseparable de la lucha por el socialismo. Sólo la clase obrera está en condiciones de llevar hasta el final la lucha contra todo tipo de explotación y opresión, y en asegurar la plena satisfacción de los derechos democráticos más avanzados, comenzando por el derecho del pueblo vasco a decidir por sí mismo qué relación quiere mantener con los demás pueblos del Estado español, incluido el derecho a formar un estado independiente.

Para conseguir esto, juntos en la lucha somos más fuertes. De lo que se trata es de afianzar la unidad en la lucha de la clase obrera y de la juventud vasca con sus hermanos de clase del resto del Estado para derrotar a nuestro enemigo común, el capitalismo y sus sostenedoras –las burguesías española y vasca– para avanzar hacia el socialismo y resolver definitivamente la cuestión nacional vasca.

Merkel y Trump sostienen conversaciones de crisis en Washington

                                                                                                                                                      por Johanes Stern//

Con las tensiones entre Alemania y Estados Unidos en su punto más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el primer encuentro entre el presidente Donald Trump y la canciller alemana Angela Merkel tuvo lugar el Viernes en Washington.

El ambiente era tenso y frío. En una sesión fotográfica conjunta en la Oficina Oval, Trump apenas reconoció a Merkel y rechazó el apretón de manos acostumbrado solicitado por los fotógrafos.
En una conferencia de prensa conjunta después de una reunión de la Casa Blanca entre Trump y Merkel, otros funcionarios y líderes empresariales de ambos países, los dos jefes de Estado expresaron su acuerdo sólo en las cuestiones de aumentár el gasto militar y la guerra. Merkel prometió a Trump que Alemania aumentaría el gasto en defensa un dos por ciento más que el mínimo de la OTAN. A cambio, Trump prometió su compromiso con la OTAN. Acordaron “trabajar juntos de la mano en Afganistán y colaborar en soluciones de Siria e Irak”.

El conflicto entre los dos países, que se situarón en lados opuestos en dos guerras mundiales en la primera mitad del siglo XX, surgió con mayor intensidad en el tema de la política comercial. Trump se quejó de que el comportamiento pasado de los aliados estadounidenses a menudo habían sido “injustos” e insistió en una “política de comercio justo”.

Lo que Trump quiere decir con esto esta claro. Amenazó a Alemania con la guerra comercial en una entrevista que dio poco antes de asumir el cargo, advirtiendo específicamente de obligaciónes a la importación de hasta un 35 por ciento contra la industria automovilística alemana. Afirmar que el comportamiento de Alemania hacia Estados Unidos era “muy injusta”, dijo que se aseguraría de que esto terminará.

En la semana pasada, el asesor económico de Trump, Peter Navarro, se refirió una vez más al superávit comercial alemán como un “asunto serio” y lo calificó de “uno de los problemas más difíciles” para la política comercial estadounidense. Estados Unidos está preparando actualmente un llamado “impuesto al ajuste fronterizo” que reduciría sustancialmente los impuestos sobre las exportaciones estadounidenses y colocaría una pesada carga sobre las importaciones alemanas y otras importaciones europeas.

Los crecientes conflictos transatlánticos también se reflejaron en la cumbre de los ministros de Finanzas del G20 en Baden Baden, Alemania. La noche anterior, el ministro alemán de Hacienda, Wolfgang Schäuble, se reunió por primera vez con su nuevo homólogo estadounidense, Steven Mnuchin. El ex banquero de Wall Street insistió en que Estados Unidos no quería una guerra comercial, pero se negó a apoyar la inclusión en el comunicado de cierre del G20 de la aclarada declaración a favor del libre comercio y en contra del proteccionismo.

El proteccionismo de Trump es una catástrofe en particular para la economía alemana orientada a la exportación. En 2015, Alemania alcanzó un superávit récord de 260.000 millones de euros, lo que correspondía a más del ocho por ciento de toda su producción económica. El comercio con los Estados Unidos representó 54.000 millones de euros del superávit. En el año anterior, los EE.UU. proporcionaron el mayor mercado de exportación de productos alemanes, con un valor total de 107.000 millones de euros.

La delegación de Merkel incluyó a destacados representantes económicos alemanes, quienes fueron encargados de convencer a Trump de la importancia del libre comercio. Pero mientras el gobierno alemán lucha por desacelerar las tensiones con Estados Unidos, está preparando medidas de represalia no menos agresivas.

El vicepresidente de la facción parlamentaria del Partido Socialdemócrata (SPD), Carsten Schneider, amenazó con controlar los capitales. “En última instancia, Alemania está financiando una gran parte del déficit comercial de Estados Unidos con sus exportaciones de capital”, dijo Schneider. “Si Trump no cede, debemos estar listos para actuar”.

En una entrevista del Viernes por la mañana con la emisora alemana Deutschlandfunk, la ministra de Economía Alemana, Brigitte Zypries (SPD), dijo: “La otra posibilidad es simple. Vamos a presentar una demanda contra él ante la Organización Mundial del Comercio. Estó establece procedimientos. En la OMC, está claramente especificado en los acuerdos que se le permite no tomar más del 2,5 por ciento en impuestos sobre las importaciónes de automóviles”.
“Esta no sería la primera vez que el señor Trump fracasa en los tribunales”, añadió el político del SPD provocativamente.
El presidente de la Federación de Industria alemana (BDI), Dieter Kempf, preguntó a Merkel antes de su viaje para presentar a Trump “el punto de vista de una economía alemana, europea … con una autoconfianza apropiada”. Los puntos de vista de Trump sobre una politica economica simplemente “No valdrían”, insistió.
Con el fin de contrarrestar a Trump de la manera más eficaz, Berlín está llevando a cabo una estrategia de preparación para la guerra comercial entre los EE.UU. y toda la Unión Europea. El periódico Handelsblatt citó al ex economista jefe del Ministerio de Economía, Jeromin Zettelmeyer, diciendo que Alemania necesita “el respaldo del resto de Europa”. Él continuó diciendo: “Tendrán que hacer una guerra comercial si es posible”.

Según un informe de Der Spiegel, el objetivo del gobierno alemán es “aislar a los estadounidenses”. Para ello, la Comisaria del Comercio de la UE, Cecilia Malmstörm, ha sido encargada de negociar acuerdos comerciales “con otros países y regiones del mundo”. En la cumbre de la UE la semana anterior, los estados de la UE se hablarón contra “tendencias proteccionistas” en el comercio mundial y situaron a la economía europea en contrá de Estados Unidos, informó Der Spiegel .

La UE “seguirá colaborando activamente con los socios comerciales internacionales”, decía la resolución final de la cumbre UE. Para ello, “se lograrán progresos decisivos en todas las negociaciones seguidas con respecto a acuerdos de libre comercio ambicioso y bien equilibrados, incluso con el Mercosur [un bloque subregional que incluye a Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela] y México.” Las negociaciones con Japón están “cerca de una conclusión pronto” y “las relaciones comerciales con China deben fortalecerse sobre la base de un entendimiento común de beneficios mutuos y recíprocos”.
Berlín y Bruselas están ampliando sus relaciones económicas con precisamente aquellos países que están en la mira del gobierno de Estados Unidos. Trump está amenazando a México con la terminación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), y Washington está siguiendo un camino hacia la guerra contra China con mayor apertura. Los conflictos entre Alemania y Estados Unidos seguirán afilándose como consecuencia.

En una movida significante, Merkel habló por teléfono con el presidente chino Xi Jinping inmediatamente antes de viajar a Washington. Aprovechó esta oportunidad para expresar su oposición al proteccionismo. De acuerdo con el portavoz del gobierno de Merkel, Steffen Seibert, Merkel y Xi afirmaron que “promoverían el libre comercio y abrirían los mercados juntos”. Además, los dos líderes acordaron “continuar su confianza en la colaboración, especialmente en el marco de la presidencia alemana del G20”.

Mientras tanto, los medios de comunicación alemanes están exigiendo “una declaración aún más clara contra el nuevo proteccionismo estadounidense” e instando a que “la mayoría de otros países se movilicen contra Trump”. Esto será “necesario” en el futuro, dijo un comentario en el Reinische Post. Alemania y la UE deben “oponerse con confianza a Trump” con “sus propios fines opuestos, en lugar de dejarse intimidar por Washington”. Las condiciones para esto son favorables, dijo el diario.
Siguió diciendo se había puesto claro en Baden Baden que Alemania tenia”no sólo a los demás Estados de la UE, sino también a casi todo el resto del mundo, sobre todo China, Brasil y Japón, a su lado en materias de política comercial”.

Las razones fundamentales del comportamiento agresivo de Trump hacia Berlín, así como los esfuerzos de Alemania para construir una coalición contra los Estados Unidos, se encuentran en las insolubles contradicciones del propio sistema capitalista. El capitalismo es incapaz de superar la contradicción entre el carácter internacional de la producción y el Estado nacional. Como en la víspera de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, los conflictos entre las potencias imperialistas sobre las materias primas, los mercados de exportación, las zonas de influencia y la mano de obra barata vuelven a conducir a la guerra comercial y al conflicto militar.

El primer ministro holandés Rutte gana contra el retador de extrema derecha

por Peter Schwarz 
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El Partido extrema derecha por la Libertad (PVV) de Geert Wilders no hizo el avance que se predijo en las elecciones holandesas de ayer. Con 13,1 por ciento de los votos, quedó en segundo lugar detrás de los liberales de derecha (VVD) del primer ministro Mark Rutte, que ganó las elecciones con el 21,3 por ciento de los votos.

 

Como sea, el resultado más pobre de lo esperado de Wilders, de ninguna manera significa un fin al cambio brusco hacia la derecha en la política europea. El VVD de Rutte y los demócrata-cristianos (CDA), que ocuparon el tercer lugar con el 12,4 por ciento, se han apoderado en gran medida de la retórica xenófoba y antiislámica de Wilders, que marcó el tono de toda la elección. Su única diferencia con Wilders es sobre la Unión Europea. Mientras que Wilders está pidiendo un referéndum para salir de la UE, la VVD de Rutte y la mayoría de los otros partidos burgueses lo están defendiendo firmemente.

Wilders seguirá desempeñando un papel político importante. Aunque no cumplió con las expectativas planteadas por las encuestas, mejoró su voto en un 3 por ciento desde las elecciones de 2012. “PVV-votantes, gracias! ¡Hemos ganado asientos! La primera victoria está¡ Y Rutte está lejos de librarse de mí!! «leyó su primera respuesta al resultado en Twitter.

 

A pesar de la victoria de Rutte, el voto de la coalición gobernante se derrumbó, reduciendo a la mitad el número de sus escaños en el parlamento de 79 a 42. Esto está lejos de los 76 escaños necesarios para formar una mayoría en el parlamento de 150 escaños.

 

Mientras que los liberales de Rutte perdieron ocho de sus 41 escaños anteriores, el mayor perdedor en las elecciones fue su socio de coalición, el Partido Laborista (PvdA). El trabajo fue castigado por su apoyo a la austeridad y sus ataques masivos contra el bienestar social. Su voto se derrumbó de 25 por ciento a menos de 6 por ciento. Con sólo nueve escaños, ahora está en el séptimo lugar, detrás de los Verdes y del ex Partido Socialista Maoísta.

 

El voto del Partido Socialista, que apoyó el impulso anti-inmigrante de los principales partidos burgueses, bajó ligeramente de 9,6 a 9,1 por ciento. En cambio, el voto de la Izquierda Verde se cuadruplicó de 2,3 a 9 por ciento. Entre los votantes menores de 34 años, recibió más de un tercio de los votos, y en Amsterdam fue el partido más fuerte, con casi una quinta parte de los votos.

 

Toda la campaña electoral estuvo muy polarizada. Esto llevó a una participación grande de 82 por ciento, la más alta durante 31 años y 6 por ciento más que en la última elección.

 

La Izquierda Verde, así como otros partidos más pequeños y los liberales de izquierda (D66), que aumentaron su voto del 8 al 12,1 por ciento, se beneficiaron claramente de la oposición a la campaña fascista de Wilders, particularmente entre los jóvenes. Pero ambos, los Verdes y D66, buscan encauzar la oposición a Wilders tras un firme apoyo a la UE y están muy preparados para respaldar un gobierno derechista dirigido por Rutte. Basándose en secciones de la clase media, desempeñan un papel similar al de los Estados Unidos que es tratar de desviar la oposición contra Trump hacía un callejón sin salida del Partido Democrático pro-Wall Street y a favor de la guerra.

 

Los gobiernos de toda Europa dieron la bienvenida al resultado de las elecciones holandesas con alivio. El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, dijo que era un “éxito para Europa”. Dijo que ahora era optimista acerca de las próximas elecciones en Francia. El jefe de la oficina de la canciller Angela Merkel, Peter Altmaier, escribió en Twitter: “¡Holanda, oh Holanda, eres un campeón! … Felicidades por este gran resultado”.

 

Paolo Gentiloni, primer ministro italiano, dijo que “la derecha anti-UE ha perdido las elecciones”, e instó a los partidarios a trabajar para “revitalizar la Unión”.

El presidente francés François Hollande pontificó: “Los valores de la apertura, el respeto por los demás y la fe en el futuro de Europa son la única respuesta verdadera a los impulsos nacionalistas y al aislamiento que están sacudiendo al mundo”.

Sin embargo, Wilders es un síntoma, no la causa, del giro a la derecha en la política europea. Este giro es la respuesta de los partidos burgueses a una profunda crisis de la sociedad capitalista en Holanda y en todo el continente.

Ni la UE ni ninguno de los gobiernos europeos se oponen a la xenofobia y la línea antiislámica de Wilders. El maltrato y el rechazo de los refugiados se ha convertido en la política oficial de la UE.

 

A principios de mes, Rutte publicó una carta abierta a los inmigrantes, diciéndoles: “Si no os gusta aquí, os podéis ir.” Y hace tres días organizó una provocación calculada contra el gobierno turco, prohibiendo sus ministros de entrar en los Países Bajos en un intento de provocar la histeria nacionalista y ganar el respaldo de una sección de apoyo potencial a Wilders.

 

La única preocupación de Merkel, Hollande, Gentiloni et al. es la defensa de la UE como base para la escalada del militarismo, incluyendo las intervenciones de estilo colonial y la acción hostil contra Rusia, y para el desarrollo de medidas represivas del estado policial internamente, así como ataques de austeridad aún más radicales contra la clase obrera.

 

La idea de que, después que Wilders fue impulsado por Brexit y ha dado paso a la elección de Donald Trump, su derrota electoral socavará las perspectivas de Marine le Pen del Frente Nacional en las elecciones presidenciales francesas no demuestra un examen profundo.

 

El partido de Le Pen tiene raíces organizativas e históricas mucho más fuertes que el PVV, que es en gran medida una banda de un solo hombre. La FN ha podido capitalizar mejor las traiciones del gobierno Partido Socialista francés, la crisis de François Fillon y la derecha gaullista, y la agenda económica neoliberal del candidato que ahora favorece a ganar, el independiente Emmanuel Macron, para combinar la hostilidad a la UE con la reivindicación de representar los intereses de los “trabajadores” contra el establecimiento.

 

Para los Países Bajos, la elección abre lo que es probable que sea un período de inestabilidad política masiva y fuertes luchas políticas y de clases. El pequeño país de 17 millones de habitantes está dividido por profundas divisiones sociales y culturales. Como una antigua potencia colonial, tiene una inmensa comunidad de inmigrantes que han sido golpeados con fuerza por el crecimiento de la desigualdad social. Las ciudades liberales como Ámsterdam están en contraste con el religioso “cinturón bíblico”, una de las zonas más conservadoras de Europa.

 

En el período de pos-guerra, estas contradicciones fueron superadas por una elaborada cultura de consenso político, que encontró su máxima expresión en la colaboración desde los años ochenta de la derecha neoliberal, el Partido Laborista y los sindicatos en el desmantelamiento de las ganancias sociales anteriores de la clase obrera. Esto ha conducido a una marcada polarización social y al virtual colapso de la “izquierda” burguesa.

 

La situación política en los Países Bajos es una reminiscencia de las condiciones que existían en la Alemania de Weimar entre 1919 y 1933, donde un parlamento paralizado por intensos conflictos presidió las condiciones que dieron lugar a la llegada de Hitler al poder.

 

Con apenas más de una quinta parte de los escaños en un parlamento de 14 o 15 partidos, y el país profundamente dividido, Rutte necesita al menos tres, si no cuatro, socios de la coalición para formar un gobierno viable. Se espera que tomará semanas, si no meses, de un intenso comercio de mercados y acuerdos tras puertas cerradas para establecer una nueva coalición.

 

Todo depende ahora de una intervención independiente de la clase obrera. Esto exige el establecimiento de una sección holandesa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, opuesta tanto al nacionalismo como a la Unión Europea y capaz de trabajar con co-pensadores en Europa e internacionalmente para unir a los trabajadores de todos los países sobre la base de un programa socialista Para el derrocamiento del capitalismo.

 

(Fotografía: Wilders se reitra derrotado flanqueado por su guardia pretoriana)

Francia: ¿cómo vencer a la derecha y al Frente Nacional?

por Juan García Brun

Al igual que en Chile, quienes previeron primero el inevitable duelo entre Lagos-Piñera, luego Guillier-Piñera, los «expertos», en Francia los medios de comunicación repitieron inoficiosamente el «inevitable» duelo entre Sarkozy y Hollande (o Valls y Juppé, etc.), y luego sobre la victoria «casi segura» de François Fillon.

Lo que todos estos «expertos» no pueden o no quieren ver es la lógica subyacente a la volatilidad extrema que caracteriza no sólo la campaña, sino la política francesa en general. Lenin dijo: «la política es economía concentrada.» Precisamente, la crisis política en la que el país se hunde es la consecuencia de la profunda crisis del capitalismo y del incalculable sufrimiento que inflige a la masa de la población. Los recortes presupuestarios, el aumento del desempleo, la pobreza generalizada y la explosión de la desigualdad están rompiendo el equilibrio político en el que descansaba el poder de la clase dominante en las últimas décadas.

Es un fenómeno internacional. Los ritmos y las formas difieren según el país, por supuesto, pero las mismas causas producen los mismos efectos.El equilibrio político se ha roto –en diversos grados– en los Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Grecia, Italia, Rumania y en otros lugares. Incluso Austria, ese parangón de la estabilidad política, evitó por poco la elección de un presidente de la extrema derecha en diciembre. Ningún país es inmune a este fenómeno. Ninguno se salvará.

Fillon y Macron

La clase dominante francesa necesita un gobierno capaz de infligir al país una austeridad sin precedentes. Pero eso es más fácil decirlo que hacerlo. Durante las primarias de la principal fuerza de la derecha, los Republicanos, el candidato vencedor Francois Fillon fanfarroneaba diciendo que había que cortar y barrer sin vacilar las movilizaciones sindicales. ¡Paradojas del destino! Unas semanas y varias revelaciones más tarde (como la de que contrató a su mujer con dinero público para hacer trabajos ficticios), lo redujeron a hacer una campaña semi-clandestina en medio de un concierto permanente de cacerolas y de burlas. Está ampliamente desacreditado incluso antes de ser elegido – lo que, por tanto, no es muy probable. En su desesperación, la cúpula de los Republicanos están maniobrando para forzar la salida de Fillon de la carrera presidencial, pese a haber ganado las primarias del partido, para sustituirlo por el candidato perdedor en las mismas, Alain Juppé.

En el orden de preferencia de la burguesía, el siguiente es Macron, un arribista procedente del ala más derechista del Partido Socialista (PS), que abandonó el partido hace algunos años y que ahora se postula para las elecciones presidenciales como independiente. Ofrece recortes un poco menos draconianos que los prometidos por Fillon, pero los que ha desvelado colman de satisfacción a los capitalistas. Éstos también saben que la dosis de políticas de austeridad puede ser modificada durante su mandato –y que Macron no pondría obstáculos para ello, ya que está dedicado en cuerpo y alma a los intereses del gran capital.

«La naturaleza no tolera el vacío»: el ascenso de Macron es una ilustración de esto. Se aprovecha de la grave crisis del Partido Socialista y de los Republicanos. Sin embargo, es difícil decir hasta dónde puede llegar. Él llena el vacío con su propio vacío. Numerosos medios de comunicación lo apoyan, pero la reputación de éstos es tan mala en la población, que es un arma de doble filo. Por si fuera poco, el hombre que pretende «renovar profundamente la política» recibe y acepta constantemente la adhesión de viejas glorias reaccionarias de los Republicanos, del PS, de los derechistas del Modem, y de otros.

La lucha contra el Frente Nacional

Todo esto no interfiere en absoluto en el mundo de Marine Le Pen, cuya demagogia «anti-sistema» resuena en millones de personas explotadas y oprimidas que quieren poner todo patas arriba. La mayoría de ellas no son racistas; están amargadas con los políticos de derecha y de «izquierda» que se sucedieron en el poder durante décadas sin cambiar nada, sino a peor.

La analogía entre Le Pen y Donald Trump es obvia. Las causas fundamentales de su ascenso son las mismas.Dicho esto, el éxito del FN no es inevitable. Este partido ultra-reaccionario puede ser combatido con eficacia. ¿Cómo?Defendiendo una alternativa de izquierda y radical al sistema. Un número significativo de votantes tentados por el voto al FN podría agruparse alrededor de un programa de izquierda, a condición de que proponga una ruptura clara con el orden establecido. De manera general, millones de votantes radicalizados –pero indecisos y confundidos– pueden ser ganados para un programa de este tipo.

Es poco probable que la campaña de Benoit Hamon –el candidato socialista– pueda jugar este papel. Además de que su programa es muy confuso y moderado, su partido sale destrozado de cinco años de gobierno de Hollande, de los que dos tuvo a Hamon como ministro. Por otra parte, su programa ya está obsoleto: una mayoría de diputados «socialistas» en el parlamento están en contra suya. Hamon finge no haberse dado cuenta.

El elemento clave de la ecuación es Jean-Luc Mélenchon. Su candidatura puede unir a millones de trabajadores y jóvenes indecisos, a condición de convencerles de que su movimiento político, “La Francia insumisa”, está decidido a terminar de una vez por todas con las políticas de austeridad. La lucha contra los recortes presupuestarios, el desempleo y la pobreza debe ser el eje central de las intervenciones públicas de Mélenchon y de los demás dirigentes de La Francia insumisa. Recordemos que en los Estados Unidos fue sobre estas líneas –y sobre el llamamiento a una «revolución política contra la clase multimillonaria»– que Bernie Sanders levantó el entusiasmo de decenas de millones de estadounidenses el año pasado. Todas las encuestas le daban ampliamente vencedor frente a Donald Trump. Hay aquí una lección importante para Mélenchon y La Francia insumisa.

Reforma y revolución

Révolution llama a sus lectores y seguidores a votar por Jean-Luc Mélenchon el 23 de abril, y a participar en la campaña de La Francia insumisa. Este movimiento constituye la única alternativa de izquierda de masas a un PS desacreditado. Cualquier éxito de La Francia insumisa será un paso en la dirección correcta.

Al mismo tiempo, hemos puesto de relieve periódicamente las limitaciones del programa de Mélenchon. Digámoslo en términos simples: las numerosas medidas progresistas de este programa no se pueden ejecutar en el marco del capitalismo en crisis. La clase dominante no lo permitiría.Se opondría con todas sus fuerzas, como ya en 2015 se opuso al programa progresista de Alexis Tsipras en Grecia. Y para privar a la burguesía de los medios para luchar contra un verdadero gobierno de izquierda hay que expropiarla, nacionalizar los grandes medios de producción y poner el socialismo a la orden del día.

A veces se nos dice: «¡Pero Francia no es Grecia!». Por supuesto, Francia es más potente que Grecia y no está bajo la transfusión financiera de la troika.El chantaje y las presiones, por lo tanto, no tomarán exactamente las mismas formas. Pero de todos modos las habrá: no hay ninguna duda sobre esto. Esto es lo que demuestra toda la historia de la lucha de clases y de los diferentes gobiernos de izquierda, para empezar el de 1981 a 1983, en Francia.

Esto es aún más cierto cuando la crisis del capitalismo ha socavado la base material del reformismo. La clase dominante no está dispuesta a conceder más reformas; exige nuevas contrarreformas –y va a luchar con uñas y dientes para conseguirlas. La lucha por reformas progresistas serias no tendrá éxito más que a condición de transformarlas en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista mismo, en una lucha por la revolución proletaria.

Este 8 de marzo: huelga internacional de mujeres

 

por Cinzia Arruzza

Organizaciones feministas, populares y socialistas alrededor de todo el mundo han llamado a la Huelga Internacional de Mujeres el 8 de marzo en defensa de los derechos reproductivos y contra la violencia hacia las mujeres, entendida como violencia económica, institucional e interpersonal.

La huelga tendrá lugar en al menos 40 países; será la primera coordinada internacionalmente a esa escala desde hace años: en términos de su tamaño y por la diversidad de organizaciones y países involucrados, será comparable a la manifestación internacional contra el ataque imperialista en Irak en 2003 y a las protestas internacionales coordinadas bajo la bandera del Foro Social Mundial y el movimiento por la justicia global a principios de los 2000.

Mientras que el movimiento Occupy, los Indignados, el Blacks Lives Matter logró tener un eco mundial y desencadenar manifestaciones, ocupaciones, y protestas en un número importante de países, hubo sin embargo, poca coordinación consciente internacional de coordinación entre varias organizaciones y grupos participantes. Por otro lado, las revoluciones árabes fueron también un extraordinario e histórico evento, pero las organizaciones sociales y políticas de otros países no construyeron una poderosa movilización coordinada internacionalmente en su apoyo.

Si esto sucede, la Huelga Internacional de Mujeres marcará un salto cualitativo y cuantitativo en un largo proceso de reconstrucción de una movilización social a nivel internacional contra el neoliberalismo y el imperialismo, a la cual varios movimientos de años recientes han dado forma, del Occupy a Gezi Park (en Turquía) de los Indignados al Standing Rock y el Blakc Lives Matter. Eso será señal también de una posibilidad concreta para un nuevo movimiento feminista, poderoso, anticapitalista e internacionalista.

¿Porqué lo llamamos “una huelga”?

Muchas discusiones sobre la huelga, particularmente en los Estados Unidos, se ha centrado en si es correcto llamar al 8 de marzo una “huelga”, en lugar de una manifestación. Esta crítica no tiene sentido. Las huelgas de mujeres siempre han sido más abarcadoras en sus objetivos y propósitos que las tradicionales huelgas sobre los salarios y las condiciones de trabajo.

En 1975, 90 % de las mujeres de Islandia estallaron una huelga en el lugar de trabajo y rechazaron hacer por un día el trabajo socialmente reproductivo no pagado para hacer visible el trabajo de la mujeres y su contribución a la sociedad en Islandia. Ellas exigían iguales salarios al de los hombres y el fin de la discriminación sexual en el trabajo.

En el otoño de 2016, las activistas polacas adoptaron la estrategia y el mensaje de la huelga de mujeres de Islandia y organizaron un huelga de mujeres masiva para detener un requerimiento en el parlamento que habría prohibido el aborto. Las activistas argentinas hicieron lo mismo en octubre para protestar contra la violencia machista hacia las mujeres.

Estos hechos – los cuales estimulan la idea para una amplia huelga en el Día de la Mujer – demuestran cómo una huelga de mujeres es diferente de una huelga general. Una huelga de mujeres surge de la reflexión política y teórica sobre las formas concretas del trabajo de las mujeres en las sociedades capitalistas. En el capitalismo el trabajo de las mujeres en el mercado de trabajo formal es sólo una parte del trabajo que ellas hacen; las mujeres son también las principales proveedores de mano de obra reproductiva: trabajo no pagado que es igual de importante para reproducir la sociedad y las relaciones sociales del capitalismo. Una huelga de mujeres es diseñada para hacer visible este trabajo no pagado y para enfatizar que la reproducción social es también un lugar de lucha.

Además, debido a la división sexual del trabajo en el mercado del trabajo formal, un basto número de mujeres mantienen trabajos precarios, donde no tienen derechos laborales, son desempleadas o trabajadoras indocumentadas.

Las mujeres trabajadoras en el mercado de trabajo formal e informal y en la esfera no pagada de la reproducción social, son todas ellas siempre trabajadoras. Esta consideración debe ser central para algunas discusiones acerca de la reconstrucción de un movimiento de la clase trabajadora no sólo en los Estados Unidos, sino también a nivel global.

Hacer énfasis en la unidad entre los lugares de trabajo y el hogar es clave, y un principio organizador central para la huelga del 8 de marzo. Una política que toma el trabajo de las mujeres seriamente debe incluir no sólo la huelga en los lugares de trabajo sino también una huelga del trabajo reproductivo no remunerado, huelga de tiempo parcial, llamado para reducir el tiempo de trabajo y otras formas de protesta que reconoce la naturaleza de género de las relaciones sociales.

La “huelga” se ha convertido en el término paraguas bajo el cual se incluyen estas diversas formas de acción porque es el término que mejor enfatiza la centralidad del trabajo de las mujeres y su autoidentificación como trabajadores, cualquiera que sea su forma de trabajo.

Reclamar el derecho a la huelga

Estados Unidos tiene quizá las peores leyes del trabajo entre las democracias liberales. Las huelgas generales y políticas están prohibidas, las huelgas están ligadas a exigencias económicas estrictamente dirigidas a los patrones, y los contratos a menudo tienen cláusulas explícitas contra la huelga, cuya violación puede hacer que el trabajador pierda su empleo y/o que el sindicato que organiza la huelga reciba fuertes multas. Además, varios estados, como Nueva York, tienen leyes que prohíben explícitamente a los empleados públicos hacer huelga.

La discusión acerca de cómo revertir esta situación y empoderar a las y los trabajadores ha sido el principal tema estratégico de la izquierda en EU en las últimas décadas. Aún ahora uno de los peligros en esta discusión es reducir la lucha de clases a la sola lucha económica, y confundir las relaciones sociales capitalistas con la economía formal, esto es una visión estrecha.

Una transformación de las relaciones de trabajo en los Estados Unidos requiere no simplemente una activación de la clase trabajadora sobre las bases de demandas económicas en el lugar de trabajo, sino su politización y radicalización – la capacidad de llevar a cabo una lucha política dirigida a la totalidad de las relaciones de poder, a las instituciones y a las formas de explotación.

Esto no puede ser alcanzado mejorando y expandiendo la organización de base en los lugares de trabajo solamente; uno de los problemas central que la organización laboral radicalizada enfrenta es su aislamiento político y social así como su invisibilización.

Establecer las bases para la revitalización del poder de la clase obrera requerirá operar a diferentes niveles – creando grandes coaliciones sociales actuando dentro y fuera de los lugares de trabajo y construyendo lazos de solidaridad y confianza entre trabajadores y activistas antirracistas, feministas, estudiantes, y anti-imperialistas. Esto también significa aprovechar la imaginación social a través de la creatividad, la intervención intelectual y teórica y la experimentación con nuevas prácticas y lenguajes.

En lugar de los estrechos enfoques sobre la lucha en el centro de trabajo, necesitamos conectar movimientos basados en el género, la raza, la etnicidad y la sexualidad junto con los sindicatos y el activismo ambiental. Sólo creando esta totalidad colectiva seremos capaces de dirigir la complejidad de temas y demandas planteadas por estas diversas formas de movilización.

Este es el camino que la huelga internacional de mujeres persigue, con su amplia plataforma y apertura.

Marzo 8 no será una huelga general. Pero será un importante paso hacia la relegitimación del derecho a la huelga contra la degradaciones del capitalismo sentidas en todas las esferas de la vida por toda la gente.

(Fotografía: Mujeres republicanas en el frente de Madrid, 1938)

Una marcha, Saramago y dos intendentes

 por Carlos Güida //

Hace poco más de 10 años, los hombres marcharon por primera vez contra la violencia de género en la ciudad de Montevideo, convocados por el intendente de la capital uruguaya.

La particularidad de esta marcha, tuvo las características propias de lo glocal, es decir de un pensar global y de un actuar local. Merece unos párrafos, el origen de esta idea que se concretó en más de quinientos hombres marchando en contra de sus privilegios de género y a favor de la equidad. Seguir leyendo Una marcha, Saramago y dos intendentes

Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

Vicenç Navarro


 

No hay pleno conocimiento y conciencia en las estructuras de poder político y mediático (que en terminología anglosajona se llama el establishment político-mediático) que gobiernan las instituciones de la Unión Europea, así como las que gobiernan en la mayoría de países que constituyen tal Unión, de lo que ha estado ocurriendo en la UE y las consecuencias que las políticas propuestas e impuestas por tales establishments han estado teniendo en las clases populares de los países miembros. Durante estos años, después del establecimiento de la Unión, se ha ido germinando un descontento entre estas clases populares (es decir, entre las clases trabajadoras y las clases medias de renta media y baja) que aparece constantemente y que amenaza la viabilidad de la UE. Seguir leyendo Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

Ocho millonarios concentran tanta riqueza como la mitad de la población mundial

por Nick Beams

Ocho millonarios, seis de ellos en Estados Unidos, tienen tanta riqueza en conjunto como la mitad más pobre de la población mundial, alrededor de 3.600 millones de personas, según el último informe sobre la desigualdad global de la organización británica Oxfam. Seguir leyendo Ocho millonarios concentran tanta riqueza como la mitad de la población mundial

¿Qué hay detrás de la “conferencia antifascista” de Podemos en España?

por Alejandro López

 
En medio de las protestas internacionales contra las políticas migratorias del “América primero” de la nueva administración de Trump, y las llamadas de defender Estados Unidos contra “los estragos de otros países», el partido seudoizquierdista español Podemos está pidiendo una conferencia internacional antifascista .
Detrás de ésta apelación está el intento de bloquear la aparición de un movimiento independiente de la clase obrera y la juventud, y canalizar el sentimiento anti-Trump detrás de las facciones defensoras de la Unión Europea (UE) de la burguesía española. Seguir leyendo ¿Qué hay detrás de la “conferencia antifascista” de Podemos en España?

La diatriba fascista de Trump: en camino a la 3a Guerra Mundial

por Patrick Martin

El discurso pronunciado por Donald Trump el día de su inauguración presidencial no tiene parangón en la historia de los Estados Unidos. Fue una diatriba violenta y nacionalista, de matices inequívocamente fascistas. Trump proclamó que su programa es “América Primero,” amenazando con graves consecuencias a los que no se sometan a sus exigencias económicas y políticas.
El discurso fue todo menos “inaugural”, en el sentido de resumir las ideas generales en que se enfocará el nuevo gobierno y tratar de darles cierta importancia universal, sin importar cuán falso, torpe o hipócrita sea el intento. Seguir leyendo La diatriba fascista de Trump: en camino a la 3a Guerra Mundial

2016: La Muerte del Centro Político y el Colapso del Reformismo

 

por Alan Woods

El año 2016 terminó con dos nuevos sucesos dramáticos y sangrientos: el asesinato del embajador ruso en Estambul y el brutal asesinato de personas en Berlín que estaban disfrutando tranquilamente de los preparativos para la Navidad. Estos acontecimientos estaban vinculados a la ciénaga sangrienta de Oriente Medio y más específicamente a Siria. Seguir leyendo 2016: La Muerte del Centro Político y el Colapso del Reformismo

Ha muerto Fidel: viva la Revolución Cubana

por Gustavo Burgos

Para quienes militamos en las filas de la revolución socialista, despertar esta mañana con la noticia de la muerte de Fidel Castro, es un golpe, una llamada de atención y una advertencia. La prensa burguesa –hacemos abstracción de la prensa gusana que celebra- se ha solazado haciendo panegíricos al otrora líder de la guerrilla y figura señera de aquél proceso revolucionario que pariera la primera revolución latinoamericana, el primer territorio libre de nuestro continente americano. Seguir leyendo Ha muerto Fidel: viva la Revolución Cubana

Fidel Castro: La historia me absolverá

Pronunciado por Fidel Castro en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953

 

Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona. Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales. Seguir leyendo Fidel Castro: La historia me absolverá

Parar a Trump luchando contra el imperialismo

por Gustavo Burgos

La prensa burguesa ha enmudecido frente al triunfo electoral de Trump. Desde Valparaíso, hay un cierto deja vú, al analizar un nuevo resultado electoral inesperado, de aquellos que revuelven el naipe.

No nos puede sorprende que un gorila como Donald Trump haya llegado a la Casa Blanca. En la historia reciente, Nixon, Reagan y Bush Jr., se han distinguido por su incultura, su torpeza y brutalidad, por referirnos a sus atributos personales. En lo que no se distinguen ninguno de los Presidentes de EE.UU. -de forma unánime- es en haber encabezado el ataque la clase obrera y a las naciones oprimidas y haber perpetrado masivos crímenes de guerra que sólo la revolución podrá castigar. Seguir leyendo Parar a Trump luchando contra el imperialismo

Medios de comunicación, psicología de las masas y democracia.

Freud (1921) estableció una lógica de constitución de la masa: en ella cierto número de individuos pone el mismo objeto −que puede ser una persona, una idea o una cosa− en el lugar del ideal del yo, operador simbólico que sostiene la identificación de los yoes de los miembros entre sí. Entendemos que constituye una equivocación teórica suponer que las masas se formaron naturalmente y que son ellas las que transformaron a los medios de comunicación en mass media. Sucedió exactamente al revés: los medios de comunicación constituyeron un pilar fundamental en la conformación de la cultura de masas, la cual luego devino en el modo social paradigmático del capitalismo. En la actualidad los medios masivos desempeñan un rol crucial: producen una cultura de masas, alimentan su permanencia, configuran la realidad y operan sobre las subjetividades, constituyendo lo que podemos denominar un nuevo dispositivo de sugestión. En 1787 Edmund Burke llamó a la prensa “el cuarto poder”, debido a la influencia que ejercía en la sociedad inglesa. Con el desarrollo tecnológico la nominación se hizo extensiva al conjunto de los medios comunicacionales, que fueron ocupando cada vez más el espacio público, al tiempo que se convertían en la principal fuente de noticias, información, propaganda y publicidad. Seguir leyendo Medios de comunicación, psicología de las masas y democracia.

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