Se vienen tiempos difíciles para la clase trabajadora, pero confiamos en la victoria y el poder del proletariado

de Organización Comunista Revolucionaria

La irrupción del coronavirus ha profundizado la crisis que viene desarrollándose en el mundo y en nuestro país desde hace un largo tiempo. Desnuda de forma asombrosa al capitalismo monopólico en toda su brutal anti-humanidad, competencia destructiva y afán de lucro sin más medida que la ganancia inmediata y la preservación de la propiedad privada.

La única salida posible, cuando se profundiza cotidianamente la contradicción entre los intereses de la humanidad toda, la preservación y desarrollo de la vida en el planeta v/s la destrucción capitalista, es la revolución socialista y su perspectiva de sociedad Comunista.

La disyuntiva civilización socialista o barbarie capitalista está a la orden del día. Las tareas de la revolución son de urgencia, aunque sepamos que la correlación de fuerzas, tanto a nivel nacional como internacional, no son aun favorables para las fuerzas de la revolución socialista.

El coronavirus puede profundizar la crisis por sus efectos devastadores para las clases y sectores más desprotegidos de la sociedad, sin embargo los poderosos intentarán dar vuelta la situación en su provecho haciendo llamados a la unidad de la nación y a no politizar la crisis, aludiendo una vez más a la conciliación entre los ricos y los pobres, pero sin embargo, seremos estos últimos quienes pagaremos los costos de esta crisis a escala global, siendo la cesantía y la muerte sus principales consecuencias.

La apuesta del Bloque en el Poder apuntará a profundizar el camino iniciado el 15 de noviembre con su pacto para derrotar el alzamiento popular iniciado el 18 de octubre. Ya se pusieron de acuerdo para aplazar el “plebiscirco” y prontamente continuarán aprobando leyes para la represión y por otro lado las medidas económicas que con el pretexto de enfrentar la inminente recesión irán a beneficiar una vez más a los ricos y poderosos, es decir a la clase explotadora, la burguesía.

Los Boric, Jackson, Walker, Chaín, Elizaldes entonarán cantos de sirena para que bajo la farsa de la unidad nacional acudamos a apoyar sus iniciativas para salvar a la sociedad y la democracia, sí, la misma sociedad y democracia que explota, reprime, oprime a las mayorías para mantener los privilegios de las y los poderosos.Pensamos que esta vez no les será tan fácil, el pueblo ha aprendido que los avances, por muy mínimos que sean, únicamente se logran a través de la lucha directa, en la protesta y la organización popular.

El alzamiento popular no ha terminado porque las causas que lo originaron no han sido modificadas y las exigencias del movimiento no han sido conquistadas. Continuar con el alzamiento de forma creativa, profundizarlo para que se transforme en rebelión, es el camino que debemos transitar, no el de la desmovilización, la pacificación y parlamentarización a la cual nos conduce el reformismo y el BeP.

En  lo inmediato, el gobierno continúa actuando con un descaro y cinismo pro-empresarial tan abierto como inepto. En pleno desarrollo de una crisis sanitaria que puede, con mucha probabilidad, provocar resultados desastrosos en la vida y supervivencia de las masas explotadas y oprimidas se niega a tomar las medidas oportunas y necesarias que podrían contener la expansión del virus. Por el contrario, apuesta por mantener la producción y la marcha de la economía. Cuando la urgencia debería ser la vida de las personas, se pone en la vereda de aminorar las consecuencias que estas medidas podrían tener para los empresarios y sus negocios. 

Cuando la disyuntiva es salvar vidas o salvar negociados, apuesta por los negociados. Asi se muestra la antogánica distancia que tenemos con ellos y ellas. Para nosotros prima la vida por sobre la producción, nuestra perspectiva radicalmente humanista colisiona con la perspectiva productivista económica del capitalismo monopólico. Es más, afirmamos que las medidas mínimas a aplicar, pueden y han sido puestas en marcha, incluso por sociedades burguesas. Sin embargo este gobierno empresarial se resiste a aplicarlas. 

Es posible que en el cálculo político de Piñera y Mañalich, prevalezca la opción por aprovechar el coronavirus para desmovilizar y sortear sin mínimas soluciones la crisis abierta desde el 18 de octubre. En esta opción radical incluso se ve “enfrentado” a sectores de sus propios partidos, alcaldes y otros que están más preocupados por las próximas elecciones municipales y de gobernadores que en la suerte inmediata del gobierno, también a los oportunistas de la “oposición” que pretenderán aparecer al lado del pueblo cuando han sido quienes han desmantelado la salud pública en provecho del negociado en la salud privada.

Tenemos la seguridad de que los efectos, sociales, económicos, humanos de esta crisis con las medidas en aplicación y las planificadas hasta el momento, recaerán sobre las masas explotadas y oprimidas. Aún más, las mujeres trabajadoras enfrentan mayores problemas, pues en salud son el porcentaje mayoritario de fuerza de trabajo a nivel mundial, asimismo las mujeres ocupan el rol de cuidadoras de enfermos por medio de la doble explotación del trabajo doméstico, labor que hoy se convierte en fundamental. Por último, las mismas mujeres son quienes además deben seguir haciéndose cargo de criar y contener a hijos e hijas ante la incertidumbre vivida a diario. 

Debemos exigir que el estado tome todas las medidas sanitarias y administrativas para asegurar una oportuna, eficiente y digna atención médica. Es necesario que todo el sistema sanitario pase a control y uso público, las clínicas privadas deben dejar de ser un negocio, la igual que los laboratorios y las farmacéuticas.

La red de producción y distribución de la alimentación debe estar asegurada para todas y todos, fin a la especulación de precios y el lucro criminal. Fijación de precios de inmediato y distribución asegurada para la población, con especial atención para los sectores más afectados por el modelo de dominación.

Garantizar el derecho al trabajo, asegurando la remuneración íntegra en caso de cuarentena total, suspensión inmediata de los despidos y la toma de vacaciones forzosas, los empresarios no han distribuido en todos estos años ni mínimamente sus ganancias que ahora no traspasen sus pérdidas a la clase trabajadora.

Suspensión de pago, sin re-pactar ni sumar intereses, de las cuotas de préstamos e hipotecas para las y los trabajadores, los llamados trabajadores por cuenta propia, campesinos pobres y los micro y pequeños empresarios. Que la banca no continúe con sus ganancias usureras a costa de las y los desposeídos del capital.

Suspensión de labores en todas las empresas y actividades productivas no esenciales, hay que garantizar la salud y seguridad de las y los trabajadores, la cuarentena preventiva voluntaria significa vacaciones para las y los privilegiados y peligro para la clase trabajadora.

Reconocimiento de los derechos y de la labor de las y los trabajadores de los sectores que deben mantenerse activos para asegurar la integridad de la población,  la salud, los servicios básicos de electricidad, agua potable, telecomunicaciones, aseo, atención de personas, etc., sin horas extras y con pago de reconocimiento por la labor social, además de la garantización de un transporte seguro. 

Libertad inmediata a las presas y presos políticos del alzamiento popular, basta de represión, castigo a las y los violadores de derechos humanos y los responsables políticos.

Para alcanzar estas demandas y las que el pueblo y sus organizaciones vayan levantado se hace necesario en lo inmediato organizar e imponer la huelga general mientras que la gran mayoría de las y los trabajadores no tengan la posibilidad de quedarse en sus casas. Deberemos retomar la huelga general al salir de la crisis sanitaria y terminar con este gobierno rastrero y antipopular.

Asimismo debemos  continuar con la rebeldía, la organización popular, la construcción de programa de la revolución,  el fortalecimiento y construcción de la organización política para la revolución,  la construcción de fuerza integral capaz de organizar la revolución. Se hace necesario combinar y ejecutar al mismo tiempo,  con disciplina, humildad, decisión y profunda entrega las tareas inmediatas y estratégicas del alzamiento y de la revolución.

Esta constatación, siempre dinámica y aun más en momentos de crisis del sistema, nos debe hacer actuar y organizarnos, pensando (siempre debe ser así para los y las revolucionarias comunistas) en la interrelación entre las tareas y objetivos de la táctica y la estrategia.

Debemos buscar formas creativas de trabajo para enfrentar la actual coyuntura y mantener viva la organización y lucha popular. Este es un nuevo escenario que enfrentar y como comunistas debemos servir al pueblo de todo corazón. Vivimos momentos duros y complejos para nuestra clase, y resulta imperioso enfrentar con fuerza y coraje lo que se viene, volcarnos solidariamente a resistir los nuevos escenarios junto a nuestro pueblo en perspectiva de la construcción de poder popular. 

Tenemos el deber histórico de avanzar en mayores niveles de articulación y unidad entre las y los revolucionarios, no sólo para enfrentar la actual coyuntura, sino también para impulsar de manera conjunta y decidida la lucha contra el capitalismo y el patriarcado.

Se hace aún más urgente la construcción del verdadero partido comunista y revolucionario, instrumento político que debe ser el fruto de procesos unitarios y de agrupamiento de las y los comunistas para darnos un salto en organización y combate para alcanzar el Socialismo como tránsito a la sociedad sin clases, la sociedad comunista. 

Por último, tenemos la confianza plena en el pueblo pobre y la total convicción que alcanzaremos la victoria y el poder para el proletariado. 

De esta salimos luchando.

¡¡¡Trabajadoras y trabajadores del mundo uníos!!!

La Revolución Comunista es Imparable

Organización Comunista Revolucionaria – OCR

Chile, marzo, 2020