Debate en CºCordillera: ¿Aprobar, anular o abstenerse?

por José Bonilla, Gabriel Trujillo y Constanza Castillo

En el Espacio Santa Ana del Cerro Cordillera se llevó a cabo un intenso debate sobre el proceso plebiscitario de abril, organizado por la Asamblea Popular Cerro Alegre. La actividad se realizó el viernes 13 de marzo y contó con la asistencia de alrededor de cuarenta vecinxs.

Tres expositores formaron parte del panel, en representación de tres posturas distintas sobre cómo abordar el plebiscito en curso. Participaron Mónica Fernández, de la Coordinadora 18 de Octubre por la Asamblea Constituyente y del Cabildo de Derechos Humanos de Quilpué; Mauricio Centrone, de la Coordinadora de Olmué; y Luis Cuello, abogado de la Bancada del Partido Comunista.

La abstención como camino hacia una verdadera AC

Mónica Fernández señaló que el plebiscito no forma parte del proceso constituyente, porque nace de los poderes constituidos, con el respaldo de los medios de comunicación pertenecientes al duopolio. El plebiscito -enfatizó- escamotea al pueblo soberano su legítimo derecho a autoconvocarse y decidir mediante una Asamblea Constituyente (AC). A su vez, precisó que una verdadera AC cuenta con delegadxs revocables, mandatadxs directamente por las asambleas del pueblo, con plenas facultades sobre cómo organizarse y qué temas tratar. 

Por otra parte, argumentó que el Artículo 135 de la propuesta plebiscitaria impide la alteración de todos los tratados suscritos por el país, el tipo de régimen democrático, el carácter de la República, etc. También hizo hincapié en la existencia de diecinueve leyes orgánicas constitucionales de las cuales no ha habido pronunciamiento por parte de los partidos políticos, así como también acerca del desconocimiento de más de un centenar de leyes secretas que obran en el Congreso y que favorecerían directamente a las Fuerzas Armadas. 

En consecuencia, Mónica Fernández planteó que la única opción es abstenerse de este proceso, agregando que ambos mecanismos (Mixta y Constitucional) se basan en el sistema electoral vigente, con participación de militantes de partidos políticos que representan alrededor de un cinco por ciento de la población, los cuales contarán con financiamiento asegurado. A su juicio, quienes deseen postularse al margen de los partidos políticos, deberán disponer de tiempo y recursos para conseguir miles de firmas de apoyo y validarlas a través de las notarías. Por último, emplazó al Frente Amplio por no haberse pronunciado respecto a estos aspectos.

Aprobar y mantener la movilización del pueblo

El abogado de la bancada del PC, Luis Cuello, afirmó que en principio el PC no subscribió el Acuerdo por la Paz, en tanto que los sectores sociales fueron marginados. Posteriormente, el partido evaluó participar en el plebiscito votando Convención Constitucional, toda vez que esta alternativa puede dotarse de un carácter constituyente en la medida en que la calle -que viene expresándose desde el 18 de octubre- esté genuinamente representada. Por lo tanto, liga el triunfo de esta alternativa a la mantención del pueblo movilizado. 

Asimismo, subrayó que anular o abstenerse es darle espacio al rechazo y, con ello, aparece el peligro de que la Constitución de Pinochet sea, esta vez, ratificada a pesar de sus enclaves antidemocráticos. 

Anular votando AC

Por último, Mauricio Centrone, integrante de la Coordinadora de Olmué, propuso marcar Apruebo en la primera papeleta, mientras que en la segunda escribir AC, sin elegir ninguno de los mecanismos definidos por el Acuerdo por la Paz (Mixta y Constitucional). De esta forma, la Asamblea Constituyente se validaría a través del voto popular.

Centrone apuesta por la unidad de quienes se encuentran movilizadxs por una verdadera Asamblea Constituyente y ve en el plebiscito una oportunidad para avanzar hacia la transformación social. 

Según sus proyecciones, el panorama ideal es obtener -al menos- un sesenta por ciento de votos AC, sin marcar Convención Constitucional, de lo contrario se legitimará como opción. A su vez, recalcó que se debe continuar con las movilizaciones y la construcción territorial que le den soporte a esta alternativa.

Cuestionamientos a la legitimidad de las instituciones 

Posterior a la exposición de los invitadxs, se dio curso a las preguntas de los asistentes escritas en papel. Las preguntas gravitaron en torno a la legitimidad de las instituciones, tanto el sistema electoral como la democracia, las posibilidades de otros caminos paralelos -más en sintonía con la propuesta de abstención- y las dificultades del proceso en sí (lenguaje tecnócrata, intensa represión en las calles). 

Las respuestas demostraron una vez más las diferencias entre las posturas. Por una parte, el abogado del PC cree en el sistema electoral proporcional y plantea invalidar, mediante el plebiscito, el sistema y la Constitución de Pinochet. Según él, si el resultado electoral es aplastante, entonces la Convención Constitucional puede declararse originaria, manteniendo siempre las movilizaciones en las calles. En el caso contrario, si la participación en el plebiscito es baja, la derecha podrá decir que el proceso tiene problemas de legitimidad.

Luis Cuello afirmó que el plebiscito es una oportunidad para realizar cambios. Sin embargo, su discurso fue intervenido por un asistente del público, que comparó el actual proceso con el plebiscito del 89’, en el cual se creía que los cambios se podrían realizar mediante el histórico referéndum, no obstante, con el tiempo se evidenció que los cambios no fueron tales. 

Distintas vías para alcanzar la soberanía popular

En tanto, en las respuestas de Mauricio Centrone siempre está la invitación a votar. Para él, la aprobación del proyecto de paridad de género para la Convención Constitucional es una buena señal que avanza hacia el camino correcto. Lo importante -indicó- es dar un mensaje de lo que se quiere e insiste en marcar AC en el voto, asegurando que sería una enorme fortaleza alcanzar un cien por ciento de votos por el Apruebo.

Por su parte, Mónica Fernández responde que la soberanía popular se ha aplazado por más de doscientos años y que hoy existe la oportunidad de dejar atrás los temores y avanzar hacia una verdadera Asamblea Constituyente. Comenta que en el próximo encuentro en Llay Llay cada asamblea participante debe llevar redactado dos artículos de la Constitución, dando cuenta del proceso paralelo que se vive en distintos territorios del país. Para ella, un porcentaje reducido de personas provenientes de los partidos conformarán la convención, y justamente ellos han sido el problema en la prolongación de los abusos hacia el pueblo. La abstención es negarse a participar en el juego, el cual apuesta al aburrimiento de la gente. Finalmente, invita a seguir en las calles, que es en donde se demuestra el poder de la gente.

Como es de esperar, el Acuerdo por la Paz y el proceso plebiscitario se ha instalado como una cuña en el movimiento de masas, para desmovilizar y provocar confusión de conceptos, lo que se reconoce como un éxito comunicacional de la élite. Pero la última palabra la tendrá el pueblo organizado, el que dotándose de una conducción férrea, tiene el deber moral de luchar para que no le arrebaten su poder soberano.

(los autores son integrantes de la Asamblea Popular Cerro Alegre)