Las nuestras: Daniela Carrasco y Macarena Valdés, dos casos de impunidad

En dos compañeras simbolizamos nuestro homenaje a las luchadoras que dejaron su vida asesinadas (Imagen: Acto homenaje a Daniela Carrasco «La Mimo»)

Daniela Carrasco “La Mimo”

El domingo 20 de octubre, el cuerpo sin vida de Daniela Carrasco ‘La Mimo’, de 36 años de edad, fue encontrada ahorcada, violada y torturada, colgada de una reja en un paraje cercano al Parque André Jarlan, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, en el sector sur de Santiago de Chile.

El Sindicato Nacional de Actores y Actrices de Chile (Sidarte) exigió el esclarecimiento de las circunstancias de la muerte de Daniela Carrasco. «El Estado de Chile debe responder y transparentar la participación de fuerza policial en su muerte. Estamos consternados y exigimos justicia», publicó el Sidarte en su cuenta de Twitter. Por su parte, el colectivo feminista #NiUnaMenos-Chile denunció en la misma red social que a Daniela Carrasco «la ultrajaron, torturaron y asesinaron».

El colectivo feminista reiteró la exigencia de investigar y esclarecer el «feminicidio» de ‘La Mimo’, que supuestamente ocurrió en medio del estado de emergencia y toque de queda decretados por el presidente Sebastián Piñera, tras las fuertes protestas en varias ciudades chilenas para exigir su renuncia.

Macarena Valdés

El 22 de agosto de 2016, el hijo de 11 años de Macarena Valdés encontró a su madre muerta. Su cuerpo estaba colgado desde una viga en la pieza y según el primer informe del Servicio Médico Legal, no hubo intervención de terceros. Era un suicidio. Pero era un montaje para encubrir el asesinato de esta mujer mapuche, ecologista y defensora del territorio amenazado por la empresa austro-chilena RP Global que inició las faenas de la Central Hidroeléctrica para la zona.

Al día siguiente de la muerte de Macarena, mientras Rubén había ido a retirar su cuerpo fallecido, llegó personal de la obra de RP Global para iniciar la instalación de los cables de alta tensión, escoltados por efectivos del GOPE, Fuerzas Especiales de Carabineros y vehículos blindados a cargo del Teniente Francisco Sánchez.

El 13 de octubre, a casi dos meses de la muerte de Macarena, la empresa regresó a los terrenos. Esta vez acompañados por más de 60 efectivos de Fuerzas Especiales lograron la instalación del tendido eléctrico. El mayor a cargo del operativo fue Richard Gutierrez Lamilla, el mismo que según una investigación de Contraloría el 2005 utilizó un camión institucional y a 15 cadetes de la Escuela para una mudanza privada.

A dos años de su muerte, la Fiscalía se niega seguir investigando, pese a que tras la exhumación de su cuerpo se concluyó que murió antes de ser colgada.