Festival de la rabia y la rebeldía en Viña del Mar

por Guillermo Correa

Diversos sectores y territorios populares de la V Región se auto convocaron hoy domingo 23 de febrero para funar la jornada inaugural del Festival de la Canción de Viña del Mar. La actual situación provocada por la rebelión popular iniciada en octubre del año pasado no tiene nada que ver con la imagen de “normalidad” que el gobierno y las elites intentan tratar de trasmitir con todos los medios a su alcance. La realización del Festival de Viña tiene ese objetivo, ya que significa proyectar este espectáculo farandulero a través de las trasmisiones televisivas a un número importante de países latinoamericanos y del mundo,  precisamente para mostrar un rostro distinto de Chile al generado por la rabia transformada en protesta y rebeldía  que desde octubre del año pasado se expresa a lo largo de todo el territorio nacional y hoy sábado desbordó las calles céntricas de Viña del Mar y los sectores aledaños a la Quinta Vergara. 

Miles de manifestantes – provenientes de los cerros de Valparaíso y Viña del Mar, como también de los sectores populares de las ciudades del interior de la Quinta Región – se congregaron en la plaza de Viña del Mar y otros sectores del plan de la ciudad jardín a partir de las 17 horas, para manifestar enérgicamente su repudio por la realización del Festival Internacional de la Canción. Pese al perímetro de seguridad que cercó con rejas un amplio sector en las inmediaciones de la Quinta Vergara y al numeroso contingente policial que se dispuso para controlar la protesta popular, esta se llevó a cabo de igual forma.

Entre las numerosas consignas coreadas por las y los manifestantes una de ellas era: “Viña no quiere festival, Viña quiere un hospital”. 

Una manifestante que fue entrevistada en plena calle Valparaíso relató en forma muy clara el por qué estaba protestando, expresando:

“El Festival de Viña del Mar viene a presentar una distracción para los reales problemas que hoy día tenemos como chilenas. Además el Festival de viña del Mar está siendo auspiciado y llevado a cabo por una administración comunal, que es la municipalidad de Viña del Mar, que está envuelta en muchas irregularidades (…) hay plata para un Festival pero existen personas viviendo en condiciones infrahumanas producto de la gran desigualdad que hay en Chile y especialmente en Viña del Mar (…) Las que estamos acá estamos pidiendo que el Presidente renuncie, porque tiene un 96% de desaprobación. Es un Presidente que ha demostrado que no le interesa la gente, que solo le interesa restablecer la normalidad que le conviene a él y a sus amigos empresarios que le quitaron la dignidad a la gente y hoy días están luchando por dignidad. Esta es una lucha por dignidad. La gente se dio cuenta que  en Chile hay una desigualdad gigantesca, que hay un sistema neoliberal implantado en una Constitución donde se ha encargado de aprovecharse de los más vulnerables y hoy tiene sumida a la sociedad chilena en una crisis profunda y que la clase política, transversalmente, no ha sido capaz de solucionar…”

El carro lanza aguas o “guanaco” fue el primero en actuar en contra de quienes se encontraban en la Plaza Vergara, seguido por la acción del carro lanza gases o “zorrillo” que inundó el ambiente de gases tóxicos. De allí para adelante la rabia se transformó en rebeldía y las barricadas, los enfrentamientos y las acciones directas fueron in crescendo, haciéndose cada vez más enérgicas.  

En la intersección del puente Libertad con Avenida Uno Norte se produjo un violento enfrentamiento entre las y los manifestantes con  varios piquetes de Fuerzas Especiales y 4 retenes móviles presentes en el lugar. Los policías, al verse sobrepasado por el decidido actuar de quienes los enfrentaban mediante el lanzamiento de piedras y otros elementos, debieron retroceder y retirarse del lugar. 

Hasta las 21 horas, momento en que estuve presente observando lo que sucedía en la ciudad jardín, las barricadas, las manifestaciones de rebeldía y las numerosas acciones directas realizadas por las manifestantes y los manifestantes se multiplicaban, abarcando un amplio territorio en los sectores céntricos de la ciudad jardín. 

Mientras las trasmisiones en directo de canal 13 y del Canal Nacional muestran en sus pantallas un espectáculo incontaminado, el plan de la Viña se ha transformó en un violento “Festival de rabia y rebeldía popular”.