Crítica al concepto de democratización de las FFAA

por Rodrigo Monsalve

Recientemente Red Digital y Piensa Prensa publicaron el siguiente articulo elogiando las FFAA alemanas. 

Siendo simpatizante de la ICFI, me permito traducir ciertos pasajes de un artículo publicado por el wsws, para demostrar como la propuesta de estos sectores amigos del PC no supone sino copiar el modelo institucional de una FFAA parte de un aparato estatal que mantuvo en su seno masivas camadas de nazis nunca enjuiciados. El carácter democrático elogiado por Zúñiga de la Alemania de la segunda posguerra, fue a tal grado burgués y patronal (ergo, imposibilitado de ser genuinamente antifascista), que las criticas a esta situación fueron silenciadas por décadas. Cuando finalmente estas pudieron hacerse publicas, lo fueron en el mismo momento (1980s) en que en Alemania comenzaba a ganar vuelo en la academia el revisionismo histórico que relativizo los crimines del facsismo nazi. Y esto no es historia, algo que “ya paso”: hoy AFD, partido de ultraderecha con facciones que reivindican la Alemania nazi, es el principal partido de oposición parlamentaria, prohijado por este mismo aparato estatal, sus aparatos de seguridad y los partidos del patronales de izquierda (los verde y Die Linke):

… La importancia de la serie [Holocausto], y el hecho de que fue producida en los Estados Unidos, no en Alemania, no puede entenderse fuera del contexto histórico más amplio. Durante décadas después de la guerra, los crímenes de los nazis, incluido el Holocausto, apenas se discutieron en público en la Alemania de la posguerra. Este clima reaccionario fue un resultado directo del orden de posguerra. La supresión de las luchas revolucionarias de la clase obrera por parte de la burocracia soviética y los partidos estalinistas en toda Europa hizo posible la reestabilización temporal del capitalismo a raíz de la destrucción masiva causada por la guerra.

Con el comienzo de la Guerra Fría, Estados Unidos abandonó en gran medida el enjuiciamiento de los criminales nazis. En cambio, los antiguos nazis y oficiales de la Wehrmacht se integraron en el ejército estadounidense y la CIA para la Guerra Fría contra la Unión Soviética. En Alemania, las nuevas élites fueron reclutadas de las antiguas. En todos los aspectos esenciales de la vida social (política, economía o cultura), los antiguos nazis continuaron desempeñando un papel importante. En 1951, entró en vigencia una ley (apoyada por todos los partidos en el Bundestag (parlamento) de Alemania Occidental) que garantiza a todos los ex miembros del NSDAP el derecho de volver a ser funcionarios estatales, permitiendo así que decenas, si no cientos de miles de nazis continúen sus carreras en la Alemania de la posguerra como si nada hubiera pasado.

Del mismo modo, médicos y abogados, las dos profesiones con el mayor porcentaje de miembros del partido NSDAP, que habían estado profundamente implicados en los crímenes de los nazis contra judíos, opositores políticos y enfermos mentales y físicos, nunca fueron juzgados y pudieron continuar sus carreras.

El fiscal estatal del estado alemán de Hesse, Fritz Bauer, se enfrentó a una oposición masiva del poder judicial alemán, que estaba compuesto de arriba abajo por antiguos nazis, cuando comenzó a organizar el primer juicio contra criminales de Auschwitz en suelo alemán a principios de 1960. (Él dijo: «Tan pronto como salgo de mi oficina, estoy en territorio enemigo».) A pesar de los juicios de Auschwitz en Alemania y el juicio de Eichmann en Jerusalén a principios de la década de 1960, y aunque la oposición a los viejos nazis En la Alemania de la posguerra desempeñó un papel importante en el movimiento estudiantil de 1968, el Holocausto apenas se discutió en la vida pública alemana. Hasta finales de la década de 1970, ni siquiera hubo una conmemoración oficial a nivel nacional de Kristallnacht.

El primer estudio exhaustivo del genocidio nazi, «La destrucción de la judería europea», fue escrito por el historiador judío austriaco Raul Hilberg, quien había emigrado a los Estados Unidos. Habiendo escrito y publicado el libro en inglés en 1961, Hilberg no pudo encontrar durante dos décadas una editorial alemana dispuesta a publicar una traducción. Después de los rechazos de varias editoriales importantes, fue emitido en 1982 por la pequeña editorial berlinesa de Olle & Wolter.

Los historiadores alemanes solo comenzaron a investigar el Holocausto en la década de 1980. Sin embargo, un giro real de una nueva generación de historiadores alemanes, incluidas figuras como Christian Gerlach y Dieter Pohl, hacia estudios serios e integrales sobre la dinámica del Holocausto, la guerra de aniquilación contra la Unión Soviética y el papel de la Wehrmacht en estos crímenes, solo ocurrieron en la década de 1990. (Ver también: El debate en Alemania sobre los crímenes de la Wehrmacht de Hitler)

Es indicativo del clima prevaleciente en 1979 que antes de la emisión real de la serie [Holocausto], la emisora ​​pública WDR sufrió un duro ataque por su decisión de mostrarla. La administración del WDR se sintió obligada a hacer un compromiso, transmitiendo la serie solo a una hora relativamente tarde del día. Los neonazis intentaron evitar la transmisión bombardeando dos de las estaciones del WDR.

[…]

La serie también ayudó a alentar un estudio más profundo del Holocausto en las ciencias históricas. La década de 1980 vio varios proyectos que documentan el período nazi a nivel local, incluido el proyecto de historia oral «Baviera en el período NS» y la exposición sobre «Resistencia y persecución en Essen». Los sitios conmemorativos en los antiguos campos de concentración realizaron varias exposiciones que discutieron el Holocausto mucho más francamente que antes. También hubo un número creciente de iniciativas de base en las escuelas y en los barrios que intentaban examinar la historia del nacionalsocialismo en su ciudad o región dada.

Al mismo tiempo, el cambio en el clima social y político desencadenó una contraofensiva masiva de la derecha, dirigida por el historiador Ernst Nolte. Desde al menos 1979, Nolte había comenzado a trabajar sistemáticamente en la justificación de los crímenes de los nazis, y especialmente del Holocausto, como una «respuesta a la violencia de la Revolución Rusa». Auschwitz, declaró Nolte, de hecho, había sido una reacción al «Archipiélago Gulag» y Hitler solo había cometido su «acto asiático» porque los nazis «se consideraban a sí mismos y a su especie como víctimas potenciales o reales de un ‘hecho asiático'», es decir, la Revolución Rusa.”

(https://www.wsws.org/en/articles/2019/08/05/holo-a05.html)

Para concluir, dire que el referenciamiento de Zúñiga y reddigital, es concordante con la tesis de “democratizar el ejército”, tesis que llevo a Allende a morir elogiando al democrático Pinochet. No está demás recordar que la democratización del ejercito es por lo demás compartida por sectores de la izquierda revolucionaria (fundamentalmente el MIR), y fue la política del menchevismo en 1917, un menchevismo que impulsaba a un Kerenesky que llegó a darse la mano con Kornilov. Y la política del menchevismo de democratizar el ejército no fue sino una aplicación concreta de la política del primer reformismo de Bernstein y su tesis de la democratización: no por nada el SPD y sus lideres terminaron prohijando las Freikorps en 1918.

Es por eso que el clasismo y el marxismo genuinos siempre han apostado por la ruptura por la base del ejército y no su democratización, política que hoy hay que agitar y aplicar en la práctica, cuando el PC y sus cercanos ya no se contentan solo con eliminar el derecho a huelga desde el gobierno como en 2014, sino que se referencian en ejemplos nazis, emulando de la mejor manera el pacto de Stalin con Hitler a finales los 1930s.