Las huellas de la represión en el Chile insumiso

por José Miguel Bonilla

La palabra Trauma nos refiere al concepto de daño o marca, una huella indeleble que alude a aspectos negativos en la conciencia del hombre, en el caso actual, provocado por el contexto presente.

Debemos considerar que en Chile opera una situación de traumatización extrema. Al decir de Bruno Bettelheim, quién experimentó su condición de prisionero en campo de guerra durante la II Guerra Mundial, y amplía el concepto definiéndolo como aquel que se dan en un contexto de represión política, enfatizando la perpetuación del daño, con una clara conexión con acontecimientos sociopolíticos, en la que sistema de dominación representado en sus agentes represores persigue la destrucción del individuo, sus relaciones interpersonales, la conciencia gregaria, 

En torno a las situaciones de represión en todo el mundo, particularmente en Chile, aparecen nuevos desafíos psicosociales específicamente en contexto de violencia política. Aquellas personas que son capaces de procesar los conflictos en forma adecuada, pueden alcanzar el concepto de salud mental, entendiendo este como bienestar biopsicosocial y espiritual. Este estado de bienestar tiene que permitir el máximo desarrollo de sus potencialidades que le permita al individuo integrarse y ser útil en la sociedad. En este sentido, el modelo médico es restrictivo, solo se aboca a lo biofísico, descontextualizando al paciente como sujeto histórico. Asimismo, este estado de bienestar es normalmente mirado desde dentro hacia fuera y no a la inversa como se esperaría si se entendiese el efecto alienante o humanizante del sistema.

De este concepto de deshumanización se desprenden varios efectos :

1.- Alteración del pensamiento lúcido que le impide superar el temor irracional, los prejuicios, dado que el sujeto se encuentra en una posición defensiva con el mundo.

2.- Su capacidad de comunicarse con veracidad.

3.- La alteración de su sensibilidad ante el sufrimiento y sentido solidario.

4.- Su sentido de esperanza.

Otros autores plantean los patrones desadaptativos y deshumanizantes que pueden consolidarse cuando hacen referencia : 

1.- La desatención selectiva y el aferramiento a prejuicios que cumplen una posición defensiva frente al  temor.

2.-La defensa paranoide que es un grado de distorsión de la realidad por un sentido de desconfianza generalizado. Existe una dinámica de “ angustia anticipatoria” tras lo cual lo único posible como salida es la renuncia a un ideal. El sujeto puede pensar que su indignidad merece incluso ser castigada, en otros momentos puede volverse en una dinámica de aniquilación u hostilidad en su propio medio, familiar , laboral o de amistad.

3.- El odio y deseo de venganza ante la no reparación moral , social y de justicia.

4.- Dinámica de la inhibición: el reprimido tiende a volverse silencioso, inexpresivo, inhibido, autocensurado….despolitizado al fín. Esta forma , frecuente, es un mecanismo de defensa frente a la angustia y la culpa.

 En particular este trauma psíquico está siendo elaborado por esas miles de personas, en el tiempo presente, que han sido llevadas al extremo, por la brutalidad de agentes del Estado, en forma inédita en sus vidas y de lo cual la gran mayoría, jóvenes estudiantes o trabajadores, solo tenían referencias por parte de familiares. Así el trauma psíquico, en esta coyuntura, se reviste de un profundo contenido contextual, al estar definido por una situación de crisis revolucionaria iniciada por el fastidio ante el abuso, la indefensión, la desigualdad , la injusticia social que padece el pueblo chileno desde hace décadas.  Como bien describen Mardones-Cheuque en su articulo REPRESION POLITICA Y SALUD MENTAL EN NIÑOS , NIÑAS Y ADOLESCENTESMAPUCHE EN EL CHILE CONTEMPORÁNEO  ( Revista electrónica de Psicologia clínica /Novbre –Dcbre 2010), el trauma psicosocial no se puede individualizar y aislar en tanto la persona se sitúa en un contexto histórico , sociopolítico, económico y de interacción con el medio.  Según Martin-Baró, en su libro “Guerra y trauma psicosocial del niño salvadoreño” el trauma tiene un carácter dialéctico en tanto la particular relación social del individuo, se reproduce a sí mismo a través de la socialización lo que produce un efecto multiplicador, y  que tiene como colofón una sociedad desigual e injusta.

La declaración unilateral de guerra por parte de la Dictadura de Piñera ha desatado los peores demonios padecidos por muchos de nosotros en la Dictadura. Ha hecho una puesta al día al rol del Estado y su ambigua relación con la población civil, que por un lado sería teóricamente garante de ciertos derechos mientras se mantenga la “paz social”, y por otro lado, conculcador y castigador ante lo que considera una amenaza para intereses de la trenza del poder. En esta crisis desencadenada el 18 de Octubre, el Estado opera en sentido inverso a lo que debiese ser su rol histórico, garantizando la protección de sectores minoritarios de la casta político empresarial, dejando caer una brutal represión sobre el pueblo que desafía el establishment. El régimen sin capacidad de maniobra desesperado e impotente, tras miles de detenciones, mutilaciones oculares , violaciones sexuales y otros tratos crueles y degradantes, intenta detener el alzamiento, tardíamente, con medidas políticas que permitan tender una cortina de humo y ganar tiempo, en ello se insertan algunas medidas como el Acuerdo de Paz, su iniciativa de cambio de la Constitución y la agenda social y económica. En el intertanto asistimos a miles de personas lesionadas que sin lugar a dudas experimentarán profundas secuelas tanto físicas como psíquicas, lo que supone una respuesta firme por parte del Estado en tanto reparación y justicia completas.  

En mi calidad de integrante de comisión de DDHH del Colegio Médico de la V Región, creada poco antes del estallido, me ha correspondido asistir a los efectos de la brutalidad de los agentes del Estado. En reiteradas ocasiones y sin mediar provocación alguna los agentes estatales, en particular Carabinero ha infligido serias heridas a jóvenes trabajadores y estudiantes que legítimamente protestan en nuestras calles .Así en mi visita los primeros días de la Insurrección, en el  Hospital Van Buren he tenido que entrevistar a estos jóvenes en estado de shock, muchos de ellos con múltiples heridas de perdigones, uno de ellos en particular con casi 10 perdigones en su cráneo y una gran herida cortante. Otros con lesiones faciales y perdidas oculares por balines o perdigones, atropellados por mototocicletas con fractura de pie o contusiones múltiples. Se sabe que muchos heridos asisten a centros de atención alternativos al hospital para no ser detenidos, ya que en varias ocasiones son tardíamente llevados por personal de Carabinero y amenazados con ser agredidos o con darles muerte si declaran. Se sabe también que Carabinero lleva los heridos a Sapu para evadir la publicidad e invisibilizar a los agredidos. Una vez constatadas las lesiones, Carabinero se lleva detenidos nuevamente a los jóvenes, que en su mayoría tienen entre 20 y 30 años de edad, siendo entonces revictimizados. La acción de Carabinero no se restringe sólo a las protestas , sino que también los manifestantes son hostilizados en otros contextos cuando son sorprendidos solos caminando siendo sometidos a palizas. En este sentido también  ha existido agresiones y amenazas por pertenecer a disidencias sexuales.

En mi experiencia, puedo señalar que me ha correspondido realizar entrevista a algunos heridos, con el modelo del protocolo de Estambul, la mayor parte de las veces en el mismo Servicio de Urgencia, haciéndose muy difícil abordar los pacientes en ese ambiente, ya que no se cuenta con la privacidad que requieren los heridos. Diferente ha sido la atención recibida en centros de atención de víctimas de calle Pocuro o en las dependencias de la UPLA, ambientes en que se puede realizar una atención y  contención más adecuada.  Situación particularmente difícil ocurrió ese 12 de Noviembre de 2019 en la que fueron trasladados alrededor de 40 heridos, muchos de ellos integrantes de la barra de Santiago Wanderers de Valparaíso. Dada la magnitud de los heridos, muchos de ellos que ingresaron a la UEA por sus propios medios, o bien por sus compañeros esperaron varias horas para ser atendidos ya que el Servicio de Urgencia debe atender todo tipo de pacientes adultos. El caso paradigmático fue el que afectó al profesor  Matías Orellana, del Colegio Niños Cantores de Viña, quien la noche de año nuevo recibe directamente en el rostro una granada lacrimógena que le provoco estallido ocular y una fisura craneal con riesgo de meningitis, evento que pudo sortear y fue dado de alta

De la experiencia reciente en este proceso insurreccional se puede colegir las dificultades que existen , que son diversas, a saber, escasa coordinación del equipo de DDHH con un comando central, puesto que hay varios grupos de DDHH, en particular de abogados procedentes de distintos sectores; la escasa capacidad de conocer y atender a los numerosos heridos, en término integrales, ya que las lesiones no son solo físicas sino que psicológicas a mediano o largo plazo. Otro escollo es el escaso y poco claro registro en las hojas de atención en emergencia por parte de médicos no capacitados en protocolo Estambul, ya que en particular alguno de estos registros no explican el origen de las lesiones, esto es, por intervención de agentes del Estado y solo se restringe el diagnóstico al tipo de lesión. Existe también la carencia de un protocolo de seguimiento psicológico de los compañeros heridos que les permitan resignificar y procesar el trauma psicosocial al que han sido expuestos.

Sin lugar a dudas, el principal desafío es concentrar las fuerzas y profesionalizarlas conforme nos enfrentemos a los nuevos desafíos que nos seguirán poniendo a prueba como pueblo que despierta de un profundo letargo y que sabe que tiene el futuro en sus manos. La lucha por los DDHH son otro aspecto de la lucha frontal contra el régimen neoliberal aquí y en todo el mundo y principal reserva de la memoria de los pueblos. Nos reservamos el derecho de comunicar todos los casos posibles a la comunidad de derechos humanos internacional.

(el autor integra el Equipo Editorial de El Porteño y es Médico integrante de Comisión de DDHH Colmed-V Región)