Crónica desde los incendios infernales de Australia

por Bob Mackenzie

Lo que vive Australia es un desastre inmenso, un drama en la tierra. Se han quemado 50 mil kilómetros cuadrados, se estima han muerto ya 500 millones de animales y se espera que esa cifra al menos se duplique en los meses siguientes debido a la falta de alimento.

En el sur de New South Wells con la frontera de Victoria, la Armada está evacuando a la gente que se refugió en las playas. Miles de personas esperando días por un salvataje, mientras a sus espaldas las llamas lo consumen todo y el cielo se va llenando de un humo negro sobre un inmenso fondo rojizo. Pueblos abandonados, muchos reducidos a cenizas. El escenario es apocaliptico . El aire irrespirable. Los animales quemados, las cosechas, el agua, el mar, todo se impacta y contamina.

La nube de humo que nos rodea es eterna, inmensa y sofocante! Se espera y se mira al cielo por lluvia, eso nos salvara, o esto seguirá meses hasta que ya el fuego no tenga nada más por quemar.

La gente se prepara como se prepararía para una guerra. El tejido social esta activo, se reúnen, evalúan la situación y planifican junto a bomberos. Muchos pueblos cuentan con su propia Compañía de Bomberos rurales, esos son los héroes, hombres y mujeres, trabajadores como todos que se transforman en la primera línea de contención en esta guerra contra el fuego, por eso cuando uno de ellos muere, todos lloran en silencio como si se tratara de un hermano o de su hija.

Es muy importante saber qué hacer y estar preparados para la emergencia. Tener un plan, no dejar espacio a la improvisación, saber dónde evacuar. Preparar tu casa. Limpiar jardines, mantener vegetación lejos de la casa, limpiar canaletas de techos de hojas ramas etc. tapar las caída de las canaletas y llenarlas de agua, tener manguera de esas que riegan en abanico en el techo, mojar todo. Tener baldes con agua, mangueras listas para apagar cenizas encendidas. Internet vuelve a demostrar cuan importante es, la comunidad tiene un facebook o un canal de Whatssap y se mantiene informada, tambien existe una aplicación para teléfonos móviles que manda una alarma cuando se activa un incendio en tu radio de seguridad.

Todo se pregunta, todo se evalúa en conjunto, hasta que llega el momento ese en que llega la alarma que te dice que debes actuar, decides si te quedas a enfrentar el fuego o evacúas. Te dicen que solo debes quedarte si estás preparado, no hay mucho tiempo para decidir, esa decisión debió ser tomada hace un rato, en tiempo corto llegará la alarma que te informa que ya no saliste, que busques refugio, que el fuego ha llegado a tu pueblo y sonarán las sirenas.

¿Cuándo terminará todo esto? No se sabe , ¿meses? Parte de la causa la tiene la sequía aun cuando también hay otras teorías conspirativas. Aún no ha pasado el peligro, el verano recién comienza y mientras no llueva, los incendios continúan quemando todo a su paso.

Por el momento sólo contamos con nuestras propias fuerzas porque las autoridades en gran medida se encuentran sobrepasadas. Es el pueblo el que apoya al pueblo y son las expresiones de espontánea fraternidad, una especie de comunismo de catástrofe lo que nos permite seguir en pie. Hace unos días, mientras huía del fuego hacia el Lago Conjola con mi familia a la noche pasada, me encontré a una persona de ahí que se llamaba Pete y le pregunté si conocia un lugar donde yo y mi familia podríamos dormir esa noche. El tipo me dijo inmediatamente «ocupe mi casa compadre», esta es la nota que dejó.

«Hey muchachos,
Todavia hay agua caliente en la ducha. Toallas y camas limpias. Abran o cierren las ventanas si quieren. Nuestra casa es su casa. Pueden tomar agua filtrada, esta cerca del horno microondas. Sírvanse y tomen lo que quieran del refrigerador total al fin se va a echar a perder igual. Quizás no deba decirlo pero es así como los aussies nos apoyamos unos a otros cuando vienen tiempos de necesidad»

No tengo palabras para expresar mi agradecimiento, ni expresiones para narrar en esta nota la maravilla humana que surge en medio de este infierno.