Paramédicos que atendieron a Abel Acuña: “Los carabineros no le dieron chance al ‘cabro’ de vivir”

por Catalina Albert, Claudia Urquieta y Nicolás Sepúlveda

Después de iniciar el procedimiento para reanimar a Abel Acuña, que estaba sufriendo un paro cardiorrespiratorio en Plaza Italia, los paramédicos llamaron a una ambulancia. Solo demoró seis minutos. Fue en ese lapso que se desencadenó el ataque. Así lo relata el personal de salud que intentaba salvar al joven. El chorro del guanaco, disparos de perdigones y el gas lacrimógeno, les impidió trabajar con la precisión que requería ese dramático momento. A pesar de que el chofer de la ambulancia encendió las balizas, tocó la sirena y levantaba sus brazos, Carabineros no cedió. Abel falleció en la ex Posta Central unos minutos después.

Minutos antes de morir, Abel Acuña miraba los fuegos artificiales y estaba rodeado por gente que cantaba “Chile Despertó”. Junto a su amigo Rodrigo Vergara estaban contentos, emocionados, así que decidieron grabar un video del ambiente de fiesta. Eso sí, evitaban saltar mucho porque el aire estaba enrarecido por el gas de las bombas lacrimógenas y Abel tenía un problema cardíaco: hacía un tiempo había sufrido un infarto, por lo que tenía un Desfibrilador Automático Implantable (DAI), que lo ayudaba a controlar el ritmo de su corazón.

Desde que se iniciaron las movilizaciones, el joven de 29 años iba los viernes y algunos martes a marchar después de salir de su trabajo en un laboratorio en el barrio Franklin. Se había convertido en un ritual. Sus familiares contaron a CIPER que apenas dos semanas antes se había titulado de técnico laboratorista y estaba planeando un viaje junto a sus amigos a Isla de Pascua.

Cuando terminaron de grabar el video, Abel le dijo a su amigo que se sentía mal. El aire estaba saturado de gases lacrimógenos. Rodrigo cuenta que Abel empezó a desvanecerse, a ponerse morado, se agarró el pecho y cayó inconsciente. Entre varios lo movieron de ahí, lo sentaron en una cuneta pero no reaccionaba. Muchas personas intentaron reanimarlo.

Al contrario de lo que han publicado diversos medios, Abel nunca se subió a la estatua del general Manuel Baquedano y su caballo, ni se cayó de ésta.

RELATOS ANGUSTIANTES

Cuando el equipo de cuatro voluntarios del Servicio de Atención Médica de Urgencias (SAMU) estaba retirándose del epicentro de Plaza Italia rumbo al puesto donde atienden a los heridos de las manifestaciones en el Cine Arte Alameda, se encontraron con Abel. Una paramédico que lo reanimó –y que prefiere guardar reserva de su nombre– explica que estaba en una parte tranquila: “Había gente compartiendo, mirando, sin encapuchados”, relata.

Abel estaba en paro cardiorrespiratorio. Según la paramédico: “Estaba con respiración Gasping, que es una respiración agónica que queda cuando se detienen todos los signos vitales y hay que reanimar (…). Toda la gente empezó a abrir paso. Llegaron voluntarios de salud, intentaron abrir el círculo para hacer espacio y seguir trabajando. Se logró”.

Un compañero de la paramédico llamó al 131 y pidió una ambulancia. La profesional del SAMU señala que el vehículo no tardó más de seis minutos.

Fue en esa corta espera, según testimonios de varios rescatistas, que el personal de salud que intentaba mantener con vida a Abel fue atacado por carabineros que reprimían a los manifestantes. La paramédica relató a CIPER: “Cuando llegamos se reanimó al paciente. Se hizo lo mejor que se pudo, se pidió el móvil. No se demoró nada. Con suerte estuvimos 10 o 15 minutos, no más, y no sobrevivió por culpa de los carabineros. No le dieron chance al cabro de vivir”.

Ella opina que quizás habría podido sobrevivir “si hubiéramos podido entubarlo en el lugar, desfibrarlo en el lugar, ponerle un acceso venoso y haber hecho un traslado tranquilo”. Pero, cuenta que mientras intentaban reanimarlo, carabineros “nos tiraban perdigones, nos dispararon las lacrimógenas al lado, nos tiraron gas pimienta. Pasaba el zorrillo. Nos dieron con todo”.

La mujer detalla: “Recuerdo que reanimaba, reanimaba, no miraba hacia arriba porque solo escuchaba gritos. Y el guanaco y el zorrillo nos  mojaban desde abajo, desde la tierra. Ni siquiera fue un rociador. Trataba de darle acceso de vía aérea del costado para que no aspirara eso. Yo creo que aspiró, porque el guanaco nos dio de lleno. Quedamos mojados de pies a cabeza”. Una de sus compañeras recibió un perdigón en el tobillo. Otra “estaba aturdida porque le llegó todo el chorro en la oreja. Mientras estábamos ahí se sentían los perdigones que pasaban”, cuenta la paramédica.

Cuando apareció la ambulancia, el personal no pudo llegar hasta ellos con la camilla. “Se bajaron e intentaron acercarse a donde estábamos, pero la agresión que recibimos fue máxima. Así que subimos a Abel a una tabla improvisada y ahí se ve en los videos que andan circulando que lo estamos trasladando y nos moja el guanaco”.

Mientras todo esto pasaba, según varios testimonios, el chofer de la ambulancia intentaba salir y llevarse a Abel. “Se paró en el móvil, tocaba la sirena (…). Estaba desesperado, porque veía cómo nos atacaban y nos atacaban. Levantaba los brazos y gritaba que por favor pararan, que solamente éramos personal de la salud. Pero no cedieron”. Todo esto pasaba con las luces de la ambulancia encendidas.

Uno de los tripulantes de la ambulancia del SAMU, que también pidió mantener su identidad bajo reserva, corroboró a CIPER el relato de su colega:

“Los Carabineros se ensañaron. Estábamos con las balizas prendidas de la ambulancia. Ellos pusieron el carro lanza aguas ahí y comenzaron a tirar agua, ni siquiera lo hacían contra la masa, sino directamente a nosotros. Algunos rescatistas y manifestantes se pusieron entre medio, para que no nos llegara agua directamente y pudiéramos sacar a Abel. Pero fue un boicot al procedimiento estatal de salud básica. No lo entendemos”.

Los perdigones, agua y bombas lacrimógenas, continuaron. Finalmente, lograron subirse al vehículo y partir. Pero “hasta ese momento sonaba el chorro del agua cuando pasaba. Fue complicado”, repite la paramédica. Con respecto a la patología cardíaca que sufría Abel Acuña, asegura que  “le podría haber pasado esto en cualquier lado. Pero le tocó aquí y podría haber sido un procedimiento más limpio y mucho mejor”.

RESPUESTA DE CARABINEROS

Las dos asociaciones de funcionarios del SAMU emitieron una declaracióndenunciando la agresión de Carabineros. Paralelamente presentaron una denuncia por estos hechos ante la Fiscalía.

La jefa de la Dirección de Derechos Humanos de Carabineros, coronel Karina Soza, respondió a las acusaciones hechas por el personal del SAMU:

“Categóricamente, señalo que no podemos adelantar juicios. Esto es materia de una investigación. Lamentamos, por cierto, la muerte de Abel, pero aquí hay que analizar la situación en contexto: el personal policial estaba operando en una situación bastante adversa, teníamos más de mil personas que estaban efectuando actos de violencia. El vehículo policial estaba siendo atacado y tenía muy poca visibilidad”. Esto último, dijo la oficial, porque los manifestantes le lanzaron pintura y apuntaban con láser a su conductor.

En todo caso, la coronel Soza anunció que se ha iniciado un sumario administrativo al interior de Carabineros para determinar eventuales responsabilidades de su personal.

En tanto, el intendente metropolitano, Felipe Guevara, sostuvo que “los videos no muestran con claridad la denuncia del SAMU”. Esto, a pesar de que las grabaciones que circularon en redes sociales dejaban en evidencia el ataque que sufrió el personal de salud. Guevara, agregó: “Tenemos abundantes imágenes y esa investigación es la que va a arrojar posibles responsabilidades de cómo se condujo, qué hizo y qué dejo de hacer carabineros”.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) anunció que presentará una querella por “homicidio por omisión” contra Carabineros, por “interrupción de acción de salvamiento”. El director del INDH, Sergio Micco, dijo que está será la quinta acción contra la policía por impedir procedimientos médicos de urgencia.

LAS CAUSAS DE LA MUERTE

Abel llegó con paro cardiorrespiratorio a la ex Posta Central, donde intentaron reanimarlo durante 15 minutos antes de constatar su deceso.

Las causas que provocaron la crisis del joven deben ser estudiadas. No puede descartarse que el ambiente saturado de gas lacrimógeno haya influido. El doctor Enrique Morales, jefe del Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico, dijo a CIPER que este gas puede aumentar el riesgo cardíaco, porque “puede provocar taquicardia y, en una persona con alteraciones cardíacas, podría ser un factor desencadenante”.

Un estudio difundido por la Academia de Ciencias de Nueva York indica que diversas investigaciones sugieren que las personas con alteraciones cardiovasculares preexistentes o arritmias, están en mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares si se exponen al gas lacrimógeno.

La doctora Sandra Cortés, académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica e investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), dice que claramente un escenario como el que se vivía en Plaza Italia, puede exacerbar las patologías preexistentes en una persona con antecedentes cardiacos y respiratorios.  “Eso en especial porque no tenemos claridad de los compuestos, no tenemos certeza de qué contienen las lacrimógenas”, agregó la epidemióloga ambiental.

(Tomado de CIPER)