Contra el pacto escrito con la sangre de los caídos para salvar a Piñera: adelante con la Huelga General indefinida

por El Porteño

Las sábanas blancas y el letrero de «Paz» puesto en la Plaza de la Dignidad (ex Italia), en Santiago, son quizá la única manifestación física del acuerdo alcanzado por el piñerismo y la oposición parlamentaria. Y los efectos de ese acuerdo, que fueron presentados por la prensa burguesa como «histórico», al terminar la jornada del viernes ya se veían aplastados por la contundente manifestación de rechazo que se hizo sentir en el epicentro del levantamiento popular. Duró poco la celebración del acuerdo, tan poco como las sábanas blancas con las que estos «jóvenes apolíticos» pretendieron dar por clausurado el movimiento.

Este acuerdo constitucional, no es más que un acuerdo de la burguesía, un acuerdo del régimen para acabar con las movilizaciones y legitimar la represión. Esto explica que el primer punto del acuerdo importa el explícito compromiso de los firmantes por restablecer el «orden público y La Paz social». El orden público y la paz de los explotadores. Este acuerdo suscrito entre los agentes del poder -los partidos del régimen con representación parlamentaria- es impotente por lo mismo para poner fin a la crisis revolucionaria abierta del momento que lo suscriben quienes desde el primer momento han estado fuera del movimiento. No hay pacto posible si quienes lo suscriben lo hacen desde la misma vereda. Esto explica el verdadero significado de este acuerdo histórico: contribuir a cerrar la grieta en el bloque burgués, patronal y cerrar filas en torno a desmovilizar y legitimar la represión y las sistemáticas violaciones a los DDHH.

El primer efecto material de este acuerdo -después de la penosa e impresentable fanfarria triunfalista de la prensa oficial- es la muerte de Abel Acuña en la misma Plaza de la Dignidad. Que quede claro: a Abel Acuña lo mató Carabineros y la orden de matar fue legitimada por las que suscribieron este acuerdo entre gallos y medianoche, a espaldas del pueblo. Que respondan, por la vida de Abel y los 26 caídos desde el 18 de octubre, los que estrecharon las manos ensangrentadas de Piñera, porque es con la sangre de los caídos, mutilados y heridos, que se ha escrito este acuerdo que lo único de histórico que tiene, es su infamia.

La tarea del movimiento ha empezado a desplegarse desde el primer momento en las calles. Corresponde rechazar este acuerdo y mantenernos firmes e inquebrantables en la necesidad de acabar con el Gobierno de Piñera. Mientras Piñera siga en La Moneda no hay ninguna posibilidad de salida a la crisis, porque la única salida democrática a la crisis supone que sean los propios trabajadores y explotados, los mismos que han levantado a lo largo del país miles de asambleas y cabildos, los que tomen el Gobierno del país en sus manos. Con sus debilidades orgánicas, el levantamiento popular ha creado sus propios órganos de poder y son ellos -no la institucionalidad patronal- los llamados a resolver esta crisis. La burguesía y su acuerdo histórico ha declarado la guerra al movimiento y sólo prepara con él mayores golpes represivos. Contra este acuerdo debemos responder con fortaleza y unidad, con movilización y con lucha en todos los espacios y territorios.

Ayer en la noche se hizo pública la ruptura del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp con Convergencia Social, en protesta por el acuerdo constitucional al que fue arrastrada Convergencia Social por Gabriel Boric. Saludamos esta sana ruptura porque contribuye a fortalecer el movimiento y lo potencia. Esta ruptura debe entenderse -por lo mismo- como una cuestión de clase y debe ser replicada por todo el activismo, que está obligado a dar la espalda y romper con los traidores y capituladores que pusieron rúbrica para salvar a Piñera, sacarlo del basurero donde había sido llevado por el movimiento, para reinstalarlo en el poder.

Todo el activismo y los luchadores debemos ponernos a disposición del movimiento y debemos volcarnos a fortalecer los organismos de lucha que se han creado durante este mes glorioso de combate democrático y revolucionario. Llamamos a los activistas y agitadores de este movimiento a cerrar filas contras el «acuerdo históirico» y redoblar las fuerzas de la movilización para derribar al Gobierno. Particularmente llamamos al activismo de Valparaíso a unirse al Grupo 1º de Mayo y hacer de él un frente de lucha para la clase trabajadora, un frente comprometido con la victoria del movimiento y cuya máxima es la construcción de una nueva dirección política de los trabajadores, una que sea capaz de articular -como clase- a los distintos sectores en lucha.

Después de esta ofensiva patronal y de la vergonzosa capitulación de los «demócratas», es imprescindible retomar la iniciativa y preparar urgentemente una Huelga General indefinida con ocupación de los lugares de trabajo y estudio, Es imprescindible paralizar el país como ya lo hemos hecho el 23 y 24 de octubre y el 12 de noviembre. Debemos replicar esta gesta acabar con el Gobierno de Piñera e imponer el Juicio y Castigo a todos los responsables de los crímenes perpetrados por el piñerismo, liberando a todos los presos políticos.

Desde el Grupo 1º de Mayo, desde las asambleas populares, organismos estudiantiles, la CUT y todo el Frente Sindical que ha estado en la lucha desde el primer día, hemos de acometer esta tarea. Que este acuerdo histórico sea eso, una mera inflexión en el camino. Tenemos la razón, tenemos la fuerza y la historia está de nuestro lado. No vamos a flaquear ni a tener contemplaciones, seguimos en la lucha por una Asamblea Constituyente apoyada en los órganos de poder de las bases y por el conjunto de las reivindicaciones que los trabajadores y los explotados han levantado como centro del levantamiento popular. Adelante compañeros, todos contra Piñera el asesino, clarea el horizonte de la victoria.