Acuerdo de Paz: a veces el caos es necesario

por Iván Alinov

Hoy se cumple casi un mes de la movilización que iniciaran un grupo de jóvenes estudiantes desde su épico salto de los torniquetes del metro, expresión rebelde y rupturista que ha puesto al régimen de horcajadas, esos jóvenes anónimos golpeados llevando en sus mochilas la bronca de sus viejos agobiados con las falsas promesas. Han sido capaces de remecer con telúrica fuerza los frágiles andamios de esta Dictadura neoliberal disfrazada de Democracia, los acuerdos de cuarto oscuro sobre una mesa de terciopelo, los vicios del partido del poder con los pagos de favores cruzados de la fronda política, funcional y a sueldo de los empresarios, salvo honrosas excepciones.

Esa misma turba de adolescentes imberbes, sospechosa y criminalizada en jaula segura y abusada a posteriori con la deuda universitaria, ha lanzado un torpedo bajo la línea de flotación del régimen, el cual aún no termina de despertar de su estupefacción  Alienígenas cuestionando los privilegios, al tenor de las palabras de Cecilia Morel, acaso representando un atisbo más de lucidez que su narcisista y criminal marido con  “su” guerra que contabiliza ya una secuela de asesinados, inválidos y mutilados jóvenes abusos sexuales, torturas y otros tratos crueles y degradantes, y  que ofrendan su sangre en las calles,  al servicio de la Revolución. Se ha roto el hipócrita pacto social de este remedo de democracia abusadora y expoliadora de los derechos más elementales. Las calles se han llenado de gritos, cantos, banderas, bailes y de un plantar cara a la brutal represión.

Sin lugar a dudas los jóvenes han señalado una carta de navegación, un viaje de no retorno. Acto seguido el régimen ha devenido en picada, Piñera y su régimen ya venía en espiral descendente tras los asesinatos de Catrillanca y Alejandro Castro,  por su irresponsabilidad en el enfrentamiento de la problemática en las zonas de sacrificio, sus falsas de promesas de crecimiento y de aumento de fuentes de trabajo, la corrupción palmaria que permea a todas las instituciones, sus menguadas medidas cosméticas.  Un déspota mascullando su rabia presa de sus movimientos espasmódicos haciendo un surco profundo en el suelo de tanto deambular, pensando en las causas de por qué se pudrió su empresa marca Chile y en cómo llegar a fin de mes sin sobresaltos, en cómo llenar su ahora vacía cornucopia.

Piñera y sus acciones a la baja es una cáscara parlante vacía, y reiterativa como la de los torniquetes de un supermercado.  Acaba de ser anulado por sus propias y abyectas decisiones que con lenguaje ampuloso pretende hacernos creer, junto a un puñado de parlamentarios de cuestionable representatividad a esta altura, que un acuerdo social por su paz de los muertos representa el deseo de las grandes masas. Nada que venga del oficialismo nos debe sorprender, tampoco de las fuerzas de oposición, exceptuando el PC que se quedó fuera por secretaría, castigado como un escolar con bonete de burro en la inspectoría,  más allá el PH y Partido Regionalista Verde. Una oposición que se prosterna desde el día uno, ante el gran capital y respondiendo a sus pulsiones internas en aras de mantener su calidad de funcionario jornada completa de las grandes empresas y capitales foráneos. Una oposición cómplice que no condena la brutal represión contra los centenares de manifestantes y que se pone del lado de un criminal de lesa humanidad.  No cargarán con la culpa, por cierto, su conciencia autocomplaciente, su comportamiento crepuscular y pusilánime los pondrá en el paredón de la historia, en la picota de los renegados, en la cloaca de la política de baja intensidad. 

Hoy asistimos a acuerdo por la paz, con minúsculas, que consagra la capitulación de los partidos traidores de la nueva mayoría y sectores del FA que rubrican un documento amarillo, un ridículo panfleto, redactado a la rápida por oscuros leguleyos que se atropellan en los pasillos del Congreso, gigantesca olla donde la trenza del poder cocina a fuego lento, el destino de la República La “cosa“ pública…donde lo público curiosamente le es expoliado al soberano. El mal llamado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución es una camisa de fuerza para la clase trabajadora, una amenaza directa que ya se devela para el conjunto de la clase trabajadora. Transcribo: “…garantizar su compromiso con el orden público y el total respeto de los derechos humanos y la institucionalidad democrática vigente”.

Esta manifestación de buena intención pretende realinear y canalizar a los partidos en pos de mantener el estatus quo por la fuerza. Acto seguido, deliberadamente, se indica un plebiscito, generosidad del régimen, en el que se plantean dos alternativas mañosamente y deliberadamente construidas para generar confusión en una población cívicamente analfabeta por decisión de la élite, y que puede ser presa fácil en la trampa fonética.

Este plebiscito de entrada y sus conceptos de convención, pero no asamblea, comporta un triunfo del régimen y una capitulación de la oposición que solo ha entregado sus buenos oficios sin pronunciarse por el criminal comportamiento de Piñera. Es que esta aristocracia sin pasado glorioso no puede sino representarse a sí misma en su afán de mantener sus privilegios. Más adelante el supra quorum, la elección de delegados en espejo del sistema de elección de diputados, el poder de veto de una minoría y la ratificación ulterior en el Congreso pondrá una barrera de entrada a la nueva Carta. Pero el pueblo no se dejará timar.

Esta componenda es la Medusa donde los que miran con candidez serán petrificados. Ya el movimiento de masas comienza a articularse para reanudar la lucha. En el día de hoy el Colegio de Profesores, la CUT, la CONES están expresando su rechazo ante la maniobra artera incoada en la trastienda del Congreso. Deben sumarse a combatir esta imposición todos los territorios y sus organizaciones sociales que han sido burlados, bypaseados por el puente tendido de la oposición que deberá rendir cuentas ante la Historia. La clase trabajadora ya despertó y no puede retroceder, debe impedir que lapiden su capital de lucha y honrar la sangre de los caídos. En los próximos días debemos levantar con fuerza las consignas de : FUERA PIÑERA!!!   ABAJO LA TRAICIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS!!!…ASAMBLEA CONSTITUYENTE AHORA!!!