Acuerdo Piñera y Oposición: una trampa constitucional

por Jorge Martin

A primeras horas de la mañana de hoy se anunció un acuerdo entre oficialismo y oposición (con la excepción del PC) sobre la elaboración de una nueva constitución.

Los puntos centrales del calendario son:

– plebiscito en Abril 2020 con dos preguntas: nueva constitución SI o NO; y cual sería el mecanismo: Convención Mixta (compuesta en parte por parlamentarios actuales y otros electos para esa función) o Convención Constitucional (con todos los miembros electos)

– si se aprueba Convención Constitucional esta será elegida en Octubre de 2020

– en un máximo de un año la nueva constitución sería sometida a referéndum (estamos hablando de 2021)

El acuerdo contiene toda una serie de limitaciones muy importantes:

– la elección a la Convención será por el mismo sistema que las actuales elecciones burguesas (primando por lo tanto los partidos existentes, con sistema de arrastre de votos, etc.)

– la Convención no será soberana, no podrá afectar los demás órganos del Estado, y no podrá decidir ni siquiera sobre sus propias normas

– las decisiones serán por quorum de 2/3 – es decir si la Derecha consigue 1/3 tendrá derecho de veto

– el Congreso actual, totalmente desacreditado y sin legitimidad, tendrá también que ratificar la constitución que saliera

– cualquier disputa sobre el acuerdo será dirimida por una comisión paritaria oficialismo – oposición, es decir el gobierno de Piñera tiene la última palabra

De lo que estamos hablando entonces es de una Convención blindada por el régimen, con toda una serie de mecanismos que aseguran que el levantamiento popular del último mes no va a tener voz decisoria en la misma.

El punto más importante en realidad es el primero cuando dice: “Los partidos que suscriben este acuerdo vienen a garantizar su compromiso con el restablecimiento de la paz y EL ORDEN PÚBLICO en Chile y el TOTAL RESPETO DE los derechos humanos y LA INSTITUCIONALIDAD democrática VIGENTE”. Es decir, todos los partidos firmantes se comprometen a sacar el levantamiento contra el régimen de las calles y meterlo en un corral constitucional controlado. Todos ellos entran en el juego de la “unidad nacional” y una “salida institucional”, apareciendo en la foto conjunta para las portadas de los periódicos.

La postura del PC de no firmar es digna, pero muchos de sus voceros siguen presentando el acuerdo como un «tremendo triunfo» (Carmen Hertz).

El levantamiento popular debe rechazar esta farsa firmada por el oficialismo y una nueva versión de la Concertación. Hay que continuar en las calles, fortalecer las asambleas y cabildos auto-convocados, organizar comités de resguardo y seguridad, cabildos regionales. El siguiente paso del movimiento debe ser preparar una huelga general indefinida para tumbar al asesino Piñera. Sobre esa base se puede convocar una Asamblea Nacional de la Clase Obrera y el Pueblo que decida sobre todo.