Valparaíso: las asambleas territoriales y el poder desde las bases.

 por Oktubre 

Mientras el pueblo a pleno sol de octubre libraba la batalla en las calles de Valparaíso, nos adentramos en los cerros de la ciudad puerto. La ciudad humeante emergía entre los barrios de Valparaíso, el caceroleo constante haciendo frente a las balas de la represión se hacía escuchar desde las cumbres del puerto. Aquí, en este escenario, desde el hogar, desde cada esquina se orquestaba una fuerza incipiente, insospechada en sus alcances, del boca a boca, del tú a tú, la gente rompía los miedos y traumas del pasado y se organizaban rompiendo las paredes del neoliberalismo, se había constituido la asamblea territorial del barrio. 

Tanto tiempo viviendo en el mismo sector, y por primera vez la gente hablaba con sus vecinos, comentaban los pobladores asistentes. El lugar atiborrado en un ambiente ameno, que ofrecía al deleite del paladar un mate bien cebado, unas galletitas para apaciguar el hambre, los vecinos constituidos en sus diversas agrupaciones levantaban el poder popular y se proponían discutir los más diversos problemas que aquejan y urgían hoy en medio de esta revuelta en contra de los abusos a los que el pueblo ha sido sometido. 

El trabajo de la asamblea popular había sido dividido en diversas comisiones, las cuales emergieron a partir de las problemáticas previamente identificadas por los vecinos en la primera reunión: Seguridad, Aseo, Agitación y Propaganda, Niñez y Asamblea Constituyente, todas aquellas dependientes de una “organización madre” local. 

No sin antes discutir, los pobladores se organizaban horizontalmente, conscientes de que un cambio profundo desde la bases implicaba un trabajo constante con sus vecinos. Quizás, por esto, algunos vecinos propusieron que se iniciara la asamblea con un conversatorio político respecto a la situación del país y luego se pasara al informe de cada comisión, sin embargo, por respeto a la metodología de trabajo se decidió realizar el informe por comisión y luego realizar un conversatorio. 

Así la primera en partir fue la comisión de seguridad, la cual como explicaba su vocero tenía un enfoque preventivo e informativo y no represivo. Se hacían rondas continuas en el cordón comercial del barrio, se charlaba con los vecinos, y hasta el momento había habido solo un incidente en el cual un vecino en defensa de su negocio había repelido un intento de asalto. Sin embargo, la principal preocupación durante los primeros días del toque de queda habían sido los ratis, pacos y milicos que se paseaban en autos sin patentes por el barrio, llegando  incluso a infiltrarse en actividades del barrio, ante lo cual lxs vecinxs tomaron la decisión de “funarlos” si esto volvía a acontecer. 

Explicaba el vocero de la comisión de seguridad lo maravilloso que había sido salir de la casa al barrio, ayudar a sus vecinos y conocerlos, lo significativo que era brindarles esa sensación de seguridad y romper el miedo que se ha impuesto en estos días. 

Luego continuaba la comisión de aseo, la cual no alcanzo a tomar funcionamiento, y respecto a la cual, según relato una vecina, otra organización del sector había tomado esa labor, el principal problema que debieron afrontar los vecinos fue que durante los primeros días de la revuelta los camiones de basura no pasaban. 

En la posterior discusión, surgió la moción de crear una comisión de salud pública, que se preocupase de la salud física y mental de los vecinos. Sin embargo, se dejó ver por parte de una vecino que desde hace aproximadamente 6 meses se encuentra funcionando un equipo de terapeutas que ofrece atenciones individuales basadas en medicina alternativa a muy bajo costo o bien por trueque. Menciona además que especialmente en estos momentos estarían ofreciendo ayuda a lxs vecinxs que presenten efectos post traumáticos a raíz de la dictadura o al vecinx que se hubiese visto afectado con esta situación represiva, por lo cual esta área ya estaría cubierta. 

Luego, sería el turno de la comisión de agitación y propaganda, su objetivo la contra información, la verdad ante la desinformación que nos ha sometido el cerco mediático. Los compas se habían visto poco debido a que sentían la urgencia de estar presentes en el plan, en las marchas, sin embargo, habían logrado sacar propaganda y se hizo una cucha para comprar materiales para generar información que debía ser repartida entre los vecinos. 

Lo que resulto una novedad para mí fue la comisión de niñez, nuestros pequeños han absorbido las tensiones que el vivir en represión ha generado, por tanto, explicaba su vocero, su principal tarea era hacerles comprender a los niños que podían seguir jugando, que a pesar de que el gobierno ha impuesto el miedo no les podían robar la mágica niñez. Era primordial, para esto, realizar una labor de escucha con los niños, pues, ellos comprendían la situación, eran conscientes de que algo ocurría, por lo mismo, se había repartido material, consistente en un cuento que explicaba la situación y les recordaba que podían seguir jugando. Se había organizado un pasacalle para los niños que terminaría en una velatón por los caídos y desaparecidos durante el gobierno de Piñera, se debía entender que el pasacalles era por la niñez y que no era una actividad festiva dada la situación de violación de derechos humanos. 

Finalmente, seria el turno de la comisión por la asamblea constituyente, los vecinos habían decidido caminar a un proceso constituyente desde el pueblo y borrar con la constitución impuesta por el tirano. Esta comisión entendía que su principal labor era educar a los vecinos entorno a lo que significaba el proceso constituyente, se debía en primer momento socializar el concepto de asamblea constituyente, explicar que es lo que está pasando como sociedad y porque deberíamos organizarnos entorno a un proceso constituyente, para finalmente reflejar en este proceso en qué tipo de sociedad nos gustaría vivir, es por esto que los vecinos debían identificar sus demandas prioritarias y entender de la manera que podían participar. 

Esta comisión tomo por lo demás sobre sus hombros el ponerle rostro a los asesinados durante el gobierno de Piñera, realizar actividades comprometidas con la defensa de los derechos humanos, sensibilizar a los pobladores en la protección de los derechos esenciales vulnerados por agentes del Estado. 

Al fin de la asamblea nos retiramos, bajamos los cerros, y la lucha continuaba en el plan, la falsa normalidad no se ha logrado imponer y las labores del pueblo suben como la espuma. Este ejemplo, estas asambleas barriales o territoriales, son llevadas a cabo en cada rincón del país, el pueblo se organiza y rompe con decenios de atomización, esta forma organizativa constituye el incipiente poder del pueblo que se encamina a hacer política desde los barrios. Organízate en cada espacio y rincón del país, Chile despertó y la batalla será hasta que valga la pena vivir, para este grupo de vecinxs está valiendo la pena. 

(el texto estaba originalmente con lenguaje inclusivo, el que fue cambiado para facilitar su lectura)