Asambleas populares y la dimisión de Piñera

de Frente Anarquista Organizado

Ante los acontecimientos que remecen el modelo de sociedad capitalista neoliberal que impera en el territorio del Estado de Chile, y bajo estado de excepción constitucional de emergencia y toque de queda en las principales ciudades y regiones del país -tal cual en Dictadura-, como Frente Anarquista Organizado [FAO] comunicamos a la clase trabajadora, al conjunto del pueblo y a las organizaciones revolucionarias y anticapitalistas:

El estallido social o levantamiento popular que se origina a raíz del aumento de $30 en el valor del pasaje del servicio de transporte del Metro de la región Metropolitana, fue la gota que rebasó el vaso del descontento social acumulado por 30 años desde el Plebiscito del NO en 1989, donde nos prometieron democracia con el ‘Chile la alegría ya viene’. Pero la alegría nunca llegó y se convirtió en un interminable trago amargo. 

El pueblo de Chile estaba dormido y por fin despertó, reventándonos en la cara  de las organizaciones revolucionarias, sindicales y sociales. Nadie se esperaba una coyuntura de tal envergadura y la verdad es que ninguna fuerza política o social está capacitada, por sí sola o en coordinación para conducir el alzamiento popular y darle una salida política revolucionaria que cuestione y eche por tierra los cimientos estructurales del modelo capitalista neoliberal chileno.

En base a dicho diagnóstico, cabe preguntarnos cuál es la tarea principal y el rol que debemos tener las/os revolucionarios en general y los/as anarquistas en particular dentro del alzamiento para lograr como mínimo conseguir un triunfo y conquista para nuestra gente, cosa de mantener la moral y la frente en alto de que para algo sirvió el estallido y el despertar, y así no quedar desmoralizadas/os por otros 30 años más. En ese sentido, si bien es una oportunidad para plantear nuestras ideas, nuestros fines y formas de organización, hay que ser responsables en cuanto a apuntar a una salida política realizable y ganable, partiendo de la base que la caracterización que hacemos no da para hablar que estamos en una fase pre-revolucionaria ni en una revuelta o insurrección de masas con un claro objetivo rupturista y revolucionario.

En ese sentido, considerando el malestar social que hemos palpado en las movilizaciones en la calle, en las asambleas sindicales y sociales, la primera demanda a plantear en los espacios de lucha donde tengamos presencia debe ser exigir  la dimisión del presidente Sebastián Piñera y su gobierno de derecha: por no estar a la altura de las circunstancias, por no entregar ninguna salida estructural a las demandas sentidas de la población alzada y por sacar a los milicos (FFAA) a la calle a reprimir y asesinar a nuestro pueblo, decretando el estado de emergencia y toque de queda apenas las protestas sociales desbordaron el orden social burgués y neoliberal.

Llamamos a levantar asambleas populares en nuestros barrios, sindicatos, organizaciones sociales y comunitarias; asambleas masivas en cada pueblo, comuna y ciudad en resistencia y lucha, coordinadas a nivel provincial, regional y nacional en base a dos preguntas que gatillen la discusión política desde lo social: 1) qué es lo que queremos terminar de este sistema inhumano, lo que queremos transformar y, 2) hacia qué modelo de sociedad queremos avanzar con dichos cambios.

¡NO SON SÓLO 30 PESOS, SINO QUE SON 30 AÑOS!

¡DEL LEVANTAMIENTO POPULAR A LA AUTOGESTIÓN SOCIAL!

¡A RECUPERAR LOS DERECHOS SOCIALES Y SERVICIOS BÁSICOS SAQUEADOS Y PRIVATIZADOS A SANGRE, FUEGO Y TERROR EN DICTADURA!