La Salud Pública agoniza en Chile

por José Miguel Bonilla

El régimen representado por los gobiernos neoliberales viene desde hace mucho tiempo presentando signos de agotamiento. Por doquier se multiplican diversos tipos de conflictos en el que colisionan el capital y el trabajo, el capital y los recursos básicos, el capital y los derechos inherentes a la humanidad.

El abuso de la clase empresarial que coopta el aparato burocrático del Estado y sus gobiernos títeres desprecia y se pone por sobre las necesidades de la clase obrera. Sería largo enumerar las fisuras por donde drena la sangre de este país que se cae a pedazos inoculado por el veneno neoliberal , a saber,  conflictiva medioambiental expresada en intoxicaciones masivas, uso indebido de derechos de agua con el consecuente stress hídrico y aniquilación de tierras cultivables y de animales , lo que puede transformarse en una segunda  emigración humana masiva del campo a las periferias urbanas, conflictos laborales permanentes sea por huelgas o cierre de las fuentes de trabajo como las que hemos ido observando en los últimos años, pensiones miserables en un sistema de ahorro forzoso que condena a la muerte en vida de nuestros ancianos, un sistema de educación con viejos paradigmas rígidos y autoritarios que no comprende la evolución y la diversidad, represión desatada con resultado de muerte de activistas por parte de agentes del Estado, etc.  

No es de extrañar entonces que Chile ostente los peores índices de salud mental del mundo con altas tasas de suicidio adolescente junto a México y Japón. Sin embargo, milagrosamente, la Salud Pública ha contado con cifras azules en eficiencia, a pesar del bajo aporte del gasto fiscal que se ha mantenido más o menos estable desde los años 90 a la fecha.

El gasto social de los países OCDE ha sido de 20% el año 2018, sin embargo, Chile sólo representa un 10% y si desglosamos ese gasto, un 4,2% se asignó a Salud y un 2,8% a pensiones, por debajo del 5,7 y 8% promedio respectivamente para los países OCDE.

Hoy asistimos a la lenta agonía del Sistema Público en Chile, derivado de un modelo neoliberal brutal iniciado en Dictadura y sostenido por los sucesivos gobiernos neoliberales sometidos a los dictámenes de los centros financieros de países del primer mundo, a los cuales tributamos no solo piedras y madera, sino que nuestra sangre, sudor y lágrimas.

La situación de extrema gravedad en que se encuentra la Salud en Chile es la expresión de la contención de costos por parte de los gobiernos pusilánimes y entreguistas, que se reproduce de una administración tras otra.

El escenario de falta de recursos, hacinamiento de pacientes, carencia de profesionales para desempeñarse en Hospitales públicos, falta de incentivos como estabilidad en el trabajo o derechamente freno al reclutamiento de fuerza laboral, recortes en los aranceles pagados a los proveedores lo que provoca la interrupción de la llegada de insumos conforman el circulo vicioso y tormenta perfecta para el colapso del sistema que , por lo demás , atiende a la gran mayoría de la población.

Es por esto que el día de hoy, a partir de las 11 am, alrededor de un millar de profesionales de la Salud encabezados por el Colegio Médico iniciamos una marcha desde el Hospital Carlos Van Búren de Valparaíso en dirección al Congreso Nacional para entregar un petitorio a la Comisión de Salud con las demandas más sentidas por la comunidad sanitaria.

Estuvieron presentes los diputados Juan Luis Castro y Ricardo Celis. En particular el primero comprometió su apoyo en las futuras movilizaciones ascendentes.

Más allá de las vanas promesas de este burócrata del Congreso, la movilización requiere algunos comentarios , en primer lugar  es inédita pues se realiza tras largos años de inercia de la comunidad médica  y por cierto de resiliencia frente al abuso estatal, lo segundo es que la composición de los asistentes es fundamentalmente generación nueva,  quizá un buen signo que señala la posibilidad de elevar la capacidad de enfrentamiento con el sistema y  que sobrepase a la burocracia dirigente y  tercero es que se han dado cita también funcionarios de otras disciplinas que laboran en los hospitales, con lo que se abre un camino de unidad en la acción, única posibilidad de derrotar al débil gobierno de Piñera y a su furibundo mastín, el ministro Mañalich.

El epílogo de la Historia Clínica de este enfermo terminal que es la Salud en Chile, lo escribirán las masas trabajadoras en lucha permanente y ascendente en el camino hacia el Socialismo. No debe haber vuelta atrás cuando la vida de las personas se pone en juego. Salud o Barbarie ¡!!!

(El autor de esta nota es Médico Pediatra e integrante del Equipo Editorial de El Porteño)