antiimperialismo

De la lucha por los derechos a la lucha antiimperialista

por Ariel Orellana

Muchas de las peleas que emprende la clase trabajadora y el pueblo por sus justas demandas, sean estas salariales o por condiciones laborales, por salud, educación, vivienda, entre otras, por lo general se asocian a derechos populares, los cuales se demandan al Estado y su rol como garante de los mismos, y en ocasiones se expresan en confrontaciones con las y los dueños de la riqueza.

Sin embargo, cuando hablamos de imperialismo, constatamos que muchas de estas demandas de la clase trabajadora, trascienden al dominio del Estado nación o a empresas cuyos dueños habitan el mismo territorio nacional. El imperialismo, como fase superior del capitalismo, hoy tiene algunas características que son importantes de considerar: en primer lugar, existe una creciente concentración de las riquezas dada por los monopolios transnacionales; en segundo lugar, vive en permanente crisis caracterizada por la disminución de la tasa de ganancia de la burguesía a escala global; en tercer lugar, para hacer frente a estas crisis, los monopolios precarizan la fuerza de trabajo (sobreexplotándola) y depredan a niveles extremos la naturaleza; en cuarto lugar, utilizan a los Estados nacionales para que legislen en favor de ellos por medio de su cooptación a través de tratados internacionales y de los organismos multilaterales del capital.

Todas estas situaciones ponen a la clase trabajadora en un problema mayor a la hora de luchar por sus derechos, pues ya no estarán peleando contra la clase burguesa chilena sino más bien contra el imperialismo expresado en grandes potencias mundiales que gobiernan y controlan el mundo. En ese sentido, las luchas reivindicativas se hacen cada vez más complejas si no se diseñan métodos de organización y lucha con perspectiva estratégica. Nuestro pueblo se comenzará a ver enfrentado a luchar contra un enemigo sin rostro ni dirección clara, por tanto, menos perceptible, accesible y con menor posibilidad de negociar. Para ello, el deber de la clase trabajadora será afrontar el imperialismo transformando la sociedad radicalmente en el país en el cual se encuentra, asumiendo el internacionalismo proletario como principio y eje orientador, por tanto, para aportar a la lucha internacional deberá partir por casa, a su vez que, apoye las luchas de la clase en los demás países.

En ese contexto, la lucha reivindicativa y justa de los pueblos no puede considerarse sin la necesaria politización de las mismas en miras de la construcción de un proyecto que sea estratégico, que cuestione al imperialismo como fase superior y terminal del capitalismo. La clase trabajadora y el pueblo deberán tomar conciencia de que la lucha por nuestros derechos es hoy una lucha ya no sólo contra el Estado y el empresariado chileno, sino contra el imperialismo, y que para ello debemos forjar un instrumento con capacidad de organización, conciencia y lucha para afrontar este tigre, que si bien es de papel y se encuentra herido, tiene un gran poderío y aún se encuentra en pie.

Para ello son necesarias las organizaciones sociales sectoriales para instalar los intereses de clase, pero éstas deben saber articularse y hermanarse con un proyecto que tenga ya no sólo un carácter reivindicativo sino también uno estratégico. En esa línea, y en paralelo a la rearticulación del campo popular, la clase trabajadora debe levantar un partido que se disponga a luchar, que plantee un proyecto capaz de transformarse en una alternativa real para la clase trabajadora y el pueblo, alternativa que nos conduzca al comunismo, es decir a la sociedad sin explotación ni opresión

Argumentos tenemos millones para defendernos; el capitalismo es indefendible, el imperialismo es indefendible; el socialismo cualesquiera que sean los errores que puedan cometer los hombres, y no habrá ninguna obra humana en que los hombres no cometan errores, es lo más noble, lo más justo y lo más digno que se pueda llevar a cabo”.

Fidel Castro

el autor miembro de la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas, AIT. Trabajador Social, Magister (E) en Gobierno y Gestión Publica