Argentina: la expropiación de la tierra como base de la resolución del problema agrario

por Fernando Armas

ACERCA DE LA PROPUESTA DE “REFORMA AGRARIA” DE JUAN GRABOIS

El líder de la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popuñar) grabó este muy difundido video en tiempo casi simultáneo con la reunión que el virtual Presidente Alberto Fernández  tuvo con los empresarios de la burguesía agraria (la llamada “Mesa de Enlace”, que lideró la movilización contra la 125 de Cristina, con el famoso voto “no positivo” en el Senado del entonces vicepresidente Cobos). 

Grabois expresa, a mi modo de ver, un ala izquierda del frente TODOS. No obstante, en el muy difundido video, el compañero expresa que su propuesta está en un todo de acuerdo con el orden legal vigente. Efectivamente, la constitución nacional contempla la posibilidad de las expropiaciones (debidamente pagadas a los dueños de las propiedades), en tanto se justifique dicho acto por una causa de bien común, etc. 

Respecto a la propuesta en sí, cabe destacar que el desarrollo capitalista en el agro exige que la explotación sea EXTENSIVA. Es decir: que la aplicación de la tecnología de punta se haga sobre grandes extensiones de tierras, y no sobre miles de parcelas como pareciera proponer Grabois. Ya Lenin, polemizando con los socialistas revolucionarios de origen campesino en la Rusia pre-revolucionaria, explicaba que el desarrollo del capitalismo en el agro planteaba como INVIABLE la permanencia del pequeño productor, emergente de la sociedad feudal en crisis. Por eso, el gobierno de los soviets combinó ante la cuestión agraria, una forma de cooperativas para trabajar GRANDES EXTENSIONES DE TIERRAS (koljós),  con la colectivización general, socialista (sovjós).  Dependía de las relaciones concretas de clase en cada región de la URSS de cual de los dos modelos aplicar. Especialmente dependía de la actitud de los campesinos hacia el naciente Estado Obrero. (*)

La enorme riqueza potencial argentina en el campo agropecuario (incluido el desarrollo de la ciencia y la técnica en esa rama de la producción), sólo puede ser puesta al servicio de los trabajadores y el pueblo a partir de un planteo EXPROPIATORIO de toda la cadena de valor, desde la tierra hasta los silos y los puertos. Es decir, bajo una estrategia revolucionaria y socialista. Y esto sí, es anticonstitucional, porque viola el sacrosanto principio de la propiedad privada burguesa. FGA

(*)El Koljós (denominación formada por dos palabras rusas que significan «granja» y «colectiva») fue establecido por iniciativa de Lenin tras el triunfo de la Revolución Bolchevique de 1917, como forma de cooperativa campesina. El gobierno bolchevique expropió los latifundios de los grandes terratenientes y entregó tierras a estas cooperativas sólo con «derecho de uso» y no de propiedad, según el concepto de que la tierra es patrimonio de todo el pueblo.

Las decisiones se tomaban en asambleas de koljosianos, quienes podían aprobar la admisión de nuevos miembros, así como la expulsión u otras sanciones, bajo el principio de una disciplina igual para todos. El Consejo de Dirección del koljós nombraba a su presidente, y se reunía dos veces al mes, para fines administrativos de la producción. Los miembros del koljós recibían como pago una parte de la producción proporcional a su trabajo, más el derecho de uso de una parcela y algo de ganado. Cuando un koljós dejaba de ser rentable, se podía decidir su desaparición, en cuyo caso sus herramientas, equipos y bienes muebles eran entregados a otro koljós junto con la asignación de las tierras. El Sovjós (granja del Estado soviético), era una explotación agrícola bajo la administración del Estado, a través de un consejo administrativo que decidía acerca del uso de los medios productivos, los salarios y otros asuntos. Aunque hay precedentes en la época de Lenin, su masificación ocurrió rápidamente con la colectivización y el fin de la NEP a partir de 1929.

Los trabajadores en los sovjoses recibían un salario regulado, y eran considerados como miembros de una fracción de la clase obrera, no como campesinos. Se trataba, en resumidas cuentas, de una empresa agroindustrial del Estado.