Atilio Borón

Atilio Borón contra Vargas Llosa

por Juan García Brun

Hoy a las 12:00 en el Auditorio de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Valparaíso, se realizó la presentación del libro «El Hechicero de la Tribu (Mario Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina)«, del intelectual y escritor marxista, el argentino Atilio Borón. El autor asienta la idea de su trabajo en la definición de Vargas Llosa como el mayor intelectual imperialista en habla hispana, definición que no deja traslucir la admiración -confesada por el propio Borón- que tal categorización supone.

Para Borón, Vargas Llosa se presenta como un intelectual orgánico -especula sobre el narcisismo y la necesidad de adulación como móvil en su transfugio- de la burguesía y un articulador del discurso político norteamericano en el período que se inicia con el llamado Consenso de Washington neoliberal. En este sentido, la transformación de Vargas Llosa fue un lento proceso en el que un joven socialista, revolucionario y antiimperialista deviene en capitalista, contrarrevolucionario e imperialista como resultado del agotamiento del ciclo estalinista.

Aunque no lo dice expresamente -habría que leer el libro que curiosamente no estaba disponible en la presentación- Borón ubica a Vargas Llosa como la máxima expresión de la colonización política norteamericana sobre la intelectualidad de América Latina. El argentino explicó que fue Chile, desde la década de los 40 del siglo XX, el teatro de operaciones de esta colonización. Explicó que los fondos para ONG, becas y publicaciones de financiamiento norteamericanos dirigidos a nuestro país excedían con creces lo destinado a otros países del área, incluso más relevantes demográfica y económicamente como México, Brasil y Argentina.

La razón de esta colonización se encontraría en el enorme peso de los partidos Comunista y Socialista en el movimiento obrero y la sociedad chilenas. Tal particularidad se habría venido manifestando desde 1952 con las sucesivas candidaturas de Salvador Allende, de forma que desde antes de la Revolución Cubana, Chile era un dolor de cabeza para la Casa Blanca.

Para el argentino, Vargas Llosa centra su discurso liberal en la negación del historicismo y colectivismo. Su acendrado anticomunismo, por ello, se basaría en un hiperindividualismo y en la idea de que la historia habría terminado con el capitalismo y con su mayor expresión política, la democracia liberal. Esta conclusión afirmaría la idea de la inviabilidad del proyecto socialista por ser incompatible con el ideario democrático.

Por estas razones Vargas Llosa -y otras que podríamos añadir- se yergue como el mentor de la línea editorial imperialista frente a Venezuela, Cuba, Bolivia, Brasil, Argentina, etc. Lugares los que a su juicio se habría avanzado en el proyecto socialista.

Finalmente, Borón hace una reflexión que a mi entender define la médula de su concepción política. Indica que Vargas Llosa -que hasta junio de 1971 se presentaba como revolucionario- nunca se ha referido al caso chileno, al Golpe del 73, a la Unidad Popular y a la posterior dictadura pinochetista. Si lo ha hecho, esto ha sido en términos muy generales.

Para el argentino el silencio de Vargas Llosa se explicaría porque Allende y la UP serían una demostración de que el socialismo sí se puede construir por vías democráticas y que aquello no logró materializarse exclusivamente por la intervención imperialista. Debo decir que esta conclusión es, por lo menos, sorprendente.

La verdad es que si algo testimonia la tragedia chilena de la Unidad Popular, es, precisamente, que la llamada Viña Pacífica o Chilena al Socialismo es totalmente inviable. Si algo reflejan las agresiones imperialistas en el mundo entero y en América Latina, es que no hay caminos institucionales para la instauración del socialismo. Que, en definitiva, el socialismo se impondrá por vía revolucionaria o no habrá más que una caricatura que nos conducirá a nuevas derrotas y a la barbarie capitalista.

Al comenzar el acto se leyó un saludo de la diputada ex libertaria y hoy Convergencia Social, Gael Yeomans. En ese saludo se afirmaba que Chile es el país más neoliberal del mundo. Una interesante afirmación. En ese mismo saludo la parlamentaria se cuadraba con las luchas por las transformaciones sociales que califica como anti neoliberales.

No cabe duda que Borón es un adversario de Vargas Llosa, de ahí el título de esta nota. Sin embargo, es difícil que Borón esté a la altura de aquello que se propone, sacar las conclusiones políticas que exige la lucha antiimperialista en América Latina. Borón confunde Cuba, donde se expropió a la burguesía como consecuencia de una revolución, con Venezuela, donde un movimiento nacionalista -como el chavismo- choca con el imperialismo y se hunde en medio de una crisis propiciada por su propia incapacidad de armar a las masas y expropiar a la burguesía venezolana que sigue en el poder.

No hay socialismo en Venezuela, ni en Bolivia, mucho menos en el Brasil de Lula o la Argentina de los Kirchner. Tampoco hay un «proceso» que conduzca en ese sentido. Por supuesto que hay que defender a la nación oprimida frente a la agresión imperialista. Por eso hay que defender a Maduro e incluso a Lula contra Trump, como en su momento correspondió defender a Saddam Hussein contra los EEUU de George W. Bush.

Esta confusión es la madre de futuras derrotas y ella hunde sus raíces en la incomprensión de buena parte de la izquierda que se reclama marxista (aquí se ubica Borón) respecto de la naturaleza de la revolución latinoamericana. Tal revolución necesariamente será obrera y será esta clase la que acaudillando a la mayoría oprimida, expropie a la burguesía, destruya su estado y lleve a los trabajadores al poder, un poder asambleario basado en los organismos de la propia clase. Tal revolución, de cuño insurreccional, no podrá verificarse por vías institucionales ni mediante la acumulación de caudal electoral. Será el resultado de la lucha de clases o no lo será.

Borón esta contra Vargas Llosa y eso es saludable, por cierto. Borón pone en su lugar al cortesano y Nobel de Literatura, llamándolo por su nombre, como tránsfuga. Suscribo íntegramente su crítica. Sin embargo falla cuando trata de encontrar una respuesta en la Vía Chilena Socialismo, falla cuando reivindica al llamado Socialismo del Siglo XXI. En este error sigue a su némesis y no termina de emanciparse de la tutela de clase de la burguesía latinoamericana, aunque ella sea tan solo un fantasma como el propio Borón afirma..

Salud Atilio, un salud antiimperialista, revolucionario y socialista. Salud por la tribu!!!!

el autor integra el equipo editorial de El Porteño