Argentina: El partido Obrero y el abandono de la estrategia de gobierno obrero y campesino

de Partido Obrero Revolucionario

Insistimos en la tarea de ayudar a encontrar las razones profundas del choque entre fracciones del Partido Obrero que se caracterizan por su electoralismo. Es imprescindible politizar el debate para impedir que avance el subjetivismo y la desmoralización. Las expulsiones y separaciones masivas, intervención de locales y distritos, la difamación, etc. que se denuncian ahora se produjo en gran escala en los años ’80. Los victimarios de ayer se presentan como víctimas diciendo sin pudor “que es la primera vez…”. Como el decurso electoralista de PO tiene varias décadas, debemos tratar de explicar el fenómeno. Jorge Altamira que hoy parece crítico es el principal responsable político de la liquidación de Política Obrera y de haber orientado a su Partido hacia esta posición. Dicen que quieren “recuperar posiciones históricas”, para que fuera posible sería necesario entender toda la historia y realizar una crítica profunda y real de sus políticas. 

En este artículo vamos a mostrar los cambios en la formulación estratégica del Partido Obrero, abandonando las posiciones del Partido Política Obrera y adoptando los planteos que tanto criticaba a los centristas. En próximos artículos nos referiremos al planteo de Asamblea Constituyente, cómo se planteaba la lucha por el frente electoral y también el abandono de la táctica del frente único antiimperialista. Y cómo evolucionó el planteo de “partido obrero independiente” realizado por el 1er Congreso en 1975 hacia la disolución política y organizativa del Partido Política Obrera. Los cambios en la estructura organizativa del partido eran, consecuentemente, el reflejo de los cambios en su estrategia política.

Ambas fracciones hoy reivindican como estrategia política, es decir como lucha por el poder, “Gobierno de Trabajadores” y “Asamblea Constituyente”. Difieren en la oportunidad en que deben levantarse. Veremos en qué momento aparece también la idea de “Partido de Trabajadores”.

DESPUÉS DE 19 AÑOS, PO CAMBIÓ SUSTANCIALMENTE SU ESTRATEGIA POLÍTICA

Prácticamente desde su origen en 1964 Política Obrera había planteado como estrategia política la lucha por un Gobierno Obrero y Popular.

Por ejemplo, el 7/10/70 en Política Obrera Nº 76, se formula como estrategia: por una “Asamblea Constituyente convocada por el Gobierno Obrero y Popular”, “… las masas deben intervenir con los métodos de su propio poder político. La consigna del poder obrero y de la asamblea constituyente atrae a la intervención de las masas trabajadoras no obreras bajo la hegemonía política del proletariado”.

En el 1er Congreso de Política Obrera, en diciembre de 1975, aprueba un documento que significaba un gran avance político, por sus precisiones y autocríticas, afirma que “Siguiendo a la Internacional Comunista y a la IV Internacional planteamos la lucha por el gobierno obrero y campesino, como “denominación popular de la dictadura del proletariado”. 

Y realiza una valiosa crítica a las formulaciones anteriores: “Entendemos necesario abandonar definitivamente dos expresiones usadas por nuestra organización –gobierno obrero y popular, y gobierno obrero- por las siguientes razones. En el primer caso porque la fórmula es ambigua y puede confundirse con una variante de gobierno popular, es decir burgués… La expresión “popular”, con el argumento de la necesaria alianza con las masas medias de la ciudad, niega la lucha necesaria e inevitable contra los representantes políticos de la pequeña burguesía urbana y campesina (que se forman en las ciudades) por la hegemonía del proletariado”. 

“En el segundo caso la debilidad de la fórmula consiste en no plantear la alianza de la clase obrera con el campesinado. Este error es el producto de un vicio muy antiguo del marxismo argentino que consiste en negar la importancia del campesinado pobre en Argentina y su vinculación con los asalariados del campo…” aclarando que no es comparable con otros países de América Latina. Y agrega: “Pero la alianza obrero-campesina tiene otra importancia más, y es que de la revolución agraria depende la formación del mercado interior que puede darle una salida a las masas urbanas, en particular a la pequeño burguesía. Por ello, la fórmula gobierno obrero y campesino define exactamente la alianza con la clase media urbana: por un programa de independencia nacional, democracia política y revolución agraria; ayuda a oponer a las masas medias de la ciudad y del campo contra los partidos pequeño burgueses (que tienen su centro en las ciudades)”.

“En dos oportunidades nuestra organización planteó el gobierno de la CGT, y es uno de los aspectos principales de este documento decir que hemos cometido un error, que tiene extraordinaria importancia rectificar”.

En próximas notas abordaremos otros aspectos importantes de ese documento de 1975, pero nos parece que esta reflexión sobre la estrategia tiene gran valor político para compararlo con todo el derrotero posterior. Una conclusión es que aquella autocrítica tan valiosa no fue asimilada, no fue real.

En la revista Internacionalismo N°2, en una nota fechada el 30/11/80 se aprecia también una definición precisa sobre la importancia de la cuestión: “NINGÚN PARTIDO REVOLUCIONARIO PUEDE EXISTIR SIN DEFINIR SU ESTRATEGIA. ESTA ES, INDUDABLEMENTE, LA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO, LA DEL GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO”. Firmado: Julio Magri.

Como vemos la relación con el POR Boliviano y la pertenencia de ambos a la TCI (Tendencia Cuarta Internacionalista) ayudó a dar precisión a la estrategia de poder, que es la que corresponde a todos los partidos trotskistas de Latinoamérica.

Aunque durante 15 años Política Obrera había señalado reiteradamente que se debía construir un partido obrero revolucionario en Política Obrera del 1°/6/81, Nº 321, ya introduce la tarea de “Construcción de un partido de los trabajadores” y afirma que “la construcción de Política Obrera es la expresión consciente de la lucha por un Partido de los Trabajadores” con la perspectiva de que “Instaure un gobierno obrero-campesino y abra la vía hacia el socialismo”.

El 24/8/81, en Política Obrera, se afirmaba que “el partido marxista revolucionario, que es una pequeña vanguardia dotada de un programa claro y verificado por la experiencia para la lucha por el poder obrero, está obligado por toda una larga etapa a tener en cuenta la evolución de la clase obrera que necesariamente se hará en relación a sus expectativas en el peronismo. No por ello deberá dejar de llamar a las cosas por su nombre; los marxistas tienen el deber de explicar su estrategia para que pueda ser confrontada con las de sus oponentes por parte de los obreros…”

Al pie de tapa de la prensa se lee: “por los estados unidos socialistas de América Latina” y se plantea la necesidad del frente revolucionario antiimperialista.

El 23/12/81, en Política Obrera N° 326, se reiteraba la “…necesidad de construir un Partido de los Trabajadores”. Para ratificar que era una decisión política adoptar esta formulación. 

El 11/9/82, en Política Obrera Nº 332, su nota editorial lanza la consigna “Por un partido obrero” “… que tenga por finalidad estratégica la solución integral de los problemas democráticos y la emancipación social… “llama a todas las corrientes que se basan realmente en el proletariado y a las organizaciones de todo tipo de éste a formar un partido propio de la clase obrera”. Critica a los que hablan no en nombre del proletariado sino de “trabajadores” reivindicando la construcción “de un partido realmente obrero y profundamente revolucionario”. 

El 6/11/82, Política Obrera Nº 334 coloca en tapa “es necesario un Partido Obrero”, y plantea en su interior “Unirnos para construir un real partido obrero”,… “Para pasar a la organización de las grandes masas… Hay que construir un partido obrero e imponer su legalidad” y afirma que “el partido revolucionario no se disuelve en la legalidad, es necesario combinar trabajo legal, semilegal y clandestino”. El N° 335 será el último número de Política Obrera.

BAJO LA INFLUENCIA DEL PT DE BRASIL

Un hecho de gran trascendencia había ocurrido en Brasil que presionaba fuertemente a toda la izquierda: el surgimiento del PT, del Partido de los Trabajadores en Brasil, con Lula a la cabeza a comienzos de 1980. La copia oportunista del modelo brasilero fue abandonada por un tiempo para poner de relieve la tarea de construir un partido obrero, tal como se define desde el N° 1 de Prensa Obrera. Sin embargo una y otra vez resurge la idea de lanzar un partido de trabajadores, como un movimiento que pueda tener mayor proyección electoral que el frente de izquierda.

En la “Declaración de Principios y bases de acción política” presentada por el Partido Obrero a la Justicia y aprobada por esta (septiembre 1983), en su punto 6 realiza una formulación ambigua: “la emancipación nacional sólo es posible bajo la dirección de la clase obrera, es decir, bajo un gobierno obrero y de los trabajadores”, diferenciando “obrero” y “trabajadores”, pero abandonando la fórmula trotskista de gobierno obrero-campesino y sin mención alguna a la dictadura del proletariado.

En Prensa Obrera del 10/5/84, Nº 55, ya encontramos la formulación de “Gobierno obrero y de los trabajadores”. Y en el 30/8/84, en Prensa Obrera Nº 69 se presenta el Partido de los Trabajadores en Uruguay, “Por un Gobierno de los Trabajadores”.

En Prensa Obrera del 3/10/85, N° 116 se lanza la “Plataforma de lucha por un Frente y Gobierno de los Trabajadores” y queda establecida como su consigna de poder hasta hoy.

EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DEBE EXPRESAR LA ESTRATEGIA DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA CON LA MAYOR PRECISIÓN

El partido de la clase obrera se estructura alrededor de su estrategia política, de su programa. Los cambios que se van produciendo en la formulación de la estrategia por parte de PO revelan la ausencia del programa de la revolución para Argentina como parte del programa de la revolución proletaria internacional. Estos cambios no reflejan una transformación de la estructura del país y de las clases sociales, sino en la política de PO. Notamos también la ausencia de la estrategia del comunismo como tarea histórica de la clase obrera y también la revolución social acaudillada por el proletariado como la única vía para destruir el Estado burgués y comenzar a construir el socialismo. El eclecticismo del PO lo llevará en un camino de zigzag por el derrotero del centrismo que antes de los años ´80 criticaba con contundencia.

En la Revista Internacionalismo N° 4, 4/82, “La izquierda brasileña y el Partido de los Trabajadores” se realiza una muy buena crítica en ese sentido: La consigna de Gobierno de Trabajadores “no deja de ser ambigua y es opuesta a la de gobierno obrero-campesino, entendido como un gobierno revolucionario que arma a los trabajadores y no se detiene en los límites de la propiedad privada. Gobierno de los trabajadores, así como varias consignas levantadas por la izquierda en el PT, son una tentativa de escaparle a una definición clara del carácter de clase del partido y su programa. ¿Cuál es el carácter de clase de “un gobierno de trabajadores”? ¿En qué se diferencia de la reivindicación de “gobierno popular”? ¿Cuáles son las clases que van a gobernar, etc.?” 

Las “clases trabajadoras” están integradas por la clase obrera, los campesinos, las clases medias urbanas, que son oprimidas y que a su vez pueden ser explotadoras de mano de obra. La clase obrera es parte de los “trabajadores”, pero no todos los trabajadores son obreros. Podemos decir que desde que existen clases sociales existen “clases trabajadoras”. “Trabajadores” expresa un concepto “pluriclasista”, para usar un término que utilizan en sus documentos.

Importantes sectores de las clases medias son asalariadas: docentes, estatales, trabajadores de la salud, bancarios, profesionales, y empujados a condiciones de vida iguales o peores a las que sufre la clase obrera. Sin embargo, esta pauperización de las clases medias no las convierte en parte de la clase obrera. Es fundamental para la clase obrera ganar el apoyo de las clases medias para la revolución. 

Cuando hablamos de la revolución social nos referimos a la intervención de las más amplias masas oprimidas, de la mayoría, de lo contrario no habrá tal revolución. Destacamos que la clase obrera es una clase minoritaria en la sociedad. Sin embargo señalamos siempre que la clase obrera deber ser vanguardia, dirección política, por sus particularidades como clase, porque es portadora de un programa que le permite llevar adelante y hasta el final la lucha contra el imperialismo, contra la gran propiedad, porque no tiene ataduras con la propiedad privada, porque es una clase totalmente desposeída y no tiene ningún interés en preservar este orden social. La clase obrera solo tiene para vender su fuerza de trabajo, está privado de los medios de producción.

La clase obrera tiene la particularidad de su concentración en las ciudades, en los parques industriales, en establecimientos con cientos y miles de obreros. Es el producto del desarrollo industrial, es un producto del capitalismo. En nuestro país distinguimos a los sectores más concentrados de la clase obrera en los petroleros, mineros, metalúrgicos siderúrgicos, mecánicos de las fábricas automotrices y de autopartes, textiles, de las grandes obras de construcción.

Las clases sociales se distinguen por el lugar que ocupan en el proceso de la producción social, determinado por el lugar en que se encuentran los medios de producción.

En el Manifiesto Comunista ya se señalaba que “de todas las clases que se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria”.

La definición precisa de la estrategia es más que importante en esta época en que los revisionistas del marxismo se han lanzado a cuestionar el sujeto histórico, a anunciar la desaparición de la clase obrera y que ahora su lugar es reemplazado por otros sectores. 

Un concepto esencial: sólo el partido revolucionario expresa la conciencia de clase obrera, puede señalar con precisión su estrategia, sus tareas históricas, la revolución y dictadura del proletariado. Si el partido revolucionario no propagandiza permanentemente su estrategia, ningún otro lo hará. El partido revolucionario es el que expresa conscientemente los procesos políticos, es su trabajo científico.

A veces partidos que se consideran a sí mismos como revolucionarios se excusan de no publicitar la estrategia en nombre de las circunstancias políticas que los obligan a limitarse a las cuestiones tácticas o coyunturales, dejando los planteos de lucha por el poder sólo para ocasiones de incremento de la actividad revolucionaria de las masas o para los días festivos. Ese camino conduce siempre al reformismo, del que no hay retorno.