Masivo cacerolazo consolida el derrumbe de Piñera y plantea la necesidad de un plan de lucha por un gran Paro Nacional

por El Porteño

A las 20:00 fueron miles los que salieron a las principales plazas del país a expresar su repudio al Gobierno de Piñera. Miles en los barrios que alzaron sus cacerolas para decir fuerte y claro que el único camino para derrotar al gobierno de los patrones es la movilización. Por eso es que, de forma inédita, esta movilización fue convocada en apoyo al Paro Nacional de Profesores que entera 24 días. Este es el camino y se impone la necesaria unidad con los mineros de Chuquicamata, los trabajadores de la Salud –que anuncian movilización nacional para el próximo 4 de julio- y con los estudiantes que comienzan a salir de su letargo luego de casi cinco años.

El Gobierno apuesta al desgaste y a la represión como única herramienta. La burda provocación que consistió en detener al Presidente del Colegio de Profesores y al mismo tiempo ofrecer diálogo revela que –además de ser una clara práctica pinochetista- Piñera carece de herramientas políticas para enfrentar el conflicto, nada puede ofrecer frente a las demandas del magisterio y que su debilidad e impotencia son mayúsculas. Piñera se mantiene en la inercia y carece de todo vigor para encarnar algún proyecto nacional distinto del que ha venido sosteniendo: los Tiempos Mejores para el gran empresariado, el capital financiero y el imperialismo.

Frente a estos hechos la llamada oposición parlamentaria observa un cobarde silencio. A pesar de las millonarias dietas de los tribunos de izquierda -y de la “nueva” izquierda- su disposición de medios de comunicación y de recursos, nada han dicho, no han propuesto ninguna acción concreta y aparecen preocupados únicamente de las elecciones de Gobernador y municipales del próximo año, y de las presidenciales del 2021. Luego del estrepitoso fracaso del frente opositor desde la DC al FA, han dejado con las manos libres a Piñera y han perdido toda iniciativa política. Las direcciones del PC y del Frente Amplio nada dicen frente a la escalada movilizadora que protagonizan los trabajadores dejando en claro que su capacidad de actuación es meramente institucional. Ante la urgente necesidad de unificar las luchar y preparar un gran Paro Nacional han optado por un silencio que a estas alturas es criminal. De la dirigencia del PS mejor no hablar, su descomposición como partido del orden lo hace completamente irrelevante en este minuto, más que para la prensa de derecha que busca avivar con los “narco votos” de San Ramón, una campaña contra la izquierda que tampoco ha prendido.

La calle ayer en la noche habló con claridad. El movimiento de los profesores se está constituyendo en la columna vertebral de un nuevo levantamiento popular. Desde las lejanas movilizaciones antidictatoriales de 1983 que un movimiento de trabajadores no lograba transformarse en un movimiento de alcance nacional. Si el 2011 fueron los estudiantes universitarios, lo que estamos viviendo en estos momentos es un generalizado reavivamiento de la capacidad movilizadora de los trabajadores. Si el 2011 fue el año del estudiantado que tumbó al Piñera de su primer Gobierno, este 2019 es el año de los trabajadores y así se está demostrando.

Sin embargo, no alcanza con la disposición a luchar y la entrega que han expresado las bases en todo este período. Se hace necesaria una nueva dirección política de los trabajadores. La CUT, aún en crisis y con un ejecutivo nacional provisorio, no ha estado a la altura de las circunstancias y no ha logrado jugar ningún papel en este movimiento. Creemos que esta crisis es una oportunidad que debe ser aprovechada para que las bases se impongan frente a la podrida burocracia sindical de los Figueroa, Martínez y cía. Hoy resulta imprescindible unificar las luchas de profesores, mineros, trabajadores del comercio (se anuncia huelga en los Supermercados Líder), trabajadores de la Salud que anuncian paro para este 4 de julio, estudiantes y –como anunciaron ayer con una vistosa barricada- los portuarios, que vuelven a la carga.

Es necesario que en los lugares de trabajo se promuevan plenarios para discutir las medidas concretas de solidaridad con las movilizaciones en curso. Estas medidas deben confluir a un plan de lucha que desemboque en un gran Paro Nacional contra Piñera. Un Paro Nacional con todas sus letras, bien preparado y discutido en todos los frentes, un Paro que se verifique en la ocupación de los lugares de trabajo y estudio.

En Valparaíso, desde el Grupo 1º de Mayo, trabajamos en esta perspectiva junto a decenas de organizaciones de trabajadores. Llamamos a esta perspectiva de movilización general un “puertazo”.

La materialización de este objetivo hace urgente la construcción, al calor de este movimiento, de una nueva dirección política de los trabajadores, un auténtico partido de trabajadores para la organización, la movilización y la lucha por el poder. Los trabajadores no podrán imponerse frente a los gobiernos patronales, como el escandaloso y corrupto Gobierno de Piñera, si no en tanto puedan construir su propia dirección política, socialista y revolucionaria.

Que tiemblen los patrones y sus sirvientes, que tiemble Piñera, la clase trabajadora se ha puesto en marcha.