Acerca de la fracción pública del Partido Obrero liderada por Altamira: ¿con qué cara?

por Fernando Armas

Le pegué una leída (aún superficial) al documento donde los firmantes proponen este paso de ruptura. Es increíble que denuncien los métodos stalinistas y policiales que están sufriendo, ya que ELLOS MISMOS (Altamira, Ramal y Juan Ferro) los aplicaron contra los que luego formamos el POR, a fines de los años 80.

A nosotros directamente nos expulsaron, con el único cargo de ser disidentes políticos. Hasta la presionaron a Cata Guagnini (dirigente de Derechos Humanos, y que integraba la Comisión de Control y Disciplina), para que no nos reciba. Son unos crápulas y charlatanes. Se ve que quienes coparon la dirección de PO son PEORES. Cría cuervos y te comerán los ojos.

Respecto al contenido político del documento, es más y peor de lo mismo. Tratan de correr a la dirección actual (oportunista y maniobrera) con un discurso catastrofista, exitista, como que estamos al borde de la revolución, y ante esta situación «pre-revolucionaria», todo el FIT tiene una línea política «DERROTISTA».

En realidad, la purga que «sufren» Altamira y compañía nada tiene que ver con eso. Lo fundamental de toda esta fractura es el control del aparato y de los rentados, tal como ellos mismos denuncian en una parte del documento.

De todos modos, puede ser útil un análisis de cada capítulo como recurso para nuestra propia elaboración ideológica, programática y política. Como se puede leer, la fracción de Altamira acusa a la mayoría que hoy dirige el PO de electoralista, aparatista, que reniega del socialismo revolucionario, hasta en la propaganda. Crítica que venimos haciendo hace rato al FIT en su conjunto. Pero lo cierto es que el oportunismo de aparato de la mayoría de PO es una adaptación empírica a la DURA REALIDAD que NO ES REVOLUCIONARIA.

La crítica de la fracción de Altamira no tiene sustento, porque parte de una caracterización existista y catastrofista de la realidad, que considera potencialmente revolucionaria.

el autor es militante de SOCIALISMO REVOLUCIONARIO de Argentina e integra el equipo editorial de El Porteño