Los narcos buscan aliarse con los alcaldes porque necesitan patentes comerciales para lavar dinero

Contar con el apoyo de un alcalde “es la utopía de un narcotraficante”. Eso es lo que dice el sociólogo Axel Callis, investigador del área electoral de Chile 21, el think tank progresista. Callis explica que el negocio narco se sustenta, básicamente, en controlar territorio para la distribución de droga y en contar con negocios de fachada para el lavado de dinero. Y es por este último factor, el lavado, que los jefes narcos de las poblaciones vulnerables sueñan con tener un buen tránsito en las municipalidades, pues en ellas pueden obtener patentes para rubros como botillerías y compraventa de automóviles, actividades donde se mueve mucho efectivo. Y si además se aseguran de que la fiscalización de esos negocios será escasa o que van a ser alertados de las inspecciones, el escenario es ideal para ellos.

¿Por qué Callis, que es un experto electoral del Partido Socialista, está hablando de esto con CIPER? Porque un reportaje de Canal 13 mostró que en el padrón electoral del PS en la comuna de San Ramón figuran militantes que están relacionados con narcotraficantes. Una denuncia que puso bajo el microscopio la reciente elección interna de esa colectividad, debido a que el padrón de militantes socialistas de esa comuna es, por lejos, el más grande del país y porque desde hace dos años se conocen los nexos que se han tejido entre dirigentes locales del PS y narcotraficantes de esa zona.

En 2017 se destapó la relación del alcalde de San Ramón, Miguel Ángel Aguilera (entonces vicepresidente del PS y hoy alejado de la colectividad) con narcos de su comuna. Fue una investigación de Informe Especial la que mostró que había personas con antecedentes por tráfico trabajando en el municipio. Luego surgieron más datos. Investigaciones de CIPER dieron cuenta de que narcotraficantes habían colaborado en las campañas del alcalde Aguilera y que el chofer del jefe comunal recibía órdenes de un narco que estaba en prisión (vea ese reportaje).

Callis no se equivoca cuando apunta a las patentes de botillerías y compraventas de autos como los rubros en los que hay que poner atención. Las investigaciones de CIPER demostraron que los traficantes relacionados con Aguilera administraban botillerías y fuentes de soda en la población La Bandera, que uno de sus principales asesores tenía antecedentes por receptación de vehículos robados y que una dirigente socialista administraba una automotora que funciona en terrenos que pertenecen al municipio de San Ramón (vea ese reportaje).

Luego de que se destaparan esos antecedentes, el alcalde renunció al PS. Pero parte de su red se quedó en el partido. De hecho, en las últimas elecciones internas su hermana recibió una de las votaciones más contundentes. Hoy la colectividad debate anular las elecciones en San Ramón, ante el riesgo de que votos narco/clientelares hayan inclinado la balanza en sus resultados. El presidente del PS, Álvaro Elizalde, ya anunció que se auditará el padrón del partido en esa comuna.

Lo que nadie se explica es por qué el PS dejó pasar dos años, desde que se conocieron los primeros antecedentes, sin tomar acciones drásticas. Callis se hace la misma pregunta. El sociólogo, que en 2015 fue encargado electoral del PS y que ha participado en los equipos electorales de las campañas de Ricardo Lagos, Michelle Bachelet (2005) y Eduardo Frei (2009), sí tomo una decisión drástica: se va del partido. “Ahora voy a salir. No estoy participando de la interna”, aseguró en conversación con CIPER.

– ¿Por qué a un narcotraficante puede interesarle vincularse al alcalde de una comuna?

La política y el narcotráfico disputan el mismo territorio y disputan el control sobre las mismas personas o electores. Entonces, en algunas comunas donde hay narcotráfico y pobreza, pueden colaborar lo político con lo narco y generar un círculo que les permita a ambos obtener sus objetivos. En los dos casos esos objetivos tienen que ver con lo clientelar: contraprestación de servicios a cambio de favores políticos, de dinero o de control del territorio. El clientelismo es la puerta de entrada para que el narcotraficante tenga las cosas más fáciles. Así ocurrió inicialmente en países como México y Colombia. Y Chile no se excluye de eso.

El mundo político le puede servir a un microtraficante de barrio siendo permisivo con temas como el lavado de dinero y de negocios de fachada relacionados con el desarrollo de su actividad ilegal. Así como en los barrios el espacio en que esto ocurre es la municipalidad, a nivel de región pueden ser los jueces… como podría ser el caso de los ministros de la Corte de Apelaciones de Rancagua, por ejemplo. Todo tiene su escala, pero el denominador común, normalmente, es la falta de rotación de las autoridades. Si en una región hay senadores o diputados que llevan 32 años, para abajo van a haber alcaldes y concejales que lleven 20 años. Eso es tierra soñada para el narcotráfico.

Axel Callis, sociólogo y analista electoral 

– ¿Cómo logra vincularse el narco con las autoridades de una comuna, cómo consigue intervenir en una elección?

El alcalde es la utopía de un narcotraficante. El premio mayor de un narco de barrio es tener relaciones con un alcalde. Normalmente, el mundo narco parte estableciendo una relación de cooperación en las campañas políticas: facilitan sedes, financiamiento para actividades, pagan la micro para trasladar a los electores. Y empiezan a aparecer donaciones. Y la verdad es que el Servicio Electoral ahí no puede hacer mucho para fiscalizar.

– ¿Y la contraprestación del mundo político para retribuir la colaboración que presta el narco puede ser permisividad frente a actividades para lavar dinero?

Lo más importante: las patentes comerciales. Ese es el chiste. Son las patentes que entregan las municipalidades lo más preciado, porque permiten operar al mismo tiempo en la distribución y en lavado de dinero.

– En una investigación de CIPER en San Ramón detectamos una botillería vinculada a la familia de un narco relacionado con el municipio y una automotora que funciona en terrenos municipales. Usted ha dicho que esos rubros son una estupenda forma de lavar dinero.

Claro, porque tú puedes vender y comprar autos por precios que no tienen nada que ver con el valor verdadero. Pero también en estos últimos dos años el delivery, porque te permite entregar droga y lavar dinero. No quiero estigmatizar, pero con el delivery el tema de la distribución de la droga se resolvió en Chile, en Europa y en muchas partes. Porque a nivel de barrios opera con mucha informalidad, sobre todo los negocios más modestos de completos o pizzas.

Tener nexos en el municipio también le permite al narco saber cuándo habrá fiscalización. Eso es fundamental para su negocio. Y tener aliados en el municipio es contar, además, con una venía para el desarrollo de la actividad.

– ¿Y qué pasa con otras instituciones que deben fiscalizar, como Impuestos Internos o la Unidad de Análisis Financiero?

Es que en las comunas vulnerables lo que prima es la informalidad, con negocios que se desarrollan al borde de la ley: ahí está el delivery o la persona que compra y vende autos. Son actividades que, para cumplir el objetivo del narco, requieren que el municipio no ejerza su fiscalización.

– Ahora se lo pregunto al revés, ¿por qué a un alcalde le conviene tener nexos con un narco?

El mundo narco es súper ordenado en términos del manejo territorial de las personas. Esto es de manual. Cuenta con mucha gente, como los “soldados”, en una estructura territorial. Y el político en campaña requiere de intermediarios con la gente que sean eficaces. Por ejemplo, si yo llego a hacer una campaña y me tengo que entender con toda la gente, es mejor que un tipo me diga “en estos tres pasajes la gente va a votar por ti”. Listo. El narco maneja mucha gente. Y no maneja puros soldados, maneja también viejitas, porque los narcos hacen colaboración, hacen “responsabilidad social empresarial”, hacen donaciones a organizaciones sociales. Tienen una relación con el mundo social muy grande. Llevan gente a la posta, hacen mejoramientos de cancha y pueden mover personas para que vayan a votar.

– ¿Cómo se rompe esa relación?

No se rompe, se compite con ella. Piñera tocó el tema de la narcocultura, y para romper con la narcocultura la política tiene que ser dinámica, es decir, evitar que los dirigentes se queden en los cargos. Una de las cosas importantes es poner fin a la reelección indefinida. Cuando incorporas competencia, el narco se descoloca, porque tiene que estar tratando con gente distinta y no todos los que llegan a los cargos de autoridad son pro narcos. La alcaldesa de La Pintana, por ejemplo, no tiene relación con el mundo narco, aunque es una de las comunas que está tomada por el narcotráfico. Uno sabe cuándo el alcalde quiere llevar la fiesta en paz o cuando lucha.

– Pero si el tema es de arraigo territorial, puede dar lo mismo la autoridad que esté, porque el que llegue se va a encontrar al narco empoderado y controlando un territorio…

Pero resulta que en La Pintana, por ejemplo, es tal el nivel de violencia que ha impuesto el narcotráfico, que la gente quiere que se vaya, pues no todos viven en paz con eso. Evidentemente, los buenos quieren organizarse contra los malos. Hay poblaciones y barrios que luchan contra la narcocultura, porque no pueden salir de sus casas. Hay un tema de calidad de vida, de desarrollo cotidiano, que no pueden realizar.

– Además de poner fin a la relección de autoridades ¿de qué otra forma se resuelve?

Los partidos políticos tienen que estar compuestos por militantes y no por fichas. Tenemos una ley que obliga a que en Arica el partido debe tener 500 personas ¿Cómo lo hacen 28 militanteas para conseguir 500 personas? La ley de refichaje es un error enorme, porque incentiva aún más la relación entre clientelismo y política.

– Así se estructuran redes político/clientelares cuya mejor expresión es lo que está ocurriendo en San Ramón.

En una entrevista el diputado Juan Luis Castro (PS) contaba que ya hay señales de que lo que ocurre en San Ramón está pasando en otros lugares. Así funciona el clientelismo: tú manejas el comunal del partido, tienes fuerza política y por lo tanto cuentas con uno o dos concejales. No es necesario tener al alcalde, basta que tengas un comunal y un concejal para tener el negocio armado. El modelo de San Ramón ya fue exportado a otras comunas. Lo que intenta es hacerse más fuerte, si es como un holding. Es un negocio. Y si tú tienes un negocio, lo natural es que te expandas a nuevos mercados.

– La discusión política local deja de ser lo esencial y los partidos se convierten en un instrumento para acceder al poder y profitar del aparato público.

Más poder acumulas en un partido si deslocalizas tu fuerza, porque no te sirve de nada tener una comuna, sino que lo que tú quieres es tener un regional. Por eso es que la hermana del alcalde Aguilera saca casi 2 mil votos. Porque ya se expandió la influencia del aguilerismo a otras comunas de Santiago.

-¿Qué tan extendidas estás las redes narco/clientelares a lo largo del país?

No lo sé. No hago etnografía. Pregúntalo en la PDI. Lo que sí sé es que hay padrones de militantes que son raros. Veo en ellos indicadores que muestran que detrás hay algo. Los partidos políticos tienen promedios de militantes y cuando aparece una comuna con mucho más que esa media es porque algo extraño está pasando.

-¿Por qué es extraño el padrón de San Ramón?

Porque no se condice con nada parecido en ninguna comuna ni alcalde que esté en el poder en este minuto. Él (el alcalde Aguilera) tiene cerca de 4 mil militantes en un padrón de 82 mil personas, donde votan 22 mil. Es decir, tiene casi un 5% de las personas que potencialmente votan, lo cual es mucho. Si tú tienes a 4 mil personas en una elección donde votan 20 mil, tienes casi el 20% de la elección avanzada. Eso te da un poder muy grande, no solamente para reproducirte internamente dentro de un partido, sino para reproducirte por el país.

(Tomado de CIPER)