Orgullo nacional: Patricio Guzmán gana premio al mejor documental en Cannes

por Juan García Brun

Patricio Guzmán obtuvo ayer en Cannes el «L’oeil d’Or» al mejor documental por «La cordillera de los sueños», cinta que retrata a traves de un metafórico recorrido por la Cordillera de los Andes el Chile de su infancia y el actual, con el foco puesto también en los años de la dictadura militar.

Con este documental, el cineasta, cierra la trilogía que inició con «Nostalgia de la luz» (2010) y continuó con «El botón de nácar» (2015)

La cinta fue seleccionada para su estreno mundial por el director del Festival Internacional de Cine de Cannes, Thierry Frémaux.

Al seleccionarla, el director Frémaux escribió sobre la película: “Patricio Guzmán dejó Chile hace 40 años cuando una dictadura militar derrocó a un gobierno democráticamente electo. Pero nunca dejó de pensar en un país, una cultura, un lugar en el mapa que nunca olvidó. Después de cubrir el norte con ‘Nostalgia de la Luz’ y el sur con ‘El botón de nácar’, sus tomas se acercan a lo que él llama: la vasta y reveladora columna vertebral de la historia pasada y reciente de Chile. ‘La Cordillera de los Sueños’ es un poema visual, una pregunta histórica, un ensayo cinematográfico y un ejercicio personal magnífico de búsqueda espiritual”.

Guzmán compartió el premio «ex aequo» con el documental «For Sama», en el que la siria Waad al-Kateab y el británico Edward Watts sumergen al espectador en la realidad cotidiana del conflicto sirio, gracias a las grabaciones que hizo la primera antes de abandonar su país.

Los Andes son una constante en la vida de todo chileno y el cineasta Patricio Guzmán los ha aprovechado como punto de partida de un emocionante documental,» La cordillera de los sueños», en el que evoca el Chile de su infancia y el actual.

Con ella, el director (Santiago de Chile, 1941) cierra una trilogía que inició con «Nostalgia de la luz» (2010) y continuó con «El botón de nácar» (2015). La primera enmarcada en el norteño desierto de Atacama y la segunda en el océano y la naturaleza del sur chileno.

«Es menos poética, más directa y con menos metáforas que las otras», explicó este jueves a un grupo reducido de medios internacionales, incluido EFE.

La cordillera, añadió, «es una montaña árida, seca, dramática, dura. No es muy agradable, porque en la mitad del país casi no hay nieve y entonces es una muralla gris, poco hospitalaria».

Una montaña que «ha visto cosas que nos querían esconder»: «Si pudiéramos entender lo que dicen las piedras, hoy tendríamos las respuestas que no tenemos», apunta en su largometraje.

Con esa premisa, explorar los Andes le hace adentrarse en sus recuerdos, algo que el filme utiliza para hablar del golpe de Estado de 1973 y de los años de la dictadura y represión de Augusto Pinochet.

Guzmán se apoya en los archivos gráficos del también cineasta Pablo Salas, uno de los testimonios con los que teje su relato del país, narrado también por los escultores Francisco Gazitúa y Vicente Gajardo, el escritor Jorge Baradit o la cantante Javiera Parra.

El director abandonó Chile tras el golpe de Estado, consecuencia del cual estuvo preso, incomunicado y amenazado de fusilamiento, se instaló primero en Cuba, luego en España y finalmente en Francia.

«No puedo volver. Es otro país y yo soy otro. Creo que viviré siempre fuera. Vivir adentro o vivir afuera no es muy importante, lo importante es qué ideas tienes en la cabeza. El mundo es igual casi en todas partes», concluyó Guzmán, que a pesar del exilio ha dedicado toda su carrera a su país.