Venezuela: ¿empate estratégico?

por Ibán de Rementería

Luego de una semana del fracasado  “golpete de Guaidó” se va aclarando el panorama de lo que allí acontece, como diría Robert McNamara –Secretario de Defensa de EUA (1961- 1968)y Presidente del Banco Mundial (1968-1981), que algo sabía de guerra y finanzas- luego de “la bruma de la guerra” se van  vislumbrando algunas cosas de este conflicto imperialista e inter imperialista, porque se trata del control por las potencias centrales de la mayor reserva probada de petróleo en el mundo y del conflicto entre ellas por el mismo. Desde el ascenso al poder de Hugo Chávez en 1999, la renta petrolera entró en una violenta disputa entre la voluntad gubernamental “bolivariana” de usarla para una mejor redistribución de la riqueza nacional y del poder político, frente a la voluntad de una minoría nacional e internacional de capturar y apropiarse de esa riqueza. Luego de la muerte de Chávez Nicolás Maduro asumió en reemplazo de aquel en 2013 y ese mismo año fue electo Presidente, quien en 2018 fue reelecto en elecciones objetadas nacional e internacionalmente. 

El mal manejo económico, tanto de Chávez como de Maduro, principalmente por no haber usado el excedente petrolero en el desarrollo agroalimentario nacional y la sustitución de importaciones de bienes básicos, como los medicamentos, fue aprovechado por los intereses imperiales y de la oligarquía nacional para bloquear el sector externo, incluidos los retornos financieros del petróleo y empréstitos para pagar las importaciones, iniciándose así un período de graves escaseces de bienes básicos que generan profundo malestar y grandes protestas de la población desde 2014, situación que se agrava por el bloqueo comercial y financiero creciente de todo en un país que no produce nada, lo cual es acompañada por sabotaje a los servicios básicos de energía y agua potable. La población responde con masivas migraciones, que podría están llegando a tres millones de personas, y más protestas. Esto le permite a la conducción oligárquica nacional y de los imperios centrales convocar al derrocamiento por los militares del régimen de Maduro. Los eventos más conocidos son el intento de ingreso de 600 toneladas de  “ayuda humanitaria” desde  Colombia vía Cúcuta , el 24 de febrero de este año, que termina en un estruendoso fracaso y papelón internacional, Presidente Piñera incluido; luego, se ejecuta el confuso llamado al “golpete” militar, el pasado martes 30 de abril, que solo se concreta en la liberación de Leopoldo López, líder de la oposición, de su detención domiciliaria, ahora protegido en la Embajada de España, además, la convocatoria popular fue pobre y dispersa, solo unos cuarenta  militares de baja graduación que se sintieron convocados por Guaidó se refugiaron en la Embajada de Brasil. 

Los dos componentes estratégicos de ese fracaso han sido: primero, la renuencia de los militares a dar un golpe que movilice en su contra a amplias, organizadas y armadas masas populares que se resistirán a perder los derechos sociales que el chavismo les ha otorgado, lo cual le permite a algunos caracteriza al régimen de populista, en breve, los militares no están dispuestos a replicar un “Caracazo” como el de 1989 que costó 2.000 muertos y desaparecidos.

Segundo, si bien la gran mayoría de la población venezolana está agobiada por la escases de alimentos, medicamentos y de todo,  desaprueba la gestión del gobierno y rechaza su incapacidad política, lo cierto es que no se ha sentido convocada por el llamamiento de la oposición de derecha representadas por Guaidó ni por las promesas de los imperios centrales, de la cooperación multilateral, sus sistemas de información y propaganda de un futuro político, económico y social mejor que el de régimen chavista.  Digamos que esta desmovilizacióndel pueblo venezolano en contra de Maduro es simétricamente misteriosa como la movilización de los “chalecos amarillos” en Francia en contra del Presidente Macron. 

La respuesta del Gobierno de los Estados Unidos de América a estos fracasos y bochornos internacionales ha sido la amenaza de la intervención militar directa en Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa” amenazan Trump, Pompeo y el Asesor en Seguridad Nacional Johon Bolton, en la práctica no hay Secretario de Defensa, contado para eso con la anuencia declarada de la oposición encabezada por Guaidó y algunos gobiernos latinoamericanos. Pero, al irse disipando la niebla de la guerra, otros gobiernos de la región que incluso han reconocido a Guaidó como Presidente encargado,asimismo la mayor parte de los estados de la Unión Europea, que también le han reconocido, han expresado su oposición a la intervención militar directa en Venezuela. Además, ha trascendido la oposición del Pentágono, de la cabeza de aparato militar imperial, a tal tipo de intervención; ellos bien han aprendido a leer en la niebla de la guerra: en la recientes intervenciones estadounidenses en Siria ni lograron sacar del poder a la dinastía El Asad, y  quien ha salido triunfante ha sido Rusia que ha consolidado su presencia en el Mediterráneo -mar que no la baña-; en Libia se acabó con el “revolucionario” de Kadafi  pero país sigue en guerra civil, con embajador estadounidense muerto; el caso de Irak es aun más complejo, tanto que ayer el Secretario de Defensa de EUA Mike Pompeo corrió a ese país con portaviones y todo para sofocar una eventual intervención iraní, dejando plantada a la canciller Angela Merkel de Alemania en encuentro ártico. Aquí el tema europeo y meditarráneo es el reame nuclear iraní inducido por  EUA, pero esa es la otra niebla de la guerra.

Finalmente, EUA ha entrado en conversaciones de paz con los talibanes en Afganistán, sí con esos mismos que dirigieron los aviones cargados de kerosene en contra de las Torres Gemelas y el Pentágono dejando más de tres mil muertos en la “la gran manzana” de Nueva York y el orgullo nacional estadounidense mal herido, el 11 de septiembre del 2001.   Si bien, todo eso pasa en el Mediterráneo que queda bien lejos, otra cosa es que se reproduzca en el sur del  Caribe, en las inmediaciones de Miami, tanto más cuanto que, el Secretario de Estado afirma que a ese rescate de la democracia en Venezuela no irán solos sino que con Colombia y Brasil. De Brasil tenemos algunas certezas, pero con Bolsonaro se puede esperar cualquier cosa. Lo cierto es que Colombia sigue sin resolver la paz interna con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) está plagada de incumplimientos y asesinatos tanto de ex guerrilleros como de dirigentes sociales, la invasión imperial sería una muy buena oportunidad para llamar a una guerra popular prolongada antimperialista. A no dudarlo en Cuba deben estarse frotando las manos.

Lo cierto es que antes de la “fugaz” partida de Pompeo a Irak, se produjo la conversación  telefónica entre los presidentes Putin y Trump, así como las cara a cara entre los cancilleres Pompeo y Serguéi Lavrov, de Rusia, las cosas parecen más calmadas por ahora, siemprehay conversaciones que si bien no paran los ánimos, tienen la virtud controlarlos.

El autor integra el Equipo Editorial de El Porteño y milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS