Debate en el Partido Socialista de Chile

por Pablo Fernández

Ha sido publicado en las páginas de “El Porteño” un documento firmado por la Izquierda Socialista, con el título de: PLATAFORMA POLÍTICA DE LA IZQUIERDA SOCIALISTA“EL PARTIDO DE ALLENDE PARA LA IZQUIERDA El documento propone una serie de medidas a tomar ante las elecciones internas del PS del 26 de mayo y llama a transformarlo, en una especie de revuelta de la militancia para interpelar y reemplazar a la dirección.

Señala la “falta de inserción, de principios históricos, se define por un“PS de izquierda capáz de pensar con autonomía, creatividad e imaginación los problemas de nuestro tiempo”, contra la despolitización y la desideologización y sin liderazgos políticos, sin democracia interna, sin formación política, por un futuro pos neoliberal, democrático, socialista y feminista. Trata de inoperante e inservible a la Internacional Socialista. Propone  una conferencia socialista para romper con la Internacional Socialista, junto al PS uruguayo, y alinearnos con el Foro de San Pablo y la coordinación Socialista Latinoamericana, contra la globalización neoliberal y la extrema derecha. Contra Piñera con decisión.  Alianza con el Frente Amplio y el PC y alianza con sectores de centro izquierda o centro de filiación social cristiana o liberal.”

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A nosotros nos parece altamente positivo el debate propuesto. Creemos con Izquierda Socialista en el burocratismo de la dirección del PS y nos parece sumamente importante y oportuno, en esta instancia electoral,  discutir balances y propuestas de los socialistas para los trabajadores y trabajadoras chilenas.

Creemos que hay un gran trecho para mejorar el vínculo del PS con ese Pueblo. Nos parece que se debería poner el acento en la lucha popular, de la clase obrera,  en el reciente paro de la Cut y de cómo continuar esas movilizaciones. Debería estar en su perspectiva y no se menciona la huelga portuaria, la represión y el asesinato de militantes mapuches y barriales.

La Izquierda Socialista plantea la necesidad de que el Partido se ubique en el terreno del Foro de San Pablo, del chirle progresismo latinoamericano, se promueve el latino americanismo, pero no se dice una palabra sobre la agresión imperialista a Venezuela.

Ni sobre el sometimiento de Macri a FMI, ni del vínculo de Piñera con los extractivistas. No hay una caracterización del gobierno de Piñera, se dice enfrentar a la “derecha” pero no se señala porqué.  No se denuncian los niveles de super explotación a que son sometidos los trabajadores y que esto es la política central de todos los gobiernos chilenos de los últimos años incluidos los de Bachelet.

Y con respecto a esa presidencia, no hay un balance de ese gobierno  socialista en el que no se cambió nada. IS no nos dice una palabra de porqué el PS tuvo esa conducta, porqué llegamos a esto, no se dice nada de un balance del Gobierno de la UP.

¿Por qué esta situación?, ¿cuándo comenzó?, ¿cuándo empezaron a suceder todos estos acontecimientos que se señalan, para llegar a este estado de cosas bien detalladas en el informe?

Ese sería un buen punto de partida que se evita señalar, como si hubiera un “cuco” del que no se puede hablar. Y pensamos que las grandes dificultades que tienen los socialistas de izquierda están referidos al brete de ensayar un balance crítico del Gobierno de la Unidad Popular como así también de los gobiernos de Bachelet y de Ricardo Lagos.

Si Chile está como está, con un gobierno de derecha envalentonado, ajustando, hambreando a los trabajadores, entregando riquezas a las multinacionales, con una patronal sintiéndose dueña de la situación y un pinochetismo que anida en las fuerzas de seguridad, tras dos períodos presidenciales de Michel Bachelet, el PS no puede sentirse menos que cómplice del Chile actual.  

Como sucede en toda América Latina a los progresismos chirles, que no transforman ninguna estructura social, los suceden gobiernos neoliberales, que empeoran la situación de las masas trabajadoras.

Los progresismos se conforman con “aliviar” la miseria de masas y ocuparse cosméticamente de los derechos humanos. En Chile no ha habido los juicios contra los represores de la dictadura pinochetista. Sí los hubo en Argentina, aunque eso no le impidió a Cristina terminar su mandato encumbrando en el Ejército a un represor como Milani, hoy preso por delitos de lesa humanidad.

Estos gobiernos, que amagan con la izquierda y actúan dubitativamente, terminan agrandando a las derechas latinoamericanas que con Bolsonaro han logrado su máxima expresión. 

El límite a estos ensayos derechistas neoliberales es la propia crisis del capitalismo mundial y la resistencia de las masas para impedirles a las burguesías cobrarse las dificultades que ellos mismos generaron.

Ese es otro punto que no se señala en el informe. 

Valparaiso, 19 noviembre 2018. Trabajadores eventuales de empresas de muellaje Ultraport (TPS) y Opval (TCVAL) mantienen paralizados los dos terminales que operan el puerto (TPS y TCVAL) debido a las malas condiciones de trabajo en los terminales portuarios. Sebastian Cisternas/ Aton Chile.

La lucha de los trabajadores portuarios y los movimientos sociales encabezados por las feministas ha sacudido el avispero de la política chilena. Este malestar que recorre al Partido ha sido generado por la interpelación que esas luchas hacen a la política y al Poder del capitalismo chileno.

Las masivas protestas de trabajadores y el despertar  de las organizaciones sindicales tradicionales, como la CUT, que intentan ser retomadas para la lucha obrera, marcan un límite a la ofensiva patronal-gubernamental.

¿Cuál fue el papel del PS en el conflicto portuario? ¡Ninguno!

¿Por qué vamos a pensar que actuará a favor de los trabajadores en el futuro?

Tampoco el Frente Amplio de Sharp se destacó en la huelga de los estibadores. Operó a favor de un sector de los gremios permitiendo que  Von Appen, el gran patrón portuario, dejara sin trabajo a “los 22” definido por éste como los “violentistas”.

Estos obreros fueron los que condujeron el conflicto, que estaba aislado en el puerto, al centro de Valparaíso, soportando y enfrentando la represión de Carabineros, con la única solidaridad de organizaciones vecinales, estudiantiles, ambientalistas y feministas.

Las barricadas en la Ciudad le dieron un carácter de lucha obrera contra la patronal y el Gobierno, con el PC y el PS viéndolo por los noticieros, con la burocracia de la misma CUT sin tomar ningún tipo de medidas.

La ciudad, el puerto, la sociedad chilena toda se vieron sorprendidos por esta irrupción.

Dentro de estos grupos seguramente había muchos militantes socialistas que no fueron convocados por la dirección de su partido, más preocupados por mantener la conducción del mismo para intentar acceder a alguna banca, que de ponerse al frente de los reclamos de los trabajadores del Puerto.

Estos enfrentamientos le dieron una visibilidad al conflicto que antes no tenía trascendiendo al resto del País, lo tomaron las agencias internacionales y el Presidente Piñera se vio obligado a intervenir llamando a la negociación.

Estos compañeros, verdaderos representantes de la huelga, continúan despedidos…Debería formar parte del programa de un PS recuperado para el pueblo la reincorporación de los 22. 

¿QUE HACEMOS CON LA CUT?

Los partidos tradicionales de la izquierda, el PC y elPS y los del Frente Amplio, los señalados por IS como los aliados que debieran tener los socialistas, no se los ha visto al frente de las luchas mencionadas o por lo menos no han sido sus impulsores.

¿Cómo lograr que este partido pueda “ponerse al lado del pueblo”?

¿De qué pueblo estamos hablando? ¿Del que sale a las calles o del que ve por la ventana de sus oficinas las multitudinarias marchas?

¡Una plataforma programática para recuperar al PS debería tener claras estas cosas! 

¡La emergencia del gobierno de la Unidad Popular y el apoyo que tuvo fue por la organización y la lucha de los trabajadores! 

¡El desarrollo de organizaciones de base, una central de trabajadores fortalecida, la recuperación de las organizaciones sindicales por rama, es decir un pueblo organizado en defensa de sus intereses fue, ayer y hoy, el límite que se le pudo poner a los golpistas, al pinochetismo y hoy al gobierno de Piñera y del capital de los Von Appen y los Luksic! 

La irrupción de las juventudes como los estudiantes y las feministas sacudieron los cimientos de las petrificadas y burocratizadas organizaciones sindicales en primerísimo lugar de la otrora poderosa CUT, y también de las estructuras del PS y el PC. 

La CUT, como se vio en el paro del 11A, puede ser tomada por los trabajadores, removida su dirección y puesto en marcha un plan de recomposición y participación gremial. 

Para que suceda eso deberemos trabajar mucho y llamara construir agrupaciones sindicales que tomen esta tarea en sus manos desde una posición clasista por la democracia sindical y la lucha obrera.

EL PARTIDO SOCIALISTA

La Izquierda Socialista le reclama a la militancia de base del partido por la memoria de “las jornadas de protesta” durante el pinochetismo que llevaron a la dictadura una crisis que desencadenó su caída. 

Suponemos que no se pudo haber perdido la memoria, pero ese recuerdo debería convertirse en acción programática despojándolo de cualquier contenido nostálgico, haciendo un balance sobre el resultado de su parlamentarismo y el haberle dado la espalda a la lucha de los trabajadores. 

El PS los abandonó a su suerte en manos del neoliberalismo por lo que va a ser difícil reconstruir esa confianza. 

¿Ahora,  la parálisis señalada de la Directiva del PS, es solo de la Directiva? 

¡Nos parece que no! Que ha contagiado a toda la estructura y a su militancia la ha confundido. Hoy es su joven base la que cuestiona y que ahora se ha puesto en marcha, sensible a las luchas obreras.  Hoy es un sector de la izquierda del PS y sus sectores más lúcidos, los que han puesto de relieve la necesidad de cambiar al Partido.

Es decir, podemos asegurar que todas estas inquietudes, protestas y reclamos ante el Congreso del PS, han sido motorizadas por una clase obrera que se ha puesto en marcha junto a todos los movimientos de trabajadores incluidas las feministas, los ambientalistas y los originarios.

Lo que no nos parece es que sean lo suficientemente importantes y que sus propuestas programáticas, como las que vemos en la Carta de Iván, deberían ir más allá de lo formal y de los límites que impone un Estado responsable de las penurias de las masas.

¿Cuáles son los problemas centrales del Chile actual?

¿Cuál es la salida para esta crisis del Chile del siglo XXI?

Tampoco somos iluminados y no tenemos respuestas a priori.

Este debería ser el trabajo que podrán tomar en sus manos la militancia de la “Izquierda Socialista”.

Cuando se apela al siglo XXI se tiende a una salida más reformista de la que históricamente ha sostenido el PS. Y eso es lo que vemos en las posiciones del PS.

¿Por qué los gobiernos de Bachelet y Lagos fueron más conservadores que el de Salvador Allende?

¿El siglo XXI nos señala una aceptación de la imposición del capitalismo globalizado y una naturalización del neoliberalismo?

Sin una interpelación al conjunto del Estado heredado del pinochetismo no habrá salida para nuestro país.

¡Sin una formulación de CLASE a la solución de esos problemas tampoco!

Si observamos que los trabajadores son los grandes protagonistas de los cambios sociales, si vemos como en el último tiempo la clase obrera chilena se ha puesto en movimiento y está apareciendo como un actor impensado hasta hace un par de años atrás, cualquier proyecto político interpelador, transformador y emancipador deberá pasar por poner el centro en la organización política de los trabajadores. Deberíamos apostar a afirmar la emergencia de la resistencia y no especular con su posible fracaso.

El Partido Socialista ha abandonado hace muchos años esa perspectiva. Y deberemos dotarnos de una herramienta transformadora que haga pie en la organización y la lucha de los trabajadores para impulsar los cambios.

Dotado de un programa superador del atrasado y dependiente capitalismo chileno, utilizando todos los recursos naturales del País, hoy en manos del lucro privado, la minería, la pesca y la marina mercante, desmontando el aparato militar represivo y juzgando a los represores de la dictadura, otorgando plenos derechos de sindicalización por rama para los empleados de la industria y el comercio, retrotrayendo todas las medidas del pinochetismo en cuanto a las libertades democráticas, estaremos sentando las bases para el Chile que todos queremos y que no logró el gobierno de la Unidad Popular. 

Retomando lo mejor de aquel proceso como las organizaciones de base independientes, los cordones industriales, las juntas de abastecimiento popular y otras tantas e incipientes señales de disputa del pueblo al poder del Estado y al gran empresariado.

Es necesario “barajar y dar de nuevo”. Las iniciativas de IS son altamente progresivas.  Es necesario poner en debate todo el programa del Partido y los balances de los gobiernos “socialistas”, sin tabúes ni temores,se deberán sacar las conclusiones del Gobierno de la Unidad Popular, y los períodos de Bachelet y Lagos.

¡Alentamos la formación de corrientes de opinión que surjan de asambleas y conferencias para resolver una orientación programática y elegir en consecuencia a los dirigentes que mejor nos representen! 

Nos ponemos al servicio de difundir los debates de cara al 26 de mayo.

Con saludos fraternales, Pablo Fernández