México: AMLO chocará con las poderosas ilusiones que se han depositado en él

Las elecciones del mes de julio tuvieron un resultado contundente. Dieron al nuevo Gobierno mayoría en el Congreso. La participación en las elecciones alcanzó un nivel histórico, se duplicó el número de votantes respecto de 2012. Ganó en 31 de los 32 Estados. Obtuvo 30.113.000 de votos, el 53.19%.

Estas elecciones mostraron un importante crecimiento de las ilusiones democráticas de las masas (ilusión en que por medios parlamentarios, constitucionales y en las elecciones burguesas, se pueden producir trasformaciones progresivas para las masas).

Estas elecciones mostraron un importante crecimiento de las ilusiones democráticas de las masas (ilusión en que por medios parlamentarios, constitucionales y en las elecciones burguesas, se pueden producir trasformaciones progresivas para las masas).

En estas elecciones no hubo fraude electoral, en muchos lugares hubo una movilización masiva donde sectores de la población fueron a supervisar las elecciones y estuvieron alertas contra posibles fraudes.

La mayoría votó por AMLO esperando que resuelva los graves problemas económicos y políticos como son la desocupación, la carestía de la vida, la violencia del narcotráfi co, la pobreza extrema en grandes provincias del país, la falta de vivienda, entre otros.

La victoria de AMLO es una expresión de la crisis de los partidos burgueses tradicionales, como el PRI y el PAN -Partido de Acción democrática-, que fueron los grandes derrotados de la jornada. El PRI que gobernó 70 años de manera ininterrumpida hasta el año 2000 (cuando ganó el PAN por dos periodos hasta 2012) fue el gran derrotado de la jornada. Su Partido quedó reducido a pedazos y con una cantidad minoritaria de diputados y senadores.

AMLO trabajará para recuperar la confianza en las instituciones burguesas corroídas por el sometimiento total al imperialismo y la corrupción generalizada. Podemos decir que no habrá ningún cambio de régimen, ni radical, ni profundo.

Su anterior discurso antiimperialista cambió a antineoliberal, pero es sólo discurso. Las bases neoliberales no se tocan.

El programa de López Obrador no pasa de un tibio programa nacionalista de contenido burgués, su principal propaganda fue “contra la corrupción” de los politiqueros burgueses tradicionales, y cuya solución permitiría “aumentar las pensiones de los adultos mayores, becas de estudios para los jóvenes y apoyo incondicional a los campesinos”. Muy lejos del nacionalismo mexicano de Lázaro Cárdenas.

Es importante caracterizar correctamente al gobierno. La definición de “izquierdista”, “progresista”, o “nacionalista” a secas, esconde el carácter de clase burgués de su Gobierno.

Después de los tiempos oscuros de los últimos gobiernos puede parecer que se ha “recuperado la democracia” pero es necesario advertir que esto es una fi cción en la medida que no se enfrentará hasta la raíz las causas de todos los problemas y tragedias. Esta democracia es burguesa (encubre la dictadura del capital) y esto marca sus limitaciones y su impotencia. Sectores poderosos vinculados a los gobiernos anteriores lo apoyan ya que su poder no se verá afectado. Como se comprobará, su política será proimperialista. 

No habrá “antineoliberalismo” si no se revierten las llamadas “reformas estructurales”. No se trata de discurso, ni de administración austera de los fondos públicos, se trata de recuperar todos los recursos para México empezando a romper con el sometimiento a EE.UU. El Gobierno tampoco incrementará los impuestos a los más ricos sino que buscará obtener mayores recursos “haciendo ahorros y combatiendo la corrupción”.

Para que no queden dudas AMLO ha nombrado al frente de la Secretaria de Hacienda a un neoliberal, Urzúa. En la presentación del presupuesto ha dejado claro su política de “disciplina fiscal y financiera”, señalando enfáticamente que “el costo financiero no se puede tocar”, reconociendo el fuerte crecimiento de la deuda desde 2012, de 500.000 millones de dólares y el pago de intereses este año por más de 27.000 millones de dólares (543.000 millones de pesos). Esto sin incluir las deudas de empresas del Estado y otros rubros que pueden representar hasta un 40% adicional. La deuda pública es uno de los peores lastres de la economía.

AMLO ha nombrado a Víctor Manuel Villalobos como titular de la Secretaría de Agricultura Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca (Sagarpa), cuestionado por organizaciones indígenas y campesinas que reclaman su destitución porque ha sido un “defensor del modelo neoliberal agroindustrial” que ha degradado el medio ambiente. Es acusado de promover la “Ley Monsanto”.

Un aspecto importante es la cuestión petrolera. Mientras se afirma que ha fracasado la política del gobierno anterior de “rondas petroleras”, que abrió a la competencia privada la posibilidad de perforar yacimientos en México, el Gobierno anuncia que va a respetar los contratos firmados con empresas extranjeras o nacionales, en vez de dar marcha atrás. Se denunciaba que se han entregado extensiones de 250 kilómetros cuadrados cuando en EE.UU. se otorgan 25 y si no los explotan se los sacan.

Según las rondas petroleras que habilitó la reforma energética se entregaron 107 contratos a 74 empresas de 26 países. Del total de recursos prospectivos de hidrocarburos, se les entregó una sexta parte del territorio, que equivale al 19 o 20% del total de los hidrocarburos de la reserva. El problema es que México, teniendo importantes reservas, importa el 70% del combustible que consume y la producción sigue cayendo, (su contribución al presupuesto ha bajado a la mitad en cinco años). La cuestión de la estatización completa de la explotación petrolera es vital. AMLO rechaza esta bandera histórica. 

UNO DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS: EL SOMETIMIENTO AL IMPERIALISMO.

El atraso de México está emparentado directamente con su sometimiento al imperialismo y con la elevada concentración de los medios de producción en manos de un puñado de grandes capitalistas. La inversión de las multinacionales no contribuye al desarrollo industrial de México y a salir de su atraso, porque está diseñado para multiplicar las ganancias de las empresas sobre la base de la mayor explotación del trabajo asalariado. (En la frontera norte el salario mínimo se ha elevado a 9 dólares al día mientras que en EE.UU. el salario mínimo por hora se ubica entre 9 y 16 dólares).

La presión insoportable de EE.UU. en todos los terrenos es un factor de crisis permanente, por más buena letra que quiera hacer el Gobierno. No podrá haber “una mejor relación” con EE.UU. en el marco de agravamiento de la guerra comercial entre las principales potencias, con un Trump proteccionista en extremo.

Este año se cumplieron 25 años del TCLAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que ató más la economía a los intereses de las multinacionales que operan en EE.UU. Trump cuestionó ese acuerdo y presionó por uno más benefi cioso, que facilite exportar más productos a México, para “equilibrar” las cuentas, culpando al TLCAN del défi cit comercial con México, de unos 60 mil millones de dólares (que quiere bajar a 11 mil millones) y la pérdida de 700.000 puestos de trabajo. Aplicando, por ejemplo, un nuevo criterio sobre “las reglas de origen, particularmente en automóviles y refacciones”, que tendrán que requerir un contenido mayor de producción y manufactura norteamericana y un contenido substancial de Estados Unidos”. Ese nuevo acuerdo T-MEC aun tiene que ser aprobado por los congresos de cada país. Trump presiona al Congreso de EE.UU. diciendo que es tan beneficioso que el muro se pagará solo y lo pagará muchas veces más de lo que cuesta.

Hace 6 años los principales partidos de la burguesía firmaron el Pacto por México, que blindó las “reformas estructurales” que impuso el gobierno del PRI. Avanzaron rápidamente las reformas neoliberales y el saqueo de los recursos, para beneficio de EE.UU. AMLO sólo revisará si hubo hechos ilegales, fraudes y coimas, no anulará las “reformas”.

Esta es la base material de la corrupción que infecta todos los niveles del Estado y de la política.

CRECIENTE POBREZA Y PRECARIZACIÓN LABORAL

Urzúa ha reconocido la enorme franja de la población en la pobreza, admitiendo que el 60% de los “adultos mayores” reunía las condiciones para recibir la pensión que se ha elevado a $ 1.160 (58 dólares) y que alcanza a 8 millones y medio de personas. Siguiendo la recomendación del FMI ha elevado de 65 a 68 años la condición de adulto mayor (la esperanza de vida para el hombre es de 72 años y para la mujer 77 años).

Si bien la estadística muestra una baja tasa de desocupación, la tasa de informalidad laboral, que suma a aquellos mexicanos cuyo vínculo laboral no es reconocido por su fuente de trabajo o son autoempleados, se ubica en torno al 56,6%, 30,5 millones de trabajadores

El salario mínimo ha sido ajustado pero está muy lejos del costo de la canasta básica para una familia. La mayoría de las familias no alcanzan a cubrir su costo.

Los anuncios de AMLO no han pasado de créditos a tasa cero para pequeños productores campesinos, un bono para los funcionarios estatales, aumento del salario mínimo y las pensiones y una beca para los estudiantes. Que combina con la lucha contra huachicol (robo a gran escala de combustibles, de los ductos y los camiones).

AMLO ha prometido un plan de austeridad, reduciendo los elevados salarios de Ministros, Jueces, funcionarios de empresas del Estado, etc. poniendo como tope el sueldo del Presidente. Una medida demagógica que genera simpatía pero que sabía que no podría aplicarse. Más de 17.000 funcionarios han hecho un amparo para rechazar la reducción de sus salarios y la Suprema Corte suspendió su aplicación.

La pobreza -que llega a niveles extremos en algunas regiones-, la precarización laboral que afecta a la clase obrera, la creciente criminalidad, la corrupción, sólo pueden ser derrotados si se ataca la raíz de los problemas. Se comprueba dramáticamente que la mayor entrega de la economía, el mayor sometimiento al imperialismo, agravan las condiciones de vida de la gran mayoría. La única transformación posible es terminar con este estado de cosas, empezando entonces sí una nueva etapa histórica.

Para imponer todos los reclamos es necesario redoblar la movilización popular, sin ninguna confianza en el nuevo Gobierno. Las movilizaciones por Ayotzinapa y por los miles de desaparecidos, contra el aumento de las gasolinas, por aumentos salariales y las luchas del magisterio, las resistencias comunitarias a los megaproyectos y de otros sectores deben abrirse camino. Pero el gran golpe lo ha dado la clase obrera de las maquilas, con una huelga histórica, que repercute a nivel nacional, peleando por el ajuste de salarios y el bono, ha hecho estremecer a la burocracia sindical, a los empresarios y a los gobiernos.

GUARDIA NACIONAL: CRECIENTE MILITARIZACIÓN

AMLO ha presentado un proyecto de formar la Guardia Nacional. Prevé reclutar a 50.000 jóvenes. Convoca al Ejército para lograr la seguridad. Lo acompaña con su promesa de que “jamás ordenará que se reprima el pueblo”.

La inclusión de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interior es una política internacional de EE.UU. para todos nuestros países, forzando a realizar cambios en la legislación para que lo permitan. No es una iniciativa del Presidente actual o los anteriores.

Esta decisión reabrió el debate en México sobre la pertinencia de que el Ejército y la Marina participen en las tareas de seguridad pública.

Esta iniciativa es resistida en las propias filas del Morena. La diputada Tatiana Clouthier —que dirigió la campaña presidencial de López Obrador— “cuestionó que la propuesta haga permanente el papel del Ejército en las calles y que concentre todo el poder de decisión sobre sus acciones en el Ejecutivo….”

La diputada Tagle afirma que: “En ninguna parte de lo presentado en la Guardia Nacional hay un plan de retiro gradual de las Fuerzas Armadas de las tareas que no les corresponden,…”

Los presidentes anteriores fueron duramente criticados por fortalecer el papel de las Fuerzas Armadas para combatir la violencia en México. Pasó más de una década con el Ejército fuera de los cuarteles, para la “lucha contra el crimen organizado” que deja más de 200.000 muertos y miles de desaparecidos. López Obrador criticó expresamente esta política en el pasado y en campaña prometió que los militares regresarían a sus cuarteles.

Por el contrario, las Fuerzas Armadas ya han instalado 12 centros de reclutamiento, principalmente en el centro y sur del país, donde esperan recibir a jóvenes de entre 18 y 30 años. El secretario de Defensa, Luis Sandoval, ha detallado que algunos miembros del Ejército y la Marina ya han sido invitados a integrarse a la Guardia Nacional.

Las Fuerzas Armadas son fuertemente cuestionadas en cuanto al respeto de los derechos humanos

AMLO dice querer la Guardia Nacional para relevar a la Policía Federal y las policías locales, altamente corrompidas por los grupos criminales

No es la respuesta a la “narcoguerra”, la creciente criminalidad que llega a 80 asesinatos por día, y al atropello a las libertades más elementales. Las fuerzas armadas son parte del problema. Es un engaño decir que serán diferentes porque a los ingresantes se les darán cursos sobre derechos humanos.

AMLO se ha comprometido públicamente a “saber la verdad” de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, pero hay miles de desaparecidos en el país cuya situación debe ser esclarecida con urgencia, se deben identificar la totalidad de los cuerpos que han sido encontrados en fosas comunes, todos los cuerpos que yacen en las morgues de todo el país.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) afirmó que no permitirá que “pase el proyecto de muerte” del presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que defenderá lo que ha construido en los últimos 25 años. En el marco del 25 aniversario del alzamiento Zapatista, el EZLN ha declarado: “no vamos a permitir que vengan a destruirnos”, al tiempo de advertir que “no le tenemos miedo a su Guardia Nacional, que le cambió de nombre para no decir Ejército, pero son lo mismo”.

El narcotráfico es una de las taras de capitalismo en descomposición y el combate efectivo se debe centrar en el combate al imperialismo, a sus bases materiales. Siendo uno de los mayores negocios del mundo, deberemos atacar al centro financiero, nacionalizándolo bajo control de los trabajadores. Por las venas del capital financiero circulan cientos de miles de millones del narcotráfico. Ya se ha demostrado en el pasado cómo bancos internacionales de renombre están involucrados en el lavado de dinero proveniente de esa actividad. No hay actividad de semejante magnitud sin la colaboración de sectores de la Justicia, del Gobierno, de las fuerzas armadas, de la burocracia sindical, de los grandes empresarios, es ahí donde se debe combatir al narcotráfico antes que en las calles. Por otro lado es asegurando trabajo para todos, con salarios que alcancen para vivir como personas, que se terminará con las condiciones de marginalidad que facilitan la extensión de la criminalidad.

La militarización de la sociedad es la política del imperialismo en todos nuestros países, que se encubre del combate al narcotráfico para intervenir sobre los movimientos sociales para reprimirlos, controlarlos y disciplinarlos.

LA CRISIS CON LOS INMIGRANTES

La política antinmigrante de Trump sigue siendo uno de sus ejes de intervención. Su actitud racista, discriminatoria, plantea términos humillantes y ofensivos hacia los trabajadores que han llegado a EE.UU. para escapar de la desocupación y la miseria. Los hace responsables de la pérdida de puestos de trabajo y también de toda clase de delitos. Busca justificar las atrocidades policiales en contra de los latinoamericanos que intentan adentrarse en territorio estadunidense y las deportaciones crecientes. Así buscó ganarse el apoyo de todo un sector del electorado con estos planteos reaccionarios.

La insistencia en construir un muro en la frontera con México, que es su socio en el TLCAN, apunta en ese sentido, es la bandera que sintetiza todas las políticas de combate a los inmigrantes que se están llevando adelante. Y también es un negocio.

Por un lado la construcción en sí del muro de 3.000 kilómetros –que podría costar entre 15.000 y 25.000 millones de dólares- es un negocio, y otro el interés del complejo industrial militar, uno de los principales basamentos de la economía de EE.UU. con su tecnología desplegada en los senderos del desierto. La militarización de la frontera, involucra un creciente despliegue de efectivos de vigilaccia, e incluye un tramado tecnológico que se extiende por puntos estratégicos, reportando enormes ganancias para los fabricantes de armas y de los sofisticados instrumentos para el control de las fronteras. La influencia política de esos consorcios sobre el gobierno de EE.UU. es determinante

Es necesario denunciar y rechazar la construcción del muro y toda la política discriminatoria y racista del gobierno de EE.UU.

LUCHAR POR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LA CLASE OBRERA, CONSTRUYENDO SU PROGRAMA, SU PARTIDO REVOLUCIONARIO.

Luchando hoy contra la corriente, alertando sobre las ilusiones en AMLO, sobre su incapacidad para resolver los problemas más importantes. Diciendo una y otra vez que está condenado a reproducir el ciclo de todos los partidos y movimientos nacional-reformistas de América Latina, que terminan de rodillas frente al imperialismo. Es necesario combatir políticamente a todas las corrientes de izquierda que ocultan las consecuencias de esta política, que desarma a la vanguardia, embelleciendo al Gobierno.

Llamando a redoblar la organización y movilización, combinando la lucha por las reivindicaciones más elementales de las masas, la lucha democrática, con la lucha antiimperialista y con la perspectiva de la estrategia comunista de la clase obrera

Se debe aprovechar el impulso de las extraordinarias huelgas obreras que empezaron en enero, después de décadas de derrotas y pasividad. Desde la frontera con EE.UU. los obreros mexicanos gritan bien fuerte que no son las masas las que se derechizan en Latinoamérica, sino los regímenes políticos, los gobiernos, los partidos de la burguesía que abandonan sus banderas nacionalistas.

Las iniciativas que pueda adoptar el Gobierno sobre despenalización del aborto, sobre derechos LGBT+, matrimonio igualitario a nivel nacional, dar marcha atrás con la cuestionada reforma educativa o el rechazo a sumarse a los ataques contra Venezuela, no deben confundir la naturaleza del Gobierno. Porque estas iniciativas generarán una controversia con los sectores más reaccionarios y conservadores.

La perspectiva de México está vinculada a la puesta en pié de los Estados Unidos Socialistas de América Latina, rompiendo todas las ataduras con el amo del Norte, rompiendo con todos los acuerdos que la someten.

No hay ninguna otra vía para salir del atraso y el sometimiento que la revolución social acaudillada por la clase obrera.

Es necesario construir el programa proletario que ayude a estructurar políticamente a la clase obrera, que es la única que puede plantear una respuesta a todas las clases oprimidas, el campesinado, los pueblos originarios, la pequeñaburguesía de las ciudades. El gigante proletario de México debe erguirse con su propia cabeza, rompiendo con todas las políticas que lo subordinan a la burguesía.

(Tomado del Boletín Internacional del CERCI)