Argentina: Socialismo Revolucionario llama a votar en las P.A.S.O. santafesinas, criticamente votamos al F.I.T.

En un contexto general de recesión económica con inflación, de agravamiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, el conjunto del régimen político nos llama a resolver esta gravísima situación votando por alguna de sus alternativas patronales. Ante el desgaste y debilitamiento del gobierno de Macri (a quien todos sostienen a que termine su mandato en aras de la gobernabilidad),  los verdaderos dueños del poder (la burguesía de carne y hueso) intentan construir, a partir del peronismo, una alternativa que garantice la gobernabilidad. La multitud de “precandidatos” ya advierten que el “nuevo gobierno” que emerja de las elecciones de octubre de 2019 tendrá que “reconstruir el país” a partir de respetar los acuerdos con el FMI, o a lo sumo, “renegociándolos”. Ya sabemos que esto significará aún más penurias para el pueblo trabajador. 

La fragmentación y debilidad general de la lucha de masas en el terreno de la acción directa (paros, movilizaciones, etc.), la conducta de la burocracia sindical de bloquear cualquier posibilidad de que la resistencia al ajuste se dé con esos métodos, basados en la democracia de bases, ha potenciado el “discurso” según el cual la única solución es “votar bien” en estas elecciones. 

Así, estos políticos patronales y sus acólitos como intelectuales, periodistas  y otros especímenes,  tratan de confundirnos con que la  lucha por el “nunca más” y la defensa de libertades democráticas, expresadas en las inmensas movilizaciones del 24 de marzo, es igual y sinónimo a la defensa al régimen político actual que cada vez huele más a podrido. Nada más lejos de la realidad. Cada una de las instituciones de este régimen capitalista demuestran, día a día, que nada tienen que ver con las necesidades de los trabajadores y sectores populares. Todo lo contrario,  todas ellas están al servicio de los grandes capitalistas y de las castas que gobiernan para ellos. 

Miremos la justicia: la causa de los cuadernos-fotocopias ha puesto a la luz del día los negocios con el estado de los grandes capitalistas de todos los gobiernos. O ahora con Stornelli, los chantajes, los servicios de inteligencia, la mugre, que aflora día a día. ¿Acaso podemos tener alguna confianza en que esta institución es la que va a otorgar “justicia” para el pueblo trabajador? No hay ninguna grieta en lo que estamos viendo, sino la cloaca corrupta al servicio de los grandes capitales. 

Lo mismo podemos decir de las legislaturas, de los “representantes” del pueblo que no dudan votar impuestazos, y medidas tras medidas contra el pueblo, dando las espaldas, por ejemplo, a las millones movilizadas por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. 

Este es el el régimen “democrático” burgués y sus mecanismos de representación, que justamente nada tienen de democráticos. Son los responsables de los desastres que vivimos angustiosamente día a día. Inflación, desocupación, aumento de los niveles de la pobreza. Por eso ahora querrán nuevamente que confiemos, y que los votemos. 

Todos estos elementos se reflejan en medio de una provincia devastada, con ciudades como Rosario y Santa Fe donde más del 40 % de la población tiene problemas de desocupación o subocupación, donde crece la pobreza y la marginalidad. Sin embargo…¡aparecen todos sonrientes para pedirnos el voto!, mientras hacen prevalecer los intereses de los aparatos, por encima de la lucha de ideas, de programas, o mínimamente, de plataformas electorales. Las bases militantes de TODOS  los espacios políticos fueron convidados de piedra de las “roscas” que se hicieron a sus espaldas.  

De “CAMBIEMOS” (para peor), ni hablar. Después de su borrachera electoral de hace dos años, seguramente lo único que cosecharán será el voto histórico de la derecha santafesina de la mano de los radicales, cómplices extremos de la política de Macri, apostando a crecer a partir de instalar un discurso reaccionario, en el contexto de una derechización general de la población.

Este “peligro” le ha dado nuevo aire  al gobierno provincial, que  intenta despegarse de las políticas nacionales. No obstante, a través de su disciplinamiento al pacto fiscal nacional,  ha sido el ajustador serial de los servicios públicos (agua, gas, electricidad) en la provincia. Tampoco ha podido resolver la problemática del crecimiento del delito, el narcotráfico y la inseguridad, cuya base está en la propia estructura policial, y su sistemática política de negociación con la misma. Pero más allá de eso, demuestra una y otra vez su política anti obrera con la amenaza de descontar días de paros a todos los trabajadores del Estado, negando aumento “porque las cuentas no dan”, mientras se niega sistemáticamente a ajustar a las patronales y multinacionales sojeras que desde los puertos contaminantes hacen millones de dólares diarios para sus arcas. 

En el  peronismo y sus aliados, que se presenta bajo la sigla “JUNTOS”(que parecen más bien “amontonados”), la interna se dirime entre dos ex funcionarios de gobiernos patronales ajustadores peronistas en nuestra provincia. Perotti (apoyado por Cristina y las corrientes kirchneristas), que como ministro de la Producción de Reuteman fue un férreo defensor de la gran estafa conocida como la privatización del Banco de Santa Fe (palos y gases mediante contra sus trabajadores).  Como senador votador serial de todas las leyes de Macri, incluso la de los buitres y uno de los artífices de  obturar con su voto el aborto legal y gratuito entre tantas otras acciones de su pasado anti obrero.  María Eugenia Bielsa, vicegobernadora de Obeid y seguidora fiel de todas sus políticas. Las ilusiones que despierta su candidatura en sectores “progresistas”, se ven refutadas por su historia política y por buena parte de sus aliados, que demuestran (lo mismo que su rival Perotti),  la rosca política totalmente ajena a las expectativas y necesidades populares. Decenas de listas a diputados y concejales de las distintas ciudades, en las que el posicionamiento rosquero de los sindicatos se cruza con el de los movimientos con cierta fuerza territorial, armando una ensalada de nombres y siglas imposible de descifrar.

Si bien compartimos con muchos compañeros peronistas y kirchneristas luchas de distinto tipo hasta incluso con algunos de ellos cárceles en las épocas de la dictadura,  no nos pidan que nos sumemos apoyar a estos candidatos, de los que, ustedes mismos reconocen  “por abajo”,  que significa tragarse sapos, sapos y más sapos. 

La particularidad en esta elección santafesina es un sector que se auto titula “progresista” y de la “nueva política”, que va partido en dos espacios:  Por un lado, el  Frente Social y Popular de Carlos el Frade (donde abrevan Causa, Patria Grande y el PTP/PCR entre otros) y Ciudad Futura de Monteverde. Por otro lado, Igualdad y Participación, escisión del Partido “socialista” gobernante, liderada por Rubén Giustiniani.

 ¡Pero estos dos espacios, como parte de su política, no presentan candidatos a Gobernador! Renuncian a que su pretendido carácter de izquierda y de lucha (que reconocemos en muchas de sus acciones militantes), se expresen ideológica y políticamente en su delimitación con los tres grandes bloques patronales. Sus campañas parciales (todavía no han manifestado abiertamente a quien llaman a votar a Gobernador) despolitizan su discurso, en un momento político crucial del país y de la provincia.

Sus intentos de ir en un solo bloque “progresista” fracasaron, por las mismas luchas mezquinas por las candidaturas “expectantes” de los partidos patronales, y también porque tienen alineamientos diferentes respecto a las posibilidades de un futuro gobierno provincial: el FSP se orienta más hacia un gobierno de María Eugenia Bielsa. Igualdad y Participación se orienta preferentemente a la continuidad del oficialismo actual. 

 A partir de estas realidades, de estas políticas, de estos acuerdos rosqueros, es que decimos que muy poco podemos esperar de estas elecciones.

 Que muy poco tienen que ver los 17.000 candidatos o las 24 listas de diputados que compiten en las PASO con las necesidades de los despedidos, de los desocupados, los trabajadores o los pibes de los barrios. Si esto en general ha sido así históricamente, en estas elecciones en particular se demuestra que todo está agravado. Y que nada tenemos que ver con esta forma de hacer “política”, que además es repudiada confusamente por la mayoría de la población. Para nosotros la “política” es el debate franco de ideas y de propuestas, y la participación democrática por abajo. 

Nosotros opinamos que no hay que confiar en estas elecciones  ni en estas instituciones. Que cualquier salida a nuestras necesidades, deberá partir de la organización y movilización de los trabajadores y el pueblo, por abajo. De empujar cada uno de los espacios de autodeterminación y acción de los trabajadores, desocupados y el pueblo. Que sólo de esa manera, y no confiando en estos mecanismos, podremos salir de esta situación.

 Sabemos que es difícil, mucho más que poner un voto un domingo, pero es el único camino que avizoramos.  Así como han hecho las mujeres en su lucha de maneras horizontales y democráticas. O como los docentes de Salta. O como internacionalmente nos muestra la fuerza de los chalecos amarillos en Francia. Es a esta lucha y a los  mecanismos de democracia directa a los cuales apostamos y queremos desarrollar en cada espacio en que estamos. 

La izquierda que se auto titula  revolucionaria (de la que nos sentimos parte), va dividida en dos listas: la del FIT y la propia del MST. En el caso del FIT, sus candidatos fueron acordados como parte de un gran pacto nacional de sus tres partidos legalmente constituidos. En el caso del MST, que en esta provincia integraba hasta la última elección el Frente Social y Popular, parece que le fueron mal los negocios de cargos en ese espacio, y va solo con su alma. No decimos esto por “abuso de opinión”. El FSP tiene el mismo programa, la misma plataforma, que cuando el MST lo integraba. No conocemos autocrítica alguna respecto a haber formado parte activa de un típico proyecto de “capitalismo humanizado”. Los que, ante la división de la izquierda, pudieran haber sido una opción de voto, por esta historia reciente, no lo son para nosotros. 

En este sentido lamentamos profundamente que las prácticas de estas organizaciones no difieran ni se diferencien en nada a las prácticas de los partidos del régimen, de la rosca política, de acuerdos por arriba, preferenciando la construcción de sus propios aparatos, aún incluso a espaldas de sus propios militantes.  Obviamente reconocemos posiciones programáticas generales que nos acercan, pero advertimos que sus prácticas, lejos de ser un aliciente a los procesos emancipadores, muchas veces conspiran contra ellos. Prueba de esto son las campañas mendicantes de votos (para poder superar el piso que imponen las PASO),  ausentes de cualquier propaganda anticapitalista, socialista y revolucionaria por parte de estas organizaciones.

Lamentamos en este sentido que nuestra carta abierta que propuso un método de democracia de bases, asamblearia, para debatir la intervención electoral, elaborar la plataforma y elegir los candidatos fuera olímpicamente ninguneada, y que tanto el PTS, el PO, IS y el MST privilegiaran sus mezquinos (y decrecientes) intereses de aparatito a la posibilidad de AMPLIAR LA CONVOCATORIA FRENTISTA, que al menos, hubiera permitido contrarrestar en parte el aislamiento y la marginalidad que estamos sufriendo, incluso en el terreno de la proscripción que establece las PASO, obligando a superar el 1,5%, para llegar a las generales de junio. Lamentablemente, no sólo en las luchas, sino también en las elecciones, este sectarismo tendrá consecuencias. 

Desde nuestro modesto grupo, llamamos a votar muy críticamente al FRENTE DE IZQUIERDA Y LOS TRABAJADORES (FIT), en todos los niveles y en todas sus candidaturas. Lo hacemos pensado más en el voto consciente de independencia de clase, que en los candidatos de sus respectivos aparatos. Nuestra campaña se basará en señalar con claridad el papel ajustador de los candidatos de los partidos del régimen, el repudio a esos mecanismos y sus instituciones así como la adaptación a ellos del “reformismo progresista”. Pero también nuestra campaña se asentará sobre bases anticapitalistas, socialistas y revolucionarias, fundadas en la organización y acción auto determinada de los trabajadores. 

Es en este sentido que la opción electoral no nos tiene que dividir. Más allá del voto o no voto (incluidos los compañeros que opten votar en blanco o la abstención), seguiremos priorizando la acción de estos valores y este programa de acción.

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