Valparaíso: Palacio Subercaseaux, la opinión de un vecino

por Eduardo Silva

Como vecino del Barrio Puerto, he visto incontables veces a alguna autoridad o empresa, discutir medidas de alto impacto para nuestro sector, las que no necesariamente están en sintonía con las necesidades prioritarias reales, ni con los intereses locales; no es extraño que este tipo de información, sea conocida a través de los medios, mientras se observa a los responsables de este tipo de negociaciones, vanagloriándose con algún anuncio de medidas o acciones, pensadas para nosotros, pero sin nosotros; de toda esa amalgama de decisiones disociadas del querer de los vecinos, hoy se suma una discusión de similares características, el destino del Palacio Subercaseaux.

Sobre el inmueble, cabe resaltar la impunidad tras la explosión del 2007, las nulas medidas de mitigación tras la tragedia, la compra por parte del Municipio en 2008, los proyectos fallidos del MINVU, el compromiso de venta firmado por la Municipalidad y EPV el 2016, la que llevó a una discusión de los términos por parte de la gestión actual.

Los dimes y diretes sobre el inmueble, concluyeron con la firma de la escritura de compraventa del ex Palacio Subercaseaux, por parte del alcalde de Valparaíso Jorge Sharp y del gerente general de Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), Gonzalo Davagnino. Esta venta, estuvo acompañada por innumerables promesas, espacios de uso público en el proyecto, abrir puertas a fondos internacionales, por mencionar algunas, en ese entonces también, se anunciaba la apertura del Mercado Puerto para mediados del 2018.

En aquel entonces, muchos vecinos miramos atónitos las sesiones del concejo municipal, donde casi al unísono los miembros del concejo, apelaban a los beneficios que traería consigo la venta del Palacio, señalando algunos incluso, que esa sería la única forma de recuperar el edificio.

Desconozco si en el acuerdo firmado se incluyeron o no cláusulas legales que obligaban a las partes a cumplir ciertas condiciones con el fin de resguardar los intereses de los involucrados en el acuerdo, desconozco también las intenciones de los ediles al promover un acuerdo de ese tipo, no tengo conocimiento sobre si alguno de los responsables de la decisión ha pedido disculpas, ni tampcoo se sabe si esta vez los intervinientes en las negociaciones del inmueble considerarán hacer un compromiso real y de cara a la ciudadanía, en el que no se involucren intereses que vayan en desmedro del bienestar de la ciudad.

Hoy en día, ante la incertidumbre del destino del Palacio Subercaseaux, sólo algunas inquietudes: ¿Existen cláusulas en el contrato firmado entre el municipio y la empresa portuaria, sobre las cuales se pueda conseguir la restitución del inmueble?

En caso de no existir la obligación por parte de la empresa portuaria de restituir el inmueble, ¿EPV apelará a la misma buena fe que motivó la compra inicial y promoverá un acuerdo que revierta el contrato firmado en 2017? En caso de que la Empresa Portuaria no recuerde la buena fe inicial que motivó la compra del inmueble ¿el municipio pondrá como objetivo la restitución del edificio?

Dejo claro, que si planteo inquietudes sobre la restitución del inmueble, estas se argumentan en las declaraciones previas al cierre del acuerdo del año 2017, en que ambas partes tuvieron como punto de encuentro, el considerar no sólo el desarrollo de la empresa portuaria que se adjudicaba el lugar, sino que hubo un consenso en aquel entonces, en buscar el beneficio de quienes habitan nuestra ciudad, proponiendo un proyecto que incluía espacios para la comunidad.

Por otro lado, hoy en la discusión aparece un grupo económico interesado en invertir en el edificio en cuestión, considero que esta vez, es la autoridad, en conjunto con la comunidad quienes debieran ser partícipes de la toma de decisiones que involucren no sólo el Palacio Subercaseaux, sino cualquier acción que impacte en las dinámicas cotidianas de quienes se ven involucrados.

Entiendo a quienes señalan que una inversión del tipo comercial puede dinamizar el sector, aunque también me pregunto, ¿es precisamente un modelo de negocios a mediana escala (tipo mall) lo que necesita con urgencia nuestro barrio?, ya que si bien, una inversión del tipo comercial puede reactivar de alguna manera el sector, asimismo también podría hacerlo un centro con orientación social, un albergue para ancianos, un centro de atención de salud, un hogar de niños donde se apunte al desarrollo integral, etc. Son sólo ejemplos, aún queda mucho que discutir, espero que de frente y con los vecinos incluidos.

A nuestros vecinos, una invitación a prestar atención a lo que pasa en nuestro entorno cercano, a que nos sigamos mirando a la cara, a seguir conociéndonos, a seguir sin pausa recuperando la confianza en nosotros mismos. Cuando se habla de abandono del Barrio, quizás el Estado en sintonía con intereses privados lo abandonaron, pero los vecinos acá estamos.

Si esta vez las buenas intenciones son ciertas, los vecinos declaramos nuestra sincera disposición a colaborar en cualquier acción que busque el bien común, más aún si se considera a los más necesitados de nuestro sector. Esperamos que los involucrados hayan aprendido las lecciones del caso y esta vez no vea supeditada a la rentabilidad en base a la especulación de una empresa, el quehacer de nuestra comunidad. –