El mundo fantástico de la Larga Depresión

por Michael Roberts

La semana pasada, el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos decidió dejar de subir su tasa de interés política durante 2019. La Fed comenzó a subir los tipos de interés desde cerca de cero a finales de 2016 con el argumento de que la Larga Depresión (en el crecimiento económico, la inversión y el empleo en los EE.UU. y en otras economías importantes) había terminado. A medida que las economías alcanzan el pleno empleo y utilizan el exceso de capacidad industrial, los salarios deberían aumentar y la inflación se aceleraría, por lo que sería necesario frenar cualquier ‘recalentamiento’ con mayores tasas de interés para frenar el endeudamiento y el gasto. Esta política de ‘normalización’, como se la llama, se justificaría después de los recortes de impuestos que Trump aplicó a finales de 2017. Estas medidas dieron lugar a un fuerte aumento de los beneficios después de impuestos para las empresas estadounidenses y una aparente recuperación en EE.UU. del crecimiento real del PIB, alcanzando una tasa interanual del 3% al final de 2018. Todo parecía ir bien.

Sin embargo, como sostuve en la primavera de 2018, la economía mundial había alcanzado en realidad su punto máximo. Y ahora, casi un año más tarde, los pronósticos de una continua ‘recuperación’ se han invertido. Hace un año, la Fed había elevado su previsión de crecimiento del PIB real para el conjunto de 2018 hasta el 2,7% y el 2,4% para 2019. Pero en su reunión de marzo de 2019, ha reducido su pronóstico para 2019 hasta el 2,1% y solo el 1,9% para el año 2020, reduciéndola de nuevo a sólo un 1,8% para 2021 – muy por debajo del 3% permanente del que se ha jactado Trump gracias a sus medidas fiscales.

Por el contrario, ahora la Fed frena sus aumentos de la tasa de interés y pone fin a su política de ajuste monetario reduciendo su enorme acumulación de bonos del gobierno, resultado de su programa de ‘relajación cuantitativa’, lanzado en la Gran Recesión para salvar a los bancos y proporcionar dinero barato para la inversión.

¿Que esta pasando?  Siempre se corre el riesgo cuando se suben los tipos de interés cuando el crecimiento económico y la inversión son débiles que provoquen un colapso del mercado de valores y una nueva depresión económica. Pero siendo probable que el crecimiento económico estadounidense en el actual trimestre a finales de marzo no supere una tasa anual del 1,5% y que la zona euro, el Reino Unido y Japón se deslicen de nuevo hacia una franca recesión, la Fed ha tenido miedo y ha congelado su política de normalización. La Larga Depresión no ha terminado después de todo.

La diferencia más sorprendente, sin embargo, entre la Larga Depresión y la Gran Depresión de la década de 1930 es que en la última década en las principales economías la tasa oficial de desempleo ha caído de nuevo a mínimos históricos (en los EEUU, Reino Unido, Japón) .

Y sin embargo, la inflación no se ha disparado. El equilibrio entre una tasa de desempleo baja y una inflación alta (como muestra la llamada curva de Phillips) , es una predicción típica de la teoría de la demanda agregada keynesiana. Pero no se ha materializado. La curva de Phillips (la relación entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación) es casi plana en la mayoría de las economías capitalistas: no hay equilibrio.

Esto confunde a la teoría económica convencional y las políticas de los bancos centrales, como he descrito en mi anterior artículo “No me parece que hayamos logrado de manera convincente nuestro mandato de un 2% de manera simétrica,” dijo el presidente de la Fed, Jay Powell. “La presión a la baja sobre la inflación es uno de los grandes retos de nuestro tiempo”.

Lo que parece haber sucedido es que, a raíz de la Gran Recesión, en un entorno de baja rentabilidad del capital en la mayoría de las grandes economías, las empresas han optado por contratar más fuerza de trabajo que invertir. Los nuevos trabajadores están siendo empleados en ocupaciones con salarios bajos, y / o con contratos temporales y a tiempo parcial. 

Por ejemplo, un 17% de los trabajadores estadounidenses esta únicamente empleado a tiempo parcial, un tercio más que en la década de 1960. La tasa oficial de desempleo de Estados Unidos podría ser baja, pero porque muchos estadounidenses en edad de trabajar han salido del mercado de trabajo: para estudiar, trabajar de manera informal o simplemente vivir en casa con la familia.

Y ha habido un aumento en el empleo por cuenta propia – en la llamada ‘economía digital’. Así, mientras que los trabajadores cualificados (que escasean) han comenzado a obtener aumentos de salarios, la mayor parte de la fuerza laboral no directiva en los EEUU, el Reino Unido, Japón y Europa, han sufrido períodos significativos de disminución de sus ingresos reales. Mientras que la tasa de crecimiento medio del PIB real por persona en los EEUU fue del 1,5% desde el año 2009, el promedio de los ingresos reales por hora para la mayoría de los trabajadores de Estados Unidos han aumentado sólo un 0,8% al año.

Por lo tanto no ha habido una inflación ‘impulsada por los salarios’ y los ingresos medios reales se han estancado. El sector capitalista no ha aumentado la inversión en nuevas máquinas, instalaciones o tecnología que sustituya mano de obra o aumente la productividad de la mano de obra existente. Mientras que en la Gran Depresión de la década de 1930, el desempleo se mantuvo alto hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, mientras que la productividad aumentó considerablemente; lo contrario que en este Larga Depresión.

La última estimación de la inversión de capital global llevada a cabo por los economistas de JP Morgan sugiere que las órdenes de inversión están cayendo y las importaciones de bienes de capital han pasado a ser negativas.

Por el contrario, el mercado de valores de Estados Unidos se dirige a nuevos máximos. Ahora estamos en un mundo económico donde parece que hay una especie de ‘pleno empleo’, pero con estancamiento de los salarios reales (para la mayoría), bajas tasas de interés e inflación y, sobre todo, una inversión productiva baja. Mientras tanto, la deuda corporativa está aumentando rápidamente a nivel mundial con la emisión de obligaciones de las principales compañías a bajas tasas de interés con el fin de volver a comprar sus propias acciones y así aumentar el precio de sus acciones y continuar la fiesta.

La Larga Depresión se ha convertido en un mundo fantástico en el que suben los precios financieros de activos, baja la inversión y se reduce el crecimiento de la productividad, en el que casi todo el mundo puede conseguir un trabajo (trabajo a tiempo parcial, temporal o por cuenta propia), pero no ganar para vivir.

(Tomado de The Next Recesssion)