Juan Emilio Cheyre y su huella en la violencia política contra las mujeres

por Carmen Berenguer

Es Eliana Rodríguez Dubó madre de dos hijas pequeñas, de un año y 3 años, que la acompañaron en un pasaje de sus vidas que nunca olvidarán. Eliana Rofríguez Dubó nunca quiso hablar de lo que le tocó vivir entre un recinto de castigo penal de mujeres en una ciudad bella y apacible, y el regimiento de Arica con un jefe muy conocido: Emilio Cheyre. Esta mujer –después de haber sido arrestada y allanada por el ex comandante en jefe que la llevó a rastras al regimiento– fue violada y torturada además de encerrada sin agua, y sin comida arrollada en el suelo. Solo abrían la celda para lanzarle cubos de agua helada, ella se arrepujada en su cuerpo con el fin de hacer un hueco para que se juntara algo de agua sucia. Ella, Eliana Rodríguez Dubó, es llevada e ingresa a la cárcel de mujeres del Buen Pastor y la monja jefa, Eufracia, le dice, ¿qué te hicieron? Ese lugar sería su “Buen Hogar”, que sin duda representaba lo bueno del oscuro pasaje del horror que había vivido. Habría que agregar que sus niñitas estaban encerradas junto a otras niñas y niños en el penal. Se encontraba con mujeres que ese mismo militar comandaba en sus viajes alrededor de la región de Coquimbo, y traía más mujeres desde Illapel, Salamanca y Combarbalá.

A partir de su memoria y recuerdos, se revela este libro con testimonios y relatos de la cárcel de La Serena. El libro es ilustrado con imágenes en fotos del recinto, los baños, los dormitorios (dormían dos en una cama). El testimonio es hilado por Eliana Rodriguez Dubó, sus hijas, y las otras presas políticas del penal regional. La reconocida figura del ex comandante en jefe del Ejército les provocó profundas marcas en el cuerpo a todas las mujeres de distintas localidades regionales, huellas mentales imborrables, que las persiguieron toda la vida de exilios, exoneraciones, suicidios. Ese rostro fue la imagen camaleónica en la política y en la farándula chilena, sin pasar piola, más bien figurando con demasiada exposición. Por ello, antes del nombramiento político que le hiciera Ricardo Lagos, fue interceptado por dos cartas enviadas por Eliana Rodriguez Dubó, pidiéndole que rechazara su nombramiento, a lo que él contestó que era su amigo. Debido a estas cartas a Eliana le cortaron su jubilación a la mitad con el fin de contribuir a recuperar el país de su crisis económica. Y más aún, le mancharon los papeles dejándola sin trabajo al escribir que era una “Mujer peligrosa para la seguridad nacional”. Cuando salió de la cárcel recibió el altanero desaire de su provincia, región; cada vez que salía a la calle alguien se hacía el leso, miraba para el lado. Por ello, Eliana Rodríguez Dubó, ha sido obligada a vivir en su exilio interno.

¿Tienen sexo los golpes?

El cuerpo ha sido uno de los designios más relevantes como habla de la alteridad femenina en el cuerpo textual de la escritura de mujeres en estos años en Chile. Textos que han confundido a la opinión pública para designar un habla contemporánea de la mujer, situándola como habla del susurro ininteligible de una cierta satánica operación del conjuro feminista, estigmatizadas como brujas sabihondas de la nada, en una operatoria que se habría extinguido en el nuevo milenio, es decir, las utopías que cayeron en la bolsa de la merca, no tendrían el sensato decir mujeril en estos tiempos, donde la razón y la fuerza se habrían allegado para ocupar la novedosa estabilidad de lo contemporáneo.

Desde esa perspectiva, hablar como mujer, hablar desde la mujer es un resabio del pasado. Por eso, la operatoria corporal como signo de texturas, confunde en la trama genealógica de un saber milenario como pespunte del presente. Vistas así, el género, paño eterno que hoy cobra una real intensidad para reponer estrategias y tácticas como políticas del uso actual, bien valen la pena de descolocación del y los sujetos entramados en esta nueva línea de la moda actual. Que desde algunas nomenclaturas ha servido también para despolitizarla.

La historia de nuestros cuerpos no se pregunta si los golpes tienen sexo. En la dictadura reciente, el discurso no hablaba de la diferencia de sexos para cualificar el cuerpo torturado de la mujer o el exilio femenino que sufrió en manos masculinas.

La mujer padeció suplicios, castigo de violación, golpes, y maltrato vejatorio.  ¿El exilio ese que olvidamos, fue solo masculino? ¿La lucha política solo es masculina? Hoy en los días posteriores al 8M, gran convocatoria unitaria que es un gran avance realizado por los feminismos, este libro es indicador que sí revisitaremos el importante espacio de los derechos humanos primordial en nuestras demandas en pos de un mundo anticapitalista y antineoliberal.  

El libro fotográfico Buen Pastor-Ex Cárcel de Mujeres y Menores 1973-1975, es un proyecto financiado por el Fondo de la Cultura 2018 del Gobierno Regional de Coquimbo.  Presentado por la Agrupación de Ex Presos Políticos y Familiares de Coquimbo, Casa de la Memoria de Coquimbo, con el apoyo de la Agrupación de ex menores víctimas de prisión política y tortura de La Serena; impreso por Editorial del Norte, consta de 35 páginas. Se imprimieron 500 ejemplares de distribución gratuita.

(Tomado de El Desconcierto)