Intento de una mirada marxista de Ayn Rand

por Fernando Gustavo Armas

  1. INTRODUCCIÓN

Accidentalmente me enteré de la existencia de esta escritora. Accedí a una vieja edición de “EL MANANTIAL”, cuyas 1102 páginas me devoré. Luego, con mucha paciencia, pude terminar “LA REBELIÓN DE ATLAS”. El pasado domingo 13/1/19  leí el último renglón de la página 1252.  Mientras iba leyendo las novelas, investigué en la web: Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum, fue una filósofa y escritora rusa de origen judío que obtuvo la nacionalidad estadounidense. Autora de las novelas El manantial y La rebelión de Atlas, desarrolló un sistema filosófico conocido como «objetivismo».

Fecha de nacimiento2 de febrero de 1905, San Petersburgo, Rusia

Fallecimiento6 de marzo de 1982, Manhattan, Nueva York, Estados Unidos

Hijos0

Obras notablesLa rebelión de AtlasEl manantialLos que vivimos; Himno

ObrasLa noche del 16 de eneroIdealThe Unconquered

Lo primero que quiero expresar es que las dos novelas me conmovieron. Están maravillosamente escritas, y tienen la fuerza documental, el vigor épico, así como la sutileza poética de “LOS MISERABLES”, del genial Victor Hugo.

No casualmente, en 1962, Ayn Rand escribió la introducción a la traducción  de “El noventa y tres” de Víctor Hugo, su autor preferido :

“La distancia entre su mundo y el nuestro es sorprendentemente corta (murió en 1885), pero la distancia que separa su universo del nuestro ha de medirse en años luz estéticos […] No digas que las acciones de estos gigantes son “imposibles” pues son heroicas, nobles, inteligentes y hermosas. Recuerda que lo cobarde, lo depravado, lo descerebrado y lo feo no son todo lo que le es posible ser al hombre […] Descubrí a Victor Hugo cuando tenía trece años, en la sofocante y sórdida fealdad de la Unión Soviética. Uno tendría que haber vivido en algún planeta pestilente para comprender plenamente lo que sus novelas, y su radiante universo, significaron para mí entonces y significan ahora. Y el que esté escribiendo una introducción a una de sus novelas para presentarla al público americano tiene, para mí, un aire al tipo de drama que él habría aprobado y entendido. Él hizo posible que yo esté aquí y que sea una escritora.” [Las cursivas son de Rand]

¿Cómo es posible estos puntos de contactos estéticos entre obras cuyo contenido ideológico es tan disímil, e incluso contrapuesto? ¿Cómo cierra el idealismo revolucionario de Víctor Hugo con el anarco-capitalismo de Rand? ¿Cómo se compadecen los personajes solidarios en la lucha colectiva de “LOS MISERABLES” con los egoístas autoproclamados de la “REBELIÓN DE ATLAS”?

La primera explicación que se me ocurre es que tanto el francés como la rusoyanqui fueron, antes que nada, ESCRITORES. Y como tales, hijos de su tiempo histórico. Produjeron sus obras de ficción literaria a partir de un enorme esfuerzo por CONOCER Y COMPRENDER LA REALIDAD, DE PENETRAR PROFUNDAMENTE EL MUNDO QUE LOS RODEABA, más allá que coincidamos o no con sus respectivas miradas e interpretaciones.

Interrogada sobre qué era, Ayn Rand responde:

 “Me parece que soy ambas cosas: una filósofa teórica y una escritora de ficción. Pero es esto último lo que más me interesa; lo primero es sólo un medio; el medio absolutamente necesario, pero sólo el medio; la historia de ficción es la finalidad….cuando descubro, si es que lo hago, ese nuevo conocimiento, no me interesa plantearlo en forma abstracta, general, es decir, como conocimiento. Estoy interesada en utilizarlo, en aplicarlo, o sea, en sostenerlo en la forma concreta de personas y de hechos, en la forma de una historia de ficción.”

A partir de este análisis elemental, y luego de haber disfrutado de sus dos novelas fundamentales, tomo distancia de los detractores ideológicos de Ayn Rand, muchos de los cuales seguramente ni siquiera leyeron “EL MANANTIAL” o “LA REBELIÓN DE ATLAS”. Porque también es cierto que, a partir de esas obras, la llamada “VIRGEN ATEA” fundó una corriente filosófica llamada “OBJETIVISMO”, con la cual también trataré de polemizar. 

He buscado analistas literarios o bien polemistas filosóficos y/o políticos que aporten sobre las obras de ficción o bien sobre los postulados filosóficos de Ayn Rand. Encontré muy poco. Ni las iglesias tan demolidas por la “virgen atea”, ni los estatistas keynesianos, ni los marxistas, se han tomado trabajo alguno al respecto. Y esto a pesar que la obra de la “rusojudíayanqui” ha sido recientemente incorporada al material de estudio oficial del Reino Unido. 

 Paul Ryan, presidente republicano de la Cámara de Representantes de EEUU;  Sajid Javid, ministro de Comunidades y Ayuntamientos de Gran Bretaña; el eurodiputado conservador Daniel Hannan, al que muchos consideran padre intelectual del Brexit, son confesos y apasionados “randistas”.Rex Tillerson, secretario de Estado del gobierno de Trump, afirma que La rebelión de Atlas es su libro preferido y Andy Puzder (la primera opción de Trump para la cartera de Trabajo, aunque luego renunció) es el presidente de una cadena de restaurantes que pertenece a Roark Capital Group, un fondo de inversiones que se llama así por el protagonista de El manantial. El director de la CIA, Mike Pompeo, es otro conservador que dice que La rebelión de Atlas lo dejó «profundamente marcado». También el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan formó parte de la corriente filosófica conocida como “OBJETIVISMO”.

Por supuesto, su jefe es igual que ellos. Todo el mundo sabe que Trump no es un lector empedernido. Sólo ha dicho que le han gustado tres libros, e inevitablemente  “El manantial” es uno ellos. «Habla de los negocios, de la belleza, de la vida y de las emociones– dijo el año pasado–Habla… de todo».

En la campaña electoral de 2007, el entonces Jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, (actualmente Presidente argentino) manifestó estar leyendo tres libros de Rand: La virtud del egoísmo, El manantial y La rebelión de Atlas. En un reportaje publicado en La Nación, le pidieron a Juliana Awada que eligiera un texto. La respuesta fue “El Manantial”, el primer libro que me regaló Mauricio, que es su favorito”. (nota de Página 12). 

También hay una nueva ola de randistas, al margen del mundo político y del conservadurismo convencional: los príncipes de Silicon Valley (1), los maestros de las empresas emergentes, un ejército de jóvenes (como el Howard Roark de “EL MANANTIAL” o el John Galt de “LA REBELIÓN DE ATLAS”), que están decididos a cambiar el mundo con su talento, sin preocuparse por las consecuencias.

No es extraño que, cuando Vanity Fair (2) publicó un reportaje sobre estos magnates de la era digital, muchos de ellos se confesaron admiradores de Rand. De hecho, la revista llegó a insinuar que la difunta autora es «la figura más influyente del sector». Cuando Travis Kalinck (consejero delegado de Uber),  tuvo que elegir un avatar para su cuenta de Twitter, optó por la portada de El manantial. Peter Thiel, el primer gran inversor en Facebook y una de las pocas personas que vive entre Silicon Valley y el mundo de Trump, es randista. Y, según dice Steve Wozniak, cofundador de Apple, Steve Jobs comentó en cierta ocasión que La rebelión de Atlas era uno de sus «libros de cabecera».

Es decir: La “crema” del poder capitalista concentrado, tanto en el plano empresarial como político, abreva en la obra de Ayn Rand. No conocerla, no estudiarla, bajo el argumento de que es “REACCIONARIA” (¡¡¡BASTA VER QUIENES SON SUS SEGUIDORES!!!) es renunciar a la necesaria lucha ideológica, bajo el expediente de la simplificación de la lucha de clases. Y esto en un tiempo histórico en el que el individualismo autosatisfactorio, como finalidad de la existencia, y el capitalismo como estación terminal de la evolución humana, están NATURALIZADOS en la conciencia de miles de millones de trabajadores a lo largo y ancho del planeta. Decir que esto es una “FALSA CONCIENCIA” (Marx) no basta. Hay que demostrar por qué, y en qué sentido puede ser tan influyente. La influencia no es sólo “directa” (sobre quienes al menos leyeron o les contaron algo de Ayn Rand), sino que se capilariza en las entrañas de la sociedad (especialmente en los países anglosajones), impulsada por la ola individualista.

No obstante, cabe aclarar antes de profundizar más detalladamente acerca de la obra de Ayn Rand, que muchos de sus seguidores y acólitos ya nombrados (entre tantos otros), tienen una “pequeña contradicción”: su poder se asienta en buena medida en el papel de la religión (más precisamente en las distintas variantes de la Iglesia Evangélica), y también en un fuerte intervencionismo estatal (¡¡¡ la política arancelaria, o el muro que Trump quiere construir en el límite con México!!!). El liberalismo de Ayn Rand fue profundamente combatiente y militante contra todas las formas de religión (¡¡¡la“VIRGEN ATEA”!!!), y por supuesto, librecambista a ultranza en la economía. 

Pero no debemos interpretar que estas “contradicciones” debilitan la influencia de Ayn Rand en los círculos del poder. Existe en ellos una suerte de “eclecticismo a la carta”, que de acuerdo a sus necesidades e intereses recurren a tal o cual corriente ideológica. 

Una última reflexión, que me parece pertinente en esta pequeña introducción. Según sus biógrafos, el matrimonio Frank O’Connor /Ayn Rand decidió no tener hijos. Pero lo que más me llamó la atención en sus dos principales novelas es la ausencia de niños en sus más de 2000 páginas. Sólo hay una pequeña referencia familiar en la “quebrada de Galt”.  Las heroínas y héroes, muy unidos en el plano del amor por valores absolutos y abstractos, ni siquiera se plantean algo tan concreto y elemental. Tampoco “los villanos”, los antihéroes. Es como si el mundo de Rand sólo es concebible para los adultos, tanto para sufrirlo, comopara soñarlo. ¡Menuda ausencia, cuando todos sabemos el papel interpelador, cuestionador y potencialmente revolucionario que tienen los hijos para con los padres, y las nuevas generaciones para con las viejas!

Silicon Valley aloja muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación (start-ups). Originalmente la denominación se relacionaba con el gran número de innovadores y fabricantes de chips de silicio fabricados allí, pero definitivamente acabó haciendo referencia a todos los negocios de alta tecnología establecidos en la zona; en la actualidad es utilizado como un metónimopara el sector de alta tecnología de los Estados Unidos (a la manera de Hollywood para el cine estadounidense).

A pesar del desarrollo de otros centros económicos de alta tecnología en Estados Unidos y por el mundo, Silicon Valley continúa siendo el centro líder para la innovación y desarrollo de alta tecnología, recibiendo un tercio (1/3) del total de la inversión de capital de riesgo en Estados Unidos, de empresas como JASD.

  • Vanity Fair es una revista estadounidense de cultura, moda y política, publicada mensualmente por Condé Nast Publications. Iniciada en 1913, había cesado y Condé Publications la revivió en 1983 dándole su formato actual.
  • INDIVIDUALISMO, EGOÍSMO Y LIBERTAD

Yo no he leído aún un libro publicado en 1964 de título explícito: “La virtud del egoísmo”. Por lo que sé, este ensayo de Ayn Rand es más de corte filosófico, desde luego posterior a sus novelas fundamentales: El Manantial y la Rebelión de Atlas.

Me interesa más (y creo que estoy en mejores condiciones de) abordar la filosofía randista desde su obra literaria de ficción.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, se publicó El manantial. Y tres años después Warner Brothers la llevó a la gran pantalla con Gary Cooper en el papel de Howard Roark, el arquitecto innovador que se niega a rendir su obra a los burócratas. Su rival es Ellsworth Toohey, el arquetipo del parásito que no soporta contemplar el éxito de los demás pero cuyos frutos reclama para sí en nombre de la sociedad. Entremedio hay una serie de personajes, principalmente el mediocre arquitecto Peter Keating, el editor populista Gayl Winnand y la bella Dominique Françon que se debaten entre el bando de los creadores y el de los aprovechados.

Pero la esencia de toda la novela es el individualismo egoísta extremo de Howard Roark, que más que proclamarlo, vive exactamente como quiere, sin el menor principio de adaptación a la corrupta sociedad que lo rodea. Su felicidad es la construcción de “su obra”, a la que está indisolublemente fundido. Su único principio de “fidelidad” es el placer que le provoca esa “causa” existencial. Es solitario, adusto, antisocial. Su genialidad no estriba sólo en su capacidad artístico-científica para la arquitectura, sino esencialmente en su autenticidad para no conciliar con las mentiras estéticas y los supuestos valores sociales que campean en el mundo cultural que lo rodea. 

Al punto de renunciar a graduarse en la universidad por negarse a hacer una tesis cuyo contenido le parece ridículo, o quedarse sin trabajo y volver a ser obrero picapedrero para poder subsistir. 

Ayn Rand nos pinta a este individualista y egoísta como un HÉROE, en contraste con la mediocridad reinante, en la cual Howard literalmente “se caga”, sin ni siquiera hacerlo. Practica una humildad soberbia, que le permite “seguir su camino” ignorando al “mundo real”.

Justamente por esto enamora a la “chica de la película” (Dominique), y lo hace nada menos que picando piedra en la mina de la familia burguesa de su amante, los Francon. Son creativamente eróticas las escenas que excitan a Dominique: la tierra y las partículas de sílice pegadas a la piel transpirada y bronceada de Howard.

Ayn Rand hace una distinción importante respecto a sus objetivos literarios entre “El Manantial” y “La Rebelión de Atlas”:

La primera “…se refería al “individualismo y el colectivismo en el alma del hombre, mostraba la naturaleza y la función del creador y de los parásitos mentales. La preocupación principal allí era mostrar qué eran Roark  y Toohey”.

En cambio, la segunda “…debe ser una novela mucho más “social”…”.

Es decir: el individualismo y el egoísmo desarrollado en “El Manantial” aparece como un mensaje extremo deLIBERTAD INDIVIDUALcomo camino coherente para lograr la plenitud y la felicidad. Y también transmite un mensaje poderoso en el plano amoroso: el verdadero amor, para ser genuino, debe partir de esa libertad, contra la idea del “RENUNCIAMIENTO”que implica el lugar tan común de “hacer cosas por la persona amada”. El precio que se puede pagar por esa manera de vivir y de amar es la soledad. 

A principios de enero de 1945, Rand comenzó a escribir una novela a la que tituló The Strike (La huelga), en la que narraba la lucha de unos empresarios contra la descomposición de la sociedad americana. Su intención era describir el mismo duelo entre el genio creador independiente y el parásito que se esconde detrás de las faldas de la turba para hacerse con lo que él jamás se esforzó por crear. Aunque si bien el segundo se nutre del primero, no se da a la inversa; así que la autora planteó la situación de un creador que se declara en huelga. Y el pánico del parásito que se queda sin su odiada víctima. Sin embargo, en esta ocasión no iba a tratarse de un cara a cara entre dos hombres sino de un choque a nivel mundial que trazaría las líneas de batalla a lo ancho de toda la sociedad. Si El manantial se centraba en el creador para glorificarlo en su búsqueda de la prosperidad a pesar de los parásitos, The Strike tenía que centrarse en las consecuencias a las que ha de enfrentarse una sociedad que se traga el credo del parasitismo. Según las propias notas que escribió cuando estaba empezando a trabajar en esta obra, once años después de empezar a trabajar en este gran proyecto, aceptó un título diferente que su marido le sugirió. Se publicó en 1957 en Estados Unidos como Atlas Shrugged (literalmente: “Atlas se encogió de hombros”, pero en los países de habla hispana se publicó como “La rebelión de Atlas”).

Este salto filosófico e ideológico coloca al individualismo y el egoísmo como OPCIÓN SOCIAL, y no sólo como una posibilidad de libertad individual. Por eso “La rebelión…” se presenta como una batalla activa (finalmente victoriosa) contra todas las formas de altruismo, religiones, colectivismo, keynesianismo, intervencionismo estatal, etc. 

Para esto, Ayn Rand tiene que construir un “partido de egoístas”, una suerte de “legión de superhéroes” que incluso construyen “un mundo nuevo” (una suerte de Atlántida, la “Quebrada de Galt”) desde donde conspirar y destruir el “mundo real” que va inexorablemente a la barbarie.

Personalmente, estoy convencido que la felicidad  y/o la plenitud humana se realizan INDIVIDUALMENTE. Es decir, la sensación de libertad es tan específica para cada ser humano, que en cierto modo es correcto plantearse un “desafío egoísta”en la vida, así como el “disfrute pleno, egoísta”de nuestro propio devenir vital. O dicho de otro modo, la necesaria “búsqueda de uno mismo” hacia la propia “realización personal”. 

 La pregunta que hay que hacerse (y que Ayn Rand no formula ni contesta) es cuales son los condicionantes que  la civilización humana ha tenido y tiene, a lo largo y ancho de toda su historia, para que los humanos podamos “gozar de libertad”, para satisfacer nuestro “individualismo egoísta”.

Este interrogante nos remite a la cuestión de la NECESIDADcomo límite objetivo, tanto al individualismo egoísta como a la LIBERTAD para ejercerlo. 

El patrón es “LIBRE” de extraer la mayor plusvalía posible a sus obreros, pero encuentra el límite de la resistencia de la clase, y en el peor de los casos, como piso, necesita reproducir la fuerza de trabajo para poder seguir explotándolo. 

El obrero es “LIBRE” de vender o no su fuerza de trabajo al patrón, pero se ve obligado a hacerlo por la necesidad de comer, para poder subsistir logrando un salario.

Tanto en clave individual (Howard Roark en “El Manantial) como en clave elitista de la legión colectiva de superhéroes (John Galt y sus “cerebros”), los personajes de Ayn Rand se encuentran con los límites de la NECESIDAD,tanto individual como social, que puede ser explicada estudiando las leyes del funcionamiento de la sociedad humana y de sus miembros. A eso le llamamos CONCIENCIA. 

Jorge Plejanov, el padre del marxismo ruso, hace una buena síntesis de esta problemática filosófica básica, en su célebre obra “EL PAPEL DEL INDIVIDUO EN LA HISTORIA”:

“Cuando la conciencia de la falta de libertad de mi voluntad se me presenta únicamente bajo la forma de una imposibilidad total, subjetiva y objetiva, de proceder de modo distinto a como lo hago, y cuando mis acciones son para mí, al mismo tiempo, las más deseables entre todas las posibles, en tal caso la necesidad se identifica en mi conciencia con la libertad, y la libertad con la necesidad, y entonces yo no soy libre únicamente en el sentido de que no puedo romper esta identidad entre la libertad y la necesidad; no puedo oponer la una a la otra; no puedo sentirme trabado por la necesidad. Pero esta falta de libertad es al mismo tiempo su manifestación más completa”.

Es decir: contra el individualismo egoísta y libertario que pregona Ayn Rand, la REALIDAD (concepto también muy proclamado por esta escritora, como veremos más abajo), impone LÍMITES. En el caso de la especie humana, tanto los límites como las posibilidades para ejercer la “libertad” están socialmente condicionados, y en términos dialécticos y relativos, históricamente determinados. 

Como ser social, el hombre se diferencia de los animales por la capacidad de actividad consciente:

“La actividad vital consciente diferencia directa e inmediatamente al hombre de la actividad vital animal. Precisamente sólo a consecuencia de esto él es un ser genérico”(1)

Pero el hombre puede ser un ente activo y consciente sólo encontrándose en estrecha relación con la sociedad, asimilando sus riquezas y sus leyes y realizando sus necesidades y aspiraciones sólo en ella y con su ayuda. Tal planteo del problema del hombre permite representarlo en toda su concreción y totalidad, en su individualidad y pertenencia típica. En este planteo se encuentra la idea “optimista” de modificación revolucionaria del mundo y del éxito de la influencia educativa.

“Si el hombre es formado por las circunstancias, será necesario formar las circunstancias humanamente”(2)

  • C. Marx y F. Engels, Obras, t.42, pág. 93.
  • C. Marx y F. Engels. “La Sagrada Familia”, Obras, t.2, págs.145/146
  • TRABAJO Y CEREBRO ¿Y LA PLUSVALÍA?

La particularidad de los héroes de las novelas de Ayn Rand es que son EMPRESARIOS/TRABAJADORES. Quizás respondiendo al concepto positivista del “sueño americano”, se trata de “CREADORES”, que en general tienen un origen humilde (hay algunas excepciones, como D´Anconia), pero que TIENEN CAPACIDAD DE HACER FORTUNApor el carácter excepcional de sus CEREBROS, así como por su inquebrantable voluntad de trabajo. 

En este sentido, Ayn Rand toma implícitamente la teoría de los clásicos ingleses (Smith, Ricardo) respecto a que es el TRABAJOel origen del valor a las cosas. 

“El origen de los derechos de propiedad es la ley de la causalidad. Toda propiedad y toda forma de riqueza son producidas por la mente y el trabajo del hombre”.

(De “La Rebelión de Atlas”, párrafo extraído del extenso discurso/monólogo de John Galt, cuando “interviene” los micrófonos de la radio, y se dirige a toda la comunidad).

Desde luego, estos “GENIOS”son boicoteados por un “sistema capitalista trucho”, en el que los políticos, los burócratas, los burgueses prebendarios, construyen una suerte de “MÁQUINA DE IMPEDIR”el libre juego del mercado, matando así a los verdaderos creadores, a los cerebros. 

Son brillantes los párrafos describiendo el rol parasitario y mentiroso de los periodistas (especialmente en El Manantial), de los políticos, de los burócratas sindicales, y especialmente, de las religiones:

“Durante siglos los místicos del espíritu existieron gracias a un negocio de protección mafiosa: haciendo insoportable la vida en la Tierra, y luego cobrando por consolarte y aliviarte; prohibiendo todas las virtudes que hacen posible la existencia, para cabalgar sobre los hombros de tu culpa; declarando que la producción y la alegría son pecados, y luego recolectando las extorsiones a los pecadores. Nosotros, los hombres de la mente, fuimos las víctimas anónimas de su credo; nosotros, que quisimos romper su código moral y estuvimos dispuestos a llevar a cuestas la maldición por el pecado de la razón; nosotros, que fuimos parias morales; nosotros, los propulsores de la vida cuando la vida se consideraba un crimen, mientras se regodeaban en la gloria moral por la virtud de superar la codicia material y distribuir en desprendida caridad los bienes materiales producidos por…la nada.”

“No te equivoques sobre la naturaleza de los místicos. Su único propósito a lo largo de los siglos ha sido eliminar tu conciencia. Y el poder, el poder de regirte por la fuerza, siempre ha sido su único deseo.

“Desde los ritos de los brujos de la selva, que distorsionaron la realidad en absurdos grotescos y paralizaron las mentes de sus víctimas en perpetuo terror hacia lo sobrenatural durante siglos de atraso, hasta las doctrinas sobrenaturales de la Edad Media, que mantuvieron a los hombres encogidos en el suelo de barro de sus chozas, aterrorizados de que el diablo se robara la sopa que habían conseguido con dieciocho horas de trabajo, hasta el zaparrastroso y sonriente profesor que te asegura que tu cerebro carece de capacidad para pensar, que no tienes medios de percepción y que debes obedecer ciegamente la voluntad omnipotente de esa fuerza sobrenatural que es la Sociedad, todos representaron la misma comedia con un mismo y  único fin: reducirte a una masa que ha renunciado a la validez de su conciencia.”

(De “La Rebelión de Atlas”, párrafos extraídos del extenso discurso/monólogo de John Galt, cuando “interviene” los micrófonos de la radio, y se dirige a toda la comunidad).

Coincidiendo con el ateísmo materialista que pregona Ayn Rand, su apología de “LA RAZÓN”, y del “CEREBRO”es en cierto grado una otra forma de endiosamiento (de hecho, los héroes de sus novelas son “semidioses”). Esta concepción filosóficamente IDEALISTA queda clara en esta explicación que da la propia Ayn, buena síntesis de la corriente “OBJETIVISTA”:

“No soy primariamente una defensora del capitalismo, sino del egoísmo; y no soy primariamente una defensora del egoísmo, sino de la razón. Si uno reconoce la primacía de la razón y la aplica consistentemente, todo lo demás viene por descontado. Esto, la supremacía de la razón, era, es y será el principal interés de mi trabajo y la esencia del objetivismo”.

Como se sabe, el desarrollo del cerebro humano (y de su propia capacidad para el “razonamiento”), su evolución, los saltos dados desde nuestros orígenes primates, fue un proceso mucho más INTEGRAL. Fue la postura erecta, el uso de las manos, la oposición del pulgar, la capacidad para fabricar armas y/o herramientas, para poder defenderse de los avatares de la propia naturaleza, lo que fue desarrollando nuestro cerebro. Y por cierto, este maravilloso proceso fue colectivo, social. No fue un héroe o un genio el que produjo el primer fuego, el que domesticó animales, el que fabricó puntas de flecha: fue el resultado del trabajo colectivo, social, de la comunidad, incluso la más primitiva.

Y ya en los tiempos del capitalismo decadente y barbárico que describe Ayn Rand, está perfectamente claro que los “inventos” (el novedoso motor de Galt, o el acero de Rearden, por ejemplo), sólo son concebibles como la desembocadura de un largo río de conocimientos e inventos PREVIOS, que también son un producto colectivo, más allá de quien “se gana el premio Nóbel”.

Está claro que el “EMPRENDEDURISMO MERITOCRÁTICO” de Ayn Rand no es directamente ANTIOBRERO. Bien por el contrario, incluye en su mundo soñado a los “mejores y más capaces trabajadores”. Pero increíblemente, ignora la base misma del funcionamiento y el desarrollo del sistema que formalmente defiende, esto es, el capitalismo. 

Sólo el TRABAJO HUMANO, SOCIALMENTE CONCEBIDO, es el que CREA VALOR aplicado a la naturaleza, y mejor aún, a las riquezas naturales, como insumos modificados por la máquina, el fertilizante, el transporte, los sistemas de producción en general. No sólo crea valor, sino que es sólo a partir de esa PLUSVALÍAque se comprende la MULTIPLICACIÓN Y POTENCIACIÓN DEL VALOR, origen de la acumulación del capital. Esta es la RAÍZ CAUSAL que permite incluso la inversión del capitalista en innovación tecnológica, mayor productividad, etc. Las máquinas perfectas producto de los cerebros perfectos que describe Rand son el producto del trabajo SOCIAL ACUMULADO, tanto intelectual como manual. Uno no puede ser concebido sin el otro. 

Ese plusvalor y esa TASA DE GANANCIAes tan grande, que es eso lo que explica que “26 multimillonarios posean tanta riqueza como la mitad de la humanidad”, como denuncia el Manifiesto de los Chalecos Amarillos en su reciente encuentro nacional del 26 y 27 de enero en Commercy, Alsacia.

 La postura reactiva al “comunismo” de Ayn Rand fue tan intensa (su familia fue expropiada en el decurso de la revolución rusa) que se ve que ni siquiera se tomó el trabajo de conocer los principios básicos del marxismo. Hasta para intentar refutarlos correctamente. Su anticolectivismo se mezcla con un antiestalinismo, metiendo (sin el deber elemental del inventario) a todas las variantes del quienes se autoproclaman marxistas dentro de la bolsa del “SOCIALISMO/COMUNISMO”.

El marxismo no centra su concepción económica en la “distribución de la riqueza”, sino en la planificación de la producción. Pretende como proyecto que esa fenomenal plusvalíasea colectivizada en beneficio del conjunto de la sociedad y bajo el control de la democracia directa de los PRODUCTORES DE ESA RIQUEZA. Entiende que el Estado Obrero (como el soviético emergente de la revolución rusa) es un período de transición,apostando al desarrollo de las fuerzas productivas, que por supuesto,  trascienden las fronteras nacionales. Y esto sólo es posible PLANIFICANDO LA PRODUCCIÓN COLECTIVAMENTE, contra la anarquía del mercado capitalista basado en la competencia despiadada de los grandes monopolios transnacionales. La globalización mundial que el capitalismo ha adquirido en las últimas décadas (desarrollando fenomenalmente fuerzas productivas, y al mismo tiempo, destruyendo fuerzas productivas) TEÓRICAMENTE POSIBILITA esa socialización universal de la producción. El obstáculo central es que la PROPIEDAD PRIVADA DE LOS GRANDES MEDIOS DE PRODUCCIÓN, SU RELACIÓN CON LAS NACIONES/ESTADO, LAS DERROTAS SUFRIDAS POR EL MOVIMIENTO OBRERO EN GENERAL Y POR LAS EXPERIENCIAS REVOLUCIONARIAS EN PARTICULAR, han retrasado y debilitado enormemente las posibilidades para la victoria de una alternativa socialista en el corto/mediano plazo. 

Pero basta conocer el mundo que vivimos todos los días, para coincidir en que, lamentablemente, esta prevalencia del capitalismo como sistema vigente INCREMENTA la degradación y la barbarie, que tan bien pinta Ayn Rand, y contra la que se “rebelan” los Atlas de su novela fundamental. 

Y contra esta degradación y esta barbarie no hay salvación individualista y/o egoísta posible. No hay otro camino que retomar el concepto marxista de LUCHA DE CLASES.

  • LA CUESTIÓN DE LA VIOLENCIA

En el largo discurso de John Galt, al promover su “HUELGA DE CEREBROS”, Ayn Rand se refiere tangencialmente al uso de la violencia física como mecanismo legítimo de defensa ante la violencia explícita del poder. 

No obstante, la “rebelión de Atlas” minimiza la violencia. Es una suerte de “resistencia pacífica”, en clave evasiva, a la descomposición de la sociedad. Los “cerebros” de la Norteamérica en descomposición, son seducidos y “expropiados” pacíficamente por John Galt, vaciando a la sociedad de ellos, y construyendo su propia Atlántida en un lugar ignoto de las Rocallosas, del cañón del Colorado: “LA QUEBRADA DE JOHN GALT”.

Liberal a ultranza, limita la acción del Estado a ejercer la violencia como mecanismo protector contra los delincuentes, y contra otra potencia extranjera en términos “defensivos”.

Sobre esta base, Ayn Rand fue crítica a la intervención militar del imperialismo yankee en Vietnam. 

Pero notablemente, a pesar de ser tan “CAUSALISTA”, no aborda esta cuestión fundamental de la historia humana intentando explorar lasCAUSASde la violencia. 

Su desconocimiento del materialismo histórico como método para comprender la evolución de la civilización humana, la priva de comprender que es la lucha de clases (incluidas las pugnas entre las propias fracciones de las clases explotadoras), lo que explica las guerras, las revoluciones, las violencia laboral y de género, e incluso, en última instancia, los delitos de corte individual. 

Es la disputa por la PLUSVALÍAla base material que explica las distintas formas de violencia. Desde el marxismo, legitimamos la violencia de los explotados no sólo por una justificación moral (derecho a rebelarse contra la explotación), sino fundamentalmente porque abre la posibilidad de una superación dialéctica de la sociedad dividida en clases, porque abre la posibilidad del socialismo. La “PAZ”sólo puede ser lograda eliminando las causas básicas de las guerras. 

  • LO ABSOLUTO Y LO RELATIVO

ESTÁTICO Y EN MOVIMIENTO

PAPEL DE LA CONTRADICCIÓN

“¿Por qué había experimentado siempre esa alegre confianza al contemplar una máquina? Las estructuras gigantescas carecían de dos aspectos pertenecientes a la categoría de lo no humano: lo casual y el sin sentido. Cada parte de los motores constituía una respuesta concreta a los “por qué” y a los “para qué”, igual que los escalones de una vida corporizaban el curso seleccionado por un hijo de la mente, cosa que ella adoraba. Los motores constituían un código moral moldeado en acero.”

De “La rebelión de Atlas”, pensamiento/sentimiento de Dagny Taggard durante el primer viaje de la línea ferroviaria John Galt. 

Párrafos como éste abundan tanto en “El Manantial” como en “La Rebelión de Atlas”. Esta apología de “la máquina como producto del cerebro humano”, se extiende también a los sentimientos y al erotismo. 

La relación de amantes de Hank Rearden y Dagny Taggard es “explicada” en bellos párrafos: su “unión sexual” era el producto de la unión de su concepción de valores productivistas. Algo parecido se describe en “El Manantial”, en la relación de amor entre Howard Roark y Dominique Francon.

En la misma línea, es interesante el CONTRASTE entre hermanos que nos muestra “La Rebelión de Atlas”: James Taggard es un empresario vago, pusilánime, moralmente descompuesto. La heroína de la novela, su hermana Dagny, es todo lo contrario. El ferrocarril funciona gracias a Dagny y a pesar de James. Algo similar sucede en la empresa de acero: Hank Rearden es el héroe productivista, mientras que su hermano Philipe ni siquiera pisa los altos hornos para que no se mande ninguna cagada.

El ideal que pregona Ayn Rand para los “HUMANOS SUPERIORES” es que nada sea “casual”, ni nada “sin sentido”.

Seguidora de Aristóteles y de Nietsche, su concepción filosófica define a las cosas (incluidos los seres humanos y los acontecimientos) por su “ESENCIA”. 

“A es A”, proclaman lo seguidores de John Galt como contraseña de su identidad superior, ante el mundo que se viene abajo. 

Es válido el aporte de Francisco Capella sobre la corriente filosófica fundada por Ayn Rand, la Metafísica Objetivista:

“El objetivismo utiliza una metafísica (ontología) y una lógica clásicas (aristotélica, tomista) relativamente elementales: hay ideas de identidad (A es A) y de no contradicción, pero las definiciones se presentan como verdaderas o falsas, los conceptos aparecen como categorías perfectas, sin problemas de imprecisión en la definición, sin límites difusos o zonas grises, y como si solo existiera un único modelo correcto del mundo. Defiende una idea de causalidad determinista de la acción de cada entidad según su naturaleza en la que no tiene lugar el azar (indeterminismo, aleatoriedad, probabilidades), en conflicto con ideas científicas modernas como la mecánica cuántica. El objetivista no se da cuenta de que la ontología es una forma de pensar acerca del mundo real, y que su pensamiento puede ser erróneo al intentar imponer una estructura o categorización descriptiva inadecuada (algunos llegan a criticar la mecánica relativista y la mecánica cuántica como irracionales): critica a quien niega la realidad simplemente mediante el deseo, pero impone las afirmaciones de su propio pensamiento lógico racional sobre el mundo.

El objetivismo enfatiza la existencia de lo que existe con una determinada identidad concreta y específica, y que esto implica una causalidad en las acciones o interacciones de esas cosas: tal vez convendría además preguntarse por qué existen una cosas y no otras, enfatizar que hay cosas que simplemente no existen, que hay términos o conceptos imaginarios, sin referentes reales (dioses, demonios, ángeles, milagros, almas inmortales), e investigar por qué esas ideas imaginarias son tan frecuentes e importantes para los seres humanos.

La búsqueda de axiomas verdaderos, absolutos, tautológicos, irrefutables, que no puedan negarse sin contradecirse (contradicción performativa *), y de definiciones categóricas perfectas, claras y precisas, tal vez ignora otras cosas relevantes, especialmente los problemas del uso del lenguaje y los significados y referentes de las palabras usadas: problemas de límites graduales y difusos, o de usos semánticos múltiples y no compartidos: ¿qué es un ser humano o una montaña, dónde comienza y dónde acaba, cuándo empieza a existir y deja de hacerlo?

Igual que a la realidad le da igual lo que uno sienta por ella, a la realidad le da igual cómo uno piense que es, cómo la categorice o conceptualice, o cómo utilice el lenguaje para describirla: tal vez los pensamientos presuntamente lógicos y racionales son desacertados y no describen ni explican adecuadamente la realidad; quizás las teorías relativista y cuántica no violan principios metafísicos irrefutables sino que muestran que estos principios son, al menos en parte, defectuosos o problemáticos, y que deben ser revisados.”

*Performativa/o: Que al enunciarse realiza la acción que significa. Que implica la realización simultánea por el hablante de la acción evocada.»yo juro es un enunciado performativo»

Cabe agregar que el punto débil del objetivismo filosófico es que no permite comprender los procesos en su movimiento, y en su lógica interna, contradictoria, y por lo tanto, en su carácter relativo. Es decir, prescinde del factor TIEMPO, tan decisivo al evaluar a la realidad (en cualquiera de sus manifestaciones) en su dinámica. Para el objetivismo “hay pies y hay río”, y no puede ni siquiera pensar aquellas frases de  Heráclito de Efeso:

 “No es posible descender dos veces el mismo río.” 

“Nada es permanente a excepción del cambio.”

Contra la concepción filosófica del MATERIALISMO DIALÉCTICO, para Ayn Rand y sus seguidores objetivistas no sólo que “A siempre es A”, sino que justamente por esto no es posible ninguna transformación a partir de la propia cosa en estudio. 

Para el materialismo dialéctico, las transformaciones posibles están contenidas, como lucha de contrarios, en los propios procesos, fueran cuales fuesen éstos. Es decir, “A es y no es A”, ya que la esencia propia de “A” está en permanente CAMBIOporque está atravesada por múltiples factores en el tiempo y el espacio.

La lectura dinámica de la realidad que permite el materialismo dialéctico no sólo es más correcta y racional para apreciarla, sino para estudiar las posibilidades de TRANSFORMARLA.

En términos sociales, el capitalismo crea las condiciones objetivas para la revolución social, desarrollando las fuerzas productivas como fenómeno universal, y creando a la clase trabajadora mundial como potencial portadora de una futura sociedad socialista.

Como define Carlos Marx en su famosa Tesis XI sobre Feuerbach:

 «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.»

  • CONCLUSIÓN PROVISORIA

“Ayn Rand ha sido definida como ejemplo, el ejemplo, de la novelista liberal. Tal vez sea una adecuada denominación, pero esta autora es, al mismo tiempo, mucho más y mucho menos. Más, porque no sólo cuenta historias, sino que expone las bases filosóficas de su pensamiento. Menos, mucho menos, por el tamiz didáctico de los argumentos y porque cuando la novela se pone al servicio de la ideología, aquella pierde valor y corre el peligro de sucumbir a las circunstancias, y porque, al perder contacto con la realidad, los personajes se convierten en artefactos de la imaginación.” (de un artículo de Leah Bonnin).

Y en un artículo publicado hace unos años por Antonio Mascaró Rotger,se informa: 

“Con el paso de los años, el grupo de objetivistas fue cerrándose sobre sí mismo. Y el control de Rand era total. Triste contradicción de la que tan vehementemente había defendido la independencia de cada individuo. Pero buscando a personas que coincidieran al máximo con sus propias ideas se aisló, privándose de la capacidad para contrastar y batirse con sus rivales.

Dicen las malas lenguas que en una ocasión Alan Greenspan llegó a besar literalmente los pies de la maestra. Pero eso no es nada en comparación con lo que se dice de la relación de Rand con Branden. Hoy es conocido que los dos mantuvieron relaciones íntimas con el consentimiento de sus respectivos cónyuges pero, previsiblemente, a pesar de tan generosa aprobación, la cosa acabó con un sonado desplante.

No fue este el único trapo sucio que salió de la “secta” objetivista, como algunos la llamaron. Murray Rothbard fue un miembro destacado del seminario de Rand e hizo esfuerzos por acercar a ésta y a su mentor, Ludwig von Mises. Estos esfuerzos se fueron a pique cuando el joven economista fue expulsado del grupo de Rand. Se dice que el detonante fue la negativa de Rand de dar su visto bueno al matrimonio de Rothbard con una persona que mantenía creencias religiosas. Justamente decepcionado pero manteniendo su humor, Rothbard escribió una breve obra teatral mofándose de Rand y su forma claustrofóbica de acaudillar su movimiento objetivista.
Cuando Rand murió en 1982, legó el control del grupo objetivista a Leonard Peikoff. Peikoff no sólo se encastilló en el ateismo militante sino que ha llegado a abogar por una política exterior americana de intervencionismo galopante. Si a Rand la habían llamado sectaria, a Peikoff llegaron a colgarle el sanbenito de ‘estalinista’. Lo cual ha tendido, de hecho, un efecto muy saludable: los seguidores de Rand se dispersaron en una multitud de grupos que reinterpretaron a la escritora, al margen del objetivismo oficial de Peikoff.

Ha habido, como he comentado, autores que han compaginado las visiones de Rand con las de la Escuela Austríaca. Ha habido quien ha matizado la cuestión del ateismo y quien ha reconsiderado la epistemología randiana.

Han aparecido, incluso, cierto grupo de homosexuales, principalmente en Nueva Zelanda, defendiendo su estilo de vida basándose en el objetivismo, a pesar de que la propia Rand dijo bien a las claras que eso le resultaba repugnante.

Otros, han llevado las premisas iniciales de Rand en materia política hasta sus últimas consecuencias y, más allá del minarquismo que ella defendió, han abogado por el anarcocapitalismo.

En definitiva, Rand ha entrado a formar parte de las referencias obligadas en el pensamiento liberal y su influencia, combinada con la de otros, sigue surtiendo su efecto.”

Más allá de la “fidelidad” que tengan o no los admiradores y/o seguidores de Ayn Rand a sus principios filosóficos, lo cierto es que asistimos a una revitalización de su influencia, y no sólo en los “círculos rojos” del poder. Aunque no conozcan ni sepan quién es la autora de “El Manantial” y “La Rebelión de Atlas”, millones de trabajadores, estudiantes e intelectuales en todo el planeta aplican, empírica y parcialmente, los principios individualistas de “LA VIRTUD DEL EGOÍSMO”.

Las DERROTAS sufridas por el movimiento obrero mundial como colectivo consciente, explican en buena parte este auge del liberalismo individualista. La restauración capitalista en la ex URSS, Europa del Este, China, etc., pero también el retroceso del llamado “Estado de bienestar” en Europa Occidental, y el empantanamiento y caída de los proyectos “nacionales y populares” de América Latina refuerzan la FALTA DE ALTERNATIVA IDEOLÓGICA Y POLÍTICA al llamado “capitalismo salvaje”. Por eso el ascenso del neo fascismo en Europa, por eso Trump, Macri o Bolsonaro. 

Esta REALIDAD es la que la izquierda tradicional de diverso cuño OCULTA, y peor aún, disfraza de POSIBILIDADES REVOLUCIONARIAS INMEDIATAS, agrandando la magnitud y perspectiva de las legítimas luchas de resistencia. 

Esas caracterizaciones exitistas refuerzan su espíritu y práctica de SECTAS, DE APARATOS, QUE SE RETROALIMENTAN DE ILUSIONES, DE HUMO MAL VENDIDO. 

Dan por “ya elaborada” la teoría revolucionaria. Para ellos, los clásicos del marxismo ya han escrito todo lo necesario. Por eso ni siquiera saben quién es Ayn Rand.

Para mí, los socialistas revolucionarios tenemos que RECREAR EL MARXISMO,  a partir de la REALIDAD DEL CAPITALISMO DE HOY. Como en los tiempos fundacionales de mediados y fines del siglo XIX (Marx, Engels, Plejanov, Kautsky, etc.), la lucha IDEOLÓGICA es fundamental. Ese es el sentido del aporte que pretendo con este pequeño trabajo.