Venezuela: aplastar la intentona golpista

Los presidentes Macri, Piñera y el flamante Bolsonaro, al unísono, salieron a vociferar su apoyo a la maniobra golpista, sellando un pacto de sangre antiobrero en la región. 

Estas maniobras se dan en el marco de una profunda crisis económica y social que se vive en Venezuela. Un gobierno que surge muy debilitado de una elección con la abstención del arco opositor patronal golpista sumado a una carencia manifiesta de insumos para los hospitales, de alimentos básicos, de repuestos para la industria.

La caída del precio internacional del petróleo ha provocado, en esta débil economía, una quiebra sin precedentes.  El intento del chavismo de superar las limitaciones del desarrollo capitalista con una nueva burguesía prebendaria, subvencionada, conocida como la “boliburguesía”, ha resultado en un verdadero fracaso producto de la corrupción y la estafa contra la misma administración. 

El estado chavista ha sometido a los trabajadores y a sus sindicatos a un régimen de dependencia con diversos subsidios sobre un salario pulverizado y con el fortalecimiento de una burocracia sindical super   integrada al estado y cómplice de sus políticas. 

Durante el pasado año el gobierno de Maduro suprimió los convenios colectivos de trabajo (paritarias en Argentina), lo que provocó el levantamiento de los trabajadores por sus salarios y condiciones de trabajo. 

El ajuste chavista intenta reducir un incalculado y desbordado déficit fiscal, de dos dígitos por sexto año consecutivo.  El gobierno venezolano ha llevado el salario a 6 dólares y provocado una catástrofe social y millones de refugiados. Gobiernan pactando con las multinacionales (empresas mixtas en petróleo y minería)  a favor de los grandes empresarios nacionales  y pagan puntualmente la deuda externa. 

En una clara medida anti-obrera, el gobierno de Maduro también eliminó la vigencia de los convenios colectivos de trabajo lo que motivó la oleada de huelgas hacia finales del año pasado. En el 2018 lo que crecieron fueron los paros en la salud,  la educación, del cemento, petroleros y empleados públicos reclamando por un salario digno y por comida, frente a un gobierno que paga puntualmente la deuda externa.

La caída de la industria automotriz alcanza un nivel nunca antes visto.  En el año 2007  se produjeron un record de 172000 unidades, en el 2015 fueron 18.000 los vehículos ensamblados con la casi desaparición de la industria. 

Que significaría decir que no tenemos dudas de la legitimidad del gobierno de Maduro? Con 24.571 % de inflación de mayo de 2017 a mayo de 2018, la vida se hace muy difícil y la legitimidad se volatiliza.  Estamos en el séptimo mes de hiperinflación y un déficit fiscal de dos dígitos al menos por sexto año consecutivo.  Las reservas internacionales mas bajas de los últimos veinte años y una gran escasez de bienes e insumos esenciales como alimentos y medicamentos. El valor del dólar paralelo se ha incrementado en un 3.500% con el que se fijan casi todos los precios de la economía, lo cual ha desintegrado los salarios de los trabajadores asalariados.

“Lo que a las claras se observa es un proceso de des industrialización severo en favor de una casta importadora financiera que, con un discurso enardecido y un clientelismo popular vigoroso, ha acelerado de manera drástica la fase depresiva del ciclo económico capitalista de un proceso nacional de acumulación de capital basado en la apropiación de la renta hidrocarburífera. Estas políticas estatales han demolido por completo el ingreso obrero y han desarrollado un proceso de lumpenización que lleva a millones de personas a una situación de miseria extrema.” Hiperinflación,industria, dinero en efectivo y salarios en Venezuela. Manuel Sutherland, 02/08/18. 

Podríamos concluir que el chavismo ha ido llevando a los trabajadores a una situación de pobreza creciente y el cierre fábricas ha provocado mas y mas desocupación.  La burocracia de los sindicatos ha dejado pasar todos los atropellos comenzando a partir de la caída del salario real. 

Cual es la diferencia entre la burocracia sindical argentina que concilia con Macri y la burocracia sindical venezolana? Ninguna! Son muy similares. Ambas forman parte del gran entramado de la relación estado-sindicatos que existe en la Argentina y que en Venezuela fue organizado por el chavismo.

La patronal venezolana no fue expropiada y que el “Socialismo siglo XXI” es un engaño. 

Pensar si la de Maduro es una dictadura para nosotros no tiene sentido, es el gobierno que eligieron los venezolanos y los que intentan bajarlo traen intenciones nefastas para los trabajadores, son los violadores de derechos humanos en todo el mundo. Son los que derrocan gobiernos democráticos e imponen salvajes dictaduras criminales contra el pueblo trabajador. 

Argentinos y chilenos sabemos de lo que se trata. Las dictaduras de Pinochet y Videla tuvieron estos mismos promotores. Los que han impuesto dictaduras militares y gobiernos de derecha, represivos, blanden la bandera de la democracia en una cínica calesita poco creíble. 

Ningún gobierno que surja de un golpe de estado institucional o militar impulsado por la administración norteamericana traerá a los venezolanos la democracia y el bienestar. Todo lo contrario. Se agravarán las condiciones represivas pero ahora con un ensañado revanchismo. La burguesía aprovechará y perseguirá a trabajadores y luchadores, con cárcel y despidos masivos. 

El gobierno de Maduro está lejos de ser el de los trabajadores venezolanos, pero,  debemos evitar que caiga a manos del imperialismo y la gran burguesía venezolana. A Maduro hay que superarlo por izquierda, levantando un programa de salvación nacional que tome las reivindicaciones de los trabajadores en primerísimo lugar. 

Un aumento generalizado de salarios y volver a poner a la industria en funcionamiento, apelando para ello a dejar de pagar la deuda hasta la recomposición del país.

Pero superarlo por izquierda significaría que los trabajadores pudieran levantar un programa de estas características, comenzando por organizar la lucha por esas reivindicaciones desde ahora. 

Durante el año pasado diversos gremios salieron a ejercer sus reclamos ante el desconocimiento de los convenios colectivos por parte del Gobierno. A través de esos mecanismos Maduro ha ido aplicando un brutal ajuste depreciando el salario hasta niveles insoportables. 

 Se hace necesario un plan de lucha que pueda canalizar la Central de Trabajadores. Impensado en estos momentos por la sumisión de la dirigencia sindical a Maduro y al Estado. Hay que quebrar esas complicidades a través de la movilización y de la implementación de todas las instancias democráticas en los gremios empezando por las asambleas.

Compañeros: hay que acortar la distancia entre el discurso “socialista”, “antiimperialista”, las rojas banderas y toda la parafernalia chavista de una realidad muy diferente. En Venezuela no hubo ninguna revolución, no se expropió a la burguesía, no hubo cambio de estructuras sociales, la medida más radical fue el control de la empresa de hidrocarburos Pdvsa.

Los beneficios sociales adquiridos durante las presidencias de Chaves se basaron fundamentalmente en tomar el control de la petrolera lo que le permitió capturar la renta de los hidrocarburos para beneficio del Estado y volcarlos a planes de asistencia a la vejéz, bajar los niveles de pobreza e indigencia, mejorar la salud y la educación. El recuerdo de esta etapa de beneficios para las masas es lo que mantiene la adhesión de importantes sectores de trabajadores y de la población empobrecida. 

Hay que impedir que un golpe de estado ponga en manos de las empresas imperialistas del petróleo mundial a Petróleos de Venezuela. 

Por el control obrero de toda la industria petrolera y para que los trabajadores asuman la conducción de Pdvsa.

Al igual que el kirchnerismo o que los gobiernos de Evo Morales, Lula o Correa, el chavismo no superó los márgenes de las estructuras capitalistas. La soja de Kirchner y el petróleo de Chaves jugaron el mismo rol de generar una acumulación de capital lo que les permitió tener un buen margen de maniobra para negociar con los acreedores en mejores condiciones.

A la hora de un balance, la izquierda latinoamericana, deberá procesar su apoyo ilimitado a los gobiernos nacionalistas burgueses, “el mal menor”, que indefectiblemente terminaron en salidas de gobiernos derechistas, represivos, que han venido a imponernos los planes de ajustes.

En el camino por afirmar su nueva hegemonía neo-liberal, la burguesía mundial, intenta ahora erguir un gobierno títere de la administración Trump en Venezuela. Ahora se nos plantea el rechazo a estos intentos golpistas.

Para nada nos interesa dilucidar si el gobierno de  Maduro es legítimo o no, si toma medidas correctas o incorrectas, lo que tenemos que tener en claro es cuales son los objetivos de un golpe de estado institucional o militar, con o sin intervención de Usa. Debemos llamar a enfrentar con todas las fuerzas a esa intentona.  

Qué nos dice Maduro? En cada una de sus bravuconadas discursivas llama a cerrar filas tras el ejército “bolivariano”.

Los trabajadores debemos confiar solo en nuestras propias fuerzas. Tenemos el ejemplo de los gobiernos populistas que fueron “traicionados” por sus fuerzas armadas. Tenemos el ejemplo del gobierno de la UP en Chile derrocado por el ejército “constitucionalista” de Pinochet. O el gobierno de Perón que sentó las bases para la dictadura militar.

Es necesaria la movilización de los trabajadores desde sus fábricas y oficinas, sus minas y sus pozos, desde las escuelas y hospitales. Es necesario Unir a todo el movimiento sindical y a todas las organizaciones de trabajadores tras un programa que nos saque del atolladero, parando el golpe en curso y superando al gobierno de Maduro con un plan único de reivindicaciones nacionales y sociales.

Lo que en esta hora se ha puesto a la orden del día son asambleas en todos los lugares de trabajo para discutir un plan de lucha y un programa de reivindicaciones nacionales y sociales. Hay que salir de esta encrucijada! Y no dejar, solo en manos de Maduro, la tarea de parar el golpe en curso!

Por un plan de lucha, exigiendo a la Central de Trabajadores (Central Bolivariana socialista de Trabajadores y Trabajadoras ) un plan de lucha contra el golpe  y por todas las reivindicaciones postergadas comenzando por un inmediato aumento general de salarios.

Un plan de lucha que contemple la nacionalización de los principales resortes de la economía y la banca, el no pago de la deuda y el armamento general de los trabajadores en cada lugar de trabajo. Ninguna fuerza “bolivariana” podrá enfrentar las divisiones militares que están a la orden del día.

En el camino de construir ese plan de lucha nacional para dar paso a una dirección independiente de los trabajadores que se ponga al frente de esta lucha y conduzca a toda la nación. Una nueva conducción de la clase obrera que deberá tener expresión política en un partido revolucionario propio.

(Tomado de Laburantes)