Defender la autodeterminación de Venezuela, luchando contra el Gobierno proimperialista de Piñera

por Gustavo Burgos

En un acto de de injerencia en los asuntos internos de Venezuela y siguiendo las órdenes dadas por Trump desde la Casa Blanca, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha acordado este jueves en una reunión extraordinaria de su Consejo Permanente celebrada en Washington “no reconocer la legitimidad” del segundo mandato de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Maduro ha inaugurado este jueves un nuevo periodo presidencial como resultado de los últimos comicios realizados de conformidad a su ordenamiento interno. Contariando su carta fundacional y el principio de la no intervención, la OEA ha llamado a que se celebren nuevos comicios “en una fecha cercana” con observación internacional. La delegación venezolana, liderada por el embajador Samuel Moncada, ha calificado la reunión del Consejo como “un acto hostil e inamistoso” y ha anticipado que no reconocerá “ninguna decisión que pudiera adoptarse”, informa EFE.

“Con 19 votos a favor, seis en contra, ocho abstenciones y una ausencia, el Consejo Permanente de la OEA acuerda no reconocer la legitimidad del período del régimen de Nicolás Maduro a partir del 10 de enero de 2019”, ha anunciado el bloque regional en su cuenta de Twitter. 

Maduro, que asumió el cargo en abril de 2013, buscó en mayo legitimarse ante el aumento de la presión imperialista, realizando elecciones. Aquellos países que consideraron éstas el producto de un proceso fraudulento no reconocen el mandato del sucesor de Hugo Chávez. Así, 13 países del llamado Grupo de Lima —Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía—, junto a Estados Unidos y Canadá, además de la UE y sus Estados miembros, incluido España, no han enviado representantes al juramento del cargo de Maduro, que se ha realizado ante el Tribunal Supremo de Justicia en lugar de hacerlo en la Asamblea Nacional como establece la Constitución.

La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA fue solicitada por las misiones de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, Paraguay y Perú. Venezuela, Nicaragua, Bolivia y algunos países del Caribe votaron en contra. Entre los países que votaron a favor estuvieron Argentina, Estados Unidos, Colombia, Chile, Ecuador, Canadá y Brasil. Entre las naciones que se abstuvieron estuvo México que a pesar de las proclamas de no intervención de AMLO, terminó declinando ante la voluntad norteamericana y resignando valores democráticos y antiimperialistas elementales.

El Grupo de Lima, una marioneta de EEUU, integrado por gobiernos que se ubican en la extrema derecha mundial como el Bolsonaro, Macri y el propio Piñera, ha anunciado que, a partir del 10 de enero, iniciará una ofensiva diplomática contra Maduro y su Gobierno para forzarle a celebrar unas elecciones «creíbles». Estados Unidos ya ha ampliado su lista de sanciones contra la cúpula venezolana y la UE se mantiene a la expectativa. La respuesta de Maduro no se ha hecho esperar y ha dado un ultimátum de 48 horas al Grupo de Lima  para que corrija su actitud “injerencista”, bajo admonición de adoptar “las medidas más crudas y enérgicas en diplomacia y en defensa de un Gobierno”.

Corresponde a la militancia de izquierda, a las organizaciones de trabajadores, partidos políticos democráticos y por ende antiimperialistas, que se sumen al rechazo a la irresponsable política exterior de Piñera. El Gobierno de los corruptos, explotadores y de los asesinos de Camilo Catrillanca, no tiene ningún interés ni autoridad para condenar al Gobierno de Maduro y su única finalidad es ratificar su obsecuencia yanacona para con el amo norteamericano.

Si bien es cierto el Gobierno de Maduro no es el Gobierno de los trabajadores venezolanos ni su régimen, en el que subsiste la propiedad privada de los medios de producción. En Venezuela no es tampoco el Socialismo lo que existe como se afirma en algunos sectores de izquierda, sin embargo, ello no nos libera del deber elemental de ponernos del lado de la nación oprimida venezolana frente a la orquestada agresión imperialista.

La democracia, el fin de la expotación y la crisis económica que atraviesa a Venezuela –consecuencia prioritaria del bloqueo imperialista- no vendrá de la mano de los EEUU cuya única finalidad de intervenir en ese país es  apoderarse de las más grandes resevas de petróleo del mundo. Ninguna preocupación tienen ni en la democracia, ni en los DDHH principios que las potencia objetoras de la elección de Maduro conocen solamente por libros.

Muy por el contrario, para liberar a Venezuela del bloqueo imperialista y de la crisis económica que asola al país caribeño es necesario expropiar a la propia burguesía venezolana que desde el interior del país sigue sirviendo intereses antinacionales.

La libertad de Venezuela será el resultado de la revolución obrera en ese país y, en todo caso, será la perspectiva auténticamente socialista, de un gobierno en manos de los trabajadores y asentado en los órganos de poder de los propios venezolanos,  la que podrá resolver los problemas de su pueblo.

En este minuto, nuestra principal responsabilidad, en solidaridad con Venezuela y su pueblo, es redoblar la lucha en contra del principal representante en Chile del payaso de la Casa Blanca: el gobierno proimperialista de Piñera. En defensa del pueblo venezolano frente a la agresión imperialista, proseguir la lucha contra el Gobierno de patrones de Piñera, «el pichón de Pinochet».

(nota hecha en base a datos obtenidos del diario El País, España)